ORREAGA, SÍMBOLO DE LIBERTAD

ORREAGA, SÍMBOLO DE LIBERTAD
Aitzol Altuna Enzunza


Si el 15 de agosto del año 778 es el día de la Batalla de Orreaga-Roncesvalles, el 11 de marzo de 1522 es el día de la destrucción del monasterio que allí se alzó. Entre uno y otro hecho de guerra hay 744 años de libertad para los vascones organizados políticamente en el Estado de Nabarra. La primera batalla es una victoria del pueblo vascón contra el imperialismo franco, la segunda es la destrucción de un símbolo de libertad para el mundo por el imperialismo entonces naciente: el español.

El rey de Nabarra Juan III de Albret o Labrit prometió volver tras tener que refugiarse en su Estado de Beárn ante la invasión española del reino nabarro, y cumplió su promesa el 12 de octubre de aquel año 1512 cuando regresó con sus tropas recompuestas, tomó Baja Navarra, liberó Orreaga-Roncesvalles y el castillo de Amaiur, pero no los pudo retener.

En un nuevo intento, Juan III mandó a su ejército la toma de Garazi-San Juan de Pie de Puerto en marzo de 1516, otra parte de las tropas nabarras con el vizconde de Baigorri a la cabeza trató de tomar Orreaga-Roncesvalles y el mariscal Pedro II de Nabarra con 1.200 nacionales penetró por el Ronkal para ir reclutando soldados entre el pueblo que se le unió de forma entusiasta. La idea era hacer uno en Pamplona. La toma de Garazi se retrasó, pero la peor parte se la llevó el mariscal Pedro de Nabarra que fue derrotado en Isaba por el coronel castellano Villalba sabedor de su ruta. La recuperación del reino no prosperó y la colegiata de Orreaga-Roncesvalles fue saqueada e incendiada por las tropas imperiales españolas en ese año 1516. Ese mismo año murió Juan III de Albret.

El último gran intento de liberar el reino comenzó en mayo de 1521 por Enrique “el sangüesino”, hijo de Juan. Enrique puso su tropa de 12.000 infantes en manos de su pariente el mariscal Andrés de Foix, señor de Asparros. En septiembre de 1521 el general francés Sr. de Bonnivet con un ejército compuesto por franceses, gascones, nabarros, así como con 6.000 lansqueletes alemanes, volvió a la carga y liberó Baja Navarra, Amaiur y el Peñón (cerca de Orreaga). Asparros tomó casi sin resistencia Pamplona tras alzarse el pueblo contra el invasor castellano, arrastrando el escudo de los austrias por el fango.

En marzo de 1522 fue tomada de nuevo por el ejército Imperial español la colegiata de Roncesvalles, del que era prior Francisco, hijo natural del mariscal Pedro II de Nabarra. Como explica el historiador Joseba Asiron, fue el 10 de marzo de 1522 cuando una compañía de soldados españoles junto con beaumonteses llegó con intención de atrincherarse entre los muros de la colegiata, puesto que venían seguidos de cerca por el capitán Jaime Bélaz de Medrano, uno de los futuros héroes de Amaiur. Aunque pusieron cerco al monasterio, no pudieron apresar a sus ocupantes, puesto que llegaron refuerzos españoles. Tras el abandono de Roncesvalles por sus asaltantes, los monjes del monasterio comprobaron con tristeza que habían destruido la techumbre del claustro y el dormitorio monástico, acrecentando la ruina de la antiquísima y simbólica abadía navarra.

En 1527 el rey de Nabarra Enrique II “el sangüesino” mandó a parte de sus hombres liberar de nuevo Baja Navarra, los nobles locales se alzaron y se le unieron, eran los Lüküze, Lakarra, Senpere etc. que le juraron obediencia. Las huestes españolas no tardaron en llegar por Orreaga-Roncesvalles y las plazas se rindieron a su paso, pero la hostilidad de los habitantes y el miedo a las tropas de Enrique, hizo que los invasores españoles volvieran grupas y marcharan por donde vinieron; en 1530 los soldados nabarros liberaron definitivamente Baja Navarra.

Gracias a la resistencia de aquellos nabarros, hoy podemos decir a los españoles y franceses lo que el mariscal Pedro de Nabarra al emperador Carlos de Gante cuando se negó a jurarle lealtad “Por no haber nacido en España ni ser de la casa real castellana” y porque como caballero nabarro “estaba obligado a guardar juramento a su rey”.