LA TENENCIA NABARRA DE AITZORROTZ EN EL VALLE DE LEINTZ-GATZAGA

LA TENENCIA NABARRA DE AITZORROTZ EN EL VALLE DE LEINTZ-GATZAGA
Aitzol Altuna Enzunza

El condado después señorío nabarro de Bizkaia abarcaba hasta el año 1184 desde el río Nerbión hasta el río Deba, por tanto incluía la parte de habla bizkaína de la Gipuzkoa actual, es decir, casualidad o no, se trata de todo el territorio costero del pueblo prehistórico vasco de los karistios o karietas. La pervivencia de un euskera occidental (el llamado también euskera bizkaíno) en todo el valle del Deba, se ha debido probablemente a su fuerte vinculación económica con el resto de comarcas bizkaínas y sobre todo alabesas que también lo hablan, con Gasteiz como gran centro divulgador, potenciado por la invasión castellana de 1200, que desconecta esta comarca de la capital del reino de Nabarra donde se había producido una unificación del euskera, según señala el lingüista Koldo Zuazo (“Euskalkiak, euskeraren dialektoak” -2008-).

Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente Don Bela Ladrón de Gebara, señor de Bizkaia y una de las familias más importantes de Nabarra, frente a los López de Haro que eran los anteriores señores bizkaínos, traidores expulsados del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras y privilegios sobre todo en la zona de Haro y Nájera (La Rioja). La ambición personal y la debilidad momentánea del reino tras los regicidios de Atapuerca (1054) y Peñalén (1076), llevó a los López de Haro a traicionar a Nabarra, por lo que fueron desplazados por los Gebara en el señorío de Bizkaia.

Por tanto, tras su traición, el señorío de Bizkaia pasó a ser gobernado por los Gebara. En el momento de las últimas acometidas castellanas contra la Nabarra Occidental, el tenente de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba era Bela Ladrón de Gebara, que gobernó hasta el año 1174, después lo hará su hijo Juan Belaz o Vélaz hasta 1179, siguiendo la línea sucesoria. La torre de los Gebara está en un lugar estratégico en un altanazo dentro de la Llanada alabesa y al suroeste de Vitoria-Gasteiz, desde donde se controla las rutas a Bizkaia, Valle de Leintz, Oñate, el Valle de Oria en Gipuzkoa y la ruta a Alta Nabarra por Uharte-Arakil hacia Pamplona.

La invasión imperialista partió de las Enkartaciones, territorio aún libre según la documentación de la época: “Et ego rex Aldeffonsus in tempore quo incarnationes introivi decimo quarto kalendas augusti sub era millessima ducentessima decima tertia in Sancto Dominico de la Calzada propia manu…” .

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propuso a Sancho VI el Sabio de Nabarra: “Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Navarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...” El Rey de Nabarra, Sancho VI, no aceptó dicha propuesta y los nabarros del condado de Durango tampoco, como lo prueba que arrancaran el mojón de Etxano hasta donde pretendía poseer el castellano, manifestando así su oposición a la invasión castellana.

Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII. Alfonso aceptó, el laudo arbitral es del año 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados entre los años 1173-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas en el año 1167 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (sur de Alaba) y Malvecín (en el monte Malmasín, Arrigorriaga) y las plazas tomadas tras el regicidio de Sancho Garsea el de Nájera (1054) y Ramírez el de Peñalén (1076), asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a Garsea Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues han pertenecido siempre al reino, es decir, la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem”.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes demandantes, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio. Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según la documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo, nabarros y frontera con Castilla.

A cambio, a Sancho el Sabio, se le reconocía el resto del territorio y se le indemnizaba con 30.000 maravedíes durante 10 años (seguramente por la pérdida de esos territorios, plazas y fortalezas, pero no se explicita). Ambos reyes firmaron el auto así como 15 obispos, el rey inglés y 6 nobles ingleses. Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”. En este Laudo se dice que “La lengua de la delegación Nabarra es el euskara” como recoge Tomás Urzainqui en su libro “La Navarra Martítima”. Ya en un documento de donación de 1060 se dice que "los reyes de Navarra de aquel tiempo utilizaban el euskera como lengua personal y natural", según Mateo de Anguiano en "Compendio historial".

Ante una nueva posible invasión castellana Sancho VI el Sabio de Nabarra tuvo que reforzar las líneas defensivas del reino y creó nuevas villas amuralladas y nuevas tenencias o territorios administrativos bajo un gobernador puesto por el rey, creando así las tenencias de: Zaitegi (1188), Arluzea (1181), Burandón o Aitzorrotz (1184), las cuales reforzaban el control de las entradas al reino por los caminos principales. De este modo, en el año 1184 bajo el reinado de este rey ,se creó la tenencia de Aitzorrotz, con ello la comarca del Alto Deba quedaría ya de por vida fuera del señorío de Bizkaia, con el territorio de los municipios actuales de: Leintz-Gatzaga, Eskoriatza, Aretxabaleta, Arrasate-Mondragón del valle de Leintz así como Bergara.

La tenencia de Aitzorrotz se controlaba desde el castillo de Aitzorrotz y estaba por tanto en el paso estratégico de Arlaban en Leintz-Gatzaga con sus salinas conocidas y explotadas desde época romana, el petróleo de entonces –se hallaba en la cima, donde actualmente se ubica una ermita del siglo XVI de Santa Cruz-.

Arlaban es el paso obligado del comercio del valle del Deba a la capital alabesa Vitoria-Gasteiz, fundada como villa sobre la anterior puebla de Gastehiz en 1181 por el mismo Sancho VI el Sabio, la principal plaza comercial de Alaba o la Llanada (“A-laua”) y de muchos kilómetros más a la redonda. La tenencia de Aitzorrotz se completaba al menos con otros castillos en Elosua (Bergara) y en el que estaba ubicado en la villa existente en la tenencia y principal núcleo poblacional que era Arrasate (Santa Bárbara). Todos los caminos comerciales del reino nabarro estaban jalonados por estas pequeñas fortalezas-castillos nabarros, diseñados y pensados más para el control de caminos o impartición de la justicia que para la defensa del territorio, pues el enemigo se encontraba muy al sur, donde la línea defensiva la marcaba la región del río Ebro.

Iñigo de Oriz sería el primer tenente de Aitzorrotz (1184-1188) que en el año 1185 también lo era de la tenencia nabarra de Iputz (creada sobre el año 1025 entre el río Deba y el Urumea) y en 1187 de Alaba. En el año 1194 Pedro Ladrón (familia Gebara) era tenente de Aitzorrotz ya con Sancho VII el Fuerte (1194), hijo del anterior rey: “Con Sancho VI el Sabio de Navarra, la familia Ladrón queda desplazada al prescindir el rey navarro de los servicios de Vela Ladrón, hijo de Juan Velaz (tenente de Malvecín o Malmasín), en 1179. Sancho trata de imponer el sistema de tenencias, con tenentes fácilmente sustituibles por el rey: Diego López (1181-1182), Iñigo Oriz (1184-1188), Pedro Ladrón en 1194 y Lope Sánchez en 1195. Siendo en este período, Alava y Guipúzcoa una tenencia conjunta controlada desde la fortaleza navarra de Aitzorrotz en Arlaban” (César González Mínguez).

Además de numerosos vestigios de castillos, en Gipuzkoa todavía quedan restos arqueológicos visibles del reino baskón de Nabarra en el arte románico que esconden sus ermitas e iglesias. El arte románico de la Nabarra Occidental, pero también el de los Pirineos y el del resto del reino, es el arte de estilo arquitectónico llamado “románico nabarro” introducido por Sancho III el Mayor (1005-35) y sus descendientes mediante la reforma Cluny (Borgoña), que convirtió a nuestro reino en puntero en toda Europa. Este arte se extiende durante los siglos XI, XII y XIII desde la cuna espiritual del reino nabarro que es el monasterio de Leire. En el siglo XIII, ya tras la invasión de la Nabarra Occidental, es sustituido poco a poco por el arte de estilo gótico.

“Y resulta innegable que el iniciador de ese movimiento fue un gran rey de Nabarra (Sancho III el Mayor), al que todo el norte de España, y no solamente su Reino, le debe una verdadera explosión espiritual y artístico. Los monumentos de arte románico, en concreto, todavía en la actualidad, dan testimonio de esa explosión” Pierre Narbaitz “Nabarra o cuando los vascos tenían reyes” (edit.Txalaparta pág 127).

Sancho III el Mayor y su hijo Garsea IV el de Nájera comenzaron un movimiento inmenso de reestructuración en todos los órdenes del reino, Alfonso I el Batallador y Sancho VI el Sabio en el siglo XII fueron los que dieron el impulso definitivo del llamado “segundo románico” y lograron la reestructuración definitiva de la Nabarra Occidental entorno a las Iglesias parroquiales o anteiglesias (elizate o elizaurre) que perdura hasta el presente. En los siglos XII y XIII alrededor de 1.600 clérigos ejercían en tierras vascas.

En su libro “Los pueblos del Norte” (1973, p.137), el antropólogo español Julio Caro Baroja asevera que: “En suma, hasta el siglo IX no hay datos que permitan pensar que hubiera cristianos en parte de Guipúzcoa, Vizcaya y el extremo norte de (Alta) Navarra. En el siglo X puede ser que se empezara la cristianización sistemática”. Por tanto, la introducción definitiva del cristianismo en toda Gipuzkoa y Bizkaia se produce dentro del reino de Pamplona-Nabarra (s.X-XI), aprovechando la plenitud a la que llega el reino baskón en esos siglos. Casi todas las ermitas e iglesias actuales bizkaínas y gipuzkoanas fueron mandadas construir por reyes y señores del reino de Pamplona-Nabarra de forma masiva en dos siglos que duró el románico y no por la Iglesia católica. Muchas de esas ermitas e iglesias aún conservan rasgos o restos arquitectónicos del románico nabarro, en otras no se han conservado, aunque sí se sabe que hubo ermitas o iglesias anteriores sobre las que se construyeron las actuales.

La mayoría de vestigios del románico nabarro actuales en Gipuzkoa están constituidos por portadas tales como las de Abaltzisketa, Tolosa (dentro de la iglesia se encuentra la puerta del baptisterio trasladada desde la ermita de San Esteban), San Miguel de Idiazabal, San Miguel de Urnieta, Hernani (portada de iglesia de las Madres Agustinas, antigua parroquia del pueblo), Oiartzun (iglesia reformada en estilo gótico y en el siglo XVI), Albistur y en el Valle de Lenitz al menos la de Aretxabaleta. Dándose la circunstancia de que se localizan preferentemente en el interior, destacando por su mayor riqueza la cuenca del Oria, lugar por el que discurría una de las rutas del Camino de Santiago.

Pero también quedan restos de románico en el camino que iba al castillo nabarro de Aitzorrotz en Arlaban, como en la iglesia parroquial de Arrasate-Mondragón y una portada de medio punto en Garagarza, también en Arrasate. En la comarca de la tenencia de Aitzorrotz nos encontramos ante un nuevo caso de ventana románica “recuperada” en el camposanto de Bedarreta de Aretxabaleta, en Bergara al menos tenemos San Miguel de Aritzeta del siglo XI y también es en su origen románica la iglesia de Eskoriatza.

Sobre la creación de villas y la forma de vivir de los nabarros de la tenencia de Aitzorrotz, Tomás Urzainqui, en su artículo “Mondragón-Arrasate, villa Navarra” (Noticias de Navarra, 2010) explica:
“La extensión del Fuero navarro de Vitoria-Gasteiz el 15 de mayo de 1260 a Arrasate-Mondragón, tras la rebuscada dicción de Alfonso X de Castilla, ha generado la confusión sobre la fecha de fundación de la villa y la impostura del 750 aniversario. Sin embargo, los documentos demuestran que dicha villa navarra existía desde muchos años antes. La carta municipal de 1260 no significa en absoluto su nacimiento o fundación. La villa de Arrasate-Mondragón en el valle de Leniz, con sus industrias de ferrerías y salinas, ya existía antes de la conquista castellana de 1200, al igual que San Sebastián, Vitoria-Gasteiz o el puerto de Bilbao en la tenencia de Malbecin.

Arrasate fue un cruce de los caminos que se dirigían, directamente o a través de Vitoria-Gasteiz, desde la capital Pamplona-Iruña hasta la costa. Estas vías públicas, como en el resto de Navarra, se llamaban erregebidea. La demarcación eclesiástica del arciprestazgo de Leniz, coincidente con la del citado valle navarro, fue creada en la jurisdicción del obispado occidental de Armentia, cuya capitalidad se ha mantenido siempre como inicialmente lo era, en la villa de Arrasate-Mondragón. El territorio navarro de la actual provincia de Guipúzcoa estaba en el interior y retaguardia de Navarra, por lo que las pocas fortificaciones que había estaban dirigidas desde las dos tenencias de Aitzorroz-Arrasate y de San Sebastián-La Mota. La conquista de la Navarra marítima en 1200, como después la de 1512 en la Navarra oriental, no supuso un cambio de gente, no hubo corrimientos de población.

En 1080 Orbita Azenariz, al formalizar una donación en el valle de Leniz al monasterio de San Millán de la Cogolla, nos deja la primera constancia escrita de la única villa existente en el mismo valle: insuper tribuo in villa de Leniz, ubi sal conficitur, unam domum cum habitatore suo Mames, qui habet partem in salsa aqua, ut ipse et qui postea fuerit, cum illa domo serviat in S. Emiliano.
A partir del agua salada, mediante el proceso de evaporación en dorlas (de donde vendría “dorleta”, el nombre de una ermita del lugar) -grandes calderas de hierro a las que se aplicaba por debajo fuego de leña-, obtenían la sal en el valle de Leniz, cuya capital era la villa de Arrasate-Mondragón. Al tiempo que en las cercanías y en el monte Udala encontraban las venas del mineral de hierro que era fundido con carbón vegetal y con fuelles en las olak o haize olak, moldeándolo con martillos manuales y después con la fuerza motriz hidráulica en los errota olak. Es decir, la mencionada ubicación in villa se refiere a Arrasate-Mondragón, por ser la única villa del valle de Leniz hasta que surgieron las villas de Salinas en 1331, Arechavaleta y Escoriaza en 1630. No se trata de la pequeña localidad de Salinas. Mondragón-Arrasate era la cabeza del valle de Leniz con murallas, y el castillo de Arrasate (Santa Bárbara) sede con el castillo de Aitzorroz de la tenencia navarra de este mismo nombre. En Navarra el derecho público y el privado están íntimamente relacionados; el derecho público local navarro descansa en las circunscripciones de los valles como el de Leniz. Los vecinos de Mondragón, tras su separación municipal del valle de Leniz en 1260, continuaron ejerciendo sus derechos comunales (montes, campos, ríos, pastos y ejidos) en el resto del valle de Leniz.

El euskara moderno se desarrolla en el ámbito social del Reino de Pamplona, o Estado de Navarra, coincidiendo la Euskal Herria contemporánea en el mismo espacio humano. La unidad de la lengua tiene su origen en la unidad política navarra. La dialectización se produjo como consecuencia de la división impuesta por la conquista castellana, surgiendo de dicha partición el núcleo occidental alrededor de Vitoria-Gasteiz y su mercado, derivándose después el resto de los dialectos conforme se iba apagando la hegemonía del euskara como lengua principal en Navarra tras la invasión y ocupación castellana.

La resistencia armada de los navarros occidentales a la conquista castellana ha quedado probada fehacientemente en la larga y tenaz defensa de Vitoria-Gasteiz, con los vestigios arqueológicos de las destrucciones y acciones militares de aquel año, también en numerosas poblaciones y fortalezas, entre las que se haya la de Aitzorroz (en cuyas recientes excavaciones en el año 2009 el irundarra Iñaki Sagredo ha encontrado restos de la batalla y de la quema de las tropas castellanas de su castillo), así como por la permanencia de los tenentes navarros occidentales a las órdenes de Sancho VII mucho después de 1200, algunos de ellos vinculados a las familias Guevara y Mendoza: Sancho Pérez de Guevara continuó de tenente de Dicastillo y Guillermo de Mendoza tenente de Irurita en 1214. La muerte de algunos de los tenentes en el campo de batalla en Malbecin y Treviño”.

Iñaki Sagredo Garde, tras las excavaciones en Aitzorrotz del Grupo Larrate S.L. en el 2009 y posteriores, ha publicado un resumen de los resultados de su trabajo en “Intervenciones arqueológicas en las tenencia de Aitzorrotz y Zaitegi” (edit. Nabarralde 2011), donde comenta que: “El tenente recibe parte o la mitad de las rentas del territorio y la totalidad del impuesto de multas o caloñas, además de otros emolumentos designados por la fórmula de mesnadería o pago anual por mantener sus armas y caballos prestos para acudir a la hueste real”. Existen tenentes hasta Teobaldo II a mediados del siglo XIII, el cual impone el modelo de la Champaña de merinos y Merindades.

En las mencionadas excavaciones, se han encontrado restos de cerámica del siglo V, bien de un asentamiento anterior o de una fortificación anterior al castillo. En la capa de cal del fondo del aljibe, apareció una moneda del rey navarro Sancho VI el Sabio.

Tras la conquista castellana, el castillo de Aitzorrotz es mencionado en las crónicas castellanas de 1237 de Ximénez de Rada como uno de los castillos “obtenido” y “adquirido” (“obtinuit” y “acquisivit”) por su rey Alfonso VIII de Castilla. Después hay un silencio que denota su pérdida de importancia y sólo es mencionada en 1461 y 1463 en las luchas entre Pedro I y Enrique IV de Castilla.

En 1397 se juntó en Getaria “La Hermandad de Hipuzcoa” de la que no formó parte Aitzorrotz y no lo hará hasta un siglo después. Por tanto, el valle de Leintz y Bergara o tenencia nabarra de Aitzorrotz (comarca del alto Deba), no se incorporó definitivamente a Gipuzkoa hasta casi el siglo XVI y el Señorío de Oñati hasta 1845 (desde 1149 que era ya un señorío feudal de los Gebara, único caso en Gipuzkoa). Oñate se integró en Gipuzkoa y no en Alaba que también la pretendía y con la que mantenía estrecha relación, con tres condiciones: construir una carretera Oñate-Ormaiztegi, 20.000 reales anuales y ampliar su universidad.

Hoy en día la tenencia Nabarra de Aitzorrotz tiene su reflejo en el escudo de Gipuzkoa pues es uno de los tres tejos del mismo junto con otras dos tenencias Nabarras: la tenencia de Iputz que dio nombre a la posterior provincia (1025) con capital en Getaria (entre los ríos Deba y el Urumea) y la tenencia de Oarso, creada para la defensa del territorio en la misma época que Aitzorrotz con las tierras al Este del Urumea desde la villa nabarra de San Sebastián fundada en 1179, tierras anteriormente del vizcondado nabarro de Lapurdi y del arzobispado de Baiona.


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"Nafarroa historiaren hariak" Bixente Serrano Izko.
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“Lo que NO nos enseñaron” Bernardo Estornés Lasa.
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“Euskalkiak, Euskal Herriaren lekukoak” Koldo Zuazo.
“Euskalkiak, euskeraren dialektoak” Koldo Zuazo.
"Compendio historial" Mateo de Anguiano.
“Los pueblos del Norte” Julio Caro Baroja.