950 AÑOS DE LA FELONÍA DE LOS HARO y LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL
Aitzol Altuna Enzunza
Beato de Saint-Sever 1050-1070 ("Caput Vasconiae", reino de Nabarra)
Leiçarragaren Testamentu berria (1571):
“Eta ikusi nitzan, ilkiten (ateratzen)
dragoinaren ahotic,
eta bestiaren ahotic,
eta propheta falsuén ahotic,
hirur spiritu satsu iguelén irudicoric”
(Apokalipsia 16:13 BHNT)
Está bien documentada la existencia de la tenencia de Bizkaia reinando Sancho Garçea III “el de Nájera” (1035-1054). Era su tenente Eneco Lupiz entre los años 1040-77, latinizado como Iñigo López y apodado “Ezkerra” (“el zurdo”).
Su mujer era Toda Garçés y su suegro era Fortún Sánchez. Sobre su suegro, el historiador José Moret (s. XVII) señalaba que “(…) este caballero don Fortuño Sánchez sospechamos que lo era también (de la casa real nabarra) y nieto de don Ramiro, que se llamó rey de Viguera, e hijo de su hijo don Sancho”.
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Tumba del rey Sancho Garçés "el de Nájera" (1012-1054) y de su esposa Estefanía de Foix (1014-66), en la entrada a la cueva que hay en el monasterio de Santa María la Real.
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Ramiro Garçea era “regulo” o “hijo de rey” en el “reino” de Viguera que abarcaba entonces gran parte de La Rioja (una tenencia gobernada por un miembro de la familia real nabarra), era el segundo hijo del rey nabarro Garçea Sánchez I (919-970), el cual llevó la Corte nabarra a Nájera en La Rioja para fortalecer la frontera, entonces recientemente recuperada a los Banu Casi baskones-musulmanes por su padre, Sancho Garçea I y Ordoño II de Oviedo.
El propio Moret señala que Fortún Sánchez fue “colactáneo o hermano de leche” del rey Sancho III “el Mayor” (1004-1035), “ayo” o responsable de la crianza y mentor de su hijo “el joven” Sancho Garçea III “el de Nájera” hasta su muerte en la Batalla de Atapuerca (1054) donde luchó a su lado.
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| Castillo nabarro de Nájera, reconstrucción de Iñaki Sagredo Garde ("Navarra, castillos que defendieron el reino" Tomo IV) |
Por su parte el padre de Iñigo López “Ezkerra”, de nombre Lope Iñiguez, era uno de los más altos dignatarios de la Corte nabarra donde regía la caballería en el año 996 y donde fue mayordomo real hasta 1020. Esta familia López-Iñiguez parece provenir de Tierra Estella.
Ramiro Garçea
El hijo primogénito de Sancho Garçea III “el de Nájera” fue Sancho IV “el de Peñalén” (reinó entre 1054-1076). Aitor Pescado Medrano en su libro “Tenentes y tenencias del Reino de Pamplona en Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla” (1999) escribía:
“En 1061 un documento de Leire nos descubre las primeras disputas entre el rey (Sancho IV) y sus barones. La razón básica puede buscarse en la arbitrariedad que se está produciendo a la hora de conceder tenencias y que provoca la irritación dentro del círculo nobiliario. La respuesta de Sancho es la creación de nuevas tenencias en el sector riojano (entre 1063 y 1066 aparecen en la documentación Logroño, Torrillas, Quel, Alberite y Cañas) (…)".
Sigue explicando Aitor Pescador: "La crisis interna del reino se agrava de nuevo en el año 1072. La nobleza pamplonesa vuelve a levantarse y obliga a su rey a firmar un documento en el cual se compromete a mantenerlos en sus honores y no desposeerlos de ellas arbitrariamente. (…).
Eneco López mantiene un doble papel: el de tenente, por poseer las honores concedidas por el rey (en Nájera, donde además contaba con posesiones propias), y el de señor con dominios patrimoniales heredados y de cierta importancia (sus dominios en Vizcaya) (…)”.
 | Tumba de Sancho el de Peñalén en el monasterio de Santa María la Real de Nájera (La Rioja), hijo de Sancho el de Nájera. Las tumbas actuales son del siglo XV-XVI y los escudos nabarros anacrónicos. |
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A diferencia los condados y señoríos, los tenentes nabarros no eran más que altos funcionarios con funciones militares y de administración en un territorio por el tiempo que el rey determinaba y sin derecho a sucesión; el rey además podía dividirlas en administraciones más pequeñas que concedía a nuevos tenentes.
Castillo de Quel en La Rioja Baja. Foto: Joseba Ariznabarreta Garabieta
Iñigo López “Ezkerra” llegó a ser tenente o gobernador de Nájera, sede de la Corte nabarra y la principal tenencia, pero ya con Sancho IV “el de Peñalén”. Lo será desde 1063 hasta 1075, aunque en realidad era co-tenente junto con su suegro hasta su fallecimiento en 1072, y con García Lihúvarez, documentado como co-tenente también en el año 1063. Es en esta condición de co-tenente como Iñigo López “Ezkerra” aparece en numerosos documentos riojanos hasta mayo de 1075.
Por tanto, parece que en esa fecha Iñigo fuera desposeído de todo cargo en La Rioja por las políticas impuestas por Sancho IV, ya que García Lihúvarez aparece sólo en un documento del monasterio de Valvanera del año 1076. La querencia de aumentar su patrimonio con la tenencia de Nájera se volverá una obsesión para la familia de los López. Iñigo López “Ezkerra” era además tenente de Bilibio con Nabarra desde 1073, castillo en las Conchas de Haro en La Rioja.
Esta políticas contra el poder de los tenentes convertidos en importantes señores del reino, provocó que el rey de Nabarra Sancho IV fuera asesinado en una cacería en junio el año 1076, empujado por el barranco de Peñalén (entre Funes y Aleves, Villafranca), la felonía fue perpetrada por algunos nobles y sobre todo por dos de sus siete hermanos, Ramón y Ermesenda, por eso este rey es conocido como Sancho IV Garcés “el de Peñalén”. Los hermanos del rey asesinado recorrieron el reino y trataron de ganarse al Pueblo que los repudió por su fratricidio.
El rey de León y conde de Castilla Alfonso VI “el Emperador”, estaba detrás del asesinato de su primo Sancho IV “el de Peñalén”, el cual rindió honores a Ermesanda en las Cortes de Castilla.
El otro fratricida, Ramón, se escondió en la Zaragoza del reyezuelo musulmán Muqtadir.
Alfonso VI de Castilla “el Emperador”, aprovechó el desconcierto y entró en reino baskón donde para hacerse con él, para ello encontró apoyo en algunos tenentes nabarros en busca de afianzar su patrimonio; llegó el castellano-leonés hasta Sangüesa, pero el Pueblo y la mayoría de nobles nabarros derrotaron a las tropas castellano-leonesas en ese frente por lo que desistió de sus pretensiones imperialistas.
La felonía primigenia de Iñigo López y de su hijo tuvo lugar en ese año 1076. Era entonces Iñigo López “Ezkerra” tenente de Bilibio, Bizkaia y Durango, desde donde participó del fratricidio de Peñalén junto con su hijo, su consuegro y otros tenentes riojanos de Nabarra, después juró fidelidad al rey Alfonso VI de Castilla-León.
Aitor Pescado Medrano, en el libro mencionado, escribe: “Para 1076, en el último documento en el que aparece Eneco López, el rey que confirma los documentos relativos a Vizcaya es Alfonso VI. Ese mismo año le sucederá su hijo Lope Iñíguez, quien ya había sido tenente de Sancho IV (el de Peñalén) en Alberite (1074)”.
El hijo de Iñigo López “Ezkerra”, de nombre Lope Iñiguez (1077-1093) como su abuelo, se hizo cargo de las tenencias de Alaba y de Gipuzkoa hasta el valle de Hernani, donde empezaba entonces el vizcondado de Lapurdi, además de seguir en las de tenencias de Bizkaia y de Durango, pero no recuperó la tenencia de Nájera, cuyo gobierno fue encomendado por Castilla al conde García Ordóñez, yerno del asesinado Sancho “el de Peñalén” y parte activa de la conspiración.
No debió de ser muy largo el gobierno García Ordoñez, pues en el año 1077 en el libro becerro de Valvanera, aparece de “Dominante Negera Martin Sangiz”, el cual también firma en documentos de 1078 como “Martín Sancoz dominante en Nagara”, y al que sucede “Petro Iohannes” en 1081.
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| Castillo de Portilla |
Es más, si en el año 1076 el castillo roquedo y estratégico alabés de Portilla se encontraba bajo influencia del rey de Castilla Alfonso VI, pocos años después, en 1085, la fortaleza tenía nuevamente como señor a representantes del rey de Pamplona-Nabarra, concretamente a D. Diego Sánchez y su hermano D. Iñigo ("Nacimiento de Gipuzkoa como tenencia navarra de frontera" Lurralde 34, 189-217.J.L. Orella Unzué, 2011).

Iñigo López “Ezkerra”, según el historiador bizkaíno E. Labayru (1845-1904), poseía propiedades en la actual Bizkaia y otros territorios que temporalmente también estuvieron en el señorío o en su radio de influencia. En su testamento podemos ver hasta dónde medró el tenente López, el cual dejó a su sobrino Lope Sánchez en el valle de Mena, el de Ayala y Orduña, a Diego Sánchez gobernación en Castilla y a Garcia Sánchez el valle de Orozko.
En el siglo XI surgió un Señorío en Orozko, que habría pasado a formar parte de la casa de Ayala mediante el matrimonio de su señora Alberca Sánchez de Orozko con el señor de Ayala García Galíndez hacia 1180.
Aunque no todos los hijos traicionaron a su rey, pues el hijo mayor de Iñigo López “Ezkerra” de nombre Fortun o Fortunio como su suegro, siguió en Nabarra con el importante cargo de Alférez Mayor y gobernando diferente tenencias (Funes, Gallipienzo, Aguero o en el valle de la Ulzama), también sus hermanos García y Galindo.
Gallipienzo y el río Aragón
Aparece el felón Iñigo López “Ezkerra” en otro documento castellano de Alfonso VI “el Emperador” del año 1082, en el que demuestra tener un “iure hereditario” al donar San Vicente de Ugarte (hoy Barakaldo y obispado de Oca-Valpuesta) en las Enkartaciones (que entonces no pertenecía al señorío de Bizkaia), al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, monasterio fuera de la tenencia najerense y enclavada en la nueva tenencia de Haro" (recogido por G. Monreal “Las instituciones públicas del señorío de Vizcaya hasta el siglo XVII” 1974).
"Otro documento esclarecedor es de pocos años después, reinando la castellano-leonesa Doña Urraca, hija de Alfonso VI “El Emperador”, pues el nieto de Iñigo López “Ezkerra”, Diego López I “el Blanco”, recibió un “privilegio de inmunidad” sobre sus tierras “a perpetuidad extensa a sus herederos” (G. Balparda “Historia crítica de Vizcaya y de sus fueros” 1974).
Nabarlur (Eneko Del Castillo)
Este otro mapa también de Eneko parece más acertado
CONCLUSIÓN
Los López pasaron de ser tenentes o administradores de un territorio en nombre del rey de Nabarra, a tener un derecho de corte feudal de herencia de tierras y títulos nobiliarios robados a Nabarra en la Corona castellano-leonesa, un buen motivo económico y de poder para su traición. Los López de Haro traicionaron a Nabarra por la herencia del señorío de Bizkaia y por las tenencias riojanas “nobilis familiari diocidio”.
LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL
Pero Alfonso I “el Batallador” rey de Nabarra y de Aragón, recuperó toda la Nabarra Occidental en el año 1109 cuando se casó con Doña Urraca de León-Castilla, por tanto 31 años después de su ocupación. Un nuevo rey vigoroso dominaba todo el territorio Baskón: desde Baiona en Lapurdi hasta Monreal en Teruel y desde el condado de Pallars hasta Belorado en La Rioja burgalesa, según dejó escrito el propio rey en su testamento.
Según la tesis doctoral y el libro de José Ángel Lema Pueyo "Instituciones políticas del reinado de Alfonso I el Batallador" (1997 pág. 149): "la incorporación de Álava y lo que entonces podría ser Guipúzcoa, hechos documentados con seguridad desde 1120 y 1133 respectivamente, aunque las fechas podrían ser anteriores", probablemente desde el extenso documento de arras de la boda con la reina de León y Castilla, Urraca la Temeraria (1109).
Mapa tras la separación de Nabarra y Aragón a la muerte de Alfonso I "el Batallador" (Eneko del Castillo)
Que el señorío de Bizkaia no seguía en manos de los descendientes de Iñigo López "Ezkerra" ni del reino de León-Castilla (León era todavía el reino principal), queda reflejado en una escritura de Nájera, cuando Urraca de León-Castilla y Alfonso I “El Batallador” estaban en 1110 preparándose para la conquista de la Zaragoza musulmana, aparece en un documento “Didacus Lupus dominante in Naxera et Granione”, Diego López I, el nieto de Iñigo López “Ezkerra", pero no como señor o conde de Bizkaia. En la toma de Zaragoza junto a Alfonso I estaban también García Galíndez de Ayala, Ladrón de Gipuzkoa (Gebara) o su cuñado Gastón de Bearne y Lapurdi.
Castillo de Gebara en la cumbre, del que no quedan más que unos lienzos de muros tras su voladura en el año 1839 por el general cristino Zurbano tras la Primera Guerra Carlista, donde fue un bastión muy importante de los foralistas (dibujo del blog Martin Ttipia).
En 1112 vino la separación de Doña Urraca de Castilla-León y Alfonso I de Nabarra por importantes desavenencias conyugales.
Es significativo como el Obispo Munio, tras volver de Roma por un encargo de la reina Urraca de Castilla, teme pasar por territorio del rey Alfonso I “el Batallador”, por lo que, con un nabarro que sabe la lengua de la tierra, pasa por “Alpes ingreditur: rinde Ipusciam, et pero Navarram, et per Viscayam et pero Asturiam praeter mare quod extremis Hispaniae rupibus alliditur; nun eques pedes praeterit”.
LA NUEVA REBELIÓN DE LOS HARO
En el año 1113, se reconcilió Alfonso I “el Batallador” con Diego López I, ya que aparece junto a él en un documento donde firma como Diego López “dominante” en el castillo de Burandón en la actual Alaba y en Bizkaia.
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| Castillo de Salinillas de Burandón, hoy perteneciente a la villa de Labastida (Rioja Alabesa), en el paso de la Conchas de Haro sobre el río Ebro, castillo que no fue ocupado definitivamente por Castilla hasta 1463 |
Pero, en ese mismo año Alfonso I “el Batallador”, dio la tenencia de Nájera y de Haro a Fortún Garcés Cajal, uno de los nobles más fieles al rey nabarro, que mantuvo el señorío de La Rioja hasta la muerte de Alfonso I como veremos, lo que provocaría un nuevo distanciamiento con los López de Haro.
Documento leonés donde aparece escrito "Bizkahia" en 1116. El contexto del libro nos lo da José Ángel Lema Pueyo en su tesis doctoral sobre Alfonso I el Batallador de Nabarra, casado con doña Urraca, reina de León y condesa de Castilla: "Otro gran perjudicado del reinado de Alfonso I fue el señor de Vizcaya, Diego López. La pérdida de sus tenencias se inscribe, asimismo, dentro de las normas habituales. Se le priva de Nájera en la segunda mitad de 1113, se le ha arrebatado Buradón y Grañón para 1117 y Haro saldrá de su dominio en 1124. Si el apartamiento de Nájera pudo ser motivado por un hipotético apoyo del señor de Vizcaya a Urraca ese año de 1113, la privación de Buradón y Grañón ha de asociarse, sin duda, a la revuelta de Diego López contra Alfonso I, que tuvo lugar en el verano de 1116".
Es más, cuenta el historiador bizkaíno E. Labayru: “Entonces, enero del 1117, firmó don Diego Lopez I de Haro “el Blanco” (1093-1124) la confirmación de la reina de León y su hijo el de Castilla, doña Urraca y don Alfonso VII (su hijo y del duque de Borgoña), de todos los privilegios que los reyes fundadores de Santa María de Nájera y sus sucesores habían concedido a este Monasterio, más los portazgos de Logroño y Nájera, con los diezmos de pan y de vino desde Nájera a Grañón.
Escaso tiempo hizo esta situación; pues penas tuvo de ella noticia el rey de Aragón (y de Nabarra, al que pertenecía Nájera) don Alfonso, el Batallador, -vino a marchas forzadas sobre Nájera, recobró lo que momentáneamente le habían ocupado sus enemigos (…)”.