LA TORRE NABARRA DE TOSEBANDO EN BEDIA

LA TORRE NABARRA DE TOSEBANDO EN BEDIA
Aitzol Altuna Enzunza


Muchas casas-torre, antiguos palacios, caseríos, ermitas e iglesias, son como mojones en el Camino Real y en los caminos comerciales abiertos por el reino nabarro, el Estado vasco. La mayoría de estos caminos discurren por pasos, vados y rutas ancestrales. Uno de estos mojones es la torre de Tosebando o Tosubando del barrio Eroso de Bedia, donde es conocida también como Tosumando y “Dorrea”. Hoy este barrio queda totalmente apartado de cualquier camino principal, pero varios caseríos a la orilla del río Ibaizabal nos recuerdan tiempos de mayor bonanza, como el caserío Artabene o Artabane, de los primeros caseríos vascos con una base de piedra pues fue construido s. XVI y cuya parte delantera se mantiene con el aspecto original; caserío antes conocido como Arteabaso y Arteabaroene de donde derivaría el nombre actual.

La torre de Tosebando está en el camino comercial altomedieval que traería mercancías desde la capital bizkaína que era Bermeo, de la importante villa nabarra Durango o del entonces populoso valle de Arratia y que pasarían por la lomas a Usansolo para seguir, bien por Meatzeta a Galdakano y al puerto de Begoña llamado ya entonces Bilbao, o bien por Lekubaso a los valles de Llodio y de Ayala, controlados desde los castillos de realengo de Malmasin y Unzueta respectivamente, cuya silueta primigenia sería similar a la Tosubando pero con una fuerte muralla exterior. Eran torres muy estrechas y de varias plantas, con patín externo de madera a la vivienda, pues en la planta baja estarían las caballerizas. La primera base de la torre sería de sillarejo con esquinas de piedra labrada o sillar, pero la estructura superior sería de madera. La construcción tiene semejanzas a la que todavía podemos contemplar en el caserío Artabene que comentábamos.


Fue así hasta el siglo XIV, cuando las casas torre que sobrevivieron fueron totalmente reconstruidas en piedra para ser desmochadas por orden real un siglo después tras la guerra de banderizos, la cual surgió entre las principales familias fieles al reino de Pamplona-Nabarra encabezados por los señores de Bizkaia de la familia alabesa de los Gebara (los ganboínos), y los traidores favorables a Castilla encabezados por los anteriores tenentes de Bizkaia (los oñacinos), los López de Haro de origen en Tierra Estella pero con importantes heredades y preeminencias en La Rioja donde medraron con Castilla tras ser expulsados del reino baskón por su felonía del año 1076, cuando el regicidio del rey nabarro Sancho el de Peñalén.

Sobre el origen de la torre de Tosubando, una leyenda local asegura que en su día fue comprada a los “moros”, que serían quienes la construyeron. Sin embargo, esto no es posible pues no hay referencias de que las huestes musulmanas llegaran a Bizkaia. Sobre el año 823 el cronista musulmán Ibn Idhari (aunque escribe en el s. XIII), relata como pasaron las tropas musulmanas por Alaba y “acometiendo por un valle llamado Djernik” hasta llegar a “la montaña de los madjus”, los adoradores del fuego (paganos): “las cabezas de los muertos se arrojaron sobre una colina llamada Guernich, al otro lado de la cual se extendía una llanura donde se amontonaron los tesoros y provisiones del enemigo”. ¿Se trataba de Gernika de Alaba o de Bizkaia? existen dos términos con este nombre. El historiador burgalés Justo Pérez de Urbel (1895-1979) dudaba respecto a la identificación de Guernich del texto: “No obstante, el vocablo árabe del Boyano Almogrib puede leerse también Gerench, forma que nos recuerda el poblado alavés de Herenchun, cuya toponimia se adapta mejor a la descripción de Ibn Idhar”.

No hay más documentos ni restos arqueológicos sobre la presencia de musulmanes en Bizkaia, pero sí una leyenda poco creíble recogida en el siglo XIX por Juan Eduardo Delmas donde comenta que “La tradición, y aun los historiadores, refieren que el día 16 de abril de 890 se presentaron en la barriada de Orobio de esta anteiglesia (Iurreta, duranguesado), gran tropel de moros venidos de tierras de Navarra con su caudillo Uliamet a la cabeza, los cuales, descubiertos por los caudillos vizcaínos fueron atacados y vencidos, dejando el campo cubierto de cadáveres, pereciendo solamente de los vizcaínos 62 hombres con sus capitanes Fortún Iñiguez de Ibargüen de Urarte, Lope Martínez de Burgos y Lope Pérez de Undajauregui”. Ibargüen es un apellido con casa solariega en Zeanuri ramificaciones en Elorrio y Gordexola y los Undajauregui en Berango, Orozko, Zeanuri e Ibarruri. Este relato situaría a los musulmanes relativamente cerca de la torre Tosubando de Bedia pero es imposible que la construyesen.

En realidad estos “moros” son los “mairu” de la religión vasca pre-cristiana. En su “Diccionario de Mitología Vasca”, Jose Miguel de Barandiarán decía que: “Mairu, con este nombre son designados generalmente tipos de hombres de otro tiempo, no cristianos, es decir, paganos”. A estos pequeños genios bienhechores y telúricos se les atribuye la construcción de dólmenes y de algunas casas fuertes como las de Irissarry, Donamartea (Lecumberry), Aphatea (Bussunarits), Logras (Zaro), Larrea o Lahostanea (Ispuru) y se ve que la también la torre de Tosubando de Bedia.

Bedia tuvo como primera parroquia la de Santa Marina de Ganguren (Santamañe) en Galdakano, donde están documentadas pero no excavadas tumbas altomedievales labradas en piedras y por donde pasaba el Camino de Santiago Costero (así como una anterior calzada romana cuyos restos se han hallado recientemente), con una magnífica posición para el control de la zona que abarcaba también a Etxebarri. El cambio de lugar de la parroquia y de la población desde Santa Marina a Andra Mari de Elexalde en la misma sierra montañosa, se debió a la necesidad militar de repoblar y reestructurar el territorio ante la toma de la fortaleza de Malmasín en Arrigorriaga (que abarca entonces también Basauri) por el ejército castellano (año 1173) y su represión contra la población de las anteiglesias de la zona, ejército que se acantonó en la fortaleza y que se negaba a abandonarla pese al Laudo Arbitral Internacional de Londres en su contra (año 1177), lo que hizo que la corte baskona mandase a Sancho, que será llamado de Torrezabal y de Galdakano, a poner orden en el lugar que se había convertido en un foco de conflicto ante el imperialismo castellano.

Al principio se asentaron los Torrezabal y Galdakano en Bedia en la torre Tosubando, documentada desde el año 1072 según asegura el historiador Eduardo Delmas (1820-1892), pero las circunstancias políticas con la ocupación militar castellana de Malmasín, supuso la necesidad de construir nuevas torres y reestructurar la comarca, lo que hizo que finalmente se inclinaran por Elexalde y por Zabala en Galdakano, barrio hoy conocido como Zabalea y de donde tomarán probablemente su apellido, Torrezabal.

“Aldacano” es el nombre de la anteiglesia documentado en el siglo XII en Santo Domingo de La Calzada, en el siglo XV el primer historiador bizkaíno Lope García de Salazar escribe ““Galdaçano” y “Galdaño”, por tanto y probablemente significaría “lugar de pequeñas cuestas”. Es en esta comarca de cuestas es donde construirán padre e hijo una nueva parroquia-fortaleza de advocación mariana de Andra Mari de Elexalde, dentro de la cual serán enterrados en la tumba de piedra conocida como “Xaunansoarri” (Jaun Anso harri).

La sepultura de la familia Galdakano y Torrezabal es de estilo románico con eslabones circulares (5 completos y dos medios en los extremos, escarbunco pomelado) que conformaban el escudo originario de Nabarra según el libro de Armería del Reino. Quedará en el interior de su pórtico románico de entrada cinceladas las caras de esta familia, todo ello según la reforma de las comarcas costeras entorno a anteiglesias y a la cristianización definitiva de las mismas que instauró Sancho III el Mayor de Nabarra desde el monasterio de Leire el siglo anterior. La casa torre de la familia Torrezabal y Galdakano estaría en Zabala y construirán un nuevo puente sobre el río Ibaizabal para explotar las “haizeolas” o ferrerías de monte de la importante meta de hierro que llega desde Meatzeta en Usansolo hasta Itzaga. En la torre de Tosubando de Bedia permanecería el hijo de Sancho, del mismo nombre que el padre.

El primer historiador bizkaíno, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra a la familia de Galdakano y Torrezabal como de las más antiguas e importantes de Bizkaia: “El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”. Sancho Ortis de Bedia (también aparece como “Vrtis de Vedia”, preboste de Bilbao y merino en Bedia), sería por tanto descendiente del hijo de Sancho de Torrezabal y Galdakano y se sabe que era contemporáneo de García Salazar, esas “siete generaciones” nos llevarían a finales del siglo XII.



El historiador muñatón Lope García de Salazar escribió así este otro relato en su segundo libro y nos da más información sobre Sancho de Torrezabal y Galdakano II, primer propietario conocido de Tosebando: “En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes del año 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nabarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo él una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”. Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Abendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con él a Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano, hijo del caballero de Galdacano Galdacano, e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alva, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”. La torre de los Abendaño fue bombardeada en la guerra española de 1936, se conserva en Meatzeta su escudo en el caserío adyacente junto al reformado puente de Puentelatorre.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la comarca. Poseía además el hijo o nieto de Sancho de Galdakano y Torrezabal una “casería” y tierras en Bermeo (capital o cabeza de Bizkaia con Nabarra y lo fue así hasta el siglo XVII), tal y como lo recoge Labayru en “Historia General de Vizcaya” en relación con la confirmación por el rey castellano Sancho IV en Burgos del fuero de villa de la capital bizkaina en presencia del traidor Diego López de Haro, Señor de Bizkaia contra la voluntad de los bizkainos y el rey de Nabarra, en 1285 (ya dado por su abuelo Lope Díaz), para ampliar los escasos terrenos de Bermeo en esos tiempos: “ponto baja el agua Lamiaran adentro, et por el lomo de la sierra que es sobre la casería de los fijos de Don Sancho de Galdacano, et por esa senda”. El hijo de Sancho de Torrezabal y Galdakano y primer propietario conocido de Tosebando, se sabe estaba casado con Teresa de Ayala, hija de Fernán de Ayala, según el árbol genealógico de los Ayala.

Tras la conquista castellana de la Nabarra Occidental, fueron los Galdakano, Usansolo, Bedia (Tosubando), Lekue (Lekubaso), Isasi (Lekubaso) y los Abendaño los grandes señores de la comarca del bando ganboíno, es decir, pro nabarro, ya que los Ganboa de Ullibarri eran descendientes directos de los Gebara, últimos señores de Bizkaia con Nabarra. Sabino Aguirre Gandarias, Doctor en Historia en su trabajo “Las dos primeras crónicas de Vizcaya” (año 1987), comentaba que: “Aunque quizá de sus armas aún más distintiva sea la cadena que le sirve de bordura, hecho frecuente en la zona, pues indica ascendencia Nabarra y dentro de la anteiglesia el probable enlace con algún descendiente de Sancho de Galdakano (…)”.

(En la foto una reconstrucción de la torre Lekue de Usansolo camino de Lekubaso en Galdakano, cercana a Tosubando y centro de reunión de los “alcaldes del Fuero”, jueces de primera instancia).


La torre de Tosubando siguió durante siglos en manos de la misma familia de los Bedia, que pasaron con el tiempo a apellidarse Gortazar, la cual pasó a vivir a la villa Bilbaína desde mediados del siglo XVII donde poseían un palacio en la calle Correos. A principios del siglo XVIII los Gortazar decidieron hacerse otro palacio en su tierra natal de Bedia en Bediakolea con su ferrería, no muy lejana de Tosebando y cerca del río Ibaizabal, en lo que entonces era el Camino Real que unía Bilbao con el valle de Arratia y que continuaba hacia la capital alabesa por el puerto de Barazar. El historiador berriztarra Juan Eduardo Delmas (1820-1892) en su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya”, dejó escrito que esta familia es la original de la torre de Tosubando: “La familia Gortázar, descendiente de Tosubando, reside temporalmente en esta anteiglesia (Bedia), y su primogénito don Manuel Gortázar ha edificado entre el río y el Camino Real, una lindísima quinta con bellos jardines, en los que crecen multitud de árboles y arbustos y las flores más delicadas”.

El miembro más conocido de esta familia fue Manuel María de Gortazar y Munibe (1824-1896). Era el V Señor del Palacio de Gortazar en Bilbao y IV Señor del de Gortazar en Bedia donde fallecería. Fue también X Señor de la Torre de Gallano, XII Señor de Zaldibar, Señor de la Casa Infanzona de Ibarra en Güeñes, de Elgezua en Yurre, Etxeandia en Galdakano, Urizabel y Goitia en Lemona, XXIII Señor de la antiquísima Torre de Aranzibia en Berriatua y, por supuesto, Señor de la antiquísima torre de Tosubando. Era además pariente de los famosos Munibe -condes de Peñaflorida miembros fundacionales de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País Vasco o de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas-, así como del fabulista de Laguardia de Nabarra y también “caballerito de Azkoitia” Felix María Samaniego, cuya casa natal también poseían.

(Foto: El palacio Gortazar de Bedia, Manuel María Gortazar y Munibe y la fachada del palacio Gortazar de Bilbao)
Durante la Segunda Guerra Carlista (1872-76) Manuel de Gortazar y Munibe participó por el bando liberal que resultó el ganador de la contienda. Fue nombrado por ello Padre de Provincia de Bizkaia y Diputado General, como lo habían sido su padre, su abuelo y su tercer abuelo. Desempeñó los cargos de Teniente de Alcalde en 1859 y de Alcalde de Bilbao en 1860. Como todos los liberales vascos, era furibundo fuerista, por lo que terminó enfrentándose al rey español Alfonso XII, contra el que firmó la exposición de las Diputaciones forales a las Cortes de Madrid en protesta de la abolición foral, pudiendo “considerársele una interesante figura del liberalismo fuerista pre-nacionalista”, según explica la Enciclopedia Auñamendi.

En el documento contra la centralización del imperio de Las Españas, Gortazar expondrá lo siguiente al rendir cuentas a las Juntas Generales de Bizkaia sobre su mandado desde 1872 a 1876: “La Diputación tiene el privilegio más triste aún de ser la primera Diputación General de Vizcaya elegida conforme a Fuero y costumbre secular que viene a resignar su mandato sobre las santas ruinas de nuestras milenarias libertades forales, y ni siquiera le queda el consuelo, a pesar de todos sus deseos y esfuerzos, de que le haya sido posible resignarle a la sombra del Árbol simbólico de estas mismas libertades.” En gran parte a él se debe el primer Concierto Económico de 1878, residuo foral que los generales liberales vencedores de la contienda y su pretendiente vencedor Alfonso XII no pudieron eliminar.

Es así como parte del devenir de la familia Gortazar pasó al nacionalismo vasco, perdedor en otra guerra española, ésta en el año 1936 que empezó también con el Carlismo puesto en pie de guerra en defensa de los Fueros. Los Gortazar tuvieron que vender el Palacio de Bedia y otros bienes como Tosebando para pagar la multa impuesta por el régimen franquista a Javier de Gortazar y Manso de Velasco, el 9º hijo de Manuel María, miembro destacado del PNV, cofundador del diario “Euzkadi” (1913), “La Tardes” y “Excelsior” (1924, primer diario deportivo de toda España), así como de la primera Junta Vasca de Bilbao y de Eusko Ikaskuntza/Sociedad de Estudios Vascos. Fue además Delegado del Gobierno Vasco en la Banca durante la guerra civil en Bilbao. En el Archivo de Gortazar figura el siguiente documento sobre la venta de la casa de Bedia: “Medición y tasación de los pertenecidos de la casa sita en el barrio de Bediacolea (…)”.

Los actuales propietarios de Tosebando compraron la torre a los Gortazar el siglo pasado y le añadieron un caserío para facilitar la explotación agrícola, aprovechando los muros de la torre que quedó atrapada en su interior según se expone en las fotos y el plano:


Bedia perteneció a Galdakano hasta 1742 cuando pasó a ser una “colación” (un barrio con parroquia), por lo que la población recibe aún hoy el nombre de “kolaxiñue” y sus habitantes kolaxiñoztarrak. No consiguió asiento en las Juntas Generales de Bizkaia hasta el año 1848.