EL CARLISMO HOY
Aitzol Altuna Enzunza
“¿Cuándo se estudiará con amor aquel desbordamiento popular que transcendía de toda forma? ¡Cuántas cosas cabían en los pliegues de aquel lema: ¡Dios, Patria y Rey!... Lo encasillaron y formularon y cristalizaron, y hoy no se ve aquel empuje profundamente popular; aquella protesta contra todo mandarinato, todo intelectualismo, y todo charlamentarismo, contra todo aristocratismo y centralización unificadora.
Fue un movimiento más europeo que español, un irrumpir de lo subconsciente en la conciencia, de lo intrahistórico en la historia. Pero en ésta se empantanó y al adquirir programa y forma, perdió su virtud. ¿Para qué seguir escribiendo de un momento intrahistórico que sólo vemos con prejuicios históricos? Quédese para otra ocasión”. Miguel de Unamuno (En entorno al casticismo, O.C. III, pp. 301 y 302).
LA RESURRECCIÓN DEL PARTIDO CARLISTA
Tras desaparecer como partido durante el la dictadura del General Franco el partido Comunión Tradicionalista, excisión que había convergido con los falangistas por orden del dictador y contra la volundad de los propios carlistas, entre 1970 y 1972 se refundó el Partido Carlista (PC). Sobre este proceso tan doloroso para el carlismo hablamos en LEHOINABARRA: EL CARLISMO EN 1936: ¿TRAIDORES O TRAICIONADOS?
El carlismo retomó su ideario o cuatrilema "Dios, Patria, Fueros y rey", se reorganizó en los “Congresos del Pueblo Carlista”, significativamente en Arbona (Lapurdi), ya que en 1968 el dictador había expulsado de España al nuevo pretendiente carlista e hijo de Javier, Carlos Hugo de Borbón y Parma (París 1930-Barcelona 2010), por pedir la unificación de Alta Nabarra, Bizkaia, Gipuzkoa, Alaba y La Rioja en Valvanera (patrona de La Rioja), además de por una entrevista en la que comentó, entre otras cosas contra el delfín nombrado por el caudillo Francisco Franco: “Ahora entiendo por qué Franco eligió a Juan Carlos como sucesor”.
En estos congresos se materializó el cambio ideológico del carlismo hacia un socialismo autogestionario y la conversión del Partido Carlista en un partido de masas sí, pero federal y democrático que aspiraba a una monarquía socialista basada en el pacto entre la dinastía y el pueblo.
Línea que dentro del carlismo ya había abierto el pretendiente Jaime III en la etapa anterior (conocidos entonces como “jaimistas”), inspirándose en la doctrina social de la Iglesia Católica derivada del Concilio Vaticano II, renovando su foralismo en clave confederal.
“No se trata de renunciar al término "Tradición". ¿Quien va a negar ahora que Arizmendiarreta, fundador del cooperativismo guipuzcoano fuera tradicionalista?¿Quien va a negar que en él subyace un socialismo cooperativista? Joannot de Haraneder.
Arizmendiarreta en plena guerra civil, colaboró con dos revistas nacionalistas, Eguna y Euskadi, y militó en el PNV. Estas actividades le llevaron a la cárcel, donde permaneció mes y medio hasta que fue absuelto de todos los cargos en 1937".
Con Carlos Hugo, la tendencia más a la izquierda del partido (Fuerzas Activas Revolucionarias Carlistas) celebró su propio Congreso en enero de 1972, en el mismo se habló de una “Federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas, incluyendo en el término Ibéricas, además de los pueblos sometidos al Estado Español, los territorios peninsulares sometidos al Estado Portugués y los territorios vasco y catalán sometidos al Estado Francés.
Tal Federación debe formarse en un proceso de integración voluntaria de los diferentes pueblos, y debe entenderse como un primer paso y un medio hacia un mundo socialista (…) Se reconoce por tanto el principio de autodeterminación de los pueblos” .
EL CARLISMO: SOCIALISTA, FEDERALISTA Y AUTOGESTIONARIO
En el libro "Del tradicionalismo al socialismo autogestionario" Josep Miralles Climent escribe cómo "en junio de 1972, se realizó un nuevo congreso, también Arbonne (Arbona, Lapurdi), en el que se plasmaron los objetivos ideológicos del carlismo.
Concretados en cuatro puntos que recogían las tres grandes libertades propugnadas: libertad política, libertad sindical y libertad regional.
El primer punto hablaba del principio de libertad y decía así:
-Propugnamos libertad en todo. Sin más limitaciones que la que marque la libertad social, la libertad comunitaria, quedando determinada y condicionada la libertad individual a la colectiva, porque ese es el signo del derecho natural...
Por primera vez se habla oficialmente de la autogestión. Y se hace en uno de los puntos dedicados a la libertad sindical, en los siguientes términos:
-La Revolución Social debe conducir a la democracia económica, donde los medios de producción estén controlados por la sociedad. Esta democracia permitirá que la planificación económica nazca del seno del mundo del trabajo y que el sistema productivo sea de servicio y no de campo especulativo del capital, que la empresa se desarrolle como consecuencia de la autogestión de la sociedad.
En este mismo documento, al hablar del carlismo como partido político, se identifica como partido de clase y lo expone de la siguiente manera:
-El Carlismo rechaza la división de la sociedad en clases sociales que han establecido las oligarquías capitalistas, creando e imponiendo privilegios y produciendo desigualdades entre ellas. La sociedad debe ser una clase, la clase del trabajo. Solamente deben existir funciones y responsabilidades emanadas del trabajo. No reconocemos otras diferencias, porque todos tenemos los mismos derechos y deberes ante la sociedad. Somos por tanto un Partido de clase («Los Congresos del Pueblo Carlistas", "Linea ideológica-politica del Partido Carlista" aprobada en el Congreso Pueblo Carlista de junio de 1972).
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| "Del tradicionalismo al socialismo autogestionario" Josep Miralles Climent |
El Partido Carlista pese a los diversos nombres que ha tenido, es actualmente el más antiguo de España y el segundo de Europa tras el partido Tory británico (1839), ya que se constituyó formalmente en 1869 bajo el nombre de Asociación Católico-Monárquica, para participar en elecciones de ese año donde lograron 22 diputados de 352, tras su segunda derrota consecutiva en el campo de batalla.
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| "Del tradicionalismo al socialismo autogestionario" Josep Miralles Climent |
El Partido Comunista de España PCE y el Partido Carlista, fueron durante el franquismo las dos fuerzas más numerosas en España contra el régimen, ambas contaron con grupos armados que lucharon contra el franquismo mediante antentados.
En los últimos años del Régimen, el Partido Carlista estuvo dentro del Frente Democrático Revolucionario para derrocar el último reducto del fascismo en Europa, pero sin éxito:
"Su firme compromiso de luchar en la oposición con la aportación de todas sus fuerzas para el derrocamiento del régimen, como medio para alcanzar la libertad del Pueblo y el establecimiento de estructuras reales y profundas de Justicia y Libertad:
1. Liquidación del régimen franquista.
2. Establecimiento de las normas imprescindibles que garanticen la libertad y los derechos de las personas, de las comunidades y de los pueblos en un orden político, económico, espiritual y social.
3. Establecimiento de la reglas democráticas que hagan posible la participación de todos, sin discriminación.
El Partido Carlista presenta su opción que es la consecución de un sistema socialismo en libertad, mediante la Revolución Social que estructura la sociedad de acuerdo los siguientes principios:
1. El derecho de los pueblos a la autodeterminación para la constitución de la federación de las Repúblicas Sociales.
2. El sistema económico de autogestión que libre a los medios de producción de manos privadas, con la planificación democrática y sindicalismo de gestión y de defensa de los trabajadores.
3. Que la libertad política no quede en manos de grupos de poder.
4. La garantía del poder popular alcanzará la Revolución Social permanente está en la Dinastía a través del pacto con el Pueblo.
JURRAMENDI o MONTEJURRA
La Batalla de Montejurra o Jurramendi fue el 7 de noviembre de 1873, la guerrilla carlista ganó al ejército liberal causándole el doble de bajas y mantuvo el control de Estella-Lizarra hasta el final de la guerra. Desde entonces, Jurramendi se convirtió en símbolo del carlismo y todos los años celebra una romería.
Tras la muerte del dictador F. Franco (1975), el príncipe Sixto de Borbón, hermano del pretendiente Carlos Hugo, apoyado por elementos de origen franquista, intentó organizar un carlismo de extrema derecha alternativo al Partido Carlista que se había inclinado, en su opinión, hacia la izquierda.
Contaba para ello con una fuerte colaboración de la neofalangista Fuerza Nueva, llegando sus seguidores a ejecutar un atentado contra los carlistas fieles al pretendiente Carlos Hugo en la concentración anual del carlismo en 1976 en Montejurra-Jurramendi, donde se conmemora anualmente la batalla que tuvo lugar allí en 1873, en lo que comúnmente se denominó como los "sucesos de Montejurra" y que se saldaron con la muerte a balazos de dos carlistas y varios heridos, cuando ultraderechistas españoles, franceses, italianos e incluso argentinos infiltrados por el Gobierno español y que poco tenían que ver con el carlismo, abrieron fuego indiscriminado.
Con este brutal atentado, el Gobierno franquista español con el rey Juan Carlos I (Roma 1938), Manuel Fraga e incluso Adolfo Suárez al mando según se ha demostrado, quiso detener el resurgir de un carlismo autogestionario y de izquierdas para proteger así la figura del rey elegido por el dictador ante el pretendiente al trono de España Carlos Hugo, que estaba mucho más preparado y con una personalidad más atrayente que su pariente lejano apodado después el Campechano".
Los detenidos por el atentado de Montejurra, como el ex comandante del ejército español Jose Luis Marín García Verde, pasaron unos pocos meses en un cuartelillo entre colegas y después fueron amnistiados al año siguiente en 1977.
EL FINAL DE JAVIER DE BORBÓN-PARMA
Sin embargo, Javier hizo dos declaraciones en Paris ante dos notarios diferentes, la primera a instancias de su hijo Sixto-Enrique que dirigía entonces Comunión Tradicionalista:
"Pido a Dios que el Carlismo, sin desviación alguna, siga fiel a sí mismo para el mejor servicio de España y de la Cristiandad".
La última declaración notarial decía, sin embargo, todo lo contrario a favor de su otro hijo Carlos Hugo:
"Hoy, día siete de marzo de 1977, me dirijo a todos vosotros, carlistas, para di-sipar las dudas que se hayan podido producir en torno a unas manifestaciones mías. Es mi hijo Carlos Hugo, el único sucesor político y máximo responsable de la dirección del Carlismo. [...] Para evitar cualquier confusión, esta es mi última declaración política.
[...] Seguiré, desde mi retiro, prestando el mayor servicio, que es pedir a Dios que ayude a mi hijo Carlos Hugo y a todos vosotros, carlistas, en la tarea tan difícil en que estáis empeñados".
DE NUEVO EL TRADICIONALISMO-INTEGRISTA
La derecha del carlismo se separó de nuevo del Partido Carlista y los elementos tradicionalistas del carlismo se reorganizaron en el "Congreso de la Unidad Carlista" celebrado en 1986 en San Lorenzo de El Escorial –Madrid- refundado como Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), nombre que retoman de la etapa anterior de la que se proclama heredera y continuadora de su historia, doctrina y pensamiento monárquico y político fuera de la línea oficial del carlismo.
El “Tradicionalismo” tendría como puntos centrales el cuatrilema: “Dios, Patria, Fueros, Rey":
1ª España, o mejor, las Españas, son un conjunto de pueblos dotados de peculiaridades históricas, culturales, institucionales, políticas y jurídicas, unidos por dos lazos: la fe en el mismo Dios y la fidelidad al mismo Rey.
2ª Por ser la verdad revelada superior a las actividades volitivas o a los extravíos intelectuales de la criatura racional, la Religión católica, apostólica, romana se halla por encima de toda discusión. La Comunión Tradicionalista recaba la gloria de las Españas en su función secular de brazo armado de la verdad católica.
3ª Como encarnación de las varias Tradiciones aunadas en la Tradición común de las Españas, los Fueros de cada Reino, Principado, Señorío o Provincia cobrarán vigor completo, atemperados a las circunstancias de nuestra época. Asimismo se instaurarán los fueros orgánicos de las instituciones sociales que lo requieran.
Esta formación actualmente no reconoce a ningún pretendiente dando por zanjada esta cuestión y aceptando a Juan Carlos I-Felipe VI, los reyes impuestos por el último dictador Francisco Franco. En una purga, expulsaron del partido a los cuadros franquistas e integristas que se habían incorporado al mismo 1996.
EL CARLISMO TRAS LA DICTADURA
El Partido Carlista tenía 8.500 militantes en 1977, no pudo participar en las primeras elecciones al parlamento español por no llegarle el reconocimiento que obtuvo incluso el Partido Comunista.
En opinión de su máximo dirigente en esos años Carlos Hugo de Borbón y Parm, en 1977 se aplazó su legalización del partido para descabalgarlo cuando aún tenía una importante base social, lo que no impidió que pidiera el voto positivo para la Constitución española de 1978 y para el Estatuto de Gernika de 1979.
Sin embargo, una parte importante de los militantes y simpatizantes del partido optaron por entrar en movimientos nacionalistas vascos, catalanes y regionalistas de izquierdas.
En las elecciones generales de marzo de 1979 el PC obtuvo 50.552 votos (el 0,28%) y quedó sin representación parlamentaria. El propio Carlos Hugo, al que tan un año antes el franquismo había entregado su pasaparte y dado la posibilida de residir en España, se presentó por la recién creada Comunidad Foral Navarra obteniendo 19.522 de los votos, el 7,7%, quedándose sin escaño por unos mil votos. En la también recién creada Comunidad Autónoma Vasca o del País Vasco (CAV) el carlismo obtuvo tan solo el 0,65% de los votos.
El Partido Carlista dejó de acudir a la mayoría de los procesos electorales por falta de fondos y militancia. Carlos Hugo I Borbón-Parma dimitió de su cargo en 1979 y causó baja en el Partido Carlista en 1980 tras la derrota electoral, aunque sin renunciar a sus derechos dinásticos a la corona de España.
“El carlismo, por su concepción de un Estado plurinacional, muy próxima por consiguiente a los planteamientos de la mayor parte de los partidos autonómicos, puede aportar una visión política de la sociedad de futuro, para articularla desde abajo con una democracia más directa y con la aplicación del principio de subsidiariedad” Carlos Hugo de Borbón y Parma, pretendiente carlista.
Comunión Tradicionalista Carlista por su parte obtuvo 25.000 votos en toda España en sus candidaturas al
Senado en el año 2004 y 45.000 votos en sus candidaturas al Senado en las elecciones
generales de 2008 también en toda España, pero apenas tuvo votos en la CAV y
CFN.
EL CARLISMO HOY
El carlismo de izquierdas es partidario de la “capilaridad”, de la potenciación del poder de los municipios incluso de los barrios en “Auzolan”, el respeto a la idiosincrasia de los pueblos y las realidades históricas de la corona española que tenían su máxima referencia en los Fueros o derecho pirenaico, tanto nabarros como aragoneses y de los diferentes territorios que configuraron ambos reinos o Estados.
El carlismo de izquierdas actual se declara laico, federal-no
monárquico y continúa electoralmente como Partido Carlista (PC). Tras
participar en la creación del partido comunista español “Izquierda Unida”
(1986-87) se salió de la coalición y desde diciembre de 1991 funciona como una
federación de partidos (en coherencia a su propuesta como estructura política
para España), a la que está federado en CFN y CAV el Partido Carlista de
Euskalherria / Euskal-Herriko Karlista Alderdia (EKA), con el lema "Libertad,
Socialismo, Federalismo y Autogestión".
Inicialmente fue denominado por
influencia de la terminología aranista "Euskadiko Karlista Alderdia"
que sustituyó por Euskal Herria al quedar “Euskadi” como nombre para una autonomía española dada
por Madrid a la Nabarra Occidental en 1979.
“En la larga lucha por la recuperación de las Libertades, se ha
acudido según los tiempos, a lemas o principios con cuyo apoyo se pensaba iba a
ser posible alcanzarlas. Primero fueron los de Dios, Patria, Rey, después
fueron los de Dios, Patria, Fueros y Rey y actualmente Libertad, Socialismo,
Federalismo y Autogestión” Partido Carlista de Euskalherria / Euskal-Herriko
Karlista Alderdia.
En 1998 fue uno de los partidos y asociaciones firmantes del Pacto de Lizarra-Estella junto con el nacionalismo vasco y aprobado por la Asamblea de Municipios Vascos donde participó activamente Euskalerriko Karlista Alderdia:
- "Se declara que el País Vasco, integrado por las actuales provincias de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya, constituye una entidad natural y jurídica, con personalidad política propia, y se le reconoce como tal el derecho a constituirse y regirse por sí mismo, como Estado autónomo dentro de la totalidad del Estado español, con el que vivirá articulado conforme a las normas de la ley de relaciones, concertada en el presente Estatuto.
Cada una de las referidas provincias se constituirá y regirá, a su vez, autónomamente, dentro de la unidad del País Vasco".
En el año 2000 comenzó un proceso de reconstrucción del partido y
se presentó a las elecciones municipales de 2003 en varios municipios nabarros,
obteniendo representación en unos pocos ayuntamientos.
En 2005 se pronunció en contra de la Constitución Europea. En las elecciones españolas del 2008 EKA obtuvo poco más de 2.000 votos.
“Nosotros no hemos fracasado. El fracaso es de toda la sociedad.
Los fracasados son Uds. que creen en esa Europa que nos están vendiendo. Una
Europa hecha a espaldas de los pueblos que la componen. La Europa de los
mercaderes y la burguesía más reaccionaria....
Nosotros creemos en una Europa nacida de la cesión del derecho que
nos corresponde como pueblo. Tampoco admitimos ni admitiremos las concesiones
de un único Estado Europeo. Somos nosotros quienes dotamos al Estado de su
soberanía política a través de nuestras instituciones. Somos nosotros como
vascos quienes la cedemos al Estado Español y en consecuencia al Estado
Europeo” (“Nosotros los carlistas” Eudo E.K.A. Bizkaia).
Estella-Lizarra – El Partido Carlista celebró ayer su fiesta anual en los alrededores de Montejurra. “Acudimos a esta montaña que tantos recuerdos nos trae de nuestra lucha por las libertades políticas en tiempos de la dictadura y también en esos años de la transición que dieron pie al llamado Régimen del 78”, aseguró en la campa de Montejurra el secretario de la organización en Alta Nabarra del Partico Carlista
EL FINAL
En el 2010 murió Carlos Hugo y dejó sus derechos dinásticos en manos de su hijo Carlos Javier duque de Parma (Países Bajos 1970), lo que supuso el mazazo definitivo para el movimiento carlista como partido de masas, lo mismo hizo Sixto en su hijo como pretendiente tradicionalista.
ANEXO
PRIMERA GUERRA CARLISTA
SEGUNDA GUERRA CARLISTA

































