JAGI-JAGI MENDIGOXALES

JAGI-JAGI MENDIGOXALES
Aitzol Altuna Enzunza

Tras la muerte de Sabino Arana en 1903 a la edad de 38 años, el partido que fundó, el Partido Nacionalista Vasco (PNV 1895), quedó en manos del independentista Ángel Zabala “Kondaño”, nombrado por el propio Sabino antes de morir, lo cual es significativo de la tendencia que Arana quería para su partido. El PNV se expandió fuertemente por Bizkaia y Gipuzkoa, no así por el resto del territorio vasco. En el partido nacionalista se observaban claramente las dos tendencias: los independentistas (encabezados por Luis Arana y por el propio Kondaño) y los autonomistas-regionalistas (el euskalerriano Ramón De la Sota y Engracio de Aranzadi). Engracio de Aranzadi “Kizkitza”, creía en una nación vasca, pero la creación de un Estado vasco no lo veía necesario.

En el año 1910 el PNV cambió de nombre por el más clerical de Comunión Nacionalista Vasca (Comunión) y se expresaba mediante su revista “Euzkadi”. En 1913 el Gobierno Español autorizó la Mancomunidad Catalana, Comunión pidió lo mismo para las cuatro provincias vascas del sur. En 1917 Comunión ganó las elecciones en Bizkaia y consiguió notables avances en Gipuzkoa y Alaba, lo que les llevó a pedir la restitución de los Fueros junto al carlismo, y si esto no fuera posible, una mayor autonomía. Esta solicitud fue refrendada por los Ayuntamientos vascos. En Madrid nadie les hizo el menor caso.

La moderación de la rama predominante del partido nacionalista, llevó a su primera escisión o expulsión encabezada por el propio Luis Arana en 1915. Luis, hermano mayor de Sabino, fue el primer nacionalista, pues fue él quien le hizo ver a su hermano que no era español. Luis refundó el partido de su hermano, el PNV, que también se llamará Aberri (neologismo de Sabino para “nación”), contaba para ello con la ayuda de Elías Gallastegi "Gudari" de las juventudes del PNV, Juventudes vascas- Euzko Gaztedi.

En 1920 el Napar Buru Batzar (el órgano regional en Alta Navarra del PNV) publicó un manifiesto en su revista “Euzkadi” que decía: "sólo aspiramos a la restauración de la libertad de que, antes de 1839, disfrutaba Nabarra (sic) y todo el País Vasco (sic), al que llamamos Euzkadi (sic)... Declaramos asimismo que no somos separatistas, ni lo hemos sido nunca, ni queremos serlo; que deseamos la unión de España (y no con) en la forma tradicionalmente foral de 'Unión aeque principal'...". Desde Aberri le respondieron: "... nosotros no aspiramos sólo a la restauración de la libertad de que disfrutaba Nabarra antes de 1839, sino a la independencia absoluta de Euzkadi”.

En “La cuestión vasca” (1966), obra inédita del getxotarra Federico Krutwig, comentaba al respecto: “Entre todos los seguidores de Sabino de Arana, se puede decir que Elías de Gallastegui ocupa una posición preeminente. De él se puede decir lo que generalmente nunca se puede decir de un discípulo, que sobrepasó en calidad al maestro. Pues si bien es verdad que Luis de Arana Goiri es el padre de la idea, como decían los nacionalistas del Mendigoizale Batza, no cabe duda de que sólo bajo Sabino de Arana Goiri, adquiere esta idea cuerpo… Pero todo este proceso del nacionalismo, con ser una fase muy importante, se desarrolla bajo tierra”.

El pensamiento de Elías Gallastegi “Gudari” (Bilbao 1892-Donibane Lohitzune 1974) , queda reflejado en textos como el siguiente: “Somos nacionalistas vascos amantes de la libertad; de una libertad propia -respetuosa con la ajena libertad- que nazca en el hogar y se extienda a la escuela y a la calle y al taller, y cristalice en el instrumento de gobierno que pueda conducir a nuestro pueblo, a Euzkadi, -con plena facultad de soberano que ejerció en el pasado hacia un desarrollo espléndido-, siguiendo la ruta propia en cuyo cauce se fraguan las siguientes creaciones.
Podemos invocar este derecho basado en la tradición. Mas, prescindimos si se quiere y si se puede, de tales derechos históricos.
Hoy mismo ofrecemos a la consideración del mundo el hecho de un Pueblo singular, con alma propia, al que, sin entenderle ni amarle, pretenden otros Pueblos formar y regir. Por eso nos rebelamos.
Y si no nos amparan toda clase de derechos, pudiéramos aun invocar el nuevo derecho de nuestra voluntad: los vascos queremos ser libres, gobernar nuestro hogar.
No tiene objeto comparar patrias y naciones.
¡Sienta cada uno orgullo de su propia nacionalidad!’’


En 1919, al año siguiente de finalizar la Primera Guerra Mundial, Comunión volvió a pedir las competencias perdidas al Gobierno de Madrid, el cual hizo de nuevo oídos sordos a su petición. En ese año 1919 estalló la Revolución bolchevique en Rusia. El gobierno bolchevique reconocía el derecho de los pueblos oprimidos a recuperar su independencia, surgiendo como consecuencia directa entre los movimientos de izquierdas europeos el derecho a la autodeterminación. Este derecho reconocido hoy por la O.N.U., el Tribunal de la Haya y la Carta Europea de los Derechos Humanos, se manifestó con fuerza tras la Primera Guerra Mundial entre los Pueblos europeos sometidos al Imperio Austro-Húngaro principalmente, y después tuvo su repercusión en la independencia de las colonias que los Estados europeos mantenían por todo el mundo.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-30) el nacionalismo independentista fue perseguido -no así Comunión-. Elías Gallastegi creará en 1925 el llamado “Comité Pro Independencia Vasca” en Donibane Lohitzune (San Juan de Luz, Lapurdi), donde tuvo que refugiarse por sus actividades políticas (un año después pasará a México), para así lograr el reconocimiento de la soberanía vasca por la Sociedad de Naciones, predecesora de la ONU.

Desde 1908 existía ya un “Mendigoxale Bazkuna” impulsado por Juventud Vasca, con su centro “Mendigoxale Aberri” desde 1913. El nombre de “mendigoizale” (con “x” al principio) es un neologismo del escritor y euskaltzale Evaristo Bustinza “Kirikiño” (1866-1929). Los “mendigoizales” nacieron en torno a la afición de los vascos al montañismo, ya el 20 de junio de 1877 se celebró la primera marcha montañera de un grupo organizado al monte mítico de Gorbea entre Bizkaia y Alaba. La historia del montañismo vasco comenzó a mediados del siglo XIX cuando naturalistas y científicos como Antoine d´Abadie o Armand David viajaron hasta Etiopia o China llegando a cumbres de más de 5.000 metros. Posteriormente las ascensiones de los veraneantes, -entre ellos Fernando Luis de Ybarra o Gregorio María de la Revilla¬ del elitista balneario de Luzón al Aneto, abrieron la época de los Pirineos.

Tras una marcha montañera al Kalamua (entre Elgoibar y Etxebarria, Gipuzkoa y Bizkaia respectivamente), “Bizkaiko Medigoxaleen Batza” y “Gipuzkoako Mendigoxaleen Batza” en una reunión que tuvo lugar en Arrate (Eibar) en abril de 1921 decidieron unirse, después se sumarán los mendigoxales de Alaba y Alta Navarra. Su principal ideólogo fue el propio Elías Gallastegi "Gudari". La revista "Yagi-Yagi" (Jagi-jagi en grafía actual) nacería en septiembre de 1932 y tendría una tirada de 20.000 ejemplares semanales. El propio Elías Gallastegi creó una agrupación de mujeres, Emakume Abertzale-Batza, siguiendo el modelo irlandés del Sinn Fein con el que “Gudari” tendrá gran afinidad y estrecha relación.

En 1934 los Mendigoxales tenía dirigentes como: Mikel Alberdi, Angel Aguirreche, Cándido Arregui, Manuel de la Sota, Fidel Rotaeche, Trifón Echebarría, Jordán de Zarate, Adolfo Larrañaga, Lezo de Urreztieta, Agustín Zumalabe, etc. Crearon la sociedad “Pizkundia”, donde se impartían clases de euskera, danzas vascas, doctrina política, etc. Pero también realizaban marchas de montaña a modo de milicias armadas o paramilitares desde 1935. Para entonces ya se habían convertido en un grupo autónomo.

Los ejes ideológicos de Euskal Mendigoxaleen Batza (EMB) se pueden resumir en cuatro puntos: Independentismo, Antiimperialismo, Anticapitalismo y Antifascismo . Aunque no estaba en su ideario, EMB también se manifestaba católico, aunque fue muy crítico con la actuación de la Iglesia católica durante el Golpe de Estado y guerra de 1936, así como con la limpieza ideológica y física que le siguió: “(…) los Pastores han enmudecido. Yo no acierto a interpretar el silencio de un vasco, cuando son vascos los que mueren. Cuando es Euzkadi la que sufre” (revista “Patria Libre- Aberri Azkatuba” nº 14 artículo “Las heridas de Euzkadi”).

Aunque no son considerados como una agrupación socialista-marxista, la concepción económica de EMB da más valor a lo común que a lo particular, siguiendo la tradición secular vasca del “Auzolan”:
“a) Respetará la esencia de la propiedad privada como elemento necesario, necesario y fundamental para la prosperidad general de Euzkadi.
b) Conjugará la propiedad colectiva con la privada (...)
c) Se reconocerá a los ciudadanos vascos la autonomía más amplia en el uso de sus bienes, siempre que ello sea compatible con el derecho del otro, con el interés social y la seguridad nacional. (...)
d) Se restringirá la libertad de contrato, se impondrá la tasación de precios y se irá a la nacionalización de los servicios de interés público, con toda circunspección, y siempre que el bienestar social o nacional de Euzkadi lo exija” (“Ideario Social del EMB. El régimen actual de la propiedad” órgano de comunicación “Patria Libre-Aberri Azkatuba” Nº 9).

Este nuevo enfoque de EMB supuso una reforma profunda del nacionalismo que lo hizo más acorde a su época y al que se ha llamado "nacionalismo humanista", donde se hablaba de un “Salario humano”, aquel que sea “lo suficiente para que el hombre satisfaga todas sus necesidades humanas, todas: materiales, morales, espirituales, familiares y sociales” (“Patria Libre- Aberri Azkatuba” Nº7). Para los Mendigoxales, el primer problema social era la derivada de la falta de independencia, el primer problema del trabajador vasco es el imperialismo que oprime a su Pueblo y a él como parte integrante del mismo. Euzkadiko Mendigoxaleen Batza: “Así como la independencia social de los vascos no podrá ser real hasta tanto que la independencia nacional sea un hecho, tampoco la independencia nacional será realmente efectiva mientras haya un solo vasco que gima bajo las garras del capitalismo. Nuestro objetivo es hacer una patria libre, con vascos libres, políticamente libres socialmente libres”. Esta idea ya estaba en los escritos de Marx y Lenin .

El día de San Andrés de 1930 se produjo la segunda escisión dentro de Comunión, nació Acción Nacionalista Vasca-Eusko Abertzale Ekintza (ANV-EAE), partido aconfesional y abiertamente socialista (no marxista), que pregonaba un Estado republicano vasco. Se trató del primer partido que se proclamaba nacionalista vasco dentro del socialismo “científico” creado por K. Marx y F. Engels. Poco después Comunión se refundó con el PNV-Aberri de Luis Arana y volvió a su antiguo nombre Partido Nacionalista Vasco (PNV), con ello volvieron al partido algunos independentistas, quedando sin embargo fuera ANV y parte de la corriente política de los Mendigoxales.

Los Mendigoxales y ANV compartieron lema: “Aberri libre, gizon libreentzat”, clara imitación del lema de los Infanzones Nabarros: "Pro libertate Patria, gens libera state”. También compartían ideario social y económico basado en pequeños empresarios autónomos y cooperativas. Sin embargo, en su revista Jagi-jagi número 111 de julio de 1936 los mendigoxales dicen algo que los otros dos partidos nacionalistas no compartían: “Nada pedimos, la independencia nos pertenece por derecho”.

Cuando José Antonio Agirre fue nombrado Lehendakari el 7 de octubre de 1936, desde las filas de los Mendigoxales se oyeron gritos de “estatuto no, independencia sí” y “no queremos huesos roídos”, Agirre respondió: “Gora Euzkadi” y los presentes respondieron “Askatuta”. Los Mendigoxales eran contrarios a la República española y a un Gobierno vasco con partidos españoles, por lo que abandonaron la Sala de Juntas de Gernika y no participaron del recién creado “Gobierno vasco”.

Los Mendigoxales estaban en contra del estatuto que se estaba gestando: “No nos vengan ustedes con el estatuto en las manos para hacernos callar en su nombre. Nosotros no mendigamos. (...) En cuanto a lo del estatuto les hemos dicho que es cosa que en nada nos afecta como organización. No hemos tomado parte en su confección, ni tomamos parte en su Gobierno. No nos confundan. Nosotros somos nosotros, es decir, ni autonomistas, ni estatutistas: nuestra concepción nacionalista nos llevó a esto. A ser separatistas”.

“(...) los pueblos no se conforman con autonomías, ni remedios pasajeros. Y su derecho no lo admiten ni mermado, ni cercenado por facultades que el dominador concede, por amplias que sean. No quiere hipotecar la libertad que sólo es suya” (Patria Libre –Aberri Azkatuba” nº 5).

Y más adelante: “Nada que provenga de un ejecutivo español resolverá los problemas vascos porque ellos son el origen de las desdichas de nuestro Pueblo.
Si no admitimos que España pueda inmiscuirse en los asuntos vascos, de la misma forma rechazamos que cualquier nacionalista vasco intervenga en los españoles. Esta actitud, además, reconoce de forma implícita la subordinación a los intereses estatales (españoles).
España jamás aceptará la existencia de los vascos como Pueblo, por ello, España nunca dará la solución al problema que reclamamos los nacionalistas. Queriendo salir de este círculo cerrado, ante el sistema electoral español proponemos: concurrir a las elecciones para evitar que otros candidatos españoles puedan copar la representación institucional del conjunto de los vascos. No acatar la Constitución española. En todo caso, no acudir al parlamento español. Tomar posición de los escaños con dos únicos fines: reclamar la independencia de Euzkadi y presentar una oposición total a cualquier ley española”.

En la Guerra que se produjo tras un nuevo golpe de Estado de los generales españoles disidentes en julio de 1936 y en post de un régimen fascista-católico, los Mendigoxales no lucharon por la República española, sino por la independencia del país. Finalmente, decidieron crear dos batallones para luchar por la independencia pero criticando que el proclamado como Gobierno Vasco no planteara una lucha de liberación nacional sino una lucha española. Euskadiko Mendigoxaleen Batza, compuso dos Batallones con 650 y 516 gudaris respectivamente al mando de Angel Aguirreche (en realidad un prestigioso ginecólogo de Bilbao). El primero se llamó “Lenago il” (Primero morir), por un poema de Sabino Arana que escribió desde la cárcel de Larrinaga en 1895, y el segundo “Zergaitik ez” (¿Por qué no?), compuestos sobre todo por bizkaínos y gipuzkoanos. Ambos Batallones tenían el cuartel en Castillo Elejabeitia-Artea (en el valle de Arratia, Bizkaia). Su devenir fue el del resto de batallones vascos, luchando sobre todo en las faldas del Gorbea y después en el bombardeo de Bilbao por los aviones fascistas, acabando todo con la rendición de los últimos Batallones de gudaris o milicias vascas en Santoña ante los fascistas italianos.

Para lograr la independencia, en plena guerra y tras no poder publicar su revista Jagi-Jagi, los escritos llegaron de su órgano de prensa “Patria Libre-Aberri Azkatuba”. Esta publicación “Patria Libre-Aberri Azkatuba” llevaba también el significativo subtítulo: “Vascos uníos y haced libre a Euzkadi”, dirigida por Tifón Echebarría, “Etarte”, donde una cuarta parte estaba en euskara, en esos años, la revista que más espacio publicaba en la lengua nacional. EMB proclamaba la obligación de saber euskera para toda la administración nacional y la extensión del idioma a toda la ciudanía.

En el “Patria Libre-Aberri Azkatuba” de febrero de 1937 (Nº 7), se proponía la creación de un “Frente Nacional por la Liberación de Euzkadi”, al modo que proponía STV (Solidaridad de Trabajadores Vascos, hoy ELA-STV), para el cual se crearía un gobierno provisional o “Comité Superior Vasco”, compuesto por el PNV, Acción Nacionalista Vasca (ANV), Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV) y Euzkadi Mendigoxale Batza, cuyo objetivo sería “(...) la unión de los patriotas para lanzarnos a una cruzada pro independencia”. La propuesta no cuajó aunque hubo una reunión de varios militantes de estas formaciones en Baiona en 1938.

Los mendigoxales no llegaron a ser un partido político, ni quisieron serlo, fueron una corriente política dentro del nacionalismo vasco. Para los mendigoxales el catolicismo quedaba en el plano privado y concebían el nacionalismo-independentista como una teoría liberadora del ser humano en pro de la igualdad social, pero incardinado en un socialismo autóctono-pirenaico basado en las tradiciones propias. Consideraban la independencia como paso un previo para lograr la igualdad social (el imperialismo es el primer enemigo del proletariado), eliminaba del nacionalismo el etnicismo aranista y hacían de todo el Pueblo vasco el sujeto político para alcanzar la libertad. Euzkadiko Mendigoxaleen Batza abogaba abiertamente por la no participación en las elecciones montadas por el imperialismo en tierras vascas, pues la consideraban incompatible con la independencia que era su objetivo.