ORÍGENES DE LA TENENCIA NABARRA DE SAN SEBASTIÁN


ORÍGENES DE LA TENENCIA NABARRA DE SAN SEBASTIÁN
Aitzol Altuna Enzunza
Cuenta la leyenda que el rey de Nabarra Sancho II “Abarka” -que reinó entre los años 970 y el 994- andaba de caza por las faldas del monte Jaizkibel cuando se encontró a una hermosa joven a la que llamó “guztiz ederra” (infinitamente bella), con la cual concibió un hijo. Este mismo rey fue el constructor del castillo de la parte vieja de Hondarribia con unas inmejorables vistas sobre la bahía de Txinguidi. Este castillo fue después reforzado por el rey nabarro Sancho VII “el Fuerte” (1194-1234), cuyo padre Sancho VI “el Sabio” había dado la carta puebla de villa a Hondarribia incluida dentro de la de San Sebastián-Donostia (1180), dónde aparece mencionada esta plaza fuerte con el nombre de “Undaribia”.

Dice así el Artículo 11.1 de la Carta de villa de San Sebastián: "Doy a los pobladores de Sant Sebastián, desde Undarabia hasta Oria, de Arrenga hasta San Martín de Arano toda la región que yo poseo, dentro de aquel término y todo lo que allí está sea de realengo".

En este artículo se da el alfoz a la nueva villa de modo que se acota como jurisdicción de San Sebastián toda la comarca Oarso y alguna más de la comarca del río Oria: “ya que cuando Sancho el Sabio fundaba San Sebastián le daba un término, jurisdicción o alfoz amplísimo, tanto que dentro de este término se asentarán en tiempo medieval varias villas burguesas como Fuenterrabía, Irún, Oyarzun, Rentería, Lezo, Pasajes, Astigarraga, Hernani, Urnieta, Lasarte, Usurbil y Orio”. Lo relata así J.L. Orella Unzué en su trabajo: “El fuero de San Sebastián y su entorno histórico” .

Durante el pontificado del obispo de Pamplona Lope de Artajona (1142-1159), el rey nabarro Garsea o García Ramírez “el Restaurador” (el padre de Sancho VI “el Sabio”), con motivo de la muerte de su esposa la reina Margarita, donó a la iglesia de Santa María de Pamplona todo lo que poseía junto a San Sebastián de Hernani (monasterio en actual barrio del “Antiguo”), a saber: “Iheldo, Bizchaya (se refiere a un topónimo en el puerto de Pasaia), Hurumea, Alza y Soroeta”, con sus pertenencias y los pequeños terrenos de: “Ariaz, Gorostiza Zaharra, Saveria Olatze y Zamilola”, además de todo lo que el monarca poseía en “Arelarre”. Sería el embrión de la nueva tenencia nabarra de San Sebastián con tierras de realengo.

La Carta nabarra de la villa de San Sebastián (1180) en su Artículo 2, 2 dice que: "Solamente retengo esto: que si alguno de los pobladores comprare fardos o alguna mercancía en Bayona, y pasare por San Sebastián para vender en otro lugar la predicha mercancía, dé lezda (impuesto). Pero si vendiere en San Sebastián la predicha mercancía, no dé lezda (…).

Así, Orella Unzué cuenta que “Las relaciones entre los obispos y clérigos de Pamplona y de Bayona fueron cordiales durante los siglos XI y XII, siendo los monasterios, iglesias, los monjes y los clérigos ultrapirenaicos los más beneficiados de las mismas.”

Por tanto, los reyes de Nabarra primaron las relaciones entre las villas de San Sebastián y Baiona. Estas relaciones son muy antiguas e intensas, al menos, desde la creación del vizcondado de Lapurdi: “El pamplonés (Sancho “el Mayor”, años 1005-30) había ayudado a Sancho Guillermo (su tío) en su lucha contra los conde de Tolouse por la recuperación de Cominges y Couseraus. En compensación Sancho el Mayor había recibido el dominio sobre el vizcondado hereditario de Labourd (Lapurdi) y la autoridad de Pamplona se extendía hasta el sur del Garona incluyendo Baiona”. Éste podía ser el origen del vizcondado de Lapurdi y de la diócesis de Baiona según expone en el libro “Sancho III el Mayor” el propio José Luis Orella Unzué (ed. “Reyes de Navarra”).

En cuanto al territorio del vizcondado, las noticias que se tienen es que nació, además de abarcando el territorio actual de Lapurdi, con territorios hoy gipuzkoanos entre los ríos Bidasoa (Hondarribia-Irun) hasta el Urumea (San Sebastián-Donostia) e incluso el río Oria, desgajados a finales del siglo XII como hemos visto en la tenencia de “Sant Sebastián” con todo el territorio de Oarso y con otras comarcas del río Oria, así como otros hoy alto navarros como son los de: Alto Baztan (Maia, Elizondo, Irurita, Azpilikueta), Cinco Villas (Bera, Lesaka, Etxalar, Iantzi y Aranaz), Valle de Lerin (Sunbilla, Zubieta, Donamaria, Bertiz y Nabarte) y además parte de Baja Nabarra (Arberoa, Orzaize, Garazi y Baigorri).

También aparece esta misma división territorial en las demarcaciones eclesiales. Serapio Múgica Zufiría (Ormaiztegi 1854-Donostia 1941) en su trabajo “El obispado de Bayona con relación a los pueblos de Guipúzcoa adscritos a dicha diócesis” relata que: “(…) el Obispo Arsio de Bayona, que en su famosa carta del año 980, que hoy está considerada como apócrifa, señala los límites de su Diócesis, y después de enumerar varios pueblos de (Alta) Navarra, como pertenecientes á su Obispado, refiriéndose á los de Guipúzcoa dice así: terra quoe dicitur Ernanoeia, et Stum Sebastianum de Pusico; usque ad Sam Mariam de Arosth, et usque ad Sanctam Trianam ...(Arosth sería Araoz está en Oñate, Sanctam Trianam sería San Adrián en Zegama –Goierri-, paso natural hacia Alaba por la sierra de Aizkorri)”

Pese a que se considera apócrifa esta carta, hay otro documento oficial que confirma esos límites de la diócesis de Baiona, según el propio Serapio Múgica: “(…) Breve despachado por (el papa) Pascual II el año 1106, en que de nuevo se señalan San Adrián y Araoz, como límites del Obispado de Bayona (…)”

El papa Pascual II (años 1099-1118) en su Breve del año 1106 dado a instancias del obispo de Baiona Bernardo de Astarac, señala los mismos límites hasta Sata María de Arotsh o Araoz y el paso de San Adrián.

Años después, a finales del siglo XII, otra Bula habla de las fronteras de la diócesis de Baiona limitándola a la archidiócesis de Hondarrabia en el caso de la actual Gipuzkoa (tenencia de San Sebastián o de Oarso), sigue así el texto de Serapio Múgica: “La Bula del Pontífice Celestino III, dada en San Juan de Letrán el 13 de Noviembre del año 1194, en la cual se confirma un concierto llevado á cabo por el Obispo y Canónigos de Bayona, durante el Pontificado de Urbano III en 1186, al mismo tiempo que se hace una nueva asignación de límites de la iglesia de Bayona en esta forma: Vallem quoe dicitur Oyarzu usque ad Sanctum Sebastianum, es decir, el Valle que se llama Oyarzun hasta San Sebastián“.
Aquí, como se ve, no son ya Araoz y San Adrián los términos del Obispado, sino San Sebastián (…) también los pueblos de Navarra que componían los Valles de Lerín, de Baztán y de las Cinco Villas, que han permanecido bajo su dominio, con algunas intermitencias, hasta el año 1566 en que se separaron definitivamente”.

Por tanto, en su origen, el obispado de Baiona coincide probablemente con el vizcondado de Lapurdi, los cuales incluyen las tierras hoy gipuzkoanas de Oarso aldea e incluso toda la comarca del río Oria hasta el paso de San Adrián en el Aizkorri hasta finales del siglo XII, cuando nace la tenencia de “Sant Sebastián” con las tierras de Oarso y algunas costeras del río Oria. Se trata de un final de siglo XII convulso por los continuos ataques castellanos que tratan de invadir el reino baskón y que llevan a los reyes naturales de Nabarra a fundar villas amuralladas, a reforzar el país con castillos y a crear nuevas tenencias o departamentos administrativos para la mejor defensa del reino.

Sigue Serapio Múgica con su relato: “(…) De todo lo expuesto resulta que correspondían al Obispado de Bayona, los pueblos del Arciprestazgo de Fuenterrabía (tenencia de San Sebastián u Oarso), llamado ahora menor; al de Pamplona los del Arciprestazgo que antiguamente se denominaba de Guipúzcoa (tenencia de “Ipuz”), y ahora mayor; al de Calahorra los del Arciprestazgo de Leniz (Alto Deba, tenencia de Aitzorrotz), más las Vicarías de Elgoibar y Oñate y la iglesia de San Andrés de Astigarribia (Mutriku) .

A este propósito hemos oído decir á nuestro querido é ilustrado amigo Don Carmelo de Echegaray, que á su juicio la división eclesiástica en Guipúzcoa, coincidió exactamente con la división lingüística, y pertenecieron al Obispado de Bayona, los pueblos que hablaban el dialecto alto-navarro Septentrional; al de Pamplona los que hablaban el dialecto guipuzcoano y al de Calahorra los que hablaban el dialecto vizcaíno. Y ampliando sus conjeturas y recogiendo algunas otras indicaciones que se contienen en la obra citada de Gorosabel (historiador y abogado gipuzkoano, Tolosa 1803-Donostia 1868), tenemos por muy probable que esa división lingüística fuese debida á que primitivamente había aquí tres tribus distintas, que tenían también habla diversa ó dialectos diferentes de una misma lengua, y así los descendientes de los antiguos Vascones, sean los que hablan el alto-navarro septentrional y pertenecían al Obispado de Bayona: los Várdulos los que hablan el guipuzcoano y correspondían al Obispado de Pamplona, y los Caristios los que hablan el vizcaíno y formaban parte del Obispado de Calahorra (…)”.

En mayo de 1525, al año de la toma de Hondarrabia por las tropas españolas y tras la presión del emperador germánico Carlos V ante el papa, según relata Serapio Múgica: “Consta que en conformidad, sigue diciendo Gorosabel, á la precedente R. C. el papa Clemente VII, expidió en el mismo año de su fecha la correspondiente Bula, mediante la cual el Archiprestazgo de Fuenterrabía fue separado del Obispado de Bayona, agregándolo al de Pamplona (…) aunque con oposición del Prelado de Bayona que le consideraba de su territorio”.

Lo que hizo que el litigio se ampliara hasta al menos el año 1566, apareciendo el obispo de Baiona aún en muchos documentos de la archidiócesis de Hondarrabia. No fue hasta 1567 cuando Felipe II de España consiguió ante el papa Pío V, la segregación definitiva de la diócesis de Baiona de la archidiócesis de Hondarrribia, dentro del marco político de la conquista de Alta Navarra.

Resumiendo, ambos arzobispados -Pamplona y Baiona-, pertenecían en los siglos XI-XII al reino de Pamplona-Nabarra. La diócesis de Baiona con su patrono San León -degollado en el siglo IX-, era probablemente el vizcondado de Lapurdi, comunidad humana ancestral por otra parte.

Las tierras orientales de la actual Gipuzkoa, la tenencia de San Sebastián con las tierras de Oarso, son territorios de las gentes prerromanas baskonas, parte de la Diócesis de Baiona y del vizcondado de Lapurdi, por tanto, de nación nabarra.