ORÍGENES DE BIZKAIA


ORÍGENES DE BIZKAIA
Aitzol Altuna Enzunza

Bizkaia era una comarca más englobada en el Sur del ducado de Baskonia, al menos durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y su hijo Eudon I el Grande (años 670-734). Cuando el ducado de Baskonia cayó en la anarquía tras la muerte en el 768 de su duque Waifre a manos de los francos, surgieron diferentes fuerzas regionales. La más importante fue la creada al sur de Baskonia de los llamados “nauarri”, que ya aparecen documentados en las crónicas francas sólo un año después, en el 769, entorno a ellos se creó el reino de Pamplona-Nabarra, que fue aglutinando todas las fuerzas baskonas hasta volverlas a englobar en los siglos X y XI.

Las tumbas de ésta época en Bizkaia se encuentran en Finaga en Malmasín (Arrigorriaga), en Argiñeta (Elorrio –duranguesado-), Mesterika (entre Plentzia y Mungia), o excavadas en piedra en el monte Ganguren en Galdakano descritas por Iturriza pero que aún no han sido estudiadas, además, recientemente han aparecidos nuevos enterramientos de este período en el monte Ereñozar en la costa bizkaína junto con monedas Nabarras posteriores de Alfonso I el Batallador (s.XII), y fuera de Bizkaia pero cerca, en el descampado de Aistra (Alaba, de Zalduondo a Altsasua y en el paso de San Adrián a Gipuzkoa) y en Zornoztegi (Agurain-Salvatierra, también en Alaba).

El monte Malmasín estaba ya poblado en la Edad de Bronce sobre el año 1.000 a.C. Fue en el siglo III a.C. cuando pasaron a vivir sus pobladores a media ladera hacia Arrigorriaga, a Finaga, donde existe una necrópolis y un templo romano posterior sobre el que siglos después se edificaría una preciosa ermita cristiana, aún hoy en pie . En el interior de esta ermita de San Martín de Finaga se enterraban los restos de los muertos del castro de Malmasín. En ella se han encontrado 13 cadáveres de entre los siglos IV a.C y XIII d.C. Todas estas tumbas, demuestran que los bizkainos se integraban en el poderoso ducado baskón.

Las primeras aldeas tras la caída del Imperio Romano, aparecen en Europa en torno al año 800. En Bizkaia se abrirán claros en los bosques y en el litoral, pero éste pronto se volverá peligroso por las incursiones normandas. Se han encontrado estas aldeas en Gerrika, Arta, Bolibar y Iturrieta en Lea-Artibai y en Bermejillo y San Esteban de Karrantza en las Enkartaciones, en los hoy barrios de Miota, Gazeta, Santo Tomás de Mendraka (Elorrio), San Martín de Finaga (Basauri), Abrisketa (Arrigorriaga). Gerekiz (Morga) o Momoitio (Garai) en el duranguesado, en Otzerinmendi, Arzuaga, Artea, o Elgezua en el valle de Arratia. Además se volvieron a habitar cuevas tras la caída del Imperio Romano, buscando un refugio seguro, son el caso de Peña Forua (Forua), Santimamiñe y Sagastagorri (Kortezubi), Lumetxa (Lekeitio), Goikolau (Berriatua) o Ereñuko Arizti (Ereño).

La frontera entre los bizkaínos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques, siendo la Alaba primigenia, que abarcaba territorios de los antiguos autrigones hacia el Oeste hoy fuera de la misma: “La puerta de la cristiandad”, la cual físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro, y que hará de tapón a Bizkaia contra la huestes musulmanas.

Los reyes asturianos, nacidos del reducto de lo que fue el imperio godo -pueblo con origen en la actual Suecia y destruido por los musulmanes ninguno de los cuales alcanzó a la Bizkaia nuclear-, trataron de aprovechar la debilidad baskona tras la muerte de Waifre para incorporar las tierras baskonas que le eran fronterizas sin conseguirlo.

Como dice Julio Caro Baroja en su libro “problemas vascos de ayer y de hoy”: “no hay formas de origen visigodo, es decir, esa idea del aislamiento del País frente a los visigodos es una realidad que la toponimia confirma. Mientras por ejemplo en Castilla las formas de villa se dan en la época visigótica creando nombres como Villafáfila, Villarramiel, Villarramirelli y se usan los nombres visigodos en toda Castilla la Vieja, en Álava no hay restos”. Ocurre lo mismo en Bizkaia.

Peio Esarte en “Orígenes del nombre de Bizkaia” sobre la relación entre la frontera baskona y la asturiana comenta: “Durante el reinado de este Alfonso se sitúa (Alfonso II de Asturias, 760-854), a partir del año 796, la noticia de Ibn Idhari (s.XIII-XIV): "Alfonso había pedido ayuda a los países vascos y a las poblaciones vecinas". Esto nos lleva a concluir que todos los vascos formaban cuerpo de etnia y país, y así eran vistos desde la costa cántabra al Pirineo. Por su parte Ibn Al-Athir dice (s.XII-XIII): "Alfonso había logrado la ayuda del rey de Vizcaya, su vecino, y de los normandos que vivían por esa zona, y de los habitantes de esas regiones", lo que nos lleva a deducir que los vilipendiados normandos convivían en la zona con sus naturales, y que éstos tenían un rey (los bizkaínos). Finamente Ibn Jaldun (s.XIV) habla del "rey de los vascos". Entre tanto toma fuerza el nacimiento del reino de Pamplona, en el que figuran, aún sin confirmación segura, Iñigo Jiménez (sin fechas), e Iñigo Iñiguez Arista (Eneko Aritza, ya en el 824)”. Las alianzas matrimoniales y convenios militares entre las monarquías nabarra y asturiana fueron una constante.

PRIMEROS DOCUMENTOS SOBRE BIZKAIA

En las crónicas neogóticas de Alfonso III de Asturias, en el 886, es cuando se nombra por primera vez a Bizkaia ("Biscai" se escribe) pero en referencia a Alfonso II el Casto (760-854), por tanto al período que sigue a la muerte del duque baskón Waifre. En esa crónica se dice que Bizkaia junto a Alaba, Orduña y Alaone (¿Aiala?), eran "tierras poseídas por sus moradores", junto a las tierras de lo que ya era el núcleo de los “nauarri”: Berrueza, Deio y Pamplona.

“Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deius est atque Berroza.” Crónica de Alfonso III (866-909), llamada también de Don Sebastián.

En el mismo documento, se relata detalladamente los lugares “repoblados” por Alfonso II, rey de Asturias y conde de Cantabria, según las Crónicas de Alfonso III, estaban Karranza y Sopuerta: seguramente se refiere a las Enkartaciones, la parte más occidental de la actual Bizkaia incrustada entre Cantabria y Burgos, recuperada después tras la entrada de estas tierras en el reino de Pamplona-Nabarra, cuya frontera con el reino de Oviedo-Asturias pasaría a estar en comarca de la bahía de Santander-Santillana del Mar.

“Eo tempore populantur Asturias, Primorias, Liuana, Transmera, Subporta, Carrancia, Bardulies qui nunc uocitatur Castella, et pars maritimam et Gallecie”.

Las Enkartaciones no serán parte de Bizkaia hasta 1212, incorporación que se produce tras la invasión militar castellana y como recompensa al señor de Bizkaia tras la batalla de las Navas de Tolosa. Dentro del reino de Pamplona-Nabarra, eran las Enkartaciones una tenencia aparte con Castro Urdiales o Balmaseda como núcleos principales y abarcaría también el valle de Mena así como toda la margen izquierda del río Ibaizabal-Nervión. En el preámbulo del Fuero General de Bizkaia de 1452 todavía se decía: “en la tierra del condado e señorío de Vizcaya é de las Encartaciones”.

El occidente enkartado (Sopuerta, Artzentales y Karrantza) empezó a perder el euskera, pasando por el bilingüismo, debido a las acometidas astures y visigóticas de los siglos VI al IX, pero el euskera en la parte central y oriental enkartada sobrevivirá a la Edad Media. Galdames o Güeñes eran euskaldunes incluso en 1800, según los testimonios recogidos. Zalla, Gordexola o Güeñes se sabe por escritores de la época que era euskaldun “cerrado” o monolingüe en el siglo XVII, muriendo el último euskaldun en 1850 tras la primer Guerra Carlista, y en ese siglo XIX se pierde el euskera también de Alonsotegi o el Regato (Barakaldo). En 1794, en Gordexola, “todos son de apellidos vascongados pero la lengua vascongada hay muy pocos que la entiendan”.

Dice J.L. Homobo “El sector comprendido entre los ríos Nervión y Cadagua presenta un absoluto dominio de la toponimia vasca (…), pero ya en Abanto-Zierbana, resto de Galdames, Sopuerta y Muskiz, predomina absolutamente la toponimia románica, encontrándose la persistencias euskéricas muy desdibujadas, sin embargo la toponimia vasca rebasa el límite por tierras de Castro Urdiales, con mayor presencia en su zona primera”. En el occidente de las Enkartaciones se conservan sobre 750 palabras “montañesas” y 77 de origen euskaro. En la misma toponimia del occidente enkartado encontramos topónimos que podrían atestiguar la presencia del astur-leonés como: Aguanaz, Arbosa, Pandu, Paraya, Lluenga etc.

Como deja escrito Julio Caro en su libro “Sobre la lengua vasca”: “Es muy probable, dado el paralelismo entre la historia de Vasconia y Cantabria en el período Visigótico, que dicha lengua (el euskera) se perdiera después de éste (…), una de las causas por las que el norte conservó la lengua vasca fue que nunca estuvo sometido al poder de los monarcas godos”. Lo mismo se puede decir sobre el reino Oviedo-Asturias.

J.M. Lacarra (1971), “Estudios de la historia de Nabarra”: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”.

“Hay un hecho cierto, la tierra vasca es probablemente el área de más abundante arquitectura rupestre, altomedieval y eremítica, en toda la geografía hispánica: es un fenómeno que se registra especialmente en la actual provincia de Álava, más concretamente en las áreas de Valdegobía, Villanueva, Tobillas, Corro, Pinedo, Quejo etc. y el condado de Treviño (términos de Marquínez, Urarte, Laño y Alabaina). A ella llegó el fenómeno desde la Cogolla (La Rioja). Son del siglo VI por tanto no guardan relación con musulmanes, ¿marcan la frontera goda?”. “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

El territorio de Bizkaia no pertenecía al reino godo ni asturiano, ni hay resto arqueológico alguno, ni aparece así en ningún documento de la época, tampoco hay texto del que se pueda deducir nada parecido, ni siquiera su inclusión en el condado de Alaba del territorio como algunos suponen y según prueba Andrés E. de Mañaricua en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI, Los orígenes del Señorío”. Así, los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas sobre la separación de ambas y la no-pertenencia de Alaba y Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni a Castilla, ni tampoco a Asturias y sí hay documentos y datos suficientes para decir que Bizkaia fue independiente desde el 768 hasta su inclusión en el reino de Pamplona-Nabarra.

EL NOMBRE DE “BIZKAIA”

Bizkaia aparece, por tanto, en la historia en la Alta Edad Media, en los primeros siglos IX-XI se escribe: Biçcaia, Bicchaya, Bicikaga, Biçkaga, Biçkaia, Bischaia, Bizcahia, Bizcaia, Bizcaya, Bizchaya, Bizkahia y Bizkaia.

Hay historiadores, entre ellos Caro Baroja, Astarloa o Iturriza, que se apoyan en la imagen de la Bizkaia nuclear y en la existencia de un monte Bizkargi (565 m, Bizkar+egi= ladera de la loma) entre Morga-Aretxabalagane y Etxano, fronterizo por tanto con el duranguesado, para derivar la voz Bizkaia de “Bizkar”, lomas.

Además, la línea de altura de las cadenas montañosas bizkaínas son las delimitaciones habituales de las merindades o comarcas internas donde se hacían las reuniones vecinales por valles. El conocido como “Balcón de Bizkaia” en Munitibar está en la ladera norte del monte Oiz con vistas sobre la comarca de Urdaibai, delimitación entre el señorío de Bizkaia con el condado de Durango. Según la tradición recogida por Iturriza, la primera de todas las iglesias de Bizkaia es Santa María de Garai en Gerrikaitz, a los pies del monte Oiz en Munitibar, pero sería una construcción de madera, por lo que no se ha conservado.

En esa línea montañosa, en la villa de Errigoiti (en un alto en el camino Gernika-Arrieta-Mungia y cerca de Morga), en su barrio de Metxikas, hay una pequeña loma con una ermita en su alto que tiene el nombre significativo de Bizkaigane (364 m) y desde donde se divisa la comarca de Mungia por el Oeste y Urdaibai por el Este. En Bermeo, “cabeza de provincia” o capital bizkaína hasta 1602, podemos encontrar el topónimo Bizkargane y también Itubizkar, por tanto en esa misma sierra montañosa de escasa altura con el monte bocinero Sollube como cima más alta (686 m).

Este mismo nombre de Bizkaia existe en Alta Nabarra en el valle de Aibar (Oibar), zona montañosa, por tanto refuerza el significado de “loma”. También tenemos en los Pirineos “Altabizkar” en Orreaga, incluso existe el topónimo Bizkarra, Bizkarria y Bizkarraga en la sierra de Arandio-La Demanda (entre Burgos y La Rioja) o Bizkarra en Santa Olalla en Burgos (cerca de Briviesca, la Bureba), antiguas fronteras del reino de Nabarra.

En la donación del rey nabarro García V el Restaurador a Santa María de Pamplona 1141 se dice: “Iheldo, Vizcaya (Pasai Donibane), Urumea, Alza y Soroeta” . Aunque en la costa, Pasai Donibane se encuentra en la ladera de una loma (monte Jaizkibel), el nombre sin embargo se le da a una parte del puerto, pero podría ser un topónimo más reciente y por otro motivo relacionado con el Señorío de Bizkaia pues la fecha es ya tardía.

Peio Esarte en “Origen del nombre de Bizkaia” añade: “El nombre Bizkaia es muy antiguo y conocido en [Alta] Nabarra. El apellido es numeroso y muy extendido, probablemente debido a sus múltiples ubicaciones. Como término aparece también en una extensa cantidad de nominaciones. Así se denomina un barranco de la Nabarra Media Oriental, en la localidad de Moriones y cercano a las localidades de Loya y Gardalain, en una extensión de 16 kms., entre las localidades de Ezprogi, Leatxe, Aibar, Sada de Sangüesa y Cáseda, desembocando en la margen izquierda del río Aragón. Es también una franja de Eskabarte, "Vizcanne", y en el alto de Arakil se recoge la nominación de "Vizcay". En el libro que publiqué el año 1983 (Alduides...), recojo la facería hecha entre el monasterio de Roncesvalles y el valle de Erro, el año 1313. En ella se citan como términos conocidos, desde que la memoria los recuerda, los de "Garazvizcay", con más de sesenta bustalizas, la de Baigorri-Bizcaycoa, y otras”.