EL LIBERALISMO: EL ORIGEN DE LA ESPAÑA ACTUAL
Aitzol Altuna Enzunza
Dibujo de la revista anarquista catalana Tramontana en 1881
Los llamados "liberales" no eran anticlericales (ni siquiera en su mayoría querían un Estado aconfesional), tampoco progresistas en lo social y menos liberales en su modelo económico (al contrario, eran proteccionistas).
El viajero, escritor y político liberal escocés William Baxter en 1850, explicaba qué es lo que en realidad buscaban los nuevos modelos llamados "liberales" en Europa y quienes eran los más perjudicados: “Los vascos abrazaron la primera oportunidad que se les presentó de derrocar a los gobernantes que los traicionaron. Estos montañeses no reconocían ese principio de centralización que se ha convertido en una obsesión total de los gobernantes de Europa” (Fernando Pérez Laborda "Euskal Herria la mirada extranjera).
Los liberales españoles querían, simplemente, un modelo de Estado más centralizado, gobernado por los nuevos ricos (la burguesía) apoyados por los propios Generales del Ejército Español, frente a la caduca aristocracia y la caricaturesca monarquía.
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A la izquierda soldados liberales o "peseteros" durante la toma de Bilbao A la derecha soldado carlista en la Batalla de Somorrostro "Modernity Versus Tradition: Beyond the Ideological Dispute" Gorka Martin‑Echebarria |
Los liberales querían transformar una corona de diferentes Estados llamada, significativamente, Las Españas, en un nuevo modelo estatal uniforme en leyes, con una única nación monolingüe mucho más fácil de gobernar y de dominar, Estado-nación que fueron creando manu militari y al que llamaron España en singular.
Esta nueva clase social y dirigente eran los únicos con derecho a voto. Las primeras Elecciones Generales en España datan de 1837 y fueron censarias, para unos pocos poderosos: participaron 257.000 hombres ricos, menos de un 3% de la población total.
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"Modernity Versus Tradition: Beyond the Ideological Dispute" Gorka Martin‑Echebarria |
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La victoria liberal trajo, por tanto, un nuevo modelo de Estado muy inestable: centralizando todo el poder en Madrid, con los militares como soberanos reales que se sucedían a sí mismos en nueve Golpes de Estado o pronunciamientos en el siglo XIX y varios más en el XX que acabó en dos dictaduras, con una España caciquil donde se compraban los votos de unos pocos hombres ricos, tal y como aparece caricaturizado en la época.
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Isabel II "Reina de Las Españas " de 1865. España no era un Estado y menos una nación sino una corona de diferentes Estados, tal y como se ve en monedas como ésta de Castilla, León y Granada y el Toisón de Oro de los Habsburgo cuestionado por los Carlistas. En este escudo no aparece todavía el de Nabarra, que como Estado o reino aparte, tuvo su propia ceca o moneda hasta 1841 |
ORÍGENES DEL MODELO LIBERAL:
El modelo liberal o centralista español es herencia del napoleónico de Joseph o José I Bonaparte, rey de Las Españas (sic. tal y como aparece en la Constitución de Baiona de 1808).
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José Bonaparte. |
Así lo explica el historiador nabarro Gregorio Monreal Zia en "Los Fueros vascos en la Constitución de Bayona", donde se ve que los Fueros o la legislación y modelo político del reino de Nabarra o Fueros, eran un problema para esta centralización:
“El verdadero problema para la supervivencia foral se hallaba en otro ámbito, en el plano de la soberanía, sobre la cual una poderosa corriente de la Escuela elaboró doctrinas de signo absolutista que pusieron en entredicho el sistema de las Provincias exentas (es como se llamaba a Bizkaia, Gipuzkoa, Alaba y desde 1841 Alta Nabarra).
Importa señalar que, en lo que concierne a la organización del Estado, la concepción pactista de los Fueros contaba en Bayona (1808) sólo con el respaldo de los delegados de las Provincias Vascongadas y del Reino de Navarra, pues la inmensa mayoría profesaba la idea uniformista que debía conformar al Estado josefino, heredero en esta materia del ilustrado Estado absolutista borbónico (…). Me refiero al absolutismo regio que se deriva de la sumisión de todos los súbditos a una misma ley (...)".
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Estatuto o Constitución de Baiona de 1808, el primero de la Corona de Las Españas: "En el nombre de Dios Todopoderoso: Don José Napoleón, por la gracia de Dios, Rey de las Españas y de las Indias: Habiendo oído a la Junta Nacional (española), congregada en Bayona de orden de nuestro muy caro y muy amado hermano Napoleón, Emperador de los franceses y Rey de Italia, protector de la Confederación del Rhin, etc. Hemos decretado y decretamos la presente Constitución, para que se guarde como ley fundamental de nuestros Estados y como base del pacto que une a nuestros pueblos con Nos, y a Nos con nuestros pueblos". |
Concluye Monreal Zia: "En su camino hacia la soberanía absoluta, la Monarquía necesitaba abolir los privilegios tradicionales que obstaculizaban la generalización del Derecho del rey. Era necesaria la concentración del poder para dictar la legislación que debía igualar a todos los súbditos y las uniformes leges chocaban de frente con las instituciones forales” (Iura Vasconiae nº8 -2011-).
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Toda la familia de los felones y afrancesados Bourbones de Carlos IV y su ministro y amante de la reina Godoy pintados por el también afrancesado Francisco de Goya. La bastardía ha sido algo frecuente entre los Bourbones, eran bastardos al menos Fernando VII (según relató su madre la italiana María Luisa de Parma, sería hijo de Godoy) y su nieto Alfonso XII (hijo de Isabel II y del capitán Enrique Puigmoltó). De hecho, el carlismo alegaba la bastardía de Isabel y de su hermana María Luisa Fernanda, probablemente hijas del Guarda de Corps y duque de Riansares Agustín Muñoz (un rico esclavista), con el que se casó en secreto María Cristiana a los 3 meses de la muerte de su esposo y con el que tuvo otros 6 hijos más.
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De este modelo francés surgió la Constitución de Cádiz de 1812 para Las Españas, frente a las Constituciones o Fueros que tenían cada uno de los reinos de la corona.
Se impuso la Constitución gaditana entre 1820 a 1823, tras el pronunciamiento del teniente coronel Riego en Cabezas de San Juan en Sevilla con las tropas que iban destinadas a América, facilitando así los procesos de independencia de aquellas colonias.
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La Constitución gaditana decía en su preámbulo y primeros artículos: “Don Fernando VII, por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española, Rey de las Españas (...)" |
El liberalismo español durante el trienio que gobernó Las Españas demostró ser antiforalista, cargando a los vasconabarros con nuevos impuestos, imponiendo aduanas en la costa frente a las interiores o “cordón del Ebro” e intentando obligar a todos los vasconabarros a participar en el ejército imperial español frente a la defensa del territorio propio que marcaban los Fueros.
En el año 1779 el rey de Las Españas Carlos III, emitió un nuevo Real Decreto que agravaba los productos de los territorios forales en un 15% al considerarlos al mismo nivel que cualquier otro país extranjero. En un estudio realizado por Rodrigo Rodríguez Garraza en "Navarra de reino a provincia" (1974) sobre el fujo comercial entre los 1775-79, se reflejaba que tan solo el 0,5% del flujo de las cuatro provincias forales era de España y un 37,2% con Francia, el otro 62,3% era entre ellas.
EL LIBERALISMO VASCONABARRO
Durante la Primera Guerra Carlista (1833-40), los ejércitos isabelinos o liberales fueron llamados “cristinos” o “guiris” del euskera "guiristiño", debido al nombre de la reina alemana pero nacida en Italia Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias (Palermo, Italia 1803-Francia 1878), la cual era la madre de la infanta Isabel de 3 años y la regente tras la muerte de su marido en 1833, el rey afrancesado Fernando VII de Bourbón.
El nombre de "guiri" ha quedado en el vocabulario castellano y es recogido por la RAE, significativamente, como sinónimo despectivo de extranjero e incluso de Guardia Civil:
Acort. del vasco guiristino 'cristino'.
1. m. coloq. Ál. tojo (‖ planta).
2. m. y f. En las guerras civiles del siglo XIX, partidario de la reina Cristina. Era u. t. para designar a los liberales, y en especial a los soldados del Gobierno.
3. m. y f. coloq. Turista extranjero. La costa está llena de guiris.
4. m. y f. coloq. Miembro de la Guardia Civil.
María Cristina de Borbón-Dos Sicilias sobre el año 1870. Fue expulsada dos veces por las Cortes españolas por corrupta y ladrona, muriendo en su lujoso exilio en Francia. Pago a los soldados cristinos por la Regente María Cristina, llamados también "peseteros" por cobrar dos pesetas por ir a la guerra, frente a las milicias populares carlistas
La reina regente María Cristina el 11 de septiembre de 1836 ordenó crear la nueva moneda de 1 peseta (aunque no fue una moneda de curso legal hasta 1868). La peseta fue acuñada por primera vez por los franceses para José I Bonaparte con el valor de 2 reales de plata durante la invasión de Las Españas en 1808 en Barcelona, su etimología deriva del diminutivo de "pieza" en catalán, que es como llamaban a las monedas de 2 reales acuñadas durante la Guerra de Sucesión y la llegada la corona española de los Borbones (1701-1714).  |
Foto de Isabel II por Heribert Mariezcurrena en el año 1876 |

| Isabel II de Las Españas, de escasa capacidad intelectual y muy poca preparación académica, en realidad vivió ajena a la gobernación del reino, muy atareada en su "azarosa" vida personal y sentimental. Casada con un primo homosexual, Francisco de Asís Borbón y Borbón-Dos Sicilias (conocido como "la Paquita"), tuvo 12 embarazos de diferentes amantes. Fue una época desastrosa para España, con un Golpe de Estado tras otro entre liberales conservadores y progresistas. La reina estaba en un balneario de Lekeitio (Bizkaia) con su último amante cuando le llegó la noticia de un nuevo Golpe de Estado contra ella, esta vez por el General Topete y Carballo, por lo que tuvo que huir de España a la Francia de Napoleón III, fue llamada la Revolución de 1868 conocida como "La Gloriosa". Como su madre, Isabel vivió durante 36 años en su lujoso exilio parisino totalmente ajena a la política española y fue llamada "la de los Tristes Destinos" Isabel II y su marido Francisco de Asís Borbón y Borbón-Dos Sicilias
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La opción liberal fue minoritaria entre los vasconabarros, como lo demuestra que aun tras ganar la Primera Guerra Carlista en provincias como Bizkaia o Gipuzkoa, no consiguieran ningún escaño y sólo uno de siete en Alta Nabarra, la mitad votaron carlista en Alaba, y eso que tenía derecho al voto la población más pudiente como hemos visto y, por tanto, la más cercana a los que gobernaban el Imperio Español.
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Resultados del Carlismo en las elecciones de 1869 y 1871 donde sólo venció en las 4 "provincias forales"
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Pero, la mayoría de los liberales vasconabarros no luchaban por la supresión de los Fueros, sino por una adecuación de los mismos a sus intereses económicos, sobre todo, la implantación de las aduanas marítimas como en el caso de San Sebastián-Donostia y la burguesía de las ciudades en general.

El Consul británico en Bilbao John Francis Bacon, "Historia de la revolución de las provincias vascongadas" (1838):
"Las provincias desconocen las personas privilegiadas, por la sencilla razón de que en ellas abundan los propietarios independientes; al propio tiempo que llenan de admiración sus ayuntamientos, en los que rige una organización tan excelente y bien temperada a las necesidades y deseos del pueblo, que no podría inventarse otra que la sustituyese, ni cosa que fuese más apetecida de sus habitantes. No sucede lo mismo en el resto de la Península [...] en las provincias exentas, sin más impuestos que los que ellas determinan, libre de la plaga de un ejército permanente, desprendidas de todo empleado real que no sea su Corregidor, y de clero de mayor auge en su recinto que el de los curas de almas y los religiosos de unos pocos conventos, en estas provincias favorecidas por la equilibrada distribución de los terrenos, que las ponen en el caso de ignorar hasta cierto punto los extremos opuestos de opulencia y pobreza, es donde ve uno la identidad de lo que en tiempo de su mayor prosperidad fueron las pequeñas Repúblicas de Gre-cia y de la Italia. [...] los ciudadanos de las Provincias Vas-congadas son hombres libres, y los de España unos meros rebaños, maltratados y restringidos al antojo de sus amos".