URGOITIA Y URIZAR, DOS CIUDADES EN EL GALDAKANO MEDIEVAL



URGOITIA Y URIZAR  
DOS CIUDADES EN EL GALDAKANO MEDIEVAL
Aitzol Altuna Enzunza

Nos contaba sobre Galdakano el historiador bizkaíno José Ramón Iturriza y Garate en su libro "Historia General de Vizcaya" de 1793 que: "…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200 en el plano de un ribazo alto y paraje solitario”.




Construyó Sancho de Aldape o de Galdakano la Iglesia-fortaleza de Santa María o Andra Mari en lo que hoy es el barrio de Elexalde, con su barbacana, aspilleras y demás elementos defensivos, mirando hacia el castillo de Malmasín tomado por tropas castellanas. Se trajo Sancho de Galdakano con él a su familia y a numerosa gente de guerra para reestructurar la comarca. Construyó Sancho la nueva iglesia divisera de Andra Mari o Santa María, y el que se documenta como “castillo” en un entorno ya poblado desde antiguo, tal y como lo atestiguan las estelas romanas Alto Imperiales encontradas en el caserío Obispoetxe adyacente a la iglesia junto a diferentes tumbas en piedra de los siglos X-XI, además de la existencia de otras tumbas de la misma época desperdigadas por el municipio sin control alguno.



Juan Iñiguez de Ibargüen de la merindad de Zornotza a finales del siglo XVI escribió “Crónica General Española y Sumaria de la Casa de Vizcaya, y su antigua fundación y Nobleza”. Se cree que Ibargüen fue el escribiente del santanderino García Fernández de Cachopín, por lo que su crónica sobre Bizkaia es llamada de Ibargüen-Cachopín. La crónica es poco rigurosa en cuanto al pasado de Bizkaia - como tantas otras de la época- , pero sí que aporta el testimonio directo de dos personas sobre hechos de los que son testigo, además de una importante recopilación de folclore, dichos, refranes y de leyendas. Es por ello que es relevante cuando sobre Galdakano nos dice:

“A la anteiglesia de Nuestra Señora de Sancta María de Galdacano se le conçedió 10 fogueras a su vezindad. Por este pueblo pasa el río caudal y camino real cosario que dexamos dicho pasa por el pueblo de Echabarri. El agua deste río les hes de muncho probecho para la molienda de los molinos e para la labor de hazer fierro las herrerías e para la pesca de todo género de pescado que en él toman de hordinario. La plaça deste pueblo es en Urgoitia, donde hay una barriada de casas, y de hordinario suele estar y asistir aquí un alcalde del fuero de Vizcaya de los 5 alcaldes que en ella hay de antiguo acá.

Son todos buenos caseros y grangeros, y hazen razonable cosecha de pan y sidra, y crían y tienen abundançia de ganados mayores y menores. El hábito general de aquí es el antiguo, y hablan bascuençe con su sonido particular”.



El Fuero Viejo de Bizkaia (1452) fue redactado por los llamados “alcaldes del Fuero” en Idoibalzaga (Errigoiti) y no por juristas como el Fuero Nuevo (1526), de ahí su excepcional valor. Los alcaldes del Fuero eran jueces del derecho civil, no tenían las funciones del alcalde actual que se denominaban “fieles regidores” y que eran elegidos a turnos entre los vecinos mediante la fórmula de un “fuego” u hogar: un voto.

Comenta el historiador Esteban Jaime de Labayru (Batangas –Filipinas 1845 - Bilbao 1904), que “Los Alcaldes del Fuero fueron cinco en la antigüedad; tres en las merindades de Busturia y Zornoza, y dos en las de Uribe, Arratia y Bedia. Hasta el siglo XI  estas fueron también las cinco merindades que abarcaba el Señorío y a las que correspondía el toque de las  cinco bocinas para los llamamientos a Juntas o congresos so el árbol. Después se añadieron las de Marquina y Durango”. A finales del siglo XV surgió la de Markina para poner fin a las guerras entre bandos en la zona, y adecuar las fronteras entre Bizkaia y Aitzorrotz, tenencia del Alto Deba que se incorporó por entonces a la de Gipuzkoa junto al Bajo Deba, cuando hasta entonces Bizkaia acababa en la ermita de San Andrés Astigarribia de Mutriku, quedando fuera todavía de las Juntas Generales de Gernika la merindad de Durango con su Junta de la Anteiglesias en Gerediaga y la de las Enkartaciones en la Abellaneda.



Dentro del reino de Nabarra, los alcaldes el Fuero actuaban como jueces de primera instancia, cuyas sentencias se podían recurrir ante el tenente de Bizkaia que era el conde o señor de Bizkaia. Los tenentes cobraban los impuestos o parte de las rentas de la tierra (pechas), imponían multas (caloñas) y ejecutaba las sentencias (separación de poderes), además, tenían propiedades arrendadas en muchos municipios a sus “labradores censuarios”.

El tenente nabarro debía de residir en el Alcázar de Bermeo que era la “cabeza” de Bizkaia o su capital. Debía de estar sobre la atalaya con cuyas piedras, según la tradición, se amuralló Bermeo que contaba con siete portales del que sobrevive el de San Juan. En su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” el bilbaíno Juan Eduardo Delmas (1820-1892) dice que: “Antes de la incorporación del señorío a la corona de Castilla, en Bermeo residía el tribunal del Juez Mayor de Vizcaya (…) y los pleitos se hacían ante los alcaldes y homes-buenos de Bermeo”.

Las funciones recaudatorias y las que hoy hace la policía, se hacían mediante los merinos. Además, según Iturriza, “Los merinos avisaban a los parientes mayores y a los ancianos del pueblo para que acudiesen a Idoibalzaga y a Guernica, parajes destinados en la antigüedad para celebrar la Juntas Generales, donde solían decretar y determinar lo que se habría de ejecutar para el mejor regimiento de la tierra y elegir los Merinos para tres o cuatro años y su presidente general  llamado Merino Mayor o Prestamero mayor para toda su vida  no daba ocasión para ser deshonrado”. Le faltó incluir a Iturriza Aretxabalagana en Morga, probablemente el lugar primigenio de estas Juntas de Bizkaia.

Tenemos información de un juicio celebrado en Urgoiti por estos alcaldes del Fuero gracias al historiador Esteban Jaime de Labayru (Batangas –Filipinas 1845 - Bilbao 1904), el cual recoge que: “Hízose así; y el contenido en el cuaderno o libro signado por Vallejo, se refería a que en Urgutia (Urigoiti o Urgoiti) (sic.) en la anteiglesia de Santa Maria de Galdácano a 9 de Agosto de 1488, se presentó Juan de Estibaliz de Otalora”. Por tanto, 100 años antes de la Crónica de Ibargüen-Cachopín.


También aparece mencionado “Urgutia” como un lugar donde se celebran juicios en 1445: “Testimonio de entrega de donna Teresa Gomes de Bilela (Registro de Diego Guerra. Anno de I mil CCCCXLV, a XXVII de noviembre):

Este sobredicho dia, en Oyquina, a pedimiento de la dicha donna Teresa Gomes e por virtud de vna obligaçion de dies e ocho quintales de fierro e de quatroçientos e çinquenta maravedís fecha e sygnada de Ynnigo Sanches de Bedia de sobre Juan Peres d'Ordennana e Juan d'Arratia, fiso entrega el dicho Sancho Martines en quatro bues duendos que acarreavan la piedra a Sancho Vrtis de Vsunsolo en Vrgutia; e en otros dos bues que dixo que andavan en el monte, que mostro por suios el dicho Juan d'Ordennana. E porque menos costas se fisiesen que se llamasen en la yglesia de Santa Maria de Galdacano en los tres domingos seguientes, e en el terçero domingo que llebase el dicho Juan Peres los dichos seis bueys a la dicha yglesia para que se rematasen en quien más diese por ellos. E obligo el dicho Juan Peres a sy e a todos sus bienes de llebar los dichos bueys a la dicha yglesia al dicho terçero domingo/para que se fisiese el dicho remate, so pena de seysçientos maravedis de moneda vieja e de todo el yn terexe de la parte.

Testigos, Pedro de Vasoçabala, morador en el dicho logar, e Juan Peres de Vsunsolo e Martin de Vasoçabala, escriuano del rey, e Juan de Hordennana e Martin Dias de Legaso, procurador/de la dicha donna Teresa Gomes, e otros.

García Salazar en su libro "Bienandanzas e Fortunas" (1471) nos aclara quién era Teresa Gomes: “El linaje de Gecho es antiguo, de buenos Escuderos, que poblaron en Gecho destos el que más memoria e que más valía fue Ochoa Urtis de Gecho, e Sancho Urtis de Gecho, e Sancho Urtis, su hermano, moraba en Uria. E este Ochoa Urtis obo fijo a Ochoa Urtis de Gecho Teresa Gomes, fija bastarda de Gonzalo Gomes, el Viejo, de Butron (…)".



En el Galdakano actual, si venimos desde Bilbao por la carretera general siguiendo el río Ibaizabal por su margen derecha, el barrio Urgoiti corresponde a la zona entre los barrios de Olabarri y Labea (donde está el Hospital de Galdakano), justo donde confluye el Ibaizabal con el río Zornotza o Amorebieta que viene del barrio de Gumuzio (Erletxes). Urgoiti es conocido también como “El Gallo” por el monumento que se puso allí en 1825, punto de control de la bifurcación de caminos donde estaba la cadena de la aduana, y el palacio de los Adán y Yarza construido entre 1745 y 1795, familia que había comprado la ferrería y el molino de Urgoiti así como los caseríos adyacentes.



Sin embargo es evidente que el topónimo difícilmente corresponde a la demarcación actual del barrio (Uri+goiti= población o ciudad en el alto), ni allí hubo una población en el siglo XVI como la descrita con una plaza con una barriada de casas que supusiera una “uria”, y menos el centro de toda la comarca donde pasara vista el alcalde del Fuero, ya que en el siglo XV los actuales San Esteban de Etxebarri y San Juan de Bedia pertenecían a Galdakano (hasta el siglo XVI y XVIII respectivamente), además, los habitantes de Zaratamo también hacían su junta comarcal en Galdakano. Por el barrio de Gumuzio hacia Amorebieta-Etxano, Galdakano se extendía hasta el barrio de Boroa, ya que se vendió en el siglo XIX el terreno a Etxano, donde sigue existiendo el topónimo Gumuzio (donde la actual gasolinera de Boroa) y precisamente hasta el riachuelo de Urgoiti.





Existía la ferrería de “Urgoitia” mencionada al menos desde 1430 cuando era propietario Sancho Ortiz de Usunsolo, según consta en la subasta del solar y de la ferrería de Atutxola de Lemoa que facilitó el historiador Sabino Aguirre Gandarias. El mencionado E. Labayru dejó escrito que en 1488 en Urgoiti hubo una reunión para redactar el Fuero de ferrerías o la reglamentación por la cual se regía una ferrería. Además sabemos que existió después un molino secundario a esta ferrería cuya mitad pertenecía a María Ibañez de Labeaga, viuda de Juan de Aldape y casada en segundas nupcias con Martín de Urguitia, molino que estaba en “Urgoitia de Yuso” o Behekoa, al menos desde el siglo XVI.

Logramos aclarar parcialmente esta cuestión con el trabajo “Relación toponímica General de Galdácano” de Javier González de Durana lsusi y Kosme M. Barañano Letamendia, los cuales estudiaron los documentos y testamentos antiguos, de donde se deduce que existía un Urgoiti Behekoa y un Urgoiti Goikoa (de Yuso y de Suso):



Urgoiti: 1641, barrio que, a su vez, se subdivide en Goicoa y Becoa. Apellido citado entre 1561 y 1579.
Urgoiti-Becoa: Arragoas mencionadas en 1607. 1795, casa-torre de Urgoiti (otr. denom. La Puente, Palacio Menor y Torre de Urgoiti).



La Puente: Torre de Urgoiti-Becoa.
Torre de Urgoiti: (ver Urgoiti-Becoa). Casa-torre de Urgoiti (bombardeada en 1936).
El puente fue reedificado en 1606 por Ordoño de Zugasti, alférez y escribano real, casado con María Ibáñez de Isasi, propietarios entonces de la mitad del molino y de la ferrería de Urgoiti.


Urgoiti-Goicoa: Casería y casa-palacio de Urgoiti. El palacio fue construido entre 1745 y 1795 (otr. denom. Palacio-Mayor).
Puente la Torre o Urgoiti-Goicoa: Barrio en el lado derecho del lbaizabal, poco antes de juntarse con su afluente que viene de Erleches.
Aurrecosolo: Heredades en Ordañe, Basozabal, Arteta, Aguirre y Urgoiti-Goicoa (loc. dif.).

Por tanto, la margen derecha del Ibaizabal que corresponde al Urgoiti actual sería “Goikoa”, y la margen izquierda del Ibaizabal con su puente y la torre de Urgoitia de los Abendaño sería Urgoiti Bekoa (hoy barrio de Puentelatorre). Pero, ¿hasta dónde iba Urgoiti Goikoa? El palacio y la aduana están en un llano, por lo que el topónimo resulta extraño y nada parece indicar que allí hubiera una plaza con una barriada de casas a finales del siglo XVI, aunque por allí pasaba el Camino Real que venía de Bilbao y cuya construcción parece remontarse a los siglos XIV-XV.


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Otros topónimos nos aclaran mejor la cuestión. En actual barrio de Elexalde y Uraburu en el trabajo sobre toponimia de Galdakano mencionado aparece:

Uruburu: Sel, montes y canteras entre Altamira y Elejalde (otr. denom. Uraburu, Ureburu y Uriburu). Uruburu-Becoa: Cas. de Uruburu, entre Altamira y Elejalde.
Uruburu-Chiquerra: Cas. de Uruburu, entre Altamira y Elejalde.
Uruburu-Goicoa: Cas. de Uruburu, entre Altamira y Elejalde.

Estaba en “Uriburu” en 1655 la cantera de los Aldape-Isasi, en lo que hoy llamamos Uraburu, en textos antiguos aparece como “Uriburu”, lo que nos da una gran pista sobre lo que aquí buscamos. De su cantera se extrajeron las piedras de Andra Mari y de algunos edificios emblemáticos de Bilbao.

En el barrio de Altamira, contiguo a Uraburu y Elexalde en el mismo alto, tenemos los siguientes topónimos:

Altamira: 1799, cas. y prado de Urgoiti.
Altamira-Sarra: 1939, cas. de Urgoiti (ver Altamira).
Altamireco-Echevarría: Cas. de Altamira-Urgoiti.

El barrio de Askarri comunica la parte alta de Altamira-Elexalde-Uraburu (a 100 metros sobre el nivel del mar) con la parte baja de Urigoitia Goikoa donde estaba el Palacio (a 40 metros sobre el nivel del mar), y en este barrio tenemos:

Urzabaleta: Casería que en un principio fue casa-taberna, construida por el Municipio entre 1840 y 1845, entre Altamira y Elejalde, sobre Olabarri.
Urzabaleta Mayor: Cas. en el término de Askarri.
Urzabaleta Menor: Cas. en el término de Askarri.
Usabeleta: 1607, fuente de Urzabaleta.

Por tanto, tenemos la cabeza de la Uria en Uraburu y su apertura (Urizabaleta) en Askarri.


La ubicación en Urgoiti del barrio Elexalde también nos la da el libro “Historia General del Señorío de Vizcaya” (Tomo II pag. 433) de E. Labayru y Goicoechea. Tras la conquista de la Nabarra Occidental, Galdakano y su comarca se convirtió en una zona conflictiva, sobre todo desde la fundación de la villa de Bilbao sobre el puerto begoñés en el año 1300 por sus privilegios comerciales que incluían el cobro de aranceles a las mercancías que transitaban por ella y la creación de un nuevo Camino Real, lo que perjudicaba especialmente a los hijosdalgo galdakaneses como explicaremos en otro artículo, que llegaron incluso a bombardear la villa bilbaína con bolardos lanzados desde catapultas.

Es por ello que los labradores censuarios de las anteiglesias de Galdakano, Arrigorriaga y Zaratamo, pasaron voluntariamente en 1375 a pertenecer a la villa de Bilbao, tras concedérselo el señor de Bizkaia, el infante Don Juan (señor de Bizkaia desde 1370, rey de Castilla desde 1379), lo que les daba el amparo de su fuero de villa, para quedar así a resguardo de los “banderizos” o hijosdalgo y sus tropelías. Los labradores censuarios eran inquilinos en alquiler de los terrenos del señor de Bizkaia (collazos del señor de Bizkaia, pero no “mezquinos” que carecían de derechos), pero quedaban fuera los hijosdalgo que no pagaban impuestos pero eran “señores de la guerra” o defensa del territorio y también otros labradores propietarios de Galdakano.




Comenta Labayru en el libro mencionado: Por los “muchos daños y fuerzas e tomas que padecían de algunos fijosdalgo de Vizcaia, los labradores censuarios de Arrigorriaga, Zaratamo y Galdakano se querellaron antes el Señor de Vizcaia para que vieran defendidos y amparados pidieron que les fuese concedido el ser vecinos de la villa de Bilbao y pidieron, “Para ello dio a Bilbao la jurisdicción mero mixto io imperio en los labradores de las anteiglesias de Zarátamo, Galdácano y Arrigorriaga, y a los fijosdalgo les fincó á salvo las ganancias, heredamientos, términos y montes, aguas, pastos y caminos que tuvieren en las referidas anteiglesias, porque aparte de lo que era territorio censuario existía el infanzón, como en todas las demás repúblicas del Señorío, que era lo que pertenecía a los hidalgos. Expidió la carta-privilegio en Almazán a 12 de Marzo de la Era (Hispana) de 1413 o sea en el año 1375”.

El apartado “libro de los Privilegios de Bilbao” del libro mencionado de E. Labayru es el que nos da un documento impagable para saber sobre la historia de Galdakano. Se trata de la numeración y los nombres de las “fogueras” u hogares avecindados en la villa de Bilbao de las localidades de Galdakano (que incluía Bedia pero no Etxebarri, separada a comienzos del siglo XVI), Zaratamo y Arrigorriaga. El motivo era que, siendo Bilbao villa con unos privilegios concedidos por el señor de Bizkaia y rey de Castilla, tenía que contribuir al erario regio además de aportar hombres de armas en función de su población, para ello en 1514 el escribano real Sancho de Sojo levantó acta junto a los hijosdalgo y labradores del número de “fogueras” de Galdakano donde los apellidos toponímicos galdakaneses son inconfundibles, es entonces cuando nos da la posición de Urgoitia o Urgutia en Elexalde.



“En Vrgutia, que es en la anteyglesia de Galdacano, a tres días del dicho mes de setiembre, anno susodicho de mill e quinientos e quatorze, en presençia de mí, el dicho Sancho de Sojo, escriuano, e testigos de yuso escriptos, pareçió presente el dicho Juan Lopes de Retes e dixo que les pedía e requería a los dichos Juan Peres de Ysunsolo e Sancho del Castillo e Martin Saes de Oyquina, escriuano, e Pero Saes de Arechaga e Juan Gonçalis de Çamacona e Hurtun Saes de Oçaeta e Pedro de Labeaga e Juan/ de Olabarria e Martin de Labeaga e Juan de Recalde e Sancho de Bengoechea e Juan de Çamacona e otros vezinos de la dicha anteyglesia de Galdacano, que ende estaban en su ajuntamiento (…)”.

Cerca de la iglesia Andra Mari en el barrio Elexalde, a 100 metros a la derecha del camino, existía un roble centenario llamado “Guzur Aretza”, donde los galdakoztarras se juntaban antes y tras oír misa para hablar sobre los asuntos que les preocupaban o tratar cuestiones del día a día como el arreglo de los caminos, las batidas contras los lobos y otras bestias o la explotación de comunal, incluidas la ferrerías de monte o haizeolas tan abundantes en el municipio gracias a la importante meta de hierro que lo atraviesa. Incluso parece que se tomaba confesión en el mismo, tal y como se recoge en un documento ante la visita obispal de 1591: “…soy informado que lo había acostumbrado oír de penitencia en la (…) de la dicha iglesia debajo de árboles fuera de sagrado…”. Este roble fue talado por el ayuntamiento en 1935, ante las protestas de los vecinos se plantó otro en medio de una fiesta.

Pero en Elexalde no había a finales del siglo XVI una plaza y una barriada de casas, por lo que la única posibilidad sería la barriada cercana del barrio de Altamira, donde se han encontrado los caminos medievales más antiguos de Galdakano e incluso restos de una calzada romana en la sierra del monte Ganguren hacia Larrabetzu. En el artículo publicado en Euskonews con el título “Hipótesis de trabajo acerca de un camino romano por Bilbao utilizado por los peregrinos a Santiago (X. Orue-Etxebarria, J. Mencia, I. Aldekoa, R. Oleaga, E. Apellaniz y A. Arruza 2015), los autores mencionan:

“(…) del término altamira, que aparece de forma frecuente en el tramo de camino romano que hemos investigado entre Bilbao y Bermeo, y que, en nuestra opinión, tiene relación con caminos antiguos. Tanto en la documentación antigua como en la actualidad lo podemos encontrar citado como heredad, robledal, caserío, barrio, etc., en pueblos como Galdakao, Larrabetzu, Morga, Gernika-Lumo, Busturia, Mundaka y Bermeo entre otros. También aparece encima del camino antiguo que va desde Moiordin (Zaratamo) hasta el puente de Mercadillo (Galdakano). Además, siempre aparece en zonas más o menos elevadas, próximas al camino estudiado y con buenas vistas”.




El Camino de Santiago de la costa se usaba sobre todo al principio por los municipios descritos en el mencionado artículo (lo mismo que la Ruta Juradera después), siglos IX-X, tal y como señalaron Menéndez Pidal o Caro Baroja. Este Camino de Santiago discurriría cerca de Andra Mari de Elexalde en cuyo altar hay conchas de peregrino, y está documentado en el siglo XVII el asalto a un peregrino en Gumuzio. Se aportan más datos arqueológicos y documentales en el trabajo “El camino por el puente de Mercadillo-Galdakao y su conexión con el Camino de Santiago” (X. Orue-Etxebarria, F. García-Garmilla, J. Artaraz, E. Apellaniz, I. Aldekoa, A. Erkoreka, E. Madina, Euskonews 2015).

Además de Urgoiti, había en Galdakano otra “Uria” anterior en la zona labradora, por lo que era llamada “Urizarra”. El citado historiador José Ramón Iturriza nos dice en 1793: “La de Santa Marina de Ganguren, primitiva Parroquia de Galdácano fundada por los Labradores Colonos de los señores de Vizcaya en el siglo décimo (…)”.

Urizar marca el camino a Santa Marina del monte Ganguren y corresponde al núcleo de población altomedieval original de Galdakano en los actuales barrios de Bengoetxe, Agirre-Aretxabala (Ergoien), Urizar (zona de Arantzille) y Urizargoiti (Usargoiti). Hubo fuertes disputas entre ambas “Urias” en el contexto de las llamadas “luchas de banderizos” como hemos visto, con pleitos, guerras fratricidas por el control de los caminos, molinos, ferrerías o el cobro de los pontazgos, llegando a quemar cosechas, caserías e incluso casas-torre, como la de Sancho de Aldape o Galdakano en Urgoiti por una familia de “Urizar”, tal y como veremos en otro artículo.





LOS BIZKAÍNOS DE NABARRA

LOS BIZKAÍNOS DE NABARRA, resumen
Aitzol Altuna Enzunza



Bizkaia aparece en la historia en la Alta Edad Media, en los primeros siglos IX-XI se escribe con “b”. Hay historiadores, entre ellos Caro Baroja, Astarloa o Iturriza, que se apoyan en la imagen de la Bizkaia nuclear y en la existencia de un monte, para derivar la voz Bizkaia de “Bizkar”, lomas.

ORÍGEN DE BIZKAIA

Bizkaia era una comarca más englobada en el Sur del ducado de Baskonia, al menos durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y su hijo Eudon I el Grande (años 670-734). Cuando el ducado de Baskonia cayó en la anarquía tras la muerte en el año 768 de su duque Waifre a manos de los francos, surgieron diferentes fuerzas regionales. La más importante fue la creada al sur de Baskonia de los llamados “nauarri”, que ya aparecen documentados en las crónicas francas sólo un año después, en el 769, entorno a ellos se creó el reino de Pamplona-Nabarra, que fue aglutinando todas las fuerzas baskonas hasta volverlas a englobar en los siglos X y XI.

La frontera entre los bizkaínos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia “La puerta de la cristiandad”, la cual físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro, y que hará de tapón a Bizkaia contra la huestes musulmanas.

Los reyes asturianos, nacidos del reducto de lo que fue el imperio godo, trataron de aprovechar la debilidad baskona tras la mencionada muerte de Waifre en el año 768 para incorporar las tierras baskonas que le eran fronterizas, pero sin conseguirlo. En las crónicas neogóticas de Alfonso III de Asturias, en el 886, es cuando se nombra por primera vez a Bizkaia ("Biscai" se escribe) pero en referencia al rey asturiano Alfonso II el Casto. En esa crónica se dice que Bizkaia junto a Alaba, Orduña y Alaone (¿Aiala?), eran "tierras poseídas por sus moradores", junto a las tierras de lo que ya era el núcleo de los “nauarri” o nabarros de: Berrueza, Deio y Pamplona.

Los cronistas musulmanes también nos muestra la independencia bizkaina, así el cronista Ibn Al-Athir relata textualmente (s.XII-XIII): "Alfonso II (760-854), había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones". El prestigioso historiador J.M. Lacarra “Estudios de la historia de Nabarra” (1971), es de la misma opinión: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”.

El territorio de Bizkaia no pertenecía al reino godo ni asturiano, ni hay resto arqueológico alguno, ni aparece así en ningún documento de la época, tampoco hay texto del que se pueda deducir nada parecido, ni siquiera su inclusión en el condado de Alaba del territorio como algunos suponen y según prueba Andrés E. de Mañaricua. Así, los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas sobre la separación de ambas y la no-pertenencia de Alaba y Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni a Castilla, ni tampoco a Asturias y sí hay documentos y datos suficientes para decir que Bizkaia fue independiente desde el 768 hasta su inclusión en el reino de Pamplona-Nabarra.




LOS SEÑORES DE BIZKAIA

El primer señor o conde de Bizkaia fehacientemente datado es del año 920, se trataría de Munio López o Manso López, que podría ser hijo de López Fortun (870-909), natural de algún lugar del Urdaibai, y que se casó con Belazquita (Velasquita), hija del rey nabarro Sancho I Garcés y doña Toda Aznar. Según la tradición, Munio López fue sitiado y muerto por su propio hijo, su tumba estaría en Aretxabalagane, en la iglesia nabarra del siglo X de San Martín de Morga (actual centro parroquial), cerca a su vez de la ermita juradera de San Esteban de Gerekiz. En Aretxabalagane se celebraban las primeras Juntas de Bizkaia, bajo su árbol juramental y en la ermita juradera cuando lloviese, se trata de una zona de confluencia de caminos en la misma zona montañosa y en esas lomas origen del nombre “Bizkaia”. A finales del siglo XV estas Juntas pasaron a Gernika y a la sombra de su famoso árbol cuando el tiempo acompañaba.

Es en las Genealogías de Meyá o Roda (970-992) descubiertas en la diócesis de Urgell (Santa María de Meyá, Lleida), donde aparece la primera referencia de un “Comitis Biscahiensis”, por tanto ya dentro del reino de Nabarra. Está también bien documentado la existencia del condado con Sancho el Mayor sobre el año 1040 con el que sería descendiente de Munio, Don Iñigo o Eneko López “Ezkerra” (1040-77) (“el zurdo”), que además era tenente en Nájera. Iñigo López Ezkerra, tenente de Bizkaia, se casó con Toda, hija del rey nabarro García IV de Nájera, primogénito de Sancho III el Mayor. El condado o tenencia de Bizkaia pasa a ser nombrado como señorío por primera vez en el año 1040 con el mencionado Iñigo López Ezkerra.

¿TENENTES NABARROS O ALGO MÁS?

Los condes y señores nabarros, durante los primeros siglos, eran en realidad meros tenentes: recaudadores de impuestos, impartidores de justicia y defensores del reino de Nabarra en nombre de su rey sin derecho a herencia y de manera temporal, pero en Bizkaia se observa el respeto a la línea sucesoria y una continuidad en el cargo. Existen enlaces matrimoniales entre la hija de los reyes de Nabarra y el conde o señor de Bizkaia, que lleva a pensar en un acuerdo entre éstos para incorporarse a la corona pamplonesa, sólo hay que recordar el texto en el que los reyes asturianos dejaron escrito bien claro en el 886 que aquellas eran "tierras poseídas por sus moradores".

El político y medievalista bizkaíno Anacleto Ortueta (1877-1959) que en su libro “Nabarra, el Estado político de Vasconia” comenta (Edit. Pamiela pág 66): “Parece que D. Lope Díaz, Sr. de Bizkaia (1124-1170), que siguió constantemente en la corte del rey de Castilla, no usó nunca el título de Sr. de Bizkaia, lo que induce a creer que anduvo ausente de ella por tenerla ocupada el rey de Nabarra, aunque por otra parte, el no aparecer ningún Sr. de Nabarra con el título de Sr. de Bizkaia, es argumento sólido para suponer que el rey de Nabarra no podía concederlo así o que los bizkaínos no se prestaran a ello, pues en realidad el señorío estaba vinculado de hecho en la familia que hacía poco había empezado a llamarse de Haro”. Diego López II no aparece nombrado como señor de Bizkaia hasta 1194, cuando era cabeza de familia desde 1170. Las tenencias de Bizkaia, Alaba y Gipuzkoa (entre otras), pasaron a los Bela, más conocidos como Gebara o Ladrón de Gebara:



LA DEFENSA DEL REINO NABARRO EN BIZKAIA

Muchos de los castillos bizkaínos medievales serían anteriores a su incorporación el reino de Pamplona-Nabarra. Las rutas comerciales del pescado en escabeche, salazón o fresco, de las villas bizkaínas como Ondarroa, Lekeitio o Bermeo se hacían por el puerto de Urkiola hacia los santuarios de Estibaliz (cercano a Vitoria-Gasteiz) o San Millán de la Cogolla en La Rioja desde tiempos inmemorables.

Todos estos caminos comerciales estaban jalonados por fortalezas-castillo baskones-bizkaínos y después nabarros en los pasos altos, en colinas o montañas de mediano tamaño (se ven menos afectadas por la niebla y son de más fácil acceso). El principal camino comercial era el que iba desde la capital Bermeo a Gernika y por Gerrikaitz (Munitibar) bajaba por el primer Camino de Santiago a Bolibar para ir a Durango y desde allí por Urkiola a Vitoria-Gasteiz. El otro camino principal sería el que desde Bermeo llegaría a Gernika y por Muxika seguiría el Camino de Santiago en el otro sentido y posterior Ruta Juradera, por lo que subiría a Morga para bajar a Goikolejea-Larrabetzu dirección Bilbao por Galdakano.

Estos castillos estaban en pequeños montes lo que los convertían en magníficos oteaderos del territorio, como el de Malmasín en Arrigorriaga cuya primera mención es de 1076 (cruce de las rutas Bermeo-Orduña y Castro Urdiales-Balmaseda-Bilbao-Orduña), el de Ereñozar (desde donde se divisa todo Urdaibai y la costa bizkaina), Untzueta (entre Orozko y el paso de Altube), Gaztelumendi (en el monte Bizkargi, controlaría la posterior Ruta Juradera en Larrabetzu-Txorierri), el castillo que controlaba el paso del Alto Deba a Vitoria y Alaba por Arlaban, cerca de Leintz-Gatzaga en Aitzorrotz o el castillo-alcazar de los señores de Bizkaia en la capital Bermeo, el de Zarragoitxi, castillo cercano al de Gaztelugatxe entre otros. En el duranguesado, en Astxiki, existía también un castillo que controlaba, cerca de la cima, el paso estratégico por el puerto Urkiola y el duranguesado.

En la tenencia de las Enkartaciones, el castillo De la Piedra de Zalla y el de Balmaseda, sobre un alto en el monte Kolitza, controlaban la comarca y la vía Pisorica que vendría desde Castro Urdiales, tendrían como misión la defensa de la zona de los musulmanes primero, después de asturianos y castellanos, pues estarían construidos sobre el año 735.

La defensa del reino nabarro en Bizkaia se complementaría con las villas amuralladas, como la de Durango, la más antigua, entre los años 1150-1180 bajo el reino de Pamplona-Nabarra, y seguramente otras poblaciones que ya serían villa con Nabarra.

El Sur bizkaíno estaría a salvo, pues antes las tropas castellana tendrían que sortear la defensa de castillos y casas torres del condado alabés, con los Mendoza y Gebara a la cabeza y con poderosas plazas como Vitoria-Gasteiz o el castillo de Trebiño -el cual nunca fue conquistado-.

Proclamación Garçea Ramírez como rey de Pamplona, Nájera, Alaba, Bizkaia, Tudela y Monzón en 1134:




EL ATAQUE FINAL, POR MALMASIN

Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente el conde Don Bela Ladrón de Gebara, señor de Bizkaia tras la traición al reino baskón de los López de Haro. Los López de Haro eran los anteriores señores bizkainos, traidores expulsados del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras ocupadas a Nabarra en la zona de Haro y Nájera-La Rioja-, los cuales ya poseían una casa-torre y haciendas en Bilibio, en las Conchas de Haro.

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propuso a Sancho VI el Sabio de Nabarra, según recoge Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”: “Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”. Pero el rey nabarro no aceptó.


Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra. Alfonso aceptó, el laudo arbitral es del año 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1174-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas en 1167 y 1174 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria) y Malvecín (Malmasín 1174) y la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor en el siglo XI, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem” según las crónicas musulmanas.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quiso entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio. Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo que seguían siendo también nabarros y frontera con Castilla.

Este Laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz y su hijo Juan del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”.

La Gesta "Regis Ricardi" de 1190 dice: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Nabarra. Y la tierra del rey de Nabarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Nabarra de la tierra de Castilla (…)

En primavera de 1198 Sancho VII acudió a Marruecos en busca de Aben Jacub para culminar el matrimonio o sellar un pacto con el musulmán, esto segundo es más probable, pero no se ha hallado documentación alguna. Dejó el reino en manos de su cuñado Ricardo Corazón de León, pero éste murió al poco tiempo el 6 de abril de 1199. Sancho el Fuerte fue retenido en el norte de África donde no le dejaron fletar barcos para regresar, fue obligado por el recién nombrado rey almohade Miramolín y su tío a luchar contra el gobernante de Túnez que se había rebelado contra ellos.

En esa primavera de 1198, entró Alfonso VIII de Castilla con su ejército en tierras Navarras con la ayuda de los aragoneses al mando de Pedro II de Aragón y la del despechado Diego López de Haro II. El ejército navarro paró el primer golpe y las tropas enemigas se retiraron del reino en primera instancia. El pueblo y la mayoría de las fortalezas nabarras se resistieron. El pueblo fue fiel al Reino de Nabarra y a su independencia hasta el final. Alfonso VIII retomó la conquista de Nabarra en 1199. Comenzó de nuevo la conquista de la Navarra Occidental por las armas. En 1199 Alfonso VIII atacó por Pancorbo y cercó Vitoria. No pudo tomar los castillos de Portilla (rioja alabesa), las alebesas de Trebiño, Toloño, Laguardia y cuevas de Arana o Ausa (Gipuzkoa), por lo que dirigido sus tropas hacia los castillos de San Sebastián (la Mota), Hondarribia, Aitzorrotz (Arlaban), Beloaga (Bergara), Ausa, Ataun y Mendikute (Arzorozia).

Gasteiz, que era la principal plaza armada de Navarra dentro de un entramado de fortalezas por el sur, resistió el sitio durante 9 meses hasta las Navidades al mando del veterano militar Martín Ttipia, hasta que el obispo de la Pamplona acudió en busca del rey para pedir a Sancho el Fuerte que permitiera la rendición de la ciudad y salvar así a sus habitantes. Ttipia fue recompensado por su tesón.

Por el Oeste, por Bizkaia-Enkartaciones, el ataque debió de venir aprovechando a modo de cuña el castillo de Malmasín en Arrigorriaga, tomado por los castellanos y no devuelto pese al laudo de Londres de 1177. Hay restos de lucha en varios castillos como el de Astxiki.

En el 1200 la Navarra occidental fue por tanto invadida por Castilla y sus fortificaciones fueron destruidas por miedo a un levantamiento. Conservaron sus leyes navarras (Fueros), diferentes en muchos aspectos a las castellanas, tenían también un idioma diferente al resto del reino Castellano y nada que ver en cultura, era la conquista de un Estado a otro, de una nación a otra.

La Nabarra occidental era interesante para Castilla por poseer buenos puertos, buenos marinos, ferrones, constructores de barcos, mineros, canteros y paños (Durango) de reconocido prestigio. Pero sobre todo la posibilidad de tener una gran flota naval que Castilla ansiaba. Los marinos nabarros ya navegaban por todo el mundo conocido como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos de la Navarra marítima en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela en el 1170.

Las teoría "pactistas" posteriores del fuerismo, del carlismo o del nacionalismo vasco, carecen de base histórica, pues los derrotados en una guerra jamás pactan, sólo firman lo que el vencedor les impone. Sólo han llegado hasta nosotros las crónicas castellanas de Ximénez de Rada que dicen que el rey castellano “obtinuit” o “acquisivit” esas plazas nabarras, sobre las que el historiador gipuzkoano E. Garibay en el siglo XVI creó la idea del pacto entre Gizpuzkoa y Castilla, por lo que las Juntas Generales en el siglo XVII llegaron a dar una recompensa al que aportara el documento, el falsificador fue Antonio Nobis.

En su testamento de 1204, cuando se cree enfermo de muerte, Alfonso VIII promete devolver las tierras conquistadas (término que el mismo rey usa) a Nabarra injustamente, pero tras recuperarse no lo hace, y los sucesivos reyes nabarros hasta el último siempre reclamarán estas tierras como propias. Mandó escribir Alfonso VIII: “Prometo, si Dios me diere salud, restituir al rey de Navarra todo lo que tengo desde el puente de Araniello, hasta Fuenterrabia (...). Porque sé que todos los lugares reseñados deben de ser del Reino de Navarra y pertenecer a él”. La Sonsierra y las tierras de Bernedo es lo único devolvió Alfonso VIII a Sancho VII el Fuerte de todo lo conquistado.

El título de señor de Bizkaia no pasará a la corona castellana hasta 1378. El paso del título de señor de Bizkaia fue una cuestión de herencias, pero el señorío ya formaba parte de la corona castellana desde la ocupación militar de la Nabarra Occidental de 1200, pese a las continuas rebeldías de los señores de Bizkaia contra la corona de Castilla que les llevó a integrarse en Nabarra durante varios años pero de forma temporal, hasta que el ejército castellano entró en tierras bizkaínas y puso fin a la situación. Así fue como desapareció el señor de Bizkaia y empezó a ejercer como tal el rey de Castilla-España, figura lejana para el pueblo.








OLENTZERO ETA ZORIONAK

OLENTZERO ETA ZORIONAK


Aitzol Altuna Enzunza

La Navidad cristiana proviene de la “saturnalia” de los romanos, las cuales duraban 7 días en continuo festejo e incluían un banquete público seguido por el intercambio de regalos en un ambiente de carnaval. Fue el propio Julio César el que instauró el “Natalis Solis Invicti” o Nacimiento del Sol invicto asociado al nacimiento del dios Apolo el 25 de diciembre (con la adaptación al calendario Gregoriano, sería el 21 de diciembre actual).

El historiador Sexto Julio Africano que nació en Jerusalén en el año 160, adaptó en su libro “Chronographia” el nacimiento de Jesucristo a esta festividad romana, la cual ya es oficial entre los cristianos al menos desde el Concilio de Nicea del año 325, en la cual Constantino III “El Grande” convirtió el cristianismo en la religión oficial de todo el Imperio Romano. En la parte Oriental del Imperio con Constantinopla como capital, se celebraba el nacimiento de Cristo el 6 de enero, pero gracias sobre todo a la influencia de San Juan Crisóstomo, el padre de la Iglesia de Oriente y patriarca de Alejandría, se consiguió que adoptasen también el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo a fínales del siglo IV, quedando el 6 de enero como el día de “Los Reyes Magos” en todo el Imperio.

A comienzos del s. XI el abad de la Oliba (Catalunya), pese a ser amigo personal de Sancho III el Mayor (su mecenas), habla sin embargo contra los baskones de los que dice: “pues, además, se sabe que están entregados a tres crímenes pésimos: uniones incestuosas, embriaguez y augurios”. Se ve que celebrábamos unas buenas Navidades al modo romano.

En Nabarra la Navidad tiene un personaje central cuya leyenda está recogida por el etnólogo José Miguel de Baradiaran y cuyo origen parece estar en la zona de Lesaka (comarca de Bortziriak). La leyenda dice más o menos así: los brujos paganos o “jentilak” estaban realizando los ritos del solsticio de invierno en el monte sagrado de Aralar, cuando una luz intensa apareció en el horizonte por el Oriente, ninguno sabía interpretarla y acudieron al más viejo de ellos que esperaba en su cabaña. El anciano, casi ciego, les dijo que le llevaran fuera, y al sentir la luz les pidió a los más jóvenes que le echaran por el barranco de las peñas de Aralar y que ellos hicieran lo mismo, pues ha nacido Kixmi (Cristo, "mono" literalmente) y que su época ya pasó.

Todos lo hicieron así, menos uno que bajó al pueblo a narrar lo que el viejo mago había predicho, era Olentzaro. Al principio se trataba de un personaje aterrador, pero con el paso del tiempo su figura se fue dulcificando. El personaje se fue caracterizando como un carbonero, borrachín, gran comilón, con su ropa de aldeano y su txapela o boina, propio de los excesos que se cometen por esas fechas de Navidad.

“En el mundo simbólico vasco el carbón representaba a la propia casa. Como signo de propiedad, debajo de los mojones que limitaban las heredades del caserío solía enterarse un cascote de teja y un pedazo de carbón quemado en el llar doméstico. Alguna relación ha de guardar esta simbología con el Olentzaro, que toma su nombre del tronco que se quemaba en Nochebuena” (Antxon Agirre Sorondo, Revista Euskal Herria agosto-septiembre del 2004).

Este tronco de Navidad y esta costumbre está extendida por toda Euskal Herria, desde Bizkaia hasta Zuberoa y desde al menos la Valdorba hasta Baiona, recibiendo nombres como: Txubilar, Txubil, Supil, Tupil, Subilaro-egur, Suklaro-egur, Sukubela, Suhilaro, Xubilaro, Sunbilero, Subilaro, Gabonzuzi, Gabon-subil, Gabon mukur, Olentzero-enbor, Onontzoro-mokor, Porrondoko, etc. Se seguían ritos como el que decía sobre las cenizas: "Jainkoak duela parte, aingeruek beste hainbeste eta gaiztoak ez batere" (Que el Señor tenga su parte, los ángeles otro tanto, y los malos nada). La misma Navidad recibe en euskera el nombre de “Xunbil-aro”. Este ritual tiene su extensión por todo el Pirineo y cordillera cantábrica e incluso en las llanuras de Gascuña y occitanas.

El etnólogo de Uxue Mikel Burgi, nos habla sobre el significado de las cenizas de estos troncos siguiendo a Joxé Miguel de Barandiaran: “A este tronco se le atribuían poderes milagrosos: En muchos pueblos guardaban el tizón final como una reliquia o talismán, utilizándolo el día de San Antón para bendecir los animales o para conjurar tormentas durante el verano. Sus cenizas llegaron a ser recogidas para curar determinadas enfermedades del ganado o librar los campos de plagas. En amplias zonas de la Montaña y la Navarra Media cada miembro de la familia ponía sobre el tronco una astilla para calentar al Niño, recordando con todas ellas a los familiares vivos ausentes y a los difuntos”.

J. Caro Baroja (1980): - Olentzaro era “un gigante que se cree que baja a los hogares en nochebuena, a las doce en punto, para calentarse con el tronco que arde en el hogar aquél día. Dicen que tiene los ojos sanguinolentos, rojos y tantos como días tiene el año más uno. Es carbonero de profesión, lleva la cara tiznada y una hoz en la mano. A veces se le representa por un maniquí de paja que luego es quemado, y se la atribuye un carácter medio terrorífico, medio grotesco”. El Olentzero de Larraun, Berastegi o Elduaien era un personaje malo y tenía también 366 ojos, si no se ayunaba el día anterior a Nochebuena, les cortaba el pescuezo a los críos cuando se dormían, y se intentaba que no entrara a los caseríos.

“Oles” significa saludar en castellano ("oles egin"), también son una serie de cantos en Francia sobre la anunciación a María, considerada “madre de Dios” en el Concilio del 431 (María de la "O"). En Francia se llamaban “les o Nöel” y se cantaban en los días próximos a la Natividad; finalmente "-aro" es época. En Elhuyar Hiztegi Entziklopedikoa” nos dice que las variantes encontradas del nombre son “Olentzero”, “Onentzaro”, “Onontzaro” y “Orentzaro”, según esta misma enciclopedia significaría “el grado superior de las buenas personas” o “época de las buenas cosas”.

“Oles” en Olentzero, es una forma de llamar o de pedir en los municipios de Lesaka, Larraun, Beruete y en Gipuzkoa en Elduaien, Berastegi u Oiartzun, así en “Peru Abarca”, siglo XIX dice Moguel: “olesa eta ate joka da, nor ete dugu?”. En los municipios bizkainos de Urduliz y Sopelana en Santa Agueda se canta: “ Oles, oles, atean: nor dabil ordu hauetan?”.

La canción más famosa de Olentzero coge su música de "Artolak Dauko" (tocada con la alboka), esta misma música fue tomada por el pamplonica Baleztena (1887-1972, inventor además del Riau-Riau), para la famosa canción de San Fermines de Pamplona (Uno de enero, dos de febrero…), pero en realidad no es más que una canción popular provenzal llamada “La Farandole Joyeuse”, que Vincent D'Indy recogió en el libro “Chants du Vivarais”, que pasó a tocarse con el Txistu en el siglo XVIII.

OLENTZERO

Olentzero joan zaigu
mendira lanera
intentzioarekin
ikatz egitera
Aditu duenean
Jesus jaio dela
lasterka etorri da
berri ematera

Horra, horra,
gure Olentzero
pipa hortzetan duela
eserita dago
kapoiak ere ba(d)itu
arrautzatxoekin
bihar meriendatzeko
botila ardoakin


Delius Lampidius en “Saipatores Historiae Ausgustae” escrita sobre el año 400, dice sobre el emperador romano Alejandro Severo que: “Estaba también muy versado en la ciencia de los arúspices y era un observador de las aves, tan experto que aventajaba tanto a los baskones de Hispania como a los augures de Panonia”. Julio Caro Baroja en “Los pueblos del norte”, asegura que estas auguraciones estaban vigentes hasta el siglo XI donde son criticados por el abad de la Oliba.

De ahí que en euskera “felicidades” se diga ZORIONAK o lo que es lo mismo: “Xori-Onak”, “buenos pájaros” o buenos augurios y de buenos “augurio” viene AGUR!

BASKONES Y CATALANES, HISTORIAS PARALELAS

BASKONES Y CATALANES, HISTORIAS PARALELAS
Aitzol Altuna Enzunza


Voltaire (1694-1778 París) "Es un Pueblo que canta y baila a ambos lados de los Pirineos”


El nacimiento de las naciones baskona y catalana tienen un punto de partida común, su historia se entrelaza después varias veces, para ser finalmente uno de los objetos de codicia del Imperio español y francés que intentan acabar con estas dos naciones repartiéndose sus tierras y reduciendo a escombros sus instituciones políticas, Fueros y soberanía.

La historiografía española ve en el reino visigodo de Toledo el antecedente del Estado español. Los godos intentaron dominar una y otra vez a los baskones sin conseguirlo, tanto baskones como catalanes tenemos que hablar de la resistencia de nuestros antepasados ante los francos para llegar a la génesis de nuestra nación política y Estado.

Ha pasado a los anales de la historia por su importancia la derrota infligida por los baskones el 15 de agosto del año 778 a Carlomagno, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (Primer Reich). Una pequeña rebelión en el norte del califato cordobés fue aprovechada por Carlomagno para atravesar con su ejército todo el ducado de Baskonia desde su frontera en el río Garona para bajar el Pirineo por la Pamplona de los “nauarri” hasta llegar a Zaragoza, de cuyo wali o gobernador musulmán insurrecto al poder de Córdoba había obtenido la promesa de entregar sin batalla la gran ciudad del norte peninsular junto con las de Lleida y Huesca. Cuando Carlomagno se presentó en Zaragoza pero la ciudad no se rindió y tuvo que sitiarla. La sublevación en el norte de su reino de los sajones hizo que Carlomagno levantara el campamento y regresara a toda prisa a su país, los baskones le esperaron en Orreaga-Roncesvalles y su derrota fue total.



El ducado baskón no pudo ser invadido por los godos ni por los musulmanes, y finalmente acabó convirtiéndose en el reino de Nabarra al derrotar otra vez los baskones a los francos carolingios acaudillados por el baskón Eneko Aritza en la Segunda Batalla de Orreaga. El propio Eneko Aritza convertido en el primer rey nabarro expulsará al conde Aznar impuesto por los francos de los valles de Aragón (desde Echó a Canfranc) y casará a su hija Oria con el nuevo conde Garçea Galíndez, haciéndose así con el control del pequeño condado o marca franca que también era baskona, quedando como recuerdo el escudo personal de la familia Eneka en el escudo de Aragón actual.


(Cruz de Eneko Aritza, hoy en el escudo de Aragón o en Cinco Villas de Nabarra)


Parte del ejército de Carlomagno atravesó los Pirineos por su extremo oriental para tomar las ciudades de Huesca y Lleida prometidas al emperador germánico. Es así como un noble franco siguió hacia el sur y se convirtió en el primer conde de Barcelona tras tomar la ciudad con su ejército. Se trata de Bera, hijo del conde aquitano Guillermo de Tolouse. Bera será el primer conde de Barcelona, de Girona, de Besalú (la Garrotxa) y al norte pirenaico de Rasés (Rosellón-Limoux) y de Conflent (Rosellón). Será por tanto un “marqués” impuesto por los francos ante el avance musulmán. Pero el dominio franco no fructificó como no lo habían hecho el godo y el musulmán, y en el mismo siglo IX la dinastía que gobernará la casa de Barcelona era independiente de los francos desde Wilfredo “el Velloso”, unificando los condados catalanes.

(Europa en el año 800)


Alfonso I “el Batallador” de Nabarra, de la rama dinástica aragonesa, recuperó la ribera baskona a los musulmanes en el año 1119, la única parte de Baskonia conquistada por el Islam. Alfonso I en el año 1131 señalaba las fronteras del reino baskón en su testamento: “desde Belorado hasta Pallars y desde Baiona hasta Monreal” (Monreal del Campo, entre Calatayud y Teruel). A su muerte dejó el reino en manos de las Órdenes Militares (comandadas por el emperador del Vaticano o papa), lo cual no fue aceptado por los infanzones nabarros que nombraron entre ellos a uno como su rey por lo que fue excomulgado por el Vaticano, se trata de García Ramírez “el Restaurador”, línea bastarda de Sancho III “el Mayor”.


(Alfonso I “el Batallador” de Nabarra y de Aragón)

El hermano de Alfonso, Ramiro II “El Monje”, no aceptó la decisión de los Infanzones nabarros, dejó el hábito y se casó con Inés de Poitiers, hija del duque de Aquitania Guillermo IX “el Trovador” con la que tuvo a Petronila, a la cual casó a la edad de un año con el conde Barcelona Ramón Berenguer IV, que era el verdadero conspirador. Con la excusa de poseer derechos sobre los territorios de su infanta mujer, Ramón de Berenguer IV entró en Ribagorza, Sobrarbe, el Aragón primigenio (en ese momento todos estos territorios eran euskaldunes), así como en la reconquistada Zaragoza, y los desgajó por primera vez desde la creación del reino de Pamplona o Nabarra en el año 1137, creando así el reino soberano aragonés y catalán, pero mantendrá cada uno su plena autonomía, y fue reconocido internacionalmente y por el papa gracias a la sangre real nabarra que corría por la venas de su mujer.


(Petronila y Berenguer IV-------Ramiro II "el Monje")

Estuvieron ambas coronas a punto de unirse de nuevo a mediados del siglo XV con Carlos “Príncipe de Viana y de Girona”, durante la guerra fratricida contra su padre Juan II de Aragón, el cual era además rey consorte de Nabarra. Carlos fue aceptado como rey por los nabarros en 1441 a la muerte de su madre Blanca de Nabarra, titular de la corona, y por los catalanes en 1461. Juan II no quiso dejar el gobierno de Nabarra y de Aragón en manos de su hijo hasta su propia muerte, lo que provocó una guerra civil entre los partidarios del padre y los del hijo. Falleció Carlos en extrañas circunstancias el mismo año 1461 quedando la corona de Nabarra para sus hermanas. Juan II se había casado en segundas nupcias con la castellana Juana Enríquez, bastarda real, la cual confesó antes de fallecer en el año 1468 haber envenenado a su hijastro el Príncipe de Viana. Juana tenía un hijo de Juan II, se trata de Fernando II de Aragón, para el cual quería la corona de Aragón, por lo que conspiró primero para que Carlos no se casase con Isabel, heredera al trono de Castilla con la que estaba prometida, y lo mandó asesinar después.


(Carlos de Nabarra, príncipe de Viana)

Se acepta como génesis de España el matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (apodado en la historiografía nabarra “el Falsario”), ambos de la familia Trastámara de bastardos reales procedentes de la borgoña francesa, aunque cada uno sólo gobernó sobre su propio reino. Será Fernando, tras conquistar en 1492 el reino nazarí de Granada y acabar “La Reconquista”, el que empezó a titularse “rey de Las Españas”, ganándose además el título de “Reyes Católicos” que les otorgó el papa aragonés Alejandro VI Borja (1494). Tras la muerte de Isabel en 1504, ambas coronas se unieron en el efímero reinado de su hija Juana “La Loca” y la regencia de su padre Fernando que la recluyó por demente en Tordesillas.


(Los reyes Católicos de Castilla y Aragón)

Fernando II de Aragón siguió con la conquista de Nabarra en 1512 tras casarse con la hermana del rey de Nabarra Germana de Foix, pero con la que no pudo tener descendencia. Su idea era desgajar de nuevo las coronas catalano-aragonesa y castellana, llevándose Nabarra de Castilla donde había quedado encajada al ser conquistada a su reino de Aragón. Fernando “el Falsario” falleció en 1516 sin conseguir asentar su invasión del reino baskón gracias a la resistencia nabarra. En contra de la voluntad de los propios Reyes Católicos, la unión de las coronas castellano-aragonesa se consolidó gracias al empuje militar de su nieto, el emperador franco Carlos V de la familia de los Habsburgo, casualidad, heredero del Imperio Carolingio o Sacro Imperio Romano Germánico por parte paterna. La unión dinástica castellano-aragonesa no supuso la creación espontánea de la nación española y ni tan siquiera del Estado español, pues cada cual mantenía sus instituciones, leyes, Cortes o Parlamentos, fue la unión de diferentes reinos en un mismo Emperador, lo cual fue muy frecuente en toda la Edad Media y la Edad Moderna.



(Germana de Foix, segunda esposa de Fernando II de Aragón)

La guerra de conquista de Nabarra acabó en el año 1524 con Carlos I de Las Españas y V de Alemania. Pese a todo, los reyes de Nabarra Enrique II “el Sangüesino” (el último jefe de Estado euskaldun) y Margarita “de Nabarra” (la primera mujer renacentista), recuperaron parte de las tierras nabarras de Ultrapuertos en 1530, las cuales junto a los Estados de Beárn y Andorra siguieron constituyendo una corona europea soberana. Para entonces los territorios occidentales de Nabarra habían sido conquistados por Alfonso VIII de Castilla en el año 1200, pero mantuvieron todo su sistema institucional nabarro junto a los Fueros o leyes. Lo mismo había ocurrido pocos años antes con parte de los vizcondados de Lapurdi y Zuberoa, los cuales sucumbieron al ejército angevino de Ricardo “Corazón de León” duque de Aquitania. La frustrada unión matrimonial del rey inglés-aquitano con Berenguela de Nabarra con la que no tuvo descendencia, truncó la posible unión de ambas familias y provocó una enconada guerra para recuperar Lapurdi, Zuberoa y Gascuña por el hermano de Berenguela, el rey de Nabarra Sancho VII “el Fuerte” y sus sucesores, lo que supondrá la recuperación de la mencionada Baja Nabarra o Tierras de Ultrapuertos, hasta entonces tierras del vizcondado de Lapurdi o Labourd en su mayor parte.


(Boda real entre Berenguela de Nabarra y Ricardo "Corazón de León", duque de Aquitania y rey de Inglaterra . Esmalte de San Miguel de  Aralar, regalo de boda de Ricardo)

Louis XIII de Francia, educado por Richelieu que gobernaba con mano dura el reino de Francia, anexionó la corona soberana de Nabarra de su abuela Juana III de Albret o Labrit a la de Francia, contra la voluntad de su padre Enrique III de Nabarra “el bearnés”, que será después rey de Francia por la rama paterna, el primer rey Bourbon de la historia. Louis XIII impuso el Edicto de la Unión de 1620 el 15 de Octubre de ese año, para ello tomó con su ejército las Cortes Nabarras que se reunían en Donapaleu (Nabarra) e hizo lo mismo con los Estados Generales del Bearne de Pau. Louis XIII no fue reconocido por los representantes de los Estados de Nabarra y Beárn como su rey, por lo que fue una invasión contra los Tratados Internacionales y sin previa declaración de guerra como en las invasiones anteriores; la situación duró hasta la brutal represión tras la Revolución Francesa (1789) contra la población baskona con cientos de muertos y masivas deportaciones de la población civil.

Como señaló el abogado e historiador Tomás Urzainqui en una intervención ante la “Comisión de Autogobierno del parlamento español de la C.A.V” en la Nabarra Occidental en mayo del 2002: “Para las Cortes y Estados Generales de Navarra-Bearne, la “unión” a España o a Francia significaba el fin de las libertades garantizadas en sus Constituciones y la introducción de prácticas absolutistas, autoritarias y neofeudales; así se amortigua la brasa que desde 1512 y hasta 1620 se había mantenido encendida al Norte de los Pirineos después de la ocupación del Sur. Pero la libertad y la soberanía no se extinguen ni prescriben”.


Catalunya era un frente más de la guerra de los Treinta Años que enfrentaba a la Francia de los borbones con la España y Alemania de los Habsburgo por la hegemonía imperial en Europa (1618-1648). Las exigencias y los abusos de la soldadesca española que llegaron a quemar poblaciones enteras, generaron una auténtica espiral de violencia que acabó con la toma del Pueblo catalán de las calles y la expulsión de las tropas españolas a las cuales consideraban extranjeras al ser mandadas desde Castilla. La Generalitat presidida por Pau Claris y el Consell de Cent proclamó unilateralmente la independencia a modo de República catalana soberana el 17 de enero de 1640, rompió así con la monarquía castellana que estaba reduciendo a la nada la corona catalano-aragonesa 100 años después de su unión.

El rey Habsburgo Felipe IV de España y el conde duque Olivares planearon la invasión del Principado catalán. El rey de Francia, el mencionado Bourbon Louis XIII, prometió ayudar a los catalanes y tomó el Rosellón con su ejército, así como Monzón y Lleida en 1643. Felipe IV al año siguiente recuperó las dos últimas plazas, no así el territorio continental de Catalunya que ha quedado en Francia hasta el presente. Las tropas españolas no pudieron tomar Barcelona hasta 1651, jurando al año siguiente pese a todo Felipe IV los Fueros catalanes. El Bourbon Louis XIII traicionó también a Catalunya abandonándola a su suerte, y la represión española contra el Pueblo catalán fue brutal. Este intento de recuperar la libertad del Pueblo de Catalunya frente a la uniformización castellana se conoce también como la “Guerra dels segadors” o “Guerra de Catalunya” (1640-1652).



Como señala el filósofo español Ortega y Gasset (Madrid 1883-1955) en su libro la “España invertebrada”: “Para la mayor parte de la gente (española), el nacionalismo catalán y vasco es un movimiento artificioso que, extraído de la nada, sin causas ni motivos profundos, empieza de pronto unos cuantos años hace. Según esta manera de pensar, Cataluña y Vasconia no eran antes de ese movimiento unidades sociales distintas de Castilla o Andalucía (…). Lleva esta errónea idea a presumir, por ejemplo, que cuando Castilla reduce a unidad española Aragón, Cataluña y Vasconia, pierden estos pueblos su carácter de pueblos distintos entre sí y del todo que forman. Nada de esto: sometimiento, unificación, incorporación, no significan muerte de los grupos; la fuerza de independencia que hay en ellos perdura, bien que sometida”.


Es así como dos de las grandes potencias mundiales del momento, España y Francia, decidieron finalmente repartirse el reino nabarro y Catalunya, al ver que ninguno los conseguiría en su totalidad, celebrando un matrimonio entre el delfín de Francia Luis XIV “El rey Sol” y la infanta española María Teresa en Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) ratificado después en Hondarribia. La actual frontera militar española-francesa que divide a baskones y catalanes del norte y sur del Pirineo, se fijó en el año 1659 en el "Tratado de los Pirineos" en la isla de los Faisanes en el río Bidasoa, condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia, hoy municipios de Gipuzkoa-Lapurdi ocupados por España-Francia.

Es el único caso de “condominio” o “cosoberanía” que queda en todo el mundo, sólo justificable por la violencia armada de la invasión y la ocupación actual del reino nabarro y del condado catalán contra todo Derecho Internacional, convirtiendo los territorios catalanes y nabarros en colonias hispano-francesas, las últimas dentro de Europa.