EL NACIMIENTO DE LA LITERATURA VASCA

EL NACIMIENTO DE LA LITERATURA VASCA
Aitzol Altuna Enzunza
En el sigo XVI Europa recupera la supremacía mundial que había perdido desde la época romana frente al empuje de los árabes-musulmanes, de los mongoles y después de los turcos; éstos aún seguían dominando Oriente Medio, donde Constantinopla (antes conocida como Bizancio y hoy como Estambul) había caído en sus manos en 1453, lo que supuso el fin del Imperio Bizantino, El Imperio Romano de Oriente, y el final de la Edad Media para la humanidad. Para los españoles el fin de la Edad Media lo marca la toma de Granada de 1492 y por tanto la expulsión de los musulmanes de Europa y para los franceses la boda entre Ana de Bretaña con Luis XII, siempre mirándose a su ombligo. Europa se lanza a la conquista del mundo, empiezan los portugueses, después vendrán los españoles y más tarde holandeses, franceses e ingleses.

Se entra en una nueva era, el Renacimiento, donde el hombre es el centro de todo, frente a la religión que lo era en los siglos anteriores, aunque las ideas renacentistas cuajaron poco a poco y más bien entre las elites que entre la masa popular, de hecho estos son los siglos de la Reforma luterana contra la corrupción de la Iglesia vaticana y la Contrarreforma católica de Trento. El Renacimiento apenas tuvo su reflejo en la ultramontana España, y por ende en los territorios vascos conquistados y bajo su dominio.

Los siglos XV y XVI son también los de la introducción de la imprenta por Gutemberg, los del uso de la pólvora en la guerra y los del arte renacentista que llega desde Italia. El Renacimiento acabará cruentamente con la Revolución Francesa (la Revolución Industrial o la Declaración de la Independencia de USA para otros) y dará paso a la Edad Moderna que abarca hasta nuestros días para algunos y para otros hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (1945), con la industrialización como motor de la misma.

La imprenta de Gutemberg llega al País Vasco en 1489, pero hasta 1495 no se imprime el primer libro en Iruña-Pamplona, sería el único incunable editado en el País Vasco (los incunables son los libros editados desde la invención de la imprenta en 1440 hasta 1500). Hasta entonces casi todos los libros se publicaban en latín y eran sólo accesibles a las clases dirigentes y al clero (en realidad los únicos que sabían escribir), gracias a la imprenta y el abaratamiento de costes que supuso, empezaron a escribirse algunos libros en los idiomas romances por su parecido con el latín, para así poder llevar el conocimiento al pueblo, luego les tocó a los idiomas con Estado propio y después al resto de culturas minorizadas, como era el euskara en gran parte de su territorio natural. “La imprenta es la artillería del pensamiento”, como dijo el descendiente de vascos Simón Bolívar, y la producción de libros se disparó.

Los siglos XVI y XVII son también los del nacimiento de la literatura vasca. Un bajo navarro, el cura Bernard Etxepare escribe "Linguae vasconum primitiae", primer libro escrito en euskara, que ve la luz en 1545 y que contó con la ayuda del rey de Navarra Enrique II el sangüesino. No es un dato baladí, Baja Navarra sigue siendo independiente y el reino trata de realzar el idioma natural de sus gentes elevándolo a categoría de lengua literaria. No hay incunables en euskara y este es el único “posincunable” conocido (libros escritos entre 1500 y 1550). Etxepare (cuya tradución sería Casamayor en castellano, “Etxeburu”), bajo el título de “Contrapás,” dejó escrito:
“Garaziko Herria/
Benedika dadila/
Heuskarari eman dio/
Behar duyen thornuya./
Heuskara,/
ialgi hadi plazara!.
/Bertze jendek uste zuten/
Ezin scriba zateyen/
Orain dute phorogatu/
Enganatu zirela./
Heuskara,/
Ialgi hadi mundura!/
Oraindano egon bahiz/
Inprimatu gaberik,/
Hi engoiti ebiliren/
Mundu guzietarik/
Heuskara!”.
(Bendito sea/ el Pueblo de Garazi (Cize)/ Él ha dado al Euskara/ El rango que le corresponde./ ¡Euskara,/ Sal a la calle!/ Mucha gente pensaba/ que no se podía escribir,/ Ahora reconocen que/ Estaban engañadas./ ¡Euskara,/ Sal al mundo!/ Si hasta ahora has permanecido/ Sin ser impresa/ En adelante/ Recorrerás el mundo entero/ ¡Euskara!).
Por tanto da a entender el mismo autor que éste es el primer libro impreso en euskara. El libro comprende 16 poemas constituidos por 1.159 versos: tres poemas de tema religioso, diez de tema erótico, uno que se refiere a su estancia en la prisión y por último dos que dedicó a elogiar el vascuence. El único ejemplar de Linguae Vasconum Primitiae está depositado en París.

Son pocos los textos y palabras escritos en euskara hasta la aparición de este libro. A las palabras en tumbas aquitanas de épocas romanas (ama, amoema, andere, arix, arte, asto, atta, barri, begi, bele, bai, bihox, buru, iri, erri, erdi, gar, gison etc.), o a las primera frases en euskara que son las de las Glosas del monasterio del reino navarro de San Millán de la Cogolla (hoy la Rioja) del siglo X ("güec ajutu ez dugu" y "izioqui dugu) o a las del viajero Aymeric Picaud (Urci, arrain, ogui etc.), hay que sumar las escritas por el obispo Pamplona, Arnault Barbazán (1318-1355,) sobre expresiones populares recogidas de forma deslavazada y los meses en euskara escritos en el breviario diocesano de Pamplona, escrito por Fernando Vaquedano en 1501. En ese siglo XVI, el Archivo Diocesano de Pamplona, proporciona textos en euskara sobre matrimonios clandestinos, cantares y expresiones.
Otros autores de ese siglo XVI han dejado frases en euskara, su principal curiosidad es que no eran vascos: así el italiano Lucio Marineo Siculo en su “Sumario de la vida de los Reyes Católicos” (1533) y Gaspar Gómez en la continuación de la “Celestina” (1536) por ejemplo. Lope de Vega también usa el euskara en su comedia “Los ramilletes de Madrid” (1615)

“Lelo lirelo çarayleroba
yaçoeguia ninçan
aurten
erua
ay joat garairaya
astor usu
lelo lirelo çarayleroba

ayt joat garairaya
aztobicarra
esso amorari
gajona chala
y penas naçala
Bator que dala
Lelo lirelo çarayleroba”

Tercera parte de la La Celestina (canción de Perucho Vizcayno)
Es sorprendente ver el estribillo arcano vasco: “Lelo il lelo, lelo il lelo, Leloa Zarak, leloa il”

“Zure vegui ederroc
ene lastaná,
cativaturic nave,
librea ninzaná”
(Esos tus hermosos ojos
amor mío,
me tienen cautivo a mí,
que era libre).
Lope de Vega “Los ramilletes de Madrid”
Ambos textos sacados del libro “Textos arcaicos vascos” de Koldo Mitxelena.

Será el francés François Rabelais, que estudió en el “Colegio de Navarra” en París, el primero en escribir un texto completo en euskara, se trata de un discurso de su libro sobre el gigante “Gargantúa” y su padre “Pantagruel”, gracias al protectorado de los reyes de Navarra sobre dicho colegio. El texto es una oración que empieza así: “Jona andie, guassa goussyetan behar da erremedio, beharde versela ysser la da” (Gran Señor [Dios], nos falta remedio a todos los males, es difícil que todo sea como debe ser). Y sigue “Anbates, otoyyes nausu, ey nessassu gourray proposian ordine den. Non yssena bayta fescheria egabe, genherassy badia sadassu noura assia. Aran hondovan gualde eydassu nay dassuna. Esou oussyc eguinan soury hin, et darstura eguy harm, Genicoa plasar vadu”.
En 1561, también en Pamplona, Sancho de Elso escribe “Doctrina Bilingüe”, publicada por el impresor Anvers. El padre de Elso había publicado en castellano el “Examen de Ingenios” del médico vasco, de Baja Navarra, J. Huarte de San Juan (1530 Garazi-1588 Baeza), considerado el primer tratado de psicología del mundo (perseguido por la Inquisición por ser favorable al rey natural de Navarra Enrique II el sangüesino).
La primera poesía en euskara fue obra del pamplonica, aunque afincado en la Ribera, Juan de Armendux y Garro en 1567.

“Hemen naça orçiric, noyzbait gozo ericiric,
erioac hustegabe dolorosqui egociric.
Ene arima Jagoycoagaba beldurrequi partituric.
Lagungabe bide lusean peril asco pasaturic.”
Juan Amendux y Garro.
Koldo Mitxelena “Textos arcaicos vascos”.

En 1571, el también cura, el labortano de Beraskoitz Joanes Leizarraga, por mandato de la reina navarra Juana III de Albert y el sínodo de Pau (capital de Beárn y último emplazamiento del parlamento navarro libre, donde aún se conserva el edificio junto al suntuoso castillo), traduce el Nuevo Testamento al euskara tomando para su traducción la versión griega de Erasmo de Rotterdam y publicándolo en la Rochelle; reina y cura son protestantes (calvinistas hugonotes).

El protestantismo impulsaba la enseñanza de la religión en las lenguas vernáculas para su mayor comprensión y para que el pueblo pudiera interpretar de forma personal la Biblia (enseñanza luterana-protestante frente a la infalibilidad del Papa, único capaz de interpretar las Sagradas Escrituras en el catolicismo). Para ello Leizarraga usó un euskara “batua”, un euskara que se pudiera entender por todos los hablantes en todos los euskalkis o dialectos, tal y como en esos momentos lo estaban haciendo los alemanes con Lutero o los ingleses, basándose ambos en uno de los dialectos de su idioma (todos los idiomas del mundo tiene dialectos o en caso contrario están a punto de desaparecer). Para que nos hagamos una idea, un idioma de Estado y con muchos millones hablantes y convertida en la lengua franca del mundo como es el inglés, no vio escrito su primera Biblia hasta 1380, y no fue impresa hasta 1525.
Leizarraga, y los que le ayudaron a escribir este Nuevo Testamento, tomaron el dialecto labortano como base, pero teniendo en cuenta el bajonavarro y al suletino. No es casualidad que este libro, al igual que muchos de los primeros libros escritos en euskara, lo sean en la parte de Navarra que aún se mantiene independiente.

Este libro de Leizarraga, es importante pues en sus páginas 5 y 6 dice: "ukanen duela sartze eta avamendu Heuskalherrian" (tendrá entrada y aceptación en Euskal Herria) “batbederac daqui heuscal herria quasi etche batetic bercera-ere minçatzeco manerán cer differentiá eta diuersitatea den” (cualquiera sabe qué diferencias y diversidad hay en la mabera de hablar en Euskal Herria casi de una casa a otra”, prólogo de la Biblia mencionada y dirigida “Heuscalduney”).

Hasta ahora era la primera referencia de la palabra Euskal Herria conocida Recientemente, en el 2004, se ha encontrado un manuscrito de 102 páginas (como publica GARA el 19/02/04 y otros periódicos). Borrador o ejemplar de trabajo de una única mano. Se trata de una colección de versos, cantares y lances de amor escritos en euskara, de mano de Juan Pérez de Lazarraga, Señor de la Torre de Larrea (1550–1605), que guardan paralelismo en su composición con la obra de Etxepare. Hasta la fecha, Juan Pérez de Lazarraga era conocido por una relación genealógica de su propio linaje, espléndido texto erudito de 1588-89, del que se conocen cinco copias.
Es una narración de la que faltan las primeras 4 páginas y las últimas, así como algunas del medio, y en la que aparecen sirenas, caballeros o personajes mitológicos en la línea de las novelas pastoriles que en la época estaban de moda en los reinos de España, Italia o Francia y que imita la novela “Los siete libros de Diana” de Jorge Montemayor. La segunda parte, más extensa, está compuesta de poemas. Sobre todo, poemas de amor y desamor¬ dedicados a mujeres del entorno de la torre de Larrea, a mujeres de Barrundia, Asparrena, Luzuriaga Langarika... También incluye uno, fechado en 1564, sobre la quema de Savatierra-Agurain, así como alguno de temática religiosa. Respecto a los valores literarios del manuscrito, la poesía está a un nivel muy superior a la prosa. Por lo que sabemos, el euskara occidental conocía una cierta tradición en el cultivo de la poesía, y es indudable que Lazarraga había bebido en esa fuente.
Casi todos los poemas están en euskara, aunque tiene también unos pocos en castellano. Presenta, además, un curioso verso bilingüe similar a los que en la época solían componerse mitad en castellano y mitad en portugués:
“Penado de tanta pena/
nago zu ekusizkero/
y ninguna cosa buena/
oi, enetako ez dago”

Es una importante novedad en la literatura de la época conservada, pues esta era casi toda religiosa, salvo el libro de Etxepare. Además está escrito en euskara de Araba o mejor dicho de variedad occidental “muy arcaico”, emparentado con los euskalkis (dialectos) de su entorno, parecido al bizkaino, pero del cual a penas se disponían hasta ahora de unos poco folios.
Escrito entre los años 1564 y 1567, según se desprende del análisis de varios párrafos del propio texto y atribuible, con toda certeza, al citado Lazarraga. El autor es el mayorazgo de una de las múltiples ramas del linaje de los Lazarraga, que, procedente de Oñate (Guipúzcoa), se instalan a finales del siglo XV en diferentes Palacios y Torres de la llanada alavesa.
En este libro se dice:
“anchinaco liburuetan
çeñetan ditut eçautu
eusquel erriau nola eben
erregue batec pobladu”.
(fol. 18 vlto.)

Es la primera mención de la palabra Euskal Herria (“el país o pueblo del euskara”, según el “informe de la Real Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia).
La traducción al castellano de Euskal Herria sería Pueblo eusko o vasco (que habla vasco en realidad), o como se tradujo después, País Vasco, del francés Pays Basque (hasta el siglo XVIII sólo se usaba Basque). Por tanto la palabra Euskal Herria es anterior a País Vasco y no surge como traducción del primero, pero sin embargo: significan lo mismo. La traducción al castellano de “basque” es “vasco” y en euskara sería“euskaldun”, tienen el mismo significado: los que hablan euskara y no otro.
Será el lingüista W. Humboldt en su libro “Los Vascos” (finales del siglo XVIII inicios del XIX) quien ayude a extender el término “País Vasco” y “vascos”: “Cuando quieren nombrar a todo el conjunto de la nación vasca cae uno en la perplejidad y se busca en vano el término aceptable a la vez por españoles, franceses y alemanes. Los franceses no conocen ninguna denominación general. Dicen biscayens, cuando hablan de los de la península; basques cuando hablan de los vasco-franceses; y en caso necesario recurren al antiguo nombre: cantabres (…). Los habitantes mismos se nombran según las provincias: vizcainos, guipucoanos, alabeses…Así ha perdido este desdichado pueblo hasta la unidad de su nombre”. (…) Cuando se trate de todo el pueblo esparcido por el país vasco-francés, provincias baskongadas y Navarra: vascos”. Aunque, todos ellos, se llamaban así mismos en su lengua “euskaldunak”.

Euskal Herria hace referencia a una realidad o comunidad cultural, a una nación que desde muy remoto vive en las dos vertientes de los Pirineos y cuyo territorio va mermando y sería el idioma del Estado de Nabarra.
Otros libros en euskara de la época son fruto de la reforma del Concilio de Trento, donde por fin la Iglesia católica cree conveniente la enseñanza de la religión en la lengua común de los fieles como los protestantes en vez de sólo en latín.
Aunque reducido al campo religioso, la escuela de Sara (Lapurdi, Baskonia continental) supuso un movimiento literario importante dentro del siglo XVII. Los curas de Sara, Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) y Ziburu se juntaban en un convento franciscano para criticar los trabajos que escribían antes de publicarlos, formando un círculo de autores que trabajó en estrecha colaboración. En torno a ella se agruparon nombres como Harizmendi, Povreau, etc., Joannes Haramboure (Haramburu), Joannes Haraneder, Joannes Etxeberri de Ziburu, Esteban Marterre, P. Argaignaratz, Silvain Pouvreau, Hirigoiti, Klaberia, Guillentena Heguy y Votoire.

“Kalandrea” Joannes Leizarraga (1571).
“Abc edo Christinoen instructionea” Joanes Leizarraga (1571).
“Doctrina christiana en Romance y Basquence” Dr. Betolaza (1595) (primer catecismo en bizkaino, mandado a escribir por el Obispo de Calahorra D.Pedro Manso).
“Refranes y sentencias comunes en bascuence”, escrito en euskara y traducido al romance, Anónimo (1596), primer libro publicado en Hegoalde, la Baskonia ibérica.
“Doctrina Christiana” Esteban Marterre (1617).
“Tratado de cómo se va a oír misa” en euskara y castellano escrito por Juan Beriain (1621).
“Manual devotionezcoa” Joannes Etxeberri de Ziburu (1627).
“Noelac eta berce canta espiritual berriac” Joannes Etxeberri de Ziburu (1631).
“Debocio escuadra, mirailla eta oracioneteguia” Joannes Haramboure (1635).
“Eliçara erabiltceco liburua” Joannes Etcheberri de Ziburu (1636).
“Avisu eta exortatione probetchosak bekhatorearentzat” P. de Argaignaratz (1641).
Etc.

La literatura vasca alcanza su cima con el cura navarro Axular (Pedro Agerre Azpilicueta, “Axular”, Urdax 1556-1644), escritor de la obra cumbre de la literatura vasca "Gero" (1643), que continuó el intento de unificación del idioma escrito.
El propio Axular pasó la entonces reciente nueva muga (frontera) y vivió durante muchos años en Lapurdi, en Sara, y perteneció a la “escuela de Sara”. Algunos llaman al euskara la lengua de Axular, como la lengua de Cervantes al castellano o la de Shakespeare al inglés, autores nacidos el mismo siglo.

El movimiento en pro de la literatura en euskara nace por tanto en Iparralde (la Baskonia continental) y en los dos primeros siglos la mayoría de los escritores lo son de ese territorio gracias a la supervivencia del Estado Vasco de Navarra-Beárn que lo amparó y a una mayor libertad después. Serán principalmente curas, lo que se convertirá en una constante de la literatura vasca,
En Hegoalde (País Vasco peninsular) la pérdida del reino de Navarra (1512-24) y la Inquisición introducida por los castellanos, fueron el gran obstáculo para el euskara, teniendo que traducir todo lo escrito al castellano para que lo lea el censor, lo que hacía casi inviable la publicación en euskara. A los vascos nos tocó ser otra vez los malos en la caza de brujas lo perjudicó a nuestro idiomas, no será la última vez, ni la antepenúltima.

Axular dejó escrito: "Euskara ez bazen trebe eta euskalduak ez bazekiten nola eskriba eta ez nola irakur, euskaldunek berak zutela falta eta ez euskarak" (si el euskara no era capaz y lo vascos no sabían como escribirlo y ni como leerlo, era culpa de los propios vascos y no del euskara).
Su condición de lengua no románica, ajena a la familia latina, sus fonemas especiales que pedían en algún caso la adaptación del alfabeto usado y conocido hasta entonces, y, sobre todo, su estructura tan distante, fueron obstáculos insalvables durante mucho tiempo, pero me limito a señalar lo que dejó escrito Axular y al que el tiempo le ha dado la razón.

Los obstáculos reales para que no se desarrollara más la literatura vasca fueron:
El número pequeño de posibles lectores.
1. Falta de concienciación de las clases altas vascas, las más beneficiadas por el imperialismo tras la conquista del reino de Navarra, las únicas que podían, con la Iglesia, dedicarse a este menester y costear los altos precios de publicar una obra en esos primeros siglos de la imprenta. Son numerosos los casos en que las Junta Generales deniegan subvenciones a publicaciones en euskara como recogió Aita Villasante en su generosa obra.
2. La persecución sistemática del idioma desde del imperialismo franco-español, siendo ellos el poder real en nuestra tierra desde la pérdida de nuestro Estado que sigue ocupado.
3. Desde la conquista de Navarra, el euskara siempre ha sido visto por el poder dominante como un incordio para la unidad de los reinos y después para la creación de la nación española o francesa y su unidad después, por eso siempre han estado dispuestos a menospreciarlo y negarle el desarrollo cultural de los idiomas considerados del Imperio.

La pérdida definitiva del reino de Navarra entre 1512 y 1620, provocará un parón de siglos en la publicación de libros en euskara, al no controlar los vascos “los medios de comunicación”, que no son el cuarto poder sino siempre han sido una herramienta en manos del que ejerce el poder, en este caso del Imperio francés y español, la recuperación del Estado vasco marcará la existencia o no de una literatura vasca.