LA MUGA ENTRE EL SUR Y EL NORTE DE NABARRA-CATALUNYA

LA MUGA ENTRE EL SUR Y EL NORTE DE NABARRA-CATALUNYA
Aitzol Altuna Enzunza



Voltaire (1694-1778 París) "Es un Pueblo que canta y baila a ambos lados de los Pirineos”.


Tras la conquista de Nabarra, convertida desde entonces en una colonia de Francia y España, la tensión entre los dos Estados imperialistas fue constante, las fronteras no quedaron delimitadas ni mucho menos, los Pirineos nunca fueron una frontera en miles y miles de años, al contrario fueron el refugio y nexo de unión de las gentes de ambas vertientes.

Tras la conquista del sur nabarro que empezó en 1054 y acabó en 1524, Baja Nabarra siguió libre desde 1530 hasta 1620, pero el imperialismo español quería toda Nabarra. En 1612-1614 se marcaron las fronteras por primera vez entre Baja y Alta Nabarra. Enrique III de Nabarra, “el bearnés” (“el nabarro” en la historiografía francesa, “navarre”), implantó a los Borbones en Francia con el título de Enrique IV, coronas que mandará separar en todo mediante el Edicto de 1607. Tras la regencia de María de Médicis, esposa de Enrique III de Nabarra, subió al trono su hijo Luis XIII de Francia (1614-1642), el cual gobernó apoyándose en el cardenal Richelieu.

El 15 de Octubre de 1620, Luis XIII rey de Francia, ayudado por el cardenal Berulle, entró con una tropa en Pau, para proclamar la unión a la corona francesa de la corona nabarra y del Pueblo de Bearn, es el llamado “Edicto de la Unión”. Los Estados de Nabarra (el equivalente a un parlamento) se opusieron con fuerza pero el reino estaba militarmente ocupado por las tropas francesas. Tras el Edicto de la Unión también se anexiona Francia los Estados independientes de Bearn y Andorra así como Donezan, pertenecientes a los reyes nabarros de la familia Labrit o Albret-Foix. El reino pirenaico reunido en Juntas, rechazó el Edicto pero fue incapaz de hacer frente al poderoso ejército francés. En 1621, en el debate de los Estados de Bearn, se acordó por unanimidad declara “traidores a la patria” a todos los que aceptarán el Edicto de la Unión con Francia.

En esos años se desarrollaba una guerra entre los imperios Europeos, donde el ejército sueco aniquiló a las tropas imperiales del Sacro Imperio Germánico. El Imperio alemán y Las Españas de los Habsburgo lucharon juntos y la victoria empezaba a decantarse a su favor, por lo que Francia decidió intervenir. Fue en 1639 cuando la escuadra española cayó derrotada, también los tercios españoles fueron vencidos por el ejército francés en 1643-1648 en la batalla de Lens. Se firmó ese año 1648 el Tratado de Paz de Westfalia, el cual supuso una tregua prolongada de respeto entre Imperios que marcó la política internacional basada más en la diplomacia y el reconocimiento de la soberanía estatal.

En este contexto y en la llamada Guerra de Catalunya, éste Pueblo fue el más perjudicado cuando los franceses devolvieron a los reyes españoles territorios ocupados durante la contienda y la rebelión del Pueblo catalán, a cambio del dominio sobre el Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña. Los negociadores españoles que acababan de tomar Catalunya a duras penas y por las armas, aceptaron la mutilación de Catalunya a cambio de mantener posiciones en Flandes. Al año siguiente se firmaría el Tratado de Llivia, por el que se transfería a Francia la soberanía de varios pueblos del valle de Querol y España se quedaba con el enclave de Llivia. Posteriormente habría algunos acuerdos sobre zonas puntuales: el convenio firmado en Perpiñán en 1764, que establecía los límites entre el Ampurdán y Coll de Pertús .

Dentro de estas guerras imperiales, en el año 1636, el ejército español saqueó Iparralde: Urruña, Ziburu y San Juan de Luz. Como respuesta, en 1638 la flota francesa sitió Hondarribia pero fue expulsada el 8 de septiembre de 1639 en un contraataque del pueblo de Hondarribia por la que recibe el título de ciudad, con la oposición de las Juntas de Gipuzkoa, pues toda la provincia había participado en la defensa -además muchos alto nabarros- y Gipuzkoa no entendía que ahora Hondarribia fuera su primer municipio en orden de importancia.

El ejército español en 1650 trató de tomar Baiona por sorpresa, pero la denuncia de la joven heroína local María Garai salvó la ciudad del saqueo y de la conquista. Tomando Baiona, toda Lapurdi hubiera quedado en manos del nuevo conquistador. Pero los españoles perdieron definitivamente y finalmente se firmó al “Tratado de los Pirineos”.

Así es como dos de las grandes potencias mundiales del momento, España y Francia, decidieron finalmente repartirse el reino nabarro, al ver que ninguno lo conseguía en su totalidad. La actual frontera militar española-francesa, totalmente artificial y sólo justificable por la violencia armada ejercida contra los nabarros, se fija en 1659 con el "Tratado de los Pirineos" en la isla de los Faisanes en el río Bidasoa, llamada "Konpantzia" en euskera, condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia, hoy municipios de Gipuzkoa-Lapurdi ocupados por España-Francia.

El llamado Tratado de Paz de los Pirineos se produjo después de 24 conferencias llevadas a cabo entre Luis de Haro (familia de los traidores a Nabarra) y el Cardenal italiano Mazarino en 1659 (que era la persona que realmente mandaba esos años en Francia, la primera potencia mundial para entonces); el Tratado fue ratificado por el compromiso matrimonial contraído entre el rey Luis XIV de Francia, “el rey Sol”, y la infanta española Mª Teresa hija del rey Felipe IV de España (primo-hermano suyo por doble línea).

Fue Monseñor de Olce el obispo que ofició la boda en la iglesia de Donibane Lohitzune o San Juan de Luz -en poder de Francia-, cuya puerta de salida se tapió para que nadie más pasara por ella. Para sellar el pacto-boda, se celebró por poderes en la Iglesia de Hondarribia -en poder de España- una segunda ceremonia.

En el mismo tratado, el rey de Francia, que también lo era, supuestamente, de Nabarra, renunció a sus derechos sobre el viejo reino y aceptó la actual frontera pirenaica, pero siguió usando el título de “rey de Francia y Nabarra” hasta casi la Revolución Francesa. De hecho, el primer Borbón en gobernar España, Felipe V de Anjou, en el Tratado de Utrecht de 1714 que puso fin a la sucesión dinástica, renunció ante su abuelo el rey Luis XIV de Francia a sus derechos sobre las coronas de Francia y Nabarra para ser reconocido como rey de “las Españas”, aunque estos supuestos derechos eran inexistentes en el caso de Nabarra, separados ambos reinos por su tatarabuelo Enrique III “el bearnés”, siendo la soberanía francesa como la española una simple invasión y colonización para ambos reyes, que no les daba derecho sucesorio alguno.

Este Tratado de los Pirineos, relata Pierre-Laurent Vanderplancke, “En Alta Nabarra dividió el bosque de Irati y separó los lugares comunales tradicionales de pastoreo de Kintoa (Quinto Real), y, peor aún, se rompió entidades culturales y políticas muy antiguas ratificando la separación definitiva de Nabarra y los territorios baskones y amputando el Rosellón y el Conflent en Cataluña, e incluso a un pueblo del norte la frontera lo separa de la iglesia y del cementerio, situados al otro lado” (Publicado por Avui - El Punt- en marzo del 2012).

En 1765 el rey español y el francés de turno firmaron el “Tratado de Elizondo” (Baztan), para marcar la frontera entre Baja Nabarra y Alta Nabara, pues no estaba marcada en su detalle. El más claro ejemplo de lo arbitrario de esta división -que recuerda a la división de África con escuadra y cartabón-, es el pueblo de Luzaide, famoso por la estrepitosa derrota en el año 778 en el mismo del emperador franco Carlomagno de la que toma su nombre romance “Valcarlos”. El municipio de Luzaide-Valcarlos, quedó en parte para España dentro de Alta Navarra y en parte para Francia dentro de Baja Navarra, siendo la parroquia del barrio Ondarrola la de Luzaide pero su ayuntamiento el del barrio de Arnegi, el cual quedó en Baja Navarra convirtiéndose en un nuevo municipio y por tanto como colonia francesa. Urdazubi, Zugarramurdi y Luzaide son poblaciones hoy alto navarras pero insertadas tardíamente en esta nueva frontera política por lo que hablan todavía los dialectos labortano y bajo navarro.

Lo cierto es que hasta el "Tratado de Baiona" de 1856, reinando Isabel II en España y el emperador Napoleón III en Francia, el río Bidasoa no fue frontera entre ambos imperios. Ambas orillas del río en su desembocadura al mar Cantábrico eran jurisdicción de Hondarribia e incluso la población de Hendaia (hoy dentro del Imperio francés) no era sino un barrio de dos casas (Iturriaga y Etxeberri) de la localidad gipuzkoana. El barrio de Behobia en Irun se situaba a ambos lados del río (hoy Behobia y Behobia-Pausu). En ese tratado, el valle de Aldude, que hasta entonces había formado una unidad territorial, queda dividida entre los dos Estados conquistadores del Estado de Nabarra, País Baskón, que se reparten el botín de guerra. Además se situaron las demarcaciones entre Alta y Baja Navarra en el Baztan, Valderro y Baigorri. Así son varios los pueblos del Pirineo que vieron como la nueva frontera imperialista pasaba por la mitad de los mismos. En 1868 se marcaron la frontera ambos imperios a la altura de Huesca y Lleida.

Tras todo este reparto del botín del reino baskón de Nabarra, la frontera entre España y Francia tiene actualmente 602 mojones divisorios. El mojón con el número 1 lo pusieron los imperialistas en la margen derecha del río Bidasoa, debajo del puente de Endarlatsa sobre el acantilado de Txapitelakoarria. En este lugar confluyen los municipios de Irun (Gipuzkoa), Biriatu (Lapurdi) y Bera (Alta Nabarra). El último mojón que divide el Pirineo está en Cap Cèrbere (Cataluña).


Está claro que los verdaderos separatistas son los imperialistas españoles y franceses que nos imponen una “muga” (frontera) totalmente artificial en nuestro hábitat natural que siempre han sido los Pirineos, fruto de la brutal violencia armada que han ejercido y ejercen contra nuestro Pueblo y el Pueblo catalán.