UN PUEBLO UN ESTADO Y LAS ELECCIONES


UN PUEBLO UN ESTADO Y LAS ELECCIONES

Joseba Ariznabarreta Arrieta 

(Aitzol Altunaren moldaketa)



A pesar de todo lo que han pretendido los Estados en mostrarse como democráticos y participativos mediante elecciones, referéndums etc., hay poblaciones dentro de esos Estados que no se consideran parte del mismo como es nuestro caso. 

Por tanto, si democracia es "el gobierno del pueblo", primero tendremos que saber qué es el pueblo, qué límites territoriales tiene. 

δῆμος (dêmos) = pueblo.
κράτος (krátos) = poder, gobierno o autoridad.


Joseba Ariznabarreta: "El pueblo es UNO. La población obviamente se compone de numerosos individuos y clases diferentes, pero el pueblo sintetiza o reduce estas diferencias sociales en una identidad, en una indiferenciada unidad. Las singularidades plurales de la multitud contrastan con la unidad indiferenciada del pueblo (...).

Se trata indefectiblemente de conjuntos humanos organizados, inmediatamente conscientes de su identidad, nómadas o sedentarios pero, en cualquier caso, adscritos a un territorio (estable o coyuntural) que consideran de uso exclusivo y que satisfacen, duradera y efectivamente, sus deseos o necesidades mediante el empleo de recursos y energías que controlan directa o indirectamente".



Hay muchos pueblos que no aceptan los límites territoriales del Estado en que están insertos; no consideran legítimos a esos Estados a pesar de toda esta legitimación pretendidamente democrática.

Ha habido una contestación, una respuesta de muchos grupos humanos que han dicho que ellos no forman parte del pueblo, del pueblo del que los Estados les dicen que son parte. 

Joseba Ariznabarretaren "Pueblo y Poder" liburutik hartutako ideak eta pasarteak dira hurrengokoak, Euskal Herriaren askatasunerako irakurri eta ulertu behazrreko liburua.
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¿LA DEMOCRACIA SON ELECCIONES?

La democracia, hoy día, se considera por muchos sinónima de elecciones, hay democracia cuando hay elecciones. 
Esto ya es una falacia; es una falacia porque aunque sea verdad que si hay democracia tiene que haber elecciones, no es verdad que porque haya elecciones hay democracia. 


Las elecciones son una condición necesaria pero no suficiente para que haya democracia; fijaros los Estados que padecemos nosotros, el totalitarismo en el que estamos insertos, y, sin embargo, todos lo tachan de democrático, lo mismo que el totalitarismo ruso o la plutocracia estadounidense.



Unas elecciones, para que puedan tener validez y para que de ahí puedan salir elegidos representantes legítimos, tienen que ser libres, por supuesto. Pero, en un pueblo con su Estado ocupado por otro como es nuestro caso, decir elecciones libres es absolutamente lo mismo que decir independencia, o decir Estado libre, o que decir territorio libre; son sinónimos; son la misma cosa. 


No puede haber elecciones libres sin que el pueblo sea libre. Y si el pueblo es libre, quiere decir que es independiente, que es su propio Estado. Solamente entonces podrá él montar sus elecciones. 



EL PODER IMPONE ELECCIONES

Porque las elecciones no producen el poder, el poder no deriva de las elecciones, sino que es el poder, para mantenerse en el poder, el que impone las elecciones como una forma de legitimarse y de mostrarse ante los demás como un Estado legítimo. 

Y lo mismo da que ese poder sea democrático como que no lo sea; que lo sea de verdad como que sea un poder o un Estado despótico que quiera pasar por democrático.


También la democracia impone las elecciones, es la que dice en qué condiciones se van a celebrar las elecciones, la que dice cuál es el censo electoral, determina la fecha, determina los contenidos o los temas que se van a decidir por medio de las elecciones. 

La democracia lo hace igual que el despotismo, igual-igual. La democracia lo hace para mantener el poder del pueblo; el déspota lo hace para mantener el poder de los que lo detentan y poder seguir explotando al pueblo.


Pero, de las elecciones no sale nunca el poder; las elecciones son un método mediante el cual el poder intenta mantenerse, perseverar y durar. Eso son las elecciones. 
Por tanto, elecciones libres no puede haber más que cuando un Estado es libre; esa sería la primera condición para cualquier elección libre.


Dicho de otra forma, es algo que ya decía Lenin: una condición para que las elecciones sean libres, es que el ejército invasor –en un pueblo colonizado como el nuestro, por ejemplo–, se retire del territorio; sólo hay que ver el porcentaje por habitante de policía y soldados francoespañoles en nuestro país para darse cuanta de que nuestro pueblo no es libre. 


Para ello es necesario que se retiren las Fuerzas de Seguridad de Estado, no solo espacial y geográficamente, sino que tampoco lo amenacen. Pero, desde el momento en que el ejército, que diríamos es casi la esencia del Estado, su parte más importante y la más integral, no ejerce, es porque el poder ya reside en el propio pueblo.



Es decir, que ya ese pueblo deja de tener un Estado dominante y tiene ya su propio Estado. Entonces celebraría sus elecciones libres porque él ya tiene su Estado, él es libre, de forma que es absolutamente idéntico decir elecciones libres y decir independencia del pueblo, como primera condición para que cualquier tipo de elección pueda ser libre.