HISTORIA DEL DUCADO DE BASKONIA


HISTORIA DE BASKONIA
Aitzol Altuna Enzunza




LA SUPERVIVENCIA DEL EUSKERA

“Todos los pueblos que no tienen memoria desaparecen”.

Lo que hoy llamamos País Vasco es en la actualidad una región europea muy pequeña, pero no ha sido siempre así. En el siglo I a. C., a la llegada de las legiones romanas a tierras euskaras, los euskaros nos extendíamos muy al Norte y muy al sur de los Pirineos, se trata del territorio donde habitábamos desde tiempos remotos y que tendría entonces los siguientes límites aproximados: por el Norte más allá de Burdeos y del río Garona hacia el Loira, por el Noroeste la frontera estaría en Tolouse bajando al nacedero del Garona en el Valle de Aran en Lleida (territorio llamado primero Novempopulania y después Akitania), abarcando todo el Pirineo a ambos lados, siguiendo hacia el Sur por el río Segre hasta Zaragoza, antigua Salduba, con el Ebro como frontera natural, “Quod inquietos baskones proelabiur" , remontando el mismo nos contrariamos con diferentes Pueblos euskaros hasta el río Anson y más allá.

Los lugares donde aparecen las primeras palabras en euskera son estelas Akitanas de los siglos I-II, la zona más romanizada. Más de 400 nombres propios en lápidas o estelas, dentro de textos latinos normalmente, y 70 de divinidades, la mayor concentración de divinidades de todo el Imperio Romano junto a los encontrados en el occidente de la Península Ibérica. Lápidas aparecidas en Saint-Aventin (Haute-Garonne), Saint-Bertrand-de-Comminges (Haute-Garonn), Baudéan (Hautes-Pyrénées), Luchon (Haute-Garonne), Cadéac (Hautes Pyrénées), Ardiège (Haute-Garonne), Sain-Gaudens (Haute-Garonne), Loudenvielle (Hautes Pyrénées), Cardeilhac (Haute-Garonne), Saint-Pée-d'Ardet (Haute-Garonne), St.-Béat (Haute-Garonne), Gourdan (Haute-Garonne), monte Gar (Haute-Garonne) o Bagnères-de-Bigorre,

Pero también se han encontrado este tipo de estelas con inscripciones en euskera en Angostina (Alaba), Oiartzun (Gipuzkoa), Miñao Goien (Alaba), Atharratze (Zuberoa), Iruña de Oka (Veleia, en Alaba), S. Román de S. Millán (Alaba), Usua (Alta Navarra), Herat (Alta Navarra), Barbarin (Alta Navarra), Lerga (Alta Navarra), Dulantzi (Alaba), e incluso en el Pirineo como Escuñau (Val de Aran, Lleida, Catalunya) etc. Y recientemente, en Otañes (Cantabria cerca de Bizkaia, autrigones), una divinidad local “Salus Umeritana” y en el ara de Forua del siglo I la divinidad local “Ivilia” (Ana Martínez Salcedo, arqueóloga).

Tal y como recoge Estornés Lasa en sus libros sobre los “Orígenes de los vascos”, un resumen de esas palabras sería: Aher Ama Amoena Andere Arix Arte Asto Atta Bai Begi Bele Bels Berri Bihox Bihox Buru Erdi Erri Garr Gison Har Gorri Idi Ili Illun Ilur Itur Ituri Lapur Larra Larra Lehen Lur Neska Sembe Osto Lex Oia Ocho Vasco Viriatu etc.

Sabemos que en el Norte de Hispania o “tierra de conejos” como llamaban los cartagineses primero y los romanos después a la Península Ibérica , estaba aún sin dominar ni conquistar en el siglo I a.C. (las Guerras Cántabras son del año 26 a.C.), por tanto los astures (o zoelas), la actual Galicia y el oriente de la comunidad cántabra se romanizaron en los siglos I y II, salvo zonas boscosas o selváticas.

Respecto a los idiomas de esa región, siguiendo a J. Caro Baroja, en lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal (provincia de Gallaecia), además del celta los autores romanos nos dicen que se hablaban otros idiomas sin mencionar cuales. Después, a lo largo de la cornisa cantábrica, nos dice Estrabón III, 3,7 (155): “semejante es la vida de todos los montañeses, y, como queda indicado, incluyo entre ellos a los que habitan la costa septentrional de Iberia, a los galaicos, astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo, pues todos tienen las mismas costumbres”. Para los romanos los idiomas de astures o gallegos eran incomprensibles y la de cántabros y euskaros impronunciables, los primeros serían idiomas celtas y los segundos euskaros con zonas fronterizas bilingües. Hubo zonas limítrofes que pasaron de un idioma a otro según el poder político o invasiones fronterizas como es el caso conocido de Calahorra (Kalagorri, hoy La Rioja), que pasó del euskera al celta (celtíbero) para volver al euskera.

En el norte de Aragón y de Catalunya y a lo largo de todo el Pirineo, lo que se hablaba sin lugar a dudas para J. Caro Baroja, era algún dialecto del euskera. Son las ciudades las latinizadas, pero como dice Estrabón “las ciudades no ejercen gran influencia, dado que la mayor parte de la gente sigue viviendo en las selvas y constituyen una amenaza permanente”.

El substrato común de esos pueblos del cantábrico, del Pirineo y de la Baskonia continental sólo puede ser uno y es el conservado sobre todo en la cultura euskara, de la cual el idioma es sin duda el elemento más significativo e importante.

Tras la caída del Imperio Romano y sobre el euskera, Julio Caro Baroja en su libro “Sobre la lengua vasca y el vasco-iberismo” comenta que “no hay razón para dejar de admitir que en Aquitania se habló vasco hasta la Edad Media”, serían el euskera y el gaélico los únicos idiomas que sobrevivieron a los romanos.

La comarca más al Sur donde se hablaría euskera desde época romana y hasta la Edad Media, estaría probablemente cerca de la actual ciudad de Soria en Garrai (la antigua Numancia celtíbera), La Rioja con el Ebro como frontera natural hasta los montes de Oca o Auca- Atapuerca. Por el Oeste el límite se situaría en el valle de la Hoz de Arreba y entre Santillana del Mar-Santander al Noroeste por la costa.

Todos ellos son fronteras del ducado de Baskonia en el siglo VI y después del reino de Pamplona-Nabarra en el siglo XI con Sancho III el Mayor dadas a su hijo Sancho García (Gartzea) IV el de Nájera, muchos de estos territorios serían repoblados de nuevo en la Edad Media con “baskones” para los que luego se usará el nombre nacional de “nabarros” con el reino de Pamplona-Navarra, pues se llamaba “nabarros” a los habitantes euskaldunes del reino – la “lingua navarrorum”-, que lo eran casi todos, incluso antes de que el reino de Pamplona pasara a llamarse de Nabarra en el siglo XII con Sancho VI el Sabio.

En La Rioja o en Burgos, en la zona de los antiguos autrigones hasta Atapuerca, por ejemplo, hubo repoblaciones, seguramente con bizkainos y alabeses, pero según la máxima autoridad en la materia, Merino Urrutia, lo mismo que J. Caro Baroja o más recientemente Jabier Sainz Peonzaga en “El euskera en la Ribera de Navarra” (Ed. Pamiela), los habitantes seguían siendo euskaldunes y la vasquidad anterior a la ocupación asturiana y musulmana (muy breve) no desplazó el euskera, al menos en Rioja Alta y las comarcas de Burgos mencionadas .

"Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y desde Biciercas (Briviesca) y desde siguiendo hacia el río Razon, donde nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada (Garray), y hasta el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016" Cartulario de San Millán de la Cogolla, La Rioja (reino de Pamplona-Nabarra) doc. 166.

Tal y como recogen los historiadores nabarros Iribarren y Kanpion, Sancho III el Mayor dejó a su primogénito “toda la población euskara”. El historiador español Menéndez Pidal es de la misma opinión: “(Sancho el Mayor) quiso unificar un gran reino navarro, predominantemente vascón por su lengua”. El medievalista bizkaino Anacleto Ortueta (siglo XIX), sobre este gran rey Europeo dijo: “Sancho III el Mayor eligió sabiamente las fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Navarra fueron los geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a él vivimos como pueblo”.

El historiador español más importante del siglo XX, Ramón Menéndez Pidal, escribió también en "España y su Historia" que el rey nabarro Sancho III el Mayor (1000-1035): «reparte sus estados entre sus cuatro hijos, apareciendo como uno de los más audaces estadistas estructuradores de fronteras y de pueblos, dejando al primogénito García (Gartzea) el solar de la dinastía, el antiguo reino de Navarra, homogéneamente vascón por su lengua».

En la lápida de la tumba de Sancho III lo deja claro, escrita en latín dice: “Aquí yace Sancho, rey de los montes Pirineos y de Toulouse” (museo de León). (“Hic situs est sancius rex pirineorum montium et Tolose”).

A. Tovar y K. Mitxelena en 1968 lo tenían claro: “La lengua vasca se conservó probablemente porque los vascos como los cántabros se rebelaron contra los invasores y no llegaron a ser incorporados a los reinos francos y visigodos”.

Son los primeros testimonios escritos y por tanto históricos sobre los euskaros. Hoy en día sigue existiendo gente con una cultura e idioma común heredados de miles de años en lo que queda de la histórica Baskonia y de su hija, el Estado o reino de Pamplona-Navarra, en un territorio mermado en su extensión natural por diferentes invasores y que los nativos llamamos, en la lengua que nos oyeron hablar los romanos, celtas, íberos, francos, godos, árabes y demás pueblos que vinieron mucho después: Euskal Herria.

“La cultura y folklore vascos están también en riesgo de desaparición. Si la región vasca continúa siendo un apéndice de España (Francia), es muy probable que se desvanezca completamente. ¿Cuál es la única fórmula que puede salvarlo? Un Estado vasco, en el que todas sus instituciones de autogobierno – la burocracia, el sistema educativo, los medios de comunicación – sean puestos a su servicio”. Hillel Halkin, THE JERUSALEM POST 10 Feb. 2005

EL ORIGEN DE BASKONIA

“Bandas de innumerables y muy feroces han ocupado el conjunto de las Galias. Todo el país comprendido entre los Alpes y los Pirineos, entre el océano y el Rin, ha sido devastado por los cuados, los vándalos, los sármatas, los alanos, los gépidos, los hérulos, los sajones, los burgundios, los alamanos e incluso los panonios (…) Maguncia, ciudad antaño ilustre, ha sido saqueada, y en su iglesia millares de hombres han sido asesinados. Parecida suerte han sufrido Works, Reims, Amiens, Arras…Aquitania ha sido arrasada…Hispania tiemble, pues ve cómo sobre ella se abate la muerte.” San Jerónimo (Dalmacia año 340-Belén 420).

Crónicas Francas año 764: “…Franci et wascones samper inter se altercarent…” (francos y baskones siempre guerreando).

"Los baskones que viven al otro lado de Garona y en derredor de los montes Pirineos" Eginhard (768-840), Annales Regii, M.G.S. pág 203.


La primera vez que se escribe la palabra “baskón” es con Tito Livio en el año 77 a. C. al describir la campaña de Sertorio por el Ebro hasta “Calagurris” (Calahorra). La segunda noticia que se tiene de la palabra "baskones" es del historiador y político Salustio Cayo Crispo (86-35 a. C.), que en su obra "Ora Marítima" al hablar del Ebro dice: "Quod inquietos baskones proelabiur", pero está haciendo referencia a un texto griego sobre un viaje fenicio del siglo VI a. C.

Marco Terencio Varrón sobre el año 50 a. C. habla de "uascos", fue el director de las primeras bibliotecas públicas de Roma, polígrafo, escritor latino y lugarteniente de Pompeyo el Magno, fundador de Pamplona sobre un asentamiento baskón.

Existen monedas del año 74 a.C. con la inscripción "ba(r)scunes", de la mayor ceca del norte peninsular sita en Pamplona , tanto denarios como ases en alfabeto ibérico. La ceca o centro de acuñación de monedas de “barskunes” data de los años 140-80 a.C. y hay otra ceca diferente de “baskunes” de los años 120-80 a.C. En todas las monedas aparece la leyenda “Ba(r)scunes” o “Barsonnes” y en los anversos “Bengoda”, con algunas variantes.

Las monedas con la inscripción “ba(r)skunes” han aparecido en Palencia, Córdoba, Jaén (denarios) o Fuenmayor (La Rioja). Son cecas baskonas en alfabeto íbero, pueblo del cual los baskones aprendieron la escritura ya que los íberos habitaban el mediterráneo, desde donde probablemente les llegó la misma (habitaban la comarca entre el río Narbona a Játiva y la cuenca del río Jalón de forma resumida).

Baskonia aparece por primera vez dibujada en el mapa de Cauddi Ptolomei (Ptolomeo) en el siglo II, pero todavía se refiere al pueblo prehistórico de los baskones , luego también aparece en el mapa de Paulino Nola del siglo IV.

Julio Caro Baroja señala en su libro “Los vascones y sus vecinos”, que “vascones” sería el plural de “vascus” (vasco). Según el insigne etnólogo e historiador español en el libro mencionado: “Que –tania no se diferencia de –itania en su significado y que se trata de una forma latina de denominar regiones según grupos étnicos y poblados de éstos (…) hemos de aceptar como principio general, que en la península son conocidos antes los nombres de los pueblos que los de las regiones (antes vascones que Vasconia y los Cántabros que Cantabria).”

Por tanto la palabra "Baskonia" hace referencia al lugar en el que habitan los vascos o baskones, Baskonia sería el “territorio de los vascos”.

No hay referencia a los pueblos vascos prerromanos a partir del siglo IV, la última mención histórica es la del pueblo de los autrigones en el Cronógrafo en el año 354, del mismo año es la referencia los karistios, a los várdulos es del año 456 (“Historia de Euskal Herria” José Luis Orellá Unzué), por tanto los romanos ya no distinguían las demarcaciones territoriales de los pueblos prehistóricos vascos pues tales pueblos ya no existían ante la presión política romana que habría desmantelado su estructura defensiva y organizativa en casi su totalidad (cabe recordar que sobrevivió el derecho indígena o pirenaico), sólo quedaba una gente con una misma cultura e idioma, lo que explica por qué los posteriores autores francos, godos o musulmanes hablen de un solo pueblo organizado en un Estado.

Tras la caída del Imperio Romano, ya desde el año 449, Idacio en “Olimpiada” habla de “las Baskonias”, los vascos aparecen como un solo pueblo, dentro de un territorio bien delimitado y unido: Baskonia, extendiendo el nombre de uno de los pueblos vascos prehistóricos a todos ellos por el idioma y cultura que tienen en común, que los distingue del resto y une. Tenían para entonces una historia guerrera sólida desde antiguo en su lucha contra invasores indoeuropeos, celtas o íberos, con ciudades amuralladas prestas para la defensa del territorio, o contra los poderosos generales romanos como Sertorio, Pompeyo o Julio César, que lograron conquistar estas tierras en un período de casi dos siglos y en cuyas legiones son luego obligados a luchar por todo el Imperio: desde Gran Bretaña hasta África, siendo incluso la guardia personal de varios Emperadores; los propios romanos hablan de reyes “auskos” como Pisón y Adietuanus.

La Baskonia Alto Medieval comprendería toda la zona de habla vasca : desde el río Garona y más al norte -sobre todo en su nacedero- hasta río Ebro, por el Oeste los montes de Oca y el río Segre por el Este terminarían por configurar, aproximadamente, sus fronteras.

Julio Caro Baroja deja bien claro en su libro “Los vascones y sus vecinos”: “Novem populi, del Garona al Pirineo y del Océano a Cevennes, constituía una unidad etnográfica que habría que emparentar más con las de la Península Ibérica”.
Durante la época romana, a la Baskonia continental se llamó Novempopulania al estar compuesta por “nueve pueblos” (después ampliado a doce) y a la que también se llamó Akitania, derivado del nombre del pueblo vasco que lo habitaba: el “akitano”, término que viene de “auski”, que es el plural y el singular sería “auscus” (ausko), tal y como explica Julio Caro Baroja en el libro mencionado.

El mismo autor, principal antropólogo español del siglo XX, cita un texto de Estrabón para decir: "es lógico pensar que los aquitanos fueran, en primer término, semejantes en lengua y aspecto a sus vecinos de la Península, que Estrabón llama Iberia en general, es decir, a los baskones". Por tanto, la unidad cultural ya existía desde época prehistórica .

En su libro “Sobre la lengua vasca”, tras el estudio de distintas inscripciones en monedas, plomos y vasijas, Julio Caro Baroja llega a la conclusión que: “aquitano, el vasco actual y el idioma de los antiguos ilergetes, cerretanos y hasta mediterráneos de más al sur parecen tener cierto parentesco que no se puede explicar por influencias célticas”.

En otro texto de su libro “Sobre la lengua vasca y el vasco-iberismo” añade: “no hay razón para dejar de admitir que en Aquitania se habló vasco hasta la Edad Media”

La explicación la da el Catedrático en Historia Medieval José Luis Orella en el libro “Historia de Euskal Herria Tomo I: “El saltus permanece inalterable a lo largo de la historia romana sirviendo de soporte lingüístico y cultural de los vascones, los cuales encontraban en el saltus sus raíces más antiguas y el lugar refugio en los momento de acoso”.Por tanto y como es evidente, los vascos sobrevivieron al Imperio Romano manteniendo su idioma y cultura.

El propio José Luis Orella Unzué en el libro mencionado define el “Saltus Vasconum”: “Es el territorio situado al norte de una línea imaginaria que corre desde Jaca a Pamplona, llegando hasta el límite con Álava. Es decir, es el territorio montañoso que discurre al sur y al norte del Pirineo y que viene limitado por ambos prepirineos”.

Los francos serán los que terminen de generalizar el término waskones o baskones pues los ven como un único pueblo y no hay posibles interpretaciones en otro sentido: son todos vascos por la lengua que hablaban, el “vasco” o euskara.

Así, Gregorio Tours en el 587 hablaba de "Wasconia" con "w" pues en latín la palabra “baskones” se pronuncia [uuáskones ], los griegos o helenizados escribían "ouascones" con "ou", los musulmanes con "b", "baxcones" (pero con "x" como Ibn Adhari) y otros escribían "baskonis" (Ibn Hayyn, El Yacubi, Yacut).

Para ese siglo VI y desde la caída del Imperio romano, todos los pueblos vascos desde el Ebro al Garona y más allá, eran conocidos como baskones y el término de akitanos se queda para los que habitaban entre los ríos Garona y Loira, pues desde César Augusto (s. I a.C.) conformaron una provincia romana conocida como Akitania I con la Novempopulania de los akitanos.

Esta Akitania Alto Medieval –del Loira al Garona-, sería un territorio rico y muy romanizado en el Ager, de su pasado vasco quedaría poco al Norte e iría apareciendo hacia el Sur, a medida que nos acercáramos al río Garona. Ocurriría lo mismo por el Sur a medida que nos acercáramos al río Ebro.

En el siglo VII, el conocido como “cosmógrafo de Rávena” (Italia) en su libro "Geografica", incluye un mapa con toda Baskonia y habla de “Vasconum patria” (patria de los vascones o vascos). La copia que se conserva del Anónimo de Rávena es del siglo XII.

La copia habla de una “Guasconia” -Loira-Garona- con ciudades cercanas al río Loira como Limoges, Poitiers, Bourges, Burdeos y Agen, de la que dice antes se llamaba “Aquitania” y de “Spano-gasconia” –pero en referencia al territorio entre el río Garona y los Pirineos- con ciudades como: Lectourne, Couvesarans, Conemes, Bigorra, Eauze, Bazas en incluso Las Landas .
Es por tanto en el siglo XII la primera vez que aparece escrito "Gasconia" con "g" en referencia a la Baskonia continental que se va romanzando en su lengua creando el gascón desde el euskera.

"La patria que se llama Baskonia (Guasconia), que era llamada por los antiguos aquitanos. Así mismo, junto a la misma Baskonia, está situada la patria que se llama Hispano baskonia (Spanoguasconiam)”.

Pero el propio cosmógrafo o Anónimo de Rávena habla de la Baskonia sur pirenaica, por donde dice que había una calzada romana por la costa con nombres desconocidos como: Sandaquitum, Cambracum y Tenobrica hacia Oiasso (Irun) y Pamplona y otra por Turisa (El Espinal-Orreaga) y Ejea (Cinco Villas de Aragón), que se juntaba en Pamplona con la anterior.

En el mapa del siglo XI del monasterio del municipio baskón de Saint-Server realizado por Estefano García de Mauleón -Stephanus Garssia Placidus- es donde aparece por primera vez Akitania y Baskonia (Wasconia) perfectamente delimitados como el territorio que aquí se habla, sin diferenciar la Baskonia ibérica de la continental, monasterio perteneciente al vizconde de Zuberoa y al obispado de Olorón (Beárn), vasallos de los reyes de Pamplona-Nabarra. Pero en ese siglo XI aún se escribía “Waskonia” con “w”.

En el escudo de este municipio de las Landas, Saint-Server, incluso hoy se puede leer el lema “Caput Vasconiae”: "Fin de Baskonia". Está a unos pocos kilómetros de Mont de Marsan, capital de este departamento, y hace referencia en realidad a la frontera entre la Baskonia Ulterior, más romanzada, y la Citerior como veremos después.

Conclusión: Desde la caída del Imperio Romanos, todos los vascos son conocidos con el apelativo de baskones (gentilicio de vasco), por la lengua que hablaban el “vasco” o euskara.

El conocido y prestigioso historiador vallisoletano Antonio Tovar, lo resumía así (1987): “Creemos que lo que hay aquí es la identificación del nombre, ya no tribal, de vascones, con las gentes euskaldunes o de habla euskaldun, por lo cual se dice que es parte de Vasconia Vitoria y se presenta a los vascones de la montaña, que probablemente eran los antepasados de labortanos, bajo-nabarros y suletinos de Iparralde al norte de los Pirineos, con ese nombre” (…) “Podemos muy bien suponer que en esa época de aislamiento, en la que los vascos, tanto del Norte como al Sur de los Pirineos, se mantienen fuera de los reinos visigodo y franco, la denominación de la tribu de los vascones se convierte en nombre general y se aplica tanto a la llanura de Araba y La Rioja como a los confines del territorio euskaldún con la Aquitania franca”.


LA UNIDAD ÉTNICO-POLÍTICA DE BASKONIA

Las recientes excavaciones arqueológicas de Agustín Azkarate sobre el período de los siglos VI al VII en Aldaieta (Alaba, cerca de Legutiano, conocido por su pantano), así como las tumbas de Alegria-Dulantzi -también alabesas-, las de Buzaga y Pamplona en Alta Nabarra o Finaga entre Arrigorriaga y San Miguel de Basauri (Bizkaia), han confirmado el dominio de todo el territorio vasco (Baskonia) por una misma gente, al ser el material encontrado en los enterramientos de la Baskonia peninsular iguales a los del otro lado de los Pirineos, quizás con fuerte influencia akitana –Loira-Garona-, pues es en Akitania donde estaban las tierras más ricas, los obispos y fuerzas eclesiales más importantes desde donde irradiaba el poder sobre toda Baskonia .

Las excavaciones reducen la influencia goda y asturiana sobre el territorio vasco (nula fuera de los territorios fronterizos), llevando el centro político de la Alta Edad Media vasca hacia la zona akitana, sin olvidar que los arqueólogos franceses, entre los que se encuentran N.Aberg, E. James o S. Lerenter, distinguen perfectamente en las distintas excavaciones que han realizado, un conjunto de caracteres arqueológicos definido como “facies vascona” o “aquitana”, diferenciable de otra calificada como “septentrional o franca”.

En el mencionado cementerio de Aldaieta hay 100 tumbas simples y probablemente unas 400 en la zona abnegada por el actual pantano, tampoco se ha encontrado el asentamiento de esas gentes por la misma razón. Las tumbas son familiares, con personas de ambos sexos y diferentes edades, y parten de un primer individuo o tumba fundacional sobre el que se va enterrando el resto, bien en paralelo o bien encima.
Agustín Azkarate comenta que el ajuar militar de Aldaieta es “único en la península”. El ajuar (lo que los muertos llevaban encima) es tremendamente interesante: 60 lanzas, 30 hachas (algunas magníficas y de doble filo), cuchillos, largas espadas para usar a caballo en los dirigentes, hebillas de cinturón de aleación típicos de este siglo en los grandes dirigentes etc., de una facturación sorprendente y de una calidad que aún hoy cuesta superar, con aleaciones de bronce-estaño de una calidad extraordinaria y que demuestran un gran manejo del arte de la siderurgia. Estas tumbas no pueden ser visigodas pues estos pueblos nunca enterraban a sus muertos con armas en ninguna parte del mundo, sí lo hacía los baskones-akitanos y los francos.

Entre los depósitos funerarios (lo que los vivos enterraban con los muertos), junto a la cerámica del día a día, existen cuencos de bronce de una calidad exquisita, vasos de vidrio (material de muy difícil elaboración) y cuencas de ámbar traídas probablemente del mar Báltico (resina de bosques de pinos desaparecidos hace 70 millones de años y que el mar Báltico sigue arrojando a sus costas), fruto de un seguro intercambio comercial de excedentes que eran por tanto capaces de generar.

El trabajo de José Luis Solaun Bustinza, recogido en su tesis doctoral sobre la cerámica alabesa alto medieval , remarca que “la necrópolis de Aldaieta evidencia ya un predominio absoluto de la cerámica común local y la desaparición de las producciones finas predominantes anteriormente (s.VI-VII)”. Por tanto los cadáveres hallados sólo pueden corresponder a indígenas vascos: “En resumen, los últimos decenios del siglo VII parecen mostrarse como el momento en que se origina el cese definitivo de las importaciones en nuestro territorio y la producción mayoritaria de la cerámica común local o cerámica grosera. Todo ello traerá consigo una disminución de los tipos de producción cerámica y una simplificación del repertorio formal, derivando en una diversidad regional mucho más marcada que en períodos anteriores”.

Las mencionadas excavaciones en Pamplona, alto medievales, son también contundentes en relación a la cerámica y materiales hallados, según María Ángeles Marquínez: “Desde el punto de vista étnico, tal vez haya que atribuir a la necrópolis a otro pueblo, posiblemente vascones que presentaría en su ajuar elementos importados por los invasores del norte de los Pirineos y de los visigodos, que constantemente intentaban dominar Pamplona, pues es innegable la diferencia que se encuentra entre los materiales muy unitarios de las necrópolis castellanas y las que aquí nos ocupa”.

Todas estas tumbas y otras, demuestran que los baskones eran un pueblo poderoso, temible, nada atrasado dentro de su época, con un “Ager vasconum” muy cristianizado, que dominaban técnicas artesanales muy exigentes, con un comercio exterior y un contacto permanente con otros pueblos; para ello contaban con la calzada romana de Astorga-Burdeos (después Camino de Santiago) y su variante por Oiasso (Irun) como autopista usada por ellos y también por todas las migraciones, conquistas o movimientos humanos que pretendían entrar en la Península Ibérica o pasar a la rica África.


HISTORIA DE BASKONIA

“Eran, pues, los visigodos germanos alcoholizados de romanismo, un pueblo decadente que venía dando tumbos por el espacio y el tiempo cuando llega a España, último rincón de Europa, donde encuentra algún reposo. Por el contrario, el franco irrumpe intacto en la gentil tierra de Galia, vertiendo sobre ella el torrente indómito de su vitalidad”. Ortega y Gasset “España invertebrada”.

Duques impuestos por los francos:
Genial 602-626
Aigino 626-638
Amando 638-660
Duques, príncipes y reyes independientes llamados de Baskonia:
Felix 660-670
Lupo I Otsoa 670-710
Eudon 710-734
Hunaldo I 744-768
Duques, príncipes y reyes independientes de Baskonia sin Aquitania:
Lupo II 768-778
Lupo Sancio 778-812
Singuin 812-816
Garzi Enekones 816-823
Lupo III Zentulo “wasco” 819-823


Para los romanizados y cultos akitanos, y también para los vascos de las ciudades del Ager vasconum, en un primer momento, los francos serían “bárbaros” pues vivían fuera del Imperio Romano y fueron ellos quienes lo destruyeron en su parte Occidental y obligaron a amurallar las ciudades para defenderlas tras la “Pax romana”; para los vascos del Saltus o “zona boscosa”, serían extranjeros que intentaban conquistarlos y acabar con su forma de vida ocupando sus tierras ancestrales al igual que lo intentaron antes los romanos, por lo que encontraron un interés común: defender el territorio de estas invasiones.

Los merovingios eran los caudillos de uno de los muchos pueblos francos o “reino francorum”, línea gobernante nacida con el rey Meroveo (451-475) que combatió a Atila en los años de la caída del Imperio Romano Occidental. Los francos consiguieron unificar su reino bajo la dirección de un rey merovingio nacido en la región de Tournai de nombre Clodoveo, que asesinó a todos los reyezuelos francos como el galo-romano Siagrio en Soissons para hacerse con el territorio entre los ríos Somme y Loira, además venció a los turigios, burgundios, alamanes y armoricanos y, finalmente, en el 507 en Vouillé, cerca de Poitiers (Akitania), derrotó a los visigodos en lo que supuso el fin del reino visigodo de Tolosa (Toulouse).

Clodoveo se hizo con todo el poder en el territorio de lo que hoy es Francia al norte de Baskonia-Akitania (al norte por tanto del río Loira), salvo el tercio oriental donde domina el ostrogodo Teodorico; Clodoveo convirtió a París en la capital de su reino.

Era un rey despótico pero profesaba la religión Católica tras su conversión y la de sus 3.000 soldados al rogar a Dios por su victoria contra los alanos cuando iba perdiendo la batalla, aunque desoyó durante años a su católica esposa Clotilde. Tras su conversión, contó con el beneplácito de Roma que lo coronó en Reims (lo que marcará un precedente que durará más de un milenio), ya que se creía el elegido al mando de la armada de Dios. Es San Clovis, patrón de Francia. Clodoveo, Clovis o Luis, fue “Patriciado” según relata Gregorio Tours por el emperador de Oriente Anastasio, nombrándole “cónsul” de occidente con su capital en Paris.

Mandó escribir los códigos germánicos conocidos como “Ley Sálica” . A su muerte dividió su reino entre sus cuatro hijos, lo que produjo una serie de guerras civiles de condes o señores independientes.

Gregorio de Tours habla también de San Dionisio que a mediados del siglo III habría sido enviado como misionero a las Galias por el papa Fabiano y decapitado en París hacia el 280. La leyenda de este santo nació de una falsa interpretación de sus imágenes, a quien se representaba llevando su cabeza en las manos, simplemente para indicar la naturaleza de su martirio. Ello significaba que había sido decapitado, y nada más, pero el pueblo crédulo llegó a la conclusión de que había caminado después de morir.

Este es el patrono de París y de Francia, Estado cuyo imaginario nacional se configura en torno a Clodoveo y San Dionisio, como España tiene su mitología con Pelayo y Santiago y Nabarra en Eneko Aritza y San Miguel (San Fermín en Pamplona).


No existía en época de Clodoveo dominio franco sobre Akitania-Baskonia, pues como dejó escrito Gregorio Tours en el 587: “Irrumpieron los vascos de entre las montañas, bajaron a los llanos, devastaron viñas y campos, incendiando las casas, llevándose a muchos cautivos con sus ganados. Contra los cuales actuó a menudo el duque Austrovaldo, pero causándoles poco daño”. En el tratado de Andelot de ese año 587, se nombra la civitas “Laburdo” (Baiona) como las asignadas por Gontran, rey de “Burgoña”, a su sobrino Chilberto II rey de Austrasia. Quizás por eso los vascones atacan según B. Estornés Lasa en su libro “Orígenes de los Vascos. Tomo III”.

Ya desde las primeras invasiones germánicas, desde el siglo III, los vascos se habían vuelto muy activos, se sentían amenazados, tomando el apenas romanizado Saltus Vasconum como cuartel, se lanzaron sobre sus territorios de toda la vida que estaban en un proceso de romanización muy avanzado, sería un movimiento de carácter nacional en busca de los territorios que perdieron durante la ocupación romana como relata el historiador español Sánchez Albornoz. Los bagaudas eran vascones buscando recuperar su territorio ante las invasiones bárbaras y la presión latifundista romana lo sostienen historiadores como Vigil y Barbero, E.A. Thompson, o J.M. Blazquez.

Se trató del fenómeno recogido en las crónicas romanas como de los "bagaudas" que se dio en la Tarraconense y en Novempopulania, los territorios de los pueblos vascos. “Bagauda” viene sin embargo del verbo celta “baga”, que se traduciría como “andar errante”, lo que en textos de la época llamaban “paletos” y granjeros ignorantes, es decir, gente iletrada, sin romanizar y mucho menos latinizar.

Los vascos, según el mencionado historiador español Sánchez Albornoz entre otros, serían estos bagaudas que llegaron a tomar una importante ciudad como Tarazona e impusieron el pánico en las mismas puertas de Zaragoza con su jefe Basilio al frente. Otros jefes fueron Amando y Eliano, a los que los bagaudas les dieron títulos de “César” y “Augusto”. En el año 441 Flavio Asturio jefe de los dos ejércitos, represalió a los bagaudas causándoles numerosas bajas, pero ser recuperaron rápidamente pues en el 443 Merobaude, poeta y alto cargo militar romano, luchaba contra ellos en Aracelli, que podria ser su centro y que se cree sería el actual municipio de Huarte Arakil. Por tanto la Sakana o Barranka y la Burunda serían sus núcleos.

Eran bandas formadas por vascos del Saltus Vasconum, los colonos de las grandes y medianas haciendas del Ager Vasconum y pequeños propietarios o campesinos sin tierra; tierras que habrían pasado a los grandes hacendados colaboradores con Roma, los grandes latifundistas -casi señores feudales en la decadencia romana- que pretendían extender sus propiedades por el Ager y ahora también por el Saltus Vasconum; el detonante final, además de una gran población descontenta y una administración arruinada, serían las invasiones de los pueblos germánicos con sus saqueos y la existencia de grandes zonas baskonas sin romanizar. Estos bagaudas son el comienzo de la resistencia vasca a las invasiones germánicas que se concretará en la creación de Baskonia.

Antes de la creación de Baskonia, existe constancia de al menos una batalla importante que tiene lugar en ese 587 y la recoge el cronista franco Gregorio Tours, en la cual los vascos derrotaron al “dux” (duque) franco Bladates: fue la primera victoria vasca conocida y lo fue contra un ejército franco.

El Ducado de Baskonia como estructura política fue creado oficialmente por los francos merovingios para intentar dominar a los baskones y akitanos sobre el año 600, poniendo como duque al franco Genial.
Dicen las crónicas merovingias del siglo VII, de los pocos testimonios escritos de esta época, que dos reyezuelos merovingios de la zona del río Sena se unieron para luchar contra los baskones: "Thierry II y Teodoberto II dirigieron conjuntamente sus ejércitos contra los baskones (wascones). Gracias a Dios, establecieron su dominio y les hicieron pagar tributo. Les impusieron un duque llamado Genial, que gobernó con ventura".

Los baskones se sublevaron al menos en los años 635-638 contra el rey franco Dogoberto, el cual mandó un gran ejército con 10 duques y un jefe que los guiaba, así como numerosos condes. Pero los vascos retrocedieron de las llanuras akitanas ante la superioridad franca, se refugiaron en los Pirineos y se disolvieron. Según la crónica de Fredagario, uno de esos condes, Arimberto, murió en el valle de Subola (Soule-Zuberoa) a manos de sus habitantes. Finalmente perdieron los baskones y se rindieron con su duque akitano Aighinene a la cabeza, que por lo que se ve estaba con los sublevados por su independencia.

Sobre la ocupación de Dogoberto y su derrota, según Fredegario: “Toda la patria de Sobola Vasconia fue ocupada por la armada burgundia. Los vascones surgieron por las laderas de las montañas y se prestaron al combate. Habiendo comenzado éste, volvieron la espalda como tenía la costumbre hacer cuando estaban a punto de perder, y encontraron refugio en lo montes y valles de los Pirineos, escondiéndose en las inaccesibles cretas de las montañas”. Los francos quemaron casas, collazos, robaron todo lo que encontraron etc. “Este ejército había vuelto a su patria sin incidente si, por negligencia de Ariberto, los vascones no hubieran matado en el valle de Subola a los más antiguos y los más nobles de los mismos junto a otros muchos”.

“Al año siguiente, en el decimoquinto año del reino de Dogoberto, todos los ancianos de la patria de los vascones acompañados del duque Aighinane se presentaron ante Dogoberto, que se encontraba en Clichy. Entraron en la iglesia de Saint Denis llenos de temor pero quedaron libres gracias a la clemencia de Dogoberto”, pero los baskones no cumplieron la palabra dada, como era habitual en ellos según Fredegario.

Fredegario comenta como el obispo de Euaze y su hijo ayudaron a los “wascones” contra el duque Aighinene o “Aiginano”, por lo que fueron desterrados. También narra como el rey Dogoberto I cedió el sur de su reino a su hermano Cariberto que desde Tolosa (Toulouse) conquistó en tres años toda Wasconia (la parte continental en realidad), a su muerte, Dogoberto tenía que tomarla de nuevo por lo que no parece que fueran más que meras incursiones de guerra .

Dogoberto y sus hombres nunca atravesaron los Pirineos. Las crónicas francas hablan de derrotas sucesivas frente a los baskones hasta una colosal batalla en Clichy con el franco Chadonio al mando de diez armadas. Chadonio venció y los vascos o baskones firmaron su capitulación.

Pero la lucha continuó al reponerse los vascos de esta derrota, pues, según los cronistas francos, los baskones rara vez cumplían su palabra de paz. Proclamaron a un baskón como nuevo duque, será el príncipe Félix.

El Autor de los Milagros de San Marcial habla de Lupo hijo de Felix que a finales del siglo VII “había obtenido el principado sobre todas las ciudades hasta los montes Pirineos sobre la sucia raza de los vascones” (supper getem nequissimam ouascinum). Es el mismo título que por ejemplo recibe el coetáneo rey visigodo Wamba en “historia de Wamba” escrita por Julián de Toledo, sucesor de San Isidoro de Sevilla: “Wamba el príncipe religioso penetró en territorio de Cantabria a fin de combatir a los salvajes vascones (…) durante 7 días y 7 noches asoló los campos, destruyó fortalezas, incendió casas y todo con vehemencia”. Después de tomar rehenes, siguió hacia Huesca y Zaragoza.
En “Historia General del País Vasco” Manex Goyenetche comentaba que “Con Felix y Lupo comenzó una línea de príncipes de Akitania con nombre de Eudón, Hunaldo o Waifre que hizo frente a merovingios y carolingios”. En realidad, B. Estornés Lasa en su libro “Orígenes de los vascos” (1966), comenta que el ducado baskón-akitano regentado por Eudón el Grande no uso otro nombre que el de Baskonia. El término Aquitania yacía en el olvido romano.
Los duques baskones Eudón, Hunaldo y Waifre no le dieron otra denominación. Los escritores francos, tampoco”.
Desde el 660 los baskones o vascos eran realmente independientes bajo un poder único con su caudillo el duque Félix al frente (660-670) y después con el duque Lupo I “Otsoa” (670-710); comenzó entonces una línea de los que se llamaron a sí mismos príncipes de Baskonia, pues lo baskón y akitano se desdibujó, no se diferenciaba, se trata del hijo de Otsoa, Eudon el Grande (710-34, se llamó rey a sí mismo), su hijo Hunaldo I (734-744) y su nieto Waifre (744-768). Es decir, los duques, príncipes o reyes baskones eran baskones-akitanos y no francos casi desde el principio.

Eudón u Odón fue reconocido como rey, príncipe y duque internacionalmente. Eudón el Grande, llamado por el papa “príncipe romano” según relata en “Navarra sin fronteras impuestas” Tomás Urzainqui. Tenía dos grandes enemigos, los musulmanes al sur y los francos merovingios al norte. En el año 719 entró Eudón con su ejército en París aprovechando las guerras entre los dos reinos en que se dividieron los francos -neutrasianos y austrasianos-, llevándose el tesoro real y al mismísimo rey franco Chilperico II que la había pedido ayuda tras perder en Vichy en el 717 frente a Carlos Martel. El franco merovingio Carlos Martel atacó a Eudón, al que persiguió por París y Orleans, firmando la paz en el año 720 por la que Eudón devolvió el tesoro regio y a Chilperico II. Carlos Martel o “Martillo” fue el abuelo de Carlomagno y “mayordomo” merovingio –equivalente a un Primer Ministro- que tomó el poder ante el secuestro de su rey creando una nueva familia dominante.

Los musulmanes entraron por el sur en Europa en el año 711. Ibn Adhari, sobre el año 714 comenta: “Muza conquistó el territorio de los vascones y penetró hacia el interior de sus tierras, hasta que se encontró con un Pueblo que se asemeja a las bestias”.

La primera derrota de los musulmanes en Europa se produjo en el 10 de junio del año 721 en la “Batalla de Tolouse” a manos del rey aquitano-baskón Eudón. El caudillo militar As-Samh enviado por el califa de Damasco Sulaimán había cruzado los Pirineos en el año 719 por el Este, tomando Narbona, el último reducto godo en el continente de donde habían sido expulsados por los francos tras la Batalla de Vouillé del año 507. Tomó después As-Samh las ciudades de Besiers, Londeve, Agde y Magalona, resistiéndosele Nimes. Desde Narbona en el año 721 As-Samh intentó conquistar Aquitania-Baskonia y sitió la gran ciudad amurallada de Carcasona que se interponía, pero sin éxito, por lo que siguió hacia Tolouse que era entonces la principal ciudad del ducado, la cual también fue sitiada durante dos meses, lo que dio tiempo a reaccionar a Eudón. La provincia Narbonense también era Baskonia según dos testimonios de los siglos XII-XIII que extienden la provincia de Baskonia hasta la costa mediterranea: Uno es de Juan Alberto Fabricio, en su “Otia Imprialia”, dedicada al emperador Othon IV y otro es del Nubiense, del s.XII, quien en la segunda parte de su obra “De Regionibus vero maritimes”, dice: "...in continente sitis, est Barcelona, Gironda, Arbunus, Narbona et Carcassona: atque omnes istae de terra Vasconiae", según recoge en su libro “Orígenes de los vascos. Tomo III” B. Estornés Lasa.

Según comenta el catedrático en historia y derecho José Luis Orella Unzué en “Historia de Euskal Herria” (Tomo I), tras la paz firmada entre aquitano-baskones y francos “había que hacer frente a los árabes de As-Samh que se dirigían hacia Toulouse a la que sitiaron. Eudón se encontraba en Burdeos reunido con su ejército de vascones y aquitanos y presentó batalla de ante de la villa en el lugar denominado por los árabes El Balat. As-Samh tuvo que ceder y murió en el combate y el resto de ejército musulmán retrocedió por la calzada que va a Toulouse a Carcarsona. Aunque las versiones del Liber Pontificalis, de la crónica mozárabe del 754, lo mismo que la crónica de Maissac son fantásticas en números, sin embargo la derrota fue vengada por Anbasa Ibn Suhaim que el 725 asolaba las orillas del Ródano, la región provenzal y los alrededores de Carcasona.

El enfrentamiento con Eudón no dio un vencedor definitivo, si bien los árabes se posicionaron en la Septimania (región oriental de Narbona). El duque Eudón se oponía a muchos frentes y aun pactaba con el walí Munuza (Otman ben Neza) para proteger sus posesiones en la Cerdaña (parte suroeste de Septimania ), casando a Lampegia, hija de Eudón, con Munuza, el jefe musulmán de la Cerdaña”. El bereber Otman ben Neza “Munuza” dominaba la Cerdaña, matando para ello al obispo cristiano de la Seu de Urgell (Lleida) e intentado separarse del califato árabe de Damasco con el que las tropas bereberes ya habían demostrado su descontento.

Pero los musulmanes no cejaron, encrespados por su derrota y por el acuerdo entre cristianos y musulmanes-bereberes. Así, mandó el califa de Damasco un poderoso ejército encabezado por el wali Abd ar-Rahman ibn Abd Allah al-Gafiqi, “Al Gafiki”, el cual atacó en el 732 el ducado aquitano-baskón. Llegó el ejército musulmán a Iruña-Pamplona y pasó el Pirineo por Orreaga-Roncesvalles con la idea de tomar Burdeos. El jefe de las tropas musulmanas Al Gafiki siguió hacia el norte y Eudón y su ejército fue derrotado en primera instancia por los musulmanes, pero pidió ayuda al ejército franco de Carlos Martel y una nueva batalla tuvo lugar a 20 kilómetros al nordeste de Poitiers, llamada la “Batalla de Tours” en la historiografía europea. Las tropas musulmanas fueron derrotadas y Al Gafiki murió en la contienda retirándose el resto de su ejército a Narbona que seguían controlando. Fue la gran derrota musulmana que paró su expansión por Europa.

Narbona seguía en manos del ejército musulmán gracias a que, antes del ataque a Eudón, parte del mismo se había trasladado al Este pirenaico, hacia Cerdaña, para castigar a los enamorados Munuza y Lampegia incendiando su capital Llivia donde vivían. La pareja huyó hacia Aquitania-Baskonia intentando buscar refugio en la Corte de Eudón, pero fueron alcanzados logrando resguardarse en un profundo barranco, donde, según la leyenda (falsa a todas luces) Lampegia consiguió la conversión de su esposo al cristianismo, encargándose ella misma de bautizarlo. Poco después apareció el ejército musulmán encabezado por Gheby ben Zeyan derrotando a Munuza a quien decapitó. La belleza de Lampegia cautivó también a los vencedores, por lo que fue secuestrada y mandada el harén del Califa de Damasco .

Esta derrota supuso lo más lejos que llegaron en el continente europeo los musulmanes. En Poitiers, el califa Abderramán Abdalá I, “Rey de España”, fue derrotado, y al regresar a Córdoba su ejército fue exterminado en el Valle del Ronkal . En esa batalla de Poitiers (a veces llamada de Tours), es la primera vez que se usa una “caballería pesada”, al estilo de las justas y torneos, lo hará Carlos (Karl) Martel.

Un cronista coetáneo de esta batalla, Isidoro de Pacensis o de Beja (año 754), llamó “europeenses” a los francos y vasco-akitanos de Carlos Martel y Eudon , es tras esta batalla cuando aparece la conciencia de dos culturas diferentes: la europea y la asiática (representada por los musulmanes). Esta batalla es conocida en las crónicas árabes como "ruta de los mártires", donde murió el emir al-Gafiqi. Según los cronistas musulmanes, 370.000 fieles murieron en suelo aquitano. (Liber Pontificalis, edic. Duchesne, 1.401).

"Los sarracenos, diez y nueve años después de haber conquistado Hispania, hicieron toda suerte de esfuerzos, al año siguiente, para franquear el Ródano y apoderarse de esa parte de Francia, la que estaba entonces en posesión del duque Eudón; el príncipe de Aquitania les envolvió, les hizo pedazos, y les mató en un solo día, según la relación que envió al Papa, trescientos setenta mil hombres, no perdiendo ellos más de mil quinientos que permanecieron sobre el lugar, habiendo distribuido antes del combate pequeñas porciones de tres esponjas benditas, que el Papa (Gregorio II) le había enviado recientemente, y que el mismo Eudón había hecho repartir entre sus soldados quedando invulnerables a la muerte y heridas aquellos que las poseían".

(Crónica mozárabe del 754, Ed. Flórez, "Esp. Sagr.", VIII, pp. 305-306):
"Con ímpetu arrollador Al-Samh llegó luchando a Tolosa, la sitió e intentó expugnarla con catapultas y otros ingenios. Al enterarse, los francos (aquitanos y vascones) se reunieron en torno a su duque Eudón y en el encuentro decisivo que los dos ejércitos libraron en las inmediaciones de la ciudad, mataron a Al-Samh, jefe de las tropas musulmanas, y a gran parte de soldados, persiguiendo al resto que huyó a la desbandada. Durante un mes asumió el mando Abd-al-Rahman hasta que, enviado por sus superiores, llegó Ambasa para hacerse cargo del gobierno."

Crónica de Moissac (754)
Et in ipso anno mense tertio, ad obsidendam Tolosam, pergunt. Quam dum obsiderent exiit obviam eis Eudo Princeps Aquitaniae cum exercitu Aquitanorum vel Francorum, et commisit cum eis praelium. Et dum praeliari coepissent, terga versus est exercitus Sarracenorum, maximaque pars ibi cecidit gladio (Chron. Moiss.).
Y el mismo año, en el tercer mes, parte para poner sitio a Tolosa. Y teniéndola cercada, les salió al encuentro el príncipe de Aquitania, Eudón, al frente de un ejército de Aquitanos o Francos, y trabó combate con ellos. Y cuando empezaron a pelear, volvió la espalda al ejército sarraceno, pereciendo allí por la espada su porción mayor.
En parecidos términos se expresa el escritor musulmán Ibn Bashkuwal.


Tras esta victoria conjunta que la historiografía muchas veces sólo atribuye a los francos, Carlos Martel atacó el territorio de Akitania y Baskonia con grandes pillajes, y consiguió dar muerte a Eudón en el 735, el cual fue enterrado en la isla akitana de Ré. Con Eudón, el ducado de Baskonia llegó a su cima política.

Enciclopedia Auñamendi:
“Embajada Neustria y título de rey:
(718). Al morir Pepino de Heristal los neustrianos recobran su independencia nombrando un rey propio que los gobierne, Chilperico Daniel, cuyo alcalde de palacio era un tal Raganfredo. Esta independencia era insoportable para los austrasianos. Así es que Carlos Martel tomó sus medidas militares adecuadas para salir al paso de ese estado de cosas. Atacó a los neustrianos y les venció en Vincy el año 717. A consecuencia de este desastre los vencidos acuden pidiendo auxilio al duque vasco Eudón enviándole un embajador con el título de rey y obsequios:
Chilpericus itaque et Raganfredus legationem ad Eudeonem ducem dirigunt eius auxilium postulantes rogant, regnum et munera tradunt (Fredegario, Cont. de C. CVII).

Así, pues, Chilperico y Raganfredo dirigen una legación al duque Eudón, solicitando su ayuda y ofreciéndole reino y regalos.
Esta embajada llegó a Eudón el año siguiente de la derrota, el 718. El testimonio de Fredegario es irrecusable porque se trata de un contemporáneo ya que escribía todavía en el 736. A todos los autores, sin embargo, ha chocado esa oferta de la realeza a favor de Eudón. Mientras Carlos Martel se entretenia guerreando contra los sajones, Chilperico II y Raganfredo aprovecharon el año 718 para reagrupar sus fuerzas militares y negociar con el duque Eudón, consiguiendo la promesa de socorro.

Eudón y sus vascones acuden en socorro de Chilperico II. (719). En los primeros meses del año 719 partía Eudón con una tropa de vascones reforzada con aquitanos:
Vasconum hoste commoto (Fredeg., Cont. de. C. CXXX). habiendo levantado una hueste de vascones.
Primeramente atravesó el Loira apoyado por las primeras villas neustrianas naturalmente al lado de Chilperico. Sería de ver a tropas vasconas del siglo VIII atravesar Beauce y entrar en París, para unirse a la armada de Chilperico y Raganfredo. No tardó mucho en que los dos ejércitos, astrasianos y neustrianos se encontraran cerca de Soisson donde tuvo lugar un terrible combate en el que perdieron la vida multitud de francos:
Occiso Francorum ad Suessionis civitate (Ann. Nazariani, ap. Houquet, II, 639).
Los austrasianos llevaron la mejor parte. Al parecer Eudón y sus vascones se batieron en retirada volviendo a pasar por París:
Parisius civitate regressus (Chron. Moissac. ap. Bouquet, II, 651).
Los Anales Metenses se limitan a consignar:
cum audisset Eodo Karofum esse itinere - territus aufugit (Ann. Metz. ap. Bouquet, II, 682).
No se sabe si los vascones llegaron a pelear. Se estima que no, que se hallaban entre París y Soisson cuando se enteraron de la victoria de los astrasianos y que, en vista de ello, procedió Eudón a retirarse hacia sus dominios, pero lo curioso es que se llevó consigo al rey Chilperico y su tesoro real, pasando por Orleans y cruzando finalmente el Loira, frontera de su ducado. En cuanto a Raganfredo huyó hacia su país de Anjou. Parece ser que Carlos Martel persiguió al duque Eudón hasta Orleans, ciudad amurallada y por tanto bien defendida”.
Los musulmanes toman Narbona (719-720). Entre tanto Eudón se retiraba a sus tierras ante el acoso de Carlos Martel, los musulmanes mandados por El Haur pasaban los Pirineos por los desfiladeros de Gerona a Elne deseosos de conquistar la Septimania visigótica. Los autores árabes afirman que El Haur llegó hasta el Garona, donde empezaban la Aquitania y la Vasconia. Esta guerra fue larga, ya que se calcula su duración en tres largos años desde el paso del Pirineo y la caída de Narbona, plaza fuerte que ha de ser la base musulmana para su dominación a ese lado de la cordillera. La "Crónica de Moissac" atribuye a El Samah la toma de Narbona, a los nueve años de la entrada de los musulmanes en Hispania:
Soma Rex Sarracenorum, nono anmo postquam Spaniam ingressi sunt, Narbonam absidet, obessanque capit, virosque civitatis illius gladio perimi iussit: mulieres vero et parvulus captivos in Spaniam ducunt (Chron. Moiss.).

Soma, rey de los sarracenos (emir Al. Samah), en el noveno año después que entraron en Hispania, sitia a Narbona y teniéndola cercada la toma; y manda que sean pasados a cuchillo los varones de la ciudad: pero a las mujeres y niños se los lleva cautivos a Hispania.

Eudón y Carlos Martel llegan a un acuerdo (720). Carlos Martel, muy ocupado en su lucha contra los sajones, prefirió llegar a un acuerdo con Eudón para solucionar el problema de Neustria. Le ofreció su amistad a cambio de entregar a Chilperico y el tesoro real que llevaba consigo, y parece que el duque vascón-aquitano aceptó:
Carlusque anno insecuto, legationem ad Eudonem dirigens (amicilias) que cum eo (Faciens). Ille vero Citilperico rege (cum multa munertbus) reddit (Fredeg., Cont. de).
El tratado entre Eudón y Carlos habría sido firmado el 2 de diciembre del 720 según el contexto en que tuvo lugar. Eudón poseía, si, medios suficientes para una larga resistencia pero lo suficientemente agresivos como para desafiar a Carlos que era muy poderoso. Además, los musulmanes se habían constituido en un gran peligro a lo largo de toda la frontera meridional vascón-aquitana. Eudón, titulado rey por Chilperico, duque y príncipe en otros documentos, no llegó a acuñar moneda suya o por lo menos no se tiene noticia de ella. Para ese año de 720 los musulmanes habían ya penetrado hacia los Pirineos y se predecían días muy difíciles en lo sucesivo”.


A Eudón le sucedió su hijo Hunaldo, rodeado su territorio por francos, los asturianos de Alfonso I y los musulmanes desde el 711. Los francos trataron de poner al hermano de Hunaldo, Hatton, en el trono basko-akitano, pero Hunaldo lo derrotó y le sacó los ojos. Hunaldo se retiró a un monasterio cerca de Roma. Le sucedió su hijo Waifre en el 744.

Continuadores de Fredegario año 742: «…rebellatibus wasconibus in regione Aquintaiae » (se rebelan los baskones en la región de Akitania).

Carlos Martel no era de la familia real, por lo que la corona franca no podía recaer en sus hijos, sino en débiles reyes merovingios como Teodorico V y Childerico III. En noviembre del 751, Pipino, hijo de Carlos Martel, depuso a Childerico III y se hizo coronar en el Campo de Mayo de Soissons, siendo después proclamado por una asamblea de obispos, nobles y Leudes (grandes del reino).

El rey franco Pipinio y su hermano Carlomán, comenzaron una política expansionista para la toma de Baskonia-Akitania. Pipinio conocido como “el Breve” quizás por su estatura, no se sentía legitimado al no ser de familia merovingia y su padre sólo un “mayordomo” real (hoy diríamos Primer Ministro), por eso se hizo coronar por el Papa Zacarías, bendiciendo así una nueva dinastía real “por la gracia de Dios”, lo que supuso que, por primera vez en la historia, un Papa pudiera decidir quién era rey y quién no tenía legitimidad para gobernar, lo que marcó un precedente para la historia de Europa en general.

A cambio, Pipinio, entregó al Papa el Exarcado de Rávena, entonces recién conquistado a los germanos Lombardos. Los Exarcados eran territorios recuperados por el Imperio Romano Oriental desde su capital Bizancio, pero que estaban separados del mismo físicamente, pues se encontraban en el derruido Imperio Romano Occidental, división Imperial que existía desde Diocleciano (años 284-305). Ese territorio de Rávena, abarcaba también Roma, convirtiéndose el Papa gracias al llamado “Donativo de Pipinio”, en gobernante terrenal, jefe de Estado, precedente del Vaticano. El Papa Zacarías mostró su agradecimiento nombrando a Pipinio “Patricio Romano”, haciendo la ficción de que aún existía el Imperio Romano Occidental, como tanto gustaba en esos siglos.

Esta dependencia, sin embargo, no gustaba a la curia romana por lo que hasta el siglo XV sostuvo que los territorios pontificios ya habían sido dados por el mismísimo Emperador Constantino en el siglo IV al Papa tras curarle la lepra, retirándose luego el Emperador a su ciudad, Constantinopla (después llamada Bizancio, hoy Estambul).

Los baskones en un primer momento ofrecieron presentes a Carlomán y a su hermano Pipinio el Breve que habían atravesado el Loira en son de Guerra en el 745 (Crónicas francas continuadoras de Fredegario).
Pero Akitania-Baskonia siguió independiente, su rey o príncipe Waifre rompió su juramento, dio refugio al franco Grifo, que se había revelado contra su hermanastro Pipinio el Breve por la corona franca. Grifo o Grifón fue finalmente asesinado en el 753.

Por el sur, los musulmanes, tomaron ese año 753 la ribera baskona del río Arga hasta Pamplona tras derruir en un abrir y cerrar de ojos el Imperio godo. Los 100.000 godos (originarios del sur de Suecia y de lengua germánica) que entraron en la península para dominar a unos 6 millones de habitantes, tenían una serie de problemas, entre ellos la lucha por el poder de sus elites guerreras, el descontento de las clases medias-bajas por los privilegios de las clases altas y la persecución de los hispano-judíos (sefardíes), que harán que éstos ayuden a desembarcar a los musulmanes en la península pasándoles información.

La implantación del Imperio godo en la Península Ibérica fue epidérmica, superficial, como lo demuestra su caída frente al avance musulmán en muy poco tiempo, los pocos templos dispersos que dejaron (del siglo VI los primeros), las pocas monedas y tumbas encontradas que están lejos de los numerosos vestigios romanos.

Los godos llegaron a ocupar una emergente Pamplona entre el 681 al 683, siendo posteriormente expulsados por los naturales o baskones. El reyezuelo visigodo don Rodrigo (Rodil), alzado en armas para intentar ser aceptado como rey por los suyos, estaba sitiando Pamplona en el 711 defendida por las tropas de Eudón, príncipe de Baskonia, cuando entraron los musulmanes en la Península Ibérica. Un poderoso ejército irrumpió con fuerza en el sur de Europa, Tarif o Tarik llegó desde África en el 711 al mando de 7.000 musulmanes de etnia berebere (“imazigen” en su lengua), a los que se les unieron otros 5.000 venidos de Tánger, su objetivo final era la mismísima Roma, en lo que se ha llamado a veces “La Primera Guerra Mundial”, al llevar la guerra a tres continentes (Europa, Asia y África). Tarif dio nombre a la localidad gaditana de Tarifa.

El compilador árabe Al-Maqqri del siglo XVII, recogió documentación coetánea a la invasión musulmana de la península ibérica, entre ella el anónimo Ajbar Machma donde se dice que Rodil, un príncipe godo, “estaba lejos de la corte, combatiendo contra Pamplona” en la que llama “guerra contra los vascones”.


Los reyes godos Suintila, Recesvinto, Rodrigo, escribieron en sus crónicas, tras cada una de las siete compañas que emprendieron contra los vascos: “domuit Baskones” (dominaron a los vascos), e incluso “Baskones vastavit”, “devastaron a los vascos”.

Las crónicas godas se parecen a las francas cuando hablan de: Irrupciones Vasconum; Vascones in montibus rebellants incursus; Vasconum Tarrac. Provinciam infestantium; Vascones ipsi, animorum feritate deposita; feroces Fascones in finibus Cantabriae perdomuit.

Y las crónicas francas: Vasconias depredatur; Pampilonam capit; partem Vasconiae occupat;Vascones una expeditione vastavit; Vascones humiliavit; cum omni exercitu Vasconiae partes ingreditur; feroce Uvasconum gentes debellatutus aggreditur etc. (Adolf Schulten)

Así Isidoro de Sevilla en “Historia Gothorum” (Chron.min.II, p.292) dice: “vasconum Terraconensem provinciam infestantium”, p.290: “irrupciones vascorum movit” y p.291 “gundamarus wascones una expeditione vastavit”.

Fredegario (Script. Rer, Meroving II p.129): “Teudebertus et Teuderius exercitum contra wasconis…” (...), p.148 “quod rebellione wasconorum”.

Hubo batallas en los reinados de los siguientes reyes godos: Leovigildo 581, Recadero 586-601, Gundemaro 610, Sisebuto 612-621, Suintila 621, Khindasvinto 653, Wamba 672-673 y Rodrigo 711.

Joxe Garmendia Larrañaga, “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea”: “Leovigildo en el 581 entra en la Vasconia ocupando Egea y Victoriaco (valle de Zuia) que debe ser el Vitoriano alavés: Leovigildus Rex partem Vasconiae occupat et Civitatem quae Victoriacum nuncupatur condidit". [El Biclarense]. Por el Norte, casi simultáneamente, atacan Chilperico y su duque Blada(s)tes con fracaso: Bladates vero dux in Vasconiam abüt, maximanque partem exercitus sui amisit. [Gregorio de Tours]. Estos datos nos dan la noticia del nacimiento de una Vasconia formada por las clásicas tribus vascas. Además, en relación a Álava, nos da el dato de que en la parte de Vasconia conquistada funda la ciudad de Victoriaco. También es interesante que en la expedición anterior de Leovigildo, conquistando Amaya, se habla de invasores de la Cantabria contra los que luchó el godo. No pudieron ser otros que los alaveses. Leovigildus Rex Cantabriam Ingressus, Provinciae pervasores interfecit, Amayam ocupat, opes eorum pervadit, et Provinciam in suam redigit ditionem (Biclarense). Durante los primeros años del nuevo rey Recaredo se producen irrupciones de los vascones sobre las tierras conquistadas por los godos como la del año 590. El año 593 ya no acude al concilio de Toledo el obispo de Pamplona, lo que quiere decir, que la ciudad estaba de nuevo en manos de los vascones.
(…) Uvamba Princeps feroces uvasconum gentes debellaturus aggrediens in partibus commorabatur Cantabriae... (San Julián). El Albeldense nos da la noticia expresando que Wamba se hallaba, cuando combatía a los vascones, en la Cantabria (entre La Rioja y Alaba). ...feroces Vascones in finibus Cantabriaeperdomuit...”


Como dice Julio Caro Baroja en su libro “problemas vascos de ayer y de hoy”: “no hay formas de origen visigodo, es decir, esa idea del aislamiento del País frente a los visigodos es una realidad que la toponimia confirma. Mientras por ejemplo en Castilla las formas de villa se dan en la época visigótica creando nombres como Villafáfila, Villarramiel, Villarramirelli y se usan los nombres visigodos en toda Castilla la Vieja, en Álava no hay restos”.

La frontera visigoda según J.M. Lacarra serían las montañas de Cantabria o la Sonsierra hasta Codes o La Herrera, ciudades fronterizas serían Olite, Revenga, Avalos, Briones, Cenicero o Alexanco en La Rioja. José Luis Orella Unzué en su libro “Historia de Euskal Herria. Tomo I” señala que los ataques godos a los vascones no son a “rebeldes” sino a enemigos poderosos que asaltan sus fronteras y asedian ciudades, son los visigodos los que sabemos se amurallan contra los vascones y no al revés.


Tampoco los hay en Bizkaia y qué decir en Gipuzkoa y sí de baskones como hemos visto. Luego la frontera entre los vascos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia, que abarcaba territorios de los antiguos autrigones hacia el Oeste hoy fuera de la misma: “La puerta de la cristiandad”, que físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro.

“Es el año 759 cuando Fruela (rey de Asturias) asiste, junto al obispo de Oca, en Valpuesta, a la fundación de un convento de religiosas en San Miguel del Pedroso, en las inmediaciones de Belorado. La vieja región autrigona se halla ocupada en parte por el rey asturiano por haberla conquistado a los musulmanes. En el convento abundan los nombres vascones de las monjas que serían seguramente alavesas, vizcaínas y burevanas: Amunia, Munía, Ximena, Uma, Munoza, Sancha, Auria, Andirazo, Anderkina, Gometiza, etc. Esta región era vascona y se había conservado libre, pues se sabe que los musulmanes no dominaron permanentemente más tierra hacia occidente de Nájera.
No se sabe dónde ocurrió la rebelión de ciertos vascones alaveses cuando acude Fruela (756-768) a reprimirla. Los vence, según la Crónica de Alfonso III, y hace prisionera a una joven, la vascona Munia, de la que tiene a su hijo Alfonso, futuro rey de Asturias. Vascones rebellantes superavit atque edomuit. Muniam quandam adolescentulam ex Vaseonum praeda sibi seruari praecipiens, posteam in regali coniugio copulauit, ex qua filium Adefonsum suscepit. Que se trata de una alavesa y de Alava se descubre cuando la misma crónica cuenta cómo el rey Alfonso el Casto, hijo de Munia, estuvo refugiado en Alava el año 785 donde los parientes de su madre (alabesa y baskona según las crónicas asturianas), porque le habían expulsado del Reino (de Asturias). "sed praeuentus fraude Maurecati, tü sui fzlü Adefonsi maioris, de serua tamen natus, a Regno deiectus apud propinquos matris suae in Alabam commoratus est. Este documento, nos dice tres cosas: que Munia, calificada antes de vascona, era, además, alavesa; que Alava estaba fuera del Reino asturiano, y que Alava era Vasconia, y, por tanto, su límite más occidental” Joxe Garmendia Larrañaga, “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea”.

Él último duque baskón-akitano, Waifre, luchó en el 763 contra Pipinio el Breve y Carlomán, perdiendo a orillas del Garona, donde los baskones contaban con tropas permanentes asentadas con sus propias familias. El duque baskón Uniberto tuvo que rendir juramento a Pipinio tras la derrota en Bourges, entonces capital de Akitania. En la misma crónica se señalan pueblos vascos "venidos a rendirse" desde más allá del Garona.

Pero siguieron las luchas, en ese mismo año 763 el conde baskón mandado por Waifre, Mancion, fue derrotado por los francos Galemanio y Australdo. En el 766 los francos volvieron a atravesar el Loira y los baskones pidieron la paz, algo parecido ocurrió en el 768. Las luchas entre Pipinio y Waifre fueron constantes, en ellas murieron numerosos baskones (waskones), las crónicas francas omiten la muerte de francos.

En ese 768 fue asesinado Waifre en el bosque de Ebola a manos de los francos que sobornaron a su guardia, y, su madre, 2 hermanas y nietos cayeron en manos francas, el desastre fue total y comenzó el dominio franco real sobre Akitania y el Norte del ducado baskón.

Murió poco después Pipinio el Breve, que dejó a su hijo Carlomagno Austrasia y el resto a su hermano Carlomán, salvo Akitania-Baskonia, que la dividió entre los dos.

LA CAÍDA DE BASKONIA y LA APARICIÓN DE LOS NABARROS

Quedó separada Akitania (Garona-Loira) con Toulouse desde la muerte de Waifre en el 768 y mandaba en ella Hunaldo II, éste estaba totalmente sometido con el pueblo akitano a Carlomagno, aunque no fue así al principio: Annales regni Francorum (año 769): “Hunaldous voluit rebellare totam Wasconiaus et Aquitaniam »

En la Baskonia continental (Garona-Pirineos) gobernaba un duque independiente de los francos y separado por primera vez de los akitanos. Carlomagno logró el sometimiento formal de este duque de Baskonia, Otsoa o Lupo II. Lupo II llegó a secuestrar al duque akitano Hunaldo para evitar con ello la separación formal de Baskonia y Akitania, pero Carlomagno reaccionó de inmediato, Eginardo, cronista del emperador Carlomagno, comenta: “Con la advertencia de que, si no se atenía a lo mandado, tuviera por cierto que penetraría por Vasconia en son de guerra y no se retiraría de ella hasta que se pudiese un término a su desobediencia. Aterrado Lupo por los emisarios del rey, entregó sin dilación a Hunaldo y su mujer, prometiendo sobre eso que ejecutaría cuando mandase”.

Se sucedieron 55 años de disputas contra el imperialismo franco, los vascos no se sometieron, incluso tras fuertes derrotas, incumplieron su palabra de rendición y se levantaron en continuas rebeliones que desesperaban a los francos y sus cronistas.

Fue probablemente éste el momento en el que la Baskonia peninsular (al Sur de los Pirineos) dejó de ser controlado por los duques baskones y cuando surgieron diferentes buruzagis baskones que eran los que realmente controlaban el territorio contra asturianos (que pasarán por ser el último reducto “godo”) y musulmanes: por un lado la comarca de Pamplona, Tierra de Deio (Deierri), la de Berrueza, Tierra Estella, los valles pirenaicos del Baztan, Salazar y Ronkal, por otra parte, eran tierras independientes cuando menos Alaba y los Castillos ("Alaba y Al Quila"), también la Bizkaia primigenia. La Bureba fue ocupada militarmente por los asturianos, que llegaron en el momento de máxima expansión hasta el río Baias , al Oeste de la actual Vitoria-Gasteiz, pero por breve tiempo.

“Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deeius est atque Berroza.” Crónica asturiana de Alfonso III el Magno (866-909), llamada también de Don Sebastián, pero que se refiere a Alfonso II el Casto (789-842).

La crónica del árabe Ibn Idhari, no deja dudas de la unidad vasca y de la independencia bizkaina (año 796): “Alfonso (se refiere a Alfonso II de Asturias) había pedido ayuda a los países vascos y a las poblaciones vecinas”. El relato de Ibn Al-Athir habla también de que: “Alfonso había logrado la ayuda del rey de Bizcaya, su vecino (…)”.

Es significativo que la primera vez que aparece escrita la palabra “Nabarra” es en las crónicas francas hacia el año 769, un año después de la muerte de Waifre, se trata de un texto de los Anales Tiliani, que hace referencia a las gestas de Carlomagno que sojuzgó a los “Hispani, Baskones et Nauarri” , siendo Pamplona “oppdium Nauarrorum”.

Ese mismo año 769 Carlomagno construyó junto a Burdeos la fortaleza de “Franciacum”, frontera entre vascos y francos.

Como señala el gran historiador nabarro Jimeno Jurio: “por los años 800 aparecen mencionados los nauarri. Los cronistas francos llaman así a los pobladores de la región que se extiende por la vertiente sur de los Pirineos occidentales. A este grupo humanos pertenecía Pamplona, oppidum nauarrorun. Desde los albores del siglo IX el apelativo nabarro designó, al menos en tierras norpirenaicas, el tellus o País situado en la vertiente sur del Pirineo y habitado por euskaldunes”.

Nabarra parece venir de la voz vasca "Nabar", "planicie entre las montañas" (según los prestigiosos historiadores Arnaud Oihenart o Arturo Kanpion entre otros).

Estos territorios que surgen como organizaciones independientes tras la muerte de Waifre, se empezarán a unir de nuevo tras derrotar a un ejército de unos 20.000 francos el 15 de agosto del 778 en la Gran Batalla de Orreaga-Roncesvalles . Según el historiador Jimeno Jurio, en esta batalla también podían haber participado gipuzkoanos, baskones del norte, bearneses, y gentes de Bigorre, como lo atestiguaría un documento lapidario de San Juan en Pasaia (Pasai Donibane).

Según la tradición franca, los 12 pares de Francia, las 12 familias más importantes del reino franco, habrían muerto en esta batalla, entre ellos el senescal de Carlomagno (el primero entre los caballeros): Eggihardo o Aggiardo y el famoso Roldán, prefecto de Bretaña y sobrino de Carlomagno. En esta batalla, un importante contingente de un ejército ligero, habría derrotado a otro desconocedor del terreno y que venía de una campaña contra los musulmanes y el asedio a Zaragoza. El estímulo baskón pudo ser variado, destacando la venganza por la muerte de Waifre o la quema de Pamplona, pero ante todo, sería una batalla por mantener su independencia y parar el avance del Imperialismo franco.

El mencionado Lupo II, “Otsoa” en euskara, 768-778, que por primera vez mandó sólo sobre Baskonia y no sobre Akitania, fue el buruzagi que derrotó a Carlomagno en Orrega-Roncesvalles en el 778.

Carlomagno se vengó de esta gran derrota sufrida creando fracciones territoriales en Baskonia-Akitania con numerosos Señores feudales al frente y alentando la división entre las principales familias akitanas y baskonas, nombrando a su propio hijo, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, rey de las mismas.
En el 781 dividió a los baskones y akitanos en cuatro: la parte oriental se llamaría ahora la Akitania primera con su capital en Bourges, la zona contigua a la costa sería la Akitania segunda con capital en Burdeos, Narbona sería la tercera zona con capital en la ciudad del mismo nombre. La cuarta sería Baskonia con capital en Euaze (antigua capital de Novempopulania), que abarcaría desde el Garona hasta los Pirineos, diferenciando Baskonia Ulterior (Garona-Adour) y Citerior (Adour-Pirineos), tal y como recoge el escudo del municipio de Saint Servent. La Baskonia Ulterior trató Carlomagno dividirla a su vez según su grado de romanización pero sin conseguirlo.

La Baskonia Citerior en realidad escapaba al control franco, al menos al sur de Dax, pues las propias crónicas francas hablan de revueltas continuas y de inestabilidad por la "perfidia" baskona. “Historia General del País Vasco” Manex Goyenetche comenta que: “Hacia el siglo VI, el eje Lescar-Aire constituirá una especie de frontera (marca) vigilada por un duque franco. Pero en la segunda mitad del siglo VIII, parece que los vascones habían extendido su control político y militar hasta el Garona, según el continuador de Fredegario: en al otro lado del Garona”. Incluso con el carolingio Luis el Piadoso (s. IX), Manex Goyenetche comenta que: “Dax jugaba el papel de ciudad fronteriza, de territorio fronterizo”.


Parte de los baskones de la zona de Toulouse, Fezensac, que quedaron dentro del ducado de Akitania, ahora separados de Baskonia, se alzaron en armas pidiendo su inclusión en el ducado de Baskonia en el 801 y quemaron a los gobernantes impuestos por el hijo de Carlomagno, Ludovico, que en represalia mandó un ejército e hizo lo mismo con los alzados al mando de Adalarico. Incluso en la zona norte de Baskonia, como es Toulouse, los francos tenían serios problemas para controlar el territorio en estos años.

Eginardo, cronista del emperador Carlomagno comenta: “Amplió... ciertamente el reino de los Francos... Ya que, sin anteriormente este se limitaba a la parte de la Galia que se extiende entre el Rhin y el Loira, y el Poniente y el mar baleárico, ya parte de Germania… él, mediante las guerras referidas, se anexionó Aquitania y Vasconia y toda la altura del monte Pirineo, y hasta el río Ebro, el que naciendo en territorio de los Nabarros y tras discurrir por los fertilísimos campos de Hispania, se derrama en el mar baleárico bajo las murallas de la ciudad de Tortosa; luego toda la Italia…”

Carlomagno fue el más grande de los reyes francos y el más grande de los reyes desde la caída del Imperio Romano Occidental siendo elevado a “Patricio romano” como su padre, y a “Emperador” y a “augusto”, títulos romanos que en principio sólo correspondían al Emperador de Bizancio y que supuso la ruptura definitiva entre el derruido Imperio Occidental y el Oriental, donde el Imperio creado por los romanos, aunque totalmente helenizado, se mantuvo varios siglos más, y donde a todos los Occidentales se les llamará con desprecio y desde entonces: “francos”. Además supuso la separación definitiva entre los cristianos Ortodoxos Orientales y los Católicos Occidentales que quedaron bajo la guía espiritual del Papa romano.

“(Carlomagno) Expandió los distintos reinos francos hasta transformarlos en un Imperio al que incorporó gran parte de Europa Occidental y Central. Conquistó Italia y fue coronado Imperator Augustus por el Papa León III el 25 de diciembre de 800 en Roma. De este modo sucedía al Imperio Bizantino como protector de la cristiandad. Ante la indignación inicial de Constantinopla (Bizancio), en 812 se firmó un acuerdo entre los dos mandatarios, y de nuevo hubo dos emperadores en Europa, uno en Oriente y otro en Occidente” .

Los francos escribirían la famosa canción de gesta sobre la batalla de Orreaga-Roncesvalles conocida como la "Chanson de Roland" sobre el año 1100, considerado el primer texto en francés, es el conocido como “manuscrito de Oxford”, donde los vascos se convierten en sarracenos (musulmanes) y los francos son maravillosos caballeros católicos, aunque cuando va a morir Roldán dice:
“Los filos de Durindana
al vascón no le han mellado,
ni este fuerte y duro acero
pudo resistir su brazo.
Estando en estas congojas,
Alzó los ojos llorando,
Y por una cuesta arriba
Huyendo vio a Carlomagno:
Solo, triste y sin corona,
De sangre bañado, Y al dolor de verlo así
¡muerto cayó del caballo!”.


Carlomagno murió en el 814. Su idea fue la de dividir el reino según las costumbres francas, pero sólo uno de sus tres hijos legítimos le sobrevivió, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, que carecía del vigor del padre. La nueva dinastía franca será conocida como “carolingia”, en honor a Carlomagno.


LA CREACIÓN DEL REINO BASKÓN DE DE PAMPLONA

"El vascón calzaba botas con espuelas, guerreaba con armas ligeras, escudo redondo, cabeza descubierta, era el ejército de choque del duque vascón, permanente en Bourges y plazas fuertes fronterizas, donde vivían con sus familias" B. Estornés Lasa.


El ducado de Baskonia no se libró del vasallaje al reino franco, tenía en Lupo Sancho I o Antso Otsoa (778-812) a su nuevo “príncipe de los Baskones”, pero fue criado en la Corte franca.

El hijo da Carlomango, Ludovico, entre el 810 al 812 llegó a vivir en la misma Pamplona que controlaba con la ayuda de familias baskonas como los Belasko, favorables a los “carolingios”. Pero otros buruzagis dominan amplias comarcas sur pirenaicas que hemos mencionado.

Ludovico Pío se presentó ante su padre Carlomagno vestido “a lo baskón”: "túnica corta, ceñida y redonda en su remate inferior, con las mangas extendidas por las manos, con perneras (calzas) extendidas (largas), con botas rematadas con espuelas, llevando en la mano una lanza" Aimonio lib. 5, cap. 2

El duque baskón, Lupo Sancho I, llegó a participar con un ejército vasco en la toma de Barcelona al mando de Pipinio, el hijo de Ludovico, luchando contra los musulmanes, siendo ésta la marca Hispánica franca, lo que era lo mismo: la frontera o limes cristiana impuesta por Carlomagno y los posteriores reyes carolingios, de donde viene la palabra “marqués”, que era el terrateniente fronterizo, al estilo de las "limes" romanas con los “bárbaros” .

Las tropas franco-baskonas no pudieron tomar Huesca ni Tortosa que siguieron en manos musulmanas. En esta guerra participaron tropas baskonas al mando del duque baskón Lupo Sancho junto a sus aliados tradicionales de los akitanos, pero siendo los francos los que mandaron en la expedición.

Sancho Lupo I murió en el 816, las crónicas carolingias seguían hablando de príncipes vascos que "usurpan el principado fraudulentamente". Baskonia volvía a estar en lucha por su independencia contra los francos. La Crónica de Moissac relata una tentativa de elegir rey en el año 816: “Así pues, los vascones rebeldes eligieron como príncipe a Garsimiro, pero perdió la vida el segundo año de su reinado y con él perdió igualmente el principado fraudulentamente usurpado”.


Debido a estas sublevaciones, Ludovico Pio decidió escarmentar a los vascos que seguían alzados en armas al mando del hermano mayor de Lupo Sancho I al Sur de la Dax (Akize ), se trataba de Semen Lupo con su ejército, según narran las propias crónicas francas. Con ello Ludovico o Luis buscaba también restituir el honor de su padre. Mandó un ejército con su hijo Pipinio al frente que entró en Pamplona que también se había rebelado, y nombró gente fiel a sus intereses entre los Belasko, a los que las crónicas musulmanas llaman "galos" (probablemente sólo por su afinidad franca), escarmentó a la población y regresó por Orreaga-Roncesvalles sin que los vascos se atrevieran a enfrentárseles, pues usaban a los rehenes capturados en Pamplona como escudos humanos. Un valiente baskón se adelantó y los increpó, fue capturado y ahorcado, según narran las crónicas francas.

En la frontera norte, el duque de la Borgoña durante 40 años, Singuin o Sihiminum (812-814), fue nombrado por Ludovico Pío nuevo duque de Baskonia y acto seguido se sublevó con toda Baskonia continental, la Ulterior y la Citerior, en pie de guerra. Otsoa Semen, Singuin o Semenones-Jimeno-Ximeno se declaró independiente del poder franco al que intentó derrotar de nuevo en Roncesavalles-Orreaga en el 812, murió sin poder llegar a ser entronado como conde baskón por los naturales.

Le sucedió al mando del ducado baskón su hijo García o Gartzea Eneko (Eneko el “joven”), que aparece escrito como "Garsiminnicum", García Ximénez o Iñiguez (816-819), duque baskón, pero fue derrotado por los francos en el 818 y tomó el mando su primo Lupo u Otsoa Zentulo "el vasco".

En el 819 Pipinio, el nieto de Carlomagno, tuvo que reprimir otro alzamiento baskón, Annales regii: “Pipinio hijo del emperador, penetró en Vasconia con su tropa, siguiendo órdenes de su padre y pacificó la provincia tras aplastar a todos los que se había rebelado, de tal manera que no quedó ni un solo rebelde o insubordinado”.

Otsoa III Zentulo "Wasco" (819-823) luchó en ese mismo año 819 poco después contra los duques de Toulouse, Berenguer y Warin, siendo derrotado, después apresado y condenado al destierro. Zentulo el “vasco” fue derrotado de nuevo en el campo de batalla por los francos al mando de Pipinio con un importante ejército.

Pipinio inventó nuevas denominaciones para Baskonia y creó pequeños condados semifeudales: del Garona al Atturri o Adour (antes Baskonia Ulterior) será llamada ahora “ducado” de Baskonia y al sur del Atturri hasta los Pirineos (Baskonia Citerior) será llamará "condado" de Baskonia. Pipinio puso al mando del "condado" de Baskonia a Aznar Sancho (Azenari).

“La vasconia septentrional se regía entonces por un príncipe (Sancho Lupo) designado por el emperador, cuya autoridad se extendía teóricamente hasta la ribera del Ebro y prácticamente al menos a la parte norpirenaica, se ejercía mediante condados feudales, Commiges, Bigorre, Bearn etc. Pero hay noticias de que la sumisión a Carlomagno había sido puramente formal y que, durante el reinado de su hijo Ludovico Pío, había continuado la resistencia vascona en forma de insurrecciones periódicas”.
(…) “Ya en el siglo IX los vascos de Pamplona pretenden emanciparse de la tutela carolingia varias veces, en el 812 Ludovico Pío envía una expedición punitiva; en el 816 a la muerte de Lupo-Sancho fracasó una nueva tentativa y en el 819 se sofoca por Pipinio” (…) “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

La lucha contra los francos continuó hasta que en el 824 tuvo lugar la segunda Batalla de Orreaga-Roncesvalles, donde los baskones se unieron en torno a un buruzagi, Eneko Aritza y su familia, que llegarán a dominar de nuevo y poco a poco toda Baskonia, vasca en idioma y cultura.

En ese año 824 Pipinio armó a un nuevo ejército franco al mando de los condes Eblo y Aznar, que cruzó los Pirineos con la intención de “restaurar el orden”. Eblo y Aznar entraron en Pamplona sin aparentes dificultades, escarmentaron con la horca a muchos habitantes para evitar ser atacados por la retaguardia, nombraron abades y gobernantes fieles a los francos de nuevo.
A la vuelta, recorrieron el mismo camino que Carlomagno, por Ibañeta y por Luzaide-Valcarlos. Eblo y Aznar fueron atacados y apresados donde antes fuera derrotado el ejército de Carlomagno, en la zona de Valcarlos-Luzaide a Garazi (Sant Jean de Pie de Port), las familias vascas de los Ximeno, Garsea o Belasko (ahora contra los francos) fueron los que los derrotan y los que en realidad dominaban el territorio llamado por los francos: Nabarra.

Aznar Galíndez era el antiguo conde del Aragón primigenio al que Eneko había desposeído de sus tierras poniendo al frente a su propio cuñado Galindo “el Malo”. Aznar fue dejado en libertad y mandado de vuelta al reino Franco mientras que Eblo fue entregado al emir de Córdoba, otro Abderramán, este Abderramán II , como signo de alianza.

Estamos en el año 824 y fue conocida como la “Segunda Batalla de Roncesvalles”. En esta batalla destacó Eneko Aritza Ximeno (al que también se le llama Iñigo Iñiguez Aritza o “Arista” al latinizar el nombre, o Eneko Enekones), de alrededor de cincuenta años, que contará en la batalla con sus hermanastros musulmanes del sur baskón, los Banu Casi, antiguos terratenientes baskones desde la época romana que se cambiaron de religión y que harán de tapón con el emir de Córdoba, lo que dio, sin duda, un respiro a los “nauarri”.

“Por lo que a la Vasconia surpirenaica se refiere, se sabe también que los musulmanes tomaron Pamplona varias veces durante el siglo VIII, pero acabaron reconociendo, mediante pactos y tributos, la soberanía de los cristianos de la “frontera superior”.
(…) Los emires de Córdoba reconocieron el carácter soberano del rey de Pamplona a cambio de tributos. No era el rechazo de esa soberanía sino la negativa a pagar tributo la que durante el siglo IX provocó que varias veces la tierras vascas y las de los Banu-Casi fueran devastadas por los ejércitos del emirato cordobés” “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

Las crónicas francas hablan de un Singuinum, Sigrinum o Sihiminum que era “duque” de Baskonia (probablemente un buruzagi emparentado con la nobleza baskona como denota su nombre), traducido modernamente como Jimeno (o Ximeno), apodado “el Fuerte”, que en el 781 defendió su fortaleza en el valle de Salazar-Zaraitzu contra la afeiza del califa musulmán Abderramán I que atacó Calahorra, Viguera, Logroño, Deio, Pamplona, Elo y Lumbier. Según el códice de Roda, habría venido huyendo del poder franco para instalarse de Tierras de Deio (Deierri) sobre el fatídico año 768. Se trataría quizás del abuelo de Eneko Aritza (su padre sería Eneko o Iñigo Ximenez) que controlarían también las tierras de Berrueza .

Serían también tierras de los Aritza o Ximeno las cuencas de los ríos Irati y Aragón, el Valle de Salazar, Aezkoa, Urraul, el Valle del Ronkal, Ansó y Navascués, donde se encuentra el monasterio de Leire, cuna espiritual del nuevo poder baskón, refugio contra los ataques musulmanes y donde descansan los restos de los primeros reyes nabarros. Según un documento, Eneko Aritza pasó parte de su infancia o juventud en la Baskonia continental aprendiendo a guerrear, en Bigorre, lo que probaría una vez más la gran relación norte-sur de Baskonia y de su hija, el reino de Pamplona-Nabarra.

En todos estos siglos los baskones fueron independientes gracias a su resistencia al imperialismo godo, musulmán y sobre todo franco. No existe constancia documental de suceso bélico alguno interno entre vascos o baskones entre el 476 y el 824 ni posteriores, año de la creación comúnmente aceptada del reino de Pamplona-Nabarra, por lo que una conciencia nacional y un interés común en la defensa del territorio, riquezas y gentes frente a diferentes invasiones, debieron de ser las razones que nos llevaron a todos los vascos a aunar esfuerzos y crear un Estado vasco o nabarro.

José María Lacarra “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media” comenta que para el siglo XII “Las presiones exteriores acentuarán la unión y contribuirán a formar la conciencia nacional (nabarra)”.

Como dicen varios historiadores en el libro “Historia de Euskal Herria” : “Si bien tradicionalmente la historiografía ha considerado como imposible que en la Edad Media surgieran “conciencias nacionales” ni “sentimientos nacionales” por el escaso desarrollo que presentaban entonces las estructuras políticas, económicas e ideológicas, últimamente tal consideración va perdiendo terreno a favor de una nueva concepción de los fenómenos de identidad colectiva nacionales cuyo nacimiento se tiende a datar cada vez más en fecha más temprana (siglos VIII y IX). En el caso de Vasconia (incluido Caro Baroja), esta nueva aproximación al problema del nacimiento de las primeras entidades políticas basadas en la existencia de una conciencia grupal encuentra una perfecta adecuación con la aparición en las fechas apuntadas del Ducado de Aquitania (y Baskonia) y el Reino de Pamplona (o Nabarra).”