LA MERINDAD NABARRA DE GIPUZKOA EN EL SIGLO XIV

LA MERINDAD NABARRA DE GIPUZKOA EN EL SIGLO XIV

Aitzol Altuna Enzunza




El Fuero General de Nabarra, escrito por primera vez por Sancho VI el Sabio en el año 1174 y reescrito por Teobaldo I en 1234,  establecía para la guerra ofensiva la obligación de los nobles a prestar sus armas al rey por un período máximo de tres días a sus expensas, y nueve días más a cargo del monarca  (llamada a hueste).

Mientras que, para la defensiva del reino, se obligaba a nobles y pecheros del pueblo llano a acudir a la llamada del soberano "al apellido" (un hombre por casa) o bien a pagar el equivalente que les liberaba de la participación activa (Roldán Jimeno Aranguren en la revista Iura Vasoniae nº 4 "Servicios de Armas en los Fueros Medievales de Vasconia" -2007-). 

Por tanto, en la Edad Media, las coronas europeas crearon dos formas de reclutar soldados. La primera, era la obligación de los súbditos de defender su territorio contra ataques enemigos, y la segunda, la obligación de los vasallos de prestar un servicio militar a cambio de lo que se llamó "feudos de tierra" que se les otorgaba sobre una villa, iglesia (patronazgo) o castillo-territorio y el cobro de los impuestos correspondientes.  

Aunque también, se crearon feudos a cambio de simplemente un dinero o de cargos públicos (como los prebostes en las villas o los merinos), éstos fueron llamados "feudos de cámara o de bolsa", los cuales surgieron en el siglo XI y se generalizaron a finales del siglo XII. 

EL FEUDOS EN CASTILLA

En el Ordenamiento castellano de las Cortes de Burgos del año 1338 se establecía que por "una lanza" o caballero, se percibiría mil cien maravedíes anuales de la corona, a cambio de los cuales su titular debía proporcionar un hombre de armas (con armadura y caballo), un ballestero y un lancero de a pie para servir al rey, corriendo los gastos a su costa. 

Los "Ordenamientos de Lanzas" de 1390 de las Cortes castellanas de Guadalajara, elevaron la cifra a doscientos mil maravedíes y establecieron un sistema de reclutamiento de tropas, que en el caso de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba, recibía el nombre de “ballesteros y lanças mareantes”, que incluía también a las villas de Santander y de Castro Urdiales (ésta última llegó a ser parte de Bizkaia, tal y como explicamos en: https://lehoinabarra.blogspot.com/2020/04/territorios-de-las-enkartaciones-que-se.html).



Así, tras la conquista castellana de 1200 de toda la Nabarra Occidental, en un litigio de la villa de Segura de Gipuzkoa entre 1430 y 1448, se matiza estos dos compromisos, la defensa de la villa con lanceros y ballesteros, y las huestes para atacar a un supuesto enemigo fuera de la provincia:

"Lo primero, que sy el rey nuestro sennor fisiere o mandare faser fuerça contra qualquier naçion del mundo e demandare gente de vallesteros o lançeros para faser la dicha guerra (...).

Lo segundo, que sy el dicho sennor rey mandare faser guerra de la dicha Provinçia a los regnos de Nabarra e Ynglatierra (sic.), que sy la dicha Provinçia hordenare de faser la dicha guerra e faser entrada a los dichos regnos o alguno d’ellos (...)".

La villa de Segura-Erraztiolatza

LOS FEUDOS EN NABARRA

Pero, estos feudos tuvieron su contraparte, algunos reyes de otros Estados o reinos, los usaron para comprar el servicio armado de estos caballeros y de sus soldados, que se convertían así en sus vasallos. 

En este contexto, fue como por primera en Nabarra Carlos II compró feudos en el año 1350, se trataba de las cuatro principales familias banderizas de la zona oriental de Gipuzkoa, las cuales se convirtieron en vasallos del rey Carlos II de Nabarra, apodado “el Bravo” por los nabarros, el cual reinó entre los años 1349-1387. 


Estos banderizos, recibieron a cambio una renta anual global de 900 "carlines" pagados en dos plazos: "Coincide con una época donde en el reino de Navarra se produjeron numerosas emisiones monetarias, en un intervalo de tiempo que queda aislado entre dos períodos" el anterior donde se usó moneda francesa y el posterior con Carlos III el Noble donde se siguieron y usando estos carlines ("Numismática medieval de Navarra" Miguel Ibañez Artica ).

Miguel Ibañez Artica: "Además de los tradicionales dineros y óbolos, el monarca navarro Carlos II introducirá dos tipos de dineros carlines, los blancos y los prietos o negros de menor ley, (...). Con respecto a la moneda de oro, a lo largo de su reinado se emiten cuatro tipos monetarios, el escudo, el real, el florín y la corona de oro".


Estos primeros banderizos gipuzkoanos que se hicieron vasallos del rey Carlos II de Nabarra, fueron el señor de Lazkano Lope García de Murua, Martín López de Murua, el señor de Larrea Martín Gil de Oñaz  y Ochoa Martínez de Berastegi, pero pronto, se les añadió el señor más poderoso de Gipuzkoa. 

Un año más tarde, en 1351, el señor de Oñati Beltrán Bélez de Gebara, de la familia de los últimos tenentes de la Nabarra Occidental y el señor más poderoso de Gipuzkoa y de gran parte de Alaba, prestó homenaje y se declaró vasallo del monarca nabarro Carlos II; a cambio, recibió la donación perpetua de un feudo de tres villas menores en la merindad de Estella-Lizarra, como eran Riezu-Erretzu, Oko y Etaio

Casa-torre de los Gebara cercana al castillo. Para saber más sobre los Gebara se puede leer: https://lehoinabarra.blogspot.com/2020/09/los-gebara-tenentes-de-la-nabarra.html.

LAS POSESIONES NORMANDAS DE LOS EVREUX

Según explica Roberto Ciganda Elizondo, el rey de Nabarra de la familia Evreux, contaba con importantes posesiones en tierras Normandas. Es en el año 1353, cuando Carlos II ordenó el envío de 30 hombres de caballo y 300 de a pie para reforzar las guarniciones de sus castillos normandos. Es la primera de las remesas de combatientes desplazada a Normandía y la primera vez en que se acudía de forma clara al reclutamiento de feudos en Nabarra. 

A la cabeza de estas tropas, se encontraban diversos caballeros de Ultrapuertos (Baja Nabarra) y el alto nabarro Gil García de Yániz, quienes consiguieron superar ligeramente la petición de soldados de la Corona. 


     Posesiones de Carlos de Navarra en Normandía de su familia Evreux (en marrón clarito). 
    Posesiones aquitano-inglesas de la Guyena en Gascuñaque incluían el vizcondado de Lapurdi, además de una parte de Bretaña (en color rosa), situación bélica que se prorrogó durante la "Guerra de los cien años" contra Francia (1337-1453).

Palacios condales de Evreux y Beaumont le Roger. 
La Chateux o palacio de L´Aigle está entre Exmes y Evreux
-Wikipedia-

"Y la remesa volvería a repetirse en otoño del mismo año con el reclutamiento de 300 hombres que marcharían en noviembre: 19 señores al frente de 76 hombres de armas y 216 de a pie. 

Entre ellos, de nuevo, muchos ultraportanos y otros tantos del círculo de fidelidades del entonces merino de Estella, Juan Ramírez de Arellano, pero también una compañía de 105 guipuzcoanos oñacinos y otra de alaveses, así como un pequeño grupo de moros ballesteros de Tudela" (Texto de "Tropas navarras en las contiendas europeas" Roberto Ciganda Elizondo).


Santa Agueda en Olloki, cerca de Iruña-Pamplona, escudos de los Evreux y soldados nabarros con cotas de malla:
"La cota de malla fue la principal forma de protección corporal, que se fue complementando a lo largo de la primera mitad del siglo XIV con defensas lisas, al principio elaboradas en cuero o metal y más tarde exclusivamente en metal, que comenzaron a proteger las extremidades para acabar extendiéndose sobre todo el cuerpo. Durante la segunda mitad del siglo XIV y a lo largo del XV, las nuevas defensas de placas de metal liso de forma anatómica acabaron por reemplazar casi por completo a la malla (...). Es posible que algunos hombres de a pie no dispusieran de protecciones de metálicas salvo la cabeza (...).
Cada uno de los "hombres de armas" protegía su cabeza con una capelina, su cuerpo con lorigón, bajo el cual se encontraba un gambax, y su cuello con una gorguera de fojas. Las extremidades eran protegidas, en el caso de las superiores, por cuatro pares de lúas de acero, y, en el caso de las piernas por sendos pares de canberas et de geneylleras, es decir protecciones de cuero o de placas de metal que protegían el muslo y la rodilla. Los caballos también disponían de armadura, que consistía en una loriga y un perpunte" (Jon Andoni Fernández de Larrea "El equipamiento militar en una época de transición: armamento individual y colectivo en Navarra s. XIV").

LAS MESNADAS GIPUZKOANAS

La vinculación entre el señor de Oñati y el soberano nabarro, se estrechó todavía más en el año 1355, al dotar el rey a su vasallo gipuzkoano con "feudos de bolsa", en concreto, con diez mesnadas que habían de rentarle 200 libras anuales.

El contingente más numeroso del siglo XIV en la Nabarra Occidental y La Rioja, fue el reclutado precisamente por Beltrán Bélez de Gebara en el año 1362 y alcanzó los 408 hombres a favor de Carlos II "el Bravo" de Nabarra. El señor de Oñate, cuyos dominios se extendían en aquellos años por Alaba, Gipuzkoa y Alta Nabarra, era probablemente uno de los nobles con una mayor capacidad de convocatoria. 



Palacio de Olite donde residió Carlos II el Bravo y que su hijo Carlos III el Noble amplió.
Carlos II celebró una corrida de toros en 1387 con tres musulmanes como toreros. También eran habituales los partidos de pelota en su frontón en ese siglo donde existía 
un «terrado» y un «corredor del juego de pelota».

Carlos II de Nabarra fue apodado casi dos siglos después "el Malo" en  la "Crónica de los Muy Excelentes Reyes de Navarra" (1534) del riojano Diego Ramírez de Avalos la Piscina, escrito por mandato del rey Felipe II de Las Españas, debido a los perjuicios que sufrió la familia de Ramírez de Avalos de manos de Carlos II. 
"El Malo" ha sido el adjetivo que ha mantenido la historiografía española de donde copió la francesa al ser enemigo de los Valois, no así en la historiografía nabarra, donde está documentado como "el Bravo".


Jon Andoni Fernández de Larrea Rojas en “Las guerras privadas: el ejemplo de los bandos oñacino y gamboino en el País Vasco”, comenta el porcentaje de cada tipo de soldado gipuzkoano aportado a Nabarra:

"Un documento navarro de 1364 nos permite precisar la proporción de cada uno de ellos en un par de compañías de soldados guipuzcoanos. En la encabezada por Miguel Ibáñez de Urquiola los ballesteros suponían el 24 % de las tropas, mientras que los lanceros eran el 76 % restante. En la dirigida por Céntulo de Murua, Juan García de Murua y Lope Ochoa de Oñaz los porcentajes son muy similares, un 27'7 % para los ballesteros y un 72'7 % para los lanceros". 

Si estas proporciones fueran extrapolables para el resto de los contingentes alistados por los nobles gipuzkoanos, podríamos suponer que entre una cuarta y una tercera parte de sus tropas estarían compuestas por tiradores. 



Habría que añadir además una categoría más de soldados y mandos, muy escaso en su número pero de vital importancia, ya que en el siglo XIV el asalto a las distintas fortalezas, castillos o casas-torre, se hacía mediante trabuquete o fundíbulo, que era un arma más moderna que la catapulta clásica o de mangonel, lo que requería de soldados especializados, los cuales fueron sustituidos en el siglo XV por los cañoneros o artilleros.

Asedio al castillo, iglesia alabesa de Alaitza, s. XII y pinturas probablemente del siglo XIV


Los mecanismos de control de la administración nabarra eran muy exhaustivos, más si se compara con los castellanos, según explica Jon Andoni Fernández de Larrea: "(…) En algunos casos, los mecanismos de control de la administración navarra son lo suficientemente detallados como para registrar nominalmente a todos los combatientes de las compañías, figurando en dicho registro la filiación familiar que pudiera existir entre los soldados, aunque no podemos asegurar que la práctica sea exhaustiva. 

Así sucedió en 1353, 1364 y 1368. El análisis de los datos proporcionados por aquellas relaciones nominales nos permite deducir que el porcentaje de tropas con vínculos familiares en la misma unidad nunca llegó al 25 %”.


Jetones o monedas conmemorativas 
del siglo XIV con el escudo real de los Evreux y de Nabarra, encontrado al sur de Inglaterra en el 2020, usadas para jugar o para llevar la contabilidad.

EL TRATADO DE LIBOURNE: LA LIBERACIÓN DE GIPUZKOA

Sin embargo, lo que no era habitual, era que estos feudos de bolsa se usaran para ocupar o liberar los que territorios controlaban de estos señores de la guerra por el rey que los pagaba. Es así como Carlos II recuperó gran parte de la Nabarra Occidental, Alaba y Gipuzkoa junto a La Rioja, con tropas gipuzkoanas y alabesas. 


Toda la historia de la liberación de la Nabarra Occidental y su pérdida la podemos leer en el libro "Carlos II de Navarra, el rey que pudo dominar Europa" de Fernando Sánchez Aranaz, la cual la resumimos en https://lehoinabarra.blogspot.com/2022/07/carlos-ii-de-navarra-el-rey-que-pudo.html 


Antes del asalto definitivo, Carlos II ya intentó unos años antes buscar contingentes fuera de su corona para atacar a Castilla, aprovechando la guerra fratricida entre los hermanastros Enrique y Pedro por la sucesión en la corona castellana. 

Es así como la Enciclopedia Auñamendi señala que: “La entrevista de Carlos II de Nabarra y Pedro IV de Aragón con motivo de las luchas con Castilla se celebró en Uncastillo en agosto de 1363. Aragón había sido derrotado en el tratado de Murviedro celebrado en julio del mismo año. 

Ahora, nabarros y aragoneses, suscribían un tratado secreto para repartirse el reino de Castilla si llegaban a conquistarlo. A Nabarra se le entregaría el occidente de lo que había sido reino vasco, es decir, Castilla la Vieja, Soria, Agreda, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. 

Aún así y todo, el rey de Aragón prometía al de Nabarra el viejo territorio de Jaca y su comarca. Esto, en el caso de que el rey de Nabarra diese muerte o apresase al de Castilla. Había otras cláusulas más que acentuaban la fantasía e irrealidad de lo acordado”.


Sin embargo, el pacto definitivo para su propósito se produjo en enero de 1367, es el que se conoce como el Tratado de Libourne, una población cercana a Burdeos donde Carlos II de Nabarra y Eduardo el príncipe “negro” de Gales (príncipe por tanto de Inglaterra y de La Guyena-Aquitania), defenderían a Pedro I el Cruel, hijo de Alfonso I de Castilla y María de Portugal, en su derecho a heredar la corona castellana, quedándose, en caso de victoria, Carlos II con la Nabarra Occidental y La Rioja y Eduardo con Bizkaia y Castro Urdiales.

Eduardo de Woodstock (Woodstock 1330-Londres 1376), llamado el Príncipe Negro, hijo primogénito de Eduardo III de Inglaterra y de la condesa Felipa de Henao.

Se le asignaban a Carlos II de Nabarra en concreto las villas y castillos de Tolosa (Mendikute), de Segura, de Mondragón (Santa Bárbara), Oiartzun (Beloaga), Hondarribia y “Sant Sebastián” (la Mota), además de Getaria y Mutriku, cuyo tenente será el Sr. de Huart (Amezketa).

El otro aspirante a la corona de Castilla, era su hermanastro por parte de padre, el hijo bastardo de Alfonso XI de Castilla y su favorita Leonor de Guzmán, Enrique II, apodado de Trastámara, condado gallego dado en herencia por su padre. 

Algunos castillos nabarros en Gipuzkoa, Iñaki Sagredo Garde


LA MERINDAD NABARRA DE GIPUZKOA, ANTECEDENTE DE LA ACTUAL PROVINCIA

Carlos II liberó una parte de la Nabarra Occidental y La Rioja, haciéndose fuerte en Vitoria-Gasteiz, Logroño, Salvatierra-Agurain, Santa Cruz de Kanpezu y en Gipuzkoa durante 5 años (1368-73) con las que creó las Merindades de Alaba y de Gipuzkoa, con el beneplácito del pueblo que se levantó con él.

Carlos II el Bravo fortificó para su defensa Salvatierra-Agurain en Alaba, Salvatierra de Esca, Santo Domingo de la Calzada, Vitoria-Gasteiz y Logroño entre otros.

En la liberación de Gipuzkoa, el rey nabarro contó con la ayuda de tropas alabesas y gipuzkoanas de las familias de los Oñaz, Lazkano, Murua, Berastegi, Beltrán Belaz de Gebara, los Amezketa y otros. Se trataba de una hueste con Pedro de Amezketa y de Beltrán Belaz de Gebara al frente. 

Realmente, a mediados del siglo XIV todavía estaban fuera de la Hermandad de Gipuzkoa muchos de los territorios que hoy la componen, como las tenencias nabarras de Aitzorrotz, Oñati y San Sebastián. 

Mapa: Eneko Del Castillo.
La creación de la actual Gipuzkoa con cuatro tenencias y dos castillos nabarros, la narramos en: https://lehoinabarra.blogspot.com/2021/02/la-fundacion-de-gipuzkoa-con-cuatro.html


Álvaro Aragón Ruano e Iker Echeberria Ayllón en si libro “Síntesis de la historia de Gipuzkoa”, nos aclaran que Carlos II de Nabarra logró atraerse toda la Gipuzkoa del siglo XIV, además del condado de Oñati y de las tenencias de San Sebastián hasta Oiartzun (Oarso Aldea, con los castillos de la Mota-San Sebastián, Hondarribia y Beloaga-Oiartzun) y la de Aitzorrotz (con castillos como los de Aitzorrotz-Eskoriatza, Elosua-Bergara y Santa Bárbara en Mondragón-Arrasate), por tanto, no solo su parte más oriental: 

“Entre 1368 y 1369 logró, gracias a sus contactos con gran número de linajes oñacinos y con la casa de Guevara, que se remontaban a 1350, ocupar una franja de territorio que se extendería desde Oiartzun y Errenteria hasta Segura, mientras implantaba una guarnición en Ordizia y atraía a una alianza de hermandad a Bergara y Azkoitia. 

Entre sus apoyos locales sobresalía el pariente mayor y escudero oiartzuarra Ayero de Ugarte, nombrado “capitán” del monarca navarro para la parte nororiental de Gipuzkoa (...)”.

La villa de Renteria-Orereta, Villanueva de Oiarso

Enrique II de Trastámara,  reclamó ante al Papa la devolución de las tierras liberadas por Carlos II, pero esta vez la Iglesia Católica, mediante el embajador del Papa el Cardenal Gido, se posicionó con los nabarros. Este Cardenal reclamó a su vez en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), la “restitución de tierras” a Nabarra, es decir, toda la Nabarra Occidental y La Rioja.


EL RECLUTAMIENTO DE GIPUZKOANOS PARA LIBERAR NABARRA

En 1368, durante la liberación de gran parte de la Nabarra Occidental, Pedro López de Murua, señor de Amezketa, tan solo fue capaz de reunir 121 combatientes, a los que se podían añadir los 60 reclutados por sus hermanos. El resto de los vasallos alabeses y gipuzkoanos de Carlos II "el Bravo" de Nabarra, contaban sus hombres por decenas, con contingentes de entre 10 y 50 hombres

El contingente más numeroso fue el reclutado, una vez más, por el conde de Oñati Beltrán Belez de Gebara, el cual alcanzó los 400 hombres. Realmente, en esa época, había muy pocos hombres que se pudiesen pagar una armadura y un caballo, llamados "hombres de armas", salvo el señor de Oñate que tenía hasta 40 de ellos, así que la mayoría eran lanceros y ballesteros. 

Claustro categoría Catedral de Pamplona-Iruñea, soldados y armadura del s. XIV

Los efectivos de las compañías gipuzkoanas al servicio del rey de Nabarra entre el 19 de noviembre y el 19 de diciembre de 1368, eran las siguientes, hombres a pie:
  • Ayero, señor de Ugarte 50 (y los dos "hombres de armas", es decir, caballeros con armadura completa y caballo)
  • Sancho Sanz de Ugarte y Sancho Martínez 10
  • Pedro López de Murua, señor de Amezketa120 (y un hombre de armas)
  • Juan Pérez de Murua, su hermano y 45
  • Martín López de Murua, su hermano y 15
  • Lope Ibáñez, señor de Etxazarreta 10
  • Pedro López de Aguirre 10
  • Rodrigo, señor de San Millán 40
  • Juan Pérez, señor de Berrosoeta 20
  • Miguel Ibáñez de Urkiola 30
  • García Martínez, señor de Berastegi 40
        
  Total 339, a los que hay que sumar los más de 400 de los Gebara.



Pese a no ser muy numeroso el contingente armado, la recuperación de parte de la Nabarra Occidental no necesitó de más huestes, ya que contó con "la buena boluntat e afección que nos han mostrado" de los habitantes de Alaba y Gipuzkoa, según relatan las crónicas nabarras (Fernando Sánchez Aranaz en el libro mencionado). 

Las crónicas hablan, por tanto, de un buen recibimiento del pueblo alabés a su reintegración en el reino baskón de Nabarra. Quedaría la duda de si la "Frontera de Malechores" entre Bizkaia y Gipuzkoa (poblaciones actuales de Eibar-Elgoibar-Soraluze y Markina), fue liberada o no.
Mapa del libro de Eneko Del Castillo "Atlas histórico de Navarra" donde no se incluye, sin embargo, la tenencia de Aitzorrotz ni el condado de Oñati que también fueron liberados. 

Según explica el historiador bizkaíno E. Labayru en su “Historia de Bizcaya” (1900), la toma de la Nabarra Occidental se hizo casi de forma pacífica salvo algunas villas: “Don Pedro y el príncipe de Gales atravesaron los Pirineos, gracias a la defección del rey de Nabarra (sic.), que a pesar de haber jurado y prometido impedir a los invasores el paso por Roncesvalles, celebró nuevo y secreto pacto con D. Pedro, y desamparó el lugar, allanándoles la entrada.

La Rioja y las tierras de Alaba (sic.) fueron los primeros lugares del reino de Castilla sobre los que se desparramaron los ingleses y gascones que vinieron con D. Pedro y el príncipe heredero de Inglaterra, y aunque se temió que en los alrededores del castillo de Zaldiaran, en Alaba, se ofrecería la primera pelea, nada hubo, salvo algunas escaramuzas, y los invasores atravesaron por Logroño y vinieron a parar a los campos de Navarrete y caminos de Nájera, en los cuales se dio la batalla el día tres de Abril, en la cual salió derrotado D. Enrique (...)".  

La victoria de Pedro el Cruel en Nájera fue contundente en esta batalla causando numerosas bajas y prisioneros de renombre, pero perdió la guerra.

EL FINAL DE LA GUERRA CIVIL CASTELLANA

Finalmente, Enrique II Trastámara se hizo con la corona castellana, dicen que asesinando con sus propias manos a su hermanastro Pedro el Cruel, y volvió a ocupar militarmente la Nabarra Occidental en 1373.

Ilustración medieval donde se le entrega la cabeza de Pedro I el Cruel de 36 años a su hermanastro Enrique II de Trastámara el Fratricida

Perdió durante la contienda el conde de Oñati la importante plaza de la villa de Salvatierra-Agurain frente a Castilla, y con ello el favor de Carlos II que le dejó sin las rentas de las villas mencionadas en Alta Nabarra. 

Pero, su hijo Pedro Belez de Gebara II, siguió un doble vasallaje a Nabarra, lo mismo que su nieto y biznieto, por lo que recibieron rentas similares a las anteriores del hijo de Carlos II, Carlos III "el Noble".

Escudo de los Gebara en su palacio en el pueblo de Gebara en Alaba con el escudo de Nabarra en el centro
https://microhistoriaalavesa.com/2022/06/09/fuego-y-destruccion-en-guevara/


LA CREACIÓN DE LA ACTUAL GIPUZKOA

Tras el final de la guerra civil castellana, el rey vencedor Enrique II el Fratricida, logró expulsar a las tropas nabarras, por ello, quizás para comprar su neutralidad, la corona castellana concedió grandes prebendas a los Gebara, los principales señores opositores a Castilla en la Nabarra Occidental: 

"En 1370 se en­señorearon de las poblaciones de Eskoriatza y Aretxabaleta, y en fecha indeter­minada, quizá unos años después, por medio de usurpaciones, se apoderaron de Leintz-Gatzaga. Intentaron someter a su jurisdicción la propia villa de Arra­sate-Mondragón, donde fracasaron" ("De Ipuzkoa a las Hermandad de las Villas de Guipuzcoa s.VI-XV" J.A. Lema Pueyo -2017-).

Tras ganar Guerra Civil castellana por la corona, Enrique II, apodado el Impotente y el Fratricida, aprobó La Ordenanza de la Hermandad de Gipuzkoa, que fue promulgada en diciembre del año 1375, tras la reunión de la Junta de Hermandad celebrada en Tolosa y presidida por el enviado real, antecesor del corregidor, García Pérez de Camargo.

Tolosa 1830

El salto definitivo tuvo lugar en el año 1397 en la villa de Getaria, antigua capital de la tenencia Nabarra de Iputz. Esta "Junta Hermandad General de Gipuzkoa" tuvo una ayuda no esperada. Beltrán Ibáñez de Gebara, señor de Oñati, y el caballero más poderoso de Gipuzkoa, apoyó a la Hermandad como instrumento de represión contra los de Oñaz y los de Lazkano. Aunque el propio condado de Oñati no se incorporó a Gipuzkoa hasta bien entrado el siglo XIX. 

Por tanto, aquella "merindad nabarra de Gipuzkoa" que tomó el nombre de la tenencia nabarra de Iputz (Iputz-koa=de Iputz), fue el antecedente de la actual provincia. Las fechas y las circunstancias políticas que hemos visto, con una gran parte de Gipuzkoa dispuesta a volver a su reino natural, estuvo sin duda detrás de la aprobación de la unión por parte del rey castellano de la familia borgoñesa de los Trastámara. 

Todo el proceso de la creación de la actual provincia de Gipuzkoa lo explicamos en: https://lehoinabarra.blogspot.com/2021/02/la-fundacion-de-gipuzkoa-con-cuatro.html


BIZKAIA EN LA LIBERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

Como hemos visto, Bizkaia y Castro Urdiales fueron asignados en el Tratado de Libourne de 1367 al príncipe de Gales y futuro rey de Inglaterra. A cambio, con son su poderoso ejército, debía de ayudar a poner a Pedro I en la corona castellana y dejarle a Carlos II de Nabarra el resto de la Nabarra Occidental y La Rioja. Pero, los bizkaínos con los Parientes Mayores al frente, se negaron a aceptarlo como su señor.

Don Tello dando la carta de villa a Gernika, hasta entonces el puerto de la anteiglesia de Luno, tal y como explicamos en:
https://lehoinabarra.blogspot.com/2014/07/gernika-el-puerto-nabarro-de-luno.html


Pese a ello, los banderizos bizkaínos ayudaron de manera definitiva a Nabarra a tomar las plazas alabesas y riojanas, junto al señor consorte de Bizkaia D. Tello, hermano de Pedro y hermanastro de Enrique, al que traicionó. Este hecho de armas lo narraremos en el último artículo sobre la liberación de la Nabarra Occidental en el siglo XIV.














CARLOS II DE NAVARRA, EL REY QUE PUDO DOMINAR EUROPA


CARLOS II DE NAVARRA, EL REY QUE PUDO DOMINAR EUROPA

Extracto del libro "Carlos II de Navarra, el rey que pudo dominar Europa" de Fernando Sánchez Aranaz (Editorial Mintzoa), capítulos donde narra la liberación parcial de la Nabarra Occidental en el siglo XIV creando dos merindades nabarras, las de Álava y Gipuzkoa.



"La reina Juana II (de Navarra) murió el 6 de octubre de 1349 en su castillo de Bréval cerca de París, víctima de la peste. Fue enterrada en Saint Denis, al lado de su padre, Luis le Hutin I de Navarra y X de Francia.

A la muerte de su madre, Carlos de Evreux, que contaba diecisiete años de edad, fue llamado por las Cortes de Navarra para jurar el Fuero y ser alzado como Rey. 

“El 12 de enero de 1494, Juan III y Catalina fueron, sucesivamente, jurados, ungidos, coronados y levantados sobre el pavés en la catedral de Pamplona, como poco antes lo había sido su predecesor Francisco Febo (1481), y Juan de Aragón y Blanca (1429), y Carlos III (1390), Carlos II (1350) etc., con regularidad desde 1329. Sin embargo, ni su heredero legítimo Enrique II (1517-1555) en la Basse-Navarre, ni el conquistador Fernando el Católico, o sus herederos Carlos y Felipe II en la Navarra española, vivieron tales ceremonias” (El uso político de una imagen: el levantamiento sobre el pavés de los reyes de Navarra 1686 y 1815” Alfredo Floristán).

 Manuscrito sobre pergamino del siglo XIV (después de 1325), impreso en París con los escudos de los Capeto, Evreux y de Nabarra. Breviario de Joana de Evreux (1310-1371), condesa de Evreux, reina consorte de Francia y Nabarra por su matrimonio con el capeto Carlos IV de Francia (1294-1328) y I de Nabarra "el Calvo".  Joana de Evreux era hija de Luis de Evreux (1276-1319), fundador de esta dinastía e hijo del rey capeto de Francia Felipe III el Atrevido, hermana de Felipe de Evreux, rey consorte de Nabarra de Juana o Joana II, padres de Carlos II de Nabarra. Por tanto, Joana de Evreux y Carlos II eran primos carnales.


En pura lógica dinástica, en un reino en el que no regia la ley sálica, debería haber sido designada para reinar alguna de sus hermanas mayores, pero la primogénita, Juana, era monja, la segunda, María, había fallecido dos años antes y la tercera, Blanca, estaba casada con el rey de Francia, Felipe VI. 

Probablemente, las Cortes decidieron prudentemente que no convenía repetir la historia de Juana I, reina de Navarra y de Francia. Por otra parte, Carlos, dada su juventud, podría ser un monarca dúctil que, pudiera ser en cierta manera educado para su tarea por las Cortes.

Carlos de Évreux llegó a Pamplona en la primavera de 1350, celebrándose la ceremonia de alzamiento el 27 de junio (...).

Coro de la Catedral de Iruñea-Pamplona  


DESCRIPCIÓN DE CARLOS II DE EVREUX, REY DE NABARRA

En una crónica contemporánea de Saint Denis se describe a Carlos de Évreux como "Hombre de pequeña estatura, pero de ingenio vivaz y ojos perspicaces, elocuente e ingenioso astuto y capaz de verdaderas, insinuante, supo conducir las negociaciones a su favor, frente a reasegurarse fidelidades de reyes avezados en el trato diplomático, pero a la vez era duro y sin escrúpulos".



Por su parte, el Padre Alesón le define como "ardiente y violento", precisando que "necesitaba mucho de la corrección de sus padres, príncipes benignísimos y muy templados, particularmente en aquella edad en que la naturaleza se declara y toma el partido de la virtud o del vicio, y el entendimiento, aunque sea claro como lo tuvo este príncipe, es como el sol de la primavera que tiene fuerza para levantar vapores y no los tiene para disiparlos" (...).


     Posesiones de Carlos de Navarra en Normandía de su familia Evreux (en marrón clarito). 
    Posesiones aquitano-inglesas de la Guyena en Gascuña que incluía el vizcondado de Lapurdi (además de una parte de Bretaña), en color rosa, durante la "Guerra de los cien años" contra Francia.
Palacios condales de Evreux y Beaumont le Roger. 
La Chateux o palacio de L´Aigle está entre Exmes y Evreux
-Wikipedia-

Claustro del monasterio de Roncesvalles, tumba de Fernando de Ayanz (1330-1393), el cual llegó a ser sargento de armas de Carlos II de Nabarra, gobernador de Normandía o alcaide de la fortaleza de Sancho Abarca en las Bardenas. Disfrazado de carbonero y acompañado de otros soldados nabarros, liberó a Carlos II del cautiverio al que le sometió el rey de Francia en su disputa por la corona francesa. Esta primera parte del reinado de Carlos II de Nabarra, se narra también en el libro de Fernando Sánchez Aranaz, pero no lo resumimos en este artículo.

Mikel Zuza Viniegra: "22/2/1358: En plena revolución burguesa de la ciudad de París, el preboste de los mercaderes, Etienne Marcel, obliga al delfín de Francia a ponerse un sombrero con los colores rojo y azul del rey Carlos II de Navarra. 

17/7/1789: En plena revolución, tres días después de la toma de la Bastilla, Lafayette coloca en el ayuntamiento de París la escarapela tricolor en el sombrero de Luis XVI de Francia -reminiscencia de la revolución de 1358 y añadiéndole el color blanco de los Borbones-.
 Los colores de la bandera francesa provienen pues, en última instancia, de los de Carlos II de Navarra".
El color rojo de la bandera de Francia, hace referencia a ese mismo color de la bandera de Nabarra desde tiempos de Carlos II.
http://cronicasirreales.blogspot.com/2022/07/rojo-y-azul-con-algo-de-blanco.html

LA GUERRA POR LA CORONA DE CASTILLA ENTRE LOS HERMANASTROS ENRIQUE II Y PEDRO I

Carlos V (de Francia), por otra parte, volvió a enviar a Bertrand de Guesclin (condestable y militar francés de Bretaña) y sus compañías de mercenarios a Castilla, en ayuda de Enrique de Trastámara, lo que le daba una ventaja sobre las fuerzas de Pedro I (...).

Carlos II había optado por apoyar a Pedro I en sus intentos de recuperación del trono, entre otras cosas porque se encontraba en una posición ventajosa, debido a que la participación Navarra en esa empresa era indispensable, ya que Navarra era el único lugar posible de acceso de las tropas a Castilla (desde Francia).


De esa manera se llegó a la firma del Tratado de Libourne, materializada el 23 de septiembre (de 1366), por el que Pedro I devolvería a Navarra parte de los territorios conquistados en 1200 por Alfonso VIII a Sancho VII, es decir Gipuzkoa y Álava, además de las plazas de Fitero y el castillo de Tudején (ambos hoy en Alta Nabarra), Alfaro, Navarrete, Calahorra, Nájera, Haro, Briones y Labastida (todas riojanas o de Rioja alavesa). El Príncipe de Gales, por su parte, recibiría Bizkaia y Castro-Urdiales. 


Además, Navarra debía aportar una tropa de un millar de hombres a caballo y otros mil de a pie, pagados por el rey de Castilla, mientras que el Príncipe de Gales aportaría 200.000 florines como compensación por los daños producidos por el paso de la tropa por Navarra.

Por su parte, el duque de Anjou, hermano de Carlos V de Francia, y Pedro IV de Aragón sellaron en Tolosa de Languedoc un acuerdo, el 29 de septiembre de 1366, por el que el francés se comprometía a apoyar al aragonés en una eventual conquista de Navarra. 

Las tierras navarras conquistadas quedarían en poder de Aragón, pero los señoríos de Carlos II en Normandía serían para Carlos V de Francia, mientras que el duque de Anjou se haría con Montpellier. Tal invasión de Navarra comenzaría en el momento en el que las tropas del Príncipe de Gales y Pedro I entrasen en Castilla.

Carlos II decidió atacar primero y lo hizo por Jaca con tropas ronkalesas, con apoyo gascón e inglés. Aragón contraatacó por Tarazona y se dio un empate, todos volvieron a sus tierras.



ENRIQUE DE TRASTÁMARA REY DE CASTILLA

Una vez Enrique de Trastámara se coronó rey de Castilla en Burgos, Pedro IV de Aragón le había enviado embajadores para reclamarle la devolución de algunas villas que Bertrand du Guesclin controlaba, y el pago de la suma acordada por su apoyo, a lo que el usurpador se negó. El rey de Aragón pudo comprobar entonces hasta que punto había sido utilizado por el Trastámara.

Bertrand du Guesclin, las tropas francesas que comandada fueron la clave en la contienda por el trono castellano


El autotitulado Enrique II de Castilla, por mediación del arzobispo de Zaragoza, Lope Fernández de Luna, se entrevistó en Santa Cruz de Kanpezu (Álava) con el rey de Navarra el 15 de diciembre del año 1366. El castellano ofreció al navarro la posesión de Logroño, así como tener en cuenta la devolución de los territorios conquistados por Alfonso VIII en 1200, además de 60.000 doblas de oro, a cambio de que bloquease los pasos pirenaicos a Pedro I y sus aliados. 

Aunque para Carlos II la suerte estaba echada y no podía dar marcha atrás en sus pactos con Eduardo de Woodstock y Pedro I, aún así pretendió sacar ganancias del conflicto, fuera cual fuera su desenlace.

Pedro I de Trastámara El Cruel
 

EL DOBLE PACTO DE CARLOS II PARA RECUPERAR TODA LA NABARRA MARÍTIMA

Enrique de Trastámara, confiando en su pacto con Carlos II, licenció a las compañías de Bertrand du Guesclin y de Hugh Calveley. Este último, necesitado de avituallamiento para sus hombres, tomó las villas de Puente la Reina y Miranda de Arga a mediados de enero de 1367.

Eduardo de Woodstock (Woodstock 1330-Londres 1376), llamado el Príncipe Negro, hijo primogénito de Eduardo III de Inglaterra y de la condesa Felipa de Henao.


En esas fechas las tropas del Príncipe Negro estaban dispuestas para traspasar el Pirineo. Desde Burdeos se habían trasladado a Dax, donde se encontraron con las del duque de Lancaster, que venía de Normandía. En su ausencia sus dominios quedaron bajo el gobierno del conde de Foix. 

La toma de Puente la Reina y Miranda de Arga, decidió a Carlos II a optar por el bando de Pedro I y Eduardo de Woodstock, entrevistándose en Donibane Garazi/Saint-Jean-de-Pied-de-Port con el duque de Lancaster. 

Escudo del reino de Nabarra y del ducado de Normandía.
Normandía fue ocupada durante 1346-60 y 1415-50 durante La Guerra de los 100 años por Inglaterra

Al parecer, al príncipe de Gales le habían llegado rumores del pacto entre Carlos II y Enrique de Trastámara, por lo que habría contratado al mercenario inglés Hugh Calveley y a su compañía para que presionase al rey navarro mediante la toma de las dos villas. 

A continuación, Carlos II se reunió en Peyrehorade con Pedro I y Eduardo de Woodstock, asegurándoles el apoyo acordado en Libourne. Inmediatamente Carlos II marchó a Pamplona, a donde el ejército aliado compuesto por alrededor de 10.000 hombres llegó el 21 de febrero. 

Para entonces Carlos II se había trasladado a Tudela, dejando al mando a Martín Enríquez de Lakarra, quien se había dirigido a Roncesvalles para cruzar el Pirineo y unirse al ejército de Eduardo de Woodstock en Peyrehorade.




Sello y escudo de Carlos II

CARLOS II FINGE SU SECUESTRO

Muy cerca de Tudela, en Borja, se encontraba Olivier de Mauny, primo y lugarteniente de Bertrand du Guesclin. Con él, Carlos II pactó un fingido apresamiento que se escenificó el 13 de marzo. De esa manera Carlos II podría alegar ante Enrique de Trastámara que ese apoyo a Pedro I y al Príncipe Negro, era debido a la ignorancia, por parte de Martín Enríquez de Lakarra, del pacto habido en Santa Cruz de Kanpezu, que no le habría podido ser comunicado por su rey debido a su apresamiento.


Santa Agueda en Olloki, cerca de Iruña-Pamplona, escudos de los Evreux y soldados nabarros con cotas de malla

Es posible que Carlos II y el conde de Foix y vizconde de Bearn, Gastón Febo, hubieran optado por no inmiscuirse en la guerra civil de Castilla, pero sus relaciones tanto con el rey de Francia, del que era vasallo el vizconde de Bearn por sus estados norpirenaicos, así como con los ingleses, que estaban en posesión de Gascuña, les impedían la neutralidad. En el interés de Carlos II por recuperar los territorios conquistados en 1200, residía su maniobra de pacto a dos bandas entre ambos contendientes por el trono de Castilla.

Salies de Beárn

LA RECUPERACIÓN DE ÁLAVA POR NABARRA

Por esas fechas, mediados de marzo, desde Pamplona el ejército aliado siguió por la antigua calzada romana, hasta Salvatierra y Vitoria, mientras los navarros, encabezados por Arnault López, señor de Luxa, pasaban el Ebro y tomaban Logroño.

Estaba a la cabeza de ese ejército Eduardo de Woodstock, Príncipe de Gales, llamado el Príncipe Negro por el color de la armadura que portaba. Lo formaban guerreros ingleses a las órdenes del duque de Lancaster y de John Chandos, gascones encabezados por el conde de Albret, el conde de Armagnac y por Jean de Grailly, entre otros señores, también estaba Jaime IV de Mallorca (...).


Hubo un primer enfrentamiento al oeste de Vitoria, en el Alto Jundiz, llamado "Inglesmendi" (...).

Los ingleses se refugiaron en el Alto Jundiz, defendiéndose con valentía durante días, al final fueron aniquilados. Thomas hecho prisionero, mientras que su hermano William, senescal Poitou, resultó muerto. Fueron apresados también los capitanes ingleses Richard Tauton, Hugh gascón Gaillard Beguer (...)

Tras contratiempo, el ejército del Príncipe Negro, en lugar de irse hacia Castilla por la antigua calzada romana del Zadorra, avanzó por Entzia.



El 3 de abril tuvo lugar en un campo entre Navarrete y Nájera el enfrentamiento entre ambos ejércitos, en el que los partidarios de Enrique de Trastámara fueron totalmente derrotados. 

Bertrand du Guesclin, quien había vuelto al servicio de Enrique de Trastámara ante las nuevas circunstancias (...) y otros muchos caballeros fueron hechos prisioneros. Du Guesclin hubo de pagar un rescate de un millón de doblones de oro para recuperar su libertad.

Enrique de Trastámara pudo huir a Aragón, bajo la protección del arzobispo de Zaragoza, trasladándose luego a Orthez, donde fue recibido por el vizconde de Bearn, Gaston Febo, quien había sido su enemigo en el campo de batalla. El vizconde le ayudó a llegar a Toulouse, que era territorio del rey de Francia.

"La cota de malla fue la principal forma de protección corporal, que se fue complementando a lo largo de la primera mitad del siglo XIV con defensas lisas, al principio elaboradas en cuero o metal y más tarde exclusivamente en metal, que comenzaron a proteger las extremidades para acabar extendiéndose sobre todo el cuerpo. Durante la segunda mitad del siglo XIV y a lo largo del XV, las nuevas defensas de placas de metal liso de forma anatómica acabaron por reemplazar casi por completo a la malla (...). Es posible que algunos hombres de a pie no dispusieran de protecciones de metálicas salvo la cabeza (...)
Cada uno de los hombres de armas protegía su cabeza con una capelina, su cuerpo con lorigón, bajo el cual se encontraba un gambax, y su cuello con una gorguera de fojas. Las extremidades eran protegidas, en el caso de las superiores, por cuatro pares de lúas de acero, y, en el caso de las piernas por sendos pares de canberas et de geneylleras, es decir protecciones de cuero o de placas de metal que protegían el muslo y la rodilla. Los caballos también disponían de armadura, que consistía en una loriga y un perpunte" (Jon Andoni Fernández de Larrea "El equipamiento militar en una época de transición: armamento individual y colectivo en Navarra s. XIV").

LA LIBERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

Carlos II vio entonces la ocasión para, tras pactar su apresamiento por Olivier de Mauny, fingir su liberación. De esa manera regresó a Tudela (...).

El Príncipe Negro regresó a Gascuña en septiembre. En Pamplona fue agasajado por Carlos II, quien le acompañó hasta Donibane Garazi/Saint Jean-de-Pie-de-Port. Carlos II se disponía a reincorporar a Navarra los territorios occidentales conquistados por Alfonso VIII en 1200, así como Logroño y otras comarcas de Rioja.


Dicho acuerdo especificaba que se apoyaría a Pedro I si cumplía los acuerdos del Tratado de Libourne, en caso contrario ofrecerían su ayuda a Enrique de Trastámara con las mismas condiciones, aunque Carlos II reclamó también Rioja. Por su parte Aragón reclamó el Reino de Murcia, el Señorío de Villena y algunas otras plazas fronterizas.

Sin esperar más, Carlos II decidió recuperar los territorios que habían sido del Reino de Navarra (...).

En ese contexto, en agosto de 1368 eximió de pechos y tributos a la villa de Salvatierra durante cinco años, en consideración de los "muchos daynos, perdidas en menoscabos en los tiempos passados por la guarda e defensión de la dita billa", resaltando "la buena boluntat e afección que nos han mostrado".

Mapa del libro de Eneko Del Castillo "Atlas histórico de Navarra". Las crónicas hablan, por tanto, de un buen recibimiento del pueblo alavés a su reintegración en el reino baskón de Nabarra 


En la misma fecha, Carlos II firmó otro documento por el que reconocía a la villa de Salvatierra, "la qual antigament fue del regno e corona de Navarra et fundada e poblada por los reyes de Navarra, nuestros predecessores que fueron, et por la lealtad e naturaleza que avemos faillado en las gentes de dicha billa (...) avemos ratificado e confirmado ratificamos e confirmamos por las presentes todos los privillegios, libertades e franquezas, usos e costumbres que el concejo de la dicha nuestra billa de Salvatierra e los bezinos e moradores del dicho logar han tanto de los reyes de Navarra, nuestros predecessores, como de los reyes de Castiella".

Salvatierra-Agurain 1920


LAS MERINDADES NABARRAS DE ÁLAVA y DE SAN SEBASTIÁN (GIPUZKOA)

De esa manera, la Llanada de Álava, incluida Vitoria, la Montaña, con su centro en Santa Cruz de Kanpezu, volvieron a la soberanía navarra sin mayores complicaciones, así como Logroño y la mitad oriental de Gipuzkoa. 

También fue recuperada la villa de San Vicente de la Sonsierra que había sido ocupada por mercenarios bretones de las Compañías de Bertrand du Guesclin, así como el castillo de Ferrera, situado en el actual puerto de Herrera, en la sierra de Toloño, entre la Sonsierra y la Montaña alavesa. Sin embargo, no se pudo tomar el castillo de Buradón, que controlaba el vado de Bilibio sobre el Ebro, que estaba ocupado por Juan Martinez de Arellano "el Mozo" (...).

Castillo de Salinillas de Burandón, hoy en Álava 


Para su administración, Carlos II constituyó la merindad de Álava, con capital en Vitoria, gobernada por el alcalde de esa villa, Juan Pérez de Orduña, y la de San Sebastián que comprendía desde la desembocadura del Bidasoa a la del Oria por la costa y el valle de ese último río hasta los montes que hacen muga entre Gipuzkoa y Álava por el sur, su merino fue Pedro López de Murua, señor de Amezketa (...).

Plano de 1630 de los términos de Salvatierra, Alaiza, Luzkando, Gereñu, Txintxetru y Langarica hallado en Pares.


EL REY FRATICIDA, EL FIN DE LA CONTIENDA

El 23 de marzo de 1369 Enrique de Trastámara atrajo a su campamento con engaños a Pedro I. Allí le asesinó, con la colaboración de Bertrand du Guesclin, quien según la tradición pronunció la famosa frase: "ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor". 


Bertrand du Guesclin regresó a su tierra con el título de duque de Molina, concedido por quien ya era Enrique II de Castilla.

Ilustración medieval donde se le entrega la cabeza de Pedro I el Cruel a su hermanastro Enrique II de Trastámara el Fratricida


El mediador papal, Guy de Boulogne, consiguió que ambos monarcas  (Carlos II y Enrique II) se entrevistasen en dos ocasiones en agosto de 1373. Una en San Vicente de la Sonsierra, villa navarra (zona neutra), y la otra en Briones, localidad riojana en poder de Castilla, situada en la ribera derecha del Ebro a escasos 4 kilómetros de San Vicente.

Ambos monarcas acordaron una paz a perpetuidad. Pedro, hijo del rey de Navarra de seis años de edad, fue entregado como rehén a los castellanos, quedando al cuidado de la esposa de Enrique de Trastámara y reina de Castilla, Juana Manuel de Villena. 

Además se concertó el matrimonio entre el primogénito del rey de Navarra, Carlos (Carlos III el Noble), y Leonor, hija de Enrique de Trastámara. Carlos tenía once años y Leonor diez. La boda se celebró en Soria en mayo de 1375, momento en el que Pedro de Évreux fue devuelto a su padre.

Se selló además un pacto de mutua defensa ante posibles enemigos, aunque Enrique de Trastámara pensaba prioritariamente en los ingleses. 

Leonor de Trastámara y Carlos III el Noble, primogénito de Carlos II "El Bravo", apelativo nabarro por el que también fue conocido.
Pamplona, Kathedrale, Alabastergrabmal Karl III und Eleonore (1411–1420) Filmsize: Kleinbild/24 × 36 mm

El infante Pedro de Nabarra hijo de Carlos II el Bravo y su mujer, Catalina de Alençon. Él con su cota de armas con el cuartelado Nabarra-Evreux (ampliar foto). Se conservan en el Louvre, originalmente estuvieron en la Cartuja de París. 


Las villas de Logroño, Vitoria y Salvatierra pasarían a Castilla, mientras que las de Laguardia (hoy Álava), San Vicente (hoy La Rioja), Buradón (Álava), Fitero y el castillo de Tudején permanecerían en Navarra.

De esa manera, Enrique de Trastámara desalojó a los navarros de los territorios que habían recuperado en 1367. En algunos casos como el de Salvatierra mediante engaños previos al acuerdo. 

Allí se presentó en 1371 el señor de Gebara, Beltrán Bélez de Gebara, que en la guerra civil había sido partidario de Pedro I y había aceptado el retorno de sus señoríos en Álava y Gipuzkoa al reino de Navarra, por lo cual le fueron abiertas las puertas de la villa, lo que aprovechó para hacerse con ella y pasarla al dominio castellano, con la promesa de Enrique de Trastámara de que sería siempre realenga. 

Escudo de los Gebara en el convento de San Antonio de Vitoria-Gasteiz con el escudo de Nabarra en el centro, mandado construir por Doña Mariana Vélez Ladrón de Gebara (1608).
La participación de los Gebara en la liberación de Gipuzkoa la narraremos en el siguiente artículo.

Debido a esa traición Carlos II quitó a Beltrán Bélez de Gebara todas sus posesiones en Navarra, en contraprestación Enrique de Trastámara le otorgó el señorío de Leintz. La villa de Salvatierra fue cedida en señorío por el hijo y sucesor de Enrique II, Juan I de Castilla, a pesar de las promesas de su padre, a Pedro López de Ayala, conocido como el "Canciller Ayala", en 1382. 

Tumbas del Canciller Ayala (Vitoria 1332-Calahorra 1407) y de su mujer Leonor de Guzmán (no confundir con la favorita del Alfonso XI) en el centro 
y el de su padre Fernán Pérez de Ayala en el lateral


Este personaje era natural de Vitoria, donde su familia había recalado tras la "Voluntaria Entrega". Enrique de Trastámara en 1371, le devolvió los señoríos de Artziniega, Laudio y la Torre de Orozko, para nombrarle en 1375 alcalde mayor de Vitoria y luego de Toledo.


LA ENTREGA DE VITORIA A CASTILLA

En el caso de Vitoria, su entrega a los castellanos era inevitable tras la toma del estratégico castillo de Zaldiaran. 

Ya en 1367, antes de su derrota en Navarrete, Enrique de Trastámara había confirmado la donación que su padre Alfonso XI hizo en 1332 de 45 aldeas a la villa de Vitoria, así como el privilegio de 1339 de exención de portazgos, que confirmaba otros anteriores en ese sentido. 

En 1373, una vez volvió a tomar posesión de la villa, Enrique de Trastámara emitió una curiosa orden por la que reconocía a los vitorianos el privilegio de poder importar vino de Navarra. 


Recordemos que en esa época la Sonsierra de Navarra, hoy llamada "Rioja Alavesa", aún pertenecía al Reino de Navarra. Esta nueva toma de Vitoria se produjo pacíficamente, a diferencia de la de 1200, a cambio del pago de 20.000 doblas de oro.

La firma del Tratado de Santarém, el 19 de marzo de 1373, en la que los últimos partidarios del asesinado Pedro I, apoyados por el rey de Portugal, desistieron en seguir luchando, dejó libres a gran cantidad de tropas castellanas, lo que acabó de convencer a Carlos II de su inferioridad militar frente a Enrique de Trastámara, renunciando a volver a recuperar los territorios navarros nuevamente conquistados por los castellanos".

Catedral de Iruñea-Pamplona


NOTA FINAL:

En el siguiente artículo narramos la decisiva participación de las principales familias gipuzkoanas con Carlos II de Nabarra en la liberación de gran parte de la Nabarra Occidental e incluso en sus empresas Normandas a comienzos de su reinado: https://lehoinabarra.blogspot.com/2022/07/la-merindad-nabarra-de-gipuzkoa-en-el.html