DOS ESCUDOS DEL ESTADO DE NABARRA EN BIZKAIA


DOS ESCUDOS DEL ESTADO DE NABARRA EN BIZKAIA
Aitzol Altuna Enzunza

"…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200” Juan Ramón Iturriza, 1793, "Historia General de Vizcaya". Los mejores historiadores sobre Bizkaia como Estanislao J. Labayru y Juan E. Delmas (s.XIX), apoyan también a Iturriza, al igual que hizo García de Salazar (s. XV).

El río Nervión nace en la sierra Salbada en Urduña y es afluente del Ibaizabal al que se le une en Urbi, entre las anteiglesias de Galdakano y Basauri (ésta era entonces una comarca de Arrigorriaga), tras bordear poco antes el monte Malmasín. El río Ibaizabal-Nervión era navegable precisamente hasta ese punto, donde las barcazas o gabarras desembarcarían las mercancías de los buques de gran calado que atracarían más cerca de la bocana de la ría, facilitando así su transporte hacia el interior, de ahí que el principal puerto comercial del Ibaizabal-Nervión en el siglo XII estuviera varios kilómetros ría adentro, se trataba del puerto de Begoña, conocido como Bilbao, el cual tenía un castillo, iglesia y puente nabarros en el vado natural de San Antón.

Cercano a este puerto, tal y como señala Tomás Urzainqui siguiendo a José Moret (s. XVII) o a José Antonio Aguirre (s. XX), había otro castillo más importante: “El castillo navarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao, se halla en el promontorio denominado Malmasín (anteiglesia de Arrigorriaga), donde se ubican las ruinas en una paraje denominado el Castillo”. El castillo de “Malvecín” es por su tipología del siglo X y fue reducida su planta a la mitad años después, quizás con Sancho VI el Sabio de Nabarra en siglo XII: “la planta es de grandes proporciones y de forma semicircular, con un radio de 50 metros”, según explica el experto Iñaki Sagredo en su libro “Castillos que defendieron el reino, La Navarra Occidental, la frontera del mar, Tomo III”.

Tras la invasión castellana del reino nabarro por su parte Occidental en el año 1173-75, Sancho VI el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII. Alfonso aceptó, el laudo arbitral es del año 1177. Sancho el Sabio de Nabarra pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados entre los años 1173-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca y el mencionado castillo de Malvecín (Malmasín), así como las fortalezas conquistadas en el año 1167 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria), el cual sería una cuña o puente para una futura invasión de la tierra bizkaína.

También pedía Sancho VI el Sabio las plazas invadidas a Nabarra antes de su nacimiento tras el regicidio de Sancho García el de Nájera (Atapuerca 1054) y Ramírez el de Peñalén (Peñalén 1076), asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues han pertenecido siempre al reino, es decir, el rey de Nabarra pedía la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem”.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de gran casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio.

Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo también nabarros y frontera con Castilla. En el Laudo Arbitral inglés de 1177. En el documento “Regis Ricardi” Londres de 1190, se dice claramente: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Navarra. Y la tierra del rey de Navarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Navarra de la tierra de Castilla (…)

Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”.

Dos escudos nabarros en Bizkaia apoyan y apuntalan el hecho que todavía a finales del siglo XII Bizkaia seguía libre dentro del reino baskón. El primer historiador bizkaíno, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra a la familia de Galdakano y Torrezabal como de las más antiguas e importantes de Bizkaia, de la que dice estaba emparentada con los reyes de Nabarra y que vino a finales del siglo XII a defender la comarca de las ansias expansionistas de Castilla acantonadas en el castillo de Malmasín. Junto con los Torrezabal llegaron otras familias como las de Isasi de Usansolo o la del propio hijo de Sancho de Torrezabal la cual se instaló en la torre Tosubando de Bedia, aún hoy en pie (cuya existencia está constatada desde 1075 y fue fundada por Sancho Ortiz de Bedia):

“El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”. El mencionado “Sancho Ortis de Bedia” se sabe que era contemporáneo de García Salazar (preboste de Bilbao y merino en Bedia), esas “siete generaciones” nos llevarían a finales del siglo XII. Usansolo es un barrio de Galdakano y Bedia lo fue hasta el siglo XVIII que consiguió su desanexión (Etxebarri hizo lo propio en el siglo XVI). Galdakano es una anteiglesia de la Bizkaia nuclear, frontera con el Txorierri, la anteiglesia de Begoña y su puerto de Bilbao, el valle del Nervión, el condado de Durango que comenzaba entonces en las “campas de Nabarra” en el centro actual de Amorebieta y con el valle de Arratia que comienza en Lemona, anteiglesia continua a Bedia.

Sobre la familia y el escudo de armas de los “Usansolo”, Sabino Aguirre Gandarias, Doctor en Historia, en su trabajo “Las dos primeras crónicas de Vizcaya” del año 1987, comentaba que: “El historiador del siglo XV Lope García de Salazar, experto conocedor de los linajes de Bizkaia, nos informa de algunos aspectos: al calificar a los Usún-solo de "antiguos'" y "buenos" escuderos, únicos por él enseñados, con los de Isasi, dentro de la anteiglesia; y al encuadrarlos entre los parciales de Abendaño el de Urkizu, en Igorre (…).

Aunque quizá de sus armas aun más distintiva sea la cadena que le sirve de bordura, hecho frecuente en la zona, pues indica ascendencia Navarra y dentro de la anteiglesia el probable enlace con algún descendiente de Sancho de Galdácano (…)”.

Esta apreciación ha sido recientemente ratificada en las recientes (2016) excavaciones del castillo nabarro de Aitzorrotz (Eskoriatza, Alto Deba hoy Gipuzkoa), en las cuales el arqueólogo Iñaki Sagredo Garde ha encontrado un sello con un “arrano beltza” rodeado por este tipo de bordadura o “cadena”. Pues bien, el escudo de la villa de Errigoitia (Bizkaia), es un águila negra con alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los reyes de Nabarra de a finales del siglo XII y principios del siglo XIII en sus escudos y sellos. Según el padre Moret en “Investigaciones” tal y como recoge el historiador bizkaíno Andrés de Mañaricúa en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI los orígenes del Señorío”: “adoptó por armas dicha villa de Rigoitia una Águila negra, con las alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los Reyes de Nabarra”.


En los escudos heráldicos una hoja de álamo es habitual de la familia de los Gebara, Ganboa y Usansolo, familias leales, incluso siglos después de la invasión, a Nabarra. A está figura de hoja de álamo se le llama "panela" y es muy frecuente en la heráldica vasca, así, el heraldista Hubert Lamant-Duhart en su obra "Armorial du Pays Basque" la cita como muy característica de los blasones “vascos” juntamente con el árbol, el lobo, el jabalí, el castillo, el oso el perro, la caldera, la banda engolada en cabezas de dragones, etc. Los oñaciones “pro-castellanos”, tienen en sus escudos osos y calderos .

Existe un relato que aparece en la “Crónica de Vizcaya” de Lope García de Salazar (1454) y en su libro “Bienandanzas y fortunas” (1471-76), historia que se corrobora por un texto anterior escrito por Fernán Pérez de Aiala en su Genealogía de la Casa de Aiala (“Árbol verdadero de la casa de Ayala”), que fue escrita en 1371, pero cuando el autor ya tenía 76 años, por tanto eran hechos recientes conservados de forma oral . El relato se parece mucho al de la “Campana de Huesca”, por lo que sería uno de los muchos relatos que ser repetían de boca en boca en la Edad Media copiando a los clásicos pues en este caso ya aparece en Herodoto (siglo V a.C.) , en este caso escondería un hecho cierto, la llegada de los Abendaño a Usansolo.

Lope García de Salazar escribe así este relato en su segundo libro:

“En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes de 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nabarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo el una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”. Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Abendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con el Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano, hijo del caballero de Galdacano, e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alva, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la comarca. Pese a esta matanza, los Abendaño, a cuya familia pertenecía por ejemplo la casa-torre de Urgoiti o Puentelatorre en Usansolo (el caserío cercano aún conserva su escudo de hoja de álamo o panelada), eran del bando ganboíno, es decir, pro nabarro.

Desde entonces los Abendaño serán una de las grandes familias asentadas en Galdakano y en la comarca, junto a las de Isasi, Aldape o Basozabal y la principal, la de Galdakano y Torrezabal, todos ellos serán los fundadores del actual Galdakano.

En lo que respecta a la primera parroquia de Galdakano, Santa Marina es una santa gallega cuya adoración se intensificó en los siglos IX-X-XI en relación con el Camino de Santiago de la costa, anterior al interior amenazado constantemente por los musulmanes, y que tendría en esta pequeña iglesia una importante parada de gran devoción con su pila bautismal, libro de bautismo y párroco.

La iglesia llegó a contar con hospital de peregrinos y con una escuela donde aprendieron los hijos de los grandes señores de la comarca como los Abendaño e incluso de Bilbao como los Bertendona en el siglo XVI, en temas no sólo religiosos sino también en matemáticas, gramática, lengua etc., las clases se impartirían en la casa del rector adyacente a la ermita, como lo atestigua el galdakoztarra Francisco de Egia, rector y cura en la misma.

Sobre la etimología del nombre “Usansolo”, se puede leer en "El Solar Vasco Navarro" de los hermanos García Carraffa: “Usánsolo (o Usuénsolo, o Usúnsulo, o Usunlo) que fue filial de la de Usategui”. Donde “usategi” es “palomar”, por tanto, da que pensar que Usansolo es probablemente “huerta de palomas” (en lugar de “(a)usun-solo”, traducible al castellano como “huerta de ortigas” que señalaba Koldo Mitxelena en su libro “Apellidos vascos”).
Un segundo escudo nabarro en Bizkaia se haya en la iglesia Andra Mari de Galdakano, la cual es una iglesia “divisera” ya que fue fundada por el propio Sancho de Torrezabal y Galdakano y no por la Iglesia católica ni por un rey (éstas últimas llamadas de “realengo”). Desde esta iglesia-fortaleza del segundo románico nabarro de regia constitución y que cuenta con aspilleras para disparar flechas o dardos, se controla perfectamente la cima del monte Malmasín de Arrigorriaga y su castillo.
La anteiglesia Andra Mari de Galdakano fundada por Sancho de Torrezabal y Galdakano, está doblemente documentado en el siglo XII en sendos legajos de la catedral riojana de Calahorra (ocupada entonces por Castilla), significativamente de los años 1175 y 1193, en los cuales su obispo reclama el impuesto que no percibe a, literalmente en uno de ellos: “ecclesia de Aldacano” y de “Barrica” en Bizkaia. Esta petición sólo puede ser a la anteiglesia Andra Mari y nos da una idea de que ésta debe de haber sido construida entre 1173 de la invasión castellana y marzo de 1175 del primer documento, por tanto a finales del año 1174 o principios de 1175.

De la fábrica de la primera iglesia se conservan varios elementos también muy visibles, especialmente en la pared Oeste, y su fisonomía no parece que haya cambiado sino que se “hinchó” hacia el exterior, siguiendo un modelo de construcción que se puede constatar en otras partes del reino como en Valdegobia (Gobiaran, Alaba). En esta pared Oeste se pueden ver tres ventanas tapiadas de la iglesia original y en el imafronte bajo la espadaña, se pueden observar a modo de canecillos (pequeños salientes -Ybarra y Bergé 1969- ), figuras humanas y animales (un león y un caballo) y una estructura que podría pertenecer a un anterior campanario, ya en la pared Sur. En la misma pared Oeste, pero por el interior, existen 3 modillones (como canecillos interiores) que decoran el muro a los pies, sobre los cuales hay un tablón de madera de roble decorado con motivos vegetales, soporte de un antiguo coro y órgano.

Hay otros modillones, restos de la iglesia original de finales del siglo XII, en la contraportada sobre el arco de medio punto que representarían a Sancho de Torrezabal, su mujer y su hija, además de a otro personaje que sería probablemente su hijo, del mismo nombre que el padre (Fernando Malo Anguiano “Monografías de pueblos de Bizkaia: Galdakano, Etxebarri y Zaratamo”). La iglesia desde este ángulo (paredes Oeste-Sur), tiene apariencia de una fortaleza, con tres aspilleras como únicos entrantes de luz desde la esquina en la pared Sur; dos de ellas, las más estrechas, no son útiles como tragaluces y sí idóneas posiciones para ballesteros o arqueros, pues son muy estrechas y están en un contrafuerte semicircular que aumenta su ángulo de tiro. Destaca en la iglesia de sobremanera su pórtico románico de medio punto imitación al de Estibaliz en la Llanada Alabesa, por su concepción estructural, y la talla de la virgen coetánea a la iglesia original .
Un texto recogido por Estanislao Jaime Labayru resume perfectamente la existencia de una iglesia vieja anterior a la reformada en el año 1516 y a la reconstruida sobre el año1250, quizás semiderruida dentro de la guerra entre los autóctonos nabarros e invasores castellanos:

“Y se alegó o insistió nuevamente por parte del predicho D. Martín (Aldape Isasi y Torrezabal, Diputado General de Bizkaia, nacido en Galdakano en 1588) en escrito del 19 de agosto de dicho año (1640), afirmándose en lo dicho antecedentemente, y añadiendo que la referida lápida había estado en la forma en que estaba continuamente sin mudanza ninguna 110 años a aquella parte que hacia entraos la sepulturas cuando se ensanchó la iglesia, y antes en la iglesia vieja desde la fundación de ella estaba dicha sepultura solo adentro con la misma preeminencia y las demás solían estar fuera en el cementerio y esta prelación había sido y era perteneciente a la dicha sepultura y a los dueños de ella y de la dicha Torre de Torrezabal porque el primer fundador de ella que fue D. Sancho de Galdácano y Torrezabal lo que también la dicha iglesia vieja según la tradición antigua y pública voz y fama (…) y que la dicha fama pública y tradición antigua se reforzaba más con las armas y bustos de personas que existían en las puertas de dicha iglesia vieja que eran principales porque dichos bustos y armas eran del dicho Sr. D Sancho de Galdácano y Torrezabal y de su mujer y dos hijas” (Labayru E.J. “Historia de Vizcaya”, Tomo V. Cap. XXII Pág. 315, pleito de la casa de Torrezabal con la de Aldape en 1640, conservada una copia en el Archivo Histórico Eclesiástico de Derio).

Por tanto, además de sus bustos en el interior del precioso arco románico de medio punto de la entrada, dentro de Andra Mari se encuentra la sepultura en piedra de la familia Galdakano y Torrezabal. Junto a ella hay otras 16 tumbas en dos hileras pero éstas con tapa de madera que datan de 1704, cuando se accedió enterrar a otras familias dentro de la iglesia ante la presión de las mismas. Ya el Papa Gregorio IX (1227-41) permitió el enterramiento de gente del pueblo llano dentro de las propias iglesias al pie de los altares, antes reservados a la casta sacerdotal, nobles como Sancho de Torrezabal y a los reyes.

Hasta el siglo XIX, con el Borbón Carlos III de España, no se prohibió esta práctica de enterramientos dentro de las iglesias. Después pasaron los cementerios a instalarse en los terrenos adyacentes a las entradas de los templos y en sus alrededores (estos cementerios a las entradas de las iglesias aún hoy se pueden ver en diferentes municipios vascos, como en Ainhoa, Lapurdi); se pasó después a enterrar los cuerpos en la parte posterior de iglesia. En el caso de Galdakano (como en la mayoría de los municipios), se tuvo que trasladar el cementerio municipal a su actual ubicación alejado de la iglesia en 1904, al tener poca profundidad la tierra, ya que la roca debajo de la iglesia Andra Mari aparecía muy pronto con el hedor consiguiente de los cuerpos enterrados.

Durante los primeros siglos, sólo se enterraba dentro de la Iglesia Andra Mari a la familia Galdakano y Torrezabal, cuya tumba tiene las medidas de 185 cm de alto, 60 en sus pies y 70 cm en la cabeza. Sea la tapa de la tumba actual la original o no, la sepultura de la familia Galdakano y Torrezabal es de estilo románico con escarbuncos pomelados circulares (5 completos y dos medios en los extremos) y una orla dentada -muy común en las estelas funerarias baskonas, por ejemplo en Argiñeta, Elorrio s. IX-X-. Esta tumba es llamada en el municipio como de “Xaunansoarri” (“la piedra o lápida del Señor Sancho”, “Jaun-Anso-Arri”).

El escudo de armas, entendido como divisa que pasa de una generación a otra, data de principios del siglo XII, aunque en el siglo X ya existían blasones que servían para identificar a los caballeros que participaban en los torneos. Según el genealogista Juan Carlos Guerra, el escudo nació con la terminación de la Primera Cruzada, en la que los cruzados se distinguieron por el color de sus cruces, según las naciones a las que pertenecían” . El uso de escudos armoriados que representaban a las familias y luego a las naciones, es una tradición que nació en Normandía a mediados del siglo XII, no antes. En el caso del reino de Nabarra, se tiene constancia de una heráldica Nabarra desde Sancho VI el Sabio, en la segunda mitad del siglo XII por tanto.

El escudo de Sancho de Torrezabal y Galdakano es el escudo original del reino de Nabarra, anterior a las actuales cadenas; el escudo de armas de la familia Galdakano y Torrezabal se conserva también en una de las ménsulas de las que parten las nervaduras de las bóvedas de la propia iglesia nabarra de Andra Mari.

Existen unas cadenas supuestamente tomadas por Sancho VII el Fuerte en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Serían las cadenas de la haima del rey Miramamolín y conservadas repartidas entre la catedral de Tudela (donde estaba la Corte del Sancho VII), el monasterio de Iratxe y la colegiata de Orreaga-Roncesvalles junto a la tumba del propio Sancho VII el Fuerte. Pero es una leyenda, pues estas cadenas no estaban en el escudo original de Nabarra y las cadenas actuales no aparecen en el escudo de nuestro Estado hasta después de la invasión de la parte central del reino de Nabarra que tuvo lugar entre los años 1512-30, según se puede apreciar por ejemplo en el libro de Armería del Reino, el libro heráldico oficial de las armas de las principales familias del reino o Estado de Nabarra (nabarlur.blogspot.com/search/label/El%20escudo%20de%20Nabarra).