EL CELTISMO EN LA HIPÓTESIS DE LA BASKONIZACIÓN TARDÍA

EL CELTISMO EN LA HIPÓTESIS DE LA BASKONIZACIÓN TARDÍA

Aitzol Altuna Enzunza

Mapa de los pueblos prerromanos mencionados por sus escritores y, a la derecha, el mapa de la conquista de la península ibérica en diferentes colores según las fechas de su ocupación


En el documental “Una historia de Vasconia: euskaldunización tardía”, pagado con dinero público y cuyo autor intelectual es el historiador español Alberto Santana Ezquerra (
Técnico de Etnografía del Servicio de Patrimonio Cultural de la Diputación de Bizkaia, cargo político de elección partidista sin oposiciones), se incluye la hipótesis de partida del celtismo de una parte de Euskal Herria: "La hipótesis dice algo aparentemente tan brutal y conflictivo como que en Gipuzkoa, Bizkaia y Álava la lengua propia y original antes de los romanos no era el euskera, sino que probablemente era un idioma celta”.


El origen de los celtas hay que buscarlo en Anatolia, Mar Negro y Caspio. Pueblos con una cultura común que llegaron a los Alpes hacia el año 1.200 a.C., época de una revolución en la fundición del hierro conocida como Hallstatt o Primera Edad de Hierro. En el siglo V a.C. (época La Tene o Segunda Edad de Hierro) son identificados diferentes Pueblos en las crónicas griegas a los que llaman keltoi o “gente oculta”, también llamados Pueblos hiperbóreos. 

El arqueólogo británico Andrew Colin Renfrew (1937) es la mayor inminencia mundial en lo que a estos Pueblos indoeuropeos se refiere y los sitúa en la península ibérica a partir de la II Edad del Hierro sobre el año 350 a.C., aunque otros autores señalan fechas anteriores. Estos Pueblos tendrían un sustrato técnico-cultural común y unos idiomas emparentados sí sin que se pueda determinar el grado, pero no una unidad política.


Colin Renfrew en su libro traducido al euskera como “Arkeologia eta mintzaira”, recoge el trabajo de Enri Hubert para comentar que es muy dudoso que alguna vez los habitantes de Irlanda hayan usado el nombre "celta" para sí mismos. El propio Renfrew comenta que la extensión del término “celta” pudiera provenir de la colonia de Massilia (Marsella) en la costa Gala, colonizada por griegos y después por romanos, los cuales tendrían relaciones comerciales o guerras con los bárbaros de la zona a los que llamaban “keltoi”, para luego los propios griegos usar el nombre de manera genérica extendiéndola otros Pueblos sin relación con el primero y que no se llamaban así mismos con ese nombre. 

El desinterés por concretar de manera detallada los idiomas o etnias de los Pueblos que conquistaban o subyugaban, es común a casi toda la biografía grecolatina, la cual es muy etnocéntrica y cosmogónica.



Entre los Pueblos celtas llegados a la península ibérica, algunos adquirirán una fuerte influencia de los íberos mediterráneos por lo que recibirán el nombre de celtíberos, que son los más cercanos a los Pueblos euskaros por el sur. 

Plinio el Viejo, en su libro “Historia Natural”, nos dice que Celtiberia acaba en Clunia “Celtiberiae finis” (Coruña del Conde –en la provincia de Burgos-) y también “caput Celtiberiae” en Segóbriga (Saelices en Cuenca). El griego Estrabón, en su obra “Geografía”, escrito sobre el año 29 a.C., detalla su territorio: 

"Pasando la Idubeda (sistema ibérico con los Picos de Urbión –entre La Rioja, Soria y Burgos actuales- y el Moncayo –oeste de la provincia de Zaragoza-) se llega enseguida a la Celtiberia (por tanto no ha llegado), que es grande y desigual, siendo su mayor parte áspera y bañada por ríos, ya que por esta región va el Anas (Guadiana) y el Tagus (Tajo) y los ríos que siguen (...) De ellos el Dorius (Duero) corre por Numancia y Serguntia”. Se asentaron por tanto los celtíberos entre los ríos Duero-Tajo-Guadiana.

La Celtiberia según Estrabón sería un país pobre y dividido en cuatro partes de donde habitan los arévacos, lusones, bellos y tittos, comarca con muy poca densidad poblacional. Otros Pueblos celtas se diseminaron por el centro peninsular, serían: los vacceos (cuenca central del Duero), los vetones (Salamanca, Ávila y parte de Cáceres, Toledo y Zamora), lusitanos (Portugal del Duero a Extremadura-Alentejo), celtici (al sur de los anteriores), carpetanos (centro peninsular), turones (Teruel) etc.


Sobre la presencia de estos Pueblos en la península ibérica, es importante resaltar lo que comentaba sobre Pueblos celtas y Pueblos con “rasgos” celtas el prestigioso historiador y arqueólogo español Antonio García y Bellido (Ciudad Real 1903- Madrid 1972) en su libro “La Península ibérica en los comienzos de su historia”: 

“Ahora bien, tales pueblos no eran celtas, ni lo fueron nunca, aunque su cultura se nos aparezca hoy con claros rasgos de celtización. La razón de ello es la efectiva presencia en estas tierras o en sus proximidades de elementos celtas inmigrados y porteadores de una cultura superior (vivían ya en posesión de hierro) que acabaron de celtizar a los indígenas precélticos”. 

Idea que también remarca Colin Renfrew, que habla de una “irradiación cultural” por encima de una migración física.


Es decir, los celtas se asentaron en numerosos puntos de Europa, incluida la Península ibérica, desde donde pudieron extender su influencia sobre otros Pueblos técnicamente menos desarrollados, por lo que hay que diferenciar esta circunstancia de la existencia de un Pueblo celta. 

Hoy en día, los historiadores hablan de celtas, pero también de idiomas celtas que se imponen a poblaciones autóctonas o del uso de técnicas aprendidas a los celtas por Pueblos diferentes a éstos, sin que estas dos últimas circunstancias supongan un desplazamiento de Pueblos.

En nuestro caso, es conocida y documentada la presencia de Pueblos Celtas al norte del río Garona (como los galos de “Bello Gallico”, Julio César) y en la ribera del río Duero por el sur (los celtíberos), desde donde habrían extendido su influencia (como la más clara de los íberos desde el mediterráneo), pero cuya presencia física, fuera de estos ríos, antes de la llegada de los romanos, no está demostrada.


El texto mencionado de Estrabón lo deja muy claro: “Al norte de los celtíberos están los berones (...) Lindan también con los bardyetas, que hoy se llaman bárdulos”. 



Por tanto, los Pueblos euskaros de berones y bardietas o bárdulos, no son celtíberos y tampoco los sitúa como celtas como queda claro en este texto, otra cosa es la influencia material o cultural. Estrabón conoce perfectamente a los celtas y celtíberos, pues Roma los había conquistado del todo ya, y cuando escribe, son los años de las Guerras Cántabras.



Era el modo de proceder habitual de Roma: tras conquistar a los Pueblos celtas y celtíberos entre los años 181 al 133 a.C. que acaba con la destrucción de Numancia (conocidas como las tres Guerras Celtíberas), incorporaron a los hombres celtas y celtíberos a su ejército para que les sirvan en la legión en la siguiente guerra, la conquista del Ebro baskón: que empezaría en el 179 a.C. con la creación de Gracurris sobre la Ilurcis indígena (Alfaro, La Rioja, ili/uri= ciudad) y que acabó con las Guerras Sertorianas (77-72 a.C.) y la fundación de Pamplona con la población indígena de Iruñea y los legionarios veteranos de estas guerras (Pompailun, 75 a.C.). 

Después vinieron unos años de relajamiento y mediante las llamadas Guerras Cántabras, terminaron los romanos con la conquista de toda la península ibérica (años 29-19 a.C.), lo que incluiría los últimos reductos de los Pueblos euskaros del cantábrico y sus montañas. 

https://numisarchives.blogspot.com/2014/11/imagenes-de-la-charla-taller-sobre-las.html
Desde el desembarco de Escipión en Ampurias en el 218 a.C., hasta la batalla de Munda en el año 45 a.C. supone el intervalo máximo de las emisiones ibéricas de 173 años, sin embargo, la mayor parte de las emisiones se concentran en la cuenca del río Ebro, y se realizaron entre la caída de la ciudad  celtíbera de Numancia en el año 133 a.C. y el final de la guerra sertoriana, en el 72 a.C.. Es decir, en un corto período de 61 años se concentra la mayor parte de las emisiones de denarios y una gran parte de las emisiones en bronce para pagar a los indígenas convertidos en legionarios.


Está documentado y arqueológicamente contrastado como veremos, que los celtas llegaron con estas legiones romanas para conquistar a los Pueblos aquí asentados (el territorio de la Baskonia alto medieval), así como la repoblación parcial del territorio con esos legionarios.


También está documentado el avance del Pueblo baskón frente a los celtíberos en la comarca del Ebro que estos dominaban: entre Varea (berones, castro hallado a las afueras de Logroño) y Alagón (baskones, Ribera Alta del Ebro a 25 km de Zaragoza). 

Todo parece indicar, que este Pueblo sí “pactó” con las legiones romanas o colaboró en la conquista romana, como el caso documentado de Calagurris (Calahorra, tomada en el 72 a.C.), siendo incluso la guardia personal de César Augusto, lo que les permitió ensanchar su territorio a costa de los celtíberos que les estaban presionando e intentando ocupar sus territorios.

Todas las monedas son del Blog https://numisarchives.blogspot.com/2014/11/imagenes-de-la-charla-taller-sobre-las.html
 Las ciudades vasconas citadas por Ptolomeo que emitieron moneda son:  Alaun (Alagón en Zaragoza); Sekia (Ejea de los Caballeros, Zaragoza);  Iaka (Jaca en Huesca; Kalakorikos (Calahorra en la Rioja) y Kaiskata (Cascante, Navarra). Salvo la primera ciudad que emite moneda de estilo ibérico (jinete con palma), las restantes emiten con el típico jinete lancero celtibérico. Aunque había muchas más cecas, toda la explicación en https://lehoinabarra.blogspot.com/2016/02/cual-es-la-palabra-escrita-mas-antigua_8.html


Tito Livio en el año 75 a.C., al hablar de la Campaña del general romano Sertorio, cuando se dirige a Varea, dice: “per vasconum agrum ducto exercita”. La segunda noticia que se tiene de la palabra "baskones", es del historiador y político Salustio Cayo Crispo (86-35 a. C.) en su obra "Ora Marítima", el cual al hablar del Ebro dice: "Quod inquietos baskones proelabiur". 

Cuatrocientos años después, Calahorra y el Ebro era baskón en la época  de Marco Aurelio Prudencio (348-410), el poeta cristiano en latín más grande de todos los tiempos y que además fue gobernador romano de la Tarroconensis. Prudencio de Calahorra, dice del río Ebro: “nos vasco hiberus dividit”, el Ebro vasco.


Respecto a la situación de los berones y autrigones que siguen a los baskones Ebro arriba, el profesor de Historia Antigua de la Universidad de La Rioja y su antiguo rector, Urbano Espinosa (1945), sobre las 19 estelas halladas de esta época en la comarca de La Rioja (depresión del río Ebro), comenta en el trabajo más importante realizado sobre ellas que: “la elementalidad teórica de ejecución y la distancia geográfica y cronológica entre algunos ejemplares no pueden pertenecer a una “officina lapidaria”, sino que deben derivar de la homogeneidad social y cultural de las gentes que las tallaron, lo que indica un reducto del iberismo (se refiere a los Pueblos euskaros) en estos espacios serranos. 

El no celtismo se ve en los temas, símbolos y onomástica. En ellas, el uso del latín en ocasiones denuncia su ausencia de conocimiento escrito”. 


Por tanto, los arqueólogos descartan el celtismo de estas estelas del Ebro riojano y son productos de los ritos de los indígenas de los diferentes Pueblos euskaros prerromanos de la zona (simbología común), qué decir más al norte de la misma. Pero en otros casos, tras la conquista, vino la repoblación con gentes  de cultura celta.


Si seguimos remontando el Ebro, el catedrático Rufino Gómez Villar (Belorado 1952)  experto en la historia de la comarca, sobre la población romana de La Mesa en Belorado (riojilla burgalesa, río Tirón afluente del Ebro,  en verde en el mapa, parte occidental de La Rioja
), fundada después de la conquista del territorio a los autrigones por Roma, comenta que: “esta civitas fue un asentamiento levantado ex novo por parte de alguna unidad militar romana, compuesta de tropas itálicas o de celtas hispanos medianamente romanizados, en un número suficiente para subsumir a la población autóctona». 

No se han encontrado teseras celtas o celtíberas en territorio de los autrigones, bardulos, karietas, pero sí entre berones (La Custodia, Biana) y dos entre baskones (las dos en Arre, Cuenca de Pamplona), Pueblos fronterizos y conquistados justo después que los celtíberos




En ella ha aparecido materiales “en bronce con textos en celtíbero pero grafía íbera, fíbulas de caballito, hebillas etc. todas ellas típicas de enterramientos celtas. Todo ello nos permiten: “constatar que en la región se desarrolló en los siglos cercanos al comienzo de la era cristiana un foco cultural característico del área celtibérica, sin puntos de contacto, aparentemente, con el mundo vasco". 

Lo que sí parece claro, es que todos los restos arqueológicos de La Rioja son de plena época romana y no anteriores, lo cual, es muy significativo.


Sigue Gómez Villar: "Dicho esto, no puede descartarse totalmente la posibilidad de que la colonización lingüística y material de tipo indoeuropeo haya afectado profundamente a las zonas bajas e intermedias del Tirón, más apropiadas para la creación de asentamientos urbanos, mientras que en el sector montañoso pudo haber seguido perviviendo entre las gentes un substrato indígena de raigambre vasco-ibérica”. 

Esta misma apreciación fue ya apercibida anteriormente por Julio Caro Baroja.

Baskones de las Tierras Altas de Soria, "Sensenco"


Es decir, el Pueblo de influencia celta llamado celtíbero, llegó a las depresiones beronas y autrigonas del Ebro con las repoblaciones romanas y se situó en las cuencas de los ríos más importantes (el “ager”), pero la población indígena se retiró en gran parte hacia la montaña (el “saltus”). 

Otras poblaciones romanas de repoblación celta en la comarca, serían al menos Tenobriga (¿?) o Deobriga (cerca de Miranda de Ebro, territorio autrigón). La palabra “Briga” sería una “Ciudad, fortaleza en alto”, pero sólo aparece en diversa toponimia romana de la península ibérica (incluso en la parte íbera) y no fuera de ella.


Restos romanos en Illuntzar frente al castro karistio de Arrola (fotos de abajo) que conquistaron



https://arkeohistoriatriskel.wordpress.com/


Respecto a la conquista de la costa vasca actual (de Oeste a Este: autrigones, karistios, bárdulos y auskos), tenemos los restos de un campamento de dos legiones romanas (sobre 5.000 soldados) del siglo I a.C. en Ilunzar, frente al castro indígena de Maruleza en Arrola (municipio de Nabarniz, cerca de Gernika), campamento de legionarios que ocupaban de forma permanente una extensión de 8 hectáreas y que habrían formado una primera línea de ataque para la conquista del territorio de los karistios costeros (que no bárdulos como aparece por error en el documental de Santana sobre la Edad de Bronce, salvo que sea una nueva hipótesis...).


Arrola

La fecha aproximada de la invasión de la costa vasca actual, también se puede datar, así como la presencia de tropas romanas compuestas por legionarios celtas. Por el norte, las Galias fueron dominadas por Julio César, entre los Pueblos que se rindieron al romano, estaba el Pueblo euskaro de los ausko, cuyo gentilicio era aquitano (plural de ausko: auski+tano), y que se rindieron con su rey Adietuanus y sus mejores 600 soldados en Sos de Albert en el año 56 a. C. Entre los años 39 al 38 a.C., se produjeron nuevas rebeliones de los ausko, que contaron con la ayuda de los cántabros y diferentes Pueblos euskaros en sus filas. 

Avieno en s. IV, en su obra “Ora Marítima”, nos dejó la primera descripción de la costa vasca: “Luego avanza en el mar el cabo de Venus y las olas braman alrededor de dos islas, que están por su pequeñez deshabitadas. Más allá se levanta hacia el norte el cabo Aryium”. Las islas serían las de Hendaia en Lapurdi, que dan paso a la desembocadura del Bidasoa. 


Hubo nuevas campañas contra ellos por Agripa, yerno de Augusto, y del 28 al 27 a.C., Roma mandó a Valerius Corvinus Messala a Aquitania para sofocar otra sublevación, de nuevo de los tarbelli (comarca del río Atturri-Adour, capital Akize-Dax, Aquae), que antes también habían sido los más constantes en su instigación a Roma (comarcas actuales de Lapurdi y parte de Baja Navarra).


Por el sur, en la Batalla de Andagoste los legionarios romanos de origen galo de entre 1.200-1.800 hombres, fueron derrotados probablemente por los karistios que habitaban el Valle de Kuartango en el oeste de la actual Alaba hacia el año 38 a.C. (Cuadrilla de Añana), por tanto, poco antes de las Guerras Cántabras (29-19 a.C.), que habrían acabado con los últimos reductos de resistencia en las cadenas montañosas de toda la costa del Cantábrico (toda ella llamada “Pirineo” por los historiadores romanos). 

Es decir, la conquista definitiva de la costa vasca, es posterior a esta batalla y a la conquista del Ebro baskón.



Delika, enclave de Amurrio en Orduña, 
campamento romano amurallado  recientemente excavado por Aranzadi (2020), 
"Castra Aestiva" de 9,1 Hectáreas, que se siguió usando hasta bien entrada la Edad Media.

En la costa vasca, tenemos el caso conocido de Flaviobriga, repoblación celta sobre el indígena Portus Amanum (¿Ría de Bilbao o Castro Urdiales? Todas las posibilidades en: https://lehoinabarra.blogspot.com/2014/08/los-primeros-pobladores-de-la-ria-de.html). 

Los soldados que controlaban el importante puerto de Forua también serían de origen celta en todo o en parte. 


La población romana de Forua, con restos de un templo romano bajo la actual iglesia de San Martín de Tours, empezó su existencia probablemente como asentamiento militar en una colina deshabitada de una legión compuesta por soldados de diferentes lugares del Imperio, algunos de ellos italianos, según una lápida encontrada, el asentamiento data de los siglos I al IV d.C. El arqueólogo experto en época romana Fermín Pérez Losada (2002) comenta al respecto:

“Forua como derivado del término latino forum (lugar de comercio e intercambios). Los fora surgirían por voluntad directa de Roma encaminada a proporcionar a comunidades dispersas de un centro cívico que acumule las funciones político-administrativas y comerciales (...). Los fora se crean en regiones en proceso de integración y romanización en fechas tempranas (…). Forua es el ejemplo mejor conocido de este tipo de ocupaciones en el norte peninsular”.


Finalmente, es muy significativo que, en las comarcas con mayor contacto celta por el sur, como las actuales Alaba y Alta Nabarra:

“(...) el hecho de que estos teónimos no tengan paralelos en otras zonas casi exclusivamente indoeuropeas y onomásticamente relacionables, obliga a pensar que hubo aquí aportes distintos. […] Nos limitamos a constatar el hecho: los teónimos prerromanos documentados en las actuales Álava y Navarra presentan raíces y formas más relacionables con el vasco que con lenguas indoeuropeas, mientras la antroponimia presenta el efecto contrario" (RAMÍREZ SÁDABA, J. L. «Las creencias religiosas, pervivencia última de las civilizaciones prerromanas en la P. Ibérica», in La Religión romana en Hispania, Symposio organizado por el Instituto de Arqueología Rodrigo Caro (17-19/12/1979), 1981, 223-262). 


Un estudio genético reciente contradice también la hipótesis celta. El artículo se publicó en la prestigiosa revista Science en marzo del 2019. Se trata de una investigación coordinada por David Reich y Carles Lalueza-Fox, genetistas de la Harvard Medical School (EE.UU.) y del Instituto de Biología Evolutiva (España), respectivamente, y realizada por 111 científicos de Estados Unidos y Europa, que han analizado 403 genomas antiguos de la Península Ibérica, lo que supone una de las colecciones de datos más completas de toda Europa.

Además, 271 genomas del estudio no habían sido analizados anteriormente y la mayoría son de los últimos 4.000 años, un periodo poco estudiado hasta ahora con ADN antiguo y que aporta información inédita desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media. Su conclusiones son muy claras:

"(…) Los análisis genéticos revelan que entre el 2.500 y el 2.000 a.C, la población típicamente ibérica del Neolítico coexistió con los descendientes de las poblaciones esteparias que 500 años antes se habían propagado rápidamente por toda Europa desde la estepa rusa".



Íñigo Olalde (Gasteiz, 1987), genetista de Harvard y primer autor del trabajo señala que el estudio "cuenta qué eventos sucedieron y cuándo pero no cómo. Hay varias hipótesis que pueden explicar lo que sucedido pero hacen falta otras disciplinas como la arqueología o la antropología para entender qué paso".

Iñigo Olalde, en una entrevista al periódico Berria (marzo 2019), aclara cómo, en el caso de los vascos, no se han encontrado aportaciones genéticas posteriores  esta invasión de hace 4.500 años: “ikusi dugu Kristo aurreko 2500. urtean hasi zirela heltzen arbaso ezberdineko jende hori; gero 500 urtez ikusten dugu bi genetikako jendea bazegoela elkarrekin bizitzen eta nahasten. Baina, Kristo aurreko 2000. urtetik aurrera, ikusten dugu jendeak bi populazioen genetika duela, baina bakarrik kanpotarrena aiten aldetik.

Gaurko euskaldunak eta Burdin Arokoak —Kristo aurreko 900. urtea eta erromatarren konkistaren artean— parekatzen badituzu, oso antzekoak dira, arbasoei dagokienez. Baina euskal eremutik kanpoko herritarren arbasoak azaldu behar baditugu, geruza genetiko gehiago behar ditugu, azken urteetan heldurikoak: feniziarrak, kartagoarrak, erromatarrak, bisigodoak... Horiek asko eragin dute Iberiar penintsulan, baina askoz gutxiago euskal eremuan"



Es más, en el mismo texto, otro estudio genético demuestra que tras la caída del Imperio Romano, no hubo grandes movimientos poblacionales en territorio baskón:

"EHUko Iranzu Guede ikertzaileak 2019ko otsailean argitaratu zuen ikerketa bat, isotopoetan oinarriturikoa. Ondorioztatu zuenez, Erromako inperioa amildu osteko inbasio barbaro deiturikoen garaian, Euskal Herrian ez zen populazio mugimendurik egon. DNArekin egin duzuen azterketak hori baieztatzen duela esan daiteke?

Bai. Euskal eremuan oso argi ikusten da oso genetika berri gutxi sartu zela".

Por tanto, no hay aporte genético celta entre los vasconabarros actuales, pero tampoco romano o de sus legionarios, ni visigodo, ni asturiano, ni franco, ni asiático-musulmán o de cualquier otro Pueblo, entre el 2.500 antes de Cristo y ya el siglo XX, lo que invalida definitivamente la hipótesis de la Vasconización Tardía... y alguna otra más.


Revista BERTAN de la Diputación de Gipuzkoa "Burdin Aroko herri harresituak Gipuzkoan" Xabier Peñaver y Sonia San José

En los siguientes artículos repasaremos qué más sabemos sobre estos Pueblos euskaros para que no puedan ser celtas como propone Santana sino euskaros. Hipótesis de celtismo que veremos que resulta imposible remontar al siglo VI, siglo en el que  el historiador español Alberto Santana, propone que los baskones conquistaron a estos Pueblos euskaros occidentales (autrigones, karistios, berones y bárdulos). 

OTRO ESTUDIO GENÉTICO EN EL 2021 CORROBORA ESTOS DATOS

Institut de Biologia Evolutiva de Barcelona (IBE), universidad Pompeu Fabra: Artikulu osoa: https://sustatu.eus/1616769438

SUSTATU: Los datos no son contradictorios, provienen de algunos estudios y de otros en general. A partir de la genética de los vascos y europeos modernos y antiguos, en definitiva, se confirman bastante hechos de gran profundidad histórica. Básicamente estos:

  • Hace 7.000 años, los descendientes de agricultores de Anatolia en Anatolia establecieron la agricultura y la ganadería en Europa, lo que condujo a una transformación genética muy grande, con una gran representación de poblaciones anteriores (especialmente el reemplazo de líneas patrilineales).
  • Los sardos y los vascos son los europeos que tienen el mayor parecido genético con estos agricultores invasores de Anatolia en la actualidad (los anatolios de hoy en día son mucho más diferentes).
  • Hace 5.000 años (Edad del Bronce) los pueblos indoeuropeos se extendieron por Europa, y hubo una gran representación genética, especialmente la línea patrilineal, y especialmente entre los antepasados ​​de los vascos de hoy, en los que el grupo masculino indoeuropeo Y dominaba por completo.
  • En la siguiente Edad del Hierro, durante al menos dos o tres mil años, los pueblos indoeuropeos y no indoeuropeos vivieron en la Península Ibérica, y existe una gran igualdad genética entre las poblaciones).
  • Con la conquista de Roma hace 2.000 años, se produjo una transformación genética de las poblaciones circundantes, pero no de los vascos: un grupo que continuó en estos rincones con la misma estructura genética de la anterior Edad del Hierro. También es probable que al mismo tiempo se produzca un estrecho "cuello de botella" de la población.





Aunque pone vascos "spanish y french", no hay diferencia genética entre ambos (verde)

Este estudio también demuestra la proximidad genética de vascos e irlandeses, superior a la que tenemos con los españoles o franceses