LA CONQUISTA DE LA COMARCA NABARRA DE LA RIOJA


LA CONQUISTA DE LA COMARCA NABARRA DE LA RIOJA
Aitzol Altuna Enzunza

Tras el regicidio de Peñalén de 1076, donde sus hermanos y conspiradores castellanos despeñan al rey de Navarra García IV el de Peñalén (1039-76), el reino navarro entra en crisis, la presión del ejército castellano hace que Alaba y Bizkaia, no así Gipuzkoa, pasen nominalmente a Castilla, cuando el Señor de Bizkaia, Lope Iñiguez, se hace vasalla del rey castellano en el 1078, que le promete nuevas tierras en La Rioja y hacer su título hereditario, pues con Navarra no era en principio así, eran simples “tenentes” en nombre del rey que era el propietario del título, es decir meros funcionarios (tal y como recoge Lacarra), aunque en el peso del Señor de Bizkaia era superior al de otros tenentes

Los tenentes tenían derecho a cobrar impuestos o parte de las rentas de la tierra (pechas) y ejercía la justicia real (e imponer multas); pero la mitad de lo recaudado era para los reyes (a diferencia de en los reinos de España o Francia). Estos tenentes o seniores, junto con algunos abades, obispos y familiares del rey, formaban la curia regia, la más alta instancia militar y política del reino (Historia del Euskal Herria, Tomo I).

Para la familia López ser vasalla del reino castellano, implicaba convertirse en Señores feudales con derecho a herencia. Se trata de una conquista del Señorío al reino castellano, fruto de la ambición de la familia López y de la debilidad momentánea del reino de Navarra.

Castilla conquista también Nájera-Grañón-Calahorra y Arnedo, con el que crea un condado que Alfonso VI trata de anexionárselo (conocido como reino de Nájera).
San Sebastián resistió a la conquista castellana. En ese año del regicidio de Sancho “el de Peñalén”, muere el Señor de Bizkaia Iñigo López y su hijo Lope Iñiguez, presta homenaje a Alfonso VI de Castilla, aparece como conde Alaba y Bizkaia entre 1081 y 1092 en varios documentos.

Alfonso VI de Castilla da a los López (a Eneko, Iñigo en latín, López, 1040-77, y a su hijo Lope Iñiguez (1077-93, familia oriunda de Urdaibai, ría de Gernika, Bizkaia) la recientemente conquistada e importante villa de Nájera así como la de Haro, añadiendo desde entonces el topónimo a su apellido (López de Haro), tierras donde Lope Iñiguez poseían en tenencia el castillo navarro de Bilibio desde el siglo XI, dado por el rey de Navarra por tanto, el cual era la llave para conquistar La Rioja.

Quedan fuera del territorio bizkaíno actual el duranguesado, que tiene cierta independencia del resto de Bizkaia y con Casa de Juntas propia en Gerediaga. También quedan fuera de esta ocupación militar la hoy Rioja Alavesa y el Valle de Aiala, que no pertenecen al Condado de Alaba todavía.

Tras el regicidio de Peñalén
Son tres los reyes aragoneses del reino de Navarra, los tres de origen navarro: Sancho Ramírez (nieto de Sancho III el Mayor), Pedro I y Alfonso I el Batallador.

Aragón nació en el año 813 con el propietario más poderoso de la zona, Aznar Galíndez, como primer gobernante, por influencia franca como marca hispánica occidental (frontera) en el Alto Aragón, para hacer frente a los musulmanes, y pasa desde el nacimiento del reino de Pamplona a ser un condado dependiente de Navarra (del mismo modo lo era Castilla de León por ejemplo). El mismo Iñigo o Eneko Aritza Ximeno, primer rey de Pamplona, expulsa a Aznar Galíndez al que después volverá a derrotar cuando trata imponerse en Pamplona con el ejército franco-gascón (baskos bajo control franco) junto a Eblo.

Eneko Aritza nombra a García Galindo El Malo Conde de Aragón (es hijo de Galindo Belasko).
Tras la boda de la condesa aragonesa Andregoto y el hijo de los reyes de Navarra García Sánchez I, bajo reinado de Sancho I Garcés (905-25), Aragón pasa a formar parte de la corona de Navarra.

La lucha contra los hispano-musulmanes seguía cayendo del lado navarro con Sancho Ramírez, conquistando Huesca, con ayuda gascona y señores de otros territorios hoy franceses, en el 1096, a pesar de que los hispano-musulmanes contaban con la colaboración castellana en esta batalla.

Sancho Ramírez o Ramiro firma “reinando en toda Gascuña”, pues a pesar de la conquista Aquitana y su paso al reino de Francia, su vasallaje era también con Navarra.

Pedro I siguió la reconquista de su padre llegando a Barbastro (Huesca), murió sin descendencia en el 1104 tras estar sólo 10 años en el trono. Navarros y aragoneses toman parte en la Cruzadas.

En esas fechas Alfonso I el Batallador se casó con Urraca en Burgos, hija de Alfonso VI rey de Castilla y heredera de la corona tras la muerte de su hermano. Alfonso VI veía peligrar el reino y lo quiso poner en manos del rey cristiano más fuerte. La nobleza castellana, leonesa y la gallega se oponen, llegando a una verdadera guerra civil.

Logró finalmente el clero castellano la disolución del matrimonio y la excomunión del que llamaban intruso. Alfonso I aceptó finalmente la separación pero logra la devolución de vasallaje de las tierras irredentas de Alaba y Bizkaia en 1109 (31 años después), de La Rioja y Castilla Vieja (fronteras ancestrales entre el reino de Pamplona-Navarra y Castilla), recibiendo en compensación Burgos capital, Carrión, Castrojeriz y Sahagún, todos ellos en el Camino de Santiago.

Alfonso Sánchez I el Batallador firma en numerosos documentos como rey en Pamplona, Alaba, Gipuzkoa y Bizkaia (como demuestran García Larragueta y Lacarra).

Estando en el 1117 en Haro, es atacada Nájera por el rey castellano Alfonso VI, el Batallador reacciona y los expulsa con la ayuda Diego López de Haro, hijo de Lope Iñiguez, otra vez vasallos navarros, por lo que toda la Rioja, Bizkaia y Alaba en esa fecha estaban de nuevo bajo control navarro.
Después se suceden diversos intentos de conquista por los castellanos, escaramuzas que llevan a la ocupación militar de partes de la Navarra Occidental de Castilla Vieja, La Bureba y La Rioja. Pero la pérdida definitiva de estas tierras (salvo la Soncierra –Rioja Alavesa, San Vicente y Labraza) y de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba, no se dará hasta la brutal acometida de 1200.