ENEKO ARITZA, REY BASKÓN

ENEKO ARITZA, REY BASKÓN
Aitzol Altuna Enzunza



"El vascón calzaba botas con espuelas, guerreaba con armas ligeras, escudo redondo, cabeza descubierta, era el ejército de choque del duque vascón, permanente en Bourges y plazas fuertes fronterizas, donde vivían con sus familias" B. Estornés Lasa.


(…) “Ya en el siglo IX los vascos de Pamplona pretenden emanciparse de la tutela carolingia varias veces, en el 812 Ludovico Pío envía una expedición punitiva; en el 816 a la muerte de Lupo-Sancho fracasó una nueva tentativa y en el 819 se sofoca por Pipinio” (…) “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

La lucha contra los francos continuó hasta que en el 824 tuvo lugar la segunda Batalla de Orreaga-Roncesvalles, donde los baskones se unieron en torno a un buruzagi, Eneko Aritza y su familia, que llegarán a dominar de nuevo y poco a poco toda Baskonia, euskaldun en idioma y cultura.

En ese año 824 el rey franco Pipinio armó a un nuevo ejército franco al mando de los condes Eblo y Aznar, que cruzó los Pirineos con la intención de “restaurar el orden”. Eblo y Aznar entraron en Pamplona sin aparentes dificultades, escarmentaron con la horca a muchos habitantes para evitar ser atacados por la retaguardia, nombraron abades y gobernantes fieles a los francos de nuevo.

A la vuelta, recorrieron el mismo camino que Carlomagno, por Ibañeta y por Luzaide-Valcarlos. Eblo y Aznar fueron atacados y apresados donde antes fuera derrotado el ejército de Carlomagno, en la zona de Valcarlos-Luzaide a Garazi (Sant Jean de Pie de Port), las familias vascas de los Ximeno, Garsea o Belasko (ahora contra los francos) fueron los que los derrotan y los que en realidad dominaban el territorio llamado por los francos: "Nauarri".

Aznar Galíndez era el antiguo conde del Aragón primigenio al que Eneko había desposeído de sus tierras poniendo al frente a su propio cuñado Galindo “el Malo”. Aznar fue dejado en libertad y mandado de vuelta al reino Franco mientras que Eblo fue entregado al emir de Córdoba Abderramán II como signo de alianza.

Estamos en el año 824 y fue conocida como la “Segunda Batalla de Roncesvalles”. En esta batalla destacó Eneko Aritza Ximeno (al que también se le llamará Iñigo Iñiguez Aritza o “Arista” al latinizar el nombre, o Eneko Enekones), de alrededor de cincuenta años, que contará en la batalla con sus hermanastros musulmanes del sur baskón, los Banu Casi, antiguos terratenientes baskones desde la época romana que se cambiaron de religión y que harán de tapón con el emir de Córdoba, lo que dio, sin duda, un respiro a los “nauarri”.

“Por lo que a la Vasconia surpirenaica se refiere, se sabe también que los musulmanes tomaron Pamplona varias veces durante el siglo VIII, pero acabaron reconociendo, mediante pactos y tributos, la soberanía de los cristianos de la “frontera superior”.
(…) Los emires de Córdoba reconocieron el carácter soberano del rey de Pamplona a cambio de tributos. No era el rechazo de esa soberanía sino la negativa a pagar tributo la que durante el siglo IX provocó que varias veces la tierras vascas y las de los Banu-Casi fueran devastadas por los ejércitos del emirato cordobés” “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

Las crónicas francas hablan de un Singuinum, Sigrinum o Sihiminum que era “duque” de Baskonia (probablemente un buruzagi emparentado con la nobleza baskona como denota su nombre), traducido modernamente como Jimeno (o Ximeno), apodado “el Fuerte”, que en el 781 defendió su fortaleza en el valle de Salazar-Zaraitzu contra la afeiza del califa musulmán Abderramán I que atacó Calahorra, Viguera, Logroño, Deio, Pamplona, Elo y Lumbier. Según el códice de Roda, habría venido huyendo del poder franco para instalarse de Tierras de Deio (Deierri) sobre el fatídico año 768. Se trataría quizás del abuelo de Eneko Aritza (su padre sería Eneko o Iñigo Ximenez) que controlarían también las tierras de Berrueza.

Serían también tierras de los Aritza o Ximeno las cuencas de los ríos Irati y Aragón, el Valle de Salazar, Aezkoa, Urraul, el Valle del Ronkal, Ansó y Navascués, donde se encuentra el monasterio de Leire, cuna espiritual del nuevo poder baskón, refugio contra los ataques musulmanes y donde descansan los restos de los primeros reyes nabarros. Según un documento, Eneko Aritza pasó parte de su infancia o juventud en la Baskonia continental aprendiendo a guerrear, en Bigorre, lo que probaría una vez más la gran relación norte-sur de Baskonia y de su hija, el reino de Pamplona-Nabarra. Ximénez de Rada: (trad.): "…un varón llegó del condado de Bigorcia acostumbrado a guerras e incursiones desde la infancia, llamado Enecho, al cual por su dureza en los combates, se le dio el nombre de Arista".

El Códice de Meyá o Roda del siglo X escrito en la corte de Nabarra y el documento más importante sobre los primeros reyes de Pamplona-Nabarra hace dos menciones: "Ordu numerum Regum Pampilonensium, …nneco cognomento Aresta" (…) "…et accepti alia uxor filia de Enneco Aresta".
En los textos de Ibn Haiyan, publicados por Lévi-Provençal y García Gómez: "Garsiva ibn Wannako al-Bascunisi.". Con su nombre y patronímico se lee en el mismo autor: "Se concertó también el aman con Wannako ibn Wanniko [Eneko Enékez] hermano de madre de Muza…". 

Julio Caro Baroja en su libro “Sondeos históricos” comenta que en el códice navarro de Roda aparece “Aresta” (claramente de Aretza) y “Arista” aparece ya tardíamente con Rodrigo Ximenez de Rada (s.XIII). El Príncipe de Biana en el siglo XV dice que "la Ariesta para el fuego, e Iñigo para los moros". El padre Larramendi (s.XVIII) hace derivar “arista” de “gari bizarra”, las barbas del maíz. Hay otros historiadores que buscan la procedencia de la palabra Arista en el pueblo del valle de Urraul Aristu o Ariztu (robledal también), por el que se conoció todo el valle en la antigüedad. En el medievo, y hasta época reciente, no se pensaba que el sobrenombre de Arista o Aresta procediera del roble (en vasco, “(h)aritz(a)” o "Aretz(a)"), sino de la raspa o filamentos de la espiga (conocidos como ariestas o aristas), elemento que se consideraba altamente inflamable.

Eneko Aritza habría sido coronado según la tradición en el valle del Ronkal, aunque en Altsasua una lápida entre Urdiain hacia Intsusburu, por el collado de Bernoa, en la ermita de San Pedro, situada en términos de Altsasu y grabada sobre el dintel de la puerta dice: AÑO DE SETECIENTOS Y DIECISIETE A VEINTE DE HENERO EN ESTA IGLLE. DE SAN PEDRO DE LA VALLE DE BVRVNDA FUE ELECTO I VNGIDO POR PRIMER REI DE NAVARRA, GARCIA XIMENEZ. Y ESTA ELECCIÓN CONFRM. EL MESMO AÑO EL PAPA GREGORIO SEGVNDO COMO PARECE POR SU BVLA QUE LA TIENE LA DICHA VALLE EN SV ARCHIVO. Gregorio II fue elegido Papa de Roma en el 715 y murió en el 731, por lo que no son la misma persona.

El ronkales Bernando Estornés Lasa, sobre esta leyenda en un artículo de prensa del año 2008, titulado: ¡REAL! ¡REAL! ¡REAL! Rey de la Faba, fiesta de ayer y de hoy, DIARIO DE NOTICIAS. (…) Monarquía navarra. Dicen los historiadores, aunque en ello no acaben de ponerse de acuerdo, y lo dice también la tradición oral, que es en una cueva de la Peña de Ezkaurre, en Isaba, donde un grupo de trescientos nobles se agrupó en el siglo VIII ante el acoso de las tropas musulmanas, y en donde proclamaron a uno de ellos como caudillo. Eneko Arista, o Aritza, era su nombre; primer monarca del entonces denominado Reino de Pamplona. No se trata, ni mucho menos, de pontificar sobre si esta primera coronación se produjo en Isaba, pues Alsasua también está en esa creencia y defiende ese puesto en la historia; pero lo cierto es que allí está la hipótesis, allí está la leyenda, allí están los Garcés (y lo siguen estando en el Roncal), y allí está el testimonio de don Rodrigo Ximénez de Rada asegurando que Eneko era un varón guerrero llegado de Bigorcia y que se refugió en los valles pirenaicos para luchar contra los moros.(…)


En todos estos siglos los baskones fueron independientes gracias a su resistencia al imperialismo godo, musulmán y sobre todo franco. No existe constancia documental de suceso bélico alguno interno entre vascos o baskones entre el 476 y el 824 ni posteriores, año de la creación comúnmente aceptada del reino de Pamplona-Nabarra, por lo que una conciencia nacional y un interés común en la defensa del territorio, riquezas y gentes frente a diferentes invasiones, debieron de ser las razones que nos llevaron a todos los vascos a aunar esfuerzos y crear un Estado vasco o nabarro.