150 AÑOS DE LA ABOLICIÓN FORAL 1876-2026

150 AÑOS DE LA ABOLICIÓN FORAL 1876-2026

Aitzol Altuna Enzunza


"Modernity Versus Tradition: Beyond the Ideological Dispute" Gorka Martin‑Echebarria



“El nacionalismo imperialista es la forma internacional de la dominación de clase, feudal, burguesa, etc. una empresa de opresión, explotación y pillaje contra las clases sometidas de la nación dominada (“Principios y posiciones actuales S.T.V. 1963” Lan Deya).


“También es verdad que cuando se conquista por segunda vez un país que se había revelado anteriormente es más difícil volverlo a perder, porque el señor, después de la rebelión, no tiene tantos reparos en asegurar su posición castigando a quienes le son hostiles, individuando a los sospechosos, y reforzando sus puntos débiles (….) Nicolás Maquiavelo “El Príncipe” (s. XVI).


Cartografía de 1852 de Francisco Jorge Torres Villegas
Sobre el origen de las Guerra Forales o Carlistas y la ideología del primer carlismo-foralista, hablamos extensamente en el artículo "Foralistas e independentistas":
LEHOINABARRA: FORALISTAS e INDEPENDENTISTAS

Las llamadas Guerras Carlistas en la historiografía española, estarían dentro de las Guerras Forales (años 1833-40 y 1872-76) y matxinadas  en la defensa foral de la historiografía vasconabarra, ya que, en nuestro país, todo el Pueblo se levantó para defender sus leyes, usos, costumbres y el modelo administrativo heredado del ducado de Baskonia y del reino de Nabarra, no porque reinase un rey o una reina en Las Españas.


La idiosincrasia del Pueblo baskón se basaba en nuestro idioma nacional, nuestra cultura, la religión católica y sobre todo en nuestras instituciones autónomas, todo lo cual se percibían como uno solo por el Pueblo.

La pérdida de los Fueros y de las instituciones que de ellos emanaban, se vivió como un trauma social al mismo nivel que la pérdida de la soberanía durante las invasiones castellano-españolas y aquitano-francesas, lo que dio paso al nacionalismo vasco. 


Sin el paraguas foral, la represión contra el idioma nacional (en las escuelas, administración-gobierno o Iglesia) y cultura baskona, fue aún mayor que en épocas anteriores.


    

EL SEGUNDO ALZAMIENTO

Un segundo alzamiento carlista hizo que en Nabarra entre 1873 a 1876 se creara un pleno "Estado Federal Vasco Carlista” con las “cuatro provincias” (reducidas a esa condición tras perder la Primera Guerra Carlista), con todas las atribuciones de un Estado: moneda, sellos, tribunal de justicia o deuda pública propia, con un centro de comunicaciones en Baiona -tras el consentimiento del gobierno francés- y, finalmente y lo más importante, con un ejército de 24.000 soldados que lo defendían 
LEHOINABARRA: EL ESTADO CARLISTA



El Gobierno carlista era tan sólo un coordinador, la administración la desempeñó en cada territorio la Diputación Foral respectiva a modo de un Estado federal, que se hallaba en relación directa con el rey tras haber éste jurado los Fueros, o hacer promesa de respetar sus libertades.


Con la formación de un Estado nabarro pleno, un nuevo Bourbon reinaba sobre los baskones del sur con su consentimiento desde que lo hiciera Enrique II de Nabarra el Sangüesino LEHOINABARRA: EL ÚLTIMO JEFE DE ESTADO EUSKALDUN, se trataba de Carlos IV de Nabarra (sería quinto si contamos al príncipe de Biana, pero que nunca reinó), el cual buscaba mediante el reino de Nabarra, el reconocimiento internacional a su corona que nunca se produjo. Fue una pequeña brisa de libertad después de varios siglos desde que se perdió el Estado soberano de Nabarra.

Gernika-Luno (Bizkaia). 
Carlos VII jura los fueros de Vizcaya el 3 de julio de 1875


EL FINAL DE LOS FUEROS

La pérdida de la Segunda Guerra Foral supuso prácticamente el fin de los Fueros o legislación del Estado de Nabarra basado en el Derecho Pirenaico y en el Pueblo baskón, infinitamente más democrático para nuestro Pueblo que todo lo que ha venido después (aún quedan los Batzarres o Concejos en Alaba o Alta Nabarra para demostrarlo) LEHOINABARRA: LOS FUEROS: EL DERECHO COMÚN A TODO EL ESTADO DE NABARRA 

   

La supresión foral supuso el comienzo del servicio militar en el ejército español (7 años en el caso de hacerlo en las Filipinas, pero se libraban los ricos pagando), la pérdida total de casi toda la autonomía económica o legislativa hasta el presente, lo que empobreció el país. 

Ninguno de los "Estatutos de Autonomía" posteriores han igualada en temas fiscales, administrativos o legislativos a la autonomía real de la que el pueblo vasconabarro se había dotado con los Fueros.


Tras la Segunda Guerra Foral o Carlista, los cuatro territorios nabarros peninsulares fueron considerados traidores a España y pasaron a llamarse “provincias”, con mucha menos autonomía que hasta entonces. 

La Ley del 21 de julio de 1876 abolía definitivamente los Fueros; hasta el 4 de noviembre de 1879 los cuatro territorios vivieron bajo un estado de excepción. 

Juntas Generales de Bizkaia celebradas en Bilbao en octubre de 1876.
El cura liberal Agustín Pascual Iturriaga cuando la Constitución Española de 1837 suprimía los Fueros:
durante las Guerra Forales o carlistadas dijo:
Fueroak esan nahi du / 
Gure herrietan / 
Ez zaigula sartuko / 
Inor ezertan/ Aita ta seme beti / 
Gure fronteretan / 
Armatuko gerala / 
Diraden gerretan / 
Gainerakoetan / 
Guk gure Juntetan/ 
Okasioetan / 
Aginduko degula / 
Geure gauzetan. 

Con ella, Bizkaia dejó de ser Señorío a parte de la corona de Castilla y de Las Españas después, para pasar a ser una provincia española. La primera vez que se registra no como tenencia o como condado sino señorío fue en 1072 dentro del reino de Nabarra con Diego López II, que después será la Casa Haro.

Paseo de Los Caños en Miraflores y la Casa del Corregidor, en los límites de Bilbao y la Anteiglesia de Begoña que fue independiente hasta 1925 (Enciclopedia Auñamendi)
El Corregidor era el representante del señor de Bizkaia en el señorío desde que éste acabó en 1379 en la corona castellana y después en la de Las Españas. 
Los últimos Corregidores fueron:

Aun así, la nueva “provincia” de Alta Nabarra hasta entonces reino, conservó lo que le quedó de sus leyes naturales tras la imposición de la Ley Paccionada en 1841 como consecuencia de perder la Primera Guerra Foral. 

Muchos vasconabarros emigraron en masa a América por miedo a la represalias. Cada 21 de julio hasta 1936, en la prensa vasca aparecían artículos y editoriales contra esta ley de 1876.

Begoña. Batería de El Txoritoki en 1874 (Enc. Auñamendi)

IDEOLOGÍA CENTRALIZADORA

“España tenía dominios allende los mares, predominó y debió predominar Castilla, el pueblo central, el más unitario y más impositivo, sí, pero el menos egoísta. Gran generosidad implica el ir a salvar almas, aunque sea a tizonazos” Miguel de Unamuno (1864-1936).


“A fuerza de pensar abstractamente en la nación, se creyó que ésta era un Madrid centrifugado, enorme que llegaba hasta mares y se apoyaba en el Pirineo. La política nacional que había en las cabezas era una política madrileña. La idea nacional quedaba, por prestidigitación inconsciente, suplantada por una idea particularista. Era madrilenismo” Ortega y Gasset 81883-1955)


Fuerte del monte Serantes en Santurtzi del año 1882 (anteriormente había otro de la Guerra de Sucesión entre los germánicos Habsburgo y los franceses Bourbón sobre 1701-14), posterior por tanto a la Segunda Guerra Foral donde se acantonaron las tropas liberal-unionistas de los odiados "peseteros" para controlar cualquier nuevo alzamiento del pueblo, foto propia. El monte es coronado con el Torreón de la Cumbre o de Serantes de la misma época (1868-1881)

Entre las nuevas medidas represivas, Cánovas del Castillo, a la sazón Presidente del nuevo Gobierno español gracias a un nuevo golpe militar -hubo cuatro y varios intentos más en poco más de medio siglo-, determinó la obligación de las nuevas “provincias” a pagar dinero a la Hacienda Central.

Cánovas entró siendo adolescente en un ministerio como "becario" en un puesto inventado para él, gracias a su estrecha relación con el marqués de Salamanca (que da nombre a una famosa calle madrileña), y después llegó a ministro, gracias al general canario, golpista, conservador-moderado y Grande de España, Leopoldo O´Donnell, a quien escribía sus discursos. Será muchas veces presidente del Gobierno español y el miembro más destacado de los conservadores o "liberales moderados", borbónico acérrimo puso a Alfonso XII en el trono. Pero, sobre todo, era un gran corrupto, mandaba falsificar todo tipo de actas de todo tipo de votaciones y concursos públicos, creando una gran España caciquil donde mandaban unos pocos ricos como él y sus valedores.
Seguimos explicando su vida y asesinato en:

Se hablaba de la necesidad de que las “provincias” nabarras entraran en el "Concierto Económico" de la nación (española). De ahí el término que no proviene de “concertar” un acuerdo entre dos, sino de la obligación a sumarse a lo que había para los españoles, sumarse al “concierto general español” LEHOINABARRA: ORIGEN DEL CONCIERTO ECONÓMICO

“Concierto Económico” significa, por tanto, dejar de ser provincias "exentas" con su propia legislación en cualquier ámbito incluido el económico, aunque se pagaba una "donación" a fondo perdido a la corona española, similar al Cupo actual LEHOINABARRA: EL DONATIVO, LA ALCÁBALA Y EL PEDIDO, LOS ANTECEDENTES DEL CUPO

Dibujo de la revista anarquista catalana Tramontana en 1881


Las Diputaciones se resistieron a cumplir este mandato, Cánovas dictó la sustitución de las Diputaciones “Forales” por las Diputaciones Provinciales, de menor capacidad e iguales al resto de la corona española, convertida ahora en un único reino-Estado totalmente centralizado con Alfonso XII como nuevo rey desde 1874 -pero con apenas poderes- y con un parlamento salido de unas elecciones con un censo reducido al 5% o menos de los hombres más ricos del nuevo Estado-nación totalitario, una plutarquía “liberal-unionista” por tanto.


CONCLUSIÓN

Los liberales vasconabarros se unieron a los carlistas para pedir la no-supresión de las que llamaron "Entidades Administrativas vascas", pero no consiguieron eco alguno en Madrid donde se centralizó todo siguiendo el nuevo modelo de Estado-Nación totalitario imitando a Francia sobre la base castellana llamada ahora española -asustados quizás por la rápida descolonización de ultramar-. 

Juan Ignacio Iztueta Etxebarria (Zaldibia 1767-1845) bere "Guipuzcocaco proviniaren condaira edo historia" liburuan (1847an argitaratua):
“Euskara hil ezkero Fueroak ez dira biziko; bainan Euskara bizi bada, Fueroak biztuko dira. Fueroak nahi dituanak, maite izan behar du Euskara eta Euskara maite dabenak, Euskaldunai Euskaraz behar die hitz egin eta adierazo berai dagozkioten gauza guzti guztiak”

Se trató, en el caso franco-español, de la creación en el siglo XIX de dos Estados centralizados y uniformizados en todos los aspectos sociales-políticos, mucho más manejables que los anteriores donde los reinos y naciones históricas conservaban sus propias legislaciones e idiosincrasia; no son, por tanto, los franco-españoles una nación o pueblo que se constituye en Estado para la defensa de sus intereses como es el caso de Baskonia y de su sucesora Nabarra, sino naciones creadas ad hoc por una nueva élite económica, social y, sobre todo, militar.