EL ÍDOLO DE MIKELDI

 EL ÍDOLO DE MIKELDI 


Aitzol Altuna Enzunza



Foto sobre el año 1864 cuando fue recuperado.


En el año 1634 describía Gonzalo de Otalora y Guissasa: “…en una ermita de la Villa de Durango, llamada Miqueldi, se halla y vé una gran piedra, así monstruosa en la forma, como en el tamaño, cuya hechura es una Abbada ò Rinoceronte, con un globo grandísimo entre los pies, y en él tallados caracteres notables, y no entendidos, y por remate una espiga dentro de tierra, donde está eminente de más de dos varas. 

Está en campo raso (causa de mostrarse deslavado). No se tiene memoria de él, si bien corre por Idolo antiguo” ("Micrología de la Merindad de Durango").


Desaparecida ermita de San Vicente de Mikeldi junto al caserío del mismo nombre. Revistas Astola 2013 y debajo en Kobie 2021 Anejo 23 

Dos ilustres bizkaínos como fueron el impresor Juan Bautista Eustaquio Delmas y el archivero del señorío Antonio Trueba,  recuperaron el Mikeldi en 1864, ya que estaba semienterrado y abandonado al considerarse un ídolo no cristiano. 

Seguía entonces en los terrenos cercanos a la desaparecida ermita juradera San Vicente de Mikeldi de Iurreta, jurisdicción de Santa María de Uribarri de Durango, pero donde no hay tumbas ni otros elementos arqueológicos que permitan datarlo mejor o saber más de las gentes que allí lo enterraron.




El ídolo de Mikeldi fue cincelado en el duranguesado ya que está facturado en arenisca local, según el estudio de Juan Carlos Santamaría Escudero y Javier Hernáez D. de Vidaurreta en 1995 y en el año 2013 con un "levantamiento de precisión milimétrica mediante el uso de laser escáner 3D y la aplicación Leica Geosystems HDS Cyclone", donde se concluía que: 

“Piedra arenisca de Gallanda”, esta es la denominación tradicional que se presupone por algunos autores de la roca en la que se labró el ídolo zoomorfo. Gallanda, monte de 524 m, forma parte de las estribaciones presentes al norte del valle del Ibaizabal, cuya principal altura es el Monte Oiz, de 1026 m. (...).

Esta roca arenisca ha sido explotada como material de cantería y usada en numerosos edificios, tanto en la Merindad de Durango como en todo el Territorio Histórico de Vizcaya." Euskonews.  

Euskonews 777
HERNÁEZ D. DE VIDAURRETA, J. y SANTAMARÍA ESCUDERO, J. C., 1995, Levantamiento topográfico y estudio tridimensional del Mikeldi. Proyecto Fin de Carrera. Escuela universitaria de Ingeniería técnica Topográfica Universidad del País Vasco. Inédito. 
SANTAMARÍA ESCUDERO, J. C., 2013, Estudio tridimensional y modelizado del Ídolo de Miqueldi. TFG en Ingeniería geomática y Topografía. Universidad de Salamanca, Campus de Ávila. Inédito


En 1896 se colocó la mole frente a la ermita de San Vicente de Mikeldi hasta que en 1919 lo compró la Diputación y lo trasladó al Museo Arqueológico-Arkeologi Museoa en Bilbao.

Claustro del Euskal Museoa de Bilbao con el Mikeldi.


SOBRE SU SIGNIFICADO

En la revista Euskal Herria de diciembre del 2003, se decía que “representa un verraco (cerdo macho), cuya simbología fue expandida por los pueblos celtibéricos (sic.) (…) llegando los expertos a la conclusión de que nos encontramos ante protectores del ganado con la función sobrenatural de interceder entre las necesidades materiales del hombre y los poderes de la naturaleza, es decir, mantener la permanencia de la manada". 

A continuación veremos que, en realidad, no es atribuible a los pueblos celtas o celtibéricos ni su función parece que fuese esa.

 Copia en el lugar de su aparición.
Sus medidas son 1,40 m de altura y 1,82 de longitud con 1625 kg de peso. Los discos tienen un diámetro de 0,70 m.

Sigue comentando la mencionada revista divulgativa: "También se ha debatido su relación con simbologías de origen solar, ya que dispone de un disco entre patas y el cuerpo  (en realidad 2 concéntricos uno en cada cara). De hecho, este supuesto disco solar tiene notables parentescos con estelas solares, que datan de antes de Cristo”.

Estelas alto-medievales de Argiñeta en Elorrio (duranguesado), similares a las de época romana entre los pueblos euskaros.
 
Sobre las lápidas o "gizonarri" con formas celestes hablamos en: LEHOINABARRA: LAS PRIMERAS PALABRAS EN EUSKERA


El epigrafista, arqueólogo, filólogo e historiador español el padre F. Fita (1887), creía posible que fuese un dios semejante al Deus Urdoxus aquitano de época romana, es decir, un berraco (Urde=berraco; aquitano= ausko-i(pl)-itano), y es lo más aceptado actualmente.

Después, ha aparecido inscrito doblemente el mismo dios en Alta Nabarra en Argiñartiz-Guirguillano (comarca de Puente La Reina) y en Muskitz-Imotz en el 2012 (Ultzama), en sendas lápidas de época romana, lo que demostraría que su culto estaba extendido entre los diferentes pueblo euskaros prerromanos.

Altar funerario o ara votiva al díos euskaldun Urde de Muskitz, 2012. 


El prestigioso historiador, arqueólogo y epigrafista experto en época romana en Hispania, el alemán Emil Hübner (1834-1901), consideraba el Mikeldi como una figura funeraria destinada a señalar la tumba de un guerrero. 

Reproducción por IA de un guerrero enterrado con sus armas y ajuar sobre el cual estaría el Mikeldi

Cuando se encontró el Mikeldi cincelado en las esferas contenía algún tipo de escritura,  probablemente sobre un guerrero según señaló Gonzalo de Otalora y tal y como se ha demostrado mediante escáner, pero hoy ha desaparecido por la erosión del tiempo y el trajín que tuvo este monumento.



EL PARECIDO CON LOS ZOOMORFOS VETONES Y LUSITANOS 

El Mikeldi de Durango tiene similitudes físicas con las esculturas de verracos y toros del pueblo de prerromano de los vetones y lusitanos asentados entre los ríos Duero y Tajo, de factura local pero con influencia supuestamente celtas (el panceltismo de toda iberia no es una teoría demostrada), pero también lusitanas (que no hablaban un idioma celta como se ha demostrado), galaicas e incluso íberas del mediterráneo (altares similares).


Se encuentran estas representaciones sobre todo en Ávila, en Salamanca, en parte de Cáceres y en Zamora, así como las excepciones de esculturas en la provincia de Toledo como en La Puebla de Montalván y en Coca en Segovia que no son vetones pero sí geográficamente cercanos. 

Existen estas figuras también entre otros pueblos prerromanos de Iberia como los galaicos de Orense y Pontevedra, además de en las regiones lusas de Tras-os Montes y Beira Alta de la II Edad de Hierro.



De los 473 zoomorfos recogidos en catálogo se conservan 352, de lo cuales tan solo 30 tienen un epígrafe o marcas, siendo la mayoría un texto en latín, lo que sugiere que su incisión puede ser posterior a la propia escultura como veremos.


De todos ellos, como 35-40 están en territorio de los lusitanos, un pueblo que actualmente se descarta que fuese celta, aunque hablaba también un idiomas indoeuropeo.


Gregorio Manglano, doctor en Arqueología y patrimonio que los ha estudiado, comenta (2025): "(…) hay tres clases de verracos, que hemos dividido en las categorías A, B y C. La categoría A sería la más voluminosa y estaría compuesta por unos verracos que tendrían una finalidad económica, puesto que delimitarían pastos, surgencias (manantiales) o encerraderos de ganado". Estos son de la Edad de Hierro, los más antiguos.

"Verraco"  de Villanueva del Campillo Ávila,
parece más bien un toro de gran tamaño

"Después, llegados a los siglos II y I a.C., se está produciendo una conflictividad importantísima entre los pueblos indígenas de la Península Ibérica y los colonizadores romanos, y también entre los propios colonizadores romanos.  

Esa conflictividad bélica provoca que se utilice la figura del verraco para proteger de forma simbólica a las ciudades. Estos serían los del tipo B, que protegerían los castros u óppida. Es decir, pasaríamos de un carácter económico a un carácter étnico". 


"Y luego,  yo defiendo que hay un tercer momento que llega hasta parte del siglo III d.C. en el que Roma ya ha conquistado la Península Ibérica y da otro carácter a la figura del verraco. Es decir, ya no va a delimitar pastos ni tampoco ciudades, pero van a permitir que sigan existiendo. En este sentido, el verraco tendrá un carácter funerario y va a ser más reducido, esquemático y cúbico. 

Por tanto, el verraco siempre ha tenido una finalidad protectora: en primer lugar de pastos y recursos económicos, después como protector de ciudades, castros y óppida y, por último, como protector del alma de los difuntos". A partir del siglo III pierden toda funcionalidad.

Toros de Guisando en Ávila, 4 toros o verracos de los más antiguos entre los siglos IV y III a.C. En dos de ellos aparecen inscripciones en latín que no casi no se pueden leer sobre vitorias romanas o dedicados a personalidades romanas, por lo que se habrían realizado a posteriori durante el Imperio Romano cuando este territorio fue invadido en el siglo III-II a.C. 
Se mencionan los Toros de Guisando en el Lanzarillo de Tormes o por Cervantes en su obra
Nota hecha por el Académico correspondiente y alcalde de San Martín de Valdeiglesias, D. Pedro de la Garza del Bono. Entra en la Academia en 1877:
 La epigrafía en los Toros de Guisando:
CIL II 3053 Longinus / Prisco · Cala/etiq(um) · patri · f(aciendum) · c(uravit) FALSOS
CIL II 278*a: Caecilio · Metello // consuli · II · victori.
CIL II 278*b: Exercitus victor // hostibus fusis.
CIL II 278*c: L · Portio ob pro(vinciam) opt(ime) administratam // Bastetani populi p(onendum) c(uravit).
CIL II 278*d: Bellum Caesaris et patriae ex magna parte confectum est Sex(to) et Cn(eo) Mag(ni) Pompeii filiis hic in agro Bastetanorum profligatis.
Fuente: Hernando Sobrino, Mª Rosario, 2007, Los toros de Guisando y las glorias ajenas. 


DIFERENCIAS DEL MIKELDI CON ESTOS ÍDOLOS: CONCLUSIONES

El Mikeldi se diferencia claramente y a simple vista de los zoomorfos vetones y lusitanos al carecer todos ellos entre sus patas el círculo solar o la luna llena. 


Es más, está documentado, como hemos visto, que en el siglo XVII cuando apareció el verraco de Iurreta estaba inscrito en su esfera, como quedó ratificado por un escáner en el año 2013, lo que parece acercarlo más a las estelas funerarias de enterramientos humanos que a la simbología animalista sobrenatural. 

Elorriaga en Lemona, imitación de la lápida de época romana encontrada donde todos los símbolos como el "aspa de San Andrés", flores hexapétalas, símbolos lunares y solares o las cruces griegas son de indígenas karistios o karietes y ninguno celta, símbolos que se siguieron usando durante toda la Alta Edad Media.

La función del Mikeldi parece relacionada con el enterramiento de algún personaje de clase social muy alta frente al carácter protector de ganados y ciudades de las esculturas vetonas y lusitanas. La propia volumetría del Mikeldi es en general mucho mayor y su forma es, en todo, caso mucho más estilizada. 

Mikeldi sobre el año 1894 cuando fue colocado frente de Alejo de Gerequiz.



Además, existe otra representación monumental encontrada en Tarragona en territorio íbero, la cual tiene similitudes a las vetonas-lusitanas, pero también con notables diferencias en la forma (ver foto del adjunta), lo que demostraría la posibilidad de que no fuese un símbolo exclusivamente vetón-lusitano-galaico, sino que pudiera estar más extendido como ocurre con la esvástica u hoy en día con la cruz cristiana o la media luna musulmana.



La relación entre los Pueblos celtas y euskaros no está bien demostrada y, en todo caso, es muy escasa para ser pueblos fronterizos, tanto al norte los celtas de las Galias con los aquitanos euskaldunes (ausko+i+tano), como por el sur los baskones con los celtíberos, donde, además sabemos que estaban luchando por el territorio calagurritano a la llegada de las legiones romanas  (La Rioja Baja actual)

https://www.youtube.com/watch?feature=shared&v=1dEREmLGNUE

Parece mucho más evidente la relación entre los Pueblos euskaros e íberos, sus vecinos por oriente, sobre todo entre los baskones prerromanos como en la evidencia de los numerales, restos hallados en las excavaciones de Andelos, Muruazabal de Andion en el municipio actual de Mendigorria o en el caso reciente de la mano de Irulegi, todos ellos en Alta Nabarra LEHOINABARRA: ¿CUÁL ES LA PALABRA ESCRITA EN EUSKERA MÁS ANTIGUA?