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MOLINOS EN EUSKAL HERRIA: EL REINO DE NABARRA

MOLINOS EN EUSKAL HERRIA: EL REINO DE NABARRA

Aitzol Altuna Enzunza

Ugalde errota Orozkon (Bizkaia)


El primer molino que inventó el ser humano fue el llamado barquiforme, el cual apareció por primera vez en comunidades pre-agrícolas del Medio Oriente y Asia Menor hace nueve mil a diez mil años.

Molino barquiforme de Intxur, entre Tolosa y Albistur, Miguel de Barandiaran © Aranzadi Zientzia Elkarteko Gordailu Zentroa, revista BERTAN 20

Después, vino el molino de mano giratorio de dos pequeñas ruedas de piedra colocadas una sobre la otra; la inferior se mantenía inmóvil y la otra  giraba sobre sí misma dando vueltas al asidero colocado en ella, se creó en torno al año 2.000 a. C. 

En el centro de la rueda giratoria había un orificio por el que se introducía el grano que era triturado y molido hasta convertirse en harina. 

El tamaño del molino aumentó y empezaron a usar la fuerza de varios seres humanos o de animales para la molienda (molinos llamados también "de sangre"), habituales en época romana.

Finalmente, aparecieron los molinos de río que se documentan también época romana con el historiador griego Estrabón, el cual menciona al rey de Ponto Mitrídates el Grande que habría construido un molino movido por agua en el año 63 a.C. También mencionan molinos hidráulicos del tipo aceña el arquitecto Vitrubio en el I a.C. y Plinio el Viejo en el I d.C. al norte de Italia. 

Los molinos de agua o hidráulicos son llamados aceñas si el eje es horizontal y las aspas verticales, tal y como lo fueron todos estos primeros molinos de agua.


En la Galia aparecen mencionados los molinos hidráulicos mucho más tarde, en los códigos jurídicos germánicos conocidos como "Leyes Bárbaras" tras la caída del Imperio Romano Occidental, escritos entre los años 400 y 700. En el sur de la actual Alemania parecen para el siglo VIII y poco después en las Islas Británicas. 

Molino árabe o aceña de eje vertical en Córdoba que en realidad ya fueron descritos por los romanos

En la península ibérica se barajan fechas similares, ya que, según Antonio Sáenz de Santamaría en "Molinos hidráulicos en el Valle del Alto Ebro (s. IX-XI)" (1985) existen datos que hacen suponer su utilización relativamente frecuente antes del año 711 de la llegada de los musulmanes a la península. 

Molino de Leraregibizkar en Amezketa (Gipuzkoa), está catalogado como patrimonio industrial, sus primeras referencias datan del año 1673. Debajo el de Agorregi en el parque natural de Pagoeta en la misma provincia, también de doble muela


El molino que se afianzó convirtiéndose en el más común fue el molino de agua de rodete o rodezno, cuyo mecanismo es justo el contrario que el de la aceña: el eje es vertical y las aspas horizontales, los cuales no se extienden hasta los siglos XIII-XIV. 

LOS MOLINOS EN EUSKAL HERRIA: EL REINO DE NABARRA

Los molinos en general, en euskera reciben el nombre "bolina, bolu, borua, ihera o igara" y el más extendido de "errota". 

Revista BERTAN de la Diputación de Gipuzkoa "Burdin Aroko herri harresituak Gipuzkoan" Xabier Peñaver y Sonia San José

En Euskal Herria el uso del molino prehistórico barquiforme tuvo lugar hace 5.000 años según la datación de los encontrados en el Elvillar (rioja alabesa de 2.750 a.C., el más antiguo), Intxur (Gipuzkoa), Cortes (Alta Nabarra) y  los de Bizkaia de Lumentza en Lekeitio o el de Karrantza (2.500 a.C.) entre otros.

Los molinos de mano giratorios son numerosos, los más antiguos son de la Edad de Hierro y de época romana, se han hallado en Euskal Herria alrededor de 50. Así, en Bizkaia tenemos, por ejemplo, uno en Kurtzio (Barrika), otro en El Carral (Sopuerta) de entre los siglos I y IV d. C. o el hallado en 1985 en Forua (ría de Gernika-Urdaibai), en su poblado romano de los siglos III y IV d. C.

 Museo Oiasso de Irun


Los primeros molinos de agua o aceñas se introdujeron en el siglo VIII en Tudela por los musulmanes, entonces un reino de taifas en manos de los Banu Casi, llegando poco después al reino de Pamplona-Nabarra, que coincide con el matrimonio-alianza entre los Banu Casi y los Ximeno, la primera familia real nabarra LEHOINABARRA: ENEKO ARITZA, REY BASKÓN



"Atlas Histórico de Navarra" (2016) Eneko del Castillo

El primer molino de agua documentado es en Alta Nabarra en el año 802, cuando el poeta Raxis los describe en la Tudela musulmana y, a partir del siglo X, son habituales la referencias de donaciones de molinos por los diferentes reyes de Nabarra. 

El molino de San Miguel o de Caparroso en un grabado realizado en 1891 por Salvador de Ojeda

Existen unos pocos molinos que han conseguido llegar hasta la actualidad desde la Edad Media, siempre muy transformados. Así, a orillas del río Arga se contabilizan hasta 34 molinos harineros a lo largo de la historia, el más antiguo es el molino de Atea en Huarte (Atondoa) documentado en el siglo X. 

Pero, el más antiguo que ha perdurado hasta hoy es el molino de San Miguel del siglo XI, que actualmente recibe el nombre de Caparroso, pero que está totalmente reformado. Río arriba tenemos el molino de Ziganda del siglo XII, llamado también de la Magdalena. En la propia Pamplona-Iruña hubo entre 10-12 molinos.


En Villava-Atarrabia en su río Ultzama en ese mismo siglo XII los monjes de Orreaga-Roncesvalles erigieron otro molino harinero el cual se transformó en Batán de Villava para curtir e impermeabilizar tejidos a mediados del siglo XVI. 



LEHOINABARRA: LA EUSKALDUN VALPUESTA ORIGEN DEL CASTELLANO

Los baskones Belasko derrotaron al ejército musulmán en las Conchas de Arganzón, sur de Alaba, en el 801. En el 803 los Belasko dominaban Alaba, Tierra Estella y la comarca de Pamplona antes de su alianza con los Ximeno.

En Alaba aparece la referencia al primer molino en en ese mimo año 802 en el Valle de Gaubea (Gobiaran)-Valderejo (Val-de-Aretzo o robledal) en el río Omecillo cuando el territorio nacional aún no había sido invadido por los astures (Alfonso II el Casto en el año 804 LEHOINABARRA: UNA BASKONA ALABESA, REINA ASTUR), en una donación al monasterio cercano de Santa María de Valpuesta (Euskonews 536  año 2010). 

Castillo de Arganzon-Angantzun

El obispado de Valpuesta fue reconquistado por los baskones y pasó a pertenecer, por tanto, al reino de Pamplona-Nabarra desde el mismo siglo IX de su creación y de los primeros cartularios valpuestanos hasta que fue conquistada la región por el reino de León-Castilla en el año 1076, recuperada poco después y perdida definitivamente en 1136 por Alfonso I “el Batallador”, rey de Pamplona-Nabarra.

Mapa tras la separación de Nabarra y Aragón a la muerte de Alfonso I "el Batallador" (Eneko del Castillo)

Todas las primeras referencias a molinos en Alaba son de este valle alabés en estos cartularios de Valpuesta en el valle de Gaubea, origen del castellano; aparecen más referencias a molinos:

En el año 804: "In ipso loco ibi presuras cum meos gasalianes mecum comorantes (...) iqsta calzata ergit ad Valle de Gaubea et suos molinos in fluimine Flumenzello... Et presimus ibi pressu-pena usque ad flumine Horone con suos molindinos".

- "tradimus […] molino integro et orto"  (año 870)

- "rado terris, uineis, or tos, molinos, pomiferis, kasas, eclesias, ingressu et regressu"  (año 945)

- "in locum que dicitur inter illo molino de Mioma usque ad illo molino de Valleposita" (año 1104).

Añorga (Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa)

En Iparralde aparece el primer molino de agua en el año 1125 reinando Alfonso I el Batallador. El molino de Anglade o Mufale construido por el obispo de Baiona cuyas tres cuartas partes fueron donadas a la Catedral, es el más antiguo de la villa ya que está documentado en 1190 como “Molindinum de la Mufala” en el pantano de Balison.


En Gipuzkoa el primer molino de agua se documenta en 1141, cuando otro rey de Nabarra, Sancho Garçés el Restaurador, dio a la comunidad de monjes del santuario de San Miguel Excelsis en el monte Aralar las "molendinis" de Berastegi.

Sello concejil de Donostia-San Sebastián del siglo XIII

En el Fuero de San Sebastián-Donostia, dado por Sancho VI el Sabio de Nabarra en 1181, se da a los pobladores de San Sebastián la facultad de levantar hornos, baños y molinos.

Aparecen alusiones a molinos en muchas carta de villa que toman su origen en el fuero de Logroño desde el siglo XII. Se ve, por ejemplo, que las rentas y derechos del señor de Bizkaia o de los reyes de Castilla obtenían de la concesión de las cartas de villa en siglos XII al XIV incluía, entre otras, las de los molinos sitos en las mismas.

San Agustín Etxebarria, hoy Elorrio

En Bizkaia, la primer mención a un molino de agua es en el año 1013 reinando Sancho III el Mayor de Nabarra en una donación al clero. En el año 1053 reinado ya su hijo Sancho Garçés el de Nájera aparece otro molino en una donación realizada por Sancho Nuñez y su mujer a la iglesia de San Agustín de Etxebarria, hoy un barrio de la villa de Elorrio, cuando los condes de Durango, Munio Sánchez y su esposa doña Leguncia, fundan este monasterio (en su sentido de iglesia de patronato laico):

“...Et posuit de unum molinum de media parte senior Munio Sanciz, quod vocatur in comentio pro sua anima..".


CLASES DE MOLINOS Y SU NÚMERO EN EUSKAL HERRIA 

Inpernuko errota, entre el Baztan y Etxalar 

El número de molinos era casi uno por cada río con caudal suficiente que no son pocos, pero, esta cantidad se incrementaba considerablemente en los ríos principales. 

En Gipuzkoa, por ejemplo, se contabilizan unos 661 en total y en Alaba hay censados 553, de los cuales 216 han desaparecido y otros muchos están en estado ruinoso ("Valoración de los molinos históricos del territorio histórico de Álava" Leandro Sánchez Zufiaurre -2020-).

El molino de Nanclares en Iruña de  Oca

En el Diccionario Histórico Geográfico de 1802 daba las siguientes cifras: en Gipuzkoa había bajado el número de los molinos a 405, Bizkaia tenía 716, Alaba 83 y Alta Nabarra 217. 

En ese siglo vino la declinación y transformación de esta industria, en 1860 el número de molinos caía a 335 en Gipuzkoa y en Bizkaia en 1885 se redujeron a 528. Para 1948 en Gipuzkoa solo quedaba en funcionamiento 82, sin embargo Alta Nabarra contaba aún con 300.

Molino harinero de Urdax, siglo XII, pero, reconstruido en el siglo XVIII.

En Bizkaia, por ejemplo, dentro de la Merindad de Uribe (la más extensa), había doscientos setenta molinos y unas setenta ferrerías que existieron en sus cincuenta y dos municipios. 

Tan sólo en Galdakano-Usansolo hubo 11 molinos de agua, de los cuales 10 son anteriores o del siglo XVI LEHOINABARRA: LOS 11 MOLINOS DE GALDAKANO-USANSOLO Y SUS PROPIETARIOS

LOS MOLINOS DE VIENTO



También existieron molinos de viento, invento persa del siglo VI d.C. En Bizkaia hemos tenido en total  9, en toda Gipuzkoa solo se documentan 2 en Donostia-San Sebastián, lo mismo que en Alaba e Iparralde ("Aiceerrata") y 3 en toda Alta Nabarra.


El rey ocupante Alfonso XI de Castilla el 16 de enero de 1370 concedió a la ciudad de San Sebastián licencia para construir molinos de viento dentro de la ciudad. Hubo un molino de viento en el monte Urgull y otro en Aiete ("Aice errota" y luego "Almacene" al quedar como almacén de granos). 

Esquema de un molino de viento bizkaíno. Dibujo de Eduardo Cordero y Ramón Higuera.



En el mencionado Diccionario de la Real Academia de la Historia de 1802, señalaba que había 3 molinos de viento en Bizkaia 2 de ellos en Getxo (Aixerrota del año 1727 en Algorta, construido tras una prolongada sequía en Bizkaia, y el de Aitzkorri o Arnabar-Arnabarre) y otro en Sondika (en el monte Artxanda, también el siglo XVIII). 

Además hubo molinos de viento en Ispaster (Aitzeder de 1729), en Luno (Gernika-Luno, "Aixerrota"), en Abadiano (Larrigan de nombre "Azpazar"), en Karrantza (entre Ubal y el Mazo en el barrio de Treto) y en Plentzia (en Garuriz «Axe oneta»). 

El más antiguo sería probablemente el de Axpolueta de Loiu de la importante familia de los Asua, documentado en el siglo XVI.



LOS MOLINOS DE MAREAS

Son también escasos los molinos de mareas cuyo origen parece estar en Inglaterra en el siglo XI-XII, ya que en toda Gipuzkoa había un total 13, en Lapurdi hubo otros 7 y en toda Bizkaia 11, de los cuales en la ría de Urdaibai-Gernika (Bizkaia) llegó a haber un total de 6.


Molino de Marea de Ozollo de 1683, se encuentra en Gautegiaz-Arteaga

Había un molino de marea en Hondarribia según una escritura de 1576, el cual luego se llamó de Santa Engracia y que funcionó hasta finales del siglo XVIII. En Pasaia hubo otro que aparece en un plano de 1636. 

En Orio el de Mare-errota, construido por la villa a primeros del siglo XVIII y en Zumaia donde se habla de los terrenos de un molino de mareas en 1782. Finalmente, en Donostia-San Sebastián había al menos tres: el de Santiago errota, el de Errota txiki y el de Errotaberria. 


Fotos propias marzo 2026, Ozollo


LA PRODUCCIÓN DEL MOLINO DE AGUA

Muchos de los molinos se hicieron aprovechando las instalaciones de las ferrerías, las cuales solían funcionar en los períodos en los que el agua era más abundante en los ríos, empezando desde Todos los Santos el 1 de noviembre hasta marzo.




Fermín Pujana Intxaurbe (Zeanuri 07-07-1946- Galdakano 11-08-2022), del molino y ferrería de Olabarria de Zeanuri.
La ferrería está documentada en el siglo XVI en poder de los Abendaño, cabeza del bando ganboíno asentados en su torre de Urkizu en Igorre

 
La actividad del molino, no cesaba a lo largo de todo el año, pero, durante la primavera y el verano la actividad era menor, mientras que los meses de septiembre y octubre eran los más productivos en la fabricación de pan, por lo que ambas industrias eran totalmente compatibles.


Comentaba en el año 1980 el ilustre arratiano Ander Manterola sobre la producción de los molinos harineros de la comarca en general en su trabajo “Industrias tradicionales en Zeanuri” en el valle de Arratia en Bizkaia:
 
Producción que una piedra muele a la hora por término medio:
- 15/20 kg de maíz.
- 30/45 kg de trigo.

Esta oscilación depende, de la calidad del grano, del estado de las piedras, de la presión del agua y del tipo de harina que se quiera producir.
 

Interior del molino Olabarri de Zeanuri
Los molineros marcaban en los sacos de harina 
el peso con carbón o piedra bituminosa (harri-beltza), tal y como recogió Ander Manterola de Benigno Pujana, propietario entonces de este molino y padre de Fermín
 

Explicaba Manterola que todos los molinos de Zeanuri hasta el siglo XVIII han seguido este esquema de construcción y modificación del río, esquema extensible al resto de Bizkaia y Euskal Herria:
 
1. PRESEA (Presa): Eleva el nivel del lecho del río.
2. PONPORTEA (Compuerta): Situada a un lado, en lo alto de la presa. Toma y regula el agua desviada del río.
3. KALTZEA (Calce): Conduce, en trayecto, el agua regulada hasta su embalse.
4. ANDAPAREA (Antepara): Arca o depósito de agua embalsada.
5. ERROTAPEA: Estalda o recinto a donde sale el agua a presión, por cañones o surtidores, moviendo las ruedas o turbinas.
6. A partir de aquí, el agua se derrama libremente en el río.
 
Dibujo de un molino por dentro

LOS ARRIENDOS DE LOS MOLINOS
 
Era muy frecuente arrendar los molinos, ya que las inversiones eran importantes por lo que estaban sólo al alcance de las grandes familias que las tenían como fuente de ingresos. 

Las fechas de comienzo de los arriendos de los molinos coincidían con el primero de noviembre por ser el final del calendario agrícola y, sobre todo, por el caudal de agua que permitía su mejor explotación.
 
En la foto Luis Abasolo y Mari Zamalloa, vecinos del barrio de Urgoitia (1910). Foto: "Bazen Behin Galdakaon".
El molino de Urgoitia en el censo electoral elaborado el 15 de julio de 1893 estaba en el distrito de Usansolo en su barrio de Urgoitia, figuraban como molineros Felipe Ereño Jaureguisuría de 70 años y Alejo Zamalloa Zamalloa de 50 años de edad (su yerno), que tenía entonces un hijo de nombre Felipe Zamalloa Ereño de 24 años que también será el futuro molinero.

Las normas generales de arriendo imponían como obligaciones de los dueños las reparaciones o “maechuras troncales”, mientras que las “maechuras civiles” correspondían a los arrendatarios, que eran las reparaciones a los elementos que contenía el molino tales como utensilios, herramientas, etc. 

Uzuluze Errota, Orozko (Bizkaia)


Entre otras obligaciones adicionales que tenían muchos arrendatarios figuraban el cuidado de las tierras y de los montes del propietario, el cultivo de sus heredades, la roturación de nuevos espacios e incluso el labrado de varios quintales de hierro para el arrendador si se trataba de un molino con ferrería.


Muela de molino de Olabarri y las herramientas para su mantenimiento

Otra de las obligaciones del arrendatario era la de picar las piedras que se desgastaban y que dejaban de hacer así su función, para lo que había que sacarlas de su mecanismo, ardua tarea que se realizaba mediante poleas cada dos meses aproximadamente.


El Fuero Viejo de Bizkaia era muy contundente al respecto de las "errotarri" o muelas, condenando a muerte al que las destruyera, lo que nos deja bien a las claras la importancia de las piedras de molino: 

"De el que quebrantare ferrerías o molinos, o alguna parte de ellos. Fuero nuevo título 34, ley 19.48. Otrosí, qualquier que quebrantare rueda o ferrería o molino o calces o anteparas a sabiendas, que muera por ello". 

Enciclopedia Auñamendi: De izquierda a derecha en el molino de Urgoiti en Galdakano (hoy Usansolo): Luis Zamalloa Bilbao, Romualda Bilbao, Alejo Zamalloa (Sentado), María Zamalloa Bilbao
 
La "pensión" que se pagaba en Zeanuri a los Fieles Regidores o alcaldes del municipio en su visita anual, ascendía a cuatro reales por molino, visita en la cual se verificaban los pesos usados para evitar fraudes, momento en el que además se dirimían las diferencias sobre los gastos soportados por el dueño y por el inquilino mediante el arbitraje de los regidores. 


Lo más frecuente era que las rentas se pagasen en dinero, sin embargo, al menos hasta el siglo XVIII había quien pagaba las rentas parte en dinero y parte en especie.

EL ÍDOLO DE MIKELDI

 EL ÍDOLO DE MIKELDI 


Aitzol Altuna Enzunza



Foto sobre el año 1864 cuando fue recuperado.


En el año 1634 describía Gonzalo de Otalora y Guissasa: “…en una ermita de la Villa de Durango, llamada Miqueldi, se halla y vé una gran piedra, así monstruosa en la forma, como en el tamaño, cuya hechura es una Abbada ò Rinoceronte, con un globo grandísimo entre los pies, y en él tallados caracteres notables, y no entendidos, y por remate una espiga dentro de tierra, donde está eminente de más de dos varas. 

Está en campo raso (causa de mostrarse deslavado). No se tiene memoria de él, si bien corre por Idolo antiguo” ("Micrología de la Merindad de Durango").


Desaparecida ermita de San Vicente de Mikeldi junto al caserío del mismo nombre. Revistas Astola 2013 y debajo en Kobie 2021 Anejo 23 

Dos ilustres bizkaínos como fueron el impresor Juan Bautista Eustaquio Delmas y el archivero del señorío Antonio Trueba,  recuperaron el Mikeldi en 1864, ya que estaba semienterrado y abandonado al considerarse un ídolo no cristiano. 

Seguía entonces en los terrenos cercanos a la desaparecida ermita juradera San Vicente de Mikeldi de Iurreta, jurisdicción de Santa María de Uribarri de Durango, pero donde no hay tumbas ni otros elementos arqueológicos que permitan datarlo mejor o saber más de las gentes que allí lo enterraron.




El ídolo de Mikeldi fue cincelado en el duranguesado ya que está facturado en arenisca local, según el estudio de Juan Carlos Santamaría Escudero y Javier Hernáez D. de Vidaurreta en 1995 y en el año 2013 con un "levantamiento de precisión milimétrica mediante el uso de laser escáner 3D y la aplicación Leica Geosystems HDS Cyclone", donde se concluía que: 

“Piedra arenisca de Gallanda”, esta es la denominación tradicional que se presupone por algunos autores de la roca en la que se labró el ídolo zoomorfo. Gallanda, monte de 524 m, forma parte de las estribaciones presentes al norte del valle del Ibaizabal, cuya principal altura es el Monte Oiz, de 1026 m. (...).

Esta roca arenisca ha sido explotada como material de cantería y usada en numerosos edificios, tanto en la Merindad de Durango como en todo el Territorio Histórico de Vizcaya." Euskonews.  

Euskonews 777
HERNÁEZ D. DE VIDAURRETA, J. y SANTAMARÍA ESCUDERO, J. C., 1995, Levantamiento topográfico y estudio tridimensional del Mikeldi. Proyecto Fin de Carrera. Escuela universitaria de Ingeniería técnica Topográfica Universidad del País Vasco. Inédito. 
SANTAMARÍA ESCUDERO, J. C., 2013, Estudio tridimensional y modelizado del Ídolo de Miqueldi. TFG en Ingeniería geomática y Topografía. Universidad de Salamanca, Campus de Ávila. Inédito


En 1896 se colocó la mole frente a la ermita de San Vicente de Mikeldi hasta que en 1919 lo compró la Diputación y lo trasladó al Museo Arqueológico-Arkeologi Museoa en Bilbao.

Claustro del Euskal Museoa de Bilbao con el Mikeldi.


SOBRE SU SIGNIFICADO

En la revista Euskal Herria de diciembre del 2003, se decía que “representa un verraco (cerdo macho), cuya simbología fue expandida por los pueblos celtibéricos (sic.) (…) llegando los expertos a la conclusión de que nos encontramos ante protectores del ganado con la función sobrenatural de interceder entre las necesidades materiales del hombre y los poderes de la naturaleza, es decir, mantener la permanencia de la manada". 

A continuación veremos que, en realidad, no es atribuible a los pueblos celtas o celtibéricos ni su función parece que fuese esa.

 Copia en el lugar de su aparición.
Sus medidas son 1,40 m de altura y 1,82 de longitud con 1625 kg de peso. Los discos tienen un diámetro de 0,70 m.

Sigue comentando la mencionada revista divulgativa: "También se ha debatido su relación con simbologías de origen solar, ya que dispone de un disco entre patas y el cuerpo  (en realidad 2 concéntricos uno en cada cara). De hecho, este supuesto disco solar tiene notables parentescos con estelas solares, que datan de antes de Cristo”.

Estelas alto-medievales de Argiñeta en Elorrio (duranguesado), similares a las de época romana entre los pueblos euskaros.
 
Sobre las lápidas o "gizonarri" con formas celestes hablamos en: LEHOINABARRA: LAS PRIMERAS PALABRAS EN EUSKERA


El epigrafista, arqueólogo, filólogo e historiador español el padre F. Fita (1887), creía posible que fuese un dios semejante al Deus Urdoxus aquitano de época romana, es decir, un berraco (Urde=berraco; aquitano= ausko-i(pl)-itano), y es lo más aceptado actualmente.

Después, ha aparecido inscrito doblemente el mismo dios en Alta Nabarra en Argiñartiz-Guirguillano (comarca de Puente La Reina) y en Muskitz-Imotz en el 2012 (Ultzama), en sendas lápidas de época romana, lo que demostraría que su culto estaba extendido entre los diferentes pueblo euskaros prerromanos.

Altar funerario o ara votiva al díos euskaldun Urde de Muskitz, 2012. 


El prestigioso historiador, arqueólogo y epigrafista experto en época romana en Hispania, el alemán Emil Hübner (1834-1901), consideraba el Mikeldi como una figura funeraria destinada a señalar la tumba de un guerrero. 

Reproducción por IA de un guerrero enterrado con sus armas y ajuar sobre el cual estaría el Mikeldi

Cuando se encontró el Mikeldi cincelado en las esferas contenía algún tipo de escritura,  probablemente sobre un guerrero según señaló Gonzalo de Otalora y tal y como se ha demostrado mediante escáner, pero hoy ha desaparecido por la erosión del tiempo y el trajín que tuvo este monumento.



EL PARECIDO CON LOS ZOOMORFOS VETONES Y LUSITANOS 

El Mikeldi de Durango tiene similitudes físicas con las esculturas de verracos y toros del pueblo de prerromano de los vetones y lusitanos asentados entre los ríos Duero y Tajo, de factura local pero con influencia supuestamente celtas (el panceltismo de toda iberia no es una teoría demostrada), pero también lusitanas (que no hablaban un idioma celta como se ha demostrado), galaicas e incluso íberas del mediterráneo (altares similares).


Se encuentran estas representaciones sobre todo en Ávila, en Salamanca, en parte de Cáceres y en Zamora, así como las excepciones de esculturas en la provincia de Toledo como en La Puebla de Montalván y en Coca en Segovia que no son vetones pero sí geográficamente cercanos. 

Existen estas figuras también entre otros pueblos prerromanos de Iberia como los galaicos de Orense y Pontevedra, además de en las regiones lusas de Tras-os Montes y Beira Alta de la II Edad de Hierro.



De los 473 zoomorfos recogidos en catálogo se conservan 352, de lo cuales tan solo 30 tienen un epígrafe o marcas, siendo la mayoría un texto en latín, lo que sugiere que su incisión puede ser posterior a la propia escultura como veremos.


De todos ellos, como 35-40 están en territorio de los lusitanos, un pueblo que actualmente se descarta que fuese celta, aunque hablaba también un idiomas indoeuropeo.


Gregorio Manglano, doctor en Arqueología y patrimonio que los ha estudiado, comenta (2025): "(…) hay tres clases de verracos, que hemos dividido en las categorías A, B y C. La categoría A sería la más voluminosa y estaría compuesta por unos verracos que tendrían una finalidad económica, puesto que delimitarían pastos, surgencias (manantiales) o encerraderos de ganado". Estos son de la Edad de Hierro, los más antiguos.

"Verraco"  de Villanueva del Campillo Ávila,
parece más bien un toro de gran tamaño

"Después, llegados a los siglos II y I a.C., se está produciendo una conflictividad importantísima entre los pueblos indígenas de la Península Ibérica y los colonizadores romanos, y también entre los propios colonizadores romanos.  

Esa conflictividad bélica provoca que se utilice la figura del verraco para proteger de forma simbólica a las ciudades. Estos serían los del tipo B, que protegerían los castros u óppida. Es decir, pasaríamos de un carácter económico a un carácter étnico". 


"Y luego,  yo defiendo que hay un tercer momento que llega hasta parte del siglo III d.C. en el que Roma ya ha conquistado la Península Ibérica y da otro carácter a la figura del verraco. Es decir, ya no va a delimitar pastos ni tampoco ciudades, pero van a permitir que sigan existiendo. En este sentido, el verraco tendrá un carácter funerario y va a ser más reducido, esquemático y cúbico. 

Por tanto, el verraco siempre ha tenido una finalidad protectora: en primer lugar de pastos y recursos económicos, después como protector de ciudades, castros y óppida y, por último, como protector del alma de los difuntos". A partir del siglo III pierden toda funcionalidad.

Toros de Guisando en Ávila, 4 toros o verracos de los más antiguos entre los siglos IV y III a.C. En dos de ellos aparecen inscripciones en latín que no casi no se pueden leer sobre vitorias romanas o dedicados a personalidades romanas, por lo que se habrían realizado a posteriori durante el Imperio Romano cuando este territorio fue invadido en el siglo III-II a.C. 
Se mencionan los Toros de Guisando en el Lanzarillo de Tormes o por Cervantes en su obra
Nota hecha por el Académico correspondiente y alcalde de San Martín de Valdeiglesias, D. Pedro de la Garza del Bono. Entra en la Academia en 1877:
 La epigrafía en los Toros de Guisando:
CIL II 3053 Longinus / Prisco · Cala/etiq(um) · patri · f(aciendum) · c(uravit) FALSOS
CIL II 278*a: Caecilio · Metello // consuli · II · victori.
CIL II 278*b: Exercitus victor // hostibus fusis.
CIL II 278*c: L · Portio ob pro(vinciam) opt(ime) administratam // Bastetani populi p(onendum) c(uravit).
CIL II 278*d: Bellum Caesaris et patriae ex magna parte confectum est Sex(to) et Cn(eo) Mag(ni) Pompeii filiis hic in agro Bastetanorum profligatis.
Fuente: Hernando Sobrino, Mª Rosario, 2007, Los toros de Guisando y las glorias ajenas. 


DIFERENCIAS DEL MIKELDI CON ESTOS ÍDOLOS: CONCLUSIONES

El Mikeldi se diferencia claramente y a simple vista de los zoomorfos vetones y lusitanos al carecer todos ellos entre sus patas el círculo solar o la luna llena. 


Es más, está documentado, como hemos visto, que en el siglo XVII cuando apareció el verraco de Iurreta estaba inscrito en su esfera, como quedó ratificado por un escáner en el año 2013, lo que parece acercarlo más a las estelas funerarias de enterramientos humanos que a la simbología animalista sobrenatural. 

Elorriaga en Lemona, imitación de la lápida de época romana encontrada donde todos los símbolos como el "aspa de San Andrés", flores hexapétalas, símbolos lunares y solares o las cruces griegas son de indígenas karistios o karietes y ninguno celta, símbolos que se siguieron usando durante toda la Alta Edad Media.

La función del Mikeldi parece relacionada con el enterramiento de algún personaje de clase social muy alta frente al carácter protector de ganados y ciudades de las esculturas vetonas y lusitanas. La propia volumetría del Mikeldi es en general mucho mayor y su forma es, en todo, caso mucho más estilizada. 

Mikeldi sobre el año 1894 cuando fue colocado frente de Alejo de Gerequiz.



Además, existe otra representación monumental encontrada en Tarragona en territorio íbero, la cual tiene similitudes a las vetonas-lusitanas, pero también con notables diferencias en la forma (ver foto del adjunta), lo que demostraría la posibilidad de que no fuese un símbolo exclusivamente vetón-lusitano-galaico, sino que pudiera estar más extendido como ocurre con la esvástica u hoy en día con la cruz cristiana o la media luna musulmana.



La relación entre los Pueblos celtas y euskaros no está bien demostrada y, en todo caso, es muy escasa para ser pueblos fronterizos, tanto al norte los celtas de las Galias con los aquitanos euskaldunes (ausko+i+tano), como por el sur los baskones con los celtíberos, donde, además sabemos que estaban luchando por el territorio calagurritano a la llegada de las legiones romanas  (La Rioja Baja actual). 

https://www.youtube.com/watch?feature=shared&v=1dEREmLGNUE

Parece mucho más evidente la relación entre los Pueblos euskaros e íberos, sus vecinos por oriente, sobre todo entre los baskones prerromanos como en la evidencia de los numerales, restos hallados en las excavaciones de Andelos, Muruazabal de Andion en el municipio actual de Mendigorria o en el caso reciente de la mano de Irulegi, todos ellos en Alta Nabarra LEHOINABARRA: ¿CUÁL ES LA PALABRA ESCRITA EN EUSKERA MÁS ANTIGUA?