LA COSTA VASCA A LA LLEGADA DE LOS ROMANOS (I)

LA COSTA VASCA A LA LLEGADA DE LOS ROMANOS (I)
Aitzol Altuna Enzunza


“El hombre es un animal social. Por mucho que retrodevanemos el ovillo del tiempo siempre topamos con grupos, pero nunca con individuos aislados y solitarios. Bandas, linajes, clanes, tribus, castas, ciudades, estamentos, reinos, territorios feudales, imperios, iglesias, repúblicas, ligas o federaciones, clases, naciones, estados....., agrupaciones sociales con otra denominación y estructura, comunidades o asociaciones, en definitiva, pueblos, -solos o coaligados- unidades sociales básicas, agentes efectivos de organización social y cultura, de cuanto positivo y negativo para la humanidad ha acaecido en el tiempo.

Se trata indefectiblemente de conjuntos humanos organizados, inmediatamente conscientes de su identidad, nómadas o sedentarios pero, en cualquier caso, adscritos a un territorio (estable o coyuntural) que consideran de uso exclusivo y que satisfacen sus deseos o necesidades mediante el empleo de recursos y energías que controlan directa o indirectamente”.

“Pueblo y poder” Joseba Ariznabarreta, capitulo primero.


El pueblo vasco llamado por los romanos como Karistio o Karieta dominaba toda la comarca de habla bizkaína actual: desde el río Nervión hasta el río Deba en Gipuzkoa y el norte de Alaba hasta Trebiño, con ciudades como Veleia (Iruña de Alaba), Zuazo y Armentia (Suesation), además de otras en la costa .

Las recientes excavaciones en Busturia (en la costa bizkaína), demuestran que ya en el solutrense (hace 19.000 años), los habitantes de esas tierras se desplazaban en verano hasta Trebiño a acechar las manadas de herbívoros que se reunían en aquellos verdes prados, ya que se han encontrado piezas de silex de Trebiño en esas excavaciones de Busturia.

Hay quien cree indoeuropeos prerromanos los nombres de los ríos Deba o Nervión. En realidad Ptolomeo escribe “Nerua” o “Nerva”, emperador romano del s.I que construyó el foro a la diosa romana de la sabiduría y de la guerra, “Minerva”, en Roma. Es más creíble que sean nombres traídos por los romanos, pues no se ha encontrado resto alguno de asentamiento indoeuropeo a cientos de kilómetros a la redonda (habría que irse hasta el Ebro), ni existen restos de luchas que desplacen a la población autóctona que lo justifiquen hasta los asentamientos romanos en la costa y desembocaduras de ríos.

Del mismo modo, nombres como Lezama, Beizama, Zegama, Aldama, Ulzama etc., tendrían que ser revisados (se consideran también indoeuropeos), ya que son topónimos totalmente aislados frente a los masivos vascos que los rodean. Algunos podrían ser una forma de dar nombres de lugar a un “fundi” mediante un término vasco con un sufijo equivalente al latín ”-anus” (mencionado por Julio Baroja), trasformando “-ana” en “-ama”, pues existen sus equivalentes Lezana, Bezana o Aldana. Pero puede que sean simplemente topónimos vascos: “Leza=vallado” “ama”=principal o “inicio” (J.Dueso )y así cabe una traducción vasca en todos ellos: Ulzama=presa en el desfiladero, Bei-zama=prado de vascas, Aldama=ladera pedregosa etc.(N.Nabarte Iraola “Diccionario de apellidos vascos”).

La falta de asentimientos o restos no autóctonos en todo Bizkaia, Gipuzkoa y Lapurdi, pese a todas las catas arqueológicas, no se puede obviar en cualquier teoría prehistórica, pues los restos arqueológicos son datos irrefutables, tanto como la falta de ellos.

El otro pueblo vasco que habitaba la actual Bizkaia a la llegada de los romanos, eran el autrigón. Serían tierras autrigonas las Enkartaciones bizkaínas, en Alaba la frontera estaría en la Valdegobia autrigona (Valle de Gaubea o Gaubia), también serían autrigones los habitantes de la llamada Castilla Vetula o Vieja, por tanto del río Nervión hasta el río Ansón (Laredo) o más allá (Beranga-Santoña), donde harían frontera con los cántabros (que a su vez por occidente irían hasta el río Sella).
Por el sur serían autrigones los habitantes de la Bureba burgalesa hasta los montes de Oca (a 15 Km al norte de Burgos capital) y la parte occidental de La Rioja, hasta la sierra de la Demanda, fronteras todas ellas después del reino de Pamplona o Navarra.

El autrigón es uno de los pueblos vascos más extensos e importantes. Estrabón llama a este pueblo "al(l)otrigues" y Floro "Autrigonas". La última mención histórica de este nombre es del Cronógrafo del año 354. En la Alta Edad Media, en estas tierras autrigonas surgirá el romance castellano .

Los bardulos -otro de esos pueblos-, irían desde el río Deba al Urumea y como una lengua de tierra hasta Trebiño, territorio coincidente con el dialecto gipuzkoano.

En la actual provincia de Alaba vivirían por tanto los caristios, bardulos y autrigones, que harían frontera en Uda-Trebiño (de ahí el nombre de Trifinium).

Sería el de los baskones uno de las pueblos vascos más poderosos, su territorio costero iría del río Urumea al Bidasoa en Gipuzkoa y por la costa hacia el norte abarcaría todo Lapurdi hasta Baiona cuando menos (subtribu de los “lapurdenses” ), donde empezarían los aquitanos.

El nombre de "Aquitania" probablemente viene del pueblo principal, los "Ausco" o “Ausko” (la “c” en latín se lee como una “k”), de ahí ausko+itano. “Ausci” o “Auski” es el plural de “Auscus”.

Julio Caro Baroja en su libro “Sobre la lengua vasca”, tras el estudio de distintas inscripciones en monedas, plomos y vasijas llega a la conclusión que: “aquitano, el vasco actual y el idioma de los antiguos ilergetes, cerretanos y hasta mediterráneos de más al sur parecen tener cierto parentesco que no se puede explicar por influencias célticas”, por tanto éstos también serían pueblos vascos a la llegada de los romanos, pero ya interiores.


Poblamientos en la Edad de los metales

Respecto a la estructura de los poblados de los karietas o karistios al que pertenecerían, por ejemplo, los primeros galdakoztarras de Artxanda o de Aspuru en la sierra del monte Ganguren a la llegada de los romanos, así como de otras gentes, tribus, clanes o mejor pueblos vascos del “saltus vasconum” o zona boscosa de la costa, poco a poco vamos sabiendo más detalles.

Todas las poblaciones estaban situadas en altos estratégicos que controlan la totalidad del valle. Eran poblaciones amuralladas y dentro de las murallas existían lujosas casas sobre suelo labrado, hechas de madera y tierra y en algún caso incluso con vigas de piedra introducidas en el suelo, para recubrir después la casa con plantas y cuernos; contaban con sus hornos de pan y almacenes para el grano, incluso dentro del poblado amurallado se practicaba la agricultura y la ganadería.
En los siglos VI al IV antes de nuestra Era, se introduce la construcción de viviendas de base rectangular que aprovechan mejor el espacio, frente a las redondas anteriores.

Las murallas aparecen al contacto con las invasiones indoeuropeas, como los celtas, que traerían la necesidad de una defensa conjunta del territorio, lo que conllevaría a la estratificación social y a la creación de una clase de guerreros frente a otra agrícola y por tanto de familias dominantes que se constituirán ahora y que perdurarán siglos.

Además de estas “ciudades” amuralladas o castros, existirían pequeñas comunidades dispersas e incluso se habitarían las cuevas hasta la segunda Edad de Hierro (siglo III a.C.), para pasar entonces a usarse como grandes almacenes.

Un estudio de Xabier Peñalver, revela la existencia de castros vascos amurallados y prestos para la defensa del territorio siguiendo los grandes ejes de los valles fluviales, en sitios elevados y con el terreno previamente preparado para acoger la posterior edificación.

Estos castros estarían relacionados entre sí (están en altos con una vista natural los unos de los otros), autónomos en recursos naturales, pastoriles (guardaban el ganado dentro de las murallas) y agrícolas (se han hallado todo tipo de cereales propios de la época, dentro y fuera de la muralla), todos ellos en las actuales provincias occidentales de Bizkaia, Gipuzkoa y norte de Alaba, pero también en el norte de Lapurdi, Baja Nabarra y Zuberoa, iguales que los que hacían sus vecinos celtas, astures y cántabros.

Han aparecido de momento 2 de estos castros en el norte de Alaba, 8 en Bizkaia, 8 en Gipuzkoa, 10 en el norte de Lapurdi, 28 en el centro y norte de Baja Navarra y 17 en Zuberoa, éstos en plenos montes Pirineos (aquitanos).
Ya en el interior, en la baskona Alta Navarra, se han hallado 109 ubicaciones, casi siempre próximas a los grandes ríos: el Arga, Aragón, Ebro y Ega.

De la Edad de los Metales, existen en la "recóndita" Gipuzkoa de “gens” o pueblo bardulo (entre el río Deba y el Urumea, por el sur hasta Uda-Trebiño), que se hayan encontrado hasta hoy, 8 castros o ciudades amuralladas . La más antigua de estas ciudades amurallada es la de Buruntza (Andoain), de hace 3.000 años, y la más reciente la de Intxurre (Albiztur-Tolosa), de hace 2.030 y con 1 km de muralla, justo a comienzos de la romanización.
Son castros de entre 1 y 5 ha. de extensión, salvo el de Intxurre que es con mucho el más grande con 17 ha. y donde no hay rastro de celtas, son por tanto vascos nativos con un mantenimiento de la población que venía de antiguo como lo demuestra los extractos de cerámicas encontradas que se remontan al neolítico (5.000 a.C.).
Estos castros tienen muros de dos metros y medio de grosor compuesto de tierra, adobe y piedras y encima un añadido de madera (la técnica se fue perfeccionando), con sus fosos de hasta 2 metros y trincheras.

Por desgracia no existe un estudio tan profundo y completo para Bizkaia, aunque en la necrópolis de Berreaga, entre Mungia-Gamiz-Fika-Zamudio, se han hallado 149 estelas prerromanas completas o fragmentos, todas ellas decoradas con temas geométricos y astrales y con formas trapezoidales (el 90%) o discoideas (el 10% restante).
Esto nos hace pensar en el mayor poblamiento bizkaino prerromano y origen del posterior poder político que surgió del mismo, junto con las poblaciones costeras de la ría de Urdaibai o Gernika, donde serían desplazados por los romanos los habitantes de Berreaga (salida natural del valle hacia las costa, con el cabo Matxitxako, Bermeo, como referencia).

Esta necrópolis y poblado de Berreaga (del 350 a.C. al año 100), es el más importante de los hallados en territorio bizkaino de la Edad de Hierro y de los pocos de Bizkaia, junto a los más pequeños del Poblado de Marueleza (Nabarniz, restos del siglo I a.C.), Santuario de Kosnoaga y Gastiburu (los dos en Gernika-Luno, siglo I a.C.), Cueva de Kobeaga (Ispaster, siglo VII a.C.), Castro de Arrola (Arratzu, habitado desde el siglo III a.C. hasta época romana) y Cueva de Santimamiñe (Kortezubi, siglo VII a.C.): todos ellos en la ría de Gernika.

En Momotio, Garai (cerca de Durango), existe una necrópolis del siglo IV a.C. con tumbas parecidas a las alto medievales reubicadas en Argiñeta (Elorrio).

También serían importantes las cuencas Ibaizabal-Nervión y río Deba, potenciadas en época romana, de donde surgiría Bizkaia en la Alta Edad Media.

"Nos hallamos ante obras realizadas por gentes bien organizadas que han contado con la participación de especialistas y que han elaborado un proyecto de defensa muy definido al que han dado gran importancia y dedicado enorme esfuerzo colectivo para su ejecución. El hallazgo de estas grandes construcciones defensivas, unido al de los restos conservados en el interior de los recintos que delimitan, apunta a que no estamos ante refugios temporales sino más bien, al igual que estaba sucediendo en estas fechas en amplias zonas del continente, ante poblados estables, defendidos con impresionantes medios, y que requerirán de una continuo trabajo de mantenimiento." Xabier Peñalver, "Orígenes".

Los hallazgos de estas ciudades amuralladas preparadas para la defensa del territorio hacen necesario repasar de nuevo todos los libros de historia: a la llegada de los romanos los vascos contábamos con una estructura política consistente en pequeñas ciudades-amuralladas en su parte occidental hasta el valle de Leizaran, que permitía una sólida defensa del territorio, comerciábamos con otros pueblos, poseíamos tecnología tan avanzada como en otras partes de Europa.

Es difícil de creer que estas ciudades amuralladas que vivieron libres durante siglos o milenios y que se defendieron de invasiones indoeuropeas anteriores, no ofrecieran resistencia al imperialismo romano.

En otro artículo analizaremos lo que se sabe de las estructuras políticas y económicas de esos pueblos vascos costeros.