ORIGEN DEL CONCIERTO ECONÓMICO
Aitzol Altuna Enzunza
Tras la Segunda Guerra Foral o Carlista, los cuatro territorios nabarros peninsulares fueron considerados traidores a España y pasaron a llamarse “provincias”, con mucha menos autonomía que hasta entonces. La Ley del 21 de julio de 1876 abolía definitivamente los Fueros; hasta el 4 de noviembre de 1879 los cuatro territorios vivieron bajo un estado de excepción.
Aun así, la “provincia” de Alta Nabarra conservó lo que le quedó de sus leyes naturales tras la imposición de la Ley Paccionada en 1841 como consecuencia de perder la Primera Guerra Foral. Muchos vascos emigraron en masa a América. Cada 21 de julio hasta 1936, en la prensa vasca aparecían artículos y editoriales contra esta ley de 1876.
Los liberales vascos se unieron a los carlistas para pedir la no-supresión de las "Entidades Administrativas vascas", pero no consiguieron eco alguno en Madrid donde se centralizó todo siguiendo el nuevo modelo de Estado-Nación totalitario imitando a Francia -asustados quizás por la rápida descolonización-, sobre la base castellana llamada ahora española, frente a la defensa de la diversidad de la corona de los españoles que proclamaban los carlistas, estructura de Estado mucho más democrática y donde Castilla era el reino más poderoso pero nada más. Se trataba de un Estado que crea su nación para el mejor control de sus súbditos y no una nación o pueblo que se constituye en Estado para la defensa de sus intereses privativos.
“España tenía dominios allende los mares, predominó y debió predominar Castilla, el pueblo central, el más unitario y más impositivo, sí, pero el menos egoísta. Gran generosidad implica el ir a salvar almas, aunque sea a tizonazos” Miguel de Unamuno.
“A fuerza de pensar abstractamente en la nación, se creyó que ésta era un Madrid centrifugado, enorme que llegaba hasta mares y se apoyaba en el Pirineo. La política nacional que había en las cabezas era una política madrileña. La idea nacional quedaba, por prestidigitación inconsciente, suplantada por una idea particularista. Era madrilenismo” Ortega y Gasset.
Wikipedia: “El pueblo, que hasta entonces se reconocía como "vasallo del Rey de España", comenzó a identificarse como "español". En las Cortes de Cádiz, los términos de "reino" y "monarquía" fueron sustituidos por "nación", "patria" y "pueblo". Como declaró el diputado asturiano Agustín Argüelles al presentar la Constitución de 1812, «españoles, ya tenéis patria»”. Esa nueva nación o patria se empezó a imponer durante el siglo XIX aprovechando las Guerras Carlistas, a sangre y fuego.
Entre las nuevas medidas represivas, Cánovas del Castillo, a la sazón Presidente del nuevo Gobierno español gracias a un nuevo golpe militar -hubo cuatro y varios intentos más en poco más de medio siglo-, determinó la obligación de las nuevas “provincias” de pagar dinero a la Hacienda Central, así, en el art.24 de la ley de los presupuestos Generales del Estado de 1876 se decía:
"Se autoriza al Gobierno para dar desde luego a la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería en la provincia de (Alta) Navarra la misma extensión proporcional que en los demás de la península y para ir restableciendo en ella, con las modificaciones de forma que las circunstancias locales exijan, una exacta proporción entre los ingresos de aquella provincia por todo concepto y las demás de la península".
En las otras “provincias” nabarras peninsulares la represión económica se materializó en el Real Decreto 28 de febrero de 1878, conocido como primer Concierto Económico:
"Establecida la unidad constitucional en las Provincias Vascongadas (la Nabarra Occidental); verificada la primera quinta (primer servicio militar obligatorio fuera del territorio nabarro), y estando llevando a cabo los preliminares de la del presente año con la misma regularidad que en las demás del Reino, faltaba solo que entrasen aquellas en el Concierto Económico (...) las Provincias Vascongadas dentro ya del Concierto Económico contribuirán al sostenimiento de las cargas públicas en igual proporción que las demás de España".
El Presidente español que firmó este primer Concierto Económico fue el liberal moderado y golpista Cánovas del Castillo.
Se hablaba de la necesidad de que las “provincias” nabarras entraran en el "Concierto Económico" de la nación (española), de ahí el término que no proviene de “concertar” un acuerdo entre dos, sino de la obligación a sumarse a lo que había para los españoles, sumarse al “concierto general español”. “Concierto Económico” significa, por tanto, dejar de ser provincias "exentas" y servir al ejército español en cualquier parte de su imperio y no sólo a su armada -hasta de 7 años de servicio si te tocaba Filipinas-, pero la exención era comprable con un sustancioso “donativo”, por tanto era un servicio militar para los más pobres.
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| Alfonso XII |
Las Diputaciones se resistieron a cumplir este mandato, Cánovas dictó la sustitución de las Diputaciones “Forales” por las Diputaciones Provinciales, de menor capacidad e iguales al resto de la corona española, convertida ahora en un único reino-Estado totalmente centralizado con Alfonso XII como nuevo rey desde 1874 -pero con apenas poderes- y con un parlamento salido de unas elecciones con un censo reducido al 5% o menos de los hombres más ricos del nuevo Estado-nación totalitario, una plutarquía “liberal” por tanto.
El problema estaba en cómo hacer efectiva la obligación de que las “provincias” nabarras pagasen sus impuestos, cuando no había infraestructura administrativa ni estadística para ello. Por ello se llegó a un acuerdo con las nuevas Diputaciones Provinciales para que éstas recaudasen “lo que el Ministerio de Hacienda hubiera podido recaudar por su cuenta”. Así los nabarros pagamos un “cupo”, un dinero cada año, a España. El acuerdo tenía en principio 8 años de vigencia.
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| El Origen de las Diputaciones Forales se puede leer en: https://lehoinabarra.blogspot.com/2014/08/origenes-de-las-diputaciones-forales.html |
Las Diputaciones subvencionaron ferrocarriles mineros y crearon incluso uno propio, dando pingües beneficios al coincidir con el boom del sector, lo que permitió no recaudar los impuestos “concertados” entre la ciudadanía. El primer “Concierto Económico” suponía una fiscalidad autónoma para las Diputaciones siendo renovado por primera vez en 1886, por ser conveniente para ambas partes.
Las Diputaciones controlaban los presupuestos de los Ayuntamientos, construían carreteras, mantenían una policía de carreteras, otorgaban becas y cátedras, realizaban acciones benéficas etc. La gestión administrativa era muy buena.
En 1894 el Ministerio de Hacienda español reconoció explícita y oficialmente el respeto a la "independencia económica y administrativa" de las cuatro Diputaciones nabarras.
El Concierto Económico en su último ajuste de 1927 pedía “un cupo” o cuota de impuestos a Bizkaia de 28.380.000 pesetas, a Gipuzkoa 10.050.000 pesetas, a Alaba 1.570.000 pesetas y Alta Nabarra logró que no se le incrementara el cupo desde 1877, pagando 2 millones de pesetas.

El 19 de junio de 1937 una nueva dictadura comandada por el general E. Mola y luego por el general F. Franco, suprimió el “Concierto Económico” en las nuevamente “provincias” traidoras de Bizkaia y Gipuzkoa. El “Concierto Económico” continuó en Alaba y Alta Nabarra gracias al engaño de una promesa de restitución foral y de democracia a cambio de la ayuda carlista al alzamiento militar “nacional”.
En una entrevista a Carlos Hugo de Borbón y Parma pretendiente carlista y dirigente del movimiento en los años 70, aclara: “Cuando mi padre, Don Javier Borbón y Parma, negoció con el general Emilio Mola la participación de los requetés en el alzamiento de julio de 1936 (Javier presidió la junta suprema militar golpista), se acordó que, cuando este triunfase, se abordaría la forma de gobierno con una votación popular.
Pero las cosas fueron de otro modo. Franco, apoyado por alemanes y británicos –lo que no se suele comentar-, se hizo con el poder y en abril de 1937, forzó la unificación de la Falange y el carlismo. Mi padre se negó a que este se integrara en una organización totalitaria y se dio así la paradoja de ser los carlistas unos vencidos en el campo del vencedor (…)”. El pretendiente carlista fue expulsado de España y cayó prisionero de los nazis.
EL CONCIERTO ECONÓMICO HOY
Poco a poco, la autonomía fiscal del “Concierto Económico” de Alaba y Alta Nabarra fue mermada por la dictadura. Bizkaia y Gipuzkoa recuperaron la idea del “Concierto Económico” tras arduas conversaciones con el gobierno español en 1981, pero el proyecto nació totalmente condicionado, resultado de una infravaloración de las fuerzas del pueblo nabarro y como una cesión dada por Madrid como el propio Estatuto de “autonomía”, por lo que las discusiones son constantes hasta nuestros días, pese a que las diferencias entre la fiscalidad de las “provincias” nabarras y la fiscalidad española, son muy pequeñas (como veremos más detalladamente en otro artículo).
Estatuto de Autonomía de 1979 artículo 41.1 (para la Nabarra Occidental y similar en Alta Nabarra): "Las relaciones de orden tributario entre el Estado y el País Vasco (sic) vendrán reguladas mediante el sistema foral tradicional de Concierto Económico o Convenios".
En su artículo 41.2: "d) La aportación del País Vasco (Nabarra Occidental) al Estado (español) consistirá en un cupo global, integrado por los correspondientes a cada uno de sus Territorios, como contribución a todas las cargas del Estado que no asuma la Comunidad Autónoma", la definición es novedosa pues hasta entonces se ponía como cupo “lo que la Hacienda Central hubiera podido recaudar en el territorio”, pero la trampa está en el “cómo” recaudar.
Las competencias normativas, gestión, liquidación y recaudación corresponden a las Diputaciones de las “provincias”, pero el sistema tributario nabarro debe de ser, obligatoriamente: solidario con “el resto de España”, respetar la estructura impositiva del Estado español y los tratados internacionales firmados por España, todo bajo un concepto ambiguo llamado “armonización fiscal” con la fiscalidad española y bajo los criterios interpretativos de la Ley General Tributaria española (arts. 3 a 6).
Por tanto, ya no deciden las Diputaciones nabarras la normativa fiscal para recaudar los impuestos y pagar ese cupo a los españoles, quedando todo en manos -o cuando menos totalmente condicionado- a lo que decida el gobierno central español.
El “Concierto” económico y el cupo que los vascos pagamos no son para ni por pertenecer a España, ya que nuestra adhesión ni fue voluntaria ni se nos ha preguntado jamás al respecto. Tampoco es como dice España para compensar desigualdades entre “regiones”, pues para ello los vascos tendríamos que querer formar parte del marco Español. Tampoco es para pagar servicios comunes, pues no tendría sentido pagar miles de millones de más como hacemos y menos pagar un ejército, servicios diplomáticos, jueces etc. contrarios a nuestros intereses.
El “Concierto” económico y el cupo son el fruto de la violencia que España es capaz de acumular contra los vascos para imponernos su voluntad contra nuestros intereses, así los imperialistas jamás tendrán la necesidad de producir más de lo que hacen para mantener su actual nivel de renta, ya que consiguen de nosotros un capital extra, tratándonos como una de sus últimas colonias a las que explotar.
“El nacionalismo imperialista es la forma internacional de la dominación de clase, feudal, burguesa, etc. una empresa de opresión, explotación y pillaje contra las clases sometidas de la nación dominada. (…).“Principios y posiciones actuales S.T.V. 1963” Lan Deia.















