ARRATIA, MERINDAD NABARRA


ARRATIA, MERINDAD NABARRA
Aitzol Altuna Enzunza

Los condes y señores nabarros durante los siglos altomedievales eran en realidad meros tenentes: recaudadores de impuestos, ejecutores de justicia y defensores del reino de Nabarra en nombre del rey, normalmente encabezaban varias tenencias de las cuales podrían ser movidos por la corona según las necesidades del reino. La tenencia llamada condado o señorío de Bizkaia, quedó compuesta a su vez por cuatro merindades o unidades administrativas inferiores que eran las de: Busturia, Markina, Uribe y Arratia.

La primera vez que se habla de una merindad en Bizkaia es en el año 1075 y poco después en el duranguesado en una escritura de venta sobre la ermita de San Martín de Iurreta en la participa el abad de Abadiño y donde se nombra a: “…Blagga Ezteriz merino en tota Bizcahia”. Al frente de las merindades se hallaba por tanto un merino. Las merindades celebraban sus Juntas o reuniones de rango inferior a las de las Junta Generales de Bizkaia donde se trataban los asuntos propios de cada comarca: el arreglo de las carreteras, la explotación del comunal, el control de los animales dañinos etc. Las fronteras entre las merindades eran las lomas de los montes.

Era el valle de Arratia una de las cuatro merindades de Bizkaia y existe constancia de un “Senior lope Garçeiz arratiensis” desde 1051, al ser uno de los firmantes de la donación de Santa María de Aspe de Busturia (escrito como “Izpea”) junto al señor de Bizkaia Eneko López “Ezkerra” (firma como “Enego”) y el rey de Pamplona-Nabarra Sancho Garsea IV “el de Nájera”: “reinante Garsea rex in Pamplona, in Castella Vetula et in Alava” (las tierras de frontera).

Por tanto, el camino de Barazar que comunica Bizkaia con la Llanada Alabesa hasta la villa nabarra de Vitoria-Gasteiz (1181) y que discurre por el valle de Arratia, era un camino comercial relevante dentro del reino baskón de Nabarra. El camino que subía a Barazar desde Zeanuri, discurría por un trazado muy diferente al actual, lo haría por los barrios de Ozerinmendi, Undurraga, Ipiñaburu y Abarakorta, para aparecer en Saldropo por una calzada empedrada reencontrada recientemente.

Sobre quién podría ser este “Lope Garçeiz arratiensis”, en el libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya”, el bilbaíno Juan Eduardo o Eustaquio Delmas (1820-1892) comenta que la torre de los Zumeltzu que estaba en el barrio Urkizu junto a la actual iglesia de San Andrés, fue fundada en el año 781 por Sancho de Noreña. Los Zumeltzu eran naturales de Elejabeitia, la anteiglesia Artea o de Castillo de Elejabeitia que proviene de la unión de las repúblicas de San Miguel de Elejabeitia con su ermita fundada en el siglo XI y Santa María del Castillo, llamada así por el castillo que el capitán nabarro Fortunio Martínez de Zumeltzu mandó levantar en el 869, hoy conocido como "gaztelu o torrea", reedificado en el siglo XVI, y que controlaba el camino a Barazar. Aunque las fechas que da Delmas no parecen muy probables, sí serían los Zumeltzu la familia más importante del valle de Arratia en los siglos del reino Nabarra.

Pero no todo era paz en el viejo Estado baskón. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el reino baskón el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente Don Bela Ladrón de Gebara (apodado “Ladrón de Nabarra”), tenente o señor de Bizkaia y una de las familias más importantes del reino baskón, con tierras y casa-torre principal en Alaba (Garaio) y señores feudales de Oñate. La ambición personal por querer tener el título de señor de Bizkaia en propiedad, la querencia por controlar las tierras riojanas invadidas por Castilla a Nabarra y la debilidad momentánea del reino baskón tras los regicidios de Atapuerca (1054) y Peñalén (1076), llevó a los López de Haro a traicionar a Nabarra, por lo que fueron desplazados por los Gebara a la cabeza de toda la Nabarra Occidental y por tanto del señorío de Bizkaia.
El Laudo Arbitral de Londres al que se sometieron castellanos y nabarros, devolvió en 1177 las tierras invadidas a Nabarra, pero los castellanos no quisieron devolver el castillo de Malmasín en Arrigorriaga, expresamente reclamado por los embajadores baskones desplazados a la capital inglesa. La fortaleza Nabarra de Malmasín controlaba el cruce del llamado “camino de Etxebarri”, que conectaba la capital bizkaina o cabeza del señorío -Bermeo- con la meseta por Altube y el camino que venía de Castro Urdiales a Balmaseda, el cual subía a Malmasín desde el alcázar situado en el puerto de Begoña (llamado Bilbao) y su famoso puente sobre el río Ibaizabal-Nervión, hoy conocido como puente de San Antón.

Así fue como Sancho de Galdakano y Torrezabal, emparentado con los reyes de Nabarra, vino desde la capital del reino y repobló la comarca por mandato del rey; se asentó primero en Bedia, población que pertenecía a la parroquia de Galdakano, y después pasó su casa solariega a Galdakano, al lugar conocido como Zabala (hoy Zabalea), donde mandó construir una “torre o castillo”, conjunto defensivo cercano a Malmasín. En Bedia quedó el hijo de Sancho, del mismo nombre que el padre, en la casa-torre de Tosubando (cerca del palacio Gortazar), aún hoy en pie cuya existencia está constatada desde el año 1075, y que se casaría con Teresa de Aiala, hija del poderoso Fernán de Ayala.
De igual modo, la ruta por Barazar a Vitoria-Gasteiz fue reforzada por Nabarra. Procedentes de Iurreta junto a la villa de Durango (con carta de villa dada por Sancho VI “el Sabio” sobre 1180), llegaron a Arratia los “Yurregoikoa", instalados en el valle arratiano sobre 1198. Esta familia procedía de D. Celinos y era de sangre real Nabarra según el mencionado J. E Delmas. Los Iurretagoikoa darán con el tiempo nombre a una nueva anteiglesia de nombre Igorre o Iurre, dentro del reforzamiento de la frontera y de los caminos reales o “erregebidea” que conectaban la costa y el interior baskón. Actualmente la casa torre se ha reconvertido en el palacio Vildósola, hoy dentro del municipio de Artea-Castillo de Elejabeitia.

El primer historiador bizkaino, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), comenta que: “En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes de 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nauarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo el una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”.

Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Avendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con él a Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano, hijo del caballero de Galdacano, e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alava, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las nuevas villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios comerciales, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la Llanada alabesa. Pese a esta matanza, los Abendaño descendientes de la familia de los Gebara señores de Bizkaia, construyeron su casa-torre de Urgoiti junto al puente medieval de Puentelatorre en Galdakano (barrio de Bekea, el caserío cercano aún conserva su escudo). Otro puente sobre el río Ibaizabal y de estructura similar se ha conservado en Lemoa con el nombre de Zubizarre, en el barrio de Iturritze.

Lope García de Salazar en su «Bienandanzas e Fortunas» (1471) nos explica que, Juan Pérez, hijo del Abendaño que llegó a Bedia huyendo de Vitoria, nació en Arratia en 1220: «Casó con la hija de don Pero Ortíz, Señor de Aramayona (Alaba) y descendiente de los reyes de Navarra». El nieto del primer Abendaño arratiano de nombre Pero Ortíz de Abendaño, nació también en Arratia sobre 1250: «pobló en Urquiçu (Igorre), por quanto las comunidades de Arratia enbiaron por él porque los agraviavan los de Cumelçu e otros escuderos comarcanos. E señoreó Arratia toda e eredóse en ella. E eredó Aramayona por don Pero Ortiz, su tío. Este Pero Ortiz de Avendaño casó con fija de don Martín Roiz de Gautiques».

En la anteiglesia de Santa Lucía y San Cristóbal (hoy un barrio de Igorre), los mencionados Zumeltzu desde la torre de Urkizu acosaban la comarca, por lo que los propios arratianos para poner fin a sus desmanes llamaron a los Abendaño de Galdakano. Ganaron los Abendaño y erigieron nueva torre en Urkizu a principios del siglo XIII encabezados por Pedro Pérez de Abendaño, desde donde señorearon toda Arratia hasta el s. XVI, ostentando los cargos más importantes, extendiendo su poder hasta Elorrio en el duranguesado donde construyeron un imponente palacio.

Tras la conquista de la Nabarra Occidental por Castilla a finales del siglo XII, los grandes señores se dividieron en dos bandos, los “ganboínos” favorables de volver al reino baskón de Nabarra y los “oñacinos” pro-castellanos. Los Abendaño, pese a ser del bando ganboíno, se hicieron con el poder en toda Arratia y otras poblaciones de alrededor como Galdakano. Tanto Usansolo como Lemoa tienen en su escudo municipal la hoja de álamo o “panela” que representa a los Abendaño.

En el siglo XV aparecieron otras 3 nuevas merindades en Bizkaia, dos en el duranguesado ya integrado plenamente en Bizkaia (las merindades de Durango y Zornotza) y la merindad de Bedia. La nueva merindad de Bedia la conformaban la anteiglesia de Lemoa y la propia de Bedia, pese a que ésta dependía todavía de la anteiglesia da Galdakano. Era la merindad de Bedia la más pequeña de todas ellas, quizás creada por la importancia que adquirió uno de sus miembros. En el libro mencionado del banderizo muñatón Lope García de Salazar (1399-1476), se cuenta que en esos años: “El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”.