OTRO ESTATUTO, OTRA IMPOSICIÓN

OTRO ESTATUTO, OTRA IMPOSICIÓN
Aitzol Altuna Enzunza


El historiador artajonés Jimeno Jurio (1927-2002) dejó escrito que “La extraordinaria semejanza que se da en las instituciones públicas y privadas de los 6 territorios vascos obedece ciertamente a la unidad básica de civilización de todo el ámbito euskaro; el embrión germinal del sistema evolucionó y se consolidó en sus líneas fundamentales cuando toda Euskal Herria –el verdadero reyno de Navarra- estaba unificado bajo el poder de los reyes de Pamplona”.

Durante el segundo alzamiento carlista entre 1873 a 1876, se creó en los territorios peninsulares del reino baskón de Nabarra un "Estado Federal”. El cual tenia todas las atribuciones de un Estado soberano: emisión de moneda propia y sellos, Tribunal de Justicia, deuda pública propia, un centro de comunicaciones en Baiona (tras el consentimiento del gobierno francés, por quedar este territorio nabarro fuera de su soberanía) y, lo más importante: un ejército de 24.000 soldados que defendía la soberanía del Estado de Nabarra y los derechos de todos sus ciudadanos recogidos en sus Fueros o normativa constitucional.

El gobierno era itinerante por circunstancias de la guerra, pero tenía la obligación de recoger todos los mandatos de las Diputaciones Forales constituidas por las Juntas Generales de los representantes municipales, elegidos en cada concejo en lista abierta, con censo y voto universal obligatorio de un “fuego” (un hogar) un voto, en el cual también participaban las mujeres.

Fue la reconstrucción del Estado nabarro soberano, después de que 253 años antes (1620) perdiese tal condición Baja Nabarra. Un Bourbon reinaba sobre los baskones del sur, se trataba de Carlos IV de Nabarra (sería quinto si contamos al príncipe de Biana, pero que nunca reinó), el cual pretendía mediante la reinstauración del reino de Nabarra el reconocimiento internacional a su corona que por desgracia nunca se produjo.

La Ley del 21 de julio de 1876 abolía definitivamente los Fueros; hasta el 4 de noviembre de 1879 los cuatro territorios vivieron bajo un estado de excepción. Aun así, la “provincia” de Alta Nabarra conservó lo que le quedó de sus leyes naturales tras la imposición de la Ley “Paccionada” en 1841, como consecuencia de perder la Primera Guerra Carlista (1839) y la rendición posterior del hasta entonces aún denominado “reino de Nabarra”, que intentó defender su autonomía en la administración de su territorio. Muchos foralistas emigraron en masa a América. Cada 21 de julio hasta 1936, en la prensa vasca aparecían artículos y editoriales contra esta ley de 1876.

Los liberales vascos se unieron a los carlistas para pedir la no-supresión de las "Entidades Administrativas vascas", pero no consiguieron eco alguno en Madrid, capital de Castilla y donde se centralizó todo siguiendo el nuevo modelo de Estado-Nación totalitario importado de Francia, sobre la base castellana considerada como la única “española”, frente a la defensa de la diversidad de la corona de Las Españas que proclamaban los carlistas, estructura de Estado más cercano a un modelo Confederal con los cuatro Estados que figuran en la actual bandera española (más el reino de Granada), aunque de los cuatro Estados (Castilla, León, la corona de Aragón-Catalunya y Nabarra), sólo Nabarra había sido conquistada (1200-1530) e integrada a la fuerza en la corona de Castilla en su parte peninsular. Además, la rebelde Catalunya fue castigada con la supresión de sus instituciones y Fueros tras alzarse por su independencia en el siglo XVII, y contra los bourbones en el siglo XVIII ante el intento de Castilla de imponerse en la corona catalano-aragonesa.

Tras la Segunda Guerra Carlista por tanto, los cuatro territorios nabarros peninsulares fueron considerados traidores a España y pasaron a llamarse “provincias”, modelo francés que se había implantado poco antes en la península por José Bonaparte. El hermano del Emperador Napoleón, fue el que dio a “Las Españas” como se denominaba entonces a los Estados de la corona hispana, la primera Constitución o leyes comunes a todos los Estados que la componían, así como a todas sus colonias europeas, africanas, asiáticas y americanas.

Es conocida como la "Constitución de Baiona" (1808), impuesta por el ejército francés con el beneplácito de los reyes de Las Españas que apoyaron al Emperador francés (los Bourbones Carlos IV y Fernando VI), de su primer ministro (Godoy) y de los notables tanto de Castilla (cuyas Cortes no se reunían desde hace siglos), como de Aragón y de Nabarra que acudieron al evento (66 de los 150 convocados).

Esta primera Constitución española establecía un sistema bicameral con Senado de Infantes y Asamblea Legislativa de 172 diputados con toda la apariencia de una democracia como tantas Constituciones españolas posteriores incluida la presente (pero censaria -donde sólo podían votar los ricos- y masculina, como todas las del siglo XIX). José Bonaparte sería el nuevo jefe de Estado y de gobierno con el título de rey de Las Españas. El secretario y el presidente que escribieron la primer Constitución española eran vascos. 

Los territorios nabarros peninsulares intentaron negociar su no inclusión en dicha Constitución a través de los representantes de sus cuatro Diputaciones Forales que se presentaron en Baiona, porque, como escribió en un memorial Juan José Yandiola y que fue remitido al propio Napoleón el 26 de julio de 1808: “tiene(n) una que les ha hecho felices a sus naturales por espacio de varios siglos”. Por tanto, las Diputaciones forales negociaron no defender el territorio según mandaban los Fueros y formar parte del Imperio francés, a cambio del respeto a la legislación foral. Así, en la Constitución de Baiona en su artículo 144, se hacía alusión a los Fueros como asunto a recomponer, pero, “de acuerdo a los intereses de las provincias vascas y de la nación” francesa, claro está, donde se “integraban” todas las naciones de la corona de Las Españas (el concepto de una “nación española” era inexistente todavía), coletilla similar a la usada por el general liberal Espartero para derogar los Fueros tras el "Abrazo de Vergara" que puso fin a la Primera Guerra Carlista en 1839.

Los franceses crearon con las tres provincias de la Nabarra Occidental el "Gobierno de Bizkaia" en 1810 por un Real Decreto imperial, y el "Gobierno de Navarra" para Alta Navarra, ambos separados del previsto para España, aboliendo sin embargo los Fueros o el derecho pirenaico, mucho más democrático-participativo y garantista que la nueva Constitución francesa para España; el único idioma oficial era el francés (entonces el castellano no lo hablaba ni el 20-30% de la población).

Este Gobierno de Bizkaia duró 2 años encabezado por el francés Thouvenot con consejeros en cada una de las provincias y manteniendo además las Diputaciones; se creó otro gobierno similar para (Alta) Nabarra. Son por tanto los antecedentes de la Comunidad Autónoma Vasca y de la Comunidad Foral Navarra, así como de sus respectivos gobiernos autonomistas y sus “lehendakaris”. La propia Constitución baionesa dividía por primera vez Castilla en provincias, y en lo esencial es muy similar a la actual Constitución española de 1978.

Es normal que los franceses no aceptasen los Fueros nabarros pues habían sido derogados violentamente tras la Revolución Francesa de 1789 en Lapurdi, Baja Nabarra y Zuberoa durante el “período de Terror”, mediante la persecución y el genocidio de la población civil “no francesa”. Las Cortes nabarras reunidas en la iglesia Saint-Palais de Donapaleu acordaron, pero sin poder después defenderse del ejército francés, que: “La nación francesa puede llegar a darse una constitución bastante prudente o juiciosa para que Nabarra piense un día renunciar a los suyo y unirse a Francia, pero mientras ese día llega, no hará el sacrificio de su propia Constitución que asegura su reposo y su libertad”.

En la segunda constitución española, la de Cádiz de 1812 (donde aparece por primera vez mencionada la “nación española”), se incluyó en su preámbulo un laudatorio a los Fueros del reino de Nabarra aún vivos y pese a que no hubo representantes de las Diputaciones en la misma, ni tuvo aplicación real posterior en nuestro territorio donde fue además muy mal acogida. 

Es así como entramos en el siglo XX, derrota tras derrota, imposición armada tras imposición armada, genocidio tras genocidio.

En el libro “José Antonio Aguirre” su autor Edorta Jiménez Torres nos traslada la figura del primer Lehendakari: “José Antonio de Aguirre nació en Bilbao exactamente 100 días después de la muerte de Sabino Arana (06-03-1904 al 22-03-1960) (…) Se hizo con la alcaldía de Getxo a donde se había trasladado su padre siendo él muy joven, en 1931 durante la Segunda República española, desde donde pidió la abolición de las leyes de 1839 y 1876 que acabaron con los Fueros. Llegó a ser Diputado a las Cortes Españolas por Bizkaia y Alta Navarra.

Agirre dijo como resumen de su pensamiento político: “En el orden político, aspiramos a la soberanía plena de Euzkadi sobre sí misma (…) Ahora bien, el diputado que tiene el honor de dirigiros la palabra, tiene un mandado concreto y determinado que es el Estatuto vasco aprobado por los municipios”.

Era el Estatuto autonomista de Estella que él mismo encabezó como miembro más destacado de todos los alcaldes de los 4 territorios nabarros donde se realizó. El 21 de enero de 1932 se celebraron las asambleas provinciales de los ayuntamientos en sus cuatro capitales, que se pronunciaron a favor de un Estatuto único: 423 de los 549 ayuntamientos votaron que sí, representando el 90 por ciento de la población. Con matices, pero fueron aprobados en los 4 territorios (Fernando Mikelarena “Historia, memoria, ideología y política en Navarra”). Se siguió negociando y modificando el Estatuto para intentar dar gusto al Gobierno de España, pero el gobierno republicano español siempre lo rechazó sin apenas juzgar su contenido.

La Segunda República Española no quiso aprobar el Estatuto vasco, pues primaba para ella la unidad totalitaria de España conseguida manu milatari en los dos siglos anteriores sobre las libertades de los Pueblos o naciones sometidos (desmantelación institucional de la corona de Aragón-Catalunya y la de Nabarra), exactamente igual que después la supuesta unidad "española" será lo esencial para las “tropas rebeldes” ante una España desunida y su Imperio menguante.

Tras el golpe de Estado de los militares españoles contra su república en julio de 1936 y en pro de un nuevo Estado fascista gobernado por ellos, surgió el que se llamó “Gobierno de Euzkadi”. En un principio, sólo era un apéndice del Gobierno Republicano español que lo amparaba y bajo cuyas leyes fue creado. El Estatuto aprobado dividía el sur de Nabarra en dos, quedando fuera del mismo Alta Navarra. En el libro “La Guerra Civil en Euzkadi, antes del Estatuto” Manuel Irujo, ministro de la república española, fue clarividente al decir que: “El estatuto “vascongado” será la piedra angular que garantizará la separación perpetua de Euskadi, en vascongados y navarros, o lo que sería aún peor, entre “vascos” y “navarros””.

Sin embargo, debido a la situación guerra, se creó un Estado “de hecho” y por tanto un gobierno soberano aislado del gobierno español, aunque gobernaba sobre un minúsculo territorio entre Legutiano en Alaba y la costa bizkaína.

Es más, a partir de verano de 1939, el Gobierno de Euzkadi, tuvo una definición nacional exclusivamente vasca y cortó sus lazos con los partidos de ámbito español. Estaba para entonces el Gobierno en el exilio de París tras perder la guerra y desechas las milicias vascas de “gudaris” compuestas por obreros del metal, peluqueros, agricultores etc. El fascismo español contó en nuestras tierras con su ejército colonial, con el ejército fascista italiano y el nazi alemán que bombardeó la población civil de Gernika entre otros muchos municipios bizkaínos como ensayo al Tercer Reich.

Según las memorias del Lehendakari José Antonio Agirre que presidió aquel Gobierno, de los 100.000 gudaris sólo sobrevivieron 30.000, sin contar con la numerosa población civil asesinada con ciudades bombardeadas como experiencia nazi para la Segunda Guerra Mundial y toda la población que no logró huir represaliada hasta límites nunca vistos hasta entonces -incluso tras la Revolución Francesa o las Guerras Carlistas-. Llegando a la esclavitud, el exterminio en campos de concentración, el fusilamiento masivo de poblaciones calificadas de “rojas y separatistas” o la prohibición de hablar nuestro idioma nacional.

Es más, el Estatuto nunca se llegó a aplicar, como decía Telesforo Monzón: “El Estatuto del 1936…yo no lo he conocido nunca. Puedo decir que he sido ministro de la Gobernación del Gobierno Vasco…y no he abierto el estatuto (creo que justamente lo ojeé el primer día por la mañana). Ese estatuto no se puso en la práctica jamás. Fue un auténtico fantasma. No existió tal estatuto. Lo que ha existido es un Estado Vasco soberano. Eso sí. Eso se toca. Tiene carne, tiene espíritu, tiene alma, tiene sangre. Un Estado Vasco. Duró 9 meses…Fue un Estado independiente”.

Ya en aquél entonces es así como veía la Segunda República Española la otra gran familia del nacionalismo vasco, Acción Nacionalista Vasca (ANV), en el año 1933 frente a la confusión generalizada actual: "Acción, que contribuyó con toda su alma y en la medida de sus fuerzas a dar vida a aquel Bloque Antimonárquico, ve levantarse en su lugar una monarquía política más absoluta y absorbente que la Borbónica y hereditaria de ella por las traza que presenta. Nuestros aliados (PsoE, PC y demás partidos republicanos) son izquierdistas por fuera y derechistas por dentro; liberales de palabra, reaccionarios de hecho; defensores de los derechos y libertades del hombre en apariencia, enemigos y sojuzgadores imperialistas de esas mismas libertades en el fondo".

El General Mola firmó con los carlistas y las guarniciones de Estella, San Sebastián, Logroño, Vitoria y Pamplona el llamado "Convenio de Irache", por el cual los carlistas abandonaron la “vía estatutaria” y se sometieron al General con el que se alzaron a cambio de recuperar los Fueros, leyes muy superiores en su contenido autonomista que los diferentes Estatutos, pero fueron después traicionados.

Finalizado el Golpe de Estado e implantada la dictadura, Indalecio Prieto, ex ministro del PsoE y miembro del Gobierno de la República Española en el exilio, hizo un viaje expresamente desde México a París para ver al Lehendakari Agirre y exigirle que: “-Este es el plan que hay y tenemos que cambiar de política, hay que adaptarse a otras circunstancias; y como el Gobierno Vasco es hijo de la República y nosotros vamos a renunciar a las posiciones republicanas, el Gobierno Vasco también debe desaparecer”. A lo Agirre le respondió: “-Don Indalecio, este testigo lo he recibido del Pueblo y este testigo yo se lo devolveré al Pueblo”.

En el discurso sobre la Gestión de Gobierno Vasco entre los años 1936-56, el propio José Antonio Agirre dejó escrito la vital importancia que tuvo la negación del Derecho de Autodeterminación del Pueblo vasco por parte de la Segunda República Española, incluso para los propios españoles y para su República: “¡¡Ah, compatriotas! Si el Estatuto de Autonomía hubiera sido aprobado en 1932, como era justo y procedente, sin dejar, por desidia de tanto demócrata, que las fueras reaccionarios tuvieran tiempo de apoderarse de (Alta) Navarra, desbordando la voluntad popular favorable del viejo Reino, qué otra hubiera sido la situación. Ni Mola hubiera sublevado Pamplona, ni Álava hubiese sido dominada, ni se hubiera producido el holocausto de Irún y de Guipúzcoa entera, y la frontera con la República francesa y el territorio vasco hubiera estado en nuestra manos”.

Manuel Irujo, miembro destacado de aquel Gobierno, llegó a firmar un acuerdo de colaboración político-militar con la Francia libre del General De Gaulle, pero que contaba con la oposición del gobierno británico. Así es como desde Londres en el año 1940 y en plena Segunda Guerra Mundial, el Consejo Nacional Vasco presidido por el propio Manuel de Irujo, redactó un anteproyecto de Constitución para todo el territorio de Baskonia o reino de Nabarra, una Constitución sólo es sostenible por un Estado, por eso en su Artículo 1 dice: "Euzkadi, la Nación Vasca, se constituye en Estado, bajo el régimen de República Democrática". En su artículo 5º esta Constitución declaraba como unidad territorial de Euzkadi la del reino histórico de Nabarra, era por tanto “Euzkadi” o “Euskadi” para Irujo sucesora del reino de Nabarra. Pero el apoyo se truncó ante los intereses del General De Gaulle y el chovinismo francés que no estaba dispuesto a renunciar a la Nabarra ocupada por Francia.

A la muerte del Dictador golpista Francisco Franco en 1975y la imposición de los franquistas de sus condiciones para incorporar al poder absoluto con el que gobernaban a otras corrientes ideológicas mientras éstas renunciasen a la libertad de las naciones y Estados sometidos a Castilla-España (hecho formalmente ejecutado en el Pacto de Munich de 1962), los vascos no formamos parte de la elaboración de la Constitución española de 1978 y aunque hubo posibilidad de que pudiéramos conseguir otro marco que el previamente previsto por el Régimen, se aceptó el llamado Estatuto de Autonomía que adolece de lo básico para ser democrático: “¿qué tipo de pacto es aquél en el que uno de los firmantes es juez y parte?”.

Un pacto donde una de las partes puede romperlo cuando quiera y la otra no, siendo ésta obligada a acatar un nuevo “pacto”, no deja de ser más que una imposición de conveniencia. Que el Estatuto, sus normas o las leyes que lo desarrollan, puedan ser revocados por los jueces españoles a instancias del parlamento español, lo anula como punto de encuentro democrático, pasa a mera imposición acomodaticia.

Hoy por hoy, en todo el mundo, por democracia se entiende el sistema político de las mayorías sociales de hombres y mujeres representados sus intereses mediante partidos políticos cuyo poder en cada momento sale de unas elecciones y que constituyen parlamentos o “cámaras de representantes” dentro de unos Estados para dirimir sus diferencias, todo ello mediante la fórmula de una persona un voto. Pero para que haya incluso esta democracia mediante partidos, son necesarios una serie de mínimos previos. Votamos por mayoría sí, pero decidimos todos que sea así. Si se parte de una imposición inicial como la que hay en el Estado conquistado de Nabarra donde se niega la existencia a todo un Pueblo (el derecho de autodeterminación), no caben votaciones por mayoría, pues el conquistador, siendo muy superior en número, siempre gana: “una ley que determina que es la mayoría quien decide en última instancia el bien de todos no puede edificarse sobre la base adquirida precisamente por esta ley; es preciso necesariamente una base amplia, y esta base es la unanimidad de todos los sufragios” Nietzsche.

Para que haya democracia, los nabarros deberíamos de aceptar el marco del Estado español, para ello y previamente, España debe de reconocer la ocupación militar del Estado baskón de Nabarra y sacar sus tropas y Fuerzas de Seguridad de su Estado de nuestras tierras, creándose un gobierno provisional como el de Agirre, Irujo y Monzón que sea el que convoque un referéndum de adhesión a España en condición de “igual a igual” o “aeque principalis”, pero sólo si lo ve procedente, en otro caso, no sería necesario, pues nunca hubo pacto alguno y menos una votación para ocupar nuestro Estado, destruir nuestras instituciones, suprimir nuestra Constitución o Fueros, destruir nuestra cultura, acabar con nuestro idioma o para asesinar a nuestros antepasados por defenderlos. 

URGOITIA Y URIZAR, DOS CIUDADES EN EL GALDAKANO MEDIEVAL



URGOITIA Y URIZAR  


DOS CIUDADES EN EL GALDAKANO MEDIEVAL


Aitzol Altuna Enzunza

Nos contaba sobre Galdakano el historiador bizkaíno José Ramón Iturriza y Garate en su libro "Historia General de Vizcaya" de 1793 que: "…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200 en el plano de un ribazo alto y paraje solitario”.




Construyó Sancho de Aldape o de Galdakano la Iglesia-fortaleza de Santa María o Andra Mari en lo que hoy es el barrio de Elexalde, con su barbacana, aspilleras y demás elementos defensivos, mirando hacia el castillo de Malmasín tomado por tropas castellanas. Se trajo Sancho de Galdakano con él a su familia y a numerosa gente de guerra para reestructurar la comarca. Construyó Sancho la nueva iglesia divisera de Andra Mari o Santa María, y el que se documenta como “castillo” en un entorno ya poblado desde antiguo, tal y como lo atestiguan las estelas romanas Alto Imperiales encontradas en el caserío Obispoetxe adyacente a la iglesia junto a diferentes tumbas en piedra de los siglos X-XI, además de la existencia de otras tumbas de la misma época desperdigadas por el municipio sin control alguno.



Juan Iñiguez de Ibargüen de la merindad de Zornotza a finales del siglo XVI escribió “Crónica General Española y Sumaria de la Casa de Vizcaya, y su antigua fundación y Nobleza”. Se cree que Ibargüen fue el escribiente del santanderino García Fernández de Cachopín, por lo que su crónica sobre Bizkaia es llamada de Ibargüen-Cachopín. La crónica es poco rigurosa en cuanto al pasado de Bizkaia - como tantas otras de la época- , pero sí que aporta el testimonio directo de dos personas sobre hechos de los que son testigo, además de una importante recopilación de folclore, dichos, refranes y de leyendas. Es por ello que es relevante cuando sobre Galdakano nos dice:

“A la anteiglesia de Nuestra Señora de Sancta María de Galdacano se le conçedió 10 fogueras a su vezindad. Por este pueblo pasa el río caudal y camino real cosario que dexamos dicho pasa por el pueblo de Echabarri. El agua deste río les hes de muncho probecho para la molienda de los molinos e para la labor de hazer fierro las herrerías e para la pesca de todo género de pescado que en él toman de hordinario. La plaça deste pueblo es en Urgoitia, donde hay una barriada de casas, y de hordinario suele estar y asistir aquí un alcalde del fuero de Vizcaya de los 5 alcaldes que en ella hay de antiguo acá.

Son todos buenos caseros y grangeros, y hazen razonable cosecha de pan y sidra, y crían y tienen abundançia de ganados mayores y menores. El hábito general de aquí es el antiguo, y hablan bascuençe con su sonido particular”.



El Fuero Viejo de Bizkaia (1452) fue redactado por los llamados “alcaldes del Fuero” en Idoibalzaga (Errigoiti) y no por juristas como el Fuero Nuevo (1526), de ahí su excepcional valor. Los alcaldes del Fuero eran jueces del derecho civil, no tenían las funciones del alcalde actual que se denominaban “fieles regidores” y que eran elegidos a turnos entre los vecinos mediante la fórmula de un “fuego” u hogar: un voto.

Comenta el historiador Esteban Jaime de Labayru (Batangas –Filipinas 1845 - Bilbao 1904), que “Los Alcaldes del Fuero fueron cinco en la antigüedad; tres en las merindades de Busturia y Zornoza, y dos en las de Uribe, Arratia y Bedia. Hasta el siglo XI  estas fueron también las cinco merindades que abarcaba el Señorío y a las que correspondía el toque de las  cinco bocinas para los llamamientos a Juntas o congresos so el árbol. Después se añadieron las de Marquina y Durango”. 

A finales del siglo XV surgió la merindad de Markina para poner fin a las guerras entre bandos en la zona, y adecuar las fronteras entre Bizkaia y Aitzorrotz, tenencia del Alto Deba que se incorporó por entonces a la de Gipuzkoa junto al Bajo Deba, cuando hasta entonces Bizkaia acababa en la ermita de San Andrés Astigarribia de Mutriku, quedando fuera todavía de las Juntas Generales de Gernika la merindad de Durango con su Junta de Anteiglesias en Gerediaga (las villas eran excluidas) y la de las Enkartaciones en la Abellaneda. La lucha de los bizkainos contra la creación de villas en su territorio es de suma importancia para comprender la historia de Bizkaia y la explicarenos en otro artículo. 



Dentro del reino de Nabarra, los alcaldes el Fuero actuaban como jueces de primera instancia, cuyas sentencias se podían recurrir ante el tenente de Bizkaia que era el conde o señor de Bizkaia. Los tenentes cobraban los impuestos o parte de las rentas de la tierra (pechas), imponían multas (caloñas) y ejecutaba las sentencias (separación de poderes), además, tenían propiedades arrendadas en muchos municipios a sus “labradores censuarios”.

El tenente nabarro debía de residir en el Alcázar de Bermeo que era la “cabeza” de Bizkaia o su capital. Debía de estar sobre la atalaya con cuyas piedras, según la tradición, se amuralló Bermeo que contaba con siete portales del que sobrevive el de San Juan. En su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” el bilbaíno Juan Eduardo Delmas (1820-1892) dice que: “Antes de la incorporación del señorío a la corona de Castilla, en Bermeo residía el tribunal del Juez Mayor de Vizcaya (…) y los pleitos se hacían ante los alcaldes y homes-buenos de Bermeo”.

Las funciones recaudatorias y las que hoy hace la policía, se hacían mediante los merinos. Además, según Iturriza, “Los merinos avisaban a los parientes mayores y a los ancianos del pueblo para que acudiesen a Idoibalzaga y a Guernica, parajes destinados en la antigüedad para celebrar la Juntas Generales, donde solían decretar y determinar lo que se habría de ejecutar para el mejor regimiento de la tierra y elegir los Merinos para tres o cuatro años y su presidente general  llamado Merino Mayor o Prestamero mayor para toda su vida  no daba ocasión para ser deshonrado”. Le faltó incluir a Iturriza Aretxabalagana en Morga, probablemente el lugar primigenio de estas Juntas de Bizkaia.

Tenemos información de un juicio celebrado en Urgoiti por estos alcaldes del Fuero gracias al historiador Esteban Jaime de Labayru (Batangas –Filipinas 1845 - Bilbao 1904), el cual recoge que: “Hízose así; y el contenido en el cuaderno o libro signado por Vallejo, se refería a que en Urgutia (Urigoiti o Urgoiti) (sic.) en la anteiglesia de Santa Maria de Galdácano a 9 de Agosto de 1488, se presentó Juan de Estibaliz de Otalora”. Por tanto, 100 años antes de la Crónica de Ibargüen-Cachopín.

También aparece mencionado “Urgutia” como un lugar donde se celebran juicios en 1445: “Testimonio de entrega de donna Teresa Gomes de Bilela (Registro de Diego Guerra. Anno de I mil CCCCXLV, a XXVII de noviembre):

Este sobredicho dia, en Oyquina, a pedimiento de la dicha donna Teresa Gomes e por virtud de vna obligaçion de dies e ocho quintales de fierro e de quatroçientos e çinquenta maravedís fecha e sygnada de Ynnigo Sanches de Bedia de sobre Juan Peres d'Ordennana e Juan d'Arratia, fiso entrega el dicho Sancho Martines en quatro bues duendos que acarreavan la piedra a Sancho Vrtis de Vsunsolo en Vrgutia; e en otros dos bues que dixo que andavan en el monte, que mostro por suios el dicho Juan d'Ordennana. E porque menos costas se fisiesen que se llamasen en la yglesia de Santa Maria de Galdacano en los tres domingos seguientes, e en el terçero domingo que llebase el dicho Juan Peres los dichos seis bueys a la dicha yglesia para que se rematasen en quien más diese por ellos. E obligo el dicho Juan Peres a sy e a todos sus bienes de llebar los dichos bueys a la dicha yglesia al dicho terçero domingo/para que se fisiese el dicho remate, so pena de seysçientos maravedis de moneda vieja e de todo el yn terexe de la parte.

Testigos, Pedro de Vasoçabala, morador en el dicho logar, e Juan Peres de Vsunsolo e Martin de Vasoçabala, escriuano del rey, e Juan de Hordennana e Martin Dias de Legaso, procurador/de la dicha donna Teresa Gomes, e otros".

García Salazar en su libro "Bienandanzas e Fortunas" (1471) nos aclara quién era Teresa Gomes: “El linaje de Gecho es antiguo, de buenos Escuderos, que poblaron en Gecho destos el que más memoria e que más valía fue Ochoa Urtis de Gecho, e Sancho Urtis de Gecho, e Sancho Urtis, su hermano, moraba en Uria. E este Ochoa Urtis obo fijo a Ochoa Urtis de Gecho Teresa Gomes, fija bastarda de Gonzalo Gomes, el Viejo, de Butron (…)".



En el Galdakano actual, si venimos desde Bilbao por la carretera general siguiendo el río Ibaizabal por su margen derecha, el barrio Urgoiti corresponde a la zona entre los barrios de Olabarri y Labea (donde está el Hospital de Galdakano), justo donde confluye el Ibaizabal con el río Zornotza o Amorebieta que viene del barrio de Gumuzio (Erletxes). Urgoiti es conocido también como “El Gallo” por el monumento que se puso allí en 1825, punto de control de la bifurcación de caminos donde estaba la cadena de la aduana, y el palacio de los Adán y Yarza construido entre 1745 y 1795, familia que había comprado la ferrería y el molino de Urgoiti así como los caseríos adyacentes.



Sin embargo es evidente que el topónimo difícilmente corresponde a la demarcación actual del barrio (Uri+goiti= población o ciudad en el alto), ni allí hubo una población en el siglo XVI como la descrita con una plaza con una barriada de casas que supusiera una “uria”, y menos el centro de toda la comarca donde pasara vista el alcalde del Fuero, ya que en el siglo XV los actuales San Esteban de Etxebarri y San Juan de Bedia pertenecían a Galdakano (hasta el siglo XVI y XVIII respectivamente), además, los habitantes de Zaratamo también hacían su junta comarcal en Galdakano. Por el barrio de Gumuzio hacia Amorebieta-Etxano, Galdakano se extendía hasta el barrio de Boroa, ya que se vendió en el siglo XIX el terreno a Amorebieta-Etxano, donde sigue existiendo el topónimo Gumuzio (donde la actual gasolinera de Boroa) y precisamente hasta el riachuelo de Urgoiti.





Barrio Urgoitia de Amorebieta Etxano


Existía la ferrería de “Urgoitia” mencionada al menos desde 1430 cuando era propietario Sancho Ortiz de Usunsolo, según consta en la subasta del solar y de la ferrería de Atutxola de Lemoa que facilitó el historiador Sabino Aguirre Gandarias. El mencionado E. Labayru dejó escrito que en 1488 en Urgoiti hubo una reunión para redactar el Fuero de ferrerías o la reglamentación por la cual se regía una ferrería. Además sabemos que existió después un molino secundario a esta ferrería cuya mitad pertenecía a María Ibañez de Labeaga, viuda de Juan de Aldape y casada en segundas nupcias con Martín de Urguitia, molino que estaba en “Urgoitia de Yuso” o Behekoa, al menos desde el siglo XVI.




Logramos aclarar parcialmente esta cuestión con el trabajo “Relación toponímica General de Galdácano” de Javier González de Durana lsusi y Kosme M. Barañano Letamendia, los cuales estudiaron los documentos y testamentos antiguos, de donde se deduce que existía un Urgoiti Behekoa y un Urgoiti Goikoa (de Yuso y de Suso):



Urgoiti: 1641, barrio que, a su vez, se subdivide en Goicoa y Becoa. Apellido citado entre 1561 y 1579.
Urgoiti-Becoa: Arragoas mencionadas en 1607. 1795, casa-torre de Urgoiti (otr. denom. La Puente, Palacio Menor y Torre de Urgoiti).



La Puente: Torre de Urgoiti-Becoa.
Torre de Urgoiti: (ver Urgoiti-Becoa). Casa-torre de Urgoiti (bombardeada en 1936).
El puente fue reedificado en 1606 por Ordoño de Zugasti, alférez y escribano real, casado con María Ibáñez de Isasi, propietarios entonces de la mitad del molino y de la ferrería de Urgoiti.

Urgoiti-Goicoa: Casería y casa-palacio de Urgoiti. El palacio fue construido entre 1745 y 1795 (otr. denom. Palacio-Mayor).
Puente la Torre o Urgoiti-Goicoa: Barrio en el lado derecho del lbaizabal, poco antes de juntarse con su afluente que viene de Erleches.
Aurrecosolo: Heredades en Ordañe, Basozabal, Arteta, Aguirre y Urgoiti-Goicoa (loc. dif.).

Por tanto, la margen derecha del Ibaizabal que corresponde al Urgoiti actual sería “Goikoa”, y la margen izquierda del Ibaizabal con su puente y la torre de Urgoitia de los Abendaño sería Urgoiti Bekoa (hoy barrio de Puentelatorre). Pero, ¿hasta dónde iba Urgoiti Goikoa? El palacio y la aduana están en un llano, por lo que el topónimo resulta extraño y nada parece indicar que allí hubiera una plaza con una barriada de casas a finales del siglo XVI, aunque por allí pasaba el Camino Real que venía de Bilbao y cuya construcción parece remontarse a los siglos XIV-XV.

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Otros topónimos nos aclaran mejor la cuestión. En actual barrio de Elexalde y Uraburu en el trabajo sobre toponimia de Galdakano mencionado aparece:

Uruburu: Sel, montes y canteras entre Altamira y Elejalde (otr. denom. Uraburu, Ureburu y Uriburu). Uruburu-Becoa: Cas. de Uruburu, entre Altamira y Elejalde.
Uruburu-Chiquerra: Cas. de Urburu, entre Altamira y Elejalde.
Uruburu-Goicoa: Cas. de Uruburu, entre Altamira y Elejalde.

Estaba en “Uriburu” en 1655 la cantera de los Aldape-Isasi, en lo que hoy llamamos Uraburu, en textos antiguos aparece como “Uriburu”, lo que nos da una gran pista sobre lo que aquí buscamos. De su cantera se extrajeron las piedras de Andra Mari y de algunos edificios emblemáticos de Bilbao.

En el barrio de Altamira, contiguo a Uraburu y Elexalde en el mismo alto, tenemos los siguientes topónimos:

Altamira: 1799, cas. y prado de Urgoiti.
Altamira-Sarra: 1939, cas. de Urgoiti (ver Altamira).
Altamireco-Echevarría: Cas. de Altamira-Urgoiti.

El barrio de Askarri comunica la parte alta de Altamira-Elexalde-Uraburu (a 100 metros sobre el nivel del mar) con la parte baja de Urigoitia Goikoa donde estaba el Palacio (a 40 metros sobre el nivel del mar), y en este barrio tenemos:

Urzabaleta: Casería que en un principio fue casa-taberna, construida por el Municipio entre 1840 y 1845, entre Altamira y Elejalde, sobre Olabarri.
Urzabaleta Mayor: Cas. en el término de Askarri.
Urzabaleta Menor: Cas. en el término de Askarri.
Usabeleta: 1607, fuente de Urzabaleta.

Por tanto, tenemos la cabeza de la Uria en Uraburu y su apertura (Urizabaleta) en Askarri.


La ubicación en Urgoiti del barrio Elexalde también nos la da el libro “Historia General del Señorío de Vizcaya” (Tomo II pag. 433) de E. Labayru y Goicoechea. Tras la conquista de la Nabarra Occidental, Galdakano y su comarca se convirtió en una zona conflictiva, sobre todo desde la fundación de la villa de Bilbao sobre el puerto begoñés en el año 1300 por sus privilegios comerciales que incluían el cobro de aranceles a las mercancías que transitaban por ella y la creación de un nuevo Camino Real, lo que perjudicaba especialmente a los hijosdalgo galdakaneses como explicaremos en otro artículo, que llegaron incluso a bombardear la villa bilbaína con bolardos lanzados desde catapultas.

Es por ello que los labradores censuarios de las anteiglesias de Galdakano, Arrigorriaga y Zaratamo, pasaron voluntariamente en 1375 a pertenecer a la villa de Bilbao, tras concedérselo el señor de Bizkaia, el infante Don Juan (señor de Bizkaia desde 1370, rey de Castilla desde 1379), lo que les daba el amparo de su fuero de villa, para quedar así a resguardo de los “banderizos” o hijosdalgo y sus tropelías. Los labradores censuarios eran inquilinos en alquiler de los terrenos del señor de Bizkaia (collazos del señor de Bizkaia, pero no “mezquinos” que carecían de derechos), pero quedaban fuera los hijosdalgo que no pagaban impuestos porque eran “señores de la guerra” o de la defensa del territorio y también otros labradores propietarios de Galdakano.




Comenta Labayru en el libro mencionado: Por los “muchos daños y fuerzas e tomas que padecían de algunos fijosdalgo de Vizcaia, los labradores censuarios de Arrigorriaga, Zaratamo y Galdakano se querellaron antes el Señor de Vizcaia para que vieran defendidos y amparados pidieron que les fuese concedido el ser vecinos de la villa de Bilbao y pidieron, “Para ello dio a Bilbao la jurisdicción mero mixto io imperio en los labradores de las anteiglesias de Zarátamo, Galdácano y Arrigorriaga, y a los fijosdalgo les fincó á salvo las ganancias, heredamientos, términos y montes, aguas, pastos y caminos que tuvieren en las referidas anteiglesias, porque aparte de lo que era territorio censuario existía el infanzón, como en todas las demás repúblicas del Señorío, que era lo que pertenecía a los hidalgos. Expidió la carta-privilegio en Almazán a 12 de Marzo de la Era (Hispana) de 1413 o sea en el año 1375”.

El apartado “libro de los Privilegios de Bilbao” del libro mencionado de E. Labayru es el que nos da un documento impagable para saber sobre la historia de Galdakano. Se trata de la numeración y los nombres de las “fogueras” u hogares avecindados en la villa de Bilbao de las localidades de Galdakano (que incluía Bedia pero no Etxebarri, separada a comienzos del siglo XVI), Zaratamo y Arrigorriaga. El motivo era que, siendo Bilbao villa con unos privilegios concedidos por el señor de Bizkaia y rey de Castilla, tenía que contribuir al erario regio además de aportar hombres de armas en función de su población, para ello en 1514 el escribano real Sancho de Sojo levantó acta junto a los hijosdalgo y labradores del número de “fogueras” de Galdakano donde los apellidos toponímicos galdakaneses son inconfundibles, es entonces cuando nos da la posición de Urgoitia o Urgutia en Elexalde.



“En Vrgutia, que es en la anteyglesia de Galdacano, a tres días del dicho mes de setiembre, anno susodicho de mill e quinientos e quatorze, en presençia de mí, el dicho Sancho de Sojo, escriuano, e testigos de yuso escriptos, pareçió presente el dicho Juan Lopes de Retes e dixo que les pedía e requería a los dichos Juan Peres de Ysunsolo e Sancho del Castillo e Martin Saes de Oyquina, escriuano, e Pero Saes de Arechaga e Juan Gonçalis de Çamacona e Hurtun Saes de Oçaeta e Pedro de Labeaga e Juan/ de Olabarria e Martin de Labeaga e Juan de Recalde e Sancho de Bengoechea e Juan de Çamacona e otros vezinos de la dicha anteyglesia de Galdacano, que ende estaban en su ajuntamiento (…)”.


Cerca de la iglesia Andra Mari en el barrio Elexalde, a 100 metros a la derecha del camino, existía un roble centenario llamado “Guzur Aretza”, donde los galdakoztarras se juntaban antes y tras oír misa para hablar sobre los asuntos que les preocupaban o tratar cuestiones del día a día como el arreglo de los caminos, las batidas contras los lobos y otras bestias o la explotación de comunal, incluidas la ferrerías de monte o haizeolas tan abundantes en el municipio gracias a la importante meta de hierro que lo atraviesa. Incluso parece que se tomaba confesión en el mismo, tal y como se recoge en un documento ante la visita obispal de 1591: “…soy informado que lo había acostumbrado oír de penitencia en la (…) de la dicha iglesia debajo de árboles fuera de sagrado…”. Este roble fue talado por el ayuntamiento en 1935, ante las protestas de los vecinos se plantó otro en medio de una fiesta.

Pero en Elexalde no había a finales del siglo XVI una plaza y una barriada de casas, por lo que la única posibilidad sería la barriada cercana del barrio de Altamira, donde se han encontrado los caminos medievales más antiguos de Galdakano e incluso restos de una calzada romana en la sierra del monte Ganguren hacia Larrabetzu. En el artículo publicado en Euskonews con el título “Hipótesis de trabajo acerca de un camino romano por Bilbao utilizado por los peregrinos a Santiago (X. Orue-Etxebarria, J. Mencia, I. Aldekoa, R. Oleaga, E. Apellaniz y A. Arruza 2015), los autores mencionan:

“(…) del término altamira, que aparece de forma frecuente en el tramo de camino romano que hemos investigado entre Bilbao y Bermeo, y que, en nuestra opinión, tiene relación con caminos antiguos. Tanto en la documentación antigua como en la actualidad lo podemos encontrar citado como heredad, robledal, caserío, barrio, etc., en pueblos como Galdakao, Larrabetzu, Morga, Gernika-Lumo, Busturia, Mundaka y Bermeo entre otros. También aparece encima del camino antiguo que va desde Moiordin (Zaratamo) hasta el puente de Mercadillo (Galdakano). Además, siempre aparece en zonas más o menos elevadas, próximas al camino estudiado y con buenas vistas”.




El Camino de Santiago de la costa se usaba sobre todo al principio por los municipios descritos en el mencionado artículo (lo mismo que la Ruta Juradera después), siglos IX-X, tal y como señalaron Menéndez Pidal o Caro Baroja. Este Camino de Santiago discurriría cerca de Andra Mari de Elexalde en cuyo altar hay conchas de peregrino, y está documentado en el siglo XVII el asalto a un peregrino en Gumuzio. Se aportan más datos arqueológicos y documentales en el trabajo “El camino por el puente de Mercadillo-Galdakao y su conexión con el Camino de Santiago” (X. Orue-Etxebarria, F. García-Garmilla, J. Artaraz, E. Apellaniz, I. Aldekoa, A. Erkoreka, E. Madina, Euskonews 2015).

Además de Urgoiti, había en Galdakano otra “Uria” anterior en la zona labradora, por lo que era llamada “Urizarra”. El citado historiador José Ramón Iturriza nos dice en 1793: “La de Santa Marina de Ganguren, primitiva Parroquia de Galdácano fundada por los Labradores Colonos de los señores de Vizcaya en el siglo décimo (…)”.

Urizar marca el camino a Santa Marina del monte Ganguren y corresponde al núcleo de población altomedieval original de Galdakano en los actuales barrios de Bengoetxe, Agirre-Aretxabala (Ergoien), Urizar (zona de Arantzille) y Urizargoiti (Usargoiti). Hubo fuertes disputas entre ambas “Urias” en el contexto de las llamadas “luchas de banderizos” como hemos visto, con pleitos, guerras fratricidas por el control de los caminos, molinos, ferrerías o el cobro de los pontazgos, llegando a quemar cosechas, caserías e incluso casas-torre, como la de Sancho de Aldape o Galdakano en Urgoiti por una familia de “Urizar”, tal y como veremos en otro artículo.





LOS BIZKAÍNOS DE NABARRA

LOS BIZKAÍNOS DE NABARRA, resumen
Aitzol Altuna Enzunza



Bizkaia aparece en la historia en la Alta Edad Media, en los primeros siglos IX-XI se escribe con “b”. Hay historiadores, entre ellos Caro Baroja, Astarloa o Iturriza, que se apoyan en la imagen de la Bizkaia nuclear y en la existencia de un monte, para derivar la voz Bizkaia de “Bizkar”, lomas.

ORÍGEN DE BIZKAIA

Bizkaia era una comarca más englobada en el Sur del ducado de Baskonia, al menos durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y su hijo Eudon I el Grande (años 670-734). Cuando el ducado de Baskonia cayó en la anarquía tras la muerte en el año 768 de su duque Waifre a manos de los francos, surgieron diferentes fuerzas regionales. La más importante fue la creada al sur de Baskonia de los llamados “nauarri”, que ya aparecen documentados en las crónicas francas sólo un año después, en el 769, entorno a ellos se creó el reino de Pamplona-Nabarra, que fue aglutinando todas las fuerzas baskonas hasta volverlas a englobar en los siglos X y XI.

La frontera entre los bizkaínos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia “La puerta de la cristiandad”, la cual físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro, y que hará de tapón a Bizkaia contra la huestes musulmanas.

Los reyes asturianos, nacidos del reducto de lo que fue el imperio godo, trataron de aprovechar la debilidad baskona tras la mencionada muerte de Waifre en el año 768 para incorporar las tierras baskonas que le eran fronterizas, pero sin conseguirlo. En las crónicas neogóticas de Alfonso III de Asturias, en el 886, es cuando se nombra por primera vez a Bizkaia ("Biscai" se escribe) pero en referencia al rey asturiano Alfonso II el Casto. En esa crónica se dice que Bizkaia junto a Alaba, Orduña y Alaone (¿Aiala?), eran "tierras poseídas por sus moradores", junto a las tierras de lo que ya era el núcleo de los “nauarri” o nabarros de: Berrueza, Deio y Pamplona.

Los cronistas musulmanes también nos muestra la independencia bizkaina, así el cronista Ibn Al-Athir relata textualmente (s.XII-XIII): "Alfonso II (760-854), había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones". El prestigioso historiador J.M. Lacarra “Estudios de la historia de Nabarra” (1971), es de la misma opinión: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”.

El territorio de Bizkaia no pertenecía al reino godo ni asturiano, ni hay resto arqueológico alguno, ni aparece así en ningún documento de la época, tampoco hay texto del que se pueda deducir nada parecido, ni siquiera su inclusión en el condado de Alaba del territorio como algunos suponen y según prueba Andrés E. de Mañaricua. Así, los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas sobre la separación de ambas y la no-pertenencia de Alaba y Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni a Castilla, ni tampoco a Asturias y sí hay documentos y datos suficientes para decir que Bizkaia fue independiente desde el 768 hasta su inclusión en el reino de Pamplona-Nabarra.




LOS SEÑORES DE BIZKAIA

El primer señor o conde de Bizkaia fehacientemente datado es del año 920, se trataría de Munio López o Manso López, que podría ser hijo de López Fortun (870-909), natural de algún lugar del Urdaibai, y que se casó con Belazquita (Velasquita), hija del rey nabarro Sancho I Garcés y doña Toda Aznar. Según la tradición, Munio López fue sitiado y muerto por su propio hijo, su tumba estaría en Aretxabalagane, en la iglesia nabarra del siglo X de San Martín de Morga (actual centro parroquial), cerca a su vez de la ermita juradera de San Esteban de Gerekiz. En Aretxabalagane se celebraban las primeras Juntas de Bizkaia, bajo su árbol juramental y en la ermita juradera cuando lloviese, se trata de una zona de confluencia de caminos en la misma zona montañosa y en esas lomas origen del nombre “Bizkaia”. A finales del siglo XV estas Juntas pasaron a Gernika y a la sombra de su famoso árbol cuando el tiempo acompañaba.

Es en las Genealogías de Meyá o Roda (970-992) descubiertas en la diócesis de Urgell (Santa María de Meyá, Lleida), donde aparece la primera referencia de un “Comitis Biscahiensis”, por tanto ya dentro del reino de Nabarra. Está también bien documentado la existencia del condado con Sancho el Mayor sobre el año 1040 con el que sería descendiente de Munio, Don Iñigo o Eneko López “Ezkerra” (1040-77) (“el zurdo”), que además era tenente en Nájera. Iñigo López Ezkerra, tenente de Bizkaia, se casó con Toda, hija del rey nabarro García IV de Nájera, primogénito de Sancho III el Mayor. El condado o tenencia de Bizkaia pasa a ser nombrado como señorío por primera vez en el año 1040 con el mencionado Iñigo López Ezkerra.

¿TENENTES NABARROS O ALGO MÁS?

Los condes y señores nabarros, durante los primeros siglos, eran en realidad meros tenentes: recaudadores de impuestos, impartidores de justicia y defensores del reino de Nabarra en nombre de su rey sin derecho a herencia y de manera temporal, pero en Bizkaia se observa el respeto a la línea sucesoria y una continuidad en el cargo. Existen enlaces matrimoniales entre la hija de los reyes de Nabarra y el conde o señor de Bizkaia, que lleva a pensar en un acuerdo entre éstos para incorporarse a la corona pamplonesa, sólo hay que recordar el texto en el que los reyes asturianos dejaron escrito bien claro en el 886 que aquellas eran "tierras poseídas por sus moradores".

El político y medievalista bizkaíno Anacleto Ortueta (1877-1959) que en su libro “Nabarra, el Estado político de Vasconia” comenta (Edit. Pamiela pág 66): “Parece que D. Lope Díaz, Sr. de Bizkaia (1124-1170), que siguió constantemente en la corte del rey de Castilla, no usó nunca el título de Sr. de Bizkaia, lo que induce a creer que anduvo ausente de ella por tenerla ocupada el rey de Nabarra, aunque por otra parte, el no aparecer ningún Sr. de Nabarra con el título de Sr. de Bizkaia, es argumento sólido para suponer que el rey de Nabarra no podía concederlo así o que los bizkaínos no se prestaran a ello, pues en realidad el señorío estaba vinculado de hecho en la familia que hacía poco había empezado a llamarse de Haro”. Diego López II no aparece nombrado como señor de Bizkaia hasta 1194, cuando era cabeza de familia desde 1170. Las tenencias de Bizkaia, Alaba y Gipuzkoa (entre otras), pasaron a los Bela, más conocidos como Gebara o Ladrón de Gebara:



LA DEFENSA DEL REINO NABARRO EN BIZKAIA

Muchos de los castillos bizkaínos medievales serían anteriores a su incorporación el reino de Pamplona-Nabarra. Las rutas comerciales del pescado en escabeche, salazón o fresco, de las villas bizkaínas como Ondarroa, Lekeitio o Bermeo se hacían por el puerto de Urkiola hacia los santuarios de Estibaliz (cercano a Vitoria-Gasteiz) o San Millán de la Cogolla en La Rioja desde tiempos inmemorables.

Todos estos caminos comerciales estaban jalonados por fortalezas-castillo baskones-bizkaínos y después nabarros en los pasos altos, en colinas o montañas de mediano tamaño (se ven menos afectadas por la niebla y son de más fácil acceso). El principal camino comercial era el que iba desde la capital Bermeo a Gernika y por Gerrikaitz (Munitibar) bajaba por el primer Camino de Santiago a Bolibar para ir a Durango y desde allí por Urkiola a Vitoria-Gasteiz. El otro camino principal sería el que desde Bermeo llegaría a Gernika y por Muxika seguiría el Camino de Santiago en el otro sentido y posterior Ruta Juradera, por lo que subiría a Morga para bajar a Goikolejea-Larrabetzu dirección Bilbao por Galdakano.

Estos castillos estaban en pequeños montes lo que los convertían en magníficos oteaderos del territorio, como el de Malmasín en Arrigorriaga cuya primera mención es de 1076 (cruce de las rutas Bermeo-Orduña y Castro Urdiales-Balmaseda-Bilbao-Orduña), el de Ereñozar (desde donde se divisa todo Urdaibai y la costa bizkaina), Untzueta (entre Orozko y el paso de Altube), Gaztelumendi (en el monte Bizkargi, controlaría la posterior Ruta Juradera en Larrabetzu-Txorierri), el castillo que controlaba el paso del Alto Deba a Vitoria y Alaba por Arlaban, cerca de Leintz-Gatzaga en Aitzorrotz o el castillo-alcazar de los señores de Bizkaia en la capital Bermeo, el de Zarragoitxi, castillo cercano al de Gaztelugatxe entre otros. En el duranguesado, en Astxiki, existía también un castillo que controlaba, cerca de la cima, el paso estratégico por el puerto Urkiola y el duranguesado.

En la tenencia de las Enkartaciones, el castillo De la Piedra de Zalla y el de Balmaseda, sobre un alto en el monte Kolitza, controlaban la comarca y la vía Pisorica que vendría desde Castro Urdiales, tendrían como misión la defensa de la zona de los musulmanes primero, después de asturianos y castellanos, pues estarían construidos sobre el año 735.

La defensa del reino nabarro en Bizkaia se complementaría con las villas amuralladas, como la de Durango, la más antigua, entre los años 1150-1180 bajo el reino de Pamplona-Nabarra, y seguramente otras poblaciones que ya serían villa con Nabarra.

El Sur bizkaíno estaría a salvo, pues antes las tropas castellana tendrían que sortear la defensa de castillos y casas torres del condado alabés, con los Mendoza y Gebara a la cabeza y con poderosas plazas como Vitoria-Gasteiz o el castillo de Trebiño -el cual nunca fue conquistado-.

Proclamación Garçea Ramírez como rey de Pamplona, Nájera, Alaba, Bizkaia, Tudela y Monzón en 1134:




EL ATAQUE FINAL, POR MALMASIN

Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente el conde Don Bela Ladrón de Gebara, señor de Bizkaia tras la traición al reino baskón de los López de Haro. Los López de Haro eran los anteriores señores bizkainos, traidores expulsados del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras ocupadas a Nabarra en la zona de Haro y Nájera-La Rioja-, los cuales ya poseían una casa-torre y haciendas en Bilibio, en las Conchas de Haro.

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propuso a Sancho VI el Sabio de Nabarra, según recoge Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”: “Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”. Pero el rey nabarro no aceptó.


Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra. Alfonso aceptó, el laudo arbitral es del año 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1174-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas en 1167 y 1174 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria) y Malvecín (Malmasín 1174) y la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor en el siglo XI, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem” según las crónicas musulmanas.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quiso entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio. Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo que seguían siendo también nabarros y frontera con Castilla.

Este Laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz y su hijo Juan del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”.

La Gesta "Regis Ricardi" de 1190 dice: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Nabarra. Y la tierra del rey de Nabarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Nabarra de la tierra de Castilla (…)

En primavera de 1198 Sancho VII acudió a Marruecos en busca de Aben Jacub para culminar el matrimonio o sellar un pacto con el musulmán, esto segundo es más probable, pero no se ha hallado documentación alguna. Dejó el reino en manos de su cuñado Ricardo Corazón de León, pero éste murió al poco tiempo el 6 de abril de 1199. Sancho el Fuerte fue retenido en el norte de África donde no le dejaron fletar barcos para regresar, fue obligado por el recién nombrado rey almohade Miramolín y su tío a luchar contra el gobernante de Túnez que se había rebelado contra ellos.

En esa primavera de 1198, entró Alfonso VIII de Castilla con su ejército en tierras Navarras con la ayuda de los aragoneses al mando de Pedro II de Aragón y la del despechado Diego López de Haro II. El ejército navarro paró el primer golpe y las tropas enemigas se retiraron del reino en primera instancia. El pueblo y la mayoría de las fortalezas nabarras se resistieron. El pueblo fue fiel al Reino de Nabarra y a su independencia hasta el final. Alfonso VIII retomó la conquista de Nabarra en 1199. Comenzó de nuevo la conquista de la Navarra Occidental por las armas. En 1199 Alfonso VIII atacó por Pancorbo y cercó Vitoria. No pudo tomar los castillos de Portilla (rioja alabesa), las alebesas de Trebiño, Toloño, Laguardia y cuevas de Arana o Ausa (Gipuzkoa), por lo que dirigido sus tropas hacia los castillos de San Sebastián (la Mota), Hondarribia, Aitzorrotz (Arlaban), Beloaga (Bergara), Ausa, Ataun y Mendikute (Arzorozia).

Gasteiz, que era la principal plaza armada de Navarra dentro de un entramado de fortalezas por el sur, resistió el sitio durante 9 meses hasta las Navidades al mando del veterano militar Martín Ttipia, hasta que el obispo de la Pamplona acudió en busca del rey para pedir a Sancho el Fuerte que permitiera la rendición de la ciudad y salvar así a sus habitantes. Ttipia fue recompensado por su tesón.

Por el Oeste, por Bizkaia-Enkartaciones, el ataque debió de venir aprovechando a modo de cuña el castillo de Malmasín en Arrigorriaga, tomado por los castellanos y no devuelto pese al laudo de Londres de 1177. Hay restos de lucha en varios castillos como el de Astxiki.

En el 1200 la Navarra occidental fue por tanto invadida por Castilla y sus fortificaciones fueron destruidas por miedo a un levantamiento. Conservaron sus leyes navarras (Fueros), diferentes en muchos aspectos a las castellanas, tenían también un idioma diferente al resto del reino Castellano y nada que ver en cultura, era la conquista de un Estado a otro, de una nación a otra.

La Nabarra occidental era interesante para Castilla por poseer buenos puertos, buenos marinos, ferrones, constructores de barcos, mineros, canteros y paños (Durango) de reconocido prestigio. Pero sobre todo la posibilidad de tener una gran flota naval que Castilla ansiaba. Los marinos nabarros ya navegaban por todo el mundo conocido como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos de la Navarra marítima en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela en el 1170.

Las teoría "pactistas" posteriores del fuerismo, del carlismo o del nacionalismo vasco, carecen de base histórica, pues los derrotados en una guerra jamás pactan, sólo firman lo que el vencedor les impone. Sólo han llegado hasta nosotros las crónicas castellanas de Ximénez de Rada que dicen que el rey castellano “obtinuit” o “acquisivit” esas plazas nabarras, sobre las que el historiador gipuzkoano E. Garibay en el siglo XVI creó la idea del pacto entre Gizpuzkoa y Castilla, por lo que las Juntas Generales en el siglo XVII llegaron a dar una recompensa al que aportara el documento, el falsificador fue Antonio Nobis.

En su testamento de 1204, cuando se cree enfermo de muerte, Alfonso VIII promete devolver las tierras conquistadas (término que el mismo rey usa) a Nabarra injustamente, pero tras recuperarse no lo hace, y los sucesivos reyes nabarros hasta el último siempre reclamarán estas tierras como propias. Mandó escribir Alfonso VIII: “Prometo, si Dios me diere salud, restituir al rey de Navarra todo lo que tengo desde el puente de Araniello, hasta Fuenterrabia (...). Porque sé que todos los lugares reseñados deben de ser del Reino de Navarra y pertenecer a él”. La Sonsierra y las tierras de Bernedo es lo único devolvió Alfonso VIII a Sancho VII el Fuerte de todo lo conquistado.

El título de señor de Bizkaia no pasará a la corona castellana hasta 1378. El paso del título de señor de Bizkaia fue una cuestión de herencias, pero el señorío ya formaba parte de la corona castellana desde la ocupación militar de la Nabarra Occidental de 1200, pese a las continuas rebeldías de los señores de Bizkaia contra la corona de Castilla que les llevó a integrarse en Nabarra durante varios años pero de forma temporal, hasta que el ejército castellano entró en tierras bizkaínas y puso fin a la situación. Así fue como desapareció el señor de Bizkaia y empezó a ejercer como tal el rey de Castilla-España, figura lejana para el pueblo.