950 AÑOS DE LA FELONÍA DE LOS HARO y LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

950 AÑOS DE LA FELONÍA DE LOS HARO y LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

Aitzol Altuna Enzunza

Beato de Saint-Sever 1050-1070 ("Caput Vasconiae", reino de Nabarra)

Leiçarragaren Testamentu berria (1571): 
“Eta ikusi nitzan, ilkiten (ateratzen)
 dragoinaren ahotic, 
eta bestiaren ahotic,
 eta propheta falsuén ahotic, 
hirur spiritu satsu iguelén irudicoric” 
(Apokalipsia 16:13 BHNT)


Está bien documentada la existencia de la tenencia de Bizkaia reinando Sancho Garçea III “el de Nájera” (1035-1054). Era su tenente Eneco Lupiz entre los años 1040-77, latinizado como Iñigo López y apodado “Ezkerra” (“el zurdo”). 

Su mujer era Toda Garçés y su suegro era Fortún Sánchez. Sobre su suegro, el historiador José Moret (s. XVII) señalaba que “(…) este caballero don Fortuño Sánchez sospechamos que lo era también (de la casa real nabarra) y nieto de don Ramiro, que se llamó rey de Viguera, e hijo de su hijo don Sancho”.

 Tumba del rey Sancho Garçés "el de Nájera" (1012-1054) y de su esposa Estefanía de Foix (1014-66), en la entrada a la cueva que hay en el monasterio de Santa María la Real. 

Ramiro Garçea era “regulo” o “hijo de rey” en el “reino” de Viguera que abarcaba entonces gran parte de La Rioja (una tenencia gobernada por un miembro de la familia real nabarra), era el segundo hijo del rey nabarro Garçea Sánchez I (919-970), el cual llevó la Corte nabarra a Nájera en La Rioja para fortalecer la frontera, entonces recientemente recuperada a los Banu Casi baskones-musulmanes por su padre, Sancho Garçea I y Ordoño II de Oviedo. 

El propio Moret señala que Fortún Sánchez fue “colactáneo o hermano de leche” del rey Sancho III “el Mayor” (1004-1035), “ayo” o responsable de la crianza y mentor de su hijo “el joven” Sancho Garçea III “el de Nájera” hasta su muerte en la Batalla de Atapuerca (1054) donde luchó a su lado. 

Castillo nabarro de Nájera, reconstrucción de Iñaki Sagredo Garde ("Navarra, castillos que defendieron el reino" Tomo IV)

Por su parte el padre de Iñigo López “Ezkerra”, de nombre Lope Iñiguez, era uno de los más altos dignatarios de la Corte nabarra donde regía la caballería en el año 996 y donde fue mayordomo real hasta 1020. Esta familia López-Iñiguez parece provenir de Tierra Estella.


Ramiro Garçea

El hijo primogénito de Sancho Garçea III “el de Nájera” fue Sancho IV “el de Peñalén” (reinó entre 1054-1076). Aitor Pescado Medrano en su libro “Tenentes y tenencias del Reino de Pamplona en Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla” (1999) escribía: 

“En 1061 un documento de Leire nos descubre las primeras disputas entre el rey (Sancho IV) y sus barones. La razón básica puede buscarse en la arbitrariedad que se está produciendo a la hora de conceder tenencias y que provoca la irritación dentro del círculo nobiliario. La respuesta de Sancho es la creación de nuevas tenencias en el sector riojano (entre 1063 y 1066 aparecen en la documentación Logroño, Torrillas, Quel, Alberite y Cañas) (…)". 


Sigue explicando Aitor Pescador: "La crisis interna del reino se agrava de nuevo en el año 1072. La nobleza pamplonesa vuelve a levantarse y obliga a su rey a firmar un documento en el cual se compromete a mantenerlos en sus honores y no desposeerlos de ellas arbitrariamente. (…). 

Eneco López mantiene un doble papel: el de tenente, por poseer las honores concedidas por el rey (en Nájera, donde además contaba con posesiones propias), y el de señor con dominios patrimoniales heredados y de cierta importancia (sus dominios en Vizcaya) (…)”.

Tumba de Sancho el de Peñalén en el monasterio de Santa María la Real de Nájera (La Rioja), hijo de Sancho el de Nájera. 
Las tumbas actuales son del siglo XV-XVI y los escudos nabarros anacrónicos.
 
A diferencia los condados y señoríos, los tenentes nabarros no eran más que altos funcionarios con funciones militares y de administración en un territorio por el tiempo que el rey determinaba y sin derecho a sucesión; el rey además podía dividirlas en administraciones más pequeñas que concedía a nuevos tenentes. 

Castillo de Quel en La Rioja Baja. Foto: Joseba Ariznabarreta Garabieta

Iñigo López “Ezkerra” llegó a ser tenente o gobernador de Nájera, sede de la Corte nabarra y la principal tenencia, pero ya con Sancho IV “el de Peñalén”. Lo será desde 1063 hasta 1075, aunque en realidad era co-tenente junto con su suegro hasta su fallecimiento en 1072, y con García Lihúvarez, documentado como co-tenente también en el año 1063. Es en esta condición de co-tenente como Iñigo López “Ezkerra” aparece en numerosos documentos riojanos hasta mayo de 1075. 

Por tanto, parece que en esa fecha Iñigo fuera desposeído de todo cargo en La Rioja por las políticas impuestas por Sancho IV, ya que García Lihúvarez aparece sólo en un documento del monasterio de Valvanera del año 1076. La querencia de aumentar su patrimonio con la tenencia de Nájera se volverá una obsesión para la familia de los López. Iñigo López “Ezkerra” era además tenente de Bilibio con Nabarra desde 1073, castillo en las Conchas de Haro en La Rioja.


Esta políticas contra el poder de los tenentes convertidos en importantes señores del reino, provocó que el rey de Nabarra Sancho IV fuera asesinado en una cacería en junio el año 1076, empujado por el barranco de Peñalén (entre Funes y Aleves, Villafranca), la felonía fue perpetrada por algunos nobles y sobre todo por dos de sus siete hermanos, Ramón y Ermesenda, por eso este rey es conocido como Sancho IV Garcés “el de Peñalén”. Los hermanos del rey asesinado recorrieron el reino y trataron de ganarse al Pueblo que los repudió por su fratricidio. 

El rey de León y conde de Castilla Alfonso VI “el Emperador”, estaba detrás del asesinato de su primo Sancho IV “el de Peñalén”, el cual rindió honores a Ermesanda en las Cortes de Castilla. 

El otro fratricida, Ramón, se escondió en la Zaragoza del reyezuelo musulmán Muqtadir. 

Alfonso VI de Castilla “el Emperador”, aprovechó el desconcierto y entró en reino baskón donde para hacerse con él, para ello encontró apoyo en algunos tenentes nabarros en busca de afianzar su patrimonio; llegó el castellano-leonés hasta Sangüesa, pero el Pueblo y la mayoría de nobles nabarros derrotaron a las tropas castellano-leonesas en ese frente por lo que desistió de sus pretensiones imperialistas.


La felonía primigenia de Iñigo López y de su hijo tuvo lugar en ese año 1076. Era entonces Iñigo López “Ezkerra” tenente de Bilibio, Bizkaia y Durango, desde donde participó del fratricidio de Peñalén junto con su hijo, su consuegro y otros tenentes riojanos de Nabarra, después juró fidelidad al rey Alfonso VI de Castilla-León. 

Aitor Pescado Medrano, en el libro mencionado, escribe: “Para 1076, en el último documento en el que aparece Eneco López, el rey que confirma los documentos relativos a Vizcaya es Alfonso VI. Ese mismo año le sucederá su hijo Lope Iñíguez, quien ya había sido tenente de Sancho IV (el de Peñalén) en Alberite (1074)”.


El hijo de Iñigo López “Ezkerra”, de nombre Lope Iñiguez (1077-1093) como su abuelo, se hizo cargo de las tenencias de Alaba y de Gipuzkoa hasta el valle de Hernani, donde empezaba entonces el vizcondado de Lapurdi, además de seguir en las de tenencias de Bizkaia y de Durango, pero no recuperó la tenencia de Nájera, cuyo gobierno fue encomendado por Castilla al conde García Ordóñez, yerno del asesinado Sancho “el de Peñalén” y parte activa de la conspiración. 

No debió de ser muy largo el gobierno García Ordoñez, pues en el año 1077 en el libro becerro de Valvanera, aparece de “Dominante Negera Martin Sangiz”, el cual también firma en documentos de 1078 como “Martín Sancoz dominante en Nagara”, y al que sucede “Petro Iohannes” en 1081.

Castillo de Portilla

Es más, si en el año 1076 el castillo roquedo y estratégico alabés de Portilla se encontraba bajo influencia del rey de Castilla Alfonso VI, pocos años después, en 1085, la fortaleza tenía nuevamente como señor a representantes del rey de Pamplona-Nabarra, concretamente a D. Diego Sánchez y su hermano D. Iñigo ("Nacimiento de Gipuzkoa como tenencia navarra de frontera" Lurralde 34, 189-217.J.L. Orella Unzué, 2011).


Iñigo López “Ezkerra”, según el historiador bizkaíno E. Labayru (1845-1904), poseía propiedades en la actual Bizkaia y otros territorios que temporalmente también estuvieron en el señorío o en su radio de influencia. En su testamento podemos ver hasta dónde medró el tenente López, el cual dejó a su sobrino Lope Sánchez en el valle de Mena, el de Ayala y Orduña, a Diego Sánchez gobernación en Castilla y a Garcia Sánchez el valle de Orozko. 

Sobre el señorío de Orozko se puede leer: https://lehoinabarra.blogspot.com/2020/05/el-valle-de-orozko.html

En el siglo XI surgió un Señorío en Orozko, que habría pasado a formar parte de la casa de Ayala mediante el matrimonio de su señora Alberca Sánchez de Orozko con el señor de Ayala García Galíndez hacia 1180. 

Aunque no todos los hijos traicionaron a su rey, pues el hijo mayor de Iñigo López “Ezkerra” de nombre Fortun o Fortunio como su suegro, siguió en Nabarra con el importante cargo de Alférez Mayor y gobernando diferente tenencias (Funes, Gallipienzo, Aguero o en el valle de la Ulzama), también sus hermanos García y Galindo.

Gallipienzo y el río Aragón

Aparece el felón Iñigo López “Ezkerra” en otro documento castellano de Alfonso VI “el Emperador” del año 1082, en el que demuestra tener un “iure hereditario” al donar San Vicente de Ugarte (hoy Barakaldo y obispado de Oca-Valpuesta) en las Enkartaciones (que entonces no pertenecía al señorío de Bizkaia), al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, monasterio fuera de la tenencia najerense y enclavada en la nueva tenencia de Haro" (recogido por G. Monreal “Las instituciones públicas del señorío de Vizcaya hasta el siglo XVII” 1974). 


"Otro documento esclarecedor es de pocos años después, reinando la castellano-leonesa Doña Urraca, hija de Alfonso VI “El Emperador”, pues el nieto de Iñigo López “Ezkerra”, Diego López I “el Blanco”, recibió un “privilegio de inmunidad” sobre sus tierras “a perpetuidad extensa a sus herederos” (G. Balparda “Historia crítica de Vizcaya y de sus fueros” 1974).

Nabarlur (Eneko Del Castillo) 
Este otro mapa también de Eneko parece más acertado


CONCLUSIÓN

Los López pasaron de ser tenentes o administradores de un territorio en nombre del rey de Nabarra, a tener un derecho de corte feudal de herencia de tierras y títulos nobiliarios robados a Nabarra en la Corona castellano-leonesa, un buen motivo económico y de poder para su traición. Los López de Haro traicionaron a Nabarra por la herencia del señorío de Bizkaia y por las tenencias riojanas “nobilis familiari diocidio”.



LA RECUPERACIÓN DE LA NABARRA OCCIDENTAL

Pero Alfonso I “el Batallador” rey de Nabarra y de Aragón, recuperó toda la Nabarra Occidental en el año 1109 cuando se casó con Doña Urraca de León-Castilla, por tanto 31 años después de su ocupación. Un nuevo rey vigoroso dominaba todo el territorio Baskón: desde Baiona en Lapurdi hasta Monreal en Teruel y desde el condado de Pallars hasta Belorado en La Rioja burgalesa, según dejó escrito el propio rey en su testamento.


Según la tesis doctoral y el libro de José Ángel Lema Pueyo "Instituciones políticas del reinado de Alfonso I el Batallador" (1997 pág. 149): "la incorporación de Álava y lo que entonces podría ser Guipúzcoa, hechos documentados con seguridad desde 1120 y 1133 respectivamente, aunque las fechas podrían ser anteriores", probablemente desde el extenso documento de arras de la boda con la reina de León y Castilla, Urraca la Temeraria (1109).

Mapa tras la separación de Nabarra y Aragón a la muerte de Alfonso I "el Batallador" (Eneko del Castillo)


Que el señorío de Bizkaia no seguía en manos de los descendientes de Iñigo López "Ezkerra" ni del reino de León-Castilla (León era todavía el reino principal), queda reflejado en una escritura de Nájera, cuando Urraca de León-Castilla y Alfonso I “El Batallador” estaban en 1110 preparándose para la conquista de la Zaragoza musulmana, aparece en un documento “Didacus Lupus dominante in Naxera et Granione”, Diego López I, el nieto de Iñigo López “Ezkerra", pero no como señor o conde de Bizkaia. En la toma de Zaragoza junto a Alfonso I estaban también García Galíndez de Ayala, Ladrón de Gipuzkoa (Gebara) o su cuñado Gastón de Bearne y Lapurdi.

Toda la información sobre la familia Gebara en el artículo: LEHOINABARRA: LOS GEBARA, TENENTES DE LA NABARRA OCCIDENTAL

  

Castillo de Gebara en la cumbre, del que no quedan más que unos lienzos de muros tras su voladura en el año 1839 por el general cristino Zurbano tras la Primera Guerra Carlista, donde fue un bastión muy importante de los foralistas (dibujo del blog Martin Ttipia).

En 1112 vino la separación de Doña Urraca de Castilla-León y Alfonso I de Nabarra por importantes desavenencias conyugales. 

Es significativo como el Obispo Munio, tras volver de Roma por un encargo de la reina Urraca de Castilla, teme pasar por territorio del rey Alfonso I “el Batallador”, por lo que, con un nabarro que sabe la lengua de la tierra, pasa por “Alpes ingreditur: rinde Ipusciam, et pero Navarram, et per Viscayam et pero Asturiam praeter mare quod extremis Hispaniae rupibus alliditur; nun eques pedes praeterit”.

LA NUEVA REBELIÓN DE LOS HARO

En el año 1113, se reconcilió Alfonso I “el Batallador” con Diego López I, ya que aparece junto a él en un documento donde firma como Diego López “dominante” en el castillo de Burandón en la actual Alaba y en Bizkaia. 


Castillo de Salinillas de Burandón, hoy perteneciente a la villa de Labastida (Rioja Alabesa), en el paso de la Conchas de Haro sobre el río Ebro, castillo que no fue ocupado definitivamente por Castilla hasta 1463

Pero, en ese mismo año Alfonso I “el Batallador”, dio la tenencia de Nájera y de Haro a Fortún Garcés Cajal, uno de los nobles más fieles al rey nabarro, que mantuvo el señorío de La Rioja hasta la muerte de Alfonso I como veremos, lo que provocaría un nuevo distanciamiento con los López de Haro.

Documento leonés donde aparece escrito "Bizkahia" en 1116.
El contexto del libro nos lo da José Ángel  Lema Pueyo en su tesis doctoral sobre Alfonso I el Batallador de Nabarra, casado con doña Urraca, reina de León y condesa de Castilla: "Otro gran perjudicado del reinado de Alfonso I fue el señor de Vizcaya, Diego López. La pérdida de sus tenencias se inscribe, asimismo, dentro de las normas habituales. Se le priva de Nájera en la segunda mitad de 1113, se le ha arrebatado Buradón y Grañón para 1117 y Haro saldrá de su dominio en 1124. Si el apartamiento de Nájera pudo ser motivado por un hipotético apoyo del señor de Vizcaya a Urraca ese año de 1113, la privación de Buradón y Grañón ha de asociarse, sin duda, a la revuelta de Diego López contra Alfonso I, que tuvo lugar en el verano de 1116".

Es más, cuenta el historiador bizkaíno E. Labayru: “Entonces, enero del 1117, firmó don Diego Lopez I de Haro “el Blanco” (1093-1124) la confirmación de la reina de León y su hijo el de Castilla, doña Urraca y don Alfonso VII (su hijo y del duque de Borgoña), de todos los privilegios que los reyes fundadores de Santa María de Nájera y sus sucesores habían concedido a este Monasterio, más los portazgos de Logroño y Nájera, con los diezmos de pan y de vino desde Nájera a Grañón.

Escaso tiempo hizo esta situación; pues penas tuvo de ella noticia el rey de Aragón (y de Nabarra, al que pertenecía Nájera) don Alfonso, el Batallador, -vino a marchas forzadas sobre Nájera, recobró lo que momentáneamente le habían ocupado sus enemigos (…)”.

LOS VASCOS Y LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA

LOS VASCOS Y LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA

Aitzol Altuna Enzunza


“(…) Estamos presentes para decirles qué significa para nosotros el 12 de octubre (de 1492): el inicio de la usurpación de los derechos de los pueblos indios y la imposición de una civilización europea única. (…)” Octubre de 1986, extracto del manifiesto de las naciones indias aymará, koya, kamsá, kuna, maya-cakchiquel, purépecha y quechua ante la Comisión española del V Centenario.


El político e historiador mexicano Lucas Alamán (1792-1853), en “Historia de México”, escribe y demuestra que la mayoría de los conquistadores de América eran de Extremadura, en concreto de Badajoz y de Medellín, y que los que provocaron la caída del Imperio Español fueron de las provincias vascas.

Mural 'Retablo de la independencia' de México del pintor Juan O'Gorman

Los vasconabarros llegaron a América y fueron creando las “Euskal Etxeak” o Casas Vascas para ayudar a los compatriotas que inmigraban en su primera toma de contacto con el nuevo país. 

Sus referentes son las antiguos Cofradías del siglo XVII, como la de México de 1681 o la de Perú de 1681, a imitación de la que los vasconabarros ya tenían en Sevilla en el siglo XVI. 




Según el estudio de Meter Boyd-Bowman, el porcentaje de los inmigrantes a América entre 1493 y 1600 -aun sabiendo lo dificultoso de lograr la información sirve de orientación-, es el siguiente: Andalucía (36,9%), Extremadura (16,4%), Castilla Nueva (15,6%), Castilla Vieja (14%), León (5,9%), vasconabarros (3,8-4%) y Galicia (1,2%).

Como el alemán Humboldt dejó escrito sobre los vasconabarros en 1801 en su libro “Los Vascos”: “Allí donde se encuentren en el extranjero, se apoyan unos a otros, aun sin más conocimiento”. 


La inmigración vasca será masiva tras la Guerra de la Convención (1794), Las Guerras Napoleónicas (1808-12, llamadas “Guerras del Imperio” en Francia y “De la Independencia” en España) y, sobre todo, tras la Guerras Forales o Carlistas durante el siglo XIX que arrasaron el país y donde columnas enteras de soldados prefirieron la deportación a América que aceptar el "Abrazo de Bergara", que significaba la pérdida de los Fueros (leyes mediante el uso y la costumbre y un sistema político descentralizado con la familia como base) y la centralización en Madrid de todos los poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), así como la uniformidad idiomática con el castellano como único idioma en la escuela, periódicos, cultura, actos políticos etc., una situación muy parecida a la que padecían las colonias americanas.

Destacó en la Segunda Guerra Foral el guerrillero gipuzkoano "el Cura Santa Cruz", Manuel Ignacio Santa Cruz Loidi (Elduaien 1842-Colombia 1926), que al empezar la Segunda Guerra Carlista contaba con 30 años. Se hizo fuerte en los montes y bosques gipuzkoanos y se puso al frente de los carlistas en una guerra de guerrillas que rechazaron sus mandos. Santa Cruz personalmente nunca disparó tiró alguno ni mató a nadie. 
Finalmente tuvo que volver a huir a Francia, donde recibió la noticia de la pérdida de la guerra, entrevistándose con Don Carlos, al que le explicó porqué se perdió la guerra, después pasó a Inglaterra y América, donde logró el perdón del Papa y se hizo misionero en Jamaica y Colombia entrando al final de su vida en la Compañía de Jesús.
 

Lope de Aguirre

Entre los vasconabarros que fueron con Castilla a la conquista del Nuevo Mundo, ha pasado a la historia la forma brutal de ser del banderizo de Oñate (entonces un condado) del siglo XVI Lope de Agirre, cuya visión medieval (y sin duda también actual) del “más valer” ha pasado a la historia. En una carta al rey Felipe II le hace saber que: “Dios tiene el cielo para quien le sirva, y la tierra para quien más pueda; que muestre el Rey de Castilla el testamento de Adán, si le había dejando a él esta tierra de las Indias”. 



El mismo Simón Bolívar, Libertador de América, consideraba esta carta de Lope de Agirre como la “primera declaración de independencia” de América. 


Lope de Aguirre comentaba que “Si algunos de los soldados nos llaman traidores, hay que reprenderles, porque hacer la guerra a D. Felipe, rey de Castilla, no es sino de generosos y de gran ánimo”. La firma de la carta fue también significativa: “Hijo de fieles vasallos tuyos vascongados, y rebelde hasta la muerte por tu ingratitud, Lope de Aguirre, el Peregrino”.

Diego Gardoqui y Arriquibar

Las colonias de ultrapuertos aprovecharon la coyuntura favorable de la toma por el ejército napoleónico de España en 1808 para lograr su independencia, gracias a la traición a España de los reyes franceses de la familia de los borbones y de su primer ministro Godoy.


El referente de las colonias americanas españolas era la independencia conseguida por Estados Unidos en 1776 de Inglaterra. El bilbaíno Diego Gardoqui de Arriquibar (que tiene una calle en su Bilbao natal), entregó al padre de la patria estadounidense George Washington: 215 cañones, 30.000 mosquetes, 30.000 bayonetas, 51.314 balas, 137.000 Kg. de pólvora, 12.868 granadas, 30.000 uniformes y 4.000 tiendas de campaña para luchar por la independencia de su país.

Casa torre de Arrikibar en Zeanuri
Foto Ybarra y Garmendia "Torres de Vizcaya" (1946)


Jean Lafitte

Jean Lafitte salió rumbo a América desde el puerto de Pasaia (Gipuzkoa). Este vasco de Baiona nacido en 1791, fue nombrado “héroe de la patria” por Estados Unidos por su colaboración en su guerra de la independencia, pues, pese a dedicarse al pirateo, luchó con sus hombres el 8 de enero de 1815 durante el intento de invasión británica a Nueva Orleáns. 

Lafitte puso a disposición de Jackson más de mil hombres, armas y municiones, defendiendo el sitio desde el llamado French Quater y con su flota desde la costa (Wikipedia). Fue a luchar a Texas en la guerra con México en 1817 e incluso intentó crear un Estado propio al que llamó “República de Baratalla” en Nueva Orleáns.

Jean Lafitte

Martín de Alzaga

En enero de 1809 el primer proyecto independentista para América del Sur corrió a cargo del alabés Martín de Alzaga (nacido en Ibarra de Aramaiona 1755-Buenos Aires 1812), el cual propuso la independencia de España del Virreinato de Río de Plata en Buenos Aires para convertirse en una República democrática. 

Martín de Alzaga viajó de crío a Argentina donde se instaló y donde, a pesar de desconocer inicialmente el idioma, hizo fortuna. Alzaga luchó y expulsó a los ingleses que habían tomado Buenos Aires de la que era alcalde de primer voto en 1807, invasión dirigida por el general inglés Whitelocke. 


Organizó milicias de voluntarios de la ciudad, un ejército de más de seis mil hombres, y pagó con sus propios fondos la formación de un regimiento de asturianos y otro de vasconabarros. 

Después, padeció un "proceso por independencia" al sublevarse contra el virrey español. Pese a que aparece a veces en biografías como defensor del virreinato español, participó en las negociaciones que formaron la Primera Junta de criollos contra España y colocó en ella a tres miembros de su partido: Mariano Moreno, Domingo Matheu y Juan Larrea. 

Alzaga fue fusilado y posteriormente ahorcado el cadáver en 1812 por una supuesta conspiración contra el Primer Triunvirato argentino. Su cuerpo reposa en la iglesia Ntra. Sra. del Rosario y Convento de Santo Domingo en la Ciudad de Buenos Aires.


Agustín de Iturbide

La independencia de México tiene un montón de nombres vasconabarros como el de Pedro Celestino Negrete (Karrantza –Bizkaia-), los oriundos de Okendo de Alaba Mariano Abasolo y Juan de Aldama (así como su tío y hermano), el alto navarro Agustín de Iturbide o José Antonio Etxebarri. 

Un vasco-mexicano, Agustín Iturbide Aranburu,  tomó los mismos colores del escudo de Bizkaia para la bandera de México tras su independencia de España en 1821 como después haría Sabino Arana para la ikurriña



Agustín Iturbide, por ejemplo, presidió la regencia del primer gobierno provisional mexicano, en mayo de 1822 fue proclamado emperador y coronado dos meses más tarde con el nombre de Agustín I de México.

Mina el Mozo

El 10 de octubre de 1817, las tropas insurgentes de Xavier Mina combatieron a los realistas de Francisco de Orrantía en la hacienda de la Caja, cerca de Irapuato. De acuerdo con el tomo III de México a través de los siglos, la batalla se desarrolló de la siguiente manera: “Los independientes se colocaron detrás de las tapias y cercas de la hacienda, y Mina, a la cabeza de doscientos cincuenta hombres, los mejores que pudo hallar entre las indisciplinadas guerrillas que se le habían reunido, se mantuvo observando al enemigo que marchaba en columna cerrada hasta ponerse a tiro de fusil. Cambió ésta entonces su dirección y desfiló hacia la izquierda de los independientes, lo cual visto por Mina le obligó a ordenar un ataque por la retaguardia de la columna. El coronel don Encarnación Ortiz y los capitanes Mier y Delgado, seguidos de unos cuantos, ejecutaron ese movimiento con precisión y denuedo, pero no fueron sostenidos por los demás guerrilleros, que pelearon en desorden según su costumbre, y que dieron lugar a que se rehiciese el enemigo, cargando a su vez y obligando a las masas de caballería de Mina a retirarse precipitadamente, y fueron perseguidas por el teniente coronel [Anastasio] Bustamante.” 

Las tropas insurgentes sufrieron bajas significativas, sin embargo, Mina logró abrirse paso entre los enemigos, hasta llegar al rancho de Paso Blanco, sin ser seguido por los realistas victoriosos. A consecuencia de la derrota ante los virreinales, el guerrillero español decidió trasladarse a Jaujilla, sede del gobierno insurgente –a donde llegó el 12 de octubre- para concertar un nuevo plan de operaciones. 


Un sobrino del guerrillero alto nabarro Espoz y Mina conocido como Mina el Mozo (1789 Otano, Alta Navarra -1817 Méjico), tuvo en jaque a las tropas francesas en Nabarra hasta que fue arrestado. 

Tras pasar por las cárceles francesas, desembarcó en América, donde se reunió a Simón Bolívar, con quien se repartió los frentes. Mina acaudilló la independencia de México y allí fue fusilado como traidor por los mismos españoles que lo habían considerado héroe de la Guerra de la Independencia o napoleónica. Apenas tenía 28 años cuando entró en la historia de América.

Simón Bolivar

Pero el más destacado de los descendientes de vasconabrros en la independencia de América fue Simón Bolívar, que era quinta generación de un rico bizkaíno, "Bolívar el Viejo", natural de la Puebla de Bolibar. Bolibar en euskera significa “molino en la vega”.

El bizkaino Bolívar “el Viejo” llegó a Venezuela en 1588, donde fue escribano público del cabildo y secretario de la Real Audiencia de Indias. Simón Bolívar “el Viejo” logró que por primera vez que Venezuela exportara mercancías a España de forma legal y en 1589 logró que se instalara en América el Seminario Tridentino de Santa Rosa, el cual se convertirá en la Real y Pontificia Universidad de Caracas en 1721, que el propio Libertador en 1827 y siguiendo la obra de su antepasado, denominó Universidad Central de Venezuela. 

Aunque, el hecho más destacado del primer Bolívar, fue probablemente sus gestiones con la corona española y el logro de que Caracas se convirtiera en la capital de la provincia de Venezuela. 



El Libertador Simón Bolívar estuvo en Bilbao durante los años 1801-1802, en casa de unos amigos, en sus cartas relata la emoción que le produjo visitar el pueblo de sus antepasados. 

Durante su viaje a Bilbao antes de su boda en Madrid, Simón Bolívar conoció al científico de origen labortanos Fausto Elhuyar, insigne miembro de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País Vasco (RSBAPV), y a Valentín Foronda del “Seminario Patriótico de Vergara” y de la Real Compañía de Filipinas, hombres cultos e impregnados de las ideas revolucionarias de la ilustración francesa que introdujeron en la península y con la que mantenían estrecha relación, sobre todo con Rousseau, amigo personal de Manuel Ignacio Altuna fundador junto a Javier de Munibe (conde de Peñaflorida) y José María Egia (marqués de Narros) de la RSBAPV. 


Bolivar pasó un año de su vida en Bilbao donde conoció la ilustración y visitó a sus familiares:
LEHOINABARRA: BOLÍVAR SE HIZO INDEPENDENTISTA EN BILBAO

Estos ilustrados vasconabarros mantenían relación con el enciclopedismo francés de Volteire o Diderot; incluso uno de los revolucionarios más importantes, Ministro del Gobierno Revolucionario francés hasta 1799 -entre otros muchos cargos que tuvo-, era el vasco de Baiona, Joseph-Dominique Garat, que había intervenido en la redacción de los Derechos del Hombre en el Frontón de Versalles junto a sur hermano y personalmente leyó la sentencia de muerte al rey de Francia, el Borbón Luis XVI.


Bolívar conocía muy bien la valía de estos gipuzkoanos, no en balde la sociedad caraqueña y toda Venezuela se había enriquecido gracias a que en 1728 el conde de Peñaflorida (abuelo de Javier de Munibe) fundara en San Sebastián-Donostia la Compañía Guipuzcoana de Caracas, por idea de Olabarriaga y a petición de la Provincia de Gipuzkoa, que obtuvo permiso para comerciar con las colonias americanas, frente al anterior monopolio de Sevilla y Cádiz. 

Fachada de la Casa-factoría de la Compañía Gipuzkoana de Caracas en La Guaira. Plano de 1791, Archivo General de Indias, Sevilla. Tanto en La Guaira como en Puerto Cabello la Compañía dispuso de infraestructuras propias.

La Compañía Guipuzcoana de Caracas quebró tras ser trasladada por orden regia a Madrid en 1785 al grito de: “¡que se vayan estos vascos que ni españoles son!”.


Museo en Bolibar dedicado al Libertador y su familia 


Luciano Elhuyar

Estos ilustrados vasconabarros tendrán un papel fundamental en las ideas del Libertador de América y le ayudaron a crear los equivalentes americanos de la RSBAPV y del Seminario de Bergara para la introducción de las ideas ilustradas en América y a los que el Libertador dio el nombre de “Sociedad de Amantes del País” y la “Escuela de Minería”.

Luciano Elhuyar luchó junto a Bolívar por la independencia de Colombia. Luciano derrotó a dos mil soldados “realistas” en la Batalla de las trincheras en octubre de 1813. El 10 de mayo de este año 2010, Monseñor Fabio Suescúm, Obispo Castrense de Colombia, consagró una Capilla “al Batallón Luciano D`elhuyar” en el municipio de San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander en Colombia. En Colombia había muerto Juan José Elhuyar en 1796, uno de los hermanos descubridores en el Seminario de Bergara del elemento químico llamado wolframio o tungsteno y padre de Luciano.




COROLARIO

“La imprenta es la artillería del pensamiento”, Simón Bolívar, Libertador de América.

Simón Bolívar aprovechó su viaje al País Vasco para visitar el árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas, junto a su pariente Pedro Antonio Bolívar de Mungia, y conoció de primera mano el intento de la Juntas Generales de Gipuzkoa de crear un Estado independiente durante la Guerra de la Convención contra Francia.





Pocos años después, Simón Bolívar visitó nuestro país, entre 1801-1802 como hemos dicho, y fue partícipe de la represión española, pero también de la forma de actuar de las Juntas Generales (similares a las Juntas criollas). Tras la temprana muerte de su mujer en 1803 viajó a París y en 1805, El Libertador juró en una visita al Vaticano que no descansaría hasta lograr la independencia de su país.

La Diputación de Bizkaia concedió en el 2010 una beca al joven venezolano Alejandro Cardozo Uzcátegui, para investigar sobre ese tiempo que el Libertador pasó en nuestras tierras y que ha titulado “El año velado de Simón Bolívar Bilbao 1801-1802”, publicado y presentado en Ziortza-Bolibar a finales del mes de julio.


El pasado mes de julio nació también la ASOCIACIÓN DE ESTUDIOS BOLIVARIANOS para fomentar el pensamiento del Libertador de América, tendrá su sede final en Bolibar, junto a la casa origen de la familia del Libertador. 




Simón Bolívar: "Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad”.



Hoy, dos Estados americanos llevan un nombre en euskera gracias a Simón Bolívar: Bolivia y la República Bolivariana de Venezuela. En Europa uno lo lleva, Andorra, y otros tres Estados libres lo llevaron: Aragón, Baskonia y su hija Nabarra, hoy sojuzgada por el imperialismo español y francés.


Los pueblos y Estados libres de América que celebran el bicentenario de su libertad, tienen una gran deuda con los vasconabarros, cuyo Estado fue invadido en diferentes fases, de una de las cuales, la más importante por ser sobre su núcleo principal, se cumple en el año 2012 el V Centenario al ser invadida 20 años después de la llegada de Colón a América, arribada que marcó la brutal colonización del continente comenzada por el mismo rey que invadió y colonizó Nabarra: Fernando de Aragón, el Falsario para Nabarra el Católico para España.


El coetáneo Nicolás Maquiavelo en su libro “El príncipe” dice al respecto sobre Fernando el Falsario: “para poder llevar a cabo empresas mayores, siempre sirviéndose de la religión, recurrió a una devota crueldad (…) “El rey de España ha querido fortificarse en el reyno de Navarra, que ha conquistado y cuya posesión deseaba (…)” “Los españoles, por el contrario, ocultan y se llevan cuanto han hurtado, de tal suerte que no se vuelve a ver nunca nada de lo que han hurtado.”


Días y año de la independencia:

México 16 de septiembre de 1810
República bolivariana de Venezuela el 5 de julio de 1811
Argentina 9 de julio de 1816
Chile 12 de febrero de 1818
Colombia 7 de agosto de 1819
Perú 28 de julio de 1821
15 de septiembre de 1821 se declaran independientes: Honduras, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Nicaragua
Ecuador 24 de mayo de 1822
Bolivia 6 de agosto de 1825
Uruguay 25 de agosto de 1825
Paraguay 25 de noviembre de 1842
Panamá se separa de Colombia el 3 de noviembre de 1903
¿¿NABARRA??

“Estamos aquí para demostrar que nosotros, descendientes y herederos de aquellas naciones territorialmente invadidas y políticamente colonizadas, estamos volviendo a organizarnos con nuestros propios valores para volver a ser lo que fuimos antes de la colonización: ¡Libres!”. Octubre de 1986, extracto del manifiesto de las naciones indias aymará, koya, kamsá, kuna, maya-cakchiquel, purépecha y quechua ante la Comisión española del V Centenario.