ALBERTO SANTANA EXPLICA MEJOR SU HIPÓTESIS

ALBERTO SANTANA EXPLICA MEJOR SU HIPÓTESIS

Aitzol Altuna Enzunza


Respuesta de Alberto Santana a un bloguero el 3 de octubre de 2016, el cual le pide que resuma mejor la hipótesis que presenta en el documental “Una historia de Vasconia: La euskaldunización tardía” (http://macizodelgorbea.blogspot.com.es/2016/10/elorriaga-y-la-euskaldunizacion-tardia.html)

Alberto Santana explica que él no habla en su documental de “Las tesis invasionistas o de coerción impositiva por parte de gentes exteriores al actual País Vasco occidental para explicar la difusión del euskera tuvieron sus defensores en el siglo XX, pero hoy están siendo muy cuestionadas”, sino que “El programa plantea una aculturación de la población local (que ni inmigra, ni es sustituida, ni desaparece) promovida por grupos de élite dominante, que copian formas de vestir, armamento, rituales funerarios y... posiblemente el idioma de otras gentes instaladas en la antigua Aquitania”.

Es decir, hoy hablamos euskera porque en el siglo VI a nuestras élites del sur les resultó muy atractivo al oírlo de gentes aquitanas y ver su superioridad tecnológica. A esto Santana le llama “euskaldunización tardía” pero no “vasconización tardía”, porque no hubo desplazamiento de población. Santana reduce el euskera aquitano al territorio que va desde el valle Arán y el nacimiento del río Garona, hasta el occidente pirenaico pero sin llegar a la costa, es decir, tampoco acepta que el euskera se hablase en las llanadas de Gascuña o en la costa vasca de Lapurdi.

¿Qué hablábamos entonces en todo el sur pirenaico al comienzo de la Edad Media? Según Alberto Santana hablábamos latín o si no un desconocido idioma romance, frente a un desconocido idioma celta que habríamos hablado antes de la llegada de los romanos. Entonces, pese a hablar el idioma de toda manifestación científica y cultural europea hasta el siglo XVII, de la administración en general y de la Iglesia Católica en particular, el latín (o una corrupción del mismo), a nuestros antepasados les resultó más atractivo el euskera del Pirineo de Aquitania y abandonaron el latín o un idioma romance para hablar el idioma euskérico de estas gentes que, se supone, les resultaría mucho más culto (es una pena que Santana no nos aporte prueba alguna).

Es más, tampoco los vascones protorromanos hablarían para entonces euskera o muy poco y resume el historiador bilbaíno: “Así que nos queda el siguiente trabalenguas: el euskera arcaico superviviente de los aquitanos fue adoptado por las élites neo-vasconas de Navarra (sic.), olvidando su propio protoeuskera, si este todavía se mantenía en uso (sic.), y creando un nuevo "euskera común" en torno a la ciudad episcopal de Pamplona, y difundiendo esta nueva lengua hacia las élites locales de los pueblos del Oeste y el Sur en varias oleadas”.

Esta tesis tiene muchos problemas insalvables, pero frente a la “vasconización tardía” la nueva “euskadunización tardía” añade otro más importante si cabe: no se conoce en el mundo ni en la historia un ejemplo en el cual un Pueblo deja de hablar voluntariamente su idioma “sin coerción”.  

EL MENSAJE ENTERO DE SANTANA:

Estimado Alberto Santana:

Estaba pensando en la "vasconización tardía". Si la población portadora del euskera llegó desde un territorio al norte de los Pirineos a otro territorio al sur de los Pirineos, más o menos a lo que es Navarra hoy en día, donde según los historiadores romanos estaban asentados los Vascones, ¿no está mal puesto el nombre de "vasconización"? ¿no debería ser "aquitanización", ya que los romanos ese nombre les pusieron a los que hablaban en euskera antiguo en ese territorio?

"Hola Juan Manuel. En este asunto que me preguntas, la precisión en el lenguaje es crucial, porque puede evitar muchos malentendidos interesados. No estoy muy seguro de haberlo conseguido en el programa. Resulta que en ningún momento hablo de la supuesta "vasconización tardía", que es lo que algunos injustamente me han achacado. El programa se titula, a posta, "la euskaldunización tardía" y habla sobre la difusión de la lengua vasca, no sobre la invasión de los vascones o aquitanos. Las tesis invasionistas o de coerción impositiva por parte de gentes exteriores al actual País Vasco occidental para explicar la difusión del euskera tuvieron sus defensores en el siglo XX, pero hoy están siendo muy cuestionadas. Yo, desde luego, no las comparto. El programa plantea una aculturación de la población local (que ni inmigra, ni es sustituida, ni desaparece) promovida por grupos de élite dominante, que copian formas de vestir, armamento, rituales funerarios y... posiblemente el idioma de otras gentes instaladas en la antigua Aquitania."

A estas gentes autóctonas de Navarra, Álava, Bizkaia que adoptan modas aquitanas es a las que las fuentes medievales visigodas del siglo VI y VII llaman "los vascones", pero ¡atención!!! ¡No son los mismos vascones del siglo I antes de Cristo que habían conocido los romanos!!! Es una coincidencia de nombre inventada por intelectuales que no les conocen directamente y tal vez sería bueno, para evitar confusiones, empezar a llamarles los "neo-vascones", aunque no sé si esto la lía más. La expansión del euskera hacia occidente se produce sobre unas tierras en las que las evidencias de que se hubiera hablado alguna lengua euskara anteriormente -antes de los romanos- son muy tenues y donde, sin embargo, hay huellas de un sustrato lingüístico celta anterior al latín. Esta hipótesis casa bastante bien con la convicción de los lingüístas desde mediados del siglo XX de que los diferentes euskalkis o dialectos del euskera no son pervivencias de unos pueblos prerromanos con hablas diferenciados, sino que proceden todos de un solo tronco o "euskera común" que se creó después de la caída del Imperio Romano y que pudo difundirse aprovechando el vacío de poder y la pérdida de prestigio que sufrió el latín al no tener a una administración o un ejército potente que la respaldase. Por el contrario, los francos eran un poder en alza y un modelo a imitar en formas de vestir, armamento y costumbres rituales públicas.

Las poblaciones del sur de los Pirineos, enfrentadas frecuentemente a los visigodos, tenían contacto con sus vecinos aquitanos, que a pesar de estar bajo dominio franco habían conservado su variante propia del euskera, y pudieron adoptar, por emulación y contacto imitativo entre las élites, algunas de sus manifestaciones culturales más atractivas, incluyendo no solo el idioma, sino tal vez hasta el catolicismo, en oposición al cristianismo arriano de los visigodos. Así que nos queda el siguiente trabalenguas: el euskera arcaico superviviente de los aquitanos fue adoptado por las élites neo-vasconas de Navarra, olvidando su propio protoeuskera, si este todavía se mantenía en uso, y creando un nuevo "euskera común" en torno a la ciudad episcopal de Pamplona, y difundiendo esta nueva lengua hacia las élites locales de los pueblos del Oeste y el Sur en varias oleadas, en tierras donde no hay rastros importantes de que se hablara antiguamente, y acompañándolo de un kit de elementos de prestigio que los arqueólogos encuentran sobre todo en las tumbas de hombres armados”.