LA DEFENSA DEL REINO NABARRO DE BIZKAIA (MALMASÍN 2008)

LA DEFENSA DEL REINO NABARRO EN BIZKAIA

Aitzol Altuna, Bizkaia (Estado de Nabarra)

En el siglo XII los caminos comerciales más importantes de Bizkaia transcurrían por los cordales de las montañas, los cuales estaban jalonados por fortalezas o castillos nabarros en los pasos altos pero no muy elevados y de relativo fácil acceso, por lo que se veían menos afectados por la niebla y eran magníficos oteaderos del territorio. Contaban, normalmente, con ermitas a media ladera que marcaban los caminos y resultaban lugares apropiados para el descanso y rezo del viajero.

Las rutas comerciales del pescado en escabeche, salazón o fresco, de las poblaciones nabarras costeras como Ondarroa, Lekeitio o Bermeo, se hacían por los puertos de Urkiola, Orduña o Altube hacia los santuarios de Estibaliz (cercano a Vitoria-Gasteiz) o a San Millán de la Cogolla en La Rioja (Reino de Nabarra).
Este último monasterio, por ejemplo, poseía ermitas y tierras en Bermeo, Axpe de Busturia, así como la ermita y tierras de San Martín de Amatza en Iurreta para su abastecimiento de pescado. A la vuelta, la recua de mulas, traía productos de La Rioja, Ribera Nabarra o Castilla, especialmente trigo y vino.

En la cima del monte Malmasín (Arrigorriaga), existía un estratégico castillo nabarro que controlaba la concurrencia de los caminos Bermeo-Gernika-Muxika-Larrabetzu-Galdakano por Etxebarri y Castro Urdiales-Balmaseda-Bilbao, que una vez unidos, se dirigían hacia la importante villa nabarra de Vitoria-Gasteiz y la meseta, bien por Orduña o bien por Altube. Además, la bajada de Malmasín, contaba a media ladera con la ermita más antigua de Bizkaia, la de Abrisketa del siglo XI.

Existían otros castillos de control comercial y militar del señorío de Bizkaia, como el de Ereñozar (desde donde se divisaba todo Urdaibai), Gaztelumendi (en el monte Bizkargi, controlaría la bajada Morga-Larrabetzu y parte del Txorierri), Untzueta (Orozko y el puerto de Altube) o el castillo que controlaría el paso del Alto Deba a Vitoria y Alaba por Arlaban, cerca de Leintz-Gatzaga en Aitzorrotz, que entonces pertenecía al señorío de Bizkaia, y otros.

En el condado de Durango, inserto en el señorío de Bizkaia, en Astxiki, cerca de su cima, un castillo nabarro controlaría la comarca y el principal camino del señorío, el que desde Bermeo conducía a la villa de Durango fundada por Sancho VI el Sabio, donde, por el paso estratégico del puerto de Urkiola, continuaría hacia los grandes monasterios del interior del reino vasco. En Astxiki se han encontrado 2 monedas del conquistador de la Nabarra Occidental Alfonso VIII (1154-1218), 41 puntas de flecha que por su tipología (sin alas) son de finales del siglo XII, así como restos de 4 espadas cortas o scramax, usadas habitualmente por el ejército nabarro.

El castillo de Zarragoitxi, quizás el alcázar de los señores de Bizkaia, controlaría Bermeo desde el alto, así como todos los caminos que salían y llegaban a la que fue capital bizkaina hasta el siglo XVII.
Gaztelugatxe, también en Bermeo, sería un castillo de control naval, pues la fuerza naval de Nabarra era ya importante. Los marinos nabarros navegaban por todo el mundo conocido antes de la conquista inglesa y castellana de la Nabarra marítima, como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela en el siglo XII. Además, Nabarra poseía un poderío militar naval considerable, demostrado en las luchas contra ingleses o normandos.

La defensa del reino en Bizkaia se complementaría con las villas amuralladas, como la documentada de Durango, junto con poblaciones que seguramente ya tendría ese rango con Nabarra, como Bermeo, Bilbao y otras que entonces quedaban fuera del señorío, como Orduña o Balmaseda.

Muchas iglesias bizkainas tendrían a finales del siglo XII funciones defensivas, al ser en ese período de las pocas construcciones de piedra, como la iglesia Andra Mari de Galdakano, frente a la preponderancia de un armazón de madera anterior. La introducción desde Leire por Sancho III el Mayor en el año 1025 de la orden cluniense venida de Francia, trae al reino nabarro y a la Península Ibérica en general, el estilo lombardo, después englobado dentro del románico, origen de la mayoría de las anteiglesias bizkainas durante los siglos XI y sobre todo XII, y que agrupaban entorno a ellas a una población hasta entonces dispersa.

Toda Bizkaia estaría estructurada además por las casa torre de pequeños señores emparentados en linajes que se alzarían por su rey a “la llamada del apellido”. La escasa población bizkaina de finales del siglo XII, haría de esta maraña de casas torre, iglesias y castillos, una forma efectiva de control del territorio.

Por el Oeste, las Enkartaciones, que no pertenecían al señorío de Bizkaia, serían la primera línea de choque en caso de intento de conquista, el castillo De la Piedra de Zalla o el de Balmaseda sobre un alto, que controlaría la villa y la vía Pisorica que venía desde Castro, tendrían el mismo origen, el control y la defensa de las tierras enkartadas. El río Ibaizabal y los valles que se esconden tras él (Txorierri y Uribe), conformarían una segunda línea, para, finalmente, esconder Bizkaia una tercera línea de defensa, los montes y nabarros del duranguesado con mojón en Amorebieta-Etxano y la tenencia de Aitzorrotz.

El Sur bizkaino estaría bien guardado, pues antes las tropas castellanas tendrían que sortear la maraña de castillos y casas torres del condado alabés, con los Mendoza y Gebara a la cabeza, y con poderosas villas fortificadas como Vitoria-Gasteiz, con importantes castillos como el de Trebiño (que nunca fue conquistado), o poblaciones como la de Salvatierra-Agurain, además de otros bastiones de la defensa del reino como Guardia de Nabarra (hoy sólo Laguardia), que no sería conquistada por Castilla hasta 1460, junto con toda la Sonsierra Nabarra, origen de la Rioja alabesa.

La señal de guerra vendría dada desde los montes bocineros y la orden de levantarse en armas correría como la pólvora por todo el señorío, en pocos minutos no habría rincón de Bizkaia que no supiera de la invasión extranjera.

Lejos de la imagen pastoril y montaraz que se quiere dar de la Nabarra Occidental, ésta era interesante económicamente por poseer numerosos bosques, por sus puertos, artesanos constructores de barcos, buenos pescadores y marinos, también por sus mineros, canteros y paños de reconocido prestigio (como los de la villa nabarra de Durango), pero además ya existía una protoindustria ferrona alto medieval que era mucho más importante de lo que se pensaba y que hacía de la Nabarra Occidental y Marítima una comarca política y económicamente estratégica para nuestro Estado.
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“El político que ignore la historia puede ir dedicándose a cualquier otra cosa, no a la Política” Winston Churchill.

“Los vascos fuimos capaces de constituir un Estado que no es otro que el Estado europeo de Nabarra, objetivo político imposible de alcanzar sin contar con un elevado nivel de desarrollo en todos los órdenes.
Con ello, marcamos formalmente el territorio donde habían vivido nuestros antepasados y confirmamos nuestra decisión de seguir habitando en él, así como nuestros descendientes.
Sólo así, con aquella organización, con aquella institucionalización moderna, constantemente actualizada, se puede comprender que todavía exista el Pueblo Nabarro, que no haya desaparecido, que su cultura y su “Lingua Nabarrorum”, aunque tocadas, todavía se mantengan vivas.

Hemos tenido y seguimos teniendo los peores vecinos que podían tocar... Es el imperialismo hispano-francés con todas sus malas artes, maniobras e intrigas de todo tipo, rematadas por invasiones militares, quienes han ocupado nuestro territorio, reduciéndonos a la condición de inquilinos en precario con la pretensión de anular nuestra autoestima, nuestra voluntad, exigiéndonos, por si todo esto fuera poco, la colaboración necesaria para consumar sus perversas estrategias que no son otras que la desaparición del Pueblo Nabarro... ¡Sacarnos de la historia!... Desgraciadamente, claro está, con buenos resultados, como es bien notorio... ¡¡Pero no lo han conseguido!!... Todavía existimos... y, aquí mismo presentamos una buena muestra.

Con esta claridad, los aquí presentes tenemos decidido vivir en este tierra, con este pueblo, participando en su gobernación propia, autóctona, y no porque sea grande o pequeña, bonita o fea, de primera o segunda fila, sino lisa y llanamente por ser nuestra” (Kepa Anabitarte, 15 de agosto, Orreaga, Askatasun Eguna ).

“Si tanto afirmáis que estas tierras son vuestras..., ¿dónde están vuestras historias?”

SOMOS NABARROS PORQUE NUNCA HEMOS RENUNCIADO A SERLO
Y PORQUE NO QUEREMOS SER OTRA COSA.
LOS PRESENTES MOSTRAMOS AQUÍ Y HOY NUESTRA FIDELIDAD A NUESTRO ESTADO DE NABARRA Y RECHAZAMOS SER OTRA COSA QUE NO SEA NABARROS.