LOS BIZKAÍNOS DE NABARRA

LOS BIZKAÍNOS DE NABARRA, resumen
Aitzol Altuna Enzunza



Bizkaia aparece en la historia en la Alta Edad Media, en los primeros siglos IX-XI se escribe con “b”. Hay historiadores, entre ellos Caro Baroja, Astarloa o Iturriza, que se apoyan en la imagen de la Bizkaia nuclear y en la existencia de un monte, para derivar la voz Bizkaia de “Bizkar”, lomas.

ORÍGEN DE BIZKAIA

Bizkaia era una comarca más englobada en el Sur del ducado de Baskonia, al menos durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y su hijo Eudon I el Grande (años 670-734). Cuando el ducado de Baskonia cayó en la anarquía tras la muerte en el año 768 de su duque Waifre a manos de los francos, surgieron diferentes fuerzas regionales. La más importante fue la creada al sur de Baskonia de los llamados “nauarri”, que ya aparecen documentados en las crónicas francas sólo un año después, en el 769, entorno a ellos se creó el reino de Pamplona-Nabarra, que fue aglutinando todas las fuerzas baskonas hasta volverlas a englobar en los siglos X y XI.

La frontera entre los bizkaínos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia “La puerta de la cristiandad”, la cual físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro, y que hará de tapón a Bizkaia contra la huestes musulmanas.

Los reyes asturianos, nacidos del reducto de lo que fue el imperio godo, trataron de aprovechar la debilidad baskona tras la mencionada muerte de Waifre en el año 768 para incorporar las tierras baskonas que le eran fronterizas, pero sin conseguirlo. En las crónicas neogóticas de Alfonso III de Asturias, en el 886, es cuando se nombra por primera vez a Bizkaia ("Biscai" se escribe) pero en referencia al rey asturiano Alfonso II el Casto. En esa crónica se dice que Bizkaia junto a Alaba, Orduña y Alaone (¿Aiala?), eran "tierras poseídas por sus moradores", junto a las tierras de lo que ya era el núcleo de los “nauarri” o nabarros de: Berrueza, Deio y Pamplona.

Los cronistas musulmanes también nos muestra la independencia bizkaina, así el cronista Ibn Al-Athir relata textualmente (s.XII-XIII): "Alfonso II (760-854), había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones". El prestigioso historiador J.M. Lacarra “Estudios de la historia de Nabarra” (1971), es de la misma opinión: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”.

El territorio de Bizkaia no pertenecía al reino godo ni asturiano, ni hay resto arqueológico alguno, ni aparece así en ningún documento de la época, tampoco hay texto del que se pueda deducir nada parecido, ni siquiera su inclusión en el condado de Alaba del territorio como algunos suponen y según prueba Andrés E. de Mañaricua. Así, los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas sobre la separación de ambas y la no-pertenencia de Alaba y Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni a Castilla, ni tampoco a Asturias y sí hay documentos y datos suficientes para decir que Bizkaia fue independiente desde el 768 hasta su inclusión en el reino de Pamplona-Nabarra.




LOS SEÑORES DE BIZKAIA

El primer señor o conde de Bizkaia fehacientemente datado es del año 920, se trataría de Munio López o Manso López, que podría ser hijo de López Fortun (870-909), natural de algún lugar del Urdaibai, y que se casó con Belazquita (Velasquita), hija del rey nabarro Sancho I Garcés y doña Toda Aznar. Según la tradición, Munio López fue sitiado y muerto por su propio hijo, su tumba estaría en Aretxabalagane, en la iglesia nabarra del siglo X de San Martín de Morga (actual centro parroquial), cerca a su vez de la ermita juradera de San Esteban de Gerekiz. En Aretxabalagane se celebraban las primeras Juntas de Bizkaia, bajo su árbol juramental y en la ermita juradera cuando lloviese, se trata de una zona de confluencia de caminos en la misma zona montañosa y en esas lomas origen del nombre “Bizkaia”. A finales del siglo XV estas Juntas pasaron a Gernika y a la sombra de su famoso árbol cuando el tiempo acompañaba.

Es en las Genealogías de Meyá o Roda (970-992) descubiertas en la diócesis de Urgell (Santa María de Meyá, Lleida), donde aparece la primera referencia de un “Comitis Biscahiensis”, por tanto ya dentro del reino de Nabarra. Está también bien documentado la existencia del condado con Sancho el Mayor sobre el año 1040 con el que sería descendiente de Munio, Don Iñigo o Eneko López “Ezkerra” (1040-77) (“el zurdo”), que además era tenente en Nájera. Iñigo López Ezkerra, tenente de Bizkaia, se casó con Toda, hija del rey nabarro García IV de Nájera, primogénito de Sancho III el Mayor. El condado o tenencia de Bizkaia pasa a ser nombrado como señorío por primera vez en el año 1040 con el mencionado Iñigo López Ezkerra.

¿TENENTES NABARROS O ALGO MÁS?

Los condes y señores nabarros, durante los primeros siglos, eran en realidad meros tenentes: recaudadores de impuestos, impartidores de justicia y defensores del reino de Nabarra en nombre de su rey sin derecho a herencia y de manera temporal, pero en Bizkaia se observa el respeto a la línea sucesoria y una continuidad en el cargo. Existen enlaces matrimoniales entre la hija de los reyes de Nabarra y el conde o señor de Bizkaia, que lleva a pensar en un acuerdo entre éstos para incorporarse a la corona pamplonesa, sólo hay que recordar el texto en el que los reyes asturianos dejaron escrito bien claro en el 886 que aquellas eran "tierras poseídas por sus moradores".

El político y medievalista bizkaíno Anacleto Ortueta (1877-1959) que en su libro “Nabarra, el Estado político de Vasconia” comenta (Edit. Pamiela pág 66): “Parece que D. Lope Díaz, Sr. de Bizkaia (1124-1170), que siguió constantemente en la corte del rey de Castilla, no usó nunca el título de Sr. de Bizkaia, lo que induce a creer que anduvo ausente de ella por tenerla ocupada el rey de Nabarra, aunque por otra parte, el no aparecer ningún Sr. de Nabarra con el título de Sr. de Bizkaia, es argumento sólido para suponer que el rey de Nabarra no podía concederlo así o que los bizkaínos no se prestaran a ello, pues en realidad el señorío estaba vinculado de hecho en la familia que hacía poco había empezado a llamarse de Haro”. Diego López II no aparece nombrado como señor de Bizkaia hasta 1194, cuando era cabeza de familia desde 1170. Las tenencias de Bizkaia, Alaba y Gipuzkoa (entre otras), pasaron a los Bela, más conocidos como Gebara o Ladrón de Gebara:



LA DEFENSA DEL REINO NABARRO EN BIZKAIA

Muchos de los castillos bizkaínos medievales serían anteriores a su incorporación el reino de Pamplona-Nabarra. Las rutas comerciales del pescado en escabeche, salazón o fresco, de las villas bizkaínas como Ondarroa, Lekeitio o Bermeo se hacían por el puerto de Urkiola hacia los santuarios de Estibaliz (cercano a Vitoria-Gasteiz) o San Millán de la Cogolla en La Rioja desde tiempos inmemorables.

Todos estos caminos comerciales estaban jalonados por fortalezas-castillo baskones-bizkaínos y después nabarros en los pasos altos, en colinas o montañas de mediano tamaño (se ven menos afectadas por la niebla y son de más fácil acceso). El principal camino comercial era el que iba desde la capital Bermeo a Gernika y por Gerrikaitz (Munitibar) bajaba por el primer Camino de Santiago a Bolibar para ir a Durango y desde allí por Urkiola a Vitoria-Gasteiz. El otro camino principal sería el que desde Bermeo llegaría a Gernika y por Muxika seguiría el Camino de Santiago en el otro sentido y posterior Ruta Juradera, por lo que subiría a Morga para bajar a Goikolejea-Larrabetzu dirección Bilbao por Galdakano.

Estos castillos estaban en pequeños montes lo que los convertían en magníficos oteaderos del territorio, como el de Malmasín en Arrigorriaga cuya primera mención es de 1076 (cruce de las rutas Bermeo-Orduña y Castro Urdiales-Balmaseda-Bilbao-Orduña), el de Ereñozar (desde donde se divisa todo Urdaibai y la costa bizkaina), Untzueta (entre Orozko y el paso de Altube), Gaztelumendi (en el monte Bizkargi, controlaría la posterior Ruta Juradera en Larrabetzu-Txorierri), el castillo que controlaba el paso del Alto Deba a Vitoria y Alaba por Arlaban, cerca de Leintz-Gatzaga en Aitzorrotz o el castillo-alcazar de los señores de Bizkaia en la capital Bermeo, el de Zarragoitxi, castillo cercano al de Gaztelugatxe entre otros. En el duranguesado, en Astxiki, existía también un castillo que controlaba, cerca de la cima, el paso estratégico por el puerto Urkiola y el duranguesado.

En la tenencia de las Enkartaciones, el castillo De la Piedra de Zalla y el de Balmaseda, sobre un alto en el monte Kolitza, controlaban la comarca y la vía Pisorica que vendría desde Castro Urdiales, tendrían como misión la defensa de la zona de los musulmanes primero, después de asturianos y castellanos, pues estarían construidos sobre el año 735.

La defensa del reino nabarro en Bizkaia se complementaría con las villas amuralladas, como la de Durango, la más antigua, entre los años 1150-1180 bajo el reino de Pamplona-Nabarra, y seguramente otras poblaciones que ya serían villa con Nabarra.

El Sur bizkaíno estaría a salvo, pues antes las tropas castellana tendrían que sortear la defensa de castillos y casas torres del condado alabés, con los Mendoza y Gebara a la cabeza y con poderosas plazas como Vitoria-Gasteiz o el castillo de Trebiño -el cual nunca fue conquistado-.

Proclamación Garçea Ramírez como rey de Pamplona, Nájera, Alaba, Bizkaia, Tudela y Monzón en 1134:




EL ATAQUE FINAL, POR MALMASIN

Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente el conde Don Bela Ladrón de Gebara, señor de Bizkaia tras la traición al reino baskón de los López de Haro. Los López de Haro eran los anteriores señores bizkainos, traidores expulsados del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras ocupadas a Nabarra en la zona de Haro y Nájera-La Rioja-, los cuales ya poseían una casa-torre y haciendas en Bilibio, en las Conchas de Haro.

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propuso a Sancho VI el Sabio de Nabarra, según recoge Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”: “Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”. Pero el rey nabarro no aceptó.


Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra. Alfonso aceptó, el laudo arbitral es del año 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1174-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas en 1167 y 1174 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria) y Malvecín (Malmasín 1174) y la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor en el siglo XI, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem” según las crónicas musulmanas.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quiso entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio. Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo que seguían siendo también nabarros y frontera con Castilla.

Este Laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz y su hijo Juan del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”.

La Gesta "Regis Ricardi" de 1190 dice: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Nabarra. Y la tierra del rey de Nabarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Nabarra de la tierra de Castilla (…)

En primavera de 1198 Sancho VII acudió a Marruecos en busca de Aben Jacub para culminar el matrimonio o sellar un pacto con el musulmán, esto segundo es más probable, pero no se ha hallado documentación alguna. Dejó el reino en manos de su cuñado Ricardo Corazón de León, pero éste murió al poco tiempo el 6 de abril de 1199. Sancho el Fuerte fue retenido en el norte de África donde no le dejaron fletar barcos para regresar, fue obligado por el recién nombrado rey almohade Miramolín y su tío a luchar contra el gobernante de Túnez que se había rebelado contra ellos.

En esa primavera de 1198, entró Alfonso VIII de Castilla con su ejército en tierras Navarras con la ayuda de los aragoneses al mando de Pedro II de Aragón y la del despechado Diego López de Haro II. El ejército navarro paró el primer golpe y las tropas enemigas se retiraron del reino en primera instancia. El pueblo y la mayoría de las fortalezas nabarras se resistieron. El pueblo fue fiel al Reino de Nabarra y a su independencia hasta el final. Alfonso VIII retomó la conquista de Nabarra en 1199. Comenzó de nuevo la conquista de la Navarra Occidental por las armas. En 1199 Alfonso VIII atacó por Pancorbo y cercó Vitoria. No pudo tomar los castillos de Portilla (rioja alabesa), las alebesas de Trebiño, Toloño, Laguardia y cuevas de Arana o Ausa (Gipuzkoa), por lo que dirigido sus tropas hacia los castillos de San Sebastián (la Mota), Hondarribia, Aitzorrotz (Arlaban), Beloaga (Bergara), Ausa, Ataun y Mendikute (Arzorozia).

Gasteiz, que era la principal plaza armada de Navarra dentro de un entramado de fortalezas por el sur, resistió el sitio durante 9 meses hasta las Navidades al mando del veterano militar Martín Ttipia, hasta que el obispo de la Pamplona acudió en busca del rey para pedir a Sancho el Fuerte que permitiera la rendición de la ciudad y salvar así a sus habitantes. Ttipia fue recompensado por su tesón.

Por el Oeste, por Bizkaia-Enkartaciones, el ataque debió de venir aprovechando a modo de cuña el castillo de Malmasín en Arrigorriaga, tomado por los castellanos y no devuelto pese al laudo de Londres de 1177. Hay restos de lucha en varios castillos como el de Astxiki.

En el 1200 la Navarra occidental fue por tanto invadida por Castilla y sus fortificaciones fueron destruidas por miedo a un levantamiento. Conservaron sus leyes navarras (Fueros), diferentes en muchos aspectos a las castellanas, tenían también un idioma diferente al resto del reino Castellano y nada que ver en cultura, era la conquista de un Estado a otro, de una nación a otra.

La Nabarra occidental era interesante para Castilla por poseer buenos puertos, buenos marinos, ferrones, constructores de barcos, mineros, canteros y paños (Durango) de reconocido prestigio. Pero sobre todo la posibilidad de tener una gran flota naval que Castilla ansiaba. Los marinos nabarros ya navegaban por todo el mundo conocido como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos de la Navarra marítima en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela en el 1170.

Las teoría "pactistas" posteriores del fuerismo, del carlismo o del nacionalismo vasco, carecen de base histórica, pues los derrotados en una guerra jamás pactan, sólo firman lo que el vencedor les impone. Sólo han llegado hasta nosotros las crónicas castellanas de Ximénez de Rada que dicen que el rey castellano “obtinuit” o “acquisivit” esas plazas nabarras, sobre las que el historiador gipuzkoano E. Garibay en el siglo XVI creó la idea del pacto entre Gizpuzkoa y Castilla, por lo que las Juntas Generales en el siglo XVII llegaron a dar una recompensa al que aportara el documento, el falsificador fue Antonio Nobis.

En su testamento de 1204, cuando se cree enfermo de muerte, Alfonso VIII promete devolver las tierras conquistadas (término que el mismo rey usa) a Nabarra injustamente, pero tras recuperarse no lo hace, y los sucesivos reyes nabarros hasta el último siempre reclamarán estas tierras como propias. Mandó escribir Alfonso VIII: “Prometo, si Dios me diere salud, restituir al rey de Navarra todo lo que tengo desde el puente de Araniello, hasta Fuenterrabia (...). Porque sé que todos los lugares reseñados deben de ser del Reino de Navarra y pertenecer a él”. La Sonsierra y las tierras de Bernedo es lo único devolvió Alfonso VIII a Sancho VII el Fuerte de todo lo conquistado.

El título de señor de Bizkaia no pasará a la corona castellana hasta 1378. El paso del título de señor de Bizkaia fue una cuestión de herencias, pero el señorío ya formaba parte de la corona castellana desde la ocupación militar de la Nabarra Occidental de 1200, pese a las continuas rebeldías de los señores de Bizkaia contra la corona de Castilla que les llevó a integrarse en Nabarra durante varios años pero de forma temporal, hasta que el ejército castellano entró en tierras bizkaínas y puso fin a la situación. Así fue como desapareció el señor de Bizkaia y empezó a ejercer como tal el rey de Castilla-España, figura lejana para el pueblo.








OLENTZERO ETA ZORIONAK

OLENTZERO ETA ZORIONAK


Aitzol Altuna Enzunza

La Navidad cristiana proviene de la “saturnalia” de los romanos, las cuales duraban 7 días en continuo festejo e incluían un banquete público seguido por el intercambio de regalos en un ambiente de carnaval. Fue el propio Julio César el que instauró el “Natalis Solis Invicti” o Nacimiento del Sol invicto asociado al nacimiento del dios Apolo el 25 de diciembre (con la adaptación al calendario Gregoriano, sería el 21 de diciembre actual).

El historiador Sexto Julio Africano que nació en Jerusalén en el año 160, adaptó en su libro “Chronographia” el nacimiento de Jesucristo a esta festividad romana, la cual ya es oficial entre los cristianos al menos desde el Concilio de Nicea del año 325, en la cual Constantino III “El Grande” convirtió el cristianismo en la religión oficial de todo el Imperio Romano. En la parte Oriental del Imperio con Constantinopla como capital, se celebraba el nacimiento de Cristo el 6 de enero, pero gracias sobre todo a la influencia de San Juan Crisóstomo, el padre de la Iglesia de Oriente y patriarca de Alejandría, se consiguió que adoptasen también el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo a fínales del siglo IV, quedando el 6 de enero como el día de “Los Reyes Magos” en todo el Imperio.

A comienzos del s. XI el abad de la Oliba (Catalunya), pese a ser amigo personal de Sancho III el Mayor (su mecenas), habla sin embargo contra los baskones de los que dice: “pues, además, se sabe que están entregados a tres crímenes pésimos: uniones incestuosas, embriaguez y augurios”. Se ve que celebrábamos unas buenas Navidades al modo romano.

En Nabarra la Navidad tiene un personaje central cuya leyenda está recogida por el etnólogo José Miguel de Baradiaran y cuyo origen parece estar en la zona de Lesaka (comarca de Bortziriak). La leyenda dice más o menos así: los brujos paganos o “jentilak” estaban realizando los ritos del solsticio de invierno en el monte sagrado de Aralar, cuando una luz intensa apareció en el horizonte por el Oriente, ninguno sabía interpretarla y acudieron al más viejo de ellos que esperaba en su cabaña. El anciano, casi ciego, les dijo que le llevaran fuera, y al sentir la luz les pidió a los más jóvenes que le echaran por el barranco de las peñas de Aralar y que ellos hicieran lo mismo, pues ha nacido Kixmi (Cristo, "mono" literalmente) y que su época ya pasó.

Todos lo hicieron así, menos uno que bajó al pueblo a narrar lo que el viejo mago había predicho, era Olentzaro. Al principio se trataba de un personaje aterrador, pero con el paso del tiempo su figura se fue dulcificando. El personaje se fue caracterizando como un carbonero, borrachín, gran comilón, con su ropa de aldeano y su txapela o boina, propio de los excesos que se cometen por esas fechas de Navidad.

“En el mundo simbólico vasco el carbón representaba a la propia casa. Como signo de propiedad, debajo de los mojones que limitaban las heredades del caserío solía enterarse un cascote de teja y un pedazo de carbón quemado en el llar doméstico. Alguna relación ha de guardar esta simbología con el Olentzaro, que toma su nombre del tronco que se quemaba en Nochebuena” (Antxon Agirre Sorondo, Revista Euskal Herria agosto-septiembre del 2004).

Este tronco de Navidad y esta costumbre está extendida por toda Euskal Herria, desde Bizkaia hasta Zuberoa y desde al menos la Valdorba hasta Baiona, recibiendo nombres como: Txubilar, Txubil, Supil, Tupil, Subilaro-egur, Suklaro-egur, Sukubela, Suhilaro, Xubilaro, Sunbilero, Subilaro, Gabonzuzi, Gabon-subil, Gabon mukur, Olentzero-enbor, Onontzoro-mokor, Porrondoko, etc. Se seguían ritos como el que decía sobre las cenizas: "Jainkoak duela parte, aingeruek beste hainbeste eta gaiztoak ez batere" (Que el Señor tenga su parte, los ángeles otro tanto, y los malos nada). La misma Navidad recibe en euskera el nombre de “Xunbil-aro”. Este ritual tiene su extensión por todo el Pirineo y cordillera cantábrica e incluso en las llanuras de Gascuña y occitanas.

El etnólogo de Uxue Mikel Burgi, nos habla sobre el significado de las cenizas de estos troncos siguiendo a Joxé Miguel de Barandiaran: “A este tronco se le atribuían poderes milagrosos: En muchos pueblos guardaban el tizón final como una reliquia o talismán, utilizándolo el día de San Antón para bendecir los animales o para conjurar tormentas durante el verano. Sus cenizas llegaron a ser recogidas para curar determinadas enfermedades del ganado o librar los campos de plagas. En amplias zonas de la Montaña y la Navarra Media cada miembro de la familia ponía sobre el tronco una astilla para calentar al Niño, recordando con todas ellas a los familiares vivos ausentes y a los difuntos”.

J. Caro Baroja (1980): - Olentzaro era “un gigante que se cree que baja a los hogares en nochebuena, a las doce en punto, para calentarse con el tronco que arde en el hogar aquél día. Dicen que tiene los ojos sanguinolentos, rojos y tantos como días tiene el año más uno. Es carbonero de profesión, lleva la cara tiznada y una hoz en la mano. A veces se le representa por un maniquí de paja que luego es quemado, y se la atribuye un carácter medio terrorífico, medio grotesco”. El Olentzero de Larraun, Berastegi o Elduaien era un personaje malo y tenía también 366 ojos, si no se ayunaba el día anterior a Nochebuena, les cortaba el pescuezo a los críos cuando se dormían, y se intentaba que no entrara a los caseríos.

“Oles” significa saludar en castellano ("oles egin"), también son una serie de cantos en Francia sobre la anunciación a María, considerada “madre de Dios” en el Concilio del 431 (María de la "O"). En Francia se llamaban “les o Nöel” y se cantaban en los días próximos a la Natividad; finalmente "-aro" es época. En Elhuyar Hiztegi Entziklopedikoa” nos dice que las variantes encontradas del nombre son “Olentzero”, “Onentzaro”, “Onontzaro” y “Orentzaro”, según esta misma enciclopedia significaría “el grado superior de las buenas personas” o “época de las buenas cosas”.

“Oles” en Olentzero, es una forma de llamar o de pedir en los municipios de Lesaka, Larraun, Beruete y en Gipuzkoa en Elduaien, Berastegi u Oiartzun, así en “Peru Abarca”, siglo XIX dice Moguel: “olesa eta ate joka da, nor ete dugu?”. En los municipios bizkainos de Urduliz y Sopelana en Santa Agueda se canta: “ Oles, oles, atean: nor dabil ordu hauetan?”.

La canción más famosa de Olentzero coge su música de "Artolak Dauko" (tocada con la alboka), esta misma música fue tomada por el pamplonica Baleztena (1887-1972, inventor además del Riau-Riau), para la famosa canción de San Fermines de Pamplona (Uno de enero, dos de febrero…), pero en realidad no es más que una canción popular provenzal llamada “La Farandole Joyeuse”, que Vincent D'Indy recogió en el libro “Chants du Vivarais”, que pasó a tocarse con el Txistu en el siglo XVIII.

OLENTZERO

Olentzero joan zaigu
mendira lanera
intentzioarekin
ikatz egitera
Aditu duenean
Jesus jaio dela
lasterka etorri da
berri ematera

Horra, horra,
gure Olentzero
pipa hortzetan duela
eserita dago
kapoiak ere ba(d)itu
arrautzatxoekin
bihar meriendatzeko
botila ardoakin


Delius Lampidius en “Saipatores Historiae Ausgustae” escrita sobre el año 400, dice sobre el emperador romano Alejandro Severo que: “Estaba también muy versado en la ciencia de los arúspices y era un observador de las aves, tan experto que aventajaba tanto a los baskones de Hispania como a los augures de Panonia”. Julio Caro Baroja en “Los pueblos del norte”, asegura que estas auguraciones estaban vigentes hasta el siglo XI donde son criticados por el abad de la Oliba.

De ahí que en euskera “felicidades” se diga ZORIONAK o lo que es lo mismo: “Xori-Onak”, “buenos pájaros” o buenos augurios y de buenos “augurio” viene AGUR!

BASKONES Y CATALANES, HISTORIAS PARALELAS

BASKONES Y CATALANES, HISTORIAS PARALELAS
Aitzol Altuna Enzunza


Voltaire (1694-1778 París) "Es un Pueblo que canta y baila a ambos lados de los Pirineos”


El nacimiento de las naciones baskona y catalana tienen un punto de partida común, su historia se entrelaza después varias veces, para ser finalmente uno de los objetos de codicia del Imperio español y francés que intentan acabar con estas dos naciones repartiéndose sus tierras y reduciendo a escombros sus instituciones políticas, Fueros y soberanía.

La historiografía española ve en el reino visigodo de Toledo el antecedente del Estado español. Los godos intentaron dominar una y otra vez a los baskones sin conseguirlo, tanto baskones como catalanes tenemos que hablar de la resistencia de nuestros antepasados ante los francos para llegar a la génesis de nuestra nación política y Estado.

Ha pasado a los anales de la historia por su importancia la derrota infligida por los baskones el 15 de agosto del año 778 a Carlomagno, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (Primer Reich). Una pequeña rebelión en el norte del califato cordobés fue aprovechada por Carlomagno para atravesar con su ejército todo el ducado de Baskonia desde su frontera en el río Garona para bajar el Pirineo por la Pamplona de los “nauarri” hasta llegar a Zaragoza, de cuyo wali o gobernador musulmán insurrecto al poder de Córdoba había obtenido la promesa de entregar sin batalla la gran ciudad del norte peninsular junto con las de Lleida y Huesca. Cuando Carlomagno se presentó en Zaragoza pero la ciudad no se rindió y tuvo que sitiarla. La sublevación en el norte de su reino de los sajones hizo que Carlomagno levantara el campamento y regresara a toda prisa a su país, los baskones le esperaron en Orreaga-Roncesvalles y su derrota fue total.



El ducado baskón no pudo ser invadido por los godos ni por los musulmanes, y finalmente acabó convirtiéndose en el reino de Nabarra al derrotar otra vez los baskones a los francos carolingios acaudillados por el baskón Eneko Aritza en la Segunda Batalla de Orreaga. El propio Eneko Aritza convertido en el primer rey nabarro expulsará al conde Aznar impuesto por los francos de los valles de Aragón (desde Echó a Canfranc) y casará a su hija Oria con el nuevo conde Garçea Galíndez, haciéndose así con el control del pequeño condado o marca franca que también era baskona, quedando como recuerdo el escudo personal de la familia Eneka en el escudo de Aragón actual.


(Cruz de Eneko Aritza, hoy en el escudo de Aragón o en Cinco Villas de Nabarra)


Parte del ejército de Carlomagno atravesó los Pirineos por su extremo oriental para tomar las ciudades de Huesca y Lleida prometidas al emperador germánico. Es así como un noble franco siguió hacia el sur y se convirtió en el primer conde de Barcelona tras tomar la ciudad con su ejército. Se trata de Bera, hijo del conde aquitano Guillermo de Tolouse. Bera será el primer conde de Barcelona, de Girona, de Besalú (la Garrotxa) y al norte pirenaico de Rasés (Rosellón-Limoux) y de Conflent (Rosellón). Será por tanto un “marqués” impuesto por los francos ante el avance musulmán. Pero el dominio franco no fructificó como no lo habían hecho el godo y el musulmán, y en el mismo siglo IX la dinastía que gobernará la casa de Barcelona era independiente de los francos desde Wilfredo “el Velloso”, unificando los condados catalanes.

(Europa en el año 800)


Alfonso I “el Batallador” de Nabarra, de la rama dinástica aragonesa, recuperó la ribera baskona a los musulmanes en el año 1119, la única parte de Baskonia conquistada por el Islam. Alfonso I en el año 1131 señalaba las fronteras del reino baskón en su testamento: “desde Belorado hasta Pallars y desde Baiona hasta Monreal” (Monreal del Campo, entre Calatayud y Teruel). A su muerte dejó el reino en manos de las Órdenes Militares (comandadas por el emperador del Vaticano o papa), lo cual no fue aceptado por los infanzones nabarros que nombraron entre ellos a uno como su rey por lo que fue excomulgado por el Vaticano, se trata de García Ramírez “el Restaurador”, línea bastarda de Sancho III “el Mayor”.


(Alfonso I “el Batallador” de Nabarra y de Aragón)

El hermano de Alfonso, Ramiro II “El Monje”, no aceptó la decisión de los Infanzones nabarros, dejó el hábito y se casó con Inés de Poitiers, hija del duque de Aquitania Guillermo IX “el Trovador” con la que tuvo a Petronila, a la cual casó a la edad de un año con el conde Barcelona Ramón Berenguer IV, que era el verdadero conspirador. Con la excusa de poseer derechos sobre los territorios de su infanta mujer, Ramón de Berenguer IV entró en Ribagorza, Sobrarbe, el Aragón primigenio (en ese momento todos estos territorios eran euskaldunes), así como en la reconquistada Zaragoza, y los desgajó por primera vez desde la creación del reino de Pamplona o Nabarra en el año 1137, creando así el reino soberano aragonés y catalán, pero mantendrá cada uno su plena autonomía, y fue reconocido internacionalmente y por el papa gracias a la sangre real nabarra que corría por la venas de su mujer.


(Petronila y Berenguer IV-------Ramiro II "el Monje")

Estuvieron ambas coronas a punto de unirse de nuevo a mediados del siglo XV con Carlos “Príncipe de Viana y de Girona”, durante la guerra fratricida contra su padre Juan II de Aragón, el cual era además rey consorte de Nabarra. Carlos fue aceptado como rey por los nabarros en 1441 a la muerte de su madre Blanca de Nabarra, titular de la corona, y por los catalanes en 1461. Juan II no quiso dejar el gobierno de Nabarra y de Aragón en manos de su hijo hasta su propia muerte, lo que provocó una guerra civil entre los partidarios del padre y los del hijo. Falleció Carlos en extrañas circunstancias el mismo año 1461 quedando la corona de Nabarra para sus hermanas. Juan II se había casado en segundas nupcias con la castellana Juana Enríquez, bastarda real, la cual confesó antes de fallecer en el año 1468 haber envenenado a su hijastro el Príncipe de Viana. Juana tenía un hijo de Juan II, se trata de Fernando II de Aragón, para el cual quería la corona de Aragón, por lo que conspiró primero para que Carlos no se casase con Isabel, heredera al trono de Castilla con la que estaba prometida, y lo mandó asesinar después.


(Carlos de Nabarra, príncipe de Viana)

Se acepta como génesis de España el matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (apodado en la historiografía nabarra “el Falsario”), ambos de la familia Trastámara de bastardos reales procedentes de la borgoña francesa, aunque cada uno sólo gobernó sobre su propio reino. Será Fernando, tras conquistar en 1492 el reino nazarí de Granada y acabar “La Reconquista”, el que empezó a titularse “rey de Las Españas”, ganándose además el título de “Reyes Católicos” que les otorgó el papa aragonés Alejandro VI Borja (1494). Tras la muerte de Isabel en 1504, ambas coronas se unieron en el efímero reinado de su hija Juana “La Loca” y la regencia de su padre Fernando que la recluyó por demente en Tordesillas.


(Los reyes Católicos de Castilla y Aragón)

Fernando II de Aragón siguió con la conquista de Nabarra en 1512 tras casarse con la hermana del rey de Nabarra Germana de Foix, pero con la que no pudo tener descendencia. Su idea era desgajar de nuevo las coronas catalano-aragonesa y castellana, llevándose Nabarra de Castilla donde había quedado encajada al ser conquistada a su reino de Aragón. Fernando “el Falsario” falleció en 1516 sin conseguir asentar su invasión del reino baskón gracias a la resistencia nabarra. En contra de la voluntad de los propios Reyes Católicos, la unión de las coronas castellano-aragonesa se consolidó gracias al empuje militar de su nieto, el emperador franco Carlos V de la familia de los Habsburgo, casualidad, heredero del Imperio Carolingio o Sacro Imperio Romano Germánico por parte paterna. La unión dinástica castellano-aragonesa no supuso la creación espontánea de la nación española y ni tan siquiera del Estado español, pues cada cual mantenía sus instituciones, leyes, Cortes o Parlamentos, fue la unión de diferentes reinos en un mismo Emperador, lo cual fue muy frecuente en toda la Edad Media y la Edad Moderna.



(Germana de Foix, segunda esposa de Fernando II de Aragón)

La guerra de conquista de Nabarra acabó en el año 1524 con Carlos I de Las Españas y V de Alemania. Pese a todo, los reyes de Nabarra Enrique II “el Sangüesino” (el último jefe de Estado euskaldun) y Margarita “de Nabarra” (la primera mujer renacentista), recuperaron parte de las tierras nabarras de Ultrapuertos en 1530, las cuales junto a los Estados de Beárn y Andorra siguieron constituyendo una corona europea soberana. Para entonces los territorios occidentales de Nabarra habían sido conquistados por Alfonso VIII de Castilla en el año 1200, pero mantuvieron todo su sistema institucional nabarro junto a los Fueros o leyes. Lo mismo había ocurrido pocos años antes con parte de los vizcondados de Lapurdi y Zuberoa, los cuales sucumbieron al ejército angevino de Ricardo “Corazón de León” duque de Aquitania. La frustrada unión matrimonial del rey inglés-aquitano con Berenguela de Nabarra con la que no tuvo descendencia, truncó la posible unión de ambas familias y provocó una enconada guerra para recuperar Lapurdi, Zuberoa y Gascuña por el hermano de Berenguela, el rey de Nabarra Sancho VII “el Fuerte” y sus sucesores, lo que supondrá la recuperación de la mencionada Baja Nabarra o Tierras de Ultrapuertos, hasta entonces tierras del vizcondado de Lapurdi o Labourd en su mayor parte.


(Boda real entre Berenguela de Nabarra y Ricardo "Corazón de León", duque de Aquitania y rey de Inglaterra . Esmalte de San Miguel de  Aralar, regalo de boda de Ricardo)

Louis XIII de Francia, educado por Richelieu que gobernaba con mano dura el reino de Francia, anexionó la corona soberana de Nabarra de su abuela Juana III de Albret o Labrit a la de Francia, contra la voluntad de su padre Enrique III de Nabarra “el bearnés”, que será después rey de Francia por la rama paterna, el primer rey Bourbon de la historia. Louis XIII impuso el Edicto de la Unión de 1620 el 15 de Octubre de ese año, para ello tomó con su ejército las Cortes Nabarras que se reunían en Donapaleu (Nabarra) e hizo lo mismo con los Estados Generales del Bearne de Pau. Louis XIII no fue reconocido por los representantes de los Estados de Nabarra y Beárn como su rey, por lo que fue una invasión contra los Tratados Internacionales y sin previa declaración de guerra como en las invasiones anteriores; la situación duró hasta la brutal represión tras la Revolución Francesa (1789) contra la población baskona con cientos de muertos y masivas deportaciones de la población civil.

Como señaló el abogado e historiador Tomás Urzainqui en una intervención ante la “Comisión de Autogobierno del parlamento español de la C.A.V” en la Nabarra Occidental en mayo del 2002: “Para las Cortes y Estados Generales de Navarra-Bearne, la “unión” a España o a Francia significaba el fin de las libertades garantizadas en sus Constituciones y la introducción de prácticas absolutistas, autoritarias y neofeudales; así se amortigua la brasa que desde 1512 y hasta 1620 se había mantenido encendida al Norte de los Pirineos después de la ocupación del Sur. Pero la libertad y la soberanía no se extinguen ni prescriben”.


Catalunya era un frente más de la guerra de los Treinta Años que enfrentaba a la Francia de los borbones con la España y Alemania de los Habsburgo por la hegemonía imperial en Europa (1618-1648). Las exigencias y los abusos de la soldadesca española que llegaron a quemar poblaciones enteras, generaron una auténtica espiral de violencia que acabó con la toma del Pueblo catalán de las calles y la expulsión de las tropas españolas a las cuales consideraban extranjeras al ser mandadas desde Castilla. La Generalitat presidida por Pau Claris y el Consell de Cent proclamó unilateralmente la independencia a modo de República catalana soberana el 17 de enero de 1640, rompió así con la monarquía castellana que estaba reduciendo a la nada la corona catalano-aragonesa 100 años después de su unión.

El rey Habsburgo Felipe IV de España y el conde duque Olivares planearon la invasión del Principado catalán. El rey de Francia, el mencionado Bourbon Louis XIII, prometió ayudar a los catalanes y tomó el Rosellón con su ejército, así como Monzón y Lleida en 1643. Felipe IV al año siguiente recuperó las dos últimas plazas, no así el territorio continental de Catalunya que ha quedado en Francia hasta el presente. Las tropas españolas no pudieron tomar Barcelona hasta 1651, jurando al año siguiente pese a todo Felipe IV los Fueros catalanes. El Bourbon Louis XIII traicionó también a Catalunya abandonándola a su suerte, y la represión española contra el Pueblo catalán fue brutal. Este intento de recuperar la libertad del Pueblo de Catalunya frente a la uniformización castellana se conoce también como la “Guerra dels segadors” o “Guerra de Catalunya” (1640-1652).



Como señala el filósofo español Ortega y Gasset (Madrid 1883-1955) en su libro la “España invertebrada”: “Para la mayor parte de la gente (española), el nacionalismo catalán y vasco es un movimiento artificioso que, extraído de la nada, sin causas ni motivos profundos, empieza de pronto unos cuantos años hace. Según esta manera de pensar, Cataluña y Vasconia no eran antes de ese movimiento unidades sociales distintas de Castilla o Andalucía (…). Lleva esta errónea idea a presumir, por ejemplo, que cuando Castilla reduce a unidad española Aragón, Cataluña y Vasconia, pierden estos pueblos su carácter de pueblos distintos entre sí y del todo que forman. Nada de esto: sometimiento, unificación, incorporación, no significan muerte de los grupos; la fuerza de independencia que hay en ellos perdura, bien que sometida”.


Es así como dos de las grandes potencias mundiales del momento, España y Francia, decidieron finalmente repartirse el reino nabarro y Catalunya, al ver que ninguno los conseguiría en su totalidad, celebrando un matrimonio entre el delfín de Francia Luis XIV “El rey Sol” y la infanta española María Teresa en Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) ratificado después en Hondarribia. La actual frontera militar española-francesa que divide a baskones y catalanes del norte y sur del Pirineo, se fijó en el año 1659 en el "Tratado de los Pirineos" en la isla de los Faisanes en el río Bidasoa, condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia, hoy municipios de Gipuzkoa-Lapurdi ocupados por España-Francia.

Es el único caso de “condominio” o “cosoberanía” que queda en todo el mundo, sólo justificable por la violencia armada de la invasión y la ocupación actual del reino nabarro y del condado catalán contra todo Derecho Internacional, convirtiendo los territorios catalanes y nabarros en colonias hispano-francesas, las últimas dentro de Europa.


TRES ESCUDOS DEL ESTADO DE NABARRA EN BIZKAIA


DOS ESCUDOS DEL ESTADO DE NABARRA EN BIZKAIA
Aitzol Altuna Enzunza

"…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200” Juan Ramón Iturriza, 1793, "Historia General de Vizcaya". Los historiadores sobre Bizkaia más reconocidos como Estanislao J. Labayru (s.XX) y Juan E. Delmas (s.XIX), apoyan también a Iturriza; el comentario original fue del primer historiador bizkaíno, el muñatón banderizo García de Salazar (s. XV).

El río Nervión nace en la sierra Salbada en Urduña y es afluente del Ibaizabal al que se le une en Urbi, entre las anteiglesias de Galdakano y Basauri (ésta era entonces una comarca de Arrigorriaga), tras bordear poco antes el monte Malmasín. Ambos ríos desde el siglo IX y hasta al menos el siglo XIX, se llamaron Ibaizabal (siendo el Nervión un término meramente erudito como explica el historiador Iturrriza y Garate).

El río Ibaizabal-Nervión era navegable tierra a dentro hasta las faldas de Malmasín, donde las barcazas o gabarras desembarcarían las mercancías de los buques de gran calado que atracarían más cerca de la bocana de la ría, facilitando así su transporte hacia el interior, de ahí que el principal puerto comercial del Ibaizabal-Nervión en el siglo XII estuviera varios kilómetros ría adentro, se trataba del puerto de Begoña, conocido como Bilbao, el cual tenía un castillo, iglesia y puente nabarros en el vado natural de San Antón.

Cercano a este puerto, tal y como señala Tomás Urzainqui siguiendo a José Moret (s. XVII) o a José Antonio Aguirre (s. XX), había otro castillo más importante: “El castillo navarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao, se halla en el promontorio denominado Malmasín (anteiglesia de Arrigorriaga), donde se ubican las ruinas en una paraje denominado el Castillo”. El castillo de “Malvecín” es por su tipología del siglo X y fue reducida su planta a la mitad años después, quizás con Sancho VI el Sabio de Nabarra en siglo XII: “la planta es de grandes proporciones y de forma semicircular, con un radio de 50 metros”, según explica el experto Iñaki Sagredo en su libro “Castillos que defendieron el reino, La Navarra Occidental, la frontera del mar".

Tras la invasión castellana del reino nabarro por su parte Occidental en el año 1173-75, Sancho VI el Sabio propuso a Alfonso VIII el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII en aquél entonces (después lo será del propio Sancho). Alfonso aceptó, el Laudo Arbitral internacional de Londres del año 1177. Sancho el Sabio de Nabarra pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados entre los años 1173-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca y el mencionado castillo de Malvecín (Malmasín), así como las fortalezas conquistadas en el año 1167 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria). Malmasín sería una cuña o puente para una futura invasión de la tierra bizkaína poco después.


También pedía Sancho VI el Sabio las plazas invadidas a Nabarra antes de su nacimiento tras el regicidio de Sancho García el de Nájera (Atapuerca 1054) y Ramírez el de Peñalén (Peñalén 1076), asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues habían pertenecido siempre al reino, es decir, el rey de Nabarra pedía la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem”.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de gran casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio.

Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo también nabarros y frontera con Castilla En el documento “Regis Ricardi” Londres de 1190, se dice claramente: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Navarra. Y la tierra del rey de Navarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Navarra de la tierra de Castilla (…)

Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”.

Dos escudos nabarros en Bizkaia apoyan y apuntalan el hecho que todavía a finales del siglo XII Bizkaia seguía libre dentro del reino baskón. El primer historiador bizkaíno, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el mencionado banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra a la familia de Galdakano y Torrezabal como de las más antiguas e importantes de Bizkaia, de la que dice estaba emparentada con los reyes de Nabarra y que vino a finales del siglo XII a defender la comarca de las ansias expansionistas de Castilla con tropas acantonadas en el castillo de Malmasín. Junto con los Torrezabal llegaron otras familias como las de Isasi de Usansolo o la del propio hijo de Sancho de Torrezabal la cual se instaló en la torre Tosubando de Bedia, aún hoy en pie, cuya existencia está constatada desde 1075 y fue fundada por Sancho Ortiz de Bedia:

“El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”. El mencionado “Sancho Ortis de Bedia” se sabe que era contemporáneo de García Salazar, el cual era preboste de Bilbao y merino en Bedia, por lo que esas “siete generaciones” nos llevarían a finales del siglo XII. Usansolo es un barrio de Galdakano hacia el valle de Arratia y el municipio contiguo de Bedia lo fue hasta el siglo XVIII que consiguió su desanexión. Galdakano es una anteiglesia de la Bizkaia nuclear, frontera con el Txorierri, la anteiglesia de Begoña y su puerto de Bilbao, el valle del Nervión, el condado de Durango que comenzaba entonces en las “campas de Nabarra” en el centro actual de Amorebieta (que llevan el nombre de Campas de Nabarra) y con el valle de Arratia que comienza en Lemona, anteiglesia continua a Bedia (todo Galdakano pertenecía a la división eclesial o vicaría de Arratia).

(Escudo de los Bedia asentados en Usansolo)

Sobre la familia y el escudo de armas de los “Usansolo”, Sabino Aguirre Gandarias Doctor en Historia, en su trabajo “Las dos primeras crónicas de Vizcaya” del año 1987, comentaba que: “El historiador del siglo XV Lope García de Salazar, experto conocedor de los linajes de Bizkaia, nos informa de algunos aspectos: al calificar a los Usún-solo de "antiguos'" y "buenos" escuderos, únicos por él enseñados, con los de Isasi, dentro de la anteiglesia; y al encuadrarlos entre los parciales de Abendaño el de Urkizu, en Igorre (…).

Aunque quizá de sus armas aun más distintiva sea la cadena que le sirve de bordura, hecho frecuente en la zona, pues indica ascendencia Navarra y dentro de la anteiglesia el probable enlace con algún descendiente de Sancho de Galdácano (…)”.

Esta apreciación ha sido recientemente ratificada en las recientes (2016) excavaciones del castillo nabarro de Aitzorrotz que defendía la tenencia del mismo nombre (Eskoriatza, Alto Deba hoy Gipuzkoa con la villa de Leniz hoy Arrasate-Mondragón como principal centro urbano), en las cuales el arqueólogo Iñaki Sagredo Garde ha encontrado un sello con un “arrano beltza” rodeado por este tipo de bordadura o “cadena”.

Pues bien, el escudo de la villa de Errigoitia (Bizkaia), es un águila negra con alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los reyes de Nabarra de a finales del siglo XII y principios del siglo XIII en sus escudos y sellos. Según el padre Moret en “Investigaciones” tal y como recoge el historiador bizkaíno Andrés de Mañaricúa en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI los orígenes del Señorío”: “adoptó por armas dicha villa de Rigoitia una Águila negra, con las alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los Reyes de Nabarra”.


En los escudos heráldicos una hoja de álamo es habitual de la familia de los Gebara, Ganboa y Usansolo, familias leales, incluso siglos después de la invasión, a Nabarra. A está figura de hoja de álamo se le llama "panela" y es muy frecuente en la heráldica vasca, así, el heraldista Hubert Lamant-Duhart en su obra "Armorial du Pays Basque" la cita como muy característica de los blasones “vascos” juntamente con el árbol, el lobo, el jabalí, el castillo, el oso el perro, la caldera, la banda engolada en cabezas de dragones, etc. Los oñacinos “pro-castellanos” tienen en sus escudos osos y calderos .

Existe un relato que aparece en la “Crónica de Vizcaya” de Lope García de Salazar (1454) y en su libro “Bienandanzas y fortunas” (1471-76), historia que se corrobora por un texto anterior escrito por Fernán Pérez de Aiala en su Genealogía de la Casa de Aiala (“Árbol verdadero de la casa de Ayala”), que fue escrita en 1371, pero cuando el autor ya tenía 76 años, por tanto eran hechos recientes conservados de forma oral . El relato se parece mucho al de la “Campana de Huesca”, por lo que sería uno de los muchos relatos que ser repetían de boca en boca en la Edad Media copiando a los clásicos pues en este caso ya aparece en Herodoto (siglo V a.C.) , en este caso escondería un hecho cierto, la llegada de los Abendaño a Usansolo.

Lope García de Salazar escribe así este relato en su segundo libro:

“En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes de 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nabarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo el una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”. Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Abendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con el Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano, hijo del caballero de Galdacano, e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alva, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la comarca. Pese a esta matanza, los Abendaño, a cuya familia pertenecía por ejemplo la casa-torre de Urgoiti o Puentelatorre en Usansolo (el caserío cercano aún conserva su escudo de hoja de álamo o panelada), eran del bando ganboíno, es decir, pro nabarro.


Desde entonces los Abendaño serán una de las grandes familias asentadas en Galdakano descendientes de los Gebara y en la comarca, junto a las de Isasi, Aldape o Basozabal y la principal, la de Galdakano y Torrezabal, todos ellos serán los fundadores del actual Galdakano.

En lo que respecta a la primera parroquia de Galdakano, Santa Marina es una santa gallega cuya adoración se intensificó en los siglos IX-X-XI en relación con el Camino de Santiago de la costa, anterior al interior amenazado constantemente por los musulmanes, y que tendría en esta pequeña iglesia una importante parada de gran devoción con su pila bautismal, libro de bautismo y párroco.

La iglesia llegó a contar con hospital de peregrinos y con una escuela donde aprendieron los hijos de los grandes señores de la comarca como los Abendaño e incluso de Bilbao como los Bertendona en el siglo XVI, en temas no sólo religiosos sino también en matemáticas, gramática, lengua etc., las clases se impartirían en la casa del rector adyacente a la ermita, como lo atestigua el galdakoztarra Francisco de Egia, rector y cura en la misma.

Sobre la etimología del nombre “Usansolo”, se puede leer en "El Solar Vasco-Navarro" de los hermanos García Carraffa: “Usánsolo (o Usuénsolo, o Usúnsulo, o Usunlo) que fue filial de la de Usategui”. Donde “usategi” es “palomar”, por tanto, da que pensar que Usansolo es probablemente “huerta de palomas” (en lugar de “(a)usun-solo”, traducible al castellano como “huerta de ortigas” que señalaba Koldo Mitxelena en su libro “Apellidos vascos”).

Un segundo escudo nabarro en Bizkaia se haya en la iglesia Andra Mari de Galdakano, la cual es una iglesia “divisera” ya que fue fundada por el propio Sancho de Torrezabal y Galdakano y no por la Iglesia católica ni por un rey (éstas últimas llamadas de “realengo”). Desde esta iglesia-fortaleza del segundo románico nabarro de regia constitución y que cuenta con aspilleras para disparar flechas o dardos, se controla perfectamente la cima del monte Malmasín de Arrigorriaga y su castillo.

La anteiglesia Andra Mari de Galdakano fundada por Sancho de Torrezabal y Galdakano, está doblemente documentado en el siglo XII en sendos legajos de la catedral riojana de Calahorra (ocupada entonces por Castilla), significativamente de los años 1175 y 1193, en los cuales su obispo reclama el impuesto que no percibe a, literalmente en uno de ellos: “ecclesia de Aldacano” y de “Barrica” en Bizkaia. Esta petición sólo puede ser a la anteiglesia Andra Mari y nos da una idea de que ésta debe de haber sido construida entre 1173 de la invasión castellana y marzo de 1175 del primer documento, por tanto a finales del año 1174 o principios de 1175.


De la fábrica de la primera iglesia se conservan varios elementos también muy visibles, especialmente en la pared Oeste, y su fisonomía no parece que haya cambiado sino que se “hinchó” hacia el exterior, siguiendo un modelo de construcción que se puede constatar en otras partes del reino como en Valdegobia (Gobiaran, Alaba). En esta pared Oeste se pueden ver tres ventanas tapiadas de la iglesia original y en el imafronte bajo la espadaña, se pueden observar a modo de canecillos (pequeños salientes -Ybarra y Bergé 1969- ), figuras humanas y animales (un león y un caballo) y una estructura que podría pertenecer a un anterior campanario, ya en la pared Sur. En la misma pared Oeste, pero por el interior, existen 3 modillones (como canecillos interiores) que decoran el muro a los pies, sobre los cuales hay un tablón de madera de roble decorado con motivos vegetales, soporte de un antiguo coro y órgano.

Hay otros modillones, restos de la iglesia original de finales del siglo XII, en la contraportada sobre el arco de medio punto que representarían a Sancho de Torrezabal, su mujer y su hija, además de a otro personaje que sería probablemente su hijo, del mismo nombre que el padre (Fernando Malo Anguiano “Monografías de pueblos de Bizkaia: Galdakano, Etxebarri y Zaratamo”). La iglesia desde este ángulo (paredes Oeste-Sur), tiene apariencia de una fortaleza, con tres aspilleras como únicos entrantes de luz desde la esquina en la pared Sur; dos de ellas, las más estrechas, no son útiles como tragaluces y sí idóneas posiciones para ballesteros o arqueros, pues son muy estrechas y están en un contrafuerte semicircular que aumenta su ángulo de tiro. Destaca en la iglesia de sobremanera su pórtico románico de medio punto imitación al de Estibaliz en la Llanada Alabesa, por su concepción estructural, y la talla de la virgen coetánea a la iglesia original .

Un texto recogido por Estanislao Jaime Labayru resume perfectamente la existencia de una iglesia vieja anterior a la reformada en el año 1516 y a la reconstruida sobre el año1250, quizás semiderruida dentro de la guerra entre los autóctonos nabarros e invasores castellanos:

“Y se alegó o insistió nuevamente por parte del predicho D. Martín (Aldape Isasi y Torrezabal, Diputado General de Bizkaia, nacido en Galdakano en 1588) en escrito del 19 de agosto de dicho año (1640), afirmándose en lo dicho antecedentemente, y añadiendo que la referida lápida había estado en la forma en que estaba continuamente sin mudanza ninguna 110 años a aquella parte que hacia entraos la sepulturas cuando se ensanchó la iglesia, y antes en la iglesia vieja desde la fundación de ella estaba dicha sepultura solo adentro con la misma preeminencia y las demás solían estar fuera en el cementerio y esta prelación había sido y era perteneciente a la dicha sepultura y a los dueños de ella y de la dicha Torre de Torrezabal porque el primer fundador de ella que fue D. Sancho de Galdácano y Torrezabal lo que también la dicha iglesia vieja según la tradición antigua y pública voz y fama (…) y que la dicha fama pública y tradición antigua se reforzaba más con las armas y bustos de personas que existían en las puertas de dicha iglesia vieja que eran principales porque dichos bustos y armas eran del dicho Sr. D Sancho de Galdácano y Torrezabal y de su mujer y dos hijas” (Labayru E.J. “Historia de Vizcaya”, Tomo V. Cap. XXII Pág. 315, pleito de la casa de Torrezabal con la de Aldape en 1640, conservada una copia en el Archivo Histórico Eclesiástico de Derio).

Por tanto, además de sus bustos en el interior del precioso arco románico de medio punto de la entrada, dentro de Andra Mari se encuentra la sepultura en piedra de la familia Galdakano y Torrezabal. Junto a ella hay otras 16 tumbas en dos hileras pero éstas con tapa de madera que datan de 1704, cuando se accedió enterrar a otras familias dentro de la iglesia ante la presión de las mismas. Ya el Papa Gregorio IX (1227-41) permitió el enterramiento de gente del pueblo llano dentro de las propias iglesias al pie de los altares, antes reservados a la casta sacerdotal, nobles como Sancho de Torrezabal y a los reyes.


Hasta el siglo XIX, con el Borbón Carlos III de España, no se prohibió esta práctica de enterramientos dentro de las iglesias. Después pasaron los cementerios a instalarse en los terrenos adyacentes a las entradas de los templos y en sus alrededores (aún hoy se pueden ver en diferentes municipios vascos, como en Ainhoa, Lapurdi); se pasó después a enterrar los cuerpos en la parte posterior de iglesia. En el caso de Galdakano (como en la mayoría de los municipios), se tuvo que trasladar el cementerio municipal a su actual ubicación alejado de la iglesia en 1904, al tener poca profundidad la tierra, ya que la roca debajo de la iglesia Andra Mari aparecía muy pronto con el hedor consiguiente de los cuerpos enterrados.

Durante los primeros siglos, sólo se enterraba dentro de la Iglesia Andra Mari a la familia Galdakano y Torrezabal, cuya tumba tiene las medidas de 185 cm de alto, 60 en sus pies y 70 cm en la cabeza. Sea la tapa de la tumba actual la original o no, la sepultura de la familia Galdakano y Torrezabal es de estilo románico con escarbuncos pomelados circulares (5 completos y dos medios en los extremos) y una orla dentada -muy común en las estelas funerarias baskonas, por ejemplo en Argiñeta, Elorrio s. IX-X-. Esta tumba es llamada en el municipio como de “Xaunansoarri” (“la piedra o lápida del Señor Sancho”, “Jaun-Anso-Arri”).

El escudo de armas, entendido como divisa que pasa de una generación a otra, data de principios del siglo XII, aunque en el siglo X ya existían blasones que servían para identificar a los caballeros que participaban en los torneos. Según el genealogista Juan Carlos Guerra, el escudo nació con la terminación de la Primera Cruzada, en la que los cruzados se distinguieron por el color de sus cruces, según las naciones a las que pertenecían” . El uso de escudos armoriados que representaban a las familias y luego a las naciones, es una tradición que nació en Normandía a mediados del siglo XII, no antes. En el caso del reino de Nabarra, se tiene constancia de una heráldica Nabarra desde Sancho VI el Sabio, en la segunda mitad del siglo XII por tanto.

El escudo de Sancho de Torrezabal y Galdakano es el escudo original del reino de Nabarra, anterior a las actuales cadenas; el escudo de armas de la familia Galdakano y Torrezabal se conserva también en una de las ménsulas de las que parten las nervaduras de las bóvedas de la propia iglesia nabarra de Andra Mari.

Existen unas cadenas supuestamente tomadas por Sancho VII el Fuerte en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Serían las cadenas de la haima del rey Miramamolín y conservadas repartidas entre la catedral de Tudela (donde estaba la Corte del Sancho VII), el monasterio de Iratxe y la colegiata de Orreaga-Roncesvalles junto a la tumba del propio Sancho VII el Fuerte. Pero es una leyenda, pues estas cadenas no estaban en el escudo original de Nabarra y las cadenas actuales no aparecen en el escudo de nuestro Estado hasta después de la invasión de la parte central del reino de Nabarra que tuvo lugar entre los años 1512-30, según se puede apreciar por ejemplo en el libro de Armería del Reino, el libro heráldico oficial de las armas de las principales familias del reino o Estado de Nabarra (nabarlur.blogspot.com/search/label/El%20escudo%20de%20Nabarra).




¿DE QUÉ ALARDEAMOS?

¿DE QUÉ ALARDEAMOS?
Aitzol Altuna Enzunza



Con la de Paz de Westfalia de 1648 y el Tratado de Los Pirineos de 1659 finalizó la guerra de los Treinta Años del Sacro Imperio Germánico de los Habsburgo y la guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos por su independencia, donde también estaban involucrados Suecia o Francia que se jugaron la supremacía política en Europa.

Dentro de ese contexto bélico, en el año 1636 el ejército español saqueó los pueblos labortanos de Urruña, Ziburu y San Juan de Luz. En 1638 la flota francesa respondió y sitió Hondarribia durante 69 días, pero fue expulsada el 8 de septiembre en un contraataque del pueblo de Hondarribia, por la que recibió el título de “ciudad” del rey de España con la oposición de las Juntas de Gipuzkoa, ya que toda la provincia había participado en la defensa del pueblo además de alto navarros, y no entendían que Hondarribia fuera nombrada su primer municipio en orden de importancia.

Es más, por aquellas fechas Hondarribia no quería formar parte de Gipuzkoa y pedía continuamente su inclusión en Alta Navarra, la cual aún conservaba el título de reino. Esta fecha de la expulsión de las tropas francesas es la que se conmemora mediante un alarde para dar gracias a la Virgen de Guadalupe. Los alardes no eran más que la imposición del cardenal Cisneros de realizar formaciones y exhibiciones en festividades señaladas a las milicias forales para que España tuviera así un mayor poder militar ante posibles invasiones, usando a las inexpertas milicias compuestas de civiles mal armados como carne de cañón como en esta ocasión cuando los ejércitos eran cada vez más profesionales. Esta orden de hacer alardes vino tras la conquista del reino de Nabarra en casi su totalidad entre 1512-1524 que acabó con la toma de Hondarribia por las tropas del emperador Carlos V de Alemania y I de las Españas.

Por tanto, España en esta batalla lo que hizo es dejar en manos de los gipuzkoanos la defensa de su territorio tras provocar el ataque francés y quedando la población civil gipuzkoana avasallada, primero por los franceses y después por las propias tropas y administración española cuyo coste de mantenimiento corría encima por cuenta de la Provincia.

Ocurrió lo mismo en Catalunya, pero aquí el pueblo se levantó en armas contra las tropas imperiales españolas declarando la independencia unilateral, por lo que Barcelona fue arrasada, es la conocida como “Guerra dels segadors” (1640-1652). Para entonces, lo que quedaba de la Nabarra continental había sido ocupada por el ejército francés de Luis XIII en 1620, perdiendo su soberanía el Estado baskón tras 1000 años de libertad. En 1648 el influyente capitán y diputado Miguel de Iturbide salió a favor de los desertores al ejército español, la Corte madrileña temió una revuelta similar a la catalana en toda Nabarra, donde aún seguía acantonado el ejército imperial en la Ciudadela de Iruñea-Pamplona por miedo a un nuevo alzamiento de los nabarros y pese a que había transcurrido más de un siglo desde la invasión española, por lo que Iturbide fue llevado a Madrid y fusilado.

Es así como dos de las grandes potencias imperiales del momento decidieron repartirse Catalunya y Nabarra al ver que ninguno los conseguía en su totalidad y la belicosidad de su gente por su libertad, por lo que crearon una nueva frontera internacional, manu militari, dividiendo estos dos Pueblos ancestrales “que cantan y bailan a los dos lados del Pirineo”. La actual frontera franco-española se fijó en el año 1659 con el Tratado de los Pirineos sobre esta cordillera montañosa y el Bidasoa, acuerdo firmado en la isla de los Faisanes que está en el propio río Bidasoa, isla que desde entonces es un condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia. Esta isla es hoy por hoy la única tierra con dos soberanías de toda Europa y en todo el mundo, es una “anormalidad” a nivel mundial al igual que lo es la colonia española y francesa de Nabarra.

Por tanto, en aquella guerra Hondarribia se la disputaron franceses y españoles que querían su parte del reino baskón, siendo esta ciudad que controla el Bidasoa una plaza fuerte codiciada por ambos. No hay nada de qué alardear ya que en realidad Hondarribia no fue liberada pues sigue estando invadida por el imperialismo franco-español, independientemente de quién sea el imperio ocupante, como del mismo modo lo está el resto de Euskal Herria, cuyo Estado, Nabarra, fue repartido en aquél entonces como botín de guerra. De aquellos polvos vienen, sin duda, estos lodos.