ORIGEN DEL ESTADO, LA FAMILIA Y LA PROSTITUCIÓN

ORIGEN DEL ESTADO, LA FAMILIA Y LA PROSTITUCIÓN
Aitzol Altuna Enzunza

"Al contrario de lo que la sabiduría popular cree, la prostitución es un invento de la etapa de la civilización y patrilinealismo, por tanto un invento moderno y una profesión bastante reciente entre las que ha creado el ser humano"

Lewis H. Morgan nació el 21 de noviembre de 1818 cerca de New York, se interesó por los problemas de los indios americanos conviviendo con los iroqueses y estudiando otras 139 tribus americanas, las cuales comparó con otras de todo el mundo. Las conclusiones sobre sus organizaciones sociales las recogió en varios libros del que destaca “La sociedad primitiva” (1877), el primer estudio científico sobre una tribu. Lewis H. Morgan es considerado el padre de la antropología moderna.

En este libro Morgan dividía los períodos étnicos o de evolución de la sociedad humana en tres estadios y en 8 subdivisiones en función de diferentes factores socio-económicos: el salvajismo (inferior: uso del fuego y recolección; medio: pesca y lenguaje; superior: el uso del arco y flecha), la barbarie (inferior: aparición de la cerámica; media: el cultivo y domesticación animal; superior: uso de metales) y la civilización con la invención del alfabeto fonético y el uso de la escritura (la cual se divide a su vez en antigua de griegos y romanos y moderna).

La organización política evolucionó en esos períodos desde la “gens” a la “fatria” o clan (como unión de la primera), después la agrupación de "fatrias" conformaría, al confederarse, un Pueblo (“populus”). Pero para llegar a la creación del Estado (“civitas”) debió de desarrollarse el concepto que Morgan considera el más importante de la evolución de la humanidad: el concepto de la propiedad privada, corolario del paso al periodo de “civilización”. El Estado surge precisamente por la necesidad de ordenar la propiedad privada y salvaguardarla.

Morgan: "La idea de propiedad ha experimentado un crecimiento y un desarrollo semejantes. Comenzando en cero en el salvajismo, la pasión por la posesión de la propiedad, como exteriorización de la subsistencia acumulada, ha llegado ahora a dominar la mente humana en las razas civilizadas".

Frederick Engels asentía a Morgan y confirmaba esta evolución en su libro "Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado" (de 1884): "En comparación con las antiguas organizaciones gentilicias (de tribu o de clan) el Estado se caracteriza, en primer lugar, por la agrupación de sus súbditos, según las divisiones territoriales"(...) "La segunda característica es la instauración de un Poder Político que ya no coincide directamente con la población organizada espontáneamente como fuerza armada. Este poder público hácese necesario porque desde la división de la sociedad en clases es ya completamente imposible una organización de la población como fuerza armada espontánea (surge la clase dirigente: un gobierno permanente)... Este poder público existe en todo Estado; no está formado sólo por hombres armados, sino también por aditamentos materiales, las cárceles y las instituciones coercitivas de todo género que la sociedad gentilicia no conocía (burocracia) (…)

El Estado es más bien un producto de la sociedad al llegar a una determinada fase de su desarrollo; es la confesión de que esta sociedad se ha enredado consigo misma en una contradicción insoluble, se ha dividido en antagonismos, que ella es impotente para conjurar y para que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a sí mismas y no devoren a la sociedad en una lucha estéril, para eso hízose necesario un Poder situado, aparentemente, por encima de la sociedad y llamado a apaciguar el conflicto, a mantenerlo dentro de los límites del orden. Y este poder, que brota de la sociedad, pero que se coloca por encima de ella, es el Estado".
Morgan veía el Leviatán: "Centralicemos la propiedad en unos cuantos y los otros millones estarán sometidos a la propiedad".

La familia

Además, según Lewis H. Morgan, a cada período de evolución de la sociedad humana corresponde un tipo de familia, las cuales se pueden dividir en cinco modelos principales. El primero es la familia consanguínea con uniones entre miembros del mismo grupo o “gens” de la etapa del salvajismo y parte de la barbarie. Es el período más largo de la humanidad y superior a todas los demás períodos juntos.

Al segundo tipo de familia Morgan la bautizó como “panalúa”, que en aquél entonces se seguía practicando en Hawái de donde toma el nombre. Se trata del matrimonio de varios hermanos con varias hermanas o mujeres emparentadas o viceversa (el mito del “rapto de la sabinas” ayuda a entenderlo), con diferentes variantes como dos tribus que se casan entre sí pero no endogámicamente. La tercera forma es la “sindiásmica”, se trataría de la cohabitación de un hombre y una mujer pero no de forma exclusiva. Podríamos incluir en este grupo una relación liberal actual o incluso un matrimonio infiel con o sin consentimiento. Serían, estas tres primeras formas de familia, matrilineales, donde lo importante es la madre y el padre no tiene tanto peso o ninguno.

De alguna de estas dos últimas formas de familias quedan restos en el euskera, así lo explicaba el antropólogo español Julio Caro Baroja en su libro “Ser o no ser vasco” cuando dice que se observa un: “parentesco patrilineal en unos textos y a partir de una fecha; pero también aparecen en algunos grupos rasgos de organización matrilineal tanto en lo que se refiere a la propiedad, como en lo relativo a otros aspectos de la vida social .

La palabra que sirve para designar la hija es alaba, mientras que para decir hijo se emplea la voz seme. Para designar a la hermana del hombre úsase la de arreba y para el hermano de la mujer la de neba: por último, la hermana de la mujer es aizpa mientras que los hermanos entre sí son anaiak. Es decir, que cuando se trata de fijar el parentesco entre hermanos y hermanas aparece el sufijo -ba, pero no al designar a los hermanos cuando no se habla de ellos sin referencias a las hermanas no en el nombre de los hijos varones y sí en el de las hijas. Estos es notable y, en consecuencia, cabría pensar que nombres como el de osaba, oseba, osoba=tío; izaba, izeba=tía, y asaba=antepasado, se referían en un principio a la rama materna únicamente, que sería la más considerada y tenida en cuenta”.

Parece que la forma de familia empleada antes de la invasión de los romanos, al menos en el “saltus vasconum” (o zona “boscosa” del centro y norte la actual Euskal Herria), sería la “sindiásmica”, pues según el historiador griego de época romana Estrabón (s. I), “los "serranos" se casaban con una sola mujer como los griegos; los serranos incluían, según el propio autor, a los pueblos vascos, asturianos y cántabros cuando menos.

El propio Julio Caro Baroja nos da unas pinceladas que resumen este matrilinealimo vasco en su libro “Sobre historia y etnografía vasca”: 1.Entre los cántabros (sirve también para los vascos) el hombre dotaba a la mujer. 2. Heredaban las hijas y daban mujer a sus hermanos. 3. Esto producía una especie de “ginecocracia” o matriarcado (sic.). Este texto se confirma completamente con aquel en que dice, hablando de la fuerza de las mujeres cántabras (o vascas), que ellas era las que cultivaban la tierra y que cuando parían mandaban acostar a sus maridos y los cuidaban, o sea, que practicaban la covada”.

Las fiestas paganas llamadas comúnmente Akelarres por el cristianismo, la covada o las herejías del duranguesado del siglo XV, también parecen ser restos de este tipo de familia. El matrilinealismo es posible que estuviera vivo hasta bien avanzada la Edad Media, incluso en la sucesión a la corona Nabarra cuando Sancho I Garcés es el primero de su dinastía en subir al trono de Nabarra, siendo de una rama colateral de los Ximenez (principios del s. X).

Siguiendo a Morgan, el cuarto tipo de familia sería la patriarcal y patrilinealista, asociado al término de “harem” (practicado por árabes, hebreos, diferentes tribus africanas o los mormones) o la poliandría mongol (el caso opuesto), donde hay un miembro de un sexo y varios del otro y que aporta por primera vez el valor de la “fidelidad”, el cual está estrechamente relacionado con el concepto de propiedad privada, pues de lo que se trata es de garantizar la herencia de lo acumulado en vida a un vástago que sea de su sangre, lo cual no se cumplía en los modelos familiares anteriores.

Finalmente, llegó el último modelo de familia en aparecer, lo cual se produjo muy reciente dentro de la evolución social del ser humano: la familia monógama. F. Engels denostó el modelo social de la monogamia en el libro mencionado y sin embargo podría tomarse como una alabanza al feminismo cuando dice: “El matrimonio se funda en la posición social de los contrayentes y, por tanto, siempre es un matrimonio de conveniencia. Este matrimonio de conveniencia se convierte a menudo en la más vil de las prostituciones, a veces por ambas partes, pero mucho más habitualmente en la mujer; ésta sólo se diferencia de la cortesana ordinaria en que no alquila su cuerpo a ratos como una asalariada, sino que lo vende de una vez para siempre, como una esclava”. Es entendible esta afirmación si pensamos en los matrimonios de conveniencia o en aquellos donde la mujer carece de unos ingresos propios y no tiene posibilidad alguna de obtenerlos. Este tipo de familias patrilinealistas acabó con la libertad de la mujer y la relegó a un segundo plano social-político.

Poco a poco están apareciendo otros modelos nuevos: las familias monoparentales, familias homosexuales o nuevos modelos de familias “sindiásmicas”, fruto de la evolución social estrechamente ligada a la evolución económica. Sería la adaptación de la especie humana a sus circunstancias o darwinismo social.

Morgan: “Las principales instituciones del hombre se originaron en el salvajismo, se desarrollaron en la barbarie y maduraron en la civilización".

Federich Engels sobre este estudio de Morgan añadía sobre las familias: “Sus estudios le permitieron apreciar la pauta matrilineal como regla de descendencia en los grupos de parentesco de la sociedad iroquesa. Situó dicha matrilinealidad en el pasado de la historia humana. La regla patrilineal era posterior y se había generado como fruto de la evolución histórica y social del hombre. La perspectiva de análisis antropológico de Morgan era claramente evolucionista”.

La prostitución

Al contrario de lo que la sabiduría popular cree, la prostitución es un invento de la etapa de la civilización y patrilinealismo, por tanto un invento moderno y una profesión bastante reciente entre las que ha creado el ser humano, la cual aparece muy tarde junto con las familias “fieles” en base a la herencia de la propiedad privada, ya que antes no tenía sentido la prostitución al haber diversidad de parejas. Federich Engels en el libro mencionado lo explica así: “Apenas se introdujo la propiedad privada de la tierra, se inventó la hipoteca (véase Atenas). Así como el heterismo (diversidad de parejas) y la prostitución pisan los talones a la monogamia, de igual modo, a partir de este momento, la hipoteca se aferra a los faldones de la propiedad inmueble”. (…)

Es decir, pasamos del heterismo primigenio a la monogamia que trajo consigo la prostitución, siempre ante la certidumbre de que el ser humano es polígamo genéticamente (en la naturaleza animal son muy reducidos los casos de monogamia) y que hemos practicado algún modo de heterismo durante la mayor parte de nuestra existencia.

El hecho que no haya una palabra de raíz eúskera para describir la prostitución (del latín “prostitutio”), nos da a entender que fueron los romanos los que la trajeron y la Iglesia romana (al apostar finalmente por la familia monógama tras un inicio “sindiásmico”) la que terminó de extender la que erróneamente el acervo popular llama “la profesión más antigua del mundo”.