BASKONES Y CATALANES, HISTORIAS PARALELAS

BASKONES Y CATALANES, HISTORIAS PARALELAS
Aitzol Altuna Enzunza


Voltaire (1694-1778 París) "Es un Pueblo que canta y baila a ambos lados de los Pirineos”


El nacimiento de las naciones baskona y catalana tienen un punto de partida común, su historia se entrelaza después varias veces, para ser finalmente uno de los objetos de codicia del Imperio español y francés que intentan acabar con estas dos naciones repartiéndose sus tierras y reduciendo a escombros sus instituciones políticas, Fueros y soberanía.

La historiografía española ve en el reino visigodo de Toledo el antecedente del Estado español. Los godos intentaron dominar una y otra vez a los baskones sin conseguirlo, tanto baskones como catalanes tenemos que hablar de la resistencia de nuestros antepasados ante los francos para llegar a la génesis de nuestra nación política y Estado.

Ha pasado a los anales de la historia por su importancia la derrota infligida por los baskones el 15 de agosto del año 778 a Carlomagno, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (Primer Reich). Una pequeña rebelión en el norte del califato cordobés fue aprovechada por Carlomagno para atravesar con su ejército todo el ducado de Baskonia desde su frontera en el río Garona para bajar el Pirineo por la Pamplona de los “nauarri” hasta llegar a Zaragoza, de cuyo wali o gobernador musulmán insurrecto al poder de Córdoba había obtenido la promesa de entregar sin batalla la gran ciudad del norte peninsular junto con las de Lleida y Huesca. Cuando Carlomagno se presentó en Zaragoza pero la ciudad no se rindió y tuvo que sitiarla. La sublevación en el norte de su reino de los sajones hizo que Carlomagno levantara el campamento y regresara a toda prisa a su país, los baskones le esperaron en Orreaga-Roncesvalles y su derrota fue total.



El ducado baskón no pudo ser invadido por los godos ni por los musulmanes, y finalmente acabó convirtiéndose en el reino de Nabarra al derrotar otra vez los baskones a los francos carolingios acaudillados por el baskón Eneko Aritza en la Segunda Batalla de Orreaga. El propio Eneko Aritza convertido en el primer rey nabarro expulsará al conde Aznar impuesto por los francos de los valles de Aragón (desde Echó a Canfranc) y casará a su hija Oria con el nuevo conde Garçea Galíndez, haciéndose así con el control del pequeño condado o marca franca que también era baskona, quedando como recuerdo el escudo personal de la familia Eneka en el escudo de Aragón actual.


(Cruz de Eneko Aritza, hoy en el escudo de Aragón o en Cinco Villas de Nabarra)


Parte del ejército de Carlomagno atravesó los Pirineos por su extremo oriental para tomar las ciudades de Huesca y Lleida prometidas al emperador germánico. Es así como un noble franco siguió hacia el sur y se convirtió en el primer conde de Barcelona tras tomar la ciudad con su ejército. Se trata de Bera, hijo del conde aquitano Guillermo de Tolouse. Bera será el primer conde de Barcelona, de Girona, de Besalú (la Garrotxa) y al norte pirenaico de Rasés (Rosellón-Limoux) y de Conflent (Rosellón). Será por tanto un “marqués” impuesto por los francos ante el avance musulmán. Pero el dominio franco no fructificó como no lo habían hecho el godo y el musulmán, y en el mismo siglo IX la dinastía que gobernará la casa de Barcelona era independiente de los francos desde Wilfredo “el Velloso”, unificando los condados catalanes.

(Europa en el año 800)


Alfonso I “el Batallador” de Nabarra, de la rama dinástica aragonesa, recuperó la ribera baskona a los musulmanes en el año 1119, la única parte de Baskonia conquistada por el Islam. Alfonso I en el año 1131 señalaba las fronteras del reino baskón en su testamento: “desde Belorado hasta Pallars y desde Baiona hasta Monreal” (Monreal del Campo, entre Calatayud y Teruel). A su muerte dejó el reino en manos de las Órdenes Militares (comandadas por el emperador del Vaticano o papa), lo cual no fue aceptado por los infanzones nabarros que nombraron entre ellos a uno como su rey por lo que fue excomulgado por el Vaticano, se trata de García Ramírez “el Restaurador”, línea bastarda de Sancho III “el Mayor”.


(Alfonso I “el Batallador” de Nabarra y de Aragón)

El hermano de Alfonso, Ramiro II “El Monje”, no aceptó la decisión de los Infanzones nabarros, dejó el hábito y se casó con Inés de Poitiers, hija del duque de Aquitania Guillermo IX “el Trovador” con la que tuvo a Petronila, a la cual casó a la edad de un año con el conde Barcelona Ramón Berenguer IV, que era el verdadero conspirador. Con la excusa de poseer derechos sobre los territorios de su infanta mujer, Ramón de Berenguer IV entró en Ribagorza, Sobrarbe, el Aragón primigenio (en ese momento todos estos territorios eran euskaldunes), así como en la reconquistada Zaragoza, y los desgajó por primera vez desde la creación del reino de Pamplona o Nabarra en el año 1137, creando así el reino soberano aragonés y catalán, pero mantendrá cada uno su plena autonomía, y fue reconocido internacionalmente y por el papa gracias a la sangre real nabarra que corría por la venas de su mujer.


(Petronila y Berenguer IV-------Ramiro II "el Monje")

Estuvieron ambas coronas a punto de unirse de nuevo a mediados del siglo XV con Carlos “Príncipe de Viana y de Girona”, durante la guerra fratricida contra su padre Juan II de Aragón, el cual era además rey consorte de Nabarra. Carlos fue aceptado como rey por los nabarros en 1441 a la muerte de su madre Blanca de Nabarra, titular de la corona, y por los catalanes en 1461. Juan II no quiso dejar el gobierno de Nabarra y de Aragón en manos de su hijo hasta su propia muerte, lo que provocó una guerra civil entre los partidarios del padre y los del hijo. Falleció Carlos en extrañas circunstancias el mismo año 1461 quedando la corona de Nabarra para sus hermanas. Juan II se había casado en segundas nupcias con la castellana Juana Enríquez, bastarda real, la cual confesó antes de fallecer en el año 1468 haber envenenado a su hijastro el Príncipe de Viana. Juana tenía un hijo de Juan II, se trata de Fernando II de Aragón, para el cual quería la corona de Aragón, por lo que conspiró primero para que Carlos no se casase con Isabel, heredera al trono de Castilla con la que estaba prometida, y lo mandó asesinar después.


(Carlos de Nabarra, príncipe de Viana)

Se acepta como génesis de España el matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (apodado en la historiografía nabarra “el Falsario”), ambos de la familia Trastámara de bastardos reales procedentes de la borgoña francesa, aunque cada uno sólo gobernó sobre su propio reino. Será Fernando, tras conquistar en 1492 el reino nazarí de Granada y acabar “La Reconquista”, el que empezó a titularse “rey de Las Españas”, ganándose además el título de “Reyes Católicos” que les otorgó el papa aragonés Alejandro VI Borja (1494). Tras la muerte de Isabel en 1504, ambas coronas se unieron en el efímero reinado de su hija Juana “La Loca” y la regencia de su padre Fernando que la recluyó por demente en Tordesillas.


(Los reyes Católicos de Castilla y Aragón)

Fernando II de Aragón siguió con la conquista de Nabarra en 1512 tras casarse con la hermana del rey de Nabarra Germana de Foix, pero con la que no pudo tener descendencia. Su idea era desgajar de nuevo las coronas catalano-aragonesa y castellana, llevándose Nabarra de Castilla donde había quedado encajada al ser conquistada a su reino de Aragón. Fernando “el Falsario” falleció en 1516 sin conseguir asentar su invasión del reino baskón gracias a la resistencia nabarra. En contra de la voluntad de los propios Reyes Católicos, la unión de las coronas castellano-aragonesa se consolidó gracias al empuje militar de su nieto, el emperador franco Carlos V de la familia de los Habsburgo, casualidad, heredero del Imperio Carolingio o Sacro Imperio Romano Germánico por parte paterna. La unión dinástica castellano-aragonesa no supuso la creación espontánea de la nación española y ni tan siquiera del Estado español, pues cada cual mantenía sus instituciones, leyes, Cortes o Parlamentos, fue la unión de diferentes reinos en un mismo Emperador, lo cual fue muy frecuente en toda la Edad Media y la Edad Moderna.



(Germana de Foix, segunda esposa de Fernando II de Aragón)

La guerra de conquista de Nabarra acabó en el año 1524 con Carlos I de Las Españas y V de Alemania. Pese a todo, los reyes de Nabarra Enrique II “el Sangüesino” (el último jefe de Estado euskaldun) y Margarita “de Nabarra” (la primera mujer renacentista), recuperaron parte de las tierras nabarras de Ultrapuertos en 1530, las cuales junto a los Estados de Beárn y Andorra siguieron constituyendo una corona europea soberana. Para entonces los territorios occidentales de Nabarra habían sido conquistados por Alfonso VIII de Castilla en el año 1200, pero mantuvieron todo su sistema institucional nabarro junto a los Fueros o leyes. Lo mismo había ocurrido pocos años antes con parte de los vizcondados de Lapurdi y Zuberoa, los cuales sucumbieron al ejército angevino de Ricardo “Corazón de León” duque de Aquitania. La frustrada unión matrimonial del rey inglés-aquitano con Berenguela de Nabarra con la que no tuvo descendencia, truncó la posible unión de ambas familias y provocó una enconada guerra para recuperar Lapurdi, Zuberoa y Gascuña por el hermano de Berenguela, el rey de Nabarra Sancho VII “el Fuerte” y sus sucesores, lo que supondrá la recuperación de la mencionada Baja Nabarra o Tierras de Ultrapuertos, hasta entonces tierras del vizcondado de Lapurdi o Labourd en su mayor parte.


(Boda real entre Berenguela de Nabarra y Ricardo "Corazón de León", duque de Aquitania y rey de Inglaterra . Esmalte de San Miguel de  Aralar, regalo de boda de Ricardo)

Louis XIII de Francia, educado por Richelieu que gobernaba con mano dura el reino de Francia, anexionó la corona soberana de Nabarra de su abuela Juana III de Albret o Labrit a la de Francia, contra la voluntad de su padre Enrique III de Nabarra “el bearnés”, que será después rey de Francia por la rama paterna, el primer rey Bourbon de la historia. Louis XIII impuso el Edicto de la Unión de 1620 el 15 de Octubre de ese año, para ello tomó con su ejército las Cortes Nabarras que se reunían en Donapaleu (Nabarra) e hizo lo mismo con los Estados Generales del Bearne de Pau. Louis XIII no fue reconocido por los representantes de los Estados de Nabarra y Beárn como su rey, por lo que fue una invasión contra los Tratados Internacionales y sin previa declaración de guerra como en las invasiones anteriores; la situación duró hasta la brutal represión tras la Revolución Francesa (1789) contra la población baskona con cientos de muertos y masivas deportaciones de la población civil.

Como señaló el abogado e historiador Tomás Urzainqui en una intervención ante la “Comisión de Autogobierno del parlamento español de la C.A.V” en la Nabarra Occidental en mayo del 2002: “Para las Cortes y Estados Generales de Navarra-Bearne, la “unión” a España o a Francia significaba el fin de las libertades garantizadas en sus Constituciones y la introducción de prácticas absolutistas, autoritarias y neofeudales; así se amortigua la brasa que desde 1512 y hasta 1620 se había mantenido encendida al Norte de los Pirineos después de la ocupación del Sur. Pero la libertad y la soberanía no se extinguen ni prescriben”.


Catalunya era un frente más de la guerra de los Treinta Años que enfrentaba a la Francia de los borbones con la España y Alemania de los Habsburgo por la hegemonía imperial en Europa (1618-1648). Las exigencias y los abusos de la soldadesca española que llegaron a quemar poblaciones enteras, generaron una auténtica espiral de violencia que acabó con la toma del Pueblo catalán de las calles y la expulsión de las tropas españolas a las cuales consideraban extranjeras al ser mandadas desde Castilla. La Generalitat presidida por Pau Claris y el Consell de Cent proclamó unilateralmente la independencia a modo de República catalana soberana el 17 de enero de 1640, rompió así con la monarquía castellana que estaba reduciendo a la nada la corona catalano-aragonesa 100 años después de su unión.

El rey Habsburgo Felipe IV de España y el conde duque Olivares planearon la invasión del Principado catalán. El rey de Francia, el mencionado Bourbon Louis XIII, prometió ayudar a los catalanes y tomó el Rosellón con su ejército, así como Monzón y Lleida en 1643. Felipe IV al año siguiente recuperó las dos últimas plazas, no así el territorio continental de Catalunya que ha quedado en Francia hasta el presente. Las tropas españolas no pudieron tomar Barcelona hasta 1651, jurando al año siguiente pese a todo Felipe IV los Fueros catalanes. El Bourbon Louis XIII traicionó también a Catalunya abandonándola a su suerte, y la represión española contra el Pueblo catalán fue brutal. Este intento de recuperar la libertad del Pueblo de Catalunya frente a la uniformización castellana se conoce también como la “Guerra dels segadors” o “Guerra de Catalunya” (1640-1652).



Como señala el filósofo español Ortega y Gasset (Madrid 1883-1955) en su libro la “España invertebrada”: “Para la mayor parte de la gente (española), el nacionalismo catalán y vasco es un movimiento artificioso que, extraído de la nada, sin causas ni motivos profundos, empieza de pronto unos cuantos años hace. Según esta manera de pensar, Cataluña y Vasconia no eran antes de ese movimiento unidades sociales distintas de Castilla o Andalucía (…). Lleva esta errónea idea a presumir, por ejemplo, que cuando Castilla reduce a unidad española Aragón, Cataluña y Vasconia, pierden estos pueblos su carácter de pueblos distintos entre sí y del todo que forman. Nada de esto: sometimiento, unificación, incorporación, no significan muerte de los grupos; la fuerza de independencia que hay en ellos perdura, bien que sometida”.


Es así como dos de las grandes potencias mundiales del momento, España y Francia, decidieron finalmente repartirse el reino nabarro y Catalunya, al ver que ninguno los conseguiría en su totalidad, celebrando un matrimonio entre el delfín de Francia Luis XIV “El rey Sol” y la infanta española María Teresa en Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) ratificado después en Hondarribia. La actual frontera militar española-francesa que divide a baskones y catalanes del norte y sur del Pirineo, se fijó en el año 1659 en el "Tratado de los Pirineos" en la isla de los Faisanes en el río Bidasoa, condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia, hoy municipios de Gipuzkoa-Lapurdi ocupados por España-Francia.

Es el único caso de “condominio” o “cosoberanía” que queda en todo el mundo, sólo justificable por la violencia armada de la invasión y la ocupación actual del reino nabarro y del condado catalán contra todo Derecho Internacional, convirtiendo los territorios catalanes y nabarros en colonias hispano-francesas, las últimas dentro de Europa.


DOS ESCUDOS DEL ESTADO DE NABARRA EN BIZKAIA


DOS ESCUDOS DEL ESTADO DE NABARRA EN BIZKAIA
Aitzol Altuna Enzunza

"…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200” Juan Ramón Iturriza, 1793, "Historia General de Vizcaya". Los historiadores sobre Bizkaia más reconocidos como Estanislao J. Labayru (s.XX) y Juan E. Delmas (s.XIX), apoyan también a Iturriza; el comentario original fue del primer historiador bizkaíno, el muñatón banderizo García de Salazar (s. XV).

El río Nervión nace en la sierra Salbada en Urduña y es afluente del Ibaizabal al que se le une en Urbi, entre las anteiglesias de Galdakano y Basauri (ésta era entonces una comarca de Arrigorriaga), tras bordear poco antes el monte Malmasín. El río Ibaizabal-Nervión era navegable tierra a dentro hasta las faldas de Malmasín, donde las barcazas o gabarras desembarcarían las mercancías de los buques de gran calado que atracarían más cerca de la bocana de la ría, facilitando así su transporte hacia el interior, de ahí que el principal puerto comercial del Ibaizabal-Nervión en el siglo XII estuviera varios kilómetros ría adentro, se trataba del puerto de Begoña, conocido como Bilbao, el cual tenía un castillo, iglesia y puente nabarros en el vado natural de San Antón.

Cercano a este puerto, tal y como señala Tomás Urzainqui siguiendo a José Moret (s. XVII) o a José Antonio Aguirre (s. XX), había otro castillo más importante: “El castillo navarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao, se halla en el promontorio denominado Malmasín (anteiglesia de Arrigorriaga), donde se ubican las ruinas en una paraje denominado el Castillo”. El castillo de “Malvecín” es por su tipología del siglo X y fue reducida su planta a la mitad años después, quizás con Sancho VI el Sabio de Nabarra en siglo XII: “la planta es de grandes proporciones y de forma semicircular, con un radio de 50 metros”, según explica el experto Iñaki Sagredo en su libro “Castillos que defendieron el reino, La Navarra Occidental, la frontera del mar".

Tras la invasión castellana del reino nabarro por su parte Occidental en el año 1173-75, Sancho VI el Sabio propuso a Alfonso VIII el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII en aquél entonces (después lo será del propio Sancho). Alfonso aceptó, el Laudo Arbitral internacional de Londres del año 1177. Sancho el Sabio de Nabarra pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados entre los años 1173-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca y el mencionado castillo de Malvecín (Malmasín), así como las fortalezas conquistadas en el año 1167 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria). Malmasín sería una cuña o puente para una futura invasión de la tierra bizkaína poco después.


También pedía Sancho VI el Sabio las plazas invadidas a Nabarra antes de su nacimiento tras el regicidio de Sancho García el de Nájera (Atapuerca 1054) y Ramírez el de Peñalén (Peñalén 1076), asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues habían pertenecido siempre al reino, es decir, el rey de Nabarra pedía la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem”.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de gran casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio.

Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo también nabarros y frontera con Castilla En el documento “Regis Ricardi” Londres de 1190, se dice claramente: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Navarra. Y la tierra del rey de Navarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Navarra de la tierra de Castilla (…)

Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”.

Dos escudos nabarros en Bizkaia apoyan y apuntalan el hecho que todavía a finales del siglo XII Bizkaia seguía libre dentro del reino baskón. El primer historiador bizkaíno, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el mencionado banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra a la familia de Galdakano y Torrezabal como de las más antiguas e importantes de Bizkaia, de la que dice estaba emparentada con los reyes de Nabarra y que vino a finales del siglo XII a defender la comarca de las ansias expansionistas de Castilla con tropas acantonadas en el castillo de Malmasín. Junto con los Torrezabal llegaron otras familias como las de Isasi de Usansolo o la del propio hijo de Sancho de Torrezabal la cual se instaló en la torre Tosubando de Bedia, aún hoy en pie, cuya existencia está constatada desde 1075 y fue fundada por Sancho Ortiz de Bedia:

“El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”. El mencionado “Sancho Ortis de Bedia” se sabe que era contemporáneo de García Salazar, el cual era preboste de Bilbao y merino en Bedia, por lo que esas “siete generaciones” nos llevarían a finales del siglo XII. Usansolo es un barrio de Galdakano hacia el valle de Arratia y el municipio contiguo de Bedia lo fue hasta el siglo XVIII que consiguió su desanexión. Galdakano es una anteiglesia de la Bizkaia nuclear, frontera con el Txorierri, la anteiglesia de Begoña y su puerto de Bilbao, el valle del Nervión, el condado de Durango que comenzaba entonces en las “campas de Nabarra” en el centro actual de Amorebieta (que llevan el nombre de Campas de Nabarra) y con el valle de Arratia que comienza en Lemona, anteiglesia continua a Bedia (todo Galdakano pertenecía a la división eclesial o vicaría de Arratia).

Sobre la familia y el escudo de armas de los “Usansolo”, Sabino Aguirre Gandarias Doctor en Historia, en su trabajo “Las dos primeras crónicas de Vizcaya” del año 1987, comentaba que: “El historiador del siglo XV Lope García de Salazar, experto conocedor de los linajes de Bizkaia, nos informa de algunos aspectos: al calificar a los Usún-solo de "antiguos'" y "buenos" escuderos, únicos por él enseñados, con los de Isasi, dentro de la anteiglesia; y al encuadrarlos entre los parciales de Abendaño el de Urkizu, en Igorre (…).

Aunque quizá de sus armas aun más distintiva sea la cadena que le sirve de bordura, hecho frecuente en la zona, pues indica ascendencia Navarra y dentro de la anteiglesia el probable enlace con algún descendiente de Sancho de Galdácano (…)”.

Esta apreciación ha sido recientemente ratificada en las recientes (2016) excavaciones del castillo nabarro de Aitzorrotz que defendía la tenencia del mismo nombre (Eskoriatza, Alto Deba hoy Gipuzkoa con la villa de Leniz hoy Arrasate-Mondragón como principal centro urbano), en las cuales el arqueólogo Iñaki Sagredo Garde ha encontrado un sello con un “arrano beltza” rodeado por este tipo de bordadura o “cadena”.

Pues bien, el escudo de la villa de Errigoitia (Bizkaia), es un águila negra con alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los reyes de Nabarra de a finales del siglo XII y principios del siglo XIII en sus escudos y sellos. Según el padre Moret en “Investigaciones” tal y como recoge el historiador bizkaíno Andrés de Mañaricúa en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI los orígenes del Señorío”: “adoptó por armas dicha villa de Rigoitia una Águila negra, con las alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los Reyes de Nabarra”.


En los escudos heráldicos una hoja de álamo es habitual de la familia de los Gebara, Ganboa y Usansolo, familias leales, incluso siglos después de la invasión, a Nabarra. A está figura de hoja de álamo se le llama "panela" y es muy frecuente en la heráldica vasca, así, el heraldista Hubert Lamant-Duhart en su obra "Armorial du Pays Basque" la cita como muy característica de los blasones “vascos” juntamente con el árbol, el lobo, el jabalí, el castillo, el oso el perro, la caldera, la banda engolada en cabezas de dragones, etc. Los oñacinos “pro-castellanos” tienen en sus escudos osos y calderos .

Existe un relato que aparece en la “Crónica de Vizcaya” de Lope García de Salazar (1454) y en su libro “Bienandanzas y fortunas” (1471-76), historia que se corrobora por un texto anterior escrito por Fernán Pérez de Aiala en su Genealogía de la Casa de Aiala (“Árbol verdadero de la casa de Ayala”), que fue escrita en 1371, pero cuando el autor ya tenía 76 años, por tanto eran hechos recientes conservados de forma oral . El relato se parece mucho al de la “Campana de Huesca”, por lo que sería uno de los muchos relatos que ser repetían de boca en boca en la Edad Media copiando a los clásicos pues en este caso ya aparece en Herodoto (siglo V a.C.) , en este caso escondería un hecho cierto, la llegada de los Abendaño a Usansolo.

Lope García de Salazar escribe así este relato en su segundo libro:

“En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes de 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nabarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo el una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”. Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Abendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con el Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano, hijo del caballero de Galdacano, e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alva, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la comarca. Pese a esta matanza, los Abendaño, a cuya familia pertenecía por ejemplo la casa-torre de Urgoiti o Puentelatorre en Usansolo (el caserío cercano aún conserva su escudo de hoja de álamo o panelada), eran del bando ganboíno, es decir, pro nabarro.


Desde entonces los Abendaño serán una de las grandes familias asentadas en Galdakano descendientes de los Gebara y en la comarca, junto a las de Isasi, Aldape o Basozabal y la principal, la de Galdakano y Torrezabal, todos ellos serán los fundadores del actual Galdakano.

En lo que respecta a la primera parroquia de Galdakano, Santa Marina es una santa gallega cuya adoración se intensificó en los siglos IX-X-XI en relación con el Camino de Santiago de la costa, anterior al interior amenazado constantemente por los musulmanes, y que tendría en esta pequeña iglesia una importante parada de gran devoción con su pila bautismal, libro de bautismo y párroco.

La iglesia llegó a contar con hospital de peregrinos y con una escuela donde aprendieron los hijos de los grandes señores de la comarca como los Abendaño e incluso de Bilbao como los Bertendona en el siglo XVI, en temas no sólo religiosos sino también en matemáticas, gramática, lengua etc., las clases se impartirían en la casa del rector adyacente a la ermita, como lo atestigua el galdakoztarra Francisco de Egia, rector y cura en la misma.

Sobre la etimología del nombre “Usansolo”, se puede leer en "El Solar Vasco-Navarro" de los hermanos García Carraffa: “Usánsolo (o Usuénsolo, o Usúnsulo, o Usunlo) que fue filial de la de Usategui”. Donde “usategi” es “palomar”, por tanto, da que pensar que Usansolo es probablemente “huerta de palomas” (en lugar de “(a)usun-solo”, traducible al castellano como “huerta de ortigas” que señalaba Koldo Mitxelena en su libro “Apellidos vascos”).

Un segundo escudo nabarro en Bizkaia se haya en la iglesia Andra Mari de Galdakano, la cual es una iglesia “divisera” ya que fue fundada por el propio Sancho de Torrezabal y Galdakano y no por la Iglesia católica ni por un rey (éstas últimas llamadas de “realengo”). Desde esta iglesia-fortaleza del segundo románico nabarro de regia constitución y que cuenta con aspilleras para disparar flechas o dardos, se controla perfectamente la cima del monte Malmasín de Arrigorriaga y su castillo.

La anteiglesia Andra Mari de Galdakano fundada por Sancho de Torrezabal y Galdakano, está doblemente documentado en el siglo XII en sendos legajos de la catedral riojana de Calahorra (ocupada entonces por Castilla), significativamente de los años 1175 y 1193, en los cuales su obispo reclama el impuesto que no percibe a, literalmente en uno de ellos: “ecclesia de Aldacano” y de “Barrica” en Bizkaia. Esta petición sólo puede ser a la anteiglesia Andra Mari y nos da una idea de que ésta debe de haber sido construida entre 1173 de la invasión castellana y marzo de 1175 del primer documento, por tanto a finales del año 1174 o principios de 1175.


De la fábrica de la primera iglesia se conservan varios elementos también muy visibles, especialmente en la pared Oeste, y su fisonomía no parece que haya cambiado sino que se “hinchó” hacia el exterior, siguiendo un modelo de construcción que se puede constatar en otras partes del reino como en Valdegobia (Gobiaran, Alaba). En esta pared Oeste se pueden ver tres ventanas tapiadas de la iglesia original y en el imafronte bajo la espadaña, se pueden observar a modo de canecillos (pequeños salientes -Ybarra y Bergé 1969- ), figuras humanas y animales (un león y un caballo) y una estructura que podría pertenecer a un anterior campanario, ya en la pared Sur. En la misma pared Oeste, pero por el interior, existen 3 modillones (como canecillos interiores) que decoran el muro a los pies, sobre los cuales hay un tablón de madera de roble decorado con motivos vegetales, soporte de un antiguo coro y órgano.

Hay otros modillones, restos de la iglesia original de finales del siglo XII, en la contraportada sobre el arco de medio punto que representarían a Sancho de Torrezabal, su mujer y su hija, además de a otro personaje que sería probablemente su hijo, del mismo nombre que el padre (Fernando Malo Anguiano “Monografías de pueblos de Bizkaia: Galdakano, Etxebarri y Zaratamo”). La iglesia desde este ángulo (paredes Oeste-Sur), tiene apariencia de una fortaleza, con tres aspilleras como únicos entrantes de luz desde la esquina en la pared Sur; dos de ellas, las más estrechas, no son útiles como tragaluces y sí idóneas posiciones para ballesteros o arqueros, pues son muy estrechas y están en un contrafuerte semicircular que aumenta su ángulo de tiro. Destaca en la iglesia de sobremanera su pórtico románico de medio punto imitación al de Estibaliz en la Llanada Alabesa, por su concepción estructural, y la talla de la virgen coetánea a la iglesia original .

Un texto recogido por Estanislao Jaime Labayru resume perfectamente la existencia de una iglesia vieja anterior a la reformada en el año 1516 y a la reconstruida sobre el año1250, quizás semiderruida dentro de la guerra entre los autóctonos nabarros e invasores castellanos:

“Y se alegó o insistió nuevamente por parte del predicho D. Martín (Aldape Isasi y Torrezabal, Diputado General de Bizkaia, nacido en Galdakano en 1588) en escrito del 19 de agosto de dicho año (1640), afirmándose en lo dicho antecedentemente, y añadiendo que la referida lápida había estado en la forma en que estaba continuamente sin mudanza ninguna 110 años a aquella parte que hacia entraos la sepulturas cuando se ensanchó la iglesia, y antes en la iglesia vieja desde la fundación de ella estaba dicha sepultura solo adentro con la misma preeminencia y las demás solían estar fuera en el cementerio y esta prelación había sido y era perteneciente a la dicha sepultura y a los dueños de ella y de la dicha Torre de Torrezabal porque el primer fundador de ella que fue D. Sancho de Galdácano y Torrezabal lo que también la dicha iglesia vieja según la tradición antigua y pública voz y fama (…) y que la dicha fama pública y tradición antigua se reforzaba más con las armas y bustos de personas que existían en las puertas de dicha iglesia vieja que eran principales porque dichos bustos y armas eran del dicho Sr. D Sancho de Galdácano y Torrezabal y de su mujer y dos hijas” (Labayru E.J. “Historia de Vizcaya”, Tomo V. Cap. XXII Pág. 315, pleito de la casa de Torrezabal con la de Aldape en 1640, conservada una copia en el Archivo Histórico Eclesiástico de Derio).

Por tanto, además de sus bustos en el interior del precioso arco románico de medio punto de la entrada, dentro de Andra Mari se encuentra la sepultura en piedra de la familia Galdakano y Torrezabal. Junto a ella hay otras 16 tumbas en dos hileras pero éstas con tapa de madera que datan de 1704, cuando se accedió enterrar a otras familias dentro de la iglesia ante la presión de las mismas. Ya el Papa Gregorio IX (1227-41) permitió el enterramiento de gente del pueblo llano dentro de las propias iglesias al pie de los altares, antes reservados a la casta sacerdotal, nobles como Sancho de Torrezabal y a los reyes.


Hasta el siglo XIX, con el Borbón Carlos III de España, no se prohibió esta práctica de enterramientos dentro de las iglesias. Después pasaron los cementerios a instalarse en los terrenos adyacentes a las entradas de los templos y en sus alrededores (aún hoy se pueden ver en diferentes municipios vascos, como en Ainhoa, Lapurdi); se pasó después a enterrar los cuerpos en la parte posterior de iglesia. En el caso de Galdakano (como en la mayoría de los municipios), se tuvo que trasladar el cementerio municipal a su actual ubicación alejado de la iglesia en 1904, al tener poca profundidad la tierra, ya que la roca debajo de la iglesia Andra Mari aparecía muy pronto con el hedor consiguiente de los cuerpos enterrados.

Durante los primeros siglos, sólo se enterraba dentro de la Iglesia Andra Mari a la familia Galdakano y Torrezabal, cuya tumba tiene las medidas de 185 cm de alto, 60 en sus pies y 70 cm en la cabeza. Sea la tapa de la tumba actual la original o no, la sepultura de la familia Galdakano y Torrezabal es de estilo románico con escarbuncos pomelados circulares (5 completos y dos medios en los extremos) y una orla dentada -muy común en las estelas funerarias baskonas, por ejemplo en Argiñeta, Elorrio s. IX-X-. Esta tumba es llamada en el municipio como de “Xaunansoarri” (“la piedra o lápida del Señor Sancho”, “Jaun-Anso-Arri”).

El escudo de armas, entendido como divisa que pasa de una generación a otra, data de principios del siglo XII, aunque en el siglo X ya existían blasones que servían para identificar a los caballeros que participaban en los torneos. Según el genealogista Juan Carlos Guerra, el escudo nació con la terminación de la Primera Cruzada, en la que los cruzados se distinguieron por el color de sus cruces, según las naciones a las que pertenecían” . El uso de escudos armoriados que representaban a las familias y luego a las naciones, es una tradición que nació en Normandía a mediados del siglo XII, no antes. En el caso del reino de Nabarra, se tiene constancia de una heráldica Nabarra desde Sancho VI el Sabio, en la segunda mitad del siglo XII por tanto.

El escudo de Sancho de Torrezabal y Galdakano es el escudo original del reino de Nabarra, anterior a las actuales cadenas; el escudo de armas de la familia Galdakano y Torrezabal se conserva también en una de las ménsulas de las que parten las nervaduras de las bóvedas de la propia iglesia nabarra de Andra Mari.

Existen unas cadenas supuestamente tomadas por Sancho VII el Fuerte en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Serían las cadenas de la haima del rey Miramamolín y conservadas repartidas entre la catedral de Tudela (donde estaba la Corte del Sancho VII), el monasterio de Iratxe y la colegiata de Orreaga-Roncesvalles junto a la tumba del propio Sancho VII el Fuerte. Pero es una leyenda, pues estas cadenas no estaban en el escudo original de Nabarra y las cadenas actuales no aparecen en el escudo de nuestro Estado hasta después de la invasión de la parte central del reino de Nabarra que tuvo lugar entre los años 1512-30, según se puede apreciar por ejemplo en el libro de Armería del Reino, el libro heráldico oficial de las armas de las principales familias del reino o Estado de Nabarra (nabarlur.blogspot.com/search/label/El%20escudo%20de%20Nabarra).




¿DE QUÉ ALARDEAMOS?

¿DE QUÉ ALARDEAMOS?
Aitzol Altuna Enzunza



Con la de Paz de Westfalia de 1648 y el Tratado de Los Pirineos de 1659 finalizó la guerra de los Treinta Años del Sacro Imperio Germánico de los Habsburgo y la guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos por su independencia, donde también estaban involucrados Suecia o Francia que se jugaron la supremacía política en Europa.

Dentro de ese contexto bélico, en el año 1636 el ejército español saqueó los pueblos labortanos de Urruña, Ziburu y San Juan de Luz. En 1638 la flota francesa respondió y sitió Hondarribia durante 69 días, pero fue expulsada el 8 de septiembre en un contraataque del pueblo de Hondarribia, por la que recibió el título de “ciudad” del rey de España con la oposición de las Juntas de Gipuzkoa, ya que toda la provincia había participado en la defensa del pueblo además de alto navarros, y no entendían que Hondarribia fuera nombrada su primer municipio en orden de importancia.

Es más, por aquellas fechas Hondarribia no quería formar parte de Gipuzkoa y pedía continuamente su inclusión en Alta Navarra, la cual aún conservaba el título de reino. Esta fecha de la expulsión de las tropas francesas es la que se conmemora mediante un alarde para dar gracias a la Virgen de Guadalupe. Los alardes no eran más que la imposición del cardenal Cisneros de realizar formaciones y exhibiciones en festividades señaladas a las milicias forales para que España tuviera así un mayor poder militar ante posibles invasiones, usando a las inexpertas milicias compuestas de civiles mal armados como carne de cañón como en esta ocasión cuando los ejércitos eran cada vez más profesionales. Esta orden de hacer alardes vino tras la conquista del reino de Nabarra en casi su totalidad entre 1512-1524 que acabó con la toma de Hondarribia por las tropas del emperador Carlos V de Alemania y I de las Españas.

Por tanto, España en esta batalla lo que hizo es dejar en manos de los gipuzkoanos la defensa de su territorio tras provocar el ataque francés y quedando la población civil gipuzkoana avasallada, primero por los franceses y después por las propias tropas y administración española cuyo coste de mantenimiento corría encima por cuenta de la Provincia.

Ocurrió lo mismo en Catalunya, pero aquí el pueblo se levantó en armas contra las tropas imperiales españolas declarando la independencia unilateral, por lo que Barcelona fue arrasada, es la conocida como “Guerra dels segadors” (1640-1652). Para entonces, lo que quedaba de la Nabarra continental había sido ocupada por el ejército francés de Luis XIII en 1620, perdiendo su soberanía el Estado baskón tras 1000 años de libertad. En 1648 el influyente capitán y diputado Miguel de Iturbide salió a favor de los desertores al ejército español, la Corte madrileña temió una revuelta similar a la catalana en toda Nabarra, donde aún seguía acantonado el ejército imperial en la Ciudadela de Iruñea-Pamplona por miedo a un nuevo alzamiento de los nabarros y pese a que había transcurrido más de un siglo desde la invasión española, por lo que Iturbide fue llevado a Madrid y fusilado.

Es así como dos de las grandes potencias imperiales del momento decidieron repartirse Catalunya y Nabarra al ver que ninguno los conseguía en su totalidad y la belicosidad de su gente por su libertad, por lo que crearon una nueva frontera internacional, manu militari, dividiendo estos dos Pueblos ancestrales “que cantan y bailan a los dos lados del Pirineo”. La actual frontera franco-española se fijó en el año 1659 con el Tratado de los Pirineos sobre esta cordillera montañosa y el Bidasoa, acuerdo firmado en la isla de los Faisanes que está en el propio río Bidasoa, isla que desde entonces es un condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia. Esta isla es hoy por hoy la única tierra con dos soberanías de toda Europa y en todo el mundo, es una “anormalidad” a nivel mundial al igual que lo es la colonia española y francesa de Nabarra.

Por tanto, en aquella guerra Hondarribia se la disputaron franceses y españoles que querían su parte del reino baskón, siendo esta ciudad que controla el Bidasoa una plaza fuerte codiciada por ambos. No hay nada de qué alardear ya que en realidad Hondarribia no fue liberada pues sigue estando invadida por el imperialismo franco-español, independientemente de quién sea el imperio ocupante, como del mismo modo lo está el resto de Euskal Herria, cuyo Estado, Nabarra, fue repartido en aquél entonces como botín de guerra. De aquellos polvos vienen, sin duda, estos lodos.

ORREAGA AHAZTU DUEN HERRIA GARA

ORREAGA AHAZTU DUEN HERRIA GARA
Aitzol Altuna Enzunza



Erromatarrek “damnatio memoriae” edo memoriaren kondena zeritzana erabiltzen zuten senatuaren aginduz pertsona edo herri oso baten lekukotasuna ezabatzeko: testu guztietatik kentzen zuten haren izena, bere ohorez eraikitako monumentuak bertan behera botatzen zuten eta inork ezin zuen ezer idatzi edo esan beragandik. Gure historiak ere “damnatio memoriae” jasaten du, baina ez bakarrik gure etsaiengandik.

Ikastolak berreskuratu zituzten gure gurasoek, auzolanean, bertan bere haurrak hezteko, euskaldun gisa, euskal senaz. Haietako batetik irten nintzen ni eta ikastola berean daude gaur nire haurrak. Euskaldun jaio eta hezi ninduten, horrek markatu du gehien nire nortasuna. Baina zergatik ginen euskaldun? Hau da, nortzuk dira gure gurasoak edo arbasoak, zeintzuk izan dira gure orain arteko bizitzaren ezagutzak, lorpenak eta porrotak. Koldo Mitxelenak esan zuen bezala “Herri honen misterioa ez da jatorria, bizirautea baizik”.

Ikastola utzi nuenean ez nekien erantzuna, inork ez zidan azaldu, inork ez zidan irakatsi, agian inork ez zekien, agian gaur ere ez dakite berdin jarraitzen baitu gure bizirautearen misterioak. Ofizialki misterio bat da gure iragana, Espainiaren historiatik at (edo Frantziaren historiatik at) ez dugu historia edo memoria propiorik, beraz, nekez eduki genezake nortasun propiorik. Horrela ni ere inperialismoaren egi ofiziala onartzeko prest nengoen: baserritarrak izan ginen, gure mendi eder baina basatietan ezkutatuta bizi izan gara, zomorroak bagina bezala, beste herriengandik aparte.

Hori ez da arrazionala ezta gure benetako iragana edo izaeraren bilakaera, horregatik gure historia ikasteari ekin nion nire kabuz, gure memoria kolektiboa berreskuratu behar nuela sentitzen nuelako. Baina lortzen nituen liburu guztiek ez ninduten asetzen. Ez zen gure historia edo memoria, gu menperatu edo menperatu nahi zutenenak baizik: erromatarren, godoen, frankoen, musulmanen, Gaztelaren, Akitaniaren, Frantziaren edo Espainiaren historia idazten dute gure lurretan dauden unibertsitatetik ateratzen diren historialariek, eta hor gure herria subjektu pasibo bat besterik ez da. Gure memoria liburuetatik eta eskoletatik ezabatu dute, horrela oso zaila dugu etorkizun bat edukitzea inoren menpeko izan gabe.

Behin lagun batek esan zidan zergatik ez nuen gure historia nafar Estatuaren ildotik harilkatzen. Historia bera kontatzen dut orain nire idatzietan, baina zentzua hartu du, horrela bai agertzen da gure herriaren nahia subjektu politiko bezala, gu garelako gure historiaren protagonistak. Koldo Mitxelena ere horretaz konturatu zen esan zuenean “Euskara mantendu zen, euskaldunak, kanpotik zentozten inbasoreen kontra errebelatu ginelako eta frankoen eta bisigodoen aurrean ez genuelako amorerik eman”.

Bere buruari Estatu bat eman dion herri zapaldu baten historia da geurea. Beraz, inbasore edo inperialista berrien aurrean amorerik emateko prest ez gaudenak gara gaurko nafarrak, Matalas zuberotar matxino eta erresistentzi buruaren herri-kantuan esaten den bezala, “egiazko euskaldunak tirano arrotzen ohiltzeko (gure ama lurretik botatzeko)”.

ORREAGA, EUSKAL ESTATUAREN SORRERA

Orreagako lehen guduan euskaldunak 20.000 frankoren armada bat garaitu genuen 778ko abuztuaren 15ean. Bataila hartan, armada arin eta beterano baten zati handi batek mendean hartu zuen beste armada bat, lurraldea ezagutzen ez zuena, musulmanen kontrako kanpainan eta Zaragozako setioan ibili berria. Baskoien akuiluak bi izango ziren, frankoek baskoien dukea hil eta Iruñeari su eman izanaren mendekatu nahia, baina, batez ere, independentziaren aldeko gudu bat izan zen, frankoen inperialismoa geldiaraztekoa. Europa osoko historia liburuetan, Erdi Aroko Europako batailarik garrantzizkoenetako bat da Orreagako Lehen Bataila.

824. urtean, Karlomagnoren biloba Pepin-ek armaz hornitu zuen frankoen beste ejertzito bat, Eblo eta Aznar kondeak jarri ziren haren buru. Armada hark Pirinioak zeharkatu zituen; neke handirik gabe sartu zen Iruñean, eta urkamendira eraman zuen bertako jende asko, eskarmentuan sartu eta atzetik inoren erasorik ez izateko; abadeak eta agintariak izendatu zituen, frankoenganako leialak. Itzultzean, Karlomagnok eginiko bide bera egin zuen, Ibañetatik eta Luzaidetik. Euskaldunek Eblo eta Aznarri eraso egin genien, eta gatibu hartu genituen, Karlomagnoren armada garaitua izan zen toki berean, gure Estatu propioaren bigarren harria jarriz.

Gudu hartan, Eneko Aritza Ximeno euskal buruzagia nabarmendu zen, 50 bat urtekoa. Izan zuen laguntzarik: Belasko familiarena, bere anaia Gartzea Ximenez-ena edo Baskonia hegoaldeko bere anaiorde musulmanena, baina batez ere Baskonia osotik etorritako euskaldun xume eta askatasun zale askorena. Geroztik euskaldunak mundu osoan nafar gisa ezagutuak izan gara, hori baita gure Estatuaren izena.

Mende horietan guztietan, baskoiak edo euskaldunak independenteak izan ginen, erresistentzia gogorra egin geniolako godoen, musulmanen eta, batez ere, frankoen inperialismoari. Dokumentuetan ez da ageri baskoien edo euskaldunen arteko inolako gudurik, beraz, kontzientzia nazionala eta interes komuna, inbasioetatik babesteko lurrak, aberastasuna eta jendea: horra hor euskaldun guztiek zergatik sortu genuen Nafarroako Estatua denon ahaleginak baturik.

Gaur, bere buruari Estatu bat eman dion herri zapaldu baten historia da geurea. Beraz, inbasore edo inperialista berrien aurren amorerik emateko prest ez gaudenak gara gaurko nafarrak, Nafar Erresistentzia. Horregatik abuztuaren 15an Pasai Donibanen elkartzen gara urtero, gure herriaren erresistentzia historia nornahiri bertan azaltzeko, santutxoan giltzaturik aspaldi norbaitek harrizko oroitarri baten zizelkaturik gure memoria ezabatu ez zezaten idatzi zuelako latinez: “Orreagara joan ginen eta Pirinio mendietara…Karlomagnoren ejertzitoaren kontra borrokatzera, frankoen erregea, gure Baskoniako herriarekin”.


ASKATASUN EGUN OSPATUKO DUGU

ASKATASUN EGUN OSPATUKO DUGU
Aitzol Altuna Enzunza

Abuztuaren 15ean, Pasai Donibanen, Askatasun Eguna ospatuko dugu. Han batuko garenok argi dugu nafar guztion helburua gure estatua berrezarri eta martxan jartzea dela. Estatua subiranoa da; beraz, bere lurraldean ezin lezake onartu beste estatu baten presentzia. Ezin du beste estatu baten armadarik onartu, ezta inolako funtzionariorik, administraziorik, alderdi politikorik ere, ezta bozketarik ere.
Gure herriak subjektu politiko bihurtuz gero berreskuratu dezake soilik bere estatua. Nazioko buruek indarrak batu eta pausoak markatu beharko lituzkete, estrategia deritzona, baina indarra herriek dute. Beraz, herri honetan sinesten ez duena ez dadila etorri.
Herri honetako indar guztien helburu bakarra gure estatuaren aktibazioa izan behar du askatasuna lortzeko lehen pauso gisa. Horretarako, behar ditugun egitura politikoak sortu behar ditugu, behin-behinekoak behin betiko bihurtu arte Nabarrako gure estatua askatzean.
Baina estatua edukitzeak ez dakar berez askatasuna. Estatua eduki zenezake eta herri libre bat ez izan, gaur egun espainolak eta frantsesak ez diren bezala. “Estatu askea, Herritar askeentzat” zen gure aurreko nafarren goiburua, gaur ere bizirik dirauena. Estatua da lehen urratsa herri libre bat izateko; bigarren pausoa, berriz, herri horrek kontrolatzea estatua, eta ez gutxiengo batek.
Horregatik totalitarismo modernoak, munduaren begiradapean aurrera egin ahal izateko, demokrazia itxura hartu du. Demokrazia baten elementuak ditu: alderdi politikoak, parlamentuak, bozkatzeak, eskualdeentzako nolabaiteko autonomia ekonomiko bat –beharrezkoa badu–, prentsa askatasuna, elkartzeko askatasuna, eta abar. Espainia eta Frantzia demokrazia itxurako estatuak dira, baina pentsatuta daude menderatutako herriek ezin dezaten askatasunez erabaki zer izan nahi duten. Herri bat estatu batean egotera derrigortua dagoenean, ez dago demokraziarik; problema nazional bat duen estatua ez da estatu demokratiko bat.
Gogoan izan dezagun Nazioarteko Zuzenbidearen babesa dugula, Hagako Justizia Auzitegiaren 2010eko uztaileko 22ko ebazpenak erakusten duen bezala. Nazio Batuetako organo judizial garrantzitsuenak esandakoa laburtuko dut: «Nazioarteko Zuzenbidean ez dago araurik, Independentzia Deklaraziorik debekatzen duenik». Horrela ez balitz, estatu guztiak bertan behera geldituko lirateke, denek eduki baitute hastapen bat. 1936. urtean, munduan 74 estatu zeuden; gaur egun, 200 bat daude. Europa osoan bost estatuk bakarrik dute 200 urte baino gehiago, eta euren mugak asko aldatu dira epe horretan.
Nafarzaleok aldarrikatzen dugu nazio honek beharrezkoa duela oinarri sozial zabal bat duen behin-behineko gobernu bat, 778ko abuztuaren 15ean eta 824. urtean baskoiok sortu genuen modukoa. Gure estatuaren sortzea ospatuko dugu Pasai Donibaneko portuan bilduko garenok, gure arbasoek inperialismoaren aurrean eginiko defentsari zor baitiogu gaur hemen gu zutik egotea, nahiz eta gure estatua inperialismoak zapaldua dagoen oraindik.

ORREAGA EDO GURE ESTATUAREN ARRAGOA

ORREAGA EDO GURE ESTATUAREN ARRAGOA
Aitzol Altuna Enzunza



768. urtea zelarik, Waifre duke euskal-akitaniarra hil zen, frankoek akabaturik. Harrezkero, kontinenteko Baskoniako dukea oso nekez izan zen frankoengandik independentea, eta lehen aldiz aritu zen akitaniarrengandik bereizirik (Garona ibaitik Loirararaino). Penintsulako Baskonia, berriz, aurrerantzean ez zen egon iparreko duke baskoien esku: beste buruzagi batzuk sortu ziren, nauarri izenekoak, frankoen kroniketan dokumentatuak 769. urteaz geroztik. Buruzagi baskoi berri haiek kontrolatzen zuten lurraldea, asturiastarren —godoen azken gotorleku— eta musulmanen aurka.

Hegoalde baskoiko lurralde horiek berriz elkartzen hasi ziren, Orreagako lehen guduan 20.000 frankoren armada bat garaitu ondoren 778ko abuztuaren 15ean. Bataila hartan, armada arin eta beterano baten zati handi batek mendean hartu zuen beste armada bat, lurraldea ezagutzen ez zuena, eta musulmanen kontrako kanpainan eta Zaragozako setioan ibili berria. Baskoien akuiluak asko izango ziren, baina nabarmenena, Waifre hil eta Iruñeari su eman izana mendekatu nahia, baina, batez ere, independentziaren aldeko gudu bat izan zen, frankoen inperialismoa geldiaraztekoa. Historiaren urte liburuetan, Erdi Aroko Europako batailarik garrantzizkoenetako bat da.

Ordurako, musulmanak sartuak ziren Iberiar penintsulan hegoaldetik 711. urtean, eta hiru urteren buruan txikituak zituzten godoak. 799an, ordea, Belaskoren agintepean, baskoiek berriro egotzi zituzten musulmanak Iruñetik, musulmanen buru Mutarrif ibn Muza zelarik, Banu Qasi familiakoa. Baskoien mende zeuden Araba, Sakana, Burunda, Estellerria, Aragoiko Pirinioa eta Iruñerria.

824. urtean, Karlomagnoren biloba Pepin-ek armaz hornitu zuen frankoen beste armada bat, eta Eblo eta Aznar kondeak jarri ziren haren buru. Armada hark Pirinioak zeharkatu zituen, «ordena berriz ezartzeko» asmoz; neke handirik gabe sartu zen Iruñean, eta urkamendira eraman zuen bertako asko, eskarmentuan sartu eta atzetik inoren erasorik ez izateko; abadeak eta agintariak izendatu zituen, berriz ere frankoenganako leialak. Itzultzean, Karlomagnok eginiko bide bera egin zuen, Ibañetatik eta Luzaidetik. Eblo eta Aznarri eraso egin zieten, ordea, eta gatibu hartu zituzten, Karlomagnoren armada garaitua izan zen toki berean.

Gudu hartan, Eneko Aritza Ximeno nabarmendu zen, 50 bat urtekoa. Izan zuen laguntzarik: Belaskorena eta bere anaia Gartzea Ximenez-ena —zeinarengandik gero sortu baitzen errege-erregina nafarren bigarren dinastia piriniotarra—, ordu arte karolingioen aldekoak biak ere; eta hegoalde baskoiko anaiaorde musulmanen laguntza ere izan zuen, Banu Qasitarrena, zeinak aspaldiko lur jabe baskoiak baitziren erromatarren garaitik, beste erlijio batera aldatuak, eta hesi lanak eginak Kordobako emirrarekin, nauarrien lagungarri.

Rodako kodexaren arabera, Eneko Aritzaren aitona frankoen boteretik ihesi etorri zen, eta Deioko lurretan bizitzen jarri, 768. urte zorigaiztoko hartan. Ximeno eta Aritza familiek agintzen zuten Zaraitzun, Aezkoan, Urraulen, Erronkarin, Anso edo Berariko Cillas hiribilduan, Argueda ibaiaren hegoaldean, Onsellan, eta Zangozaren eta Nabaskozeren ekialdean, non Leire monasterioa baitago, botere baskoi berriaren sehaska espirituala. Eneko, tradizioa betez, Erronkarin koroatu zuten; Izabako hiribildua nobletu zuen (Erronkari), eta harresiak egin zituen Oibarren, Xasedan, Galipentzun, San Martín Unxen eta Uxuen; gainera, erresuma handitu egin zuen, Sonsierrako lur errioxar-arabarretan sarturik.

Mende horietan guztietan, baskoiak independenteak izan ziren, gogor egin ziotelako godoen, musulmanen eta, batez ere, frankoen inperialismoari. Hain zuzen, 824. urtea jo ohi da Iruñea-Nafarroako Erresumaren sorrera urtetzat, Pirinioekin horizontalean eraturiko erresuma. Dokumentuetan ez da ageri baskoien arteko inolako gudurik ez 476 eta 824 bitartean, ezta gero ere. Beraz, kontzientzia nazionala eta interes komuna, inbasioetatik babesteko lurrak, aberastasuna eta jendea: horra hor baskoi guztiek zergatik sortu zuten Nafarroako Estatu gurea, denon ahaleginak baturik.


LOS FUEROS: EL DERECHO COMÚN A TODO EL ESTADO DE NABARRA

LOS FUEROS: EL DERECHO COMÚN A TODO EL ESTADO DE NABARRA
Aitzol Altuna Enzunza



El ginebrino Jean Jacques Rousseau (1712-1778) dejó escrito con cierta ironía: “Gernika es el pueblo más feliz del mundo. Sus asuntos los gobierna una Junta de campesinos que se reúne bajo un roble y siempre toman las decisiones más justas”. Los Fueros no son más que las leyes consuetudinarias basadas en el uso y la costumbre como fuente principal de derecho que nos dimos los baskones para nuestra convivencia, los cuales terminaron por desarrollarse bajo el amparo del Estado de Nabarra: es el conocido como Derecho Pirenaico, que bien se puede llamar derecho baskón o nabarro.

Poco a poco se fueron escribiendo esos usos y costumbres creando el armazón del derecho foral. Entre los primeros documentos que tenemos hay uno del año 882, cuando el rey Garsea Ximeno concedió el Fuero que reconocía el uso de las Bardenas reales al valle del Ronkal a donde acudían en trashumancia los pastores pirenaicos con sus ovejas. Otro tipo de Fueros eran los que se concedían para fundar y reglamentar el gobierno de las villas amuralladas que servían para la defensa del reino, la repoblación de territorios estratégicos y el fomento del intercambio comercial de la comarca con sus días de mercado. Uno de los primeros fue el Fuero de la villa de Nájera en La Rioja otorgado por Sancho III “el Mayor” (1005-1035), en aquellos momentos el lugar de residencia de la Corte nabarra. Sabemos de la existencia de reuniones de las Cortes para dirimir temas forales al menos desde Sancho Ramírez en el año 1090, cuando se juntaba el rey con “todos los príncipes de Pamplona y gran multitud del Pueblo, querellándose de los malos juicios y mala forma de pleitos que tenían y que de común acuerdo se hizo uniforme pacto jurado, quitando todos los malos usos que había entre ellos”. Otro tipo de Fueros reglaban las diferentes actividades artesanales o normas gremiales como el Fuero de los ferrones, o las primeras leyes marítimas incluidas en el Fuero fundacional de la villa nabarra de San Sebastián-Donostia a finales del siglo XII con Sancho VI “el Sabio” (1150-1194).

Sin embargo, los Fueros Generales del reino de Nabarra se mantuvieron de forma oral hasta el siglo XII. El pamplonés J.J. Otamendi Rodríguez en 1982 señaló que fueron escritos por primera vez con el mencionado rey Sancho VI “el Sabio” (1150-1194), es decir, antes de las amputaciones territoriales del siglo XII de la Nabarra Osoa. Pero son los Fueros que mandó escribir el rey Thibault o Teobaldo I de la Champagne los Fueros Generales escritos más antiguos que conocemos, donde aparece interpolado parte del mencionado Fuero Antiguo de Sancho VI “el Sabio”. Teobaldo, de origen francés, era extraño al reino, por lo que no estaba familiarizado con el contenido de los Fueros baskones, así es como en el año 1238 mandó escribirlos en romance nabarro a 10 ricos-hombres, 20 caballeros, 10 representantes reales y al obispo de Pamplona. El texto definitivo del Fuero General se redactó en el año 1266. Por tanto el reino de Nabarra se regía por un código de derecho propio escrito cuando en Europa aún se empleaba el derecho romano. El derecho nabarro del Fuero General desarrolla los principios del derecho constitucional moderno y proclama la superioridad de la comunidad política, el Pueblo nabarro, sobre el monarca, tal y como correspondería a una democracia.

Teobaldo fue obligado por los nabarros a jurar por la Cortes la Constitución o los Fueros del reino antes de ser coronado como rey, tal y como marcaba el artículo primero de los mismos; un hecho insólito en la Europa Medieval. Teobaldo debió de quedar sorprendido por el contenido de los Fueros y de las limitaciones que suponían a su poder, pues llegó a apelar al papa para no tener que jurarlos y buscó el apoyo de su suegro el rey de Francia San Luis IX, pero sin éxito. Teobaldo exigió lealtad hacia su persona a las nobles villas y a la aristocracia nabarra, y éstos juraron con la clara advertencia de que lo hacían “salvo nuestros buenos Fueros e nuestras costumbres” (Estella 1255). En Nabarra se sometía por tanto la entronización de los reyes a la jura previa de los Fueros, de donde viene el viejo aforismo baskón: “leyes antes que reyes”.

Del mismo modo, tampoco prosperó una bula del papa Urbano IV para disolver las Juntas de Infanzones nabarros contra las que también cargó el rey Teobaldo. Las Juntas de los Infanzones nabarros nacieron a finales del siglo XII con Sancho VII “el Fuerte” y alcanzaron entre 1283-1328 su máximo esplendor. Fueron llamados a veces de Obanos al ser este pueblo cercano a la iglesia de Eunate su habitual punto de reunión. Existían figuras similares, que sepamos, al menos en Baja Nabarra, Gipuzkoa y Alaba (Cofradía de Arriaga), con un “Sobrejuntero” o buruzagi para dirigirlas. Su principal función era controlar los atropellos o contrafueros que pudiera comentar el rey y los ricohombres nabarros, así como ejercer la justicia en el reino. Los infanzones funcionaban en “Hermandad” con las “buenas villas” contra los “malhechores”. Su lema era otro conocido aforismo baskón: “Pro libertate Patria, gens libera state”.

Comentaba al respecto el historiador estellés José María Lacarra (1907-1987) en el libro “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media”: “Los distintos estamentos sociales tienen clara conciencia de que actúan en nombre de todo el Pueblo de Navarra (desde el Fuero Antiguo, los Fueros Generales de los s. XIII y s. XVI) y de que las cosas juradas no eran cesiones o privilegios revocables, sino que formaban parte de la misma constitución política del reino. (…) En su conjunto este juramento era la concesión más amplia y profunda hecha en esta época por ningún soberano de Occidente”.

Además de los Fueros de villa y el Fuero General del reino, las tenencias y merindades o divisiones administrativas nabarras tendrían su propio Fuero, el cual ordenarían los asuntos más comarcales. Por ejemplo, el documento que el historiador bizkaíno Esteban Jaime de Labayru (Filipinas 1845 - Bilbao 1904) llamó al publicarlo por primera vez “Fuero antiguo de la merindad de Durango”, cuyo original sería del siglo XII reinando el mencionado Sancho VI “el Sabio”, nos da una idea del derecho foral de las merindades y tenencias por aquél entonces. Durango era dentro del reino de Nabarra un condado o merindad adjunta a Bizkaia, con la que compartía tenente al menos desde Iñigo López “Ezkerra” (1040-1077). El documento que presentó Labayru sería un texto parcial de los Fueros de la merindad de Durango, pues habla de herencias, juicios, ventas, ordenamientos municipales, sobre el ganado, obras públicas, ventas ambulantes, funciones de los fieles regidores (alcaldes) etc. de toda la “merindad de Durango”. No se conserva el documento original y la copia más antigua se puede fechar del siglo XVI.

El Fuero de la tenencia nabarra de Bizkaia, por referencias indirectas, se cree que pudo estar vigente desde al menos el año 1110. Sin embargo, las primeras referencias documentadas explícitas de la existencia de unos Fueros de Bizkaia son del año 1272 y aparecen en la carta de villa de Artziniega en valle de Ayala (hoy integrado en Alaba), pero no dice nada de que estuvieran escritas: “Dámosles y otorgámosles el Fuero e las franquezas que ha Vizcaya é Concejo de Vitoria, que los hayan bien é complicadamente en toda las cosas, así como Vizcaya y Vitoria lo han”. El señor de Bizkaia Juan Nuñez de Lara en el año 1342 escribió en el cuaderno señal a la Junta de Gernika para preguntar cuáles eran los Fueros de Bizkaia, prueba de que existían pero de que no estaban aún escritos sino que eran de trasmisión oral, siendo parte de su aprendizaje sentencias como la misteriosa: “urde urdaondo, caeçia etondo”. Se escribió el Fuero Viejo de Bizkaia por primera vez el 21 de julio del año 1452, tras una Junta General en Idoibalzaga en Errigoitia: humilladero de bancos laterales corridos, árbol juramental e iglesia divisera sobre terreno comunal aún conservados. Una vez escritos, los Fueros bizkaínos fueron aprobados en las Juntas Generales de Gernika. En el propio Fuero Viejo se mencionaba expresamente que antes no estaba escrito.

El Fuero Viejo de Bizkaia fue redactado por los llamados “alcaldes del Fuero” y no por juristas, lo cual es fundamental para entender la diferencia sustancial de los Fueros nabarros respecto a otros ordenamientos e incluso Constituciones actuales. Los alcaldes del Fuero eran en realidad jueces del derecho civil, no tenían las funciones del alcalde actual que en aquél entonces se denominaban “fieles regidores”. El historiador bilbaíno Juan Eustaquio Delmas (1820-1892) en su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” sobre esta figura foral comenta que: “Estos alcaldes tenía una jurisdicción muy limitada, porque sólo se entendía a lo contencioso en materias civiles, de las que conocían en primera instancia acumulativamente con el corregidor del señorío y su teniente de Guernica, que eran jueces ordinarios del infanzonazgo en lo civil y en lo criminal”. Los alcaldes el Fuero actuaban por tanto como jueces de primera instancia, que fuese a ellos a quienes la Junta General les encomendase la redacción del Fuero de Bizkaia, es señal de que se pretendía glosar las costumbres y usos del Pueblo recogidos en las sentencias de primera instancia, y no crear o recrear nuevas leyes, de ahí los arcaísmos que en él aparecen. Sin embargo, el Fuero de Bizkaia fue reescrito y actualizado poco después en el año 1526. El llamado Fuero Nuevo es una corrección del anterior por juristas conocedores del derecho romano y de las leyes castellano-leonesas de Toro, además de por bachilleres y licenciados.

Adrián Celaya Ibarra (Barakaldo 1917- Bilbao 2015), fue catedrático de Derecho Foral en la universidad de Deusto y era considerado el máximo conocedor del derecho foral bizkaíno cuando dejó escrito: “Yo digo que hay un Derecho Pirenaico, y dentro de ese derecho hay derechos diferentes, pero con grandes similitudes”. La baionesa Maite Lafourcade (1934), está licenciada en Derecho por la Universidad de Burdeos, es titular de los diplomas de Estudios superiores de Derecho privado y de Historia del derecho por la Universidad de Paris, pero sobre todo es la máxima conocedora del Fuero de Lapurdi sobre el que hizo su tesis doctoral. Lafourcade afirma que: “Las mayores similitudes de (los Fueros de Lapurdi) eran con Bizkaia. Cuando hablé por primera vez con el catedrático de Derecho Foral Adrián Celaya quedamos impresionados: eran iguales”. Esta similitud de los Fueros de Lapurdi con los de Bizkaia, demuestra la unidad anterior de todos los Fueros dentro del Estado de Nabarra, donde se habrían terminado de formar sus puntos fundamentales, al ser Bizkaia y Lapurdi territorios sin frontera común y parte del reino baskón hasta el siglo XII, conquistados por Castilla (hoy España) y Aquitania-Inglaterra (hoy Francia) respectivamente.

Sin embargo, durante siglos, los Fueros de los diferentes territorios en el que desmembraron el territorio baskón, sobrevivieron con renovaciones similares hasta la supresión manu militari de los Fueros en el siglo XIX y el control de la frontera política impuesta por los imperialistas. Según Maite Lafourcade, la pertenencia a diferentes Estados, no supuso una barrera entre el norte y el sur para la transmisión de usos y costumbres, sobre todo en el nexo común como son los valles del Pirineo, regazo natural del Derecho Pirenaico: “No, porque ha habido relaciones y acuerdos entre los valles del norte y el sur sin participación de los Estados, tanto durante la guerra como durante la paz. Y hacían todo lo que querían. Eran, sobre todo, acuerdos e intercambios sobre pastos. También relaciones matrimoniales... Todo eso ha contribuido a mantener normas comunes pero, sobre todo, en los valles de montaña”.

Esta constatación es compartida por todos los estudiosos nacionales del tema, así el historiador artajonés Jimeno Jurio (1927-2002) dejó escrito: “La extraordinaria semejanza que se da en las instituciones públicas y privadas de los 6 territorios vascos obedece ciertamente a la unidad básica de civilización de todo el ámbito euskaro; el embrión germinal del sistema evolucionó y se consolidó en sus líneas fundamentales cuando toda Euskal Herria –el verdadero reyno de Navarra- estaba unificado bajo el poder de los reyes de Pamplona”. Pero en realidad el Derecho Pirenaico es común a todos los territorios que en la Alta Edad Media o en el Edad Moderna estuvieron dentro de la corona de Nabarra: como son los Estados del Bearne, Andorra y Aragón, además de La Rioja o Gascuña; incluso está presente en el primigenio condado de Castilla Vetula o Vieja (hoy las Merindades de Castilla, al norte de la provincia de Burgos), es decir: el Derecho Pirenaico se extendía por todo el antiguo solar baskón.

El Derecho Pirenaico no es impermeable a otros ordenamientos, ningún ordenamiento lo es, ello no es menoscabo para afirmar que es un derecho diferente a cualquier otro con elementos propios, creados por el Pueblo baskón desde nuestros usos y costumbres que llegan a su plenitud en el Estado de Nabarra. Frente a la ley está el Fuero, como explicaba Adrián Celaya: “Fuero no equivale a ley, porque lo característico del Fuero es precisamente que no es ley creada por un legislador prepotente, ni siquiera impuesta por una mayoría ocasional, sino norma que nace de repetidas experiencias de ámbito popular:

1. Lo foral está en la antítesis de las posiciones de escuela, es el espíritu de los Pueblos no contaminados por los prejuicios de los doctores.
2. El sistema foral no es legalista y su posición es antidogmática.
3. El verdadero sentido de lo foral consiste en que las normas jurídicas son auténticamente populares, y se acomodan en cada momento a la vida social.
4. Las normas forales son, casi siempre, de origen consuetudinario, dando primacía a la costumbre sobre la Ley, pero esto no quita el que se legislara de forma renovadora, como aparece repetidas veces en el Fuero Nuevo de Vizcaya.
5. El derecho foral se concilia perfectamente con las concepciones democráticas.

Sirva como colofón a esta pequeña aportación a este Congreso sobre el Derecho Pirenaico y homenaje a Jesús Ruiz de Larramendi, lo que en su libro “El Contrato Social” el padre de la democracia moderna Jean Jacques Rousseau explicaba, y que es fundamental para que un Estado se configure como una verdadera democracia: “Hay un abismo entre el Pueblo libre haciendo sus propias leyes y un Pueblo libre eligiendo sus representantes para que estos les hagan sus leyes”.


EL ESTADO DE NABARRA Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA

EL ESTADO DE NABARRA Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Aitzol Altuna Enzunza

Karl Marx: "De entre todas las provincias en que las Cortes conservaban un poder real en el tiempo de la invasión francesa, únicamente Nabarra había conservado la vieja costumbre de convocar las Cortes por Estados. Mas, entre los vascos, las corporaciones, casi totalmente democráticas, incluso no admitían al clero".

El reino baskón de Nabarra continuó reducido en el norte pirenaico tras la brutal conquista y posterior represión de la parte peninsular (1200-1512), para ser aplastada su libertad por Francia en 1620 con el Edicto de Unión del Bourbon Louis XIII y la entrada del ejército francés, pero mantuvo su Corte unida a la del Beárn, así como su Fuero o Constitución, para desaparecer durante la Revolución Francesa.

La ilustración era un movimiento intelectual desarrollado en el siglo XVIII y caracterizado por el racionalismo de la clase burguesa en su momento de ascenso al poder y la consecución del capitalismo, su mayor aportación al mundo. Hay antecedentes de revoluciones burguesas en Suiza, Flandes y Holanda en esas mismas fechas. Aunque el movimiento nació en el Reino Unido, tuvo su culminación con el Enciclopedismo francés, que dio hombres como Diderot, Concorcet, Voltaire, el suizo Rousseau o el gascón Montesquieu con su división del poder político siguiendo el modelo inglés.

Una de las principales aportaciones de los enciclopedistas es la racionalidad en todos los aspectos de la vida cuestionando los fundamentos políticos y teológicos del régimen absolutista, como la divinidad de los reyes y el obedecer a su poder absoluto, se cuestionan también la nobleza e incluso el clero; el Enciclopedismo promovió el mercantilismo (proteccionismo) en lo económico para una Francia en crisis económica y planteamientos republicanos en lo político. En un principio se pretendía cambiar el absolutismo por una monarquía parlamentaria como había ocurrido en cierto modo en Estados Unidos pero con un rey como Jefe de Estado.

Los Estado Generales eran convocados por los reyes franceses para tratar asuntos de Estado a partir del siglo XIV. Durante el siglo XVI los Estado Generales actuaron como meros sancionadores de la política fiscal de los monarcas franceses y fueron testigos de la consolidación del Estado absolutista francés. Es por ello que en 1778 para hacer frente a la crisis económica que provocó -entre otras muchas cosas- la participación de Francia en la Guerra de la Independencia de USA (1776), el rey Bourbon Luis XVI se vio en la obligación de convocar a los Estados Generales para pedirles dinero, aunque llevaban sin reunirse desde el año 1614.

Ante la negativa de la nobleza y del clero a aceptar la reforma fiscal que les perjudicaba y que fue impulsada por el ministro de Estado Jacques Necker, queriendo Louis XVI fortalecer a los supuestos partidarios de la misma, duplicó la representación del Tercer Estamento, dando como motivo su mayor peso demográfico, error de cálculo que supuso su perdición. En mayo de 1789 estaban representados ante el rey todas las circunscripciones “provinciales” del reino, cada uno de los representantes convocados elaboraba un informe de quejas, peticiones y propuestas sobre el que debía pronunciarse el rey, previo examen de su contenido por el Consejo Real. En ésta reunión de Estados Generales se dieron cita 270 representantes nobiliarios, 291 del clero y 578 del Tercer Estamento o el pueblo llano, que en realidad estaba representado por los nuevos ricos de las ciudades que eran los que estaban más capacitados, lo que se llamará la burguesía.

El llamado Tercer Estamento, encabezado por una burguesía que contaba en número con los mismos representantes que la nobleza y el clero juntos por tanto, logró que la votación se hiciera “por cabezas” y no por Estamentos. El éxito de la operación hizo ver a la burguesía que su poder era grande y ese poder se transformó en una revolución popular cuyo éxtasis fue la toma de la Bastilla por el pueblo, cárcel que era el símbolo maldito del despotismo ilustrado francés. La Toma de la Bastilla se produjo el 14 de julio de 1789, desde entonces día de la patria en Francia, tomando una nueva bandera, la tricolor actual, donde los colores vienen del escudo y bandera de Paris (azul y rojo) y en el centro el blanco de la monarquía, frente a la anterior bandera compuesta por la flor de lis de los Bourbones junto al el escudo de Nabarra (los únicos escudos presentes en el palacio de Versalles incluso actualmente).

El Tercer Estamento se transformó en la Asamblea Nacional en el frontón de Versalles donde se reunió para elaborar una Constitución, la cual tuvo que ser aprobada por el propio rey que aceptó también la nueva bandera y creó la Guardia Nacional, milicia urbana que convirtió en rehén al propio rey. En ese acto también se sustituyó el nombre de “rey de Francia y de Nabarra” anterior por el de “rey de los franceses”. La Asamblea Nacional firmó el 4 de agosto la supresión de los derechos feudales y la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, con el lema “Libertad, Igualdad y fraternidad”. Se cambió la noción de vasallo por la de “súbdito o ciudadano”, pero no era aplicable a la mujeres. El 3 de septiembre se proclamó la primera Constitución Francesa, el régimen absolutista se transformó en monarquía parlamentaria que eliminó los Estamentos. Ese mismo verano de 1789, en toda Francia estalló en una rebelión campesina,

La diferenciación entre izquierda y derecha nació durante la Revolución Francesa, al sentarse a la derecha del presidente de la Asamblea los partidarios de la monarquía absoluta y a su izquierda los partidarios del régimen constitucional más o menos parlamentario. El tópico geográfico-parlamentario surgido en torno al problema del veto real, cristalizó y provocó la auto identificación de los parlamentarios en tales términos; la imagen hizo fortuna y se trasladó por la vía de la prensa y de los cuadros de los partidos a la sociedad civil (“Introducción a los partidos políticos” Manuel Martínez Sospedra).

En primera instancia no acudieron a los Estados Generales los representante de Baja Nabarra Zuberoa, Beárn y Bretaña, pero sí los de Lapurdi con los hermanos Garat de Ustaritz por el Tercer Estado (más un noble labortano y el cura de Ziburu por el clero). Los hermanos Garat eran abogados bien situados económicamente, el mayor en Bourdeos donde Dominique Joseph era parlamentario y en París el otro, Dominique, donde daba clases de literatura y filosofía y ejercía de periodista. Dominique Joseph llegó a ser Secretario General de la Asamblea (1790-1791), ministro de Justicia con Daton (1792-1793) y ministro del Interior (1793).

Sí se reunieron sin embargo las Asambleas de cada territorio con sus tres estamentos con el objeto de redactar los cuadernos de quejas y agravios, donde en el caso de Zuberoa y Lapurdi además pedían la recuperación en su integridad de sus Fueros. Aunque la autonomía de Lapurdi había sido mermada anteriormente por Luis XIV en 1660 en la matxinada contra la imposición del “balie” (equivalente al virrey o corregidor en Castilla-España) e integrada en la “Guyenne et Gascogne” y en el año 1730 Zuberoa perdió el Silviet (equivalente a la Junta General y a la Corte de Justicia), la Revolución Francesa fue el punto de inflexión más importante para la pérdida de la autonomía de Lapurdi y Zuberoa, ya que fue un primer intento de centralizar el Estado francés, pese a la denodada defensa que en la Asamblea Nacional hicieron los hermanos Garat de los Fueros.

Los bajos nabarros decidieron no participar en Versalles en los Estados Generales del reino francés por ser reino o Estado a parte y alegando por tanto soberanía propia y su independencia. Estimaban que su presencia sería “un acto de adhesión a los derechos de la Asamblea Nacional, como una renuncia de Nabarra a su Constitución (Fueros), a su independencia…”. Para los nabarros los principios de la Revolución Francesa, como eran la soberanía nacional y el voto del impuesto por los representantes de la nación, ya figuraban desde antiguo en sus Fueros, por lo que consideraban la Revolución Francesa como una “revolución extranjera”.

Las Cortes reunidas en la iglesia de San Pablo de Saint-Palais (Donapaleu, antes de romanzarle el nombre se llamada Iribarren) acordaron que: “La nación francesa puede llegar a darse una Constitución bastante prudente o juiciosa para que Nabarra piense un día renunciar a los suyo y unirse a Francia, pero mientras ese día llega, no hará el sacrificio de su propia Constitución que asegura su reposo y su libertad”.

En Julio de 1789 los Estados Generales de Nabarra (similar a las Cortes) se dirigieron a Luis XVI de la siguiente manera a través del síndico de la embajada de baja nabarra en París, el Sr. Polverel: "Vuestra Majestad ha declarado solemnemente que quería devolver a sus súbditos el ejercicio de todos sus derechos: los de Nabarra no son dudosos; ni equívocos. Están fundados sobre el título que ha dado los reyes a Nabarra...esto no es ni una Constitución nueva, ni nuevos derechos que los Estados de Nabarra piden a Vuestra Majestad. Por muy pobres que ellos sean, vuestros pueblos de Nabarra no tienen necesidad para ser felices más que ser lo que ellos han sido durante más de mil años (….), no queda a los nabarros más que constituirse en República independiente”.

Sí se escribió un cuaderno de agravios a presentar ante el rey, donde Nabarra quería recuperar la moneda propia, el restablecimiento de la chancillería, la prohibición de ejercer función alguna en Nabarra al intendente o baile y a sus subdelegados, la anulación del tratado de límites de 1785 entre Alta y Baja Nabarra, el reconocimiento del franco alodio etc. Es decir, se quería volver a la situación anterior al Edicto de Unión de 1620 de Louis XIII.

Cuando Louis XVI y su mujer María Antonieta intentaron huir de Paris, su carruaje fue detenido y los reyes de Francia fueron condenados a la guillotina. Fue precisamente Dominique Joseph Garat quien leyó a Luis XVI la sentencia de muerte al que fue condenado el “ciudadano Capeto”, pese a no estar conforme con la misma. Siguió Dominique Joseph sirviendo a Francia en la Asamblea de ancianos y le otorgará Napoléon I Bonaparte en 1808 el título nobiliario de “comte de l'Empire” (conde del Imperio), por tanto, al final de su vida se pasó al bando de nobles dejando el Tercer Estamento de la burguesía.

Es conocida su propuesta a Napoleón de crear un nuevo Estado vasco unificado de nombre Nueva Fenicia pero con la bandera de Nabarra como escudo (https://lehoinabarra.blogspot.com.es/2014/08/napoleon-y-el-estado-vasco.html). Esta reordenación quedó escrita en su inédito” Recherches sur le Peuple Primitif de l'Espagne, sur les révolutions de cette Peninsule, sur les Basques Espagnols et Français” de 1811.

Las tradicionales “provincias” (condados, vizcondados, baronías etc.), vistas como parte del sistema feudal, desaparecieron para dar lugar a circunscripciones nuevas llamadas “departamentos”. Se creó el Departamento de Basses Pyrénées que además de la Baja Nabarra y el Bearne incluía las comarcas de Lapurdi y Zuberoa pese a que los hermanos Garat se oponían y querían la unión de sólo las tres comarcas euskaldunas por lo que fueron fuertemente abucheados. Al principio el departamento se dividió en tres distritos vasco-nabarros (Uztaritze, Donapaleu y Maule) y tres bearneses (Pau, Oloron y Orthez), pero la eliminación del distrito de Donapaleu en 1800 supuso la desaparición definitiva de la Baja Nabarra como entidad jurídica en Francia. En el mapa de Louis Lucien Bonaparte de 1863 sobre los dialectos del euskera, podemos comprobar como son sólo dos distritos (Baiona y Maule) los que abarcan a la población euskaldun, la cual es notable también en muchas poblaciones bearnesas como Eskiula y los colindantes valles de Josbaig y Baretos.

Dominique Joseph Garat: “Es un hecho aceptado en todas las regiones francófonas y gascones que nos rodean que es imposible aprender vasco si no vives con los habitantes de esta provincia desde una edad muy temprana (…). En una decisión unánime, mi provincia registra su más enérgica protesta”.

La Revolución Francesa fue un punto de inflexión en la política europea que trajo el ascenso de la burguesía de las grandes ciudades al poder frente a la nobleza. Aunque todo se vistió como la forma altruista de hacer llegar las ideas ilustradas de “liberte, legalite y fraternite” a la masa social, lo que en realidad se consiguió fue crear nuevos Estados-nación dominados por una nueva pequeña élite social. Estos Estados-nación eran más fáciles de controlar que las “nación de naciones” o Estados imperiales, pues estaban cohesionados a la fuerza por una cultura, idioma (antes de la Revolución 1/3 de los franceses no hablaba francés), enseñanza, historia (hábilmente manipulada) y leyes comunes; para ello era necesario la eliminación, el etnocidio o nacionicidio, de las naciones que componían hasta entonces Europa como era la nabarra y que habían perdido su soberanía para crear otras nuevas, como la francesa y la española. En Francia, además de los nombres de pila, sólo dos cosas se escriben en mayúscula: Dios y Estado.