ALABA Y LA PÉRDIDA DEL EUSKERA

ALABA Y LA PÉRDIDA DEL EUSKERA
Aitzol Altuna Enzunza

“anchinaco liburuetan
çeñetan ditut eçautu
eusquel erriau nola eben
erregue batec pobladu”.
Juan Pérez de Lazarraga (1548-1605 Larrea, Barrundia, Alaba)


En cuanto Alaba quedó conquistada por Castilla en las navidades de 1200 y separada del reino baskón, el retroceso del euskera fue un proceso de continuo desgaste, con grandes retrocesos en períodos bélicos. Hasta entonces, como señalan Xabier Otsoa de Alda y Estibaliz Breñas Gonzalez de Zarate en su trabajo “Antecedentes del euskera en Álava”, el nombre de los pueblos alrededor de Gastehiz eran todos euskaldunes (en su grafía original): Elhorriaga, Adurzaha, Gardellihi, Ehari, Ihurre, Hurivarri, Haztegieta etc., tal y como quedó reflejado en la Reja de San Millán de la Cogolla en el año 1025 reinando Sancho III el Mayor de Nabarra.

Pese a todo, el gran retroceso del euskera es mucho más cercano en el tiempo y comienza en el sur tras la conquista española de Alta Navarra en 1512 y la ocupación francesa de las cortes de Baja Navarra en 1620, por tanto, tras la pérdida hasta la actualidad de nuestra soberanía. En los juicios por supuesta brujería en los tribunales de Calahorra de la Inquisición española en el siglo XVII, los alabeses de Arraia-Maeztu y alrededores (sierra de Izki), necesitaron de traductores por no saber castellano. Trebiño en el corazón de Alaba, no perdió el euskara hasta la segunda mitad del siglo XVIII; la tenencia nabarra de Uda o Ibida (vado del Uda), llamada Trebiño de Uda desde el siglo XII, fue desgajada durante la conquista por la resistencia de su castillo (1204) y regalada siglos después por el rey de Castilla por su ayuda a conseguir el trono castellano a la familia Manrique (1366), los cuales jamás la habitaron.

Por otra parte, tras la invasión del condado alabés en 1200, la Sonsierra de Nabarra (rebautizada hace 200 años por los franceses durante su ocupación como Sonsierra de Cantabria), junto a las tierras de Bernedo y el valle de Arana, continuaron en el reino baskón de Nabarra. Esta comarca Nabarra fue conquistada a finales del siglo XV e integrada en Alaba a la cual no pertenecía hasta entonces. En el siglo XVI la ribera norte del valle del Ebro de Alaba y de Alta Navarra pasaron a ser bilingües, según señaló el lingüista Luis Nuñez Astrain en su libro “El euskera arcaico” (2003). Xabier Otsoa de Alda retrasa la pérdida del euskera de forma gradual a partir del siglo XVIII en La Rioja Alabesa y el occidente alabés del valle de Gaubea o de Valdegovía: «cuando gana fuerza el bilingüismo y en apenas un siglo el euskera desaparece». La toponimia romanzada de la comarca, al igual que ocurre en otra muchas regiones de Baskonia, no son señales inequívocas de que no se hablara euskera, aunque evidencian repoblaciones que se dieron con Eneko Gartzea, hijo del primer rey de Nabarra Eneko Aritza en el siglo IX.

Un texto anónimo francés titulado “Relation d´un voyage en Provence, Espagno, Portugal, Angleterre et Hollande” de 1621, nos dice que el castellano se expandía ya por los pueblos de Alaba: “En este país de más de 500 villas rico y fértil, se empieza a hablar euskara, y se usa con el castellano en sus pueblos” (Ce pays a plus de 500 villagen en bon pays et fertile el là on commence a parler basque, quìls appellent Bascuence et Bascongada, el les peuples le parlent egallement avecq l`espagnol, del libro “euskalkiak herriaren lekukoak” Koldo Zuazo).

Sin embargo podemos matizar mucho más el progresivo deterioro del euskera en la Llanada Alavesa a través del historiador afincado en Agurain-Salvatierra Fernando Sánchez Aranaz, el cual comenta que: “Tenemos aquí en la Llanada un requerimiento fechado en 1649, dirigido a Elena Ruiz de Ibarreta, natural de Arriola, de noble familia, hermana de Bernal Ruiz de Ibarreta, uno de los autores del famoso manuscrito Lazarraga. Este Bernal era sobrino nieto de la esposa del propio Juan Pérez de Lazarraga, autor principal del manuscrito (se refiere al segundo libro escrito en euskera de los encontrados que data de 1564-1567 y que encabeza el artículo). Dicho requerimiento está escrito exclusivamente en euskara, lo que demuestra que en aquella época, las clases nobles de la Llanada no sólo hablaban euskara, sino que en muchos casos no sabían castellano” (…)

Un siglos después, el historiador vitoriano Joaquín José de Landazuri (1730-1805) dejó escrito este texto esclarecedor sobre el euskara en Alaba, “Historia civil de Álava I, pág.153-154” (año 1780): “Consta que la época de la pérdida del bascuence es en el presente siglo y de pocos años a esta parte por lo que respecta a las hermandades de la llanada de Álava en que ha faltado su uso, y en que constantemente se ha hablado, pues testifican personas de alguna edad haber sido corriente y frecuente su uso en hermandades en que hoy nada se habla.
Aún es más urgente la prueba que están dando otras hermandades en que se va extinguiendo el bascuence, pues los viejos hablan este idioma y los hijos no lo entienden o saben de él algo más que nada. Sin embargo de la grandes pérdida que ha tenido el bascuence en Álava se conserva aún todavía en ella en 22 hermandades, y con todo vigor y fortaleza permanece en las inéditas del Señorío de Vizcaya y Provincia de Guipúzcoa, pues en las distantes va continuando su corrupción”.

En un documento de “Archivo Prestamero” de 10 hojas que aunque con fecha de 1787 se sabe son escritas en 1803, que fue recopilado por el presbítero y vicesecretario de la RSBAP Diego Lorenzo del Prestamero y Sodupe (Peñacerrada-Urizarra 1733 – Vitoria-Gasteiz 1817) y que lleva por título "Pueblos de Álava por vicarías" , junto a la lista de poblaciones, señala que hablaban el euskera muchos pueblos de la: “vicaría de Vitoria, todos los de Gamboa, los más de Salvatierra, todos los de Mondragón (Aramaiona), de la de Cigoitia, la hermandad de Zuya (vicaría de Kuartango), los de la vicaría de Orduña, de Orozco, de Ayala y Tudela (Retes de Tudela en Artziniega –Aiala-, frontera con el Valle de Mena)” y el texto remata diciendo: “en las quales claro está lo inútiles que serían los Curas de concurso abierto como se proyectaba si ignoraban el idioma bascongado que en cierto modo es muy necesario a los Curas que confinan con aquellos Pueblos pues casi nunca faltan en los más de la Provincia vascongados que no saben otro idioma y ignorándolo sus Curas pueden dejarlos morir sin sacramentos en casos repentinos”.

El ilustre arqueólogo de Ataun Joxe Miguel de Barandiaran comenta así la frase del memorial en 1926: "Se ve, pues, que en la época en que se escribió la nota precedente, se hablaba el euskera en gran parte de los pueblos de Álava. En los próximos alrededores de Vitoria no se había perdido todavía la lengua de nuestros padres...". Por tanto es claro que ese siglo XIX es clave para un gran retroceso en el uso y conocimiento del euskera en las tierras de Alaba.

Entre los 1810-12 el funcionario francés Eugene Coquebert de Montbret realizó un estudio -gracias a numerosos colaboradores- sobre los idiomas de todo el imperio francés y sus conclusiones las dibujó en lo que sería el primer mapa de los territorios euskaldunes continentales y en otro mapa dibujó los territorios peninsulares a los que había quedado reducido el euskera, pero por separado. La muga del euskera y de Euskal Herria quedaría a principios del siglo XIX según este informe: “En dedans/ Ochagavia en navarre/ Iriberri (Olite)/ Aoiz/ Sorauen/ Larraona/Salvatierra (Agurain)/ La puebla (de Arganzón probablemente)/ Orduña/ Salcedo (Alaba, cerca de Miranda de Ebro) (…) Tout Ie guipuscoa est Basque”. Después añade que “la langue basque ou escuare qui se parle sur Ie territoire français dans les arrondissements (departamentos administrativos de entonces) de Bayonne et de Mauleon et sur Ie territoire espagnol dans Ie Guipuscoa, l'Alava, une partie de la Biscaye, de la Navarre et des montagnes de Santander (por tanto, al oeste de la actual Bizkaia)”.

Años después, según las Ordenanzas Municipales de Salvatierra del año 1841, el Partido Judicial que representaba tenía entre los cargos a su cuenta el de intérprete para los que sólo conocieran el euskera, el empleo de traductor recayó en la persona de Don Ignacio Ariztimuño. Fernando Sánchez Aranaz: “En los juzgados de Salvatierra en 1841 se contrataba un intérprete de lengua vasca, lo cual quiere decir que no sólo había vascoparlantes, sino que había bastante gente que no sabía castellano. Tras la derrota de la sublevación carlista (1876), con la abolición de los Fueros, se da un periodo de depresión social que lleva al abandono del euskara. De todas formas los últimos vascoparlantes fallecen en los años setenta del siglo XX, tres mujeres en Elgea, Ozaeta y Marieta. Actualmente es euskaldun en la Llanada alrededor del 30% de la población, la mayor parte jóvenes”.

En ese momento, el Partido Judicial de Salvatierra lo componían: la Hermandad de Asparrena con los ayuntamientos de Araya y Zalduendo; la Hermandad de San Milian con el ayuntamiento de Zuazo; la Hermandad de Gebara; la Hermandad de Ganboa con el ayuntamiento de Azua; la de Iruraiz con los ayuntamientos de El Burgo, Alegria, Gauna y Acilu; la Hermandad de Arraya y Laminoria con los ayuntamientos de Apellaniz, Maeztu y Corres; y la de Arana con los de San Vicente Arana, Alda y Contrasta, tal y como consta en el mismo documento (“Antecedentes del euskera en Alava” Jabi Otsoa de Alda y Estibalitz Breñas).

Enrique Fernández de Pinedo, licenciado en Filología Vasca y Xabier Otsoa de Alda, licenciado en Geografía e Historia, han investigado durante cinco años el euskera en Alaba y constatan que: «antiguamente Alaba era más monolingüe en euskera, luego ya empezó el bilingüismo y en apenas un siglo el euskera desapareció», el que va de mediados del XIX a principios del XX.

El Régimen Foral o la independencia administrativa de Castilla-España, permitió la supervivencia del euskera en Alaba así como en Gipuzkoa, Bizkaia y Alta Navarra, la pérdida foral, pese a la denodada resistencia armada del Pueblo frente a las tropas reales españolas, es la que abrió la entrada del idioma castellano o español mediante la imposición administrativa, escolar y religiosa del idioma del imperio y la represión y menosprecio del idioma nativo que hasta la Edad Media gozó de gran prestigio, proceso similar al que se dio en la colonias americanas y con el resto de idiomas peninsulares donde gobernaba Castilla primero y Las Españas después.

Por tanto, hay una correlación directa entre la pérdida de la soberanía, la pérdida de la autonomía foral y la pérdida del euskera.