LA FUNDACIÓN DE GALDAKANO, LA DEFENSA DE NABARRA



LA FUNDACIÓN DE GALDAKANO, LA DEFENSA DE NABARRA
Aitzol Altuna Enzunza



Los galdakoztarras o galdakaneses queremos celebrar la fundación de nuestro pueblo por Sancho de Galdakano y Torrezabal. Para ello vamos a poner dos “mugarris” o placas conmemorativas de este hecho el 3 de diciembre, día del “euskera y de Nabarra”, pues nos parece el día que mejor representa los hechos que dieron lugar a la fundación de nuestro municipio.


La martxa partirá desde la kultur etxea Txapelena de Usansolo a las 10.30 y el primero de los "mugarris" se colocará en Puentelatorre a las 11.00, junto al puente del mismo nombre donde estaba la casa-torre de los Abendaño, una de las familias más importantes en la fundación de nuestro municipio. La otra placa o "mugarri" se colocará en Elexalde delante de la iglesia Andra Mari junto a la estatua del ballestero sobre las 13.00 horas, por ser ésta la parroquia donde los vecinos celebrábamos nuestras Juntas Vecinales, por tanto nuestro primer ayuntamiento; iglesia que además fue fundada a finales del siglo XII por Sancho de Galdakano y Torrezabal y donde descansa su cuerpo.


En los diferentes puntos se explicará la fundación de nuestro pueblo, los restos de los numerosos hornos vascos encontrados, casas-torre y otros elementos arqueológicos de la mano de Xabier Orue-Etxebarria, uno de los principales artífices de estos hallazgos de importancia a nivel europeo.




El Galdakano Medieval

Ley primera de los Fueros de Bizkaia decía: “los bizkaínos, así de las villas como de la Tierra Llana de Bizkaia, como de las Encartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey) ni al de su Tesorero ni Recaudador”.

Las Juntas Generales eran las instituciones que representan a cada una de las tenencias o territorios con cierta autonomía dentro del reino de Nabarra. Aplicando el Derecho Pirenaico, cada representante del municipio acudía a las Juntas Generales donde se dirimían los problemas propios de la tenencia. En el caso de Bizkaia se celebraban una media de entre 2 y 4 Juntas Generales al año sin fecha previa, los cuales duraban de 1 a 5 días. Al principio las Juntas eran itinerantes, siendo Morga (ermita de Aretxabalagana), Errigoiti (iglesia de Idoibaltzaga) o en Gernika (el puerto de Luno) los principales centros de celebración. Desde el s. XV sólo se celebrarán las Juntas en este último lugar bajo su famoso árbol o cuando llovía en la ermita Santa María La Antigua de “Gernikazarra”.

La primera Junta General de Bizkaia documentada es del año 1053 donde se reunieron “in presencia omnium seniorum de Bizcaia” los junteros con el “tenente” o señor de Bizkaia y conde de Durango Eneko López “Ezkerra” (1040-1077, originario de Tierra Estella) y su mujer Toda Ortiz (emparentada con la corona nabarra). Reinaba por aquél entonces en Nabarra Sancho Garçés “el de Nájera” (1012-1504), estando la Corte del reino baskón en este municipio riojano y donde el propio Eneko era también tenente. Por tanto era este Eneko López “Ezkerra” un personaje importante de la Corte de Nabarra.

Además el señorío de Bizkaia estaba compuesto por merindades para resolver cuestiones comarcales, estas merindades eran: Arratia, Busturia, Markina, Uribe, Durango y Zornotza (Amorebieta-Etxano, inicialmente parte del duranguesado), después se creará la más pequeña de Bedia-Lemoa.

En los municipios conocidos como “Tierra Llana” por no estar amurallados como las villas, los problemas de rango local se dirimían bajo las leyes del reino o Fueros en los Consejos Vecinales o Junas Vecinales, elemento peculiar del Derecho Pirenaico y por ende de todo el reino de Nabarra. El Consejo Vecinal se celebraba el domingo a la salida de misa mayor presididos por los “fieles regidores” bajo un árbol sagrado similar al de Gernika (siguiendo el culto pagano), y bajo los pórticos de las iglesias o ermitas cuando llovía, al igual que todas las demás Juntas de rango superior, lo que dará el nombre a esta administración municipal o Juntas Vecinales de “ante-Iglesias”; eran orales y sin testimonio escrito al principio para después nombrar un escribano, en la iglesia Andra Mari de Elexalde aún se conserva la mesa donde se tomaba nota de lo acordado.
                                  
En estas Juntas Vecinales se dirimían disputas vecinales y se resolvían problemas municipales de toda índole, además se decidía quién iba a representar al “ajuntamiento” en las Juntas Generales de Bizkaia o en la Junta de la Merindad. Entre todos los vecinos se sorteaba en Asamblea Municipal o Cruz Parada mediante insaculación (sorteo) en sufragio universal por “fuegos” o “fogueras” (lo que coincidía con un representante por caserío) y por turnos. En el Fuero Viejo de Bizkaia (escrito en 1452 pues siempre se transmitió de forma oral entre los “alcaldes del Fuero”), se dice que todos los bizkaínos son “hijosdalgo”, tanto vecinos como simples moradores (arrendatarios), lo que simplemente significaba que todos eran iguales ante la ley (Fueros) y tenían derecho a votar en las Juntas Vecinales, también las mujeres (muy frecuente en el caso de viudas y mujeres de marinos, no así para las Juntas Generales), por tanto era un voto universal que en los demás Estados europeos no se alcanzará hasta pleno siglo XX. El nombramiento era público, se hacía a principios de año y era para dos años, su aceptación era obligatoria.

Por tanto, estas iglesias hacían las veces de los modernos ayuntamientos que no se construirán hasta el siglo XVIII, en concreto el de Galdakano es de 1755. Estas iglesias parroquiales cabeceras de la comarca son el primer centro unificador de los diferentes barrios y caseríos, por lo que la construcción de la iglesia Andra Mari de Elexalde se puede considerar como la creación del municipio de Galdakano, el cual abarcaba en aquél entonces y durante muchos siglos Bedia (hasta el s. XVIII) y Etxebarri (hasta el s. XVI), e incluso acudían a ella los vecinos de Zaratamo.

Ayuntamiento actual de Galdakano (s. XVIII)

Las ermitas e iglesias aparecerán en profusión tras la total cristianización de Bizkaia, hecho el cual sobreviene por iniciativa de la Corte nabarra reinando Sancho III “el Mayor” a principios del siglo XI (el padre de Garçea “el de Nájera”), gracias a la reforma cluniense que desde Leire promueve la masiva construcción de iglesias de estilo románico por todo el territorio bizkaíno que terminarán de configurar administrativamente Bizkaia durante el siglo XII. Existen sobre un centenar y medio de iglesias y ermitas en Bizkaia con origen en estos dos siglos y por tanto son creación de la mayoría de los municipios bizkaínos actuales. Estas iglesias parroquiales cabeceras de las comarca, son edificadas bien por los reyes de Nabarra (de realengo) bien por señores locales (iglesias diviseras como la de Andra Mari), o incluso muchas de sus “fábricas” o edificios son fruto del “auzolan” o el trabajo en común de todo el pueblo y las derramas correspondientes para su financiación como se hacía con el resto de necesidades municipales o del señorío, es el caso de muchas de las ermitas rurales; pero no fueron edificadas por la Iglesia católica, por lo que recibían el nombre confuso de “monasterios” en los textos antiguos.

San Pedro de Abrisketa, una de las más antiguas ermitas de Bizkaia

Muchas veces, cerca de estas iglesias estaban todavía los árboles juramentales donde los vecinos siguieron reuniéndose los días que no lloviese según la religión precristiana animista que otorgaba una fuerza especial a los árboles como deidades, ejercicio que continuará en perfecto sincretismo con el cristianismo hasta casi nuestros días. Cerca de la iglesia Andra Mari de Elexalde, como a 100 metros, existía un roble centenario llamado “Guzur Aretza”, donde los galdakoztarras se juntaban antes y después de oír misa, y donde se llegaba a todo tipo de tratos comerciales o se arreglaban matrimonios, pero, sobre todo, se hacían las Juntas Vecinales. Incluso se tomaba confesión cristiana bajo su sombra según consta en un documento. Este roble fue talado por el ayuntamiento en 1935, ante las protestas de los vecinos se plantó otro en medio de una fiesta, que tampoco se conserva.

“Vemos en el Pueblo más dichoso del mundo que los aldeanos en cuadrillas arreglan los negocios del Estado a la sombra de una encina y que siempre obra con juicio (…)” 
(“El contrato social” Jean Jacques Rousseau s. XVIII)

Pero no todo era paz en el viejo reino baskón. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar en 1076. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente Don Bela Ladrón de Gebara (apodado “Ladrón de Nabarra”), señor de Bizkaia y una de las familias más importantes de Nabarra (con tierras y casa-torre principal en Alaba –Garaio- y señores de Oñate). Los López apodados para entonces “de Haro”, eran los anteriores señores bizkaínos, traidores expulsados en el año 1076 por primera vez del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras y privilegios sobre todo en la zona de Haro y Nájera (La Rioja) invadida por los castellanos, ya que en el caso de Nabarra las tenencias no eran nominales y los cambios eran frecuentes por parte del rey frente al incipiente feudalismo hereditario del reino castellano, además en Nabarra las villas amuralladas que pagaban impuestos por sus privilegios de comercio y ferias eran de realengo y no señoriales.



Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII y que será el futuro consuegro del propio Sancho. Alfonso aceptó, el Laudo Arbitral Internacional de Londres es del año 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1174-75 y las fortalezas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Alaba) y Malvecín (Malmasín en Arrigorriaga), así como la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los baskones” y de “Wasconum nationem”. Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos así internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz del ejército de ocupación castellano, y que no será devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra, frase que consta en el propio Laudo, documento llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”. En este Laudo se dice que “La lengua de la delegación Nabarra es el euskara”, lengua de sus reyes y altos cargos así como del pueblo llano.

Muro y restos del castillo de Malmasín. Noble nabarro a caballo de finales del siglo XII

Se acantonó por tanto el ejército castellano en el castillo de la cima del monte Malmasín en Arrigorriaga en el año 1173, tras ser expulsado del resto del territorio bizkaíno por las tropas leales al Estado baskón, desde donde robaban e infundían temor entre la población. Por este motivo, Sancho de Galdakano y Torrezabal junto con otras familias, vinieron desde la capital del reino, repoblaron y reestructuraron la comarca por mandato del rey de Nabarra, desviando el Camino Real “Erregebide o Errepide” de aquél entonces, el cual desde el monte Ganguren pasaban por las faldas de Malmasín dirección Vitoria-Gasteiz y que venía desde Bermeo, la capital bizkaína medieval, así como el Camino de Santiago de la Costa que desde el mismo cordal del monte Ganguren bajaba por Etxebarri a la anteiglesia de Begoña y su puerto de Bilbao con la entonces pequeña iglesia de Santiago; puerto begoñés de Bilbao donde hacía uno con el camino a Balmaseda y a las Enkartaciones, lo que hacía del castillo de Malmasín un punto clave para el control del señorío de Bizkaia.

Camino Real (Errepide). Altar de Andra Mari con la virgen nabarra y las conchas del Camino de Santiago posteriores.

Construyó Sancho la Iglesia-fortaleza de Santa María de Ganguren que hoy llamamos Andra Mari de Elexalde por la que se desviarían los caminos del cordal del monte Ganguren donde ya existía la ermita de Santa Marina desde el siglo XI (derruida en 1782), asentando su casa solariega más abajo en la loma de nombre Zabala (hoy Zabalea, de ahí probablemente su apellido Torrezabal), se trataba de una “torre o castillo” desparecido y cuyas piedras se usaron para construir hace 120 años la nueva parroquia más cercana al desarrollo urbano del municipio de Nuestra Señora de la Asunción o Santa María (1896), también en Zabalea; además Sancho levantó un nuevo puente sobre el río Ibaizabal donde otra construcción defensiva y de portazgo controlaba su paso. En Bedia se asentó el hijo de Sancho, del mismo nombre que el padre, en la casa-torre de Tosubando aún hoy en pie aunque transformada en caserío (https://lehoinabarra.blogspot.com.es/2016/09/la-torre-nabarra-de-tosubando-en-bedia.html).


Puente actual de Torrezabal, iglesia de Santa María y lugar donde estaría la casa torre de Torrezabal


El primer historiador bizkaíno Lope García de Salazar (1399-1476) en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra entre las familias más antiguas e importantes de Bizkaia a la de Galdakano y Torrezabal, así como las de Usansolo y Bedia que sería la mencionada de Tosubando: “El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene de padre en padre”. La fama de buenos escuderos y ballesteros de los habitantes de Galdakano, Usansolo y Bedia se mantuvo durante siglos.

Escultura de un Ballestero en Elexalde donde se podrá un "mugarri".

En otra parte del mencionado libro, García Salazar data la llegada de la familia Abendaño a Galdakano: “En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes del año 1200)”. La familia de los Abendaño se enemistó con los habitantes de Vitoria-Gasteiz, cuyos ciudadanos quemaron sus haciendas, por lo que los Abendaño tuvieron que huir y el último de ellos se refugió en la casa-torre de Tosunbando en Bedia, acogido por el hijo de Sancho de Torrezabal y Galdakano. Desde entonces los Abendaño será una de las grandes familias asentadas en Galdakano y en el valle de Arratia desde su casa-torre de Urgoiti o Puentelatorre. El escudo de Usansolo aún hoy conserva una cadena que sirve de bordadura y que nos indica su ascendencia Nabarra, así como la sepultura de Sancho de Galdakano tiene en Andra Mari donde se puede ver el escudo original del reino de Nabarra aunque muy gastado.

Puentelatorre y restos de la Casa Torre de los Abendaño donde se pondrá otro "mugarri"

El nombre de la anteiglesia de Galdakano está doblemente documentado en el siglo XII en sendos legajos del obispado de Calahorra, significativamente de los años 1175 y 1193, en los cuales su obispo reclama el impuesto que no percibe a, literalmente en uno de ellos: “ecclesia de Aldacano” y de “Barrica” en Bizkaia. Esta petición sólo puede ser a la anteiglesia fundada entorno a Andra Mari y nos da una idea de que ésta debe de haber sido construida entre 1173 de la invasión castellana y marzo de 1175 del primer documento, por tanto a finales del año 1174 o principios de 1175, por tanto nuestro municipio tiene 842 años.

La siguiente mención es del siglo XV del primer historiador bizkaíno Lope García de Salazar, el cual escribe unas veces “Galdaçano” y otras con el diminutivo “Galdaño”, con “ç” y “-ño”, por tanto y probablemente el topónimo que da lugar al nombre de nuestro municipio es “Aldatsaño”, el cual significaría “lugar de pequeñas cuestas”. Sería una cuesta similar a una columna vertebral que desde Andra Mari de Elexalde iría a Zabal(e)a y bajaría hasta el puente de Torrezabal.

Camino de Santa Marina y Piedra con el nombre de Galdacano en Andra Mari

El Estado baskón fue creado de abajo a arriba, desde la Juntas Vecinales, Juntas de la Merindad, Juntas Generales de la tenencia y la Corte de Pamplona-Iruñea. Los Fueros o leyes baskonas que en él se formaron, le dieron al euskera el amparo administrativo y político que necesitaba. Por eso los galdakaneses queremos poner una placa conmemorativa en Puentelatorre y otra en Andra Mari agradeciendo a todas las familias que lucharon contra los imperialistas en defensa de nuestro Estado y de nuestro idioma fundando nuestro Pueblo. Como ellos dirían: “Libertate patria, gens libera state”, o como en el siglo XX aún se escribía: “Aberri askea, herritar askeentzat".



Andra Mari, sepultura de Sancho de Galdakano. 
Escudo de Usansolo-Abendaño y Ballestero