LA HISTORIA OCULTA DE BIZKAIA


LA HISTORIA OCULTA DE BIZKAIA



“Antes de leer historias de extrañas gentes,
estudiad la de vuestro pueblo;
ella os hará conocer y amar la Patria”.
Hermilio Oloriz “Cronista de Nabarra”.
“Este libro trata sobre todos los siglos en los que bizkainos hemos sido libres” El autor.

ÍNDICE

BIZKAIA A LA LLEGADA DE LOS ROMANOS
Los poblamientos en la Edad de los metales
La economía prerromana de los Pueblos euskaros

ESTRUCTURACIÓN POLÍTICA DE LA COSTA DE LOS PUEBLOS EUSKAROS
Los Pueblos euskaros Occidentales
Los Pueblos euskaros Orientales, al Este del río Urumea

LA ROMANIZACIÓN DE LOS PUEBLOS EUSKAROS COSTEROS
La administración romana en tierras euskaras

HISTORIA DE BASKONIA
LA SUPERVIVENCIA DEL EUSKERA O LA CREACIÓN DE NUESTRO ESTADO
EL ORIGEN DE BASKONIA
LA UNIDAD ÉTNICO-POLÍTICA DE BASKONIA
HISTORIA DEL DUCADO DE BASKONIA
LA CAÍDA DE BASKONIA y LA APARICIÓN DE LOS NABARROS
LA CREACIÓN DEL REINO BASKÓN DE DE PAMPLONA
EL EUSKERA Y EL REINO DE NABARRA

ORÍGEN DE BIZKAIA
PRIMEROS DOCUMENTOS SOBRE BIZKAIA
ECONOMÍA BIZKAÍNA ALTO MEDIEVAL
ORIGEN DEL NOMBRE “BIZKAIA”
BIZKAIA DENTRO DEL REINO DE NABARRA
¿TENENTES NABARROS O ALGO MÁS?
LA LEYENDA DEL PRIMER SEÑOR DE BIZKAIA
LA DEFENSA DEL REINO NABARRO EN BIZKAIA
LOS FUEROS DE BIZKAIA
LA RUTA JURADERA Y EL PRIMER CAMINO DE SANTIAGO POR BIZKAIA

LA FORMACIÓN DEL SEÑORÍO DE BIZKAIA
LA FORMACIÓN DEL SEÑORÍO
LA CONFIGURACIÓN FINAL
LA DIPUTACIÓN FORAL

LA INVASIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL
LA FELONÍA DE LOS LÓPEZ DE HARO
GALDAKANO, BASTIÓN EN LA DEFENSA DEL REINO DE NABARRA
LA INVASIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL
EL PASO A LA CORONA CASTELLANA
LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL
LAS GUERRAS DE BANDERIZOS

BIBLIOGRAFIA

“El hombre es un animal social. Por mucho que retrodevanemos el ovillo del tiempo siempre topamos con grupos, pero nunca con individuos aislados y solitarios. Bandas, linajes, clanes, tribus, castas, ciudades, estamentos, reinos, territorios feudales, imperios, iglesias, repúblicas, ligas o federaciones, clases, naciones, estados..., agrupaciones sociales con otra denominación y estructura, comunidades o asociaciones, en definitiva, pueblos, -solos o coaligados- unidades sociales básicas, agentes efectivos de organización social y cultura, de cuanto positivo y negativo para la humanidad ha acaecido en el tiempo.

Se trata indefectiblemente de conjuntos humanos organizados, inmediatamente conscientes de su identidad, nómadas o sedentarios pero, en cualquier caso, adscritos a un territorio (estable o coyuntural) que consideran de uso exclusivo y que satisfacen sus deseos o necesidades mediante el empleo de recursos y energías que controlan directa o indirectamente”. “Pueblo y poder” Joseba Ariznabarreta, capitulo primero.


BIZKAIA A LA LLEGADA DE LOS ROMANOS

El Pueblo euskaro llamado por los romanos como karistio o karieta dominaba la comarca desde la desembocadura del río Ibaizabal-Nervión hasta la del río Deba en la actual Gipuzkoa y el norte de Alaba hasta Trebiño.

Las recientes excavaciones en Busturia (en la costa bizkaína), demuestran que ya en el solutrense (hace 19.000 años), los habitantes de esas tierras se desplazaban en verano hasta Trebiño a acechar las manadas de herbívoros que se reunían en aquellos verdes prados, ya que se han encontrado piezas de silex de Trebiño en esas excavaciones de Busturia.

El otro Pueblo euskaro que habitaba la actual Bizkaia a la llegada de los romanos, era el autrigón. Serían tierras autrigonas las Enkartaciones bizkaínas, en Alaba la frontera estaría en la Valdegobia autrigona (Valle de Gaubea o Gaubia), también serían autrigones los habitantes de la llamada Castilla Vetula o Vieja, por tanto del río Nervión hasta el río Asón o más allá (Beranga-Santoña), donde harían frontera con los cántabros (que a su vez por occidente irían hasta el río Sella). Por el sur serían autrigones los habitantes de la Bureba burgalesa hasta los montes de Oca (a 15 Km al norte de Burgos capital, comarca con influencia celtíbera) y la parte occidental de La Rioja, hasta la sierra de la Demanda, fronteras todas ellas después del reino de Pamplona o Nabarra.

El autrigón es uno de los Pueblos euskaros más extensos e importantes. Estrabón llama a este pueblo "al(l)otrigues" y Floro "Autrigonas". Los bardulos -otro de esos Pueblos-, irían desde el río Deba al Urumea y como una lengua de tierra hasta Trebiño. En la actual provincia de Alaba vivirían por tanto los karistios, bardulos y autrigones, que harían frontera en Uda-Trebiño (de ahí probablemente el nombre de Trifinium). La última mención histórica de los “autrigones” es del Cronógrafo del año 354 lo mismo que a los karistios en el año 354, a los várdulos es del año 456 cuando los bárbaros hérulos devastan su costa (“Historia de Euskal Herria” José Luis Orellá Unzué, doctor en Historia y experto en derecho foral).

Sería el de los baskones uno de las Pueblos euskaros más poderosos, su territorio costero iría del río Urumea al Bidasoa en Gipuzkoa y por la costa hacia el norte abarcaría todo Lapurdi hasta Baiona cuando menos (pueblo de los “lapurdenses” bajo dominio de los baskones ), donde empezarían los akitanos.

El nombre de "Akitania" probablemente viene del pueblo principal, los "Ausco" o “Ausko” (la “c” en latín se lee como una “k”), de ahí ausko+itano. “Ausci” o “Auski” es el plural de “Auscus”. Julio Caro Baroja en su libro “Sobre la lengua vasca”, tras el estudio de distintas inscripciones en monedas, plomos y vasijas llega a la conclusión que: “akitano, el vasco actual y el idioma de los antiguos ilergetes, cerretanos y hasta mediterráneos de más al sur parecen tener cierto parentesco que no se puede explicar por influencias célticas”, por tanto éstos también serían Pueblos euskaros a la llegada de los romanos, pero ya interiores.


Los poblamientos en la Edad de los metales

El historiador José Luis Orellá Unzué en el libro “Historia de Euskal Herria” define el “Saltus Vasconum”: “Es el territorio situado al norte de una línea imaginaria que corre desde Jaca a Pamplona, llegando hasta el límite con Álava. Es decir, es el territorio montañoso que discurre al sur y al norte del Pirineo y que viene limitado por ambos prepirineos”. La situación del “Saltus Vasconum” sería extensible al norte de esa franja.

Respecto a la estructura de los poblados de los karietas o karistios o autrigones, así como de otras gentes, tribus, clanes o mejor Pueblos euskaros del “saltus vasconum” o zona boscosa de la costa, poco a poco vamos sabiendo más detalles. Todas las poblaciones estaban situadas en altos estratégicos que controlan la totalidad del valle. Eran poblaciones amuralladas y dentro de las murallas existían casas sobre suelo labrado, hechas de madera y tierra y en algún caso incluso con vigas de piedra introducidas en el suelo, para recubrir después la casa con plantas y cuernos; contaban con sus hornos de pan y almacenes para el grano, incluso dentro del poblado amurallado se practicaba la agricultura y la ganadería. En los siglos VI al IV antes de nuestra Era, se introduce la construcción de viviendas de base rectangular que aprovechan mejor el espacio, frente a las redondas anteriores.

Las murallas aparecen al contacto con las invasiones indoeuropeas, como los celtas, que traerían la necesidad de una defensa conjunta del territorio, lo que conllevaría a la estratificación social y a la creación de una clase de guerreros frente a otra agrícola y por tanto de familias dominantes que se constituirán ahora y que perdurarán siglos. Quizás sea el origen de los diferentes Pueblos euskaros que observaron los romanos.

Además de estas “ciudades” amuralladas o castros, existirían pequeñas comunidades dispersas e incluso se habitarían las cuevas hasta la segunda Edad de Hierro (siglo III a.C.), para pasar entonces a usarse las cuevas como grandes almacenes. Un estudio de Xabier Peñalver, revela la existencia de castros amurallados y prestos para la defensa del territorio siguiendo los grandes ejes de los valles fluviales, en sitios elevados y con el terreno previamente preparado para acoger la posterior edificación.

Estos castros estarían relacionados entre sí (están en altos con una vista natural los unos de los otros), autónomos en recursos naturales, pastoriles (guardaban el ganado dentro de las murallas) y agrícolas (se han hallado todo tipo de cereales propios de la época, dentro y fuera de la muralla), todos ellos en las actuales provincias occidentales de Bizkaia, Gipuzkoa y norte de Alaba, pero también en el norte de Lapurdi, Bajar Navarra y Zuberoa, iguales que los que hacían sus vecinos celtas, astures y cántabros.

Han aparecido de momento 2 de estos castros en el norte de Alaba, 8 en Bizkaia, 8 en Gipuzkoa, 10 en el norte de Lapurdi, 28 en el centro y norte de Bajar Navarra y 17 en Zuberoa, éstos en plenos montes Pirineos (akitanos).Ya en el interior, en la baskona Alta Navarra, se han hallado 109 ubicaciones, casi siempre próximas a los grandes ríos: el Arga, Aragón, Ebro y Ega.

De la Edad de los Metales, existen en la "recóndita" Gipuzkoa de “gens” o pueblo bardulo (entre el río Deba y el Urumea, por el sur hasta Uda-Trebiño), que se hayan encontrado hasta hoy, 8 castros o ciudades amuralladas . La más antigua de estas ciudades amurallada es la de Buruntza (Andoain), de hace 3.000 años, y la más reciente la de Intxurre (Albiztur-Tolosa), de hace 2.030 y con 1 km de muralla, justo a comienzos de la ocupación romana. Son castros de entre 1 y 5 ha. de extensión, salvo el de Intxurre que es con mucho el más grande con 17 ha., y donde no hay rastro de celtas, son por tanto son nativos con un mantenimiento de la población que venía de antiguo como lo demuestra los extractos de cerámicas encontradas que se remontan al neolítico (5.000 a.C.). Estos castros tienen muros de dos metros y medio de grosor compuesto de tierra, adobe y piedras y encima un añadido de madera (la técnica se fue perfeccionando), con sus fosos de hasta 2 metros y trincheras.

Por desgracia no existe un estudio tan profundo y completo para Bizkaia, aunque en la necrópolis de Berreaga a 360 metros sobre el nivel del mar (cordal del monte Bizkargi), entre Mungia-Gamiz-Fika-Zamudio (entre los valles de Asua y Mungia), se han hallado 149 estelas prerromanas completas o fragmentos, todas ellas decoradas con temas geométricos y astrales y con formas trapezoidales (el 90%) o discoideas (el 10% restante). Esto nos hace pensar en el mayor poblamiento bizkaino prerromano y origen del posterior poder político que surgió del mismo, junto con las poblaciones costeras de la ría de Urdaibai o Gernika, donde serían desplazados por los romanos los habitantes de Berreaga (salida natural del valle hacia la costa, con el cabo Matxitxako, Bermeo, como referencia). Tiene dos recitos, uno desde la cumbre al espolón de San Bartolomé creando un triángulo isósceles de grueso muro de y entramado de piedras aprovechando la fuerte pendiente. El otro gran recinto es anexo al primero, de superficie trapezoidal, se cierra en el sureste por un profundo foso.

Esta necrópolis y poblado de Berreaga (del 350 a.C. al año 100), es el más importante de los hallados en territorio bizkaino de la Edad de Hierro y de los pocos de Bizkaia, junto a los más pequeños del Poblado de Marueleza (Nabarniz, restos del siglo I a.C.), Santuario de Kosnoaga (monte Aixerrota) y Gastiburu (los dos en Gernika-Luno, siglo I a.C.), Cueva de Kobeaga (Ispaster, siglo VII a.C.), Castro de Arrola (Arratzu, habitado desde el siglo III a.C. hasta época romana) y Cueva de Santimamiñe (Kortezubi, siglo VII a.C.): todos ellos en la ría de Gernika.

En Momotio, Garai (cerca de Durango), existe una necrópolis del siglo IV a.C. con tumbas parecidas a las alto medievales reubicadas en Argiñeta (Elorrio). También serían importantes las cuencas Ibaizabal-Nervión y río Deba, potenciadas en época romana, de donde surgiría Bizkaia en la Alta Edad Media.

El arqueólogo gipuzkoano Xabier Peñalver en su libro "Orígenes" comenta:"Nos hallamos ante obras realizadas por gentes bien organizadas que han contado con la participación de especialistas y que han elaborado un proyecto de defensa muy definido al que han dado gran importancia y dedicado enorme esfuerzo colectivo para su ejecución. El hallazgo de estas grandes construcciones defensivas, unido al de los restos conservados en el interior de los recintos que delimitan, apunta a que no estamos ante refugios temporales sino más bien, al igual que estaba sucediendo en estas fechas en amplias zonas del continente, ante poblados estables, defendidos con impresionantes medios, y que requerirán de una continuo trabajo de mantenimiento."

Los hallazgos de estas ciudades amuralladas preparadas para la defensa del territorio hacen necesario repasar de nuevo todos los libros de historia: a la llegada de los romanos los euskaros contábamos con una estructura política consistente en pequeñas ciudades-amuralladas en la parte occidental hasta el valle de Leizaran, que permitía una sólida defensa del territorio, comerciábamos con otros pueblos, poseíamos tecnología tan avanzada como en otras partes de Europa.

Es difícil de creer que estas ciudades amuralladas que vivieron libres durante siglos o milenios y que se defendieron de invasiones indoeuropeas anteriores, no ofrecieran resistencia al imperialismo romano.

La economía prerromana de los Pueblos euskaros

En la Edad de Hierro (500 a.C.), aparecen nuevos progresos como el uso de este metal, el hierro, que desplaza al bronce (ahora usado para hacer adornos), aparece la rueda maciza para el carro con bueyes o comienza el uso del torno para la alfarería. Estos avances se producen no por la invasión de nuevas gentes (de lo que no hay rastro alguno), sino porque el comercio, que era una actividad muy extendida (se comercializaban los excedentes), daba lugar a contactos con otros pueblos de quienes, como en la actualidad, se copiaban sus avances tecnológicos.

Así, se han encontrado molinos en forma de barcos, balanzas para el comercio, joyas de vidrio o cerámica para conservar los cereales. Incluso en Intxurre (Tolosa, Gipuzkoa), se ha encontrado un trozo de pulsera y partes de un collar que sólo se elaboraba en Centro-Europa, lo que nos da idea de un comercio trans-fronterizo importante. El comercio con el exterior es también evidente en un brazalete fabricado en Marsella y hallado en Basagain. Los restos se disparan a partir de la segunda Edad de Hierro y la tecnología metalúrgica demuestra un gran avance.

En cuanto al tipo de economía y explotación del territorio, hay que resaltar que muchos de los Pueblos euskaros (baskones, autrigones, bardulos y karietas claramente) ocupaban tierras donde se combinaba un fuerte contraste de climas y orografía: todos tenían salida al mar, zona boscosa y grandes llanuras aptas para el cultivo del cereal u otros, éstas últimas fueron también zonas de caza donde en verano pastaban grandes manadas de herbívoros, como Trebiño. Por tanto, esta estructura se basa en un comercio interno importante dentro del pueblo, entre los clanes o ciudades amuralladas.

Quizás ésta combinación era la que hacía la economía pastoril de la costa viable, al combinarse con una dependencia del agro del sur, sin olvidar que eran zonas de paso obligatorio para el comercio exterior entre la Península Ibérica y el resto de Europa, tal y como hemos visto. Los romanos hablan de embarcaciones autóctonas muy precarias que sólo servirían para ríos y para navegar por la costa que completaría la dieta alimenticia. Según Estrabón (Geographica, 63 a.C. al 20 d.C) “Hasta la expedición de Bruto usaron barcas de cuero”. Por tanto, parecen estructuras económicas y políticas cerradas y completas, no dependientes de otras con las que comerciarían.

Estos hallazgos desmontan por completo las teorías de que los euskaros a la llegada de los romanos no practicaran una agricultura intensiva y eran simples pastores trashumantes, pues la agricultura y el comercio entre los euskaros se daban hasta en las regiones menos propicias para ello.

Los estudios arqueobotánicos como los de Maria José Iriarte Chiapusso de la Sociedad de Ciencias Aranzadi (“El paisaje vegetal de la Prehistoria tardía y primera historia en el País Vasco peninsular -1997-“), demuestran que “el polen de castaño ha sido determinado en varios yacimientos arqueológicos vascos desde el Muesteriense (Lezetxiki), hasta el mismo Holoceno, incluyendo diversos momentos del Paleolítico superior. Es previsible que existieran en el país de modo previo a la romanización (…). En algunos casos la domesticación de éstos parece obedecer a una impulse original de las poblaciones indígenas, en tanto que en otros pudieron ser los romanos o sus antecesores colonizacodores los que aportaton la especie doméstica o las técnicas para domestricar el agriotipo local (…).

Los testimonies arqueólogicos (arqueobotánicos y arqueozoológicos) acumulados en las comarcas cantábricas de (Alta) Navarra, Gipuzkoa y Bizkaia desde el Neolítico permiten ya desmentir la supuesta caracterización económica del área del saltus de vascones, vardulo, caristios y autrigones. La economía de producción irrumpe en estas comarcas con antigüedad y fuerza Bastante supuesriores a lo sospechado hasta fechas recientes. Durante la Edad de Hierro se encuentran desde luego plenamente consolidadas las practices agrícolas y ganaderas en toda la zona. Los testimonoios de fauna doméstica son aplastantemente mayoritarios en los depósitos cantábricos desde el Calcolítico y Edad de Bronce.

Por lo novedoso del dato, podemos destacar el hecho de que en todos los depósitos de habitación analizados desde el punto de vista polínico en la zona cantábrica durante la Edad de Bronce y Hierro (e incluso anteriores) se ha documentado la práctica de cultivo de cereales (…) se documeta también una importante y Antigua práctica deforestadora que erosiona la cobertura arbóreea en una region cuyas condiciones pontenciales serían muy idóneas para su extension (…). Debe de tenerse en cuenta además la aparición de algunas leguminosas cultivadas (como testimonios carpológicos de guisante en el poblado de Intxur en Gipuzkoa)”.



ESTRUCTURACIÓN POLÍTICA DE LA COSTA DE LOS PUEBLOS EUSKAROS

Los Pueblos euskaros Occidentales

Según Urbano Espinosa, era una “población con niveles de recursos de lotes de aprovechamiento agrícola-ganadero iguales en un territorio de propiedad comunal. Por lo que sabemos, la organización familiar, la estratificación social, el gobierno de grupo, tiene mucho que ver con las comunidades vecinales que han llegado en el campo de la ciencia jurídica hasta la actualidad” .

Eran poblados de pocas hectáreas pero muchos, cercanos y visualmente comunicados (mediante señales de humo, ruido de cuernos o de otros instrumentos etc.), lo que hace suponer que eran unidades sociológicamente completas, poblados estrechamente relacionados entre sí, por cultura e intereses económicos y políticos, que se concretarían en reuniones conjuntas en determinados lugares y fechas, podríamos ver en ellos clanes euskaros de hasta segundo grado de parentesco unidos a su vez en pueblos que comparten bosques, pastos y sus frutos.

Los caudillos, revestidos de “autoridad”, no son reyes que transmitan su poder a sus hijos, sino que son elegidos por una asamblea de ancianos (gerontocracia) en época de guerra, atendiendo a los linajes guerreros más importantes y reunidos bajo robles, tejos o encinas con el beneplácito de la élite “aristocrática”. Zaharren biltzarra: bil+zaharra o batzarra: batu+zaharrak, al estilo de la “gerusia” en la Esparta griega.

La actividad militar será función de una clase social en tiempos de paz, poniendo en pie de guerra a toda la población mediante el llamamiento al apellido en torno a los linajes, igual a los bandos o “banderizos” de la Edad Media.
El pueblo artesano, pastor, pescador, comerciante o agricultor, se unirían al caudillo elegido, soberano en su territorio, para la defensa común en una guerra de guerrillas o con ejércitos bien armados .



Los Pueblos euskaros Orientales, al Este del río Urumea

De una estructura política más potente nos habla la cultura que entre el valle de Leitzaran (frontera baskones y bardulos) y Andorra se creó a los dos lados del Pirineo (baskones y aliados jaccetanos, cerretanos e ilerguetes), donde se han encontrado alrededor de 1.104 crónlech, que por su tipología (círculos de 3 a 6 metros de diámetro, a veces de forma radial) y cronología (1000 a.C. al año 1) no se parecen a ningún otro crónlech del mundo. Se hallan en 413 conjuntos, de los cuales 291 están en Euskal Herria, sobre todo en Alta Navarra y más aún en Bajar Navarra en proporción a su territorio.

Los romanos distinguían la Galia Transalpina (o ulterior, comarca de los Alpes), la Galia Cisalpina (o Citerior, con el sur de los Alpes itálicos) y la Galia Comata o “melenuda” (porque sus habitantes se dejaban la melena larga). Será el gran Julio César entre los años 51 al 58 a. C. el que empiece su biografía sobre las Galia Comata tras conquistarla dividiéndola de Norte a Sur en tres, donde había tres poderosas naciones: los belgas, los galos y aquitanos (las actuales Francia, Bélgica, oeste de Suiza y Holanda al sur del Rin).
Después César Augusto en el 27 a. C., el hijo adoptado de Julio César, dividió la Galia Comata una vez conquistada en cuatro: Galia Narbonensis, Galia Lugdunensis (al norte del Loira), Galia Belga (entre el Sena, el Rin y el mar del Norte), Galia Aquitana (Novempopulania o Aquitania y la comarca entre los ríos Garona y el Loira). Escribe Julio César en el libro mencionado: "los aquitanos, eran de parecido físico, lengua y costumbres iguales que la provincia vecina, la Hispania Citerior".

Además de las consabidas batallas entre romanos y celtas, donde los primeros contaron con la ayuda de los baskones, a la llegada de los romanos a Narbona en el 118 a.C., sus cronistas cuentan que en el sur akitano, en los Pirineos, gobernaba el rey Pisón, citado por Julio César como nieto de un rey akitano aliado de Roma (Bello Gallico III, 12,4) y que murió luchando junto a Julio César contra los germanos (B.G. IV 12).

La batalla definitiva entre romanos y euskaros tuvo lugar en Sos de Albert en el 56 a. C., en la cual, a la sazón lugarteniente de Julio César Craso (que es el que narra toda la guerra), con 6.000 hombres de infantería y una fuerza de caballería importante, fue el vencedor frente al jefe akitano Adietuanus que se rindió con sus mejores 600 hombres. Existen monedas akitanas con el nombre "Rex Adietuanus", con una loba en el reverso, símbolo de la conquista romana (la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de Roma). En la batalla Julio César dice que los akitanos tuvieron la ayuda de los "cántabros", en este caso, se refiere sin duda a otros Pueblos euskaros del sur de los Pirineos.

“Mil años de historia vasca a través de la literatura greco-latina” Santiago Segura Munguía: “Cuando Julio César acude por primera vez Aquitania, encuentra aún focos de resistencia, hay gente que además se refugia en la cuevas, el historiador romano Floro dice: “Los aquitanos se refugian en cuevas: ordenó tapiarlas”

Del 39 al 38 a.C. hubo nuevas campañas contra los akitanos por Agripa, yerno de Augusto, y del 28 al 27 a.C. Roma mandó a Valerius Corvinus Messala a Akitania para sofocar otra sublevación de nuevo de los akitanos tarbelli, los cuales ya antes habían sido los más constantes en su instigación a Roma (tarbelli, comarcas actuales de Lapurdi y parte de Baja Navarra). Tras terminar esa campaña, pudo empezar las que serán conocidas como “Guerras cántabras” desde su base militar en Sasamón (Burgos). Augusto se retiró al caer enfermo y se trasladó a Tarraco, volvió para la victoria contra los cántabros de la legión “Maketonia” o Macedonia. Se vendió en pública subasta como esclavos a los hombres cántabros, el resto fue condenado a morir trabajando en las minas para los romanos.

Los Estados en un sentido puro (un gobierno permanente y estructurado frente un pueblo que obedece ), nacieron probablemente en Asia, allí surgieron los Estados despóticos de Babilonia o el faraónico de Egipto por ejemplo, creados en el neolítico con la agricultura intensiva y grandes poblaciones, se extendieron definitivamente por Europa mucho después, con las polis griegas y Roma.

Pero no fueron el romano o el griego los primeros Estados europeos. Del mismo modo que las grandes pirámides de Egipto nos hablan de grandes civilizaciones y por tanto de Estados (pues sin Estados no hay civilizaciones), los círculos de piedras que conforman Stonehenge o los monumentos de Carnac (Morbihan, Bretaña), nos estarían hablando de estructuras sociales desarrolladas, de clases sociales, religiones con una casta sacerdotal, constructores y beneficiados de esos trabajos, es decir, de los primeros Estados europeos, al igual que estos crónlechs pirenaicos. Clases sociales que darían lugar a crónlech de diferentes tamaños y en lugares considerados mejores o peores, por tanto de sociedades “divididas” en jerarquías.

Con Roma se extendió la escritura a toda Europa y con ella el conocimiento escrito de la historia, así se dejó atrás definitivamente la prehistoria.

Entre los Pueblos euskaros existían sacerdotes y, sobre todo, sacerdotisas, cuyos ritos llegan al siglo XVI con enterramientos en crónlech, siglo en el cual serán perseguidos por la Inquisición hasta su total aniquilación y la desaparición de toda aquella cultura religiosa.

Conclusión:

La sociedad euskara prerrománica de la costa hasta el Urumea y hasta el valle de Leizaran, parece constituida al modo de la ibérica del nordeste: ciudades coaligadas, amuralladas en colinas (castros), que forman una red de defensa del territorio junto a otras poblaciones más pequeñas pero algunas también amuralladas, con sus trulli, "kapanagas" o toscas bordas para el día a día (antecedentes del baserri o caserío vasco), con sus torres y atalayas para el control de posibles invasiones.

Al Oeste de Leizaran existía una estructura militar, política y religiosa más potente, tanto al sur de los Pirineos como en Akitania I, llamada por Roma Novempopulania, 9 pueblos (al que después se incorporaron otros 3), que nos idea de esa coalición de ciudades amuralladas o castros, pero sobre todo, con un poder central.

Quizás podamos estar hablando de los primeros Estados euskaros.


LA ROMANIZACIÓN DE LOS PUEBLOS EUSKAROS COSTEROS

Como otros pueblos peninsulares, los de la cornisa cantábrica mantieron contacto con Roma mucho antes de que ésta anexione sus territorios. Sus hombres luchan como mercenarios por y contra Roma en las guerras púnicas entre esta ciudad y su Imperio y Cartago (Túnez). El desembarco del cartaginés Anibal en la colonia griega de Ampuria fundada en el VII a.C. (Girona), atrajo las miradas de Roma a la península ibérica, siendo “Hispania” la primera conquista de Roma fuera de la Península Itálica y el primer sitio donde se empezó a hablar latín fuera de la misma.
Cuando Aníbal decidió marchar sobre Roma, desembarcó con su ejército en la península hispánica, al atravesar el Ebro en el 218 a. C., los euskaros se incorporaron a su ejército como lo escribiera después Silio Itálico (años 25-101) en su libro "Púnicas":

"Los cerretanos (uno de los Pueblos euskaros) y el baskón, que nunca se pudo habituar a cubrirse con casco, no dudaron en aportar armas".

"Delante de todos se encontraron el cántabro y el baskón, las sienes descubiertas".

"El cántabro y baskón desdeñaban la protección del casco".

"Y el joven se alejó de las armas mortíferas ante el baskón hábil y el cántabro protegido con dardos".

Los restos del siglo I a.C. de Ilunzar frente al castro indígena de Maruleza en Arrola municipio de Nabarniz (cerca de Gernika), se cree que son de un campamento de dos legiones romanas (sobre 5.000 soldados) que ocupaban de forma permanente una extensión de 8 hectáreas y que formaría una primera línea de ataque para la conquista del territorio de los Karistios , lo que desmentiría la ocupación pacífica de los romanos de estas tierras de la Bizkaia nuclear. Quizás habría que enclavar la conquista de las tierras karistias dentro de las "guerras cántabras" descritas por los autores romanos en tiempos de Augusto.

Tras la victoria romana del 49 a.C. contra los ilergetes de Lleida, Roma dedicó sus fuerzas a la organización de los territorios controlados y a la eliminación de las últimas resistencias, que procedían de las tierras montañosas de la cornisa cantábrica, entre las que nos encontramos a los astures, cántabros, a los autrigones, karistios, bardulos, zonas septentrionales de los baskones y pueblos montañeses de los Pirineos centrales, según Gorrochategui. Es decir, es en este momento cuando la resistencia de Saltus Vasconum se viene a bajo.


Pero la resistencia fue importante, es referente y anterior en pocos años, la batalla de Andagoste en Alaba en el valle de Kuartango, cerca del importante crastro prerrománico de Oro (Murgia), donde hacia el año 38 a.C., un ejército de legionarios romanos que había acampado cerca y que estaba compuesto de entre 1.200 a 1.800 soldados, veteranos de las guerras en las Galias que andaban rapiñando por tierras alabesas o intentando incorporarlas al Imperio, son rodeados por otro ejército nativo en una loma deshabitada y aniquilados.

Los diferentes Pueblos o unidades políticas euskaras fueron finalmente conquistadas o “pactan” su derrota con Roma tras 200 años de luchas contra los principales pueblos, los ausko (en plural "auski", gentilicio "akitano" de auski+tano) y los baskones, línea de guerra y campo de batalla por el norte y sur que una vez superados abrieron todo el territorio euskaro costero a los romanos.

Por tanto, la realidad se vuelve a situar lejos de la imagen que se ha querido dar de los euskaros colaborando sin luchar previamente contra el invasor romano, muy superior bélicamente. El pacto mutuo o foedus, se pudo dar con algunas de las unidades políticas o pueblos en los que se dividían los euskaros, pero con otras, hubo una pura conquista.

Los euskaros formarán parte de la Pax Romana, que traerá una de las épocas más prósperas para toda Europa. Las ciudades euskaras llanas, sin muralla, son síntoma de nula resistencia armada en este período.

El bronce hallado en 1908 en una tumba llamada “de Ascoli” (norte de Italia, pero hallada en la plaza del Capitolio de Roma) y que corresponde al 89 a.C., habla de jinetes de Segia (Ejea de los Caballeros, pueblo o gentes baskonas), Salduba (hoy llamada Zaragoza) y libenses (de la ciudad de Libia, La Rioja ), que participan en las legiones romanas con nombres euskéricos: Adinbels, Umarillum…entre ellos un Enneges, nombre euskaldun que luego reaparecería como Ennecus y Eneko, de los más antiguos que se tiene constancia . Se les concede a todos ellos la ciudadanía romana por haber ayudado al padre de Pompeyo en la toma de Ascoli. En esta época, el Imperio Romano alcanzó su máxima extensión territorial y contaba con aproximadamente 70 millones de habitantes.

Tácito menciona las cohortes baskonas contra Nerón (año 69 d.c.), las Cohors I y II Vasconum equitata civium romanorum. Intervineron en el Rhin, como en Germania, Italia, África y otras partes.

Al siglo II d.C. pertenecen seis inscripciones, encontradas en muy diversos lugares del Imperio Romano, como Sydenham (Inglaterra), Budapest, Mauritania Tingitana (Marruecos), Alcalá del Río (Sevilla) y Nimes (Galia Narbonense), en todas ellas se alude a la Cohors II Hispanorum Vasconum. Esta habría sido destinada primero a Germania y muy posiblemente llevada después por Trajano a Britania, para ser trasladada más tarde a Mauritania.

Otra inscripción del siglo II d.C., de carácter no militar, que fue hallada en Roma, menciona a baskones y bardulos. Referencias más tardías (siglo III d.C.) se encuentran en Aelio Lampridio, que alude a las artes adivinatorias de los vascones, lo mismo se dice en "Historia Augusta" sobre las dotes de ornitomancia de los baskones . El carácter primitivo y un tanto rudo euskaros de fuera de las civitas, se refleja en la correspondencia intercambiada entre el bordelés Ausonio y su discípulo Paulino (s.IV d.C.): “Si alguien, sin mácula de debilidad, gasta su vida en un bosque vascón, su carácter inmaculado como antes, no se ha infectado de la barbarie de su huéspedes”.

Existen inscripciones euskaras (sobre todo bardulos que algunos emperadores tendrán como escolta personal por su fiereza) en los muros de Adriano y Trajano en Escocia . De los 24.000 soldados mandados por el Emperador Adriano en el 122 d.C. para defender la muralla de 127 Km que separaba a los “civilizados” romanos de los “bárbaros”, 3.000 eran euskaros: 1.000 bardulos (probablemente en su término más amplio de autrigones, karistios y bardulos) y 2.000 baskones, el Ager Vasconum estaba mucho más poblado y romanizado. La milicia daba derecho a la ciudadanía romana.

Podría no ser más que una leyenda si no coincidiesen el Evangelio apócrifo "Vindicta Salvatoris" y el escritor árabe de Huelva al-Bakari del siglo XI, cuando relatan que el emperador Tiberio mandó al gobernador de Akitania Tito con sus tropas compuestas de bretones, gallegos y baskones a la conquista de Jerusalem.

Entre los romanos el “pagus” o “vici” (el campo) era el espacio geográfico necesario para obtener recursos que posibiliten la actividad silvo-pastoril y el abastecimiento de las “gens”. Existían además “Mansión” (casas de “possessor”), villas o “villae” (latifundios) y su “fundus” o fincas (el fundus lo componía tanto la tierra como todo lo que había en ella), así como pequeños asentimientos en zonas de nudos de comunicación descritos por Antonino, que dependían a su vez de un ente administrativo mayor en torno a las ciudades romanas conocido como “civitas”, como las nueve civitas de la Novempopulania eúskara (de los Pirineos al Garona).

En las calzadas romanas se creaban también asentamientos a modo de Forum, es decir, en torno a mercados o zonas de redistribución de mercancías, como el caso de Forua en Bizkaia, el más importante de todo el cantábrico. Forua se encuentra en Urdaibai, en la ría de Gernika (Oka). Hasta Forua llegaba la marisma de Urdaibai en época romana, por tanto era navegable la ría hasta el Forum. Además poseía su propia ferrería, talleres y un importante comercio, pues en la costa el comercio de cabotaje era el equivalente a las calzadas en el interior e incluso era mucho más seguro que éstas. Por tanto, la ría de Urdaibai fue un centro estratégico de logística para Roma. Se distribuía sobre todo mercancías venidas de Akitania, con Burdeos como núcleo más importante de redistribución, pues a esta civitas llegaban tanto mercancías por el Atlántico como por el Mediterráneo remontando el Garona.

Existía una ruta marítima en el siglo VI a.C. desde las Islas Británicas al mediterráneo para llevar plomo y estaño necesario para fundir el bronce bordeando la costa al no tener instrumentos apropiados para navegar por alta mar. La población romana de Forua hasta donde llegaba los barcos a descargar por la ría de Gernika, tiene restos de un templo romano bajo la actual iglesia de San Martín de Tours, empezó su existencia probablemente como asentamiento militar en una colina deshabitada de una legión compuesta por soldados de diferentes lugares del Imperio, algunos de ellos italianos según una lápida encontrada, y data el asentamiento de los siglos I al IV d.C. En la cercana cueva de Peña Forua, se han encontrado restos bajo imperiales del siglo V. San Martín de Panania (s. IV, nacido en Hungría y falleció en la Francia actuales) pasó a la mitología vasca como el primer cristiano. Según la mitología, fue el primer agricultor, el primer carpintero y el primer molinero a los cuales, según esas mismas leyendas, Martín Txiki (San Martín) les habría robado esos "inventos" (salvo el temple del hierro, que se lo sonsacó al diablo).

El territorio actual de Bizkaia se empiezó a romanizar a partir del siglo I. Durante el Imperio Romano, las principales poblaciones de Bizkaia se situaban en la costa y en las riberas de los ríos navegables para poder mercadear así por todo el Imperio, las poblaciones interiores buscaban situarse cerca de las calzadas romanas.

El nacimiento de las ciudades de época romana lo describe Julio Caro Baroja en su libro “Problemas vascos de ayer y hoy”: “Los romanos tenían por principio el de hacer bajar las poblaciones vencidas de sus asentamientos en la altura y que poblaran más los llanos, con dos objetos: el de controlarlas mejor y el de aumentar la producción del suelo, el origen de la gran parte de las aldeas del Occidente Europeo”.

El puerto exterior de atraque de barcos de gran calado del importante punto de distribución de mercancías de Forua - a donde llegarían las mercancías en barcazas por la ría de Urdaibai-, sería Vesperies (Bermeo) con su Cabo cercano de Matxitxako, referencia marítima ineludible. La construcción naval se haría en Moroaga (de localización dudosa), que bien podrían estar cerca de los actuales astilleros de Murueta (hay restos romanos entre Mundaka –Portuondo- y Busturia), con las piedras de las canteras de Ereño como materia prima de gran valor, que, por ejemplo, han aparecido en Iruña de Oka – ruinas de Veleia-, la ciudad karieta o karistia más importante que llegó a tener 10.000 habitantes y una legión permanente, la única de toda la provincia tarraconense . Esta sería la zona del núcleo futuro de Bizkaia junto con la ría del Nervión (Bilbao) y la ría del Deua de las crónicas romanas (Deba) como fronteras naturales, todas ellas en territorio del Pueblo euskaro de los karistios.

En las calzadas romanas se creaban asentamientos donde existían “Mansiones” o casas romanas que dominaban un cruce o un paso importante con un “pagus” o comarca ganadero-pastoril. Existían 400 kilómetros de calzadas romanas por toda Baskonia descritas en el itinerario treinta y cuatro de Antonino, de los 34 caminos o calzadas 4 pasaban por territorios de los Pueblos euskaros, sobre todo por el Ager Vasconum o zona agrícola, aunque también habría importantes calzadas dentro del Saltus vasconum o zona boscosa, como la que iba entre Herrera de Pisuerga y Castro Urdiales (deformación de Urdalaitz), que atravesaba en vertical la parte oriental de la actual Bizkaia y que en Balmaseda haría uno con otra calzada romana que desde Bermeo-Vesperies iría por Gernika-Muxika-Morga-Ganguren-Galdakano y Begoña-Bilbao (después primera Ruta Xacobea en la Alta Edad Media, s. IX-X, y Ruta Juradera en el siglo XIII tras la invasión castellana). En el alto de Morga, en la ermita nabarra del siglo X de San Esteban de Gerekiz, (renovada tras un incendio en 1961), se hallaron importantes estelas tardo-romanas del siglo IV y según Teófilo Guiard, esta calzada pasaría en Bilbao por delante de la actual Iglesia de San Antón (San Antonio Abad), antiguo alcázar nabarro.

En el libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya”del bilbaíno Juan Eduardo o Eustaquio Delmas (1820-1892, liberal y fuerista) “La basílica de Santiago es la primera y más antigua de aquellas iglesias (…) La segunda parroquia es la San Antonio Abad que se construyó sobre los cimientos del antiguo alcázar de Bilbao, demolido en 1366”.

“Compendio de la Historia de Bilbao” (edit. Caja de Ahorros Municipal, 1907) Teófilo Guiard Larrauri: “Bilbao ya existía como puebla marítima” (…) “Está construida esta parroquia, la segunda de Bilbao, sobre los peñascos que sirvieron de base al antiguo alcázar, a orillas del Ibaizabal, demolido en 1366. Junto a él pasaba el antiguo camino público o carrera, seguramente la vieja vía romana”.

Según Julio Caro Baroja: “Es probable que la vía que iba de Astorga a Burdeos por Alava tuviera otra casi paralela junto al mar que uniera entre sí las ciudades marítimas que menciona Ptolomeo”. Historia del País Vasco Tomo II

El poeta bordelés Décimo Magno Ausonio (310-394) en sus cartas a su discípulo y sobrino San Paulino de Nola (355-431) a finales de siglo IV, trata de salvajes y paganos a los baskones de los bosques o “saltus” y en un párrafo añade (Epist, XXVII 123-128):

“Ecce tuus Paulinus adest: iam ninguida linquit
Oppida Hiberorum, Tarbellica iam tenet arua,
Hebromagi iam tecta subit, iam praedia fratis
Vicina infreditur, iam labitur amne secundo
Iamque in consepectu est.”
Es decir, hay un paso entre las provincias de las las Galias y las de Hispania por el territorio de los Tarbelli (capital Aquae Tarbellicae, Akize-Dax) por la costa según escribe el libro “Mil años de historia vasca a través de la literatura” Santiago Segura Munguía.

Como ciudades romanas en tierras euskaras hay que nombrar a todas las de Baskonia o territorio de habla euskara a la llegada de las tropas imperiales romanas, las provincias romanas de Novempopulania y la Tarraconensis hasta Salduba, rebautizada como Cesaraugusta, hoy deformado el nombre en “Zaragoza”. Esas ciudades eran: Oiasso , Iakka (Jaca), Irumberri (Lumbier), Calagurris (Calahorra), Araceli (Uharte Arakil), Auch (Novempopulania), Dax, Cascante, Flaviobriga, Iruña-Veleia (la gran ciudad karistia, situada en la Llanada alavesa), Gracurris , Burdeos (Bordigala en euskera), Forua (Bizkaia), Libia (La Rioja), Tritium, etc.

Bajo las villas, fundos, poblados y civitas, bajo formas romanas, pervivió y se desarrolló la cultura baskonica, mezclada con la romana y con su idioma, el latín.

Hay que diferenciar dos zonas como hacen los propios romanos, de la cual nos interesa el “saltus” donde estarían las tierras de la Bizkaia actual, frente a la zona agrícola o “ager”. El Saltus Vasconum (zona de bosques), más o menos coincide con la zona de habla euskara actual, que no se romanizó (en el sentido que no se latinizó) y donde la influencia de Roma era importante pero sobre todo en la costa, con un intenso comercio de cabotaje (de puerto en puerto por la costa), por ciudades costeras como las Oiasso, Menosca (Zarautz-Getaria) y otras de más difícil localización como Vesperies (Bermeo-Mundaka ), Tritino Bellunte, Sandaquitm, Cambracum, Tenobriga, Moroga (¿Murueta? en la ría de Gernika) etc.

La colonia o asentamiento de legionarios “Flaviobriga”, estaba sobre el anterior asentamiento indígena de Portus Amanum, según algunos autores sería la actual población de Castro Urdiales, que estaría por tanto fundada entre el año 69 y el 79. Castro Urdiales es hoy una población cántabra pero perteneciente históricamente a Bizkaia y al reino de Nabarra , conectada con una calzada romana con Herrera de Pisuerga como hemos visto (Palencia, comarca Boedo-Ojeda), llamada “Vía Pisorica”. Cerca de Castro Urdiales y hacia el interior se encuentra la población de Sámano, nombre que puede guardar similitudes fonéticas con el poblado indígena mencionado de “Portus Amanum”.

Pero en las crónicas de Ptolomeo no cuadra su situación geográfica y parece más lógico que estuviera en la margen izquierda de la ría de Bilbao o Nervión, en Abanto-Zierbana-Santurtzi-Ansio-Portugalete (Portus Amanum): pues según el geógrafo griego Flaviobriga estaría en la "desembocadura del Nerua", el Nervión, de Pueblo autrigón, tanto Castro Urdiales como la Margen izquierda del Nervión lo son. Ptlomeo, Alejandría s. I d.C. en su libro “Geografica” (II.6.(7) concreta la situación de la ciudad romana, Flaviobriga: “Los autrigones son contiguos de los cántabros en la costa y tienen la desembocadura en el río Nerua (Nervión) y la ciudad de Flaviobriga” (…).

“Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” Juan Eduardo Delmas: “Hay quien le supone el Amanus-Portus de los romano, quien el Flavio-briga” a Portugalete.

Hay quien cree un topónimo indoeuropeo prerromano el nombre del río “Nervión” , frontera entre el Pueblo euskaro de los karistios y el de los autrigones. En realidad Ptolomeo escribe “Nerua” o “Nerva”, nombre por ejemplo del emperador romano del s. I que construyó el foro a la diosa romana de la sabiduría y de la guerra, “MiNerva” en Roma. Es más creíble que sean nombres traídos por los romanos, pues no hay más toponimia supuestamente indoeuropea ni se ha encontrado resto alguno de asentamiento indoeuropeo a cientos de kilómetros a la redonda (habría que remontarse hasta el Ebro), ni existen restos de luchas que desplacen a la población autóctona que lo justifiquen hasta los asentamientos romanos en la costa y desembocaduras de ríos. En Plentzia se encontró una moneda de Nerón 54-68 a.C., otra de Nerva 96-98 a.C. y otra de Adriano 117-138 d.C.

Existen milarios o mojones de camino en Herrera de Pisuerga, el Berrón, Las Muñecas (Sopuerta) y en Otañes, relacionadas con la calzada romana a Flaviobriga, pero desde Otañes la calzada podría venir de la ría bilbaina tanto como de Castro Urdiales. En “La Península ibérica en los comienzos de su historia” el arqueólogo e historiador Antonio García Bellido (1903 Ciudad Real-1972 Madrid) también creía que Flaviobriga estaba en la ría de Bilbao, quizás en la zona de Portugalete “Portus Amanun”.

Francisco Rodríguez García en el año 1865 en su libro “Historia General de España, Crónica del Señorío de Vizcaya” manifestaba la misma opinión: “Todos los antecedentes inducen a creer que el antiguo Portus Amanum corresponde al puerto de Abando” aunque añade a continuación “y los escasos detalles que conservamos de la colonia Flaviobriga, cuadra mejor a Bermeo que a Bilbao”.

En el Casco Viejo bilbaíno, en el número 8 ó 9 de la calle Ribera, apareció una moneda de bronce de Trajano (años 98-117 d.C.) y un sestercio de Adriano (76-128), así como recipientes cerámicos (lucernarios o tearios) pero ya alto medievales. En la ría bilbaína se encontraron en Abando monedas, también del siglo II, de Adriano (117-138 d.C.) y de Antonino Pío (138-161 d.C.), en Miribilla una moneda de Probo (276-282) y varias en la barra de Portugalete de los siglo I al III.

Los mapas de historiadores franceses, siguiendo probablemente a Ptolomeo, sitúan también la ciudad en la zona de Portugalete-Ansio, sin que se hayan encontrado aún restos urbanos. Sí hay constancia de presencia romana en la vecina Zierbana, en Ranes, entre la playa de La Arena y Kardeo (necrópolis romana, de dudosa datación, y otra Alto Medieval), así como en la ribera de Ansio con monedas romanas, perdidos quizás los restos de la población bajo los Altos Hornos y toda la actividad fabril.

En toda la zona enkartada de la margen izquierda la ría de Bilbao, hay una abundancia de importantes topónimos latinos que no son habituales en el resto de Bizkaia: así el nombre de la localidad de Zierbana vendría del antropónimo "Cervius o Cerviana", Somorrostro (Muskiz) de "Summo rostro" (literalmente "prolongación de la tierra") y Portugalete consta en documentos como "Porto Calete", además de Ballonti, el río Barbadun que desemboca en Pobeña (Somorrostro-Muskiz), zona hoy secada donde se asienta una refinería de Petróleo con restos de un puerto romano y que recibe las aguas del río Cotorrio que nace en Triano, famosa mina de hierro romana.

Hay restos o vestigios de época romana en Bizkaia en: Galdakano (una estela), Somorrostro, Karrantza, Balmaseda, Artziniega, Lemona, Igorre, Zenarruza, Nabarniz, Kortezubi, Berriatua, Zierbana, Portugalete, Lekeitio, Bermeo, Portuondo (Mundaka), ermita de Kurtzio (Bermeo), Tribisburu (entre Bermeo y Busturia, necrópolis ), Cantera de Ereño, Sopelana (cerca de la iglesia de San Pedro), Plentzia, Ansio-Ugarte (Barakaldo) etc. Son enclaves sobre anteriores poblaciones euskaras de la zona que perviven hasta el presente, pequeñas poblaciones pero muy numerosas relacionadas entre sí con fuertes lazos de sangre desde épocas prehistóricas .

Plinio recoge el comentario de los legionarios licenciados en el sentido de que en estas tierras había un monte todo él de hierro: se trataba del monte Triano en Gallarta (municipio de Abanto), en la Enkartaciones (Bizkaia), hierro que se sacaba por el puerto bizkaino de Cobarón .

Plinio Libro XXXIV. 43. (149): “El hierro es, de todos los metales, el que tiene más abundantes minerales. En el país de los cántabros, En la zona costera que baña el océano hay una montaña muy alta, cosa increíble, que es toda entera de hierro, tal como ya lo hemos dicho en nuestro periplo alrededor de los mares.” Se trata, a pesar del error de atribuirlo a los cántabros y no a los autrigones, sin duda, de Triano.

Además en Castro Urdiales no hay río importante alguno como era habitual en los asentamientos romanos más importantes y la ría de Bilbao –pese a la antigua barra de Portugalete y las contracorrientes marinas- es un abrigo natural inmejorable imposible de pasar desapercibido para los romanos que vinieran en comercio de cabotaje de la gran ciudad de Burdeos a la fortaleza de Lapurdum (Baiona), la gran ciudad baskona de Oiasso (Irun) y el centro de distribución de mercancías de Vesperies-Forua doblando el cabo de Matxitxako.
En el siglo I, Cayo Plinio dentro del libro IV comenta: "partiendo del Pyrenaeus y siguiendo la rivera del Oceanus hallamos el Vasconum Saltus, Olarso, los oppida de los Varduli, Moroni, Menosca, Vesperies y el portus Amanum donde actualmente está la colonia de Flaviobriga; sigue la región de los cantabri con nueve civitates".

Flaviobriga, Oiasso y Lapurdum (Baiona, ésta en menor medida pues era un asentemiento militar), son las grandes poblaciones costeras euskaras del saltus en época romana con Forua como centro redistribuidor de mercancías y con una importante actividad ferrona. Baiona, será una fortaleza romana en el siglo I conocida como Lapurdum, pero estaría habitada desde tiempos inmemoriales. El Doctor en historia Manex Goyhenetche, creía que la capital pudiera tomar el nombre del pueblo baskón de la zona, los lapurdenses, emparentados con la más grande de los baskones. Por esta población pasaron Craso (año 56 a.C.), Agripa (39-38 a.C.) o Augusto (27 a.C.). El puerto de Oiasso (Irun), era el tercer puerto romano más importante del atlántico, después del de Burdeos y del Londres tal y como comenta en el libro “Campesinos vascones” Alberto Pérez de Laborda.

Las recientes excavaciones realizadas por Iñaki García Camino, han dado como resultado 25 poblamientos de época romana en la costa bizkaína y 27 interiores . Es la zona montañosa y costera por tanto, de menor interés inicial que la agrícola, pero por la que luego sí se interesó Roma, tras su conquista y apaciguamiento en el año 29 antes de nuestra Era. La presencia romana en el Saltus vasconum es mayor de lo que la gente cree, calzadas, alguna plazas armadas o minas (Somorrostro-Muskiz, Aia o Ereño) lo demuestran. Además se sabe que hubo un mercado de madera o “Forum Ligneum” en el Pirineo, lo que nos habla de comerciantes de la madera y leñadores además de pastores; aún hoy se conservan las tradicionales almadías.

También fueron importantes y durante muchos siglos, la pesca para las fábricas de salazón de Getaria (Lapurdi, nombre de población que se repite en Gipuzkoa), quizás del latín “cetaria”, pescado que se llevarían a las ciudades del interior por las calzadas romanas. Esta práctica perduró durante toda la Edad Media.


Con todo, en la vida cotidiana se impusieron las costumbres romanas. En la dieta diaria, se incorporó la fruta en variedad, siendo los melocotones una de las más consumidas. Con la llegada de los romanos se produce una expansión brutal de todo tipo de técnicas de horticultura. «La dieta de los antiguos vascones era de una variedad impresionante». «En los hallazgos de Irun tenemos documentados miles de huesos de melocotones, de cerezas, de ciruelas y también muchos restos de semillas de higos y de plantas recogidas en las inmediaciones como avellanas, bellotas, nueces, endrinas...», explica Leonor Peña Chocarro, arqueobotánica madrileña. “Básicamente es la misma dieta que encontramos en el resto del mundo romano, con tres comidas fundamentales, desayuno, almuerzo y cena. En esas tres comidas, la fruta es un alimento muy importante. Es muy interesante documentar que en una zona como ésta, donde no se dan las condiciones climáticas para determinadas especies, por ejemplo las aceitunas, las tenemos documentadas con aproximadamente mil restos. Importante porque es una zona donde climáticamente sería imposible cultivar olivos y demuestra que es una importación romana. Las aceitunas llegan probablemente a través del valle del Ebro, lo que revela relaciones comerciales.”

El limo anaerobio ha permitido la perfecta conservación de todos estos materiales de la vida cotidiana de los euskaros en época romana en Irun. En el vestir, calzaban los prototipos del mundo romano y se extendió el uso de las joyas. En el ocio, practicaban juegos que han llegado hasta hoy sin sufrir modificación alguna: los dados, las canicas, la peonza... Aparentemente, el habitante de la polis de Oiasso hacia el año 100 de nuestra era, vestiría, comería y viviría, en definitiva, en condiciones parecidas a los vecinos de Pompaelo, Dax, la antigua Aquae Tarbellicae, o Burdigala, Burdeos. Su nivel de vida sería comparable. Al igual que debió ocurrir con los depósitos auríferos de la zona de Itsasu, en la cuenca del Errobi, Somorrostro, Baigorri (Baja Navarra, donde habría minas de oro según las crónicas romanas, pero sólo se han encontrado de cobre en Branka) etc., las explotaciones mineras serían el motivo de las primeras colonizaciones, encaminadas a la obtención de metales preciosos, junto a los puertos estratégicos. La dinámica comercial se mantuvo hasta el siglo III por lo menos.

«La pregunta que surge es que, si efectivamente este territorio se incorporó a la estructura romana, ¿cómo es que ha mantenido su identidad después del rodillo de los romanos?», explica la arqueóloga de Arkeolan Mertxe Urtiaga. «No es que la identidad se explique por la falta de romanización, es más, el contacto con el mundo romano nos permite unos escalones en un desarrollo como Pueblo que luego nos ha servido para mantenernos hoy en día».

Lo que parece fuera de toda duda es que la ocupación romana de Euskal Herria fue un hecho en todo su territorio, pero en el “saltus vasconum” no se dio una “romanización” en el sentido de “latinizarse y desaparecer la idiosincrasia anterior vasca”, pues el euskera y muchas costumbres sobrevivieron a esta ocupación militar, caso único con el idioma celta conocido como gaélico. «Algunas corrientes históricas han pretendido que la influencia de los romanos era menor», apunta Leonor Peña Chocarro: «Ahí están los descubrimientos arqueológicos que demuestran una ciudad plenamente romanizada, obviamente con sus características atlánticas», la experta. J.L. Ramírez de Sádaba concluye que la romanización y aculturización sufrida por los baskones fue económica y material, pero no tanto demográfica o lingüística.

El latín es un idioma de origen indoeuropeo, emparentado con el griego, el hitita o el indoario. La raíz latina aparece en muchas palabras en euskera, según una tesis de Luis Maria Mujika, más de la mitad del vocabulario tradicional del euskera en los últimos siglos es latino o románico, pero hay que distinguir las recibidas con substrato antiguo importante de las recibidas durante los siglos en los que imperó el latín en la liturgia de la Iglesia o las que vienen del castellano.

Según Gerhard Rohlfs, el primer sedimento de palabras trasvasadas al euskera son de carácter jurídico (unas 30), luego fueron palabras de culto cristiano (unas 50) y de fiestas (unas 30), por influencia de maestros romanos (unas 30), y otras 15 de contenido abstracto.

Palabras de origen latino son, entre otras muchas: "eta" (conjunción "y"), "zeru" (cielo, frente al "ortzi" anterior), "pago" (pagus),"errota" (molino, de "rotar"), eliza (iglesia), aingeru (ángel), sekula (nunca), gaztaña (castaneam), piku (ficum, higo), geriza (caereseam), golde (culter), akulu (aculum), aingura (acorum), solairu (solarium), gaztelu (castellum), kate (catenam), errege (rex, regem), lege (legem), katu (gato, animal procedente de Egipto), bake (pacen, pax), foru (forum, en un principio desginaba un mercado público, no confundir con las leyes), meta (montón de grano), zekale (centeno), txertatu (injertar), Deusto (barrio de Bilbao), berba (verbum) etc. También sería influencia del latín en la construcción gramatical de infinitivos con terminaciones “–tu” y “–du”, según, entre otros, Caro Baroja: piztu, hartu, gurtu y muchos más. Antes del contacto con el latín no existiría un signo para el infinitivo, sino que cada verbo tendría una terminación como hoy ocurre con contados verbos como: egin (hacer), joan (ir), ekarri (traer), eraman o eroan (llevar), izan (ser) y egon (estar).

La mayoría de las palabras de origen latino hacen referencia a técnicas de todo tipo, productos agrícolas introducidos por los romanos, cuestiones de organización, economía y actividad textil; no así en animales domésticos (salvo aves de corral), árboles y hortalizas.

En los numerales bi, sei o zazpi (números 2, 6, 7), Estornés Lasa ve una relación con el latín mediante idiomas que formaron el propio latín o de casualidad y no directamente durante la conquista romana, como lo demostrarían el uso de palabras semejantes en idiomas no romances ni con relación conocida con los mismos, como el indoeuropeo sánscrito (sas, saptam, 6 y 7), o el gótico (sahis, 6), o lituano (sesi, 6) entre otros.

Del latín vendría también "agur" (adiós), de "auguri" (buena suerte), de donde viene también la voz castellana "augurio".

La administración romana en tierras euskaras

El derecho romano reconocía la incorporación por “rendición o asalto” y por pacto (foedus y “foederate”), ésta podía ser en igualdad “aequs” o en “maiestas” cuando el vencido reconocía la superioridad romana. Las poblaciones ser regían según el pacto alcanzado con Roma. Según Plinio en el siglo II, sólo una cuarta parte de ellas se regía por el derecho romano y ¾ partes por el indígena anterior.

Los “pagus” o “vici” eran el espacio geográfico necesario para obtener recursos que posibiliten la actividad silvo-pastoril y el abastecimiento de las “gens”, junto a las “Mansión” o pequeños asentamientos en zonas de nudos de comunicación de las calzadas romanas, dependían a su vez de un ente administrativo mayor en torno a las ciudades romanas conocido como “civitas”. En las calzadas romanas se creaban también asentamientos a modo de Forum, es decir mercados o lugares de distribución de mercancías, como el caso de Forua en Bizkaia, que además poseía su propia ferrería y probablemente puerto fluvial, explotaciones agropecuarias y un importante comercio.

La estructura romana se basaba en esa “civitas” y en el código romano, al estilo de las ciudad-estado griegas o mejor dicho de la propia Roma, autosuficientes en su mantenimiento y que comerciaban según los productos excedentes de cada civitas. La mayoría de las civitas eran estipendiarias (stipendiariae) como era el caso de Jaca o Pamplona por ejemplo, que era también república con su senado y magistrados (además eran Oppidium o lugar de militarmente estratégico), es decir, debían de tributar y admitir contingentes militares si fuera preciso, si bien podían mantener sus instituciones, haciendo del Imperio Romano una maraña de ciudades autosuficientes, controladas por un ejército militar, pequeño en tiempos de paz, y un ejército de recaudadores en nombre de Roma, así como de comerciantes esparcidos por todo el vasto Imperio romano y una administración de la justicia.

Otras civitas, las menos, eran federadas (foederate) o también libres (liberae), con un tratado por el cual mantenían sus instituciones y no tributaban, no había ninguna entre los euskaros peninsulares y sólo una en toda la Tarraconenses, Tarrasa (¿Sádaba o Los Bañales?). La ciudad baskona de más alto rango era la baskona Calahorra, que era de tamaño medio para la época (ya poblada desde el paleolítico), si exceptuamos Caesaraugusta-Zaragoza, ya que con Octavio fue nombrada “municipium civium romanorum” y existían 24 civitates en territorio euskaro del sur pirenaico.

Con los legionarios licenciados de las Guerras Cántabras (s.I a.C.) se fundaron Emerita Augusta (Mérida), Corduba (Córdoba), Caesar Augusta (Zaragoza), Hispalis (Sevilla) y Barcino (Barcelona). Los legionarios tras 20 años de servicios donde no se podían casar, les deban estar tierras para que se asentaran lo que suponía un fuerte núcleo romanizado y fiel, para ello Roma se reserva 1/3 de toda la tierra que conquistaba.

Se llamaban “colonias” a las estas nuevas ciudades o poblaciones urbanas dadas a soldados que demostraron valor en la lucha (como Flaviobriga), y “municipium” (municipio) a las asentadas sobre las anteriores indígenas (la inmensa mayoría de ellas). Contaban todas ellas de una asamblea de cien miembros (decuriones), de las que salían los cargos municipales de dos varones (hoy serían los alcaldes), los “aediles” para el abastecimiento y obras públicas (los ediles actuales) y los “quaestores” o encargados de las finanzas, que eran siempre recaudaciones entre las gentes de la ciudad, se autofinanciaban.

Todos los ciudadanos libres podían aspirar a estos cargos, pero los puestos no eran remunerados, requerían de una campaña electoral para conseguirlos e inversiones personales en la ciudad que limitaba los cargos a los potentados, la llamada “curia local” que terminó siendo hereditaria por imperativo del Estado romano pues no era deseada muchas veces. La ciudadanía se conseguía como privilegio por los servicios prestados a Roma, pero el Emperador Caracalla en el 212 d. C., dio la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio para aumentar la recaudaciones ante el agotamiento del sistema político y la necesidades de las arcas Imperiales.

Akitania, ya conquistada y pacificada, termina formando la provincia de Novempopulania (Nueve Pueblos literalmente, luego se le sumarían otros tres), con capital en Elusa (Euaze) desde el siglo II, según la piedra conmemorativa hallada en Hasparne (Lapurdi): “Flamin y dumviro, “cuestor” y “magíster” del pago (de la comarca). Vero, delegados del emperador, obtuvo la separación de los nueve pueblos de los galos. A su vuelta de Roma dedica este altar al genio del pago”.

El “pagus” o cantón de Hazparne pertenecía al territorio de los Tarbelli y a la Civitas de Dax (convento jurídico). La capitalidad pasó a Auch en la segunda mitad del siglo IX (que pasa a ser capital de Baskonia Ulterior, Adour-Garona). Novempopulania abarca del Garona a los Pirineos, es decir, los euskaros continentales o las nueve “civitas” con sus “pagus”, estrechamente relacionados los primeros con las demarcaciones eclesiales de la época romana y de la Edad Media.

El territorio Aquitano entre el Pirineo, el Garona y el mar, «poblado por más de veinte pueblos pequeños y oscuros, la mayoría de los cuales habitan en las orillas del Océano» y cuya lengua y aspecto físico, a juicio de Estrabón, «se parece más a los Ibéros que a los Galos», tiene a fines del S I a.C. signos incuestionables del modelo cultural romano no sólo en el interior de su territorio sino en el área costera bañada por el Atlántico”.

Respecto a los Pueblos euskaros continentales, Mela (44d.C.), escritor gaditano que describe someramente cada parte del Imperio romano, dice (III.1.(12): (…): “Toda la tierra que ocupan (se refiere a los galos) es la Galia Comata, tres de los pueblos son famosos, y están separados por grandes ríos. En efecto, desde el Pirineo hasta el Garona se extienden los akitanos, desde éste al Sena los celtas y desde allí al Rin, los belgas. Los más conocidos entre los akitanos son los ausko (ausci) (…)”.Las ciudades más importantes son (…) y entre los ausko, Auch (Akize, “in auscis Eliumberrum”” o “Iliberri”, “ciudad nueva”). La primera que aparece el nombre de “Galia Comata” es con Mela, poco después también usaría éste término Plinio el Viejo .

La región de Akitania había sido conquistada por Julio César en el 56 a.C. tras la rendición del rey akitano como hemos visto. Tenemos noticias a través de Anneo Lucano, cómo unos años después (49-46 a.C.) con motivo de las Guerras Civiles, que César reunió a sus tropas para dirigirse a Roma y enfrentarse a Pompeyo, y hace uso de un fondeadero en la desembocadura de un río llamado Atiro seguramente el Adour, «allí donde la tierra Tarbéllica ofrece una suave entrada al mar encerrándolo en su curva ribera».

“La incorporación de la provincia Akitana en la dinámica romana parece ser fluida, y al comienzo de los tiempos augusteos, la cuenca del Garona y la ciudad costera de Burdigala juegan un papel clave en la red de intercambios. No obstante, se mantiene en el extremo meridional montañoso alguna comunidad rebelde que deberá ser sometida como preámbulo de las campañas contra cántabros y astures (29-19 a. C.)." (Milagros Esteban).

Estrabón IV.2.(1): “Este pueblo biturige es, de hecho, el único pueblo alógeno que habita en el territorio de los akitanos; pero no les paga impuestos. Su principal plaza comercial es Burdigala (Burdeos), al borde de una laguna formada por las bocas del Garona”.

Novempopulania pertenece a la prefectura de las Galias. Julio Caro Baroja lo deja bien claro en su libro “Los vascones y sus vecinos”: “Novem populi, del Garona al Pirineo y del Océano a Cevennes, constituía una unidad etnográfica que habría que emparentar más con las de la península ibérica: por esto no quiere decir que fueran exactamente iguales a los pueblos ibéricos y que entre ellos no hubiera un elemento céltico”. El elemento céltico está presente en el Ager Vasconum, más cuanto más nos acercamos a las fronteras entre euskaros y galos o celtíberos-celtas-íberos, más propensos a la romanización. El euskera y su desaparición paulatina de muchas regiones de Baskonia, nos da una buena idea de donde estaba la frontera entre la parte más celtizada y luego romanizada y la completamente euskara.

Los romanos intentaron atraer a las gentes a las comodidades de los grandes núcleos, con ello conseguían un mayor control de la ciudadanía, que fuera de ella seguía sin estar romanizada. Con esta medida muchos euskaros bajaron a las ciudades romanas de las montañas donde practicaban su modo de vida pastoril.

Augusto añadió la franja entre el Loira y el Garona con 14 pueblos a Novempopulania, para darle un mayor territorio y riqueza a la provincia, será el comienzo de la dicotomía Akitania-Baskonia (Waskonia) como veremos. La ciudad más importante era Burdeos.

La Baskonia ibérica o ulterior (según la denominación de Oihenart y de los Anales de Saint-Bertin), era más pobre que la gala (la Galia en general era mucho más rica que Hispania), y quedó enmarcada dentro de la provincia de Hispania Citerior en el año 197 a. C. (existía también una Hispania Ulterior).

Hispania, que significa “tierra de conejos”, es el nombre con que los romanos llamaban a la Península Ibérica de los griegos, luego es un término geográfico que se da a un accidente geográfico, una península y nunca en época romana mantuvo unidad política alguna ni aún hoy (los Estados portugués y español son los dos únicos Estados libres que quedan en Hispania, junto con Andorra). Como deja bien claro Julio Caro Baroja en su libro “Sobre la lengua vasca”: “(..) la palabra hispano, como íbero, tienen un sentido geográfico y no otro”. El nombre que los griegos dan a la península, viene por el río “Iberia” que estaría en la actual provincia de Huelva (no por el río Ebro como a veces se ha creído siguiendo a Plinio), según Antonio García Bellido. Es más, es probable que las parte del “saltus vasconum” que daba al mar Cantábrico, estuviera dentro de la “Galia Comata” o Galia “boscosa”, ya que el Pirineo no acaba en el río Bidasoa, sino en Peña Angulo en Alaba en la Sonsierra de Nabarra, hoy rebautizada como Sierra de Cantabria (desde hace 200 años por la tropas francesas).

La estructura política romana en tierras euskaras peninsulares la explica Antonio García Bellido en “la Península ibérica en los comienzos de su historia”, la relata y resume así (es un extracto): La Hispania Citerior y la Ulterior se separaban por el Ebro, zona romana y zona púnica o cartaginesa, tras la victoria romana se mantienen los nombres pero no la división, sin que se sepa exactamente por dónde discurría.

Sobre el año cero, Estrabón añade ya una tercera provincia: Lusitania, del Guadiana o río Anas al Duero con capital en Mérida, mientras que Córdoba lo era de Hispania Ulterior y Tarragona de la Citerior. Los portugueses serían los actuales “lusos”; estas divisiones se sobreponen a las anteriores divisiones provinciales de las mencionadas Hispania Citerior (donde estaba la Tarraconensis) y la Hispania Ulterior, pero no son definitivas aún, las luchas continúan.

Después, del 27 al 13 a. C., ya pacificada toda la península tras las conquistas y revueltas, se crean las definitivas provincias romanas Hispanas de: Baética (casi toda Andalucía y la zona al Norte de la misma así como Extremadura), Gallaecia (Galicia, Asturias, norte de León y Cantabria occidental, marcadamente celtíbera, capital Emerita Augusta, Mérida), Cartaginesis (centro y mediterráneo peninsular, Almería incluida, capital Curdoba, hoy Córdoba), Lusitania (centro y casi todo el sur de Portugal y parte del centro de Hispania) y Tarraconensis: actuales Nabarra Occidental, Aragón, Catalunya, Burgos y Cantabria más allá de Santander: es decir, de la cuenca del río Ebro hacia los Pirineos, "Quod inquietos Baskones proelabiur", coincidente prácticamente con el futuro Reino de Nabarra, si exceptuamos el condado de Barcelona (marca carolingia). La Tarraconense tendrá su capital en Tarraco (Tarragona) y una única cohorte romana de vigilancia (una cohorte suponían 600 hombres y 10 cohortes formaban una legión), un Cónsul y tres Legados, que pertenecería a la prefectura de las Galias como Novempopulania. Sus ciudades más importantes son Zaragoza y Tarragona.

El poeta latino Rufo Festo Avieno del s. IV d.C. natural de Etrutia en Italia, en su obra "Ora Marítima" describe la costa europea desde Britania en verso (se conservan tan sólo 713 versos), mezclando diferentes textos antiguos griegos, fenicios y romanos desde el siglo VII al I a.C. Uno de los versos al hablar del Ebro se dice: "Quod inquietos uascones proelabiur". Marco Terencio Varrón sobre el año 50 a. C. habla de "uascos". Varrón fue el director de las primeras bibliotecas públicas de Roma, polígrafo, escritor latino y lugarteniente de Pompeyo el Magno, fundador de Pamplona sobre un asentamiento baskón en el 75 a.C. Unos años después, la palabra “uascon” es utilizada por Tito Livio (59 a.C a14 d.C) en “Historia de Roma” al describir la campaña de Sertorio (78-72 a.C.) por el Ebro hasta “Calagurris” (Calahorra): “per vasconum agrum ducto exercita”. Pero este nombre en euskera es datable 50 años antes a través de la numismática. Son la primera cita de los “baskones”, gentilicio de “vasco”, según Julio Caro Baroja. Plinio dice que el Ebro era navegable hasta Varea (castro hallado a las afueras Logroño).

Julio Caro Baroja en su libro “Sondeos históricos” ya comebtaba que Tito Livio hablaba de “per vasconum agrum” y Salustio "un campo rico en cereales" y que, por otra parte, Plinio por un lado y Ausonio y Paulino Nola en sus cartas hablan del “saltus vasconum”.

Sobre el 297 con Diocleciano se crean las provincias de cartaginense y Mauritania Tingitana (norte de Mauritania, que a pesar de ser África pertenecía la provincia de Hispania). Sobre el 369-85 se crea una séptima provincia con las Islas Baleares.

Por tanto, aparecen siete provincias romanas en Hispania: las europeas Baética, Lusitania, Gallaecia, Tarraconensis, Cartataginense, Baleares y la africana Mauritania Tingitana.

Los historiadores consideran también la Tarraconensis territorio de substrato euskaro y en su mayor parte de habla vasca salvo el corredor mediterráneo que era íbero. Menéndez Pidal señala que cuando los romanos llegaron a la península ibérica se hablaba euskera desde el Oeste de Bilbao hasta el Mediterráneo.

Los distritos judiciales o Conventos aparecen con el emperador Claudio (años 41-54), con una ciudad fija donde acudían los legados o gobernadores provinciales sobre todo en verano para dirimir pleitos. En la Tarraconesis fueron siete: Tarragona, Cartagena, Clunia (Coruña de los Condes, Burgos), Zaragoza, Lugo, Astorga y Braga. No se sabe a qué obedecen estas divisiones administrativas y judiciales, aunque parece que simplemente era una cuestión de cercanía a la población. Los conventos desaparecieron para el siglo III. Los Pueblos euskaros de los karietas, bardulos, baskones y berones pertenecieron al convento Cesaragustiano y los autrigones al Cluniense. José Luis Orella Unzué en su libro “Historia de Euskal Herria. Tomo I” comenta: “Los romanos al incluirlos en el convento jurídico caesaragusta incardinaba todo el Saltus Vasconum a la ciudad del Ebro”.

Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Tarraconense): Conventus Caesarugustanus, al que pertenecían las ciudades actuales de: Llérida (ilerguete), Huesca (oscense), Jaca (baskona), Tarazona (baskona), Cascante (baskona), Alfaro (baskona), Calahorra (baskona), Logroño (berona) o las tres ciudades: las baskonas Iruñea-Pamplona e Irun y la karistia Iruña de Oka (Veleia) . Por tanto, los Pueblos euskaros de los baskones, bárdulo, berones y karistios, además de otras ciudades como Zaragoza o Calatayud.
Al convento clunienese pertenecían ciudades actuales del Pueblo Autrigón de: Flaviobriga (Castro Urdiales o sobre la ría de Bilbao), Briviesca, Santander o Santoña, Miranda de Ebro y otras como: Suances, Coruña del Conde, Garray (Numancia), Palencia, El Burgo de Osma, Muro de Ágreda, Coca en Segovia, Sasamón (Burgos) etc.

“Notitia Dignitatum”, de la primera mitad del siglo V es la única fuente para conocer algo de la organización militar en Baskonia, por la cual sabemos que en Baiona (Lapurdum) había una cohorte (600 hombres) y un tribuno, por el norte el siguiente destacamento era ya en la frontera con los “bárbaros” germánicos en las Galias del norte sobre el río Rhin. El tribuno de la cohorte Primera Gálica de la Tarroconense residía en Veleia (Iruña de Oka). En toda la península hispánica sólo había tropas romanas en Séptima Gemina en la ciudad de León, en Zamora (Royinos de Vidriales) Lugo, Juliobriga (cerca de Reinosa) y en otro lugar de Galicia, todo en el norte. ("Guía para la historia del País Vasco hasta el siglo IX" Alberto Pérez de Laborda).



HISTORIA DE BASKONIA


LA SUPERVIVENCIA DEL EUSKERA o LA CREACIÓN DE NUESTRO ESTADO

“Todos los pueblos que no tienen memoria desaparecen”.

Lo que hoy llamamos País Vasco es en la actualidad una región europea muy pequeña, pero no ha sido siempre así. En el siglo I a. C., a la llegada de las legiones romanas a tierras euskaras, los euskaros nos extendíamos muy al Norte y muy al sur de los Pirineos, se trata del territorio donde habitábamos desde tiempos remotos y que tendría entonces los siguientes límites aproximados: por el Norte más allá de Burdeos y del río Garona hacia el Loira, por el Noroeste la frontera estaría en Tolouse bajando al nacedero del Garona en el Valle de Aran en Lleida (territorio llamado primero Novempopulania y después Akitania), abarcando todo el Pirineo a ambos lados, siguiendo hacia el Sur por el río Segre hasta Zaragoza, antigua Salduba, con el Ebro como frontera natural, “Quod inquietos baskones proelabiur" , remontando el mismo nos contrariamos con diferentes Pueblos euskaros hasta el río Anson y más allá.

Los lugares donde aparecen las primeras palabras en euskera son estelas Akitanas de los siglos I-II, la zona más romanizada. Más de 400 nombres propios en lápidas o estelas, dentro de textos latinos normalmente, y 70 de divinidades, la mayor concentración de divinidades de todo el Imperio Romano junto a los encontrados en el occidente de la Península Ibérica. Lápidas aparecidas en Saint-Aventin (Haute-Garonne), Saint-Bertrand-de-Comminges (Haute-Garonn), Baudéan (Hautes-Pyrénées), Luchon (Haute-Garonne), Cadéac (Hautes Pyrénées), Ardiège (Haute-Garonne), Sain-Gaudens (Haute-Garonne), Loudenvielle (Hautes Pyrénées), Cardeilhac (Haute-Garonne), Saint-Pée-d'Ardet (Haute-Garonne), St.-Béat (Haute-Garonne), Gourdan (Haute-Garonne), monte Gar (Haute-Garonne) o Bagnères-de-Bigorre,

Pero también se han encontrado este tipo de estelas con inscripciones en euskera en Angostina (Alaba), Oiartzun (Gipuzkoa), Miñao Goien (Alaba), Atharratze (Zuberoa), Iruña de Oka (Veleia, en Alaba), S. Román de S. Millán (Alaba), Usua (Alta Navarra), Herat (Alta Navarra), Barbarin (Alta Navarra), Lerga (Alta Navarra), Alegría-Dulantzi (Alaba), e incluso en el Pirineo como Escuñau (Val de Aran, Lleida, Catalunya) etc. Y recientemente, en Otañes (Cantabria cerca de Bizkaia, autrigones), una divinidad local “Salus Umeritana” y en el ara de Forua del siglo I la divinidad local “Ivilia” (Ana Martínez Salcedo, arqueóloga).

Tal y como recoge Estornés Lasa en sus libros sobre los “Orígenes de los vascos”, un resumen de esas palabras sería: Aher Ama Amoena Andere Arix Arte Asto Atta Bai Begi Bele Bels Berri Bihox Bihox Buru Erdi Erri Garr Gison Har Gorri Idi Ili Illun Ilur Itur Ituri Lapur Larra Larra Lehen Lur Neska Sembe Osto Lex Oia Ocho Vasco Viriatu etc.

Sabemos que en el Norte de Hispania o “tierra de conejos” como llamaban los cartagineses primero y los romanos después a la Península Ibérica , estaba aún sin dominar ni conquistar en el siglo I a.C. (las Guerras Cántabras son del año 26 a.C.), por tanto los astures (o zoelas), la actual Galicia y el oriente de la comunidad cántabra se romanizaron en los siglos I y II, salvo zonas boscosas o selváticas.

Respecto a los idiomas de esa región, siguiendo a J. Caro Baroja, en lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal (provincia de Gallaecia), además del celta los autores romanos nos dicen que se hablaban otros idiomas sin mencionar cuales. Después, a lo largo de la cornisa cantábrica, nos dice Estrabón III, 3,7 (155): “semejante es la vida de todos los montañeses, y, como queda indicado, incluyo entre ellos a los que habitan la costa septentrional de Iberia, a los galaicos, astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo, pues todos tienen las mismas costumbres”. Para los romanos los idiomas de astures o gallegos eran incomprensibles y la de cántabros y euskaros impronunciables, los primeros serían idiomas celtas y los segundos euskaros con zonas fronterizas bilingües. Hubo zonas limítrofes que pasaron de un idioma a otro según el poder político o invasiones fronterizas como es el caso conocido de Calahorra (Kalagorri, hoy La Rioja), que pasó del euskera al celta (celtíbero) para volver al euskera.

En el norte de Aragón y de Catalunya y a lo largo de todo el Pirineo, lo que se hablaba sin lugar a dudas para J. Caro Baroja, era algún dialecto del euskera. Son las ciudades las latinizadas, pero como dice Estrabón “las ciudades no ejercen gran influencia, dado que la mayor parte de la gente sigue viviendo en las selvas y constituyen una amenaza permanente”.

El substrato común de esos pueblos del cantábrico, del Pirineo y de la Baskonia continental sólo puede ser uno y es el conservado sobre todo en la cultura euskara, de la cual el idioma es sin duda el elemento más significativo e importante.

Tras la caída del Imperio Romano y sobre el euskera, Julio Caro Baroja en su libro “Sobre la lengua vasca y el vasco-iberismo” comenta que “no hay razón para dejar de admitir que en Aquitania se habló vasco hasta la Edad Media”, serían el euskera y el gaélico los únicos idiomas que sobrevivieron a los romanos.

La comarca más al Sur donde se hablaría euskera desde época romana y hasta la Edad Media, estaría probablemente cerca de la actual ciudad de Soria en Garrai (la antigua Numancia celtíbera), La Rioja con el Ebro como frontera natural hasta los montes de Oca o Auca- Atapuerca. Por el Oeste el límite se situaría en el valle de la Hoz de Arreba y entre Santillana del Mar-Santander al Noroeste por la costa.

Todos ellos son fronteras del ducado de Baskonia en el siglo VI y después del reino de Pamplona-Nabarra en el siglo XI con Sancho III el Mayor dadas a su hijo Sancho García (Gartzea) IV el de Nájera, muchos de estos territorios serían repoblados de nuevo en la Edad Media con “baskones” para los que luego se usará el nombre nacional de “nabarros” con el reino de Pamplona-Navarra, pues se llamaba “nabarros” a los habitantes euskaldunes del reino – la “lingua navarrorum”-, que lo eran casi todos, incluso antes de que el reino de Pamplona pasara a llamarse de Nabarra en el siglo XII con Sancho VI el Sabio.

En La Rioja o en Burgos, en la zona de los antiguos autrigones hasta Atapuerca, por ejemplo, hubo repoblaciones, seguramente con bizkainos y alabeses, pero según la máxima autoridad en la materia, Merino Urrutia, lo mismo que J. Caro Baroja o más recientemente Jabier Sainz Peonzaga en “El euskera en la Ribera de Navarra” (Ed. Pamiela), los habitantes seguían siendo euskaldunes y la vasquidad anterior a la ocupación asturiana y musulmana (muy breve) no desplazó el euskera, al menos en Rioja Alta y las comarcas de Burgos mencionadas .

"Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y desde Biciercas (Briviesca) y desde siguiendo hacia el río Razon, donde nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada (Garray), y hasta el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016" Cartulario de San Millán de la Cogolla, La Rioja (reino de Pamplona-Nabarra) doc. 166.

Tal y como recogen los historiadores nabarros Iribarren y Kanpion, Sancho III el Mayor dejó a su primogénito “toda la población euskara”. El historiador español Menéndez Pidal es de la misma opinión: “(Sancho el Mayor) quiso unificar un gran reino navarro, predominantemente vascón por su lengua”. El medievalista bizkaino Anacleto Ortueta (siglo XIX), sobre este gran rey Europeo dijo: “Sancho III el Mayor eligió sabiamente las fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Navarra fueron los geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a él vivimos como pueblo”.

El historiador español más importante del siglo XX, Ramón Menéndez Pidal, escribió también en "España y su Historia" que el rey nabarro Sancho III el Mayor (1000-1035): «reparte sus estados entre sus cuatro hijos, apareciendo como uno de los más audaces estadistas estructuradores de fronteras y de pueblos, dejando al primogénito García (Gartzea) el solar de la dinastía, el antiguo reino de Navarra, homogéneamente vascón por su lengua».

En la lápida de la tumba de Sancho III lo deja claro, escrita en latín dice: “Aquí yace Sancho, rey de los montes Pirineos y de Toulouse” (museo de León). (“Hic situs est sancius rex pirineorum montium et Tolose”).

A. Tovar y K. Mitxelena en 1968 lo tenían claro: “La lengua vasca se conservó probablemente porque los vascos como los cántabros se rebelaron contra los invasores y no llegaron a ser incorporados a los reinos francos y visigodos”.

Son los primeros testimonios escritos y por tanto históricos sobre los euskaros. Hoy en día sigue existiendo gente con una cultura e idioma común heredados de miles de años en lo que queda de la histórica Baskonia y de su hija, el Estado o reino de Pamplona-Navarra, en un territorio mermado en su extensión natural por diferentes invasores y que los nativos llamamos, en la lengua que nos oyeron hablar los romanos, celtas, íberos, francos, godos, árabes y demás pueblos que vinieron mucho después: Euskal Herria.

“La cultura y folklore vascos están también en riesgo de desaparición. Si la región vasca continúa siendo un apéndice de España (Francia), es muy probable que se desvanezca completamente. ¿Cuál es la única fórmula que puede salvarlo? Un Estado vasco, en el que todas sus instituciones de autogobierno – la burocracia, el sistema educativo, los medios de comunicación – sean puestos a su servicio”. Hillel Halkin, THE JERUSALEM POST 10 Feb. 2005

EL ORIGEN DE BASKONIA

“Bandas de innumerables y muy feroces han ocupado el conjunto de las Galias. Todo el país comprendido entre los Alpes y los Pirineos, entre el océano y el Rin, ha sido devastado por los cuados, los vándalos, los sármatas, los alanos, los gépidos, los hérulos, los sajones, los burgundios, los alamanos e incluso los panonios (…) Maguncia, ciudad antaño ilustre, ha sido saqueada, y en su iglesia millares de hombres han sido asesinados. Parecida suerte han sufrido Works, Reims, Amiens, Arras…Aquitania ha sido arrasada…Hispania tiemble, pues ve cómo sobre ella se abate la muerte.” San Jerónimo (Dalmacia año 340-Belén 420).

Crónicas Francas año 764: “…Franci et wascones samper inter se altercarent…” (francos y baskones siempre guerreando).

"Los baskones que viven al otro lado de Garona y en derredor de los montes Pirineos" Eginhard (768-840), Annales Regii, M.G.S. pág 203.

Marco Terencio Varrón sobre el año 50 a. C. habla de "uascos", fue el director de las primeras bibliotecas públicas de Roma, polígrafo, escritor latino y lugarteniente de Pompeyo el Magno, fundador de Pamplona sobre un asentamiento baskón.


Baskonia aparece por primera vez dibujada en el mapa de Cauddi Ptolomei (Ptolomeo) en el siglo II, pero todavía se refiere al pueblo prehistórico de los baskones , luego también aparece en el mapa de Paulino Nola del siglo IV.

Julio Caro Baroja señala en su libro “Los vascones y sus vecinos”, que “vascones” sería el plural de “vascus” (vasco). Según el insigne etnólogo e historiador español en el libro mencionado: “Que –tania no se diferencia de –itania en su significado y que se trata de una forma latina de denominar regiones según grupos étnicos y poblados de éstos (…) hemos de aceptar como principio general, que en la península son conocidos antes los nombres de los pueblos que los de las regiones (antes vascones que Vasconia y los Cántabros que Cantabria).”

Por tanto la palabra "Baskonia" hace referencia al lugar en el que habitan los vascos o baskones, Baskonia sería el “territorio de los vascos”.

No hay referencia a los pueblos vascos prerromanos a partir del siglo IV, la última mención histórica es la del pueblo de los autrigones en el Cronógrafo en el año 354, del mismo año es la referencia los karistios, a los várdulos es del año 456 (“Historia de Euskal Herria” José Luis Orellá Unzué), por tanto los romanos ya no distinguían las demarcaciones territoriales de los pueblos prehistóricos vascos pues tales pueblos ya no existían ante la presión política romana que habría desmantelado su estructura defensiva y organizativa en casi su totalidad (cabe recordar que sobrevivió el derecho indígena o pirenaico), sólo quedaba una gente con una misma cultura e idioma, lo que explica por qué los posteriores autores francos, godos o musulmanes hablen de un solo pueblo organizado en un Estado.

Tras la caída del Imperio Romano, ya desde el año 449, Idacio en “Olimpiada” habla de “las Baskonias”, los vascos aparecen como un solo pueblo, dentro de un territorio bien delimitado y unido: Baskonia, extendiendo el nombre de uno de los pueblos vascos prehistóricos a todos ellos por el idioma y cultura que tienen en común, que los distingue del resto y une. Tenían para entonces una historia guerrera sólida desde antiguo en su lucha contra invasores indoeuropeos, celtas o íberos, con ciudades amuralladas prestas para la defensa del territorio, o contra los poderosos generales romanos como Sertorio, Pompeyo o Julio César, que lograron conquistar estas tierras en un período de casi dos siglos y en cuyas legiones son luego obligados a luchar por todo el Imperio: desde Gran Bretaña hasta África, siendo incluso la guardia personal de varios Emperadores; los propios romanos hablan de reyes “auskos” como Pisón y Adietuanus.

La Baskonia Alto Medieval comprendería toda la zona de habla vasca : desde el río Garona y más al norte -sobre todo en su nacedero- hasta río Ebro, por el Oeste los montes de Oca y el río Segre por el Este terminarían por configurar, aproximadamente, sus fronteras.

Julio Caro Baroja deja bien claro en su libro “Los vascones y sus vecinos”: “Novem populi, del Garona al Pirineo y del Océano a Cevennes, constituía una unidad etnográfica que habría que emparentar más con las de la Península Ibérica”.
Durante la época romana, a la Baskonia continental se llamó Novempopulania al estar compuesta por “nueve pueblos” (después ampliado a doce) y a la que también se llamó Akitania, derivado del nombre del pueblo vasco que lo habitaba: el “akitano”, término que viene de “auski”, que es el plural y el singular sería “auscus” (ausko), tal y como explica Julio Caro Baroja en el libro mencionado.

El mismo autor, principal antropólogo español del siglo XX, cita un texto de Estrabón para decir: "es lógico pensar que los aquitanos fueran, en primer término, semejantes en lengua y aspecto a sus vecinos de la Península, que Estrabón llama Iberia en general, es decir, a los baskones". Por tanto, la unidad cultural ya existía desde época prehistórica .

En su libro “Sobre la lengua vasca”, tras el estudio de distintas inscripciones en monedas, plomos y vasijas, Julio Caro Baroja llega a la conclusión que: “aquitano, el vasco actual y el idioma de los antiguos ilergetes, cerretanos y hasta mediterráneos de más al sur parecen tener cierto parentesco que no se puede explicar por influencias célticas”.

En otro texto de su libro “Sobre la lengua vasca y el vasco-iberismo” añade: “no hay razón para dejar de admitir que en Aquitania se habló vasco hasta la Edad Media”

La explicación la da el Catedrático en Historia Medieval José Luis Orella en el libro “Historia de Euskal Herria Tomo I: “El saltus permanece inalterable a lo largo de la historia romana sirviendo de soporte lingüístico y cultural de los vascones, los cuales encontraban en el saltus sus raíces más antiguas y el lugar refugio en los momento de acoso”.Por tanto y como es evidente, los vascos sobrevivieron al Imperio Romano manteniendo su idioma y cultura.

El propio José Luis Orella Unzué en el libro mencionado define el “Saltus Vasconum”: “Es el territorio situado al norte de una línea imaginaria que corre desde Jaca a Pamplona, llegando hasta el límite con Álava. Es decir, es el territorio montañoso que discurre al sur y al norte del Pirineo y que viene limitado por ambos prepirineos”.

Los francos serán los que terminen de generalizar el término waskones o baskones pues los ven como un único pueblo y no hay posibles interpretaciones en otro sentido: son todos vascos por la lengua que hablaban, el “vasco” o euskara.

Así, Gregorio Tours en el 587 hablaba de "Wasconia" con "w" pues en latín la palabra “baskones” se pronuncia [uuáskones ], los griegos o helenizados escribían "ouascones" con "ou", los musulmanes con "b", "baxcones" (pero con "x" como Ibn Adhari) y otros escribían "baskonis" (Ibn Hayyn, El Yacubi, Yacut).

Para ese siglo VI y desde la caída del Imperio romano, todos los pueblos vascos desde el Ebro al Garona y más allá, eran conocidos como baskones y el término de akitanos se queda para los que habitaban entre los ríos Garona y Loira, pues desde César Augusto (s. I a.C.) conformaron una provincia romana conocida como Akitania I con la Novempopulania de los akitanos.

Esta Akitania Alto Medieval –del Loira al Garona-, sería un territorio rico y muy romanizado en el Ager, de su pasado vasco quedaría poco al Norte e iría apareciendo hacia el Sur, a medida que nos acercáramos al río Garona. Ocurriría lo mismo por el Sur a medida que nos acercáramos al río Ebro.

En el siglo VII, el conocido como “cosmógrafo de Rávena” (Italia) en su libro "Geografica", incluye un mapa con toda Baskonia y habla de “Vasconum patria” (patria de los vascones o vascos). La copia que se conserva del Anónimo de Rávena es del siglo XII.

La copia habla de una “Guasconia” -Loira-Garona- con ciudades cercanas al río Loira como Limoges, Poitiers, Bourges, Burdeos y Agen, de la que dice antes se llamaba “Aquitania” y de “Spano-gasconia” –pero en referencia al territorio entre el río Garona y los Pirineos- con ciudades como: Lectourne, Couvesarans, Conemes, Bigorra, Eauze, Bazas en incluso Las Landas .
Es por tanto en el siglo XII la primera vez que aparece escrito "Gasconia" con "g" en referencia a la Baskonia continental que se va romanzando en su lengua creando el gascón desde el euskera.

"La patria que se llama Baskonia (Guasconia), que era llamada por los antiguos aquitanos. Así mismo, junto a la misma Baskonia, está situada la patria que se llama Hispano baskonia (Spanoguasconiam)”.

Pero el propio cosmógrafo o Anónimo de Rávena habla de la Baskonia sur pirenaica, por donde dice que había una calzada romana por la costa con nombres desconocidos como: Sandaquitum, Cambracum y Tenobrica hacia Oiasso (Irun) y Pamplona y otra por Turisa (El Espinal-Orreaga) y Ejea (Cinco Villas de Aragón), que se juntaba en Pamplona con la anterior.

En el mapa del siglo XI del monasterio del municipio baskón de Saint-Server realizado por Estefano García de Mauleón -Stephanus Garssia Placidus- es donde aparece por primera vez Akitania y Baskonia (Wasconia) perfectamente delimitados como el territorio que aquí se habla, sin diferenciar la Baskonia ibérica de la continental, monasterio perteneciente al vizconde de Zuberoa y al obispado de Olorón (Beárn), vasallos de los reyes de Pamplona-Nabarra. Pero en ese siglo XI aún se escribía “Waskonia” con “w”.

En el escudo de este municipio de las Landas, Saint-Server, incluso hoy se puede leer el lema “Caput Vasconiae”: "Fin de Baskonia". Está a unos pocos kilómetros de Mont de Marsan, capital de este departamento, y hace referencia en realidad a la frontera entre la Baskonia Ulterior, más romanzada, y la Citerior como veremos después.

Conclusión: Desde la caída del Imperio Romanos, todos los vascos son conocidos con el apelativo de baskones (gentilicio de vasco), por la lengua que hablaban el “vasco” o euskara.

El conocido y prestigioso historiador vallisoletano Antonio Tovar, lo resumía así (1987): “Creemos que lo que hay aquí es la identificación del nombre, ya no tribal, de vascones, con las gentes euskaldunes o de habla euskaldun, por lo cual se dice que es parte de Vasconia Vitoria y se presenta a los vascones de la montaña, que probablemente eran los antepasados de labortanos, bajo-nabarros y suletinos de Iparralde al norte de los Pirineos, con ese nombre” (…) “Podemos muy bien suponer que en esa época de aislamiento, en la que los vascos, tanto del Norte como al Sur de los Pirineos, se mantienen fuera de los reinos visigodo y franco, la denominación de la tribu de los vascones se convierte en nombre general y se aplica tanto a la llanura de Araba y La Rioja como a los confines del territorio euskaldún con la Aquitania franca”.


LA UNIDAD ÉTNICO-POLÍTICA DE BASKONIA

Las recientes excavaciones arqueológicas de Agustín Azkarate sobre el período de los siglos VI al VII en Aldaieta (Alaba, cerca de Legutiano, conocido por su pantano), así como las tumbas de Alegria-Dulantzi -también alabesas-, las de Buzaga y Pamplona en Alta Nabarra o Finaga entre Arrigorriaga y San Miguel de Basauri (Bizkaia), han confirmado el dominio de todo el territorio vasco (Baskonia) por una misma gente, al ser el material encontrado en los enterramientos de la Baskonia peninsular iguales a los del otro lado de los Pirineos, quizás con fuerte influencia akitana –Loira-Garona-, pues es en Akitania donde estaban las tierras más ricas, los obispos y fuerzas eclesiales más importantes desde donde irradiaba el poder sobre toda Baskonia .

Las excavaciones reducen la influencia goda y asturiana sobre el territorio vasco (nula fuera de los territorios fronterizos), llevando el centro político de la Alta Edad Media vasca hacia la zona akitana, sin olvidar que los arqueólogos franceses, entre los que se encuentran N.Aberg, E. James o S. Lerenter, distinguen perfectamente en las distintas excavaciones que han realizado, un conjunto de caracteres arqueológicos definido como “facies vascona” o “aquitana”, diferenciable de otra calificada como “septentrional o franca”.

En el mencionado cementerio de Aldaieta hay 100 tumbas simples y probablemente unas 400 en la zona abnegada por el actual pantano, tampoco se ha encontrado el asentamiento de esas gentes por la misma razón. Las tumbas son familiares, con personas de ambos sexos y diferentes edades, y parten de un primer individuo o tumba fundacional sobre el que se va enterrando el resto, bien en paralelo o bien encima.
Agustín Azkarate comenta que el ajuar militar de Aldaieta es “único en la península”. El ajuar (lo que los muertos llevaban encima) es tremendamente interesante: 60 lanzas, 30 hachas (algunas magníficas y de doble filo), cuchillos, largas espadas para usar a caballo en los dirigentes, hebillas de cinturón de aleación típicos de este siglo en los grandes dirigentes etc., de una facturación sorprendente y de una calidad que aún hoy cuesta superar, con aleaciones de bronce-estaño de una calidad extraordinaria y que demuestran un gran manejo del arte de la siderurgia. Estas tumbas no pueden ser visigodas pues estos pueblos nunca enterraban a sus muertos con armas en ninguna parte del mundo, sí lo hacía los baskones-akitanos y los francos.

Entre los depósitos funerarios (lo que los vivos enterraban con los muertos), junto a la cerámica del día a día, existen cuencos de bronce de una calidad exquisita, vasos de vidrio (material de muy difícil elaboración) y cuencas de ámbar traídas probablemente del mar Báltico (resina de bosques de pinos desaparecidos hace 70 millones de años y que el mar Báltico sigue arrojando a sus costas), fruto de un seguro intercambio comercial de excedentes que eran por tanto capaces de generar.

El trabajo de José Luis Solaun Bustinza, recogido en su tesis doctoral sobre la cerámica alabesa alto medieval , remarca que “Al menos durante la primera mitad del siglo VI, una continuidad de las series y sistemas productivos romanos que presentan en este siglo como un período de transición hacia la centuria siguiente. Así, a mediados del siglo VI y gran parte de la centuria siguiente contamos con el material cerámico recuperado en la necrópolis de Aldaieta –Nanclares de Gamboa, Álava- (Azcarate 1999), cuyas producciones evidencian ya un predominio absoluto de la cerámica común local y la consiguiente desaparición de las producciones finas”.

Por tanto los cadáveres hallados sólo pueden corresponder a indígenas baskones: “En resumen, los últimos decenios del siglo VII parecen mostrarse como el momento en que se origina el cese definitivo de las importaciones en nuestro territorio y la producción mayoritaria de la cerámica común local o cerámica grosera. Todo ello traerá consigo una disminución de los tipos de producción cerámica y una simplificación del repertorio formal, derivando en una diversidad regional mucho más marcada que en períodos anteriores”.

Los arqueólogos José Luis Solaun, Agustín Azcarate y José Manuel Martínez sobre su trabajo de campo recogido en “Metalurgia y hábitat en el País Vasco de época medieval: el asentamiento ferrón de Bagoeta, Alaba (año 600 hasta el s. XIV d.C.)”: “Las fuentes escritas señalasen a las tierras llanas de Álava nuclear como los lugares con mayor actividad metalúrgica (…) El asentamiento de Bagoeta está a muy pocos kilómetros de la necrópolis de Aldaieta; b) Ambos, asentamiento metalúrgico y necrópolis, coincidieron en el tiempo al menos en un siglo; c) Si algo caracteriza a los ajuares y depósitos procedentes de los contextos funerarios exhumados en Aldaieta es la abundantísima e inusual presencia de objeto de hierro.

(…) Estamos, sin duda, ante un asentamiento ferrón que responde a una demanda procedente no sólo de la propia comunidad, sino de otras localidades del entorno, lo que refleja la existencia de una red comercial de cierto alcance por la que circularían igualmente productos cerámicos, cárnicos o de otro tipo. Cabe plantearse, incluso, la posibilidad de que el hierro de Bagoeta fuera distribuido en circuitos comerciales de mayor distancia, muy posiblemente hacia La Rioja y Navarra. Conservamos, por ejemplo, una tarifa de peaje dictada por Sancho Ramírez (1076- 1094) en la que, entre una lista de productos gravados a la entrada de Pamplona, se menciona el hierro importado a esta ciudad de manera regular y en grandes cantidades. Aunque no se explicita su origen en el documento, todo apunta a territorio alavés como lugar de procedencia (GAUTIER-DALCHE, 1982: 238)”.


Las mencionadas excavaciones en Pamplona, alto medievales, son también contundentes en relación a la cerámica y materiales hallados, según María Ángeles Marquínez: “Desde el punto de vista étnico, tal vez haya que atribuir a la necrópolis a otro pueblo, posiblemente vascones que presentaría en su ajuar elementos importados por los invasores del norte de los Pirineos y de los visigodos, que constantemente intentaban dominar Pamplona, pues es innegable la diferencia que se encuentra entre los materiales muy unitarios de las necrópolis castellanas y las que aquí nos ocupa”.

Todas estas tumbas y otras, demuestran que los baskones eran un pueblo poderoso, temible, nada atrasado dentro de su época, con un “Ager vasconum” muy cristianizado, que dominaban técnicas artesanales muy exigentes, con un comercio exterior y un contacto permanente con otros pueblos; para ello contaban con la calzada romana de Astorga-Burdeos (después Camino de Santiago) y su variante por Oiasso (Irun) como autopista usada por ellos y también por todas las migraciones, conquistas o movimientos humanos que pretendían entrar en la Península Ibérica o pasar a la rica África.


HISTORIA DEL DUCADO DE BASKONIA

“Eran, pues, los visigodos germanos alcoholizados de romanismo, un pueblo decadente que venía dando tumbos por el espacio y el tiempo cuando llega a España, último rincón de Europa, donde encuentra algún reposo. Por el contrario, el franco irrumpe intacto en la gentil tierra de Galia, vertiendo sobre ella el torrente indómito de su vitalidad”. Ortega y Gasset “España invertebrada”.


Para los romanizados y cultos akitanos, y también para los vascos de las ciudades del Ager vasconum, en un primer momento, los francos serían “bárbaros” pues vivían fuera del Imperio Romano y fueron ellos quienes lo destruyeron en su parte Occidental y obligaron a amurallar las ciudades para defenderlas tras la “Pax romana”; para los vascos del Saltus o “zona boscosa”, serían extranjeros que intentaban conquistarlos y acabar con su forma de vida ocupando sus tierras ancestrales al igual que lo intentaron antes los romanos, por lo que encontraron un interés común: defender el territorio de estas invasiones.

Los merovingios eran los caudillos de uno de los muchos pueblos francos o “reino francorum”, línea gobernante nacida con el rey Meroveo (451-475) que combatió a Atila en los años de la caída del Imperio Romano Occidental. Los francos consiguieron unificar su reino bajo la dirección de un rey merovingio nacido en la región de Tournai de nombre Clodoveo, que asesinó a todos los reyezuelos francos como el galo-romano Siagrio en Soissons para hacerse con el territorio entre los ríos Somme y Loira, además venció a los turigios, burgundios, alamanes y armoricanos y, finalmente, en el 507 en Vouillé, cerca de Poitiers (Akitania), derrotó a los visigodos en lo que supuso el fin del reino visigodo de Tolosa (Toulouse).

Clodoveo se hizo con todo el poder en el territorio de lo que hoy es Francia al norte de Baskonia-Akitania (al norte por tanto del río Loira), salvo el tercio oriental donde domina el ostrogodo Teodorico; Clodoveo convirtió a París en la capital de su reino.

Era un rey despótico pero profesaba la religión Católica tras su conversión y la de sus 3.000 soldados al rogar a Dios por su victoria contra los alanos cuando iba perdiendo la batalla, aunque desoyó durante años a su católica esposa Clotilde. Tras su conversión, contó con el beneplácito de Roma que lo coronó en Reims (lo que marcará un precedente que durará más de un milenio), ya que se creía el elegido al mando de la armada de Dios. Es San Clovis, patrón de Francia. Clodoveo, Clovis o Luis, fue “Patriciado” según relata Gregorio Tours por el emperador de Oriente Anastasio, nombrándole “cónsul” de occidente con su capital en Paris.

Mandó escribir los códigos germánicos conocidos como “Ley Sálica” . A su muerte dividió su reino entre sus cuatro hijos, lo que produjo una serie de guerras civiles de condes o señores independientes.

Gregorio de Tours habla también de San Dionisio que a mediados del siglo III habría sido enviado como misionero a las Galias por el papa Fabiano y decapitado en París hacia el 280. La leyenda de este santo nació de una falsa interpretación de sus imágenes, a quien se representaba llevando su cabeza en las manos, simplemente para indicar la naturaleza de su martirio. Ello significaba que había sido decapitado, y nada más, pero el pueblo crédulo llegó a la conclusión de que había caminado después de morir.

Este es el patrono de París y de Francia, Estado cuyo imaginario nacional se configura en torno a Clodoveo y San Dionisio, como España tiene su mitología con Pelayo y Santiago y Nabarra en Eneko Aritza y San Miguel (San Fermín en Pamplona).


No existía en época de Clodoveo dominio franco sobre Akitania-Baskonia, pues como dejó escrito Gregorio Tours en el 587: “Irrumpieron los vascos de entre las montañas, bajaron a los llanos, devastaron viñas y campos, incendiando las casas, llevándose a muchos cautivos con sus ganados. Contra los cuales actuó a menudo el duque Austrovaldo, pero causándoles poco daño”.

Ya desde las primeras invasiones germánicas, desde el siglo III, los vascos se habían vuelto muy activos, se sentían amenazados, tomando el apenas romanizado Saltus Vasconum como cuartel, se lanzaron sobre sus territorios de toda la vida que estaban en un proceso de romanización muy avanzado, sería un movimiento de carácter nacional en busca de los territorios que perdieron durante la ocupación romana como relata el historiador español Sánchez Albornoz. Los bagaudas eran vascones buscando recuperar su territorio ante las invasiones bárbaras y la presión latifundista romana lo sostienen historiadores como Vigil y Barbero, E.A. Thompson, o J.M. Blazquez.

Se trató del fenómeno recogido en las crónicas romanas como de los "bagaudas" que se dio en la Tarraconense y en Novempopulania, los territorios de los pueblos vascos. “Bagauda” viene sin embargo del verbo celta “baga”, que se traduciría como “andar errante”, lo que en textos de la época llamaban “paletos” y granjeros ignorantes, es decir, gente iletrada, sin romanizar y mucho menos latinizar.

Los vascos, según el mencionado historiador español Sánchez Albornoz entre otros, serían estos bagaudas que llegaron a tomar una importante ciudad como Tarazona e impusieron el pánico en las mismas puertas de Zaragoza con su jefe Basilio al frente. Otros jefes fueron Amando y Eliano, a los que los bagaudas les dieron títulos de “César” y “Augusto”.

Eran bandas formadas por vascos del Saltus Vasconum, los colonos de las grandes y medianas haciendas del Ager Vasconum y pequeños propietarios o campesinos sin tierra; tierras que habrían pasado a los grandes hacendados colaboradores con Roma, los grandes latifundistas -casi señores feudales en la decadencia romana- que pretendían extender sus propiedades por el Ager y ahora también por el Saltus Vasconum; el detonante final, además de una gran población descontenta y una administración arruinada, serían las invasiones de los pueblos germánicos con sus saqueos y la existencia de grandes zonas baskonas sin romanizar. Estos bagaudas son el comienzo de la resistencia vasca a las invasiones germánicas que se concretará en la creación de Baskonia.

Antes de la creación de Baskonia, existe constancia de al menos una batalla importante que tiene lugar en ese 587 y la recoge el cronista franco Gregorio Tours, en la cual los vascos derrotaron al “dux” (duque) franco Bladates: fue la primera victoria vasca conocida y lo fue contra un ejército franco.

El Ducado de Baskonia como estructura política fue creado oficialmente por los francos merovingios para intentar dominar a los baskones y akitanos sobre el año 600, poniendo como duque al franco Genial.
Dicen las crónicas merovingias del siglo VII, de los pocos testimonios escritos de esta época, que dos reyezuelos merovingios de la zona del río Sena se unieron para luchar contra los baskones: "Thierry II y Teodoberto II dirigieron conjuntamente sus ejércitos contra los baskones (wascones). Gracias a Dios, establecieron su dominio y les hicieron pagar tributo. Les impusieron un duque llamado Genial, que gobernó con ventura".

Los baskones se sublevaron al menos en los años 635-638 contra el rey franco Dogoberto, el cual mandó un gran ejército con 10 duques y un jefe que los guiaba, así como numerosos condes. Pero los vascos retrocedieron de las llanuras akitanas ante la superioridad franca, se refugiaron en los Pirineos y se disolvieron. Según la crónica de Fredagario, uno de esos condes, Arimberto, murió en el valle de Subola (Soule-Zuberoa) a manos de sus habitantes. Finalmente perdieron los baskones y se rindieron con su duque akitano Aighinene a la cabeza, que por lo que se ve estaba con los sublevados por su independencia.

Sobre la ocupación de Dogoberto y su derrota, según Fredegario: “Toda la patria de Sobola Vasconia fue ocupada por la armada burgundia. Los vascones surgieron por las laderas de las montañas y se prestaron al combate. Habiendo comenzado éste, volvieron la espalda como tenía la costumbre hacer cuando estaban a punto de perder, y encontraron refugio en lo montes y valles de los Pirineos, escondiéndose en las inaccesibles cretas de las montañas”. Los francos quemaron casas, collazos, robaron todo lo que encontraron etc. “Este ejército había vuelto a su patria sin incidente si, por negligencia de Ariberto, los vascones no hubieran matado en el valle de Subola a los más antiguos y los más nobles de los mismos junto a otros muchos”.

“Al año siguiente, en el decimoquinto año del reino de Dogoberto, todos los ancianos de la patria de los vascones acompañados del duque Aighinane se presentaron ante Dogoberto, que se encontraba en Clichy. Entraron en la iglesia de Saint Denis llenos de temor pero quedaron libres gracias a la clemencia de Dogoberto”, pero los baskones no cumplieron la palabra dada, como era habitual en ellos según Fredegario.

Fredegario comenta como el obispo de Euaze y su hijo ayudaron a los “wascones” contra el duque Aighinene o “Aiginano”, por lo que fueron desterrados. También narra como el rey Dogoberto I cedió el sur de su reino a su hermano Cariberto que desde Tolosa (Toulouse) conquistó en tres años toda Wasconia (la parte continental en realidad), a su muerte, Dogoberto tenía que tomarla de nuevo por lo que no parece que fueran más que meras incursiones de guerra .

Dogoberto y sus hombres nunca atravesaron los Pirineos. Las crónicas francas hablan de derrotas sucesivas frente a los baskones hasta una colosal batalla en Clichy con el franco Chadonio al mando de diez armadas. Chadonio venció y los vascos o baskones firmaron su capitulación.

Pero la lucha continuó al reponerse los vascos de esta derrota, pues, según los cronistas francos, los baskones rara vez cumplían su palabra de paz. Proclamaron a un baskón como nuevo duque, será el príncipe Félix.

El Autor de los Milagros de San Marcial habla de Lupo hijo de Felix que a finales del siglo VII “había obtenido el principado sobre todas las ciudades hasta los montes Pirineos sobre la sucia raza de los vascones” (supper getem nequissimam ouascinum). Es el mismo título que por ejemplo recibe el coetáneo rey visigodo Wamba en “historia de Wamba” escrita por Julián de Toledo, sucesor de San Isidoro de Sevilla: “Wamba el príncipe religioso penetró en territorio de Cantabria a fin de combatir a los salvajes vascones (…) durante 7 días y 7 noches asoló los campos, destruyó fortalezas, incendió casas y todo con vehemencia”. Después de tomar rehenes, siguió hacia Huesca y Zaragoza.
En “Historia General del País Vasco” Manex Goyenetche comentaba que “Con Felix y Lupo comenzó una línea de príncipes de Aquitania con nombre de Eudón, Hunaldo o Waifre que hizo frente a merovingios y carolingios”.

Desde el 660 los baskones o vascos eran realmente independientes bajo un poder único con su caudillo el duque Félix al frente (660-670) y después con el duque Lupo I “Otsoa” (670-710); comenzó entonces una línea de los que se llamaron a sí mismos príncipes de Akitania o de Baskonia, pues lo baskón y akitano se desdibujó, no se diferenciaba, se trata del hijo de Otsoa, Eudon el Grande (710-34, se llamó rey a sí mismo), su hijo Hunaldo I (734-744) y su nieto Waifre (744-768). Es decir, los duques, príncipes o reyes baskones eran baskones-akitanos y no francos casi desde el principio.

Eudón u Odón fue reconocido como rey, príncipe y duque internacionalmente. Eudón el Grande, llamado por el papa “príncipe romano” según relata en “Navarra sin fronteras impuestas” Tomás Urzainqui. Tenía dos grandes enemigos, los musulmanes al sur y los francos merovingios al norte. En el año 719 entró Eudón con su ejército en París aprovechando las guerras entre los dos reinos en que se dividieron los francos -neutrasianos y austrasianos-, llevándose el tesoro real y al mismísimo rey franco Chilperico II que la había pedido ayuda tras perder en Vichy en el 717 frente a Carlos Martel. El franco merovingio Carlos Martel atacó a Eudón, al que persiguió por París y Orleans, firmando la paz en el año 720 por la que Eudón devolvió el tesoro regio y a Chilperico II. Carlos Martel o “Martillo” fue el abuelo de Carlomagno y “mayordomo” merovingio –equivalente a un Primer Ministro- que tomó el poder ante el secuestro de su rey creando una nueva familia dominante.

Los musulmanes entraron por el sur en Europa en el año 711. Ibn Adhari, sobre el año 714 comenta: “Muza conquistó el territorio de los vascones y penetró hacia el interior de sus tierras, hasta que se encontró con un Pueblo que se asemeja a las bestias”.

La primera derrota de los musulmanes en Europa se produjo en el 10 de junio del año 721 en la “Batalla de Tolouse” a manos del rey aquitano-baskón Eudón. El caudillo militar As-Samh enviado por el califa de Damasco Sulaimán había cruzado los Pirineos en el año 719 por el Este, tomando Narbona, el último reducto godo en el continente de donde habían sido expulsados por los francos tras la Batalla de Vouillé del año 507. Tomó después As-Samh las ciudades de Besiers, Londeve, Agde y Magalona, resistiéndosele Nimes. Desde Narbona en el año 721 As-Samh intentó conquistar Aquitania-Baskonia y sitió la gran ciudad amurallada de Carcasona que se interponía, pero sin éxito, por lo que siguió hacia Tolouse que era entonces la principal ciudad del ducado, la cual también fue sitiada durante dos meses, lo que dio tiempo a reaccionar a Eudón.

Según comenta el catedrático en historia y derecho José Luis Orella Unzué en “Historia de Euskal Herria” (Tomo I), tras la paz firmada entre aquitano-baskones y francos “había que hacer frente a los árabes de As-Samh que se dirigían hacia Toulouse a la que sitiaron. Eudón se encontraba en Burdeos reunido con su ejército de vascones y aquitanos y presentó batalla de ante de la villa en el lugar denominado por los árabes El Balat. As-Samh tuvo que ceder y murió en el combate y el resto de ejército musulmán retrocedió por la calzada que va a Toulouse a Carcarsona. Aunque las versiones del Liber Pontificalis, de la crónica mozárabe del 754, lo mismo que la crónica de Maissac son fantásticas en números, sin embargo la derrota fue vengada por Anbasa Ibn Suhaim que el 725 asolaba las orillas del Ródano, la región provenzal y los alrededores de Carcasona.

El enfrentamiento con Eudón no dio un vencedor definitivo, si bien los árabes se posicionaron en la Septimania (región oriental de Narbona). El duque Eudón se oponía a muchos frentes y aun pactaba con el walí Munuza (Otman ben Neza) para proteger sus posesiones en la Cerdaña (parte suroeste de Septimania ), casando a Lampegia, hija de Eudón, con Munuza, el jefe musulmán de la Cerdaña”. El bereber Otman ben Neza “Munuza” dominaba la Cerdaña, matando para ello al obispo cristiano de la Seu de Urgell (Lleida) e intentado separarse del califato árabe de Damasco con el que las tropas bereberes ya habían demostrado su descontento.

Pero los musulmanes no cejaron, encrespados por su derrota y por el acuerdo entre cristianos y musulmanes-bereberes. Así, mandó el califa de Damasco un poderoso ejército encabezado por el wali Abd ar-Rahman ibn Abd Allah al-Gafiqi, “Al Gafiki”, el cual atacó en el 732 el ducado aquitano-baskón. Llegó el ejército musulmán a Iruñea-Pamplona y pasó el Pirineo por Orreaga-Roncesvalles con la idea de tomar Burdeos. El jefe de las tropas musulmanas Al Gafiki siguió hacia el norte y Eudón y su ejército fue derrotado en primera instancia por los musulmanes, pero pidió ayuda al ejército franco de Carlos Martel y una nueva batalla tuvo lugar a 20 kilómetros al nordeste de Poitiers, llamada la “Batalla de Tours” en la historiografía europea. Las tropas musulmanas fueron derrotadas y Al Gafiki murió en la contienda retirándose el resto de su ejército a Narbona que seguían controlando. Fue la gran derrota musulmana que paró su expansión por Europa.

Narbona seguía en manos del ejército musulmán gracias a que, antes del ataque a Eudón, parte del mismo se había trasladado al Este pirenaico, hacia Cerdaña, para castigar a los enamorados Munuza y Lampegia incendiando su capital Llivia donde vivían. La pareja huyó hacia Aquitania-Baskonia intentando buscar refugio en la Corte de Eudón, pero fueron alcanzados logrando resguardarse en un profundo barranco, donde, según la leyenda (falsa a todas luces) Lampegia consiguió la conversión de su esposo al cristianismo, encargándose ella misma de bautizarlo. Poco después apareció el ejército musulmán encabezado por Gheby ben Zeyan derrotando a Munuza a quien decapitó. La belleza de Lampegia cautivó también a los vencedores, por lo que fue secuestrada y mandada el harén del Califa de Damasco .

Esta derrota supuso lo más lejos que llegaron en el continente europeo los musulmanes. En Poitiers, el califa Abderramán Abdalá I, “Rey de España”, fue derrotado, y al regresar a Córdoba su ejército fue exterminado en el Valle del Ronkal . En esa batalla de Poitiers (a veces llamada de Tours), es la primera vez que se usa una “caballería pesada”, al estilo de las justas y torneos, lo hará Carlos (Karl) Martel.

Un cronista coetáneo de esta batalla, Isidoro de Pacensis o de Beja (año 754), llamó “europeenses” a los francos y vasco-akitanos de Carlos Martel y Eudon , es tras esta batalla cuando aparece la conciencia de dos culturas diferentes: la europea y la asiática (representada por los musulmanes). Esta batalla es conocida en las crónicas árabes como "ruta de los mártires", donde murió el emir al-Gafiqi. Según los cronistas musulmanes, 370.000 fieles murieron en suelo aquitano. (Liber Pontificalis, edic. Duchesne, 1.401).
"Los sarracenos, diez y nueve años después de haber conquistado Hispania, hicieron toda suerte de esfuerzos, al año siguiente, para franquear el Ródano y apoderarse de esa parte de Francia, la que estaba entonces en posesión del duque Eudón; el príncipe de Aquitania les envolvió, les hizo pedazos, y les mató en un solo día, según la relación que envió al Papa, trescientos setenta mil hombres, no perdiendo ellos más de mil quinientos que permanecieron sobre el lugar, habiendo distribuido antes del combate pequeñas porciones de tres esponjas benditas, que el Papa (Gregorio II) le había enviado recientemente, y que el mismo Eudón había hecho repartir entre sus soldados quedando invulnerables a la muerte y heridas aquellos que las poseían".

(Crónica mozárabe del 754, Ed. Flórez, "Esp. Sagr.", VIII, pp. 305-306):
"Con ímpetu arrollador Al-Samh llegó luchando a Tolosa, la sitió e intentó expugnarla con catapultas y otros ingenios. Al enterarse, los francos (aquitanos y vascones) se reunieron en torno a su duque Eudón y en el encuentro decisivo que los dos ejércitos libraron en las inmediaciones de la ciudad, mataron a Al-Samh, jefe de las tropas musulmanas, y a gran parte de soldados, persiguiendo al resto que huyó a la desbandada. Durante un mes asumió el mando Abd-al-Rahman hasta que, enviado por sus superiores, llegó Ambasa para hacerse cargo del gobierno."

Crónica de Moissac (754)
Et in ipso anno mense tertio, ad obsidendam Tolosam, pergunt. Quam dum obsiderent exiit obviam eis Eudo Princeps Aquitaniae cum exercitu Aquitanorum vel Francorum, et commisit cum eis praelium. Et dum praeliari coepissent, terga versus est exercitus Sarracenorum, maximaque pars ibi cecidit gladio (Chron. Moiss.).
Y el mismo año, en el tercer mes, parte para poner sitio a Tolosa. Y teniéndola cercada, les salió al encuentro el príncipe de Aquitania, Eudón, al frente de un ejército de Aquitanos o Francos, y trabó combate con ellos. Y cuando empezaron a pelear, volvió la espalda al ejército sarraceno, pereciendo allí por la espada su porción mayor.
En parecidos términos se expresa el escritor musulmán Ibn Bashkuwal.


Tras esta victoria conjunta que la historiografía muchas veces sólo atribuye a los francos, Carlos Martel atacó el territorio de Akitania y Baskonia con grandes pillajes, y consiguió dar muerte a Eudón en el 735, el cual fue enterrado en la isla akitana de Ré. Con Eudón, el ducado de Baskonia llegó a su cima política.

Enciclopedia Auñamendi “Embajada neustria y título de rey:
(718). Al morir Pepino de Heristal los neustrianos recobran su independencia nombrando un rey propio que los gobierne, Chilperico Daniel, cuyo alcalde de palacio era un tal Raganfredo. Esta independencia era insoportable para los austrasianos. Así es que Carlos Martel tomó sus medidas militares adecuadas para salir al paso de ese estado de cosas. Atacó a los neustrianos y les venció en Vincy el año 717. A consecuencia de este desastre los vencidos acuden pidiendo auxilio al duque vasco Eudón enviándole un embajador con el título de rey y obsequios:
Chilpericus itaque et Raganfredus legationem ad Eudeonem ducem dirigunt eius auxilium postulantes rogant, regnum et munera tradunt (Fredegario, Cont. de C. CVII).
Así, pues, Chilperico y Raganfredo dirigen una legación al duque Eudón, solicitando su ayuda y ofreciéndole reino y regalos.
Esta embajada llegó a Eudón el año siguiente de la derrota, el 718. El testimonio de Fredegario es irrecusable porque se trata de un contemporáneo ya que escribía todavía en el 736. A todos los autores, sin embargo, ha chocado esa oferta de la realeza a favor de Eudón. Mientras Carlos Martel se entretenia guerreando contra los sajones, Chilperico II y Raganfredo aprovecharon el año 718 para reagrupar sus fuerzas militares y negociar con el duque Eudón, consiguiendo la promesa de socorro.

Eudón y sus vascones acuden en socorro de Chilperico II. (719). En los primeros meses del año 719 partía Eudón con una tropa de vascones reforzada con aquitanos:
Vasconum hoste commoto (Fredeg., Cont. de. C. CXXX). Habiendo levantado una hueste de vascones.
Primeramente atravesó el Loira apoyado por las primeras villas neustrianas naturalmente al lado de Chilperico. Sería de ver a tropas vasconas del siglo VIII atravesar Beauce y entrar en París, para unirse a la armada de Chilperico y Raganfredo. No tardó mucho en que los dos ejércitos, astrasianos y neustrianos se encontraran cerca de Soisson donde tuvo lugar un terrible combate en el que perdieron la vida multitud de francos:
Occiso Francorum ad Suessionis civitate (Ann. Nazariani, ap. Houquet, II, 639).
Los austrasianos llevaron la mejor parte. Al parecer Eudón y sus vascones se batieron en retirada volviendo a pasar por París:
Parisius civitate regressus (Chron. Moissac. ap. Bouquet, II, 651).
Los Anales Metenses se limitan a consignar: cum audisset Eodo Karofum esse itinere - territus aufugit (Ann. Metz. ap. Bouquet, II, 682).
No se sabe si los vascones llegaron a pelear. Se estima que no, que se hallaban entre París y Soisson cuando se enteraron de la victoria de los astrasianos y que, en vista de ello, procedió Eudón a retirarse hacia sus dominios, pero lo curioso es que se llevó consigo al rey Chilperico y su tesoro real, pasando por Orleans y cruzando finalmente el Loira, frontera de su ducado. En cuanto a Raganfredo huyó hacia su país de Anjou. Parece ser que Carlos Martel persiguió al duque Eudón hasta Orleans, ciudad amurallada y por tanto bien defendida”.
Los musulmanes toman Narbona (719-720). Entre tanto Eudón se retiraba a sus tierras ante el acoso de Carlos Martel, los musulmanes mandados por El Haur pasaban los Pirineos por los desfiladeros de Gerona a Elne deseosos de conquistar la Septimania visigótica. Los autores árabes afirman que El Haur llegó hasta el Garona, donde empezaban la Aquitania y la Vasconia. Esta guerra fue larga, ya que se calcula su duración en tres largos años desde el paso del Pirineo y la caída de Narbona, plaza fuerte que ha de ser la base musulmana para su dominación a ese lado de la cordillera. La "Crónica de Moissac" atribuye a El Samah la toma de Narbona, a los nueve años de la entrada de los musulmanes en Hispania:
Soma Rex Sarracenorum, nono anmo postquam Spaniam ingressi sunt, Narbonam absidet, obessanque capit, virosque civitatis illius gladio perimi iussit: mulieres vero et parvulus captivos in Spaniam ducunt (Chron. Moiss.).

Soma, rey de los sarracenos (emir Al. Samah), en el noveno año después que entraron en Hispania, sitia a Narbona y teniéndola cercada la toma; y manda que sean pasados a cuchillo los varones de la ciudad: pero a las mujeres y niños se los lleva cautivos a Hispania.

Eudón y Carlos Martel llegan a un acuerdo (720). Carlos Martel, muy ocupado en su lucha contra los sajones, prefirió llegar a un acuerdo con Eudón para solucionar el problema de Neustria. Le ofreció su amistad a cambio de entregar a Chilperico y el tesoro real que llevaba consigo, y parece que el duque vascón-aquitano aceptó:
Carlusque anno insecuto, legationem ad Eudonem dirigens (amicilias) que cum eo (Faciens). Ille vero Citilperico rege (cum multa munertbus) reddit (Fredeg., Cont. de).
El tratado entre Eudón y Carlos habría sido firmado el 2 de diciembre del 720 según el contexto en que tuvo lugar. Eudón poseía, si, medios suficientes para una larga resistencia pero lo suficientemente agresivos como para desafiar a Carlos que era muy poderoso. Además, los musulmanes se habían constituido en un gran peligro a lo largo de toda la frontera meridional vascón-aquitana. Eudón, titulado rey por Chilperico, duque y príncipe en otros documentos, no llegó a acuñar moneda suya o por lo menos no se tiene noticia de ella. Para ese año de 720 los musulmanes habían ya penetrado hacia los Pirineos y se predecían días muy difíciles en lo sucesivo”.


A Eudón le sucedió su hijo Hunaldo, rodeado su territorio por francos, los asturianos de Alfonso I y los musulmanes desde el 711. Los francos trataron de poner al hermano de Hunaldo, Hatton, en el trono basko-akitano, pero Hunaldo lo derrotó y le sacó los ojos. Hunaldo se retiró a un monasterio cerca de Roma. Le sucedió su hijo Waifre en el 744.

Continuadores de Fredegario año 742: «…rebellatibus wasconibus in regione Aquintaiae » (se rebelan los baskones en la región de Akitania).

Carlos Martel no era de la familia real, por lo que la corona franca no podía recaer en sus hijos, sino en débiles reyes merovingios como Teodorico V y Childerico III. En noviembre del 751, Pipino, hijo de Carlos Martel, depuso a Childerico III y se hizo coronar en el Campo de Mayo de Soissons, siendo después proclamado por una asamblea de obispos, nobles y Leudes (grandes del reino).

El rey franco Pipinio y su hermano Carlomán, comenzaron una política expansionista para la toma de Baskonia-Akitania. Pipinio conocido como “el Breve” quizás por su estatura, no se sentía legitimado al no ser de familia merovingia y su padre sólo un “mayordomo” real (hoy diríamos Primer Ministro), por eso se hizo coronar por el Papa Zacarías, bendiciendo así una nueva dinastía real “por la gracia de Dios”, lo que supuso que, por primera vez en la historia, un Papa pudiera decidir quién era rey y quién no tenía legitimidad para gobernar, lo que marcó un precedente para la historia de Europa en general.

A cambio, Pipinio, entregó al Papa el Exarcado de Rávena, entonces recién conquistado a los germanos Lombardos. Los Exarcados eran territorios recuperados por el Imperio Romano Oriental desde su capital Bizancio, pero que estaban separados del mismo físicamente, pues se encontraban en el derruido Imperio Romano Occidental, división Imperial que existía desde Diocleciano (años 284-305). Ese territorio de Rávena, abarcaba también Roma, convirtiéndose el Papa gracias al llamado “Donativo de Pipinio”, en gobernante terrenal, jefe de Estado, precedente del Vaticano. El Papa Zacarías mostró su agradecimiento nombrando a Pipinio “Patricio Romano”, haciendo la ficción de que aún existía el Imperio Romano Occidental, como tanto gustaba en esos siglos.

Esta dependencia, sin embargo, no gustaba a la curia romana por lo que hasta el siglo XV sostuvo que los territorios pontificios ya habían sido dados por el mismísimo Emperador Constantino en el siglo IV al Papa tras curarle la lepra, retirándose luego el Emperador a su ciudad, Constantinopla (después llamada Bizancio, hoy Estambul).

Los baskones en un primer momento ofrecieron presentes a Carlomán y a su hermano Pipinio el Breve que habían atravesado el Loira en son de Guerra en el 745 (Crónicas francas continuadoras de Fredegario).
Pero Akitania-Baskonia siguió independiente, su rey o príncipe Waifre rompió su juramento, dio refugio al franco Grifo, que se había revelado contra su hermanastro Pipinio el Breve por la corona franca. Grifo o Grifón fue finalmente asesinado en el 753.

Por el sur, los musulmanes, tomaron ese año 753 la ribera baskona del río Arga hasta Pamplona tras derruir en un abrir y cerrar de ojos el Imperio godo. Los 100.000 godos (originarios del sur de Suecia y de lengua germánica) que entraron en la península para dominar a unos 6 millones de habitantes, tenían una serie de problemas, entre ellos la lucha por el poder de sus elites guerreras, el descontento de las clases medias-bajas por los privilegios de las clases altas y la persecución de los hispano-judíos (sefardíes), que harán que éstos ayuden a desembarcar a los musulmanes en la península pasándoles información.

La implantación del Imperio godo en la Península Ibérica fue epidérmica, superficial, como lo demuestra su caída frente al avance musulmán en muy poco tiempo, los pocos templos dispersos que dejaron (del siglo VI los primeros), las pocas monedas y tumbas encontradas que están lejos de los numerosos vestigios romanos.

Los godos llegaron a ocupar una emergente Pamplona entre el 681 al 683, siendo posteriormente expulsados por los naturales o baskones. El reyezuelo visigodo don Rodrigo (Rodil), alzado en armas para intentar ser aceptado como rey por los suyos, estaba sitiando Pamplona en el 711 defendida por las tropas de Eudón, príncipe de Baskonia, cuando entraron los musulmanes en la Península Ibérica. Un poderoso ejército irrumpió con fuerza en el sur de Europa, Tarif o Tarik llegó desde África en el 711 al mando de 7.000 musulmanes de etnia berebere (“imazigen” en su lengua), a los que se les unieron otros 5.000 venidos de Tánger, su objetivo final era la mismísima Roma, en lo que se ha llamado a veces “La Primera Guerra Mundial”, al llevar la guerra a tres continentes (Europa, Asia y África). Tarif dio nombre a la localidad gaditana de Tarifa.

El compilador árabe Al-Maqqri del siglo XVII, recogió documentación coetánea a la invasión musulmana de la península ibérica, entre ella el anónimo Ajbar Machma donde se dice que Rodil, un príncipe godo, “estaba lejos de la corte, combatiendo contra Pamplona” en la que llama “guerra contra los vascones”.


Los reyes godos Suintila, Recesvinto, Rodrigo, escribieron en sus crónicas, tras cada una de las siete compañas que emprendieron contra los vascos: “predomuit Baskones” (dominaron a los vascos), e incluso “Baskones vastavit”, “devastaron a los vascos”.

Las crónicas godas se parecen a las francas cuando hablan de: Irrupciones Vasconum; Vascones in montibus rebellants incursus; Vasconum Tarrac. Provinciam infestantium; Vascones ipsi, animorum feritate deposita; feroces Fascones in finibus Cantabriae perdomuit.

Y las crónicas francas: Vasconias depredatur; Pampilonam capit; partem Vasconiae occupat;Vascones una expeditione vastavit; Vascones humiliavit; cum omni exercitu Vasconiae partes ingreditur; feroce Uvasconum gentes debellatutus aggreditur etc. (Adolf Schulten)

Así Isidoro de Sevilla en “Historia Gothorum” (Chron.min.II, p.292) dice: “vasconum Terraconensem provinciam infestantium”, p.290: “irrupciones vascorum movit” y p.291 “gundamarus wascones una expeditione vastavit”.

Fredegario (Script. Rer, Meroving II p.129): “Teudebertus et Teuderius exercitum contra wasconis…” (...), p.148 “quod rebellione wasconorum”.

Hubo batallas en los reinados de los siguientes reyes godos: Leovigildo 581, Recadero 586-601, Gundemaro 610, Sisebuto 612-621, Suintila 621, Khindasvinto 653, Wamba 672-673 y Rodrigo 711.

Joxe Garmendia Larrañaga, “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea”: “Leovigildo en el 581 entra en la Vasconia ocupando Egea y Victoriaco (valle de Zuia) que debe ser el Vitoriano alavés: Leovigildus Rex partem Vasconiae occupat et Civitatem quae Victoriacum nuncupatur condidit". [El Biclarense]. Por el Norte, casi simultáneamente, atacan Chilperico y su duque Blada(s)tes con fracaso: Bladates vero dux in Vasconiam abüt, maximanque partem exercitus sui amisit. [Gregorio de Tours]. Estos datos nos dan la noticia del nacimiento de una Vasconia formada por las clásicas tribus vascas. Además, en relación a Álava, nos da el dato de que en la parte de Vasconia conquistada funda la ciudad de Victoriaco. También es interesante que en la expedición anterior de Leovigildo, conquistando Amaya, se habla de invasores de la Cantabria contra los que luchó el godo. No pudieron ser otros que los alaveses. Leovigildus Rex Cantabriam Ingressus, Provinciae pervasores interfecit, Amayam ocupat, opes eorum pervadit, et Provinciam in suam redigit ditionem (Biclarense). Durante los primeros años del nuevo rey Recaredo se producen irrupciones de los vascones sobre las tierras conquistadas por los godos como la del año 590. El año 593 ya no acude al concilio de Toledo el obispo de Pamplona, lo que quiere decir, que la ciudad estaba de nuevo en manos de los vascones.
(…) Uvamba Princeps feroces uvasconum gentes debellaturus aggrediens in partibus commorabatur Cantabriae... (San Julián). El Albeldense nos da la noticia expresando que Wamba se hallaba, cuando combatía a los vascones, en la Cantabria (entre La Rioja y Alaba). ...feroces Vascones in finibus Cantabriaeperdomuit...”


Como dice Julio Caro Baroja en su libro “problemas vascos de ayer y de hoy”: “no hay formas de origen visigodo, es decir, esa idea del aislamiento del País frente a los visigodos es una realidad que la toponimia confirma. Mientras por ejemplo en Castilla las formas de villa se dan en la época visigótica creando nombres como Villafáfila, Villarramiel, Villarramirelli y se usan los nombres visigodos en toda Castilla la Vieja, en Álava no hay restos”.

La frontera visigoda según J.M. Lacarra serían las montañas de Cantabria o la Sonsierra hasta Codes o La Herrera, ciudades fronterizas serían Olite, Revenga, Avalos, Briones, Cenicero o Alexanco en La Rioja. José Luis Orella Unzué en su libro “Historia de Euskal Herria. Tomo I” señala que los ataques godos a los vascones no son a “rebeldes” sino a enemigos poderosos que asaltan sus fronteras y asedian ciudades, son los visigodos los que sabemos se amurallan contra los vascones y no al revés.


Tampoco los hay en Bizkaia y qué decir en Gipuzkoa y sí de baskones como hemos visto. Luego la frontera entre los vascos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia, que abarcaba territorios de los antiguos autrigones hacia el Oeste hoy fuera de la misma: “La puerta de la cristiandad”, que físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro.

“Es el año 759 cuando Fruela (rey de Asturias) asiste, junto al obispo de Oca, en Valpuesta, a la fundación de un convento de religiosas en San Miguel del Pedroso, en las inmediaciones de Belorado. La vieja región autrigona se halla ocupada en parte por el rey asturiano por haberla conquistado a los musulmanes. En el convento abundan los nombres vascones de las monjas que serían seguramente alavesas, vizcaínas y burevanas: Amunia, Munía, Ximena, Uma, Munoza, Sancha, Auria, Andirazo, Anderkina, Gometiza, etc. Esta región era vascona y se había conservado libre, pues se sabe que los musulmanes no dominaron permanentemente más tierra hacia occidente de Nájera.
No se sabe dónde ocurrió la rebelión de ciertos vascones alaveses cuando acude Fruela (756-768) a reprimirla. Los vence, según la Crónica de Alfonso III, y hace prisionera a una joven, la vascona Munia, de la que tiene a su hijo Alfonso, futuro rey de Asturias. Vascones rebellantes superavit atque edomuit. Muniam quandam adolescentulam ex Vaseonum praeda sibi seruari praecipiens, posteam in regali coniugio copulauit, ex qua filium Adefonsum suscepit. Que se trata de una alavesa y de Alava se descubre cuando la misma crónica cuenta cómo el rey Alfonso el Casto, hijo de Munia, estuvo refugiado en Alava el año 785 donde los parientes de su madre (alabesa y baskona según las crónicas asturianas), porque le habían expulsado del Reino (de Asturias). "sed praeuentus fraude Maurecati, tü sui fzlü Adefonsi maioris, de serua tamen natus, a Regno deiectus apud propinquos matris suae in Alabam commoratus est. Este documento, nos dice tres cosas: que Munia, calificada antes de vascona, era, además, alavesa; que Alava estaba fuera del Reino asturiano, y que Alava era Vasconia, y, por tanto, su límite más occidental” Joxe Garmendia Larrañaga, “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea”.

Él último duque baskón-akitano, Waifre, luchó en el 763 contra Pipinio el Breve y Carlomán, perdiendo a orillas del Garona, donde los baskones contaban con tropas permanentes asentadas con sus propias familias. El duque baskón Uniberto tuvo que rendir juramento a Pipinio tras la derrota en Bourges, entonces capital de Akitania. En la misma crónica se señalan pueblos vascos "venidos a rendirse" desde más allá del Garona.

Pero siguieron las luchas, en ese mismo año 763 el conde baskón mandado por Waifre, Mancion, fue derrotado por los francos Galemanio y Australdo. En el 766 los francos volvieron a atravesar el Loira y los baskones pidieron la paz, algo parecido ocurrió en el 768. Las luchas entre Pipinio y Waifre fueron constantes, en ellas murieron numerosos baskones (waskones), las crónicas francas omiten la muerte de francos.

En ese 768 fue asesinado Waifre en el bosque de Ebola a manos de los francos que sobornaron a su guardia, y, su madre, 2 hermanas y nietos cayeron en manos francas, el desastre fue total y comenzó el dominio franco real sobre Akitania y el Norte del ducado baskón.

Murió poco después Pipinio el Breve, que dejó a su hijo Carlomagno Austrasia y el resto a su hermano Carlomán, salvo Akitania-Baskonia, que la dividió entre los dos.

LA CAÍDA DE BASKONIA y LA APARICIÓN DE LOS NABARROS

Quedó separada Akitania (Garona-Loira) con Toulouse desde la muerte de Waifre en el 768 y mandaba en ella Hunaldo II, éste estaba totalmente sometido con el pueblo akitano a Carlomagno, aunque no fue así al principio: Annales regni Francorum (año 769): “Hunaldous voluit rebellare totam Wasconiaus et Aquitaniam »

En la Baskonia continental (Garona-Pirineos) gobernaba un duque independiente de los francos y separado por primera vez de los akitanos. Carlomagno logró el sometimiento formal de este duque de Baskonia, Otsoa o Lupo II. Lupo II llegó a secuestrar al duque akitano Hunaldo para evitar con ello la separación formal de Baskonia y Akitania, pero Carlomagno reaccionó de inmediato, Eginardo, cronista del emperador Carlomagno, comenta: “Con la advertencia de que, si no se atenía a lo mandado, tuviera por cierto que penetraría por Vasconia en son de guerra y no se retiraría de ella hasta que se pudiese un término a su desobediencia. Aterrado Lupo por los emisarios del rey, entregó sin dilación a Hunaldo y su mujer, prometiendo sobre eso que ejecutaría cuando mandase”.

Se sucedieron 55 años de disputas contra el imperialismo franco, los vascos no se sometieron, incluso tras fuertes derrotas, incumplieron su palabra de rendición y se levantaron en continuas rebeliones que desesperaban a los francos y sus cronistas.

Fue probablemente éste el momento en el que la Baskonia peninsular (al Sur de los Pirineos) dejó de ser controlado por los duques baskones y cuando surgieron diferentes buruzagis baskones que eran los que realmente controlaban el territorio contra asturianos (que pasarán por ser el último reducto “godo”) y musulmanes: por un lado la comarca de Pamplona, Tierra de Deio (Deierri), la de Berrueza, Tierra Estella, los valles pirenaicos del Baztan, Salazar y Ronkal, por otra parte, eran tierras independientes cuando menos Alaba y los Castillos ("Alaba y Al Quila"), también la Bizkaia primigenia. La Bureba fue ocupada militarmente por los asturianos, que llegaron en el momento de máxima expansión hasta el río Baias , al Oeste de la actual Vitoria-Gasteiz, pero por breve tiempo.

“Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deeius est atque Berroza.” Crónica asturiana de Alfonso III el Magno (866-909), llamada también de Don Sebastián, pero que se refiere a Alfonso II el Casto (789-842).

La crónica del árabe Ibn Idhari, no deja dudas de la unidad vasca y de la independencia bizkaina (año 796): “Alfonso (se refiere a Alfonso II de Asturias) había pedido ayuda a los países vascos y a las poblaciones vecinas”. El relato de Ibn Al-Athir habla también de que: “Alfonso había logrado la ayuda del rey de Bizcaya, su vecino (…)”.

Es significativo que la primera vez que aparece escrita la palabra “Nabarra” es en las crónicas francas hacia el año 769, un año después de la muerte de Waifre, se trata de un texto de los Anales Tiliani, que hace referencia a las gestas de Carlomagno que sojuzgó a los “Hispani, Baskones et Nauarri” , siendo Pamplona “oppdium Nauarrorum”.

Ese mismo año 769 Carlomagno construyó junto a Burdeos la fortaleza de “Franciacum”, frontera entre baskones y francos.

Como señala el gran historiador nabarro Jimeno Jurio: “por los años 800 aparecen mencionados los nauarri. Los cronistas francos llaman así a los pobladores de la región que se extiende por la vertiente sur de los Pirineos occidentales. A este grupo humanos pertenecía Pamplona, oppidum nauarrorun. Desde los albores del siglo IX el apelativo nabarro designó, al menos en tierras norpirenaicas, el tellus o País situado en la vertiente sur del Pirineo y habitado por euskaldunes”.

Nabarra parece venir de la voz vasca "Nabar", "planicie entre las montañas" (según los prestigiosos historiadores Arnaud Oihenart o Arturo Kanpion entre otros).

Estos territorios que surgen como organizaciones independientes tras la muerte de Waifre, se empezarán a unir de nuevo tras derrotar a un ejército de unos 20.000 francos el 15 de agosto del 778 en la Gran Batalla de Orreaga-Roncesvalles . Según el historiador Jimeno Jurio, en esta batalla también podían haber participado gipuzkoanos, baskones del norte, bearneses, y gentes de Bigorre, como lo atestiguaría un documento lapidario de San Juan en Pasaia (Pasai Donibane).

Según la tradición franca, los 12 pares de Francia, las 12 familias más importantes del reino franco, habrían muerto en esta batalla, entre ellos el senescal de Carlomagno (el primero entre los caballeros): Eggihardo o Aggiardo y el famoso Roldán, prefecto de Bretaña y sobrino de Carlomagno. En esta batalla, un importante contingente de un ejército ligero, habría derrotado a otro desconocedor del terreno y que venía de una campaña contra los musulmanes y el asedio a Zaragoza. El estímulo baskón pudo ser variado, destacando la venganza por la muerte de Waifre o la quema de Pamplona, pero ante todo, sería una batalla por mantener su independencia y parar el avance del Imperialismo franco.

El mencionado Lupo II, “Otsoa” en euskara, 768-778, que por primera vez mandó sólo sobre Baskonia y no sobre Akitania, fue el buruzagi que derrotó a Carlomagno en Orrega-Roncesvalles en el 778.

Carlomagno se vengó de esta gran derrota sufrida creando fracciones territoriales en Baskonia-Akitania con numerosos Señores feudales al frente y alentando la división entre las principales familias akitanas y baskonas, nombrando a su propio hijo, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, rey de las mismas.
En el 781 dividió a los baskones y akitanos en cuatro: la parte oriental se llamaría ahora la Akitania primera con su capital en Bourges, la zona contigua a la costa sería la Akitania segunda con capital en Burdeos, Narbona sería la tercera zona con capital en la ciudad del mismo nombre. La cuarta sería Baskonia con capital en Euaze (antigua capital de Novempopulania), que abarcaría desde el Garona hasta los Pirineos, diferenciando Baskonia Ulterior (Garona-Adour) y Citerior (Adour-Pirineos), tal y como recoge el escudo del municipio de Saint Servent. La Baskonia Ulterior trató Carlomagno dividirla a su vez según su grado de romanización pero sin conseguirlo.

La Baskonia Citerior en realidad escapaba al control franco, al menos al sur de Dax, pues las propias crónicas francas hablan de revueltas continuas y de inestabilidad por la "perfidia" baskona. “Historia General del País Vasco” Manex Goyenetche comenta que: “Hacia el siglo VI, el eje Lescar-Aire constituirá una especie de frontera (marca) vigilada por un duque franco. Pero en la segunda mitad del siglo VIII, parece que los vascones habían extendido su control político y militar hasta el Garona, según el continuador de Fredegario: en al otro lado del Garona”. Incluso con el carolingio Luis el Piadoso (s. IX), Manex Goyenetche comenta que: “Dax jugaba el papel de ciudad fronteriza, de territorio fronterizo”.


Parte de los baskones de la zona de Toulouse, Fezensac, que quedaron dentro del ducado de Akitania, ahora separados de Baskonia, se alzaron en armas pidiendo su inclusión en el ducado de Baskonia en el 801 y quemaron a los gobernantes impuestos por el hijo de Carlomagno, Ludovico, que en represalia mandó un ejército e hizo lo mismo con los alzados al mando de Adalarico. Incluso en la zona norte de Baskonia, como es Toulouse, los francos tenían serios problemas para controlar el territorio en estos años.

Eginardo, cronista del emperador Carlomagno comenta: “Amplió... ciertamente el reino de los Francos... Ya que, sin anteriormente este se limitaba a la parte de la Galia que se extiende entre el Rhin y el Loira, y el Poniente y el mar baleárico, ya parte de Germania… él, mediante las guerras referidas, se anexionó Aquitania y Vasconia y toda la altura del monte Pirineo, y hasta el río Ebro, el que naciendo en territorio de los Nabarros y tras discurrir por los fertilísimos campos de Hispania, se derrama en el mar baleárico bajo las murallas de la ciudad de Tortosa; luego toda la Italia…”

Carlomagno fue el más grande de los reyes francos y el más grande de los reyes desde la caída del Imperio Romano Occidental siendo elevado a “Patricio romano” como su padre, y a “Emperador” y a “augusto”, títulos romanos que en principio sólo correspondían al Emperador de Bizancio y que supuso la ruptura definitiva entre el derruido Imperio Occidental y el Oriental, donde el Imperio creado por los romanos, aunque totalmente helenizado, se mantuvo varios siglos más, y donde a todos los Occidentales se les llamará con desprecio y desde entonces: “francos”. Además supuso la separación definitiva entre los cristianos Ortodoxos Orientales y los Católicos Occidentales que quedaron bajo la guía espiritual del Papa romano.

“(Carlomagno) Expandió los distintos reinos francos hasta transformarlos en un Imperio al que incorporó gran parte de Europa Occidental y Central. Conquistó Italia y fue coronado Imperator Augustus por el Papa León III el 25 de diciembre de 800 en Roma. De este modo sucedía al Imperio Bizantino como protector de la cristiandad. Ante la indignación inicial de Constantinopla (Bizancio), en 812 se firmó un acuerdo entre los dos mandatarios, y de nuevo hubo dos emperadores en Europa, uno en Oriente y otro en Occidente” .

Los francos escribirían la famosa canción de gesta sobre la batalla de Orreaga-Roncesvalles conocida como la "Chanson de Roland" sobre el año 1100, considerado el primer texto en francés, es el conocido como “manuscrito de Oxford”, donde los vascos se convierten en sarracenos (musulmanes) y los francos son maravillosos caballeros católicos, aunque cuando va a morir Roldán dice:
“Los filos de Durindana
al vascón no le han mellado,
ni este fuerte y duro acero
pudo resistir su brazo.
Estando en estas congojas,
Alzó los ojos llorando,
Y por una cuesta arriba
Huyendo vio a Carlomagno:
Solo, triste y sin corona,
De sangre bañado, Y al dolor de verlo así
¡muerto cayó del caballo!”.


Carlomagno murió en el 814. Su idea fue la de dividir el reino según las costumbres francas, pero sólo uno de sus tres hijos legítimos le sobrevivió, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, que carecía del vigor del padre. La nueva dinastía franca será conocida como “carolingia”, en honor a Carlomagno.


LA CREACIÓN DEL REINO BASKÓN DE DE PAMPLONA

"El vascón calzaba botas con espuelas, guerreaba con armas ligeras, escudo redondo, cabeza descubierta, era el ejército de choque del duque vascón, permanente en Bourges y plazas fuertes fronterizas, donde vivían con sus familias" B. Estornés Lasa.


El ducado de Baskonia no se libró del vasallaje al reino franco, tenía en Lupo Sancho I o Antso Otsoa (778-812) a su nuevo “príncipe de los Baskones”, pero fue criado en la Corte franca.

El hijo da Carlomango, Ludovico, entre el 810 al 812 llegó a vivir en la misma Pamplona que controlaba con la ayuda de familias baskonas como los Belasko, favorables a los “carolingios”. Pero otros buruzagis dominan amplias comarcas sur pirenaicas que hemos mencionado.

Ludovico Pío se presentó ante su padre Carlomagno vestido “a lo baskón”: "túnica corta, ceñida y redonda en su remate inferior, con las mangas extendidas por las manos, con perneras (calzas) extendidas (largas), con botas rematadas con espuelas, llevando en la mano una lanza" Aimonio lib. 5, cap. 2

El duque baskón, Lupo Sancho I, llegó a participar con un ejército vasco en la toma de Barcelona al mando de Pipinio, el hijo de Ludovico, luchando contra los musulmanes, siendo ésta la marca Hispánica franca, lo que era lo mismo: la frontera o limes cristiana impuesta por Carlomagno y los posteriores reyes carolingios, de donde viene la palabra “marqués”, que era el terrateniente fronterizo, al estilo de las "limes" romanas con los “bárbaros” .

Las tropas franco-baskonas no pudieron tomar Huesca ni Tortosa que siguieron en manos musulmanas. En esta guerra participaron tropas baskonas al mando del duque baskón Lupo Sancho junto a sus aliados tradicionales de los akitanos, pero siendo los francos los que mandaron en la expedición.

Sancho Lupo I murió en el 816, las crónicas carolingias seguían hablando de príncipes vascos que "usurpan el principado fraudulentamente". Baskonia volvía a estar en lucha por su independencia contra los francos. La Crónica de Moissac relata una tentativa de elegir rey en el año 816: “Así pues, los vascones rebeldes eligieron como príncipe a Garsimiro, pero perdió la vida el segundo año de su reinado y con él perdió igualmente el principado fraudulentamente usurpado”.


Debido a estas sublevaciones, Ludovico Pio decidió escarmentar a los vascos que seguían alzados en armas al mando del hermano mayor de Lupo Sancho I al Sur de la Dax (Akize ), se trataba de Semen Lupo con su ejército, según narran las propias crónicas francas. Con ello Ludovico o Luis buscaba también restituir el honor de su padre. Mandó un ejército con su hijo Pipinio al frente que entró en Pamplona que también se había rebelado, y nombró gente fiel a sus intereses entre los Belasko, a los que las crónicas musulmanas llaman "galos" (probablemente sólo por su afinidad franca), escarmentó a la población y regresó por Orreaga-Roncesvalles sin que los vascos se atrevieran a enfrentárseles, pues usaban a los rehenes capturados en Pamplona como escudos humanos. Un valiente baskón se adelantó y los increpó, fue capturado y ahorcado, según narran las crónicas francas.

En la frontera norte, el duque de la Borgoña durante 40 años, Singuin o Sihiminum (812-814), fue nombrado por Ludovico Pío nuevo duque de Baskonia y acto seguido se sublevó con toda Baskonia continental, la Ulterior y la Citerior, en pie de guerra. Otsoa Semen, Singuin o Semenones-Jimeno-Ximeno se declaró independiente del poder franco al que intentó derrotar de nuevo en Roncesavalles-Orreaga en el 812, murió sin poder llegar a ser entronado como conde baskón por los naturales.

Le sucedió al mando del ducado baskón su hijo García o Gartzea Eneko (Eneko el “joven”), que aparece escrito como "Garsiminnicum", García Ximénez o Iñiguez (816-819), duque baskón, pero fue derrotado por los francos en el 818 y tomó el mando su primo Lupo u Otsoa Zentulo "el vasco".

En el 819 Pipinio, el nieto de Carlomagno, tuvo que reprimir otro alzamiento baskón, Annales regii: “Pipinio hijo del emperador, penetró en Vasconia con su tropa, siguiendo órdenes de su padre y pacificó la provincia tras aplastar a todos los que se había rebelado, de tal manera que no quedó ni un solo rebelde o insubordinado”.

Otsoa III Zentulo "Wasco" (819-823) luchó en ese mismo año 819 poco después contra los duques de Toulouse, Berenguer y Warin, siendo derrotado, después apresado y condenado al destierro. Zentulo el “vasco” fue derrotado de nuevo en el campo de batalla por los francos al mando de Pipinio con un importante ejército.

Pipinio inventó nuevas denominaciones para Baskonia y creó pequeños condados semifeudales: del Garona al Atturri o Adour (antes Baskonia Ulterior) será llamada ahora “ducado” de Baskonia y al sur del Atturri hasta los Pirineos (Baskonia Citerior) será llamará "condado" de Baskonia. Pipinio puso al mando del "condado" de Baskonia a Aznar Sancho (Azenari).

“La vasconia septentrional se regía entonces por un príncipe (Sancho Lupo) designado por el emperador, cuya autoridad se extendía teóricamente hasta la ribera del Ebro y prácticamente al menos a la parte norpirenaica, se ejercía mediante condados feudales, Commiges, Bigorre, Bearn etc. Pero hay noticias de que la sumisión a Carlomagno había sido puramente formal y que, durante el reinado de su hijo Ludovico Pío, había continuado la resistencia vascona en forma de insurrecciones periódicas”.
(…) “Ya en el siglo IX los vascos de Pamplona pretenden emanciparse de la tutela carolingia varias veces, en el 812 Ludovico Pío envía una expedición punitiva; en el 816 a la muerte de Lupo-Sancho fracasó una nueva tentativa y en el 819 se sofoca por Pipinio” (…) “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

La lucha contra los francos continuó hasta que en el 824 tuvo lugar la segunda Batalla de Orreaga-Roncesvalles, donde los baskones se unieron en torno a un buruzagi, Eneko Aritza y su familia, que llegarán a dominar de nuevo y poco a poco toda Baskonia, vasca en idioma y cultura.

En ese año 824 Pipinio armó a un nuevo ejército franco al mando de los condes Eblo y Aznar, que cruzó los Pirineos con la intención de “restaurar el orden”. Eblo y Aznar entraron en Pamplona sin aparentes dificultades, escarmentaron con la horca a muchos habitantes para evitar ser atacados por la retaguardia, nombraron abades y gobernantes fieles a los francos de nuevo.
A la vuelta, recorrieron el mismo camino que Carlomagno, por Ibañeta y por Luzaide-Valcarlos. Eblo y Aznar fueron atacados y apresados donde antes fuera derrotado el ejército de Carlomagno, en la zona de Valcarlos-Luzaide a Garazi (Sant Jean de Pie de Port), las familias vascas de los Ximeno, Garsea o Belasko (ahora contra los francos) fueron los que los derrotan y los que en realidad dominaban el territorio llamado por los francos: Nabarra.

Aznar Galíndez era el antiguo conde del Aragón primigenio al que Eneko había desposeído de sus tierras poniendo al frente a su propio cuñado Galindo “el Malo”. Aznar fue dejado en libertad y mandado de vuelta al reino Franco mientras que Eblo fue entregado al emir de Córdoba, otro Abderramán, este Abderramán II , como signo de alianza.

Estamos en el año 824 y fue conocida como la “Segunda Batalla de Roncesvalles”. En esta batalla destacó Eneko Aritza Ximeno (al que también se le llama Iñigo Iñiguez Aritza o “Arista” al latinizar el nombre, o Eneko Enekones), de alrededor de cincuenta años, que contará en la batalla con sus hermanastros musulmanes del sur baskón, los Banu Casi, antiguos terratenientes baskones desde la época romana que se cambiaron de religión y que harán de tapón con el emir de Córdoba, lo que dio, sin duda, un respiro a los “nauarri”.

“Por lo que a la Vasconia surpirenaica se refiere, se sabe también que los musulmanes tomaron Pamplona varias veces durante el siglo VIII, pero acabaron reconociendo, mediante pactos y tributos, la soberanía de los cristianos de la “frontera superior”.
(…) Los emires de Córdoba reconocieron el carácter soberano del rey de Pamplona a cambio de tributos. No era el rechazo de esa soberanía sino la negativa a pagar tributo la que durante el siglo IX provocó que varias veces la tierras vascas y las de los Banu-Casi fueran devastadas por los ejércitos del emirato cordobés” “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

Las crónicas francas hablan de un Singuinum, Sigrinum o Sihiminum que era “duque” de Baskonia (probablemente un buruzagi emparentado con la nobleza baskona como denota su nombre), traducido modernamente como Jimeno (o Ximeno), apodado “el Fuerte”, que en el 781 defendió su fortaleza en el valle de Salazar-Zaraitzu contra la afeiza del califa musulmán Abderramán I que atacó Calahorra, Viguera, Logroño, Deio, Pamplona, Elo y Lumbier. Según el códice de Roda, habría venido huyendo del poder franco para instalarse de Tierras de Deio (Deierri) sobre el fatídico año 768. Se trataría quizás del abuelo de Eneko Aritza (su padre sería Eneko o Iñigo Ximenez) que controlarían también las tierras de Berrueza .

Serían también tierras de los Aritza o Ximeno las cuencas de los ríos Irati y Aragón, el Valle de Salazar, Aezkoa, Urraul, el Valle del Ronkal, Ansó y Navascués, donde se encuentra el monasterio de Leire, cuna espiritual del nuevo poder baskón, refugio contra los ataques musulmanes y donde descansan los restos de los primeros reyes nabarros. Según un documento, Eneko Aritza pasó parte de su infancia o juventud en la Baskonia continental aprendiendo a guerrear, en Bigorre, lo que probaría una vez más la gran relación norte-sur de Baskonia y de su hija, el reino de Pamplona-Nabarra.

En todos estos siglos los baskones fueron independientes gracias a su resistencia al imperialismo godo, musulmán y sobre todo franco. No existe constancia documental de suceso bélico alguno interno entre vascos o baskones entre el 476 y el 824 ni posteriores, año de la creación comúnmente aceptada del reino de Pamplona-Nabarra, por lo que una conciencia nacional y un interés común en la defensa del territorio, riquezas y gentes frente a diferentes invasiones, debieron de ser las razones que nos llevaron a todos los vascos a aunar esfuerzos y crear un Estado vasco o nabarro.

José María Lacarra “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media” comenta que para el siglo XII “Las presiones exteriores acentuarán la unión y contribuirán a formar la conciencia nacional (nabarra)”.

Como dicen varios historiadores en el libro “Historia de Euskal Herria” : “Si bien tradicionalmente la historiografía ha considerado como imposible que en la Edad Media surgieran “conciencias nacionales” ni “sentimientos nacionales” por el escaso desarrollo que presentaban entonces las estructuras políticas, económicas e ideológicas, últimamente tal consideración va perdiendo terreno a favor de una nueva concepción de los fenómenos de identidad colectiva nacionales cuyo nacimiento se tiende a datar cada vez más en fecha más temprana (siglos VIII y IX). En el caso de Vasconia (incluido Caro Baroja), esta nueva aproximación al problema del nacimiento de las primeras entidades políticas basadas en la existencia de una conciencia grupal encuentra una perfecta adecuación con la aparición en las fechas apuntadas del Ducado de Aquitania (y Baskonia) y el Reino de Pamplona (o Nabarra).”

EL EUSKERA Y EL REINO DE NABARRA

“Nafarroak orduantxe galdu du bere independentzia eta beraz, euskarak galdu ditu bere erregeak, euskarari lagundu ahal izango lioketenak. Beraz, euskara gelditu da modernitatearen hasieran bere alboko hizkuntzek dauzkaten laguntzak gabe”. Joxe Azurmendi (Ur, Su, Lur. Dokumentala.1999).


Los nombres de todos los reyes navarros no dejan lugar a dudas sobre su origen baskón. Así, desde Eneko Aritza, a su hermano Garçea Ximeno o su hijo Garçea (“el joven”) Eneko, aunque romanzados o latinizados como “Iñigo” y “García”. La familia “Ximena” de las dos primeras ramas de reyes de Pamplona-Nabarra es una voz también euskara, aun conservada en Bizkaia en la población “Xemein”. El valle de Anso (hoy dentro de Aragón), era un valle pirenaico dominado por los Ximeno en el siglo IX y cuna de esta familia que dará el nombre más repetido de los primeros reyes de Nabarra: Antso o Sancho. Así lo explica también Tomás Urzainqui en su libro “Navarra Estado europeo”: “Los reyes de Pamplona y sus familias como se puede comprobar en el Códice de Roda del año 992, escrito en su palacio, se denominaban con nombres en euskara, lo que significa que ésta era la lengua cotidiana y palacieaga”

Pero la importancia de los reyes de Nabarra sobre el euskera no está en tener un origen baskón, si no en crear el paraguas político que explica la subsistencia del idioma vascón hasta el presente. Dos personas influyentes y grandes conocedoras del tema como eran Antonio Tovar y Koldo Mitxelena, en una ponencia de 1968 lo tenían claro: “La lengua vasca se conservó probablemente porque los vascos como los cántabros se rebelaron contra los invasores y no llegaron a ser incorporados a los reinos francos y visigodos”.

El paraguas político vital para su subsistencia y florecimiento que dio el reino de Nabarra al euskera es una cuestión en la que coinciden todos los historiadores. Así lo recoge el historiador nabarro A. Iribarren (s. XX) al comentar que el rey navarro Sancho III el Mayor (1005-1035) dejó a su primogénito “toda la población euskara”, y Arturo Campión (s. XIX) en su libro “Nabarra en su vida histórica” sobre el mismo rey sentenciaba: “Es de alabar que el rey mantuviese la cohesión, del elemento euskariano, poniéndolo debajo de un mismo cetro”. El medievalista bizkaino Anacleto Ortueta (siglo XX) sobre este gran rey europeo dijo: “Sancho III el Mayor eligió sabiamente las fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Navarra fueron los geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a él vivimos como pueblo”.

No es un pensamiento exclusivo de los historiadores nabarros. El historiador español más influyente del siglo XX, Menéndez Pidal, era de la misma opinión: “(Sancho el Mayor) quiso unificar un gran reino navarro, predominantemente vascón por su lengua” y escribió en "España y su Historia" sobre el mismo rey: “reparte sus estados entre sus cuatro hijos, apareciendo como uno de los más audaces estadistas estructuradores de fronteras y de pueblos, dejando al primogénito García (Gartzea) el solar de la dinastía, el antiguo reino de Navarra, homogéneamente vascón por su lengua”.

En otro documento de unos pocos años después y reinando el nieto de Sancho III, aparece la situación del euskera como lengua de la Corte real, se trata de una donación de 1060 que, según Mateo de Anguiano en "Compendio historial", demuestra que "los reyes de Navarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como lengua personal y natural".

En 1167 se dio un gran giro en el tema lingüístico con la llegada al trono de Sancho VI “el Sabio” (1150-1194), el cual llamará al euskera “la lengua nabarra”. Se trata de un documento del obispo de Pamplona y el conde Bela, los cuales dejan escrito que el euskara (al que llaman “lingua navarrorum”) es el idioma nacional de los nabarros, es decir, del Reino de Nabarra. Pactaban sobre la hacienda de Arimeria perteneciente al Santuario en honor a San Miguel de Excelsis de Aralar cuya vaquería se comprometía el conde de Alaba Bela a cuidar gratuitamente, firmando como se recoge en el archivo de Santa María de Pamplona:

“Erit autem talis differncia inter Orti Lehoarriz et Açeari Umea et successores eorum, quod Orti Lehoarriz faciet tu lingua Navarrorum dicatur unamaizter et Açceari Umea faciet buruçzagui, quem voluerit” (Goñi Gaztambide, Colección Diplomática de la Catedral de Pamplona, 1997 Tomo I, Doc 305, pág. 269). Traduce el analista José Moret (s. XVII): “Y será con esta diferencia entre Orti Lehoarriz y Aznar Umea, que Orti ponga, como se dice en la lengua de los navarros, un Maizter (Mayoral de Pastores en euskara) y Aznar Umea un Buruzagi (Mayoral de peones) a quien quisiere”. Por tanto hablar en nabarro es hablar euskara.

Con este rey, el reino pasó a llamarse “reino de Nabarra” frente a “reino de Pamplona” anterior. “Nabarro” pasó de ser equivalente a “euskaldun” a ser la denominación nacional. Desde época franca (s. VIII) se llamaba nabarros a los naturales del Reino de Pamplona, pero sólo a los que hablaban euskara (casi todos, no así a los de territorios baskones recuperados a los musulmanes que no supieran el idioma nabarro), para finalmente, con Sancho “el Sabio” llamar a todo el territorio Nabarra y nabarros a todos sus habitantes (sepan o no euskara), tal y como recogen grandes historiadores como Jimeno Jurio, Yaguas y Miranda o Ricardo Cierbide.

Poco después, en otro documento, se puede observar que el euskera o la “lingua navarrorum” no es sólo el idioma del pueblo, sino es el idioma de comunicación de su élite de gobernantes e incluso elevado a nivel internacional. En el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain” de 1177 entre el rey de Castilla Alfonso VIII y Sancho VI “el Sabio”, en el cual se dice, tal y como recoge Tomás Urzainqui en su libro “La Navarra Martítima”: “La lengua de la delegación Nabarra es el euskara”. Al laudo de 1177 acudieron por Navarra Pedro de Artajona Obispo de Pamplona, 3 tenentes y 3 juristas, por tanto, de los más altos cargos del reino.

El historiador del rey de Castilla Alfonso VIII, Rodrigo Ximénez de Rada (finales del s. XII- principios del XIII) pero natural de Gares-Puente La Reina, nos habla también del vigor de la lengua nabarra: “También en la Navarra, llamada de otra manera cántabra, que comúnmente dezimos bascongada, la cual ere su natural y materna lengua”.

La llegada al trono de Nabarra de reyes gascones y franceses (del siglo XIII en adelante), no parece que afectó al idioma nabarro en su uso como veremos. Se podría pensar, sin embargo, que fue insuficiente su implantación como idioma administrativo cuando el latín va dejando paso a los idiomas romances, pero esto no parece atenerse a los hechos reales. Así, la utilización administrativa del euskera en el plano público se deriva también del Fuero General vigente desde el siglo XIII, donde las diferentes pechas o impuestos tienen nombres en euskera que nos dicen que el uso de esta lengua era la empleada en su recaudación por los funcionarios públicos del reino .

Tal y como señala Tomás Urzainqui en su libro “Navarra Estado europeo”. “El euskera lo hablaba como lengua principal la clase dirigente y no sólo la generalidad del pueblo, los altos cargos de la administración, los miembros del Consejo Real, de los Tribunales de Justicia, la Corte Mayor y audiencias reales, los vocales de la Cámara de Comptos (órgano de control de los gastos del Estado, existente con Sancho VII “el Fuerte”, s. XII), los escribanos reales o notarios” Sigue en el citado libro Tomás Urzainqui: “Las cartas particulares que se cruzaron Zalba ya San Martín (en euskera), dos altos cargos en el gobierno del rey Carlos III El Noble, a principios del siglo XV, demuestra cual era la lengua empleada por la clase gobernante en el reino de Navarra, aunque los documentos oficiales o públicos estuvieran redactados en latín o lenguas romances”. Martín de San Martín era maestro de fianzas y secretario del rey, probablemente de la zona media. Matxin de Zalba era tesorero de la reina y secretario real, natural de Pamplona.

Desde el Imperio Romano se produjo una fuerte implantación como lengua escrita del latín en todo acto oficial, tanto en la administración como en la religión. Tras la caída del Imperio Romano se impuso en toda Europa la transmisión del latín como lengua de una elite frente al iletrado pueblo que no lo entendía. Pero en la Edad Media los romances euskaros, como lo eran el romance nabarro o el gascón-bearnés, fueron sustituyendo al latín en la administración dentro de nuestro reino, frente al idioma del pueblo nabarro, la “lingua navarrorum”. El euskera tuvo dificultades con la grafía al ser una lengua no latina -ni siquiera indoeuropea, siendo la única lengua nativa europea conservada-, pero no es una cuestión de relevancia, pues desde el siglo XVI es una lengua literaria.

La imprenta -empleada por primera vez en 1455 por Gutemberg-, llegó a Baskonia en 1489, pero hasta 1495 no se imprimió el primer libro en Pamplona –por tanto cuando aún era libre-, pero su introducción y uso fue muy paulatino. En España, por ejemplo, la primera obra impresa fue "Sinodal de Aguilafuente" de Juan Párix de Heidelberg en 1472 en Segovia y el primer libro impreso en inglés fue “Recuyell of the Historyes of Troye”, elaborado en 1475.

Hasta entonces, casi todos los libros se publicaban en latín, después, gracias a la imprenta y el abaratamiento de costes que supuso (aunque seguían siendo muy caros), se pudo sacar la literatura de debajo de las sotanas. Pero todavía, por ejemplo, los filósofos Spinoza (Holanda 1632-77), Leibniz (Alemania 1646-76) o Hobbes (Inglaterra 1588-1679) y matemáticos y científicos como Copérnico (Polonia 1473-1543), Kepler (Alemania 1571-1630), Linneo (Suecia 1707-1778) o Newton (Inglaterra 1647-1727), escribieron sus obras en latín, pues consideraban sus lenguas vernáculas de plebeyos, irreductibles a las reglas del latín y de las ciencias, incluidos los idiomas romances, los cuales se veían superiores a otros idiomas por su proximidad al latín; así Inglaterra, por ejemplo, dejó de usar en sus tribunales el francés en 1362 por el inglés -durante la Guerra de los 100 años contra Francia-, hablado hasta entonces por el pueblo y menospreciado por su clase dirigente.

Por tanto, la imprenta, la apertura de ideas del renacimiento y sobre todo la aparición del protestantismo, hicieron que se empezaran a escribir algunos libros en los idiomas romances por su parecido con el latín, para así poder llevar el conocimiento al pueblo, luego les tocó a los idiomas con Estado propio como era el euskera en la parte libre de su territorio y después al resto de culturas minorizadas, como era el caso del euskera en la parte ocupada de Nabarra.

El primer rey tuvo Baja Navarra tras la invasión de todo su territorio peninsular fue el Albret Enrique II “el sangüesino”, llamado así por haber nacido en esta villa como el gran rey Sancho I Garcés (905-925): “Los Albret (o Labrit), señalaron que el primogénito sería criado en el idioma del reino de Navarra en la lengua de aquel”, Peio Esarte, historiador.

No es baladí observar que los primeros libros escritos en euskera sean dentro del reino de Nabarra que sigue libre en Baja Navarra y el Beárn, es decir, en el Estado euskaro o baskón que amparó el nacimiento de la literatura vasca. Un bajo nabarro libre, el cura Bernard Etxepare escribió "Linguae vasconum primitiae", primer libro escrito en euskera, que vio la luz en 1545 y que contó con la ayuda del rey de Nabarra Enrique II “el sangüesino”. El primer libro impreso en ruso e irlandés datan de 1564 y en eslavo de 1587, por ejemplo.

En 1571, el también cura, el labortano de Beraskoitz Joanes Leizarraga, por mandato de la reina nabarra Juana III de Albert (hija de Enrique II y Margarita de Valois o “de Nabarra”) y el sínodo de Pau, tradujo el Nuevo Testamento al euskera. Tampoco es baladí constatar que reina y cura eran protestantes (calvinistas hugonotes tras abjurar de la religión católica en 1559). La primera Biblia en alemán, por ejemplo, es del año 1522 traducida del griego por Lutero –usando como base también a Erasmo-, en realidad, como en el caso de Leizarraga, sólo tradujo el Nuevo Testamento. La primera Biblia al francés la mandó publicar pocos años antes Margarita de Valois hermana del rey de Francia Francisco I y reina de Nabarra al estar casada con Enrique II “el sangüesino”. Lo hizo desde su Corte en Nerán, cuna del renacimiento junto a Florencia según comenta incluso William Shakespeare. Margarita “de Nabarra” fue la primera mujer renacentista.

El historiador por Cambridge y Oxford y gran conocedor de la época Jon Oria Oses (Lizarra-Estella 1931) comenta al respecto: “La obra de Detxepare prueba que el Euskara, y no el francés o el español, era la lingua navarrorum para la corte humanística de Nerac (capital de Albret a donde habían tenido que huir los reyes de Nabarra tras la invasión de 1512 además de Pau), lo cual se corroborará de nuevo con la primera traducción a la lengua vernácula del Nuevo Testamento, por Joanes Leizarraga durante el reinado de la hija de Margarita, Juana de Labrit.
Debe reconocerse que la impulsora del movimiento vasco dentro del Reino de Navarra fue Margarita, al atraer a multitud de humanistas a su Corte, ya que el movimiento renacentista no sólo promovió el retorno a las fuentes clásicas del arte y de la literatura europea, Grecia y Roma, sino también el desarrollo de las lenguas indígenas para expresarse creativamente; en nuestro caso fue el euskara, aunque se nos hayan perdido la mayoría de los manuscritos y textos”.


Aunque reducido al campo religioso, la escuela de Sara (Lapurdi) supuso un movimiento literario importante dentro del siglo XVII. Los curas de Sara, Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) y Ziburu, bajo el amparo que les daba el rey Enrique III “el bearnés” (nieto de Enrique II e hijo de Juana II), rey de Nabarra y después también Francia (donde era llamando “el nabarro”), se juntaban en un convento franciscano para criticarse mutuamente los trabajos que escribían antes de publicarlos, formando un círculo de autores que trabajó en estrecha colaboración. En torno a ella se agruparon hombres tan capaces como Pedro Agerre Azpilikueta “Axular”, autor de la obra cumbre en euskera “Gero” (1643), que tuvo que conseguir el permiso explícito de ejercer la labor sacerdotal de Enrique III de Nabarra por quedar su pueblo Urdax en la parte invadida por España en 1512, con el argumento por parte del rey de que el reducido reino era de todos los nabarros.

Etienne Materre, franciscano, francés y euskaldun-berri, escribió “Doctrina Cristiana” en 1617, primer libro en prosa en euskera y coincidiendo casi con la ocupación militar francesa de Luis XIII de las “Cortes” nabarras de Donapaleu y las bearnesas de Pau que integra por la fuerza en Francia y que cortaron de raíz y en breve tiempo el euskera literario. Por tanto, la pérdida definitiva del reino de Nabarra provocó un parón de siglos en la publicación de libros en euskera, los cuales se pueden contar con los dedos de las manos frente al gran número y materias iniciales que abarcaron hasta libros científicos hoy perdidos (como el escrito por el zuberotarra Jackes Bela), lo que alejará al idioma nabarro del mundo literario y científico. Es más, durante la Revolución Francesa (1789), los 90 libros escritos hasta entonces en euskera fueron quemados.

Antes de la conquista del reino de Nabarra, la situación del euskera poco tenía que ver con el posterior desprecio de las clases dirigentes llegadas con el duque de Alba y constante ataque hacia la “lingua navarrorum”, sirva como resumen este entresacado al respecto de las zonas bilingües del reino nabarro del libro “El euskera en Navarra” del gran historiador de Artajona Jimeno Jurio: “Podemos afirmar que la Ribera de Alta Navarra, de Alaba y de Aragón limítrofe a éstas, pasaron por ciclos proto-vasco, vasco-céltico, vasco-latino, vasco-árabe y vasco-románico desde los siglos IX-X hasta nuestros días (los godos apenas tuvieron repercusión en el complejo idiomático de la comarca). En este último ciclo, el vasco-románico, también hay que hacer dos distinciones: un primer ciclo vasco-romance medieval marcado por el respecto y el mestizaje vasco romance navarro con mozárabe, y un segundo ciclo a partir del siglo XVI con la pérdida del reino navarro, donde el euskera, el idioma propiamente navarro, es menospreciado y apartado de la vida social por el idioma de conquistador: el castellano.” El gipuzkoano e historiador del rey español Felipe II el mondragonés Esteban de Garibay (s. XVII) llamó al euskera lengua Navarra.

La opinión de Julio Caro Baroja acerca de la frontera de los territorios de habla euskérica en la Edad Media es que es la misma que en el año 1587, siglo XVI en el que fue totalmente invadido el reino baskón de Nabarra en su territorio peninsular y donde comienza un nuevo retroceso del euskera. El historiador ronkalés Estornés Lasa en su libro “Lo que No nos enseñaron”, señalaba cómo en ese año 1587, según un documento de la Diócesis de Pamplona que se conserva en el Seminario de Vitoria y hecho público por Manuel Lekuona, que los pueblos que vivían en euskera en Alta Navarra eran 451 frente a los 58 romanzados. De éstos, la mayoría cuando no todos, en realidad eran bilingües. Así, el vicario de Sangüesa y Lumbier, el licenciado Lubián en el siglo XVI escribe significativamente: “no hay ningún lugar ni Ciudad nin villa en este Reyno en que no haya baskongados (en su significado histórico de vasco-parlantes o euskaldunes)”, incluido el Sur.

Es revelador de la presencia del euskara en el sur del reino de Nabarra el texto judicial de un pleito que en 1540 describe el comentario del agricultor Pedro Petillas sobre el veterinario zamorano que trabajaba en la capital ribera (Tudela): “no se hablar ni entiende vascuence porque es natural castellano (…) por no entender suele buscar un intérprete y que en ello pasa trabajo y que le vendría muy bien saber hablar vascuence para recibir a los que va a su casa”, en ese mismo texto judicial se afirma que el euskara es “la lengua de la tierra”.

El político y ministro del interior del último Gobierno Vasco libre, Telésforo Monzón, sentenciaba: «Resulta ridículo e indignante oír hablar de que Nafarroa... ya vendrá, ya se incorporará, ya se sumará a las instituciones vascongadas. Nafarroa no tiene por qué venir a ninguna parte, ni incorporarse a nada, ni sumarse a nadie. A Nafarroa le corresponde estar y ser (Egon eta Izan). Nafarroa es Nafarroa. Nafarroa comienza en las playas del Cantábrico, que es el mar de Nafarroa. Nuestra lengua es la "Lingua Navarrorum". El arrano beltza da sombra a todos los vascos de la tierra. Iruñea es la capital de Euskal Herria entera. Una sola consigna suprema, un solo grito por encima de todos los otros: Gora Nafarroa Batua!».

“La cultura y folklore vascos están también en riesgo de desaparición. Si la región vasca continúa siendo un apéndice de España (Francia), es muy probable que se desvanezca completamente. ¿Cuál es la única fórmula que puede salvarlo? Un Estado vasco, en el que todas sus instituciones de autogobierno – la burocracia, el sistema educativo, los medios de comunicación – sean puestos a su servicio”. Hillel Halkin, THE JERUSALEM POST 10 Feb. 2005


ORÍGEN DE BIZKAIA

Las viviendas alto medievales de Bizkaia

Bizkaia era una comarca más englobada en el Sur del ducado de Baskonia, al menos durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y su hijo Eudon I el Grande (años 670-734). Cuando el ducado de Baskonia cayó en la anarquía tras la muerte en el 768 de su duque Waifre a manos de los francos, surgieron diferentes fuerzas regionales. La más importante fue la creada al sur de Baskonia de los llamados “nauarri”, que ya aparecen documentados en las crónicas francas sólo un año después, en el 769, en torno a ellos se creó el reino de Pamplona-Nabarra, que fue aglutinando todas las fuerzas baskonas hasta volverlas a englobar en los siglos X y XI.

Las tumbas de ésta época en Bizkaia, además de las mencionadas de Finaga en Malmasín (Arrigorriaga), se encuentran en Argiñeta (Elorrio –duranguesado-), Mesterika (entre Plentzia y Mungia), o excavadas en piedra en el monte Ganguren en Galdakano descritas el historiador bizkaíno José Ramón Iturriza y Garate (Berriz 1741-Munitibar 1812) pero que aún no han sido estudiadas, además, recientemente han aparecidos nuevos enterramientos de este período en el monte Ereñozar en la costa bizkaína junto con monedas Nabarras posteriores de Alfonso I el Batallador (s.XII), y fuera de Bizkaia pero cerca, en el descampado de Aistra (Alaba, de Zalduondo a Altsasua y en el paso de San Adrián a Gipuzkoa) y en Zornoztegi (Agurain-Salvatierra, también en Alaba).

El monte Malmasín estaba ya poblado en la Edad de Bronce sobre el año 1.000 a.C. Fue en el siglo III a.C. cuando pasaron a vivir sus pobladores a media ladera hacia Arrigorriaga, a Finaga, donde existe una necrópolis y un templo romano posterior sobre el que siglos después se edificaría una preciosa ermita cristiana, aún hoy en pie . En el interior de esta ermita de San Martín de Finaga se enterraban los restos de los muertos del castro de Malmasín. En ella se han encontrado 13 cadáveres de entre los siglos IV a.C y XIII d.C. Todas estas tumbas, demuestran que los bizkainos se integraban en el poderoso ducado baskón.

Las primeras aldeas tras la caída del Imperio Romano Occidental, aparecen en Europa en torno al año 800. En Bizkaia se abrirán claros en los bosques y en el litoral, pero éste pronto se volverá peligroso por las incursiones normandas. Se han encontrado restos arqueológicos de estas aldeas en Gerrika, Arta en Bolibar e Iturrieta, todos en la comarca de Lea-Artibai, en los hoy barrios de Miota, Gazeta y Santo Tomás de Mendraka – los tres en Elorrio-, en Momoitio (Garai) en el duranguesado, en Otzerinmendi, Arzuaga, Artea y Elgezua en el valle de Arratia (Igorre, en los alrededores de Santa Lucía y San Cristóbal), en Bermejillo en Güeñes y San Esteban de Karrantza en las Enkartaciones, también en San Martín de Finaga (Basauri, entonces Arrigorriaga), Abrisketa (Arrigorriaga) y en Gerekiz (Morga). Además, los bizkaínos volvieron a habitar las cuevas tras la caída del Imperio Romano, buscando un refugio seguro, son el caso de Peña Forua (Forua), Santimamiñe, Sagastagorri (Kortezubi), Ereñuko Arizti (Ereño), Lumetxa (Lekeitio) y Goikolau (Berriatua).

La frontera entre los bizkaínos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia, que abarcaba territorios de los antiguos autrigones hacia el Oeste hoy fuera de la misma: “La puerta de la cristiandad”, la cual físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro, y que hará de tapón a Bizkaia contra la huestes musulmanas.


El historiador Fernando Sánchez Aranaz en su trabajo “De la tenencia de Álava a los condado de Oñate y Salvatierra”, acierta al decir que a finales del siglo VIII “las crónica hispano musulmanas de la época señalan la frontera de Álava en la línea formada por los montes de Oña, montes Obarenes y sierra de Cantabria (sic), con los pasos de Pancorbo, Cellorigo y Bilibio. Previamente, en 960, otro hijo del conde de Álava Semén Garcés, de nombre Rodrigo, se dice que repobló Amaia, confiándole al rey de Oviedo, su probable cuñado Frudela I (…) A este Semen Garcés, conde de Álava, lo sitúan las crónicas carolingias, en 850, como embajador del rey de Pamplona en Verbería, en la corte del rey de Francia Occidental Carlos “el Calvo””.

El propio Fernando Sánchez Aranaz en otro artículo titulado “Las fronteras de Vasconia” dice: “Justamente en Alegría-Dulantzi, en el transcurso de unas excavaciones desarrolladas entre noviembre de 2009 y mayo de 2010, dirigidas por los arqueólogos Miguel Loza Uriarte y Javier Niso Lorenzo, se realizó el hallazgo de los restos de una gran edificación (probablemente un castillo), datada entre los siglos VI y VII, con trazas de haber sufrido saqueos y arrasamientos posteriores. Este edificio sería contemporáneo de los yacimientos citados, perdurando como tal hasta finales del siglo VIII, época en que la Llanada fue objeto de ataques por parte del emirato de Córdoba, y siendo usado como almacén hasta el siglo X. Este hallazgo, en opinión de los arqueólogos, deja constancia de cómo "una vez más ha quedado claro que los habitantes de los pueblos históricos alaveses son la herencia directa de sus antepasados premedievales".


Los reyes asturianos, nacidos del reducto de lo que fue el imperio godo -pueblo con origen en la actual Suecia y destruido por los musulmanes ninguno de los cuales alcanzó a la Bizkaia nuclear-, trataron de aprovechar la debilidad baskona tras la muerte de Waifre para incorporar las tierras baskonas que le eran fronterizas sin conseguirlo.

Como dice Julio Caro Baroja en su libro “problemas vascos de ayer y de hoy”: “no hay formas de origen visigodo, es decir, esa idea del aislamiento del País frente a los visigodos es una realidad que la toponimia confirma. Mientras por ejemplo en Castilla las formas de villa se dan en la época visigótica creando nombres como Villafáfila, Villarramiel, Villarramirelli y se usan los nombres visigodos en toda Castilla la Vieja, en Álava no hay restos”. Ocurre lo mismo en Bizkaia.

Peio Esarte en “Orígenes del nombre de Bizkaia” sobre la relación entre la frontera baskona y la asturiana comenta: “Durante el reinado de este Alfonso se sitúa (Alfonso II de Asturias, 760-854), a partir del año 796, la noticia de Ibn Idhari (s.XIII-XIV): "Alfonso había pedido ayuda a los países vascos y a las poblaciones vecinas". Esto nos lleva a concluir que todos los euskaros formaban cuerpo de etnia y país, y así eran vistos desde la costa cántabra al Pirineo. Por su parte Ibn Al-Athir dice (s.XII-XIII): "Alfonso había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones", lo que nos lleva a deducir que los vilipendiados normandos convivían en la zona con sus naturales, y que éstos tenían un rey (los bizkaínos). Finamente Ibn Jaldun (s.XIV) habla del "rey de los vascos". Entre tanto toma fuerza el nacimiento del reino de Pamplona, en el que figuran, aún sin confirmación segura, Iñigo Jiménez (sin fechas), e Iñigo Iñiguez Arista (Eneko Aritza, ya en el 824)”. Las alianzas matrimoniales y convenios militares entre las monarquías nabarra y asturiana fueron una constante.

PRIMEROS DOCUMENTOS SOBRE BIZKAIA

En las crónicas neogóticas de Alfonso III de Asturias, en el 886, es cuando se nombra por primera vez a Bizkaia ("Biscai" se escribe) pero en referencia a Alfonso II el Casto (760-854), por tanto al período que sigue a la muerte del duque baskón Waifre. En esa crónica se dice que Bizkaia junto a Alaba, Orduña y Alaone (¿Aiala?), eran "tierras poseídas por sus moradores", junto a las tierras de lo que ya era el núcleo de los “nauarri”: Berrueza, Deio y Pamplona.

“Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deius est atque Berroza.” Crónica de Alfonso III (866-909), llamada también de Don Sebastián.

En el mismo documento, se relata detalladamente los lugares “repoblados” por Alfonso II, rey de Asturias y conde de Cantabria, según las Crónicas de Alfonso III, estaban Karrantza y Sopuerta: seguramente se refiere a las Enkartaciones, la parte más occidental de la actual Bizkaia incrustada entre Cantabria y Burgos, recuperada después tras la entrada de estas tierras en el reino de Pamplona-Nabarra, cuya frontera con el reino de Oviedo-Asturias pasaría a estar en comarca de la bahía de Santander-Santillana del Mar.

Texto primitivo: “Iste quanta gratia vel virtutis atque auctoritatis fuerit, subsequentia acta declarant. Simul cum fratre suo Froilane ad- versus Sarracenos prelia gessit, atque pluritnas civitates ad eis ohm oppressas cepit: id est: Lucum, Tudem, Portucalem, Bracaram, Visco, Flavias, Agatam, Secobiam, Astoricam, Legionem, Saldaniam, Mabe, Amaiam, Septetnancatn, Aucam, Velegia, Alabense, Mirandam, Revendecam, Carbonariam, Abeica, Brunet, Cinisaria, Alen¬saco, Oxoma, Clunia, Argantia, Septempublica Ex cunctis castas cum villis et vi- culis suis, mimes quoque Arabes occupatores supradictarum civitatutn interficiens, christianos secum ad patriam duxit.
Eo tempore populantur Primorias, Lebana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulies qua nunc appellatur Castella, et pars maritima Callada. Alaba que Bizcai, Alaone et Urdina a sois incolis repernantur semper esse possessz, sicut Patn¬pilona Degius est, atque Berroza. Baque supradictus Adefonsus admodum magni¬ficus fuit, sine offensionc erga Deum ct Ecclesiant vitarn merito inmitabilem duxit. Baselicas plures construxit et instauravit…”

Traducción: «Cuántos fuesen los dones, virtudes y autoridad de éste (Al¬fonso I), sus ulteriores actos lo mostraron. Junto con su hermano Fruela, dirigió numerosas campañas contra los Sarracenos y tomó muchas ciudades por ellos hasta entonces oprimidas, a saber: Lugo, Tuy, Opor¬to, Braga, Visco, Chaves, Ágata (en Salamanca), Segovia, Astorga, León, Saldaña, Mabe, Amaya, Simancas, Oca, Velegia, Alabense, Miranda, Revenga, Carbonera (en la Rioja o Cabuernica, tres leguas al Sur de Miranda), Abeica (Abalos), Briones, Cenicero, Alesanco, Osma, Coruña del Conde, Arganza y Sepúlveda. De todas las fortalezas, villas y lugares, llevó consigo a los cristianos a su patria, matan//do a todos los árabes que las ocupaban».
«Por aquel tiempo se poblaron Primorias (el S. O. de Asturias), Liébana, Trasmiera, Sopuerta, Carranza, la Bardulia que ahora se llama Castilla, y la parte marítima de Galicia. En cuanto a Alava, Vizcaya, Alaón y Orduña, se halla haber sido siempre poseídas por sus habitantes, como Pamplona, Estella y Berrueza». BALPARDA, I, pg.156

El arquéologo de la Diputación de Bizkaia Iñaki García Camino, en su artículo “El nacimiento de los territorios históricos” (10 de enero del 213 Diario de Noticias de Álava), matiza mucho esas posibles repoblaciones: “Otros territorios actualmente vizcainos son mencionados en la Crónica diferenciados de Bizkaia. Nos referimos a Sopuerta y Carranza (actuales Encartaciones) de las que se dice que fueron repobladas en tiempos de Alfonso I por cristianos de los valles del Duero y Ebro gobernados por musulmanes. Pero no existen testimonios que lo confirmen. Es más, de haberse producido la repoblación, tendría que haber dejado huellas en la toponimia y, sin embargo, los nombres que sirven para denominar las aldeas más antiguas son mayoritariamente en euskara (Garai, Larrea, Goiuri, Ibarra…). Parece, en consecuencia, que la repoblación tuvo una escasa repercusión demográfica, por lo que debió de ser sólo un recurso literario utilizado por los redactores de las fuentes para justificar la incorporación de la comarca en el reino de Asturias”.

Las Enkartaciones no serán parte de Bizkaia hasta 1212, incorporación que se produce tras la invasión militar castellana y como recompensa al señor de Bizkaia tras la batalla de las Navas de Tolosa. Dentro del reino de Pamplona-Nabarra, eran las Enkartaciones una tenencia aparte con Castro Urdiales o Balmaseda como núcleos principales y abarcaría también el valle de Mena así como toda la margen izquierda del río Ibaizabal-Nervión. En el preámbulo del Fuero General de Bizkaia de 1452 o Fuero Viejo, todavía se decía: “en la tierra del condado e señorío de Vizcaya é de las Encartaciones”.

El occidente enkartado (Sopuerta, Artzentales y Karrantza) empezó a perder el euskera, pasando por el bilingüismo, debido a las acometidas astures y visigóticas de los siglos VI al IX, pero el euskera en la parte central y oriental enkartada sobrevivirá a la Edad Media. Galdames o Güeñes eran euskaldunes incluso en 1800, según los testimonios recogidos. Zalla, Gordexola o Güeñes se sabe por escritores de la época que era euskaldun “cerrado” o monolingüe en el siglo XVII, muriendo el último euskaldun en 1850 tras la primer Guerra Carlista, y en ese siglo XIX se pierde el euskera también de Alonsotegi o el Regato (Barakaldo). En 1794, en Gordexola, “todos son de apellidos vascongados pero la lengua vascongada hay muy pocos que la entiendan”.

De todos modos, la presencia del euskera en el Oeste enkartado, parace que se recuperó en la Edad Media dentro del Reino Baskón, tal y como lo atestiguan los grandes dominadores del aquellas tierras. El historiador Sabino Aguirre Gandarias comenta en: “Dos documentos ineditos sobre el euskera en las encartaciones: lengua vulgar a fines de la edad media”: “La archisabida escasez de noticias que sobre el euskera hay en la tierra encartada, hace tanto más valioso el par de documentos que aquí aportamos para consideración del lector.
Corresponden a los anos primeros del siglo XVI, 1504 y 1508 respectivamente, cuando iba terminando la época medieval.
Y ambos forman parte del papeleo más burocrático del voluminoso pleito sucesorio al mayorazgo de San Martín de Muñatones, cuestionado desde 1476 con la muerte de su señor, Lope García de Salazar, el primer historiador de Bizkaia.
En la sala llamada Bizkaia de la Real Chancillería de Valladolid litigaron entonces sus nietos: Ochoa de Salazar, preboste de Portugalete, y su primo, también Ochoa de Salazar, hijo de Juan, quien finalmente se quedó con el solar de Muñatones.
En el primer texto, la parte del preboste Ochoa solicitó de la Audiencia, para que se pudieran recoger las declaraciones de los testigos en tierra encartada (concretamente en Bilbao, Barakaldo, Somorrostro y Karrantza), el que nombrara un receptor que conociese el euskera: «para que entienda lo que los testigos le dixieren».
En el segundo, cuatro anos después, son las dos partes, quienes conjuntamente lo solicitaron, con deseo de ahorrarse así un intérprete, razonando que: «los testigos que han de presentar son bascongados, que no entienden la lengua castellana».
Y, como de paso, indicaban que tal receptor pudiera ser el escribano de la propia Audiencia, Pedro de Hoz, pues conocía el pleito, además del idioma. De modo que nombrado de hecho por aquella institución jurídica, posteriormente las declaraciones fueron tomadas por dicho escribano, que las tradujo”.

La influencia montañesa llegada desde Cantabria se sabe que es tardía. Los primeros caseríos karranzanos son de una tipología similar a la bizkaína y el caserío de tipo montañés no se introduce hasta los siglos XVIII-XIX. Los restos de la necrópolis y las tumbas de piedra en lajas de la iglesia de San Estaban de Karrantza, conecta el valle con el resto del territorio actual de Bizkaia baskona, lo mismo que los posteriores de San Cipriano de Pando del siglo X (según Andrés de Mañaricúa), con el resto del reino baskón de Nabarra.

Dice J.L. Homobo “El sector comprendido entre los ríos Nervión y Cadagua presenta un absoluto dominio de la toponimia vasca (…), pero ya en Abanto-Zierbana, resto de Galdames, Sopuerta y Muskiz, predomina absolutamente la toponimia románica, encontrándose la persistencias euskéricas muy desdibujadas, sin embargo la toponimia vasca rebasa el límite por tierras de Castro Urdiales, con mayor presencia en su zona primera”. En el occidente de las Enkartaciones se conservan sobre 750 palabras “montañesas” y 77 de origen euskaro. En la misma toponimia del occidente enkartado encontramos topónimos que podrían atestiguar la presencia del astur-leonés como: Aguanaz, Arbosa, Pandu, Paraya, Lluenga etc. Pero también se observan traduciones de anteriores toponimias euskaras al romance, como Ambasaguas-Urbión.

Como deja escrito Julio Caro en su libro “Sobre la lengua vasca”: “Es muy probable, dado el paralelismo entre la historia de Vasconia y Cantabria en el período Visigótico, que dicha lengua (el euskera) se perdiera después de éste (…), una de las causas por las que el norte conservó la lengua vasca fue que nunca estuvo sometido al poder de los monarcas godos”. Lo mismo se puede decir sobre el reino Oviedo-Asturias.

J.M. Lacarra (1971), “Estudios de la historia de Nabarra”: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”.

“Hay un hecho cierto, la tierra vasca es probablemente el área de más abundante arquitectura rupestre, alto medieval y eremítica, en toda la geografía hispánica: es un fenómeno que se registra especialmente en la actual provincia de Álava, más concretamente en las áreas de Valdegobía, Villanueva, Tobillas, Corro, Pinedo, Quejo etc. y el condado de Treviño (términos de Marquínez, Urarte, Laño y Alabaina). A ella llegó el fenómeno desde la Cogolla (La Rioja). Son del siglo VI por tanto no guardan relación con musulmanes, ¿marcan la frontera goda?”. “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

El territorio de Bizkaia no pertenecía al reino godo ni asturiano, ni hay resto arqueológico alguno, ni aparece así en ningún documento de la época, tampoco hay texto del que se pueda deducir nada parecido, ni siquiera su inclusión en el condado de Alaba del territorio como algunos suponen y según prueba Andrés E. de Mañaricua en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI, Los orígenes del Señorío”. Así, los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas sobre la separación de ambas y la no-pertenencia de Alaba y Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni a Castilla, ni tampoco a Asturias y sí hay documentos y datos suficientes para decir que Bizkaia fue independiente desde el 768 hasta su inclusión en el reino de Pamplona-Nabarra.


ECONOMÍA BIZKAÍNA ALTO MEDIEVAL

La costa marinera

Durante el Imperio Romano, las poblaciones de Bizkaia se situaban sobre todo en la costa y en las riberas de los ríos navegables. Tras la caída del Imperio Romano, las invasiones de los bárbaros llegaron también por el mar como los hérulos (s.III-V).

Hidacio: “Llevados por 7 naves, unos 400 hérulos armados a la ligera, desembarcan por sorpresa en la costa de Lugo. Son rechazados por la multitud que se había reunido, pero sólo pierden dos hombre, al retornar a su país, saquean con mayor ferocidad las localidades costeras del los cántabros y de los várdulos”. Además de los hérulos, llegaron esporádicamente a las costas del cantábrico grupos piráticos de anglos, sajones, pictos, escotos, jutos y bretones.

Después llegaron los normandos o vikingos, lo que hizo que la población baskona costera se pasara a concentrarse en el interior, lejos de incursiones piratas, prácticamente a los mismos lugares donde se encontraban los castros de los Pueblos euskaros antes de la invasión romana. Estas poblaciones se concentrarían en las laderas o lomas de montes pequeños de unos 400 metros de media con gran visibilidad sobre la comarca y con una vista directa con el siguiente poblado, así, de momento se han encontrado en Bizkaia los mencionados restos de ésta época de: Malmasín en Finaga (362 m., Arrigorriaga), Argiñeta (Elorrio), Mesterika (Meñaka-Mungia), Ganguren (474 m., Galdakano) o Ereñozar (474 m.), donde estarían las grandes familias que ejercerían el dominio y defensa del territorio.Vivirían en contrucciones con materiales perenes, sobre todo de madera y adobe, por lo que no nos han llegado restos .

Los alrededores de las ermitas eran tierras comunales, por lo que no hay construcciones en sus inmediaciones en la Edad Media (salvo la casa del clérigo o de la serora) . Las tierras comunales eran muy numerosas y servían a muchos pobres para no pasar hambre, siendo la castaña el principal elemento de subsistencia durante siglos. Las ericeras, cerco redondo de tres metros de diámetro y uno de alto por término medio, donde se dejaban a secar las castañas, era una construcción común en todos los bosques hasta que en el siglo XIX la tiña mermó los castañares; estas tierras comunales que ayudaban a sobrevivir a la población más pobre, son uno de los principales rasgos distintivos de los Fueros, el derecho pirenaico El pan de bellota era comido por los euskaros desde tiempo inmemorial, tal y como recogen los cronistas romanos, y en menor medida la manzana y su sidra. En la agricultura, el trigo y el mijo eran los cultivos más extendidos en Bizkaia.

La economía de la comarca sería de supervivencia en el sector agrícola e intensiva en el sector pastoril en el interior, pero los excedentes y el potencial económico vendrían de una frenética actividad siderúrgica y sobre todo marítima.

La navegación no era para los euskaros un arte del todo desconocido antes de la invasión romana, se han encontrado restos de simples piraguas monoxilas en los fangales del río Aturri-Adour (Baiona) y del Bidasoa. Es una idea extendida que los euskaros aprendimos a navegar de los vikingos por la forma de nuestros primeras barcos conocidos y la época en la que empezamos a destacar, pero es evidente que ya desde tiempos de los romanos la costa baskona era centro de embarque de numerosas naves mercantes como de guerra, por lo que es más probable que sea de los romanos de los que aprendimos los euskaros el arte de la navegación, tanto la navegación de cabotaje siguiendo la costa atlántica europea como la navegación de altura por el “mar exterior” (el Atlántico), llegando incluso al “mare nostrum” (el Mediterráneo).

Publicación “Bertan”, Diputación de Gipuzkoa: “Las primitivas embarcaciones monoxilas del Neolítico eran elaboradas generalmente a partir de troncos de coníferas, debido a que su tierna madera podía ser trabajada fácilmente con herramientas de piedra. El posterior empleo de los metales en las herramientas, en especial el hierro, facilitó el corte y la labra de troncos de roble, cuya dura madera es mucho más resistente en el medio acuático. La operación consiste en el vaciado de un tronco de roble, desbastándolo con hacha y luego ahuecándolo con azuelas. En algunos casos se refuerza la estructura labrando unos contrafuertes a modo de cuadernas, que le dan más fortaleza contribuyendo también a evitar su deformación. La utilización de este tipo de embarcación se reducía a ríos y estuarios, dado que sus condiciones de navegabilidad eran reducidas debido a su escasa estabilidad. Se impulsaban con pértiga o con pagayas”.

Publicación “Bertan”, Diputación de Gipuzkoa: “La nave romana de Ostia muestra un perfil sorprendentemente similar al de las naves del siglo XIII, al igual que las robustas y protuberantes cabezas de los branques. Ello podría sugerir una continuidad en el diseño naval desde la época romana hasta el siglo XIII”.

Tampoco aprendimos los euskaros la caza de la ballena de los vikingos, pues éstos aparecieron en las costas baskonas sobre ese año 814 y el primer documento de balleneros baskones data del 670, cuando 10 toneladas de saín o aceite de ballena fueron transportados por los basko(ne)s labortanos remontando el río Sena a la abadía de Jumieges. Las naves nabarras del siglo XII eran similares a las vikingas o normandas, aunque sin remos y algo más pequeñas, por lo que sí pudimos aprender los baskones a construir este tipo de nave de los “hombres del norte” o normandos. La abundante sidra de nuestras tierras evitaba el escorbuto en los barcos baskones.

Eran naves construidas a modo de “tingladillo” de 20 metros eslora y una manga de 5-6 metros, a una sola vela, con un castillo o torre en popa, con flechaste y canasta o gavia en la punta del mástil como oteadero de barcos y ballenas, todo con la apariencia de los drakkar y snekkar escandinavos, barcos baskones que se conocen con el nombre genérico de “coca”.

El timón a la “navarresa”

Era Baiona el principal puerto nabarro, mientras que Getaria en “Ipuzkoa” y Bermeo en Bizkaia eran las capitales y principales puertos nabarros del condado y señorío de la Nabarra marítima, en la cual también se enclavaban los puertos de Castro Urdiales y Laredo, con frontera en Santoña, fundada a mediados del siglo XI por García IV el de Nájera. Respecto a Asturias de Laredo, durante el reinado del padre del rey baskón Sancho el Mayor (s XI), dona Diego Alvarez de esta comarca Nabarra a San Millán unos palacios que tenía junto al mar en Somo y Saint Ander.


Los habitantes nabarros de Baiona adquirieron fama en todo el mundo durante siglos por el timón de codaste que inventaron sobre el año 1000 y que se sigue usando hoy en día con el nombre de timón a la “bayonesa”, aunque ya en Asia se usaba un timón similar.

Publicación “Bertan”, Diputación de Gipuzkoa: “La imagen que altivamente decora la clave de una de las bóvedas de la catedral de Baiona es una de las primeras representaciones de un barco con timón de codaste. Este timón axial permitirá un gobierno netamente superior al rápidamente desbancado timón lateral, representado en el sello de San Sebastián.
El incremento de la maniobrabilidad del barco permitirá aumentar el arqueo o capacidad de carga y la adición de una segunda cubierta. El nuevo timón requerirá un codaste recto, teniendo así que alargar la quilla. Ello hará aumentar la velocidad y ayudará a crear una superficie vertical que, junto al timón, disminuirá el abatimiento o desplazamiento lateral del barco.
Según el cronista toscano Giovanni Villani, los baskones introducen este tipo de barco, “que ellos llamaban coca”, en el Mediterráneo en 1304.

Respecto a la supuesta invención del timón de codaste por los baskones sugerida por algunos autores, tenemos que tener en cuenta que otras culturas marítimas también lo empleaban, como demuestra esta ilustración árabe conocida como el barco de Al-Harïrï, de 1237. Por otra parte los navegantes chinos, con los que los árabes mantenían una larga relación, ya conocían un sistema de gobierno axial similar desde el siglo II”.

Al principio las naves tenían timón de “espadilla” o de aleta en estribor, el timón axilar o de codaste permitió aumentar el tamaño de las naves al hacerlas más manejables. Este timón se coloca en la popa del barco y era conocido popularmente como a la “bayonesa o navarresa”, lo que denota el origen de sus inventores y su invención anterior a la invasión de la Nabarra marítima.

Este tipo de timón ya aparece en la bóveda de la iglesia de San Pedro de Vitoria y en su pórtico o en San Pedro de Olite (la escultura es del románico nabarro s.XII). La “coca” más vieja que se conoce, está tallada en la catedral “vieja” o de Santa María de Vitoria, con timón de codaste, castillo en popa o “alcázar” y otro castillo menor en proa.

Del timón a la “navarresa” dice Alfonso X el Sabio de Castilla que es de uso corriente (reinó desde 1252). Los baioneses y los gipuzkoanos extendieron ésta forma de navegar por todo el mundo, sobre todo desde la invención de la brújula en el siglo XII.

Las primeras leyes marinas son Nabarras

Los primeros Fueros o leyes marítimas europeas son las de San Sebastián 1150 ó 1180) , otorgados por el rey nabarro Sancho VI el Sabio, lo que demuestra lo adelantado que estaba el reino jurídicamente para sus tiempos.

Orellá Unzue “El fuero de San Sebastián y su entorno histórico”: “Los Roles de Olerón forman una colección redactada en la isla francesa de Olerón a fines del siglo XI, en la que se recogían las sentencias de los tribunales marítimos, basadas en el derecho consuetudinario de las costas atlánticas. La primera introducción de este derecho se realizó en el Reino de Pamplona a través del Fuero de San Sebastián de 1180”.

En el libro la “La Navarra Marítima” de Tomás Urzainqui y José María Olaizola se adelanta sin embargo esa fecha: los historiadores Francisco Quijada, Pablo Gorosabel, Joaquín Landázuri y Romarate, Jose María Zuaznavar afirman que los fueros de San Sebastián son de 1150, también Tomás Urzainqui. Tomás argumenta que las Ordalías presentes en el fuero de San Sebastián ya no están en el de Victoria de 1181, pues fueron perseguidas durante esos años lo que demuestra que el fuero de San Sebastián es anterior al de Vitoria en bastantes años.

El “Rol de Olorón”, como se llama el Fuero de Baiona, fue dado por Leonor de Akitania en 1152. Leonor de Akitania se casó en segundas nupcias con el rey de Inglaterra Enrique II de Plantagenet y aportó como dote Akitania, donde se enclavaba la Baskonia peninsular. Lapurdi y su vizconde nabarro cayeron en 1174 tras una fuerte lucha contra Inglaterra del ejército nabarro que duró 10 años, como en el caso de la toma de Baiona por Ricardo Corazón de León, el hijo de Leonor y Enrique . Aún así se mantiene un doble vasallaje Inglaterra-Nabarra del cercenado vizcondado de Lapurdi .

El caso es que, tomada ya por las armas inglesas Baiona y el vizcondado de Lapurdi (en estos momento la villa queda fuera del vizcondado con capital en Ustaritz), en 1191, durante la Tercera Cruzada, Ricardo Corazón de León, debido a una terrible tempestad, arriba a Chipre camino de Jerusalén, encabezando su ejército el obispo de Baiona, Bernardo de Lacarra, transportada la tropa inglesa por mar por baioneses y labortanos a la isla chipriota.
En la isla mediterránea se encuentra el príncipe akitano-inglés, con los cruzados nabarros y se casa con la infanta Berenguela de Nabarra, hija del rey Sancho VI el Sabio. Berenguela nunca pisará Inglaterra pues su marido murió en 1199, cuando estaba al mando del reino de Nabarra en ausencia del rey Sancho VII el Fuerte (hijo del anterior) y cederá todos sus derechos a favor del hermano de Ricardo, Juan Sin Tierra.

Más apasionantes resultan los relatos que el musulmán Benjamín de Tudela (Minyamin bar Yonah o Benjamín Ben Jonah, 1127-73) hace en su libro “Itinerario o Libro de viajes, Séfer Masáot", escrito sobre 1166, reinando Sancho Sancho VI el Sabio. Este nabarro fue el primer europeo en llegar a China, pasando para ello por Turquía, Tiro, Grecia, Siria, Egipto, Palestina e Iraq. Hablaba el hebreo, el arameo, el castellano, el árabe, el griego, el latín y el euskera o nabarro, “lingua navarrorum”. En la ciudad de Alejandría, Egipto, describió barcos con la bandera de su país, Nabarra. El libro no vio a luz hasta 1543 en Constantinopla y después en Amberes en 1575, en latín.

Había una colonia baskona en Lisboa y cofradías en Países Bajos, Nantes y Hamburgo.

Publicación “Bertan”, Diputación de Gipuzkoa: “En el Archivo Nacional de París se halla la impronta en cera del sello del concejo de San Sebastián, adherida a un documento del año 1297. Representa el tipo de nave más importante en la Europa atlántica del siglo XIII, que permitió el inicio de la expansión de su comercio marítimo. Esta tipología naval era utilizada también por otros reinos con los que los baskones comerciaban, como ocurría especialmente con Inglaterra. Por otro lado, este tipo de embarcaciones fueron empleadas por los reinos cristianos en sus campañas militares, como en la conquista de Sevilla en 1248, en la que la participación de las naves vascas y cántabras fue determinante para forzar las defensas en el río Guadalquivir”.

Conclusiones

Los marinos nabarros ya navegaban por todo el mundo conocido antes de la invasión inglesa y castellana de la Nabarra marítima, como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela.

Para ese siglo XII, cuando toda la Nabarra marítima es ocupada militarmente por Inglaterra (1174-1193) y Castilla (1199-1200), la flota Nabarra era hegemónica en el Cantábrico, y la armada la componían marineros voluntarios de Lapurdi, Gipuzkoa, Bizkaia y Castro Urdiales-Laredo-Santoña.

El interior pastoril, el caserío bizkaino y el derecho foral

En el libro “Aforados y no aforados de Bizkaia” Adrían Celaya (Barakaldo 1917- Bilbao 2015) decía que “El fuero de Logroño (base de casi todos los fueros de villa de Bizkaia) contiene pocas disposiciones de carácter civil, y se reducían casi únicamente a la regulación de los mercados, por lo que en un principio no puede suponerse que existiera diferencias importantes en materia civil con los moradores de la Tierra Llana”. Fue así hasta 1348 cuando “Alfonso XI aprobó el Ordenamiento de Alcalá que declara obligatorio el Fuero Real (…) Este Ordenamiento se introdujo en las villas de Bizkaia, por disposición de Juan I (el señor de Bizkaia que accedió después a la corona de Castilla).
En la llamada Tierra Llana continuaban vigentes sus propios usos y costumbres por lo que surgió un fuerte contraste entre las leyes civiles aplicables a los vecinos de las villas y los usos y las costumbres que gobernaban a los de las anteiglesias y concejos (Enkartaciones)”.

El propio Adrían Celaya aclara en su libro sobre el origen de Bizkaia que no se llegó a imponer Ordenamiento de Alcalá del rey castellano Alfonso XI de 1348, pues primero iba el derecho consuetudinario del lugar o Fueros y los fueros de las villas, y sólo de forma supletoria primero el Derecho Real de Alfonso X y por último el mencionado Ordenamiento de Alcalá.

Adrián Celaya en el libro “Aforados y no aforados de Bizkaia”: “En todo lo que afecta al derecho público, los vizcaínos eran iguales, y el derecho más transcendental en esta materia era el derecho de hidalguía, refutado por el Fuero en su ley XVI del título I con carácter muy general pues afirma que “todos los naturales, vecinos e moradores de dicho Señorío de Vizcaya, Tierra Llana, villas, ciudad, Encartaciones é Durangueses eran notorios hijosdalgos é gozaban de todos los privilegios de homes hijosdalgo”. Con ello, todos los bizkainos podía acceder a cargos públicos (también en España), podían ser cargos militares, no tenían levas forzosas (en teoría, pero la Diputación y las villas sí las mandaban), no podían ser torturados (salvo por el tribunal de la Inquisición), no podían ser cargados con impuestos arbitrarios etc. El único título de nobleza aceptado en el señorío era el de Señor de Bizkaia.


Para ser bizkaino se conseguía según Fuero “probando ser naturales de bizkainos, hijos descendientes de ellos, a saber es, que su padre o abuelo de parte de padre son y fueron nacidos en el dicho Señorío de Bizkaia”.

Pese a que tras perder la Segunda Guerra Carlista en 1876 lo que trajo la abolición casi total de los Fueros, el código civil de 1888 en su artículo 12 sigue reconociendo el derecho foral en la Tierra Llana en temas civiles testamentarios. Así en las herencias y testamentos de bienes raíces de la Tierra Llana se sigue aplicando en Bizkaia el derecho foral, independientemente de la residencia de los propietarios.

En Mungia, Errigoiti, Markina, Gerrikaiz y Larrabetzu, se aplica el derecho foral y no la Ordenanza de Alcalá o el Fuero Real en la transmisión de bienes inmuebles pese a ser villas, por haber casas “censuarias” o propiedad del señor de Bizkaia que las tenía alquiladas y que no quería que se dividiera el alquiler entre los hijos lo que quedó en una pragmática de los Reyes Católicos de 1494 y que pasó al Fuero Nuevo de Bizkaia de 1526 y a la que después se acogieron Elorrio (1712), algunas casas de Villaro-Areatza (1825-29) y Otxandiano (1819), así como las antiguas antiglesias incorporadas a Bermeo de San Pelayo (hoy Bakio), Albóniga y Zubiaur. En la Compilación de 1959 se determinó que siguieran en el Fuero General de Bizkaia salvo Markina.

Según relata Adrián Celaya, en el Matrimonio foral, “los bienes de ambos cónyuges, de cualquier clase y origen, se hacen comunes a medias” se llama “comunicación foral de bienes” y se queda con la mitad al quedarse viudo/a pudiendo dejar la otra mitad al hijo que se quiera. Si no hay hijos al viudo se va con lo que aportó y la otra mitad de lo adquirido, el resto es para los padres o la familia del fallecido. Pero, normalmente, se nombran mutuamente “comisionarios” y se quedaba con todo el usufructo siendo “alkarpoderoso” hasta la mayoría de edad de todos los hijos para poder elegir al heredero más apto, que al final quedaba así hasta su muerte. El marido no puede disponer de los bienes sien el consentimiento de la mujer se llama “hermandad y compañía”.

Si el caserío se interpreta en su sentido económico más amplio, es decir, como célula básica de producción familiar en una sociedad agropecuaria de montaña, entonces se puede afirmar que es una institución de origen medieval que se configuró entre los siglos XII y XIII”.

Las construcciones de las primeras casas en las aldeas eran de madera, se las denomina “caserías”, con techos de brezo y arbustos, por lo que no se han conservado, aunque se han podido encontrar restos de su asentamiento en el suelo y en la roca cerca de la parroquia del municipio costero de Gorliz o en las proximidades de la ermita de San Adrián de Elorrio (Argiñeta). Por tanto, son el antecedente de los posteriores caseríos baskones. La primera documentación sobre una “casería” es de finales del siglo XIII en la entonces capital bizkaína Bermeo.

Parte de la idiosincrasia de los municipios del reino da Nabarra (aunque también existía en otras partes de Europa), es el mencionado “auzolan” o el “trabajo vecinal”, por el cual los vecinos se ayudan a la hora de labrar la tierra, arreglar caminos, reconstruir un caserío, una iglesia o creaban caleros comunales en los barrios entre otras muchas funciones. Es también característico la tierra comunal, donde todos comparten la explotación de los bosques, de la cual todos se benefician y tienen la obligación de limpiarlos para evitar fuegos, estando reglado por ejemplo la cantidad de leña que cada uno puede obtener de los mismos, de ahí el nombre “foguerizaciones”, “foguera” u hoguera, usado para medir la población y para tener derecho también al voto en las “Juntas Vecinales”, elemento el cual se ha mantenido hasta el presente paralelo a los Ayuntamientos “institucionalizados” en muchos lugares del agro nabarro en general y bizkaíno en particular.

Idoia Estornés Zubizarreta: “En el mes de septiembre de cada año se hacía -se hace- el auzolan ordinario, y el extraordinario por la primavera. Una comisión de cada barrio es la encargada de comunicar a cada uno de los vecinos, el día, lugar u hora de la citación. El vecino que por alguna razón no pudiera acudir debía de mandar un sustituto. Esta prestación vecinal puede tener el carácter de obligatoria reciprocidad ordea o expresa un movimiento de solidaridad gratuito en el caso de tratarse de servicios prestados a una viuda, un campesino enfermo o escaso de personal. A estos auzolanes contribuye también el municipio suministrando en dinero lo equivalente al rancho y dando los explosivos que hagan falta para romper rocas o piedras grandes, cuando el servicio es público; en caso de ser efectuado para un individuo o familia privados, éstos se comprometen a proporcionar el alimento del día y a corresponder a su debido turno. Una forma de esto último es la artaxuriketa.

Relacionado estrechamente con esta institución se halla la vizcaína lorra, consistente en prestaciones de los vecinos en trabajo, materiales u otros efectos en casos de incendios, construcción de viviendas, falta de estiércol, desgracia, etc. La institucionalización del auzolan la vemos cristalizada en las cofradías administradoras de montes y tierras comunales”.

En el libro “Auzolanaren kultura”, Jasone Mitxeltorena, comenta los muchos aspectos que se hacían dentro del auzolan: la siembra, la siega, el “andrakuste al nacer un niño”, “gaubela” al muerto, el plantar árboles, arreglar los diferentes tipos de caminos (burdinbide, elizbide, erregebide gurutzebide), los caleros, limpiar los bosques para evitar fuegos, cuidar las ermitas, la caza de animales si son peligrosos (lobos u osos) o por su elevado número, la creación de hermandades y cofradías para el aseguramiento mutuo de caseríos, animales y enseres (datados del siglo XV) etc. El auzolan era obligatorio y estaba regulado los días del año según el municipio, pudiéndose normalmente quedar exonerado de la tarea por una cantidad de dinero. El Concejo contrata al veterinario y al médico del pueblo e incluso al sacristán. El mismo 14 de julio de 1789, mientras el pueblo de París se alzaba contra sus reyes y su clase aristocrática que los tenía en la más grande de las miserias, el pueblo de Ustarrotz en el Ronkal, estaba reunido en Concejo abierto (todo el pueblo) para elegir a su sacristán. Este ser colectivo del auzolan incluso se refleja en la cultura, donde Juan Antonio Urbeletz señala como los diferentes bailes relacionados con la vida comunal son numerosos como la “Soka Dantza” o el “Aurresku de las autoridades”.

De esos bosques, de sus robles y encinas, se sacaba el pan de bellota que era comido por los euskaros desde tiempo inmemorial, tal y como recogen los cronistas romanos y, en menor medida, se plantarían manzanos y se produciría sidra en la vertiente cantábrica. Los alrededores de las numerosas ermitas eran también tierras comunales, por lo que no hay construcciones en sus inmediaciones en la Edad Media (salvo la casa del clérigo o de la serora).

Respecto a la configuración social de la Bizkaia medieval, estando como estaba dentro de su reino nabarro o Estado propio hasta el año 1200, tal y como se señala en la enciclopedia histórica dirigida por Estornés Lasa “Historia de Euskal Herria, Tomo I”: “no puede negarse que el País Vasco conociera un tipo de feudalismo, si bien éste era apenas conciliable con las formas de organización de la sociedad vasca tradicional, estructurada con base en las asambleas de barrio, pueblo, país o valle; auténtico contrapoder popular frente a los derechos feudales de los señores. Otro factor que vino a atenuar el carácter del feudalismo local fue la condición originaria libre o alodial, es decir, exenta de toda servidumbre (señorial o real), al menos del territorio vasco de la vertiente oceánica”.

P. Boinnassie escribió “Vocabulario básico de la historia medieval” (1983) que se toma como referencia, así define feudalismo como: “Un régimen social que se basaba en la confiscación, con frecuencia brutal, de los bienes (del excedente) de trabajo campesino y que garantizaba, mediante un sistema más o menos complejo de redes de dependencia (vasallaje) y gratificaciones (deudos) su redistribución en el seno de la clase dominante”. El feudalimo se configura de forma piramidal y supone una descentralización de poder del rey que pasa a la gran aristocracia de condes, vizcondes, señores, marqueses que construyen una economía de base agrícola alrededor de monasterios.

En su libro “Historia de la Edad Media” J.M. Lacarra explica el sistema feudal de vasallaje y señala que en Nabarra no hubo un sistema feudal en los s. X y XI como en el imperio carolingio y sus marcas, ya que aunque existía el término vasallaje "este vínculo no tiene la fuerza y permanencia que en la Europa central: en primer lugar, no era vitalicio y los vasallos podían despedirse de sus señores o monarca cuando les venía en gana; ademas, las tierras, los alimentos o la soldadas que recibían en rencompensa solo la disfrutaban mientras duraba la relación de vasallaje".


Existían dos zonas bien diferenciadas, serían el “saltus” (zona boscosa y con mayor número de tierras comunales) y el “ager” (zona agrícola al sur), donde el mayor arraigamiento de las instituciones romanas dio lugar a una temprana aparición de un tipo de sociedad feudal, al conocerse desde época romana la propiedad privada sobre la tierra, con excepciones como los pastizales comunes de las Bárdenas reales (facerías y parzonerías) que también se daban en el Pirineo, Aralar o en el Gorbea. Finalmente, la Iglesia católica, con sus “comanderías” o tierras de su propiedad, crearon otra forma de feudalismo.

En el saltus donde habría que situar toda Bizkaia, continúa el citado libro: “el modelo de feudalismo que se dio en este ámbito de Vasconia pudo ser similar al que se originó en otros países de Europa, poco o nada romanizados (Alemania, Inglaterra, Países Escandinavos), cuyos rasgos específicos en el conjunto feudal fueron: a) proceso lento en la conversión de los campesinos libres, que oponen resistencia a la cristianización y a la servidumbre, en campesino dependiente; b) la organización sociopolítica prefeudal de esta comunidades constituyó un contrapunto fuerte al poder de la nueva clase de señores feudales, formada a partir de la aristocracia de los clanes. Esta serie de factores diferentes dio lugar a un modelo de feudalismo original en los países mencionados, entre los que se puede incluir probablemente una amplia zona de la País Vasco. Como características más destacables de esta modalidad de feudalismo se señalan, su tardía aparición y la debilidad del poder personal de los señores (…).

Los alodianos, es decir, los campesinos que disponían de tierras alodiales, constituían una auténtica aristocracia rural, no sometida a la servidumbre de los amos, integrada por individuos, normalmente de condición humilde, que eran propietarios de pleno derecho. Las exacciones señoriales, o reales de carácter público, como los impuestos, no destruían el alodio.” Los alodios o campesinos libres, fueron muy numerosos en toda la Baskonia húmeda o “saltus”, después reino de Pamplona-Nabarra, y por extensión en toda Arratia.

Todas las tierras comunales pertenecían a los condes o señores, los cuales durante el reino nabarro eran llamados “tenentes” –meros administradores en nombre del rey-, y nunca llegaron a ser señores feudales en el “saltus”, por lo que los campesinos podía hacer uso libre de esas tierras, era el llamado “dominio eminente” frente al “dominio útil” de los campesinos.

Iñaki Sagredo Garde en “Intervenciones arqueológicas en las tenencia de Aitzorrotz y Zaitegi” (edit. Nabarralde 2011), comenta que: “El tenente recibe parte o la mitad de las rentas del territorio y la totalidad del impuesto de multas o caloñas, además de otros emolumentos designados por la fórmula de mesnadería o pago anual por mantener sus armas y caballos prestos para acudir a la hueste real”. Existente tenentes desde Sancho I Garcés a principios del siglo X, hasta Teobaldo II a mediados del siglo XIII, el cual impone el modelo de la Champaña de merinos y Merindades, de menos atribuciones (pero la Nabarra Occidental ya había sido invadida para entonces). Aunque esta información no parece cierta, pues en Bizkaia se constata la figura del merino desde el siglo XI ('Blagga Esteriz
merino de Bizcahia' que aparece en 1082 en la “Carta San Millán” Edic. Serrano n247), por lo que parece que el merino era un cargo administrativo inferior al de tenente. Según Garcia de Cortazar en “Bizkaia en la Edad Media” (1985 tomo I pag 67) “Alfoz” era lo mismo que merindad.


De ser todas las tierras comunales y la población dispersa en el “saltus vasconum”, tras la paz impuesta por las Juntas y Hermandades contra los linajes, se empezaron a crear lo que se llamaban “korta”, “(x)sala” o “sarobe” -“sel” como decían en Castilla-, que era un prado con una piedra en medio como señal de que una familia y su ganado apacentaba en ella; no era símbolo de propiedad sino un simple derecho de pasto frente a las construcciones temporales anteriores: “terrenos pacederos en círculo perfecto que tienen en su centro un mojón llamado piedra cenizal” y que también comprendía albergue y arboleda (“Historia de Euskal Herria Tomo II”). Desde ese siglo XIII, la propiedad de los seles están en manos de los monasterios, infanzones o parientes mayores -aunque los explotaba el pueblo-, no se cerrarán los mismos hasta el siglo XV.

Por mediación de la propiedad privada que suponían los seles aparecieron, cogiendo la forma de los hórreos y debajo de ellos (arriba el granero), las viviendas del “saltus vasconum”: los caseríos o baserri. Las construcciones de las primeras casas en las aldeas eran de madera, se las denomina “caserías”, con techos de brezo y arbustos, por lo que no se han conservado, aunque se han podido encontrar restos de su asentamiento en el suelo y en la roca cerca de la parroquia del municipio costero de Gorliz. Por tanto, son el antecedente de los posteriores caseríos del siglo XIV en adelante, donde se va introduciendo la piedra. Incluso cabe hablar de una evolución natural en el tiempo de la construcción popular baskona, A.Llanos 2002: “es fácil reconocer en las construcciones de nuestros pueblos y caseríos actuales unas técnicas (aparejos, de mampuesto, adobes, manteados de barro y entablamentos) exactamente igual que los utilizados en aquellos poblados de los que nos separan aproximadamente 3.000 años”.

Los caseríos en su forma actual, primero de madera y con las equinas de mampuesto o incluso de sillería y después casi totalmente de piedra con o sin entramado de madera, se empezaron a construir sobre los siglos XIII-XIV, imitando sus formas a la de los hórreos o “garaizak”, pues los primeros caseríos serían hórreos con sus bajos tapados por maderas para cerrar el espacio de la vivienda. Los hórreos se conocen desde época romana. La primera noticia de un hórreo que se tiene es su descripción por Marco Terencio Varrón, jefe del ejército pompeyano en el s.I a.C. como “granjería sublimia”: “Otros construyeron en sus campos unos graneros suspendidos sobre el suelo, tal como en la Hispania Citerior (…)”.

La majestuosidad de las construcciones populares del “saltus vasconum”, nos muestra un pueblo que vive mucho mejor que en los territorios colindantes de Cantabria, Asturias, Castilla etc. y que en la mayoría de los países europeos, donde las viviendas, salvo las de los nobles y las de algunas villas, eran mucho más modestas en general. El baserri es la más importante construcción popular de los baskones del “saltus” o zona boscosa-montañosa y una de las más importantes de toda Europa, a lo que contribuyó sin lugar a dudas su situación de alodios y el derecho pirenaico consuetudinario o basado en la costumbre como principal fuente del drecho y por tanto en el pueblo.

Pero el boom del caserío vasco se produjo a finales del siglo XV (1490-1500) gracias a la bonanza económica del momento, favorecida por la protoindustria, molinos y ferrerías para la fabricación de armas y todo tipo de productos de hierro. Baserri vendría de “baso-herri”, “baso” bosque y “herri” en su significado antiguo de “tierra”. El caserío o edificio sería “etxe” y toda la heredad con terrenos y huertas, animales (vacas, burros, ovejas, bueyes, perro, gato, gallinas etc.), habitantes, aperos etc., conformaría el “baserri”. Hoy existen 24 tipos de caserío vasco, 10 de ellos en Bizkaia. El caserío con la datación más antigua inscrita en su construcción es de Arrazola en el valle de Atxondo en el duranguesado: "esta obra hizo Pedro de Abelelde D. Ribe t Aremiano MDXIX (1519)”.


«No puede ni debe buscarse la existencia de un caserío originario» ya que surgen de manera conjunta, por centenares, en la última década del siglo XV (1490-1500), explica el arquitecto Juan Ángel Larrañaga, uno de los autores del libro “La arquitectura del caserío en Euskal Herria”: «Esto no significa que no existieran caseríos anteriores a esta fecha, pero eran otro tipo de edificaciones, de pequeñas dimensiones y cada una con su función: una para vivienda, otra para el grano.». La principal característica del caserío o “baserri” es la «autosuficiencia» (…) «hay que romper el mito de que los caseríos los construían los propios labradores. Es falso. Los artesanos, actuales arquitectos, que también hacían otro tipo de edificaciones, como catedrales, son los verdaderos constructores del caserío».

José Ángel García Cortázar sitúa la población Bizkaia en el año 1500:
• Villa y ciudades: sobre 25.000 habitantes (5.550 fuegos)
• Anteiglesias: sobre 24.500 habitantes (5.500 fuegos)
• Casas censuarias: 5.100 habitantes (1.130 fuegos)
• Enkartaciones: 9.675 habitantes (2.150 fuegos)
• Duranguesado 3.312 (736 fuegos)
Total unos 67.00 habitantes y 15.000 fuegos u hogares.


Las “haizeolas” y la siderúrgia bizkaina

Por otra parte, como soporte a la economía bizkaína estaba la siderurgia. En el Cartulario de San Millán de la Cogolla se habla de la primera exportación del hierro de Bizkaia, en una donación de “Arroncio” en el 871 a la iglesia alabesa de “Ocoizta” (Acosta). Se tiene constancia escrita que a finales del siglo IX que en Alaba había una “industria siderúrgica” y que durante el siglo X se exportaba mineral de hierro desde el puerto de “Uhart” (Ugarte, río Galindo, Barakaldo, Bizkaia o quizás en Trapaga).

- El molino manual aparece en la historia de la humanidad hace 5.000 años. El rotativo de sangre o de fuerza animal al menos en el siglo V a.C. y luego vino el molino romano. Los molinos de agua o hidráulicos (de aceñas o de rodete, según fueran las ruedas de las aspas verticales u horizontales) son introducidos en el siglo VIII en Tudela por los musulmanes, llegando poco después al reino de Pamplona-Nabarra, así en el siglo IX a Alaba y en el X-XI a Gipuzkoa y Bizkaia.

- Las ferrerías de viento o de monte, “haizeolak”, aparecen en el País Vasco en el siglo VI a.C., en plena Edad de Hierro, mejoradas sensiblemente en época romana, según los yacimientos arqueológicos de ferrerías de esta época como la de Forua (Bizkaia) y las ancestrales minas de hierro de las que ya hablaban los propios romanos, como la de Triano en Gallarta (Bizkaia).

Eran muy parecidas físicamente las haizeolas a los caleros comunales de los barrios en “auzolan” o a los individuales de algunos caseríos que se usan incluso hoy en día, por tanto siempre cerca de poblaciones. En los caleros, el interior estaba reforzado con la propia piedra caliza (sin tierra) y los restos son de este material y no de escorias de hierro.

Estas ferrerías de monte o “haizeolas”, junto con los molinos, eran vitales para la supervivencia de los bizkaínos del interior, al estar alejados de las actividades marinas y al ser estas tierras malas para los grandes cultivos, siendo esta actividad protoindustrial precursora ancestral de nuestra industria siderúrgica, así como una buena alternativa a la actividad pastoril y una fuente de excedentes para comerciar y adquirir aquellos alimentos escasos en la región: desde el vino, trigo y demás productos agrícolas del interior, hasta el pescado de la costa bizkaína. Estas haizeolas fueron tremendamente abundantes desde la Alta Edad Media en el “saltus vasconum” o baskonia boscosa, estaban situadas en zonas apartadas que han permitido su supervivencia, aunque muy mal conservadas entre la maleza.

El estudio finalizado en el 2008 y encabezado por el geólogo galdakoztarra Xabier Orue-Etxebarria sobre estas ferrerías de monte, ha sido el primero en toda Europa. Ahora se sabe que desde el siglo IX-X en adelante las haizeolas eran muy abundantes en Galdakano-Bedia donde se ha llevado a cabo este estudio, lo cual es extensible al resto del territorio bizkaíno y baskonico montuoso. En total, en la comarca mencionada se habrían encontrado más de 35 haizeolas en lo que sería sólo una primera aproximación.

Eran construcciones de piedra de 4-5 metros de altura, se hallaban estas explotaciones en zonas de monte conocidas como “egurbides” (caminos de leña), por tanto en bosques para aprovisionarse de maderas que quemaban con profusión, siempre cerca de pequeños riachuelos de monte y cerca también de las metas de hierro. La técnica era bastante precaria en su resultado, pues en las paredes interiores rellenas de arcilla de los hornos, quedaban impregnados restos del preciado metal y las escorias contenían todavía gran cantidad del mismo. La rica toponimia terminada en “-ola” (“ferrería) en Bizkaia en lugares donde no se ha conservado documentos o restos de ferrerías, nos daría una pista de su abundancia .

A veces son confundidas las haizeolas con caleros por su similar apariencia, pero los caleros solían ser de uso comunal o de un caserío cercano, por tanto cerca de éstos y no requieren de riachuelos. Las zonas de las “haizeolas” serían también zonas propicias para los carboneros de donde se sacaría otro excedente tras un arduo trabajo.

Es en el siglo XII cuando aparece en Italia la ferrería hidráulica como una pequeña empresa, llegando poco después al País Vasco. Su uso se disparó a partir de los siglos XIII-XIV y era muy normal que estuvieran junto a la casa-torre de los rico-hombres de Bizkaia.

Un historiador dejó escrito "no hay en Bizkaia riachuelo o arroyo que no haya tenido en sus orillas ruinas de aceña". Para las ferrerías y molinos de agua se requerían presas y ríos de más caudal que los pequeños riachuelos de las “haizeolas,” que fueron abandonadas poco a poco por el mejor resultado de esta nueva explotación ferrona.

En 1540 el bizkaíno Marcos Murualabe de Balmaseda y el milanés Fabriario introducen el martinete en la Península Ibérica. Se dispara la industria naval y armera baskona (bosques y costa lo propician), donde habrá rápidamente más de 300-400 ferrerías que trabajarán las 24 horas del día, aprovechando la fuerza de los numerosos ríos y nuestras ancestrales minas de hierro. Las ferrerías mayores o “zearrola” son verdaderas empresas donde se maleaban los “tochos” de hierro y las ferrerías menores o “martinetes” se usaban para trabajos más sencillos como herramientas, azadas, palas y otros aperos de labranza (o armas en tiempos de guerra).

Muchos molinos y ferrerías compartirían instalaciones y las ferrerías desaparecerán finalmente o se convertirán en simples molinos para moler grano al aparecer los altos hornos .

ANEXO ECONOMÍA MEDIEVAL DE BIZKAIA

Xabier Orue-Etxebarria (Profesor de la UPV): “Hierro, ballenas y barcos: factores del poder económica de Bizkaia durante la Edad Media”

"En contra de lo que se ha venido manifestando en numerosas ocasiones, bien sea por ignorancia o de forma intencionada, acerca de la pobreza de Bizkaia hasta la revolución de comienzos del siglo XIX y de una sociedad ligada al mundo rural, constituida por agricultores y pastores, hay numerosos indicadores que nos permiten hablar de una sociedad industrial y del poderío económico de nuestro territorio, al menos desde la Edad Media. Hoy en día cuando un país tiene mucho petróleo se considera que es un país rico. Pues bien, ya desde la antigüedad, ocurría algo parecido con el hierro. El que disponía de esta materia prima y conocía la metalurgia del hierro, era capaz de fabricar diferentes herramientas utilizadas en la agricultura, pero también podía hacer clavos y otras piezas empleadas en la construcción de catedrales, barcos, presas, carros de transporte etc. De todos modos, la aplicación más importante era la elaboración de todo tipo de armas con este metal, armas más duras y flexibles que las utilizadas anteriormente. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una época en que las batallas y guerras de todo tipo eran frecuentes. Bizkaia, que tenía mineral de hierro en abundancia y, además, de gran calidad, estaba en una posición inmejorable respecto a otros territorios.

(...) Los yacimientos más ricos de mineral de hierro se encontraban en Somorrostro/Triano, Galdames, Bilbao, Arrazola, San Miguel de Basauri, Galdakao, Durango, Bedia, Elorrio y Zarátamo, y su explotación era un derecho que los reyes concedían a sus principales servidores, hasta que con la concesión del Fuero Nuevo de Bizkaia, en 1526, se otorga tanto el dominio del subsuelo como los derechos de su explotación a todos los vizcaínos (Orella, 2005). Los puertos más importantes del territorio vizcaíno en cuanto a su relación con el comercio del hierro, en épocas antiguas, podrían haber estado en algún punto del río Barbadún en Muzkiz, en Huart/Ugarte (Baracaldo), San Antón (Bilbao) y Forua (Gernika), para pasar posteriormente a exportar el hierro bruto o elaborado también desde otros puertos como Bermeo, Lekeitio, Portugalete, etc.

(...) como resultado de un trabajo de investigación realizado durante los últimos ocho años, en campos tan variados como la estratigrafía, sedimentología, mineralogía, geoquímica, ingeniería metalúrgica, etc., hemos encontrado más de 100 hornos en Bizkaia, Gipuzkoa y parte norte de Álava y de la alta Navarra.
Se supone que este tipo de ferrerías perdieron importancia con la aparición de las hidráulicas que fueron sustituyendo a las anteriores, pero hay datos recogidos de la transmisión oral (Caro Baroja, 1980) que nos indican que no todas se cerraron poco tiempo después de la implantación de las hidráulicas, sino que ambos tipos coexistieron durante algunos siglos, ya que en alguna localidad de Gipuzkoa como Zegama, siguieron funcionando, al menos, hasta el siglo XVII.
Según una estimación que hemos hecho del número de ferrerías de monte en tres pueblos del territorio vizcaino, Galdakao, Ea en la costa y Bedia, otros dos de la costa guipuzcoana, Mutriku y Deba, y otro del norte de Álava, Aramaio, podemos pensar que en Vasconia existieron miles de estos hornos. Además, es muy probable que, aparte de las zonas que hemos recorrido, también hayan existido este tipo de hornos al norte de los Pirineos y en zonas contiguas a las ya exploradas, como por ejemplo en el actual territorio de Cantabria. Pues bien, nos podemos imaginar lo que supuso el funcionamiento de todos estos hornos, junto con las ferrerías hidráulicas, fundiendo mineral de hierro, tanto para el mercado interno como para la exportación a los mercados más importantes de Europa.

(...) Otros indicadores del poder económico. Pero además de la abundancia de hierro y de ferrerías de todo tipo, hay otras muchas evidencias del poder económico de Bizkaia y, aunque sea de forma resumida, voy a exponer a continuación algunos datos que avalan esta idea:
1.- Al menos desde el siglo XI tenemos pruebas de la importante actividad económica dedicada a la pesca, ya que las iglesias de la costa vizcaína estaban encargadas de suministrar pescado a los grandes centros monásticos del interior integrados en el reino de Pamplona/Navarra (García de Cortázar, 1983), junto con el negocio de su exportación a otros mercados. Por otra parte, ya aparece reflejado un caso de pesquerías en un documento de 1051, en el que el Conde Iñigo López y su mujer doña Toda donan a García, Obispo de Álava, el usufructo del monasterio de Santa María de Axpe en Busturia, a condición de que a la muerte del Obispo la propiedad y el usufructo pasen a San Millán, donde se indicaba que “...Después de tu muerte, el monasterio con sus tierras y pesquerías, y árboles frutales, y la citada decanía y el diezmo de Busturia,.....”
A esto habría que añadir el comercio del bacalao y de la industria del salazón en general (Barkham, 2000; Arizaga, 2000). Los pescadores obtenían más pescado que el que necesitaban las poblaciones costeras, de tal modo que este pasó a ser, junto con el hierro, uno de los productos más comunes en el intercambio comercial de los vascos, bien sea en fresco o en seco. El pescado seco o salado procedía de barcos que salían a pescar a zonas lejanas y que volvían, principalmente, con sardinas saladas o ahumadas (Arizaga y Bochaca, 2003). Como bien dice Priotti (2005) “la pesca de la ballena y del bacalao está íntimamente relacionada con la vida económica y social del País Vasco”, dejando unos beneficios económicos muy grandes.
2.- La abundancia de bosques y madera de calidad, junto con la proliferación de astilleros y la experiencia de los carpinteros de ribera, hizo que se construyeran todo tipo de barcos, gracias a la difusión de las técnicas nórdicas de construcción (Alberdi y Aragón, 1998). Al menos desde el siglo XI, se construían desde los más pequeños, destinados a la pesca de bajura, a los de mayor tamaño, para la pesca en zonas alejadas, el comercio y para la marina, sobre todo, de Castilla. Hay que destacar la gran variedad de naves típicas vascas dedicadas principalmente al comercio, recogidas por Leizaola (1984), que ya existían en el siglo XIII y probablemente desde el XII según se recoge en el Fuero de San Sebastián.
Un dato importante de la infraestructura naval de los vascos y de su capacidad para construir naves de un tamaño importante para navegar por el Golfo de Bizkaia y el Atlántico, es que “en el año 999 una escuadra vasca ayudó a Gonzalo de Moniz, señor de Oporto en sus campañas militares” (Ayerbe y Bikandi, 1984). Además, en 1130 y 1131 naves vizcaínas y guipuzcoanas participaron en el bloqueo realizado a la plaza de Baiona por el rey de Pamplona y Aragón, Alfonso I el Batallador y posteriormente en la conquista de Gibraltar, formando parte de una armada al mando del catalán Eimerich de Belloch (Laburu, 2006). Asimismo, una flota vasca mandada por el Obispo de Baiona, Bernardo de Lacarra como Condestable, participó, en 1191, con Ricardo Corazón de León en la III Cruzada, atravesando el estrecho de Gibraltar y continuando por Provenza, Chipre, llegando a Tierra Santa (Leizaola, 1984). Además, las actividades militares y comerciales de los vascos hace que para el siglo XIV ya se encuentren en Chipre, Beirut y Alejandría (Priotti, 2003a).
Por otra parte, era frecuente que las embarcaciones de mayor tamaño fueran vendidas como materia de intercambio en otros puertos, ya que se amortizaban en unos pocos viajes. Para evitar el esquilmado de la riqueza forestal de los montes en beneficio de personas concretas, algunas villas establecen en sus Ordenanzas la prohibición de revender sus navíos hasta pasados tres años de su construcción. También los reyes de Castilla establecieron, en 1501, una disposición que prohibía, por otros motivos, las ventas de navíos (Arizaga y Bochaca, 2003).

Según Teófilo Guiars: En Bizkaia en 1504 había 500 navíos “había en este señorío y ría de Bilbao, cien navío de alto bordo”.

3.- Una de las industrias más importantes de la Vasconia atlántica fue la fabricación de armas, primero para el mercado interno (reino de Pamplona/Navarra) y posteriormente para el reino de Castilla. Es bien conocida desde la Baja Edad Media la abundante producción de armas en el País Vasco. Así, en un documento de 1480 los reyes de Castilla, con motivo de la lucha contra los turcos solicitan armas “mandando a los mercaderes que las tienen que las entreguen, y que en las ferrerías de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava se labren, dejando toda otra labor.” En un centro productor de espadas tan importante como Sevilla, muchos de los espaderos allí instalados en el siglo XVI eran vizcaínos, la mayor parte de Bilbao (Dueñas, 2001).
Hay que citar también las armas blancas de los famosos maestros espaderos de Bilbao y Tolosa dedicadas, en gran parte, a la exportación, principalmente, a las Islas Británicas (Miller, 1995; Dueñas, 2001). Hay una espada denominada “Bilbo” por los ingleses, por estar fabricada en Bilbao, debido a la fama que tenían en Inglaterra las armas bilbaínas. Las espadas elaboradas por los vascos no solo en Bilbao, sino también en zonas tan alejadas del País como Toledo, Sevilla, etc., se encuentran en los museos más famosos del mundo, incluyendo el Hermitage en San Petersburgo, donde hay varias espadas de dichos fabricantes vascos que el autor de este trabajo pudo observar y en una de las cuales, aparece en la hoja la inscripción: JOANES DE ASCOITIA. También se pueden encontrar espadas tipo “bilbo” en el Museo Poldi Pezzoli de Milán, en la Royal Armouries de Leeds, en la colección de la Torre de Londres o en la Armeria Reale de Torino, entre otras. Hay un espadero vasco de nombre Pedro de Lagaretea o de Elcaraeta, que además de en Bilbao trabajó en Toledo y cuyas espadas firmadas aparecen en diferentes museos europeos como en el Musée de l’Armée de Paris, en el Musée Nacional de Cluny, en la Rüstkammer de Dresde o en el Museo San Telmo de San Sebastián (Dueñas, 2001).
Durante la época del Imperio español, las fábricas de armas vizcaínas y guipuzcoanas se convirtieron en la fuente principal de suministro de todo tipo de armas, espadas, lanzas, picas, petos, pero también de armas de fuego, utilizadas, principalmente, por los ejércitos españoles para defender su supremacía.
4.- La abundancia de ganado vacuno y porcino, desde época medieval (Aragón Ruano, 2003; 2006), en la parte del país con influencia atlántica, como queda reflejado en el tributo en bueyes que tienen que pagar Bizkaia y Gipuzkoa al monasterio de San Millán. Por otra parte, es curioso que en la moneda utilizada por los vascos antes de la llegada de los romanos predominara la figura del ganado vacuno y que incluso posteriormente en la moneda vasco-romana también tuviera preferencia dicha imagen. Además, después de la invasión de los godos y musulmanes, a partir de finales del siglo X, en el territorio vasco a ambos lados del Pirineo, hasta las orillas del Adour, se pasa a utilizar el ganado vacuno como moneda de pago en transacciones o adquisición de propiedades, mientras que al norte de las tierras vascas si hubo una circulación normal de nuevas monedas (Leizaola, 1984).
5.- Son numerosas las citas (Childs, 2003; Tena, 2003) que hacen referencia al control del comercio marítimo en el Atlántico por parte de la flota comercial de los territorios vascos y a las relaciones de los mercaderes vizcaínos con los centros comerciales más importantes de la Península, Islas Canarias, Islas Británicas, Flandes, Bretaña, el Mediterráneo, etc., desde la Edad Media, a las que más tarde me referiré. La mayor parte de este comercio estuvo relacionado con la exportación de hierro y la importación de productos deficitarios adquiridos en diferentes mercados.
6.- Pero entre los indicadores del poder económico de los “vizcaínos”, hay que hacer una mención especial acerca del control del aprovechamiento y comercialización de la ballena (Barkham, 2000; Huxley and Barkham, 2006) desde, al menos, el siglo XI. De la ballena se aprovechaba todo, pero lo más importante era el aceite (sain en vasco) que se utilizó como combustible para el alumbrado hasta mediados del siglo XIX. Laburu (1991, 2006) cita un documento del 670 por el cual los “vascos de Laburdi envían a la abadía de Jumièges, a orillas del Sena, entre Rouen y El Havre, 40 moyos (medida de capacidad equivalente a 257 litros), unas 10 toneladas de sain (aceite) para el alumbrado de la abadía”. Según Lefebvre (1933) la caza de ballena por los vascos es tan antigua, que ya en el año 1059, se hace referencia a la venta de carne de ballena y del codiciado aceite-sain, en el mercado de Baiona. En el siglo XII, el Fuero de San Sebastián ya regulaba los derechos aduaneros por las barbas de ballena. En las Fuentes Jurídicas del Fuero de San Sebastián de 1180?, basadas en los “Roles d’Oleron” o Fuero de Layron, así denominadas por haber sido redactadas en la isla francesa de Olerón, a finales del siglo XI, ya se recoge un derecho marítimo cantábrico (Orella, 2010). En 1299, en la carta de confirmación de la villa de Plentzia (Plancencia o Plaçencia de Butrón), se indica que se autoriza a sus habitantes a cazar ballenas en una extensión que llegaba hasta los límites de Portugalete (Ciriquiain, 2005).
Los vascos pescaban ballenas inicialmente en el Cantábrico, pero cuando estas empezaron a disminuir, ampliaron sus zonas de caza llegando hasta Terranova-Labrador en Canada, al menos desde el siglo XV. Los siglos XIV, XV y XVI, fueron el periodo de esplendor de la caza de la ballena por los vascos. Como detalle decir que en el siglo XVI, en Bizkaia había más de doscientos navíos que navegaban a Terranova a la pesca de la ballena y del bacalao, y también a Flandes a por lanas (Jovellanos, 1859). Muchas de las travesías de los vascos para la caza de ballenas en Terranova/Labrador se financiaban con el hierro y herramientas elaboradas con dicha materia que se transportaban a América y Portugal (Huxley, 1987), hierro que también se utilizaba para el intercambio comercial en otros puertos como La Rochela, a cambio de aparejos, anzuelos, utensilios de navegación, etc. (Casado, 2003).
Los vascos, son los primeros que hacen de la caza de la ballena una labor (pre)industrial, organizada, estableciendo bases balleneras para su aprovechamiento fuera del país, para extraer el aceite, que luego exportarán a España y otros países europeos. Las naves balleneras vascas que se desplazaban a Canada podían transportar entre 500 y 2000 barriles de aceite. En el siglo XVI los vascos cazaban varios centenares de ballenas al año. Una ballena podía llenar entre 40 y 90 barriles de aceite. Cada barril podría valer el equivalente a 4000 dólares actuales, de tal modo que un barco de los pequeños con 800 barriles, podía dar una ganancia de varios millones de dólares (Bernier y Grenier, 2001)”.


ORIGEN DEL NOMBRE “BIZKAIA”

Bizkaia aparece en la historia en la Alta Edad Media, en los primeros siglos IX-XI se escribe: Biçcaia, Bicchaya, Bicikaga, Biçkaga, Biçkaia, Bischaia, Bizcahia, Bizcaia, Bizcaya, Bizchaya, Bizkahia y Bizkaia. En euskera el sonido “v” no ha existido.

Hay historiadores, entre ellos Caro Baroja, Astarloa o Iturriza, que se apoyan en la imagen de la Bizkaia nuclear y en la existencia de un monte Bizkargi (565 m, Bizkar+egi= ladera de la loma) entre Morga-Aretxabalagana y Etxano, fronterizo por tanto con el duranguesado, para derivar la voz Bizkaia de “Bizkar”, lomas.

Además, la línea de altura de las cadenas montañosas bizkaínas son las delimitaciones habituales de las merindades o comarcas internas donde se hacían las reuniones vecinales por valles. El conocido como “Balcón de Bizkaia” en Munitibar está en la ladera norte del monte Oiz con vistas sobre la comarca de Urdaibai, delimitación entre el señorío de Bizkaia con el condado de Durango. Según la tradición recogida por Iturriza, la primera de todas las iglesias de Bizkaia es Santa Lucía de Garai en Gerrikaitz, a los pies del monte Oiz en Munitibar, pero sería una construcción de madera, por lo que no se ha conservado. Santa Lucía de Siracusa (Sicilia s. IV), suyo nombre significa “luz para el mundo”, en el calendario juliano coincidía con el solsticio de invierno, de hay su relevancia.

En esa línea montañosa, en la villa de Errigoiti (en un alto en el camino Gernika-Arrieta-Mungia y cerca de Morga), en su barrio de Metxikas, hay una pequeña loma con una ermita en su alto que tiene el nombre significativo de Bizkaigane (364 m) y desde donde se divisa la comarca de Mungia por el Oeste y Urdaibai por el Este. En Bermeo, “cabeza de provincia” o capital bizkaína hasta 1602, podemos encontrar el topónimo Bizkargane y también Itubizkar, por tanto en esa misma sierra montañosa de escasa altura con el monte bocinero Sollube como cima más alta (686 m).

Este mismo nombre de Bizkaia existe en Alta Navarra en el valle de Aibar (Oibar), zona montañosa, por tanto refuerza el significado de “loma”. B. Estornés Lasa en su libro “Orígenes de los vascos Tomo III”, nos da otra toponimia “Bizkaia”: Bizkaiateka en Luzaide-Valcarlos (Alta Navarra), Bizkaisolo en Amarita (Alaba), Biskai pueblo de Baja Navarra, Biskaidea en Astegieta (Alaba), Orkibizkaia en Ronkal, Bizkarain en Anguiana (La Rioja) y Bizkai en Pasajes. También tenemos en los Pirineos “Altabizkar” en Orreaga, incluso existe el topónimo Bizkarra, Bizkarria y Bizkarraga en la sierra de Arandio-La Demanda (entre Burgos y La Rioja) o Bizkarra en Santa Olalla en Burgos (cerca de Briviesca, la Bureba), antiguas fronteras del reino de Nabarra.

En la donación del rey nabarro García V el Restaurador a Santa María de Pamplona 1141 se dice: “Iheldo, Vizcaya (Pasai Donibane), Urumea, Alza y Soroeta” . Aunque en la costa, Pasai Donibane se encuentra en la ladera de una loma (monte Jaizkibel), el nombre sin embargo se le da a una parte del puerto, pero podría ser un topónimo más reciente y por otro motivo relacionado con el señorío de Bizkaia pues la fecha es ya tardía. Una tradición relata que una familia llamada "Bizkaia" se instaló en Pasai Donibane, de la cual Pedro de Bizkaia siendo capitán del rey nabarro Sancho II Abarca (s. X), derrotó el rey moro Muley cuando intentaba tomar el puerto pasaitarra.

Peio Esarte en “Origen del nombre de Bizkaia” añade: “El nombre Bizkaia es muy antiguo y conocido en [Alta] Nabarra. El apellido es numeroso y muy extendido, probablemente debido a sus múltiples ubicaciones. Como término aparece también en una extensa cantidad de nominaciones. Así se denomina un barranco de la Nabarra Media Oriental, en la localidad de Moriones y cercano a las localidades de Loya y Gardalain, en una extensión de 16 kms., entre las localidades de Ezprogi, Leatxe, Aibar, Sada de Sangüesa y Cáseda, desembocando en la margen izquierda del río Aragón. Es también una franja de Eskabarte, "Vizcanne", y en el alto de Arakil se recoge la nominación de "Vizcay". En el libro que publiqué el año 1983 (Alduides...), recojo la facería hecha entre el monasterio de Roncesvalles y el valle de Erro, el año 1313. En ella se citan como términos conocidos, desde que la memoria los recuerda, los de "Garazvizcay", con más de sesenta bustalizas, la de Baigorri-Bizcaycoa, y otras”.

BIZKAIA DENTRO DEL REINO DE NABARRA

SOBRE CÓMO BIZKAIA SE INCORPORÓ A NABARRA

Tras la caída del Imperio Romano y ya bajo el reino de Nabarra, en siglos XI al XII, es cuando las poblaciones bizkaínas se empezaron a asentar de nuevo en los enfangados y boscosos valles frente a los antiguos asentamientos a media ladera cerca de los caminos pastoriles y de comercio que atravesaban las lomas de los territorios costeros, atalayas naturales que evitaban a los bandidos o a las mesnadas enemigas por tener mejor visibilidad ante un ataque y donde, además, estaban los mejores pastos, lo que reforzaría el posible significado de “lomas” de la voz “Bizkaia”, de la voz euskérika “bizkarra”.

Sería Errigotia, es uno de esos lugares elegidos, privilegiado por sus vistas, de donde se controla toda la comarca de la ría de Gernika-Urdaibai e incluso Mungia con su antigua torre de Billela, todo ello desde una de esas lomas que lleva el nombre significativo de Bizkaigane.

Pues bien, el escudo de la villa de Errigoitia, es un águila negra con alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los reyes de Nabarra de la primera dinastía, la “pirenaica”. Según el padre Moret en “Investigaciones” tal y como recoge Andrés de Mañaricúa en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI los orígenes del Señorío” : “adoptó por armas dicha villa de Rigoitia una Águila negra, con las alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los Reyes de Nabarra”.

Es más que probable que Bizkaia pasara a integrarse de forma voluntaria en el Reino de Pamplona-Nabarra, junto al resto de los euskaros o baskones, para crear el Estado de Nabarra, País Baskón. Baskonia, de la que es hija Nabarra, se trataría uno de los pocos casos en la historia donde una nación previa se da así misma un Estado, por tanto sería uno de los pocos casos de una “Nación-Estado”, marcada su constitución y organización por nuestro derecho pirenaico, de arriba abajo. No se tiene constancia de lucha interna alguna para la creación del reino de Pamplona-Nabarra como no la hubo en la creación del ducado de Baskonia, lo que hace pensar en una unión de intereses entre todos los baskones del sur. La presión asturiana está sin duda detrás de la incorporación de una Bizkaia -que quedó alejada del centro político baskón al norte de los Pirineos- al floreciente reino de Pamplona-Nabarra.

El primer Señor de Bizkaia fehacientemente datado es del año 920, se trataría de Munio López (o Manso López), que podría ser hijo de López Fortun (870-909), natural de algún lugar del Urdaibai, y que se casó con Belazquita (Velasquita), hija del rey nabarro Sancho I Garcés y doña Toda Aznar. Según la tradición, Munio López fue sitiado y muerto por su propio hijo, su tumba estaría cerca de Aretxabalagana, en la iglesia construida en románico nabarro del siglo X de San Martín de Morga (actual centro parroquial), cerca a su vez de la ermita juradera de San Esteban de Gerekiz, también románico nabarro del mismo siglo X (renovada tras un incendio en 1961, donde se hallaron estelas tardo-romanas del siglo IV, quizás de la antigua calzada romana que según Julio Caro Baroja transcurría por la costa).

Juan Eduardo Delmas (s. XIX) en el libro mencionado “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” comenta que Mekaur de Morga tiene una iglesia parroquial dedicada a San Martín Obispo del siglo X “en cuyo frontis hay un nicho en que la tradición dice que fue enterrado el VIII señor de Vizcaya Manso López, muerto hacia el año 920” por su propio hijo al que Manso tenía cercado en la torre cuyas ruinas aún existían en 1771 y a tan solo 200 pies a la iglesia. El hijo que se llamaba Iñigo López ezquerra lo cual es anacrónico por lo que la leyenda pierde credibilidad. Pero En 1781 se encontró en los cimientos de la iglesia una sepultura en piedra blanca fina, bien labrada bien unida por goznes y dentro una osamenta de un hombre corpulento.


En Aretxabalagana se celebraban probablemente las primeras Juntas Generales de Bizkaia (varios siglos antes de pasar a celebrarse en Gernika), bajo su árbol juramental y en la ermita juradera cuando lloviese, se trata de una zona de confluencia de caminos en la misma zona montañosa y en esas lomas origen de la Bizkaia primigenia que le dan nombre.

Cuenta en el libro mencionado Juan Eduardo Delmas que: “El famoso árbol de Arechabalagana perseveró hasta hace muy pocos años en la cúspide del monte de su nombre, al par de la antigua calzada que conduce a la villa de Guernica”, este árbol fue talado a mediados del siglo XIX y según Delmás tenía más de 400 años y “era un frondoso roble lleno de vida y lozanía, bajo el que los señores de Vizcaya prestaban juramento de conservar sus leyes”.


En las Genealogías de Meyá o Roda (970-992) descubiertas en la diócesis de Urgell (Santa María de Meyá, Lleida) es donde aparece la primera referencia de un “Comitis Biscahiensis”, por tanto ya dentro del reino de Pamplona-Nabarra. Bizkaia era una unidad política libremente adherida al Reino de Pamplona-Nabarra: “ordo numerum regnum Pampilonensium” (…) La princesa nabarra “domna Belasquita, usor fruit domni Momi Comitis Bizcahiensis”.
Joxe Garmendia Larrañaga en “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea” comenta sobre los primeros señores de Bizkaia: “Aparece como conde de Álava Monnio Vigilazi (Munio Velaz ) en la escritura de Valpuesta otorgada el 18 de mayo de 918. Parece ser hijo del conde Vela Semenonis, defensor de Cellorigo en el 881 (Rioja Alta, entre Haro-Pancorbo ). Este Munio es, probablemente, el Momi, Conde de Vizcaya, que figura en la primera genealogía de Meyá y casado con Doña Belasquita, hija de Sancho I Garcés de Navarra”. www.euskomedia.org/aunamendi. Belasquita aparece firmando con su padre el acta fundacional de San Martón de Albelda en La Rioja en el 924.
Sin Embargo, otros autores como Aitor Pescador Medrano en “Tenencias y tenentes del reino de Pamplona, en Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla” del año 1999, demuestra como imposible que sea la misma persona por la edad, como también es difícil que se le nombre como señor de la Bizkaia primigenia y no se haga referencia al condado de Alaba, mucho más importante en esos momentos, por lo que deben de ser dos personas diferentes.
La Nabarra Occidental forma parte desde un inicio del reino nabarro, ya en el siglo IX, hecho avalado por los límites de las diócesis eclesiásticas de la Alta Edad Media, ya que todas las tierras de habla euskera peninsular formaban parte de la diócesis de Pamplona, tal y como señala el historiador L. Serrano. Así los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas de la no-pertenencia de Alaba y de Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni de Castilla ni tampoco de Asturias.
Está también bien documentado la existencia del condado reinando Sancho Garçea IV “el de Nájera” con el tenente Eneko Lupiz (años 1040-77), latinizado como Iñigo López, apodado “Ezkerra” (“el zurdo”), que además era tenente en Nájera –entonces capital del reino, por tanto un cargo muy importante desde 1072 hasta 1075 que muere su suegro que la encabezaba-, al que sucedió su hijo Lope Iñiguez II (1077-93) y su nieto Diego López I (1093-1124).

El padre de Iñigo López, Lope Iñiguez, aparece en varios documentos nabarros como tenente de Marañón (Sonsierra de Nabarra, Tierra Estella, 1015 ), tenente de Azagra (Tierra Estella 1031), de Arrosta o Ruesta (hoy Aragón, junto al actual embalse de Yesa fronterizo con Sangüesa 1032), pero nunca como tenente de Bizkaia. En 996 aparece como “Caballerizo Mayor” del rey García el “Tembloroso” y luego como “Botiller” de su hijo el rey Sancho III el Mayor.

El “condado” de Bizkaia pasó a ser nombrado como “señorío” por primera vez en el año 1040 con el mencionado Iñigo López “Ezkerra”, aunque aparece nombrado tanto como “comite”, “senior”, “dominator” y como “dux” en diferentes documentos de Valvanera, San Millán de la Cogolla, Albelda (los tres en La Rioja y dentro del reino de Pamplona-Nabarra), Iratxe o Leire.

Iñigo López se casó con Toda, con la que emparentó con la familia real nabarra. José María Lacarra en su libro “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media” comenta que Iñigo López estaba casado con Toda Ortiz (o Fortúnez), hija de Fortún Sánchez, “buen padre” de Sancho III “el Mayor” y ayo o “eitan” de su hijo el rey Sancho García “el de Nájera”. Era este Fortún Sánchez tenente de Nájera entre 1072-1075, tenencia que pasará a Iñigo López, ya con Sancho “el de Peñalén” (1075). Naxara o Nájera era entonces la capital del reino y por tanto un cargo muy importante.

La Torre de Madariaga, a medio camino entre la capital bizkaina de entonces que era Bermeo (cabeza de Bizkaia hasta 1602) y Gernika, podría ser, como hemos dicho, una de las casa torre originaria de los primeros gobernantes bizkaínos dentro del reino de Pamplona-Nabarra.

El Alcázar de Bermeo debía de estar sobre la atalaya con cuyas piedras, según la tradición, se amuralló Bermeo que contaba con siete portales del que sobrevive el de San Juan. En su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” Juan Eduardo Delmas dice que: “Antes de la incorporación del señorío a la corona de Castilla, en Bermeo residía el tribunal del Juez Mayor de Vizcaya (…) y los pleitos se hacían ante los alcaldes y homes-buenos de Bermeo”.

Alonso de Ercilla y Zuñiga, nació en Madrid (1533-1594) de padres bermeanos donde radica la casa-torre originaria de este solar, escribió el libro de poemas “La Araucana”, y escribió este verso a su pueblo familiar:

“Mira Bermeo
Cabeza de Vizcaya y sobre el puerto
los anchos muros del solar de Ercilla
solar fundado antes que la villa”.





¿TENENTES NABARROS O ALGO MÁS?

Los condes y señores nabarros, durante los primeros siglos, eran en realidad meros tenentes: recaudadores de impuestos, ejecutores de justicia y defensores del reino de Nabarra en nombre de su rey sin derecho a herencia y de manera temporal. Existen enlaces matrimoniales entre las hijas de los reyes de Nabarra y el conde o señor de Bizkaia, lo que lleva a pensar en un acuerdo de incorporación a la corona pamplonesa de los bizkaínos, sólo hay que recordar el texto en el que los reyes asturianos dejaron escrito bien claro en el 886 que aquellas eran "tierras poseídas por sus moradores" y el título de “rey de Bizkaia” que le otorgan las crónicas musulmanas de Ibn Al-Athir (s.XII-XIII pero basado en textos anteriores): "Alfonso había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino (…)”

Iñaki Sagredo Garde, tras las excavaciones en Aitzorrotz del Grupo Larrate S.L. en el 2009 y posteriores, ha publicado un resumen de los resultados en su trabajo “Intervenciones arqueológicas en las tenencia de Aitzorrotz y Zaitegi” (edit. Nabarralde 2011), donde comenta que: “El tenente recibe parte o la mitad de las rentas del territorio y la totalidad del impuesto de multas o caloñas, además de otros emolumentos designados por la fórmula de mesnadería o pago anual por mantener sus armas y caballos prestos para acudir a la hueste real”. Existente tenentes desde Sancho I Garcés a principos del siglo X (según el trabajo del historiador Aitor Pescador, “Tenencias y tenentes del reino de Pamplona, en Álava, Bizkaia, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla” del año 1999), hasta Teobaldo II a mediados del siglo XIII, el cual impone el modelo de la Champaña de merinos y Merindades, de menos atribuciones.

Los tenentes tenían derecho a cobrar impuestos o parte de las rentas de la tierra (pechas) y ejercía la justica real o ejecutaba las sentencias de los jueces y alcaldes (además de imponer multas); pero la mitad de lo recaudado era para los reyes (a diferencia de en los reinos de España o Francia). Estos tenentes o seniores, junto con algunos abades, obispos y familiares del rey, formaban la curia regia, la más alta instancia militar y política del reino (Historia del Euskal Herria, Tomo I). En su libro“Sancho VII El Fuerte”, Luis Javier, Fortún y Pérez de Ciriza (Colección Reyes de Navarra) comenta: Los tenentes fueron suprimidos por los Champagne por los Merinos reales. Si un tenente tiene varias tenencias pone al frente de una de ellas a un “pretamero”, “miles” o caballero de armas a su cargo. Solicita tener de 10 a 20 hombres a sueldo.

Con el tiempo la figura de merino se pontencia. José María Lacarra “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media”: “A finales del siglo XII se van reduciendo las funciones del tenente a medida que se desarrolla el régimen municipal; su misión apenas pasa de encargarse de la defensa de la fortaleza y de cobrar determinadas rentas. Algunas desaparecen y las funciones administrativas que antes desempeñaban en su distrito son ahora ejercidas por merinos u otros funcionarios reales con más amplia jurisdicción territorial”. Las merindades se desarrollan a finales del siglo XI y sobre todo del XII”.

Si atendemos a lo que comentan Ibargüen y Chopín en su libro “Crónicas” (libro repleto de fantasías), Bizkaia se gobernaba por los ancianos o “batzarra”. Había 6 merinos de los cuales 5 eran por trienios y el sexto se elegía como presidente de por vida, salvo si hubiera “motivo para ser desonerado”. Lo que sí es cierto es que el primer merino fue 'Blagga Esteriz merino de Bizcahia' que aparece en 1082 en la “Carta San Millán” (Edic. Serrano n 247), título inferior y supeditado al de tenente.

Los tenentes tenían derecho a cobrar impuestos o parte de las rentas de la tierra (pechas) y ejercía la justica real o ejecutaba las sentencias de los jueces y alcalde del Fuero (además de imponer multas); pero la mitad de lo recaudado era para los reyes (a diferencia de en los reinos de España o Francia). Estos tenentes o seniores, junto con algunos abades, obispos y familiares del rey, formaban la curia regia, la más alta instancia militar y política del reino (Historia del Euskal Herria, Tomo I). En su libro“Sancho VII El Fuerte”, Luis Javier, Fortún y Pérez de Ciriza (Colección Reyes de Navarra) comenta: Los tenentes fueron suprimidos por los Champagne por los Merinos reales (que ya exitían). Si un tenente tiene varias tenencias pone al frente de una de ellas a un “pretamero”, “miles” o caballero de armas a su cargo. Solicita tener de 10 a 20 hombres a sueldo.

“Como escribió Lacarra en relación a Vizcaya, este señorío era fluido y difícil de precisar, tanto en su extensión territorial como en la relación de sus señores con el monarca. Su jefe territorial, que lleva el título de conde, supuestamente nombrado por el rey, gozó de hecho de mayor estabilidad que la otros tenentes. Así lo indica la originaria continuidad en el cargo en el linaje de los antepasados de Diego López de Haro”. J. Fernando Elizari en el libro “Sancho VI el Sabio, rey de Nabarra” (Col. Reyes de Navarra).

Era de la misma opinión el medievalista bizkaíno Anacleto Ortueta (1877-1959) en su libro “Nabarra, el Estado político de Vasconia”, Edit. Pamiela pág 66, comenta: “Parece que D. Lope Díaz, Sr. de Bizkaia (1124-1170), que siguió constantemente en la corte del rey de Castilla, no usó nunca el título de Sr. de Bizkaia, lo que induce a creer que anduvo ausente de ella por tenerla ocupada el rey de Nabarra, aunque por otra parte, el no aparecer ningún Sr. de Nabarra con el título de Sr. de Bizkaia, es argumento sólido para suponer que el rey de Nabarra no podía concederlo así o que los bizkaínos no se prestaran a ello, pues en realidad el señorío estaba vinculado de hecho en la familia que hacía poco había empezado a llamarse de Haro”. Diego López II no aparece nombrado como señor de Bizkaia hasta 1194, cuando era cabeza de familia desde 1170.

Recientemente, Aitor Pescador Medrano, comenta lo mismo en el mencionado trabajo: “las tenencias son concedidas “per manum regis”, de raíz “feuso-casallática”, lo que quiere decir que el tenente podía ser remitido del puesto a voluntad regia. Sin embargo, la presencia de estos barones y sus familias en nuevas tierras implicó el que fueran poseyendo intereses en la zona y en ocasiones la tenencia se volviera hereditaria. Excepciones a todo esto vuelve a ser Álava y Vizcaya donde la tradición hereditaria sí que está consolidada dadas sus características propias”.

José María Lacarra en “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media” remarca esta idea: “la sumisión de la tierra vascongada (sic, Nabarra Occidental) estaba a merced de la lealtad de la familia del conde Ladrón (Bela), que se arrogaba unos derechos patrimoniales sobre la misma”. Los Gebara sustituyeron a los López de Haro tras su felonía en el señorío de Bizkaia como veremos.


LA LEYENDA DEL PRIMER SEÑOR DE BIZKAIA

Existe una leyenda de un primer señor de Bizkaia al que llamaron Juan Zuria (el Señor Blanco), la misma sitúa a este caballero en el siglo IX como hijo de un normando. La leyenda es recogida por primera vez por el literato Pedro de Alfonso (1288-1346), Conde de Barcelós, en su libro "Nobiliario de Linajes" ('Livro das Linhagens'), el cual era hijo bastardo del rey Dionis de Portugal así como amigo de la casa López de Haro. Por tanto, la leyenda aparece escrita más de tres siglos después de los supuestos sucesos. Según el historiador Andrés de Mañaricúa, el Conde de Barcelós conoció la leyenda cuando fue desterrado a Castilla donde se hizo amigo de don Juan Núñez de Lara, Señor de Bizkaia tras su matrimonio con doña María Díaz de Haro.

Las siguientes dos versiones de la leyenda son del primer historiador bizkaíno, el banderizo muñatón Lope García de Salazar en "Crónicas de Vizcaya" del año 1454, por tanto conocedor de lo escrito por el Conde de Barcelós. El propio banderizo García Salazar escribe después una tercera versión de la leyenda de “Jaun Zuria” en su obra "Bienandanzas e Fortunas" (1471). El libro de “Bien andanzas y Fortunas” de García de Salazar más antiguo que se conserva, es una copia mandada escribir por su nieto Ochoa de Salazar a Cristóbal Meseres, el cual se ve que no domina el euskera y no transcribe bien muchos nombres, es del año 1492. Está en la Biblioteca Nacional de Madrid y de él se copian el resto.

Según explica el euskaltzain Juan Manuel Etxebarria Ayesta, la primera versión, la del Conde Barcelós, dice: "Biscaya fue Señorio aparte antes que huviesen Reyes de Castilla i después estuvo sin Señor. Avia en Asturias el conde don Moniño, que vexando a aquella tierra le obligó a pagarle cada año una vaca, un buey i un cavallo blancos. Poco después deste acuerdo llegó allí, una nave, en que venía un hombre bueno, hermano del rey de Inglaterra, expulso de allá; y se llamava From: traía consigo a Fortun Froes su hijo”.

Por su parte, García Salazar en "Crónicas de Vizcaya" introduce, un siglo, después muchos más detalles, algunos contradictorios:"Una hija legítima del Rey de Escocia arribó en Mundaca en unas naos y vinieron con ella muchos hombres y mujeres...y aquí [en Mundaca] se dice que esta doncella se preñó, y que [por eso] la dejó en destierro su padre, y que la dejaron en Mundaca aquellas gentes que con ella vinieron y que se tornaron para Escocia con sus naos salvo algunos que quedaron con ella" (…) "Que cuando el [rey] de Escocia padre de esta doncella murió (que fincó un su hijo por rey) [hizo rey a su hijo] y que [por] esto su hermana no quiso quedar[se] en el reino y que tomó aquellas naos...y que arribó allí en Mundaca...y que las naos se tornaron para Escocia y la infanta con las más de las gentes se quedó allí [en Mundaca] y que hicieron alli su puebla. Y que estando allí...durmió con ella en sueños un diablo que llaman en Bizcaya Culebro, Señor de la casa y que la empreño...y parió un hijo, que fue mucho hermoso y de buen cuerpo y llamáronle don Zuria, que quiere decir en castellano don Blanco...".

En su segunda obra "Bienandanzas e Fortunas" (1471), Lope García de Salazar añade, sobre sus primeras dos versiones, algún detalle más: “Seyendo este don Çuria ome es/ forçado e valiente con su madre allí en Altamira cavo Mondaca en edad de XXII años entró vn fijo del Rey de león con poderosa gente en Vizcaya quemando e Robando e matando/ en ella porque se quitaran del señorio de Leon e llegó fasta Baquio”.

Podemos resumir así el comienzo de la leyenda: el rey Alfonso III de Asturias-León quiso guerrear con los bizkaínos para dominarlos, pues no se sometían y mandó a su hermano Ordoño a la cabeza de su ejército; como los bizkaínos no tenían un dirigente de noble cuna, el rey asturiano no quería comenzar la batalla. Los bizkaínos nombraron Señor para la guerra a From, hijo del rey normando (vikingo) de Inglaterra que había llegado a las costas bizkaínas; otra versión habla de la hija del rey de Escocia que llega a Mundaka embarazada de un rey normando conocido como “culebro” (Sugaar en euskera) y que parió a un hijo, que por su blancura fue llamado “Jaun Zuria”, “El Señor Blanco”.

En la Wikipedia se comenta incluso una versión más y con nuevos detalles contradictorios: “Jaun Zuria era un príncipe heredero irlandés que se llamaba Lemor MacMorna. En un accidente de caza mató al rey, su padre, por lo que perdió el trono y fue obligado a exiliarse en una pequeña embarcación, llegando a Mundaka con dos de sus sirvientes. Allí fue recibido por el rey Lekobide, con cuya hija se casó. Las tropas asturianas atacaron Vizcaya, y Lemor luchó contra ellas, venciéndoles en Padura. Por ello recibió el nombre de Jaun Zuría”.

Hay incluso más versiones, Antón Erkoreka sintetiza un extenso artículo del mundakés Jon Bilbao en su obra "Los Vikingos en Euskal Herria", donde dice textualmente: "Jon Bilbao (1982) en un sugestivo e interesante estudio sobre la figura mítica del primer señor de Bizkaia, Jaun Zuria, es el primero en plantear una sólida hipótesis de trabajo que se apoya en una investigación previa de Smyth (1977) “Los reyes escandinavos en las Islas Británicas desde el año 850 al 880”, publicados por la Universidad de Oxford. Según Jon Bilbao (1982, 253) "en la segunda mitad del siglo IX se establece en la ría de Mundaka una base vikinga que tiene relación con los reyes vikingos de Dublin: Olafrel u Olafr el blanco e Ivarr el Culebro”. Por tanto, según el historiador Jon Bilbao, ambos personajes del mito de Jaun Zuria coinciden con los reyes normandos-vikingos que gobernaban Dublín por esos años, 850-853, Ivarr “el Culebro y Olafr “el Blanco” (Olafr inn hvíti e Ivarr inn beinlausi 850-873).
pero sí se conserva en el museo de Orozko alguna de las bolas de piedra utilizadas a modo de proyectiles para la defensa de esta atalaya o castillo bizkaíno así como los restos de una catapulta de grandes dimensiones que nos dan una idea de la defensa del mismo. Hay referencias de que su construcción pudiera encontrarse en el siglo VI y de su destrucción por el fuego en el siglo X, en el año 935, para ser de nuevo reconstruido.

El castillo de Zarragoitxi sería quizás el alcázar de los señores de Bizkaia, controlaría Bermeo desde el alto, así como todos los caminos que salían y llegaban a la capital bizkaína. Gaztelugatxe, también en Bermeo, sería un castillo de control naval, pues la fuerza naval de Nabarra no ha sido estudiada pero tendría su importancia, aunque también existe un camino comercial y ruta Xacobea que desde Bermeo por Gaztelugatxe y la ermita del románico nabarro de San Pelaio llega a Bakio. Su posición estratégica servía para vigilar y controlar el mar, es el lugar al que se retiró el Señor de Bizkaia Juan Núñez de Lara junto a varios caballeros, donde se encontraban los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi cuando se levantaron contra el rey castellano Alfonso XI (1334), éstos resistieron las acometidas del ejército castellano durante más de un mes, lo que obligó a la retirada definitiva de las tropas castellanas.

En el duranguesado, en Astxiki, exis
Antón Erkoreka sitúa la morada de Jaun Zuria en la torre de Montalbán en Mendata y en el barrio Altamira de Busturia en la torre Torrezarreta (siguiendo a Lope García de Salazar). Mundaka (“Munaca” en los primeros documentos ) es la anteiglesia que ocupó el asiento y voto número uno en las Juntas Generales de Bizkaia; de las primeras reseñas históricas que se tiene sobre este municipio, sería precisamente la existencia del palacio Altamira, la leyenda de Jaun Zuria y su madre escocesa. No hay restos de Bizkaia ni en toda Europa de naves o asentamiento vikingos o normandos, aunque es probable que hicieran incursiones por tierras bizkainas desde su base en Baiona.

Otra versión oral habla de que en la lucha destacó “por su bravura entre los vizcaínos el joven noble Lope Fortún de Mundaca, hijo de una princesa escocesa y de un noble de Mundaca. Después de la batalla, los vizcaínos aclaman a este noble, y en 888 le nombran su Señor, siendo el primer Señor de Vizcaya bajo el nombre de Señor Blanco (Jaun Zuria)”. Así, este mítico Froom de la leyenda del conde Barcelós, sería para el historiador Ibargüen el noble Lope Fortún, llamando por su blancura Jaun Zuria, que estaría casado en primeras nupcias con doña Iñiga, hija del conde don Cena y en segundas nupcias con Dalda Estíguiz, hija del Señor de la Merindad de Durango Sancho Estíguez Ortúñez (todo según Ibargüen).

Parece, sin embargo, más verosímil el cometario de Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”, el cual señala: “(…) a tenor de la genealogía de Lope García de Salazar, la princesa de Escocia correspondería a la princesa Nabarra Belasquita, hija del rey Sancho I y de la reina Toda –como dice el Códice de Roda del s. X-. Y según la genealogía del conde de Barcelós, portugués, el “duende-casa” (como se le llama también al padre de Jaun Zuria) que la fecundó habría sido el primer señor de Vizcaya (tenente), que no es otro que el nabarro Fortún Galindones, tenente de Nájera y tercer esposo de la princesa Belasquita, según nos descubre el mismo Códice de Roda. El afán genealogista de dar antecedentes ilustres y exóticos a las familias gobernantes, unido al juego de las etimologías, convirtió a Belasquita o Belascota (Bela-Scota) en princesa escocesa, al conde Mome en “duende-casa” (en euskera “momo” es fantasma), y a Fortún Galindones en príncipe galés (viendo en Galindones la raíz galen o galense, Gales)”.

Belasquita y Momo (llamado también Don Manso, Munio o Nuño) tuvieron tres hijos varones: Aznar, Lope y Sancho, de apellido Momiz todos ellos, y una hija, de nombre Belasquita, como su madre. En una de las dos tumbas con inscripciones del siglo IX halladas en Argiñeta (San Andrés de Etxebarria, anexionado a Elorrio en 1630), tras ser recuperadas de los alrededores junto a otras posteriores, aparece la inscripción de Momo, datado en la era 921 que corresponde al año 883 -según el cómputo actual-, de la que nada más se puede afirmar, pues Momo con sus posibles variantes era un nombre muy común, tal y como recoge Andrés E. de Mañaricúa: Munio, Mome, Momi, Meme, o Munioz, Monioz, Munoz, Nuño etc.

La única documentación escrita, nos habla de la Torre de Madariaga de la familia oñacina del mismo nombre, que está situada en lugar predominante en una loma desde la que se dominan amplias perspectivas como el estuario de a ría de Mundaka-Gernika o Urdaibai, la cual es muy apta para ejercer el control físico del territorio y su explotación económica, y que podría ser una de las casatorre originaria de los primeros gobernantes bizkaínos dentro del reino de Pamplona-Nabarra; se sabe que en el año 1070 Iñigo López, señor de Bizkaia bajo el reino de Pamplona-Nabarra y su mujer la princesa nabarra doña Toda, donaron al monasterio nabarro de la Rioja de San Millán de la Cogolla en sufragio de su hijo Sancho Iñiguez: “in Gorrikiz illos palacios de Madariaga cum ovni pertenentia, terras, et manzanares (…)” (los palacios de Madariaga con sus pertenencias, tierras y manzanares). En Gorrikiz, hoy Gorritiz, llamada también Torre de Urdaibai, del reloj o del “perejil” (“Gernikazarra historia taldea”). Eneko López “Ezkerra” tenía bienes sobre todo en la ría de Gernika: Bermeo, Busturia, Gastelugatxe, collazos y heredades en Gorritiz o Bertendona (Ea).

La leyenda sobre Jaun Zuria continúa con una batalla que habría tenido lugar en Padura sobre el año 870, en el pueblo de Arrigorriaga, “pedernal de piedras rojas”, se habría llamado así tras esta batalla por la sangre derramada, aunque la traducción es también parte de la leyenda; tampoco parece acertada la posibilidad que se deba el nombre a las minas de hierro de Ollargan que convertirían las piedras de la zona en rojas o “bermejas” como dice el conde Barcelós, pues son bastante lejanas al centro del municipio. Lo más probable es que el topónimo “Arrigorriaga” sea “pedernal de piedras peladas”, ya que “gorri” en euskera se puede traducir también como “pelado” (como el monte Aitzgorri entre Gipuzkoa y Alaba), pues la Iglesia Parroquial de Arrigorriaga, Santa María Magdalena, está sobre un montículo de piedras cercano al río y pelado de vegetación.

La batalla la ganaron los bizkaínos, que persiguieron a los astur-leoneses hasta el árbol en Luyando Malato (una encina), a 2 leguas de Arrigorriaga, donde clavaron sus armas. Desde entonces los bizkaínos defenderán ellos su territorio hasta este árbol y a partir de allí como mercenarios a sueldo.

El padre Manuel Larramendi (1690-1766) y después el escritor bizkaino Antonio Trueba (1816-1889), dicen que la palabra Malato es en verdad Malastu (lozanía), pero el mismo Trueba señala que es más probable que signifique “malatus” enfermo (o incluso "leproso"), justo lo contrario, pues en algunos textos se habla de que está seco o que sólo le quedan las raíces, así en las Crónicas de Lope García Salazar del siglo XV se le llama "árbol gafo", es decir, encorvado. El árbol malato se replantó en 1729 y se puso una lápida en el lugar.

La tumba del príncipe asturiano Ordoño sería según la tradición la que está en el pórtico de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Arrigorriaga, profanada hace dos siglos por las tropas napoleónicas en busca de tesoros, pero sólo aparecieron unos huesos y una espada hoy desaparecida; según el historiador Andrés de Mañaricua, sería la espada de un soldado que estaba haciendo el Camino de Santiago sobre el siglo XIV, debido a la indumentaria que se describe del caballero con la Cruz de Santiago en el pecho.

En unos versos épicos medievales anónimos recogidos por Juan Gorostiaga en la obra "Épica y lírica vizcaína antigua" publicada en 1952, se dice:

"Odoldurik heldu guiñan
mallatu arbola onetara
eta urren datozenak bere
alan ikusiko gaitubela"

(Cubiertos de sangre llegamos a este árbol Malato y los próximos que lleguen nos verán del mismo modo)

El último gran historiador vizcaíno, Andrés de E. Mañaricua, sin embargo, considera la leyenda de Jaun Zuria cuentos familiares de la Casa de Haro. El último gran historiador bizkaíno, Andrés de E. Mañaricua, considera la leyenda de Jaun Zuria como cuentos familiares de la Casa de Haro. Sin embargo Andrés de Mañaricúa en “Orígenes del Señorío de Vizcaya” (1976, p.137) no descarta que no haya una base histórica detrás de la Batalla de Padura, pues en el Cronicón Albense sobre el rey asturiano Fruela I (757-768) se dice que: “A los vascones que se rebelaron dominó”, y por Ordoño I (850-866) “en el comienzo de su reinado se rebeló la provincia de Vasconia y en ella irrumpió con su ejército”o de Alfonso III 866-909): “Dos veces su ejército trituró y humilló la fiereza de los vascones” que recuerdan mucho el “domuit vascones” y similares de las crónicas de época goda.


Conclusión sobre la leyenda de Jaun Zuria

Una tradición oral parecida a la Batalla de Padura y mucho más desconocida, es recogida por el historiador bizkaino Juan E. Delmas (s.XIX) y da cuenta de una batalla en la comarca de Lea-Artibai en el siglo X, en la pequeña anteiglesia de Ibaibaso, en la que los bizkaínos habríamos infligido una severa derrota a los "franceses" (a los francos lógicamente), desde entonces este pueblo se llamaría Gizaburuga, "lugar de los hombres sin cabeza". Juan Eduardo Delmas señala que Ermengoa, el capitán de los bizkaínos, era descendiente de los reyes de Nabarra. En realidad las historia viene de la crónica fantasiosa de Ibarguen-Cachopín.

Estas leyendas, en general, nos hablan de que la defensa del territorio bizkaíno en la Alta Edad Media probablemente se ejercería como en la Edad de Hierro (1.000 a.C. al siglo I a.C.), mediante las familias lugareñas cabeza de linaje, con ciudades amuralladas o simples poblaciones a media ladera a donde vuelven los bizkaínos tras la caída del Imperio Romano Occidental -que los bajó al llano para su mejor control-. Lugares de gran visibilidad que permitían prevenir mejor las acometidas de los bárbaros entre los que estaban los hérulos y los vikingos que devastaban la costa cantábrica e incluso llegando al mar mediterráneo, ciudades o poblaciones confederadas y reforzadas, ya que la costa bizkaína y gipuzkoana era la más interesante dentro del “salto vasconum”, incluido Busturia (“Bost-uri”, Cinco Ciudades según K.Mitxelena, topónimo atestiguado desde 1051).

Estas poblaciones servían como defensa del territorio, nombrando un jefe o caudillo en cada ocasión, el más poderoso del momento dentro de las grandes familias, lo que explicaría la leyenda de “Jaun Zuria”, al no tener los bizkaínos un verdadero “Señor” o soberano permanente desde la caída del duque baskón Waifre en el año 768 hasta su incorporación al reino de Pamplona-Nabarra, probablemente a comienzos del siglo X o finales del siglo IX, que ya se había constituido como un Estado pleno tras la Segunda Batalla de Orreaga en el 824 con el veterano líder Eneko Aritza como el primero de una nueva dinastía real baskona, la pirenaica.


Los normandos o vikingos (s. IX):

De los siglos IX al XVII aproximadamente se produce una pequeña glaciación en Europa que seguramente provocó las invasiones normandas. Los musulmanes les llaman madjus (mayus) de donde viene la voz castellana “mago”. Es difícil que lograsen un asentamiento en territorio vasco permanente fuera de los lugares conocidos, ya que son siglos del reino de Pamplona, por tanto de una estructura militar potente que lo impediría o hubiera quedado registrado en algún documento de la época.

“Normando” significa hombres del Norte literalmente, venían de Noruega, Suecia y Dinamarca desde el 789 y como invasores desde el 793; de todos ellos, los que saquearon media Europa se llamaban “vikingr” o vikingos a sí mismos, es decir “guerreros” o “piratas”. Los normandos poseían reyes desde el año 1.000 a.C., pero su ímpetu guerrero y sus ansias de conquista tuvieron que ver más con la necesidad, pues son coincidentes en el tiempo con una época fría que asola toda Europa que se hace notar más en las tierras del norte que ellos habitan.

Entre el 859 y el 882 los vikingos asolaron la costa cantábrica y mediterránea con 62 naves, según describen crónicas tanto cristianas como hispano-musulmanas. Incluso llegaron a hacer incursiones río arriba hasta llegar a París. En la costa de Cantabria se sabe que saquearon cuando menos Gijón, Galicia y también Lisboa, subiendo por el Guadarquivir hasta Sevilla, antes habrían asaltando Cádiz o el norte de África y sus incursiones llegaron a todo el Mediterráneo como a la isla de Sicilia, llegando a atacar Constantinopla en el 860 o las regiones del mar Negro.

Entre nosotros devastaron todo el litoral de Baskonia continental). En el País Vasco existe constancia de invasiones normandas desembarcado en Garona o el Adour y subiendo aguas arriba, y otras llegadas desde el Sur, desde el Ebro, para saquear grandes extensiones. Es de suponer que el pillaje de estos pueblos normandos se diera en las costas bizkaínas como en el resto de Europa. Los normandos o vikingos tomaron entre el 814 y el 986 Baiona (Lapurdi). Guillermo Sancho, príncipe de Baskonia (casado con Urraca, hija del rey de Pamplona García Sánchez I, 925-970), recuperó la capital labortana definitivamente entre el 981 y 982. Según otras fuentes, fue el duque Sancho Guillermo de Baskonia (el hijo del anterior), tío y vasallo de Sancho III el Mayor de Navarra, el que recuperó Baiona en 1023.

El cronista árabe Ibn Hayyan (s. X-XI) se refiere a una aceifa o campaña de verano contra el rey de Pamplona del año 816 en la que “el emir envió al hayid Abd al Karim en su contra, al frente del ejército de los muslimes, y les presentó batalla durante trece días, cometiéndolos sin tregua, hasta que los enemigos de Dios quedaron desbaratados y emprendieron la huida”. Entre los guerreros nabarros que menciona el cronista cita a “Saltan” del cual dice era “el mejor caballero de los madjus”. Se cree que la familia de Eneko ya manda en Pamplona desde el 814 pero eran cristianos por lo que el “madju” Saltan debía de ser un nabarro de más al norte (de la costa o el Pirineo occidental), aun sin cristianizar, pero no normandos.

Sobre el año 823, el cronista musulmán Ibn Idhari (s.XII-XIV) relata como pasaron las tropas musulmanas por Alaba y “acometiendo por un valle llamado Djernik (¿Gernika? ¿Gernika de Alaba o de Bizkaia? pues existen dos municipios con ese nombre )” hasta llegar a “la montaña de los madjus” “los adoradores del fuego”. Estos dos cortos relatos son los únicos por los que algunos creen que había vikingos en las costas bizkaínas en el siglo IX, entre ellos el historiador Antón Erkoreka, que sitúa esa batalla en Altamira de Busturia (Torrezarreta), cerca del monte bocinero de Sollube en cuya cumbre se prendía fuego para llamar a Juntas (“Los vikingos en Euskal Herria”); esos vikingos que se asientan en la ría de Gernika desde donde hacen diversas incursiones, serían dependientes de los reyes vikingos de Irlanda, lo que explicaría la leyenda de Jaun Zuria según este autor, pero el pasaje, como en el caso anterior, parece más bien que el uso del término árabe “madjus” es en su sentido genérico de “pagano, que no cree en Dios-Alá”.

Pero sí hay un relato claro sobre la presencia de normandos en Bizkaia, Peio Esarte “Orígenes del nombre de Bizkaia” comenta como hemos visto que: “Por su parte Ibn Al-Athir dice (s. XII-XII): "Alfonso había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones", lo que nos lleva a deducir que los vilipendiados normandos convivían en la zona con sus naturales, y que éstos tenían un rey”. Este testimonio es el único claro, pero es más tardío y aislado, por lo que habría que conocer en qué documentación original se basa.

El hijo del primer rey de Pamplona-Navarra, el joven Garsea Eneko (860-882), cayó prisionero en una incursión normanda (vikinga) probablemente desde el Bidasoa (más cercano a la capital que el Ebro o incluso por el Errobi-Nive hasta Garazi-San Juan de Pie de Port). El secuestro acabó en rescate que ascendió a 70.000 dinares o 90.000 según otras fuentes. Nowari, cronista árabe dice: "…los madjus (vikingos) fueron a la ciudad de Pamplona y allí cogieron prisionero el franco Garcia, señor de la ciudad, que pagó por su rescate noventa mil dinares".Otro historiador, Ibn-Jaldun, cifra el rescate en 70.000 dinares, lo mismo que A-Mutqtabis: "…hicieron algaradas contra los baskunis, matando a muchos y haciendo prisionero a su emir Garsuya ibn Wannaqo. El rescate se fijó en 70.000. Por diferirse el pago del rescate, quedaron rehenes sus hijos, y a él lo soltaron”.

Como hemo dicho, no hay restos de Bizkaia ni en toda Europa de naves o asentamiento vikingos o normandos.

LA DEFENSA DEL REINO NABARRO EN BIZKAIA

Muchos de los castillos bizkaínos medievales serían anteriores a su incorporación el reino de Pamplona-Nabarra. Las rutas comerciales del pescado en escabeche, salazón o fresco, de las villas bizkaínas como Ondarroa, Lekeitio o Bermeo se hacían por el puerto de Urkiola hacia los santuarios de Estibaliz (cercano a Vitoria-Gasteiz) o San Millán de la Cogolla en La Rioja desde tiempos inmemorables. El Santuario de Estibaliz ya existía en el 1074 dependiendo de Santa María la Real de Nájera, donde estaba la corte real Nabarra. Un siglo antes, Sancha de Nabarra, esposa se Fernán González, creó el condado de Estibaliz s. X y el condado de la Divina en Mendoza con el conde Lupe Sarrazines 970-995.

Santa María la Real de Nájera, poseía ermitas y tierras en Bermeo, Axpe de Busturia así como la ermita y tierras de San Martín de Amatza en Iurreta para su abastecimiento de pescado. A la vuelta, la recua de mulas, traía productos de La Rioja, Alta Navarra o Castilla, especialmente trigo y vino. Al principio se llamaban “monasterios” no ermitas e iglesias. La explicación la da en su libro “Santa María de Begoña en la Historia Espiritual de Vizcaya” el historiador bizkaíno Andrés e. de Mañaricúa, que demuestra que el nombre proviene de que eran de patronato laico, frente a las iglesias que lo eran de la propia Iglesia católica.


En el “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita (1343), se describe la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma y se dice: “cuantos en el mar viven vinieron al torneo, arenques y besugos vinieron de Bermeo”.

Todos estos caminos comerciales estaban jalonados por fortalezas-castillo baskones-bizkaínos y después nabarros en los pasos altos, en colinas o montañas de mediano tamaño (se ven menos afectadas por la niebla y son de más fácil acceso). El principal camino comercial era el que iba desde la capital Bermeo a Gernika y por Gerrikaitz (Munitibar) bajaba y se cruzaba con el Camino de Santiago en Ziortza-Bolibar para ir a Durango y desde allí por Urkiola a Vitoria-Gasteiz.
El otro camino sería el que desde Bermeo llegaría a Gernika y por Muxika seguiría el Camino de Santiago y posterior Ruta Juradera, por lo que subiría a Morga para bajar a Goikolejea-Larrabetzu y por Legina alcanzaría el monte Ganguren en Galdakano para bajar dirección Malmasín por Etxebarri y dirigirse a Orduña o hacia el valle de Aiala-Orozko y la meseta por Altube. El camino más habitual fue el de Orduña, con calzada romana por Valdegobía-Gobiaran. El paso por Altube no se populariza hasta el siglo XVI. De Orduña se iría a Pancorbo y a la meseta castellana o se torcería hacia la villa nabarra de Vitoria.

Estos castillos estaban en pequeños montes lo que los convertían en magníficos oteaderos del territorio, como el de Malmasín en Arrigorriaga cuya primera mención es de 1076 (cruce Bermeo-Orduña y Castro Urdiales-Balmaseda-Bilbao-Orduña), el de Ereñozar (desde donde se divisa todo Urdaibai), Untzueta (Orozko y el paso de Altube) , Gaztelumendi (en el monte Bizkargi, controlaría la posterior Ruta Juradera-Larrabetzu-Txorierri) o el castillo que controlaba el paso del Alto Deba a Vitoria y Alaba por Arlaban, cerca de Leintz-Gatzaga en Aitzorrotz (Eskoriatza).

Cerca del castillo de Ereño, que estaría junto a la ermita en la cima del monte Ereñozar a 442 m, y según la tradición, estaba la casa torre de los Gautegiz del año 798, construida por García Noreña, de la que no queda rastro alguno. Junto a ella, Fortún García, construyó la casa torre de Arteaga en el 914, que se haría con la posesión de la primera y donde surgiría el castillo actual en el siglo XV-XVI . Mujika y Arteaga, son herencias dadas a dos hijos por Furdado García de Abendaño, que fundan esas dinastías, así es como construyen se las torres y luego los palacios de los mismos. El castillo de Butrón, es del siglo XI, se construyó en la Anteigleisa de Gatika sobre la antigua casa de los Butrón , fundada por el Capitán Gaminiz en el siglo VIII, en el peñascal de Ganzorri o Gantzurritz.

Desde el castillo de Untzueta en la misma cima del monte que le da nombre, por ejemplo, se divisa Zeberio, Orozko, parte del valle del río Nervión (Amurrio, Orduña o Llodio) y montes como Gorbeia, las montañas del duranguesado o los de la costa vizcaina y también los lindes con Castilla y Cantabria más allá de la sierra Sálvada o aún más lejos de las Enkartaciones. Estaba construido el castillo sobre el río Altube. J. I. Ibarguen en su Crónica General nos cuenta que el capitán Opamio construyó el castillo en el año 549. En los siglos IX-X surgió un Señorío en Orozko independiente de Alaba, después integrado en el valle de Aiala y finalmente en el Señorío de Bizkaia en 1785.

No queda nada de la calzada que llegaba hasta la montaña, tía también un castillo que controlaba, cerca de la cima, el paso estratégico por el puerto Urkiola y el duranguesado, entre la costa de Bermeo y los grandes monasterios del interior del reino vasco. En Astxiki se han encontrado 2 monedas del invasor de la Nabarra Occidental Alfonso VIII (1154-1218), 41 puntas de flecha que por su tipología (sin alas) son de finales del siglo XII, así como restos de 4 espadas cortas o scramax, usadas habitualmente por el ejército nabarro. El castillo es al menos de finales del siglo X .
Estos Castillos también controlarían las principales entradas de posibles tropas extranjeras en el señorío bizkaíno.

En las tierras nabarras de las Enkartaciones, el castillo De la Piedra de Zalla y el de Balmaseda sobre el alto que controla el pueblo y la vía Pisorica que vendría desde Castro Urdiales, según el fraile barakaldés Martín Coscojales (1542-1607) en su libro “Antigüedades de Vizcaya” tendrían el mismo origen, la defensa de la zona de los musulmanes primero, después de asturianos y castellanos, pues estarían construidos sobre el año 735.

La defensa del reino nabarro en Bizkaia se complementaría con las villas amuralladas, como la de Durango, la más antigua (recibiría su carta de villa entre los año 1150-1182 bajo el reino de Pamplona-Nabarra como “Tavira de Duranco”) y seguramente otras poblaciones que ya serían villa con Nabarra , como Bermeo o Begoña-Bilbao y otras que entonces quedaban fuera del señorío, como Orduña pues el rey castellano “reconoció” sus fueros de villa a Orduña en 1229 (como a Bermeo y el mismo año). .

Toda Bizkaia estaría jalonada de pequeños señores emparentados en linajes y que se alzarían por su rey a “la llamada del apellido”. La escasa población bizkaína durante la Edad Media, haría de esta maraña de pequeñas fortalezas una forma efectiva de control del territorio.

El Sur bizkaíno estaría a salvo, pues antes las tropas castellana tendrían que sortear la defensa de castillos y casas torres del condado alabés, con los Mendoza y Gebara a la cabeza y con poderosas plazas como Vitoria-Gasteiz, el castillo de Trebiño, que nunca fue conquistado, o poblaciones como la de Salvatierra-Agurain que ya serían importantes según los restos recientemente hallados, junto a otros bastiones en la defensa del reino como Guardia de Nabarra (hoy sólo Laguardia), que no será invadida por Castilla hasta 1460-63 con toda la Sonsierra y las tierras de Bernedo, siendo su castillo nabarro derruido. Por el Oeste las Enkartaciones serían la primera línea de choque, el Ibaizabal y los valles que se esconden tras él (Txorierri y Uribe), sería una segunda línea, para, finalmente, esconder Bizkaia una tercera defensa, los montes y nabarros del duranguesado.

La señal de guerra vendría dada desde los montes bocineros, y la orden de guerra correría como la pólvora por todo el señorío, en pocos minutos no habría rincón de Bizkaia que no supiera de la invasión extranjera.

Los montes bocineros servían para comunicar las reuniones de las Juntas Generales, así como para alertar de la posible presencia de tropas extranjeras. Serían el monte Ganekogorta, el Oiz (duranguesado), el Gorbea y el Sollube, el cual daría aviso a los bizkainos de Bermeo-Busturia y toda la comarca de Urdaibai. La representación de las Juntas Generales de Gernika se estructuró en base a las anteigleias y villas a finales del siglo XV.

Además, una señal de humo también sería visible desde el monte Kolitza (Balmaseda, detrás del Ganekogorta). El Kolitza era el monte bocinero de las tierras nabarras de las Enkartaciones o Enkarterriak junto al Ganekogorta.

Dentro del ducado de Baskonia o el reino de Nabarra, serían los duques y reyes los que llamarían a las armas mediante su representante en el territorio, el señor de Bizkaia, salvo en el breve período mencionado entre el derrumbamiento del ducado de Baskonia (768) y la creación del reino de Pamplona-Nabarra con la integración de Bizkaia al mismo sobre el 920, que es cuando Bizkaia podría haber tenido un “rey” o un caudillo, bien hereditario o bien puntual dentro de las familias más poderosas (lo segundo es mucho más probable).

Los caudillos revestidos de “autoridad” no son reyes que transmitan su poder a sus hijos sino que son elegidos por una asamblea de ancianos o gerontocracia (Zaharren biltzarra: bil+zaharra o batzarra: batu+zaharrak, al estilo de la “gerusia” en la Esparta griega) en época de guerra atendiendo a los linajes guerreros más importantes y reunidos bajo robles o encinas con el beneplácito de la élite “aristocrática”. El pueblo, artesano, pastor, pescador, comerciante o agricultor, se unirían en torno al caudillo elegido, soberano en su territorio, para la defensa común del territorio en una guerra de guerrillas o con ejércitos bien armados, como ocurrió en Orreaga Roncesvalles con Eneko Aritza y es lo que parece que narra la leyenda del primer señor de Bizkaia, “Jaun Zuria”.

Lo que siempre se mantendría sería una actividad guerrera en función de una elite en tiempos de paz, relacionados mediante el llamamiento al apellido o los linajes, lo que creará en la Edad Media los Bandos o “banderizos”. Estos “Señores de la Guerra” poseerían los molinos y ferrerías de aire, controlarían los puentes de pago o pontonazgo, tendrían arrendadas algunas caserías, con su hacienda y rebaños, siendo el resto pequeños propietarios y sobre todo bosques y pastos comunales. Pero gran parte de sus ingresos, vendrían del patronazgo laico de los "monasterios", lo cual era una fuente de riqueza para la alta nobleza bizkaina, así el señor Butrón de Muxika detentaba derechos sobre las igelsias de Berango, Barrika, Gorliz, Lemoiz, Bakio, Abadiño, Malaria o Ibárruri. El señor de Arteaga sobre Mundaka, Forua, Ereño, Ibarrangelua y Natxitua. Los Abendaño de Galdakano sobre Santa Marina de Ganguren, Arrigorriaga, Dima, Arrankudiaga, Igorre y Olabarrieta, por tanto sobre iglesias del valle de Arratia y del tramo final de Nervión limítrofes a Galdakano.

“La torre bizkaína tiene su forma peculiar; a veces, modesta si la comparamos con construcciones militares de otros lugares. Se aleja de la grandiosidad de los castillos clásicos castellanos porque su función fue distinta mientras que aquellos eran fortalezas de carácter ofensivo-defensivo contra pueblos enemigos, la torre vasca era la vivienda de los Parientes Mayores, jefes de un linaje o bando, que defendían su pequeño territorio. La torre vasca se halla más emparentada, en su origen, con el primitivo Donjón francés o el Keep inglés que con el castillo español. El parecido se difuminará cuando, en el siglo XIV, construcciones francas e inglesas adoptaron su definitiva y característica forma circular. Pero, en torno al XI, fueron de madera y cuadrilongas, pasando en los siglos XII y XIII a construirse en piedra, manteniendo aún su planta cuadrada. Se trata de la misma evolución que podemos suponer para la torre vasca (…)

De porte similar a la torre vasca son las torres que se extienden por todo el Norte peninsular. La diferencia entre aquella y éstas radica, más que en la forma externa, en la definición de sus moradores y en la relación de éstos con sus vecinos. En el caso vasco, son jefes de linaje con los que sus circundantes tienen relación de parentesco; en el otro, son señores feudales a quienes se paga tributo o "pecho" y con los que mantienen un relación de vasallaje.

La torre vasca primitiva fue un edificio netamente militar, situado en lugares estratégicos como altozanos, cruces de caminos, proximidades e interior de las villas o junto a ferrerías o molinos que representaban los medios de producción y de rentas con que contaba su dueño. Al lado de la torre se levantaba una casa llana principal y otras secundarias. La principal era la residencia del heredero del solar, desde que éste contraía matrimonio hasta que pasaba a ocupar la torre a la muerte de sus padres. Las casas secundarias eran habitadas por allegados o criados. El conjunto de éstos edificios, a los que solía añadirse la ferrería o el molino, se denominan "jauregia", "lugar o casa del señor”.” Resumen del trabajo: “Ruta de los Castillos, Casas Torre, Caseríos y Mitos” de la Diputación de Bizkaia: www.bizkaia.net/Kultura

LOS FUEROS DE BIZKAIA

Jean Jacques Rousseau (1712-1778) dejó escrito, aunque con ironía: “Gernika es el pueblo más feliz del mundo. Sus asuntos los gobierna una Junta de campesinos que se reúne bajo un roble y siempre toman las decisiones más justas”. En su libro “El Contrato Social” el ginebrino decía: “Hay un abismo entre el Pueblo libre haciendo sus propias leyes y un Pueblo libre eligiendo sus representantes para que estos les hagan sus leyes”.

William Humboldt escribió esto otro: “en el País Vasco hay un apartamiento menos visible de clases, cuya diferencia desaparece a los ojos del vizcaíno genuino. (...) Incluso los que tienen títulos honoríficos en Castilla viven en su patria en una muy grande comunidad con la masa del pueblo, pues no pueden eximirse de las costumbres y de la lengua de éste”.

John Adams fue el primer vicepresidente de EE.UU. de América bajo las órdenes de George Washington (1789-1797), y después su segundo Presidente (1797-1801), su extenso libro “Defense of Constitutions of Governement of the USA” fue publicado en Londres en 1787. En este libro, Adams dedicó todo un capítulo a la “República Democrática Foral de Bizkaia”. Partió Adams Rumbo Francia en busca de armas para luchar por la para la independencia de su país, pero una vía de agua le hizo desembarcar en Galicia y seguir la ruta a pie. Así llegó a Bizkaia bajando por el puerto de Orduña a Bilbao, donde encontró un nuevo vendedor, por lo que hizo una breve estancia en la capital bizkaína. Sin duda, es impagable su descripción del país y de cómo se gobernaba Bizkaia:

“Es una república; y uno de los privilegios en el que han insistido más, es en no tener un rey: otra era, que cualquier nuevo señor (lord), en su senda, debería venir al país en persona, y poniéndose con una pierna de rodillas, y prometer bajo un roble (el árbol de Gernika) preservar los privilegios del reinado.
(…) (Sobre Bilbao) Muchos escritores atribuyen su floreciente comercio a su situación; pero, como ésta no es mejor que la de Ferrol o Corunna, su ventaja es probablemente gracias a su libertad. Cabalgando por este pequeño territorio, se diría que está en Connecticut; en vez de miserables chozas, creados con barro, y cubiertos con paja (se refiere a lo que describe en su ruta por parajes de Castilla-León), se ve el país lleno de casas grandes y amplias y graneros de granjeros, y el terreno bien cultivado; y rico, feliz terreno. Los caminos, tan peligrosos e infranqueables en el resto de las partes de España, están muy bien aquí donde se ha hecho una labor muy extensa.

…Aunque llamen al gobierno democracia, no podemos encontrar aquí toda la autoridad centralizada; hay, al contrario, tantos gobiernos distintos como hay ciudades y merindades. El gobierno general tiene dos órdenes al menos; el señor o gobernador, y un parlamento bienal (…). Estas autoridades, es verdad, son elegidas por los ciudadanos, pero ellos deben ser elegidos por Ley también como diputados de un parlamento bienal o junta General (…)”.

Jose Antonio González Salazar, etnógrafo alabés nacido en Vitoria (1940) y gran conocedor de nuestra historia y del modelo foral pues participó en los Concejos en la Llanada alabesa, la montaña y el valle de Zuia donde vivió muchos años, lo tenía muy claro en una entrevista a Halabedi irratia en el programa “Hordago Nabarra”: “En una partidocracia, el Pueblo es el gran ausente. La democracia tiene que partir de abajo no de las nubes… vienen los partidos y de los malos eliges el menos malo. (La democracia) no nos la va a dar nadie, en el siglo XXI pertenecemos a un imperio”.

“El Fuero contiene la parte sustancial y permanente, que no cambia con el tiempo ni las circunstancias, como la defensa del ciudadano con instituciones que les protegen ante las autoridades arbitrarias” Bernardo Estornés Lasa.

Los Fueros no son más que las leyes consuetudinarias basadas en la costumbre como fuente principal de derecho que nos dimos los baskones para nuestra convivencia y que terminaron de desarrollarse bajo el amparo del Estado baskón o reino de Nabarra: es el conocido como derecho pirenaico, que bien se puede llamar nabarro . El rey García en el año 860 concedió el fuero que reconoce la titularidad de las Bardenas reales al valle del Ronkal. Sancho III “el Mayor” otorgó el fuero de villa a Nájera. Poco a poco, mediante este tipo de fueros municipales, se fue creando el armazón del Fuero General.


Adrián Celaya Ibarra (Barakaldo 1917- Bilbao 2015), catedrático de Derecho Foral en la universidad de Deusto y considerado el máximo conocedor del derecho foral bizkaíno: “Yo digo que hay un derecho pirenaico, y dentro de ese derecho hay derechos diferentes, pero con grandes similitudes”.

El historiador artajonés Jimeno Jurio dejó escrito: “La extraordinaria semejanza que se da en las instituciones públicas y privadas de los 6 territorios vascos obedece ciertamente a la unidad básica de civilización de todo el ámbito euscaro; el embrión germinal del sistema evolucionó y se consolidó en sus líneas fundamentales cuando toda Euskal Herria –el verdadero reyno de Navarra- estaba unificado bajo el poder de los reyes de Pamplona”.

“Historia de Euskal Herria” José Luis Orellá Unzué doctor en historia y experto en derecho foral: “Queremos nosotros demostrar cómo por caminos políticos diferentes, los territorios vascos plasman una institución de Juntas Generales o Particulares, ejemplos típicos de un mismo modelos jurídico, como es el pirenaico y radicalmente diferente del modelo mesetario que coincide con el castellano-leonés de las Cortes”.


El uso y la costumbre como fuente principal del derecho es la característica esencial que distingue al Derecho Pirenaico o Fueros de los demás “frente” a la ley:

RAE: Ley:
1. Regla y norma constante e invariable de las cosas, nacida de la causa primera o de las cualidades y condiciones de las mismas.
2. Cada una de las relaciones existentes entre los diversos elementos que intervienen en un fenómeno.
3. Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados.

Frente a la ley está el Fuero, como explica Adrián Celaya en “Derecho foral y Autonómico vasco”: “Fuero no equivale a ley, porque lo característico del Fuero es precisamente que no es ley creada por un legislador prepotente, ni siquiera impuesta por una mayoría ocasional, sino norma que nace de repetidas experiencias de ámbito popular:

1. Lo foral está en la antítesis de las posiciones de escuela, es el espíritu de los pueblos no contaminados por los prejuicios de los doctores.
2. El sistema foral no es legalista y su posición es antidogmática.
3. El verdadero sentido de lo foral consiste en que las normas jurídicas son auténticamente populares, y se acomodan en cada momento a la vida social.
4. Las normas forales son, casi siempre, de origen consuetudinario, dando primacía a la costumbre sobre la Ley, pero esto no quita el que se legislara de forma renovadora, como aparece repetidas veces en el Fuero Nuevo de Vizcaya.
5. El derecho foral se concilia perfectamente con las concepciones democráticas.

Ahondando sobre la singularidad del Derecho Pirenaico frente a otros derechos, comenta la baionesa Maite Lafourcade (1934), titular de los Estudios superiores de Derecho privado y de Historia del derecho por la Universidad de París:

“El centro de la sociedad era la casa y la concepción era colectiva; no conocían la propiedad privada como nosotros actualmente o como la reconoce el Derecho Romano. En realidad, el Derecho Romano no había penetrado en el País Vasco. La propiedad era siempre colectiva. Existían tierras no cultivadas que eran propiedad de todos los habitantes de la comunidad (el comunal y el trabajo en auzolan). El patrimonio familiar era propiedad de toda la familia, no de una sola persona”.

Del mismo modo, en Hegoalde, el Derecho Romano apenas había penetrado según Maite Lafourcade: “En (Alta) Navarra, sí, pero en el piedemonte; en los valles de montaña, no. En Álava también entró (tras desaparecer la Cofradía de Arriaga en 1332, al claudicar ante la presión del rey de Castilla), aunque no en la región de Amurrio, en el señorío de Aiala, que entonces era parte de Bizkaia (sic.). Allá no había penetrado.”.

El Derecho Romano reconocía la incorporación por “rendición o asalto” o por pacto (foedus y “foederate”). Éste último podía ser en igualdad “aequs” o en “maiestas” cuando el vencido reconocía la superioridad romana. Las poblaciones se regían según el pacto alcanzado con Roma. Pero, según Plinio en el siglo II, sólo una cuarta parte de las ciudades del gran Imperio Romano se regía por el derecho romano y ¾ partes por el indígena anterior.

Estrabón (64 a. C. 24 d. C): “Otros Pueblos, llamados peregrinos, se administraban según su propio derecho. Éste era el caso de Karistios y várdulos”.

Comenta el abogado Tomás Urzainqui -experto en este tema- en una entrevista para el libro “La pelota vasca”: “había un ius gentium, un derecho de los pueblos que no era ni propiamente romano ni de esos pueblos en particular, pero que facilitaba las relaciones entre todos ellos. Roma permitía que se hablase la lengua propia y que se desarrollaran también los derechos propios a niveles de derecho privado, de derecho de familia, de derecho municipal; lo que facilitó que, tras la caída de Roma a fines del siglo V, los vascones quisieran seguir manteniendo esa misma estructura”.

El Derecho Pirenaico no es impermeable a otros ordenamientos, ningún ordenamiento lo es. Así toma del Derecho Romano elementos como las donaciones “propter nuptias” por el que el caserío -la casa con sus tierras, animales y enseres- pasa al primogénito al casarse (y no tras la muerte de los padres) o la libertad de testar por la que se puede dejar a otro hijo que no sea el primogénito todos los bienes patrimoniales (incluidas las hijas). Del Derecho Germánico toma el Derecho Pirenaico elementos como “las arras”, los bienes gananciales del matrimonio o las ordalías del hierro y del agua caliente (éstas últimas desaparecieron en el siglo XIII). De otros derechos, como el Derecho Canónigo, toma elementos referentes al matrimonio, tal y como recoge el ex catedrático en derecho foral J. L. Orella Unzue en su libro “Historia de Euskal Herria”. Todo ello no es menoscabo para afirmar que el Derecho Pirenaico es un derecho diferente a cualquier otro con elementos propios y creado por los baskones desde nuestros usos y costumbres.

Maite Lafourcade, la mayor estudiosa del Derecho Pirenaico en Iparralde, señala que “Las mayores similitudes de (los Fueros de) Iparralde (Lapurdi) eran con Bizkaia. Cuando hablé por primera vez con el catedrático de Derecho Foral Adrián Celaya quedamos impresionados: eran iguales. Y de Gipuzkoa no podemos saberlo porque ellos no redactaron los Fueros”.

Esta similitud de los Fueros de Lapurdi con los de Bizkaia, demuestra la unidad anterior de todos los Fueros dentro del Estado de Nabarra, donde se habrían terminado de formar sus puntos fundamentales –y donde se escribieron por primera vez-, al ser Bizkaia y Lapurdi territorios sin frontera común y parte territorial del reino baskón .

Es más, la frontera administrativa impuesta por los imperialistas que invadieron el reino baskón de Nabarra, según la Maite Lafourcade, no ha supuesto una barrera entre el norte y el sur para la transmisión de usos y costumbres hechos norma o Fuero, sobre todo en el nexo común que son los valles del Pirineo, regazo natural del Derecho Pirenaico: “No, porque ha habido relaciones y acuerdos entre los valles del norte y el sur sin participación de los Estados, tanto durante la guerra como durante la paz. Y hacían todo lo que querían. Eran, sobre todo, acuerdos e intercambios sobre pastos. También relaciones matrimoniales... Todo eso ha contribuido a mantener normas comunes pero, sobre todo, en los valles de montaña”.

Los Fueros durante siglos se mantuvieron de forma oral. El pamplonés J.J. Otamendi Rodríguez en 1982 señaló que fueron escritos por primera vez con el rey Sancho VI “el Sabio” (1150-1194), aunque son los que mandó escribir el rey Thibault o Teobaldo I de Champagne los Fueros escritos más antiguos que conocemos, cuando este rey francés accedió al trono en 1234 tras la muerte sin descendencia de su tío el rey de Nabarra Sancho VII “el Fuerte” (1194-1234). La conocida como “Casa Real Pirenaica” había dado para entonces 17 reyes en 410 años de soberanía.

Como extranjero, Teobaldo desconocía el contenido de los Fueros por lo que en 1238 mandó escribirlos en romance nabarro a 10 ricos-hombres, 20 caballeros, 10 representantes reales y al obispo de Pamplona. El texto definitivo del Fuero General se redactó en el año 1266. Así, en el Reino de Nabarra, existía un código de derecho propio escrito cuando en Europa aún se empleaba el derecho romano. El derecho pirenaico, el derecho nabarro del Fuero General, desarrolla los principios del derecho constitucional moderno y proclama la superioridad de la comunidad política, el pueblo nabarro, sobre el monarca.

Comenta al respecto el historiador estellés José María Lacarra en el libro “Historia del Reino de Navarra en la Edad Media”: “Los distintos estamentos sociales tienen clara conciencia de que actúan en nombre de todo el pueblo de Navarra (desde el Fuero Antiguo y también en el Fuero General, s. XIII y s. XVI) y de que las cosas juradas no eran cesiones o privilegios revocables, sino que formaban parte de la misma constitución política del reino. (…) En su conjunto este juramento era la concesión más amplia y profunda hecha en esta época por ningún soberano de Occidente”.

Teobaldo fue obligado a jurar por la Cortes la Constitución o los Fueros del reino antes de ser coronado como rey por los nabarros, tal y como marcaba el artículo primero de los mismos, un hecho insólito en la Europa Medieval. Teobaldo llegó a apelar al papa para no tener que jurar los Fueros y buscó también el apoyo de su suegro el rey de Francia San Luis IX, sin éxito. Cuando Teobaldo exigió lealtad hacia su persona a las nobles villas y a la aristocracia nabarra, éstos juraron con la clara advertencia de que lo hacían “salvo nuestros buenos Fueros e nuestras costumbres” (Estella 1255), ponían por tanto las leyes o Fueros por encima de los reyes: “leyes antes que reyes”.

Del mismo modo, tampoco prosperó una bula del papa Urbano IV para disolver las Juntas de Infanzones nabarros contra las que también cargó Teobaldo. Las Juntas de los Infanzones nabarros nacieron a finales del siglo XII con Sancho VII “el Fuerte” y alcanzaron entre 1283-1328 su máximo esplendor. Fueron llamados a veces de Obanos al ser este pueblo cercano a la iglesia de Eunate su habitual punto de reunión. Existían figuras similares al menos en Baja Navarra, Gipuzkoa y Alaba (Cofradía de Arriaga), con un “Sobrejuntero” o buruzagi para dirigirlas. Su principal función era controlar los atropellos o contrafueros del rey y de los ricohombres nabarros, así como ejercer la justicia en el reino. Los infanzones funcionaban en “Hermandad” con las “buenas villas” contra los malhechores.

Según el párroco de Aldaba “las Juntas nacieron reinando Sancho el Fuerte para defenderse infanzones, labradores y eclesiásticos de los atropellos del rico hombre”. Iñigo Martínez de Sunbiza comenta que “con la autorización del propio rey, eran los hombres pobres defendidos et la tierra estaba en paz”.

Su lema era: “Pro libertate Patria, gens libera state”. Señala Tomás Urzainqui en su libro “Navarra Estado europeo” que: “El concepto de patria es de tradición greco-romana, para hacer después referencia al conjunto formado por Roma, el territorio, el Estado y el pueblo romano (…) Es un concepto distinto al de nación y gens. La idea de patria se refiere al Estado, no por ser los dos iguales, sino por formar el segundo el ser jurídico que encarna la primera. Por eso la evolución histórica de la patria es la misma que la evolución del Estado”.

El historiador alabés Fernando Sánchez Aranaz, añade respecto al lema de los infanzones nabarros: “Que el vocablo latino gens puede traducirse también como familia, linaje, pueblo, nación. Que el verbo latino sto-steti-statum viene a significar la actitud de un guerrero que defiende una posición a pie firme, también se aplica al que persevera o es fiel a sus compromisos. Aquí el caso se aplica sobre el conjunto Libertas nabarra, siendo nabarra adjetivo calificativo y el caso a aplicar el ablativo (nominativo libertas, ablativo libertate). Esto implica que lo sustantivo es la libertad (…). Esto me parece importante, porque implica que aquellas personas se planteaban lograr una patria libre, dando por hecho que su patria era Nabarra, que era un Estado independiente, no se trataba de liberar Nabarra (la patria o el Estado), sino de hacerla un país libre para los nabarros”.

Los problemas de rango local se dirimían en los Fueros en los "Consejos Vecinales", elemento peculiar del Derecho Pirenaico y por ende de todo el reino de Nabarra. El Consejo Vecinal, se celebraba el domingo a la salida de misa mayor presididos por los “fieles regidores”, al principio bajo un árbol sagrado (siguiendo el culto pagano), y siglos después en las “ante-iglesias” o pórticos que darán nombre a esta administración municipal o reuniones vecinales (que también serán llamadas “repúblicas” del latín “res-pública” y que seguirán llamándose “Concejos” en las Enkartaciones). Se llamarán según el caso: Consejos de la villa, de la anteiglesia, del valle o del reino, eran orales y sin testimonio escrito al principio. En estos Consejos se dirimían disputas, se emitían sentencias y se resolvían problemas comarcales o municipales de toda índole, y se resolvía quién iba a representar al “ajuntamiento” en las Juntas Generales de Bizkaia. Entre todos los vecinos se sorteaba en Asamblea Municipal o Cruz Parada mediante insaculación (sorteo) en sufragio universal por “fuegos” o “fogueras” (lo que coincidía con un representante por caserío) y por turnos. En el Fuero Viejo (1452) se dice que todos lo bizkaínos son hijosdalgo, tanto vecinos como simples moradores (no propietarios).

La definitiva configuración de estos Consejos Vecinales en los pórticos de las iglesias o ermitas, harán de centro unificador administrativo de una población hasta entonces -y en general- dispersa. Se usarán como primeros centros techados estos pórticos de las ermitas e iglesias tras la total cristianización de Bizkaia por iniciativa de la Corte nabarra reinando Sancho III el Mayor mediante la reforma cluniense desde Leire y con la masiva construcción de iglesias de estilo románico por todo el territorio bizkaíno, bien por los reyes de Nabarra (de realengo), bien por señores locales (iglesias diviseras) o incluso se construía su “fábrica” en “auzolan” por el pueblo. La anteiglesia era llamada al principio “monasterio” y en plena Edad Media pasó a llamarse anteiglesia.

El nombramiento era público, se hacía a principios de año y era para dos años, su aceptación era obligatoria. Eran los llamados “fieles regidores” de los cuales Galdakano , por ejemplo, contaba con dos por su gran extensión, predecesores de los alcaldes. Los fieles se convertieron en “alcaldes” tras perder la Primera Guerra Carlista con la Ley de Régimen Local de 1845, de espíritu centralista-español.

Para poder ser regidor se exigía ser propietario y mayor de 25 años para poder ser elegible, un “fuego” o casa un voto (de ahí que se llamaran “foguerizaciones”, “foguera” u hoguera, hace referencia al lote de leña que se le asignaba cada año). Sus funciones eran la de recaudar impuestos, dirimir en disputas municipales o autorizar festejos. Luego venían, sobre todo de las familias banderizas, las influencias. Incluso en la villa de Bilbao, un regidor era oñacino y otro ganboíno.

Existía la "validez de la palabra dada" (la famosa palabra de vasco) siempre que se realice en los lugares convenidos. En el fuero de Durango, por ejemplo, se dice así: "ninguno no sea osado de entrar en la huerta agena, nin llebar hortaliza ninguna agena, et qualquiere que lo hiciere peche 80 mrs (maravedíes) al dueño, et quatro mrs al ortelano, et si el tal fechor negare, jure a la puerta de San Vicente de Yurreta (…)"

En “El Fuero de Vizcaya” el catedrático de Leyes Adrián Celaya dice que el “Habeas Corpus” inglés (que data de 1676) está en el Fuero Viejo de Bizkaia (1452), el cual prohibía al prestamero como al merino –los ejecutores de la época- acusar a nadie ni proceder ni prender a nadie “sin mandato de juez competente, salvo que fuese sorprendido in fraganti” (…). “Es más, la mayor garantía que concede el Fuero, es la de que ni siquiera el juez puede ordenar la prisión sin que previamente haya hecho llamamiento por 30 días bajo el árbol de Guernica”.

La acusación era leída por el merino o el prestamero delante del escribano público que levanta acta, pasando después a colocarse la misma en la puerta de la iglesia parroquial del acusado, tras la misa mayor, para garantizar así su inmediata lectura, y tenía 30 días para acudir a prisión con sus alegaciones preparadas. Pasados los 30 días sin acudir ante la justicia, pasaba a “acotado” o en rebeldía y cualquiera podía prenderlo. No era el necesario este protocolo en caso de hurto y robo. Con ello se evitaba abusos judiciales según declaraban la propias Juntas en 1506 que la creían esta ley “la mayor y más privilegiada que hay en el Fuero”. En el Fuero nuevo de 1526 se amplían los supuestos de excepción a los delitos cometidos por extranjeros por la posibilidad de fuga, a los violadores y el caso de los brujos y hechiceras que se estaban siendo estudiados por la famosa Inquisición española.

Además, las garantías legales para evitar abusos judiciales llegaba a que, según dice el propio Fuero: “los acusados por una causa no pueden ser acusados por otra” y incluso se debía de “esperar a que acabe el juicio para acusar de otra cosa”, por lo que las acusaciones judiciales una vez presentadas debían de estar bien sustentadas.El acusado tiene derechos a una copia de los “dichos y disposiciones” de los testigos con sus nombres.

Los bizkaínos debían de ser juzgado por su Fuero en cualquier parte del imperio. Francisco del Canto escribía a costa del Señorio de Bizkaia en 1575 en Medina del Campo al Emperador Carlos V de Gante en el documento llamado “El Fuero y Privilegios, franquezas y libertades (1526) de los caualleros hijos dalgo del Señorio de Vizcaya ”: “Otrosí dijeron: Que habían de Fuero y establecían por ley, que por cuanto los vizcaínos son libertados y exentos y privilegiados de su Alteza... y por ser la tierra de trato, y la, gente dada a pleito, y toda tierra de ella troncal y privilegiada, y tal que casi todos sus pleitos se pueden determinar por este su Fuero; el cual es más de albedrío que de sotileza y rigor de Derecho; y a los vizcaínos aprovecharía poco o nada si en Vizcaya o fuera de ella (así en el Consejo Real como en la Corte y Chancillería de su Alteza) no se hubiese de guardar el dicho Fuero a los vizcaínos; y si los jueces de Vizcaya o fuera de ella hubiesen de sentenciar en los pleitos y causa de ella contra el dicho Fuero, y no según el tenor de él, y se hubiesen de guiar en tales sentencias por otras leyes del reino o de Derecho común canónico o civil, u opiniones de doctores.

Por ende, que ordenaban y ordenaron que ningún juez que resida en Vizcaya ni en la dicha Corte y Chancillería, ni en el Consejo real de su Alteza, ni en otro cualquiera, en los pleitos que ante ellos fueren de entre los vizcaínos sentencien, determinen ni libren por otras Leyes ni Ordenanzas algunas, salvo por las leyes de este Fuero de Vizcaya, los que por ellas se puedan determinar. Y los que por ellas no se pudieren determinar, determinen por las Leyes del reino y Pragmáticas de su Alteza, con que las leyes de este Fuero de Vizcaya en la decisión de los pleitos de Vizcaya y Encartaciones siempre se prefieran a todas las otras Leyes y Pragmáticas del reino y del Derecho común. Y que todo lo que en contrario se sentenciare y determinare o se proveyere, sea en si ninguno y de ningún valor y efecto, y que aunque venga proveído y mandado de su Alteza por su Cédula y Provisión real, primera, ni segunda ni tercera iusión, y más, sea obedecida y no cumplida, como cosa desaforada de la tierra. Y el tal letrado y abogado que derechamente abogare contra ley alguna de este Fuero, caiga e incurra en pena, de seiscientos maravedís por cada vez”.


El sistema “auzocrático” decayó a mediados del siglo XVIII como pone de manifiesto la demanda de voz y voto de los numerosos arrendatarios tras la crisis económica de ese siglo, que hizo que las propiedades privadas se concentraran en unas pocas manos. Pero el desastre fue mayor tras las sucesivas guerras de finales del siglo XVIII y las más importantes del siglo XIX (Guerra contra la ocupación francesa y las Guerras Carlista). En Alta Navarra, por ejemplo, el último Concejo abierto se celebró en 1795.



"Fuero de Alzar al rey”

La preponderancia de los Fueros sobre el rey se representaba con el "Fuero de Alzar al rey", el cual consistía en que, antes de proclamar nuevo rey, un consejo de “12 ricos hombres o 12 de los más ancianos sabios de la tierra” debía de repartir los cargos administrativos del reino y sólo entonces se alzaba sobre un escudo al que hasta ese momento era el candidato a la corona, siendo aclamado tres veces a la voz de: "real, real, real". Entre los límites que marcaba el Fuero General al poder del rey, estaba que éste no podía convocar las Cortes, hacer la guerra o la paz sin el consejo de los ricos hombres, ni nombrar más de 5 funcionarios extranjeros. Las atribuciones principales asignadas al rey por el Fuero General, eran las de aprobar las leyes que dimanasen de las Cortes, nombrar altos cargos administrativos judiciales o comandar el ejército; además se administraba la justicia en su nombre. Los 12 ricos hombres o ancianos sabios del Fuero General era una forma de expresarse que en realidad se refería a las Cortes, donde estaban representados los tres estamentos (nobleza, clero y representantes de las villas y pueblos) y que eran los que elegían siempre al rey.

Explica Estornés Lasa en su libro “Lo que No nos enseñaron” que la proclamación del rey se hacía de la siguiente forma: “Entonces derrame su moneda sobre las gentes hasta 100 sueldos y se ciña el mismo la espada, que es a semejanza de cruz, en señal de que no se reconoce superior en la tierra” (…)” .

Así es como entre los baskones el rey no lo es por voluntad divina, sino por ser elegido como tal, respetando los Fueros y mejorándolos: es una monarquía pactista. La comunidad, sus usos y sus privilegios son norma jurídica, cualquier poder personal es posterior a los mismos y otorgado por el propio pueblo. Es con el rey García Ramírez "el Restaurador", infanzón alzado como rey tras la muerte sin descendencia de Alfonso I “el Batallador”, cuando se consta la existencia de este juramento en el año 1134 (era el padre de Sancho VII “el Sabio”). La Carta Magna inglesa escrita en latín, donde se reconocen derechos parecidos a sus nobles, derechos que el rey no puede infringir, es de 1215 y el control al rey se limita a la clase aristocrática.

El primer rey de Pamplona-Nabarra (s. IX), Eneko Aritza o Arista (latinizado como Iñigo), según la tradición, habría sido coronado de similar modo por una junta de infanzones en el valle del Ronkal, delante de la cueva de la peña de Ezkaurre. Precisamente el historiador ronkalés Bernando Estornés Lasa sobre esta leyenda en un artículo de prensa del año 2008 en Diario de Noticias, comentaba: “Dicen los historiadores, aunque en ello no acaben de ponerse de acuerdo, y lo dice también la tradición oral, que es en una cueva de la Peña de Ezkaurre, en Isaba, donde un grupo de trescientos nobles se agrupó en el siglo VIII ante el acoso de las tropas musulmanas, y en donde proclamaron a uno de ellos como caudillo. Eneko Arista, o Aritza, era su nombre; primer monarca del entonces denominado Reino de Pamplona”.

Los diferentes territorios en que se dividió la Nabarra Occidental tras su conquista mantuvieron dentro del Imperio castellano sus Fueros nabarros hasta el siglo XIX. Así es como siguiendo la tradición nabarra los bizkaínos reclamaban la jura de los Fueros bizkaínos a su “señores” para reconocerlos como tal, estos eran los reyes de Castilla tras la invasión del señorío en 1200 y tenían el título de “señor de Bizkaia” por herencia desde 1378. La cuestión es que el reino castellano tenían sus propias leyes o Fueros castellanos, diferentes a los Fueros nabarros que mantenían los bizkaínos pese a la invasión de su territorio; los reyes castellanos (después españoles) resultaban ser una figura lejana. Si el rey castellano no juraba los Fueros, en la ley primera de los mismos establecía que: “los vizcaínos, así de las villas como de la tierra llana de Vizcaya, como de las Encartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey) ni al de su Tesorero ni Recaudador”.

Con los reyes naturales no se tiene constancia alguna de esta jura, seguramente al ser las leyes principales comunes a todos los habitantes del reino y porque no hacía falta, al estar el señor de Bizkaia presente en las Juntas, por tanto tomaba parte en las decisiones acordadas. Es más, los reyes nabarros antes de ser proclamados como tales, debían de jurar los Fueros.

En su libro “El Fuero de Vizcaya” el excatedrático el Derecho Foral Adrián Celaya Ibarra (Barakaldo 1917) comenta que: “Afirma Iturriza (Berriz 1741-Munitibar 1812), citando a Juan Iñiguez de Ibargüen (Ibargüen-Cachopín, s. XVI), que hubo unos Fueros antiguos, escritos en vascuence hasta por tres veces y que se remontan hasta el siglo VIII. Pero esta afirmación carece de pruebas históricas”.

En otro libro del propio Adrián Celaya “Aforados y no aforados de Bizkaia”, máximo conocedor de los Fueros de Bizkaia, señala que se recogen sentencias o dichos orales de los Fueros de Bizkaia que, junto con diferentes contratos y testamentos, denotan su enseñanza oral, como la misteriosa sentencia “urde urdaondo, caecia etondo”. Algo normal pues los Fueros en realidad no son leyes como tales (RAE: Regla y norma constante e invariable de las cosas) dictadas por un legislador (RAE: Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados) sino “norma que nace de repetidas experiencias de ámbito popular”. Por tanto y por referencias indirectas, se sabe que Fuero de Bizkaia estuvo vigente al menos desde 1110, dentro de los Fueros del reino de Nabarra.

El documento que Esteban Jaime de Labayru (Batangas –Filipinas 1845 - Bilbao 1904) llamó al publicarlo por primera vez “Fuero antiguo de la merindad de Durango ”, cuyo original sería del siglo XII reinando Sacho VI “el Sabio” (1150-1194), nos da una idea del derecho foral de Bizkaia por aquél entonces. Durango era dentro del reino de Nabarra un condado adjunto a Bizkaia con el que compartía tenente, al menos desde el mencionado Iñigo López “Ezkerra”. El documento sería un texto parcial de los Fueros de la tenencia de Durango pues habla de herencias, juicios, ventas, ordenamientos municipales, sobre el ganado, obras públicas, ventas ambulantes, funciones de los alcaldes etc. de toda la “merindad de Durango”, es decir, de toda la tenencia o condado durangués. Pero no se conserva el original y la copia más antigua se puede fechar del siglo XVI.

Las primeras referencias documentadas de la existencia de unos Fueros de Bizkaia como tales son sin embargo del año 1272 y aparecen en la carta de villa de Artziniega (Alaba), pero no dice nada de que estuvieran escritas: “Dámosles y otorgámosles el Fuero e las franquezas que ha Vizcaya é Concejo de Vitoria, que los hayan bien é complicadamente en toda las cosas, así como Vizcaya y Vitoria lo han”. En el cuaderno señal de Juan Nuñez de Lara de 1342, dicho señor de Bizkaia escribe a la Junta de Gernika para preguntar cuáles eran los Fueros de Bizkaia, prueba de que existían.

Los antecedentes del Fuero de Bizkaia son el código penal del año 1392 redactado por orden del señor de Bizkaia Juan Nuñez de Lara y aprobado en Junta General reunida en Gernika por “caballeros, escuderos y fidalgos de Bizcaya”. Después existe una compilación también de carácter penal de ordenanzas de las Hermandades establecidas por las “juntas de hijosdaldos” formada por “merinos, alcaldes de fueros y ombres buenos de villas” reunidos en 1320 en Gernika y después en 1394 en Bilbao.

Se escribe el Fuero Viejo de Bizkaia por primera vez el 21 de julio 1452 tras una Junta General en Idoibalzaga en Errigoitia: humilladero (de reciente reconstrucción, s XVIII), árbol e iglesia aún conservados (en esas lomas bizkaínas, como a 6 kilómetros de Gernikazaharra) y aprobado en las Juntas de Gernika. En el propio Fuero Viejo se menciona expresamente que antes no estaba escrito. El Fuero de Bizkaia fue reescrito y actualizado poco después en 1526.

El Fuero Viejo de Bizkaia fue redactado por los llamados “alcaldes del Fuero” y no por juristas. En realidad eran jueces del derecho civil, no tenían las funciones del alcalde actual que se denominaban los “fieles regidores”. Juan Eduardo Delmas en su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” sobre el alcalde de Fuero comenta que: “Estos alcaldes tenía una jurisdicción muy limitada, porque sólo se entendía a lo contencioso en materias civiles, de las que conocían en primera instancia acumulativamente con el corregidor del señorío y su teniente de Guernica, que eran jueces ordinarios del infanzonazgo en lo civil y en lo criminal”. Los alcaldes el Fuero actuaban como jueces de primera instancia cuyas sentencias se podían recurrir ante los tenientes que eran tres: uno en Gernika para la Bizkaia nuclear, en Astola en Abadiano para del duranguesado y en la Abellaneda por las Enkartaciones. Las sentencias del éste eran elevables ante el Corregidor de Bizkaia o la Diputación y por último al juez Mayor de Bizkaia que residía en Valladolid. Al principio todos los municipios tenían alcaldes del Fuero, pero luego se fueron reduciendo. Esta forma de impartir justicia fue desecha por el General Espartero tras la Primera Guerra Carlista que destruyó gran parte del sistema foral, e impuso cinco partidos judiciales con sus jueces y juzgados: Bilbao, Durango, Balmaseda, Gernika y Markina, de donde sólo se podía apelar a Burgos.

El Fuero Nuevo de 1526, sin embargo, es corregido por juristas conocedores del derecho romano y de las leyes de Toro, además de por los propios alcaldes, bachilleres y licenciados. El Fuero Viejo de Bizkaia, como el de la Abellaneda (1503), se pusieron en marcha “sin aguardar a la confirmación real”.

Desde principios del siglo XIV con los “cuaderno penal” del señor de Bizkaia Juan Nuñez de Lara de 1342, se instauraron las Hermandades castellanas en Bizkaia, pero fueron efímeras y cuyas ordenanzas como en el resto de territorios del reino baskón, se imbricaron con las Juntas Generales (incluidas Lapurdi y Zuberoa). El Doctor en historia Manex Goyenetche en su libro Historia General del País Vasco (Tomo I) decía que: “Este texto normativo de carácter penal reviste ya aspectos de Fuero”. También son recopilaciones las “Ordenanzas de Hermandad de 1394”, las ordenanzas compiladas de las “juntas de hijosdalgo” reunidos entre 1320 y 1394 en los diferentes sitios tradicionales de reunión como Gernika y Bilbao con la participación de los “merinos, alcaldes de fuero y ombres buenos de villas”.

La Junta de La Provincia y de la Hermandad están muy relacionadas pero no son la misma. Cuando los Reyes Católicos en 1498 eliminaron las Hermandades Castellanas para un mayor poder de la corona, éstas desaparecieron poco después de Bizkaia, aunque ya años antes desde 1479 no actuaban en las villas y desde 1487 no acudían a la Juntas Generales de Bizkaia. Ya en el Fuero nuevo de 1526 no aparecen. Las Hermandades tenían un funcionamiento con menor periodicidad que las Juntas Generales, por lo que tras su desaparición se hacen necesarias las Diputaciones.


Pese a que los Fueros de Bizkaia dicen en repetidas veces que se aplican en el duranguesado y las enkartaciones, estos territorios tienen sus propios Fueros redactados entre los años 1342-1397 y en 1503 respectivamente, aunque los enkartados no fueron aprobados por los reyes (españoles para entonces). Las Juntas de las Enkartaciones reunidas en Abellaneda y las de Durango en Gerediaga, decidieron en 1576 aplicar el Fuero de Bizkaia que siempre estuvo en vigor en el derecho civil y que eran semejantes según aclara Adrián Celaya.

Explica el propio Adrián Celaya en su trabajo “Los Fueros de Bizkaia. Cómo nacieron”, que dichos Fueros bizkaínos fueron escritos debido a que la Casa de Haro empezó a desvincularse del señorío de Bizkaia del que eran “señores” ante otros territorios que poseían en Castilla y La Rioja –ningún Haro fue enterrado en tierras bizkaínas, salvo el infante Nuño de 5 años en Bermeo en 1352-. Es una circunstancia similar a la que se dio con el Fuero General de Nabarra mandado escribir por Teobaldo I en 1234 al entrar la Casa real Champagne a gobernar el reino mutilado frente a la Casa Real Pirenaica anterior (Fuero aplicado en Alta y Baja Navarra, en la Sonsierra – hoy Alaba y La Rioja-, así como en Ausa y Ataun –hoy Gipuzkoa-).

El hecho fue más acuciante para Bizkaia al morir el señor consorte de Bizkaia don Tello (hermano del rey de Castilla Pedro) sin descendencia y convertirse en 1371 -tras la renuncia de su madre- el infante Juan en nuevo señor de Bizkaia (título que recibió como descendiente más directo de los Haro). El infante Juan accedió a la corona castellana en 1378 como herencia de su padre, por lo que el título de señor de Bizkaia acabó en la familia real castellana.

En realidad, los Haro no eran los señores legítimos de Bizkaia al perder el título Diego López I de Haro “el Blanco” por su felonía ante sus compatriotas nabarros, siendo sustituidos por la familia de los Bela o Ladrón de Gebara (de la llanada Alabesa), los cuales sí mantuvieron su lealtad al reino baskón (1124-1200).

El origen de la familia Gebara nos lo explica la Enciclopedia Auñamendi partiendo de Orbita Aznárez o Bela Aznar (“Bela=cuervo”), tenente de Gipuzkoa (1054-1080) con el rey de Nabarra Sancho “el de Peñalén”. Su hijo fue Eneko Beilaz (romanzado como “Iñigo Velaz”), el cual fundó su casa solariega en la Llana Alabesa al casarse con Doña Mayor Ladrón en 1149 (heredera de Oñate y Gebara, aunque el documento es falso, sí parece cierto el hecho). Murió Eneko Beilaz en la toma de Baiona de 1131 junto a las tropas Alfonso I “el Batallador”. Su hijo Ladrón Iñiguez, apodado "Princeps navarrorum", será el primer señor de Bizkaia de esta familia, además de conde de Gipuzkoa y Alaba (1124-36 y 1140-55), y que detentará otras tenencias como las de Aibar o Viguera (La Rioja). Se casó Ladrón Íñiguez con la hermana del rey García Ramírez “el Restaurador” (1134), de cuya entronización fue artífice directo. Le siguió su hijo Bela Ladrón “de Nabarra” como señor de Bizkaia y Gipuzkoa entre 1138-40 y 1155-1174. Un hijo suyo fue Pero o Pedro Bélez, tenente de Malmasín cuando la toma castellana del castillo en 1174, y otro hijo fue Pedro Bélez de Gebara, que engendró a Juan Bélez de Gebara, señor de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba hasta al menos 1179, cuando la documentación de los últimos señores de la Bizkaia libre se vuelve más confusa o inexistente. E. Labayru, historiador bizkaíno del siglo XIX en su “Compendio de la historia de Vizcaya”, comenta que el apodo “Ladrón” (de Gebara), viene porque el primer señor de Bizkaia de esta estirpe nació casi muerto y “robó” la vida.


Invadió las tierras bizkaínas Diego López II de Haro “el Malo” (1162 -1214) con tropas propias y castellanas (no con las milicias del señorío, el pueblo bizkaíno, que defendía las tierras de Bizkaia hasta el árbol Malato en Luiando), con lo que los Haro se hicieron manu militari de nuevo con el título de señor de Bizkaia, el cual siempre consideraron parte principal de los títulos nobiliarios que tuvo su familia. Diego López II “el Malo” fue el primero en usar el apellido toponímico “Haro” de forma habitual que ya aparece en un documento asignado a su padre.

En 1789 fueron abolidos los Fueros de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa, tras una masacre de civiles por los revolucionarios centralizadores franceses. Corrieron la misma suerte los Fueros de Alta Navarra tras la derrota de las milicias vascas en la Primera Guerra Carlista en 1839 y los de Alaba, Gipuzkoa y Bizkaia fueron definitivamente abolidos tras una nueva derrota militar en la Segunda Guerra Carlistas en 1876. Por tanto, su abolición fue contra la voluntad del pueblo que los defendió enconadamente incluso con su vida frente a los ejércitos imperialistas dispuestos a imponer la centralización absoluta y unas naciones de nuevo cuño: la francesa y la española, un París y un Madrid “centrifugado” como sentenció el filósofo Ortega y Gasset.

Hoy sólo quedan residuos del derecho foral en algunos temas testamentarios y relacionados con el comunal y se sigue imponiendo el “derecho” español y francés, pese a que en la Constitución española de 1978 en su Disposición Derogatoria nº 2 se da por concluido el “estado de excepción” (sic) de las “provincias traidoras” (sic) y derogadas expresamente as leyes que abolían los Fueros de los nabarros.

El padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, desde la cárcel de Larrinaga poco después de la Segunda Guerra Carlista, explicaba la situación política del país: “Para nosotros no hay ley, ¡sólo el capricho del gobierno de turno!”.

Esta situación no ha cambiado: “Ez gara legegile, lege betetzaile baizik. Eta hori oso tristea da herri batentzat” Pako Aristi “Independentziaren paperak” (Erein 2012)


Tal y como relataba el historiador bizkaíno Andrés de Mañaricúa, en estos Fueros escritos, los bizkaínos pedían al rey de Castilla que confirmase el Fuero como señor de Bizkaia, pero no esperaban a dicha confirmación para ponerlo en vigor y mandaban “que de hoy en adelante e aun fasta confirmar las dichas leyes e fuero e derecho por dicho Señor Rey, usan por ellas e juzguen e determinen por el dicho fuero”. Si el rey castellano no juraba los Fueros de Bizkaia, en la ley primera de los mismos se establecía que: “los vizcaínos, así de las villas como de la tierra llana de Vizcaya, como de las Encartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey) ni al de su Tesorero ni Recaudador”. Ocurría lo mismo con los Fueros enkartados de 1503.

TESTAR A LA NABARRA, EL ÚLTIMO REDUCTO DE LOS FUEROS

Ley española 1/1973, compilatoria del derecho sucesorio del Estado baskón de Nabarra, aún vigente en Alta Navarra:

LEY 1. Compilación. Esta Compilación del Derecho privado foral, o Fuero Nuevo de Navarra, recoge el vigente Derecho civil del antiguo Reino, conforme a la tradición y a la observancia práctica de sus costumbres, fueros y leyes.
LEY 2. Prelación de fuentes. En Navarra la prelación de fuentes de Derecho es la siguiente:
1. La costumbre.
2. Las leyes de la presente Compilación.
3. Los principios generales del Derecho navarro.
4. El Derecho supletorio (el Código Civil español).
LEY 3. Costumbre:
La costumbre que no se oponga a la moral o al orden público, aunque sea contra ley, prevalece sobre el Derecho escrito. La costumbre local tiene preferencia respecto a la general.
La costumbre que no sea notoria deberá ser alegada y probada ante los Tribunales ”.


El Fuero familiar nabarro es muy rico y extenso, como peculiaridad propia más destacada frente al Derecho Romano que se aplicaba en el reino de Castilla y está vigente hoy en día en el reino de España o la República de Francia, es la no-división de la herencia, pudiendo elegir el padre y la madre a qué hijo o hija dejarle el mayorazgo (e incluso a una tercera persona), lo que se denomina “testar a la nabarra”.

Según Julio Caro Baroja, en el Fuero nabarro había libertad de testar y las mujeres tenían el mismo derecho a heredar que los hombres a diferencia del Derecho Romano . El ilustre antropólogo español lo explicaba así en su libro “Ser o no ser Vasco”: “la ley de estricta primogenitura o la de libre elección de heredero por parte de los padres se explican porque en cualquier caso el mayor de los hermano, o uno de ellos, sea hombre o mujer, está en situación de regentar la casa y hacienda, pues las mujeres y los hombres trabajan de modo análogo.”

La indivisibilidad del caserío era un elemento incardinado dentro de una visión mucho más global de la familia y de la vida. La baionesa Maite Lafourcade (1934), licenciada en Derecho por la Universidad de Burdeos : “El centro de la sociedad era la casa y la concepción era colectiva; no conocían la propiedad privada como nosotros actualmente o como la reconoce el Derecho Romano. En realidad, el Derecho Romano no había penetrado en el País Vasco. La propiedad era siempre colectiva. Existían tierras no cultivadas que eran propiedad de todos los habitantes de la comunidad. El patrimonio familiar era propiedad de toda la familia, no de un sólo hombre. Por eso era inalienable -no se podía vender-, e indivisible -no se podía partir-. Pero para la gestión y la transmisión a la generación siguiente se necesitaba un responsable, un régent [regente habilitado para administrar], y aquí en Iparralde el regente era el primer hijo o hija de la familia, no había ningún tipo de distinción entre el hombre y la mujer. Por eso los contratos matrimoniales son muy importantes (…).

(El baserri o caserío ) era el centro de todo, tanto en el derecho privado como en el público también porque había una democracia total (el voto por “fuegos” o casas de las Juntas Vecinales y Juntas Generales). El poder pertenecía a las casas y a sus representantes, a los que se llamaba «maestros». Ellos eran los que tenían el poder de decidir. No había un único poder. No había nobles ni clérigos en las asambleas; sólo los maestros de las casas.

Aquí había un tipo de igualdad entre las dos parejas que habitaban la casa: la pareja de los padres y la pareja del hijo casado; se llamaba la «co-señoría», y sus señores se llamaban en las actas «maestros viejos» y «maestros jóvenes». Había igualdad total. La patria potestad romana, -la autoridad del padre-, no penetró hasta la Revolución Francesa (1789)”.

Origen del Fuero de “testar a la nabarra”

El historiador español Luis Javier Fortún y Pérez de Ciriza en su libro “Sancho VII El Fuerte” (Colección Reyes de Navarra), sitúa el derecho del primogénito a heredar todo el patrimonio familiar en la Edad Bajo Medieval, entre los siglos XI-XII. Alberto Santana en el libro “Baserria” (“Colección Bertan” de la Diputación Foral de Gipuzkoa) da la misma fecha y comenta al respecto: “Desde que en los siglos XII-XIII comenzaron a fundarse los primeros caseríos familiares se había instituido la tradición de seleccionar a uno solo de los hijos para que sucediera al padre al frente de la explotación agrícola, desheredando al resto de los hermanos. Sobre esta base de herencia indivisible, que protegía la viabilidad económica de la casa por encima del bienestar individual de sus ocupantes, se formó la clase de pequeños propietarios que ha constituido la médula histórica de los caseríos”.

La invasión castellana paulatina de toda la parte occidental del reino baskón de Nabarra (siglos XI-XV), trajo consigo un choque entre los Fueros o las dos leyes de los dos reinos. Queriendo el vencedor castellano imponer el suyo, el llamado Fuero Real Castellano de 1348 se quiso implantar en la Nabarra Occidental, ante lo que reaccionaron las instituciones propias aún vivas. Estas leyes castellanas siguen hoy vigentes de manera desigual por territorios como veremos y defienden el derecho de todos los hijos a recibir su parte de los bienes paternos, y a lo sumo consienten que al favorito se le beneficie con otros 2/3 del total. El primer tercio de la herencia se llama la legitima estricta (a repartir entre todos los hijos por igual), el siguiente 1/3 es la mejora (que puede ser para uno o varios hijos) y sólo 1/3 es de libre disposición (para cualquier persona, normalmente el cónyuge). Esta forma de reparto suponía la atomización de caserío y la miseria para toda la familia, por lo que los nabarros occidentales buscaron cómo saltarse esta imposición.

Sique Alberto Santana en el libro mencionado: “La solución adoptada desde principios del siglo XVI a fines del XIX fue la de donar el caserío al hijo designado como sucesor en el mismo momento en que éste contraía matrimonio. Mediante un pacto que se redactaba por escrito el hijo y su nueva esposa se convertían así en propietarios, pero a cambio se comprometían a seguir tratando con respeto a los padres, a cederles en usufructo la mitad de los bienes recibidos y, llegado el momento, a pagarles unos funerales dignos. A los demás hermanos se les apartaba dándoles algún dinero, un arca y una cama con muda nueva”.

Los hermanos se quedaban como peones en el caserío a cambio de cama y alimentos o añadían a la casa un habitáculo adosado (arnaga) donde vivirían con su familia, pero, muchos de los hermanos y hermanas que no podían ser mantenidos por la explotación familiar del caserío, buscaron salidas en la mar, en las empresas ferronas, como escribanos, en la Iglesia católica como curas-monjas, partieron de sirvientes a otras explotaciones agrarias, al ejército castellano-español o comenzaron una nueva vida lejos de nuestro país, especialmente en América, volviendo muchos con cierta fortuna con la que comprarán tierras y construirán nuevas edificaciones, serán los llamados “indianos”.

El matrimonio y el cambio de dueño o "donativo propter nupcias"

El cambio de dueño se representaba de diferente manera en cada lugar. En Bera, por ejemplo (Alta Navarra), recibía la nuera o la hija el día de la boda como símbolo de traspaso un cucharón o “burruntzale”, en Zuberoa se entregaba una “makullu” o pértiga y se iba a ver el ganado, en Arratia (Bizkaia) el día de la boda se visitaba la sepultura familiar.

Los dueños del caserío eran, lógicamente, remisos a aprobar un casamiento al verse ellos desplazados, al pasar el mayorazgo a la nueva pareja el día de la boda, el "donativo propter nupcias", lo que provocaba numerosos nacimientos fuera del matrimonio. Muchos se amancebaban y sólo se casaba tras ver que tenían descendencia, asegurándose la continuidad de la hacienda (a veces ni entonces), siguiendo incluso en las bodas las antiguas tradiciones vascas precristianas hasta que la Iglesia católica les obligó a practicar su rito. Nos dice el historiador Jimeno Jurio que, durante la Edad Media, hubo en el reino baskón dos maneras de celebrar el matrimonio: el hecho a “fuero de iglesia” y el “leal coniugio”, acto civil, celebrado sin asistencia de sacerdote, ante dos o más testigos, legal a todos los efectos, rescindible por ruptura de contrato y que posibilitaba casamiento posterior.

Para que se diese el matrimonio en la Edad Media bastaba en Europa el simple consentimiento de ambos contrayentes, ni tan siquiera requería de testigos. Según Leah Otis-Cour y Alac McFarlane el matrimonio medieval tenía una naturaleza increíblemente “moderna”, eran por amor en su mayoría (sobre todo entre estamentos medios-bajos de la sociedad) o de libre consentimiento, monogamia, igualdad, indisolubilidad, neolocalidad y relatividad de la importancia de los hijos, aplicables también a todo el territorio de Nabarra.

Jose Mari Esparza comentaba la fórmula empleada , la cual observamos en 1547 cuando “Juana, cándida moza de Uterga (Valdeizarbe Alta Navarra), de la que un mozo del pueblo de Adios consiguió favores carnales después de haberle dado la mano y las fes, y luego se llamó andana. La fórmula del casorio había sido similar: se tomaron las dos manos derechas y él le dijo en amoroso hika: "Nic Martín y Joanna arçenaut neure alaroçaát / eta hic arnaçan yre esposoçat / eta prometaçen dinat” ("Yo Martín te tomo a tí, Joanna, como mi esposa, y tómame tú a mi por tu esposo; y te prometo que mientra yo viva no tendré otra esposa; y que te guardaré lealtad; lo prometo, lo prometo, lo prometo". Y la moza repitió la misma fórmula al marido)

En Zufía en 1552, se conserva gracias a un juicio posterior en la que los testigos afirman que la pareja "se tomaron las manos derechas y el dicho Diego de Zufía dijo estas palabras: Nic Diego de Zufia ematen drauzut neure fedea zuri María Miguel ez verçe senarric egiteco. Y luego la dicha Mari-Miguel, estando así tomada de las manos dixo: Alaver nic Mari-Miguel ematen drauzut zuri Diego neure fedea ene senarçat eta ez verçe senarric egitecoz zu bayci" (Yo, Diego Zufia te doy a ti mi fe María Miguel de que no tomaré otra esposa (y viceversa)”.

La Iglesia persiguió este tipo de casamientos civiles bajo pena de excomunión durante siglos, pero no lo consiguió hasta 1563 tras el Concilio de Trento, año en el que se celebró el último en Azpeitia.

El Fuero preveía la posibilidad de viudez de uno de los cónyuges en mejor medida que el Derecho Romano aplicado en la ley castellana. En el matrimonio foral, según relata Adrián Celaya Ibarra (Barakaldo 1917) catedrático de Derecho Foral en la universidad de Deusto y considerado el máximo conocedor del derecho foral bizkaíno: “los bienes de ambos cónyuges, de cualquier clase y origen, se hacen comunes a medias, se llama comunicación foral de bienes y se queda con la mitad al quedarse viudo/a pudiendo dejar la otra mitad al hijo que se quiera. Si no hay hijos al viudo se va con lo que aportó y la otra mitad de lo adquirido, el resto es para los padres o la familia del fallecido. Pero, normalmente, se nombran mutuamente comisionarios y se quedaba con todo el usufructo siendo alkarpoderoso hasta la mayoría de edad de todos los hijos para poder elegir al heredero más apto, que al final quedaba así hasta su muerte. El marido no podía disponer de los bienes sin el consentimiento de la mujer, se llama hermandad y compañía”.

Esta “hermandad” era común a todo el derecho nabarro, así hoy en día en Alta Navarra también se conserva este usufructo universal de viudedad o “fidelidad” para el cónyuge sobreviviente, el cual se pierde en caso de segundo matrimonio.

Realidad actual: Coexistencia de dos derechos, el español y el nabarro propio

El Fuero nabarro se encuentra aún hoy en vigor en temas testamentarios en diferentes regiones del reino baskón de Nabarra, pese a la ocupación continuada en siglos de los mismos y las Guerras Forales de los siglos XVII-XIX (matxinadas y Guerras Carlistas) en el sur y la llamada Revolución Francesa de 1789 en su parte continental.

En la Nabarra peninsular, aunque la abolición de los Fueros fue casi total tras perder la Segunda Guerra Carlista en 1876, el Código Civil español de 1888 en su artículo 12 siguió reconociendo el Derecho Pirenaico en la Tierra Llana de Bizkaia. Incluso hoy en día, el Fuero de Bizkaia imbricado en el Fuero del reino de Nabarra, es aplicable en todas las localidades bizkaínas de la Tierra Llana o anteiglesias y en los territorios alabeses de Aiala y Aramaiona (que fueron bizkaínos dentro del reino de Nabarra).

En el caso bizkaíno, según explica el Adrián Celaya, en las 23 villas bizkaínas se aplica, en general, el Código Civil español. Las excepciones son las villas de Mungia, Errigoiti, Markina, Gerrikaiz y Larrabetzu, donde se aplica el Derecho Foral nabarro y no la Ordenanza de Alcalá o el Fuero Real castellano de 1348 en la transmisión de bienes inmuebles, por haber casas “censuarias” o propiedad del señor de Bizkaia que las tenía alquiladas y que no quería que se dividiera el alquiler entre los hijos, lo que quedó en una pragmática de los Reyes Católicos de 1494 y que pasó al Fuero Nuevo de Bizkaia de 1526 y a la que después se acogieron Elorrio (1712), algunas casas de Villaro-Artea (1825-29) y Otxandiano (1819), así como las antiguas anteiglesias incorporadas a Bermeo de San Pelayo (hoy Bakio), Albóniga y Zubiaur. En la Compilación de 1959 se determinó que se siguiera aplicando en estas villas el Fuero General de Bizkaia en asuntos testamentarios, salvo en Markina.

Según comenta Adrián Celaya, en el caso del Fuero bizkaíno: “El Derecho Civil que se aplica depende, por tanto, del vecindario civil de los ciudadanos, un principio que al igual que todo lo que rodea a esta cuestión tiene su complicación. En términos generales, se puede decir que uno accede al vecindario civil en una localidad si al menos lleva diez años empadronado, aunque solo son necesarios dos si la persona interesada en ser vecino de un determinado municipio lo solicita explícitamente en el Registro Civil”.

El Código Civil español se aplica en el resto del territorio de Alaba fuera de los mencionados valles de Aramaiona y Aiala (existe un fuero propio que es el de Aiala con libertad de testar que se aplica en los Ayuntamientos de Amurrio, Okondo, Ayala y una parte de Artziniega) y en toda Gipuzkoa. Pero en el territorio gipuzkoano se puede “testar a la nabarra” en para la herencia del caserío.

En Alta Navarra o la Nabarra reducida y conquistada en 1512, es donde mejor se conserva este Fuero de “testar a la nabarra” por el que se puede disponer de los bienes a favor de quien se quiera, incluso aunque haya hijos, basta con darles la llamada “legítima foral” que consiste en algo simbólico, aún descrito en monedas de Carlos II (s. XIV) y al modo que se hacía en el Estado baskón libre; legítima foral: “cinco sueldos febles o carlines por bienes muebles y una robada de tierra en los montes comunes por inmueble”.

El Fuero nabarro es parte del Derecho Pirenaico común al menos a la corona de Aragón y al Estado de Bearne, pero incluso se percibe en otras regiones de Baskonia. Eugene Goyheneche (Ustaritz 1915-1989), historiador y Doctor Honoris Causa por la UPV-EHU: “La comparación de las actuales regiones del País Vasco de ultra Bidasoa, con los valle pirenaicos del Bearn y Bigorre, hasta Toulouse, tal vez con el Alto Aragón y, en cierto aspecto Gascuña –comparación reforzada con el estudio del derecho privado-, nos lleva a creer en un derecho y unas instituciones semejantes en toda la antigua área vasca”.

El Derecho Pirenaico es el propio de los baskones, los cuales poseemos una historia común e incluso aún hoy, una mentalidad social, económica, cultural y política diametralmente opuesta a la de los gobernantes de los Estados que conquistaron el Estado baskón de Nabarra y cuyas consecuencias sociales, económicas, culturales y políticas arrastramos irremediablemente ante la falta de una verdadera estrategia soberanista cimentada en el Pueblo baskón.



LA RUTA JURADERA Y EL PRIMER CAMINO DE SANTIAGO POR BIZKAIA

Las mencionadas rutas comerciales probablemente ya eran usadas en el paleolítico, cuando los habitantes de la costa de Urdaibai iban a Trebiño a cazar en verano, tal y como lo demuestran las herramientas de silex trebiñés que usaban. Estas rutas serían usadas por los karistios en su trashumancia hacia, por ejemplo, la Estación pastoril de Artxanda.

Usaban después los romanos las magníficas ensenadas de la ría de Urdaibai para construir barcos y comerciar por la costa o en rutas de largo recorrido, asentamiento y templo en Forua, pero con puerto principal exterior en Bermeo (¿Vesperies?). Tampoco descuidaban los romanos el comercio terrestre, aprovisionando de pescado el interior vasco, el “ager vasconum” o zona agrícola, aprovechando las antiguas rutas defensivas y comerciales del Pueblo euskaro de los karistios.

La ruta juradera empezaría en la capital bizkaína, Bermeo y en su iglesia de Santa Eufemia. La principal parada juradera en Bizkaia era bajo el árbol de Gernika, donde existía una tribuna adyacente. La representación de las Juntas Generales de Gernika se estructuró sobre la base de los municipios, a finales del siglo XV. Se hacían las reuniones de las Juntas Generales de Bizkaia “so árbol de Gernika ” y con un pie descalzo como mandaba la tradición, aunque también se usaba la ermita de Nuestra Señora de la Antigua cercana cuando llovía, ermita ampliada y reformada en el siglo XIX cuando se convirtió en las actuales instalaciones. En Gernika se celebrarán también todas las Juntas especiales por razones graves.

Las otras dos ermitas o iglesias juramentales eran la San Esteban de Gerekiz (Aretxabalagana, municipio de Morga y donde se celebraron las primeras Juntas), la iglesia de Goikolejea en Larrabetzu (justo debajo del alto de Morga). En Goikolejea, Iglesia construida sobre una ermita anterior, se adoran a los primeros mártires baskones, San Celedonio y San Emeterio (Calahorra siglo III) para acabar la ruta en Bilbao. El culto a San Emeterio y San Celedonio lo sitúa el historiador Iturriza en Larrabetzu en el siglo IX, en la ermita de Zarandona hoy de advocación a San Salvador (la ermita se encuentra enel camino desde la villa dirección Gaztelu). Las Junta Generales de Bizkaia se reunían en Gernika desde finales del siglo XV, antes se reunían también en Aretxabalagana y en Idoibalzaga (Errigoitia).

Las Juntas de Bizkaia se reunían en un robledal con la ermita Santa María La Antigua en un lugar llamado “gernikazarra”, perteneciente a la anteiglesia de Luno, de cuyo puerto surgirá después la villa de Gernika en 1366. Alrededor de esta ermita en el siglo XIV surgirá mediante diferentes anejos la Casa de Juntas de Gernika y desde el siglo XV siempre se celebrarán en las mismas, pero siendo los terrenos del señorío y no de Gernika ni de Luno.

Gernika, cuna junto con Bermeo y todo Urdaibai del señorío de Bizkaia bajo el reino de Nabarra, recibirá sus fueron de villa por el señor de Bizkaia Don Tello en el año 1366 y se separará entonces de la anteiglesia de Luno, pero la comarca ya estaba habitada hacía milenios y el río Oka o ría de Gernika era navegable hasta el puerto de la anteiglesia de Luno como lo demuestran los yacimientos romanos de la vecina Forua.

Los barcos podían acceder hasta la casa del Puerto de Suso o de abajo (Luno está en un alto) desde la bocana de la ría de Urdaibai, Gernika era por tanto durante el reino de Nabarra, el puerto de Luno: “Sepan cuantos esta carta privilegio vieren como yo, Don Tello, con placer de todos los vizcaínos, fago en Guernica población e villa que se dice Puerto de Guernica .../... otrosi mando que non debes portazgo ni treintazgo ni precio de nave nin Bagel, nin de otra mercancia, que venga e vaia de este lugar de Guernica”. Los fueros de villa como el de Don Tello a Gernika, en realidad sólo conceden derechos de carácter económico y obligaciones de fortificación y defensa, normalmente a una población preexistente como es el caso de Gernika.

A lo largo del recorrido de la Ruta Juradera, se han localizado restos de época romana en Bilbao, en la necrópolis de Berreaga cercana (Mungia), Galdakano (lápidas de Elexalde), en Larrabetzu, Morga, en Gernika, en Forua, Mundaka (Portuondo) y Bermeo (ermita de Kurtzio).

“El árbol de Guernica ha conservado
la antigüedad que ilustra a sus señores,
sin que tiranos le hayan deshojado,
ni haga sombra a confesos ni a traidores.
En su tronco, no en silla real sentado,
Nobles, puesto que pobres electores,
Tan sólo un señor juran, cuyas leyes
Libres conservan de tiranos reyes”
Tirso de Molina (1571 Madrid-1648 Almazán)
“La prudencia de la mujer”, acto I, escena I en “Comedias de Tirso de Molina”.


Como hemos comentado y según Julio Caro Baroja: “Es probable que la vía que iba de Astorga a Burdeos por Alava tuviera ora casi paralela junto al mar que uniera entre sí las ciudades marítimas que menciona Ptolomeo”. Historia del País Vasco Tomo II.

Este camino o Ruta Juradera, fue en época medieval parte del Camino de Santiago costero , que desde Francia atravesaba la costa cantábrica hasta Compostela. En Época Moderna pasó a llamarse Camino Real Bilbao-Gernika y a finales del siglo XIX, se le empieza a denominar "Camino Viejo Bilbao-Gernika".

El llamado “Camino francés”, que es el que recorren ahora la mayoría de los peregrinos, fue desarrollado bajo el reinado del rey nabarro Sancho III el Mayor y después de Sancho Ramírez en el siglo XI. El camino de la costa se usaba sobre todo al principio, siglos IX-X (como señaló Menéndez Pidal). Según el libro “Dos Caminos de Santiago” del departamento de turismo de la CAV, “el camino (de la costa) estaba bien atendido, y, salvo algún accidente geográfico de poca importancia, era relativamente cómodo, incluso en los meses climatológicamente más rigurosos”.

El primer camino costero traía peregrinos que desembarcan en la bahía de Txingudi o llegaban andando hasta Irun siguiendo la costa, que carece de accidentes geográficos relevantes, para, por San Sebastián, Zarautz, Getaria y Zumaia, penetrar en Bizkaia desde Markina y seguir hacia la importante Colegiata de Zenarruza en Bolibar, atravesando el monte Oiz, dirección Gernika por Munitibar, donde se confunde con la “Ruta Juradera” a Bilbao.

Se tardaban 6 jornadas en completarla hasta Bilbao y seguía la ruta Xacobea por la Enkartaciones dirección Cantabria y otro ramal por Burgos, lo que hacía de Bilbao un importante punto de paso, aunque entonces sólo era el puerto de Begoña, con la iglesia de Begoña y la de Santiago como puntos relevantes, entonces quizás sólo pequeñas ermitas románicas sobre las que se construyeron las iglesias góticas actuales. Pero sería también frecuente ver peregrinos que desembarquen en Bermeo, principal puerto bizkaíno y su capital para iniciar por la “Ruta Juradera” el Camino de Santiago .

Estos caminos o rutas comerciales y de peregrinación con sus comerciantes y peregrinos, articularían las relaciones económicas y sociales de los primeros bizkaínos y serían una importante fuente de ingresos.

El segundo camino de la costa partía también de Irun y se precipitaba dirección sur por la actual N-1 española: Oiartzun, Astigarraga, Tolosa, Segura, Beasain para acceder a la Llanada alabesa por el paso ancestral, después calzada romana, del túnel de San Adrián de Zegama a Zalduondo, y seguir por la Llanada alabesa hacia Salvatierra-Agurain, para acceder por el Santuario nabarro de Estibaliz a Vitoria y proseguir hacia la Puebla de Arganzón, alcanzando Castilla en 6 jornadas desde Irun.

Muchos de los datos cartográfico de Estrabón, Plinio y quizás también de Mela y Ptolomeo, se cree que están recogidos de un documento de campaña escrito por M. Agripa, que era el yerno del emperador Augusto el cual combatió contra los cántabros (19-39 A.C.).
En el trabajo “El camino por el puente de Mercadillo (Galdakao) y su conexión con el Camino de Santiago, Xabier Orue-Etxebarria y otros autores señalan que: “En el Anónimo de Ravena se cita una vía que iría bordeando el litoral de la Península, desde Bracara Augusta (Braga) hasta Ossaron (Irun) pasando por Bricantia (A Coruña) Según Rodríguez Almeida (2001), en el Segmentum I de la Tabula Peutingeriana reconstruido a partir del mapa “Orbis Pictus” de Agrippa, se coloca a Oiasso (Irun) como el punto de confluencia de tres vías, la costera procedente de Brigantium (La Coruña), la del valle del Ebro procedente de Tarraco (Tarragona), y la de la Meseta desde Asturica Augusta (Astorga). En muchas ocasiones se han citado indicios, sobre todo en Asturias, de un posible camino paralelo y muy próximo a la costa que podría corresponder a la Vía Marítima de Agrippa, que iría desde Aquitania hasta Finisterre”.

Tras la (re)conquista o expulsión de los musulmanes y el aumento en la seguridad para los cristianos del norte peninsular, el uso de los caminos costeros decreció, sólo lo usaban unos pocos intrépidos. La mayoría de los peregrinos de la costa, desembarcaba en pueblos con puertos importantes y buscaban la vía principal, el Camino francés, hacia el sur. Por Alta Navarra, el principal camino, entra por Roncesvalles desde Garazi (San Juan de Pie de Puerto), para continuar por el Monasterio de Leire (cuna espiritual del reino de Nabarra), donde haría uno con el otro camino que entraba por Jaca (Aragón no se independiza de Nabarra hasta mediados del siglo XII) y seguir juntos por Pamplona, Monasterio de Iratxe (Estella), Monjardín, San Millán de la Cogolla, Monasterio de Albelda , Logroño y Santa María de Nájera. Es decir, los principales centros religiosos del reino: se llamará el “Camino de los monasterios”, aunque también estará el camino de Camino de Santiago Vasco del interior o Ruta de Baiona que sigue la antigua Calzada romana por la Llanada Alabesa desde el túnel de San Adrián en Zegama (Gipuzkoa) y Zalduondo (Cuadrilla de Salvatierra-Agurain), el más utilizado hasta el siglo XIII. El Camino de Santiago de los monasterios ya existía con Sancho I Garcés en el siglo X, dominador en La Rioja.

Otro Camino, muy frecuentado en los siglos XIV-XV y XVI, era el que desde Baiona por Ustaritz cruzaba los Pirineos por Otsondo de 602 metros de altitud (abierto todo el año), para dirigirse después por Urdazubi y Baztan a Pamplona. Orreaga, por donde lo atraviesa el Camino francés, está a 1.400 metros.

En otros reinos, los puntos más importantes eran Burgos, León y Astorga. El Camino de Santiago sigue la llamada "vía Akitana", o lo que es lo mismo, la calzada romana Burdeos-Astorga, pero luego se desviará para pasar por los principales monasterios del reino mencionados.

Entre los viajeros de Camino de Santiago por la vía francesa, estuvo el monje galo Aymeric Picaud (siglo XII) que describe en su “Codex Calixtinus” en el capítulo V “Liber Peregrinationis” los pueblos que jalonan el Camino de Santiago entre ellos los baskones, dejándonos en muy mal lugar.

Como elementos que nos puedan interesar están los siguientes: llama baskones a los habitantes de Baiona a los Pirineos (vasallos nabarros pero territorio inglés oficialmente tras casarse Leonor de Akitania con el rey inglés Enrique II) y nabarros todos los baskones peninsulares, como no podía ser de otra forma. Aunque los diferencia, dice que baskones y “nabarros” son muy parecidos, iguales en forma de vestir, costumbre e idioma, "sólo que éstos de piel más clara", seguramente porque en la península trata más con los de la Llanada de Alta Navarra y Alabesa, donde hace más sol y discurre el Camino. “El vasco” empieza a hablarse al llegar a Baiona, dice Aymeric.

Señala el viajero francés: “En alguna de sus comarcas, en Vizcaya o Álava por ejemplo, los nabarros, mientras se calientan, se enseñan sus partes, el hombre a la mujer, y la mujer al hombre”.

Más interesante es el resumen de las fronteras del reino de Pamplona que deja escrito Aymeric Picaud: “desde la ciudad de Barcelona hasta Zaragoza y desde la ciudad de Bayona hasta los montes de Oca”. Después aclara: “Más allá de sus tierras, y pasados los montes de Oca, es decir en la dirección de Burgos, continúa el territorio de los Hispanos, es decir Castilla”. El texto es esclarecedor de donde empieza España, en numerosos textos hasta el siglo XV se llama así al territorio de la península Ibérica que empieza fuera de las fronteras naturales de Nabarra.

Además, Aymeric, dejó escrito que los nabarros adoran a Dios al que llaman Urci (Urtzi), y más detalles curiosos para el que quiera leerlos. Como muestra un botón: "éste es un pueblo bárbaro, repleto de maldad, negro de color, abominable a la vista, malo, perverso, pérfido, carente de toda lealtad y corrompido, licencioso, dado a la embriaguez, instruido en toda clase de violencias, feroz y selvático, malvado y réprobo, impío y de duras entrañas, despiadada y camorrista, aventajado en todos los vicios e iniquidades, semejante a los getas y sarracenos en su malicia, enemigo de nuestro pueblo galo en todo". La última frase parece la clave de este "cariñoso" texto.

En lo positivo señala que: “se les considera valientes en el campo de batalla, esforzados en el asalto, cumplidores en el pago del diezmo, perseverantes en sus ofrendas al altar”.

Tomás Urzainqui señala: “Aimeric Picaud –seudónimo que parece ocultar a personales de la aristocracia eclesiástica- con su obra-libelo Codex Calixtinus preparó a la opinión europea, al modo de las actuales campañas de intoxicación mediática (“el medio es el mensaje” que diría Marshall McLuhan), para una agresión definitiva contra Nabarra. Castilla y Barcelona, con la colaboración de la Iglesia oficial, la pusieron en marcha tras la muerte en extrañas circunstancias del rey nabarro Alfonso I el Batallador en septiembre de 1134, desencadenando operaciones militares de forma simultánea”. Este episodio narrado, sirva como ejemplo de cómo se manipula a la población para que asista como natural y justificada a una conquista o matanza, ya desde el medievo (y antes). Detrás de Aimeric Picaud se esconde el Papa Calisto II”.

El Camino de Santiago desarrollará el comercio y el rey dará cartas de creación de poblaciones de nueva planta para ser pobladas por francos, o, para que éstos formen "burgos" en las poblaciones ya existentes (barrios de artesanos y comerciantes en realidad, de ahí viene el término "burgués") y conseguir así recaudar más impuestos, desarrollar el comercio, el cambismo de monedas y la artesanía, lo que convertía a estos francos en personas influyentes pues recibían exenciones fiscales o “franquicias”. Los nabarros tenían prohibido estas actividades, así como el dar alojamiento a peregrinos jacobeos.

Estos francos y gascones, que venían mayoritariamente de Occitania (sur de Francia, incluida Baskonia ahora romanzada a Gascuña, siglo XII), mantendrán sus costumbres e idioma (el occitano incluido el gascón, que luego perderán en muchos casos por el romance nabarro) diferenciándose del resto de la población durante al menos trescientos años, y con todo ello, se crearán auténticas revueltas civiles como las protagonizadas por la “navarrería” o los euskaldunes de Pamplona a principios del siglo XIII.

Estas repoblaciones sirvieron de ejemplo a las que en el siglo XII se realizarían en Huesca, Zaragoza o Tudela, al ser conquistadas a los hispano-musulmanes, pero en estos lugares los francos se mezclan rápidamente con los lugareños.

Son los monjes benedictinos los que lo controlan todo, jalonando el Camino con monasterios y hospitales para el más de millón de personas que anualmente lo recorrían. En su época de máximo esplendor, el Camino de Santiago era la tercera gran peregrinación cristiana tras las de Jerusalén y Roma.

Origen de la Ruta Juradera:

Las rutas actuales probablemente ya existían en el paleolítico, cuando los habitantes de la costa de Urdaibai iban a Trebiño a cazar en verano, tal y como lo demuestran las herramientas de silex trebiñés que usaban. Estas rutas serían usadas por los karistios en su trashumancia pastoril hacia, por ejemplo, la Estación pastoril de Artxanda.

Usaban los romanos las magníficas ensenadas de la ría de Urdaibai para construir barcos y comerciar por la costa o en rutas de largo recorrido, con un puerto de vigilancia importante, asentamiento y templo en Forua, pero con puerto principal en Bermeo (Vesperies?).
Tampoco descuidaban los romanos el comercio terrestre, aprovisionando de pescado el interior vasco, el “ager vasconum” o zona agrícola, aprovechando las antiguas rutas defensivas y comerciales de los karistios.

A lo largo del recorrido de la Ruta Juradera, se han localizado restos de época romana en Bilbao, en la necrópolis de Berreaga cercana, en Larrabetzu, Morga, en Gernika, en Forua, Mundaka (Portuondo) y Bermeo (ermita de Kurtzio) como hemos visto.

Este camino fue en época medieval parte del camino de Santiago costero, que desde Francia atravesaba la costa cantábrica hasta Compostela.
En Época Moderna pasó a llamarse Camino Real Bilbao-Gernika y a finales del siglo XIX, se le empieza a denominar "Camino Viejo Bilbao-Gernika".

Básicamente la historiografía presenta posturas comunes a la hora de delimitar el recorrido entre Gernika y Larrabetzu, que pasaba por Lumo, Ugarte de Muxika, Alto de Gerekiz, Aretxabalgana, desde donde entraba en terreno de Larrabetzu como hemos visto.

Pero existirían dos posibles Rutas Juraderas desde Larrabetzu:
La primera iría por las inmediaciones del campo del Athletic en Lezama para ascender Santo Domingo y bajar a Bolueta.

La segunda, uniría Lezama y Larrabetzu por la carretera actual, atravesando el barrio Legina para subir a la sierra de Ganguren y continuar hacia la ermita o parroquia de Santa Marina. Esta ruta por las laderas de la montaña es anterior a la primera: los restos arqueológicos de esos siglos de la Edad Media (necrópolis) y las construcciones que han sobrevivido (ermita de Legina, siglo XII) o de las que se tiene constancia (ermita o iglesia de Santa Marina, siglo XI), son más antiguas que las del primer camino. Con el tiempo, esta ruta se haría por el valle para, por el centro de Lezama, subir el eleizbide que conduce directamente a Santa Marina en el monte Ganguren, justo encima del municipio. Pero los caminos por los valles no son los frecuentados en los siglos de la Alta Edad Media .

Sin embargo, consiguió la villa de Larrabetzu en el siglo XVIII que se califique como Camino Real hacia Bilbao desde Bermeo el que desde Larrabetzu y Goikolejea, iba por el valle del Txorierri, atravesando el centro de Lezama y Zamudio, para subir por Santo Domingo, pues era el más usado los últimos siglos este “Camino de los zamudianos” .

El camino de Santiago o la Ruta Juradera entraba en Bilbao por el paseo de los Caños y Portal de Aberri en las Siete Calles o Casco Viejo, la ruta sería: Santo Domingo-Bolueta- siguiendo paralelo a la ría por barrio de Abusu-la Peña y el paseo de los Caños-Atxuri-Casco Viejo .
Parece anterior el camino por Artagan-Begoña , Calzadas de Mallona y su renovado vía crucis, hasta la plaza llamada hoy Unamuno, por la calle de la Cruz, iglesia de Santos Juanes y que por el Portal de Zamudio entraba en el Casco Viejo o Siete Calles bilbaínas para llegar por la puerta del Ángel a la catedral de Santiago. El camino seguía por la calle Tendería hasta la histórica iglesia de San Antón para dirigirse por San Francisco, donde existe una hornacina con el apóstol a caballo en Urazurrutia, para salir de Bilbao por la calle Autonomía, el barrio de Kastrexana y su puente del Diablo hacia Balmaseda. Bilbao fue de las primeras poblaciones peninsulares en nombrar a Santiago como su patrono.
El camino inicial vendría por tanto: desde Larrabetzu por Legina, sierra de Ganguren, la ermita o iglesia de Santa Marina y bajada por Begoña al Casco Viejo.

Lope Salazar cita como primer linaje de Bilbao los Legizamon (lo que hace sospechar de traición a Nabarra), luego a los Basurto y después a los Arbolantxa, el primer y el tercero son de las principales familias de Etxebarri, dentro entonces del municipio de Galdakano donde eran cabezas de linaje.

Se encontraba en Bilbao la casa-torre de los Legizamon junto al alcázar de los señores de Bizkaia y el puente de San Antón. Existían otras torres de la familia Legizamon en Villaro-Areatza o en Orozko. Además existían en Bilbao casas-torre de los Etxebarri (luego emparentados con los galdakaneses de Aperribai) a la entrada de la calle Carnicería o la de los Arbolantxa (hoy Etxebarri pero entonces Galdakano) que contaban con dos, una en Belostikale y otra en Barrenkale Barrena.

Existía en Bilbao hasta 1866 la Torre de Güemes, de Bilbao la Vieja, de Etxeberria o incluso de Zubialdea, que fue la residencia de varios señores de Bizkaia (como D. Tello) o después por los reyes de Castilla por su título adquirido por herencia de señores de Bizkaia en sus visitas a Bilbao (como Pedro I o Fernando “el Falsario” en nombre de su mujer Isabel “la Católica”, que era la señora de Bizkaia).


Algunos apuntes

Los bizkainos jamás hemos renunciado a nuestro Fueros o leyes Nabarras, sino que nos los quitaron durante el siglo XIX casi en su totalidad tras varias guerras y más matxinadas para hacer frente a los “contrafueros” de la corona española en su intento de crear un Estado centralizado primero y gran-nacional español después, imitando a los franceses.

LA FORMACIÓN DEL SEÑORÍO DE BIZKAIA

“Como institución pública que es, las Juntas dimanaron de una derecho vascón basado en el uso y la costumbre. Es muy posible que desde al menos la Alta Edad Media existieran en comarcas, valles, batzarres o biltzarras con carácter de ordenación del territorio, distribución de cargos y ocupaciones, cuidados policiales o impartición de justicia” José Luis Orellá Unzué, experto en derecho foral y doctor en historia (“Historia de Euskal Herria”).


Ley primera de los Fueros de Bizkaia: “los bizkaínos, así de las villas como de la tierra llana de Bizkaia, como de las Encartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey) ni al de su Tesorero ni Recaudador”.

Hasta la invasión militar castellana que acabó con la toma de la villa Nabarra de Vitoria-Gasteiz en las navidades de 1200, el señorío de Bizkaia abarcaba el territorio entre la desembocadura de los ríos Ibaizabal-Nervión y la del río Deba, aunque poco antes había sido desligada de la misma la tenencia interior de Aitzorrotz en el año 1184 (el valle alto del río Deba). Por el sur, la frontera sería el condado de Alaba y la tenencia Nabarra de Aiala.

La Batalla de las Navas de Tolosa (Jaén) entre los reinos cristianos peninsulares (Castilla, Aragón, Portugal y Nabarra) contra el emirato de Córdoba en 1212, se saldó con una aplastante victoria de los primeros. El rey nabarro “Sancho el Fuerte no fue a las Navas por “salvar España” (a donde acudió con tan solo 200 caballeros) representada por Alfonso VII de Castilla, del que sólo atroces agravios había recibido, acudió por que la Iglesia, con su incontrastable influencia, le indujo a la empresa; al servicio de la cristiandad. La carta que sobre la cristiandad escribe el arzobispo de Narbona al abad de cister es muy clara: “y sobre la venida del rey de Nabarra, que entonces estaba enemistado con el rey de Castilla, porque habíamos pasado de camino a vernos con él, para persuadirle que viniese en socorro del pueblo cristiano”. “Nabarra, el Estado político de Vasconia”, A. Ortueta.

Los ganboinos de Bizkaia, con los de Gipuzkoa y Alaba, junto con los vizcondes de Zuberoa, Lapurdi y el Beárn entre otros, fueron las tropas de élite que lucharon en esta batalla junto al rey de Nabarra Sancho VII el Fuerte.

La familia López de Haro luchó junto con los reyes de Castilla en las Navas de Tolosa, por lo que recibieron del rey castellano en 1212 las tenencias que hoy conforman Gipuzkoa: la “Iputz” nuclear (entre los ríos Deba y Oria, de Aralar a Getaria su capital), Aitzorrotz (Alto Deba) y Oarso (valle de Hernani con San Sebastián al vizcondado de Lapurdi), así como el condado de Aiala y el más importante de Alaba (sin la Rioja alabesa que continuaba dentro del reino nabarro), aunque no consiguieron mantenerse en esos condados, pero sí consiguieron retener -en parte- la tenencia nabarra de las Enkartaciones, que también se les había adjudicado.

Desde la traición a Nabarra, los nuevos señores de Bizkaia poseían toda la Nabarra Occidental, primero la Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, y entre 1200-1212 las nuevas tierras ocupadas. Estos señores de Bizkaia serán altos dignatarios que residían en la Corte castellana, pero no poseyeron ni palacio ni residencia alguna en el señorío, ni fueron enterrados en tierra bizkaína.

“Así llegaron a entablar la batalla con los moros. El ejército cristiano se dividió en tres cuerpos: el central lo ocupaba el rey de Castilla; el ala izquierda Aragón y Cataluña y el ala derecha Navarra.
El ejército de Castilla se dividió en otros tres cuerpos: el primero y de vanguardia llevaba a don Diego López de Haro, con sus parientes aliados y gente de Vizcaya, y otros dos cuerpos más.
(…) En recompensa de los buenos servicios prestados por don Diego, dióle el rey la villa de Durango en 29 de Diciembre de 1212, con lo cual don Diego, que era señor de Vizcaya, reunió la Vizcaya completa, pues a ella la incorporó.
Hacia este tiempo se atribuye el origen de las casas vizcaínas de Butrón, Ibargüen y Villela, según Lope García de Salazar”. Labayru “Compendio de la historia de Vizcaya”.

“Navarra en su vida histórica” Arturo Campión: “El poeta Guillermo Anelier s. XIII (manuscrito hallado en al monasterio de Fitero): El rey (Sancho VII) entonces, impaciente, picó espuela a su mulo y atacó al palenque, pero sin conseguir penetrar en él. Su mulo retrocedía, peor el rey exclamó “Santa María ayúdame”, y empuñando su maza, repartió sendos golpes y tajos. Entonces sus gentes al verle luchar, le siguen y penetran en el palenque (…)”.

Ambrosio Huici en su trabajo “Las Navas de Tolosa” explica que: “El famoso palenque del Miramamolín, situado en la cumbre de la colina era el complemento obligado de la táctica musulmana y la base de toda resistencia almohade (…) los bereberes acostumbraban a atarse por los muslos e incapacitarse para la huida (…) era una fuerte empalizada de estacas entrelazadas. Las cadenas no servían más que para reforzar la empalizada, y en manera alguna se usaron para atar a la guardia del Miramamolín. Su mismo grosor –si las de Navarra son auténticas- (…), bastarían a probar que no habían sido destinadas a ese fin”. Es lo que los cristianos llamaban “corral del moro”, donde se ponían “a salvo de saetas et de otras armas” (Crónica General, Menéndez Pidal). La tienda del Miramamolín era una tienda bermeja, roja.


LA FORMACIÓN DEL SEÑORÍO

Aitzorrotz

El condado después señorío nabarro de Bizkaia abarcaba hasta el año 1184 desde el río Nerbión hasta el río Deba, por tanto incluía la parte de habla bizkaína de la Gipuzkoa actual, es decir, casualidad o no, se trata de todo el territorio costero del pueblo prehistórico vasco de los karistios o karietas. La pervivencia de un euskera occidental (el llamado también euskera bizkaíno) en todo el valle del Deba, se ha debido probablemente a su fuerte vinculación económica con el resto de comarcas bizkaínas y sobre todo alabesas que también lo hablan, con Gasteiz o la villa de Vitoria (1181) como gran centro divulgador potenciado por la invasión castellana de 1200 que desconecta esta comarca de la capital del reino de Nabarra donde se había producido una unificación del euskera según señala el lingüista Koldo Zuazo (“Euskalkiak, euskeraren dialektoak” -2008-).

Ante una nueva posible invasión castellana Sancho VI el Sabio de Nabarra tuvo que reforzar las líneas defensivas del reino y creó nuevas villas amuralladas así como tenencias o territorios administrativos bajo un gobernador puesto por el rey, creando así las tenencias de: Zaitegi (1188), Arluzea (1181), Salinillas de Burandón o Aitzorrotz (1184), las cuales reforzaban el control de entrada al reino de los caminos más importantes. Es así como en el año 1184 bajo el reinado de este rey que se creó la tenencia de Aitzorrotz, con ello la comarca del Alto Deba quedaría fuera del señorío de Bizkaia, con el territorio de los municipios actuales de: Leintz-Gatzaga, Eskoriatza, Aretxabaleta, Arrasate-Mondragón del valle de Leintz así como Bergara. Este sería el Camino Real que desde Bergara pasaba a la tenencia de Iputz por Zumarraga en el Goierri y continuaría por toda la ribera del río Oria con Tolosa como principal núcleo hasta San Sebastián-Donostia.

La tenencia de Aitzorrotz se controlaba desde el castillo de Aitzorrotz -donde actualmente se ubica la ermita de Santa Cruz en Eskoriatza- y estaba por tanto en el paso estratégico de Arlaban en Leintz-Gatzaga con sus salinas conocidas y explotadas desde época romana, el petróleo de entonces. Arlaban es el paso obligado del comercio del valle del Deba a la capital alabesa Vitoria-Gasteiz, fundada como villa sobre la anterior puebla de Gastehiz en 1181 por el mismo Sancho VI el Sabio, la principal plaza comercial de Alaba o la Llanada (“A-laua”) y de muchos kilómetros más a la redonda. La tenencia de Aitzorrotz se completaba al menos con otros castillos en Elosua (Bergara) y en el que estaba ubicado en villa existente en la tenencia y principal núcleo poblacional que era la ferrona Arrasate (castillo de Santa Bárbara). Todos los caminos comerciales del reino nabarro estaban jalonados por estas pequeñas fortalezas-castillos nabarros, diseñados y pensados más para el control de caminos o impartición de la justicia que para la defensa del territorio, pues el enemigo se encontraba muy al sur, donde las líneas defensivas la marcaba la región del río Ebro.

"En nombre de Dios omnipotente, yo Sancho por la gracia de Dios rey de Navarra, hago esta carta de confirmación y consolidación para todos vosotros mis pobladores de la nueva Victoria tanto presentes como futuros. He dispuesto voluntaria y razonadamente poblaros en dicha villa que impuse por nuevo nombre, a saber Victoria, que antes se llamaba Gastehiz. Y Vitoria nace porque se la necesita como villa fuerte y bien poblada para que desempeñe una función estratégica y militar de defensa de la frontera de su vecino". Sancho VI el Sabio

Iñigo de Oríz sería el primer tenente de Aitzorrotz (1184-1188) que en 1185 también lo era de la tenencia nabarra de Iputz (creada sobre el año 1025 entre el río Deba y el Urumea) y en 1187 de Alaba. En 1194 Pedro Ladrón (familia Gebara) era tenente de Aitzorrotz ya con Sancho VII el Fuerte (1194), hijo del anterior rey: “Con Sancho VI el Sabio de Navarra, la familia Ladrón queda desplazada al prescindir el rey nabarro de los servicios de Bela o Vela Ladrón, hijo de Juan Belaz (tenente de Malvecín o Malmasín), en 1179 (aunque esta cuestión es dudusa pues la enciclopedia Auñamendi señala como tenente a D. Pero Bélez, hijo de D. Bela Ladrón). Sancho trata de imponer el sistema de tenencias, con tenentes fácilmente sustituibles por el rey: Diego López (1181-1182), Iñigo Oriz (1184-1188), Pedro Ladrón en 1194 y Lope Sánchez en 1195. Siendo en este período, Alava y Guipúzcoa una tenencia conjunta controlada desde la fortaleza navarra de Aitzorrotz en Arlaban” (César González Mínguez).

Iñaki Sagredo Garde, tras las excavaciones en Aitzorrotz del Grupo Larrate S.L. en el 2009 y posteriores, ha publicado un resumen de los resultados en su trabajo “Intervenciones arqueológicas en las tenencia de Aitzorrotz y Zaitegi” (edit. Nabarralde 2011) han encontrado restos de cerámica del siglo V, bien de un asentamiento anterior o de una fortificación anterior al castillo. En la capa de cal del fondo del aljibe, apareció una moneda del rey nabarro Sancho VI el Sabio.

Tras su conquista castellana, el castillo de Aitzorrotz es mencionado en las crónicas castellanas de 1237 de Ximénez de Rada como uno de los castillos “obtenido” y “adquirido” (“obtinuit” y “acquisivit”) por su rey Alfonso VIII de Castilla. Después hay un silencio que denota su pérdida de importancia y sólo es mencionada en 14621 y 1463 en las luchas entre Pedro I y Enrique IV de Castilla.

Además de numerosos vestigios de castillos, en Gipuzkoa todavía quedan resto arqueológicos visibles del reino baskón de Nabarra en el arte románico que esconden sus ermitas e iglesias. El arte románico de la Nabarra Occidental, pero también el de los Pirineos y el del resto del reino, es el arte de estilo arquitectónico llamado “románico nabarro” introducido por Sancho III el Mayor (1005-35) y sus descendientes mediante la reforma Cluny (Borgoña), que convirtió a nuestro reino en puntero en toda Europa.
Sobre la creación de villas y la forma de vivir de los nabarros de la tenencia de Aitzorrotz, Tomás Urzainqui, en su artículo “Mondragón-Arrasate, villa Navarra” (Noticias de Navarra, 2010) explica:
“La extensión del Fuero navarro de Vitoria-Gasteiz el 15 de mayo de 1260 a Arrasate-Mondragón, tras la rebuscada dicción de Alfonso X de Castilla, ha generado la confusión sobre la fecha de fundación de la villa y la impostura del 750 aniversario. Sin embargo, los documentos demuestran que dicha villa navarra existía desde muchos años antes. La carta municipal de 1260 no significa en absoluto su nacimiento o fundación. La villa de Arrasate-Mondragón en el valle de Leniz, con sus industrias de ferrerías y salinas, ya existía antes de la conquista castellana de 1200, al igual que San Sebastián, Vitoria-Gasteiz o el puerto de Bilbao en la tenencia de Malbecin.

Arrasate fue un cruce de los caminos que se dirigían, directamente o a través de Vitoria-Gasteiz, desde la capital Pamplona-Iruñea hasta la costa. Estas vías públicas, como en el resto de Navarra, se llamaban erregebidea. La demarcación eclesiástica del arciprestazgo de Leniz, coincidente con la del citado valle navarro, fue creada en la jurisdicción del obispado occidental de Armentia, cuya capitalidad se ha mantenido siempre como inicialmente lo era, en la villa de Arrasate-Mondragón. El territorio navarro de la actual provincia de Guipúzcoa estaba en el interior y retaguardia de Navarra, por lo que las pocas fortificaciones que había estaban dirigidas desde las dos tenencias de Aitzorroz-Arrasate y de San Sebastián-La Mota. La conquista de la Navarra marítima en 1200, como después la de 1512 en la Navarra oriental, no supuso un cambio de gente, no hubo corrimientos de población.

En 1080 Orbita Azenariz, al formalizar una donación en el valle de Leniz al monasterio de San Millán de la Cogolla, nos deja la primera constancia escrita de la única villa existente en el mismo valle: insuper tribuo in villa de Leniz, ubi sal conficitur, unam domum cum habitatore suo Mames, qui habet partem in salsa aqua, ut ipse et qui postea fuerit, cum illa domo serviat in S. Emiliano.
A partir del agua salada, mediante el proceso de evaporación en dorlas (de donde vendría “dorleta”, el nombre de una ermita del lugar) -grandes calderas de hierro a las que se aplicaba por debajo fuego de leña-, obtenían la sal en el valle de Leniz, cuya capital era la villa de Arrasate-Mondragón. Al tiempo que en las cercanías y en el monte Udala encontraban las venas del mineral de hierro que era fundido con carbón vegetal y con fuelles en las olak o haize olak, moldeándolo con martillos manuales y después con la fuerza motriz hidráulica en los errota olak. Es decir, la mencionada ubicación in villa se refiere a Arrasate-Mondragón, por ser la única villa del valle de Leniz hasta que surgieron las villas de Salinas en 1331, Arechavaleta y Escoriaza en 1630. No se trata de la pequeña localidad de Salinas. Mondragón-Arrasate era la cabeza del valle de Leniz con murallas, y el castillo de Arrasate (Santa Bárbara) sede con el castillo de Aitzorroz de la tenencia navarra de este mismo nombre. En Navarra el derecho público y el privado están íntimamente relacionados; el derecho público local navarro descansa en las circunscripciones de los valles como el de Leniz. Los vecinos de Mondragón, tras su separación municipal del valle de Leniz en 1260, continuaron ejerciendo sus derechos comunales (montes, campos, ríos, pastos y ejidos) en el resto del valle de Leniz.

El euskara moderno se desarrolla en el ámbito social del Reino de Pamplona, o Estado de Navarra, coincidiendo la Euskal Herria contemporánea en el mismo espacio humano. La unidad de la lengua tiene su origen en la unidad política navarra. La dialectización se produjo como consecuencia de la división impuesta por la conquista castellana, surgiendo de dicha partición el núcleo occidental alrededor de Vitoria-Gasteiz y su mercado, derivándose después el resto de los dialectos conforme se iba apagando la hegemonía del euskara como lengua principal en Navarra tras la invasión y ocupación castellana.

La resistencia armada de los navarros occidentales a la conquista castellana ha quedado probada fehacientemente en la larga y tenaz defensa de Vitoria-Gasteiz, con los vestigios arqueológicos de las destrucciones y acciones militares de aquel año, también en numerosas poblaciones y fortalezas, entre las que se haya la de Aitzorroz (en cuyas recientes excavaciones en el año el irundarra Iñaki Sagredo ha encontrado restos de la batalla y de la quema de las tropas castellanas de su castillo), así como por la permanencia de los tenentes navarros occidentales a las órdenes de Sancho VII mucho después de 1200, algunos de ellos vinculados a las familias Guevara y Mendoza: Sancho Pérez de Guevara continuó de tenente de Dicastillo y Guillermo de Mendoza tenente de Irurita en 1214. La muerte de algunos de los tenentes en el campo de batalla en Malbecin y Treviño”.

El valle de Leniz (Alto Deba) fue donado al conde de Oñate en 1374, al morir sin descendencia el titular en 1501, pasó a ser de realengo y se integró en Gipuzkoa en 1558. Por tanto, el valle de Leintz y Bergara (tenencia de Aitzorrotz) no se incorporaron definitivamente a Gipuzkoa hasta casi el siglo XVI.

Oñate-Oñati desde 1149 era ya un señorío feudal de los Gebara separado de Bizkaia (único caso en Bizkaia y Gipuzkoa). En ese año 1149 Ladrón de Gebara (señor de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba) se titula "priceps nabarrorum" en un documento en el que concede a su hijo Bela el condado de Oñate (documento falso, pero que sí puede contener un hecho cierto). Oñate se integró en Gipuzkoa y no a Alaba que también la pretendía y con la que mantenía estrecha relación, con tres condiciones: construir una carretera Oñate-Ormaiztegi, 20.000 reales anuales y ampliar su universidad.

Respecto al sur de la tenencia de Aitzorrotz o Bajo Deba que probablemente formó parte de Bizkaia durante el reino de Nabarra, en opinión de la historiadora Elena Barrena, el topónimo Markina desde el siglo XIV “denominó a una amplia zona situada entre el valle de Itziar y Durango, comprendiendo las tierras de las actuales Marquinas vizcaínas, Echeberri y Jemein –entonces Marquina de Yuso– (o de abajo), y las guipuzcoanas Eibar y Elgoibar Marquina de Suso (o de Arriba)”. En 1355 se fundó Villa Viciosa de Markina, y 9 años después se fundó Villa Mayor de Markina, hoy Markina-Xemein (Bizkaia) y Elgoibar (Guipuzkoa) respectivamente, siendo antes ambas un único municipio. Las poblaciones de Eibar, Plasencia de las Armas (Soraluze), Elgoibar y Mendaro pertenecieron a la villa de Markina al menos entre 1397 y 1415. El Deba era navegable hasta Elgoibar donde se embarcaba hierro y quedaba la comarca como una “marca” intermedia entre Bizkaia y Gipuzkoa.

Elgoibar o Villamayor de Marquina fue dexanesionada por Alfonso XI el 20 de diciembre de 1346. En la misma carta puebla se dice: ", ..desde el agua de Lasalde arríba fasta Pagolaça e dende fasta la penna de Larrazcanda e dende arriba al campo de Orendayn".

Por tanto, la tenencia de Aitzorrotz (Valle de Leniz o Alto Deba y Bergara) quedarían fuera del Señorío con Sancho VI el Sabio(1184) y el Bajo Deba como consecuencia de la invasión castellana (1199-1200): Bergara, Eibar, Elgoibar, Mendaro, Soraluze, Mutriku, Arrasate-Mondragón, Aretxabaleta, Oñati, Bergara o Leintz-Gatzaga.

Enciclopedia Auñamendi: “Donación de Astigarribia (1081), hoy un barrio de Mutriku en la margen izquierda del río Deba): Entre las escasas noticias de ese breve paréntesis sobresale la donación que el conde Lope Iñíguez (de Vizcaya, Alava y Guipúzcoa) hace a San Millán del monasterio de San Andrés de Astigarribia situado en lo que entonces eran límites de Vizcaya y de Guipúzcoa: inter Vizcahia et Ipuzcoa. En correspondencia, San Millán le regala una mula de quinientos sueldos. El documento tuvo después dos adiciones, una en 1091, de ratificación, por haber llegado la aprobación real, y otra, en 1108, en la que se da noticia de la consagración de la iglesia de San Andrés por el obispo Bernardo de Bayona (Lapurde). En esta nota también se sitúa a Astigarribia in fine Vizcahie”.

"...de iIfo monasterio S. Andree apostoli et vocato Stigarrivia, inter Vizcahia et Ipuzcua sito, qui est ex parte regis.”
"Pro iussione abbatis S. Emiliani fuit consacrata ecclesia S. Andre apostoli in Stigarrivia in fine Vizchie a Bernardo episcopo de Sancta Maria de Lapurde et prior in eodem monasterio Petrus monachus en milessima centessima quadragesima sexta"


Las Enkartaciones

El historiador español Sánchez Albornoz habla de un despoblamiento total de la comarca al Oeste de Alaba y Menéndez Pidal acepta la subsistencia de pequeñas poblaciones en precario, los textos árabes hablan de que las tierras que darán lugar a la Castilla primigenia fueron asoladas por una tremenda y prolongada sequía, la cual que obligó tanto a los cristianos como a los musulmanes a replegarse hacia zonas más propicias. Estas circunstancias facilitaron las campañas de los reyes asturianos Alfonso I (693-757) y Fruela (722-768) que desertizaron los "campos quos dicunt goticos usque ad flumen Dorium eremavit", prendiendo fuego, arrasando todas las villas y ciudades, según la Crónica de Albelda. La Crónica asturiana de Alfonso III (848-910) añade sobre estos hechos de mediados del siglo VIII que “en todos los castros villas y aldeas que ocupó, mato a todos los pobladores árabes y a los cristianos se los llevó consigo, sus rebaños y enseres a las tierras del Norte". Es decir, esos habitantes cristianos a los que atacan no podían ser del reino astur, por tanto debían de ser del ducado de Baskonia y seguramente la antigua frontera goda (la mayor parte de Alaba se cristianizó entre los siglos IV-VI).

A partir de ahí y a finales del siglo VIII comienzos del siglo IX, empezó una rápida repoblación por presura u ocupación de la comarca y roturación donde pelearán asturianos y baskones –al modo de la conquista del Oeste americano-, éstos sobre todo alabeses y en menor medida bizkaínos, por ser ésta última una tenencia mucho menos importante en esos siglos que Alaba.

Los Fueros enkartados -redactados en primera instancia en el año 1392 y finalmente en 1503-, eran mucho más restringidos que los bizkaínos -de 1452 y redactados finalmente en el año 1528-, de ahí que Caro Baroja hablara de “enkartado” como prófugo de la justicia y no como “cartas de privilegio” de los señores de Bizkaia que sería la explicación más pausible del término. Los labradores “encartados” eran los que dependían de un señor laico, caballero o infanzón, le llamaban “encartado” por la escritura en virtud de la cual recibían ciertas heredades en pecha para toda su generación y con ellos el derecho de ser vecinos en los pueblos donde estaban esas heredades. Frente a los “encartados”, también existían pecheros realengos o del rey, solariegos y de órdenes –mezquino o collazo-, éstos últimos vinculados a la tierra y sin bienes en propiedad (se compraban o vendía con las misma). Esta situación encaja mucho con la “presura” con la que fue repoblada toda la castilla primigenia, por tanto las tierras al Oeste del condado Alaba o el Oeste de Bizkaia salvo la costa como hemos visto .

Tras la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, se unieron muchas de las “tierras enkartadas” al señorío de Bizkaia. El territorio al Oeste del río Ibaizabal-Nervión, incluido el Valle de Mena, eran todas “tierras enkartadas” o Enkartaciones, pero no eran una tenencia nabarra o unidad administrativa-judicial. Tal y como relatan en “Introducción a la Historia Medieval de Álava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros, las Encartaciones hasta entonces: “No tiene unidad. Santurce y Gordexola son Bizkaia desde el siglo XI, Sopuerta, Somorrostro y Carranza desde el siglo XII, Lanestosa sobre finales del siglo XIII. Baracaldo se separó de las Encartaciones en el siglo XIV incluyéndose en la merindad Vizcaína de Uribe”.

Barakaldo no se reincorporó ya a las Enkartaciones a diferencia de los otros municipios mencionados. El banderizo muñatón Lope García de Salazar (s. XV), primer historiador bizkaino, nos dice que: “La tierra de Baracaldo de antigüedad de tiempo inmemorial fue de la jurisdicción y Señorío de la Encartación, según que lo era Somorrostro, e con ellos ... Después del tiempo del conde don Tello Señor de Vizcaya pasáronse los de Baracaldo a Vizcaya por privilegios que ganaron del Conde, por dineros, e por poderío de Vizcaya, e del solar de Butrón, e pesar de los de Retuerto ...” El mismo historiador nos dice que las Enkartaciones pertenecían al señor de Bizkaia y de Nájera, el nabarro Iñigo López “Ezkerra” (1040-77) “que las ganó al rey de León”.

Las Enkartaciones actuales, tras la incorporación de estas tierras a Bizkaia en 1212, se fue configurando en los siglos sucesivos y la conformaban finalmente 10 repúblicas o municipios y 3 villas (Balmaseda, Lanestosa y Portugalete ), con igual funcionamiento que el resto de Bizkaia, divididos tal que así:
El Valle de Somorrostro con dos entidades: Los Tres Concejos (Santurtzi, Santa María de Sestao y San Salvador del Valle-Trapaga) y los Cuatro Concejos (Muskiz, Zierbana, Abanto de Suso y Abanto de Yuso).
El Valle de Salcedo formado por dos concejos: Concejo de Güeñes, dividido en cuatro cuadrillas: Berbejillo, Goikouria, Santxosolo y La Ribera. Concejo de Zalla con las cuadrillas de Mimetiz (Corillo), Aranguren, Sollano, Taramona (La Herrera) y Valdahedo (Otxaran).
Valle de Carranza con los concejos menores de Sierra, San Esteban y Soscaños, Santecilla, Biañez y Aedo.
Valle de Gordejuela dividido en las cuatro cuadrillas de Zaldu, Zubieta, Sandamendi e Irazagorria. Valle de Trutzios que cuenta con los tercios del Puente, La Calera, Gordón, Cueto, Romaña y Pando.
Valle de Artzenentales, compuesto por los lugares de Linares y Traslaviña.
Concejo de Galdames está dividido en cuatro anteiglesias: Galdames de Suso, Galdames de Yuso, Loizaga y Montellano.
Concejo de Sopuerta está dividido en seis anteiglesias: Sopuerta, Mercadillo, Baluga, Olabarrieta, Bezi y Avellaneda (Wikipedia).

La lucha entre ganboínos pro-nabarros y oñacinos pro-castellanos está presente en la configuración actual de las Enkartaciones, encabezados en las Enkartaciones por los Belasko (ganboínos junto con los Abendaño, Gebara o Arteaga) y los Salazar (oñacinos con los pendencieros de los Butrón a la cabeza) , además de los Marroquín, Loizaga, Zamudio, Salcedo etc. presentes con sus casa-torre y parientes en las Enkartaciones.

La villa de Balmaseda se unió al señorío de Bizkaia en 1399, hasta entonces pertenecía al valle de Mena que Castilla había separado del señorío. Se sabe de la existencia de Balmaseda desde el año 735, en el año 1199 recibió Balmaseda la carta de villa tras la ocupación militar de la Nabarra Occidental, aunque puede que fuera en el año 1200 según otros autores como Fernando Morente (libro sobre municipios publicado por la Diputación de Bizkaia). Don Lope Sánchez de Mena, Señor de Bortedo, ricohombre de la corte de Alfonso VIII de Castilla, otorgó el fuero nabarro de Logroño a Balmaseda. El Señor de Bortedo era pariente de los traidores López de Haro. Su fundación fue por tanto posterior a la de Durango cuando menos, pues esta villa adquirió tal rango con Sancho VI el Sabio de Nabarra entre los años 1150-1180 (junto a las villas de Vitoria y de San Sebastián).

Juan Eduardo Delmas en su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” sobre la fundación de Balmaseda, relata: “Hallándose en Castro Urdiales el señor de Bortedo D. Lope Saenz o Sanchez de Mena, descendiente del conde de Ayala D. Vela, y con el consentimiento de su hijo D. Diego, dio, como señal de regocijo por una victoria que el rey de Castilla D. Alonso VIII acababa de obtener, la carta puebla o privilegio de fundación de villa”. Es difícil determinar a qué batalla se refiere dicha victoria, pero tuvo que ser importante y relacionada con la conquista de la Nabarra Occidental.

La villa de Lanestosa fue entregada en dote por D. Diego Álvarez de Santillana a su hija Doña Toda al casarse en el año 1079 con el señor de Bizkaia D. Lope Iñiguez (1044-1093, hijo de Iñigo López “Ezkerra”) y dependía de San Millán de la Cogolla (La Rioja): “Ego igitur — dice la escritura del becerro de San Millón— donna Toda, filia de senior Didaco Alvarez... concedo et confirmo meam rationem que ad me pertinuit in Finiestra (o Hiniestra, se mudó en Fenestrosa, Finestosa, Fenestosa o Finestrosa), illos meos collazos cum suis hereditatibus ad integritate cum divisa...” . . Se incorporó del señorío personal de los Haro al señorío de Bizkaia en 1287, adquiriendo la carta de villa por Lope Díaz III de Haro, por lo que tenía el último voto entre las villas bizkaínas en las Juntas: “E yo Don Lope, Conde de Haro e señor de Vizcaya, otorgo que sea mayorazgo en Vizcaya por siempre jamás”.

Los montes bocineros servían para comunicar las reuniones de las Juntas Generales, así como para alertar de la posible presencia de tropas extranjeras. El Kolitza era el monte bocinero de las tierras nabarras de las Enkartaciones o Enkarterriak junto al Ganekogorta. La representación de las Juntas Generales de Gernika se estructuró sobre la base de los municipios a finales del siglo XV desde las primeras reuniones en Aretxabalagana (Alto de Morga).

Las Juntas de Bizkaia finalmente la formaban 72 anteiglesias junteras (elizate o elizaurre), 21 villas, 1 ó 2 representantes de Durango y 2 de las Enkartaciones. La merindad de Durango en 1740 pasó a tener 7 votos en Junta. En el preámbulo del Fuero General de Bizkaia de 1452 todavía se decía: “en la tierra del condado e señorío de Vizcaya é de las Encartaciones” y en la ley primera de los Fueros de Bizkaia se podía leer: “los bizkaínos, así de las villas como de la tierra llana de Bizkaia, como de las Encartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey castellano) ni al de su Tesorero ni Recaudador”.

Las Enkartaciones mantenían, incluso tras unirse al Señorío, la Casa de Juntas bajo de la Abellaneda en Sopuerta donde celebraban sus reuniones (escrita históricamente con “b” y sólo tardíamente con “v”, “Urrestieta” en euskera). El árbol juramental fue quemado durante la ocupación francesa, nos cuenta J.E. Delmas que era un roble en contra de lo que podría pensar. En estas reuniones, entre otras cuestiones, se decidía quién acudía a Gernika. Tras un intento de incorporación total a las Juntas de Gernika en 1628 que fracasó, se fueron sumando a la Juntas de Gernika diferentes municipios enkartados: Gordexola y Güeñes en 1642; en 1668 Zalla, 1672 Galdames y en 1682 los Tres Concejos del Valle de Somorrostro, es decir Santurtzi, Santa María de Sestao y Trapaga-San Salvador del Valle: “Las entidades incorporadas lo hicieron con voto activo y pasivo, en esta instancia jurisdiccional superior, sin perder, sin embargo, su relación y estructuración con las instituciones encartadas. A efectos de pago de repartimientos, en el acuerdo de 25 de Agosto de 1699 quedaron tanto las adheridas al Señorío como las otras corporaciones encartadas, obligadas al pago de sus contribuciones al gobierno particular de Abellaneda”.

En 1779 las Enkartaciones se unieron a Bizkaia plenamente y ya no tuvo Fueros diferentes. En 1804 la Junta de la Abellaneda quedó disuelta y los Concejos enkartados incorporados a la Tierra Llana. Hoy en día las poblaciones de las margen izquierda de la ría Ibaizabal-Nervión, no se han reincorporado a la comarca bizkaína de las Enkartaciones.

En 1614 para acudir a las Juntas de Bizkaia en representación de un municipio, se requería saber “romance” (sic.). Entre 1762-66 parte de las acta se traducen “para mayor inteligencia de algunos que no hayan entendido lo que se ha tratado en lengua castellana”. El discurso de Zamakola de 1804 es pronunciado en euskara “para inteligencia de los señores vocales que no entiendad el idioma castellano”. La exigencia del castellano para acudir a Juntas era una pretensión la burgüesía bizkaina (mucha de ella bilingüe en el siglo XVIII y bien situada con sus segundones en Madrid) contra el resto del Señorío, donde casi nadie lo hablaba.
En los años 1833,1839, 1841 y 1848 en plena guerra foral o carlista, se tradujeron gran parte de las actas de las sesiones al euskera. Así en 1848 se dictaminó que las sesiones “diesen principio con la lectura de expedientes y documentos en el idioma castellano, y se continuará en el vascongado, procediéndose a la discusión en ambos idiomas”. A modo de anécdota se puede contar que a principios del siglo XIX Barakaldo no pudo mandar representante a juntas por no haber nadie en el municipio que supiera castellano.

En 1499 nacieron los “Regimientos” para poder hacer frente a las necesidades diarias de la gestión del señorío de Bizkaia, antecesores de la Diputación. Así existieron el “Regimiento particular”, el “Regimiento de la Tierra Llana”, el “Regimiento de las villas y ciudad” (a veces unidos ambos). En 1574 del Regimiento particular nació la Diputación de Bizkaia para gobernar el señorío en su día a día, siendo definitiva su constitución para el año 1630.

En 1748 para ser Diputado General se requería de 20.000 ducados donde se turnaban gamboínos y oñacinos. En 1776 se crea la figura de los “Padres de la provincia” con los ex Diputados Generales, a modo de un Senado consultivo que tenía los primeros asientos en Juntas.

Existían también los “consultores del Fuero”, los “síndicos o vocales”, “regidores”, “secretarios” o “tesoreros” que velaban por la correcta aplicación de los Fueros, levantaban actas de las reuniones o llevaban las cuentas del señorío. Normalmente un gamboíno y un oñacino por cada figura foral.

El duranguesado

En el libro “Introducción a la Historia Medieval de Álava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros, comentan que el “Senior lope garçeiz arratiensis” (que luego donará “total villa radice un villa Arestegiza” en 1053), es un de los firmantes de la donación de Santa María de Aspe de Busturia (escrito como “Izpea”), junto al señor de Bizkaia Iñigo López (firma como “Enego”) y su suegro el rey de Pamplona-Navarra Sancho García IV el de Nájera: “reinante Garsea rex in Pamplona, in Castella Vetula et in Alava” (las tierras de frontera), año 1051-53. En otro documento un poco anterior, del año 1051, el “rex Garsea” junto con el “dux Enego Lopez”, dan a todos los monasterios de “Bizcaia et Duranco”: “ingenuidad y libertad” y firma reinando “in Pamplona et in Alaua et in Bizcaia”.

Por tanto Eneko o Iñigo López “Ezkerra” tenía un título superior al de conde y en ese documento de 1053 de Sancho Garçea o García IV “el de Nájera”, es donde se da entender que Munio Sánchez era el “comes” en Durango y que estaba subordinado al “dux” Iñigo López, aunque el documento parece extrapolado y no es segura la información y sí en el documento de 1051 que dice que Iñigo López era literalmente: “dux in illia piltria que uoatatur Bizcaia et Duranco”, por tanto como un único tenente para ambos territorios.

En el año 1053 los condes de Durango, Doña Leguncia y el mencionado don Munio Sánchez, fundaron San Agustín de Etxebarria con las aldeas de Memaia, Mendraka, Zenika, Gazeta, Berrio y Murgoitio.

La merindad de Durango se reunían en junta ordinaria en el auditorio viejo de Kurutziaga, en los arrabales de la villa de Durango, y las Juntas extraordinarias se hacían en la campa de Gerediaga, delante de la ermita de San Salvador y San Clemente. En 1578 se compró el caserío Zubiaurre de Astola para evitar la influencia de la villa de Durango. Se reunian los "14 pueblos" de Durango, las 11 anteiglesias y las villas de Durango, Ermua y Otxandiano. No participaba de las mismas la villa de Elorrio, unida desde 1630 a la anteiglesia de San Agustin de Etxeberria. Contaba el duranguesado con su conde propio al principio, que era a su vez el duque o señor de Bizkaia poco después. Desde 1095 Durango forma parte de Bizkaia aunque con un estatus particular.

La villa de Durango se creó en la zona de Tabira pertenenciente hasta entonces a Abadiño, por ello se llamó “Tavira de Duranco”, recibió sus fueros entre los años 1179 a 1182 bajo el reino de Nabarra, sería por tanto la villa más antigua de Bizkaia, iría desde la iglesia de Santa Ana a la de Santa María de Uribarri. Los historiadores clásicos Iturriza, Garibay y Henao, dicen que la villa de Durango la fundó por Sancho VI el Sabio. La Crónica de Ibargüen-Cachopín del siglo XVI, dice que Sancho VI de Nabarra "nombrado el Sabio y de otra manera, el Valiente, dio fueros a la villa de Durango que agora es Bizkaia que entonces hasta el lugar de Nabarra del pueblo e anteiglesia de Hechano de la merindad de Çornoça hera suyo...".

En su libro “La gasconización medieval occidental del reino de navarra” el doctor en historia José Luis Orellá y Unzúe comenta que: “Del 15 de abril de 1179 es el laudo arbitral que el rey inglés realizó sobre las pretensiones territoriales de los dos monarcas enfrentados, Alfonso VIII de Castilla y Sancho el Sabio de Navarra. Ante la mutua desconfianza suscitada, ambos reyes se apresuraron a fortalecer sus respectivas fronteras. Sancho el Sabio aseguró los núcleos de población más importantes de estos territorios dando fueros a San Sebastián, Fuenterrabia, Vitoria y Durango”.

El fuero de la Merindad de Durango apareció incompleto en una misal de la iglesia de San Agustín de Etxebarria (actualmente pertenece a la villa de Elorrio). Estaban de Labayru lo llamó al publicarlo por primera vez “Fuero antiguo de la merindad de Durango ”, sería del siglo XII, lo que nos da una idea del derecho foral de Bizkaia por aquél entonces, el texto habla de herencias, juicios, ventas, ordenamientos municipales, ganado, obras públicas, ventas ambulantes, Juntas etc. de toda la “merindad de Durango”, es decir, de todo la tenencia o condado durangués. Sería el primer Fuero escrito conservado, incluso anterior al del rey Teobaldo I mandó escribir que data de 1238.

En el Fuero duranqués se habla de la existencia de la villa de Durango:

“Otrosi, si algun ruano que non sea raigado en la tierra llana de Durango/ le echasse fiador a algun durangues contra otro por deuda que ayan en/ otra qualquier manera/ que al que fuer de Durango y lo traxier a pleito/ en la villa e non lo quisier sacar alla al fuero de la tierra”

El Fuero del condado durangués (para entonces denominado “merindad” separada la merindad de Zornotza también condado durangués) fue escrito de nuevo en 1342. En 1628 Durango perdió su autonomía dentro de Bizkaia y se le aplicará desde entonces el Fuero bizkaíno mediante Escritura de Unión entre el Señorío de Bizkaia y la Noble Merindad de Durango: “La villa de Durango formaba parte de la comarca denominada del duranguesado pero no perteneció a la Merindad de Durango; las cuestiones comunes con las demás villas de la comarca y las anteiglesias duranguesas eran solventadas por medio de la Junta de los Doce Pueblos. Desde los inicios de la historia escrita, la comarca duranguesa aparece dentro de la órbita del reino de Nabarra. La Merindad de Durango y el duranguesado en su totalidad son, por ese entonces, tierra separada dentro de Bizkaia, es decir, que obedeciendo a igual señor que el Señorío, mantiene una vinculación peculiar con su instancia superior.”

“Colección documental del archivo municipal de Durango” Fuentes documentales medievales del Pais Vasco, Eusko Ikaskuntza, Sociedad de Estudios Vascos (San Sebastián-Donostia 1989) Concepción hidalgo de Cisneros Amestoy, Elena Largacha Rubio, Araceli Lorente Ruigomez, Adela Martínez Lahidalga:

““Fuero de Labradores de Durango”. Es un texto que ha llegado hasta nosotros de forma defectuosa e interpolada y que algunos han atribuido a los reyes navarros Sancho el Sabio o Sancho VII el Fuerte en la segunda mitad del siglo XII. Ciertamente que se trata de un fuero dado a los labradores de Durango, no es por lo tanto un fuero municipal. Tiene como objetivo regular y regir las condiciones de la tierra y de sus cultivadores. Habría que incluirlo dentro de los Fueros Menores de regulación de pechas agrarias tan comunes en tiempo de estos reyes navarros. El texto que se nos conserva es del siglo XVI, está escrito en romance, y por lo tanto debe ser leído críticamente desechando las interpolaciones que contiene. El texto de este fuero lo integró Miguel de Alonsotegui en su Crónica de Vizcaya y más tarde lo transcribió Llorente en sus Noticias Tomo III pag. 374-376 atribuyendo el texto al rey Navarra García el Restaurador datándolo en 1051. El famoso historiador del Señorío Labayru transcribe en el apéndice de su tomo segundo un texto obteniendolo de un traslado de 1732. Es un texto más largo y elaborado que el Fuero de Labradores de Durango. Al no estar fechado no es posible atribuirlo a rey alguno. (LABAYRU: II, 775-786)”.

(…) Con esto tendríamos que afirmar con la doctrina historiográfica, que Durango fue fundada por algún rey navarro en fecha posterior a 1051 en que cita García el de Nájera a Durango como “patria'' o tierra en significación paralela a la de Vizcaya. Garibay e Iturriza dan la paternidad de la villa de Durango al rey navarro Sancho el Sabio. De ser así y relacionando la fundación de Durango con otras villas navarras terminales de su reino, San Sebastián en 1180, Vitoria en 1181, habría que coincidir con Henao y Llorente y afirmar que la villa de Durango habría sido fundada por el rey navarro Sancho el Sabio después de 1180”.

Como hemos dicho, las Juntas de Bizkaia, finalmente, la formaban 72 anteiglesias junteras (elizate o elizaurre), 20 villas, 1 ó 2 representantes de Durango y 2 de las Enkartaciones. La merindad de Durango en 1740 pasó a tener 7 votos en Junta.

La primera vez que se habla de una merindad en Bizkaia es en el año 1082 y después en una escritura de venta entre el abad de Abadiño y el de San Martín sobre la ermita de San Martín de Iurreta: “…Blagga Ezteriz merino en tota Bizcahia”. El señorío de Bizkaia quedó compuesto por cuatro merindades, que eran: Arratia, Busturia, Markina y Uribe, a las que se añadió sobre el siglo XIV las de Bedia (Bedia-Lemoa, la más pequeña) y las dos del duranguesado de Zornotza y Durango, más las villas y la ciudad de Orduña así como las Enkartaciones donde seguirán reuniéndose los Concejos en la Abellaneda (y no toma el nombre de merindad). Al frente de las merindades se hallaba un merino o juez que impartía justicia. Las merindades también celebraban sus Juntas de Infanzones o reuniones. Las fronteras entre las merindades eran las lomas de los montes, quizás por eso “El balcón de Bizkaia” se encuentre en el paso desde Durango por el monte Oiz antes de llegar a Munitibar, justo en la antigua frontera entre el duranguesado y la Bizkaia nuclear. La frontera occidental entre el Señorío de Bizkaia y el condado de Durango estaría en Etxano, hoy Amorebieta-Etxano, en el territorio que lleva el significativo nombre de “campas de Nabarra”.

En Etxano se cuenta que: «En su jurisdicción se levantaron, durante el medioevo varias casas solares y armeras: las de Larrea, Alzaibar y Arechaga, las de Belaustegui y Nafarroa, enclavada esta ultima a 500 mts de la parroquia de Amorebieta, en uno de cuyos ángulos estuvo plantada la mojonera o limite divisorio entre el señorío de Bizkaia y el ducado de Durango (sic), los bizkaínos de común acuerdo, la arrancaron el 28 de Enero de 1150 (ante la ocupación castellana que pretendía usarlo como mojón entre ambos reinos, se trata probablemente del 1150 de la Era Hipánica, es decir del año 1198). La Torre de Larrea data del año 877 y su fundación se atribuye al rey Iñigo de Navarra (sería el hijo de Eneko Aritza, Garsea Eneko o Iñigo García, años 852-882, por tanto Eneko el “joven”), que la cedió, junto a un extenso señorío, a su alférez mayor Iñigo de Lara». «(...) En Amorebieta fueron las casas solares y armeras, base de la acción pobladora. Las más antiguas son la de Andrandegui, la de Aldana (año 844), Cancelada, Garay, Zubiaur, Jauregi, Ibarra y Berna (...)». Por tanto, familias defensoras del reino nabarro. En Etxano existe hoy en día el topónimo “Nafarroako errota” y una zona llamada Nabarra en Amorebieta .

Una de las leyendas más conocidas del duranguesado cuenta como Doña Urraca, hija del rey de Nabarra Sancho VI “el Sabio”, se casó en 1172 con Pedro Ruiz, señor de la casa de Muntxaratz de Abadiano (municipio cercano a la villa de Durango en el camino a Elorrio y el puerto de Kanpazar). El hijo mayor, Ibon, era el destinado para ser el heredero pero era odiado por su hermana menor, Mariurrika. Un día en el que se encontraban en el monte Anboto, mientras el hermano dormía después de comer, movida por el odio y la envidia, Mariurrika arrojó a su hermano con la ayuda de una criada por las verticales paredes de la montaña. A su regreso dijo que su hermano se había despeñado. Acosada por la conciencia, una noche se presentaron en Muntxarantz los Ximelgorris o genios diabólicos. Desde entonces desapareció y se dice que habita en las cuevas del monte Anboto.

Otros territorios del Señorío de Bizkaia:

Uhart
Sancho III el Mayor (1004-35) creó la pequeña tenencia de Ugarte (con su puerto de “Uhart”) con tierras al Oeste del río Ibaizabal-Nervión y en la desembocadura del río Galindo, sería probablemente la zona conocida como “La Punta”, hoy municipio de Barakaldo donde se mantiene el topónimo, incorporada al Señorío de Bizkaia después, pero puede que estuviera en Trapaga, incluso el topónimo podría forma parte de Portugalete: Portu-Ugalde-eta (puerto en la ribera). Por tanto, sería una tenencia pequeña y diferente de la Enkartada.

El núcleo del actual Barakaldo, la Anteiglesia de San Vicente, es del año 1322 y en 1340 es parroquia gracias a Don Sancho López de Barakaldo, Don Lope Gonzalo de Zorroza y Don Galindo Retuerto que, a terceras partes, la desmiembran de la de Santa María de Erandio, su anteiglesia original. Fue vendida por sus nietos a los Butrón y García de Salazar. En el año 1366, por concesión del Señor de Bizkaia, Don Tello, mediante el pago de una cantidad estipulada según Lope García de Salazar en “Bienandanzas y Fortunas” (1471), se sumó en calidad de Anteiglesia a la tierra llana bizkaína, Merindad de Uribe. Tenía voto y asiento 33 en las Junta Generales de Gernika. Contaba entonces la Anteiglesia con doscientas fogueras (hogares).

Aramaiona
Aramaiona (Aramaio) es hoy un territorio alabés enclavado entre este territorio, Bizkaia y Gipuzkoa. Pero Ortíz de Abendaño nació en Arratia sobre 1250: «pobló en Urquiçu (Elorrio, Bizkaia), por quanto las comunidades de Arratia enbiaron por él porque los agraviavan los de Cumelçu e otros escuderos comarcanos. E señoreó Arratia toda e eredóse en ella. E eredó Aramayona por don Pero Ortiz, su tío. Este Pero Ortiz de Avendaño casó con fija de don Martín Roiz de Gautiques».
Antes del siglo XIII pertenecía a Bizkaia, probablemente dentro del duranguesado, habría caserías y bordas dispersas por la zona, incluso barrios estructurados, pero no hay ninguna evidencia de su existencia hasta el siglo XIII. Los terrenos pertenecientes al valle eran del municipio, pero todo lo que quedara fuera del valle, era del señor de Barajuen. En Torralde (Barajuen) había un castillo, propiedad del Señor de Aramaio (página web del ayuntamiento de Aramaiona). En 1489 Aramaiona se integró en Alaba. Aramaiona pertenecía a Bizkaia hasta el último tercio del siglo XV, era y es una agrupación de diferentes poblamientos o “salgos” sin un núcleo principal, aún hoy se rige el derecho civil por el Fuero de Bizkaia.

“Introducción a la Historia Medieval de Alava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros comentan que Aramaiona 1489 entró en Alaba mediante una escritura de unión que decía: “Este es el asiento y capitulado que pasó entre la provincia de la ciudad de Vitoria y Hermandades de Álava, de una parte, é la tierra y valle de Aramayona, é vecinos é moradores della otra; de la entrada de la hermandad de la dicha tierra con la dicha provincia”.

El catedrático en derecho foral Adrián Celaya en su libro “Aforados y no aforados de Bizkaia” comenta: “Todavía hoy en Aramaiona y Llodio se aplica el Fuero de Bizkaia en temas civiles”.


Orozko
En los siglos IX-X surgió un Señorío en Orozko independiente de Alaba, había pasado a formar parte de la casa de Ayala mediante el matrimonio de su señora, Alberca Sánchez de Orozko con el señor de Ayala García Galíndez, hacia 1180. Desde el s. XIII a 1371 que pasa al señorío de Aiala, Orozko, parece dominada por los señores de Bizkaia (es más dudoso en los siglos anteriores que parece más bien un valle independiente), como se deduce de su defensa del castillo de Untzueta contra 4 incursiones debe los reyes de Castilla.
Según Labayru, Eneko Lopez “Ezkerra”, señor de Bizkaia, poseía otras propiedades, dejando a sus hijos:
Lope Sanchez Mena, Aiala y Orduña.
Diego Sanchez gobernación en Castilla
Gracia Sanchez: Orozko

El último descendiente directo de los Aiara o Aiala-Ayala, Juan Sánchez "el negro", murió en 1322, en esa fecha Leonor de Guzmán, la favorita de Alfonso XI de Castilla, compró el señorío de Orozko. Al de poco, en 1349, Fernán Pérez, miembro de los Ayala, volvió a comprar el señorío con la ayuda de los Abendaño que aportaron la tercera parte.

En 1394, Orozko se había integrado plenamente en la “Hermandad de Bizkaia”, creada por el “oidor” o Corregidor castellano del Señorío de Bizkaia Gonzalo Moro, aplicando los Fueros de Bizkaia. En 1464 se firmó un acuerdo con el señorío de Orozko y su Junta de Larrazabal por el cual se concedía la función de arbitraje al Corregidor de Bizkaia, evitando así depender de Alaba. Pero el señorío de Orozko no se integró en el señorío de Bizkaia hasta en 1785 tras la pérdida de poder de los señores de Ayala, hasta entonces Orozko tenía Junta en las campas de Larrazabal en la ermita da Santa Catalina, donde se encontraba la ya desaparecida Casa-torre y ferrería de Orozko, cerca de Jauregia, se integró formando la séptima merindad pero acudía a las Juntas Generales como un único voto .

Orduña
En las misma zona aialesa, está Orduña (Urdunia como aparece en los primeros escritos) que no se incorpora hasta 1284 al mayorazgo de los López de Haro que le da el título de villa y al Señorío en 1480, pero consta en documentos como parte de Nabarra al menos desde el siglo X. Es el único municipio con título de "ciudad", otorgado por Fernando de Aragón “el Falsario” en 1484 (no firma como rey español hasta 1492), cuando era importante frontera con Castilla y una de las grandes urbes de Bizkaia. El rey aragonés obligó a todos los que circularan en el amplio corredor entre Castro Urdiales, Balmaseda hasta el río Ebro, a pasar por Orduña, lo que le dio aún más relevancia. Orduña ya era con Nabarra un importante núcleo de población y el camino más antiguo entre Bermeo y Castilla, recientemente se han encontrado restos de murallas de esa época, sería el castillo más grande de Bizkaia. El castillo de Orduña fue derruido en 1788 y usadas sus piedras para la construcción del edificio de Aduanas.

Valle de Aiala
Aiala pudiera ser el lugar mencionado en las crónicas de Alfonso III como “Alaone”. En un documento de San Millán de la Cogolla de 1095 se habla claramente por primera vez de un señor de Aiala en la consagración de la iglesia de Llodio, señor que representaba a las aldeas que pagaban al obispado una cantidad de bienes para poder mantener la propiedad de la iglesia. Luego en un documento de 1143 conocido como los “falsos votos del conde castellano Fernán González del 939” sobre el mismo monasterio aparece la segunda mención al señor de Aiala.

Aiala pasó a pertenecer a Alaba en el siglo XIII con los Mendoza. El valle de Aiala habría nacido del hermano del señor de Bizkaia Eneko López “Ezkerra”, llamado Sancho López, y de los hijos de éste, que son tenentes nabarros en Mena, Llodio (Laudio), Orozko y Orduña. Así uno de los hijos, Lope Sánchez, firma como tenente navarro de Aiala y Mena en 1095 y su hermano Diego, ese mismo año, firma en una escritura de Santa María de Nájera con “Aiala” como apellido y desde entonces así fueron conocidos los condes de Aiala.

Los Aialeses consiguen que Castilla acepte sus Fueros en 1373, tras volver a conquistar Castilla las tierras retomadas por Carlos II de Navarra durante 5 años, 1368-1373, buscando con ello Castilla asentarse mejor en esas tierras; estos Fueros son una mezcla de los nabarros y castellanos. En Aiala se constata la existencia de dos lugares juramentales, en la derruida ermita de San Pelayo en el barrio de Ugarte en Amurrio junto al caserío del mismo nombre y en la ermita de San Esteban (otro santo del siglo X), término de Etxagoien perteneciente al ayuntamiento de Aiala-Aiara, donde juraban los ricoshombres. El valle de Aiala se juntaba en la Junta de Saraube o Zaraobe que se encuentra a poco más de un kilómetro de Amurrio y tres de Respaldiza por la carretera que conduce a Artziniega. Otras veces se juntaban en la iglesia románica (s. XI) de Nuestra Señora de la Asunción de Respaldiza. Los nobles tenían el juramento latino "sibi tercero" (necesitaban del testimonio de otros 3 nobles) y los labradores y gentes que no pertenecían a la nobleza lo hacían "con doce" (necesitaban el juramento de 12 labradores como testigos) (AVNIA nº13, Juanjo Hidalgo).

En la Juntas del valle de Aiala, “presididas por el señor de Ayala o por sus delegados, se reunían los infanzones, escuderos e hidalgos ayaleses para abordar las cuestiones inherentes a la administración de un territorio dividido en cinco circunscripciones menores o cuadrillas: Sopeña, Lezama, Amurrio, Llanteno y Oquendo. En las juntas se elegían a las justicias o alcaldes de la Tierra de Ayala y juraban su cargo en la iglesia de Santa María de Respaldiza. Estos alcaldes aplicaban el derecho consuetudinario propio de la Tierra, no escrito hasta 1373. En esa fecha, Fernán Pérez de Ayala, señor de Ayala, dispuso que se redactara, resultando un texto de 95 capítulos. En 15 de ellos se observa la influencia del Fuero Real, mientras que el resto procede del derecho tradicional y propio de la Tierra” (…) “Otras juntas de menor entidad y destinadas a resolver conflictos relacionados con la utilización de montes y pastos comunales fueron las de Ruzábal, integrada por los concejos de Belandioa, Lendoño de Arriba y de Abajo y Mendeica; las juntas de Ordunte; las de Armuru; o las de Santo Tomás de Amondo”.

Sin embargo el valle de Llodio pertenecía a Bizkaia, al menos en los siglos X y XI. Desde el siglo XII hasta 1332 estuvo dentro de la Cofradía de alabesa de Arriaga como señorío de los Mendoza. Tal y como señala la Enciclopedia Auñamendi: “Fernán Pérez de Ayala, padre del canciller, compró los derechos sobre Llodio a Leonor de Guzmán, favorita del rey Alfonso XI de Castilla, por escritura extendida en Gibraltar el 27 de diciembre de 1349. Doña Leonor los poseía a su vez por compra efectuada anteriormente a su legítimo detentador Lope de Mendoza”. Esta familia luchó a favor de Enrique TRastamara contra su hermano Pedro

Entró el valle de Llodio en Bizkaia entre 1476-1491, pero fue más bien una vinculación jurídica. El 11 de enero de 1665 Llodio fue aceptada dentro de Bizkaia pero su paso no fue definitivo. Aún hoy se rige el derecho civil por el Fuero de Bizkaia. El valle de Aiala entró en la Hermandad de Álava en 1491 por real orden de los Reyes Católicos pese a ello, se mantuvo el derecho civil del Fuero de Bizkaia.

“En 1487 en el Campo de Zaraobe Reunidos los Concejos, Alcaldes, Merinos, Fieles, Escuderos hijosdalgo, vecinos y universidad de la Tierra de Ayala y Pedro de Ayala (conde de Salvatierra), renunciaron voluntariamente al Fuero Antiguo, usos y costumbres, y aceptaron para su futuro gobierno el Fuero Real, Leyes de Partidas y Ordenamientos de los Reinos de Castilla, reservándose, en tres claúsulas, las peculiaridades inmemoriales de la Tierra, y que denominamos el Fuero Reducido: La libertad de disponer de sus bienes por manda, donación o testamento; Que nadie fuese apresado por deudas, salvo si fuese por deuda al rey o Señor de Ayala, y que hubiese cinco Alcaldes, y que éstos los nombren y elijan los de dicha Tierra de Ayala en su Junta General en el Campo de Zaraobe y que esta elección tenga lugar el día de San Miguel, 29 de septiembre de cada año” (Araiako Udala, web oficial).




Territorios que quedan finalmente fuera del Señorío de Bizkaia

Villaverde de Trutzios quedó fuera pese a ser reclamada insistentemente por el Señorío y queda como un enclave extraño rodeado de tierras bizkaínas. Villaverde de Trutzios perteneció al señorío de Bizkaia desde el siglo XII al XIV según Labayru en “Compendio de la historia de Bizcaya”. En el libro “Introducción a la Historia Medieval de Alava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros comenta que: “Villaverde de Trucios es tierra encartada, en 1480 Pedro Fernández de Velasco, conde de Haro casa de los condestables de Castilla, lo compró a Diego de Avellaneda, a quien, a su vez, el Señor de Bizkaia donara el valle y la iglesia. En el siglo XIX dieron estas tierras a Cantabria donde nunca estuvo ni tuvo relación alguna, convirtiéndose en un enclave nuevo rodeado de municipios vizcaínos”. Según E.Delmas, Trucios sería una deformación de Iturriotz.

También fueron parte del Señorío municipios “enkartados” de la actual Cantabria, municipios como los de Castro Urdiales, Colindres o Limpias que se regían por el Fuero de Bizkaia y que intentaron su inclusión en el Señorío de forma conjunta varias veces como en 1675 y la última en el siglo XVIII, en el año 1722. Colindres y Limpias estuvieron dentro del señorío entre 1400-1508 según escribe Labayru en su libro “Compendio de la historia de Bizcaya”.

Fue Castro Urdiales la que con más ahínco intentó volver al señorío bizkaíno. En el año 1394 Castro Urdiales se unió a Bizkaia pero quedó separada el 4 de marzo 1471 cuando el Señor de Bizkaia lo ordenó así, ocupaba hasta entonces asiento en Juntas. En 1676 trató de volver a entrar en el Señorío y en otras ocasiones hasta finales del siglo XVIII, pero Bilbao veía en él a un posible competidor y se negó constantemente. Entre 1748-1763 perteneció de nuevo al señorío de Bizkaia. En 1765 Castro Urdiales con Samano se unieron a la Junta de Castilla, a pesar de ello, el 10 de marzo de 1799, la hoy población cántabra, fue admitida por la Junta de Merindades de Bizkaia por última vez. En su escudo municipal aparece el árbol de Gernika .

Castro soy y siempre he sido,
Vizcaya firme en mi asiento,


En su trabajo “Origen y evolución de las Encartaciones de Bizkaia”, Goio y Julen Bañales comentan: “Los aforados de Moneo y los de Losa consiguieron integrarse en Bizkaia, y fueron incluidos en su jurisdicción natural, en el corregimiento de la Av (b)ellaneda. El “Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal” llama a estos pueblos “desaforados” por haber perdido “sus fueros de provincia” a principios del siglo XVIII.
El valle de Mena fue conquistado en 1076 por Alfonso VI, quien lo incorporó a Castilla; a pesar de la voluntad expresada por sus vecinos no consiguió integrarse en Bizkaia en sus intentos de los años 1833 y 1924 (…)
Si nos guiamos por la torres de los gamboínos y oñacinos podremos comprobar con qué nitidez se perfilan, ya en la Edad Media, los límites y el contorno de la actual Comunidad Autónoma Vasca””.

Mena ha sido siempre una tierra de paso desde la costa al interior por donde discurría la calzada romana de Pisorica. El mismo señor de Bortedo que le concedió a Balmaseda, le dio la carta de villa en 1199 con el fuero nabarro de Logroño a Villasana de Mena. Desde 1118 hasta el año 1260 los Haro actuaban como gobernadores de Mena e incluso hasta el presente judicialmente ha pertenecido a la jurisdicción de Balmaseda: “Al parecer, la unión de ese Valle a Vizcaya procede de 1118, cuando el rey atribuyó el señorío de Mena al citado don Lope Sáenz, señor de Vizcaya, quien se titulada un año después, al tiempo de conceder el mencionado privilegio, “señor de Vizcaya y Mena”, y, como tal, otorgó el fuero de Logroño a Mena (…). Según Bustamante Bricio, Mena perteneció a las Encartaciones en el siglo XV, y sus diputados para dicha hermandad eran designados tradicionalmente en el pórtico de la iglesia de San Miguel Arcángel de Maltrana”. “Ordenanzas del Valle de Mena” Pedro Andrés Porras Arboledas, profesor de historia en la Complutense de Madrid.

Es notable constatar que Valderejo (Alaba), o las tierras de Castilla Vieja que van de Montes de Peña y Sierra de Tesla-Moneo, Oteo, Momediano etc. (territorio de los autrigones prerromanos como las Enkartaciones actuales), también se regían por el Fuero de Bizkaia, así como pueblos al Oeste del Valle de Mena y demás tierras hoy burgalesas de Moneo, Villarán, Bustillo, Bascuñuelos, Villalacre, Villavertín, Momediano y Pare-Peña, tierras del reino de Nabarra controladas tras su ocupación militar por la familia López de Haro.

“Estas tierras del noroeste de Castilla eran en la cultura anterior a la romanizad, como igualmente lo testifica la arqueología, tierras autrigonas, por tanto en estrecha relación con el ámbito de la lengua vasca. Además estas tierras gozaban en su derecho privado unas instituciones típicas del sistema jurídico pirenaico, lo mismo que todas las tierras que estaban a su costado oriental”. Del libro “Sancho III el Mayor” José Luis Orella Unzué .

Valderejo, estrechamente relacionado con el comercio enkartado de la costa hacia el interior, fue dado por Alfonso X de Castilla a Diego López de Haro (1273) a condición de que se respetasen sus Fueros, los cuales eran los de Bizkaia.

J.M. Sasia hace un resumen de aquellas primeras Enkartaciones o Enkarterriak cuando comenta: "no son hoy Encartaciones de Bizkaia ni el valle de Mena ni Castro Urdiales ni Otañes, ni Sámano con su junta, Colindres, Limpias y Laredo. Todas estas zonas fueron con seguridad históricas tierras de Bizkaia y encartadas. Por supuesto, el enclave de Villaverde de Trutzios que queda rodeado de ayuntamientos bizkaínos". En realidad serían más bien territorios baskones que se integraron en el reino de Nabarra, donde bizkaínos y alabeses contribuyeron a repoblar tras las acometidas visigodas y musulmanas primero y asturianas después, dónde los señores de Bizkaia de la familia López de Haro y las guerras de banderizos tuvieron mucho que decir en la incorporación o no al señorío de Bizkaia de esas “tierras encartadas”.

En el trabajo “Euskadi, Navarra y la Rioja en la reordenación provincial del estado” (1800-1850) Jesús burgueño universidad de Lleida (1994) recoge que tras la invasión francesa y su intento de reestructurar las Españas en provincias que tuvo una continuidad y deferentes intentos como el de 1813 donde “La delimitación final de Vizcaya y Guipúzcoa acabó siendo la tradicional, si exceptuamos la incorporación de Orduña a la provincia de Vitoria, propuesta por los mismos diputados vascos. En cuanto a la provincia alavesa, además de los territorios burgaleses que ya agregaban Bauza y Larramendi a su Provincia Vascongada: Condado de Treviño, Miranda de Ebro -que así lo había pedido-, Junta de Villalba de Losa (que formó parte de Alaba en el s.XV)-, etc., ahora se le añadían el resto de pueblos al norte de los montes Obarenes y sierra de Oña y al este del río Jerea o losa (Valle de Tobalina, Frías, Santa Gadea del Cid y otros), siguiendo también en esto la sugerencia de los parlamentarios vascos. Por contra, no se aceptó ni la propuesta de incorporar Oñati a Vitoria -rechazada por aquel Ayuntamiento ni tampoco la petición de las localidades alavesas de Llodio y Okondo de pertenecer a Vizcaya.

El hecho que en el último momento se decidiese mantener los límites tradicionales de Vizcaya con Cantabria, en contra de la voluntad del Valle de Mena y de Castro-Urdiales”


“Ruta por los enclaves extraterritoriales aforados al Fuero de Bizkaia” José Ángel Lecanda:
“Aforados de Moneo, entre Medina de Pomar y Trespaderne, contaba con cuatro núcleos de población sin solución de continuidad entre ellos: Bustillo y Moneo como núcleo central, Villarán y Bascuñuelos, espacialmente insertos en otras unidades administrativas. Éstos, al igual que algunos otros de esta misma comarca, como Nofuentes, capital de la Merindad de Cuesta Urria, estuvieron aforados.
La primera vez que aparecen en las actas de la Junta de Abellaneda es en 1556, aunque en el siglo XVI no solían acudir a la Junta, por lo que la propia institución les solicitó en varias ocasiones su asistencia, ya que junto al resto de las repúblicas de Las Encartaciones debían contribuir financiera y militarmente. En 1591 estos enclaves se reintegraban oficialmente al Señorío de Bizkaia, y en el siglo XVII quedaban definitivamente adheridos a la Junta de Abellaneda.

Su estatuto jurídico venía de antiguo. Ya en el Becerro de las Behetrías, de mediados del siglo XIV, aparecen como aforados Bascuñuelos (Valle de Tobalina), Villarán, Villalacre y Villaventín (Valle de Losa, además de Momediano y Paresotas que también eran aforados). Y esta situación foral, es decir, diferenciada fiscal, militar y administrativamente de la Merindad de Castilla Vieja por su nexo a Las Encartaciones, tuvo que ser defendida insistentemente. En 1338 y 1386 Villarán y Bascuñuelos pleitearan contra la villa de Frías, como durante todo el siglo XVI lo harán ante la Merindad de Castilla la Vieja por los intentos de ésta de envolverlos bajo su jurisdicción. También Villarán protestará ante el Condestable de Castilla a comienzos del siglo XVI porque éste no respetaba sus privilegios fiscales derivados de su pertenecía al Señorío de Bizkaia.
La razón de su situación está en la presencia, antigua y extensa, de los Señores de Bizkaia en la zona. Ya Don Diego López de Haro, en 1287, exoneraba del pago de ciertos tributos a los súbditos de Nofuentes, y en 1366 el Señor de Bizkaia Don Juan Nuñez de Lara confirmará esa exención.
En 1618 el propio Felipe II librará carta real reconociendo los privilegios de los Aforados y su vinculación a Bizkaia, y en 1696 y 1710, ante las injerencias de la Merindad de Castilla Vieja, vuelve a reivindicarse el aforamiento bizkaino y la adscripción a la Junta de Abellaneda.

El Valle de Valderejo, apéndice del de Valdegobía rodeado de tierras burgalesas, y las burebanas poblaciones de Fuentebureba y Berzosa, en ambos casos con menor intensidad y duración, también estuvieron bajo la jurisdicción del fuero bizkaino, al que llegaron por otorgamiento de su señor solariego. Valderejo entró en el Señorío en 1278 y lo abandonó, para pasar a la Hermandad de Alava, en el siglo XV; Berzosa fue comprada por el Señor de Bizkaia en el XIV y Fuentebureba se obtuvo por donación en el mismo siglo, pero en 1486 los Reyes Católicos agregaron las dos a la Corona.
Aún podríamos extendernos en episodios más anecdóticos, como el del Valle de Mena, que llegó, en 1822, a solicitar su anexión a Bizkaia, petición que reiteraron en 1844”.


LA CONFIGURACIÓN FINAL

Las Juntas de Bizkaia finalmente la formaban las mencionadas 72 anteiglesias junteras (elizate o elizaurre), 20 villas, 1 ó 2 representantes de Durango y 2 de las Enkartaciones. La merindad de Durango en 1740 pasó a tener 7 votos en Junta.

El Señorío de Bizkaia estaba compuesto por seis merindades, que eran: Arratia, Bedia, Busturia, Durango, Markina, Uribe y Zorrontza (Zornotza, Amorebieta-Etxano, incialmente parte del duranguesado), más las villas y la ciudad de Orduña, así como las Enkartaciones. Al frente de las merindades se hallaba un merino o juez que impartía justicia. Las merindades también celebraban sus Juntas o reuniones. Las fronteras entre las merindades eran las lomas de los montes.

Las Juntas de la merindad de Uribe (Juntas de la comarca o merindad) se solían celebrar en los aledaños de la ermita de San Miguel de Arbildua ubicada en el barrio de Lauro (Lujua-Loiu). Las anteiglesias que componían la merindad de Uribe fueron: Barakaldo, Abando, Deusto, Begoña, Etxebarri (hasta el XVI Galdakano), Galdakano, Arrigorriaga, Arrankudiaga, Lezama, Zamudio, Lujua-Loiu, Sondika, Erandio, Leioa (hasta el XVI Erandio), Getxo, Berango, Sopelana, Urduliz, Barrika, Gorliz, Lemoniz, Gatika, Laukiz, Maruri, Morga, anteiglesia de Mungia (también existía una villa de Mungia), Gamiz, Fika, Bakio, Fruniz, Meñaka, y Derio. Esta merindad fue la mayor, la que más municipios congregaba: treinta y dos, serían la Bizkaia Nuclear con la de Busturia (Urdaibai).

Las anteiglesias de Bizkaia que no tenía ni voz ni voto en Juntas en el siglo XVII según recoge Labayru en su libro “Compendio de la historia de Bizcaya” eran: San Juan de Gaztelugatxe, San Pelaio de Bakio, Ea, Alboniga, Kanala, Akorda, Gabika, Albiz, Barinaga, Bernagoitia, Bedia (Galdakano), Zaratamo (Arrigorriaga), San Miguel de Basauri (Arrigorriaga), Alonsotegi, Zollo, Arakaldo, Larrauri, Ipiña (Zeanuri) y Lamindano.

Las Juntas Generales son las instituciones que representan a cada una de las tenencias y territorios con cierta autonomía dentro del reino de Nabarra. Las células políticas son los municipios y villas tras constituirse como tales, antes lo eran los valles, unicamerales por tanto.

Las Juntas se van conformando poco a poco y deciden sobre temas relacionados con su ámbito de actuación: el Señorío de Bizkaia, la Cofradía de Arriaga, enkartaciones, duranguesado, Baigorri, Arberoa o las del Ronkal, Salazar, Aiala, Baztan etc. Ocurría algo parecido en los Biltzarres (Lapurdi) o Silbiet (Zuberoa), equivalentes a las Juntas Generales.

Son estas Juntas Generales de los territorios nabarros continentales y las de las provincias de la Nabarra Occidental, las que adquieren con el paso del tiempo mayor importancia, creando unidades diferenciadas, enfrentadas a leyes, reyes y Estados diferentes a los de su natural formación.

La primera Junta General de Bizkaia documentada fue celebrada en 1053 donde se reunieron “in presencia omnium seniorum de Bizcaia” ante la cual el “tenente” o Señor de Bizkaia bajo el reino de Nabarra D.Iñigo López, y su mujer Toda Ortiz donaron el monasterio de “Gastelugach” y otros bienes a San Juan de la Peña en Aragón (jacetania, cerca de Jaca), perteneciente entonces al reino de Nabarra (“Cartulario de San Juan de la Peña II” A.Ubieta Arteta). La segunda posible mención a las Juntas en la actual Bizkaia es del año 1075 y aparece en un documento del párroco de Abadiño con al Abad de San Millán (La Rioja, reino de Nabarra) sobre la pertenencia de Arandia en el duranguesado a dicho monasterio: “…Vanimus illuc et fecimus questionem cum señoribus et homines de terra…”

Sin embargo, la primera mención explícita es del año 1342 en un documento de los Fueros y Capitulaciones de Hermandad donde aparecen gobernando Juan Núñez de Lara casado con la señora de Bizkaia María López de Haro: “...estando don Juan Núñez y doña María en la Junta de Guernica, llamados a Junta General e tañidos las cinco bozinas”.

En Bizkaia, cada representante del municipio o valle era elegido mediante insaculación o suertes en sufragio familiar universal para acudir a las Juntas Generales, cada "fuego" (hogar) un voto. Se celebraban en los primeros siglos una media de entre 2 y 4 Juntas Generales de Bizkaia al año sin fecha previa y duraba un día de normal pero se podía alargar hasta 5 días. Tenían derecho al mismo "los vecinos con nobleza y limpieza de sangre demostradas", “limpia de sangre y no de judíos, moros, ni de su linaje” como dejó escrito la Inquisición. Seguía esta norma vigente en el año 1814, pues se requería, además de lo anterior, para asistir como represente municipal de las villas o de la Tierra Llana, tener más de 25 años, “ser vecinos o propietarios del mismo pueblo, de la mayor instrucción, inteligencia y probidad”. En 1854 se añadió que el diputado “cuya renta no baje anualmente de los 50 ducados”. Se miraba para ellos los apellidos (de donde lo tomará luego Sabino Arana), que debían de ser oriundos de la provincia (casi todos, salvo los francos de los burgos y las minorías).

Las citaciones a Juntas se harían, según los casos, mediante mensajeros o encendiendo hogueras en las cumbres, al igual que en caso de alarma. Las hogueras se encendían en los cinco montes bocineros. Al principio, la orden de reunión partía de los Parientes Mayores (Handikis) y tras la invasión, por parte del Corregidor castellano . El corregidor será el equivalente a una virrey (también llamado Merino Mayor o incluso Adelantado Mayor como aparece más en el caso de Gipuzkoa al igual que en zona mora), siendo Gonzalo Moro de Valladolid el primero de ellos a finales del siglo XV, en nombre de la señora de Bizkaia Isabel la Católica y de su marido Fernando “el Falsario” (el cual fue el único rey en recorrer toda la Ruta Juradera en nombre de su mujer, al cual también Juró los Fueros), debido a la unión de herencias del señor de Bizkaia y el rey de Castilla en la misma casa. Tomás Moro está enterrado en la misma ermita de de Santa María la Antigua de la Sala de Juntas de Bizkaia en Gernika. En teoría deberían de recorrer estos corregidores el señorío descansando 4 meses en Bermeo, otro tanto en Durango y en Bilbao (sus principales villas), pero la villa de Bilbao es la única que en realidad albergó a los corregidores. El cargo estaba sometido a una auditoría anual, y varios fueron los que acabaron con sus huesos en la cárcel. Su cargo le hacía dirigir el señorío según Fuero, representar al Señor de Bizkaia (y rey de Castilla) y velar por sus intereses, dispensar justicia y encabezar las Juntas.

Esta costumbre es antiquísima, en época romana se sabe que los negocios públicos se ventilaban por medio de “juntas” a las que concurrían los personajes más notables de cada pueblo, y cuando estas familias eran débiles se ponían al amparo de otra (esto recuerda a los banderizos y clanes).

Frente a las anteiglesias o “Tierra Llana, sin amurallar”, estaban las villas, concedidas por los reyes con su carta de privilegios que recibía el nombre de “fuero de villa”.

Las villas de Bermeo (ratificado su fuero por Castilla en 1285) o Durango (primera villa de Bizkaia, entre 1150-1180), ya lo serían con Nabarra, al igual que probablemente muchas villas costeras gracias a su importancia debido al comercio naval con el Norte de Europa y sus astilleros, pero no se han encontrado sus cartas pueblas originales y sólo se sabe de las posteriores castellanas de los siglos XIII-XIV.

Tienen el carácter de villa en Bizkaia en la actualidad: Placencia de Butrón o Plentzia que fue refundada en 1299 pues la primera fundación no tuvo éxito pero se sabe que fue a principios del siglo XIII pues en el documento de refundación hace referencia el señor de Bizkaia a este fracaso de “Lope Díaz, mi abuelo” (1170-1236), así como Otxandiano (ratificado en 1239), Bilbao (1300), Lekeitio (1325), Ondarroa (1317) y Gernika (1366) en la costa (la ría de Gernika era navegable hasta esta villa con puerto), en el interior Gerrikaitz (1366, Munitibar), Mungia (1376), Errigoiti (1376), Larrabetzu, (1376, con el nombre de Villanueva de Berresonaga) Areatza-Villaro (1338), Elorrio (1356), Ermua (1297), Markina (1355), Ugao-Miravalles (en 1375 y pese a la oposición de Bilbao, que veía en ella una importante competencia, pues se convertía en importante villa en el camino a Orduña y después por Altube ya comentado) y las enkartadas de Portugalete (1322), Lanestosa (1287) y Balmaseda (1199). Orduña tiene categoría de Ciudad, la única de Bizkaia.

El fuero nuevo de Bizkaia (1526) ley VIII TítuloI indica que el sr de Bizkaia no puede mandar hacer villa ninguna en Bizkaia, sino estando en la Junta de Gernika y consintiendo en ello todos los bizkaínos.

La mayoría de estas villas en realidad ya estaban pobladas, Gernika, por ejemplo, cuna junto con Bermeo y todo Urdaibai del señorío de Bizkaia bajo el reino de Nabarra, recibirá sus fueron de villa por el señor de Bizkaia Don Tello en el año 1366 y se separará entonces de la anteiglesia de Luno, pero la comarca ya estaba habitada hacía milenios y el río Oka o ría de Gernika era navegable hasta el puerto de la anteiglesia de Luno como lo demuestran los yacimientos romanos de la vecina Forua.

Los barcos podían acceder hasta la casa del Puerto de Suso o de abajo (Luno está en un alto) desde la bocana de la ría de Urdaibai, Gernika era por tanto durante el reino de Nabarra, el puerto de Luno: “Sepan cuantos esta carta privilegio vieren como yo, Don Tello, con placer de todos los vizcaínos, fago en Guernica población e villa que se dice Puerto de Guernica .../... otrosi mando que non debes portazgo ni treintazgo ni precio de nave nin Bagel, nin de otra mercancia, que venga e vaia de este lugar de Guernica”.

Los fueros de villa como el de Don Tello a Gernika, en realidad sólo conceden derechos de carácter económico y obligaciones de fortificación y defensa, normalmente a una población preexistente como es el caso de Gernika. En la primera mención de la anteiglesia de San Pedro de Luno también se menciona su puerto de Gernika y data del año 1051, se trata de un cartulario de San Millán de la Cogolla (La Rioja), dice así en tiempos del rey nabarro Garsea IV el de Nájera,: “Et ego Garsia nutu Dei pontifex cum consensu clericorum meorum simili tenore donatione confirmati- oneque,promitto et condono praefactu Santa Marie cenobio illas tertia de Udai Balzaga, et de Luno, et de Gernica, et de Gorritiz en naiuso, et de Vermeio, et de Mundaka et Busturi assuso, ad intgritate confirmo donandapar eterna secula, amen”.

En municipios como Elorrio y Mungia, subsistieron durante siglos la villa y la anteiglesia, regida ésta por los Fueros de Bizkaia. En Mungia, por ejemplo, la iglesia de San Pedro y la torre de Villela pertenecían a la anteiglesia y la de Santa María y la casa-torre de los Butrón a la villa. Mediante la Concordia de 1883 se unieron ambas, una fuente de mármol rojo de Ereño en el municipio así lo recuerda: "Biak bat eta biena".

El fuero de la villa nabarra de Jaca es el más antiguo, después ampliado para Logroño por el rey castellano Alfonso VI. Todas las villas de Bizkaia tienen el fuero de Logroño (el de Orduña se basa en el de Vitoria que a su vez se basa también en el de Logroño), otorgados por los señores de Bizkaia y no por reyes, con la duda de los dos primeros que serían dentro del reino de Nabarra, el de Durango y el primero de Bermeo al menos.
Wasconum
En la villas de Bizkaia no se reconocían los privilegios a los infanzones (sí en los de Gipuzkoa y en la mayoría de los de Alaba, salvo los de Vitoria-Gasteiz y el de Salvatierra-Agurain), por lo que a las villas bizkainas llegaron pocos infanzones, aunque también los hubo, como los Lezama-Leguizamón en Bilbao.

Hoy, el derecho Pirenaico o nabarro (los Fueros), sobrevive en el derecho privado de la Tierra Llana o anteiglesia, en la legislación de las herencias por ejemplo.


LA DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

En la Nabarra Occidental, tras su invasión por Castilla en 1200, las Juntas Generales serán el equivalente a un gobierno autónomo confederado a la corona castellana de cuyas Cortes no participaban. Su capacidad no se limitaba a organizar, defender y legislar el territorio, sino que además mantenían relaciones internacionales con otros reinos o regiones, tanto comerciales como de guerra. Por ejemplo, en la batalla de Winchelsea de 1350 fue derrotada la flota de la Nabarra Occidental al intervenir a favor de Francia y contra Inglaterra. Tras esta batalla las Juntas Generales de Gipuzkoa pactaron en la torre de Londres el primer convenio para faenar en mares británicos a cambio de que los gipuzkoanos dejasen de hostigar a las flotas inglesas, de devastar sus costas y de apoyar a los franceses durante 20 años. Incluso se firmó que Gipuzkoa se mantendría neutral en caso de guerra entre Inglaterra y Castilla. El rey de Inglaterra Eduardo II, ese año 1350, pidió a los obispos ingleses organizaran rogativas para que se rezase a Dios de este modo: "Líbranos, Señor, de la peste de los baskones". Entre 1353 y 1482 hubo pactos de amistad, comercio y navegación de las regiones litorales nabarras e Inglaterra.

En 1499 nacieron los “Regimientos” para poder hacer frente a las necesidades de los territorios, pues las reuniones de las Juntas Generales y de las Cortes de Nabarra o de su Consejo Real, eran insuficientes ante el aumento de la población y de las nuevas necesidades económicas y judiciales. Así, en Bizkaia por ejemplo, existió el “Regimiento particular” desde 1570, el “Regimiento de la Tierra Llana” y el “Regimiento de las villas y ciudad” (unidas a veces en el “Regimiento General”). Estos “Regimientos” serán los antecesores de las Diputaciones Generales, a imitación de la que ya tenían los catalanes desde 1359 “Diputació del General de Catalunya” (estamentales y delegadas de las Cortes del principado).

Tenían los Regimientos la misma función en todos los territorios nabarros y fue la de Alta Navarra la primera Diputación General en surgir de ellos de manera definitiva en la Edad Moderna en el año 1625. La Diputación General se apellidará “Foral” al fundamentarse en los Fueros y el derecho pirenaico.

En la Diputación General de Alta Navarra existía un representante del clero, dos de la nobleza y cuatro del pueblo llano (pero con dos votos), por tanto era una constitución similar a las Cortes. La Diputación y las Cortes eran presididas para un virrey impuesto por España tras la conquista (figura similar a la que existía en las demás de colonias españolas). A partir de 1678 la composición de la Diputación fue de un representante por el clero, dos por la nobleza, dos por Pamplona y dos por el resto de las merindades. Por tanto, en Alta Navarra (hoy llamada Comunidad Foral Navarra dentro de la administración española) era la Diputación estamental a diferencia de lo que ocurría en el resto de territorios nabarros.

En 1574, del “Regimiento particular” nació el germen de la Diputación General de Bizkaia para gobernar el señorío en su día a día, con 6 Diputados y presidida por el Corregidor impuesto por la corona española (similar al virrey), con voz pero sin voto y como representante del señor de Bizkaia, título que poseía por herencia la corona española desde 1378. No será definitiva la constitución permanente de la Diputación General de Bizkaia hasta el año 1630, por tanto 5 años después que la de Alta Navarra. Al residir el Corregidor en Bilbao, estos “Regimientos” se celebraban en esta villa en detrimento de Bermeo, “cabeza del señorío” hasta 1602. Casi de la misma fecha son las Diputaciones del resto de territorios.

Desde el siglo XVI se tiene noticia de Juntas mixtas no permanentes entre órganos de tres territorios de la Nabarra Occidental (Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba), con el fin de armonizar sus relaciones y presentar un frente unido a la corona castellana-española.

Con el transcurrir de los años, se empezó a pedir un patrimonio para ser Diputado, patrimonio con el que se respondía de la gestión realizada al dejar el cargo tras los dos años que duraba el mismo en un “juicio de residencia” (como ya ocurría en época romana con los cargos públicos). En Bizkaia, en el año 1748, para ser Diputado General (equivalente a un presidente territorial) se requería un gran patrimonio de 20.000 ducados y la mayoría de los Diputados Generales de Gipuzkoa tenían títulos nobiliarios en España. El de Diputado General era un puesto donde se turnaban los bandos gamboíno y oñacino en la que se hallaba dividida las fuerzas políticas en la Nabarra Occidental (equivalentes, salvando las distancias, a los partidos políticos de actuales).

Pese a todo, en 1850 y pese a perder la Primera Guerra Carlista (que fue eminentemente una guerra por los Fueros en tierras nabarras), en Gipuzkoa, de 93 municipios 9 eligieron concejales en votación pública, 1 los concejales salientes y 82 por insaculación o a suertes como marcaba la tradición o derecho pirenaico, los cuales acudían a las Juntas de Gipuzkoa.

Existían otra serie de figuras forales además del Diputado General que encabezaba la Diputación y sus miembros o junteros, figuras como las de “consultores del Fuero”, los “síndicos o vocales”, “regidores”, “secretarios”, “tesoreros” etc. que velaban por la correcta aplicación de los Fueros (los consultores y los síndicos), levantaban actas de las reuniones o llevaban las cuentas del territorio. Normalmente existía un cargo gamboíno y uno oñacino por cada figura foral. En 1776 se creó en Bizkaia la figura de los “Padres de la provincia” con los ex Diputados Generales, a modo de un Senado consultivo que se sentaban los primeros asientos en las Juntas Generales.

Tras diferentes conquistas que acabaron con la libertad del reino de Nabarra, las leyes imperialistas castellanas -inglesas o francesas en su caso-, necesitan el visto bueno de las Juntas Generales o de las Diputaciones, en caso contrario, el síndico aplicaba a cualquier “contrafuero” la sentencia: "se obedece pero no se cumple" de la figura jurídica llamada “Pase Foral”.

El Fuero de Bizkaia lo señala así: “Otrosí, cualquiera carta que el Señor de Vizcaya diere contra fuero de Vizcaya, que sea obedecida y no cumplida”. Existe el Pase Foral de manera contrastable desde el siglo XV, en el caso de Alaba y Gipuzkoa desde 1417 y en Bizkaia desde el año 1452 (Fuero Viejo). El "Derecho de Sobrecarta" en Alta Navarra es la misma figura jurídica: “Que las células dadas en agravio de las Leyes del Reyno, aunque sean obedecidas no sean cumplidas”.

Como dejó escrito el Consejero de los Reyes Católicos: “e como vizcaynos (denominación que abarcaba a todos los nabarros occidentales) tengan antiguas leyes e costumbres que puedan desnaturarse del rey si atentare quebrantarlas” (Sentencia del derecho pirenaico: “leyes antes que reyes”).

LA INVASIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

“También es verdad que cuando se conquista por segunda vez un país que se había rebelado anteriormente es más difícil volverlo a perder, porque el señor, después de la rebelión, no tiene tantos reparos en asegurar su posición castigando a quienes le son hostiles, individuando a los sospechosos, y reforzando sus puntos débiles (….)
Pero la dificultades aparecen cuando se conquistan dominios en una región con lengua, costumbres y leyes diferentes, y hay que tener mucha suerte y mucha habilidad para conservarlos” Nicolás Maquiavel “El Príncipe”.

LA FELONÍA DE LOS LÓPEZ DE HARO

El rey de Nabarra Sancho Garcés o García IV fue asesinado en una cacería cuando contaba con 14 años en el año 1076, empujado por el barranco de Peñalén por algunos nobles y dos de sus siete hermanos, Ramón y Ermesenda, por eso es conocido como García “el de Peñalén” (entre Funes y Alesves, Villafranca). Los hermanos del rey asesinado recorrieron el reino y trataron de ganarse al Pueblo que los repudió.

El rey de León y conde de Castilla Alfonso VI estaba detrás del asesinato de su primo Sancho Garcés IV, el cual rindió honores a la fratricida Ermesanda en las Cortes de Castilla. El otro fratricida, Ramón, se escondió en la Zaragoza del reyezuelo musulmán Muqtadir. Alfonso VI “el Emperador” aprovechó el desconcierto y entró en reino baskón donde encontró apoyo en algunos nobles nabarros; llegó el castellano-leonés hasta Sangüesa, pero el Pueblo y la mayoría de nobles nabarros derrotaron a las tropas castellanas.

La primera felonía, la felonía primigenia de los López, tuvo lugar en ese año 1076. Para entonces Iñigo López “Ezkerra” se había retirado a favor de su hijo, Lope Iñiguez (1077-1093). Lope Iñiguez, junto con su padre, su suegro y otros magnates, juró fidelidad al rey Alfonso VI rey de Castilla-León, tras el fratricidio del rey de Nabarra. En ese mismo año, Lope Iñiguez se hizo cargo de las tenencias de Alaba y de Gipuzkoa además de seguir en la de Bizkaia, mientras que el gobierno de las tierras riojanas fue encomendada al conde García Ordóñez, yerno del asesinado Sancho “el de Peñalén” y parte de la conspiración.

Tras el regicidio de Sancho Garcés IV “el de Peñalén”, el traidor Iñigo López aparece en un documento castellano de Alfonso VI en 1082 en el que demuestra tener un “iure hereditario” por sus campañas en La Rioja a favor del castellano-leonés y contra Nabarra. En ese documento el felón Iñigo, da San Vicente de Ugarte (hoy Barakaldo) al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla (recogido por G. Monreal “Las instituciones públicas del señorío de Vizcaya hasta el siglo XVII” 1974).

Otro documento de pocos años después de la reina castellano-leonesa Doña Urraca es más claro, pues el nieto de Iñigo, Diego López I recibe un “privilegio de inmunidad” sobre sus tierras “a perpetuidad extensa a sus herederos” (G. Balparda “Historia crítica de Vizcaya y de sus fueros” 1974). Según comenta Balparda en “Historia crítica del señorío de Vizcaya y de sus Fueros” (1974), los Haro, pese a ser expulsados por Alfonso I, tenían heredades, aldeas, monasterios collazos y bienes raíces en Bizkaia.
Es decir, los López, pasaron de ser tenentes o administradores de un territorio en nombre del rey de Nabarra a tener derecho a herencia de tierras y títulos nobiliarios robados a Nabarra, un buen motivo económico y de poder para su traición. López de Haro se pasó a Castilla por la herencia del señorío “nobilis familiari diocidio”. Pese a pasarse a Castilla, el hijo mayor de Iñigo López “Ezkerra” de nombre Fortun o Fortunio, siguió en Nabarra con el importante cargo de Alférez Mayor, también sus hermanos Garcia y Galindo.


Aunque ya Iñigo López “Ezkerra” era tenente de Bilibio con Nabarra desde 1073, castillo en las afueras en las Conchas de Haro, tomaron el apellido los felones de los Haro tras haberle sido concedido por parte de Alfonso VI “el Emperador” a Diego López I (1093-1124) el señorío de la villa de Haro, el cual la repobló en su zona de Villabona. Sin embargo, el primer texto donde aparece incorporado el topónimo a su apellido se ha encontrado en una escritura de 1117, en la cual el hijo de Diego López I, Lope Díaz I es nombrado con la siguiente mención: "Donus Didacus Lópiz de Faro".

Alfonso I “el Batallador”, rey de Nabarra y conde de Aragón, recuperó toda la Nabarra Occidental en el año 1109, por tanto, 31 años después de su ocupación o quizás del simple cambio de soberano mediante un vasallaje feudal de los Haro a Castilla-León, que habría dejado todo ese territorio nabarro en una indeterminación jurídica Internacional, pues ni el territorio ni el título les pertenecía a los Haro, por lo que el cambio de reino sólo se podía dar de hecho y no de derecho. Es difícil vislumbrar si tan pocos años supusieron alguna variación para las tierras nabarras occidentales y para los nabarros que las habitan.

Que el señorío de Bizkaia no seguía en manos de los López de Haro queda reflejado en una escritura de Nájera, cuando Urraca y Alfonso I “El Batallador” estaban en 1110 preparándose para la conquista de Zaragoza, aparece “Didacus Lupus dominante in Naxera et Granione”, pero no firma como señor o conde de Bizkaia. Parece que la boda real trajo la recuperación del señorío a Nabarra.
Tras la derrota en Castrogeriz de las tropas castellanas encabezadas por Diego López frente a Alfonso I, es nombrado un tal Lope Iñiguez conde de Bizkaia. Estaba emparentado con los Aznar de Gipuzkoa fue nombrado conde de Bizkaia. Pero en 1113 se reconcilia Alfonso I con Diego Lopez que aparece junto a el en un documento firmando como Diego Lopez dominante en el castillo de Burandón en Alaba y en Bizkaia. Diego López se encontraba con la reina de Castilla Urraca en el año 1117 y firma como “dominador en Haro” y no como señor de Bizkaia. En las coronación del hijo de Urraca como rey de Castilla al año siguiente firma con el mismo título. El Obispo Munio tras volver de Roma por un encargo de la reina Urraca de Castilla, teme pasar por territorio del rey Alfonso I “el Batallador”, por lo que con un indígena que sabe la lengua vasca pasa por “Alpes ingreditur: rinde Ipusciam, et pero Navarram, et per Viscayam et pero Asturiam praeter mare quod extremis Hispaniae rupibus alliditur; nun eques pedes praeterit”. En la toma de Zaragoza junta a Alfonso y su cuñado Gastón de Bearne y Lapurdi, estaba Diego Lopez de Haro, García Galíndez de Ayala y Ladrón de Gipuzkoa.

En la toma de Haro intentaron los nabarros sitiar a Diego López I, aunque parece que llegaron a un acuerdo sin llegar a rendir la población. Alfonso I cambió los tenentes nombrando a nuevos nobles nabarros afines. Así, en el año 1113 Alfonso I “el Batallador” dio la tenencia de Nájera que incluía Haro a Fortún Garcés Cajal, uno de los nobles más fieles al rey nabarro, que mantuvo el señorío de La Rioja hasta 1134 que fue conquistada por Castilla en gran parte. Diego López se mantuvo al lado del rey nabarro hasta 1124, cuando se produjo la segunda felonía por lo que fueron expulsados del reino baskón de Nabarra dejando de ser Señores de Bizkaia a favor de las familia alabesa de los Bela o Ladrón de Gebara.

El título de “señor de Bizkaia” pertenece a la corona Nabarra, por lo que sólo pudieron usurparlo los Haro contra derecho tras invadir la Nabarra Occidental con sus tropas comandadas por el magnate castellano Diego López II “el Malo” junto a las tropas del rey de Castilla que acabó en el año 1200.


GALDAKANO, BASTIÓN EN LA DEFENSA DEL REINO DE NABARRA


El contexto histórico

Alfonso I “el Batallador”, rey de Nabarra, indica en un documento que reina (1134): “desde Belorado hasta Pallars y desde Bayona hasta Monreal”. Se trata de Monreal del Campo, entre Calatayud y Teruel, conquistado a los musulmanes en 1120 y perdido de nuevo en 1134.

En el siglo XII la situación volvió a cambiar, desde la capital de nuestro reino llegaron aires renovadores con Sancho VI el Sabio (1150-1194). Se fundaron villas como la de San Sebastián en 1150-1180, la de “Victoria” en 1181 sobre la puebla de “Gastehiz” (hoy Vitoria-Gasteiz), quizás con castillo o derivado de “Joven-Gazte , o la villa bizkaina de Durango en 1150-1180. Todas ellas sobre poblaciones ya existentes que pasaron a ser villas con derecho a comercio y con dominio directo del rey y sus arcas reales. Villas defendidas por sus propios habitantes en caso de guerra, salvando así a los Parientes Mayores (haundikiak o aitonen semeak) y sus intereses particulares. Con todo ello se impulsó notablemente el comercio y las rutas comerciales.

El reino de Nabarra, hija del ducado baskón, supuso una revolución religioso-social en la Nabarra costera que hoy no podemos imaginar, donde debieron de tener una gran influencia las innumerables iglesias levantadas donde antes apenas había construcciones de piedra, y más aún en aquella escasa población de tradición oral, la definitiva evangelización con la predicación de letrados clérigos que debieron de llegar con ellas desde otros territorios del reino nabarro, que por tanto eran euskaldunes (diócesis de Armentia, Nájera o Pamplona); de esta época datan también los primeros cultos marianos tan extendidos en estas tierras, como el de la Virgen Blanca o de las Nieves introducido por el propio Sancho VI el Sabio en un auténtico sincretismo con al culto pagano anterior a la diosa Mari o Amalur.

Esta frenética actividad eclesial y de construcción, debió de llevar consigo una uniformización en estas tierras de aspectos tan importantes como el idioma, pues es muy improbable que antes se hubiera producido una presión político-social suficiente desde el centro del reino para que el filólogo Koldo Mitxelena (1915-1987) hablara de un euskera medieval unificado.

En esta época probablemente bajaron las gentes de Finaga en Malmasín y las de Begoña a repoblar de nuevo la ribera del río Ibaizabal-Nervión alrededor de una iglesia de culto a San Antonio Abad o San Antón y que se llamará puerto de Bilbao, iglesia construida en ese siglo XII junto a la base de un castillo o fortaleza nabarra y un puente románico. El río Nervión nace en la sierra Salbada en Urduña y es afluente del Ibaizabal al que se le une en Urbi entre Galdakano-Basauri tras bordear poco antes el monte Malmasín. Ese río Ibaizabal-Nervión era navegable precisamente hasta ese punto, donde las barcazas o gabarras desembarcarían las mercancías de los buques de gran calado que atracarían más cerca de la bocana de la ría, facilitando así su transporte hacia el interior, de ahí que el principal puerto comercial del Ibaizabal-Nervión estuviera varios kilómetros ría adentro.
Cercano a este puerto, tal y como señala Tomás Urzainqui siguiendo a Moret o a Antonio de Aguirre, había otro castillo más importante: “El castillo nabarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao (anteiglesia de Arrigorriaga), se halla en el promontorio denominado Malmasín, donde se ubican las ruinas en una paraje denominado el Castillo”. El castillo de “Malvecín” es por su tipología del siglo X y fue reducida su planta a la mitad años después, quizás con Sancho VI el Sabio de Nabarra en siglo XII: “la planta es de grandes proporciones y de forma semicircular, con un radio de 50 metros” según explica el experto Iñaki Sagredo . Estos dos castillos marcarán el nacimiento del puerto nabarro de Bilbao.

Históricamente se ha creído que Bilbao se fundó en el año 1300 y que lo formaban 3 calles: Somera, Tendería y Artecalle y contaría con su iglesia donde hoy está la catedral de Santiago (Teófilo Guiard, “Compendio de la historia de Bilbao”). Un reciente estudio del arqueólogo Iñaki García Camino ha revelado que las 7 calles actuales del Casco Viejo bilbaíno son coetáneas y nacían en la misma ría. El alcázar o fortaleza donde hoy está la iglesia de San Antón sería una de las esquinas de la muralla y la principal entrada a la villa por su puente desde donde llegaría el camino que se bifurcaba desde Malmasín, con la Catedral de Santiago en el centro del recinto que se cerraría por las actuales calles del Perro, Lotería, Banco de España y Pelota.

“Compendio de la Historia de Bilbao” (edit. Caja de Ahorros Municipal, 1907) Teófilo Guiard Larrauri: “En 1535 comenzó el Concejo la obra de la casa consistorial, “sobre el solar del Alcázar junto a la iglesia de San Antón”. Allí estuvo hasta la inundaciones de 1593. “San Antonio Abad, es conocida usualmente como San Antón. Está construida esta parroquia, la segunda de Bilbao, sobre los peñascos que sirvieron de base al antiguo alcázar, a orillas del Ibaizabal, demolido en 1366. Junto a él pasaba el antiguo camino público o carrera, seguramente la vieja vía romana”. Se inauguró la iglesia el 5 de agosto de 1433”. “Este alcázar fue derribado por orden de Pedro I de Castilla y sus solares en 1394 donó Enrique III al ilustre bilbaíno Martín Sánchez de Leguizamón” (…) “La Basílica de Santiago (hoy catedral): es la primera y más antigua (de Bilbao), cuya existencia se supones anterior a la de la villa y durante un siglo fue la única parroquia”.

El señorío nabarro de Bizkaia –junto con el resto de la Nabarra Occidental-, fue invadido por Castilla a finales del siglo XII. Lo más probable es que las tres primeras calles fueran las originales nabarras y las siete las de la villa refundada por D. Diego López de Haro V en 1300, pues la actual catedral de Santiago en el casco histórico de Bilbao está reedificada en 1379 sobre una iglesia o ermita del Camino de Santiago de los siglos XI-XII, anterior a la ocupación militar castellana y la basílica actual en estilo gótico de Begoña, está también construida sobre otra románica nabarra anterior.

Era Bilbao, dentro del Estado nabarro, el puerto de la anteiglesia de Begoña en la ruta del primer Camino de Santiago, el costero, que seguiría la calzada romana que mencionaba el antropólogo español Julio Caro Baroja cuando dijo: “Es probable que la vía que iba de Astorga a Burdeos por Álava tuviera otra casi paralela junto al mar que uniera entre sí las ciudades marítimas que menciona Ptolomeo” Historia del País Vasco Tomo II . Se han localizado restos de época romana en Bilbao (monedas de Adriano y Antonino Pío), romanas e incluso anteriores en la necrópolis de Berreaga (Mungia), Galdakano (lápidas de Obispoetxe de Elexalde), en Larrabetzu, alto de Morga (San Esteban de Gerekiz), en Gernika, en Forua (principal centro de distribución de mercancías del cantábrico), Mundaka (Portuondo) y Bermeo (ermita de Kurtzio).

Los primeros peregrinos del camino inicial de Santiago venían desde Gipuzkoa y entraban a Bizkaia por Markina y la colegiata de Ziortza en Bolibar, para por Munitibar llegar a Gernika, o bien desembarcaban en la que era entonces la “cabeza del señorío”, Bermeo, para hacer uno en Gernika con el anterior camino y después seguir los dos unificados hacia Muxika, alto de Morga -donde se reunían la primera Juntas bizkainas – para bajar a Goikolejea, Larrabetzu y subir de nuevo por Legina a la sierra de Ganguren hasta la iglesia de Santa Marina de Galdakano (santa gallega) y así llegar a Bilbao por dos caminos:

El primero bajaba por el llamado “Camino de Etxebarri” desde Arbolantxa por el actual barrio de San Antonio y la casatorre de Etxebarri hasta la península que controlaba la poderosa familia de los Legizamon (después Lezama-Legizamon), para seguir por Bolueta en paralelo a la ría hasta entrar a Bilbao por el actual barrio de la Abusu y el paseo de los Caños, Atxuri, Portal de Aberri y el Casco Viejo. En la “Peña” o Abusu, es donde el río Ibaizabal-Nervión deja de ser “río” para pasar a ser “ría”, es decir, entrada de mar con influencia de las mareas .
El otro camino era el que, sin bajar a Etxebarri, siguiendo la sierra de Ganguren y el monte Avril llegaba por Artagan a Begoña, para bajar a su puerto por las Calzadas de Mallona y su vía crucis, entrando a Bilbao por la plaza llamada hoy de Unamuno, la calle de la Cruz, la iglesia de Santos Juanes y por el Portal de Zamudio hasta llegar al Casco Viejo o Siete Calles bilbaínas, directo por la puerta del Ángel a la catedral de Santiago. El camino seguía por la calle Tendería hasta la histórica iglesia de San Antón para dirigirse por su puente al otro lado de la ría por San Francisco-Urazurrutia, donde existe una hornacina con el apóstol a caballo, para salir de Bilbao por la calle Autonomía, el barrio de Kastrexana y su puente del Diablo hacia Balmaseda.
En el puente de San Antón, precisamente, se juntaban ambos caminos. Bilbao fue de las primeras poblaciones peninsulares en nombrar a Santiago como su patrono.

El castillo de Bilbao junto al puente de San Antón y su iglesia, protegía el paso natural de la ría por la zona portuaria llamada Puerto de Bilbao, donde después fue creada la villa en el año 1300 sobre un asentamiento ya existente por el onceavo señor de Bizkaia, Don Diego López de Haro V, apodado “el intruso” por arrebatar el derecho sucesorio a su sobrina María Díaz de Haro I. El privilegio de la villa de Bilbao, fechado en Valladolid cien años después de la conquista castellana del occidente nabarro, nos da noticia de la preexistencia de Bilbao ya que habla de hacer nuevamente población y villa: “Sepan por esta carta cuantos la vieren y oyeren, como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, en uno con mi hijo don Lope Díaz, y con placer de todos los vizcaínos, hago en Bilbao de parte de Begoña nuevamente población y villa cual dicen el Puerto de Bilbao. (…)

El historiador nabarro Tomás Urzainqui comenta al respecto: “Don Diego López de Haro V no es quien fundó propiamente la población de Bilbao, pues ya existía como puebla marítima ocupado por mareantes y pescadores. Existían ya algunas casas torre y la iglesia de Santiago, y con complacencia de todos los vizcaínos la convirtió en villa el 15 de Junio de 1300. Los pobladores de este lugar de Bilbao, según privilegio, se regían por el fuero de Logroño. Este fuero era a su vez una reproducción del Fuero de Jaca de 1077, otorgado por el rey de los nabarros y aragoneses, Sancho Ramírez, extendido a Logroño por el invasor Alfonso VI en 1090 y mejorado por Sancho VI el Sabio de Nabarra.”

El historiador bizkaino del siglo XIX, Estanislao Jaime Labayru, resume lo ocurrido en ese año 1300 de la carta de villa dada a Bilbao en “Compendio de la Historia de Vizcaya”: “Don Diego López de Haro V, apodado el Intruso, ocupa Vizcaya (1295-1307). En 1295, el 25 de Abril, muere don Sancho el Bravo, rey de Castilla, y aprovechándose don Diego López de Haro V de los disturbios de la Corte en la minoría de don Fernando IV, entró en Vizcaya y la tomó sin resistencia sin que se le pudiera oponer la legítima señora de Vizcaya doña María Díaz de Haro, porque su marido el infante don Juan se hallaba todavía en prisión desde la catástrofe de Alfaro. Salió por este tiempo el infante don Juan, marido de la legítima Señora de Vizcaya doña María Díaz de Haro, pero no pudo conseguir que se le devolviera el Señorío, con lo cual, y unido a otros descontentos, combatió a la reina viuda y a su hijo don Fernando; pero fiel a las banderas de éstos don Diego López de Haro consiguió derrotar la conjura. Siguió don Diego López de Haro V sirviendo a la reina madre y a su hijo don Fernando por este tiempo y ostentando siempre el título de Señor de Vizcaya. (…) Hizo a sus pobladores y sucesores francos de todos los pechos y tributos, dándoles el Fuero de Logroño, el criadero de mineral de hierro en Ollargan y les señaló por límites desde el puntal del fondón de Zorroza hasta el arroyo de Azordoyaga y hasta el fondón de Deusto”.

Por lo tanto, Bilbao ya existía antes de 1300. Las recientes excavaciones en la iglesia de San Antón han puesto al descubierto lienzos de muralla datados en el siglo XII, cuando Bilbao formaba parte de los importantes puertos marineros del reino de Nabarra y era el puerto de la anteiglesia de Begoña .

La legítima Señora de Bizkaia, María Díaz de Haro II, en el año 1348 a la vuelta de su exilio en la Nabarra libre tras la muerte de su tío, en la carta puebla de privilegios y franquicias otorgada a Bilbao en una especie de “refundación” pero que poco aportó, prohibía expresamente el uso del camino de Etxebarri y la compra-venta en todo su recorrido, para obligar así a los comerciantes a pasar y desarrollar su actividad en Bilbao, lo que convirtió al antiguo puerto begoñés, con el devenir de los años, en el principal punto comercial del Señorío.

Labayru en su libro mencionado lo explica así: “En la primavera de este año, cuando los bilbaínos se enteraron del fallecimiento de don Diego, comprendiendo que la cédula de fundación de la villa carecía del carácter de la verdadera legitimidad por provenir del intruso don Diego López de Haro V, acudieron a doña María Díaz de Haro suplicándole la revalidación de le cédula de su tío, a lo cual accedió el 25 de Junio, otorgando la carta privilegio igual a la de don Diego, pero con el aditamento que el camino que va de Orduña a Bermeo, atravesando por Echébarri, que fuese por la villa de Bilbao” .

El primer historiador bizkaino, el muñatón Lope Salazar (s. XV), cita como primer linaje de Bilbao los Legizamon con casa en la calle Somera, luego a los Basurto y después a los Arbolantxa, el primero y el tercero son dos de las principales familias de Etxebarri -perteneciente a la anteiglesia nabarra de Galdakano hasta 1509 donde eran cabezas de linaje-.

El camino comercial Bermeo-Urduña por Malmasín y la cuenca del río Nervión, desviado a Bilbao por María Díaz de Haro –hasta donde coincidía con el Camino de Santiago y la posterior Ruta Juradera -, era el más antiguo de los caminos de los que comunicaba la entonces capital bizkaina con la meseta y el segundo en importancias tras el que enlazaba Bermeo con Durango y subía por Urkiola hacia la importante villa nabarra de Vitoria-Gasteiz, controlado el camino por el castillo de Astxiki del que apenas queda nada tras su derrumbamiento por las tropas de asalto castellanas.

Bermeo fue la capital de Bizkaia hasta 1602 y su principal puerto, así, en el “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita (1343), se describe la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma y se dice: “cuantos en el mar viven vinieron al torneo, arenques y besugos vinieron de Bermeo”. Fernando II de Aragón “el Falsario” se refería a Bermeo como "cabeza de Vizcaya" en 1475 por ser "la villa principal, primera y más importante, la más poblada, la más rica y poderosa", por tanto, el mimo de los Señores de Bizkaia hacia su villa preferida, desplazó finalmente a Bermeo como “cabeza” del señorío ocupando a principios del siglo XVII ese puesto el antiguo puerto nabarro de Begoña, llamado Bilbao, aunque no fue hasta 1631 cuando reunida la Junta General se aprobó que Bilbao tomara el puesto y la capitalidad que obstentó hasta entonces Bermeo.

Historiadores como el mondragonés Esteban Garibay (s. XVI) señalan que Bilbao era el nombre de una casería situada donde hoy crece Bilbao “la Vieja”, al otro lado del puente de San Antón. Según recoge también el historiador bilbaíno Teófilo Guiard y Larrauri (1876-1946) en “Historia de la noble villa de Bilbao”: “emanó á esta Noble villa, digna de título de ciudad, de otra antiquísima población pequeña, que está allende del río, con una casa llamada también Bilbao, que, á diferencia de esta nueva, vino después aquella á cognominarse vieja, como hoy día la llaman, nombrándola “Bilbao la Vieja”. El padre Eusebio de Etxalar (1911), comenta que “au” es “abajo”.

El ataque castellano

Pero no todo era paz en el viejo reino baskón. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente Don Bela Ladrón de Gebara (apodado “Ladrón de Nabarra”), señor de Bizkaia y una de las familias más importantes de Nabarra (con tierras y casa-torre principal en Alaba –Garaio- y Señores Feudales de Oñate ). Los López de Haro eran los anteriores señores bizkainos, traidores expulsados en 1124 del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras y privilegios sobre todo en la zona de Haro y Nájera (La Rioja), donde ya poseían con Nabarra una casa-torre y haciendas en Bilibio, en las Conchas de Haro, frente del castillo de Buradón pero en la otra orilla del río Ebro. Tras su traición, el señorío pasó a los Gebara, en el momento de las últimas acometidas castellanas contra la Nabarra Occidental.

El origen de la familia Gebara nos lo explica la Enciclopedia Auñamendi partiendo de Orbita Aznárez o Bela Aznar (“Bela=cuervo”), tenente de Gipuzkoa (1054-1080) con el rey de Nabarra Sancho “el de Peñalén”. Su hijo fue Eneko Beilaz (romanzado como “Iñigo Velaz”), el cual fundó su casa solariega en la Llana Alabesa al casarse con Doña Mayor Ladrón en 1149 (heredera de Oñate y Gebara, aunque el documento es falso, sí parece cierto el hecho). Murió Eneko Beilaz en la toma de Baiona de 1131 junto a las tropas Alfonso I “el Batallador”. Su hijo Ladrón Iñiguez, apodado "Princeps navarrorum", será el primer señor de Bizkaia de esta familia, además de conde de Gipuzkoa y Alaba (1124-36 y 1140-55), y que detentará otras tenencias como las de Aibar o Viguera (La Rioja). Se casó Ladrón Íñiguez con la hermana del rey García Ramírez “el Restaurador” (1134), de cuya entronización fue artífice directo. Le siguió su hijo Bela Ladrón “de Nabarra” como señor de Bizkaia y Gipuzkoa entre 1138-40 y 1155-1174, que se casó con una hija natural del rey de Nabarra García Ramírez “el Restaurador”. Un hijo de ambos fue Pedro Bélez de Gebara, que engendró a Juan Bélez de Gebara, señor de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba hasta al menos 1179, cuando la documentación de los últimos señores de la Bizkaia libre se vuelve más confusa o inexistente. E. Labayru, historiador bizkaíno del siglo XIX en su “Compendio de la historia de Vizcaya”, comenta que el apodo “Ladrón” (de Gebara), viene porque el primer señor de Bizkaia de esta estirpe nació casi muerto y “robó” la vida.


La invasión imperialista partió de las Enkartaciones, territorio aún libre según la documentación de la época : “Et ego rex Aldeffonsus in tempore quo incarnationes introivi decimo quarto kalendas augusti sub era millessima ducentessima decima tertia in Sancto Dominico de la Calzada propia manu…” .

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propuso a Sancho VI el Sabio de Nabarra, según recoge Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”: “Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”

Muchos historiadores han tomado esta frase del rey castellano para señalar que Nabarra fue invadida hasta el presente en esa fecha en su territorio de Bizkaia hasta el duranguesado, sin embargo el documento parece contradictorio, pues señala que no se devuelve Bizkaia a Nabarra y sí Durango, pero la misma frase acaba con “exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)”, por tanto el invasor se quiere quedar sólo con un castillo de la Bizkaia nuclear en la anteiglesia de Arrigorriaga .

Lo que sí parece claro es que la situación de ocupación de Bizkaia -incluida el duranguesado- no fue duradera, pues la gesta “Regis Ricardi” de 1190 y conservada en el museo británico, habla de que en ese año Nabarra llegaba hasta Castro Urdiales, así lo recoge en el libro “Navarra sin fronteras impuestas” Tomás Urzainqui: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Navarra. Y la tierra del rey de Navarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Navarra de la tierra de Castilla (…).


Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII. Alfonso acepta, el laudo arbitral es de 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1174-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas en 1173 por los castellanos y no devueltas (que rompían la tregua firmada por ambos reyes en Fitero por 10 años en 1167), fortalezas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Alaba) y Malvecín (Malmasín) y las plazas tomadas tras el regicidio de Sancho García el de Nájera y Ramírez el de Peñalén, asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues han pertenecido siempre al reino, es decir, la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los baskones” y de “Wasconum nationem”.

“Devolución de Cudeio (Bahía de Santander), Monasterio (Rodilla), Montes de Oca, valle de San Vicente (La Riojilla), valle de Ojacastro, Cinco Villas (Siete Villas de Anguiano), Montenegro (Cameros), sierra de Alba hasta Ágreda y las tierras comprendidas entre esos puntos y Navarra…”

En el Laudo de 1177 se recoge además este inserto: «Esta es la carta de paz y concordia que fue hecha entre Alfonso de Castilla y el rey Sancho de Navarra en la abadía llamada de Fitero. Fue grato a ambos monarcas establecer paz y concordia entre ellos por doce años y así se hizo. Y decidieron firmar este juramento y jurarlo tanto ellos como sus barones respectivos sobre el altar y sobre los Cuatro Evangelios, a fin de mantener dicha concordia y treguas fielmente, sin mala voluntad y sin engaño por doce años. Y si alguno de estos reyes o barones infringiese estas treguas y no diera satisfacción a la querella subsiguiente en un plazo de cuarenta días, que quede como perjuro y alevoso. La carta fue hecha en la era de 1205 (año 1167), en el mes de octubre. Que la tregua dure desde la siguiente fiesta de San Martín por diez eños. Y que se querelle la parte que en doce años de duración del acuerdo se vea lesionada.»
[Termina el inserto de 1167 y siguen las alegaciones de Sancho VI el Sabio de Navarra.]
“Precisamente, fue lesionado [el rey de Navarra] durante un plazo de diez años al habérsele arrebatado los castillos de Quel, Leguín, Malvecin y Portilla”.


El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes demandantes, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio. Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo que seguían siendo también nabarros y frontera con Castilla.

Tras el regicidio de Peñalén (1076), el traidor Iñigo López (todavía no tiene el topónimo “Haro”), aparece en un documento castellano de Alfonso VI en 1082 en el que demuestra tener un “iure hereditario” por sus campañas en La Rioja a favor del castellano y contra Nabarra. En ese documento el felón Iñigo, da San Vicente de Ugarte (hoy Barakaldo) a San Millán de la Cogolla (recogido por G. Monreal 1974 “Las instituciones públicas del señorío de Vizcaya hasta el siglo XVII”). Otro documento de la reina castellana Doña Urraca de 1110, es más claro, pues el nieto de Iñigo, Diego López recibe un “privilegio de inmunidad” sobre sus tierras “a perpetuidad extensa a sus herederos” (G. Balparda 1974 “Historia crítica de Vizcaya y de sus fueros”).

El 26 de junio de 1110 la reina Urraca de Castilla, esposa de Alfonso I de Nabarra desde el año 1109 a 1114, concedió a Diego López el dominio solariego sobre sus tierras o la impunidad de sus posesiones impidiendo que “el sayón real entre en su señorío (de Bizkaia) non pro homicidio, non pro fornicio, neque pro fruto, non pro abnuda, non pro ulla facienda mala neque bona”

Es decir, los López, pasaron de ser tenentes o administradores de un territorio en nombre del rey de nabarra a “propietarios” con derecho a herencia de tierras y títulos nobiliarios con Castilla, un buen motivo económico y de poder para su traición. Bizkaia, aunque vuelven a Nabarra poco después con Alfonso I “el Batallador”, pero tras la invasión de 1200, el título de señor de Bizkaia aparece vinculado a los López de Haro como patrimonio familiar (según J.Lacarra 1972 “El señorío de Vizcaya y el reino de Navarra en el siglo XII”), y “lo gobierna política y jurídicamente para sí y sin intervención aparente o inmediata de otro poder superior” (L. Serrano 1976 “Orígenes del Señorío de Vizcaya en época anterior al siglo XIII”).

Diego López II de Haro “el Bueno” y a veces “el Malo” (1164-1214) fue el primero de su familia que usó el apellido “Haro” que repobló su familia en 1117, era Diego hijo de Lope Díaz I de Haro, conde de Nájera (a. 1126-1170) y de la condesa Aldonza Rodríguez. Fue un magnate de primera importancia en el Reino de Castilla durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) y tomó parte de la invasión del señorío de Bizkaia, del condado de Durango y del resto de la Nabarra Occidental.
Desempeñó un papel decisivo en el ascenso del linaje Haro así que en la construcción de la identidad nobiliaria de este grupo, que iba a dominar la sociedad política castellana,y castellano-leonesa,durante todo el siglo XIII. Pero, entre 1179 y 1183, se exilió por primera vez en Nabarra, por lo que es casi imposible que antes de esa fecha Bizkaia estuviera ya en manos castellanas. Volvió Diego a la corte castellana en posición de fuerza, obteniendo el oficio de alférez, uno de los dos más prestigiosos con el de mayordomo mayor. Su primer exilio le permitió obtener del rey los territorios que había gobernado su padre, e invadidos a Nabarra, La Rioja, Castilla la Vieja y Trasmiera (no así Bizkaia que seguía dentro del reino baskón de Nabarra). Obtuvo además las tenencias de la Bureba y de Asturias de Santillana del Mar.


Sobre la posible ocupación de Castilla de las Enkartaciones antes de 1198, “No hay testimonio alguno de esta supuesta incursión en aquella región” pág.137 J. Fernando Elizari “Sancho VI el Sabio, rey de Navarra”.

A cambio, a Sancho el Sabio, se le reconocía el resto del territorio y se le indemnizaba con 30.000 maravedíes durante 10 años (seguramente por la pérdida de esos territorios, plazas y fortalezas, pero no se explicita). Ambos reyes firmaron el auto así como 15 obispos, el rey inglés y 6 nobles ingleses.

Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”. En este Laudo se dice que “La lengua de la delegación Nabarra es el euskara” como recoge Tomás Urzainqui en su libro “La Navarra Martítima”

La fortaleza Nabarra de Malmasín controlaba el llamado “camino de Etxebarri” que conectaba la capital bizkaina, Bermeo, con la meseta por Orduña, así como el camino que partía de Abusu (llamado popularmente también como “la Peña”) hacía el barrio Ollargan entonces ambos en Arrigorriaga, atravesando el hoy parque público de Mehatzeta-Montefuerte . El camino seguía por la carretera que llevaba desde Bilbao a Burgos o Vitoria por Orduña a través de Buia y Pancorvo.

Eneko del Castillo: “Al parecer en 1179 aún no se habían hecho las restituciones cuando se firmó el pacto de Cazorla entre aragoneses y castellanos, que fue utilizado por estos para presionar a Sancho a firmar un pacto entre Nájera y Logroño el 15 de Abril de 1179 (AGN, Cartulario III, p. 33-36 y 215-218). Se restituían los castillos según lo acordado en Londres, el nabarro se quedaba con Rueda a cambio de no percibir los 3.000 maravedís anuales del castellano. Juan Bela optó por hacerse vasallo de Castilla por lo que el gobierno de estas tierras pasó a Diego López Ladrón, hijo de Lope Ladrón. (J. Mª Lacarra, H. R. N., Tomo II, pág. 69 a 83)”.

La repoblación de Galdakano

Las guerras contra el intento de conquista por Castilla y las numerosas muertes de baskones que conllevaron, hizo que tras este laudo los reyes de Nabarra tuvieran que repoblar estos territorios y reestructurar las vías comerciales para evitar el paso por la cercanías de la fortaleza de Malmasín, plaza militar ocupada como cabeza de puente por Castilla con la intención de una posterior ocupación de todo el señorío nabarro de Bizkaia.

Así fue como Sancho de Galdakano y Torrezabal, emparentado con los reyes de Nabarra, vino desde la capital del reino y repobló la comarca por mandato del rey de Nabarra; se asentó primero en Bedia, población que entonces pertenecía a la parroquia de Galdakano, y después pasó su casa solariega a Galdakano, donde mandó construir una “torre o castillo” , conjunto defensivo cercano a Malmasín (unos 5 Km en línea recta separaban ambos castillos). En Bedia pudo quedar el hijo de Sancho, del mismo nombre que el padre, en la casa-torre de Tosubando (cerca del palacio Gortazar), aún hoy en pie, cuya existencia está constatada desde 1075 y fue fundada por Sancho Ortiz de Bedia.

El primer historiador bizkaino, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra a la familia de Galdakano y Torrezabal como de las más antiguas e importantes de Bizkaia, de la que dice estaba emparentada con los reyes de Nabarra:

“El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”. Sancho Ortis de Bedia se sabe que era contemporáneo de García Salazar (preboste de Bilbao y merino en Bedia), esas “siete generaciones” nos llevarían a finales del siglo XII.

“Porque estos linajes de Vizcaya se faze mencion en algunos logares, sepan todos que mejor lugares señalados e los mas antiguos de Vizcaya después que en ella ovo pobladores fueron cuatro que avian renta e divisas e labradores que fueron estos que se siguen: el solar de Urquiza, el solar de Larralus, el solar de Galdacano, el solar de Ayanguis, que eran cuatro donde vienen muchos escuderos”.

Existe otro relato que aparece en la “Crónica de Vizcaya” de Lope García de Salazar (1454) y en su libro “Bienandanzas y fortunas” (1471-76), historia que se corrobora por un texto anterior escrito por Fernán Pérez de Aiala en su Genealogía de la Casa de Aiala (“Árbol verdadero de la casa de Ayala”), que fue escrita en 1371, pero cuando el autor ya tenía 76 años, por tanto eran hechos recientes conservados de forma oral .
Lope García de Salazar escribe así este otro relato en su segundo libro:

“En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes de 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nabarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo el una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”. Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Abendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con él a Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano (casado con Teresa de Ayala, hija de Fernán de Ayala), hijo del caballero de Galdacano, e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alva, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la comarca. Pese a esta matanza, los Abendaño, a cuya familia pertenecía por ejemplo la casa-torre de Urgoiti o Puentelatorre en Usansolo (el caserío cercano aún conserva su escudo), eran del bando ganboíno, es decir, pro nabarro.

Desde entonces los Abendaño serán una de las grandes familias asentadas en Galdakano y en la comarca, junto a las de Isasi, Aldape o Basozabal y la principal, la de Galdakano y Torrezabal, todos ellos serán los fundadores del actual Galdakano.

Roldán Jimeno, en su trabajo "Lurralde antolamendua, gizarte eta kristau kultura", explica como en el siglo XI, las actuales Llanadas de Alaba y Alta Navarra, tenían el territorio estructurado en muchos y pequeños municipios de 1 a 3 kilómetros, con unas 30 casas sencillas. Al sur, en la frontera musulmana, la poca gente vivía en cuevas o bajo el amparo de las fortalezas. Por su parte, los Pirineos, se empezaron a repoblar a partir de la segunda mitad del siglo IX, relacionado con los grandes rebaños y el ganado de verano. La costa, superó la crisis de la caída del Imperio Romano con gentes venidas desde la Llanada Alabesa y la comarca de Pamplona.

Galdakano estaría limitado por los montes de Arteta, Pagatza, Upo, Mandoia y la sierra de Ganguren, la población viviría en sus laderas, “todo el municipio es montuoso”, tal y como lo describió el corregidor de Bizkaia Felipe de Mella sobre 1789 , siendo el río Ibaizabal la columna vertebral de la anteiglesia que atraviesa de Oeste a Este.

La primera mención conocida de Galdakano es del invasor castellano Alfonso VIII del 14 de marzo de 1175, confirma a la orden de Cluny el monasterio de Santa María de Nájera con todas sus heredares y derechos como lo habían hecho los reyes anteriores, entre ellos “in Biscaia Albagano, Barrica, Santa Aren”. Unos años después, en 1193, el obispo García de Calahorra hace una relación de las iglesias de las que no percibe derechos episcopales por impedírselo el monasterio de Nájera y cerrando la relación están la “ecclesia de Barrika” y la “ecclesia de Aldacanos” . El entregar iglesias y ermitas para el abastecimiento de los monjes de los grandes monasterios interiores para que tengan pescado y otros alimentos, era muy común en toda la Edad Media y se practicaba en todos los reinos. Los límites eclesiales se mantuvieron desde época romana y, en todo caso, no corresponden con los límites políticos, tal y como lo demuestra Roldán Jimeno en su tesis doctoral recogida en su libro “la cristianización de los vascones”.

Pero los obispos no tenían permitido entrar por Fuero en Bizkaia, así los arciprestes eran los verdaderos gobernadores de la iglesia bizkaina, una especie de pequeños obispos. El primer obispo en entrar en Bizkaia fue el de Calahorra en 1545, Díaz de Luco, tras promulgarse el Fuero Nuevo (1526), pues en el Fuero Viejo (1452) todavía lo tenía prohibido. Tiene similitud con lo que ocurría ya en el reino de Nabarra, pues hasta el siglo XIV el clero no forma parte de las Cortes o poder legislativo.

El cambio de nombre de “Galdakano” a “Galdakao” impuesto por Euskaltzaindia recientemente, carece de tradición escrita alguna que lo sustente y menos de un uso oral anterior, por lo que es difícilmente comprensible, además de deformar el sentido etimológico del término: Galda= cuesta, -aka=pluralizante y -no=diminutivo (aunque puede que sea –ano simplemente “lugar de” del latín –anus, s.XII Calahorra, La Rioja); Galdakano=muchas cuestas pequeñas o lugar de cuestas. En el primer documento escrito en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) aparece “Albagano” y “aldacanos”, que refuerzan la idea. Lope García de Salazar (s.XV) convierte la “k” en una “ç”, escribiendo “Galdaçano”, siendo “aldatza” o “aldapa” el equivalente a “cuesta” en castellano. A la vista de los primeros documentos, el nombre original podría ser, simplemente: Aldapano a la que se le añadió posteriormente la “G”. Hay filólogos quien ven una palabra latina en el término Galdakano de “termas” (“calidas”), pero es difícil pensar que en Galdakano existiera una ciudad romana desconocida hasta el momento que los sustente y no para de haber una mera finca (o varias), además, los primeros nombres del pueblo alejan más esta posibilidad. La Sede episcopal de Calahorra pasa a Santo Domingo de la Calzada en 1227.

La de Sancho de Galdakano y Torrezabal es además la familia constructora de la Iglesia divisera Andra Mari de Elexalde de finales del siglo XII del municipio galdakoztarra, no lejos del núcleo inicial de Galdakano en las faldas de la sierra de Ganguren en la zona de Santa Marina. Su nombre original sería Santa María de Ganguren .

"…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200 en el plano de un ribazo alto y paraje solitario, por causa del lejanía y subida penosa que había a la parroquia antigua de Santa Marina de Ganguren, la cual iglesia de Santa María reedificada y ampliada posteriormente es de una sola nave…con bóvedas, seis altares, órgano, 112 sepulturas, cementerio a la redonda y espadaña de piedra sillar morena para campanas de reloj a la testera…" Juan Ramón Iturriza, 1793, "Historia General de Vizcaya".


Sobre el origen de Galdakano

El núcleo originario de Galdakano se encontraba por tanto en el cordal de la sierra de Ganguren-monte Avril, en el alto del monte Ganguren, cerca de las actuales antenas de televisión y del camino natural ancestral, ruta trashumante pastoril, después calzada romana, camino de Santiago en el siglo IX-X y Ruta Juradera tras la invasión castellana.

En este alto existió una ermita o iglesia Nabarra del siglo XI de advocación de Santa Marina por lo que la zona se conoce como Santamañe o Santa Marina, con tumbas o sepulcros sobre piedra coetáneos de los antiguos moradores de Galdakano, que hacía de núcleo aglutinador de la población dispersa de toda la comarca, tanto de la ladera sur (Bedia, Zaratamo, Etxebarri y Galdakano), como de la norte (Lezama y Zamudio) . Con Sancho III el Mayor (1004-35) se introduce el arte románico desde Leire (el primer románico peninsular) en las tierras de su reino con la reforma cluny, arte románico que desaparece en el siglo XIII dando paso al gótico. Por tanto, todo el arte románico bizkaino, alabes o gipuzkoano es nabarro.

La reforma benedictina de los “monjes negros” de cluny, supuso la centralización de la Iglesia que dependía directamente del Papa, y era el abad de cluny el que nombraba a los abades de los más de mil monasterios clunienses que se fueron creando, frente al sistema mozárabe anterior, donde cada monasterio elegía su abad del modelo votando cada monje con bolas negras y blanca. Con la reforma se daba más importancia a las escrituras.

Con Sancho III “el Mayor” el reino nabarro alcanzó su máxima extensión y se consolidó definitivamente en Europa, todos los territorios de habla vasca están bajo su poder (salvo la comarca de Tudela, donde subsistiría el euskera en bilingüismo o trilingüismo junto con el árabe y el mozárabe), incluida toda la Baskonia Continental (Pirineos-río Garona) .

“La introducción y el asentamiento del cristianismo, para los cuales se dan fechas muy diversas (válidas posiblemente las tempranas y las tardías a la vez, para diversas partes del país), contribuyeron a la consolidación del nuevo orden, cuya culminación podemos poner en el establecimiento del reino de Navarra, nuestra mayor realización política”, Koldo Mitxelena en “Lengua común y dialectos vascos, 1981”.

En lo que respecta a la primera parroquia de Galdakano, Santa Marina es una santa gallega cuya adoración se intensificó en los siglos IX-X-XI en relación con el Camino de Santiago de la costa, anterior al interior amenazado constantemente por los musulmanes, y que tendría en esta pequeña iglesia una importante parada de gran devoción con su pila bautismal, libro de bautismo y párroco.

La iglesia llegó a contar con hospital de peregrinos y con una escuela donde aprendieron los hijos de los grandes señores de la comarca como los Abendaño e incluso de Bilbao como los Bertendona en el siglo XVI, en temas no sólo religiosos sino también en matemáticas, gramática, lengua etc., las clases se impartirían en la casa del rector adyacente a la ermita, como lo atestigua el galdakoztarra Francisco de Egia, rector y cura en la misma.

Cerca de esta iglesia, a media ladera, hallamos el dolmen de Irumugarrieta (en terrenos de Bilbao), que nos habla de una población paleolítica y del eneolítico. De la Edad de Bronce (entre 2.800 a.C. y el 1.000 a.C.) existen cinco asentamientos (Ganguren, Aspuru, Artxanda 1, 2 y 3) y un túmulo (Aspuru ), encontrados todos ellos en Galdakano, precisamente en la denominada como “Estación pastoril de Artxanda”, mojón de pastos comunales compartidos entre varios municipios cercanos a la iglesia de “Santamañe”. Es importante constatar que entre el asentamiento de la Edad de Bronce de Berreaga (Mungia) y el de Malmasín (Arrigorriaga) debió de haber otro en Ganguren, pues esta pequeña sierra impide la visión entre ambos asentamientos y hay restos suficientemente significativos de esa época para pensar que pudo haber un asentamiento más importante no encontrado aún. Tras la caída del Imperio Romano, la población en las laderas del monte Ganguren se incrementaría a tenor de las tumbas o necrópolis sobre piedra y debido a lo estratégico de este monte La función de “visagra” del municipio como zona entre el Txorierri y Ibaizabal-Nervión es antiquísima.

La función comercial de Galdakano era la más importante en los siglos XI y XII bajo el reino de Nabarra, pues ésta ruta por el cordal, en la sierra de Ganguren, bajaba por Etxebarri (entonces perteneciente a Galdakano junto a Bedia), para tomar dirección San Miguel de Basauri-Arrigorriaga. Este camino pasaba por la ladera de Malmasín y era controlado por la fortaleza de su cima. Era conocido como “el camino de Etxebarri”. Bajaba desde Gudubikolanda (o Kurubikolanda) y la Torre de Arbolantxa que controlaba el paso, por la calzada denominada Andabide hasta la torre de Etxebarri y la ermita San Esteban en el barrio Kukullaga (originaria de la posterior anteiglesia), sita en la zona conocida como Eleiza-zarra, a media ladera, lo que nos da idea de su antigüedad . Llegó a contar con casa cural, hospital y cementerio.

El camino llegaba a la península de Legizamon por el puente del mismo nombre, puente de pago controlado por el antiguo linaje de los Legizamon (Lezama-Legizamon) y la torre de Legizamón sobre el río Ibaizabal-Nervión, para dirigirse a Orduña por la ladera de Malmasín (Arrigorriaga).
“Es de destacar que en esta época continuaban los furores de las luchas de banderizos y se daba rienda suelta a las venganzas comprimidas, como sucedió en 1321, en el que fue quemada y derribada la torre vieja de Leguizamón, por los de Martiartu y los de Zamudio , pereciendo todos los hijos del famoso pariente Diego Pérez de Leguizamón (menos un niño) con sesenta hombres y catorce mujeres, y antes de esta hubo también colisión entre los de Leguizamón y los vecinos de Bilbao, aunque seguida afortunadamente de una tregua”. Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”

Este “camino de Etxebarri” era más frecuentado en esos siglos que el que siguiendo por la Sierra de Ganguren hacia el monte Avril llegaba a Bilbao, pues éste era más largo y penoso para alcanzar la meseta por Orduña .
LA INVASIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

Por tanto, queda demostrado que el Señorío de Bizkaia y las Enkartaciones no fueron invadidas hasta la última acometida castellana contra la Nabarra Occidental que comenzó en 1198.

“(…) un príncipe que sea medianamente hábil siempre se mantendrá en su Estado, a menos que se lo arrebate una fuerza extraordinariamente poderosa, y aunque lo pierda, en cuanto el conquistador se enfrente a alguna advesidad, lo volverá a recuperar (…) Porque un príncipe natural tiene menos motivos y menos necesidad de ofender, por lo que es natural que se a más amado por su súbditos (…)”, Nicolás Maquiavelo “El príncipe”.
La ruta por Begoña y Bilbao fue impuesta por el rey castellano Alfonso XI y desechado “el camino de Etxebarri”, ante la importancia que adquirió Bilbao como puerto para Castilla. En la carta puebla de Bilbao de privilegios y franquicias (otorgado por María Díaz de Haro II en 1348, sobrina de Diego López de Haro V, en una especie de “refundación” pero que poco aportó), se prohibe expresamente usar este camino de Etxebarri y la compra-venta en todo su recorrido, para obligar a los comerciantes a pasar y desarrollar su actividad en Bilbao. Etxebarri no se independiza de Galdakano hasta 1508-10.

“Como continuaba la guerra contra los moros, el rey Fernando el Emplazado, estuvo acompañado, entre otros señores, por don Diego López de Haro V, durante el sitio de Algeciras, donde encontró este último la muerte en los primeros días de Enero 1310. Entonces los vizcaínos proclamaron por su Señora a doña María Díaz de Haro I.

En la primavera de este año, cuando los bilbainos se enteraron del fallecimiento de don Diego, comprendiendo que la cédula de fundación de la villa carecía del carácter de la verdadera legitimidad por provenir del intruso don Diego López de Haro V, acudieron a doña María Díaz de Haro suplicándole la revalidación de le cédula de su tío, a lo cual accedió el 25 de Junio, otorgando la carta privilegio igual a la de don Diego, pero con el aditamento que el camino que va de Orduña a Bermeo, atravesando por Echébarri, que fuese por la villa de Bilbao” Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”.

El camino Bermeo-Orduña era el más antiguo de los que comunicaba la capital bizkaina con la meseta castellana y el segundo en importancias tras el que enlazaba Bermeo con Durango y subía por Urkiola hacia la importante villa nabarra de Gasteiz, controlado el camino por el castillo de Astxiki del que apenas queda nada.

La iglesia Andra Mari de Elexalde

La nueva Iglesia parroquial de Andra Mari se construyó sobre un núcleo ya poblado desde antiguo, tal y como lo atestigua la estela romana alto imperial de Obispoetxe encontrada en el en torno donde se alzó la iglesia Andra Mari de Galdakano en al barrio de Elexalde.

Esta estela epigráfica y rectangular de Obispoetxe, contiene un texto y tres figuras (un hombre, una mujer en el centro y un niño a la derecha) y sería de los siglos III-IV d.C. Según Rodríguez Colmenero y Carreño, su epigrafía significaría: “Cercia Mara, hija de Cercio, de la gentilidad de los comerdianos, a su hermano”. Esto demostraría la existencia de una anterior ocupación de Elexalde desde al menos época romana, quizás un “fundi” con su “villae” o Mansión, quizás en el paso de una calzada o por su cercanía a la calzada por la sierra de Ganguren y su privilegiada situación. Una prospección en la zona sería de gran interés para conocer la historia del municipio.

Existen estelas romanas epigráficas (con escritos) en municipios cercanos a Galdakano como en Arrigorriaga, Zaratamo, Lemona o Amorebieta (Boroa estela del siglo II en su iglesia) y anagráficas (sólo figuras o dibujos) en Zaratamo, Gamiz-Fika o Lezama, por lo que las poblaciones y red de caminos secundarios utilizados por romanos por la comarca sería amplio.

Junto a esta estela de época romana, hay otras dos coetáneas a la construcción de la Iglesia que podrían pertenecer a una necrópolis de los siglos X-XI que coincide en el tiempo con las que habría en Santa Marina, o probablemente sean restos de aquella, pues es difícil que hubiera dos poblaciones Alto Medievales importantes y tan cercanas teniendo en cuenta una población tan pequeña. Se ha encontrado una lápida rectangular (71 cm x 55 cm) con dos círculos que rodean dos cruces griegas (con la misma longitud de brazos) y otra estela de forma discoidea con una cruz grabada en el centro, de los primeros restos cristianos de Bizkaia.

La iglesia Andra Mari de Elexalde, es la construcción más significativa de Bizkaia de su época , finales del siglo XII y principios del XIII, lo que denota su importancia para el reino de Nabarra. En su estructura actual, en Andra Mari, se pueden observar diferentes épocas, una fábrica inicial de finales del siglo XII, una reconstrucción de 1250 y una posterior ampliación de 1516.

De la primera iglesia se conservan varios elementos también muy visibles, especialmente en la pared Oeste, y su fisonomía no parece que haya cambiado sino que creció, siguiendo el original un modelo de construcción que se puede constatar en otras partes del reino como en Valdegobia (Gobiaran, Alaba).

En esta pared Oeste, en el imafronte bajo la espadaña, se pueden observar a modo de canecillos (pequeños salientes) , figuras humanas y animales (un león y un caballo) y una estructura que podría pertenecer a un anterior campanario, ya en la pared Sur. En la misma pared Oeste, pero por el interior, existen 3 modillones (como canecillos interiores) que decoran el muro a los pies, sobre los cuales hay un tablón de madera de roble decorado con motivos vegetales, soporte de un antiguo coro y órgano. Hay otros modillones, restos de la iglesia original de finales del siglo XII, en la contraportada sobre el arco de medio punto que representarían a Sancho de Torrezabal, su mujer y su hija, además de a otro personaje que sería probablemente su hijo, del mismo nombre que el padre .
La iglesia desde este ángulo (paredes Oeste-Sur), tiene apariencia de una fortaleza, con tres aspilleras como únicos entrantes de luz desde la esquina en la pared Sur; dos de ellas, las más estrechas, no son útiles como tragaluces y sí idóneas posiciones para ballesteros o arqueros, pues son muy estrechas y están en un contrafuerte semicircular que aumenta su ángulo de tiro. Destaca en la iglesia de sobremanera su pórtico románico de medio punto imitación al de Estibaliz en la Llanada Alabesa, por su concepción estructural, y la talla de la virgen coetánea a la iglesia original .

“En el exterior la solidez es mostrada por gruesos contrafuertes y el resto de lo que pudo ser una torre de campanas en su sillería de planta poligonal en el muro sur. La única luz llega al interior de esta torre (Oeste) de tres aspilleras, una de ellas asoma al pórtico de la iglesia. Todo ello confiere al conjunto un aspecto de fortaleza” .

En 1604 se le añadió a la espadaña un reloj con un pequeño cuerpo de madera que aparece en muchas de las antiguas fotos de la iglesia y que fue eliminado en una reforma de mediados del siglo XX.

Durante los primeros años sólo se enterraba dentro de la Iglesia a la familia Galdakano y Torrezabal , existiendo para el resto de la población un cementerio en la parte delantera de la iglesia , en su acceso, para pasar después a la parte posterior de iglesia, y se tuvo que trasladar a su actual ubicación en 1904 al tener poca profundidad la tierra, ya que la roca aparecía muy pronto, con el hedor consiguiente de los cuerpos enterrados.

La sepultura de la familia Galdakano y Torrezabal es de estilo románico con escarbuncos pomelados circulares (5 completos y dos medios en los extremos) que conformaban el escudo originario de Nabarra según el libro de Armería del Reino y orla dentada llamada “Xaunansoarri” (la piedra o lápida del Señor “Anso” o Sancho). El escudo de armas de la familia Galdakano y Torrezabal se conserva en una de las ménsulas de las que parten las nervaduras de las bóvedas de Andra Mari.

Sabino Aguirre Gandarias, Doctor en Historia en su trabajo “Las dos primeras crónicas de Vizcaya” (año 1987), comentaba que: “El historiador del siglo XV Lope García de Salazar, experto conocedor de los linajes de Bizkaia, nos informa de algunos aspectos: al calificar a los Usún-solo de "antiguos'" y "buenos" escuderos, únicos por él enseñados, con los de Isasi, dentro de la anteiglesia; y al encuadrarlos entre los parciales de Abendaño el de Urkizu, en Igorre. (…)
Aunque quizá de sus armas aún más distintiva sea la cadena que le sirve de bordura, hecho frecuente en la zona, pues indica ascendencia Nabarra y dentro de la anteiglesia el probable enlace con algún descendiente de Sancho de Galdakano (…)”.

Además, en los escudos heráldicos una hoja de álamo es habitual de la familia de los Gebara, Ganboa y Usansolo, familias leales, incluso siglos después de la invasión, a Nabarra. Está figura de hoja de álamo se le llama "panela" es muy frecuente en la heráldica vasca, así, el heraldista Hubert Lamant-Duhart en su obra "Armorial du Pays Basque" la cita como muy característica de los blasones “baskones” juntamente con el árbol, el lobo, el jabalí, el castillo, el oso el perro, la caldera, la banda engolada, en cabezas de dragones, etc. Los oñaciones “pro-castellanos”, tienen en sus escudos osos y calderos .

Se puede leer en "El Solar Vasco Navarro" de los hermanos García Carraffa: “Usánsolo (o Usuénsolo, o Usúnsulo, o Usunlo) que fue filial de la de Usategui”, donde “usategi” es “palomar”, por tanto, da que pensar que Usansolo es probable “huerta de palomas” en lugar de “(a)usun-solo” traducible al castellano como “huerta de ortigas” tal y como señala, entre otros, Koldo Mitxelena en su libro “Apellidos vascos”.

El escudo de armas, entendido como divisa que pasa de una generación a otra, data de principios del siglo XII, aunque en el siglo X ya existían blasones que servían para identificar a los caballeros que participaban en los torneos. Según el genealogista Juan Carlos Guerra, el escudo nació con la terminación de la Primera Cruzada, en la que los cruzados se distinguieron por el color de sus cruces, según las naciones a las que pertenecían” . El uso de escudos armoriados que representaban a las familias, es una tradición que nació en Normandía a mediados del siglo XII, no antes. En el caso del reino de Nabarra, se tiene constancia de una heráldica Nabarra desde Sancho VI el Sabio, en la segunda mitad del siglo XII por tanto.

Las cadenas del actual escudo de Nabarra aparecen tardíamente, tras la Contrareforma de la Iglesia Católica y ya invadida toda la nabarra peninsular, en el siglo XVI. Toda la argumentación a favor de la pronta aparición de las cadenas en el escudo, se basa en una carta de Sancha de Castilla a Sancha de Champagne (hermana de Sancho el Fuerte), donde habla de cómo heroicamente Sancho saltó con su ejército por encima de la guardia negra de esclavos que defendían la jaima del rey Miramamolín en la Batalla de las Navas de Tolosa (Jaén 1212) y se quedó con las cadenas como recuerdo, pero no dice nada de que se incorporen al escudo del reino, cadenas que hoy se encuentran divididas entre Orreaga-Roncesavalles, Tudela -Corte del reino con Sancho el Fuerte- y en el monasterio de Iratxe.

En un principio, los escudos eran de madera recubierta de cuero y estaban reforzados por piezas metálicas de formas variadas. Estos son los llamados escudos blocados. En el interesantísimo Tapiz de Bayeux se puede ver una gran cantidad de ellos. Posteriormente, al decorar la parte externa de los mismos con las particiones, piezas y figuras propios de la heráldica, nacen los escudos armoriados. También, en algunas ocasiones, al pintar con vivos colores los refuerzos metálicos, estos se convierten en las armas de un linaje o de un reino.

Los escudos heráldicos, desde su creación por razones bélico-prácticas, fueron controlados por las normas que se crearon para su vigilancia. Su defensa estaba encomendada a los reyes de armas, los heraldos y los persevantes. En estos cargos residía la legitimidad para encauzar el desarrollo de esta ciencia. Su lugar de conservación y consulta eran los libros de armería (como si fuera un registro civil). Para los navarros, el "Libro de Armería del Reino de Navarra", debiera ser una especie de "biblia histórico-heráldica". Según el LIBRO DE ARMERIA DEL REINO DE NAVARRA (el libro oficial de los escudos de los grandes señores reino) sus armas se blasonan de esta forma: De gules, carbunclo cerrado pomelado de oro, una esmeralda verde (en forma de losange) en abismo. Sus proporciones (2 X 3) serían las mismas que las utilizadas en gran parte de las banderas existentes en el mundo.

Volviendo a la Iglesia Andra Mari, un texto recogido por Labayru resume perfectamente la existencia de una iglesia vieja, anterior a la reformada en 1516 y a la reconstruida sobre 1250, así como la existencia de los modillones y escudos de armas desde la iglesia primigenia:

“y se alegó o insistió nuevamente por parte del predicho D.Martín (Aldape Isasi y Torrezabal, Diputado General de Bizkaia, nacido en Galdakano en 1588) en escrito del 19 de agosto de dicho año (1640), afirmándose en lo dicho antecedentemente, y añadiendo que la referida lápida había estado en la forma en que estaba continuamente sin mudanza ninguna 110 años a aquella parte que hacia entraos la sepulturas cuando se ensanchó la iglesia, y antes en la iglesia vieja desde la fundación de ella estaba dicha sepultura solo adentro con la misma preeminencia y las demás solían estar fuera en el cementerio y esta prelación había sido y era perteneciente a la dicha sepultura y a los dueños de ella y de la dicha Torre de Torrezabal porque el primer fundador de ella que fue D.Sancho de Galdácano y Torrezabal lo que también la dicha iglesia vieja según la tradición antigua y pública voz y fama (…). y que la dicha fama pública y tradición antigua se reforzaba más con las armas y bustos de personas que existían en las puertas de dicha iglesia vieja que eran principales porque dichos bustos y armas eran del dicho Sr. D Sancho de Galdácano y Torrezabal y de su mujer y dos hijas” .

Esta Iglesia hacía de centro religioso de toda la comarca (desde Bedia a Zaratamo y Etxebarri ) y de todos los barrios dispersos de Galdakano, anteiglesia de pequeños barrios en las laderas de los montes que lo circunvalan.


Cerca de la iglesia Andra Mari en el barrio Elexalde, a 100 metros a la derecha del camino, existía un roble centenario llamado “Guzur Aretza”, donde los galdakoztarras se juntaban antes y tras oír misa para hablar sobre los asuntos que les preocupaban o tratar cuestiones del día a día. Incluso parece que se tomaba confesión en el mismo, tal y como se recoge en un documento ante la visita obispal de 1591: “…soy informado que lo había acostumbrado oir de penitencia en la (…) de la dicha iglesia debajo de árboles fuera de sagrado…”. Este roble fue talado por el ayuntamiento en 1935, antes las protestas de los vecinos se plantó otro en medio de una fiesta .

Galdakano, comarca clave para el reino de Nabarra

Pero la importancia de Andra Mari para el reino de Nabarra, le venía dada por su privilegiada posición en un alto y por estar situada en el paso del camino que desde Bermeo, capital de Bizkaia hasta 1602 y su principal puerto , por Mundaka, Axpe-Busturia, Forua, Gernika y Muxika, se dirigía hacia el alto de Gerekiz o de Morga, atravesaba la anteiglesia de Morga y la ermita de Aretxabalagana del siglo X de San Esteban de Gerekiz, y bajaba al barrio de Goikolejea con su iglesia románica y la villa de Larrabetzu con la iglesia de San Bartolomé (siglo XII, también de época Nabarra). Todos ellos en la históricamente conocida como “Ruta Juradera”, Camino Xacobeo o de Santiago, anterior calzada romana y paso ancestral.

El camino continuaba en ese siglo dirección Lezama subiendo por su barrio de Legina en la falda norte de Ganguren-Santa Marina (Santemañe), pasando por su ermita de San Antolín , también construida en época del reino de Nabarra a finales de ese convulso siglo XII. Desde la ermita se alcanza el cordal de la sierra Ganguren, donde el caminante o el comerciante, podía seguir dirección Orduña por la iglesia-ermita de Santa Marina bajando por el “camino viejo de Etxebarri”, pero también, a finales de ese siglo XII, lo podía hacer por el barrio galdakoztarra de Uraburu y su caserío, pasando por Andra Mari de Elexalde . Es el llamado en la cartografía histórica de Bizkaia como “El Camino de la Iglesia Vieja”. A la iglesia de Andra Mari se trasladaría el hospital de peregrinos de la ermita de Santa Marina de Ganguren.

Bajando ya por la otra ladera de la sierra de Ganguren, al pie de este camino y del vía crucis que conducía a Andra Mari, en el barrio Zabala o Zabalea, se encontraba la conocida como “torre o castillo” de Sancho de Galdakano y Torrezabal . Este conjunto sería el núcleo originario del actual Galdakano, frente a la referencia de Santamañe y su ermita o iglesia anterior, que aglutinaba poblaciones tanto de la ladera Sur del cordal de la Sierra de Ganguren (Galdakano-Etxebarri-Bedia que eran una única anteiglesia y Zaratamo que era una población de Arrigorriada), como de la ladera Norte, el Txorierri (Zamudio-Lezama cuando menos ).

El barrio en la actualidad se conoce como “Zabalea”, pero en todos los documentos históricos se escribe “Zabala”, de donde, probablemente, tomaría la torre su nombre, “Torrezabal(a)”, toponímico que se observa en muchas de las torres o casa-torres del municipio . En está época, y posteriores, Zabala era un bosque que abarcaría todos los barrios colindantes, la zona hoy conocida como “la Cantábrica”, Iberluze (Ibarluze) y alrededores.

La torre estaría al pie del vía crucis en la pequeña loma del bosque, y continuando en línea recta el camino llegaría al puente de Torrezabal por la actual calle Zabalea (prolongación natural del camino que bajaba de Andra Mari por el vía crucis) donde podría haber otra torre para controlar el paso del río u otro elemento de vigilancia (un caserío cercanos también lleva el nombre de Torrezabal). La casa-torre de Torrezabal, estaría cerca de la actual iglesia de Santa María, detrás del cuartel de la Ertzaintza, en el número de 13. Con los restos de mampostería de Torrezabal está construido el caserío, totalmente remodelado, de la actualidad, derribados el pajar y la entrada de caballerizas. Este caserío con patín fue construido en el siglo XVII, aprovechando parte de las ruinas de la casa-torre de Torrezabal(a) y lleva el mismo nombre: Torrezabal(a).

No se sabe la fisonomía de la casa-torre, pero en el libro de Iñaki Sagredo sobre torres Nabarras , se puede observar una estructura parecida en todas ellas: una torre o fortaleza de mampuesto central estrecha y alargada, entrada con patín, aspilleras estratégicamente situadas y todo tipo de elementos defensivos, rodeada la torre de una muralla alta y almenada (se rebajan las murallas y refuerzan con la aparición de la artillería siglos después), lo que la haría parecer una “torre o castillo”, similiar a la actual casa-torre de Isasi en Usansolo (Lekubaso) , probablemente de la misma época y familia de Sancho de Torrezabal y Galdakano .

Desde el caserío Torrezabal(a) se ven las iglesias de Andra Mari y Ganguren, todo el cordal del monte Ganguren (por el sur el bosque de Itzaga), los tres formaría un triángulo defensivo que controlaría todo el valle y toda la zona de Usansolo.

Desde la iglesia de Santa Marina en el monte Ganguren, la vista de todo el valle es espectacular: desde Bilbao con su Casco Viejo al fondo, Begoña, San Miguel de Basauri, Arrigorriaga, Zaratamo, Etxebarri y Galdakano hasta Andra Mari. Por la ladera Norte el Txorierri, con Lezama justo debajo con su suave y antiguo eleizbide (con su santutxu o humilladero al pie), Zamudio, Sondika y Derio. Por el noroeste se puede observar Goikolejea, núcleo originario de la villa de Larrabetzu, y seguir con la mirada perderse la “Ruta Juradera” y Xacobea dirección Morga o los montes Jata y Sollube previos a la costa bizkaina. Por el Este, al fondo, el duranguesado y el Oiz. La vista de pájaro sobre Malmasín y su castillo sería la mejor posible.

La parte de Usansolo (Labega-Gorosibai-Oinkina-Lekubaso) se controla perfectamente desde Andra Mari y puede que ya existieran algunas de las abundantes casa-torre de la zona de las que hablaremos.

Todo el territorio se estructura viariamente con una serie de puentes entre los que destacan el puente de Bengoetxe o del “mercadillo”, el puente de Urgotia o Latorre (Puentelatorre) y el puente de Torrezazabal , los tres sobre el río Ibaizabal. Desde la iglesia de Santa Marina, se controla el puente de Torrezabal y el del mercadillo, así como todo el Camino Real –Erregebide o Errepide- del que hablaremos. En Etxebarri, estaría la antigua familia del linaje de los Legizamon , con su puente de pago en el “camino de Etxebarri”, y la familia Etxebarri que después dio nombre al municipio, ambas con sus casas torres.

También desde Andra Mari se puede observar perfectamente Malmasín (incluso desde Torrezabal), su pared Oeste esquina Sur tiene una vista privilegiada de ese monte, es además la pared y esquina más antigua y donde estaba el campanario viejo como magnífica atalaya. Desde Andra Mari se pueden ver también las antenas sobre la cima del Ganguren, donde estaba la antigua iglesia parroquial Santa Marina de Galdakano.

Respecto a la defensa del Señorío, Andra Mari de Elexalde tiene una vista inmejorable de 3 de los 4 montes bocineros de la Bizkaia durante el reino de Nabarra (sin las Enkartaciones), que servían para comunicar las reuniones de las Juntas Generales, así como para alertar de la posible presencia de tropas extranjeras. Se observa el monte Ganekogorta por el Oeste y el Oiz y el Gorbea por el Este. Desde Santa Marina se ven todos los montes bocineros de Bizkaia, pues también se ve el Sollube de llamada a los bizkainos de Bermeo-Busturia y de toda la comarca de Urdaibai.

Además, una señal de humo desde el monte Kolitza (Balmaseda, detrás del Ganekogorta ), también sería visible desde Andra Mari y Santa Marina. El Kolitza es el monte bocinero de la tenencia Nabarra de las Enkartaciones o Enkarterriak junto al Ganekogorta . Por tanto, es la sierra de Ganguren un lugar estratégico vital para la defensa del Señorío de Bizkaia.

Respecto a los puestos de control, Andra Mari tendría una comunicación visual con el castillo-fortaleza de Torrezabal para un mejor control del territorio (señales de humo o de otro tipo), al igual que con la iglesia de Santa Marina, desde donde también se verían los castillos nabarros de Gazteluzar (monte Ereñozar, Usansolo-Bedia), monte Gazteluzar (Llodio-Okendo, Alaba), Untzueta (Orozko), Malmasín (Arrigorriaga) y Gaztelumendi (monte Bizkargi, Larrabetzu-Morga ), que controlarían la ruta comercial Bermeo-Orduña.

Galdakano, cruce de caminos

Es más, Andra Mari era también un punto estratégico en un alto desde donde se diversifican varios importantes caminos hacia la meseta y el interior del señorío nabarro de Bizkaia.

Desde Andra Mari se observa gran parte del Camino Real o Erregebide, equivalente a una carretera nacional actual (o a una autopista ), que venía desde Bilbao-Etxebarri desde su pared Oeste, y por el Este, la continuación de este camino hacia Labeaga y Gorosibai en Usansolo hasta perderse el camino dirección Bedia. E incluso se puede otear la zona de Lekubaso en Usansolo, con las antiguas casa-torres y demás elementos arquitectónicos que jalonaban todo este recorrido . Este Camino Real se podía observar también desde Santa Marina. El Camino Real nacía en Portal de Iberri, hoy de Atxuri, y el puente de San Antón, era el comienzo hacia Galdakano y primera plaza del ayuntamiento bilbaíno, la Plaza Mayor, por donde también habría entrado antes el Camino de Santiago. Las cortes castellanas de Toledo, exigieron en 1480 tener Casas consistoriales, y Bilbao construyo la primera en 1535 junto a la Iglesia de San Antón y la Plaza Mayor.


El Camino Real que pasaba por Galdakano era antiguo y fue creado, o al menos potenciado, bajo el reino de Nabarra, en los siglos XI-XII; anteriormente, los caminos por las laderas de los montes eran los más empleados desde tiempo inmemorial y el camino que venía desde Bermeo, por la históricamente conocida como “Ruta Juradera”, sería el principal del Señorío de Bizkaia hasta el siglo XVII, junto con el que conectaba Bermeo con Durango y por Urkiola con Vitoria-Gasteiz, cuando Bermeo deja de ser capital de Bizkaia.

Venía el Camino Real desde Castro Urdiales y Balmaseda, con su precioso puente de peaje, a Bilbao. Entraba en Galdakano por Azkarai, por la hoy anteiglesia Etxebarri , entonces perteneciente a Galdakano (hasta 1508-10), cruzándose en Bidekurtze con el “camino de Etxebarri” .

Seguía el Camino Real por los barrios de Jugo (donde hubo una casa-torre) y Aperribai, por delante del actual y más moderno palacio de Aperribai construido cerca de una antigua casa-torre (coexistieron ambas en un tiempo), para después continuar hacia los barrios de Bengoetxe y Olabarrieta hacia Urreta y su casa-torre renacentista con una fuerte fisonomía de caserío . Las casa-torres de Jugo y Aperribai probablemente ya existían en época de Sancho de Galdakano y Torrezabal.

“Empieza por la parte del Poniente en un puentesillo confinante con el barrio llamado de Jugo y la República de Echevarri. Sigue después hacia oriente en el curso de la ría con los montes de ambos lados del Camino Real en distancia de 2 leguas largas hasta el otro puentesillo que se halla en este camino”.

Este camino tenía un ramal conocido que desde Bengoetxe pasaba por el puente nabarro del siglo XII llamado del “Mercadillo” o de Bengoetxe, que en su tiempo también contaba con molino y casa-torre, llamada de Zuazo, cercana. Por el mismo puente se accedía a San Miguel de Basauri , pero sobre todo a Zaratamo por Arkotxa para bajar a Arrigorriaga y al valle de Aiala por Ugao dirección Orduña. Los habitantes de Zaratamo usaban el puente como “eleizbidea” a la iglesia de Santa Marina, lo que nos da una idea de su antigüedad. Por el lado derecho del puente, se podía volver a la península de Lezama-Leguizamón.

Desde el barrio de Zuazo (Zugutzu ) seguía este ramal por la margen izquierda del Ibaizabal , para volverlo a cruzar en Plazakoetxe por el puente de Torrezabal y su antigua ferrería de aire cercana (además de un molino de aire o "haizeola").

El ramal principal de Camino Real que venía desde Bilbao, desde Bengoetxe tenía una bifurcación que por el barrio de Ergoien (o Ergoyena como aparece en un documento de 1840, “herri-goiena”) conducía a la antigua y desaparecida iglesia de Santa Marina en la cumbre de la sierra de Ganguren por Aspuru. Desde otros barrios de este ramal del Camino Real, como Olabarrieta, Aretxabaleta por Agirre, o desde el barrio Urreta por Aranzelai y Usargoiti, se accedía también a la antigua iglesia después ermita. Todos ellos barrios originarios del municipio, ya presentes en las primeras foguerizaciones de 1514 . Serían probablemente antiguos “eleiz-bideak” a Santa Marina.

En esas foguerización de 1514, aparece el nombre de 88 vecinos de Galdakano como Juan Saes de Oyquina e Juan Peres de Ysansolo e Sancho del Castyllo (¿otro Sancho de Torrezabal?) e Pero de Arechaga e Juan Gonçales de Çamacona e Fortun Saes de Oçaeta e Pero de Labeaga e Juan de Olabarri e Martin de Labeaga etc.

En Bengoetxe, aún hoy, se celebra las fiestas en honor a Santa Marina (el nombre de su moderna iglesia es San José Obrero y Santa Marina). En Bidaurreta hasta las primeras décadas del siglo XX, existía un crucero que señalaba el camino a la ermita o iglesia parroquial de Ganguren . Quizás de ahí la importancia de este ramal y la demostración que es muy anterior al que venía por Zuazo, creado o reforzado ahora por Sancho de Galdakano y Torrezabal.

Se unirían los dos ramales, el de Aperribai-Bengoetxe-Urreta y el de Zuazo que subía por la calle Zabal(e)a desde el puente de Torrezabal, en las cercanías de la “torre o castillo” de Torrezabal en el vía crucis a Andra Mari, según el importante camino empedrado a modo de “espina de pez” reencontrado recientemente de dos metros de ancho con cantos rodados de río .

El puente de Torrezabal está a unos 300 metros hacia el Este del puente actual de Galdakano (también conocido como de Zuazo o de Plazakoetxe), no coincide por tanto con la entrada por Plazakoetxe, pues anteriormente la entrada a Galdakano por Zuazo y puente de Torrezabal debiera ir paralela a Juan Bautista Uriarte, por la calle Zabal(e)a, hasta la “torre o castillo” de Torrezabal, por la loma.

Siglos después, y con la pérdida de la importancia de la casa-torre de Torrezabal, este camino desde el puente de Torrezabal, se dirigiría hacia la Cruz, donde está hoy el ayuntamiento, tal y como lo dibujó Ignacio Albiz en su mapa de 1791, para, finalmente, desechar el puente de Torrezabal, por lo que hoy entra el camino de Zuazo por Plazakoetxe y Juan Bautista Uriarte , probablemente con la construcción del puente de Galdakano en 1807 (también llamado de Zuazo o Plazakoetxe como hemos dicho).

El Camino Real que cruzaba Galdakano de Oeste a Este, llegaría al vía crucis por Mugaburu (Muguru) subiendo a Egia para volver a bajar hasta Errekalde. Con el tiempo, este camino por la loma, se aligeraría pasando por lo que hoy es la plaza del pueblo, donde se haría un humilladero o santutxu, llamado de la Cruz y que daba nombre al barrio, ya en los siglos XV-XVI . Entre el humilladero, pensando para descansar y orar antes de acometer la penosa subida hasta Andra Mari, y la actual casa consistorial (su entrada mira hacia el Camino Real), discurriría el nuevo trazado dirección Errekalde, donde se juntaría con el antiguo camino por la loma. Así el Camino Real haría las veces de “eleiz-bidea”.

Subía después el Camino Real dirección Andra Mari por el barrio Aldatze, para bajar luego por Aretxondo junto al actual cementerio, cruzando el pontón o puentecillo de Abusu o Isisi a Olabarri sobre el riachuelo Usentxorro , hacia la casa-torre de Isasi Zarra (también llamada Isisi o Ixixi), gobernada por familiares de Sancho de Galdakano y Torrezabal. El que quisiera, podría seguir desde Aretxondo hasta Elexalde y Andra Mari por el vía crucis, e incluso continuar por el camino que venía desde Bermeo o dirigirse a Santa Marina.

“Desde el Camino Real hay tres caminos para la iglesia, el uno recto pero de bastante cuesta desde el barrio de Zabala, que se necesita un cuarto de hora para llegar a ello, el otro desde Mugaburu, camino penoso, por su cuesta se necesita un cuarto de hora largo y el tercero desde Olabarri, que se necesita un cuarto de hora largo.” Juan de Irisarri, vecino de Galdakano, 1792.

Los tres caminos son el que viene de Errekalde por el Oeste, el de Olabarri por el Este y el mencionado que accedía directamente al vía crucis desde Zabal(e)a desde el puente y la casa-torre de Torrezabal por la loma.

Los dos ramales del Camino Real ya unidos, seguían por Olabarri hacia el Palacio renacentista del barrio Urgoiti, construido entre 1670-1680 , con molino-ferrería, y que era (y es) otro importante nudo de caminos, también conocido como el Gallo. Es llamado así por un monumento en forma de Gallo puesto en el siglo XIX. Fue este punto un paso controlado a modo de aduana que llamaban de “katea” o cadena, en el siglo XIX. El monumento de 1840 haría referencia al gallo que despertaba al último aduanero, Ibarretxe, de su caseta todas las mañanas con su canto, y que señalaba el comienzo de su jornada laboral: la apertura de la cadena que cerraba el paso.

El Camino real nos llevaría desde Urgoiti, por el puente menor de Urgoiti de un único arco que sortea el río Aretxabalagana unido al río Zornotza (que desembocan en el Ibaizabal en la zona), por la margen derecha del Ibaizabal, atravesando Labeaga hacia el barrio de Gorosibai por el palacio barroco de Areizaga , anterior torre de Usansolo que da nombre a la comarca, y su ferrería de Usansolo sobre el río Ibaizabal. La familia Areizaga poseía otra ferrería en Olabarri, molinos de Garibai y Gorosibai. . El río era franqueable por Oletxe hacia Usansolo y Lekubaso por el puente llamado de Usansolo .

Siguiendo por la margen derecha del Ibaizabal, el Camino Real, continuaba rumbo a la anteinglesia de Bedia (actual parroquia de San Juan), perteneciente a Galdakano hasta el siglo XVIII, camino Lemona, puerta al valle de Arratia, hacia Igorre, bien dirección Artea (Castillo de Elejabeitia), la villa de Areatza (Villaro ) y Zeanuri, para subir el puerto de Barazar por Ipiñaburu y alcanzar Alaba, o bien desde Igorre por el puerto de Dima, hacia la villa Nabarra de Vitoria-Gasteiz, en ambos casos pasando por Otxandiano, Ubidea y Legutiano . Arratia era una de las primeras merindades de Bizkaia y existe constancia de un “Senior lope garçeiz arratiensis” desde 1051, por tanto el camino de Barazar ya era un camino relevante dentro del reino baskón de Nabarra. Lemona se podía ir por el barrio de Astepe a Amorebieta (Zornotza o Zorrontza como también llaman a este municipio ), dirección Durango por Etxano. Éste último antiguo mojón entre los condados de Durango y Bizkaia.

De igual modo, la ruta de Barazar a la villa de Vitoria-Gasteiz fue reforzada por Nabarra. Procedentes de Iurreta junto a la villa de Durango (con carta de villa dada por Sancho VI “el Sabio” sobre 1180), llegaron a Arratia los “Yurregoikoa", instalados en el valle arratiano sobre 1198. Esta familia procedía de D. Celinos y era de sangre real Nabarra según J. E Delmas. Esta familia dará con el tiempo nombre a una nueva anteiglesia con el nombre de Igorre o Iurre. Actualmente la casa torre se ha reconvertido en el palacio Vildósola (hoy dentro del municipio de Artea-Castillo de Elejabeitia), por tanto dentro del reforzamiento de la frontera y de los caminos reales o “erregebidea” que conectaban la costa y el interior baskón.

Desde Urgoiti, desviándonos del Camino Real, había un segundo camino paralelo al río Zornotza por su margen derecha y que iba hacia Erletxeta con su iglesia de San Bernabé del barrio de Gumuzio , que también contaba con su casa-torre y ferrería de Gumuzio, donde, en el cruce, se podía tomar hacia Larrabetzu-Txorierri o hacia el estratégico condado nabarro de Durango, por la anteiglesia de Amorebieta y por la más importante de Etxano (unidas desde 1951), fronteriza ésta con Galdakano. Por tanto, Galdakano era también mojón entre la Bizkaia nuclear y el duranguesado.

En el importante nudo de Urgoiti, el caminante podía tomar un tercer camino que es el que más nos interesa. Para ello tendría que cruzar el río Ibaizabal por el puente nabarro del siglo XII conocido como Puentelatorre , pasando por su casa-torre de Puentelatorre o Urgoiti, de la familia de los Abendaño, aliados de los Galdakano y Torrezabal (se conserva el escudo de esta familia, el que estuvo en la casa-torre, en el caserío aledaño). En este punto, se juntaba el camino principal con otro secundario que venía por los barrios de Itzaga y Bekea (con su ermita de Ascensión del Señor) desde Zugutzu (Zuazo), por la margen izquierda del Ibaizabal (el mismo que cruzaba por el puente de Torrezabal hacia la torre o castillo), para seguir juntos por el centro de Usansolo , casa-torre de Unkina u Oinkina también de la familia Areizaga , ermita de San Andrés de Oinkina relacionada con la casa-torre, su hospital y el caserío actual de Txapelena (bastante más moderno), para, paralelo al río Lekubaso, continuar monte arriba, marcado el camino por las antiguas casa-torres de los Lekue (con su molino y ferrería sobre el río Lekue) y la de Isasi Goikoa, familia de Sancho de Galdakano (dueños también de Isasi Zarra de Olabarri cercana a Torrezabal, en el Camino Real). No muy lejos, se encontraba la casa-torre de Basozabal .

Existían en las inmediaciones de estas casa-torres, las ferrerías de aire de Gomentola (o Komentola, la más interesante del municipio y la mejor conservada) y Asabola, en las faldas meridionales del monte Otzagari, cerca de Lekubaso-Arteta, lugar conocido por sus metas de hierro, bosques de buena madera y viento. Son las ferrerías más antiguas de Galdakano junto con la de Torrezabal. En esta zona y hacia Itzaga (antes llamada Olaeta), un reciente estudio encabezado por Xabier Orue-Etxebarria (2008), se habrían encontrado numerosas “haizeolas” o ferrerías de monte de época Alto Medieval, después llamadas también “agorrola” o de secano frente a las de agua. Habría este tipo de ferrería en numerosas partes del municipio, siendo la de mayor densidad la zona de Mehatzeta-Itzaga hasta el -puente de Torrezabal y también en Bedia.

Este camino se dirigiría hacia la fortaleza de vigilancia Nabarra de Untzueta en Zeberio. Untzueta no era un castillo muy grande, como 50 metros de largo y 20 de ancho y perteneció también a los Abendaño, pero antes pasaría por el castillo de Gazteluzar (del que sólo queda el topónimo y que estaría cerca del monte Mandoia), tomando después rumbo al castillo y tenencia Nabarra de Zaitegi en Altube (tenencia y castillo nabarro creados por Sancho VI el Sabio en el siglo XII) y a Orduña, donde se han encontrado restos de un castillo del siglo XII, para ganar la meseta, camino que conduce a Miranda de Ebro o Salinas de Añana y su importante comercio de la sal. Desde Zeberio por Orozko y el puerto de Altube, el comerciante podía dirigirse a Vitoria-Gasteiz y la capital del reino, Pamplona-Iruñea, o hacia los grandes monasterios nabarros.

Esta ruta por Lekubaso se convertiría en una alternativa al camino que venía desde Bermeo y bajaba por el “camino de Etxebarri” dirección Orduña y la meseta, quizás para ello se construyó el castillo de Gazteluzar. El camino de Lekubaso evitaba así la fortaleza de Malmasín y las tropelías de las tropas imperialistas castellanas en ella acantonadas. Del mismo modo, desde el monte bocinero de Ganekogorta, las rutas de las Enkartaciones, podía evitar el camino que transcurría por Buia y la ermita Abrisketa en las faldas de Malmasín por otro que conducía a otro castillo cimero, curiosamente también llamado Gazteluzar, entre los montes Ganekogorta y Untzueta (Gordexola-Okondo).

El conocido históricamente como Camino Real y la ancestral ruta trashumante o comercial Bermeo-Orduña (luego Camino Xacobeo y después “Ruta Juradera”), con su desvío por el “camino de la Iglesia Vieja” hacia el camino de Usansolo, bien a Lekubaso-Untzueta o bien Bedia-Arratia-Barazar, marcaron la creación y la vida comecial de Galdakano durante siglos, con sus puentes de Bengoetxe (del mercadillo), Puentelatorre y Torrezabal, sin olvidar el “camino de Etxebarri” y el puente de Legizamon.

El Camino Real existió cuando menos hasta finales del siglo XIX. En la Primera Guerra Carlista los liberales o “cristinos” arrasan Galdakano (1833-39), se relata así en la “vida militar de Espartero”: “prosiguió Espartero su marcha hacia Galdacano cuya población encontró enteramente abandonada por sus habitantes…llegó al día siguiente a Zornotza. Al día siguiente debía continuar su marcha por el Camino Real hacia Galdakano…”.

La construcción de la iglesia de Santa María en Zabal(e)a y demolición del castillo de Torrezabal

El expediente del vicario de Arratia sobre el estado de la iglesia de Andra Mari en 1792, recoge la siguiente declaración del vecino galdakoztarra Juan de Irisarri:

“...la parte posterior del altar mayor mira a oriente que es entre el palacio del Sr. Adan en el barrio de Urgoitia y las dos casas de Gumucio a la entrada del monte real para Zornotza, su torre mira al norte que cae hacia la casa de Basabe, entre el oriente y el norte tiene solamente cinco casas, siendo el resto del monte hasta la villa de Larrabezua. El poniente cara hacia el barrio de Bengoechea, Camino Real para la villa de Bilbao, hallándose entre él y el norte pocas casas. Al mediodía la parte posterior del palacio del Sr. Adan contiguo al río principal, de modo que la población de Galdacano esta entre el oriente y el poniente referidos”. Galdakano tenía en esos momentos 856 habitantes.

A partir del Concilio de Nicea del año 325, la cabecera o ábside de las iglesias está al Este, justo al revés que hasta entonces (hasta que llegó el estilo neoclásico que rompió con la tradición).

Con la construcción de Andra Mari, la iglesia de la sierra de Ganguren dejó de usarse paulatinamente. Pero con el devenir de los siglos, la iglesia Andra Mari de Elexalde también quedó a desmano. Así, se pensó trasladar la parroquia de Andra Mari a un lugar más cercano a lo que a finales del siglo XVIII era el núcleo central de Galdakano pero la construcción se demoró más de un siglo. Las referencias de la época hablan de asaltantes y lobos que asustan a los feligreses que acuden a Elexalde . Para ello la iglesia en la sierra de Ganguren en la zona de Santa Marina fue derruida el 30 de junio de 1782, por desuso, su lejanía y peligrosidad, y así conseguir fondos para empezar la construcción de la nueva parroquia en el barrio de Zabal(e)a, más cercana para la población galdakoztarra de finales del siglo XVIII que Elexalde.

Mientras se esperaba a conseguir el dinero para su construcción, se reutilizaron los restos de la iglesia en las faldas de Ganguren en Santa Marina en la ermita de la Cruz o Santo Cristo y la figura de la Santa fue trasladada en procesión hasta dicha ermita. Fueron aprovechados elementos como la campana y la espadaña . En su lugar se alzó una gran cruz, hoy también desaparecida desgraciadamente.

Desde entonces será llamada esta nueva ermita “de la Cruz” o del Santo Cristo y Santa Marina, de advocación compartida a Santa Marina y Santa Elena. Se alzaba junto a la actual casa consistorial edificada por la misma época, 1755 . Esta ermita contaba con frescos de Jerusalem, San Roque y la Virgen María y ejerció de parroquia de Galdakano ante la lejanía de Andra Mari de Elexalde, sobre todo durante los siglos XVIII-XIX, pero su pequeño tamaño no era suficiente para albergar a todos los feligreses, pese a las sucesivas ampliaciones realizadas en ella.

Por ello la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción o Santa María se construyó finalmente en 1896 en el pequeño arbolado o bosque que existía al final del barrio “Zabala” (Zabalea), pues las sucesivas guerras impidieron su levantamiento desde la necesidad inicial mencionada a finales del siglo XVIII. Es una construcción de mampostería con piedra de sillería en sus esquinas del arquitecto Alfredo Acebal, de estilo ecléctico como el del ensanche bilbaíno de la misma época (es decir, mezcla de estilos).

Para su construcción se vendió la ermita de la Cruz así como sus terrenos. La compró el ayuntamiento con idea de ampliar las escuelas o como local de residencia para los maestros. Pero la ermita quedó en estado ruinoso, las obras no comenzaban y los vecinos empezaron a quejarse pues era usada por “golfos y maleantes”, por lo que fue finalmente derruida .

Se llegó a considerar la demolición de la iglesia de Andra Mari para aprovechar sus magníficas piedras de sillería en Santa María, pero la facilidad para conseguir materiales de las canteras cercanas como la de Abusu y Olabarrieta, y la tradición cantera del municipio, hicieron que esta opción perdiera fuerza. Fueron aprovechadas en su construcción las piedras de la derruida “torre o castillo” de Torrezabal, sita en el comienzo de la cuesta al pie del “Vía Crucis”, según consta en la escritura de donaciones de la parroquia de Santa María.

La última propietaria de las ruinas de Torrezabal, la baronesa de Areyza, Romualda de Gortazar y Munibe, descendiente de Sancho de Galdakano y Torrezabal, la donó al obispado de Vitoria al que pertenecía por entonces Galdakano, para aprovechar su piedra de sillería y demás materiales en la construcción de la parroquia de Santa María. A cambio, la baronesa, pedía al obispado una sepultura en la misma para ella y su familia, derecho que ya le correspondía como descendiente de Sancho de Galdakano, principal familia de la anteiglesia. Finalmente Santa María se construyó sin sepulturas .

CONCLUSIONES

Aunque algunos de los monumentos en su estructura actual o en la última antes de su demolición, son mucho más recientes que la toma de la Nabarra Occidental por Castilla, son como mojones en el Camino Real y en los caminos comerciales abiertos por el reino nabarro, el Estado vasco. La mayoría de estos caminos discurren por pasos, vados y rutas ancestrales.

Galdakano era un estratégico cruce de diferentes caminos comerciales en el siglo XII, con una magnífica posición para el control de la zona. El cambio de lugar de la parroquia y la relevancia de Andra Mari, es la mejor iglesia bizkaina de su época, se debió a la necesidad militar de repoblar y reestructurar el territorio Bedia-Galdakano-Etxebarri, ante la toma de la fortaleza de Malmasín por el ejército castellano y su represión contra la población de las anteiglesias de la zona, ejército que se acantonó en la fortaleza y que se negaba a abandonarla pese al laudo arbitral internacional en su contra, lo que hace que el reino mandase a Sancho de Galdakano a poner orden en el lugar que se había convertido en un foco de conflicto ante el imperialismo castellano.

En el siglo XII era la conocida posteriormente como “Ruta Juradera” que comunicaba la entonces capital de Bizkaia, Bermeo, el camino comercial que tenía mayor importancia de los que atravesaban Galdakano. Andra Mari de Elexalde-Torrezabal se convirtieron en un importante punto en el altozano y nudo de caminos que venían desde la capital bizkaina, Bermeo-Larrabetzu por Legina y desde Bilbao-Etxebarri por Bengoetxe y Zuazo, y que se diversifican hacia todos los puntos del reino nabarro.

Sancho de Galdakano reestructuró los caminos desviando el principal que partía de Bermeo hacia Orduña (y desde el siglo XVI también por Altube o Barazar) por Usansolo-Lekubaso y sus casas-torres , para evitar las cercanías de Malmasín, haciéndolo pasar por la iglesia y castillo que mandó construir donde se junta con el Camino Real que venía por Bengoetxe-Urreta y por Zuazo-Plazakoetxe desde Bilbao, controlando así a las tropas de ocupación castellanas acantonadas en Malmasín pocos años antes (1173), que impedían la vida normal de la comarca y de la anteiglesia Nabarra de Galdakano.

Al principio se asentó en Bedia, perteneciente entonces a la parroquia de Santa Marina de Galdakano, pero quizás las circunstancias políticas con la ocupación militar castellana de Malmasín, hizo que se inclinara por Elexalde-Zabal(e)a en Galdakano finalmente. En Bedia y en la torre de Tosubando, entonces perteneciente al valle de Arratia, permanecería su hijo.

Es más, la familia de D.Sancho de Galdakano formaba parte de la élite guerrera del reino de Nabarra y era cabeza de su linaje. Eran de su linaje, cuando menos, las torres de Isasi e Isasigoikoa en Galdakano y Tosubando en Bedia.
Estaban también coaligadas con los Torrezabal las familias de las casas-torre de Lekue, Urgoiti o las de Zuazo y Aperribai (estas dos últimas las más cercanas a Malmasín y por tanto en el frente de guerra), probablemente ya existentes en el siglo XII con Nabarra. La defensa de la comarca a base de pequeñas torres defendidas por sus naturales, se completaba con las casa-torres de Legizamon y la de Etxebarri en San Esteban de Etxebarri (justo debajo de Malmasín), que también contaban con las importantes y antiguas familias de Legizamon y Etxebarri.

Poseía además, esta familia de Galdakano y Torrezabal, una “casería” (antecedente de madera del caserío) y tierras en Bermeo, tal y como lo recoge Labayru en relación con la confirmación por el rey castellano Sancho IV en Burgos del fuero de villa de la capital bizkaina, Bermeo, en presencia del traidor Diego López de Haro, Señor de Bizkaia contra la voluntad de los bizkainos, en 1285 (ya dado por su abuelo Lope Díaz), para ampliar los escasos terrenos de Bermeo en esos tiempos: “ponto baja el agua Lamiaran adentro, et por el lomo de la sierra que es sobre la casería de los fijos de Don Sancho de Galdacano, et por esa senda”.


Sancho VI el Sabio murió pacíficamente en el Palacio Real de Pamplona, le sucedió Sancho VII el Fuerte, su hijo y de Sancha de Castilla, nacido probablemente en Tudela, donde residirá y morirá.
Es el 16º rey de Nabarra, mandó construir la Colegiata de Roncesvalles donde será enterrado. Este rey medía más de 220 cm de altura.
Su hermana, Blanca de Nabarra, estaba casada con el rey de Castilla y primo suyo, Alfonso VIII que tantos quebraderos de cabeza dio a su padre y más dará a él.

Los reyes de Navarra, Aragón y Castilla luchaban juntos contra los hispano-musulmanes cuando la noticia de la derrota del ejército castellano llegó oídos de Sancho el Fuerte que estaba en Toledo, éste replegó su ejército y entró en Soria y La Rioja con la intención de recuperar sus tierras, las que quedaran fuera del reino tras el laudo arbitral de 1177 y las sorianas ya desde el pacto de Tamara . Finalmente se llegó a un nuevo pacto de no-agresión entre los tres reyes católicos por intermediación de la Iglesia Católica en 1196. En febrero o marzo de 1196 de se juntaron en la mesa de los tres reyes entre el Moncayo y Ágreda, por el que se dan castillos rehenes a cambio de ayuda mutua.

El Papa Celestino III ya había excomulgado a Sancho (después lo haría Inocencio III) por sus buenas relaciones con los hispano-musulmanes (para defenderse de Castilla) y la acogida de judíos en nuevos núcleos de población, aunque también por no querer entregar las plazas de Rocafort (castillo de Isturitz en Otsozelaia, cerca de Lapurdi pero en Baja Navarra) y Rocabruna (Lizarra-Estella, Lizarra originariamente “Lizarrara”) a Ricardo Corazón de León que las reclamaba como parte de la dote de su esposa la princesa navarra Berenguela, prometidas por Sancho VI el Sabio. La excomunión dejaba, para la entonces poderosa Roma, abierta la conquista de Nabarra a un mejor rey católico, una vez más.

Ricardo había perdido su posición en Gascuña (Baskonia) cuando ésta fue atacada por el rey francés, el capeto Felipe Augusto, con el que Ricardo se enemistó en la Cruzadas. Sancho el Fuerte peleó contra el francés y lo mantuvo alejado de las tierras nabarras de Iparralde lo que le llevó a hacer las paces con su cuñado.

Baja Navarra volvió al reino de forma indisoluble desde 1194. El castillo de Bidazune-Bidache fue construido por Simón de Monforte (1180-1200), su propietario Viviano de Agramont poco después firmó un acuerdo de vasallaje al rey de Nabarra Sancho VII el Fuerte, gracias a lo cual las tropas aquitano-inglesas no se pudieron hacer con el territorio que se configuró después Bajar Navarra.

Con Sancho VII el Fuerte el señor de Agramont en el año 1202 firma la unión de sus dominios al Reino de Nabarra, apartándose de Inglaterra que controlaba Gascuña desde el año 1152. Veinte años después que el señor de Agramont se une al de Luxe por matrimonio, ambas casa partían del mismo tronco común, del vizconde de Akize, reafirmando con ello el territorio perteneciente al Reino de Navarra al norte de los Pirineos, lo que hará de paso que Lapurdi y su pricipal puerto, Baiona se convierta en la principal salida por mar de las mercancias de Nabarra.

Los almorávides que mandaban en el al-Andalus por esas fechas son desplazados del poder por una nueva invasión de tribus bereberes de la montañas que se había hechos con el control en el norte de África (Túnez, Argelia y Marruecos actuales), son los almoharaves (“defensores de la unidad” del Islam 1145-1223), mucho más radicales en lo religioso que todos los gobernantes anteriores.

Sancho VII buscó una alianza con el rey moro de Valencia y Murcia en 1195 (eran plazas musulmanas independientes del poder central), pero todo quedó truncado tras la derrota del rey moro por el Miramamolín de Marruecos (Califa o Comendador de los Creyentes), al almohade Yusuf I (1163-1184). En 1195 el hijo de Yusuf I, Aben Jacob (en árabe Abü Yüsuf Ya qüb al-Mansur 1184-1199), después entró en Castilla y derrotó a Alfonso VIII en Alarcós (a mitad de camino entre Toledo y Córdoba), entre los derrotados estaba el traidor Diego López de Haro, que ya no era Señor de Bizkaia.

En su libro “Sancho VII El Fuerte”, Luis Javier, Fortún y Pérez de Ciriza (Colección Reyes de Navarra): “El 28 de mayo de 1196, Sancho VII el Fuerte fue llamado de nuevo “rex navarrorum” por la curia romana y fue ratificado por el Papa en febrero de 1197. Pero lo excomulgó de nuevo por aliarse con los musulmanes ese mismo año 1197 por el cardenal Gregorio al servicio de Castilla. Se sabe que el Papa Inocencio (1198-1216) trató de averiguar si eran ciertas estas acusaciones si que sepamos el resultado de sus pesquisas, aunque se sabe que eran excusas castellanas contra Sancho para justificar sus invasión.
En 1196 el Vizconde del Beárn, el conde de Zuberoa y el de Tartas, se hacen vasallos del rey Sancho VII el Fuerte.
(…)
En 1198 logró rechazar el ataque tras jurar casarse con la hermana de Pedro II de Aragón, pero después el Papa Inocencio II le excusó de ello al ser parientes en tercer grado. Pero Pedro retuvo Burgui y Aibar”.


Una bula papal de Celestino III el 20 de febrero de 1197 reconoce otra vez a los reyes de Nabarra como “rex” y no como “dux” como lo venían haciendo desde el testamento incumplido de Alfonso I el Batallador el cual pretendía dejar el reino en manos de las órdenes militares religiosas, contra lo que se rebelaron todos los nobles y el pueblo nabarro.

El cronista padre Moret, basándose en un cronista coetáneo a los hechos, el inglés del siglo XIII Rogelio Hoveden, cuenta como una princesa musulmana, hija del sultán de Marruecos, había quedado prendada del rey de Navarra, fascinada por las historias que corrían sobre su valentía. Llena de desesperación, rogó a su padre que ofreciera su mano al navarro, amenazando con suicidarse si no lograba su propósito.

En 1197, Sancho VII se quedó con los Castillo rehén de los castellanos dados en la Mesa de los Tres Reyes, lo que provoca su enfado. En 1198 Alfonso VIII atacó Nabarra y tomó Miranda de Ebro o las Inzuras, mientras Pedro de Aragón llegó hasta Aibar y Burgui en el Ronkal. Pero el rey aragonés devolvió lo conquista a Nabarra tras serle prometida Costanza como esposa, hija del rey Navarro, con la que no pudo desposarse al impedirlo el Vaticano por ser primos. Castilla, rencorosa con el aragonés, se retiró de los territorios nabarros recién conquistados.


Sea cierta o no la historia, según el historiador coetáneo el inglés Havenden, Sancho VII parte a Marruecos en 1196 para conocer a la hija del rey Miramamolín (Aben Jacob), el cual parece mandó una embajada a Pamplona ofreciendo la mano de su hija, tesoros y toda la España musulmana (todo el tercio sur). Pero el Papa Celestino III, tras recomendación de Alfonso VIII, le exhorta a abandonar tal empresa y unirse a castellanos y aragoneses (sus enemigos) contra los hispano-musulmanes.

“Hacía tiempo que los reyes castellanos habían descubierto la importancia de utilizar el factor religioso como arma política. Con gran astucia la diplomacia castellana logró arrancar al·Papa Celestino III (28 de mayo de 1197) una bula e instrucción al legado en España, Cardenal de San Angelo, para tratar de disuadir al navarro de dicha boda” (Joxe Garmendia Larrañaga).

Sancho pasó todo 1197 en Roma negociando. Mientras, Aben Jacob tuvo que volver a Marruecos para sofocar la rebelión producida en la capital de su reino. En primavera de 1198 Sancho VII acudió a Marruecos en busca de Aben Jacub para culminar el matrimonio o sellar un pacto con el musulmán, esto segundo es más probable, pero no se ha hallado documentación alguna. Pero Aben Jacub había muerto y la regencia era de su hermano, siendo el heredero su hijo de corta edad, Muhammad al-Nasir, 1199-1223 (derrotado después en las Navas de Tolosa, conocido también como Mohamed el Verde), con lo que la gestión se complicó y Sancho VII el Fuerte permaneció 2 años en aquellas tierras, aunque esta dato no parece correcto.

El historiador arabista de Huarte Ambrosio Huici Miranda (Huarte 1880- Valencia 1973) en su trabajo “Las Navas de Tolosa”, niega lo narrado por el historiador inglés y coetáneo a los hechos Havenden de la princesa musulmana y el viaje de Sancho al norte de África por ser un sin sentido, pues un rey Miramamolín nunca hubiera dejado gobernar a un rey cristiano sobre musulmanes. Yacub “No se concede pacto entre judíos ni a la de los cristianos desde que se alzó el poder almohade (masmundi) y no hay en todos los países musulmanes del Magreb sinagoga ni iglesia alguna”

Explica Huici: “Veamos ahora de restablecer los hechos que dieron lugar a la invenciones de Havender. La muerte de Yacub, 23 de enero de 1199, se sabría en Navarra por febrero o marzo, con la primavera debió de comenzar el sitio a Vitoria, que sabemos dirigía Alfonso VII personalmente el 5 de junio; Sancho el Fuerte, incapaz de romper el cerco y preocupado con la muerte de su aliado Yacub (…). Sancho logró un nuevo pacto de los almohades que le dieron dinero y joyas, pero no la ayuda de armas que quería, es decir, que los musulmanes atacaran el sur de Castilla para que Alfonso VIII soltara Vitoria. Pero la rebelión del rey moro de Baleares “Yahia ben Gania” en Ifriquia (norte de África)”. En julio de 1198 estaba Sancho en Tudela según un documento que firma y en marzo de 1201 firma otro. Pero otro documento de Burgui en el Ronkal es firmado por Sancho en febrero de 1199, por lo que no estuvo tanto tiempo fuera del reino como se creía. El rey Miramamolín Yacub murió el 23 de enero de 1199 y su hijo Anasir fue proclamado sucesor al día siguiente, no hubo lucha alguna por el trono según la documentación almohade.


Dejó Sancho VII el reino en manos de su cuñado Ricardo Corazón de León en su viaje por tierra de moros, pero éste murió al poco tiempo en la toma de Chalud conquistada por su enemigo el francés Felipe Augusto. Ricardo murió el 6 de abril de 1199.

En su libro“Sancho VII El Fuerte”, Luis Javier, Fortún y Pérez de Ciriza (Colección Reyes de Navarra) comenta que: Entre julio de 1198 y marzo de 1201 no hay documentos de Sancho VII el Fuerte en Navarra. Aragón no atacó a Navarra en 1199, Castilla fue sola a su conquista.

Sancho el Fuerte fue retenido en el norte de África donde no le dejaron fletar barcos para regresar, fue obligado por el recién nombrado rey almohade Miramolín y su tío a luchar contra el gobernante de Túnez que se había rebelado contra ellos.

Ya en primavera de 1198, aprovechando la ausencia del rey, entró Alfonso VIII de Castilla con su ejército en tierras Navarras con la ayuda de los aragoneses al mando de Pedro II de Aragón (que atacan por Aibar, Sangüesa, Ronkal y Burgui, zona limítrofe a su reino) y la del despechado Diego López de Haro II, hijo del también traidor y Señor de Nájera y La Rioja, Soria y parte de la Bureba, Castilla Vetula, las tierras de los euskaros autrigones robadas a Nabarra y que quedaron fuera del reino tras el laudo de 1177, entregadas en recompensa a su traición.

En el año 1170 Alfonso VIII de Castilla se había casado de nuevo, esta vez con otra Eleonor, hija de Enrique II de Plantagenet y hermana de Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra, Gascuña (Baskonia) y Aquitania. Junto a la excomunión de Sancho VII el Fuerte, Alfonso VIII alegaba que Gascuña formaba parte de la supuesta dote de su esposa tras la muerte de Ricardo Corazón de León, y que para pasar de Castilla a Gascuña para tomarla se interponía el Reino de Navarra. Alfonso no quería sólo Gascuña.

El ejército navarro paró el primer golpe y las tropas enemigas se retiraron del reino en primera instancia. El pueblo y la mayoría de las fortalezas nabarras se resistieron. El pueblo fue fiel al Reino de Nabarra y a su independencia hasta el final. El rey llegó a hipotecar el Palacio Real para poder hacer frente a la invasión castellana iniciada el año 1198, según sus propias palabras: “cuando los reyes de Castilla y Aragón me atacaron tratando de privarme de mi reino”.

Alfonso VIII retomó la conquista de Nabarra en 1199 aprovechando la muerte de Ricardo Corazón de León. Comenzó de nuevo la conquista de la Navarra Occidental por las armas. En 1199 Alfonso VIII atacó por Pancorbo y cercó Vitoria. No pudo tomar los castillos de Portilla (rioja alabesa), Trebiño, Toloño, Laguardia, Ausa y cuevas de Arana, por lo que dirigido sus tropas hacia los castillos de San Sebastián (la Mota), Hondarribia, Aitzorrotz (Eskoritza-Arlaban), Beloaga (Bergara), Ausa (Abaltzisketa-Zaldibia), Ataun y Mendikute (Arzorozia).

Desde Aitzorrotz volvería a invadir el duranguesado el castellano como en 1173, desgajado el territorio en una tenencia separada de Bizkaia en 1184 por Sancho VI el Sabio para su mejor defensa, tenencia del Alto Deba y Bergara con la villa amurallada de Mondragón-Arrasate como principal núcleo poblacional. El Bajo Deba sería tomada también por las tropas castellanas, desgajándolas de Bizkaia y quedando el los siguientes siglos como una tierra fronteriza o marca llamada Markina de Suso y de Yuso hasta finales del siglo XV que se incorporan a Gipuzkoa.

Por el Oeste, el ataque a Bizkaia debió de estar encabezada por Diego López de Haro II “el Malo” con tropas propias, no con las milicias del pueblo bizkaíno que defendían su territorio hasta el árbol Malato según Fueros, aprovechando el castillo de Malmasín en Arrigorriaga tomado por los castellanos y no devuelto pese al laudo internacional de Londres de 1177 que reconocía la territorialidad Nabarra de toda Bizkaia.

Sobre la posible ocupación de Castilla de las Enkartaciones antes de 1198, “No hay testimonio alguno de esta supuesta incursión en aquella región” pág.137 J. Fernando Elizari “Sancho VI el Sabio, rey de Navarra”. Por tanto, y frente a las interpreteciones de algunos historiadores, la frontera entre la Nabarra ocupada y la libre son las que marca el laudo arbitral de 1177:
“Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Nabarra. Y la tierra del rey de Nabarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Nabarra de la tierra de Castilla (…)

El único documento conflictivo es el armisticio de 1175 cuando Alfonso VIII de Castilla propone a Sancho VI el Sabio de Nabarra:“(…) Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”.

Muchos historiadores han tomado esta frase del rey castellano para señalar que Nabarra fue invadida hasta el presente en esa fecha en su territorio de Bizkaia hasta el duranguesado (condado adjunto al señorío de Bizkaia hasta entonces). Sabemos que el duranguesado comenzaba en las “campas de Nabarra” en el centro del actual municipio de Amorebieta-Etxano.

La misma frase acaba diciendo “exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)”, por tanto el invasor pretendía quedarse con el castillo de la Bizkaia nuclear en la anteiglesia de Arrigorriaga fuera del duranguesado que tenía ocupado desde 1173. De este texto los historiadores han interpretado que no devolvió las tierras nabarras de Bizkaia, las cuales “obtuvo” o que “adquirió” usando la terminología que el historiador del rey de Castilla Ximénez de Rada aplica a la conquista. La coletilla “junto al puerto llamado de Bilbao”, no deja lugar a dudas de que no se trata de un castillo del duranguesado que pudiera tener un nombre similar.

Lo que el texto da más bien a entender es que el duranguesado y toda la comarca del río Deba hasta Itziar, fue invadida por las tropas del rey castellano que vinieron desde el sur y entraron por el castillo de Aitzorrotz en el alto Deba (Arlaban) perteneciente a Bizkaia todavía, mientras que la Bizkaia nuclear fue sin embargo invadida por el Oeste por las tropas del paladín del rey de Castilla Diego López de Haro II, aprovechando la mesnada que el rey castellano tenía acantonada en el castillo de Malmasín de Arrigorriaga junto al puerto de Begoña llamado Bilbao.

Sancho de Torrezabal y Galdakano organizó a finales del siglo XII alrededor del castillo de Malmasin en la comarca de Galdakano una línea defensiva a modo de una maraña de casas torre y puentes y construyó la iglesia defensiva de Andra Mari de Galdakano, para ello contó con sus familiares como los Isasi con dos casas torre y los Jugo, Aperribai, los Legizamon, los Etxebarri (familias del municipio de Etxebarri desgajado siglos después de Galdakano), su hijo desde Tosubando en Bedia etc.

Tal y como hemos comentao ya, Juan Eduardo Delmas en su libro “Guía histórica descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya” sobre la fundación de Balmaseda, relata: “Hallándose en Castro Urdiales el señor de Bortedo D. Lope Saenz o Sanchez de Mena, descendiente del conde de Ayala D. Vela, y con el consentimiento de su hijo D. Diego, dio, como señal de regocijo por una victoria que el rey de Castilla D. Alonso VIII acababa de obtener, la carta puebla o privilegio de fundación de villa”. Es difícil determinar a qué batalla se refiere dicha victoria, pero tuvo que ser importante y relacionada con la conquista de la Nabarra Occidental.

Gasteiz, que era la principal plaza armada de Navarra dentro de un entramado de fortalezas por el sur, resistió el sitio durante 7-9 meses hasta las Navidades al mando del veterano militar Martín Txipia (anterior jefe militar de Garazi), hasta que el obispo de la Pamplona acudió en busca del rey para pedir a Sancho el Fuerte que permitiera la rendición de la ciudad y salvar así a sus habitantes, encontrándolo, como hemos visto, ayudando a asentarse en el poder al nuevo rey miramamolín. Txipia fue recompensado por su tesón con tenencias en Artaxona, Mendigorria, Miranda, Azagra y Milagro. En 1189 Martín Txipia dominaba el país de Ciza en Bajar Navarra para Sancho VI el Sabio con Arnaldo Ramón de Tartas y los Agramont.

“Sancho VII El Fuerte”, Luis Javier, Fortún y Pérez de Ciriza (Colección Reyes de Navarra) comenta que fue “El Obispo de Pamplona que fue a pedir la rendición era García Fernández”.

José Luis Orella Unzué, “La Batalla de Vitoria”: “Ya desde la conquista de Vitoria-Gasteiz que había supuesto en la villa la destrucción de la muralla Alfonso VIII quiso recompensar a la ciudad y hacer olvidar a los vitorianos los sinsabores del asedio y destrucción. Pensó en la construcción de la nueva catedral de Santa María para lo que tenía que aprovechar el terreno de las murallas y ampliar el espacio de la colina para dar amplitud a la futura iglesia, aunque dejara a la cabecera de la misma mal asentada en un terreno de relleno”.

En la lucha para conquistar la Nabarra occidental, Trebiño y su castillo se resistió 4 años a los castellanos así como la fortaleza de Portilla (que aparece en el escudo de la hoy provincia, remarcando que era la “puerta” o “portilla” al reino nabarro). Existía además desde el siglo IX una fortaleza nabarra en el paso entre Trebiño y la Llanada alabesa en Zaldiarán. Finalmente sólo lo consiguieron mediante trueque por la fortaleza de Inzura en las Ameskoas.

“Las tropas de Alfonso VIII y tras un asedio prolongado y sangriento de la ciudad, se apropiaron de Vitoria y de las restantes villas burguesas fundadas por los reyes navarros, a excepción de Portilla, Trebiño y Laguardia” “Sancho III el Mayor” José Luis Orella Unzué (edición “Reyes de Navarra”).

El Señorío de Trebiño fue fundado en el siglo XI por los reyes de Navarra, y Sancho el Sabio le da la carta de villa en el 1151, siendo Sancho VII el Fuerte el que mandó construir el castillo ahora destruido, su nombre anterior era el de Uda. El río Ayuda de Trebiño no es más que la deformación de Ibai-Uda.

Tras su fuerte resistencia al invasor castellano Trebiño fue desgajado y se creó un condado feudal con él, siendo así castigado con más impuestos y gravámenes. Trebiño será usado como punta de lanza contra el resto del reino nabarro, creando un condado señorial que en 1366, con los palentinos Manrique. Pero los condes de Trebiño, nunca habitaron el condado sino que permanecían en la corte castellana. En 1458 Trebiño se vio separada de las Hermandades alabesas. En 1832, cuando se hizo la repartición de las provincias, Trebiño quedó enclavado en Burgos contra la voluntad de sus habitantes, que intentarán volver a Alaba en 1940 y 1958, con el plebiscito favorable de más del 95% de la ciudadanía y desoído por las autoridades, españolas para entonces. Trebiño tiene sólo sentido como enclave español en tierra Nabarra, buscado debilitar una futura posible recuperación del Estado vasco, es por tanto espejo de la ocupación militar que continúa. En la reordenación de 1832 es también cuando se crea la provincia de Logroño hoy de La Rioja.

Trebiño, Laguardia de Nabarra (“Biasteri” es un topónimo de la zona y no su homónimo en euskera) y Gasteiz eran ciudades de realengo, que pertenecían directamente del rey y no estaban sus ejércitos en manos de los banderizos o Pariente Mayores (Señores feudales) como en el resto de los territorios navarros, eran ciudades fuertemente amuralladas con ejército permanente para defensa del reino, por eso su resistencia a la conquista fue mayor.

Laguardia de Navarra fundada por Sancho II Garcés Abarka (el fuero de villa se lo dio Sancho el Sabio) con el nombre de “Guardia de Navarra”. Laguardia cuyas murallas fueron erigidas por el rey nabarro Sancho Abarka en el siglo X e incluía a Elciego hasta su segregación en 1583, villa que hoy ha perdido su nombre original por simplemente “Laguardia”. Los castellanos no pudieron sostener su invasión en la Sonsierra donde se enclava Laguardia de Nabarra y las tierras de Bernedo, municipios de Laguardia de Navarra, Labastida, Samaniego, Labraza, Paganos, Ábalos y San Vicente de la Sonsierra (estas dos últimas hoy La Rioja), cuya capital era Guardia de Nabarra (hoy Laguardia), seguirán en Nabarra, enclavada dentro de la merindad de Estella al igual que las tierras de Bernedo hasta 1460, año que le son arrebatada de nuevo por las armas a Nabarra junto a Los Arcos (comarca adyacente de Alta Navarra). Inan de Hualde, alcaide de Assa, cerca de los Arcos, murió defendiendo su posición. Los Arcos volverán a integrarse en Alta Navarra por petición expresa de sus habitantes en el siglo XVIII.

Era el año 1200 cuando lo que quedaba de la Bureba, Castilla Vetula, y La Rioja dentro del reino, así como parte de Alaba (salvo La Rioja alabesa y tierras de Bernedo) y Bizkaia, caen en manos castellanas, con ellos también los castillos nabarros que controlaban los principales caminos del reino en Bizkaia, así como sus villas amuralladas.

Gipuzkoa corrió su misma suerte al ser casi toda ella Tierra Llana (anteiglesias) y no villas, es decir, sin murallas importantes al no ser fronteriza y la población leal a sus reyes. La amurallada San Sebastián opuso cumplida resistencia, con el tenente de Sancho el Fuerte, Juan de Bidaurre al frente (uno de los ricohombres del reino) defendió su castillo de la Mota (donde hoy está el enorme Cristo), además de los castillos de la tenencia de Oarso en Hondarribia y Beloaga, creado como tenencia diferente al resto de Gipuzkoa en 1199 al igual que Aitzorrotz con el valle del Deba (1184, hasta entonces dentro del señorío de Bizkaia), por lo que fue recompensado después por el rey nabarro con tenencias en Irurita, Mendigorria, Biana y los Arcos, hasta 1237.

El castillo de Ausa (Aralar, Abaltzisketa-Zaldibia) y Ataun fueron recuperados (ambos en Gipuzkoa) y no cayeron en manos castellanas de hasta 1355 y sólo por la traición de su tenente Pedro Ladrón de Gebara, lo que le supuso la pérdida de todo su patrimonio, incluido su palacio de Yaben.

Existen restos de armas y de lucha en los castillos de Mendikute (Albistur), AtsTxiki y Aitzorrotz (las excavaciones se han retomado en el 2009).

Cayeron también los valles pirenaicos del Baztan tras fuerte lucha, así como las Ameskoaz y Miranda de Arga por el sur, y llegaron los castellanos a Estella en 1202; Alfonso VIII quería todo el reino de Nabarra, la parte conquistada en 1200 no se diferenciaba en nada al resto del reino.

El escudo del Baztan es un tablero de ajedrez y fue dado por Sancho el Fuerte por ser un juego de simulación de guerra donde todas las piezas defienden al rey (se cree que tras la Batalla de las Navas de Tolosa de 1212).

Sancho el Fuerte consiguió regresar de África en 1201 y reclamó sus territorios, el rey de Castilla, Alfonso VIII se negó a devolverlos. Pedro II de Aragón sí reconoció la soberanía del navarro y selló la paz casándose con una hermana del Sancho.
Trató el rey navarro de conseguir de nuevo una alianza con los almohades musulmanes, que reinaban sobre al-Andalus y el Magreb para recuperar las tierras conquistadas, la última entrevista con Al-Nazir será en 1211 en su jaima, por tanto un año antes de matarlo en la Navas de Tolosa, pero sin éxito.

Tras la conquista de la Navarra Occidental Sancho el Fuerte cambió la estructura política del reino, afianzando las ideas de su padre, dividiéndolo en merindades, concretamente en seis, disminuyendo el peso de los tenentes que pretendían ejercer como Señores feudales y que habrían jugado un papel fundamental en la pérdida territorial de Nabarra, al venderse algunos de ellos al enemigo castellano o aragonés.

En el 1200 la Navarra occidental fue por tanto invadida por Castilla y sus fortificaciones fueron destruidas por miedo a un levantamiento. Conservaron sus leyes navarras (Fueros), diferentes en muchos aspectos a las castellanas, tenían también un idioma diferente al resto del reino Castellano y nada que ver en cultura, era la conquista de un Estado a otro, de una nación a otra.

Castilla introducirá siempre que pudo administradores castellanos y tratará después de extender el idioma del conquistador así como sus propias leyes, como es normal y habitual en toda invasión.
Las provincias costeras están en esta época eran menos pobladas que las interiores, pero empezaban a despuntar gracias al comercio marítimo; es necesario añadir que su desarrollo cultural y social era equiparable e igual de complejo que el de cualquier otro lugar de la Europa Bajo Medieval, tanto en la costa como en el interior, imagen lejana a la que se intenta vender de bucólicos pastores o agricultores perdidos entre montes.

La Nabarra occidental era interesante para Castilla por poseer buenos puertos, buenos marinos, ferrones, constructores de barcos, mineros, canteros y paños (Durango) de reconocido prestigio. Pero sobre todo la posibilidad de tener una gran flota naval que Castilla ansiaba y no tenía al no poseer apenas costa y que pronto empezó a construirse, pues Castilla en ésta época apenas poseía salida al mar, el reino de León-Asturias al que no se unió definitivamente hasta 1230 con Fernando III (tras ser separado por Fernán González en el 950), se lo impedía.
Los marinos baskones ya navegaban por todo el mundo conocido como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos de la Navarra marítima en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela en el 1170.

El rey invasor desde Burgos sustituyó la originaria soberanía nabarra por la suya en San Sebastián el 16 de agosto de 1202 y en Hondarribia en 1203 (después hará los propio con el resto de villas bizkainas y de la Nabarra occidental), cambiando su Carta Puebla de Villa nabarra por la castellana, siempre bajo la violencia armada del ejército invasor, dejando bien claro que: “si alguien actuare contra este mandato incurre en la regia indignación y pague 400 aureos (1.000 en el caso de San Sebastián)”. El chronicon burgense dice que en la “Era 1240 (año 1202 d. C.) fue abrasada Vitoria y muchos hombres y mujeres en el dia de Pascua y la noche precedente”.
El 31 de diciembre de 1200, desde Toledo, Alfonso VIII obligó a los mutrikuarras a entregar a la Orden Militar de Santiago la ballena que anualmente daban hasta entonces al rey de Nabarra. El invasor castellano, entregó a esta misma orden en 1205 desde San Sebastián a las casas y heredades de "Gorocica". A partir de la conquista, "los diezmos del mar" o impuestos a la actividad marinera, se controlarán desde Burgos donde estaría el "Consulado del Mar".

Las teoría "pactistas" posteriores del carlismo, fuerismo o del nacionalismo vasco, carecen de base histórica, pues los derrotados en una guerra jamás pactan, sólo firman lo que el vencedor les impone. La idea de que la relación entre nabarros y españoles es sólo a través del rey, como en el imperio austrohúngaro o entre Suecia y Noruega, tendría que partir de una unión por matrimonio como se produjo entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (conocidos como los "Reyes Católicos") que no se dio.

Carlos IV, Príncipe de Biana, en 1450 habla en sus crónicas de la conquista de la Nabarra Occidental sobre una base de documentos hoy desgraciadamente perdidos y también el cronista de los reyes de Castilla coetáneo de los hechos, Jiménez o Ximénez de Rada en su “Crónicas de España”, de origen nabarro: "El rey D. Alonso fue sobre él e ganol' veinte e cinco logares entre villas y castiellos, que eran muy buenos, e después desto vino a su mesura, conosciendo que le errara e tornol' ende catorce castiellos, e retuvo para sí los once, que fueron estos: Fuenterrabia, San Sebastián, e la villa de Vitoria, Lucnuena, e Campezu, e Santa Cruz, e toda Alava, e Lepúzcoa" (IV, cap. XI, edic. 1704)

A finales del siglo XII hay documentos en el monasterio de Irantzu sobre el robo de tropas castellanas de ganado en la comarca cercana a Estella.

Coetáneas a los hechos por tanto, sólo han llegado hasta nosotros las crónicas castellanas de Ximénez de Rada que dicen “obtinuit” o “acquisivit” sobre las que Garibay en el siglo XVI creó la idea del pacto entre Gizpuzkoa y Castilla, por lo que las Juntas Generales en el siglo XVII llegaron a dar una recompensa al que aportara el documento, el falsificador fue Antonio Nobis. Coetáneas a los hechos por tanto, sólo han llegado hasta nosotros las crónicas castellanas de Ximénez de Rada que dicen “obtinuit” o “acquisivit” sobre las que Garibay en el siglo XVI creó la idea del pacto entre Gizpuzkoa y Castilla, por lo que las Juntas Generales en el siglo XVII llegaron a dar una recompensa al que aportara el documento, el falsificador fue Antonio Nobis. Garibay fue comisionado por la Juntas de Gipuzkoa en 1559 para defender la tesis del pacto de incorporación a Castilla frente a los castellanos que defendían la conquista encabezados por Pedro Alcocer.

En el año 1332 el documento que dice “Traslado del fuero de S. Sebastián sacado a petición del concejo de la villa de Guetaria”, dice que: “Don Alfonso de Castiella, que Dios perdone, que la dicha villa conquistó” Idoia Arrieta (2011).


“La conquista castellana de Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado (1199-1200)” el doctor en historia Jon Andoni Fernández de Larrea: “En lo referente al verbo acquisivit, un análisis de su aparición en las mismas crónicas nos muestra que el mismo se utiliza para indicar la captura de numerosas plazas que sabemos se realizó mediante la fuerza. Sería el caso de Huesca, Zaragoza, Calatayud y Daroca por Pedro I y Alfonso I de Aragón.
De Almería por Alfonso VII de Castilla. Del califa almohade que totam Africam acquisivit, et suio gladio subiugavit. Aunque sin duda el ejemplo más revelador es la captura por Fernado I de Castilla de Viseu, Lamego y Coimbra en el Norte de Portugal a mediados del siglo XI, donde el propio Jiménez de Rada nos narra con detalle los combates que llevaron a su conquista. Es evidente que el verbo acquisivit pudo ser empleado tanto para indicar la captura sin violencia de castillos y ciudades como su toma por la fuerza”.

En el siglo XIII existe La "Crónica General de España" la cual no pone en duda la invasión: "El rey D. Alonso fue sobre él e ganol' veinte e cinco logares entre villas y castiellos, que eran muy buenos, e después desto vino a su mesura, conosciendo que le errara e tornol' ende catorce castiellos, e retuvo para sí los once, que fueron estos: Fuenterrabia, San Sebastián, e la villa de Vitoria, Lucnuena, e Campezu, e Santa Cruz, e toda Alava, e Lepúzcoa" (IV, cap. XI, edic. 1704)

“En el año del Señor de 1660, las Juntas Generales de Gipuzkoa, reunidas en Zestoa, suscribieron un acuerdo por el que declaraban espurio el documento pergeñado por Antonio de Nobis, de auténtico nombre Antonio de Lupián Zapata, en el que se aseguraba que en 1200 la "Provincia de Guipúzcoa" habría pactado con el rey de Castilla Alfonso VIII la incorporación a su Corona.

Tal acuerdo no significaba que anteriormente los guipuzcoanos creyesen en la veracidad de la teoría del pacto, salvo algunos personajes interesados como Esteban de Garibay y compañía, sino que en ese momento se ven obligados a dejar clara su postura ante las invenciones del tal Lupián.

Antonio de Lupián Zapata fue un clérigo ibicenco, fallecido en 1667, quien escribió varias crónicas supuestamente históricas, entre ellas el "Cronicón de Hauberto", donde hace gala de su prolífica inventiva, digna de mejor causa.” Fernando Sánchez Aranaz.

“La conquista castellana de Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado (1199-1200)” el doctor en historia Jon Andoni Fernández de Larrea: “La cuestión más polémica de la conquista castellana es la supuesta colaboración, o falta de resistencia, que la aristocracia de Guipúzcoa y de Álava pudo prestar al ataque de Alfonso VIII y la entrada pactada bajo su soberanía. Ninguna de las crónicas del siglo XIII hace la más mínima referencia a ello, como tampoco la hacen las crónicas navarras de los siglos XIV y
XV. Ni siquiera Lope García de Salazar, el autor que más páginas dedica a la historia del País Vasco medieval, nos habla de nada parecido.
Nada hay escrito sobre el tema hasta la segunda mitad del siglo XVI. Es Esteban de Garibay quien narra por primera vez cómo, al invadir Alfonso VIII Álava, los guipuzcoanos –ofendidos por desafueros desconocidos que les habría infligido el rey de Navarra– decidieron transferir su fidelidad al monarca castellano (GARIBAY, Esteban de. Los quoarenta libros del compendio historial de las chronicas y universal historia de todos los reynos de España, t. III, Lejona, 1988 (facsímil de la edición de 1628); Libro XXIV, capítulo XVII, pp. 168-171.).

Con posterioridad la bola de nieve fue creciendo, las Juntas de Guipúzcoa ofrecieron a mediados del siglo XVII una recompensa a quien aportara el documento en el se recogería tal pacto y el falsificador más reputado del XVII hispano, Antonio de Nobis –alias Lupián Zapata– aportó una copia del supuesto documento, que no fue aceptado como auténtico por la institución foral. Desde entonces la polémica sobre el tema no ha cesado.

Debemos entender la narración de Garibay en el contexto en el que fue escrita. Garibay pretende explicar desde una óptica pactista el origen del régimen foral guipuzcoano y para ello remonta éste al momento de la definitiva incorporación del territorio a Castilla y lo hace nacer de un compromiso entre el príncipe y la comunidad política guipuzcoana. El texto de Garibay guarda enormes semejanzas con otros relatos que nos ofrecen una visión pactista de las relaciones políticas entre el soberano y el pueblo –más bien las élites políticas de éste–. Por citar sólo los ejemplos de los otros territorios del País Vasco peninsular tendríamos el prólogo del Fuero General de Navarra –que retoma la narración del fuero de Sobrarbe– remontando el pacto al levantamiento del primer rey tras la invasión musulmana, y a Lope García de Salazar y el relato de Jaun Zuria y la batalla de Arrigorriaga. Por lo que se refiere al caso alavés, Landázuri toma la argumentación de Garibay y la traslada, sin modificación, a Álava en la misma cronología, la conquista de 1200. Es éste, la necesidad de justificar históricamente la relación pactista entre la Provincia y el rey, y no otro el sentido que hemos de dar a la narración por Garibay de la conquista castellana”.


En su testamento de 1204, cuando se cree enfermo de muerte, Alfonso VIII promete devolver las tierras conquistadas (término que el mismo rey usa) a Nabarra injustamente, pero tras recuperarse no lo hace, y los sucesivos reyes nabarros hasta el último siempre reclamarán estas tierras como propias.

Mandó escribir Alfonso VIII: “Prometo, si Dios me diere salud, restituir al rey de Navarra todo lo que tengo desde el puente de Araniello, hasta Fuenterrabia (...). Porque sé que todos los lugares reseñados deben de ser del Reino de Navarra y pertenecer a él”. Araniello sería probablemente Arano, entre Goizueta, Hernani y Renteria, por tanto lo que quiere devolver el castellano es la tenencia de San Sebastián.
La Sonsierra y las tierras de Bernedo es lo único devolvió Alfonso VIII a Sancho VII el Fuerte de todo lo conquistado.

Alfonso VIII atacó también Lapurdi en 1205 al considerarlo parte de la dote de su esposa, pero no pudo tomar Baiona con lo que abandonó el vizcondado. Su idea era conquistar Baskonia o Gascuña, pero observó que los nobles gascones no estaban por la labor e incluso pidieon ayuda a Sancho el Fuerte, curiosamente no al rey inglés, pues siempre se sintieron lejos de Inglaterra, lo que hace que Alfonso abandonara la campaña.

Baiona será el nuevo puerto navarro desde entonces tras un acuerdo entre Enrique II de Inglaterra y Sancho VII, alternando a pesar de todo, con Hondarribia (desde 1245 y Baiona ratifica su compromiso en 1248).

En 1207 Sancho el Fuerte no tuvo más remedio que firmar una tregua con el rey castellano. Desde ese momento reivindicar ser nabarro en la Nabarra occidental se considera alta traición al rey de Castilla y penado en consecuencia.

“También es verdad que cuando se conquista por segunda vez un país que se había rebelado anteriormente es más difícil volverlo a perder, porque el señor, después de la rebelión, no tiene tantos reparos en asegurar su posición castigando a quienes le son hostiles, individuando a los sospechosos, y reforzando sus puntos débiles (….)
Pero la dificultades aparecen cuando se conquistan dominios en una región con lengua, costumbres y leyes diferentes, y hay que tener mucha suerte y mucha habilidad para conservarlos” Nicolás Maquiavel “El Príncipe”.

Cuando murió, ahora sí, Alfonso VIII, Sancho el Fuerte volvió a reclamar las tierras usurpadas a su heredero Fernando III el Santo, éste, que no lo era tanto, prometió pero tampoco devolvió lo robado. Fernando III hizo prometer a su hijo, en 1234, la devolución de las tierras navarras occidentales a Teobaldo I, rey de Nabarra a la muerte de su tío Sancho VII el Fuerte, pero éste tampoco cumplió su promesa.

Sancho VII el Fuerte tomó parte en la batalla de Las Navas de Tolosa, nombre de una fortaleza musulmana, que supuso el inicio de la actual Andalucía (16-VII-1212, Jaén) contra los hispano-musulmanes, por petición castellana que estaba siendo derrotada, junto con los demás reyes cristianos de la península y franceses, contra su amigo el rey Miramolín al-Nazir.

Se cuenta, aunque es probable que sea una leyenda, que acordaron el ataque tras una reunión que tuvo lugar en La Mesa de los Tres Reyes, entre Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra y Alfonso II de Aragón, entre Agreda y Tarazona, cada rey en su reino (“La Navarra Marítima” Tomás Urzainqui y José María Olaizola).

“Sancho el Fuerte no fue a las Navas por “salvar España” representada por Alfonso VIII de Castilla, del que sólo atroces agravios había recibido, acudió por que la Iglesia, con su incontrastable influencia, le indujo a la empresa; al servicio de la cristiandad. La carta que sobre la cristiandad escribe el arzobispo de Narbona al abad de cister es muy clara: “y sobre la venida del rey de Nabarra, que entonces estaba enemistado con el rey de Castilla, porque habíamos pasado de camino a vernos con él, para persuadirle que viniese en socorro del pueblo cristiano”. “Nabarra, el Estado político de Vasconia”, A. Ortueta.

Antes de partir a Las Navas de Tolosa Sancho el Fuerte logró volver a ser admitido por la Iglesia que lo reconoce como “rex”, es decir, rey, y hace prometer al Papa Celestino III, interesado en la lucha contra los hispano-musulmanes almohades de este gran guerrero, la devolución de las tierras usurpadas por Castilla, por su puesto luego le da largas y recibe sólo Marañón (Tierra Estella cerca de Alaba) por el rey castellano a cuenta de la ayuda recibida.
Los gamboínos, en teoría desde hacía poco vasallos del rey castellano, estuvieron en Las Navas de Tolosa junto al rey navarro, así como caballeros de Lapurdi, Zuberoa con su vizconde al frente y los del Beárne. Incluso en el siglo XIV siguieron combatiendo con los reyes navarros como con Carlos II de Evreux que llevó a Normandía a 105 gamboínos.

A los robos, rencillas, revueltas o pequeñas guerras entre las villas y los grandes señores que veían en ellas un enemigo pues quedaban exentas de su poder al responder directamente ante el rey, se sumó las constantes incursiones armadas del ejército castellano y su mayor poderío militar, consiguió la división de las familias más importantes de la Nabarra Occidental, surgiendo dos linajes enfrentados o bandos, uno, comprado por Castilla, los oñacinos encabezados por los traidores López de Haro y los Oñaz de Gipuzkoa, y otro fiel a sus reyes naturales, los ganboínos: son las llamadas “Guerras de Banderizos” .

Los ganboínos de la Nabarra Occidental siguieron fieles a Sancho VII el Fuerte. Los ganboínos acudieron y lucharon con Sancho VII en la Batalla de Las Navas de Tolosa en 1212 (provincia de Jaén), ya que Sancho había logrado la promesa del Papa de apoyarle en la devolución por Castilla de las tierras que recientemente le habían sido arrebatadas, la Nabarra Occidental, mientras. El apoyo papal hubiera supuesto la restauración segura del territorio a sus legítimos reyes pues ningún rey se habría arriesgado a una excomunión. Al frente de las tropas castellanas estaba el traidor Diego López de Haro II y su hijo Lope Díaz I “Cabeza Brava”, donde el pérfido y reciente Señor de Bizkaia, se resarció de la derrota que sufrió contra los musulmanes en Alarcós donde los reyes de Nabarra y León le dejaron solo. Antes de entrar en combate le dijo su hijo: "Te pido como a un padre y a un señor que no hagas que me llamen hijo de traidor, y recuperes la prez que perdiste en la batalla de Alarcos". La respuesta del padre fue: "Os han de llamar hijo de puta, pero no hijo de traidor" (aludiendo a que su esposa lo abandonó).

El rey nabarro, refutado guerrero, se lanzó a la cabeza de un reducido número de feroces guerreros elegidos entre su ejército (incluidos los líderes ganboínos) contra el núcleo central de las tropas de “infieles”, siendo la derrota musulmana total y punto de inflexión en el dominio cristiano peninsular. A pesar de la valentía demostrada por Sancho el Fuerte, el apoyo del Papa no llegó y la Nabarra Occidental no fue devuelta a su legítimo reino.

La carta del príncipe Alfonso de Castilla al papa Inocencio III -en realidad posiblemente escrita por el arzobispo Jiménez de Rada, cronista de Alfonso VII -, señalaba que Sancho VII estaba acompañado por unos 200 caballeros. Algunos historiadores nabarros han tratado de demostrar la veracidad de la versión local de la batalla. Julio Altadill, por ejemplo, merced a curiosos cálculos, consigue “mostrar” que el contingente nabarro tuvo que ser en todo caso superior a los 3.000 combatientes y que muy posiblemente pasaría de los 7.000.

Pero la versión de los 200 nabarros destrozando la jaima musulmana ha sido admitida por muchos historiadores. Según la tradición, el total de las tropas cristianas estaría cerca de los 60.000 combatientes, con lo que el porcentaje de navarros en el choque, de ser cierta esta estimación, sería irrisorio. En tercer lugar, no todos los historiadores han coincidido en conceder a Sancho el Fuerte, que contaba 58 años de edad, y a sus caballeros la hazaña de ser los primeros en romper las cadenas y penetrar en el palenque de Miramamolín. Las fuentes contemporáneas de la batalla no dicen nada de este suceso y, de hecho, cuantas descripciones suelen darse de la disposición de las defensas musulmanas se basan en narraciones muy posteriores a 1212.

Por lo común la tradición aragonesa ha otorgado el mérito a un caballero vasallo del príncipe aragonés, llamado Aznar Pardo, y la tradición castellana, como no podía ser menos, a un caballero castellano llamado Alvar Núñez de Lara.

Es indudable que la teoría que concede la prioridad Sancho VII el Fuerte ha terminado por eclipsar las otras versiones y que, de este modo, la mayor parte de los historiadores de la segunda mitad del XIX en adelante atribuyen al Sancho la autoría de la hazaña siguiendo a Moret.

Lo que sí es cierto es que Sancho VII el Fuerte no consiguió su objetivo parcialmente, sí consiguió reconciliarse con el poder papal, pero no la devolución por Castilla de la Nabarra Occidental, pues sólo recibió del castellano Marañón a cuenta de la ayuda recibida (Tierra Estella, cerca de Alaba).

En Gipuzkoa, Castilla se apresuró a crear villas para defender la nueva frontera, JL Orela Unzué, “La Batalla de Vitoria”:: “Tanto el victorioso Alfonso VIII como el derrotado Sancho VII el Fuerte se dedicaron, a partir del año 1200, a asentar y fortificar la frontera común a ambos reinos que se convirtió en frontera de malhechores. El rey navarro estabilizó la nueva frontera fortificando una primera línea de castillos con Buradón, Toloño, Herrera, Toro, Marañón, Punicastro, Monjardín, Lana y Orzorroz. Por su parte los reyes castellanos ¬olvidados los desvaríos testamentarios de Alfonso VIII o los fracasados intentos matrimoniales de Fernando III, ambos a dos proyectos de devolución a los navarros de los territorios conquistados¬, pensaron también en fortalecer la frontera. Y en este intento de armar la nueva frontera de los malhechores contra Navarra hay que situar el proyecto de fundación de villas burguesas de Alfonso X el Sabio en 1256.”

La nueva frontera entre nabarros de Gipuzkoa y los que quedaron dentro del reino de Nabarra, la Nabarra reducida, crea una situación insostenible al imponerse una frontera militar donde antes había pastos comunales sin amojonar, lo que trajo bandidaje, robo de ganado, refugio de gente perseguida en el reino adyacente y demás escaramuzas a ambos lados, sobre todo en tiempos de necesidad o de ociosidad de las huestes que en más de 300 unidades se hacinaban en la frontera (500 si contamos con las casas-fuerte de Leiza, Eraso, Lekuberri y las de Lesaka, Goizueta y Bera).

La familia de los Oñaz era la más perjudicada por tener intereses en Urbasa, Goierri gipuzkoano, pero también dentro del reino en la Burunda o en Aralar: tierras a caballo entre la tierra conquistada y la Nabarra libre (según A.Clavería “Historia del País Vasco Tomo IV).

La propia Castilla promovía éstos actos vandálicos en reino ajeno para mantener la tensión fronteriza y evitar la ociosidad de sus huestes o el pillaje en territorio propio.

Hubo después cruentas batallas entre bandos procastellanos y pronabarros como la de Gudubikolanda en el mojón entre Bilbao, Etxebarri, Zamudio y Galdakano de 1230 encabezados por las importantes familias de los Parientes Mayores de los Legizamon y Zamudio . En estas batallas la anteiglesia de Galdakano se mantuvo fiel a sus reyes naturales y Estado de Nabarra, siendo proganboíno, liderada la anteiglesia y sus famosos ballesteros por los descendientes de Sancho de Galdakano y Torrezabal.

“Compendio de la Historia de Bilbao” (edit. Caja de Ahorros Municipal, 1907) Teófilo Guiard Larrauri: “En Gudubico-landa, conocido como el “Campo de la lid”, documentos del año 1270 nos dicen que los desafíos de los cabecillas de los bando oñacinos y gamboínos se hacían allí. Para ello se fijaba el cartel del desafío en la iglesia de Santo Torcaz de Abadiño- Después las peleas pasaron al patio y al cementerio de la catedral de Santiago (1478)”.


“En el año del Señor de mil CCLXX años oviendo enemistad entre los Çamudianos e los de Legiçamón, que eran vezinos, el çerro en medio, que Vilvao no era poblada estonçes, (e) aplazaron pelea para en el Canpo de la Lid, que es sobre Santo Domingo, Ordoño de Çamudio e Urtud Sánchez de Çamudio e Ochoa Urtiz de Çamudio, sus hermanos, con Diego Pérez de Ligiçamo e con Juan Días de Arvolancha. E peleando reziamente e muertos e feridos muchos e ya cansados los unos de los otros, allegó Pero de Lusarra, sobrino de Diego Pérez de Ligiçamo, fijo de su hermana, de partes de Busto con XXII omes e dioles por de costado. E como los falló cansados, fueron vençidos e corridos fasta Çamudio. E morieron d'ellos en el canpo e en el alcançe LXXX omes de los Çamudianos; de los de Legiçamó[n] morieron X omes”. “Bienandanzas e fortunas” (/1471-76), Lope García de Salazar.

“Don Lope Díaz de Haro, IV del nombre. (1254-1288)
Don Lope Díaz de Haro IV sucedió a su padre don Diego López de Haro III en el Señorío de Vizcaya el año 1254, cuando todavía era menor de edad.
En el año 1270 fue cuando tuvo lugar en Vizcaya, en el Monte Abril, sobre Santo Domingo, la lucha entre los zamudianos y los de linaje de Leguizamón, en la que, según cuenta el historiador Lope García de Salazar, hubo muchos muertos y heridos, debiéndose la victoria de los de Leguizamón al sobrino de éste, Pedro de Luzarra, que acudió con los de Deusto, cuando todos estaban fatigados con la pelea.
En 1280 la casa de Leguizamón en Vizcaya, perdió a don Diego Pérez Leguizamón, el vencedor de los zamudianos en 1270, porque los de Zárraga y Martiartu, coligados, le armaron una celada en Castrejana; y habiendo tomado aquél por el camino de las Mulas y sus hombres por el atajo, fue sorprendido y degollado a la edad de treinta años” Labayru “Compendio de la historia de Vizcaya”.

La reconstrucción de la iglesia Andra Mari de Elexalde sobre 1250, pocos años después de su primera construcción, pudiera ser porque quedara semiderruida durante la invasión castellana o en las posteriores guerras de banderizos entre los favorables al Estado baskón o pronabarros y los vendidos a Castilla a cambio de poder, puestos dados por los castellanos a sus partidarios o tierras conquistadas a los musulmanes.

Estas luchas acabaron con el tiempo en simples tropelías ante el consentimiento real, que llevaron a una fuerte ofensiva a las Juntas Provinciales y las Hermandades contra los banderizos confiscándoles bienes e incluso ordenando muertes.

Los labradores censuarios (no así los señores o “handikis”) de Galdakano y de otras anteiglesias (Arrigorriaga y Zaratamo), pasaron voluntariamente en 1375 a pertenecer a Bilbao tras concedérselo el futuro señor de Bizkaia, el infante Don Juan (después rey de Castilla), lo que les daba el amparo de su fuero de villa , para unir así sus fuerzas contra los banderizos y sus tropelías .

E. Labayru “Compendio de la Historia de Bizcaya”:“El 18 de Marzo de 1375 contrajo matrimonio el infante don Juan (señor de Vizcaya); y agravándose el estado de perturbación en que se encontraba Vizcaya por culpa de los banderizos, y a repetidas instancias de muchos campesinos fundó en el mismo día 1 de Agosto de 1376 las villas de Munguía, Larrabezúa y Rigoitia, siendo la causa de estas poblaciones, los muchos males que recibían las merindades de Uribe y Busturia por no estar pobladas. Las cartas poblacionales son casi iguales y a Larrabezúa se le llamó Villanueva de Berresonaga.
Al mismo estado de perturbación obedece el privilegio que recibieron los labradores de las anteiglesias de Galdácano y Zarátamo, de pertenecer a la villa de Bilbao como vecinos, los cuales fueron de los llamados censuarios del Señor, dando a Bilbao sobre ellos la jurisdicción mero mixto imperio, jurisdicción que más tarde perdió Bilbao por abandonar el nombramiento de fieles que debía hacer en ellas.
Las casas labradoriegas vecinas de Bilbao eran ciento seis de Galdácano y San Juan de Bedia, y cincuenta y cuatro en Arrigorriaga, Zarátamo y San Miguel de Basauri.”

“El malestar general que experimentaba Vizcaya por las guerras de los linajes, obligó al rey don Enrique (de Castilla) a enviar en 1394 a Gonzalo Moro, atendiendo la petición de los procuradores que le envió el Señorío a fin de que formulasen una constitución de hermandad. (…).

Con la invasión de la Nabarra Occidental, Bilbao surgió como importante puerto de mercancías, salida de la lana castellana y del hierro del Señorío, para en el siglo XVII desplazar en la capitalidad a Bermeo. Este hecho, hizo que la iglesia Andra Mari quedara a desmano, ya que el comercio con la nueva capital bizkaina se hacía por el Camino Real que cruzaba la anteiglesia de Oeste a Este, perdiendo importancia el camino que venía de Bermeo por Andra Mari .

EL PASO A LA CORONA CASTELLANA

El título de señor de Bizkaia no pasará a la corona castellana hasta 1378. El paso del título de señor de Bizkaia fue una cuestión de herencias, pero el señorío ya formaba parte de la corona castellana desde la ocupación militar de la Nabarra Occidental de 1200 pese a las continuas rebeldías de los señores de Bizkaia contra la corona de Castilla que les llevó a integrarse en Nabarra durante varios años pero de forma temporal, hasta que el ejército castellano entró en tierras bizkaínas y puso fin a la situación. Así fue como desapareció la figura del señor de Bizkaia y empezó a ejercer como tal el rey de Castilla, figura lejana para el pueblo.

Al traidor Lope Díaz de Haro II le siguió su hijo Diego López de Haro II, el cual traicionó al reino de Castilla y buscó refugio en la corte de Sancho VII el Fuerte sobre al año 1201. En 1202 aparece en un docimento en la Estella-Lizarra(ra), como tenente en defensa de la frontera con Aragón. Las tropas castellana tuvieron que entrar en Bizkaia al asalto y Diego López de Haro II huyó para refugiarse entre sus pariente de León. Logró ser perdonado por su rey castellano, de ahí que encabezara de nuevo las tropas castellanas en la Navas de Tolosa en 1212. Pero no terminaron ahí los avatares de los Haro contra la Corona castellana-

ANEXO
E. Labayru, “Compendio de la historia de Bizcaya”:
“Don Diego López de Haro, II del nombre. (1170-1214).
Fue hijo y sucesor de don Lope Díaz de Haro II, y además de Vizcaya, tuvo los Señoríos y Gobiernos de Bureba, Rioja, Castilla la Vieja, Valpuesta, Belorado, Grañón, Aguilar de Campóo, Monteagudo, Logroño, Soria, Calahorra, la prestamería de Nájera, la merindad mayor de Castilla y la alferecía Real (…)
Don Diego López de Haro II fue temible a los soberanos porque era el magnate más poderoso de los reinos; así se le ve batallar primero contra dos reyes coaligados y luego contra los cuatro, de León, Castilla, Navarra y Aragón.” Labayru “Compendio d ela historia de Vizcaya”.
Don Diego López de Haro, III del nombre. (1237-1254).
Este don Diego López de Haro III, que sucedió a su padre, era sobrino del rey San Fernando, por ser hermana de éste su madre doña Urraca, y ambos hijos de Alfonso IX de León.
En los primeros años sirvió con fidelidad al rey, desde 1237 a 1240. Mas causas desconocidas le impelieron a rebelarse en 1240 contra el rey San Fernando desde Vizcaya donde se retiró. Después de distintas vicisitudes el rey le perdonó y nuevamente regresó a Vizcaya y comenzó por Valmaseda a talar y castigar las tierras montañosas de Burgos.
A ellas mandó el rey a su hijo Alfonso, que venció y cogió a don Diego, consiguiendo por segunda vez el perdón del rey. Don Diego López de Haro III se mantuvo al lado de don Fernando el Santo hasta la muerte de éste, ocurrida el 30 de Mayo de 1252, en cuyo año sucedió en la corona el rey don Alfonso X el Sabio, conservando el mismo cargo de Alférez del Estandarte Real, y firmando todas las confirmaciones detrás del rey”. (…)
El día 21 de Abril de 1282 fue destituido del reino don Alfonso X el Sabio, y nombrado rey de Castilla don Sancho, que estaba casado con una hermana de la mujer de don Lope Díaz de Haro IV, por lo cual, el señor de Vizcaya era cohermano político del rey don Sancho.” (…)
“Tuvo por su desmedida ambición gran número de problemas con el rey don Sancho, que trató de desprenderse de vasallo tan molesto. Estando reunidos en Alfaro, se mostró don Lope Díaz (de Haro IV) con poco respeto ante una reconvención real, y molesto por ello arremetió contra el rey con un cuchillo, lo que dio lugar a que interviniera un caballero del rey cortándole la mano derecha con un mandoble, y dos golpes de maza le privaron la vida. Este suceso ocurrió un día de Junio de 1288.
Don Lope Díaz de Haro IV dejó de su matrimonio con doña Juana de Molina dos hijos: don Diego López de Haro, que murió en sus mejores años, y doña María Díaz de Haro, casada con el infante don Juan en 1287.
Situación de Vizcaya a resultas de la muerte de don Lope Díaz. Don Diego López de Haro IV. (1288-1295).
Con la muerte dada por don Sancho en Alfaro a don Lope Díaz de Haro IV no se calmaron los ánimos entre Vizcaya y Castilla. Su hijo don Diego López se unió a Navarra y Aragón para combatir a don Sancho y reconocer como rey de Castilla a don Alfonso de la Cerda. Pero no bien empezó don Diego su campaña contra las fortalezas de Castilla, fueron cayendo en poder de don Sancho varios pueblos, entre ellos Labastida, Orduña y Valmaseda.”
Muerte de don Juan el Tuerto Señor de Vizcaya. (1326).
El último día de Octubre de 1326 fue asesinado en Toro por mandato del rey don Alfonso XI, don Juan el Tuerto, sin haber llegado a tomar posesión más que interinamente del Señorío de Vizcaya, pues aún vivía su madre doña María Díaz de Haro I.
Doña María Díaz de Haro I se encarga de nuevo del Señorío de Vizcaya. (1326-1333).
Asesinado don Juan el Tuerto, trató el rey don Alfonso XI de apoderarse de todos sus castillos y fortalezas, y de una manera mañosa trató también de conseguir que doña María Díaz de Haro le vendiese el Señorío de Vizcaya, y aparentó conseguirlo mañosamente por mediación de Garcilaso de la Vega, que visitó a doña María, pero el derecho de ésta quedó en pié. Don Alfonso XI ni arteramente ni por la fuerza fue señor legítimo de Vizcaya.
Doña María Díaz de Haro abandonó a Castilla después del asesinato de su hijo don Juan el Tuerto. (…) no se atrevió por entonces, como era su deseo, a venir a tomar posesión violentamente de sus pretendidos derechos al Señorío de Vizcaya.
Como doña María Díaz de Haro I había renunciado al Señorío al verificarse el matrimonio de su nieta la hija de don Juan el Tuerto, con don Juan Núñez de Lara, llamada también María Díaz de Haro, a ésta le corresponde el número II de su mismo nombre, en el año 1334:
Sin embargo en 1334 intentó de nuevo don Alfonso XI apoderarse del Señorío, declarándose una verdadera guerra civil entre castellanos y vizcaínos, y como al rey y a don Juan Núñez de Lara les convenía la paz, al efecto la concertaron, abdicando don Alfonso sus pretensiones al Señorío de Vizcaya, porque de derecho correspondía a doña María Díaz de Haro II, mujer de don Juan Núñez de Lara. (…)
Don Tello, Señor de Vizcaya. (1353-1369)
Poco duró don Nuño como Señor de Vizcaya; falleció a la edad de cinco años, sucediéndole en el Señorío su hermana doña Juana Núñez de Lara que se había casado con don Tello, hermano bastardo del rey.
El enlace se celebró en Segovia, con el beneplácito del rey don Pedro, y desde esta ciudad vinieron a tomar posesión del Señorío de Vizcaya.
Con su venida se consolidó la paz y la quietud entre las parentelas beligerantes del Señorío que a diario reñían batallas sangrientas, estableciéndose treguas de paz entre los Avendaños y los moradores de la villa de Bilbao. Los originales en pergamino de estas treguas, hechas en 26 de Noviembre de 1353, señalan todos los linajes que seguían al de Avendaño.
En odio a su hermano don Tello concertó el rey el casamiento de su primo don Juan, infante de Aragón, con la cuñada de don Tello doña Isabel, hermana del finado señor de Vizcaya, con lo cual le hizo concebir al infante de Aragón la esperanza de que llegaría a ser Señor de Vizcaya y de Lara.
En vista de tal proceder del rey se unió el señor de Vizcaya, don Tello, con su hermano don Enrique y otros personajes de Castilla para hacer la guerra al rey, pero no pudiendo conseguir nada, regresó don Tello a Vizcaya, acompañándole entre otros caballeros vizcaínos don Juan de Avendaño. (…)
Las enemistades del rey don Pedro el Cruel con su hermano don Tello continuaron, a pesar de los intentos de los vizcaínos, encabezados por Juan de Avendaño, de intentar avenirlos, pero don Tello, con razón, no se fiaba. (…)
Las desavenencias entre el rey y don Tello continuaron y don Tello tuvo que huir para salvar su vida, consiguiendo don Pedro engañar a los vizcaínos para que le consideraran su señor, pero duró poco la impostura.
El rey don Pedro seguía tan cruel, que mandó matar a la Señora de Vizcaya, doña Juana Nuñez de Lara, mujer de don Tello, en 1359. Para entonces ya había asesinado en Bilbao al Infante don Juan, el que habiéndose casado con la hermana de doña Juana, había pretendido el Señorío de Vizcaya en sustitución de don Tello.
Dadas todas estas circunstancias adversas para don Tello y el Señorío de Vizcaya, optó don Tello por ponerse al lado de su hermano don Enrique, al que acompañó el año 1366 en Calahorra, tremolando el pendón real. Don Pedro, acompañado de sus huestes y en ellas de cinco caballeros vizcaínos, se retiró hacia Toledo y Sevilla.
En vista de este triunfo fácil don Tello se dirigió a Vizcaya, consiguiendo que distintos linajes cesasen en la guerra que mutuamente se hacían, otorgando escritura en 23 de Abril de 1366. (…)
El 14 de Marzo de 1369 tuvo lugar en los campos de Montiel la muerte del rey don Pedro el Cruel a manos de su hermano don Enrique, con lo cual terminó la guerra fratricida, y don Tello no pudo excusarse de unirse a don Enrique.
Nombrado don Tello frontero de Portugal, falleció en Medellin el 15 de Octubre, y el Señorío de Vizcaya, que pertenecía a doña Juana por herencia de sangre, se le concedió entonces al infante don Juan, heredero del reino, con lo cual se fundió el Señorío de Vizcaya en la Corona de Castilla.
De cómo el Señorio de Vizcaya se incorporó a la Corona de Castilla en tiempos de Don Juan I. (1370-1390).
Acabada la línea derecha de los Señores de Vizcaya con la muerte de don Tello y de su esposa doña Juana, sin que hubiesen dejado sucesión, heredó el Señorío de Vizcaya y Lara el infante don Juan, hijo primogénito del rey don Enrique II y de la reina doña Juana Manuela, quinta nieta de doña Teresa Díaz de Haro, hermana de don Lope Díaz de Haro IV, en virtud de cuyo derecho le pertenecía el Señorío a dicho infante.
El 20 de Diciembre de 1371 pasó a Vizcaya el infante don Juan a tomar posesión del Señorío y a jurar sus fueros, y a principios del año siguiente confirmó los privilegios de Bilbao, Portugalete, Ermua, Lequeitio, Munditivar y principalmente Tabira de Durango, cuyo documento parece nueva carta-puebla por la importancia de las gracias concedidas.
En Vizcaya la situación era de perpetua inquietud por las luchas de los banderizos. (…)
El rey don Enrique, padre del infante, murió el 30 de Mayo de 1378, siendo el infante don Juan, ya Señor de Vizcaya, proclamado rey de Castilla y León en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, donde había muerto su padre. (…)
Es interesante señalar este documento histórico en el que los reyes de Castilla, por primera vez, añaden a sus títulos el de Señores de Vizcaya. Fue dado el privilegio en la ciudad de Segovia a 15 días de Mayo de 1382, y la transcripción literal del párrafo que se menciona es la siguiente:
“Por ende nos acatando todo esto queremos que sepan por este nuestro privilegio, o por el treslado del signado de Escribano publico sacado con autoridad de Juez, o de Alcalde todos los homes que agora son, o seran de aquí adelante, como nos don Juan por la gracia de Dios Rey de Castilla, de Leon, de Toledo, de Galicia, de Sevilla de Cordoba, de Murcia, de Jaen, del Algarbe; de Algeciras, e Señor de Lara e de Vizcaya, e de Molina, regnante en uno con mio fijo primero heredero de los nuestros regnos de Castilla e de Leon...”::: por ende damos a vos e facemos merced del Monesterio de Begoña, que es en el término de Bilbao; e damos bos por juro de heredad para agora, e para siempre jamas con todas las rentas, e derechos, e otras cosas cualesquier que al dicho Monesterio pertenecen....”

LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

En enero de 1367 se pactó en Libourne que Carlos II de Nabarra y Eduardo el príncipe “negro” de Gales (príncipe por tanto de Inglaterra y de Baskonia-Akitania) defenderían a Pedro I el Cruel en su derecho a heredar la corona castellana. El otro aspirante era su hermanastro por parte de padre, el hijo bastardo de Alfonso XI de Castilla, Enrique II, apodado de Trastamara (condado dado por su padre). A cambio, Pedro I prometió la devolución de Alaba, Gipuzkoa y La Rioja a Nabarra; Bizkaia fue prometida, sin embargo al príncipe de Gales por su apoyo.

Se le asignan a Carlos II de Nabarra las villas y castillos de Tolosa (Mendikute), de Segura, de Mondragón, Oiartzun (Beloaga), Hondarribia y “Sant Sebastián” (la Mota), además de Getaria y Motriku, cuyo tenente será el Sr. de Huart (Amezketa).

Carlos II liberó la Nabarra Occidental y La Rioja, haciéndose fuerte en Vitoria, Logroño, Salvatierra-Agurain, Santa Cruz de Kanpezu y en Gipuzkoa durante 5 años (1368-73) con el beneplácito del pueblo que se levanta con él; además cuenta con la ayuda de alabeses y gipuzkoanos de las familias de los Oñaz , Lazkano, Murua, Berastegi, Beltrán Belaz de Gebara -señor de Oñate desde 1149 y señorío independiente hasta 1845 -, los Amezketa y otros. Se trataba de una hueste de 297 guipuzcoanos al frente de Pedro de Amézqueta y el señor de Oñate, D. Beltrán Belaz de Gebara. Carlos II fortificó para su defensa Salvatierra de Alaba, Saltierra de Esca, Santo Domingo de la Calzada, Vitoria y Logroño entre otros.

Jon Andoni Fernández de Larrea Rojas: “Las guerras privadas: el ejemplo de los bandos oñacino y gamboino en el País Vasco”: “Por ello, para evaluar los efectivos militares de los bandos y linajes vamos a utilizar las informaciones más fiables, que son las que nos proporciona la hacienda real navarra de aquellos años en los que varios nobles guipuzcoanos y alaveses se hallaron a su servicio en la segunda mitad del siglo XIV60. La primera constatación es la del volumen numérico de los combatientes. El contingente más numeroso fue el reclutado por Beltrán Vélez de Guevara en 1362 y que alcanzó los 408 hombres:

El señor de Oñate, cuyos dominios se extendían en aquellos años por Álava, Guipúzcoa y el Sudoeste de Navarra, era probablemente uno de los nobles con una mayor capacidad de convocatoria. Tras el tan sólo Pedro López de Murua, señor de Amézqueta, era capaz de reunir un máximo de 121 combatientes en 1368, a los que se podían añadir los 60 reclutados por sus hermanos. El resto de los vasallos alaveses y guipuzcoanos de Carlos II de Navarra contaban sus hombres por decenas, con contingentes de entre 10 y 50 hombres61:


Efectivos de las compañías guipuzcoanas al servicio del rey de Navarra entre el 19 de noviembre y el 19 de diciembre de 1368, Hombres a pie:
Ayoro, señor de Ugarte 50 (y dos hombres de armas o caballeros con armadura)
Sancho Sanz de Ugarte y Sancho Martínez 10
Pedro López de Murua, señor de Amézqueta 120 (y un hombre de armas o caballero con armadura)
Juan Pérez de Murua, su hermano y 45
Martín López de Murua, su hermano y 15
Lope Ibáñez, señor de Echazarreta 10
Pedro López de Aguirre 10
Rodrigo, señor de San Millán 40
Juan Pérez, señor de Berrosoeta 20
Miguel Ibáñez de Urquiola 30
García Martínez, señor de Berástegui 40
Total 3 39

(…) Un documento navarro de 1364 nos permite precisar la proporción de cada uno de ellos en un par de compañías de soldados guipuzcoanos.En la encabezada por Miguel Ibáñez de Urquiola los ballesteros suponían el 24 % de las tropas, mientras que los lanceros eran el 76 % restante. En la dirigida por Céntulo dw Murua, Juan García de Murua y Lope Ochoa de Oñaz los porcentajes son muy similares, un 27'7 % para los ballesteros y un 72'7 % para los lanceros. Si estas proporciones fueran extrapolables para el resto de los contingentes alistados por los nobles guipuzcoanos, podríamos suponer que entre una cuarta y una tercera parte de sus tropas estarían compuestas por tiradores. La tercera categoría correspondería a un tipo de combatiente no muy numerosos, los cañoneros o artilleros.

(…) En algunos casos, los mecanismos de control de la administración navarra son lo suficientemente detallados como para registrar nominalmente a todos los combatientes de las compañías, figurando en dicho registro la filiación familiar que pudiera existir entre los soldados, aunque no podemos asegurar que la práctica sea exhaustiva. Así sucedió en 1353, 1364 y 1368. El análisis de los datos proporcionados por aquellas relaciones nominales nos permite deducir que el porcentaje de tropas con vínculos familiares en la misma unidad nunca llegó al 25 %.”

Enrique II de Trastamara reclamó ante al Papa la devolución de las tierras liberadas por Carlos II, pero ésta vez la Iglesia Católica y el embajador del Papa, el Cardenal Gido, se posicionó con los nabarros. Este Cardenal reclamó a su vez, en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), la “restitución de tierras” a Nabarra.

Enciclopedia Auñamendi: “La entrevista de Carlos II de Nabarra y Pedro IV de Aragón con motivo de las luchas con Castilla se celebró en Uncastillo en agosto de 1363. Aragón había sido derrotado en el tratado de Murviedro celebrado en julio del mismo año. Ahora nabarros y aragoneses suscribían un tratado secreto para repartirse el reino de Castilla si llegaban a conquistarlo. A Nabarra se le entregaría el occidente de lo que había sido reino vasco, es decir, Castilla la Vieja, Soria, Agreda, Alava, Guipúzcoa y Vizcaya. Aún así y todo, el rey de Aragón prometía al de Nabarra el viejo territorio de Jaca y su comarca. Esto, en el caso de que el rey de Nabarra diese muerte o apresase al de Castilla. Había otras cláusulas más que acentuaban la fantasía e irrealidad de lo acordado”.

Enrique II Trastámara se hizo finalmente con la corona castellana asesinando con sus propias manos a su hermano y volvió a ocupar militarmente la Nabarra Occidental.

El paso final del señorío a la corona castellana lo explica Labayru en su libro “Compendio de la historia de Bizkaia”:

“De cómo el Señorío de Bizkaia se incorporó a la Corona de Castilla en tiempos de Don Juan I. (1370-1390):
Acabada la línea derecha de los Señores de Bizkaia con la muerte de don Tello y de su esposa doña Juana, sin que hubiesen dejado sucesión, heredó el Señorío de Bizkaia y Lara el infante don Juan, hijo primogénito del rey don Enrique II y de la reina doña Juana Manuela, quinta nieta de doña Teresa Díaz de Haro, hermana de don Lope Díaz de Haro IV, en virtud de cuyo derecho le pertenecía el Señorío a dicho infante. El 20 de Diciembre de 1371 pasó a Bizkaia el infante don Juan a tomar posesión del Señorío y a jurar sus fueros, y a principios del año siguiente confirmó los privilegios de Bilbao, Portugalete, Ermua, Lequeitio, Munditivar y principalmente Tabira de Durango, cuyo documento parece nueva carta-puebla por la importancia de las gracias concedidas”. (… ) El rey don Enrique, padre del infante, murió el 30 de Mayo de 1378, siendo el infante don Juan (de la familia Trastámara), ya Señor de Bizkaia, proclamado rey de Castilla y León en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, donde había muerto su padre”.

El escudo de Bizkaia era la Bandera de San Andrés, usado por su marina:
“The King od Spain, as one of his minor titles, was known as the Lord of Biscay. The Biscay ensign was a White cross “raguled” on a red field. The raguled cross in heraldry is described as “trunked”” (“Flag of de World”. Byron Mc Candeless, 1881-1967, USA).

Eneko Del Castillo (nabarlur.blogspot.com) “El escudo de Bizkaia”
“Los escudos heráldicos surgieron para diferenciar a los nobles que los portaban. También se pueden encontrar en monedas y sellos como es el caso del emblema de los Señores de Vizcaya, el lobo. Lope Diaz de Haro tomó como armas el lobo en alusión a su nombre, Lope. Tras la victoria en la batalla de Las Navas de Tolosa Diego Lopez de Haro añadió otro lobo, ambos cebados con un cordero en la boca en recuerdo del botín conseguido. Posteriormente se le añadió una bordura con ocho aspas o cruces de San Andrés en recuerdo a la toma de Baeza por Lope Diaz de Haro II un día de San Andrés (el escudo de San Andrés será el usado por la naves bizkaínas, pese a pertenecer a la corona castellana).
En el siglo XV se añadió el Roble de Gernika y se sustituyeron las aspas de la bordura por cinco Leones rampantes además de añadirse un León soporte que asoma la cabeza por el frente.
Sabino Arana se basó en el escudo de Bizkaia para diseñar la ikurriña. El fondo rojo, la cruz blanca que simboliza la cristiandad de los baskones y la cruz de San Andres que simboliza los fueros y el árbol de Gernika.

Actualmente se han eliminado los lobos, representantes del señorío y los leones. El artículo cuarto de la Norma Foral 12/86 sobre signos de identidad del Territorio Histórico de Bizkaia la define así:
“El Escudo de Bizkaia responderá a la siguiente descripción: En un campo de plata, un roble de copa verde con el tronco recto y sin nudos sobre tierra, de color siena (tronco y tierra) y en su copa los tres cabos de la cruz de color blanco; y una bordura de color oro con ocho aspas de color rojo distribuidas tres en la parte superior, otras tres en la inferior y las otras dos en la mitad de cada lateral. El escudo será circuncidado por una corona de hojas de roble de color verde.”


Casa de Haro
Señor de Vizcaya Inicio del mandato Fin del mandato
Íñigo López Ezquerra
1040
1077

Lope Íñiguez
1077
1093

Diego López I de Haro "el blanco"
1093
1124

Lope Díaz I de Haro
1124
1170

Diego López II de Haro "el bueno"
1170
1214

Lope Díaz II de Haro "Cabeza brava"
1214
1236

Diego López III de Haro
1236
1254

Lope Díaz III de Haro
1254
1288

Diego López IV de Haro "el joven"
1288
1289

María II Díaz de Haro "la buena"
1289
1295

Enrique de Castilla "el Senador"
1294
1295

Diego López V de Haro "el Intruso"
1295
1310

María II Díaz de Haro "la buena" (recupera el señorío)
1310
1322

Juan el Tuerto
1322
1326

María II Díaz de Haro "la buena" (vuelve tras la prematura muerte de su hijo) 1326
1333

Casa de Ladrón de Guevara
Señor de Vizcaya Inicio del mandato Fin del mandato
Ladrón Íñiguez
1124
1136

Vela Ladrón
1136
1143

Ladrón Íñiguez
1143
1155

Vela Ladrón
1155
1174

Casa de Borgoña
Señor de Vizcaya Inicio del mandato Fin del mandato
Alfonso XI de Castilla
1333
1334

Casa de Haro
Señor de Vizcaya Inicio del mandato Fin del mandato
María Díaz II de Haro y Juan Núñez de Lara
1334
1349

Casa de Lara
Señor de Vizcaya Inicio del mandato Fin del mandato
Juan Núñez de Lara
1334
1350

Nuño de Lara
1351
1355

Juana de Lara
1355
1359

Casa de Trastámara
Señor de Vizcaya Inicio del mandato Fin del mandato
Tello de Castilla
1355
1369?

Juan I de Castilla
1369?
1379


Wikipedia: En lo relativo a los señores de Bizcaya, pueden establecerse tres épocas:
La primera, la apócrifa, que arranca de Andeca y termina en don Zenón; Segunda, la Zuriana, desde Zuría y sus sucesores envueltos en leyendas, pero entre los que quizás exista algo auténtico, y tercera, los notoriamente verdaderos.
Algunos historiadores opinan que fueron 6 y no 5, los señores anteriores a los históricos. Según esta hipótesis, a Sancho López le sucedió su hermano, que también se llamaba Iñigo López (1016-1040), y de ahí la confusión. Este Iñigo López sería a su vez abuelo materno de Iñigo Esquirra, siendo su padre Lope Velásquez, señor de Colindres.
Según Lope García de Salazar, hubo cinco señores de Vizcaya antes de los primeros señores que se pueden considerar históricos, que fueron:
• Lope Fortun (Jaun Zuria), natural de Mundaka (Urdaibai), según el historiador Ibargüen;
• Munio López (909-920), también llamado Momo, Munso o Nunso López, hijo del anterior, se caso con Belasquita, hija de Sancho I Garces rey de Pamplona.
• Ínigo López Esquira (920-965), apodado "el Zurdo", o lo que es lo mismo Ezquerra, hermanastro del anterior;
• Lope II Íñiguez (965-1011), también llamado Lope Díaz "el Lindo", hijo del anterior, casó con una señora castellana, Elvira Bermúdez;
• Sancho López (1011-1016), hijo del anterior.

LAS GUERRAS DE BANDERIZOS

“Los conflictos, las guerras privadas, que agitaron la existencia de la nobleza vasca en los siglos finales de la Edad Media, y que conocemos de forma común como la Lucha de Bandos, se desarrollaron dentro de un marco referencial de gran similitud con el resto de los espacios de Europa Occidental. Las causas, las manifestaciones, las formas organizativas, incluso las manifestaciones culturales emanadas de la misma no hacen sino mostrarnos cómo la nobleza vasca bajomedieval actuaba en unos parámetros no muy diferentes de sus homólogas europeas. Estas similitudes refuerzan la idea de una nobleza europea que comparte un fondo común de usos, prácticas e ideología más allá de las fronteras políticas” Jon Andoni Fernández de Larrea “Las guerras privadas: el ejemplo de los bandos oñacino y gamboino en el País Vasco”:

Según el Fuero de Bizkaia se llamaban “Casas fuerte” frente a las “casas llanas” o sin carácter defensivo: “Cualquier vizcaíno pueda hacer en Vizcaya, en su hereda propia, casa fuerte llana cual quisiese” (Fuero nuevo 1523).

En Bizkaia hay todavía 166 casas-torre, de las cuales 55 están en las Enkartaciones (tierras fronterizas y de repoblación), 22 en Ibaizabal-Nervión, 25 en la merindad de Uribe, 12 en Busturia, otras 12 en el Duranguesado y Bedia-Arratia, 6 en Markina, 5 en Orozko-Orduña por ejemplo (según el catálogo de Ybarra y Garmendia).

Per en general, la torre clásica fue vivienda del Pariente Mayor, a quien no existía la obligación de tributar, y a quien se allegaban varios vecinos unidos por lazos de parentesco (lazos de sangre). La figura del Pariente Mayor no era hereditaria del todo, recaía sobre el más capacitado dentro de la familia cabecera.

Normalmente, la torre es el solar del que derivan todos ellos, origen del clan y al que todos se reconocen ligados. El dueño de la torre es el "mayor", aquel en quien el solar ha recaído en herencia generación tras generación, en forma de mayorazgo. El mayorazgo no tenía por qué recaer sobre el mayor, era común dividir las propiedades entre los hijos e hijas. También recae en él la obligación de proteger a los partidarios -allegados- que le reconocen como tal Pariente Mayor. Esto se simbolizaba en las torres antiguas, manteniendo en lo más alto de ellas los siguientes elementos: una caldera, un cuerno que servía para llamar al clan y el pendón familiar.

La transformación de las torres es simultánea a los cambios sociales que se manifiestan con claridad desde fines del XV. Vino dada por el cambio de ocupación de sus moradores, que fueron obligados a renunciar a cualquier tentación guerrera, tanto por la autoridad real, como por la fuerza de las "Hermandades" y por los propios vecinos, antes aliados, que ahora ven en la torre una amenaza. Pero, fundamentalmente, por la inercia de los tiempos y de las circunstancias que exigían la retirada de los "Parientes Mayores guerreros" como líderes de la sociedad para que la dirección de la dinámica social se entregase a la actividad de los comerciantes, mercaderes, militares, navegantes, empleados públicos, etc. Se crean las “Hermandades de villas” a finales del siglo XIV pero sobre todo durante el XV, contra los banderizos.

Existieron otras torres pertenecientes a Parientes Mayores que detentaban un gran poder, aunque no pueden, por diversos motivos, llegar a considerarse "señores feudales". Entre ellas mencionamos las torres pertenecientes a las casas tenidas como cabecillas de los dos principales bandos en que se hallaba dividida la sociedad bizkaína medieval: la casa de Abendaño, al frente de los gamboinos, y las de Salazar-Muñatones y Butrón-Múxica, al frente de los oñacinos. Como es lógico, sus torres sobresalían por su grandiosidad de las del resto de sus convecinos. Con todo, el grueso de las torres vascas está compuesto por edificios menores, que se hallan diseminados por todo el país.

El palacio gótico aparece en Bizkaia a finales del siglo XV, coincidiendo con el final de las luchas banderizas, como residencia sustitutiva de la torre, tanto en la urbe como en el campo, de los Parientes Mayores, comerciantes y granjeros acomodados.

Al término del siglo XV y comienzos del XVI, acabaron las guerras de banderías que habían asolado toda Euskal Herría. La pacificación del territorio hizo evolucionar el prototipo de Pariente Mayor, creando una nueva figura: dejaban atrás al guerrero para dedicar sus esfuerzos principalmente al comercio. Nacía un personaje "moderno", fruto de la "Edad Moderna", que participará en los acontecimientos más importantes de la Europa de los siglos XVI a XVIII. Seguirá definiéndose a sí mismo como "señor de la casa y solar tal o cual"; incluso sumará entre sus títulos el de ser "cabeza del linaje de su apellido o apellidos". Pero pronto dejará de ser una referencia parental, excepto para los estrictamente inmediatos. Los beneficios que aportaban a los mayorazgos las ferrerías, molinos, caseríos arrendados, tierras, censos, etc. transformaron a los señores de las torres en acomodados industriales, que fueron cambiando su torre residencial por palacios en las villas o hicieron modificar la torre hasta convertirla en un palacio campestre siguiendo, en ambos casos, modelos importados.

La fiebre constructiva del siglo XVI - rebasado ya el primer cuarto de siglo-, se debió a los momentos de prosperidad alcanzados por las nuevas clases sociales que habían emergido, ocupando puestos de relieve, y que, enriquecidos, hacían construir sus casas palaciegas tanto en las ciudades como en el campo. La nueva vivienda, construida por el antiguo guerrero y el nuevo burgués, mantendrá reminiscencias de la antigua. Sin embargo, dejará atrás muchos defectos -la falta de luces- y le añadirá otras formas, destinadas a cubrir nuevas necesidades (granero superior sustituto del almenado). Pero tampoco querrá que su vivienda se asemeje a la de un labrador común; y para ello la quiso diferenciar del caserío típico; algunas formas de diferenciarse son: poca madera, mantenimiento de viejos esquemas (patín, arcos) que añadan impronta señorial, utilización de elementos cultos, considerable grosor en los muros (mayor que el de un caserío, aunque sin alcanzar el de las torres), alguna aspillera, escudo de armas... Se trata de un edificio nuevo, que experimenta con varias formas, tomadas, fundamentalmente, de la arquitectura existente en el en torno (torres, casa urbana, caserío), sin que consiga desembarazarse de los estereotipos existentes. El ejemplo más claro de este tipo de construcciones lo encontramos en la "casa-palacio-torre" de Aranguren (o el desaparecido de Urreta en Galdakano)”. “Ruta de los Castillos, Casas Torre, Caseríos y Mitos” de la Diputación de Bizkaia, web www.euskadi.net.

Las guerras de banderizos

¿A qué fue debida esta situación? Lope García de Salazar, uno de aquellos banderizos, escribió en el siglo XV un conjunto de libros a los que tituló "Las Bienandanzas e Fortunas" en los que relata numerosos episodios relacionados con las banderías. Este autor, seguramente recogiendo la tradición popular, remonta el origen al tiempo en que Alaba y Gipuzkoa estaban dentro del Reino de Nabarra, cuando la tierra se gobernaba por "Hermandades", y relata que habiéndose juntado éstas Hermandades como todos los años, el primero de Mayo, para hacer sus cofradías, debieron realizar el rito de llevar grandes candelas de cera, de 100 o 150 kilos de peso, a ciertas iglesias. Surgió una discusión porque unos querían llevarlas a hombros y otros a pie, bajo mano. El alboroto fue a más, convirtiéndose en tumulto; los primeros, gritando que a hombros, "que decían en vascuence gamboa que quiere decir por lo alto" y los otros "decían en vascuence oñas, que quiere decir a pie". Tanto porfiaron los unos y los otros que llegaron a pelear, muriendo mucha gente de unos y otros.

Para Julio Caro Baroja "es probable que la división quedara condicionada por la enemistad de dos grandes linajes en su origen. Uno el de los Mendoza que, en una época en que el condado de Álava andaba revuelto, parecen haberse inclinado hacia Castilla, y el otro el de los Guevara, que se inclinaban más hacia Nabarra".

“A partir de estos datos, puede conjeturarse que en un primer momento de devenir y como consecuencia de las ansias de seguridad, diversas entidades sociales –meros grupos familiares extensos o unidades más amplias, tales como universidades o valles-, se vieron obligadas a la sumisión a ciertos linajes bajo cuyo amparo podrían hace frente a las amenazas de otra forma insuperables” Ignacio Arocena “Historia del País Vasco, Tomo V”.

Joseba Asiron Saez (Pamplona, 1962) presentó su tesis doctoral en el año 2010 titulada “El palacio señorial gótico en la Navarra señorial, palacios de cabo de armería y torres de linaje”. La mayor parte de estos banderizos o “ahaide nagusiak” radicaban en los denominados “palacios de cabo de armería”, categoría jurídica específicamente navarra, cuya antigüedad es difícil de concretar, pero que estaba ya bien consolidada para los siglos XI-XII. Los apellidos y los escudos de armas de estos primitivos linajes figuraban desde antiguo en un Libro de Armería, conservado hasta hoy, donde pueden encontrarse linajes tan significativos como los de Lasaga, Uriz, Aibar, Ezpeleta, Garro, Ursúa, Urtubia, Góngora, Mauleón, Azpilcueta, Arazuri, Jaureguízar o Zabaleta. Junto a ellos, además, aparecen los palacios de los territorios históricamente vinculados al antiguo reino Nabarra. Tan sólo el territorio guipuzcoano cuenta con una treintena de palacios en el armorial nabarro, figurando apellidos históricos como Oñaz, Emparan, Amezketa, Zarauz, Lazcano, Berástegui etc.”


La adhesión a bandos fue tardía en Bizkaia y tuvo lugar cuando los Butrón y los Abendaño se definieron como oñacinos y ganboínos, respectivamente. Tal vez debido a la tardanza, se mantuvieron las luchas aquí durante más tiempo que en el resto de Euskal Herria.

Castilla, tras la invasión de la Nabarra occidental, siguió la política emprendida por el rey nabarro Sancho VI el Sabio, reafirmando los fueros de villa dados por Nabarra y dando otros nuevos, para contrarrestar de este modo el poder de estos señores feudales de cuya codicia se había servido la propia Castilla para invadir la Nabarra Occidental (y después hará lo mismo con el resto del reino ), de la que quedó fuera Galdakano.

Las nuevas villas que creó Castilla en la nueva frontera entre la Nabarra Occidental y el territorio nabarro que se mantuvo independiente (villas amuralladas como Kanpezo, Salvatierra-Agurain, Tolosa, Ordizia, Segura, etc.), buscaban dominar la frontera mediante verdaderas fortalezas que eran estas villas, dependientes directamente del rey castellano y con obligación de defensa por los villanos contra una posible recuperación del territorio por sus reyes naturales, a cambio de los privilegios del fuero de villa, por eso Castilla multiplicó el número de las mismas.

En el XV, los campesinos y las Hermandades, temerosos de las pendencias y desmanes de los Parientes Mayores -los únicos interesados en mantener las discordias- acudieron a Enrique IV en busca de ayuda. El rey hizo derribar o quemar numerosas torres o privarlas de sus elementos guerreros. Según Lope García de Salazar, en Gipuzkoa solamente quedaron intactas la de Olaso y la de Untzueta. Muchos de sus dueños fueron desterrados. El reinado de los Reyes Católicos y las medidas ordenadas por estos, recortando drásticamente el poder de los Parientes Mayores, potenciando las Hermandades y dictando nuevas ordenanzas en los pueblos y villas para que no se siguiese "voz ni apellido" de Pariente Mayor, significaron la definitiva desaparición de los banderizos y de sus fortalezas (Fernando el Católico prohibió, en 1498, que en adelante se construyesen en Bizkaia nuevas casas fuertes). Los últimos conflictos armados de importancia se dieron poco antes de la Guerra de las Comunidades. Los Parientes Mayores desaparecieron en aquel tiempo porque su función también desaparecerá, aunque siguieron denominándose durante algún tiempo. Su existencia formal se dilató en el tiempo, mientras pervivieron sus mayorazgos, pero no serán el referente de su linaje ni tampoco encabezarán huestes armadas, a pesar de que sigan detentando títulos y, como en el pasado, esté en sus manos la mayor parte del poder económico.

Algunos Parientes Mayores convertidos en mercaderes abandonaron el campo y se trasladaron a las villas, viviendo del producto que les proporcionaba el arrendamiento de sus propiedades -caseríos, molinos y ferrerías- y de sus inversiones mercantiles. Los que permanecieron en sus torres sometieron a estas a grandes cambios, modificándolas de una forma más acorde con las nuevas necesidades, transformándolas en residencias señoriales, eliminando elementos guerreros y dotándolas de mayor número de luces. A otras las convirtieron en casas de labor, cuyas funciones no diferirán en absoluto de las del caserío".

El nombre de los bandos viene del lugar en el que partieron los principales cabecillas: Ganboa (Alaba) y Oña (Burgos), “al pie” en castellano (en el sentido de mojón), donde está enterrado Sancho III el Mayor (como en Oñati-Oñate= ate=paso, a pie de las montañas, inicio del paso).

Los ganboa provienen de un segundón de Iñigo o Pedro Velaz de Gebara que se instaló en Ullibarri-Ganboa y un hijo bastardo suyo que se afincó en Zumaia, donde se crea la rama gizpuzkoana de los ganboa. Los Oñaz nacen de Martín López de Murua, que aparece firmando una escritura en Azpeitia en 1319 y que murió en Usurbil en un vado en uno de los primeros enfrentamientos entre linajes, y que fue, según García Salazar, el origen común de las cinco ramas de los oñaz: Lazkano (el principal), Amezketa, Loiola y Ozaeta-Gabiria. Cuenca media del río Oria y el interior del río Urumea. Los primeros enfrentamientos entre linajes datan de finales del siglo XIII. Había tres clases de nobleza, los Ayala, Mendoza y Gebara, afincados en el país y en Castilla donde eran ricoshombres, los oñacinos y ganboinos afincados sólo en el país y los hijosdalgo que dependían de éstos.

La familia de los Oñaz era la más perjudicada ante la nueva frontera tras la invasión de la Nabarra Occidental por tener intereses en Urbasa, Goierri gipuzkoano, pero también dentro del reino en la Burunda o en Aralar: tierras a caballo entre la tierra invadida y la Nabarra libre (según A.Clavería “Historia del País Vasco Tomo IV). La propia Castilla promovía éstos actos vandálicos en reino ajeno para mantener la tensión fronteriza y evitar la ociosidad de sus huestes o el pillaje en territorio propio.

El hecho más sonado partió de los gipuzkoanos cuando una de esas huestes decidió tomar el castillo de Gorriti fronterizo de donde partían las escaramuzas desde el reino; el propio gobernador de Nabarra recuperó la fortaleza y quemó Berastegi (Gipuzkoa), pero los banderizos gipuzkoanos-oñacinos plantaron cara a la expedición a la que derrotaron en Beotibar.

“Batalla de Beotibar”, canto épico más antiguo en euskera de 1321
“Mila vrte igarota
vra vere videan.
Guipuzcoarroc sartu dira
Gazteluco echean,
Nafarroquin batu dira
Beotibarren pelean”
Versión de E.Garabay, Compendio Historial, Amberes 1571


Los oñacinos robaban en el siglo XIV en el reino de Nabarra, pero hacían también incursiones por Castilla y robaban de igual modo a los mercaderes de Burgos, aunque no se suele mencionar tanto. Las luchas de los llamados banderizos por las diferentes opciones estatales estaban en su máximo apogeo.

Son oñacinos:
Son oñacinos las familias de Butrón y los Billela en Bizkaia, Lazkano en Gipuzkoa (Juan López de Lazkao es el iniciador de la dinastía), Mendoza en Alaba (Mendiotza) y Senpere (Saint Pée) o Amezkoa en Lapurdi (conocidos como los “Sabel Gorri”, cintos rojos). También son importantes la familia de los Amezketa, Loiola y Zabaleta (Gipuzkoa), Domezain y Luxe-Tardets (Bajar Navarra y Zuberoa, después beamonteses), Lizarazu, Usua y Santa María (Cize y Baigorri, en Bajar Navarra).

Ganboínos:
Se crea el bando cuando un hijo del Señor de Gebara se instala en el pueblo alabés de Ullibarri y Ganboa. Las principales familias ganboínas eran las de: Abendaño en Bizkaia, Olaso en Gipuzkoa, Gebara en Alaba y Urtubi en Lapurdi (“Sabel Xuri”, cintos blancos). También los Ugarte (Renteria), Alzate (Bera), Ezpeleta y Garro (Lapurdi), el país de Mixe y parte de Zuberoa.

Estas guerras de banderizos no se dan en Alta Navarra-Bajar Navarra hasta la ocupación castellana (beaumonteses-agramonteses), lo cual es un indicativo de un trasfondo político relacionados con la ocupación del reino nabarro y la lucha por el poder. En la hoy provincia de Nabarra o Alta Navarra y Bajar Navarra, la lucha banderiza se dará en el reinado de Juan II Trastamara de Aragón (padre de Fernando el Falsario, “el Católico” en España), entre Beaumounts, familia bastarda de los Evreux (apellido de origen normando donde poserían numerosas tierras y pertentencias) cuyas tierras eran principalmente del “saltus” o la Nabarra húmeda y Pirenaica (oñacinos en el resto del País Vasco), partidarios del rey Juan II de Aragón, el Usurpador, (las familias oñacinas de Iparralde en un momento dado son partidarios de Inglaterra frente a Francia), y los ricos-hombres bajo nabarros de Agramont cuya tierras eran proncipalemente del “ager” o ribereñas (el bando ganboíno en el resto del País Vasco), partidarios de los reyes legítimos de Nabarra, los hijos del rey aragonés y la reina de Nabarra.

Euskarazko esaera zaharrak:

“Butroeko meniak gazti ez iskilosai etxi (utzi), ez dute bake itunik errespetatzen”

“Gonzalo Moro tati, tai, gaxtoa gaxtigaetan daki”, Gonzalo Moro, Consejero de Juan II, rey de Castilla que castigó a los banderizos Oñaz y Ganboa.

Cervantes en “La gitanilla”, escribe: “pensará que va a Oñaz, y dará en Gamboa”.

“También en este año 1407 pelearon en Bilbao los bandos de Leguizamón y Zurbaran, y no hacía mucho que en Altamira de Busturia lucharon también Butrón y Múgica con los de Arteaga. En 1409 quemó Gonzalo Gómez de Butrón la torre de Lezama, el cadalso de Zamudio y el de Aranguren. En 1410 murieron en Somorrostro y Carranza varios banderizos, y en Orduña comenzó la lucha entre los de Zalduendo y Castro. (…)

Varios actos de ferocidad banderiza se ejecutaron en tierra vizcaína entre 1430 y 1435 por los zamudianos, los de Aedo, y los Giles y Negretes, recibiendo duro castigo por el Corregidor Pedro González de Santo Domingo, que desterró a varios y condenó a la pena de empozamiento al alcalde de Carranza, a pesar de lo cual se repitieron otras contiendas entre los linajes de Sopuerta y Galdames. (…)

El 10 de Marzo de 1457 vino a Vizcaya el rey Enrique IV, juró los Fueros, mandando derribar gran número de torres para entorpecer las luchas banderizas. El día 26 de Agosto del año 1463 se confirmaron en la Junta General, congregada so el arbol de Guernica, en nombre de su alteza el rey de Castilla, los Fueros que ya personalmente había jurado, y el acuerdo de la Hermandad que las Villas y Tierra Llana, hecho para reprimir las banderías que tenían desolada a Vizcaya.” Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya. (…)

“En estos años el desasosiego público en Vizcaya se mantenía tanto en la Tierra Llana como en las Villas. En las primeras primordialmente por las luchas entre linajes, y en las Villas porque entendían sus privilegios más allá de su justo sentido. Hubo siempre diferencia esencial entre la Tierra Llana, compuesta por sus setenta y dos anteiglesias y las Villas y Ciudad, por lo tanto la existencia legal y la vida civil y política de una villa no era lo mismo que la del infanzonado o Tierra Llana de Vizcaya y como las ordenanzas reales de las Villas no eran los fueros del Señorío, tratando de poner orden en todo esto los Reyes Católicos comisionaron al licenciado Garci López de Chinchilla para que extendiera un Capitulado con las villas con objeto de mejorar el bienestar de todos.
Lo más sustancial del capitulado era la prohibición de la asistencia a las Juntas Generales de Guernica a las Villas si no eran expresamente convocadas. Esta prohibición desapareció por la Concordia de 1630 entre las villas y el infanzonado”. Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya. (…)

Finalmente el rey de Castilla Enrique IV, el Impotente, en 1463 atajó estas luchas, desmochando las casa-torres de los señores feudales o aitonen semeak a la tercera parte, es decir reduciéndolas por arriba para que no sirvieran de defensa . La torre o castillo de Torrezabal no fue una excepción, y poco después aparece en unas escrituras de 1654 “la casa-torre derruida de Torrezabal en el barrio Zabala” (A.D.F.B. Corregimiento 911/9).

Las conocidas como “Capitulaciones de Chinchilla” (1483-1487) pusieron punto final a las confrontaciones. En 1483 el Licenciado Garci López de Chinchilla, comisionado de los Reyes Católicos, logró que Bilbao aprobara 11 ordenanzas parecidas a las de Vitoria de 1476 por las que se prohibían y perseguían los “bandos”. Pedro de Abedaño y Juan Alonso de Mugika, cabecillas oñacinos y ganboínos respectivamente, fueron condenados a destierro a Andalucía, para allí luchar contra los musulmanes españoles durante varios años, después tuvieron que rendir vasallaje y pedir perdón al rey castellano.

La situación se prolongó realmente hasta la Concordia de 1630 cuando se produjo la paz definitiva, las 21 villas que tenía para entonces Bizkaia tomaron parte de las Juntas Generales encabezadas por la capital Bermeo, con asiento y voto primero por las villas, y en las mismas condiciones que las anteiglesias o Tierra Llana, encabezadas por la anteiglesia de Mundaka, con asiento y voto primero por de éstas . Es cuando Galdakano, volvió a ser una anteiglesia independiente de Bilbao.

“Yo, Diego Peres de Arvolancha, alcalde hordinario de esta noble villa de Vilbao, fago saber a vos, los fieles e vezinos de las anteyglesyas de sennora Santa María de Galdacano e sa Llorenti de Çaratano e San Juan de Vedia e Santa Maria Madalena de Arrigorriaga que soys de la juridicion e jusgado de la dicha villa de Vilbao: e para saber quantos fuegos ay en las dichas anteyglesias cunple que se haga reveyniento de los dichos fuegos. Fecha en Vilbao, a treynta y vn dias del mes de agosto de mil e quinientos e catorze annos.”

“Las villas de Vizcaya, como creación especial y propia de los señores, separadas de la foralidad vizcaína y con constituciones distintas de la Tierra Llana, dependían directamente de los reyes de Castilla, mientras eran señores de Vizcaya. Por eso se regían por cartas pueblas, y cuando lo dispuesto en estas era oscuro o no se encontraba ordenado, se regían por el Ordenamiento de Alcalá, no disfrutando del Fuero vizcaíno hasta que llegó la Concordia en 1630”. Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”.

La represión sobre los perdedores afectó por tanto directamente a Galdakano y a los descendientes de Sancho de Galdakano y Torrezabal fieles al reino baskón, desplazando el centro de poder hacia otras familias y anteiglesias más proclives a negociar la rendición con los invasores castellanos por intereses particulares ajenos a los generales del país.

El trasfondo de las guerras de banderizos, además del elemento de pertenencia a un reino u otro de un inicio, son: el control económico de ferrerías, tierras, bosques, puestos administrativos, etc., la caída de las rentas de los Señores feudales, así como una férrea oposición a la creación de nuevas villas muchas de ellas pobladas con extranjeros francos que disminuían el poder de los nobles y contra las que pelearon, como en la quema de la villa de Arrasate-Mondragón en 1448. La guerra entre banderizos no acabó hasta la invasión definitiva de todo el reino de Nabarra.

“Oinaz eta Ganboaren
errierta handia
ikusirik lur zelaia
jota dago mendia
…….
Mondragoe hartu dute
Oinaztarrek traizioz
Gero salduko Bizkaia
urrearen prezioz”
Gabriel Aresti

Arrasateko erreketaren kanta
(1448-XVI)

Por esto los oñecinos ycieron estos versos:

[G]aldidila Vnçueta ta Vergara.
[Ç]aldibarrec bere partea debala.
[Ar]amayo, suac erre açala.
[T]a sumi a[..]la Gurayarra,
Cerren ceuren jauna ezcencan empara.
Los ganboynos despues desta vatalla, conforme al vso de la tierra porq(ue) hubiese memoria de la muerte de Gomez G(onza)lez y q(ue) habia sido muerto por ellos con otros alg(un)os, cõpusieron estos versos:
Gomez andia çanarren,
An çan Presebal bere,
Bay Joanicote bere.
Madalenaan an ey dauça
Viola tronpeta bague.
Gomizec asco lagunic,
çabal arabaarric,
Guipuz hondo ederric,
Vizcaytar urduri gogoric.
Ez diaço bacarric,
Çe an daz Presebal ylic,
Juanicotegaz lagunduric,
Chibuluen ospe bagueric,
Ez urrun Maloguenic.
Y así segun este cantar fueron muertos estos en vn sitio q(ue) llama Maloguengo errequea.
Argui yçarrac urten dau
Çeruan goyan ostançean;
Bergararroc asi dira
Trajioe baten asmaçean,
Euroen artean dioela:
Erre deçagun Mondragoe.
Lasterreon sar gayteza[n]
Cantoeco çarçayqueran,
Aen bizarac ycara çirean
Armacaz ezin eguien legez eçer
Ganboarroc su emaytean
Asi dira, ta onegaz urten daude beralan
Oñeztar barruangoac
Çein erre ez citeçan.
Gomiz Gonsaluh bertan çan,
Beragaz Presebalen caltean
Joanicoc eta beste ascoc
Eudela parte bertan.
Oyn arroc çi[tu]an luma
0çaetaco jaun gazteac;
Laster baten ygaro çan
Vraz alde bestea[n].
Ama bereac esaeusan:
Semea, çer doc orrelan?
Çaurietan curadu eta,
ama, nagoçu oera.
Egun bein ur jarruta
Ganboar seme lasterra,
Are bere lasterrago
Abendañuje Motela.
Esquerric asco emayten deusat
Andra Santa Maiñ[ari]:
Bera axeyçat sartu eta
Esara bidaldu nau ni

Ibargüen-Cachopin-en eskuizkribua (XVI.mendekoa)

K. Mitxelena. Textos arcaicos Vascos, Madrid, 1960. pág. 82-84.


COROLARIO

“La libertad nacional es el primero de los derechos humanos y la condición de todos los demás. El Imperialismo es especie de totalitarismo”. Iñaki Aginaga.

“Los derechos, su esencia misma, tienen que ser ganados, y después de ganados, defendidos (…) El Estado será también anterior a la persona. Hoy un individuo que no pertenezca a ningún Estado no tiene derechos”. Ortega y Gasset.

"Los derechos, por humanos que sean, sólo existen en un Estado que haga de ellos derechos fundamentales, los ampare y por tanto los define jurídicamente" (JM Ripalda, filósofo).

“Usted tiene una patria: pero yo y cuantos desgraciados han nacido esclavos, ¿qué patria podemos tener? ¿Qué leyes nos protegen? Nosotros no las hacemos, no las ratificamos, nada absolutamente tenemos que ver con ellas; lo que hacen en cambio es esclavizarnos y subyugarnos”. H.Beecher Stowe “La Cabaña del Tío Tom”. 

“No es digno de ser libre el pueblo que sufre pacientemente la esclavitud. Mas el pueblo que tiene encadenado el cuerpo, pero libre y altivo el espíritu, es desgraciada víctima, pero no vil esclavo. (…) Para amar la libertad de la patria, es preciso odiar a muerte a quien la esclaviza” (Bizkaitarra nº 28, Areitz Orbelak, Sabino Arana).

Los bizkainos, como todos los baskones: somos nabarros, pues jamás hemos aceptado ni reconocido otro Estado que no fuera el que nosotros mismos nos dimos: el Estado de Nabarra. Su ocupación militar no nos convierte automáticamente en ciudadanos de otro Estado, pues para ello tendríamos que consentirlo, mientras esto no sea así, sólo somos un pueblo o nación con nuestro Estado militarmente ocupado .

La negación del Estado vasco, conocido históricamente como reino de Nabarra, y de su ocupación militar actual, hace que Francia y España no sean democracias, pues para que exista ese modelo político, es condición indispensable un acuerdo previo, aquel en el que todas las partes quieran conformar el mismo Estado y acepten el juego de mayorías para dirimir sus diferencias, todo lo demás, no es una democracia, sino justo todo lo contrario: un Estado totalitario. El Estado totalitario moderno se viste de Estado democrático para justificarse, pero sólo engaña al que quiere ser engañado

Los baskones nos autodeterminamos en Orreaga: creamos nuestro Estado, nuestro verdadero “Aberri eguna” fue el 15 de agosto del 778 y en el 824.






BIBLIOGRAFIA

1 "Los vascos" Julio Caro Baroja.
2 "Los vascos de ayer y hoy" Letamendia "Ortzi".
3"Síntesis de la historia del País Vasco" Martín de Ugalde.
4 "Euskal Zibilizazioa" Alfonso Martínez Lizardurikoa
5 "Carlismo y abolición foral" Idoia Estornés.
6 "Gran Atlas Histórico del Mundo Vasco", del periódico El Mundo.
7 "Historia de Euskal Herria (I)" José Luis Orella.
8 "Historia de Euskal Herria (II)" Xosé Estévez.
9 "Historia de Euskal Herria (III)" José María Lorenzo Espinosa.
10 "España eta Euskal Herriko historia" Mikel Dorronsoro.
11 "Los Vascos" Manuel Estomba.
12 "Las Juntas Generales del Señorío de Vizcaya" Francisco Sesmero.
13"Historia de Navarra, el Estado Vasco" Mikel Sorauren.
14 "Leyre, Panteón Real" Tomás Moral.
15 "El Fuero de Vizcaya" Adrián Celaya Ibarra.
16 "Aforados y no aforados en Bizkaia" Adrián Celaya Ibarra.
17 "La Navarra marítima" T. Urzainqui y J.Mª Olaizola.
18 "La leyenda de Jaun Zuria" Jon Juaristi.
19 “Sobre la historia y etnología vasca” Julio Caro Baroja.
20 "Orígenes de los Vascos, civilizaciones primitivas, albores históricos" B. Estornés Lasa.
21 "Orígenes de los Vascos, Romanización, Testimonio de la lengua" B. Estornés Lasa.
22 "Orígenes de los Vascos, Tomo III" B. Estornés Lasa.
23 "Orígenes de los Vascos, Tomo IV" B. Estornés Lasa.
24 "El libro negro del euskera" Joan Mari Torrealdai.
25 "Historia general del País Vasco I, época romana y Edad Media" Manex Goyhenetche
26 "La voluntaria conquista" Tomás Urzainqui.
27 "500 años de Hacienda Foral".
28 "Los Vascos y el mar" Julio Caro Baroja.
29 “Nafarroa: Iragana eta geroa” Iñaki Petxarroman.
30 “Diccionario histórico-político de Euskal Herria” Iñaki Egaña.
31 “Lingua navarrorum” Txillardegi.
32 “Atlas de Euskal Herria” Editorial Erein.
33 “Los Baskones y sus vecinos” Julio Caro Baroja.
34 “Baskoniana” Julio Caro Baroja.
35 “Navarra, historia del euskera” José María Jimeno Jurio.
36 “Euskara eta historia” Erlantz Urtasun.
37 “Historia general del País Vasco II” Manex Goyhenetche.
38 “Historia del País Vasco” Fernando García de Cortázar y José Mª Lorenzo Espinosa.
39 “Textos arcaicos vascos” Luis Mitxelena.
40 “Bizkaia” Bizkaiko Foru Aldundia.
41 “El príncipe” Maquiavelo.
42 “Humanismo y libertad en el Fuero de Bizkaia” Adrián Celaya Ibarra.
43 “Euskadi: aproximación política” Itzaga.
44 “¡Amayur...! Navarra pierde su independencia” Pedro Navascués de Alarcón.
45 “Compendio de la historia de Bizcaya” E.J. de Labayru y Fermín Herrán.
46 “Etnografía del Pueblo Vasco” Diputación Foral de Bizkaia.
47 “Navarra: 1512-1530” Pedro Esarte Muniain.
48 “Navarra, Gipuzkoa y el euskera” José María Jimeno Jurio.
49 “Lan Deia” resumen del boletín interno del sindicato ELA durante el franquismo.
50 “Recuperación del Estado propio” Tomás Urzainqui.
51 “Baskones” José María Pérez Bustero.
52 “Espainolak eta euskaldunak” José Azurmendi.
53 “El Estado autonómico” Eliseo Aja.
54 “Bizcaya por su independencia” Sabino Arana.
55 “Las Autonomías: historia de su configuración territorial” Eduardo Garrigós.
56 “Nabarra, Estado político de Baskonia” Anacleto Ortueta Azkuenaga.
57 “Navarra, sin fronteras impuestas” Tomás Urzainqui Mina.
58 “Arkelogia eta mintzaira, Indoeuropearren enigma” Colin Renfrew.
59 “Navarra es una colonia española y francesa” Jon Oria Oses.
60 “Erresuma” Nabarrako behin-behiniko gobernu-batzordea.
61 “La ciudad de los vascos” José Luis Orella Unzué.
62 “La Iglesia en Euskal Herria” Jesús Lezaun.
63 “Los Vascos” Wilhelm Freicher Von Humboldt.
64 “Kobie” antropología cultural, Diputación Foral de Bizkaia (8).
65 “Contestando al español Sánchez Albornoz” Jesús Basañez.
66 “Euskeraren galera Nafarroan (1587-1984)” E.Elgoibar, B.Zubizarreta, I.Gaminde.
67 “Iruñeko erresuma 925. urtera arte” Manuel Ilarri Zabala.
68 “La Alta Edad Media” Isaac Asimov..
69 “La lengua vasca” Koldo Mitxelena.
70 “Sobre la lengua vasca” Julio Caro Baroja.
71 “Los vascos y sus vecinos” Julio Caro Baroja.
72 “Sondeos históricos” Julio Caro Baroja.
73 “Historia de la España islámica” Montgomery Watt.
74 “La Institucionalización jurídica y política de Baskonia” Gurutz Jáuregui, José Castells y Xabier Iriondo.
75 “Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, a la luz de su historia” Andrés E. de Mañaricua.
76 “Revista internacional de los estudios vascos” Julio Urquijo.
77 “Toponimia vasca en la comarca de Belorado (Burgos)” Rufino Gómez Villar.
78 “Historia de la presencia del vascuence en la Rioja” José Juan Bautista Merino Urrutia.
79 “Toponimoa actual e histórica de los términos de Ezcaray, Valgañón, Zorraquín y Ojacastro (la Rioja)” Mª Isabel Blanco Marín.
80 “Onomástica vasca en la Rioja” Martín Mtz Sáez de Jubera y José María González Perujo.
81 “España invertabrada” José Ortega y Gasset.
82 “Templarios y Asesinos” James Wasserman.
83 “Nosotros los vascos” Gran Atlas, Edi. Lur
84 “Problemas vascos de ayer y hoy” Julio Caro Baroja.
85 “El euskara arcaico” Luis Nuñez Astrain.
86 “La rebelión de las masas” José Ortega y Gasset..
87 “Ordenanzas de la noble villa de Bilbao” Con licencia real, Año MDCCXXXXVII.
88 “Euskal deituren kronika” Marikita Tambourin.
89 “Laurosse, Diccionario de historia” RBA editores.
90 “Estudio histórico de Galdakao” Ayuntamiento de Galdakao.
91 “Galdakao: Alfred Nobel, la Dinamita, Tximelarre” Ana Julia Gómez.
92 “Ser o no ser vasco” Julio Caro Baroja.
93 “Historia de Euskal Herria, Tomo I” Rafael López, Joseba Agirreazkuenaga, Román Basurto, Rafael Mieza.
94 “Navarra Estado Europeo” Tomás Urzainqui.
95 “Julio César” Suetonio.
96 “Vasconia en el siglo XI: Reinando Sancho III, el Mayor, rey de Pamplona” Manex Goyhenetche, Roldán Jimeno, Aitor Pescador, Tomás Urzainqui.
97“Vizcaya, siglos VIII al XI, Los orígenes del Señorío”. Andrés E de Mañaricua.
98 “Historia de Euskal Herria, Tomo II” Rafael López, Joseba Agirreazkuenaga, Román Basurto, Rafael Mieza.
99 “La Alta Edad Media” Julio Valdeón.
100“Hispania, Romanos y Visigodos” Arturo Pérez Almoneguera.
101 “El camino del vascuence, Euskararen bidea-Bizkaiko adarra” Laminiturri.
102 “Colección documental de Sancho Garcés III, el Mayor, rey de Pamplona (1004-1035), Roldán Jimeno, Aitor Pescador.
103 “El poblamiento en el territorio alavés época romana” Eliseo Gil Zubillaga.
104 “Historia de la pareja en la Edad Media” Leah Otís-Cour.
105 “Historia de Euskal Herria, Tomo III” Julio Eyara, Federico de Zabala, Sebastián Irastorza, María Objeta, Isabel de Mugartegui, José Dueso.
106“Vasconia en el siglo XII, De Reino de Pamplona a Reino de Navarra” Pedro Esarte. Ed.Pamiela.
107 “Testimonios y argumento claves para la historia de Vizcaya” Gabriel Carretié.
108 “Apellidos vascos” Koldo Mitxelena.
109 “Mi lucha clandestina en Eta” Xabier Zumalde.
110 “Haria” revista editada por Nabarralde.
111 “Megalitoen zibilizazioa eta Euskal Hilarriak” Xabier Tximeno Intza.
112 “Enciclopedia de la Historia universal” El País, edit. Salvat.
113 “Crónicas de Bilbao y de Vizcaya” Manuel Montero.
114 “¿Dónde fue la Batalla de “Roncesvalles?” José Jimeno Jurio.
115 “Historia Universal: Los orígenes” El País, Salvat editores.
116 “El euskera en la Ribera de Navarra” Javier Sainz Peonzaga.
117 “Asedio a Fuenterravía y avasallamiento de Guipúzcoa (1635-1644)” Pedro Esarte Munain.
118 "Mito y realidad del Estado" Joaquín Hernández Callejas.
119 "Discurso sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres" Rousseu.
120 "Quién es quién en la historia de los vascos" Iñaki Egaña.
121 "Historia del País Vasco" (Siglos V-XV) Agustín Azkarate, Iñaki García Camino, José Antonio Munita, José Ángel Lema, Arsenio Dacosta, César González Mimguez, Jon Andoni Fernández de Larream José Ramón Díaz de Durana, Iñaki Bazán Díaz.
122 "Guía para la historia del País Vasco hasta el siglo IX" Alberto Pérez de Laborda.
123 “Orígenes" Xavier Peñalver
124 "Vizcaya en la Alta Edad Media" textos de: Luis C. de Valdeavellano, Luciano Serrano, Justo Pérez de Urbel, Andrés E. de Mañaricúa, Gregorio de Balparda, Julio Ortega Galindo, Claudio Sánchez Albornoz y Zacarías Vizcarra y Arana.
125 "Historia General de Euskalerria 476-824" Época Vascona Bernardo Estornés Lasa.
126 "La vía marítima en época antigua, agente de transformación en las tierras costeras entre Oiasso y el Divae" Milagros Esteban Delgado, Universidad de Deusto, Sociedad de Ciencias Aranzadi.
127 "Euskal Herriko historiaurrea" Xabier Peñalver y Mari José Noain.
128 "Santa María de Galdakao, Noticias referentes a su construcción" Amaia Aguirre/Xabier Valencia.
129 "Orígenes de Navarra y destino de Navarra. Trayectoria histórica de Vasconia" Claudio Sánchez Albornoz.
130 "Nafarroa historiaren hariak" Bixente Serrano Izko.
131 "El pasado histórico de Galdakao a través de su patrimonio" José Manuel Jiménez Sánchezy Javier Ortiz Lejarza.
132 "Historia de España Antigua y Media" Luis Suárez Fernández.
133 "Vizcaya Monumental" Manuel Basas.
134 "Bizkaia puntatik puntara" Diputación Foral de Bizkaia.
135 "De la antigüedad universal de vascuence" Aita Larramendi.
136 "Origen de la nación vascongada y de su lengua" Perochegui.
137 "Galdakao, Etxebarri Zaratamo" Fernando Malo.
138 "Toponimia de Etxebarri" Asier Bidart.
139 "Orígenes de cristianismo en la tierra de los vascones" Roldán Jimeno.
140 “El hombre prehistórico en el País Vasco” J.M. Barandiaran.
141 “Vasconia” Federico Krutwig.
142 “Vizcaya medieval” Andrés de Mañaricua.
143 “Pueblo y Poder” Joseba Ariznabarreta.
144 “La cerámica medieval en el País Vasco (s.VIII-XIII)” José Luis Solaun Bustinza.
145 “Euskaldunak eta espainolak” J.Azurmendi.
146 “Navarra, castillos que defendieron el reino, Sancho III Tomo II” Iñaki Sagredo.
147 “El arte gótico” Gonzalo M. Borrás.
148 “Diccionario de apellidos vascos” N. Nabarte.
149“El arte de la Alta Edad Media” Isidro Bango.
150 “La España Imperial” Henry Kamen.
151 “Navarra o cuando los vascos tenían rey” Pierres Nabaritz.
152 “Etxea” Diputación Foral de Bizkaia.
153 “Libro Blanco del euskara” Euskaltzaindia.
154 “Historia General del País Vasco, Edad Antigua” Manuel Agud.
155 “De mare vasconum” Miguel Laburu.
156 “La Navarra Occidental, la frontera del mar Tomo III” Iñaki Sagredo.
157 “Balmaseda” Fernando Morente.
158 “Historia General del País Vasco III, Edad Media” Caro Baroja y otros.
159 “Infanzones navarros” Pedro Esarte Munain.
160 “Arte popular Vasco” L.P. Peña-Santiago.
161 “Ortega y Gasset” Colección Grandes Pensadores (El Mundo).
162 “Represión y reparto del Estado navarro” Pedro Esarte.
163 “Historia General del País Vasco Tomo IV” Carlos Clavería.
164 “Castillos que defendieron el reino Tomo I” Iñaki Sagredo Garde.
165 “Historia del Arte Vasco I” Juan Plazaola
166 “Historia del País Vasco Tomo V” Ignacio Arocena y J.Caro Baroja
167 “La Edad de Hierro, los vascones y sus vecinos” Xabier Peñalver
168 “Ocho siglos de Romanización, del Nervión a los Pirineos” Alberto Pérez de Laborda
169 “La península ibérica en los comienzos de su Historia” Antonio García Bellido



ANEXO SEÑORES DE BIZKAIA


SEÑORES DE BIZKAIA
Casa de Haro
Señor de Bizkaia Inicio del mandato Fin del mandato
Iñigo López Ezquerra (a Castilla 1076) 1040 1077
Lope Iñiguez 1077 1093
Diego López I de Haro "el blanco" (1108 Nab.) 1093 1124
Lope Díaz I de Haro “el de Nájera” (sólo desde 1134 Castilla) 1124 1170
Diego López II de Haro "el bueno y malo" (1117-83 y 1201-06 Nab.) 1173-98? 1214
Lope Díaz II de Haro "Cabeza Brava" 1214 1236
Diego López III de Haro (tb a Nab. breve) 1236 1254
Lope Díaz III de Haro (tb. Nab. 1255 de niño) 1254 1288
Diego López IV de Haro "el joven" (unido a Nab. y Aragón) 1288 1289
María I Díaz de Haro "la buena" 1289 1295
Enrique de Castilla "el Senador" 1294 1295
Diego López V de Haro "el Intruso" 1295 1310
María II Díaz de Haro 1310 1322
Juan el Tuerto 1322 1326
María II Díaz de Haro "la buena" (vuelve tras la prematura muerte de su hijo)

Orígenes de la Casa de Guevara
AUÑAMENDI
Orígenes de la Casa de Guevara. Son varias las hipótesis que, sobre el origen de la Casa de Guevara, se han manejado, sobre todo, por los clásicos antes citados. Según unos (Jiménez de Rada, Zurita, A. de Cartagena, Pérez de Ayala) provendrían de los Reyes de Bretaña, bien por línea directa, bien por el casamiento que con la heredera de los señoríos de Guevara y Oñate (de la estirpe de estos reyes) efectuó el padre de D. Ladrón. Según otros (García de Salazar, Garibay y Salazar y Castro) su origen estaría en los Velas de León, los traidores y matadores del Conde castellano García Sánchez (1029). Sin embargo, la actual crítica histórica de las fuentes documentales permite diferenciar ambas familias (quizá emparentadas, como Jaurgain indica); por ello, desechando su mítico origen bretón, se puede iniciar la genealogía de esta familia en D. Orbita Aznárez o D. Vela Aznar, tenente de Guipúzcoa por el rey de Navarra en el siglo XI, progenitor de la llamada estirpe de los Ladrón.
a) Los Ladrón, magnates en la Corte Navarra (siglos XI-XII).
D. Orbita o Vela Aznárez, Sr. de Guipúzcoa hacia 1054-1080. Emparentado, según Balparda, con familias de magnates navarros de origen guipuzcoano o alavés, es el más antiguo ascendiente documentalmente comprobado de la Casa de Guevara. El y sus descendientes, hasta fines del siglo XII, representan el partido pronavarrista enfrentado a Castilla y su representante, la Casa de Llodio. Fueron sus hijos: D. Lope Velaz, caballerizo (1071-1074) y mayordomo (1075-1076) de Sancho el de Peñalén, y D. Enneco Velaz.

Enneco Veilaz o Iñigo Vélez. A quien se atribuía la fundación de la Casa de Guevara en Alava. Tenente en Echauri (1096-1107), murió en el cerco de Bayona (1131), durante la expedición de Alfonso el Batallador a Laburdi. Su importancia en el reino nos la descubre el que en el becerro de Irache se calende un documento por este hecho. La tradición le quiere casado con D.ª Mayor Ladrón (heredera de Oñate y Guevara =vid. supra=). Fueron sus hijos: D. Ladrón, que sigue; D. Lope Iñiguez, tenente de Tafalla y Sr. de la Bureba, documentado entre 1113-1142 y casado con D.ª M.ª de Lehet; y Fortún, Sr. de Marcilla (1135) y Caparroso (1136).
Conde Don Ladrón Iñíguez. Sr. de Guipúzcoa, Alava y Vizcaya en 1124-36 y 1140-55. Uno de los principales magnates navarros de su época: denominado (quizá en razón de su casamiento), incluso "Princeps navarrorum", atribuyéndosele una importante influencia para que se eligiera a García Ramírez el Restaurador como Rey de Navarra (1134). En setiembre de 1136 Alfonso VII de Castilla le hizo gobernador de Viguera. Algo después de febrero de 1140 se le vuelve a ver en sus dominios de Aibar (Nav.). En 1143 una escritura nos revela que el patronato de San Miguel de Aralar era desempeñado mano a mano por el rey de Navarra y D. Ladrón. Se le atribuía el apócrifo de 1149 de fundación del mayorazgo de Oñate, junto con su mujer Teresa (a la que hacían hija del Vzc. de Soule y Mauleon). Parece que casó con D.ª Elvira de Monzón, hermana de García Ramírez el Restaurador. Fueron sus hijos: D. Vela Ladrón, que sigue; D. Lope Ladrón, Sr. de Aibar (1141-42) y Alférez de Navarra (1158), padre de Diego López, Sr. de Alava y Guipúzcoa (1179/81-1187) (a quien Jaurgain hace progenitor de la casa de Mendoza); y, posiblemente, un D. Pedro Ladrón, Sr. de Javier (1171), Sangüesa (1184-88), Guipúzcoa-Aitzorroz (1194), etc., padre de D. Ladrón, quien en 1217 empeñó el Castillo de Javier a Sancho el Fuerte por 2.100 maravedises alfonsíes de oro.

Conde D. Vela Ladrón. Sr. de Vizcaya y Guipúzcoa en 1138-40 y 1155-1174, en sucesión paterna. Murió en 1174. Figura también como ricohombre castellano, en la Corte de Alfonso VIII. La tradición le reputa casado con una hija natural de García Ramírez el Restaurador: D.ª Sancha García, de la que tuvo a Pedro Vélez de Guevara, que seguirá; Juan Vélez de Guevara, Sr. de Alava y Guipúzcoa en sucesión paterna (1174-1177/79), a quien hacen algunos padre de su hermano Pedro: problema de difícil solución por la carencia de documentos. Parece casó con una señora del linaje de Azagra, Sra. de Arázuri. Fue su hija D.ª Teresa Iváñez, mujer de Fernando Ruiz de Azagra, Sr. de Albarracín; y el tercer hijo de D. Vela: D. Iñigo Vélez, celebrado por Lope García de Salazar en sus "Bienandanças...". Casado con D.ª Urraca González de Mendoza, se amancebó con otra. Su cuñado, D. Lope González de Mendoza le exigió la devolución de la dote, especialmente un cuerno "vocina que era mucho famada". La negativa del Guevara origina la batalla de Arrato, en la que D. Irugo queda vencedor. Abusando de su victoria, descabeza a D. Lope González, mandando poner su braguero en el mercado de Vitoria. Pero años después, el hijo del Mendoza, ya crecido, lo reta a duelo; gritando que "No so yo ome para morir escondido"; D. Iñigo monta a caballo, pero al salir del zaguán se mata, al pegarse con la cabeza contra el dintel de la puerta. Así lo cuenta García de Salazar; todo ello ocurriría en las últimas décadas del siglo XII.
b) Epoca oscura, de progresivo afianzamiento de la familia en tierra alavesa. Fines del siglo XII y 1.ª mitad del XIII. La constituyen una serie de generaciones de difícil precisión, pero que, apurando mucho la crítica y comparación de fuentes, nos quedan tal cual siguen.

D. Pero Vélez. Hijo de D. Vela Ladrón, Sr. de Vizcaya y Guipúzcoa, fue Sr. del castillo de Malvecin, en la frontera castellana, a cuyo asedio y toma asistió (1174). La tradición le quiere casado en dos ocasiones: primero con D.ª María Alvarez, y en segundas nupcias con D.ª M.ª Sánchez de Salcedo, Sra. de Ulibarri-Gamboa, e hija de Sancho García de Salcedo, Sr. de Ayala. Por lo que este matrimonio significaría de enraizamiento profundo de los Ladrón en tierra alavesa, podríamos suponer con fundadas razones de verosimilitud que en épocas de D. Pedro Vélez o de sus más inmediatos antecesores o sucesores, se asientan los Ladrón en tierras de Guevara y obtienen el señorío de Oñate. Tuvo D. Pedro Vélez dos hijos (uno con cada mujer), reseñados en todas las crónicas. De la primera tuvo a D. Ladrón, a quien nos atreveremos a denominar Sr. de Guevara y Oñate, y de la segunda a Sancho Pérez, Sr. de Gamboa y cabeza de la casa de Gamboa, por haberlo heredado sus padres en tierras de la madre. Aparte de éstos, se le atribuyen a D. Pedro Vélez por hijos a: Martín Pérez, a quien su padre heredó en Avendaño (?); Pedro Ladrón, también heredado en Aragón; y Fernando Ladrón "fijo menor", Merino de Castilla.
D. Ladrón de Guevara. Sr. de Guevara y Oñate. Partidario en 1200 de la anexión a Castilla, sirvió al rey de Aragón y casó con la cuñada de Jaime I el Conquistador, D.ª Leonor Gil de Vidaurre, de quien tuvo a: Juan Vélez, que sigue; D. Ladrón o Iñigo, comendador de Aceca en la Orden de Stgo.; y D. Pedro Ladrón de Vidaurre, heredado por sus padres en Aragón, donde dejó descendencia.
D. Juan Vélez de Guevara. "Finó mucho mancebo" en el cerco de Andújar (1224) en vida de su padre, por lo que no se le heredó. Había casado con Urraca Núñez de Guzmán, hija de Nuño Pérez de Guzmán, Sr. de la Casa de Guzmán. Tuvo por hijos a: Vela Ladrón, que sigue; D. Nuño Iváñez, que se halló en la conquista de Sevilla (1248), ciudad en la que murió en 1252, habiendo casado con Teresa Ruiz de Rojas; Ladrón de Guevara e Iñigo Vélez de Guzmán, que acompañaron a Teobaldo II a la Cruzada (1270-1271); y Pedro Ladrón, muerto en 1276


1326 1333
Casa de Ladrón de Gebara
Señor de Bizkaia Inicio del mandato Fin del mandato
Ladrón Iñiguez 1124 1136
Bela Ladrón (muerte) 1136 1143
Ladrón Iñiguez ( 1143 1155
Bela Ladrón

1155 1174
Casa de Borgoña
Señor de Bizkaia Inicio del mandato Fin del mandato
Alfonso XI de Castilla 1333 1334
Casa de Haro
Señor de Bizkaia Inicio del mandato Fin del mandato
María Díaz II de Haro y Juan Núñez de Lara 1334 1350
Casa de Lara
Señor de Bizkaia Inicio del mandato Fin del mandato
Nuño de Haro y Lara 1350 1355
Juana de Haro y Lara 1355 1359
Casa de Trastámara
Señor de Bizkaia Inicio del mandato Fin del mandato
Tello de Castilla 1359 1369?
Juan I de Castilla 1369? 1379
Existen 3 sagas de señores de Bizkaia:
La primera, la apócrifa, que arranca de Andeca y termina en don Zenón.
Segunda, la Zuriana, desde Lope Fortún “Zuria” y serían 5. Nos llegan envueltos en leyendas pero documentados.
Según Lope García de Salazar, hubo cinco señores de Bizkaia antes de los primeros señores que se pueden considerar históricos, que fueron:
Lope Fortun (Jaun Zuria), de Mundaka, según Ibargüen que lo identifica con Jaun Zuria por su blancura:
Munio López (909-920), también llamado Momo, Munso o Nunso López, hijo del anterior, se caso con Belasquita, hija de Sancho I Garces rey de Pamplona.
Ínigo López Esquira (920-965), apodado "el Zurdo", o lo que es lo mismo Ezkerra, hermanastro del anterior;
Lope II Iñiguez (965-1011), también llamado Lope Díaz "el Lindo", hijo del anterior, casó con una señora castellana, Elvira Bermúdez;
Sancho López (1011-1016), hijo del anterior.
Algunos historiadores opinan que fueron 6 y no 5 los señores anteriores a los históricos. Según esta hipótesis, a Sancho López le sucedió su hermano, que también se llamaba Iñigo López (1016-1040), y de ahí la confusión. Este Iñigo López sería a su vez abuelo materno de Iñigo Esquirra, siendo su padre Lope Velásquez, señor de Colindres.
La tercera saga la relación de señores de Bizkaia está perfectamente documentada y empieza con Enecco Lopiz “Ezkerra” como aparece en los documentos originales, cuya grafía impuesta por los historiadores será Iñigo López “Ezquerra.



LA CASA DE HARO
Lope Iñiguez
Lope Iñiguez (1050-1093), segundo señor de Bizkaia sucediendo a su padre Iñigo López “Ezkerra”. Su primera aparición en la documentación medieval fue en el año 1063 en el Monasterio de San Prudencio de Monte Laturce, confirmando como tenente en Nájera.
En 1076, junto con su padre, su suegro, y otros magnates, juró fidelidad al rey Alfonso VI de León, tras el fratricidio del rey nabarra Sancho el de Peñalén (1076). En ese mismo año, se hizo cargo de las tenencias de Alaba, Bizkaia y Guipúzcoa, mientras que el gobierno de las tierras riojanas fue encomenda al conde García Ordóñez, yerno del asesinado Sancho el de Peñalén. En 1085 participó en la conquista de Toledo. Contrajo matrimonio antes de 1069 con Ticlo Díaz, hija de Diego Álvarez de Oca. Los hijos de este matrimonio fueron:
Diego López I de Haro “el Blanco” (repoblador de Haro)
Iñigo López “Ezkerra” era tenente desde 1073 de Bilibio, castillo en las afueras en las Conchas de Haro, pero tomaron el apellido de Haro al haberle sido concedido a Diego López I (1093-1124) el señorío de la villa de Haro por parte de Alfonso VI de León que repobló en su zona de Villabona. Aunque la primera aparición de la incorporación del topónimo a su apellido se ha encontrado en una escritura de 1117, en la cual aparece su hijo Lope Díaz con la siguiente mención "Donus Didacus Lópiz de Faro".
Alfonso I “el Batallador”, rey de Nabarra y conde de Aragón, recuperó La Rioja para Nabarra en 1109 que habría caído en manos castellanas tras la conjura de 1076 (por tanto, ocupación de 31 años, o quizás simple cambio de señor por los Haro), nombrando como tenentes a nobles nabarros. En Haro intentó sitiar a Diego López, aunque parece que llegaron a un acuerdo sin llegar a tomar la población. Diego contribuyó con sus mesnadas en las guerras contra los musulmanes.
Pero, en 1113 Alfonso I el Batallador sustituyó a Diego López en la tenencia de Nájera (por entonces, la principal ciudad de la actual región de La Rioja) y nombró en su lugar a Fortún Garcés Cajal, uno de los más fieles magnates del rey nabarro, que mantuvo el señorío de La Rioja hasta 1134.
Sin embargo, cinco años más tarde, en 1118 cuando Castilla intenta tomar de nuevo La Rioja, Diego López combatió en la hueste de Alfonso I el Batallador al lado de fuerzas gasconas y nabarras en la conquista de Zaragoza, que capitulaba el 18 de diciembre de aquel mismo año. Hasta 1123 las relaciones de Diego López de Haro, por entonces señor de Bizkaia y de Alaba, con Alfonso I el Batallador fueron buenas.
Hacia comienzos de 1124 comenzó Diego López I junto a Ladrón Iñiguez, una revuelta contra su señor el rey de Nabarra, que se extendió por Alaba y el norte de Burgos. Alfonso I contraatacó afianzando su autoridad en Logroño, y desde allí debió recabar el apoyo de uno de los nobles aragoneses de mayor rango, Fortún Garcés Cajal, señor de Nájera.
En agosto de 1124, seguramente tras haber tomado Haro, Alfonso I dominó Pangua (condado de Trebiño) y amenazaba Salinas de Añana (entonces llamado Valle Salado), Término y Valdegovía, que constituían las bases del poder de Ladrón Iñiguez y Diego López. No se conoce el final de la campaña, pero todo indica que acabó con victoria de Alfonso I, quien en septiembre ya estaba en la Extremadura turolense. Tras este conflicto, el Batallador impuso su dominio en su frontera occidental de Alaba, Bizkaia, norte de Burgos y La Rioja. Quizá Diego López muriese en el transcurso de esta guerra, pues no hay más menciones a él desde 1124. Tras su muerte el actual territorio de Bizkaia continuaba en manos de Alfonso el Batallador.
Más tarde aparecería Ladrón Iñiguez como señor de Alaba y Bizkaia y como vasallo de Alfonso I acudió a la movilización de la hueste del rey convocada para asediar Bayona (1130-1131) junto a sus hermanos Lope Íñiguez y Fortún Íñiguez. Por tanto, los siguientes “Haro” no poseerán el señorío de Bizkaia hasta su conquista entre 1199 (las Enkartaciones probablemente en 1173, al menos en parte).

A partir de Diego López de Haro I “el Bueno”, tercer señor de Bizkaia, se modificó EL ESCUDO de su casa, añadiéndose a los primitivos lobos de sable en campo de plata, por alusión al nombre «Lope». Los corderos atravesados en las bocas de los lobos en alusión a su participación en la batalla de las Navas de Tolosa (1212, Diego López II “el bueno o el malo”) y la bordura con aspas de San Andrés la toma de Baeza (1227, su hijo Lope Díaz II de Haro “Cabeza Brava”).
Lope Díaz I de Haro “el de Nájera” (primero en denominarse “de Haro” y en residir en Nájera)
Lope Díaz I de Haro (hacia 1110 – 1170), cuarto en usar el título “señor de Bizkaia” de la familia de los Haro entre los años 1124 y 1170. En realidad, el señorío estará en manos de los Ladrón de Gebara, dentro del reino de Nabarra.
En 1130 se asentó con toda su familia en la villa de Nájera, donde residirían también sus sucesores del señorío de Bizkaia, hasta María Díaz de Haro I.
Como su padre, siguió apoyando a Alfonso el Batallador hasta que este murió (1134), momento en el que Alfonso VII de León y Castilla hijastro de Alfonso e hijo de Alfonso VI y Urraca, se consideró con derecho a la sucesión. Tras la muerte de Alfonso I de Nabarra en 1134 sin descendencia, Lope, junto con otros nobles, tomaron el señorío de Nájera para entregárselo a Alfonso VII, rey de León. Como recompensa Alfonso de León le concedió el título de conde y le confirmó en el señorío de la villa de Haro. Fue titulado alférez Real, como aparece desde 1158.
Sin embargo, el resto de la Nabarra Occidental siguió en manos de los Ladrón de Gebara, incluido Bizkaia, fieles al rey de Nabarra Sancho Ramírez “el Restaurador”.
Tras la muerte de Alfonso VII, Lope siguió sirviendo a sus sucesores los reyes castellano-leoneses; primero a Sancho “el Deseado” y solo un año después a Alfonso VIII de Castilla, hijo del anterior el cual tenía solo tres años cuando ocupó el trono.
En 1163 aprovechando la minoría de edad de Alfonso VIII, Sancho VI el Sabio recuperó gran parte del territorio riojano, quedando Logroño, Entrena, Navarrete, Ausejo, Autol, Quel y Resa en manos nabarras. A Lope como gobernador de La Rioja le tocaría enfrentarse a las huestes nabarras en 1163 y 1167, y posteriormente a su heredero en el cargo, su yerno Pedro Rodríguez de Lara en 1174.
Acuñó una moneda llamada Lobis o Lobres, en referencia a los lobos símbolo de su linaje que figuraban en ella. Falleció en 1170 y fue enterrado en el claustro de los caballeros del monasterio de Santa María la Real de Nájera.
Diego López II de Haro “el Bueno” o también “el Malo”
El primero de su familia que usó el apellido Haro.
Diego López II de Haro dicho “el Bueno” o también “el Malo” (1162 -1214). Hijo de Lope Díaz I de Haro, conde de Nájera (a. 1126-1170) y de la condesa Aldonza Rodríguez. Fue un magnate de primera importancia en el Reino de Castilla durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) y tomó parte de la invasión del señorío de Bizkaia, del condado de Durango y del resto de la Nabarra Occidental.
Desempeñó un papel decisivo en el ascenso del linaje Haro así que en la construcción de la identidad nobiliaria de este grupo, que iba a dominar la sociedad política castellana, y después castellano-leonesa, durante todo el siglo XIII. Una lucha de propaganda alrededor de este personaje clave entre sus sucesores y la monarquía en un momento de graves disturbios políticos condujo, a finales del siglo XIII, a la elaboración de una imagen negra y de una leyenda dorada, que acabaron en la elaboración de sus apodos opuestos.
Entre 1179 y 1183, se exilió por primera vez en Nabarra. Volvió a la corte castellana en posición de fuerza, obteniendo el oficio de alférez, uno de los dos más prestigiosos con el de mayordomo mayor. Su primer exilio le permitió obtener del rey los territorios que había gobernado su padre, e invadidos a Nabarra, La Rioja, Castilla la Vieja y Trasmiera (no así Bizkaia que seguía dentro del reino baskón de Nabarra). Obtuvo además las tenencias de la Bureba y de Asturias de Santillana del Mar.
Volvió a enfrentarse al rey castellano y después de su segundo exilio, extendió todavía más su zona de poder en el nordeste del reino de Castilla y lo usurpado a Nabarra, llegando a gobernar «de Almazán hasta el mar» (1196).
Al mando de la retaguardia, participó en la Batalla de Alarcos contra los Almohades en 1195 que perdió estrepitosamente Castilla, cayendo en desgracia. Le apartó el soberano a partir de 1199, cuando le quitó el oficio de alférez para provecho del conde Álvaro Núñez de Lara. Diego López se exilió una tercera vez entre 1201 y 1206, pasando al servicio de Nabarra.
Ante esta situación Alfonso VIII invadió de nuevo Nabarra con ayuda de Alfonso IX de León y puso bajo asedio a Estella-Lizarra, que era donde se encontraba Diego atacando al rey aragónes Pedro II, pero tras un largo asedio no consiguió rendir la plaza. Diego pidió asilo a Aragón pero Pedro II se lo denegó. Diego López pasó al reino moro de Valencia, desde donde atacó desairado al aragonés. Finalmente se reconcilió con Alfonso VIII de Castilla. Se había vuelto Diego imprescindible para el soberano castellano. Este, en su primer testamento de 1204, reconoció que le había perjudicado e intentó enmendar estos actos por su desmesurada reacción. Cuando Diego López decidió volver en Castilla, en 1206, Alfonso VIII puso de nuevo su confianza en él como alférez real.
En 1204, para incitarle a volver en Castilla, Alfonso VIII le reconoció el gobierno de la totalidad de Bizkaia. Ese acto marcó quizás la conversión definitiva del territorio en un feudo inalienable a la familia que iba a constituir la base de poder de los Haro en el siglo XIII.
Los reiterados exilios y este titulo, contribuyeron al mito del «feudo independiente» de Bizkaia que alimentó las controversias entre los fueristas y posteriormente por el nacionalismo vasco.
En la Navas de Tolosa 1212, al frente de las tropas castellanas estaba el traidor Diego López de Haro II y su hijo Lope Díaz I “Cabeza Brava”, donde el pérfido y reciente Señor de Bizkaia, se resarció de la derrota que sufrió contra los musulmanes en Alarcós de 1195. Antes de entrar en combate le dijo su hijo: "Te pido como a un padre y a un señor que no hagas que me llamen hijo de traidor, y recuperes la prez que perdiste en la batalla de Alarcos". La respuesta del padre fue: "Os han de llamar hijo de puta, pero no hijo de traidor" (aludiendo a que su esposa lo abandonó).
Diego López I gobernó Castilla la Vieja a partir de 1210, Santillana del Mar en 1211 y Alaba en 1213. Fue enterrado en el claustro del monasterio de Santa María la Real de Nájera en 1214.
Lope Díaz II de Haro “Cabeza Brava”
Lope Díaz II de Haro, Cabeza Brava (hacia 1170 – 1236), sexto señor de Bizkaia entre los años 1214 y 1236. Combatió con su padre en la Batalla de Las Navas de Tolosa, así como con muchas expediciones contra los moros en Andalucía, siendo la más importante la toma de Baeza en 1227 y fue apodado conquistador de Baeza, después de la cual se incorporó la Cruz de San Andrés al escudo de Bizkaia. Dio título de villa a Plentzia sin éxito. Participó en todas las disputas palaciegas castellanas. Contrajo matrimonio con Urraca Alfonso, hija del rey Don Alfonso IX de León.
Tuvo otros tres hijos con Toda de Santa Gadea, señora muy noble y principal del linaje de los Salcedos señores de Aiala. Una hija de este matrimonio, Mencía López de Haro, fue reina de Portugal al casarse con el rey Sancho II de Portugal.
Fue enterrado en el panteón real de Nájera junto a su abuelo, su padre y su hijo.
Diego López III de Haro
Diego López III de Haro (¿? – Baños de Rioja, 1254), séptimo señor de Bizkaia entre los años 1236 y 1254. Fue hijo de Lope Díaz II de Haro, señor de Bizkaia y de Urraca Alfonso de León, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León, y señor de Bizkaia entre los años 1236 y 1254.
En los primeros años sirvió con fidelidad al rey San Fernando, el cual no le confirmó en los terrenos que gobernaba, pero quitándole su feudo de La Rioja y dejándole Castilla la Vieja. Diego no acató esta decisión rebelándose contra el rey en varias ocasiones, consiguiendo posteriormente su perdón. Se mantuvo a su lado hasta su fallecimiento, tras el cual llegó al trono Alfonso X el Sabio con quien Diego López continuó en su posición. Peleándose con el rey castellano, Diego se desnaturalizó o lo que es lo mismo, ejerció su derecho de negar la obediencia al rey (era un derecho que reconocía la legislación de la Edad Media a los señores feudales), buscando otro señor, que sería el rey de Nabarra.
Estuvo casado con doña Constanza de Bearne y de su matrimonio tuvo cuatro hijos: Don Lope Díaz III de Haro, que le sucedió en el Señorío de Bizkaia, don Diego López V de Haro “el Intruso”, que también lo ocupó, doña Urraca Díaz de Haro, que casó con su primo segundo Fernán Ruiz de Castro y doña Teresa Díaz de Haro, que se casó con don Juan Núñez de Lara el Viejo, a cuya descendencia vino a parar el Señorío bizkaíno. Fue enterrado en el panteón real de Santa María de Nájera.
Lope Díaz III de Haro
Lope Díaz III de Haro (¿? – Alfaro, 1288), octavo señor de Bizkaia entre los años 1254 y 1288. Sucedió a su padre en el Señorío de Bizkaia siendo todavía menor de edad. Se puso al comienzo bajo las órdenes del rey de Nabarra, Lope fue llevado por sus tutores a Estella en 1255 para ofrecer igualmente sus servicios al rey nabarro.
Más adelante se reconcilió con el rey de Castilla, logrando que éste le confirmase los privilegios sobre Haro que su padre había perdido y siendo armado caballero por Fernando de la Cerda, primogénito de Alfonso X.
El día 21 de abril de 1282 fue destituido del reino don Alfonso X el Sabio, y nombrado rey de Castilla don Sancho, que estaba casado con una hermana de la mujer de don Lope Díaz III de Haro, por lo cual el señor de Bizkaia era cohermano político del rey don Sancho. Esto dio a Lope un gran poder, que unido a su desmedida ambición provocó muchos problemas al rey, siendo nombrado mayordomo real, canciller y alférez Mayor, y siéndole devuelto el señorío de Haro y el gobierno de la región desde Burgos al Cantábrico.
El 8 de junio de 1288 Lope Díaz se hallaba en Alfaro y discutió por cuestiones de castillos y mujeres con Sancho IV. Agriada la discusión, Sancho ordenó que apresasen a Lope de Haro y fue entonces cuando Lope Díaz arremetió contra el rey con un cuchillo a lo que un caballero del rey le cortó la mano derecha con un mandoble y dos golpes de maza acabaron con su vida.
Diego López IV de Haro
Diego López IV de Haro (¿? – 1289), noveno señor de Bizkaia entre los años 1288 y 1289. Con la muerte de su padre comenzaron los enfrentamientos entre Bizkaia y Castilla. Diego López se unió a Nabarra y Aragón para combatir a don Sancho y reconocer como rey de Castilla a Alfonso de la Cerda.
La cosa se le complicaba ya que varios pueblos fueron cayendo en manos de don Sancho, entre ellos Labastida, Orduña y Balmaseda. En esto, Bizkaia respondió al llamamiento de don Diego y se armaron sus casas fuertes y castillos, apellidándole por señor de la tierra bizkaína. Finalmente Sancho ocupó Bizkaia. La muerte de Diego López IV sin hijos hizo que su herencia fuese disputada.
Diego López V de Haro “el intruso”
Diego López V de Haro (hacia 1250 – 1310), apodado el Intruso y hermano de Lope Díaz III de Haro y Constanza del Beárn. Por parte materna fueron sus abuelos Guillermo II de Bearne, vizconde de Bearne, y su esposa, Garsenda de Provenza.
Señor de Bizkaia entre los años 1295 y 1310. En 25 de abril de 1295, muere don Sancho el Bravo y aprovechándose don Diego López de Haro V de los disturbios de la Corte en la minoría de Fernando IV, entró en Bizkaia y la tomó sin resistencia sin que se le pudiera oponer la legítima señora de Bizkaia doña María Díaz I de Haro, porque su marido el infante don Juan se hallaba todavía en prisión desde la catástrofe de Alfaro (donde muriese Lope Díaz III de Haro).
Al quedar libre el infante don Juan, intentó conseguir que le devolvieran el Señorío y al no conseguirlo, se unió a otros descontentos, para luchar contra la reina regente María de Molina, que fue defendida por Diego López de Haro V.
Don Diego López de Haro V convirtió la aldea marítima de Begoña llamada “puerto de Bilbao” en villa el 15 de junio de 1300.
En marzo de 1307, Diego López llega a un acuerdo con María Díaz de Haro para que esta fuese su sucesora a su muerte. A principios de 1307, mientras el rey, la reina María de Molina, y el infante Juan se dirigían a Valladolid, tuvieron conocimiento de que el papa Clemente V reconocía la validez del juramento prestado por el infante Juan y por su esposa en 1300 de renunciar al señorío de Bizkaia, por lo que el infante debería atenerse a él, o bien responder al pleito interpuesto contra él por el señor de Bizkaia. En febrero de 1307 se intentó resolver el pleito sobre el señorío de Bizkaia, acordando que Diego López V de Haro conservase la propiedad del señorío de Bizkaia en tanto durase su vida, pero que a su muerte, el señorío pasase a ser de María II Díaz de Haro, a excepción de Orduña y Balmaseda, que serían entregadas a Lope Díaz de Haro, su hijo, quien también recibiría Miranda de Ebro y Villalba de Losa de manos del rey. En Lerma, donde se hallaba María II Díaz de Haro, el infante Juan, Juan Núñez de Lara el Menor, Diego López V de Haro, y Lope Díaz de Haro, hijo de este último, acordándose que prestasen homenaje en Bizkaia como futura señora a María II Díaz de Haro, al tiempo que se hacía lo mismo en los castillos que recibiría Lope Díaz de Haro.
En marzo de 1307 reunidas las Juntas Generales del señorío de Bizkaia en Aretxabalaga, Diego el Intruso reconoció a María como legítima heredera del señorío, pidiendo que fuese aceptada como señora de Bizkaia a su muerte, lo que ocurrió en 1309.
Como continuaba la guerra contra los moros, Diego López de Haro V estaba acompañando al rey Fernando IV, durante el sitio de Algeciras, donde Diego murió en los primeros días de enero de 1310 El cadáver de Diego López V de Haro fue llevado a la ciudad de Burgos, donde recibió sepultura en el desaparecido monasterio de San Francisco de Burgos junto a su esposa castellana.
María Díaz I de Haro
María Díaz I de Haro (¿? – 3 de noviembre de 1342). Señora de Bizkaia entre los años 1310 a 1322 y 1326 a 1334. Casada con el infante don Juan o Juan de Castilla "el de Tarifa", el 10 de enero de 1287, tuvo a Lope, que murió joven, a María segunda señora de Bizkaia, que casó con Juan Núñez de Lara III y a Juan de Haro (m. 1326).
Continuaban las escaramuzas entre los linajes del país y María Díaz de Haro se retiró por una temporada de los negocios públicos, dejando a su hijo Juan al cargo del Señorío. Tras ser asesinado su hijo Juan, por orden de Alfonso XI, María Díaz abandonó a Castilla. Alfonso XI intentó apoderarse del Señorío de Bizkaia, y aparentó conseguirlo mañosamente por mediación de Garcilaso de la Vega, que visitó a doña María, pero el derecho de ésta quedó en pie.
Durante su mandato se legitima la carta de fundación de Bilbao (1310) y se fundan las villas de Portugalete en 1322; Lekeitio en 1325 y Ondarroa, en 1327.
En 1322, ya viuda, fundó el convento de dominicas de Valencia de Campos, tomando los hábitos en el monasterio de Santa María de la Consolación de Perales donde se retiró, dejando como sucesor a su hijo Juan de Haro el Tuerto.
Juan de Haro “el Tuerto”
Juan de Haro, el Tuerto (¿? – 1326). Señor de Bizkaia entre los años 1322 y 1326. Fue padre de María Díaz II de Haro.
Juan de Haro heredó las posesiones de sus padres y contrajo matrimonio con Isabel de Portugal y Manuel, hija del infante Alfonso de Portugal, y nieta del rey Alfonso III de Portugal. Fue asesinado en Toro en 1326 por orden de Alfonso XI “el Justiciero”, rey de Castilla y León, por sus pretensiones de extender sus influencias al acordar la boda con la nieta del rey de Aragón, lo cual obligó a María Díaz de Haro I a salir de su retiro conventual para volver a ponerse al frente del Señorío.
Aunque el rey Alfonso XI de Castilla intentó comprar los derechos de posesión del señorío de Bizkaia, María se negó a venderlos, volviendo a estar frente del señorío. En 1334 renunció de nuevo, esta vez a favor de su nieta María Díaz II de Haro, hija de Juan el Tuerto y de Isabel de Portugal y Manuel.
María Díaz II de Haro
María Díaz II de Haro hija (¿? – 1350). Hija de Don Juan el Tuerto y de Isabel de Portugal. Señora de Bizkaia entre los años 1334 y 1349. Fue su esposo Juan Núñez de Lara IV. Al comienzo de su señorío, intentó de nuevo Alfonso XI arrebatárselo, declarándose una verdadera guerra civil entre castellanos y bizkaínos, y como al rey y a Juan Núñez de Lara les convenía la paz, llegaron a un acuerdo y Alfonso cejó en su empeño.
Durante la primera parte del reinado de Alfonso XI “el Justiciero” de Castilla, el esposo de María II, Juan Núñez de Lara, reclamó en su nombre las propiedades que habían pertenecido a su padre, guerreando contra el rey en varias ocasiones, hasta su reconciliación definitiva con el monarca, después de que éste le hubiera sitiado y vencido en la ciudad de Lerma. Después de la paz acordada entre su esposo y el rey, María Díaz de Haro y su esposo convivieron pacíficamente con el soberano castellano-leonés, que les ratificó la posesión del señorío de Bizkaia, al tiempo que se comprometía a no usar el título de señor de Bizkaia, algo que había hecho desde 1332.
El 16 de septiembre de 1348 murió, poco después de dar a luz a su hijo Nuño. Al fallecer, continuó con el Señorío de Bizkaia su marido, Juan Núñez de Lara que falleció en 1350. El cadáver de María Díaz II de Haro recibió sepultura en el Convento de San Francisco de Palencia
Nuño Díaz de Haro y Lara
Señor de Lara y Bizkaia (1350-1355). Fue nombrado señor de Bizkaia en 1350, con 2 años de edad, pero falleció dos años después, en 1352. Fue sepultado en la capilla de San Juan Bautista de la desaparecida iglesia de Santa María de la Atalaya de Bermeo donde murió, demolida en el siglo XVIII.
En esto el rey don Pedro intentó apoderarse del niño don Nuño, pero los bizkaínos le ampararon poniéndole a salvo con la señora que le criaba llamada doña Mencía, no sin que el rey le persiguiese hasta Santa Gadea. Murió a la edad de 5 años.
Juana Núñez de Haro y Lara y Don Tello
Juana Núñez de Haro y Lara (1353-1359), XV Señora de Lara y Bizkaia, hermana del anterior y la primogénita. Contrajo matrimonio con el infante Tello de Castilla en 1354, hijo natural de Alfonso XI “el Justiciero”. Juana fue asesinada en Sevilla a los 24 años de edad en 1359, durante la guerra civil entre sus cuñados Pedro I el Cruel y Enrique II reyes de Castilla, por orden de Pedro I el Cruel.
Isabel Núñez de Haro y Lara
Señora de Lara y Bizkaia (1359-1361), sucedió a su hermana en la posesión del señorío de Bizkaia pero apenas ocupó. Contrajo matrimonio en 1354 con el infante Juan de Aragón, hijo de Alfonso IV el Benigno, rey de Aragón. Señor consorte de Bizkaia por su matrimonio con Isabel de Lara, fue asesinado por orden de su primo Pedro I el Cruel, rey de Castilla y León, en Bilbao, junto a su esposa la Señora de Bizkaia y de Lara.
Don Tello de Castilla
Esposo de Juana Núñez de Lara, siguió siendo co-señor de Bizkaia, fundó las villas de Markina (1355), Elorrio (1356) y como señor las de Gernika y Gerrikaiz (1366), hasta su muerte en 1369.
Tello de Castilla a ser Señor de Bizkaia y testó en 1368 y en 1370. En su último testamento legó Bizkaia y Balmaseda a la mujer de su hermano el rey Enrique II de Castilla, Juana Manuela, hija de la hermana de Lope Díaz de Haro III y al infante don Juan (que dio carta de villa Errigoiti en 1376, la última de Bizkaia).
El título de señor de Bizkaia no pasará a la corona castellana hasta 1378. El paso del título de señor de Bizkaia fue una cuestión de herencias, pero el señorío ya formaba parte de la corona castellana desde la ocupación militar de la Nabarra Occidental de 1200 pese a las continuas rebeldías de los señores de Bizkaia contra la corona de Castilla que les llevó a integrarse en Nabarra durante varios años pero de forma temporal, hasta que el ejército castellano entró en tierras bizkaínas y puso fin a la situación. Así fue como desapareció la figura del señor de Bizkaia y empezó a ejercer como tal el rey de Castilla, figura lejana para el pueblo.
LABAYRU “Compendio de la historia de Bizcaya”: De cómo el señorío de Vizcaya se incorporó a la Corona de Castilla en tiempos de Don Juan I. (1370-1390).
Acabada la línea derecha de los Señores de Vizcaya con la muerte de don Tello y de su esposa doña Juana, sin que hubiesen dejado sucesión, heredó el Señorío de Vizcaya y Lara el infante don Juan, hijo primogénito del rey don Enrique II y de la reina doña Juana Manuela, quinta nieta de doña Teresa Díaz de Haro, hermana de don Lope Díaz de Haro IV (hija de la señora de Bizkaia Juana Núñez de Haro y Lara), en virtud de cuyo derecho le pertenecía el Señorío a dicho infante.
El 20 de Diciembre de 1371 pasó a Vizcaya el infante don Juan a tomar posesión del Señorío y a jurar sus fueros, y a principios del año siguiente confirmó los privilegios de Bilbao, Portugalete, Ermua, Lekeitio, Munditibar y principalmente Tabira de Durango, cuyo documento parece nueva carta-puebla por la importancia de las gracias concedidas.
En Vizcaya la situación era de perpetua inquietud por las luchas de los banderizos. (…)
El rey don Enrique, padre del infante, murió el 30 de Mayo de 1378, siendo el infante don Juan, ya Señor de Vizcaya, proclamado rey de Castilla y León en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, donde había muerto su padre. (…)
Es interesante señalar este documento histórico en el que los reyes de Castilla, por primera vez, añaden a sus títulos el de Señores de Vizcaya. Fue dado el privilegio en la ciudad de Segovia a 15 días de Mayo de 1382, y la transcripción literal del párrafo que se menciona es la siguiente:
“Por ende nos acatando todo esto queremos que sepan por este nuestro privilegio, o por el traslado del signado de Escribano publico sacado con autoridad de Juez, o de Alcalde todos los homes que agora son, o seran de aquí adelante, como nos don Juan por la gracia de Dios Rey de Castilla, de Leon, de Toledo, de Galicia, de Sevilla de Cordoba, de Murcia, de Jaen, del Algarbe; de Algeciras, e Señor de Lara e de Vizcaya, e de Molina, regnante en uno con mio fijo primero heredero de los nuestros regnos de Castilla e de Leon...::: por ende damos a vos e facemos merced del Monesterio de Begoña, que es en el término de Bilbao; e damos bos por juro de heredad para agora, e para siempre jamas con todas las rentas, e derechos, e otras cosas cualesquier que al dicho Monesterio pertenecen....”

LOS BELA, LADRÓN DE GEBARA, señores legítimos de Bizkaia 1124-1200
Ladrón Íñiguez “Ladrón de Nabarra I
Ladrón Íñiguez (fallecido en 1155) denominado «Ladrón de Nabarra» y en sus escritos como princeps nabarrorum (príncipe de los nabarros), fue un noble del Reino de Nabarra en la época de los reyes Alfonso I de Aragón (1104 - 1134), García Ramírez (1134-1150) y Sancho VI el Sabio (1150-1194). También se le conoce históricamente como Ladrón Iñiguez de Gebara, por ser señor de Gebara en Alaba. Aparece como el hombre de más prestigio después del rey García Ramírez.
Perteneciente a la familia de los Vela, era hijo del caballero Iñigo Vela (Enneco Begila), y de la noble Nabarra doña Mayor Ladrón. El conde Ladrón controló el condado de Alaba en tenencia desde 1125 o 1130, y en ocasiones también el señorío de Bizkaia y Gipuzkoa. Fue, además, tenente de Aibar, Leguín y Ugart.
En 1124 se rebeló contra Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, pero tras ser derrotado, se reconcilió con él y aparece a partir de 1125 como tenente de Alaba y Estíbaliz, y poco después disfruta de la honor de las fortalezas de Salinas de Añana, Falces y Haro.
En 1130, recuperó la confianza del rey, hasta convertirse en la principal figura de los territorios que habían detentado Diego López I de Haro y su familia. Como vasallo de Alfonso I acudió a la movilización de la hueste del rey convocada para asediar Bayona (1130-1131) junto a sus hermanos Lope Íñiguez y Fortún Íñiguez.
En 1136, Alfonso VII de Castilla invadió las tierras Nabarras de Alaba, y llegó hasta la comarca de Estella, donde era tenente el conde Ladrón, quien cayó prisionero y se vio obligado a prestar juramento a Alfonso VII. En septiembre del mismo año, el rey Alfonso VII le concedió la tenencia de Viguera en la Rioja. Sin embargo, el rey García Ramírez “el Restaurador” de Nabarra no rompió con la familia del conde, pues los hijos de Ladrón, pasaron a gobernar las mismas tenencias que su padre.
En la corte castellana se consideró siempre como caballero nabarro, de ahí que se refiera al mismo como Ladrón de Nabarra, y, años después, su hija sea mencionado también como Bela de Nabarra. De este modo, se explica que Ladrón regresase al reino pamplonés y fuera asignado en sus tenencias (1140), habiendo un año antes, ostentando las tenencias de Aibar y Leguín. También había ostentado la tenencia de Inzura (Ameskoa Baja).
En 1150, figura como señor de Alaba, y bajo el reinado de Sancho VI, se le vuelve a mencionar como tenente de Aibar. Sus hijos Vela (o Bela) y Lope, son mencionados en 1135 como testigos, después de su padre y los reyes García y Margarita.
Vela Ladrón “Bela de Nabarra”
Vela Ladrón I (1115-1174) fue un noble del Reino de Nabarra en la época de Sancho VI el Sabio. Era Hijo de Ladrón Iñiguez y de la infanta de Nabarra Elvira. Solía firmar sus documentos como conde Vela de Nabarra. Fue conde de Alaba, Gipuzkoa y Bizkaia. Casó en 1155 con Sancha Garcés, hija del rey nabarro García V Ramírez “el Restaurador”.
Durante la ofensiva de 1173 de Castilla Alfonso VIII de Castilla sustituyó a Vela Ladrón y devolvió el señorío de Bizkaia a Diego López II de Haro, perteneciente a la familia noble que se habían demostrado reiteradamente procastellana.