GALDAKANO, ANTEIGLESIA NABARRA

GALDAKANO, ANTEIGLESIA NABARRA

AITZOL ALTUNA ENZUNZA



ÍNDICE

1. GALDAKANO, ANTEIGLESIA NABARRA, LA HISTORIA OCULTA DE BIZKAIA

El contexto histórico

La defensa del reino nabarro en Bizkaia

La repoblación de Galdakano

Sobre el origen de Galdakano

La iglesia Andra Mari de Elexalde

Galdakano, comarca clave para el reino de Nabarra

Respecto a la defensa del Señorío y puestos de control

Galdakano, cruce de caminos

La construcción de la iglesia de Santa María en Zabal(e)a y demolición del castillo de Torrezabal

Conclusiones

La defensa del reino nabarro en Bizkaia

2. GALDAKANO TRAS LA CONQUISTA DE LA NABARRA OCCIDENTAL

Los Fueros y las anteiglesias

3. NOTAS FINALES

Casa–torres
Palacios
Puentes
Ermitas
Iglesias
La protoindustria: ferrerías y molinos
Caseríos o baserris
Caleros
Casas Cultas
Casas Obrera

1. GALDAKANO, ANTEIGLESIA NABARRA, LA HISTORIA OCULTA DE BIZKAIA


El contexto histórico

El monte Malmasín estaba ya poblado en la Edad de Bronce sobre el año 1.000 a.C. Es en el siglo III a.C. cuando pasaron a vivir sus pobladores a media ladera hacia Arrigorriaga, a Finaga, donde existe una necrópolis y un templo romano posterior sobre el que siglos después se edificaría una preciosa ermita cristiana, aún hoy en pie.

La mesa de altar del templo es una estela funeraria latinizada, la única datada de Bizkaia (1072), conservada en el pórtico de la parroquia de Arrigorriaga. El sincretismo pagano-cristiano de muchas de las ermitas vascas es evidente como la de San Antonio de Urkiola o la ermita de Markina-Xemein de San Miguel de Arretxinaga con sus moles de piedras de 40 millones de años encerradas en sus muros y cuya ermita original era del siglo XI (la actual es una reconstrucción del siglo XVIII). En la ermita San Martín de Iraurgi (Azkoitia), de las más antiguas de Gipuzkoa, hay enterramientos paganos con cremaciones y ofrendas de monedas del siglo XIII, también en varios pueblos de Iparralde como Sohandi (Garazi), Ahiga, Bishartxu o Urdanarre hasta el siglo XIV.
En el interior de esta ermita de San Martín de Finaga se enterraban los restos de los muertos del castro de Malmasín. En ella se han encontrado 13 cadáveres de entre los siglos IV a.C y XIII d.C.

Bizkaia se empieza a romanizar a partir del siglo I. Durante el Imperio Romano, las poblaciones de Bizkaia se situaban en la costa y en las riberas de los ríos navegables para poder mercadear así por todo el Imperio. Las poblaciones interiores buscaban situarse cerca de las calzadas romanas.

El nacimiento de las ciudades de época romana lo describe Julio Caro Baroja en su libro “Problemas vascos de ayer y hoy”: “Los romanos tenían por principio el de hacer bajar las poblaciones vencidas de sus asentamientos en la altura y que poblaran más los llanos, con dos objetos: el de controlarlas mejor y el de aumentar la producción del suelo, el origen de la parte de las aldeas del Occidente Europeo”.

Existía una ruta marítima en el siglo VI a.C. desde las Islas Británicas al mediterráneo para llevar plomo y estaño necesario para fundir el bronce bordeando la costa al no tener instrumentos apropiados para navegar por alta mar.La población romana de Forua hasta donde llegaba los barcos a descargar por la ría de Gernika, tiene restos de un templo romano bajo la actual iglesia de San Martín de Tours. La población empezó su existencia probablemente como asentamiento militar en una colina deshabitada de una legión compuesta por soldados de diferentes lugares del Imperio, algunos de ellos italianos según una lápida encontrada, y que data el asentamiento de los siglos I al IV d.C. En la cercana cueva de Peña Forua, se han encontrado restos bajo imperiales del siglo V.

El puerto exterior y de barcos de gran calado de la importante punto de distribución de mercancias de Forua, el más importante del Cantábrico, sería Vesperies (Bermeo) y su Cabo cercano de Matxitxako, referencia marítima ineludible, donde se transpotarían las mercancías en barcazas por la ría. La construcción naval se haría en Moroaga, que bien podrían estar cerca de los actuales astilleros de Murueta (hay restos romanos entre Mundaka y Busturia), y con las piedras de las canteras en Ereño como materia prima de gran valor, que, por ejemplo, han aparecido en Iruña de Oka – ruinas de Veleia-, la ciudad karieta o karistia más importante que llegó a tener 10.000 habitantes y una legión permanente, la única de toda la región. Esta sería la zona del núcleo futuro de Bizkaia, junto con la ría del Nervión (Bilbao) y la ría del Deua de las crónicas romanas (Deba) como fronteras naturales, todas ellas en territorio del pueblo vasco de los karistios. Según Estrabón (Geographica, 63 a.C. al 20 d.C) “Hasta la expedición de Bruto usaron barcas de cuero”.

En las calzadas romanas se creaban también asentamientos donde también existían “Mansiones” o casas romanas que dominaban un cruce o un paso importante con un “pagus” o comarca ganadero-pastoril. Existían 400 kilómetros de calzadas romanas por todo Baskonia, descrita en el itinerario treinta y cuatro de Antonino, pero sobre todo por el Ager Vasconum, aunque también existía otra importante ruta entre Herrera de Pisuerga y Castro Urdiales (deformación de Urdalaitz), que atravesaba en vertical la parte oriental de la actual Bizkaia y que en Balmaseda haría uno con la calzada que desde Bermeo iría por Gernika-Muxika-Morga-Galdakano y Begoña-Bilbao (después primera Ruta Xacobea en la Alta Edad Media, s.IX-X). De los 34 caminos del “Itinerario de Antinno” 4 pasaban por territorio baskón. En Galdakano han aparecido restos de esta calzada.

Según Julio Caro Baroja: “Es probable que la vía que iba de Astorga a Burdeos por Alava tuviera otra casi paralela junto al mar que uniera entre sí las ciudades marítimas que menciona Ptolomeo”. Historia del País Vasco Tomo II.

Tras la caída del Imperio Romano, la población vasca de la costa pasó a concentrarse de nuevo en el interior próximo, en poblaciones a media ladera, lejos de incursiones piratas, los herulos en el siglo V, pero sobre todo los normandos (“hombres del norte”) o vikingos en los siglos VIII y IX. En Bizkaia, estas poblaciones se concentrarían en la mencionada Finaga (Arrigorriaga, antes San Miguel de Basauri), Argiñeta (Elorrio) o Mesterika (Meñaka-Larrauri y Mungia), pero también en Galdakano en las faldas de la sierra de Ganguren, donde existen tumbas o necrópolis sobre piedra. Los historiadores bizkaíno Iturriza (1838) y Labayru hablan (1968-69) de ellas, no han sido excavadas aún.

Todas ellas son poblaciones donde estarían asentadas las grandes familias que ejercerían el dominio y defensa del territorio y de donde surgirían los condados nabarros de las Enkartaciones, Bizkaia y Durango.

Durante los siglos que van del IX al XII, tras la creación del Reino de Pamplona-Nabarra, llegó la paz con la presencia de un ejército fuerte. La población creció mucho, eran años de bonanza sobre todo a partir del siglo XI con Sancho III el Mayor. El reino da Pamplona pasó a llamarse de Nabarra con Sancho VI el Sabio, poco antes de los hechos aquí relatados. Es habitual en la época que el reino tomase el nombre de la ciudad más importante, ocurre así con el reino de Oviedo (luego de Asturias), el reino de León o el condado de Barcelona. La primera mención de la palabra “nauarri” está en las crónicas francas en el año 769. Eginhardo, cronista de Carlomagno, señala en el siglo IX que el Ebro nace en territorio de los nabarros, por lo que el término es utilizado para designar a todos los baskones del sur pirenaico.




La población de Bizkaia era una población principalmente marinera y pastoril, por lo que se concentraba en los macizos montañosos, donde estaban los mejores pastos, frutos silvestres y los pasos naturales de montaña, oteaderos contra los bandidos frente a los enfangados y boscosos así como menos seguros valles. De ahí las numerosas ermitas vascas en las laderas de nuestros montes. Los pastos comunales son llamados “ejidos” (de "arriba" como el de Artxanda, o de "abajo"), si están vallados reciben el nombre de “dehesas”. A partir de los siglos XIV-XV, en paralelo a la aparición de los baserris o caseríos vascos, se crea el “sel”, en euskara “sarobe”, “xala”, “sala” o “korta” como en el monte “Ganekogorta” o “Kortederra”. Los seles son pastos particulares acotados de forma circular y de 252 varas concejiles medidas desde un centro, señal o piedra cenicera.

Los alrededores de las ermitas eran tierras comunales, por lo que no hay construcciones en sus inmediaciones en la Edad Media (salvo la casa del clérigo o de la serora). En la agricultura, el trigo y el mijo eran los cultivos más extendidos en Bizkaia. El pan de bellota era comido por los vascos desde tiempo inmemorial, tal y como recogen los cronistas romanos, y en menor medida la manzana y su sidra. También es cierto que las tierras comunales en el País Vasco eran muy numerosas y servían a muchos pobres para no pasar hambre, siendo la castaña el principal elemento de subsistencia durante siglos. Las ericeras, cerco redondo de tres metros de diámetro y uno de alto por término medio, donde se dejaban a secar las castañas, era una construcción común en todos los bosques hasta que en el siglo XIX la tiña mermó los castañares vascos; estas tierras comunales que ayudaban a sobrevivir a la población más pobre, son uno de los principales rasgos distintivos de los Fueros, el derecho pirenaico. Hoy el 42% de la tierra de Alta Nabarra, por ejemplo, es tierra comunal.

En el siglo XII la situación volvió a cambiar, desde la capital de nuestro reino llegaron aires renovadores con Sancho VI el Sabio (1150-1194). Se fundaron villas como la de San Sebastián en 1180, la de “Victoria” en 1181 sobre la puebla de “Gastebiz” (hoy Vitoria-Gasteiz), o la villa bizkaina de Durango en 1150. El fuero de la merindad de Durango apareció incompleto en una misal de la iglesia de San Agustín de Etxebarria, el de la tenencia o condado se mantuvo de forma oral y fue escrito en 1342, sustituido después por el de Bizkaia. Todas ellas sobre poblaciones ya existentes que pasaron a ser villas con derecho a comercio y con dominio directo del rey y sus arcas reales. Villas defendidas por sus propios habitantes en caso de guerra, salvando así a los Parientes Mayores (haundikiak o aitonen semeak) y sus intereses particulares. Con todo ello se impulsó notablemente el comercio y las rutas comerciales.

Se crearon también nuevas poblaciones en torno a nuevas iglesias centrales de propiedad privada y laica, que servían para aglutinar poblaciones dispersas y que en muchos casos supusieron el nacimiento de nuevos municipios, empezando la población a habitar de nuevo los valles.

El reino de Nabarra, hija del ducado Baskón, supuso una revolución religioso-social en la Nabarra Occidental que hoy no podemos imaginar, donde debieron de tener una gran influencia las innumerables iglesias levantadas donde antes apenas había construcciones de piedra, y aún más, en aquella escasa población de tradición oral, la predicación de letrados clérigos que debieron llegar con ellas desde otros territorios del reino, que por tanto, también eran euskaldunes (diócesis de Armentia y Pamplona).

En Bizkaia no existen restos católicos anteriores al siglo XI, cuando Sancho III el Mayor introdujo el románico desde Leire. Es más, los restos de iglesias del siglo XI en Bizkaia se reducen a 6 ventanas y no es hasta el siglo XII, con los reyes nabarros Alfonso I el Batallador y después con Sancho VI el Sabio, cuando casi todos los municipios de la Bizkaia actual se crean entorno a las recién fundadas parroquias o anteiglesias que reestructuran todo el territorio, con la constatación de docenas de iglesias y ermitas de ese románico tardío, la mayoría de realengo, por tanto son reflejo de una actividad política desde el centro del reino disfrazada con sotana. En Gipuzkoa hay al menos una veintena de restos de iglesias del siglo XII y en Alaba existen 240 ermitas o iglesias de época románica.

Gran parte de sus ingresos de las grandes familiar bizkaínas, vendrían del patronazgo laico de los "monasterios", lo cual era una fuente de riqueza para la alta nobleza bizkaina, así el señor Butrón de Muxika detentaba derechos sobre las igelsias de Berango, Barrika, Gorliz, Lemoiz, Bakio, Abadiño, Malaria o Ibárruri. El señor de Arteaga sobre Mundaka, Forua, Ereño, Ibarrangelua y Natxitua. Los Abendaño de Galdakano sobre Santa Marina de Ganguren, Arrigorriaga, Dima, Arrankudiaga, Igorre y Olabarrieta, por tanto sobre iglesias del valle de Arratia y del tramo final de Nervión limítrofes a Galdakano.

Esta frenética actividad eclesial y de construcción, debió de llevar consigo una uniformización en estas tierras de aspectos como el idioma, pues es muy improbable que antes se hubiera producido una presión político-social suficiente desde el centro del reino (Nájera, Pamplona o Leire) para que Koldo Mitxelena (entre otros) hable de un euskera común Alto Medieval.

“Parece claro que en países con población rural ha debido de prevalecer más que en zonas con ciudades de regular tamaño el régimen monasterial y de patronatos o dominios laicos como el que se da en Vizcaya” Julio Caro Baroja. El historiador nabarro Lacarra comentaba al respecto: "fundamentalmente parece que el capital necesario para la edificación de las parroquias procedía de las rentas que les concedieron los reyes (...), son constantes las donaciones que los reyes hacían utilizando el erario público”. Hacia el año 1500 la parroquia era todavía una institución civil, posteriormente ese nombre quedó exclusivamente para designar las demarcaciones del clero.

El primer historiador bizkaino, el banderizo Lopez García de Salazar en el libro XXV, confirma el hecho de la fundación de monasterios por parte de la corona Nabarra (iglesias de patronato laico bien realengas o bien diviseras). Habla de una primera fase, relacionada la lucha contra los musulmanes que correría a cargo de los caballeros (por tanto alejada de tierras bizkainas, gipuzkoanas y del norte de Alaba), una segunda fase donde es la corona la que funda monasterios al aumentar la población y para consolidad su poder, y sólo en una tercera fase la iniciativa vendría de Roma con el aumento de las villas y la construcción de iglesias en ellas para cobrar el diezmo, por tanto más en los siglos XIII-XIV y dentro ya del estilo gótico.

Las iglesias diviseras o de abadengo son las construidas por caballeros que ejercían de patronos frente a las más abundantes de realengo. En éstas, el rey, normalmente nombraba un patrono entre los nobles de su confianza. El patronazgo implicaba la recaudación del diezmo y las primicias, así como el nombramiento de clérigos, siempre entre los naturales de la parroquia. El caballero, propietario laico, o el patrono en nombre del rey, a cambio, se ocupaba del mantenimiento de la iglesia y de los clérigos. Andra Mari de Galdakano, por ejemplo, de finales del siglo XII, era divisera hasta el siglo XIV que pasó a ser realenga. Este tipo de constitución es la habitual en Bizkaia en el siglo XII frente a las de constitución episcopal, más frecuente según se van creando las villas, según explica Julio Caro Baroja (“Historia del País Vasco Tomo V” pág 211).

En esta época probablemente bajaron las gentes de Finaga-Malmasín-Begoña a repoblar la ribera del río Ibaizabal-Nervión alrededor de la iglesia de San Antón, construida en ese siglo XII sobre la base de un castillo nabarro y su puente románico. Los pobladores de este lugar llamado Bilbao, según privilegio, se regían por el fuero nabarro de Logroño. Este puente fue derruido para construir el actual, es el que aparece en el escudo de Bilbao junto a esta iglesia de San Antón (San Antonio Abad en realidad). El puente de San Antón era conocido como “puente del castillo”, castillo cuyo alcázar fue derruido reinando Pedro I el Cruel de Castilla (1334-1369) en sus luchas por la corona castellana contra su hermano Enrique II el Impontente (el primer Trastamara) y sus partidarios, comenzada la reconstrucción de la iglesia actual de planta gótica y torre barroca en 1366 y reinaugurada la parroquia en 1433. Durante esas Guerras y por 5 años (1368-73), Gipuzkoa, parte de La Rioja y Alaba pasaron a la Nabarra de Carlos II, siendo Bizkaia para el rey de Inglaterra que ayudó al nabarro a recuperar momentáneamente la Nabarra Occidental.

Tal y como señala Tomás Urzainqui siguiendo a Moret o a Antonio de Aguirre: “El castillo nabarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao (en realidad ha pertenecido siempre a Arrigorriaga del que Basauri fue un barrio hasta su desanexión), se halla en el promontorio denominado Malmasín, donde se ubican las ruinas en una paraje denominado “el Castillo”. El castillo de “Malvecín”, es del siglo X por su tipología y es reducida su planta a la mitad años después, quizás con Sancho VI el Sabio de Nabarra en siglo XII: “la planta es de grandes proporciones y de forma semicircular, con un radio de 50 metros” según el experto Iñaki Sagredo “La Nabarra Occidental, la frontera del mar Tomo III”.

Éste Castillo protegía la margen izquierda del río Nervión y la zona portuaria llamada Puerto de Bilbao donde después fue creada la Villa en el año 1300 por el onceavo señor de Bizkaia, Don Diego López de Haro V (apodado el Intruso), sobre un asentamiento ya existente y tras arrebatar el derecho sucesorio a su sobrina María Díaz de Haro I. El privilegio de la villa de Bilbao, fechado en Valladolid cien años después de la conquista castellana del occidente nabarro, nos da noticia de la preexistencia de Bilbao. Habla de hacer nuevamente población y villa en “Bilbao de parte de Begoña, que dicen Puerto de Bilbao”. Históricamente se ha creído que Bilbao en ese año 1300 lo formaban 3 calles: Somera, Tendería y Artecalle. Un reciente estudio de Iñaki García Camino ha revelado que las 7 calles actuales del CascoViejo bilbaíno son coetáneas. Nacían en la ría 7 calles, el alcázar donde hoy está la iglesia de San Antón sería una de las esquinas de la muralla y principal entrada a la villa por su puente, con la Catedral de Santiago en el centro del recinto que se cerraría por las actuales calles del Perro, Lotería, Banco de España y Pelota. Quizás las 3 calles primeras fueran las originales Nabarras y las 7 de la Villa refundada por D. Diego López de Haro V.

“Don Diego López de Haro V no es quien fundó propiamente la población de Bilbao, pues ya existía como puebla marítima ocupado por mareantes y pescadores. Existían ya algunas casas torre y la iglesia de Santiago, y con complacencia de todos los vizcaínos la convirtió en villa el 15 de Junio de 1300. Los pobladores de este lugar de Bilbao, según privilegio, se regían por el fuero de Logroño. Este fuero era a su vez una reproducción del Fuero de Jaca de 1077, otorgado por el rey de los nabarros y aragoneses, Sancho Ramírez, extendido a Logroño por el invasor Alfonso VI en 1090 y mejorado por Sancho VI el Sabio de Nabarra”.

“Sepan por esta carta cuantos la vieren y oyeren, como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, en uno con mi hijo don Lope Díaz, y con placer de todos los vizcaínos, hago en Bilbao de parte de Begoña nuevamente población y villa cual dicen el puerto de Bilbao. (…)

“Don Diego López de Haro V, apodado el Intruso, ocupa Vizcaya. (1295-1307). En 1295, el 25 de Abril, muere don Sancho el Bravo, rey de Castilla, y aprovechándose don Diego López de Haro V de los disturbios de la Corte en la minoría de don Fernando IV, entró en Vizcaya y la tomó sin resistencia sin que se le pudiera oponer la legítima señora de Vizcaya doña María Díaz de Haro, porque su marido el infante don Juan se hallaba todavía en prisión desde la catástrofe de Alfaro.
Salió por este tiempo el infante don Juan, marido de la legítima Señora de Vizcaya doña María Díaz de Haro, pero no pudo conseguir que se le devolviera el Señorío, con lo cual, y unido a otros descontentos, combatió a la reina viuda y a su hijo don Fernando; pero fiel a las banderas de éstos don Diego López de Haro consiguió derrotar la conjura.
Siguió don Diego López de Haro V sirviendo a la reina madre y a su hijo don Fernando por este tiempo y ostentando siempre el título de Señor de Vizcaya. (…) Hizo a sus pobladores y sucesores francos de todos los pechos y tributos, dándoles el Fuero de Logroño, el criadero de mineral de hierro en Ollargan y les señaló por límites desde el puntal del fondón de Zorroza hasta el arroyo de Azordoyaga y hasta el fondón de Deusto”. Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”.

Por lo tanto, el nombre como el puerto, ya existían, y precisamente cuando la documentación Nabarra se hablaba del castillo de Malvecín (Malmasín) se estaba hablando de la comarca en la que estaba comprendida Bilbao. Las recientes excavaciones en la iglesia de San Antón han puesto al descubierto lienzos de muralla datados en el siglo XII, cuando Bilbao formaba parte del Reino de Nabarra.


En realidad, en el centro del antiguo Bilbao, donde hoy se alza la iglesia de San Antón, existía otro castillo nabarro, que sería el que controlaba la parte de la ría. Malmasín era más una fortaleza de control del paso comercial dirección Orduña, fortaleza de la que aún hoy quedan piedras que dan fe de sus murallas, rodeado el monte por el río Ibaizabal y su afluente el Nervión. Estos dos ríos se hacen uno cerca de la ladera sur del monte Malmasín en Urbi (dos aguas) entre los barrios Jugo-Aperribai, entre Galdakano y Basauri, pero el principal siempre fue el Ibaizabal, no el Nervión (que nace precisamente en Orduña).

Pero no todo es paz en el viejo reino baskón. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retoma la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar.
Ataca el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 aprovechando la muerte del conde Don Bela Ladrón de Gebara, señor de Bizkaia y una de las familias más importantes de Nabarra (con tierras y casa-torre en Alaba –Garaio- y Señores Feudales de Oñate). Cuenta con ello con la ayuda de la familia de los López de Haro, originarios de Urdaibai, anteriores señores bizkainos, traidores expulsados del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras sobre todo en la zona de Haro y Nájera-La Rioja- (ya poseían con Nabarra una casa-torre y haciendas en Bilibio, en las Conchas de Haro, frente del castillo de Buradón pero en la otra orilla del río Ebro).

La torre de los Gebara está en un lugar estratégico en un altanazo dentro de la Llanada alabesa y al sur Oeste de Vitoria-Gasteiz, desde donde se controla las rutas a Bizkaia, Valle de Leniz, Oñate, Valle de Oria en Gipuzkoa y la ruta a Alta Nabarra por Uharte-Arakil hacia Pamplona. Tras la traición de los López, el señorío pasó a los Gebara. En el momento de las últimas acometidas castellanas contra la Nabarra Occidental, el teniene de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba era Bela Ladrón de Gebara, que gobernó hasta el año 1174, después Juan Belaz o Vélaz hasta 1179, siguiendo la línea sucesoria.

Para esta época los Haro habían sido expulsados del reino nabarro por traidores, pues buscaban con Castilla privilegios que no tenían con Nabarra, como títulos hereditarios (no meros tenentes o administradores del rey) y más tierras que Castilla no tuvo empacho en dar, especialmente las que había invadido a Nabarra como Nájera y Haro (desde donde controlaban toda La Rioja) así como otras tierras occidentales del reino Nabarro en las actuales Cantabria hasta el nacedero del río Ebro y Burgos hasta Atapuerca, así como tierras ocupadas a los musulmanes. La ambición y la debilidad momentánea del reino tras los regicidios de Atapuerca (1054) y Peñalén (1076), llevó a los López de Haro a traicionar a Nabarra por lo que fueron desplazados por los Gebara del señorío de Bizkaia.

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propone a Sancho VI el Sabio de Nabarra , según recoge Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”:
“Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”. Es decir, Alfonso reconocía el territorio tal como quedó tras el regüicidio de Sancho el de Peñalén (1076).

El Rey de Nabarra, Sancho VI, no aceptó dicha propuesta y los nabarros de Bizkaia tampoco, como lo prueba que arrancaran el mojón de Etxano (la frontera entre el señorío de Bizkaia y el condado de Durango), manifestando así su oposición a la invasión castellana.

En Etxano se cuenta que: «En su jurisdicción se levantaron, durante el medioevo varias casas solares y armeras: las de Larrea, Alzaibar y Arechaga, las de Belaustegui y Nafarroa, enclavada esta última a 500 mts. de la parroquia de Amorebieta, en uno de cuyos ángulos estuvo plantada la mojonera o limite divisorio entre el Señorío de Bizkaia y el ducado de Durango, los bizkaino de común acuerdo, la arrancaron el 28 de Enero de 1150 (ante la ocupación castellana que pretendía usarlo como mojón entre ambos reinos). La Torre de Larrea data del año 877 y su fundación se atribuye al rey Iñigo de Nabarra (sería el hijo de Eneko Aritza, Garsea I Eneko o Iñigo (852-882), por tanto Eneko el “joven”), que la cedió, junto a un extenso señorío, a su alférez mayor Iñigo de Lara». «(...)En Amorebieta fueron las casas solares y armeras, base de la acción pobladora. Las más antiguas son la de Andrandegui, la de Aldana (año 844), Cancelada, Garay, Zubiaur, Jauregi, Ibarra y Berna (...)». Por tanto, familias defensoras del reino nabarro. En Etxano existe hoy en día el topónimo “Nafarroako errota” y una zona llamada Nabarra en Amorebieta.

Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII. Alfonso acepta, el laudo arbitral es de 1177.
Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1173-75 de Malvecín (castillo de Malmasín), tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas en 1167 por los castellanos y no devueltas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz) y Portilla (sur de Alaba), y las plazas tomadas tras el regicidio de Sancho García el de Nájera y Ramírez el de Peñalén, asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues han pertenecido siempre al reino, es decir, la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los vascos” y de “Wasconum nationem”.

El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio.
Castro Urdiales (Urdalaitz), que siguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo que siguían siendo también nabarros y frontera con Castilla.

Así un documento inglés de 1190 conservado en el Museo Británico dice: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Nabarra. Y la tierra del rey de Nabarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Nabarra de la tierra de Castilla (…)

A cambio, a Sancho el Sabio, se le reconocía el resto del territorio y se le indemnizaba con 30.000 maravedíes durante 10 años (seguramente por la pérdida de esos territorios, plazas y fortalezas, pero no se explicita). Ambos reyes firmaron el auto así como 15 obispos, el rey inglés y 6 nobles ingleses.

Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”. En este Laudo se dice que “La lengua de la delegación Nabarra es el euskara” como recoge Tomás Urzainqui en su libro “La Nabarra Martítima”. Ya en un documento de donación de 1060 se dice que "los reyes de Nabarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como lengua personal y natural", Mateo de Anguiano "Compendio historial".

La fortaleza Nabarra de Malmasín controlaba el llamado “camino de Etxebarri” que conectaba la capital bizkaina, Bermeo, con la meseta por Orduña, así como el camino que partía del barrio bilbaíno de la Peña hacía el barrio Ollargan de Arrigorriaga, atravesando el hoy parque público de Mehatzeta-Montefuerte. El camino seguía por la carretera que llevaba desde Bilbao a Burgos por Orduña a través de Buia.

Conocido por sus minas de hierro explotadas desde finales del siglo XIX. Existe todavía en Ollargan la antigua ferrería (la granja) de Santa Ana de Bolueta y el recinto fortificado de la época carlista. En la zona, en el camino entre Irusta y Abusu, se encuentra además el horno de incineración más antiguo que se conserva en Euskal Herria.


La defensa del reino nabarro en Bizkaia



Las rutas comerciales del pescado en escabeche, salazón o fresco, de las villas bizkaínas como Ondarroa, Lekeitio o Bermeo se hacían por el puerto de Urkiola hacia los santuarios de Estibaliz (cercano a Vitoria-Gasteiz) o San Millán de la Cogolla en La Rioja desde tiempos inmemorables. El Santuario de Estibaliz ya existía en el 1074 dependiendo de Santa María la Real de Nájera, donde estaba la corte real Nabarra.

Este último monasterio poseía ermitas y tierras en Bermeo, Axpe de Busturia así como la ermita y tierras de San Martín de Amatza en Iurreta para su abastecimiento de pescado. A la vuelta, la recua de mulas, traía productos de La Rioja, Alta Nabarra o Castilla, especialmente trigo y vino.
En el “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita (1343), se describe la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma y se dice: “cuantos en el mar viven vinieron al torneo, arenques y besugos vinieron de Bermeo”.

Todos estos caminos comerciales estaban jalonados por fortalezas-castillo nabarros en los pasos altos, en colinas o montañas de mediano tamaño (se ven menos afectadas por la niebla y son de más fácil acceso), que los convertían en magníficos oteaderos del territorio, como el de Malmasín en Arrigorriaga (paso Bermeo-Orduña o Castro Urdiales-Balmaseda-Bilbao-Orduña), el de Ereñozar (desde donde se divisa todo Urdaibai), Untzueta (Orozko y el paso de Altube), Gaztelumendi (en el monte Bizkargi, controlaría la Ruta Juradera-Larrabetzu-Txorierri) o el castillo que controlaba el paso del Alto Deba a Vitoria y Alaba por Arlaban, cerca de Leintz-Gatzaga en Aitzorrotz.

Cerca del castillo, que estaría junto a la ermita en la cima del monte Ereño a 442 m, y según la tradición, estaba la casa torre de los Gautegiz del 798, construida por García Noreña, de la que no queda rastro alguna. Junto a ella, Fortún García, construyó la casa torre de Arteaga en el 914, que se haría con la posesión de la primera y donde surgiría el castillo actual en el siglo XV-XVI. Mujika y Arteaga, son herencias dadas a dos hijos por Furdado García de Abendaño, que fundan esas dinastías, así como construyen las torres y luego los palacios de los mismos.

El castillo de Butrón, es del siglo XI, se construyó en la Anteigleisa de Gatika sobre la antigua casa de los Butrón, fundada por el Capitán Gaminiz en el siglo VIII, en el peñascal de Ganzorri o Gantzurritz. En el siglo XIII-XIV la torre primitiva fue transformada en un castillo inexpugnable, cabeza del bando Oñacino, los caudillos más famosos de la comarca y los más pendencieros banderizos de Bizkaia. Según cuenta Lope García de Salazar en su libro Bienandanzas e Fortunas, Juan Perez Butrón, biznieto del señor de Ajangiz, sería el que comenzó el linaje en el siglo XIII y el que mandó construir el primer castillo.
El actual castillo no es más que una construcción romántica-fantasiosa del siglo XIX al estilo bávaro.
El castillo de Muñatones, fue mandado construir sobre una antigua torre en Muskiz-Somorrostro por el cronista Lope García de Salazar (XV), en atención a su mujer doña Juana de Butrón y Mújica, que era hija del sexto señor de Butrón, se construyó tomando como modelo el original castillo de Butrón.

Desde el castillo de Untzueta en la misma cima del monte que le daba nombre, por ejemplo, se divisa Zeberio, Orozko, parte del Nervión (Amurrio, Orduña o Llodio) y montes como Gorbeia, las montañas del duranguesado o los de la costa vizcaina y también los lindes con Castilla y Cantabria más allá de la sierra Salbada o aún más lejos de las Enkartaciones. Estaba construido el castillo sobre el río Altube.
No queda nada de la calzada que llegaba hasta la montaña, pero sí se conserva en el museo de Orozko alguna de las bolas de piedra utilizadas a modo de proyectiles para la defensa de esta atalaya o castillo nabarro así como los restos de una catapulta de grandes dimensiones que nos dan una idea de la defensa del castillo.
Hay referencias de que su construcción pudiera encontrarse en el siglo VI y de su destrucción por el fuego en el siglo X, en el año 935, para ser de nuevo reconstruido.

Pero la construcción del castillo es de mediados del siglo XI, «No sabemos si lo construye Sancho IV de Nabarra para defender el territorio de los nobles o si es que Íñigo López, conde de Vizcaya, se rebela y lo levanta para controlar el acceso de las tropas reales desde Álava», puntualiza García Camino (el Correo 11/04/2007). Los primeros datos escritos se refieren a datos después de la conquista castellana, los asaltos protagonizados por el rey castellano Alfonso el Sabio de Castilla que lo cercó en el verano de 1277. Igual fortuna sufrió el castillo en 1289 siendo el protagonista en esta ocasión Diego López de Salcedo que llegaba bajo las órdenes del rey castellano Sancho el Grande; de nuevo fue sitiado en 1334 por Alfonso XI y en 1357 por el rey Pedro el Cruel cuando perseguía a su hermano Don Tello (señor de Bizkaia), ocasión que terminó con la destrucción de la fortaleza.

El castillo de Zarragoitxi, quizás el alcázar de los señores de Bizkaia, controlaría Bermeo desde el alto, así como todos los caminos que salían y llegaban a la capital bizkaina. Gaztelugatxe, también en Bermeo, sería un castillo de control naval, pues la fuerza naval de Nabarra en ese siglo no ha sido estudiada pero tendría su importancia, aunque también existe un camino comercial y ruta Xacobea que desde Bermeo por Gaztelugatxe y la ermita del románico nabarro de San Pelaio llega a Bakio.
Su posición estratégica servía para vigilar y controlar el mar, es el lugar al que se retiró el Señor de Bizkaia Juan Nuñez de Lara junto a los varios caballeros, donde se encontraban los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi cuando se levantaron contra el rey castellano Alfonso XI (1311-1350). Estos resistieron las acometidas del ejército castellano durante más de un mes, lo que obligó a la retirada definitiva de las tropas castellanas.


En el duranguesado, en Astxiki, existía también el castillo nabarro que controlaba, cerca de la cima, el paso estratégico por el puerto Urkiola y el duranguesado, entre la costa de Bermeo y los grandes monasterios del interior del reino vasco. En Astxiki se han encontrado 2 monedas del conquistador de la Nabarra Occidental Alfonso VIII (1154-1218), 41 puntas de flecha que por su tipología (sin alas) son de finales del siglo XII, así como restos de 4 espadas cortas o scramax, usadas habitualmente por el ejército nabarro. El castillo es al menos de finales del siglo X. Estas espadas aparecen en la necrópolis de Pamplona, en Elorz-Buzaga, en la Gasteiz del siglo VII, Langara-Otxoa en Alaba etc.

La defensa del reino en Bizkaia se complementaría con las villas amuralladas, como la de Durango y seguramente otras poblaciones que ya serían villa con Nabarra, como Bermeo (el texto castellano sobre la villa habla de “repoblación”), Bilbao y otras que entonces quedaban fuera del señorío, como Orduña, Zalla o Balmaseda. El castillo De la Piedra de Zalla y el de Balmaseda sobre el alto que controla el pueblo y la vía Pisorica que venía desde Castro, según el fraile barakaldés Martín Coscojales (1542-1607) en su libro “Antigüedades de Vizcaya”, tendrían el mismo origen, la defensa de la zona de los musulmanes (después de asturianos y castellanos), y estarían construidos sobre el año 735.

Toda Bizkaia estaría jalonada de pequeños señores emparentados en linajes y que se alzarían por su rey a “la llamada del apellido”. La escasa población bizkaina de finales del siglo XII, haría de esta maraña de pequeñas fortalezas una forma efectiva de control del territorio.

El Sur bizkaino estaría a salvo, pues antes las tropas castellana tendrían que sortear la maraña de castillos y casas torres del condado alabés, con los Mendoza y Gebara a la cabeza y con poderosas plazas como Vitoria-Gasteiz, el castillo de Trebiño, que nunca fue conquistado, o poblaciones como la de Salvatierra-Agurain que ya serían importantes según los restos recientemente hallados, junto a otros bastiones en la defensa del reino como Guardia de Nabarra (hoy sólo Laguardia), que no será conquistada por Castilla hasta 1460 con toda la Sonsierra de Nabarra (que hoy ha perdido también su apellido), siendo su castillo nabarro derruido. En 1366 Trebiño es dado al adelantado Pedro Manrique que se intitula como conde y queda definitivamente desgajado del resto del condado alabés.

Por el Oeste las Enkartaciones serían la primera línea de choque, el Ibaizabal y los valles que se esconden tras él (Txorierri y Uribe), sería una segunda línea, para, finalmente, esconder Bizkaia una tercera defensa, los montes y nabarros del duranguesado.

La señal de guerra vendría dada desde los montes bocineros, y la orden de guerra correría como la pólvora por todo el señorío, en pocos minutos no habría rincón de Bizkaia que no supiera de la invasión extranjera.

Estos “Señores de la Guerra” poseerían los molinos y ferrerías de aire, controlarían los puentes de pago o pontonazgo, tendrían arrendadas algunas caserías, con su hacienda y rebaños, siendo el resto pequeños propietarios y sobre todo bosques y pastos comunales.

La “torre o castillo” de Torrezabal, la Iglesia “fortaleza” de Andra Mari y el puente Torrezabal, pretendían ser otro de esos puntos de control junto con la iglesia de Santa Marina que estructuraban el reino de Nabarra y lo defendían en caso de guerra de cualquier ataque o invasión de reinos vecinos, en especial de la amenaza real y permanente de las tropas de avanzadilla castellanas acantonadas en el castillo nabarro de Malmasín.

Sancho de Torrezabal hizo que Galdakano fuera a finales del siglo XII una estratégica plaza militar en la defensa del Reino de Nabarra.

La repoblación de Galdakano

Las guerras contra el intento de conquista por Castilla y las numerosas muertes de vascos que conllevaron, hizo que tras este laudo los reyes de Nabarra tuvieran que repoblar estos territorios y reestructurar las vías comerciales para evitar el paso por la cercanías de la fortaleza de Malmasín, plaza militar ocupada como cabeza de puente por Castilla con la intención de una posterior ocupación de todo el señorío nabarro de Bizkaia.

Así fue como Sancho de Galdakano y Torrezabal, emparentado con los reyes de Nabarra, vino desde la capital del reino y repobló la comarca por mandato del rey de Nabarra; se asentó primero en Bedia, población que entonces pertenecía a la parroquia de Galdakano, y después pasó su casa solariega a Galdakano, donde mandó construir una “torre o castillo”, conjunto defensivo cercano a Malmasín (unos 5 Km en línea recta separaban ambos castillos). En Bedia pudo quedar el hijo de Sancho, del mismo nombre que el padre, en la casa-torre de Tosubando, aún hoy en pie, cuya existencia está constatada desde 1075 y fue fundada por Sancho Ortiz de Bedia. Pedro Vázquez en “monumentos vizcaínos, iglesia de Santa María de Galdakano”, recoge el “Boletín de comisión de monumentos de Vizcaya” de 1909, donde aparece literalmente la “torre o castillo” de Torrezabal.

El primer historiador bizkaino, preboste de Portugalete y merino de Castro Urdiales, el banderizo Lope García de Salazar (1399-1476), en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, nombra a la familia de Galdakano y Torrezabal como de las más antiguas e importantes de Bizkaia, de la que dice estaba emparentada con los reyes de Nabarra:

“El linaje de Vedia e de Usansolo son de buenos escuderos antiguos e de Vedia es agora principal del Sancho Ortis de Vedia, que se falla que aviene en siete generaciones del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra, e vino a poblar allí, e viene del de padre en padre”. Sancho Ortis de Bedia se sabe que era contemporáneo de García Salazar (preboste de Bilbao y merino en Bedia), esas “siete generaciones” nos llevarían a finales del siglo XII.

“De los linajes de Larralus, e de Urquizça, e de Galdaçano, e de Yangis: Porque en estos linajes de Vizcaya se faze mención en algunos logares, sepan todos que mejor logares señalados, e los más antiguos de Viscaya, después de que en ella ovo pobladores, fueron quatro que avían Renta e diujsas, e labradores, que fueron estos que se siguen. El solar de Vrquiça, el solar de Larralus, el sola de Galdaçano, el solar de Ayangis, que eran quatro, donde vienen muchos escuderos”.

Existe otro relato que aparece en la “Crónica de Vizcaya” de Lope García de Salazar (1454) y en su libro “Bienandanzas y fortunas” (1471-76), historia que se corrobora por un texto anterior escrito por Fernán Pérez de Aiala en su Genealogía de la Casa de Aiala (“Árbol verdadero de la casa de Ayala”), que fue escrita en 1371, pero cuando el autor ya tenía 76 años, por tanto eran hechos recientes conservados de forma oral. Su hijo, Pedro López de Aiala (1332-1407), “el canciller Ayala”, es considerado por Menéndez y Pelayo como el primer historiador medieval peninsular, frente a los “cronistas” palaciegos anteriores, al servicio de los intereses de sus reyes.

Lope García de Salazar escribe así este relato en su segundo libro:

“En el año que la villa de Vitoria (fundada en 1181) era del reino de Nabarra (antes de 1200), havia una linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban e llaman agora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, e fasian continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron querellar al rey de Nabarra, su señor, e fallaronlo en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomo él una espada al mensajero dellos e corto con ella unas dies cabezas de verzas e dixoles “los de vitoria sodes para poco que a los que asi vos fatigan debriades les facer como yo fise estas berzas”. Con esto se fueron a la dicha villa e acordaron en aquello, todo el pueblo levantaronse una noche e fueron sobre aquellos caballeros de Abendaño que allí fasian su vivienda, e sus palacios e heredamientos que estaban descuidados, e quemaronlos e mataronlos a todos con fijos e mujeres con toda su generación, sino un mozo, hijo mayor dellos, lo saco de noche envueltos en sus vestiduras, e fuese con él a Arratia, e criollo allí Don Sancho de Galdacano, hijo del caballero de Galdacano Galdacano (casado con Teresa de Ayala, hija de Fernán de Ayala), e seyendo ya ome, ovo convención con la dicha villa que tomase orden de la iglesia, que no curase de fecho de caballería e que entrase en la tierra, e fisieronlo arcipreste de Alva, e salió omo para mucho, e tomo por manceba un fija de Don Sancho García de Zurbano…e fizo en ella a Juan Pérez de Abendaño”.

Estas luchas se enmarcan en las constantes disputas entre las villas y los grandes señores, pues las villas respondían ante el rey al que pagaban sus impuestos por sus privilegios, quedando fuera del control de los grandes señores que dominaban el resto de la comarca. Pese a esta matanza, los Abendaño, a cuya familia pertenecía por ejemplo la casa-torre de Urgoiti o Puentelatorre en Usansolo (el caserío cercano aún conserva su escudo), eran del bando ganboíno, es decir, pro nabarro.

Desde entonces los Abendaño serán una de las grandes familias asentadas en Galdakano y en la comarca, junto a las de Isasi, Aldape o Basozabal y la principal, la de Galdakano y Torrezabal, todos ellos serán los fundadores del actual Galdakano.


Roldán Jimeno, en su trabajo "Lurralde antolamendua, gizarte eta kristau kultura", explica como en el siglo XI, las actuales Llanadas de Alaba y Alta Nabarra, tenían el territorio estructurado en muchos y pequeños municipios de 1 a 3 kilómetros, con unas 30 casas sencillas. Al sur, en la frontera musulmana, la poca gente vivía en cuevas o bajo el amparo de las fortalezas.
Por su parte, los Pirineos, se empezaron a repoblar a partir de la segunda mitad del siglo IX, relacionado con los grandes rebaños y el ganado de verano. La costa, superó la crisis de la caída del Imperio Romano con gentes venidas desde la Llanada Alabesa y la comarca de Pamplona.

Galdakano estaría limitado por los montes de Arteta, Pagatza, Upo, Mandoia y la sierra de Ganguren, la población viviría en sus laderas, “todo el municipio es montuoso”, tal y como lo describió el corregidor de Bizkaia Felipe de Mella sobre 1789, siendo el río Ibaizabal la columna vertebral de la anteiglesia que atraviesa de Oeste a Este. Los montes más importantes del municipio son Arrezurriaga de 329m, Txispamedi 221m, Santa Marina o monte Ganguren 476m, Upo 556m y Mandoia 640m. Galdakano limita por el Norte con Zamudio, Lezama, Bilbao y Larrabetzu, por el Sur con Zaratamo y Zeberio, por el Este con Amorebieta, Bedia y Lemona, por el Oeste con Basauri y Etxebarri. Tiene 31,70 Km2.

La primera mención conocida de Galdakano es del invasor castellano Alfonso VIII del 14 de marzo de 1175, confirma a la orden de Cluny el monasterio de Santa María de Nájera con todas sus heredares y derechos como lo habían hecho los reyes anteriores, entre ellos “in Biscaia Albagano, Barrica, Santa Aren”. Sería quizás durante la primera invasión y antes del Laudo arbitral del Londres.

“In Alava, Sanctam Mariam de Estivaliz cum ipsa villa et omnibus suis apendiciis; aliud quoque monasterium quod / vocatur Mannerieta in Zofia cum omni sua hereditate. In Biscaia Algabano, Barriga, Santa Aren, cum omnibus possessionibus eorum.”.

Unos años después, en 1193, el obispo García de Calahorra hace una relación de las iglesias de las que no percibe derechos episcopales por impedírselo el monasterio de Nájera y cerrando la relación están la “ecclesia de Barrika” y la “ecclesia de Aldacanos”.

“Conqueritur calagurritana ecclesia de ecclesia Nagarensi, quia non permittit episcopum calagurritanum percipere episcopalia in quibusdam ecclesiis quarum nomina hec sunt”

El entregar iglesias y ermitas para el abastecimiento de los monjes de los grandes monasterios interiores para que tengan pescado y otros alimentos, era muy común en toda la Edad Media y se practicaba en todos los reinos.
Los límites eclesiales se mantuvieron desde época romana y, en todo caso, no corresponden con los límites políticos, tal y como lo demuestra Roldán Jimeno en su tesis doctoral recogida en su libro “la cristianización de los vascones”.

La antigua diócesis de Vitoria es absorbida por la de Calahorra en 1088, a pesar de las resistencias que duraron hasta el siglo XVI, Bizkaia también quedó enclavada en la misma. El señorío de Bizkaia no permitía el acceso del obispo de Calahorra y su administración a Bizkaia, así los arciprestes eran los verdaderos gobernadores de la iglesia bizkaina, una especie de pequeños obispos.La diócesis de Alaba se separó de la kalagurritana en 1862, junto con Bizkaia y Gipuzkoa. En 1052 el rey de Nabarra Garçea o García IV se instaló en Nájera con su Corte y crea la Sede episcopal de Nájera desde Santa María la Real, que entró en conflicto con la de Calahorra, agravado todo ello con las conquistas militares castellanas de La Rioja en diferentes etapas en los siglos XI- XII, desde el regicidio de Peñalén en 1076.

El cambio de nombre de “Galdakano” a “Galdakao” impuesto por Euskaltzaindia recientemente, carece de tradición escrita alguna que lo sustente y menos de un uso oral anterior, por lo que es difícilmente comprensible, además de deformar el sentido etimológico del término: Galda= cuesta, -aka=pluralizante y -no=diminutivo (aunque puede que sea –ano simplemente “lugar de”); Galdakano=muchas cuestas pequeñas o lugar de cuestas. En los dos primeros documentos escritos del siglo XII de Santo Domingo de la Calzada aparece en uno “Albagano” (pero se ve que el autor no sabe euskera pues también escribe “Barriga” por Barrika) y en otro aparecen correctamente los topónimos en euskera siendo nuestro pueblo “aldacanos”, que refuerzan la idea. La siguiente mención es de Lope García de Salazar (s. XV) que convierte la “k” en una “ç”, escribiendo “Galdaçano”, siendo “aldatza” o “aldapa” el equivalente a “cuesta” en castellano. A la vista de los primeros documentos, el nombre original podría ser, simplemente: Aldapano a la que se le añadió posteriormente la “G”. García Salazar Parace difícil un origen latino relacionado con termas romanas que algunos han querido darle (termas o fuentes termales desconocidas en un territorio sin un asentamiento importante, a lo sumo una “villae”) en relación a los términos “calidas y frígidas” Caro Baroja propone que derivaría de una villae de un propietario que en latín se marca con el sufijo –anum, en concreto debería de ser el possesor Galdus, pero admitía el propio antropólogo español no haber encontrado tal nombre y lo más parecido era Galdinus, esto fuerza el nombre a “Galdinusanum”, lo cual que no tiene sentido ni es posible una evolución fonética a Galdakano. Es más, García Salazar escribe varias veces “Galdaño” como hemos visto, lo que nos daría que la segunda parte no es más que el diminutivo “-ño”, lo que nos daría que el significado es “lugar de cuestas pequeñas” En euskera cuando hacemos una síncopa de Galdakano hacemos “Galdako”, de ahí el gentilicio del municipio “galdakoztarra y galdakarra” y no “galdakaotarra”.


García Salazar “mejor logares señalados e los más antiguos de Viscaya (…), el solar de Galdaçano” y “El linaje de Vedia e de Usansolo (…) del cauallero de Galdaño, que fue natural de Nauarra”.

La de Sancho de Galdakano y Torrezabal es además la familia constructora de la Iglesia divisera Andra Mari de Elexalde de finales del siglo XII del municipio galdakoztarra, no lejos del núcleo inicial de Galdakano en las faldas de la sierra de Ganguren en la zona de Santa Marina. Su nombre original sería Santa María de Ganguren, así lo escribe Gonzalo Gómez de Butrón, cabeza de los oñacinos de Bizkaia, en su testamento fechado en 1487: “Yten mando a Santa María de Ganguren çinquenta maravedíes”.

"…tiene una iglesia parroquial de advocación de Santa María, una en Echevarri y otra en la Colación de Bedia, fundada según relaciones antiguas, por el caballero don Sancho de Galdácano, pariente del rey de Navarra hacia el año 1200 en el plano de un ribazo alto y paraje solitario, por causa del lejanía y subida penosa que había a la parroquia antigua de Santa Marina de Ganguren, la cual iglesia de Santa María reedificada y ampliada posteriormente es de una sola nave…con bóvedas, seis altares, órgano, 112 sepulturas, cementerio a la redonda y espadaña de piedra sillar morena para campanas de reloj a la testera…" Juan Ramón Iturriza, 1793, "Historia General de Vizcaya".

Los historiadores Lekanda, Labayru, Lope García de Salazar y Delmas apoyan también a Iturriza.





Sobre el origen de Galdakano


El núcleo originario de Galdakano se encontraba por tanto en el cordal de la sierra de Ganguren-monte Avril, en el alto del monte Ganguren, cerca de las actuales antenas de televisión y del camino natural ancestral, ruta trashumante pastoril, después calzada romana, camino de Santiago en el siglo IX-X y Ruta Juradera tras la invasión castellana.

En este alto existió una ermita o iglesia Nabarra del siglo XI de advocación de Santa Marina por lo que la zona se conoce como Santamañe o Santa Marina, con tumbas o sepulcros sobre piedra coetáneos de los antiguos moradores de Galdakano, que hacía de núcleo aglutinador de la población dispersa de toda la comarca, tanto de la ladera sur (Bedia, Zaratamo, Etxebarri y Galdakano), como de la norte (Lezama y Zamudio). La primera referencia escrita de la ermita o iglesia parroquial de Santa Marina es sin embargo de 1591 ("Bizkaia, arqueología, urbanismo y arquitectura histórica" J.A. Ibarretxe).

Con Sancho III el Mayor (1004-35) se introduce el arte románico desde Leire (el primer románico peninsular) en las tierras de su reino con la reforma cluny, arte románico que desaparece en el siglo XIII dando paso al gótico. Por tanto, todo el arte románico bizkaino, alabes o gipuzkoano es nabarro.

“Y resulta innegable que el iniciador de ese movimiento fue un gran rey de Navarra (Sancho III el Mayor), al que todo el norte de España, y no solamente su Reino, le debe una verdadera explosión espiritual y artística.
Los monumentos de arte románico, en concreto, todavía en la actualidad, dan testimonio de esa explosión” Pierre Narbait z “Navarra o cuando los vascos tenían reyes”.

La reforma benedictina de los “monjes negros” de cluny, supuso la centralización de la Iglesia que dependía directamente del Papa, y era el abad de cluny el que nombraba a los abades de los más de mil monasterios clunienses que se fueron creando, frente al sistema mozárabe anterior, donde cada monasterio elegía su abad del modelo votando cada monje con bolas negras y blanca. Con la reforma se daba más importancia a las escrituras.

Con Sancho III el reino nabarro alcanzó su máxima extensión y se consolidó definitivamente en Europa, todos los territorios de habla vasca están bajo su poder (salvo la comarca de Tudela, donde subsistiría el euskera en bilingüismo o trilingüismo junto con el árabe y el mozárabe), incluida toda la Baskonia Continental (Pirineos-río Garona).

En lo que respecta a la primera parroquia de Galdakano, Santa Marina es una santa gallega cuya adoración se intensificó en los siglos IX-X-XI en relación con el Camino de Santiago de la costa, anterior al interior amenazado constantemente por los musulmanes, y que tendría en esta pequeña iglesia una importante parada de gran devoción con su pila bautismal, libro de bautismo y párroco. (A.H.E.B. Santa Marina de Galdakano, Papeles Varios. Este y otros datos han sido tomados del trabajo no publicado “El pasado histórico de Galdakao a través de su patrimonio” año 2002, José Manuel Jiménez Sánchez y Javier Ortiz Lejarza, Primera Beca de estudios del ayuntamiento de Galdakano).

Wikipedia: “La fiesta de Santa Marina se celebra el 18 de junio. Su vida está mezclada entre la realidad y la leyenda. Nació en Balcagia, la actual Bayona de Pontevedra en Galicia (España), por el año 119, siendo hija de Lucio Castelio Severo, gobernador romano de Gallaecia y Lusitania y de su esposa Calsia, quien da a luz en un solo parto a nueve niñas mientras su marido está fuera recorriendo sus dominios. Asustada Calsia por el múltiple alumbramiento y temiendo ser repudiada por infidelidad conyugal decide deshacerse de las criaturas y se las encomienda a su fiel servidora Sila, ordenándole que bajo el mayor secreto las ahogara en el río Miño. Sila, cristiana a carta cabal, lejos de cometer tan horrible crimen, las dejaría en casa de familias amigas y las criaturas fueron bautizadas por San Ovidio y criadas en la fe cristiana.

Llegado el momento tuvieron que comparecer ante su propio padre acusadas de ser cristianas, el cual al saber que eran sus hijas las invita a que renuncien a Cristo a cambio de poder vivir rodeadas de los lujos y comodidades propias de su nacimiento. Las encarcela tratando de atemorizarlas pero logran huir de las garras de la cárcel y se dispersan. Todas ellas, no obstante acabarían siendo mártires cristianas. La devoción popular sitúa a Liberata y a Marina (hermanas) mártires en la cruz a la edad de 20 años, el 18 de enero del 139. Quiteria, otra de las nueve hermanas, fallecería también martirizada, en Las Landas”.

La iglesia llegó a contar con hospital de peregrinos y con una escuela donde aprendieron los hijos de los grandes señores de la comarca como los Abendaño e incluso de Bilbao como los Bertendona en el siglo XVI, en temas no sólo religiosos sino también en matemáticas, gramática, lengua etc., las clases se impartirían en la casa del rector adyacente a la ermita, como lo atestigua el galdakoztarra Francisco de Egia, rector y cura en la misma.

Cerca de esta iglesia, a media ladera, hallamos el dolmen de Irumugarrieta (en terrenos de Bilbao), que nos habla de una población paleolítica y del eneolítico. De la Edad de Bronce (entre 2.800 a.C. y el 1.000 a.C.) existen cinco asentamientos (Ganguren, Aspuru, Artxanda 1, 2 y 3) y un túmulo (Aspuru), encontrados todos ellos en Galdakano, precisamente en la denominada como “Estación pastoril de Artxanda”, mojón de pastos comunales compartidos entre varios municipios cercanos a la iglesia de Santamañe.

Encontrados por Gorrotxategui y Yarritu. Aspuru se encuentra a medio camino entre el Parque de Atracciones de Artxanda y el Poblado de la Firestone, encima del barrio de Olabarrieta y el de Txistulanda, en el término municipal de Galdakano, a 225 metros de altura, más bajo por tanto que el resto de yacimientos.

Es importante constatar que entre el asentamiento de la Edad de Bronce de Berreaga (Mungia) y el de Malmasín (Arrigorriaga) debió de haber otro en Ganguren, pues esta pequeña sierra impide la visión entre ambos asentamientos y hay restos suficientemente significativos de esa época para pensar que pudo haber un asentamiento más importante no encontrado aún. Tras la caída del Imperio Romano, la población en las laderas del monte Ganguren se incrementaría a tenor de las tumbas o necrópolis sobre piedra y debido a lo estratégico de este monte La función de “visagra” del municipio como zona entre el Txorierri y Ibaizabal-Nervión es antiquísima.

La función comercial de Galdakano era la más importante en los siglos XI y XII bajo el reino de Nabarra, pues ésta ruta por el cordal, en la sierra de Ganguren, bajaba por Etxebarri (entonces perteneciente a Galdakano junto a Bedia), para tomar dirección San Miguel de Basauri-Arrigorriaga. Este camino pasaba por la ladera de Malmasín y era controlado por la fortaleza de su cima. Era conocido como “el camino de Etxebarri”. Bajaba desde Gudubikolanda (o Kurubikolanda) y la Torre de Arbolantxa que controlaba el paso, por la calzada denominada Andabide hasta la torre de Etxebarri (derruida según el historiador Delmas en 1863 no se conoce su ubicación exacta) y la ermita San Esteban en el barrio Kukullaga (originaria de la posterior anteiglesia), sita en la zona conocida como Eleiza-zarra, a media ladera, lo que nos da idea de su antigüedad (quizás ya estuviese en el siglo XII). Llegó a contar con casa cural, hospital y cementerio.

El camino llegaba a la península de Legizamon por el puente del mismo nombre, puente de pago controlado por el antiguo linaje de los Legizamon (Lezama-Legizamon) y la torre de Legizamón sobre el río Ibaizabal-Nervión, para dirigirse a Orduña por la ladera de Malmasín (Arrigorriaga).

“Es de destacar que en esta época continuaban los furores de las luchas de banderizos y se daba rienda suelta a las venganzas comprimidas, como sucedió en 1321, en el que fue quemada y derribada la torre vieja de Leguizamón, por los de Martiartu y los de Zamudio, pereciendo todos los hijos del famoso pariente Diego Pérez de Leguizamón (menos un niño) con sesenta hombres y catorce mujeres, y antes de esta hubo también colisión entre los de Leguizamón y los vecinos de Bilbao, aunque seguida afortunadamente de una tregua”. Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”.
Esta torre se trasladó de la península de Legizamon, donde aún queda una casa solariega que sería la originaria de la familia en la margen izquierda del Ibaizabal-Nervión. La nueva torre se construyó en el barrio Kukullaga y posteriormente se le adherió un caserío en el siglo XVIII a su pie, que aún se conserva. La torre fue derruida en el siglo pasado. En la península de Legizamon se alza hoy un palacio barroco del siglo XVIII. Esta familia era de gran importancia en todo el Señorío, contaba en el siglo XVIII con 2 molinos, ferrería mayor y de martinete y 8 casas. Llegó a tener casa solariega en Bilbao, en Bolueta, en Begoña (además del monasterio en el siglo XIV) y en Areatza-Villaro (Arratia).

El “camino de Etxebarri” era más frecuentado en esos siglos que el que siguiendo por la Sierra de Ganguren hacia el monte Avril llegaba a Bilbao, pues éste era más largo y penoso para alcanzar la meseta por Orduña.
La ruta por Begoña y Bilbao fue impuestpor el rey castellano Alfonso XI y desechado “el camino de Etxebarri”, ante la importancia que adquirió Bilbao como puerto para Castilla. En la carta puebla de Bilbao de privilegios y franquicias (otorgado por María Díaz de Haro II en 1348, sobrina de Diego López de Haro V, en una especie de “refundación” pero que poco aportó), se prohíbe expresamente usar este camino de Etxebarri y la compra-venta en todo su recorrido, para obligar a los comerciantes a pasar y desarrollar su actividad en Bilbao. Etxebarri no se independiza de Galdakano hasta 1508-10.
“Como continuaba la guerra contra los moros, el rey Fernando el Emplazado, estuvo acompañado, entre otros señores, por don Diego López de Haro V, durante el sitio de Algeciras, donde encontró este último la muerte en los primeros días de Enero 1310.
Entonces los vizcaínos proclamaron por su Señora a doña María Díaz de Haro I.

En la primavera de este año, cuando los bilbaínos se enteraron del fallecimiento de don Diego, comprendiendo que la cédula de fundación de la villa carecía del carácter de la verdadera legitimidad por provenir del intruso don Diego López de Haro V, acudieron a doña María Díaz de Haro suplicándole la revalidación de le cédula de su tío, a lo cual accedió el 25 de Junio, otorgando la carta privilegio igual a la de don Diego, pero con el aditamento que el camino que va de Orduña a Bermeo, atravesando por Echébarri, que fuese por la villa de Bilbao” Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”.

El camino Bermeo-Orduña era el más antiguo de los que comunicaba la capital bizkaina con la meseta castellana y el segundo en importancias tras el que enlazaba Bermeo con Durango y subía por Urkiola hacia la importante villa nabarra de Gasteiz, controlado el camino por el castillo de Astxiki del que apenas queda nada.


La iglesia Andra Mari de Elexalde

La nueva Iglesia parroquial de Andra Mari se construyó sobre un núcleo ya poblado desde antiguo, tal y como lo atestigua la estela romana alto imperial de Obispoetxe encontrada en el entorno donde se alzó la iglesia Andra Mari de Galdakano en al barrio de Elexalde.

Esta estela epigráfica y rectangular de Obispoetxe, contiene un texto y tres figuras (un hombre, una mujer en el centro y un niño a la derecha) y sería de los siglos III-IV d.C.
Según Rodríguez Colmenero y Carreño, su epigrafía significaría: “Cercia Mara, hija de Cercio, de la gentilidad de los comerdianos, a su hermano”. Esto demostraría la existencia de una anterior ocupación de Elexalde desde al menos época romana, quizás un “fundi” con su “villae” o Mansión, quizás en el paso de una calzada o por su cercanía a la calzada por la sierra de Ganguren y su privilegiada situación. Una prospección en la zona sería de gran interés para conocer la historia del municipio.

Existen estelas romanas epigráficas (con escritos) en municipios cercanos a Galdakano como en Arrigorriaga, Zaratamo, Lemona o Amorebieta (Boroa estela del siglo II en su iglesia) y anagráficas (sólo figuras o dibujos) en Zaratamo, Gamiz-Fika o Lezama, por lo que las poblaciones y red de caminos secundarios utilizados por romanos por la comarca sería amplio.

Junto a esta estela de época romana, hay otras dos coetáneas a la construcción de la Iglesia que podrían pertenecer a una necrópolis de los siglos X-XI que coincide en el tiempo con las que habría en Santa Marina, o probablemente sean restos de aquella, pues es difícil que hubiera dos poblaciones Alto Medievales importantes y tan cercanas teniendo en cuenta una población tan pequeña. Se ha encontrado una lápida rectangular (71 cm x 55 cm) con dos círculos que rodean dos cruces griegas (con la misma longitud de brazos) y otra estela de forma discoidea con una cruz grabada en el centro, de los primeros restos cristianos de Bizkaia.

La iglesia Andra Mari de Elexalde, es la construcción más significativa de Bizkaia de su época, finales del siglo XII y principios del XIII, lo que denota su importancia para el reino de Nabarra. Fue declarada “Monumentos Artístico” durante la Segunda República española en 1934. Ha recibido calificativos como “el primer monumento románico de Vizcaya” Piqueras (1939) o “Joya de Vizcaya”, López Santiesteban (1923). Son de la misma época de construcción la Iglesia de San Salvador de Fruniz y la de San Pedro de Tabira de Durango, por tanto también Nabarras.

En su estructura actual, en Andra Mari, se pueden observar diferentes épocas, una fábrica inicial de finales del siglo XII, una reconstrucción de 1250 y una posterior ampliación de 1516.

De la primera iglesia se conservan varios elementos también muy visibles, especialmente en la pared Oeste, y su fisonomía no parece que haya cambiado sino que se “hinchó” hacia el exterior, siguiendo un modelo de construcción que se puede constatar en otras partes del reino como en Valdegobia (Gobiaran, Alaba).

En esta pared Oeste se pueden ver tres ventanas tapiadas de la iglesia original y en el imafronte bajo la espadaña, se pueden observar a modo de canecillos (pequeños salientes, Ybarra y Bergé 1969), figuras humanas y animales (un león y un caballo) y una estructura que podría pertenecer a un anterior campanario, ya en la pared Sur. En la misma pared Oeste, pero por el interior, existen 3 modillones (como canecillos interiores, de izquierda a derecha: una carátula, 2 aves picoteando y un antropomorfo de cuclillas, F. López Vadillo, 1919 “Primer congreso de estudios vascos” y López de Vallado 1909) que decoran el muro a los pies, sobre los cuales hay un tablón de madera de roble decorado con motivos vegetales, soporte de un antiguo coro y órgano.
Hay otros modillones, restos de la iglesia original de finales del siglo XII, en la contraportada sobre el arco de medio punto que representarían a Sancho de Torrezabal, su mujer y su hija, además de a otro personaje que sería probablemente su hijo, del mismo nombre que el padre (Fernando Malo Anguiano “Monografías de pueblos de Bizkaia: Galdakano, Etxebarri y Zaratamo”).

La iglesia desde este ángulo (paredes Oeste-Sur), tiene apariencia de una fortaleza, con tres aspilleras como únicos entrantes de luz desde la esquina en la pared Sur; dos de ellas, las más estrechas, no son útiles como tragaluces y sí idóneas posiciones para ballesteros o arqueros, pues son muy estrechas y están en un contrafuerte semicircular que aumenta su ángulo de tiro.
Destaca en la iglesia de sobremanera su pórtico románico de medio punto imitación al de Estibaliz en la Llanada Alabesa, por su concepción estructural, y la talla de la virgen coetánea a la iglesia original.

“En el exterior la solidez es mostrada por gruesos contrafuertes y el resto de lo que pudo ser una torre de campanas en su sillería de planta poligonal en el muro sur. La única luz llega al interior de esta torre (Oeste) de tres aspilleras, una de ellas asoma al pórtico de la iglesia. Todo ello confiere al conjunto un aspecto de fortaleza” (“El pasado histórico de Galdakao a través de su patrimonio” año 2002, José Manuel Jiménez Sánchez y Javier Ortiz Lejarza, Primera Beca de estudios del ayuntamiento de Galdakano).


Existen otros arcos de este tipo, los más cercanos en Alta Nabarra (Gaya Nuño 1944), pero también en Asturias (González de Durana 1981). La talla de la virgen data sobre el año 1200, de las más antiguas de Bizkaia: posición entronada, niño con rasgos de adulto sobre rodilla izquierda y actitud de bendecir. En la polsera derecha del retablo había una imagen de San Miguel, “arcaica con rasgos góticos” según Fernando Malo, hoy en el museo diocesano. San Miguel es patrono del reino de Nabarra, de su ejército, así como de Euskal Herria (pueblo o nación del Estado nabarro). En Bizkaia, sólo la talla de la virgen de la Antigua de Lekeitio y la de Castillo de Elejabeitia (Artea) son tan antiguas según P.Lizarralde, con un estilo que recuerda el hieratismo bizantino, aunque también se pueden considerar de esta época.

El culto a la Virgen María cuajó perfectamente con el matriarcalismo y el culto pagano a Amalur, Maya o Mari de los nabarros, pero su penetración fue tardía, en el caso de Bizkaia está constatado sólo a  partir del XI. De ese siglo XI existen varios textos que nos hablan de tres ermitas o iglesias de Santa María que son la Busturia, Mundaka y Santa María de Alboniga en Bermeo (todas en la ría de Gernika). La iglesia Santa María de Arrigorriaga es también de las primeras advocaciones marianas documentadas, pero ya a principios del siglo XII, pues aparece en un documento de 1107 al ser donada a San Salvador de Oña. SE calcula que sobre el 20% de las iglesias bizkaínas medievales eran de esta advocación. 

Son de especial interés las imágenes de la Virgen y el Niño de Andra Mari de Galdakano, la Antigua de Lekeitio, Andra Mari de Jainko en Arrieta y las de las Artea y Arantzazu en Arratia del siglo XII, por tanto son cinco las vírgenes nabarras de Bizkaia. Sancho VI el Sabio fue el que introdujo el culto mariano a la Virgen de las Nieves o Virgen Blanca en el reino baskón, que sin embargo no contó con importantes representaciones en Bizkaia son la excepción de la ermita de Nuestra Señora de la Blanca del Barrio Paresi de Busturia del s. XII (también tenemos la ermita de Nuestra Señora de las Nieves en Artzentales y se celebra la festividad en Lanestosa, Enkartaciones), como la tiene en Vitoria-Gasteiz fundada por el mismo rey.




En 1604 se le añadió a la espadaña un reloj con un pequeño cuerpo de madera que aparece en muchas de las antiguas fotos de la iglesia y que fue eliminado en una reforma de mediados del siglo XX.

Durante los primeros años sólo se enterraba dentro de la Iglesia a la familia Galdakano y Torrezabal, existiendo para el resto de la población un cementerio en la parte delantera de la iglesia (como hoy vemos en las iglesias de Lapurdi), en su acceso, para pasar después a la parte posterior de iglesia, y se tuvo que trasladar a su actual ubicación en 1904 al tener poca profundidad la tierra, ya que la roca aparecía muy pronto, con el hedor consiguiente de los cuerpos enterrados.

La sepultura de la familia Galdakano y Torrezabal es de estilo románico con eslabones circulares (5 completos y dos medios en los extremos, escarbunco pomelado) que conformaban el escudo originario de Nabarra según el libro de Armería del Reino y orla dentada llamada “Xaunansoarri” (la piedra o lápida del Señor “Anso” o Sancho). El escudo de armas de la familia Galdakano y Torrezabal se conserva en una de las ménsulas de las que parten las nervaduras de las bóvedas de Andra Mari.


“El escudo de armas, entendido como divisa que pasa de una generación a otra, data de principios del siglo XII, aunque en el siglo X ya existían blasones que servían para identificar a los caballeros que participaban en los torneos. Según el genealogista Juan Carlos Guerra, el escudo nació con la terminación de la Primera Cruzada, en la que los cruzados se distinguieron por el color de sus cruces, según las naciones a las que pertenecían”. El uso de escudos armoriados que representaban a las familias, es una tradición que nació en Normandía a mediados del siglo XII, no antes. En el caso del reino de Nabarra, se tiene constancia de una heráldica Nabarra desde Sancho VI el Sabio, en la segunda mitad del siglo XII por tanto. Página web de la Diputación de Bizkaia: “Cuando en 1239 Teobaldo I y en 1270 Teobaldo II, reyes de Nabarra, acudieron a las cruzadas junto a las tropas del rey San Luis de Francia con lo más escogido de la hidalguía vascona, es de suponer que adoptasen la habitual costumbre de añadir al escudo leones, conchas de peregrino... y por ende que introdujesen esa costumbre en Euskal Herria”.

Las medidas de la tumba son de 185 cm de alto, 60 en sus pies y 70 cm en la cabeza. Dentro de la iglesia existen otras 16 tumbas en dos hileras pero con tapa de madera que datan de 1704, cuando se accedió enterrar a otras familias dentro de la iglesia ante la presión de las mismas.El Papar Gregorio IX (1227-41) permitió el enterramiento de gente del pueblo llano dentro de las iglesias, antes reservados a la casta sacerdontal, nobles y reyes. Hasta el el siglo XIX con el Borbón Carlos III de España no se prohibió esta práctica.

Un texto recogido por Labayru resume perfectamente la existencia de una iglesia vieja, anterior a la reformada en 1516 y a la reconstruida sobre 1250, así como la existencia de los modillones y escudos de armas desde la iglesia primigenia:
“y se alegó o insitió nuevamente por parte del predicho D.Martín (Aldape Isasi y Torrezabal, Diputado General de Bizkaia, nacido en Galdakano en 1588) en escrito del 19 de agosto de dicho año (1640), afirmándose en lo dicho antecedentemente, y añadiendo que la referida lápida había estado en la forma en que estaba continuamente sin mudanza ninguna 110 años a aquella parte que hacia entraos la sepulturas cuando se ensanchó la iglesia, y antes en la iglesia y antes en la iglesia vieja desde la fundación de ella estaba dicha sepultura solo adentro con la misma preeminencia y las demás solían estar fuera en el cementerio y esta prelación había sido y era perteneciente a la dicha sepultura y a los dueños de ella y de la dicha Torre de Torrezabal porque el primer fundador de ella que fue D.Sancho de Galdácano y Torrezabal lo que también la dicha iglesia vieja según la tradición antigua y pública voz y fama (…). y que la dicha fama pública y tradición antigua se reforzaba más con las armas y bustos de personas que existían en las puertas de dicha iglesia vieja que eran principales porque dichos bustos y armas eran del dicho Sr. D Sancho de Galdácano y Torrezabal y de su mujer y dos hijas” (Labayru E.J. “Historia de Vizcaya”, Tomo V.Cap.XXII pág 315, pleito de la casa de Torrezabal con la de Aldape en 1640, conservada una copia en el Archivo Histórico Eclesiástico de Derio).

Esta Iglesia hacía de centro religioso de toda la comarca (desde Bedia a Zaratamo y Etxebarri) y de todos los barrios dispersos de Galdakano, anteiglesia de pequeños barrios en las laderas de los montes que lo circunvalan.

Etxebarri pertenecía a Galdakano hasta su desanexión en 1508-10, cuando se funda la parroquia de San Esteban, pero sigue subordinada (sufragona) al Cabildo de Andra Mari de Elexalde hasta 1666, cuando se produce su desanexión completa. Zaratamo está representada en Juntas Generales por Arrigorriaga, pero sus vecinos acudían a Santa Marina a oír misa y después a Andra Mari hasta la construcción de su propia iglesia de San Lorenzo. Bedia se desanexiona de Galdakano en 1742 cuando la ermita de San Juan, pasa a parroquia, con una estética muy parecida a la de Andra Mari de Elexalde. El amojonamiento de sus montes se produce en 1765. Andra Mari se parecía probablemente en su origen a la ermita Etxano del valle de Oloriz (Alta Nabarra), a la iglesia abandonada del parque de Valderejo en Alaba o a la de San Jorge en Azuelo (Alta Navarra, cerca de Biana), de la misma época

En 1907 pasó la ermita originaria de San Esteban de Etxebarri a Bidekurtze, donde se construyó la iglesia neohistoricista actual (imitación del monasterio de la Huertas, Burgos), donde hoy está el ayuntamiento y donde hubo una ermita de 1740 de advocación a Santa Ana derruida en 1963 (reconstruida en 1990 en otro punto del municipio, junto al puente a la Legizamon). Santa Ana es el nombre más común de la plaza del pueblo, anterior campa Exetiaga. Cerca se encuentra el palacio Amezola de dos edificios edificados en 1907 sobre un proyecto de 1905.
Anteriormente, el edificio del Ayuntamiento, con su plaza de toros cuadrada, taberna y escuelas, estaba en el “camino de Etxebarri”, en Plazagana-Etxepinto, en el barrio Kukullaga, rebautizado en los años 50 del pasado siglo como San Antonio por los corredores de fincas (su patrono es San Antonio de Padua), cuando el barrio albergó una inmigración brutal y un importante chaboleo. La ermita de San Antonio fue inaugurada en 1962.

Existía una red de “eleizbideak” o caminos que desde todos los barrios llegaban a la iglesia parroquial de Andra Mari. Por los eleizbideak se acudía a la parroquia de Andra Mari desde todos los barrios de Galdakano, y por él discurrían los difuntos. Nunca podían estar cerrados o restringirse su uso.: barrios de Jugo, Aperribai, Olabarrieta, Eperlanda, Txistulanda, Bengoetxe(a), Troka, Usargoiti, Urreta, Urtebieta, Zuazaurre, Erkoien (Goikoa y Behekoa), Agirre, Aretxabaleta, Basabe, Belategi, Goikoetxe, Egia, Zuazo, Plazakoetxe, La Cruz, Zabal(e)a, Zamako(n)a, Tximelarre, Bekea, Bekelarre, Guturribai, Itzaga, Olabarri, Altamira, Oinkina-Unkina (Usansolo), Txokarro, Gorosibai (probablemente el núcleo originario de Usansolo), Uraburu, Elexalde, Askarri, Urgoitia, Labeaga, Artola, Kortederra, Erletxeta o Gumuzio, Isasigoikoa, Ordeñana, Basozabal, Padrola, Torreondo, Lekue, Arteta, Aldatze etc.

Llegó a contar su subida con un “vía crucis” o “gurutze bidea” de 3 kilómetros jalonado por 14 cruces de piedra en cada una de las cuales se rezaba un rosario y de las de las que se conservan cuatro como recuerdo delante de la iglesia, las tres del calvario y otra de alrededor del año 1751. El municipio de Luno, por ejemplo, también en un alto partiendo del centro de Gernika, aún conserva su “Vía Crucis” con sus 14 magníficas cruces de piedra (“Gernika y Luno todo es uno”, 1882).

Cerca de la iglesia Andra Mari en el barrio Elexalde, a 100 metros a la derecha del camino, existía un roble centenario llamado “Guzur Aretza”, donde los galdakoztarras se juntaban antes y tras oír misa para hablar sobre los asuntos que les preocupaban o tratar cuestiones del día a día. Incluso parece que se tomaba confesión en el mismo, tal y como se recoge en un documento ante la visita obispal de 1591: “…soy informado que lo había acostumbrado oir de penitencia en la (…) de la dicha iglesia debajo de árboles fuera de sagrado…”. Este roble fue talado por el ayuntamiento en 1935, antes las protestas de los vecinos se plantó otro en medio de una fiesta.

No es el único caso, otro roble en el barrio de Ordeñana ejercía parecidas funciones, como rezar el Santo Rosario o lugar de baile.


Galdakano, comarca clave para el reino de Nabarra

Pero la importancia de Andra Mari para el reino de Nabarra, le venía dada por su privilegiada posición en un alto y por estar situada en el paso del camino que desde Bermeo, capital de Bizkaia hasta 1602 y su principal puerto, por Mundaka, Axpe-Busturia, Forua, Gernika y Muxika, se dirigía hacia el alto de Gerekiz o de Morga, atravesaba la anteiglesia de Morga (con restos tardo romanos en San Esteban de Gerekiz y alto medievales en San Martín) y la ermita de Aretxabalagana del siglo X, y bajaba al barrio de Goikolejea (con iglesia de planta original románica de adoración a los santos romanos San Celedonio y San Emeterio, martirizados por baskones en Calahorra s. IV) y la villa de Larrabetzu con la iglesia de San Bartolomé (siglo XII, también de época Nabarra). Todos ellos en la históricamente conocida como “Ruta Juradera”, Camino Xacobeo o de Santiago, anterior calzada romana y paso ancestral. Fernando II de Aragón el Falsario, o el Católico como le llaman los historiadores españoles, se refería a Bermeo como "cabeza de Vizcaya" en 1475, por ser "la villa principal, primera y más importante, la más poblada, la más rica y poderosa".

El camino continuaba en ese siglo dirección Lezama subiendo por su barrio de Legina en la falda norte de Ganguren-Santa Marina (Santemañe), pasando por su ermita de San Antolín, también construida en época del reino de Nabarra a finales de ese convulso siglo XII. Construida a media ladera y en un importante paso o calzada para que los creyentes pudieran hacer un alto para rezar, como tantas otras: la ermita Nabarra Alto Medieval de San Pedro de Abrisketa cercana a Finaga, Momotio en Garai, yacimiento de Medraka en Elorrio y ermita de Argiñeta etc., (todas de época Nabarra, por tanto entre las más antiguas de Bizkaia), todas ellas con antiguos asentamiento megalíticos o neolíticos en su entorno.

Desde la ermita se alcanza el cordal de la sierra Ganguren, donde el caminante o el comerciante, podía seguir dirección Orduña por la iglesia-ermita de Santa Marina bajando por el “camino viejo de Etxebarri”, pero también, a finales de ese siglo XII, lo podía hacer por el barrio galdakoztarra de Uraburu y su caserío, pasando por Andra Mari de Elexalde (“Ruta Juradera. Nuevos hallazgos y reconstrucción del trazado” Mª Jesús Fernández Fonseca, Ana Isabel Prado Antúnez). Es el llamado en la cartografía histórica de Bizkaia como “El Camino de la Iglesia Vieja”. A la iglesia de Andra Mari se trasladaría el hospital de peregrinos de la ermita de Santa Marina de Ganguren.

Bajando ya por la otra ladera de la sierra de Ganguren, al pie de este camino y del vía crucis que conducía a Andra Mari, en el barrio Zabala o Zabalea, se encontraba la conocida como “torre o castillo” de Sancho de Galdakano y Torrezabal. Este conjunto sería el núcleo originario del actual Galdakano, frente a la referencia de Santamañe y su ermita o iglesia anterior, que aglutinaba poblaciones tanto de la ladera Sur del cordal de la Sierra de Ganguren (Galdakano-Etxebarri-Bedia que eran una única anteiglesia y Zaratamo que era una población de Arrigorriada), como de la ladera Norte, el Txorierri (Zamudio-Lezama cuando menos). Entre la documentación más antigua de Zamudio y Larrabetzu, se nombra Santa Marina como mojón.

El barrio en la actualidad se conoce como “Zabalea”, pero en todos los documentos históricos se escribe “Zabala”, de donde, probablemente, tomaría la torre su nombre, “Torrezabal”, toponímico que se observa en muchas de las torres o casa-torres del municipio (Torre de Urgoiti, de Oinkina, Aperribai, Basozabal, Lekue, Arbolantxa, Urreta, Zuazo…). En está época, y posteriores, Zabala era un bosque que abarcaría todos los barrios colindantes, la zona hoy conocida como “la Cantábrica”, Iberluze (Ibarluze) y alrededores.

Pedro Vázquez en “Monumentos vizcaínos, iglesia de Santa María de Galdakano”, recoge el “Boletín de comisión de monumentos de Vizcaya” de 1909, donde se habla de la existencia de la torre desmontada para construir la iglesia parroquial de Santa María. También se hace referencia a la misma casa-torre en “Torres de Vizcaya” de Garmendia Goyeneche, P. y otros. Existen escrituras de 1654 “de la casa-torre derruida de Torrezabal en el barrio Zabala” (A.D.F.B. Corregimiento 911/9). En las escrituras de donación de los terrenos para la nueva parroquia de Santa María, precisamente en el extremo sur de la finca al pie del vía crucis en Zabal(e)a, aparece el topónimo “Torre de Zabala”. En esas mismas escrituras de donación, Domingo Zubiaurre Landazabal y su esposa, Dolores Ereño del Río, donaron 166 m2 de “la campa de Torre Zabala”, el 14 de septiembre de 1893.

Ignacio Albiz, en 1791 se recorrió todo Galdakano para dibujar lo que hoy es el mapa más antiguo del municipio, conservado a propósito del estudio para la construcción de la nueva iglesia parroquial de Santa María, en él, al pie del vía crucis, aparece dibujada una torre (S.G.E. pág.136-Vizcaya).

La torre estaría al pie del vía crucis en la pequeña loma del bosque, y continuando en línea recta el camino llegaría al puente de Torrezabal por la actual calle Zabalea (prolongación natural del camino que bajaba de Andra Mari por el vía crucis).

La casa-torre de Torrezabal, estaría cerca de la actual iglesia de Santa María, detrás del cuartel de la Ertzaintza, en el número de 13. Con los restos de mampostería de Torrezabal está construido el caserío, totalmente remodelado, de la actualidad, derribados el pajar y la entrada de caballerizas. Este caserío con patín fue construido en el siglo XVII, aprovechando parte de las ruinas de la casa-torre de Torrezabal(a) y lleva el mismo nombre: Torrezabal(a).

No se sabe la fisonomía de la casa-torre, pero en el libro de Iñaki Sagredo sobre torres Nabarras ( “Nabarra, castillos que defendieron el reino”, edit. Pamiela), se puede observar una estructura parecida en todas ellas: una torre o fortaleza de mampuesto central estrecha y alargada, entrada con patín, aspilleras estratégicamente situadas y todo tipo de elementos defensivos, rodeada la torre de una muralla alta y almenada (se rebajan las murallas y refuerzan con la aparición de la artillería siglos después), lo que la haría parecer una “torre o castillo”, similiar a la actual casa-torre de Isisi o de Isasi en Usansolo (Lekubaso), probablemente de la misma época y familia de Sancho de Torrezabal y Galdakano. Por su conservación, la casa-torre de Etxaburu en el duranguesado nos puede dar una idea o en Galdakano la de Isasi Goikoa, una torre central estrecha con patín de acceso y quizás un entramado de murallas que la rodea aprovechando la orografía del lugar.

Desde el caserío Torrezabal(a) se ven las iglesias de Andra Mari y Ganguren, todo el cordal del monte Ganguren (por el sur el bosque de Itzaga), los tres formaría un triángulo defensivo que controlaría todo el valle y toda la zona de Usansolo.

Desde la iglesia de Santa Marina en el monte Ganguren, la vista de todo el valle es espectacular: desde Bilbao con su Casco Viejo al fondo, Begoña, San Miguel de Basauri, Arrigorriaga, Zaratamo, Etxebarri y Galdakano hasta Andra Mari. Por la ladera Norte el Txorierri, con Lezama justo debajo con su suave y antiguo eleizbide (con su santutxu o humilladero al pie), Zamudio, Sondika y Derio. Por el noroeste se puede observar Goikolejea, núcleo originario de la villa de Larrabetzu, y seguir con la mirada perderse la “Ruta Juradera” y Xacobea dirección Morga o los montes Jata y Sollube previos a la costa bizkaina. Por el Este, al fondo, el duranguesado y el Oiz. La vista de pájaro sobre Malmasín y su castillo sería la mejor posible.

La parte de Usansolo (Labega-Gorosibai-Oinkina-Lekubaso) se controla perfectamente desde Andra Mari y puede que ya existieran algunas de las abundantes casa-torre de la zona de las que hablaremos.

Todo el territorio se estructura viariamente con una serie de puentes entre los que destacan el puente de Bengoetxe o del “mercadillo”, el puente de Urgotia o Latorre (Puentelatorre) y el puente de Torrezazabal, los tres sobre el río Ibaizabal. Desde la iglesia de Santa Marina, se controla el puente de Torrezabal y el del mercadillo, así como todo el Camino Real del que hablaremos.

En Etxebarri, estaría la antigua familia del linaje de los Legizamon, con su puente de pago en el “camino de Etxebarri”, y la familia Etxebarri que después dio nombre al municipio, ambas con sus casas torres. Se cree que el origen de los Leguizamon se remonta a los siglos X-XII, según su escudo y la tradición recogida por García Salazar, serían descendientes del Cid, desde “grandes tiempos antes que Vilvao fuese poblada”.

También desde Andra Mari se puede observar perfectamente Malmasín (incluso desde Torrezabal), su pared Oeste esquina Sur tiene una vista privilegiada de ese monte, es además la pared y esquina más antigua y donde estaba el campanario viejo como magnífica atalaya.
Desde Andra Mari se pueden ver también las antenas sobre la cima del Ganguren, donde estaba la antigua iglesia parroquial Santa Marina de Galdakano.

Respecto a la defensa del Señorío, Andra Mari de Elexalde tiene una vista inmejorable de 3 de los 4 montes bocineros de la Bizkaia durante el reino de Nabarra (sin las Enkartaciones), que servían para comunicar las reuniones de las Juntas Generales, así como para alertar de la posible presencia de tropas extranjeras. Se observa el monte Ganekogorta por el Oeste y el Oiz y el Gorbea por el Este. Desde Santa Marina se ven todos los montes bocineros de Bizkaia, pues también se ve el Sollube de llamada a los bizkainos de Bermeo-Busturia y de toda la comarca de Urdaibai.

Además, una señal de humo desde el monte Kolitza (Balmaseda, detrás del Ganekogorta), también sería visible desde Andra Mari y Santa Marina. El Kolitza es el monte bocinero de la tenencia Nabarra de las Enkartaciones o Enkarterriak junto al Ganekogorta. En su cima está la ermita de advocación a San Sebastián y San Roque. Según la inscripción que figura en su arco fue construida en 1111. Las Enkartaciones o Enkarterriak, con Nabarra, son independientes del resto de la actual Bizkaia y abarcaban un territorio más extenso que el actual.
Por tanto, es la sierra de Ganguren un lugar estratégico vital para la defensa del Señorío de Bizkaia.

Respecto a los puestos de control, Andra Mari tendría una comunicación visual con el castillo-fortaleza de Torrezabal para un mejor control del territorio (señales de humo o de otro tipo), al igual que con la iglesia de Santa Marina, desde donde también se verían los castillos nabarros de Gazteluzar (monte Ereñozar, Usansolo-Bedia), monte Gazteluzar (Llodio-Okendo, Alaba), Untzueta (Orozko), Malmasín (Arrigorriaga) y Gaztelumendi (monte Bizkargi, Larrabetzu-Morga), que controlarían la ruta comercial Bermeo-Orduña. En junio de 1937 las tropas nacionales-franquistas rompieron el cerco del “Cinturón de Bilbao” justo por este punto.

Galdakano, cruce de caminos

Es más, Andra Mari era también un punto estratégico en un alto desde donde se diversifican varios importantes caminos hacia la meseta y el interior del señorío nabarro de Bizkaia.

Desde Andra Mari se observa gran parte del Camino Real, equivalente a una carretera nacional actual (o a una autopista), que venía desde Bilbao-Etxebarri desde su pared Oeste, y por el Este, la continuación de este camino hacia Labeaga y Gorosibai en Usansolo hasta perderse el camino dirección Bedia. E incluso se puede otear la zona de Lekubaso en Usansolo, con las antiguas casa-torres y demás elementos arquitectónicos que jalonaban todo este recorrido. Este Camino Real se podía observar también desde Santa Marina.

Otros caminos reales eran el de la villa ferrona de Munitibar (Gerrikaitz-Arbatzegi-Munitibar) a Lekeitio o Durango y el más importante y concurrido de todos, el que unía la capital bizkaina con el duranguesado y la meseta: Bermeo-Durango-Otxandiano, el principal del señorío en la Edad Media.

El Camino Real que pasaba por Galdakano era antiguo y fue creado, o al menos potenciado, bajo el reino de Nabarra, en los siglos XI-XII; anteriormente, los caminos por las laderas de los montes eran los más empleados desde tiempo inmemorial y el camino que venía desde Bermeo, por la históricamente conocida como “Ruta Juradera”, sería el principal del Señorío de Bizkaia hasta el siglo XVII, junto con el que conectaba Bermeo con Durango y por Urkiola con Vitoria-Gasteiz, cuando Bermeo deja de ser capital de Bizkaia.

Venía el Camino Real desde Castro Urdiales y Balmaseda, con su precioso puente de peaje, a Bilbao. Entraba en Galdakano por Azkarai, por la hoy anteiglesia Etxebarri, cruzándose en Bidekurtze con el “camino de Etxebarri”. Los ríos Askarri por el Oeste y Jaga por el Este (que tiene varios nombres según el barrio que atraviesa, Altzaga, Ameztui etc.), delimitan el municipio de Etxebarri. La cima del monte Ganguren (Santa Marina) y Gudubikolanda (Kurubikolanda) lo hacen por el norte y el meandro del Ibaizabal-Nervión por el Sur.

Seguía el Camino Real por los barrios de Jugo (donde hubo una casa-torre) y Aperribai, por delante del actual y más moderno palacio de Aperribai construido cerca de una antigua casa-torre (coexistieron ambas en un tiempo), para después continuar hacia los barrios de Bengoetxe y Olabarrieta hacia Urreta y su casa-torre renacentista con una fuerte fisonomía de caserío. Esta calle se llama hoy en una mala traducción Bizkai kalea (señorío de Bizkaia) e históricamente es conocida como “Camino Real”. Las casa-torres de Jugo y Aperribai probablemente ya existían en época de Sancho de Galdakano y Torrezabal.

“Empieza por la parte del Poniente en un puentesillo confinante con el barrio llamado de Jugo y la República de Echevarri. Sigue después hacia oriente en el curso de la ría con los montes de ambos lados del Camino Real en distancia de 2 leguas largas hasta el otro puentesillo que se halla en este camino” (Ignacio Albiz 1791). Este “puentesillo” es para salvar el riachuelo que nace en Aretziturri, conocido como Jaga (aunque tiene varios nombres), justo bajo la cima del monte Ganguren, y que marca los límites entre Galdakano y Etxebarri. El puentecillo ha sido restaurado recientemente con un trozo del camino Real (erregebide-errepide) encontrado en su cercanía bajando por el restaurante Aretxondo del barrio Elexalde.


Este camino tenía un ramal conocido que desde Bengoetxe pasaba por el puente nabarro del siglo XII llamado del “Mercadillo” o de Bengoetxe de cuatro ojos, que en su tiempo también contaba con molino y casa-torre, llamada de Zuazo, cercana. Por el mismo puente se accedía a San Miguel de Basauri (que hasta 1510 perteneció a Arrigorriaga cuando se desanexionó), pero sobre todo a Zaratamo por Arkotxa para bajar a Arrigorriaga y al valle de Aiala por Ugao dirección Orduña. Los habitantes de Zaratamo usaban el puente como “eleizbidea” a la iglesia de Santa Marina, lo que nos da una idea de su antigüedad. Por el lado derecho del puente, se podía volver a la península de Lezama-Leguizamón.

Desde el barrio de Zuazo (Zugutzu, “zona boscosa” “zuhaitz-txu”) seguía este ramal por la margen izquierda del Ibaizabal (“río ancho”), para volverlo a cruzar en Plazakoetxe por el puente de Torrezabal y su antigua ferrería de aire cercana ("haizeola").



El puente estaría en el extremo Sur del pequeño bosque ancho de “Zabala”, de donde tomaría el nombre y es visible desde la iglesia de Santa Marina. La estructura actual del puente es renacentista y está muy estropeado y mal cuidado. No se sabe de la existencia anterior de otro puente ni se han hecho prospecciones que certifiquen una construcción anterior a esta época pero es más que probable que sea otras de las primeras construcciones que realizó la familia Torrezabal. Está documentada la existencia de una torre junto al puente que también se llamaba "Torrezabal", por tanto sería de pontazgo o una torre de control. Otro caserío cercano también se llama Torrezabala lo que refuerza su existencia. Además, este puente es claramente la entrada antigua al municipio desde Zuazo, el cual va directamente a la casa-torre principal, y en línea casi recta sigue hasta Andra Mari. 

El ramal principal de Camino Real que venía desde Bilbao, desde Bengoetxe tenía una bifurcación que por el barrio de Ergoien (o Ergoyena como aparece en un documento de 1840, “herri-goiena”) conducía a la antigua y desaparecida iglesia de Santa Marina en la cumbre de la sierra de Ganguren por Aspuru. Desde otros barrios de este ramal del Camino Real, como Olabarrieta, Aretxabaleta por Agirre, o desde el barrio Urreta por Aranzelai y Usargoiti, se accedía también a la antigua iglesia después ermita. Todos ellos barrios originarios del municipio, ya presentes en las primeras foguerizaciones de 1514. Serían probablemente antiguos “eleiz-bideak” a Santa Marina.

En esas foguerización de 1514, aparece el nombre de 88 vecinos de Galdakano como Juan Saes de Oyquina e Juan Peres de Ysansolo e Sancho del Castyllo (¿otro Sancho de Torrezabal?) e Pero de Arechaga e Juan Gonçales de Çamacona e Fortun Saes de Oçaeta e Pero de Labeaga e Juan de Olabarri e Martin de Labeaga etc.


Los barrios serían los de: Jugo, Aperribai, Garibai, Bengoetxe(a), Agirre, Plaça, Zamako(n)a, Zuazo, Arteta, (H)ordeñana, Usansolo, Oinkina, Gorozibai, Labeaga: para un total de 73 hogueras o casas, sobre 300-500 habitantes. “Monografías de pueblos de Bizkaia: Galdakano, Etxebarri y Zaratamo” Fernando Malo Anguiano (libro del cual se han cogido muchas de las notas de este trabajo). Con este dato nos podemos hacer una idea de los pocos habitantes que podía tener Galdakano en el año 1200. En 1704 había 96 hogueras (384 habitantes) y en 1797 el número subió hasta 168 (unos 854 habitantes).

En Bengoetxe, aún hoy, se celebra las fiestas en honor a Santa Marina (el nombre de su moderna iglesia es San José Obrero y Santa Marina). En Bidaurreta hasta las primeras décadas del siglo XX, existía un crucero que señalaba el camino a la ermita o iglesia parroquial de Ganguren (A.M.G. Libro de actas nª10 de 1924).

Quizás de ahí la importancia de este ramal y la demostración que es muy anterior al que venía por Zuazo, creado o reforzado ahora por Sancho de Galdakano y Torrezabal.

Se unirían los dos ramales, el de Aperribai-Bengoetxe-Urreta y el de Zuazo que subía por la calle Zabal(e)a desde el puente de Torrezabal, en las cercanías de la “torre o castillo” de Torrezabal en el vía crucis a Andra Mari, según el importante camino empedrado a modo de “espina de pez” reencontrado recientemente de dos metros de ancho con cantos rodados de río. La construcción ahora hallada es de los siglos XIV y XV, pero el camino en sí es anterior en varios siglos.

El puente de Torrezabal está a unos 300 metros hacia el Este del puente actual de Galdakano (también conocido como de Zuazo o de Plazakoetxe), no coincide por tanto con la entrada por Plazakoetxe, pues anteriormente la entrada a Galdakano por Zuazo y puente de Torrezabal debiera ir paralela a Juan Bautista Uriarte, por la calle Zabal(e)a, hasta la “torre o castillo” de Torrezabal, por la loma.

Siglos después, y con la pérdida de la importancia de la casa-torre de Torrezabal, este camino desde el puente de Torrezabal, se dirigiría hacia la Cruz, donde está hoy el ayuntamiento, tal y como lo dibujó Ignacio Albiz en su mapa de 1791, para, finalmente, desechar el puente de Torrezabal, por lo que hoy entra el camino de Zuazo por Plazakoetxe y Juan Bautista Uriarte, probablemente con la construcción del puente de Galdakano en 1807 (también llamado de Zuazo o Plazakoetxe como hemos dicho).

El Camino Real que cruzaba Galdakano de Oeste a Este, llegaría al vía crucis por Mugaburu (Muguru) subiendo a Egia para volver a bajar hasta Errekalde. Con el tiempo, este camino por la loma, se aligeraría pasando por lo que hoy es la plaza del pueblo, donde se haría un humilladero o santutxu, llamado de la Cruz y que daba nombre al barrio, ya en los siglos XV-XVI (la primera mención del mismo es del año 1598 en una visita del obispado). Entre el humilladero, pensando para descansar y orar antes de acometer la penosa subida hasta Andra Mari, y la actual casa consistorial (su entrada mira hacia el Camino Real), discurriría el nuevo trazado dirección Errekalde, donde se juntaría con el antiguo camino por la loma. Así el Camino Real haría las veces de “eleiz-bidea”.

Subía después el Camino Real dirección Andra Mari por el barrio Aldatze, para bajar luego por Aretxondo junto al actual cementerio, cruzando el pontón o puentecillo de Abusu o Isisi a Olabarri sobre el riachuelo Usentxorro (ambos barrios, Olabarri y Errekalde, contaron con sus ferrerías desde tiempo inmemorial), hacia la casa-torre de Isasi Zarra (también llamada Isisi o Ixixi), gobernada por familiares de Sancho de Galdakano y Torrezabal. El que quisiera, podría seguir desde Aretxondo hasta Elexalde y Andra Mari por el vía crucis, e incluso continuar por el camino que venía desde Bermeo o dirigirse a Santa Marina.

“Desde el Camino Real hay tres caminos para la iglesia, el uno recto pero de bastante cuesta desde el barrio de Zabala, que se necesita un cuarto de hora para llegar a ello, el otro desde Mugaburu, camino penoso, por su cuesta se necesita un cuarto de hora largo y el tercero desde Olabarri, que se necesita un cuarto de hora largo.” Juan de Irisarri, vecino de Galdakano, 1792.
Los tres caminos son el que viene de Errekalde por el Oeste, el de Olabarri por el Este y el mencionado que accedía directamente al vía crucis desde Zabal(e)a desde el puente y la casa-torre de Torrezabal por la loma.

Los dos ramales del Camino Real ya unidos, seguían por Olabarri hacia el Palacio renacentista del barrio Urgoiti, construido entre 1670-1680, con molino-ferrería, y que era (y es) otro importante nudo de caminos, también conocido como el Gallo. Es llamado así por un monumento en forma de Gallo puesto en el siglo XIX.
Fue este punto un paso controlado a modo de aduana que llamaban de “katea” o cadena, en el siglo XIX. El monumento de 1840 haría referencia al gallo que despertaba al último aduanero, Ibarretxe, de su caseta todas las mañanas con su canto, y que señalaba el comienzo de su jornada laboral: la apertura de la cadena que cerraba el paso.

La casa consistorial de Galdakano y el palacio Urgoiti fueron importantes centros de operaciones durante la Primera Guerra Carlista. El Teniente General carlista José Ignacio de Uranga lo relata así en su diario: “...salimos de Durango por Zornotza hacia Galdakano. S.M. (el pretendiente don Carlos) descansó en el palacio Urgoiti y después subió al santuario inmediato desde donde veía los fuegos contra al rebelde Espartero…después de hacer oído misa en la ermita de la Cruz en Galdacano y comer en Urgoiti se trasladó a Zornotza”.

El Camino real nos llevaría desde Urgoiti, por el puente menor de Urgoiti de un único arco que sortea el río Aretxabalagana unido al río Zornotza (que desembocan en el Ibaizabal en la zona), por la margen derecha del Ibaizabal, atravesando Labeaga hacia el barrio de Gorosibai por el palacio barroco de Areizaga (hoy oficinas de la empresa Firestone en su planta de la “Josefina”), anterior torre de Usansolo que da nombre a la comarca, y su ferrería de Usansolo sobre el río Ibaizabal.
La familia Areizaga poseía otra ferrería en Olabarri, molinos de Garibai y Gorosibai. Esta ferrería documentada desde el siglo XVI, fue muy importante para los carlistas durante la Primera Guerra Carlista, pues en ella se hicieron numerosas armas y de diferentes tipos. El río era franqueable por Oletxe hacia Usansolo y Lekubaso por el puente llamado de Usansolo, de tres ojos que se abren en arco de medio punto sobre dos pilares, hoy no es alomado pero probablemente los fue. Su referencia más antigua es de 1721, pero pudo ser construido en los siglos XIV-XVI.

“El historiador del siglo XV Lope García de Salazar, experto conocedor de los linajes de Bizkaia, nos informa de algunos aspectos: al calificar a los Usún-solo de "antiguos'" y "buenos" escuderos, únicos por él enseñados, con los de Isasi, dentro de la anteiglesia; y al encuadrarlos entre los parciales de Abendaño el de Urkizu, en Igorre. (…)
Aunque quizá de sus armas aun más distintiva sea la cadena que le sirve de bordura, hecho frecuente en la zona, pues indica ascendencia Nabarra y dentro de la anteiglesia el probable enlace con algún descendiente de Sancho de Galdakao (…)
En segundo lugar, si bien los pocos datos documentales demuestran que el linaje no participaba en los hechos cumbres, ni entraba en el corto círculo de los "mejores" o Parientes Mayores de Bizkaia; sí pertenecía a los "buenos" o Parientes Menores, como se irá viendo, y en su anteiglesia era, al parecer, el más rico e influyente.

Y por último, en 1442 (enero 22, Valladolid), cuando el de Abendaño con sus seguidores fue atendido en su solicitud de no acudir a Gernika para asuntos judiciales por considerarla tierra enemiga, los únicos cabezas de linaje de su bando mencionados en el ámbito de la anteiglesia fueron en concreto, con Lope García de Isasi, los dos de Usún-solo, Juan Ortiz y Sancho Ortiz. Para entonces ambos debían ser dueños respectivos de las torres de "Oikina" y "Urgoitia", situadas al costado oriental de Galdakano” (Sabino Aguirre Gandarias, Doctor en Historia).

Siguiendo por la margen derecha del Ibaizabal, el Camino Real, continuaba rumbo a la anteinglesia de Bedia (actual parroquia de San Juan), perteneciente a Galdakano hasta el siglo XVIII, camino Lemona, puerta al valle de Arratia, hacia Igorre, bien dirección Artea (Castillo de Elejabeitia), la villa de Areatza (Villaro) y Zeanuri, para subir el puerto de Barazar por Ipiñaburu y alcanzar Alaba, o bien desde Igorre por el puerto de Dima, hacia la villa Nabarra de Vitoria-Gasteiz, en ambos casos pasando por Otxandiano, Ubidea y Legutiano.

El camino subía a Barazar por un trazado muy diferente al actual, por los barrios de la anteiglesia de Zeanuri de Ozerinmendi, Undurraga, Ipiñaburu y Abarakorta, para aparecer en Saldropo por una calzada empedrada. En Ubidea, municipio ferrón como tantos otros de Bizkaia, una casa recuerda que: "por esta calzada pasó camino Gernika el rey Don Fernando el Católico para jurar los Fueros de Vizcaya en julio de 1476".Ipiñaburu es un barrio de Zeanuri que llegaba hasta Ibargutxi, pero que llegó a contar con asiento en las Juntas de Bizkaia con parroquia en Ipiña. Recientemente se ha recuperado una parte ínfima del Camino Real a su paso por Ipiñaburu, donde destaca el caserío Errandonea de dos aguas, de los más antiguos de Bizkaia.

Igorre o Iurre, este segundo nombre viene de la torre del linaje de los "Yurregoikoa" instalados en la anteiglesia en 1198, actual palacio Vildósola, procendentes de Iurreta, junto a la villa de Durango, por tanto dentro del reforzamiento de la frontera. Castillo de Elejabeitia proviene de la unión de las repúblicas de San Miguel de Elejabeitia con su ermita del siglo XI, y Santa María del Castillo, llamada así por el castillo que el capitán nabarro Fortunio Martínez de Zumelzu mandó levantar en el 869, hoy conocido como "gaztelu o torrea", reedificado en el siglo XVI, y que controla el camino a Barazar. Villaro es el nombre de la villa de la población de Areatza, cuya carta puebla fue dada por la traidora familia de Haro, en concreto por María Díaz de Haro II en 1338 (de ahí el nombre “Villa-Haro”).

Desde Lemona se podía ir por el barrio de Astepe a Amorebieta (Zornotza o Zorrontza como también llaman a este municipio), dirección Durango por Etxano. Éste último antiguo mojón entre los condados de Durango y Bizkaia.

Pero, desde Urgoiti, desviándonos del Camino Real, había un segundo camino paralelo al río Zornotza por su margen derecha y que iba hacia Erletxeta con su iglesia de San Bernabé del barrio de Gumuzio, que también contaba con su casa-torre y ferrería de Gumuzio, donde, en el cruce, se podía tomar hacia Larrabetzu-Txorierri o hacia el estratégico condado nabarro de Durango, por la anteiglesia de Amorebieta y por la más importante de Etxano (unidas desde 1951), fronteriza ésta con Galdakano. Por tanto, Galdakano era también mojón entre la Bizkaia nuclear y el duranguesado.

En el barrio de Gumuzio, Kortederra, fue segregado en parte e integrado en Etxano (el municipio se llama hoy Amorebieta-Etxano) a mediados del siglo XIX. En los textos antiguos se habla de Gumuzio para luego confundirlo con Erletxes, que sería una de las partes del barrio (que en euskara habría que escribir Erletxeta), pero que adquirió mucha importancia como cruce de caminos, Txorierri-Larrabetzu y Amorebieta-Durango, al hacerse la actual carretera Bilbao-Durango por las Juntas Generales, ya en el siglo XIX, comenzándose las obras en 1803 sobre un proyecto de 1784, para enlazar Bilbao-Durango y Vitoria por el puerto de Urkiola, para lo que se dedicaron impuestos recaudados en el peaje del Gallo sobre vehículos y caballerizas y de 2 maravedís por cada azumbre de vino que se consumía en Galdakano y otros municipios. Por Gumuzio o Erletxeta pasa el río Aretxabalaga, que desde la cima y su ermita juradera, baja por Larrabetzu para en el barrio Artola hacer uno con el río Legina que viene de Lezama y desembocar ambos en el río de Zornotza, afluente del Ibaizabal, en Erletxeta.

En el importante nudo de Urgoiti, el caminante podía tomar un tercer camino que es el que más nos interesa. Para ello tendría que cruzar el río Ibaizabal por el puente nabarro del siglo XII conocido como Puentelatorre aqune su nombre es puente de Urgoitia, pero pasa a conocerse como Latorre o Puentelatorre por la casa-torre cercana. Es de estilo románico de tres ojos, alomado., pasando por su casa-torre de Puentelatorre o Urgoiti, de la familia de los Abendaño, aliados de los Galdakano y Torrezabal (se conserva el escudo de esta familia, el que estuvo en la casa-torre, en el caserío aledaño).

En este punto, se juntaba el camino principal con otro secundario que venía por los barrios de Itzaga y Bekea (con su ermita de Ascensión del Señor) desde Zugutzu (Zuazo), por la margen izquierda del Ibaizabal (el mismo que cruzaba por el puente de Torrezabal hacia la torre o castillo), para seguir juntos por el centro de Usansolo, casa-torre de Unkina u Oinkina también de la familia Areizaga cerca de la actual estación de ferrocarril, ermita de San Andrés de Oinkina relacionada con la casa-torre, su hospital y el caserío actual de Txapelena (bastante más moderno), para, paralelo al río Lekubaso, continuar monte arriba, marcado el camino por las antiguas casa-torres de los Lekue (con su molino y ferrería sobre el río Lekue) y la de Isasi Goikoa, familia de Sancho de Galdakano (dueños también de Isasi Zarra de Olabarri cercana a Torrezabal, en el Camino Real). No muy lejos, se encontraba la casa-torre de Basozabal que estaba sobre el río Aurrelexa. Usansolo podría ser huerta de ortigas (asun-solo), según el lingüista Koldo Mitxelena, otros quieren ver en el más poético de huerta de palomas, “usoa”, lo cual queda reforzado al ser la torre de Usansolo parte de otra llamada Usategi, “palomar”.

En la cima, la ermita de San Miguel marcaba la frontera etnre Zeberio, Zaratamo y Galdakano. Esta ermita fue llamada después de San Babas y en el siglo XVIII aparece con el nombre actual de San Segismundo, un noble borgoñés del siglo VI. El historiador berriztarra Iturriza comenta al respecto (1790): “en el pórtico de la ermita de San Miguel en el monte Upo, jurisdicción proindivisa entre Santo Tomás de Olavarrieta, vecino de Ceberio y la anteiglesia de Zarátamo, se concierta la obligación de hacer vivero de nogales”. La ermita actual es del siglo XVIII y no queda nada de la original.


Existían en las inmediaciones de estas casa-torres, las ferrerías de aire de Gomentola (o Komentola, la más interesante del municipio y la mejor conservada) y Asabola, en las faldas meridionales del monte Otzagari, cerca de Lekubaso-Arteta, lugar conocido por sus metas de hierro, bosques de buena madera y viento. Son las ferrerías más antiguas de Galdakano junto con la de Torrezabal. En esta zona y hacia Itzaga (antes llamada Olaeta), un reciente estudio encabezado por Xabier Orue-Etxebarria (2008), se habrían encontrado numerosas “haizeolas” o ferrerías de monte de época Alto Medieval, después llamadas también “agorrola” o de secano frente a las de agua. Habría este tipo de ferrería en numerosas partes del municipio, siendo la de mayor densidad la zona de Mehatzeta-Itzaga hasta el -puente de Torrezabal y también en Bedia.

Este camino se dirigiría hacia la fortaleza de vigilancia Nabarra de Untzueta en Zeberio. Untzueta no era un castillo muy grande, como 50 metros de largo y 20 de ancho y perteneció también a los Abendaño, pero antes pasaría por el castillo de Gazteluzar (del que sólo queda el topónimo y que estaría cerca del monte Mandoia), tomando después rumbo al castillo y tenencia Nabarra de Zaitegi en Altube (tenencia y castillo nabarro creados por Sancho VI el Sabio en el siglo XII) y a Orduña, donde se han encontrado restos de un castillo del siglo XII, para ganar la meseta, camino que conduce a Miranda de Ebro o Salinas de Añana y su importante comercio de la sal. Desde Zeberio por Orozko y el puerto de Altube, el comerciante podía dirigirse a Vitoria-Gasteiz y la capital del reino, Pamplona-Iruña, o hacia los grandes monasterios nabarros.

Esta ruta por Lekubaso se convertiría en una alternativa al camino que venía desde Bermeo y bajaba por el “camino de Etxebarri” dirección Orduña y la meseta, quizás para ello se construyó el castillo de Gazteluzar. El camino de Lekubaso evitaba así la fortaleza de Malmasín y las tropelías de las tropas imperialistas castellanas en ella acantonadas. Del mismo modo, desde el monte bocinero de Ganekogorta, las rutas de las Enkartaciones, podía evitar el camino que transcurría por Buia y la ermita Abrisketa en las faldas de Malmasín por otro que conducía a otro castillo cimero, curiosamente también llamado Gazteluzar, entre los montes Ganekogorta y Untzueta (Gordexola-Okondo).

El conocido históricamente como Camino Real y la ancestral ruta trashumante o comercial Bermeo-Orduña (luego Camino Xacobeo y después “Ruta Juradera”), con su desvío por el “camino de la Iglesia Vieja” hacia el camino de Usansolo, bien a Lekubaso-Untzueta o bien Bedia-Arratia-Barazar, marcaron la creación y la vida comecial de Galdakano durante siglos, con sus puentes de Bengoetxe (del mercadillo), Puentelatorre y Torrezabal, sin olvidar el “camino de Etxebarri” y el puente de Legizamon.

El Camino Real existió cuando menos hasta finales del siglo XIX. En la Primera Guerra Carlista los liberales o “cristinos” arrasan Galdakano (1833-39), se relata así en la “vida militar de Espartero”: “prosiguió Espartero su marcha hacia Galdacano cuya población encontró enteramente abandonada por sus habitantes…llegó al día siguiente a Zornotza. Al día siguiente debía continuar su marcha por el Camino Real hacia Galdakano…”.


La construcción de la iglesia de Santa María en Zabal(e)a y demolición del castillo de Torrezabal


El expediente del vicario de Arratia sobre el estado de la iglesia de Andra Mari en 1792, recoge la siguiente declaración del vecino galdakoztarra Juan de Irisarri:
“...la parte posterior del altar mayor mira a oriente que es entre el palacio del Sr. Adan en el barrio de Urgoitia y las dos casas de Gumucio a la entrada del monte real para Zornotza, su torre mira al norte que cae hacia la casa de Basabe, entre el oriente y el norte tiene solamente cinco casas, siendo el resto del monte hasta la villa de Larrabezua. El poniente cara hacia el barrio de Bengoechea, Camino Real para la villa de Bilbao, hallándose entre él y el norte pocas casas. Al mediodía la parte posterior del palacio del Sr. Adan contiguo al río principal, de modo que la población de Galdacano esta entre el oriente y el poniente referidos”. Galdakano tenía en esos momentos 856 habitantes.

Con la construcción de Andra Mari, la iglesia de la sierra de Ganguren dejó de usarse paulatinamente. Pero con el devenir de los siglos, la iglesia Andra Mari de Elexalde también quedó a desmano. Así, se pensó trasladar la parroquia de Andra Mari a un lugar más cercano a lo que a finales del siglo XVIII era el núcleo central de Galdakano pero la construcción se demoró más de un siglo. Las referencias de la época hablan de asaltantes y lobos que asustan a los feligreses que acuden a Elexalde. La Revolución Francesa de 1789 y su posterior represión, trajo hasta Galdakano muchos refugiados, entre ellos bastantes curas, que vagabundeaban por el municipio. La Guerra de la Convención entre España y Francia de 1794, la ocupación militar francesa de España 1807-14 (llamada “de la independencia” por los españoles y “del impero” por los franceses), similar a la ocupación de Nabarra, y las Guerras Carlistas del siglo XIX, así como matxinadas como la zamakolada del 1804, llevaron a la ruina u obligaron a huir a miles de vascos y retrasaron la construcción de la nueva parroquia.

Para ello la iglesia en la sierra de Ganguren en la zona de Santa Marina fue derruida el 30 de junio de 1782, por desuso, su lejanía y peligrosidad, y así conseguir fondos para empezar la construcción de la nueva parroquia en el barrio de Zabal(e)a, más cercana para la población galdakoztarra de finales del siglo XVIII que Elexalde.

Mientras se esperaba a conseguir el dinero para su construcción, se reutilizaron los restos de la iglesia en las faldas de Ganguren en Santa Marina en la ermita de la Cruz o Santo Cristo y la figura de la Santa fue trasladada en procesión hasta dicha ermita. Fueron aprovechados elementos como la campana y la espadaña. En su lugar se alzó una gran cruz, hoy también desaparecida desgraciadamente.

La losadura se llevó para restaurar la iglesia del barrio Goikolejea de Larrabetzu, así como la espadaña del convento de monjas de la Concepción de Bilbao. Tal y como señalan Xabier Valencia y Amaia Agirre en su libro “Santa María de Galdakao, noticias referentes a su construcción 1791-1947”: se sacaron 11.000 tejas lo que nos da a entender que el conjunto de la iglesia y la casa adyacente del ermitaño de Santa Marina tenían 350 m2. De este interesante libro se han sacado muchos de los datos de este trabajo. Pero la casa adyacente bien pudo ser ocupada por la “serora”, “fraila”, “freyla, “benita”, “benedicta” o “ermitaña” encargadas de cuidar algunas iglesias y ermitas o de ayudar en los oficios, debido a que no había población cercana y un importante papel pues poseían además un papel de curanderas en simonía, enlazando con el relavante papel de la mujer en la religión precristina vasca de la que serían una reminiscencia, perseguidas desde Calahorra (Dióecsis a la que pertenecía Bizkaia) por la Iglesia Católiza, sobre todo después del Concilio de Trento (s.XVI), cuando el papel de la mujer sufre un gran retroceso (culpadas del pecado original). Las seroras eran defendidas por el Fuero bizkaino (Juan Cruz Ereño Urizar, “la freyla Mezquina”). En 1572, Cataliana de Egia era la “serora”. También había una casa del rector y un horno con tejabón (A.D.F.B. Corregimiento 488/65)

Desde entonces será llamada esta nueva ermita “de la Cruz” o del Santo Cristo y Santa Marina, de advocación compartida a Santa Marina y Santa Elena. Se alzaba junto a la actual casa consistorial edificada por la misma época, 1755. La ermita de la Cruz era en su inicio un santutxu o humilladero a la entrada del pueblo, es decir, tenía tres paredes y el cuarto costado estaba abierto mediante cancela de hierro. Estaba de espaldas al ayuntamiento y al Camino Real, mirando a la iglesia Andra Mari. El 5 de marzo de 1818 se autoriza como parroquia oficial de Galdakano por lo lejano de Andra Mari, para lo que se amplía y se le añade una sacristía. Un año después ya funcionaba como tal, para lo que trajeron pila bautismal y el Santísimo. Usansolo aprovecha la ocasión, viéndose agraviada frente a otros barrios de Galdakano por la nueva ubicación, solicita que se nombre parroquia a su ermita de San Andrés, paso previo a la desanexión que finalmente no se produjo. La oficialidad como parroquia volvió a Andra Mari tras la Primera Guerra Carlista poco después (1833-39), aunque la Cruz siguió ejerciendo como parroquia ante la penosidad de subir hasta Elexalde.Esta ermita contaba con frescos de Jerusalem, San Roque y la Virgen María y ejerció de parroquia de Galdakano ante la lejanía de Andra Mari de Elexalde, sobre todo durante los siglos XVIII-XIX, pero su pequeño tamaño no era suficiente para albergar a todos los feligreses, pese a las sucesivas ampliaciones realizadas en ella.


Por ello la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción o Santa María (la “Asunción de María” se celebra desde el Concilio de Trento del siglo XVI) se construyó finalmente en 1896 en el pequeño arbolado o bosque que existía al final del barrio “Zabala” (Zabalea), pues las sucesivas guerras impidieron su levantamiento desde la necesidad inicial mencionada a finales del siglo XVIII. Es una construcción de mampostería con piedra de sillería en sus esquinas del arquitecto Alfredo Acebal, de estilo ecléctico como el del ensanche bilbaíno de la misma época (es decir, mezcla de estilos).

Para su construcción se vendió la ermita de la Cruz así como sus terrenos. La compró el ayuntamiento con idea de ampliar las escuelas o como local de residencia para los maestros. Pero la ermita quedó en estado ruinoso, las obras no comenzaban y los vecinos empezaron a quejarse pues era usada por “golfos y maleantes”, por lo que fue finalmente derruida.

Se llegó a considerar la demolición de la iglesia de Andra Mari para aprovechar sus magníficas piedras de sillería en Santa María, pero la facilidad para conseguir materiales de las canteras cercanas como la de Abusu y Olabarrieta, y la tradición cantera del municipio, hicieron que esta opción perdiera fuerza. Fueron aprovechadas en su construcción las piedras de la derruida “torre o castillo” de Torrezabal, sita en el comienzo de la cuesta al pie del “Vía Crucis”, según consta en la escritura de donaciones de la parroquia de Santa María.

La última propietaria de las ruinas de Torrezabal, la baronesa de Areyza, Romualda de Gortazar y Munibe, descendiente de Sancho de Galdakano y Torrezabal, la donó al obispado de Vitoria al que pertenecía por entonces Galdakano, para aprovechar su piedra de sillería y demás materiales en la construcción de la parroquia de Santa María. A cambio, la baronesa, pedía al obispado una sepultura en la misma para ella y su familia, derecho que ya le correspondía como descendiente de Sancho de Galdakano, principal familia de la anteiglesia. Finalmente Santa María se construyó sin sepulturas. Pedro Vázquez “monumentos vizcaínos, iglesia de Santa María de Galdakano”, recoge el “Boletín de comisión de monumentos de Vizcaya” de 1909. José Felipe Totorika y Zamakona, habitante del caserío Torrezabal(a), fue el peón que trajo la mayoría delas piedras para construir la iglesia de Santa María, desde Torrezabal, pero sobre todo desde Olabarrieta-Abusu, tal y como nos relató su hijo.

En estos bosques del municipio vivirían pequeñas aves nocturnas como los mochuelos, de ahí el sobrenombre de los galdakoztarras: “mozollos”, y en ellos se recogerían las famosas setas “galampernas de Galdakano”, amanita rubences. Las escuelas de la Cruz y el puente de Usansolo son de 1903. En 1916 se inauguró la fuente (en la Cruz ya existía una fuente en 1840 según referencias documentales) y en 1920 la casa de telefónica que es actualmente el local de la policía municipal (Bizkaia fue la primera provincia española en tener línea de teléfono en 1908). De ese año 1920 es también el frontón (recientemente remodelado, del anterior se ha conservado el frontis), en 1923 se construyó el actual kiosco de la plaza y las actuales escuelas de Gandasegi poco después, en 1926.

CONCLUSIONES

Aunque algunos de los monumentos en su estructura actual o en la última antes de su demolición, son mucho más recientes que la toma de la Nabarra Occidental por Castilla, son como mojones en el Camino Real y en los caminos comerciales abiertos por el reino nabarro, el Estado vasco. La mayoría de estos caminos discurren por pasos, vados y rutas ancestrales.

Galdakano era un importante cruce de diferentes caminos comerciales en el siglo XII, con una magnífica posición para el control de la zona. El cambio de lugar de la parroquia y la relevancia Andra Mari, es la mejor iglesia bizkaina de su época, se debió a la necesidad militar de repoblar y reestructurar el territorio Bedia-Galdakano-Etxebarri, ante la toma de la fortaleza de Malmasín por el ejército castellano y su represión contra la población de las anteiglesias de la zona, ejército que se acantonó en la fortaleza y que se negaba a abandonarla pese al laudo arbitral internacional en su contra, lo que hace que el reino mandase a Sancho de Galdakano a poner orden en el lugar que se había convertido en un foco de conflicto ante el imperialismo castellano.

En el siglo XII era la conocida posteriormente como “Ruta Juradera” que comunicaba la entonces capital de Bizkaia, Bermeo, el camino comercial que tenía mayor importancia de los que atravesaban Galdakano. Andra Mari de Elexalde-Torrezabal se conviertieron en un importante punto en el altozano y nudo de caminos que venían desde la capital bizkaina, Bermeo-Larrabetzu por Legina y desde Bilbao-Etxebarri por Bengoetxe y Zuazo, y que se diversifican hacia todos los puntos del reino nabarro.

Sancho de Galdakano reestructuró los caminos desviando el principal que partía de Bermeo hacia Orduña por Usansolo-Lekubaso y sus casas-torres, para evitar las cercanías de Malmasín, haciéndolo pasar por la iglesia y castillo que mandó construir donde se junta con el Camino Real que venía por Bengoetxe-Urreta y por Zuazo-Plazakoetxe desde Bilbao, controlando así a las tropas de ocupación castellanas acantonadas en Malmasín pocos años antes (1173), que impedían la vida normal de la comarca y de la anteiglesia Nabarra de Galdakano.

Al principio se asentó en Bedia, perteneciente entonces a la parroquia de Santa Marina de Galdakano, pero quizás las circunstancias políticas con la ocupación militar castellana de Malmasín, hizo que se inclinara por Elexalde-Zabal(e)a en Galdakano finalmente. En Bedia y en la torre de Tosubando, entonces perteneciente al valle de Arratia, permanecería su hijo.

Es más, la familia de D.Sancho de Galdakano formaba parte de la élite guerrera del reino de Nabarra y era cabeza de su linaje. Eran de su linaje, cuando menos, las torres de Isasi (Isisi) e Isasigoikoa en Galdakano y Tosubando en Bedia.
Eran también parientes las familias de las casas-torre de Lekue, Urgoiti o las de Zuazo y Aperribai (estas dos últimas las más cercanas a Malmasín y por tanto en el frente de guerra), probablemente ya existentes en el siglo XII con Nabarra. La defensa de la comarca a base de pequeñas torres defendidas por sus naturales, se completaba con las casa-torre de Legizamon y la de Etxebarri en San Esteban de Etxebarri (justo debajo de Malmasín), que también contaban con las importantes y antiguas familias de Legizamon y Etxebarri.

Poseía además, esta familia de Galdakano y Torrezabal, una “casería” y tierras en Bermeo, tal y como lo recoge Labayru (“Historia General de Vizcaya”) en relación con la confirmación por el rey castellano Sancho IV en Burgos del fuero de villa de la capital bizkaina, Bermeo, en presencia del traidor Diego López de Haro, Señor de Bizkaia contra la voluntad de los bizkainos, en 1285 (ya dado por su abuelo Lope Díaz), para ampliar los escasos terrenos de Bermeo en esos tiempos:
“ponto baja el agua Lamiaran adentro, et por el lomo de la sierra que es sobre la casería de los fijos de Don Sancho de Galdacano, et por esa senda”.




2. GALDAKANO TRAS LA CONQUISTA DE LA NABARRA OCCIDENTAL

“También es verdad que cuando se conquista por segunda vez un país que se había rebelado anteriormente es más difícil volverlo a perder, porque el señor, después de la rebelión, no tiene tantos reparos en asegurar su posición castigando a quienes le son hostiles, individuando a los sospechosos, y reforzando sus puntos débiles (….)
Pero la dificultades aparecen cuando se conquistan dominios en una región con lengua, costumbres y leyes diferentes, y hay que tener mucha suerte y mucha habilidad para conservarlos” Nicolás Maquiavel “El Príncipe”.

LA FELONÍA DE LOS LÓPEZ DE HARO


El rey de Nabarra Sancho Garcés o García IV fue asesinado en una cacería cuando contaba con 14 años en el año 1076, empujado por el barranco de Peñalén por algunos nobles y dos de sus siete hermanos, Ramón y Ermesenda, por eso es conocido como García “el de Peñalén” (entre Funes y Alesves, Villafranca). Los hermanos del rey asesinado recorrieron el reino y trataron de ganarse al Pueblo que los repudió.

El rey de León y conde de Castilla Alfonso VI estaba detrás del asesinato de su primo Sancho Garcés IV, el cual rindió honores a la fratricida Ermesanda en las Cortes de Castilla. El otro fratricida, Ramón, se escondió en la Zaragoza del reyezuelo musulmán Muqtadir. Alfonso VI “el Emperador” aprovechó el desconcierto y entró en reino baskón donde encontró apoyo en algunos nobles nabarros; llegó el castellano-leonés hasta Sangüesa, pero el Pueblo y la mayoría de nobles nabarros derrotaron a las tropas castellanas.

La primera felonía, la felonía primigenia de los López, tuvo lugar en ese año 1076. Para entonces Iñigo López “Ezkerra” se había retirado a favor de su hijo, Lope Iñiguez (1077-1093). Lope Iñiguez, junto con su padre, su suegro y otros magnates, juró fidelidad al rey Alfonso VI rey de Castilla-León, tras el fratricidio del rey de Nabarra. En ese mismo año, Lope Iñiguez se hizo cargo de las tenencias de Alaba y de Gipuzkoa además de seguir en la de Bizkaia, mientras que el gobierno de las tierras riojanas fue encomendada al conde García Ordóñez, yerno del asesinado Sancho “el de Peñalén” y parte de la conspiración.

Tras el regicidio de Sancho Garcés IV “el de Peñalén”, el traidor Iñigo López aparece en un documento castellano de Alfonso VI en 1082 en el que demuestra tener un “iure hereditario” por sus campañas en La Rioja a favor del castellano-leonés y contra Nabarra. En ese documento el felón Iñigo, da San Vicente de Ugarte (hoy Barakaldo) al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla (recogido por G. Monreal “Las instituciones públicas del señorío de Vizcaya hasta el siglo XVII” 1974).

Otro documento de pocos años después de la reina castellano-leonesa Doña Urraca es más claro, pues el nieto de Iñigo, Diego López I recibe un “privilegio de inmunidad” sobre sus tierras “a perpetuidad extensa a sus herederos” (G. Balparda “Historia crítica de Vizcaya y de sus fueros” 1974). Según comenta Balparda en “Historia crítica del señorío de Vizcaya y de sus Fueros” (1974), los Haro, pese a ser expulsados por Alfonso I, tenían heredades, aldeas, monasterios collazos y bienes raíces en Bizkaia.
Es decir, los López, pasaron de ser tenentes o administradores de un territorio en nombre del rey de Nabarra a tener derecho a herencia de tierras y títulos nobiliarios robados a Nabarra, un buen motivo económico y de poder para su traición. López de Haro se pasó a Castilla por la herencia del señorío “nobilis familiari diocidio”.

Aunque ya Iñigo López “Ezkerra” era tenente de Bilibio con Nabarra desde 1073, castillo en las afueras en las Conchas de Haro, tomaron el apellido los felones de los Haro tras haberle sido concedido por parte de Alfonso VI “el Emperador” a Diego López I (1093-1124) el señorío de la villa de Haro, el cual la repobló en su zona de Villabona. Sin embargo, el primer texto donde aparece incorporado el topónimo a su apellido se ha encontrado en una escritura de 1117, en la cual el hijo de Diego López I, Lope Díaz I es nombrado con la siguiente mención: "Donus Didacus Lópiz de Faro".

Alfonso I “el Batallador”, rey de Nabarra y conde de Aragón, recuperó toda la Nabarra Occidental en el año 1109, por tanto, 31 años después de su ocupación o quizás del simple cambio de soberano mediante un vasallaje feudal de los Haro a Castilla-León, que habría dejado todo ese territorio nabarro en una indeterminación jurídica Internacional, pues ni el territorio ni el título les pertenecía a los Haro, por lo que el cambio de reino sólo se podía dar de hecho y no de derecho. Es difícil vislumbrar si tan pocos años supusieron alguna variación para las tierras nabarras occidentales y para los nabarros que las habitan.

En la toma de Haro intentaron los nabarros sitiar a Diego López I, aunque parece que llegaron a un acuerdo sin llegar a rendir la población. Alfonso I cambió los tenentes nombrando a nuevos nobles nabarros afines. Así, en el año 1113 Alfonso I “el Batallador” dio la tenencia de Nájera que incluía Haro a Fortún Garcés Cajal, uno de los nobles más fieles al rey nabarro, que mantuvo el señorío de La Rioja hasta 1134 que fue conquistada por Castilla en gran parte. Diego López se mantuvo al lado del rey nabarro hasta 1124, cuando se produjo la segunda felonía por lo que fueron expulsados del reino baskón de Nabarra dejando de ser Señores de Bizkaia a favor de las familia alabesa de los Bela o Ladrón de Gebara.

El título de “señor de Bizkaia” pertenece a la corona Nabarra, por lo que sólo pudieron usurparlo los Haro contra derecho tras invadir la Nabarra Occidental con sus tropas comandadas por el magnate castellano Diego López II “el Malo” junto a las tropas del rey de Castilla que acabó en el año 1200.


Galdakano, bastión en la defensa del reino de nabarra

El contexto histórico


Alfonso I “el Batallador”, rey de Nabarra, indica en un documento que reina (1134): “desde Belorado hasta Pallars y desde Bayona hasta Monreal”.

En el siglo XII la situación volvió a cambiar, desde la capital de nuestro reino llegaron aires renovadores con Sancho VI el Sabio (1150-1194). Se fundaron villas como la de San Sebastián en 1150-1180, la de “Victoria” en 1181 sobre la puebla de “Gastehiz” (hoy Vitoria-Gasteiz), quizás con castillo, o la villa bizkaina de Durango en 1150-1180. Todas ellas sobre poblaciones ya existentes que pasaron a ser villas con derecho a comercio y con dominio directo del rey y sus arcas reales. Villas defendidas por sus propios habitantes en caso de guerra, salvando así a los Parientes Mayores (haundikiak o aitonen semeak) y sus intereses particulares. Con todo ello se impulsó notablemente el comercio y las rutas comerciales.

El reino de Nabarra, hija del ducado baskón, supuso una revolución religioso-social en la Nabarra costera que hoy no podemos imaginar, donde debieron de tener una gran influencia las innumerables iglesias levantadas donde antes apenas había construcciones de piedra, y más aún en aquella escasa población de tradición oral, la definitiva evangelización con la predicación de letrados clérigos que debieron de llegar con ellas desde otros territorios del reino nabarro, que por tanto eran euskaldunes (diócesis de Armentia, Nájera o Pamplona); de esta época datan también los primeros cultos marianos tan extendidos en estas tierras, como el de la Virgen Blanca o de las Nieves introducido por el propio Sancho VI el Sabio en un auténtico sincretismo con al culto pagano anterior a la diosa Mari o Amalur.

Esta frenética actividad eclesial y de construcción, debió de llevar consigo una uniformización en estas tierras de aspectos tan importantes como el idioma, pues es muy improbable que antes se hubiera producido una presión político-social suficiente desde el centro del reino para que el filólogo Koldo Mitxelena (1915-1987) hablara de un euskera medieval unificado.

En esta época probablemente bajaron las gentes de Finaga en Malmasín y las de Begoña a repoblar de nuevo la ribera del río Ibaizabal-Nervión alrededor de una iglesia de culto a San Antonio Abad o San Antón y que se llamará puerto de Bilbao, iglesia construida en ese siglo XII junto a la base de un castillo o fortaleza nabarra y un puente románico. El río Nervión nace en la sierra Salbada en Urduña y es afluente del Ibaizabal al que se le une en Urbi entre Galdakano-Basauri tras bordear poco antes el monte Malmasín. Ese río Ibaizabal-Nervión era navegable precisamente hasta ese punto, donde las barcazas o gabarras desembarcarían las mercancías de los buques de gran calado que atracarían más cerca de la bocana de la ría, facilitando así su transporte hacia el interior, de ahí que el principal puerto comercial del Ibaizabal-Nervión estuviera varios kilómetros ría adentro.

Cercano a este puerto, tal y como señala Tomás Urzainqui siguiendo a Moret o a Antonio de Aguirre, había otro castillo más importante: “El castillo nabarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao (anteiglesia de Arrigorriaga), se halla en el promontorio denominado Malmasín, donde se ubican las ruinas en una paraje denominado el Castillo”. El castillo de “Malvecín” es por su tipología del siglo X y fue reducida su planta a la mitad años después, quizás con Sancho VI el Sabio de Nabarra en siglo XII: “la planta es de grandes proporciones y de forma semicircular, con un radio de 50 metros” según explica el experto Iñaki Sagredo (“La Navarra Occidental, la frontera del mar, Tomo III”). Estos dos castillos marcarán el nacimiento del puerto nabarro de Bilbao.

Históricamente se ha creído que Bilbao se fundó en el año 1300 y que lo formaban 3 calles: Somera, Tendería y Artecalle y contaría con su iglesia donde hoy está la catedral de Santiago (Teófilo Guiard, “Compendio de la historia de Bilbao”). Un reciente estudio del arqueólogo Iñaki García Camino ha revelado que las 7 calles actuales del Casco Viejo bilbaíno son coetáneas y nacían en la misma ría. El alcázar o fortaleza donde hoy está la iglesia de San Antón sería una de las esquinas de la muralla y la principal entrada a la villa por su puente desde donde llegaría el camino que se bifurcaba desde Malmasín, con la Catedral de Santiago en el centro del recinto que se cerraría por las actuales calles del Perro, Lotería, Banco de España y Pelota.

“Compendio de la Historia de Bilbao” (edit. Caja de Ahorros Municipal, 1907) Teófilo Guiard Larrauri: “En 1535 comenzó el Concejo la obra de la casa consistorial, “sobre el solar del Alcázar junto a la iglesia de San Antón”. Allí estuvo hasta la inundaciones de 1593. “San Antonio Abad, es conocida usualmente como San Antón. Está construida esta parroquia, la segunda de Bilbao, sobre los peñascos que sirvieron de base al antiguo alcázar, a orillas del Ibaizabal, demolido en 1366. Junto a él pasaba el antiguo camino público o carrera, seguramente la vieja vía romana”. Se inauguró la iglesia el 5 de agosto de 1433”. “Este alcázar fue derribado por orden de Pedro I de Castilla y sus solares en 1394 donó Enrique III al ilustre bilbaíno Martín Sánchez de Leguizamón” (…) “La Basílica de Santiago (hoy catedral): es la primera y más antigua (de Bilbao), cuya existencia se supones anterior a la de la villa y durante un siglo fue la única parroquia”.

El señorío nabarro de Bizkaia –junto con el resto de la Nabarra Occidental-, fue invadido por Castilla a finales del siglo XII. Lo más probable es que las tres primeras calles fueran las originales nabarras y las siete las de la villa refundada por D. Diego López de Haro V en 1300, pues la actual catedral de Santiago en el casco histórico de Bilbao está reedificada en 1379 sobre una iglesia o ermita del Camino de Santiago de los siglos XI-XII, anterior a la ocupación militar castellana y la basílica actual en estilo gótico de Begoña, está también construida sobre otra románica nabarra anterior.

Era Bilbao, dentro del Estado nabarro, el puerto de la anteiglesia de Begoña en la ruta del primer Camino de Santiago, el costero, que seguiría la calzada romana que mencionaba el antropólogo español Julio Caro Baroja cuando dijo: “Es probable que la vía que iba de Astorga a Burdeos por Álava tuviera otra casi paralela junto al mar que uniera entre sí las ciudades marítimas que menciona Ptolomeo” Historia del País Vasco Tomo II. Se han localizado restos de época romana en Bilbao (monedas de Adriano y Antonino Pío), romanas e incluso anteriores en la necrópolis de Berreaga (Mungia), Galdakano (lápidas de Obispoetxe de Elexalde), en Larrabetzu, alto de Morga (San Esteban de Gerekiz), en Gernika, en Forua (principal centro de distribución de mercancías del cantábrico), Mundaka (Portuondo) y Bermeo (ermita de Kurtzio).

El camino de la costa se usaba sobre todo al principio, siglos IX-X (como señaló Menéndez Pidal) y discurriría por donde una anterior calzada romana encontrada en la lareda hacia Txorierri de la sierra del monte Ganguren. La conocida como Ruta Juradera, fue en época medieval parte del Camino de Santiago costero que desde Francia atravesaba la costa cantábrica hasta Compostela. En Época Moderna pasó a llamarse Camino Real Bilbao-Gernika y a finales del siglo XIX, se le empieza a denominar "Camino Viejo Bilbao-Gernika".

El primer camino costero traía peregrinos que desembarcan en la bahía de Txingudi o llegaban andando hasta Irun siguiendo la costa, el cual carece de accidentes geográficos relevantes, para, por San Sebastián, Zarautz, Getaria y Zumaia, penetrar en Bizkaia desde Markina y seguir hacia la importante Colegiata de Zenarruza en Bolibar, atravesando el monte Oiz, dirección Gernika por Munitibar, donde se confunde con la “Ruta Juradera” a Bilbao. Se tardaba 6 jornadas en completarla hasta Bilbao y seguía la ruta Xacobea por la Enkartaciones dirección Cantabria y otro ramal por Burgos, lo que hacía de Bilbao un importante punto de paso, aunque entonces sólo era el puerto de Begoña, con la iglesia de Begoña y la de Santiago como puntos relevantes, las cuales entonces eran tan sólo pequeñas ermitas románicas sobre las que se construyeron las iglesias góticas actuales. Pero sería también frecuente ver peregrinos que desembarcaban en Bermeo, principal puerto bizkaíno y su capital para iniciar por la “Ruta Juradera” el Camino de Santiago.

Según el libro “Dos Caminos de Santiago” del departamento de turismo de la CAV, “el camino (de la costa) estaba bien atendido, y, salvo algún accidente geográfico de poca importancia, era relativamente cómodo, incluso en los meses climatológicamente más rigurosos”. Estos caminos o rutas comerciales y de peregrinación con sus comerciantes y peregrinos, articularían las relaciones económicas y sociales de los primeros bizkaínos y serían una importante fuente de ingresos. Se empló después el Camino baionés o vasco de la Llanada alabesa por donde discurría anteriormente la importante calzada romana “Vía Asturica” y el llamado “Camino francés”, que es el que recorren ahora la mayoría de los peregrinos, fue desarrollado reinando los reyes nabarros Sancho III el Mayor y después con Sancho Ramírez en el siglo XI.

Por tanto los primeros peregrinos del camino inicial de Santiago venían desde Gipuzkoa y entraban a Bizkaia por Markina y la colegiata de Ziortza en Bolibar, para por Munitibar llegar a Gernika, o bien desembarcaban en la que era entonces la “cabeza del señorío”, Bermeo, para hacer uno en Gernika con el anterior camino y después seguir los dos unificados hacia Muxika, alto de Morga -donde se reunían la primera Juntas bizkainas – para bajar a Goikolejea, Larrabetzu y subir de nuevo por Legina a la sierra de Ganguren hasta la iglesia de Santa Marina de Galdakano (santa gallega) y así llegar a Bilbao por dos caminos:

El primero bajaba por el llamado “Camino de Etxebarri” desde Arbolantxa por el actual barrio de San Antonio y la casatorre de Etxebarri hasta la península que controlaba la poderosa familia de los Legizamon (después Lezama-Legizamon), para seguir por Bolueta en paralelo a la ría hasta entrar a Bilbao por el actual barrio de la Abusu y el paseo de los Caños, Atxuri, Portal de Aberri y el Casco Viejo. En la “Peña” o Abusu, es donde el río Ibaizabal-Nervión deja de ser “río” para pasar a ser “ría”, es decir, entrada de mar con influencia de las mareas.

Siglos después, el camino cambió su ruta al descender la población al llano, para discurrir desde Larrabetzu por el Txorierri y subir a la sierra de Ganguren por Santo Domingo. Abusu pertenecía a la anteiglesia de Abando y se conocía como “la puebla de Ybaizabal”, los hermanos Sancha y Santiago de Erkiñigo eran propietarios de las ferrerías y molinos de la zona, así como de la torre de Abusu, comarca en la que en 1639 erigieron la ermita de “nuestra señora de la Peña de Francia”, virgen patrona de Salamanca de gran devoción entre indianos que volvían de hacer “las Américas”, de ahí que se conozca también como “La Peña”.

El otro camino era el que, sin bajar a Etxebarri, siguiendo la sierra de Ganguren y el monte Avril llegaba por Artagan a Begoña, para bajar a su puerto por las Calzadas de Mallona y su vía crucis, entrando a Bilbao por la plaza llamada hoy de Unamuno, la calle de la Cruz, la iglesia de Santos Juanes y por el Portal de Zamudio hasta llegar al Casco Viejo o Siete Calles bilbaínas, directo por la puerta del Ángel a la catedral de Santiago. El camino seguía por la calle Tendería hasta la histórica iglesia de San Antón para dirigirse por su puente al otro lado de la ría por San Francisco-Urazurrutia, donde existe una hornacina con el apóstol a caballo, para salir de Bilbao por la calle Autonomía, el barrio de Kastrexana y su puente del Diablo hacia Balmaseda.
En el puente de San Antón, precisamente, se juntaban ambos caminos. Bilbao fue de las primeras poblaciones peninsulares en nombrar a Santiago como su patrono.

El castillo de Bilbao junto al puente de San Antón y su iglesia, protegía el paso natural de la ría por la zona portuaria llamada Puerto de Bilbao, donde después fue creada la villa en el año 1300 sobre un asentamiento ya existente por el onceavo señor de Bizkaia, Don Diego López de Haro V, apodado “el intruso” por arrebatar el derecho sucesorio a su sobrina María Díaz de Haro I. El privilegio de la villa de Bilbao, fechado en Valladolid cien años después de la conquista castellana del occidente nabarro, nos da noticia de la preexistencia de Bilbao ya que habla de hacer nuevamente población y villa: “Sepan por esta carta cuantos la vieren y oyeren, como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, en uno con mi hijo don Lope Díaz, y con placer de todos los vizcaínos, hago en Bilbao de parte de Begoña nuevamente población y villa cual dicen el Puerto de Bilbao. (…)

El historiador nabarro Tomás Urzainqui comenta al respecto: “Don Diego López de Haro V no es quien fundó propiamente la población de Bilbao, pues ya existía como puebla marítima ocupado por mareantes y pescadores. Existían ya algunas casas torre y la iglesia de Santiago, y con complacencia de todos los vizcaínos la convirtió en villa el 15 de Junio de 1300. Los pobladores de este lugar de Bilbao, según privilegio, se regían por el fuero de Logroño. Este fuero era a su vez una reproducción del Fuero de Jaca de 1077, otorgado por el rey de los nabarros y aragoneses, Sancho Ramírez, extendido a Logroño por el invasor Alfonso VI en 1090 y mejorado por Sancho VI el Sabio de Nabarra.”

El historiador bizkaino del siglo XIX, Estanislao Jaime Labayru, resume lo ocurrido en ese año 1300 de la carta de villa dada a Bilbao en “Compendio de la Historia de Vizcaya”: “Don Diego López de Haro V, apodado el Intruso, ocupa Vizcaya (1295-1307). En 1295, el 25 de Abril, muere don Sancho el Bravo, rey de Castilla, y aprovechándose don Diego López de Haro V de los disturbios de la Corte en la minoría de don Fernando IV, entró en Vizcaya y la tomó sin resistencia sin que se le pudiera oponer la legítima señora de Vizcaya doña María Díaz de Haro, porque su marido el infante don Juan se hallaba todavía en prisión desde la catástrofe de Alfaro. Salió por este tiempo el infante don Juan, marido de la legítima Señora de Vizcaya doña María Díaz de Haro, pero no pudo conseguir que se le devolviera el Señorío, con lo cual, y unido a otros descontentos, combatió a la reina viuda y a su hijo don Fernando; pero fiel a las banderas de éstos don Diego López de Haro consiguió derrotar la conjura. Siguió don Diego López de Haro V sirviendo a la reina madre y a su hijo don Fernando por este tiempo y ostentando siempre el título de Señor de Vizcaya. (…) Hizo a sus pobladores y sucesores francos de todos los pechos y tributos, dándoles el Fuero de Logroño, el criadero de mineral de hierro en Ollargan y les señaló por límites desde el puntal del fondón de Zorroza hasta el arroyo de Azordoyaga y hasta el fondón de Deusto”.

Por lo tanto, Bilbao ya existía antes de 1300. Las recientes excavaciones en la iglesia de San Antón han puesto al descubierto lienzos de muralla datados en el siglo XII, cuando Bilbao formaba parte de los importantes puertos marineros del reino de Nabarra y era el puerto de la anteiglesia de Begoña.El documento más antiguo conservado sobre la anteiglesia de Begoña data del año 1161. Begoña fue anteiglesia independiente hasta el año 1870, año en el que comenzó su anexión a su antiguo puerto, para entonces una gran villa comercial, anexión que no se culminó hasta el año1924.

La legítima Señora de Bizkaia, María Díaz de Haro II, en el año 1348 a la vuelta de su exilio en la Nabarra libre tras la muerte de su tío, en la carta puebla de privilegios y franquicias otorgada a Bilbao en una especie de “refundación” pero que poco aportó, prohibía expresamente el uso del camino de Etxebarri y la compra-venta en todo su recorrido, para obligar así a los comerciantes a pasar y desarrollar su actividad en Bilbao, lo que convirtió al antiguo puerto begoñés, con el devenir de los años, en el principal punto comercial del Señorío.

Labayru en su libro mencionado lo explica así: “En la primavera de este año, cuando los bilbaínos se enteraron del fallecimiento de don Diego, comprendiendo que la cédula de fundación de la villa carecía del carácter de la verdadera legitimidad por provenir del intruso don Diego López de Haro V, acudieron a doña María Díaz de Haro suplicándole la revalidación de le cédula de su tío, a lo cual accedió el 25 de Junio, otorgando la carta privilegio igual a la de don Diego, pero con el aditamento que el camino que va de Orduña a Bermeo, atravesando por Echébarri, que fuese por la villa de Bilbao” .

El primer historiador bizkaino, el muñatón Lope Salazar (s. XV), cita como primer linaje de Bilbao los Legizamon con casa en la calle Somera, luego a los Basurto y después a los Arbolantxa, el primero y el tercero son dos de las principales familias de Etxebarri -perteneciente a la anteiglesia nabarra de Galdakano hasta 1509 donde eran cabezas de linaje-.

El camino comercial Bermeo-Urduña por Malmasín y la cuenca del río Nervión, desviado a Bilbao por María Díaz de Haro –hasta donde coincidía con el Camino de Santiago y la posterior Ruta Juradera-, era el más antiguo de los caminos de los que comunicaba la entonces capital bizkaina con la meseta y el segundo en importancias tras el que enlazaba Bermeo con Durango y subía por Urkiola hacia la importante villa nabarra de Vitoria-Gasteiz, controlado el camino por el castillo de Astxiki del que apenas queda nada tras su derrumbamiento por las tropas de asalto castellanas.

Los bizkaínos empezaron a reclamar la jura de los Fueros bizkaínos a sus señores, para entonces reyes de Castilla por herencia desde 1378, pues el reino castellano tenían sus propias leyes o Fueros castellanos, diferentes a los Fueros nabarros que mantenían los bizkaínos pese a la invasión; los reyes castellanos (después españoles) resultaban ser una figura lejana. Con los reyes naturales no se tiene constancia alguna de esta jura, seguramente al ser las leyes principales comunes a todos los habitantes del reino y porque no hacía falta, al estar el señor de Bizkaia presente en las Juntas, por tanto tomaba parte en las decisiones acordadas.Los Fueros no son más que las leyes consuetudinarias que nos dimos los vascos para nuestra convivencia y que terminaron de desarrollarse bajo el amparo del Estado vasco o reino de Nabarra: es el conocido como Derecho Pirenaico, que bien se puede llamar nabarro.

Bermeo fue la capital de Bizkaia hasta 1602 y su principal puerto, así, en el “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita (1343), se describe la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma y se dice: “cuantos en el mar viven vinieron al torneo, arenques y besugos vinieron de Bermeo”. Fernando II de Aragón “el Falsario” se refería a Bermeo como "cabeza de Vizcaya" en 1475 por ser "la villa principal, primera y más importante, la más poblada, la más rica y poderosa", por tanto, el mimo de los Señores de Bizkaia hacia su villa preferida, desplazó finalmente a Bermeo como “cabeza” del señorío ocupando a principios del siglo XVII ese puesto el antiguo puerto nabarro de Begoña, llamado Bilbao.

Historiadores como el mondragonés Esteban Garibay (s. XVI) señalan que Bilbao era el nombre de una casería situada donde hoy crece Bilbao “la Vieja”, al otro lado del puente de San Antón. Según recoge también el historiador bilbaíno Teófilo Guiard y Larrauri (1876-1946) en “Historia de la noble villa de Bilbao”: “emanó á esta Noble villa, digna de título de ciudad, de otra antiquísima población pequeña, que está allende del río, con una casa llamada también Bilbao, que, á diferencia de esta nueva, vino después aquella á cognominarse vieja, como hoy día la llaman, nombrándola “Bilbao la Vieja”.


El ataque castellano

Pero no todo era paz en el viejo reino baskón. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alfonso VIII rey de Castilla, retomó la conquista del reino de Nabarra que sus antepasados ya habían intentado ocupar. Atacó el viejo reino el 18 de septiembre de 1173 donde era tenente Don Bela Ladrón de Gebara (apodado “Ladrón de Nabarra”), señor de Bizkaia y una de las familias más importantes de Nabarra (con tierras y casa-torre principal en Alaba –Garaio- y Señores Feudales de Oñate). La torre de los Gebara está en un lugar estratégico en un altanazo dentro de la Llanada alabesa y al suroeste de Vitoria-Gasteiz, desde donde se controla las rutas a Bizkaia, Valle de Leniz, Oñate, Valle de Oria en Gipuzkoa y la ruta a Alta Navarra por Uharte-Arakil hacia Pamplona.

Los López de Haro eran los anteriores señores bizkainos, traidores expulsados en 1124 del reino nabarro por su venta a Castilla a cambio de tierras y privilegios sobre todo en la zona de Haro y Nájera (La Rioja), donde ya poseían con Nabarra una casa-torre y haciendas en Bilibio, en las Conchas de Haro, frente del castillo de Buradón pero en la otra orilla del río Ebro. La ambición personal y la debilidad momentánea del reino tras los regicidios de Atapuerca (1054) y Peñalén (1076), llevó a los López de Haro a traicionar a Nabarra por lo que fueron desplazados por los Gebara en el señorío de Bizkaia. Tras su traición, el señorío pasó a los Gebara, en el momento de las últimas acometidas castellanas contra la Nabarra Occidental, el tenente de Bizkaia, Gipuzkoa y Alaba era Bela Ladrón de Gebara, que gobernó hasta el año 1174, después su hijo Juan Belaz o Vélaz hasta 1179 (Bela “de Nabarra”), siguiendo la línea sucesoria.

La invasión imperialista partió de las Enkartaciones, territorio aún libre según la documentación de la época: “Et ego rex Aldeffonsus in tempore quo incarnationes introivi decimo quarto kalendas augusti sub era millessima ducentessima decima tertia in Sancto Dominico de la Calzada propia manu…” Sobre la posible ocupación de Castilla de las Enkartaciones antes de 1198 Fernando Elizari en el libro “Sancho VI el Sabio, rey de Navarra”: “No hay testimonio alguno de esta supuesta incursión en aquella región”.

En la versión castellana del armisticio de 1175 que intentó poner paz entre ambos reinos, Alfonso VIII de Castilla propuso a Sancho VI el Sabio de Nabarra, según recoge Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”: “Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Nabarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tiene de Godín. Y, además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Nabarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”

Muchos historiadores han tomado esta frase del rey castellano para señalar que Nabarra fue invadida hasta el presente en esa fecha en su territorio de Bizkaia hasta el duranguesado, sin embargo el documento parece contradictorio, pues señala que no se devuelve Bizkaia a Nabarra y sí Durango, pero la misma frase acaba con “exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)”, por tanto el invasor se quiere quedar sólo con un castillo de la Bizkaia nuclear en la anteiglesia de Arrigorriaga.

Lo que sí parece claro es que la situación de ocupación de Bizkaia -incluida el duranguesado- no fue duradera, pues la gesta “Regis Ricardi” de 1190 y conservada en el museo británico, habla de que en ese año Nabarra llegaba hasta Castro Urdiales, “Navarra sin fronteras impuestas” Tomás Urzainqui: “Se sabe que toda la tierra que está cerca del mar hasta Hispania es tierra del rey inglés; y se prolonga hasta el puerto que se llama de Oiasouna, que divide la tierra del rey de Inglaterra de la Navarra. Y la tierra del rey de Navarra empieza en el puerto de Oiasouna, y llega hasta las aguas de Castro (Urdiales) que divide la tierra del rey de Navarra de la tierra de Castilla (…).

En Etxano se cuenta que: «En su jurisdicción se levantaron, durante el medioevo varias casas solares y armeras: las de Larrea, Alzaibar y Arechaga, las de Belaustegui y Nafarroa, enclavada esta ultima a 500 mts. de la parroquia de Amorebieta, en uno de cuyos ángulos estuvo plantada la mojonera o limite divisorio entre el Señorío de Bizkaia y el ducado de Durango, los bizkaino de común acuerdo, la arrancaron el 28 de Enero de 1150 (ante la ocupación castellana que pretendía usarlo como mojón entre ambos reinos, se trata del año 1178 en realidad). La Torre de Larrea data del año 877 y su fundación se atribuye al rey Iñigo de Nabarra (sería el hijo de Eneko Aritza, Garsea I Eneko o Iñigo (852-882), por tanto Eneko el “joven”), que la cedió, junto a un extenso señorío, a su alférez mayor Iñigo de Lara». «(...)En Amorebieta fueron las casas solares y armeras, base de la acción pobladora. Las más antiguas son la de Andrandegui, la de Aldana (año 844), Cancelada, Garay, Zubiaur, Jauregi, Ibarra y Berna (...)». Por tanto, familias defensoras del reino nabarro. En Etxano existe hoy en día el topónimo “Nafarroako errota” y una zona llamada Nabarra en Amorebieta (http://www.amorebieta.net/entradahist.htm. http://www1.euskadi.net/harluxet/).

Sancho el Sabio propuso un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII. Alfonso acepta, el laudo arbitral es de 1177. Sancho el Sabio pidió ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1173-75, tierras de La Rioja y Montes de Oca, así como las fortalezas conquistadas  por los castellanos y no devueltas (que rompían la tregua firmada por ambos reyes en Fitero por 10 años en 1167), fortalezas de: Quel (Arnedo, La Rioja), Leguín (Urroz), Portilla (Alaba) y la de Malvecín (Malmasín 1173) y las plazas tomadas tras el regicidio de Sancho García el de Nájera y Ramírez el de Peñalén, asesinados por los castellanos y conspiradores, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues han pertenecido siempre al reino, es decir, la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte del gran rey nabarro Sancho III el Mayor, “Señor de los baskones” y de “Wasconum nationem”.

En el Laudo de 1177 se recoge este inserto: «Esta es la carta de paz y concordia que fue hecha entre Alfonso de Castilla y el rey Sancho de Navarra en la abadía llamada de Fitero. Fue grato a ambos monarcas establecer paz y concordia entre ellos por doce años y así se hizo. Y decidieron firmar este juramento y jurarlo tanto ellos como sus barones respectivos sobre el altar y sobre los Cuatro Evangelios, a fin de mantener dicha concordia y treguas fielmente, sin mala voluntad y sin engaño por doce años. Y si alguno de estos reyes o barones infringiese estas treguas y no diera satisfacción a la querella subsiguiente en un plazo de cuarenta días, que quede como perjuro y alevoso. La carta fue hecha en la Era de 1205 (año 1167 d.C.), en el mes de octubre. Que la tregua dure desde la siguiente fiesta de San Martín por diez años. Y que se querelle la parte que en doce años de duración del acuerdo se vea lesionada.»
[Termina el inserto de 1167 y siguen las alegaciones de Sancho VI el Sabio de Navarra.]
“Precisamente, fue lesionado [el rey de Navarra] durante un plazo de diez años al habérsele arrebatado los castillos de Quel, Leguín, Malvecin y Portilla”.


El Laudo tiró por el camino del medio, no quería entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes demandantes, dictaminó que se devolvieran las tierras a Nabarra usurpadas después de la muerte en 1158 de Sancho III de Castilla (el padre de Alfonso VIII), lo que suponía en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Nabarra y reconquistados por Sancho el Sabio. Castro Urdiales (Urdalaitz), que seguía siendo Nabarra según documentación de la época, sería de nuevo la frontera occidental reconocida, así como Bizkaia y Alaba, junto a Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo que seguían siendo también nabarros y frontera con Castilla.

Tras el regicidio de Peñalén (1076), el traidor Iñigo López (todavía no tiene el topónimo “Haro”), aparece en un documento castellano de Alfonso VI en 1082 en el que demuestra tener un “iure hereditario” por sus campañas en La Rioja a favor del castellano y contra Nabarra. En ese documento el felón Iñigo, da San Vicente de Ugarte (hoy Barakaldo) a San Millán de la Cogolla (recogido por G. Monreal 1974 “Las instituciones públicas del señorío de Vizcaya hasta el siglo XVII”). Otro documento de la reina castellana Doña Urraca de 1110, es más claro, pues el nieto de Iñigo, Diego López recibe un “privilegio de inmunidad” sobre sus tierras “a perpetuidad extensa a sus herederos” (G. Balparda 1974 “Historia crítica de Vizcaya y de sus fueros”).

El 26 de junio de 1110 la reina Urraca de Castilla, esposa de Alfonso I de Nabarra desde el año 1109 a 1114, concedió a Diego López el dominio solariego sobre sus tierras o la impunidad de sus posesiones impidiendo que “el sayón real entre en su señorío (de Bizkaia) non pro homicidio, non pro fornicio, neque pro fruto, non pro abnuda, non pro ulla facienda mala neque bona”

Es decir, los López, pasaron de ser tenentes o administradores de un territorio en nombre del rey de nabarra a “propietarios” con derecho a herencia de tierras y títulos nobiliarios con Castilla, un buen motivo económico y de poder para su traición. Bizkaia, aunque vuelven a Nabarra poco después con Alfonso I “el Batallador”, pero tras la invasión de 1200, el título de señor de Bizkaia aparece vinculado a los López de Haro como patrimonio familiar (según J.Lacarra 1972 “El señorío de Vizcaya y el reino de Navarra en el siglo XII”), y “lo gobierna política y jurídicamente para sí y sin intervención aparente o inmediata de otro poder superior” (L. Serrano 1976 “Orígenes del Señorío de Vizcaya en época anterior al siglo XIII”).

Diego López II de Haro “el Bueno” y a veces “el Malo” (1164-1214) fue el primero de su familia que usó el apellido “Haro” que repobló su familia en 1117, era Diego hijo de Lope Díaz I de Haro, conde de Nájera (a. 1126-1170) y de la condesa Aldonza Rodríguez. Fue un magnate de primera importancia en el Reino de Castilla durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) y tomó parte de la invasión del señorío de Bizkaia, del condado de Durango y del resto de la Nabarra Occidental.
Desempeñó un papel decisivo en el ascenso del linaje Haro así que en la construcción de la identidad nobiliaria de este grupo, que iba a dominar la sociedad política castellana,y castellano-leonesa,durante todo el siglo XIII. Pero, entre 1179 y 1183, se exilió por primera vez en Nabarra, por lo que es casi imposible que antes de esa fecha Bizkaia estuviera ya en manos castellanas. Volvió Diego a la corte castellana en posición de fuerza, obteniendo el oficio de alférez, uno de los dos más prestigiosos con el de mayordomo mayor. Su primer exilio le permitió obtener del rey los territorios que había gobernado su padre, e invadidos a Nabarra, La Rioja, Castilla la Vieja y Trasmiera (no así Bizkaia que seguía dentro del reino baskón de Nabarra). Obtuvo además las tenencias de la Bureba y de Asturias de Santillana del Mar.

Sobre la posible ocupación de Castilla de las Enkartaciones antes de 1198, “No hay testimonio alguno de esta supuesta incursión en aquella región” pág.137 J. Fernando Elizari “Sancho VI el Sabio, rey de Navarra”.

A cambio, a Sancho el Sabio, se le reconocía el resto del territorio y se le indemnizaba con 30.000 maravedíes durante 10 años (seguramente por la pérdida de esos territorios, plazas y fortalezas, pero no se explicita). Ambos reyes firmaron el auto así como 15 obispos, el rey inglés y 6 nobles ingleses.

Este laudo vuelve a demostrar la pertenencia a Nabarra de todos los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluida la fortaleza Nabarra de Malmasín defendida por su tenente (gobernador) nabarro Pedro Belaz (Vélaz) del ejército de ocupación castellano, y no devuelta pese al Tratado Internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Nabarra según consta en el laudo arbitral firmado en Londres y llamado “Division of Kingdons of Navarre and Spain”. En este Laudo se dice que “La lengua de la delegación Nabarra es el euskara” como recoge Tomás Urzainqui en su libro “La Navarra Martítima”. Ya en un documento de donación de 1060 se dice que "los reyes de Nabarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como lengua personal y natural" (Mateo de Anguiano "Compendio historial").

La fortaleza Nabarra de Malmasín controlaba el llamado “camino de Etxebarri” que conectaba la capital bizkaina, Bermeo, con la meseta por Orduña, así como el camino que partía de Abusu (llamado populamente también como “la Peña”) hacía el barrio Ollargan entonces ambos en Arrigorriaga, atravesando el hoy parque público de Mehatzeta-Montefuerte. Conocido por sus minas de hierro explotadas desde finales del siglo XIX. Existe todavía en Ollargan la antigua ferrería (la granja) de Santa Ana de Bolueta y el recinto fortificado de la época carlista. En la zona, en el camino entre Irusta y Abusu, se encuentra además el horno de incineración más antiguo que se conserva en Euskal Herria.El camino seguía por la carretera que llevaba desde Bilbao a Burgos o Vitoria por Orduña a través de Buia y Pancorvo.

Eneko del Castillo: “Al parecer en 1179 aún no se habían hecho las restituciones cuando se firmó el pacto de Cazorla entre aragoneses y castellanos, que fue utilizado por estos para presionar a Sancho a firmar un pacto entre Nájera y Logroño el 15 de Abril de 1179 (AGN, Cartulario III, p. 33-36 y 215-218). Se restituían los castillos según lo acordado en Londres, el nabarro se quedaba con Rueda a cambio de no percibir los 3.000 maravedís anuales del castellano. Juan Bela optó por hacerse vasallo de Castilla por lo que el gobierno de estas tierras pasó a Diego López Ladrón, hijo de Lope Ladrón. (J. Mª Lacarra, H. R. N., Tomo II, pág. 69 a 83).”

Hubo después cruentas batallas entre ambos bandos como la de Gudubikolanda en el mojón entre Bilbao, Etxebarri, Zamudio y Galdakano de 1230 encabezados por las importantes familias de los Parientes Mayores de los Legizamon y Zamudio (cuyas casa-torres aún se conservan en Etxebarri y Zamudio como restaurante y centro cultural respectivamente.). En estas batallas la anteiglesia de Galdakano se mantuvo fiel a sus reyes naturales y Estado de Nabarra, siendo proganboíno, liderada la anteiglesia y sus famosos ballesteros por los descendientes de Sancho de Galdakano y Torrezabal. El escudo de Galdakano está compuesto por una cruz roja y un ballestero con su ballesta en mano, pero no existen referencias al escudo anteriores a 1900.

“En el año del Señor de mil CCLXX años oviendo enemistad entre los Çamudianos e los de Legiçamón, que eran vezinos, el çerro en medio, que Vilvao no era poblada estonçes, (e) aplazaron pelea para en el Canpo de la Lid, que es sobre Santo Domingo, Ordoño de Çamudio e Urtud Sánchez de Çamudio e Ochoa Urtiz de Çamudio, sus hermanos, con Diego Pérez de Ligiçamo e con Juan Días de Arvolancha. E peleando reziamente e muertos e feridos muchos e ya cansados los unos de los otros, allegó Pero de Lusarra, sobrino de Diego Pérez de Ligiçamo, fijo de su hermana, de partes de Busto con XXII omes e dioles por de costado. E como los falló cansados, fueron vençidos e corridos fasta Çamudio. E morieron d'ellos en el canpo e en el alcançe LXXX omes de los Çamudianos; de los de Legiçamó[n] morieron X omes”. “Bienandanzas e fortunas” (/1471-76), Lope García de Salazar.

“Don Lope Díaz de Haro, IV del nombre. (1254-1288)
Don Lope Díaz de Haro IV sucedió a su padre don Diego López de Haro III en el Señorío de Vizcaya el año 1254, cuando todavía era menor de edad.
En el año 1270 fue cuando tuvo lugar en Vizcaya, en el Monte Abril, sobre Santo Domingo, la lucha entre los zamudianos y los de linaje de Leguizamón, en la que, según cuenta el historiador Lope García de Salazar, hubo muchos muertos y heridos, debiéndose la victoria de los de Leguizamón al sobrino de éste, Pedro de Luzarra, que acudió con los de Deusto, cuando todos estaban fatigados con la pelea.
En 1280 la casa de Leguizamón en Vizcaya, perdió a don Diego Pérez Leguizamón, el vencedor de los zamudianos en 1270, porque los de Zárraga y Martiartu, coligados, le armaron una celada en Castrejana; y habiendo tomado aquél por el camino de las Mulas y sus hombres por el atajo, fue sorprendido y degollado a la edad de treinta años” Labayru “Compendio de la historia de Vizcaya”.

La reconstrucción de la iglesia Andra Mari de Elexalde sobre 1250, pocos años después su primera construcción, pudiera ser porque quedara semiderruida durante la invasión castellana o en las posteriores guerras de banderizos entre los favorables al Estado vasco o pronabarros y los vendidos a Castilla a cambio de poder, puestos dados por los castellanos a sus partidarios o tierras conquistadas a los musulmanes.

En la actualidad en esta campa o “campo de la Lid”, hay un mojón en piedra labrada en la carretera del Alto de Santo Domingo con la leyenda “Gury Bio-Landa” y los nombres de los municipios que hacen frontera en la misma, importante cruce de caminos que tratarían de controlar Zamudio y Galdakano-Etxebarri con los Legizamon. El banderizo Lope García de Salazar, en su libro “Bienandanzas y Fortunas”, habla de otra batalla entre linajes encabezados por Pedro Ortiz de Abendaño y Gómez González en la sierra de Ganguren en 1444, la cual también recoge Teófilo Guiard y Larrauri y que sería probablemente la segunda batalla a la que se refiere el mojón. Pedro Ortiz de Abendaño fue herido en la batalla pero logró huir hasta la torre de Oinkina en Usansolo donde fue acogido.

Estas luchas acabaron con el tiempo en simples tropelías ante el consentimiento real, que llevaron a una fuerte ofensiva a las Juntas Provinciales y las Hermandades contra los banderizos confiscándoles bienes e incluso ordenando muertes.

Los labradores censuarios (no así los señores o “handikis”) de Galdakano y de otras anteiglesias (Arrigorriaga y Zaratamo), pasaron voluntariamente en 1375 a pertenecer a Bilbao tras concedérselo el futuro señor de Bizkaia, el infante Don Juan (después rey de Castilla), lo que les daba el amparo de su fuero de villa, para unir así sus fuerzas contra los banderizos y sus tropelías. De “bando” proviene la voz “bandido”, como de villa viene “villano”.

“El malestar general que experimentaba Vizcaya por las guerras de los linajes, obligó al rey don Enrique a enviar en 1394 a Gonzalo Moro, atendiendo la petición de los procuradores que le envió el Señorío a fin de que formulasen una constitución de hermandad. (…)

También en este año 1407 pelearon en Bilbao los bandos de Leguizamón y Zurbaran, y no hacía mucho que en Altamira de Busturia lucharon también Butrón y Múgica con los de Arteaga. En 1409 quemó Gonzalo Gómez de Butrón la torre de Lezama, el cadalso de Zamudio y el de Aranguren. En 1410 murieron en Somorrostro y Carranza varios banderizos, y en Orduña comenzó la lucha entre los de Zalduendo y Castro. (…)

Varios actos de ferocidad banderiza se ejecutaron en tierra vizcaína entre 1430 y 1435 por los zamudianos, los de Aedo, y los Giles y Negretes, recibiendo duro castigo por el Corregidor Pedro González de Santo Domingo, que desterró a varios y condenó a la pena de empozamiento al alcalde de Carranza, a pesar de lo cual se repitieron otras contiendas entre los linajes de Sopuerta y Galdames. (…)

El 10 de Marzo de 1457 vino a Vizcaya el rey Enrique IV, juró los Fueros, mandando derribar gran número de torres para entorpecer las luchas banderizas.
El día 26 de Agosto del año 1463 se confirmaron en la Junta General, congregada so el arbol de Guernica, en nombre de su alteza el rey de Castilla, los fueros que ya personalmente había jurado, y el acuerdo de la Hermandad que las Villas y Tierra Llana, hecho pàra reprimir las banderías que tenían desolada a Vizcaya.” Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya. (…)

En estos años el desasosiego público en Vizcaya se mantenía tanto en la Tierra Llana como en las Villas. En las primeras primordialmente por las luchas entre linajes, y en las Villas porque entendían sus privilegios más allá de su justo sentido. Hubo siempre diferencia esencial entre la Tierra Llana, compuesta por sus setenta y dos anteiglesias y las Villas y Ciudad, por lo tanto la existencia legal y la vida civil y política de una villa no era lo mismo que la del infanzonado o Tierra Llana de Vizcaya y como las ordenanzas reales de las Villas no eran los fueros del Señorío, tratando de poner orden en todo esto los Reyes Católicos comisionaron al licenciado Garci López de Chinchilla para que extendiera un Capitulado con las villas con objeto de mejorar el bienestar de todos.
Lo más sustancial del capitulado era la prohibición de la asistencia a las Juntas Generales de Guernica a las Villas si no eran expresamente convocadas. Esta prohibición desapareció por la Concordia de 1630 entre las villas y el infanzonado”.

Finalmente el rey de Castilla Enrique IV, el Impotente, en 1463 atajó estas luchas, desmochando las casa-torres de los señores feudales o aitonen semeak a la tercera parte, es decir reduciéndolas por arriba para que no sirvieran de defensa. Las Torres-fortaleza fueron prohibidas por Fernando el Falsario (bautizado él su mujer y su descendencia como “los Católicos” por el Papa Alejandro VI, de origen valenciano), lo que dio lugar a torres-palacio en tiempos de paz y a las más pequeñas torres-exentas de los hidalgos rurales.

La torre o castillo de Torrezabal no fue una excepción, y poco después aparece en unas escrituras de 1654 “la casa-torre derruida de Torrezabal en el barrio Zabala” (A.D.F.B. Corregimiento 911/9).

Las conocidas como “Capitulaciones de Chinchilla” (1483-1487) pusieron punto final a las confrontaciones. En 1483 el Licenciado Garci López de Chinchilla, comisionado de los Reyes Católicos, logró que Bilbao aprobara 11 ordenanzas parecidas a las de Vitoria de 1476 por las que se prohibían y perseguían los “bandos”.
Pedro de Abedaño y Juan Alonso de Mugika, cabecillas oñacinos y ganboínos respectivamente, fueron condenados a destierro a Andalucía, para allí luchar contra los musulmanes españoles durante varios años, después tuvieron que rendir vasallaje y pedir perdón al rey castellano.

La situación se prolongó realmente hasta la Concordia de 1630 cuando se produjo la paz definitiva, las 21 villas que tenía para entonces Bizkaia tomaron parte de las Juntas Generales encabezadas por la capital Bermeo, con asiento y voto primero por las villas, y en las mismas condiciones que las anteiglesias o Tierra Llana, encabezadas por la anteiglesia de Mundaka, con asiento y voto primero por de éstas. Es cuando Galdakano, volvió a ser una anteiglesia independiente de Bilbao.

“Yo, Diego Peres de Arvolancha, alcalde hordinario de esta noble villa de Vilbao, fago saber a vos, los fieles e vezinos de las anteyglesyas de sennora Santa María de Galdacano e sa Llorenti de Çaratano e San Juan de Vedia e Santa Maria Madalena de Arrigorriaga que soys de la juridicion e jusgado de la dicha villa de Vilbao: e para saber quantos fuegos ay en las dichas anteyglesias cunple que se haga reveyniento de los dichos fuegos.
Fecha en Vilbao, a treynta y vn dias del mes de agosto de mil e quinientos e catorze annos.”

“Las villas de Vizcaya, como creación especial y propia de los señores, separadas de la foralidad vizcaína y con constituciones distintas de la Tierra Llana, dependían directamente de los reyes de Castilla, mientras eran señores de Vizcaya. Por eso se regían por cartas pueblas, y cuando lo dispuesto en estas era oscuro o no se encontraba ordenado, se regían por el Ordenamiento de Alcalá, no disfrutando del Fuero vizcaíno hasta que llegó la Concordia en 1630”. Labayru “Compendio de la Historia de Vizcaya”.

Castilla, tras la conquista de la Nabarra occidental, siguió la política emprendida por el rey nabarro Sancho VI el Sabio, reafirmando los fueros de villa dados por Nabarra y dando otros nuevos, para contrarrestar de este modo el poder de estos señores feudales de cuya codicia se había servido la propia Castilla para conquistar la Nabarra Occidental (y después hará lo mismo con el resto del reino), de la que quedó fuera Galdakano.

Las nuevas villas que creó Castilla en la nueva frontera entre la Nabarra Occidental y el territorio nabarro que se mantuvo independiente (villas amuralladas como Kanpezo, Salvatierra-Agurain, Tolosa, Ordizia, Segura, etc.), buscaban dominar la frontera mediante verdaderas fortalezas que eran estas villas, dependientes directamente del rey castellano y con obligación de defensa por los villanos contra una posible recuperación del territorio por sus reyes naturales, a cambio de los privilegios del fuero de villa, por eso Castilla multiplicó el número de las mismas.

La represión sobre los perdedores afectó por tanto directamente a Galdakano y a los descendientes de Sancho de Galdakano y Torrezabal fieles al reino baskón, desplazando el centro de poder hacia otras familias y anteiglesias más proclives a negociar la rendición con los invasores castellanos por intereses particulares ajenos a los generales del país.

“Oinaz eta Ganboaren
errierta handia
ikusirik lur zelaia
jota dago mendia
…….
Mondragoe hartu dute
Oinaztarrek traizioz
Gero salduko Bizkaia
urrearen prezioz”
Gabriel Aresti


Los Fueros y las anteiglesias

Los Fueros no son más que las leyes consuetudinarias que nos dimos los vascos para nuestra convivencia y que terminaron de desarrollarse bajo el amparo del Estado vasco o reino de Nabarra: es el conocido como Derecho Pirenaico, que bien se puede llamar nabarro. No hay que confundir el fuero de villa que regulaba el comercio y la convivencia dentro de sus murallas, con el Fuero General, que regulaba la vida en el reino de Nabarra y después en el señorío, equivalente a una Constitución y los diferentes códigos civiles o penales actuales.También existían otros “fueros” o leyes menores, por ejemplo el que regulaba la producción de hierro. Fuero equivalía a “Ley”.

El Fuero de Bizkaia es vigente desde 1110 y se escribe el 21 de julio de 1452 el Fuero Viejo, reescrito de nuevo en 1526. Como relata Andrés de Mañaricua:

Piden al rey de Castilla que lo confirme como Señor de Bizkaia, pero no esperan a dicha confirmación para ponerlo en vigor y mandan alcaldes y demás jueces “que de oy en adelante e aun fasta confirmar las dichas leyes e fuero e derecho por dicho Señor Rey, usan por ellas e juzguen e determinen por el dicho fuero”. Es decir, la ley para los bizkaínos estaba por encima del rey y era anterior a él.

Si el rey no juraba los Fueros, en la ley primera de los mismos establecía que: “los vizcaínos, así de las villas como de la tierra llana de Vizcaya, como de las Enkartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey) ni al de su Tesorero ni Recaudador”.

Los problemas de rango municipal se dirimían en los "Consejos Vecinales", elemento peculiar del Fuero nabarro. Eran los consejos de la villa, anteiglesia, valle o reino, eran orales y sin testimonio escrito al principio, de aquí surgirían los ayuntamientos o “ajuntamientos”.
Entre todos los vecinos que querían un cargo público se sorteaba en Asamblea Municipal o Cruz Parada mediante insaculación en sufragio universal por turnos.

El Consejo se celebraba el domingo a la salida de misa mayor presididos por los “fieles regidores”, bajo el pórtico de la iglesia, de ahí los preciosos pórticos de las iglesias vascas que no hay en otros lugares, con sus mesas de piedras de cuando se empezó a levantar acta de las reuniones, como la perfectamente conservada de Andra Mari de Galdakano. De ahí también el calificativo de "anteiglesia" (eleiz-ate o eleiz-aurre) de tantos municipios, también llamados “repúblicas”. A veces también se celebraba el Consejo en los cementerios que estaban pegados a las iglesias.

El nombramiento era público, se hacía a principios de año y era para dos años, su aceptación era obligatoria. Eran los llamados “fieles regidores” de los cuales Galdakano contaba con dos por su gran extensión, predecesores de los alcaldes ya en el siglo XIX (la primera referencia es del año 1850).

Para poder ser regidor se exigía ser propietario y mayor de 25 años para poder ser elegible, un “fuego” o casa un voto (de ahí que se llamaran “foguerizaciones”). Sus funciones eran la de recaudar impuestos, dirimir en disputas municipales o autorizar festejos.

Luego venían, sobre todo de las familias banderizas, las influencias. Incluso en la villa de Bilbao, un regidor era oñacino y otro ganboíno.

En estos Consejos Vecinales se dirimían disputas, se emitían sentencias y se resolvían problemas comarcales o municipales de toda índole, y se resolvía quién iba a representar al municipio en Juntas Generales.

Cualquier sentencia leve se suspendía si se daba fianza o se señalaba fiadores; existía la "validez de la palabra dada" (la famosa palabra de vasco) siempre que se realice en los lugares convenidos.

En el fuero de Durango, por ejemplo, se dice así:
"..ninguno no sea osado de entrar en la huerta agena, nin llebar hortaliza ninguna agena, et qualquiere que lo hiciere peche 80 mrs (maravedíes) al dueño, et quatro mrs al ortelano, et si el tal fechor negare, jure a la puerta de San Vicente de Yurreta (…)"

El sistema cayó en crisis a mediados del siglo XVIII ante la demanda de voz y voto de los numerosos arrendatarios tras la crisis económica de ese siglo, que hizo que las propiedades privadas se concentraran en unas pocas manos. Pero el desastre fue mayor tras las sucesivas guerras de finales del siglo XVIII y las más importantes del siglo XIX (Guerra contra la ocupación francesa y las Guerras Carlista).

En 1842, Galdakano contaba con 2.000 vecinos (frente a los casi 30.000 de hoy en día), de los cuales sólo 25 eran propietarios. Además se empezó a exigir bienes para responder ante cualquier responsabilidad que derivara de las funciones ejercidas, lo que hizo que en ese 1842 el cargo recayera en el galdakoztarra más rico.

“…tiene mucho montazgo, jarales, castaños, pastos para el ganado, hierbas medicinales, bellas fuentes de aguas sabrosas, siendo la de la venta de la Cruz mineral ferruginosa, abundante pesca de anguilas, truchas, barbos y bermejuelas…800 personas de comunión, tres ferrerías con agua perenne, seis molinos, carnicería, hospital, bella casa consistorial reedificada por la anteiglesia en el año 1755, cuatro tabernas, escuela primera letras…” Ramón de Iturriza “Historia General de Vizcaya” (1793). Además, la casa consistorial contaba con una cárcel, documentada desde 1796. En Galdakano hay en la actualidad 44 fuentes o manantiales de agua mineral catalogadas. Las fuentes y abrevaderos eran muy importantes en las rutas comerciales, especialmente en el Camino Real por donde transitaba la mayoría de los viajeros con sus recuas, la cuales necesitarían también de herrerías.

Cada municipio mandaba sus representantes a las Juntas Generales o gobierno del señorío, donde la anteiglesia de Galdakano ocupaba el asiento y voto número 38º por la merindad de Uribe, el 37 era Etxebarri.

Las Juntas de la merindad de Uribe (Juntas de la comarca) se solían celebrar en los aledaños de la ermita de San Miguel, ubicada en el barrio de Lauro (Lujua-Loiu).

Las anteiglesias que componían la merindad de Uribe fueron en una época: Barakaldo, Abando, Deusto, Begoña, Etxebarri, Galdakano, Arrigorriaga, Arrankudiaga, Santa María de Lezama, Zamudio, Lujua-Loiu, Sondika, Erandio, Leioa, Getxo, Berango, Sopelana, Urduliz, Barrika, Gorliz, Lemoniz, Gatika, Laukiz, Maruri, Morga, anteiglesia de Mungia (también existía una villa de Mungia), Gamiz, Fika, Bakio, Fruniz, Meñaka, y Derio. Esta merindad fue la mayor, la que más municipios congregaba: treinta y dos.

Una de las primeras Juntas Generales documentada es la celebrada en 1053 donde se reunieron “omnium seniorum de Bizcaia” ante la cual el “Tenente” o Señor de Bizkaia bajo el reino de Nabarra, Iñigo López, donó los monasterios de “Gastelugach” y otros bienes a San Juan de la Peña en Aragón (al norte de Jaca, alto Aragón, perteneciente entonces al reino de Nabarra). “Cartulario de San Juan de la Peña II” A.Ubieta Arteta.
Hoy, el derecho Pirenaico o nabarro (los Fueros), sobrevive en el derecho privado de la Tierra Llana o anteiglesia, en la legislación de las herencias por ejemplo.
Londres 1947, «Consejo Vasco»:"(…) Sus límites son: al Norte los Pirineos y el Golfo de Vizcaya; al Este el río Gallego; al Sur el Ebro hasta Gallur y la divisoria de las aguas entre las cuencas del Ebro y Duero a partir de Moncayo en toda la extensión de ambas vertientes; y al oeste el Cabo de Ajo (Peña Cantabria en Santander)”.


Algunos apuntes

Los bizkainos jamás hemos renunciado a nuestro Fueros o leyes Nabarras, sino que nos los quitaron durante el siglo XIX casi en su totalidad tras varias guerras y más matxinadas para hacer frente a los “contrafueros” de la corona española en su intento de crear un Estado centralizado primero y gran-nacional español después, imitando a los franceses. En la matxinada de 1718 contra el intento de la monarquía española de llevar las aduanas a la costa, fue condenando a muerte el vecino de Galdakano Juan de Errekalde. La voz matxinada (rebelión), viene de la voz “matxino” o ferrón, ya que este gremio se levantó continuamente frente a los contrafueros reales que le perjudicaban. Los contrafueros son las leyes emitidas por los reyes españoles o franceses contra las disposiciones de los Fueros nabarros.

Del mismo modo, los galdakoztarras, los bizkainos, los vascos: somos nabarros, pues jamás hemos aceptado ni reconocido otro Estado que no fuera el que nosotros mismos nos dimos: el Estado de Nabarra. Su ocupación militar no nos convierte automáticamente en ciudadanos de otro Estado, pues para ello tendríamos que consentirlo, mientras esto no sea así, sólo somos un pueblo o nación con nuestro Estado militarmente ocupado.

La conquista armada de Alta Nabarra por las tropas imperiales de Fernando el Falsario o el Católico (1512) trajo otro gran derramamiento de sangre, sólo en la Batalla de Noain murieron más de 5.000 defensores del reino. Fernando II de Aragón, rey consorte de Castilla, es conocido por los nabarros como el “falsario”, porque mandó falsificar dos bulas y varios documentos (pues él era analfabeto) para justificar ante la opinión mundial y la Iglesia Católica, su conquista militar brutal del resto del reino nabarro, del que sólo pudo mantener bajo su poder finalmente Alta Nabarra, no así Baja Nabarra y el Beárn con sus dominios, que continuaron independientes hasta 1620 cuando fueron integrados a la fuerza en Francia.

La expresión Nabarra de “mecagüen-sos”, nace precisamente para defenestrar la memoria de este rey, arquetipo del “príncipe” de Maquiavelo (es uno de los referentes del libro), que vino a mundo en el municipio aragonés de “Sos”, después Sos “del rey Católico”, tras salir corriendo en una mula su madre desde el palacio real nabarro de Sangüesa para que su hijo naciera en tierras aragonesas de las que era el heredero real.

Realmente, la primera reina española (de Aragón y Castilla y de sus conquistas), fue Juana la Loca (su madre, Isabel I, sólo era reina consorte en Aragón y su marido era Felipe el Hermoso, germánico). Pero desde entonces, la línea sucesoria de los reyes españoles han sido de origen germánico (los austrias desde Carlos I de Gante, Bélgica) o francés (los borbones desde Felipe V de Anjou, Francia, tras una guerra por la corona en el año 1700).

La negación del Estado vasco, conocido históricamente como reino de Nabarra, y de su ocupación militar actual, hace que Francia y España no sean democracias, pues para que exista ese modelo político, es condición indispensable un acuerdo previo, aquel en el que todas las partes quieran conformar el mismo Estado y acepten el juego de mayorías para dirimir sus diferencias, todo lo demás, no es una democracia, sino justo todo lo contrario: un Estado totalitario. El Estado totalitario moderno se viste de Estado democrático para justificarse, pero sólo engaña al que quiere ser engañado.


3. NOTAS FINALES

Casa -torres:

La casa-torre Isasi Goikoa del siglo XIV es de propiedad privada y está semiderruid en el barrio del mismo nombre camino de Lekubaso donde se plantó por primera vez en Bizkaia el pino radiata. Pese a que su estructura actual se puede remontar al menos a ese siglo, muchos de sus elementos deben de ser del siglo XVI. No se han hecho prospecciones arqueológicas en la zona ante la negativa de los actuales propietarios, pero es muy posible que la casa-torre de Isasi Goikoa cuando menos, sea muy anterior a esas fechas.Es probable que la torre vigilara el paso a Lekubaso y tuviera un puente. La comarca de Mehatzeta fue de una gran explotación de hierro.

La casa-torre Lekue es del siglo XIV pero tiene muchos elementos de XVI, es también de propiedad privada y es en la actualidad un pajar. La casa torre de Lekue tiene una importancia vital en el siglo XVI pues se tiene constancia que al menos a partir de 1505 tenían lugar en ella las Juntas de los alcades del Fuero de Bizkaia, por tanto desde ella se dirimía la justicia del señorío. Cerca de la casa-torre de Lekue, río Lekubaso arriba, también existió un balneario, pero ya en terrenos del municipio de Bedia (la orilla Oeste), inaugurado en 1871 con capacidad para 17 personas.

La cercana casa-torre de Basozabal fue derruida, su primera referencia escrita es de 1514.
De la casa-torre de Isisi o Isasi Zarra de Olabarri, se podía ver hace unos años sus muros derruidos, hoy están comidos por la maleza junto a la carretera de entrada a Galdakano junto al antiguo parque de los Bomberos en Abusua. De la familia Aldape Isasi fueron también en un tiempo, las canteras de Uraburu, la casa-torre de Aperribai, la de Isasi Goikoa o la “torre o castillo” de Torrezabal.
La casa-torre de Zabal(e)a o “torre o castillo” de Torrezabal estaba ya derruida para 1654. A finales del siglo XIX se usaron los restos de sus piedras de sillería para construir la parroquia de Santa María.

La casa-torre de Puentelatorre o Urgoiti, que se conservaba en buenas condiciones, fue bombardeada por los españoles en la guerra que siguió al alzamiento militar de 1936, sin que haya sido reedificada. Sólo queda un muro y el escudo de los Abendaño, propietarios de la casa-torre, en el caserío junto al puente, para cuya construcción se conoce se reutilizaron materiales de la casa-torre.
También fue derruida la casa-torre de Urreta del siglo XVII (sólo quedan fotos), así como la de Oinkina (propiedad de la familia Areizaga, natural de Urretxu, Gipuzkoa).
La casa-torre de Gumuzio fue derribada en 1993 para ampliar la carretera. En el museo vasco de Bilbao se conserva la puerta de madera y una placa con inscripción de la misma: “cassa/solar/Gumucio/año 1793.” Su primera referencia escrita es de 1569.

De la casa-torre de Jugo sólo hay una referencia de 1747 donde había dos caseríos en la foguerización de 1514. Quizás el caserío Jugo de Aperribai sea lo que queda de la casa-torre.

La casa-torre de Zuazo aparece en un documento del siglo XVI por primera vez, pero no se conserva nada de su estructura.

Palacios:

Las casas torre a partir del siglo XV son palacios hasta el siglo XVIII.
El palacio renacentista de Urgoiti de 1670-80 (con escudos de Vélez de Larrea, naturales de Amorebieta, y Adán de Yarza, naturales del palacio Zubieta, Ispaster), fue desmontado piedra a piedra y tirados sus restos en el monte al construir la autopista (Autopista A-8 inaugurada el 27 de junio de 1971), del mismo modo desapareció el importante mobiliario que contenía (imponentes muebles, ajuar etc.), al ser despojados del palacio sus últimos propietarios, los Abasolo-Vega. Otro municipio con más sentido de la historia y del patrimonio cultural lo ha reconstruido parcialmente (Mungia) y es en la actualidad un servicio de hostelería lejos de Galdakano.
El palacio actual de Aperribai del siglo XIX construido cerca de la anterior casa-torre del siglo XVII, tiene un dudoso futuro, pese a haber un proyecto de crear una casa de cultura en él.
El Palacio Areizaga (s.XVIII) sigue en pie con buen aspecto externo, junto a la carretera y el polígono industrial. Es propiedad de la empresa Firestone-Bridgestone, integrado dentro de sus locales de la “Josefina”, construida sobre la antigua ferrería de Usansolo. Se halla sobre la torre de Usansolo que da el nombre al barrio galdakoztarra.

Puentes:

En euskara “zubi”, zur-ibi: vado de madera. Durante siglos la madera era casi el único componente de los puentes por lo que no quedarían resto de ellos. Son estructuras de defensa y comunicación vitales para cualquier Estado.

Los puentes del Mercadillo o de Bengoetxe (románico), Urgoiti o Puentelatorre (románico) y Torrezabal (renacentista) están semidejados a su suerte o semicaídos.
El puente del Mercadillo o de Bengoetxe fue reconstruido de forma chapucera en los siglos XVIII y XIX; en la actualidad cruzan su centenario lomo coches y otros vehículos. Es de los pocos puentes de 4 ojos de Bizkaia (aunque el último de ellos, de la parte de Bengoetxe, está cegado).

Por el puente de Torrezabal pasan conductos de todo tipo del servicio doméstico, su reconstrucción es pésima, su loma asfaltada y usada como paso vecinal de vehículos, del resto de construcciones adyacentes sólo quedan restos entre las zarzas, la basura, las pegadas vías del tren y el contaminado Ibaizabal (molino, ferrería cuando menos).

Por el puente de Urgoitia o Puentelatorre estaba prohibido pasar debido a su ruinosa situación hasta que en el año 2006 se ha procedido a una restauración parcial con un montón de cemento. De todo el conjunto patrimonial sólo se ha reconstruido el puente para evitar que se caiga. El tren de Alta Velocidad que pasará por esta zona pondrá de nuevo en peligro el patrimonio histórico de Galdakano.
El pontón o puentecillo de Abusu(a) o Isisi fue reencontrado recientemente. En su forma actual era una construcción del siglo XVIII y ha sido reconstruido de forma chapucera.

El puente de Usansolo comunica el Barrio de Gorosibai con el centro de Usansolo por Oletxe. Su referencia más antigua es de 1721, pero pudo ser construido en los siglos XIV-XVI. Hoy es peatonal.
El puente menor de Urgoiti o “puente viejo” de un único arco construido para sortear el pequeño río que venía a desembocar en el Ibaizabal (río Aretxabalagane, que hace uno con el río Zornotza en Erletxeta), era de 1676 pero fue derribado en 1991 para ampliar la carretera N-240.

El puente de Laminarrieta se inauguró en 1903.

El puente actual de Bekea (entre Abusua y el polígono industrial de Bekea) es de 1933.

El puente de Guturribai entre la Cantábrica y el barrio Itzaga es de hierro, construido en el siglo XIX.

El puente de Galdakano, Plazakoetxe o Zuazo, principal entrada al municipio desde Bilbao durante muchos años, es de 1809.

Ermitas:

La iglesia parroquial, después ermita de Santa Marina de Ganguren y la Cruz de piedra posterior puesta para recordarla, fueron destruidas, así como la ermita del Santo Cristo, dejada a su suerte primero y demolida por el Ayuntamiento después.

La ermita de San Antón Abad de Arteta en Usansolo, tiene como primera referencia documentada el año 1601 y estaba en un “eleizbide” para diferentes barrios. Fue vendida junto a los terrenos comunales circundantes de San Antón Txikerra para la construcción de una nueva parroquia, la de Santa María, pero lo recaudado desapareció durante la Primera Guerra Carlista (1833-39). En 1977 la empresa conocida en el municipio como “la Dinamita” (U.E.E.), compró la ermita, los terrenos de San Antón Txikerra, así como las casas y fincas del barrio para ampliar sus instalaciones. Destruyó la ermita de Artetagana y construyó otra kilómetro y medio más abajo que está en perfecto estado de conservación, pero que tiene un escaso valor arquitectónico o histórico. El tranvía de Arratia, por su parte, se inauguró en 1902 y estuvo activo hasta 1964.

La empresa conocida en el municipio como “La Dinamita”, “S.A: Española de la pólvora Dinamítica” (hoy U.E.E.), fue inaugurada en 1872 por el propio Alfred Nobel, inventor de la dinamita. El inventor sueco y un grupo de empresarios franceses y belgas pusieron en marcha la Sociedad Anónima Española de la Pólvora Dinamítica con un capital social de 250.000 francos y la colaboración de la casa comercial Viuda de Errazquin e Hijos y la familia Chalbaud- Sus primeras instalaciones se situaron en las faldas de Santa Marina en una lugar aislado para ser trasladas en 1886 a su actual ubicación en el barrio Zuazo, en Pagatza, a las faldas del monte San Antón. Se trataba también de una zona aislada pero por donde transcurría el ferrocarril industrial inaugurado en 1882: Bilbao-Durango, luego Ferrocarriles Vascongados Bilbao-San Sebastián, los cuales, desde Zumarraga, enlazaban con el ferrocarril que venía de Madrid a Irun, lo que hacía de Zuazo un lugar mucho más interesante para la distribución de la conocida como “pólvora dinamítica”..

A finales del siglo XIX, la sociedad se trasladó al barrio de Zuazo, en Galdakao, ampliando su producción e instalaciones. Cuando se terminó la exclusividad de fabricación de explosivos para la sociedad vizcaína, surgieron otras empresas dinamiteras, que condujeron en 1896 a una fusión empresarial que recibió el nombre de Unión Española de Explosivos. Constituida en Bilbao con un capital de 25 millones de pesetas, UEE consiguió un año después el monopolio de fabricación en España. La Dinamita, alma mater del grupo, comercializaba su producción en la península en el barco de vapor Nemrod y a través de la ría de Gernika. En 1911, UEE comenzó a fabricar explosivos militares, produciendo pólvora, trilita, tetralita y cargas moldeadas para el Ministerio de Defensa. La ampliación de la producción se complementó con la integración de otras fábricas, como la Franco-Española de Explosivos y Productos Químicos y la Sociedad Española de Armas y Municiones de Eibar, en una política de expansión que ha caracterizado a la empresa. La clara vocación de encabezar el sector llevó en 1970 a la absorción de la Compañía Española de Minas de Río Tinto. El grupo se convirtió en la mayor empresa química española, que se rebautizó con el nombre de Unión Explosivos Río Tinto (ERT) y nació con un capital de 2.600 millones de pesetas. Una plantilla de 14.000 personas se integraba en el holding industrial, con negocios petroquímicos, de abonos, metalúrgico, minero, farmacéutico, inmobiliario, plásticos y, por supuesto, explosivos. La grandeza del grupo y su política activa de inversiones pasó a ser su talón de Aquiles en la crisis económica industrial de la década de los 70. En 1978, los beneficios de ERT cayeron en picado. El grupo registró 237 millones de pesetas de excedente, frente a los 2.500 millones de pesetas de 1977.

La ermita de San Andrés de Usansolo fue derruida en 1967 para construir la actual Iglesia. La referencia más antigua de esta ermita es de 1598 y de hospital para pobres adyacente de 1606.

La ermita de San Bernabé en Erletxeta (barrio Gumuzio) fue derruida por estar en “un lugar desolado” en las laderas del monte Arrizuriaga, cerca de la carretera actual a Kortederra en el polígono industrial, para construir la actual Iglesia de principios del siglo XVII, ampliada posteriormente en el siglo XX.

La ermita de la Ascensión de Bekea del siglo XVI, conocida popularmente como “Asentzio”, ha sido restaurada en varios años como en 1833, 1933 y recientemente.

Iglesias:

Las Iglesias Andra Mari, San Bernabé y Santa María están en perfecto estado de conservación.
Están también en perfecto estado otras iglesias nuevas, la mayoría de ellas de escaso valor arquitectónico: Santa Bárbara de Zuazo 1912, San Andrés en Usansolo de los años 60, La Realeza de Santa María de Olabarrieta de mediados del siglo XIX, San José Obrero y Santa Marina de Bengoetxe de 1988 etc..

La protoindustria: ferrerías y molinos

Las ferrerías de aire son las más antiguas (sin uso de la fuerza fluvial), de las cuales hay restos por todo Galdakano: las más interesantes son las de Gomentola (o Komentola) y Asabola en las faldas meridionales del monte Otzagari, cerca de Lekubaso y otra cercana al puente de Torrezabal, en la margen izquierda del Ibaizabal, al lado de las vías del tren, dentro de los terrenos de la Dinamita, reestructurada después como ferrería hidráulica.

Las ferrerías de viento o monte (o catalanes), “haizeolak”, son medievales (desde la caída del Imperio romano hasta el siglo XIII pero incluso hasta el XVI y en zonas de Gipuzkoa hasta el XVII), la rica toponimia de Galdakano nos da una idea de su abundancia pasada. Un reciente estudio encabezado por el gadakoztarra y catedrático de paleontología de la UPV Xabier Orue-Etxebarria (2008), se habrían encontrado más de 35 en lo que sería una primera aproximación:
Azuola en el barrio Agirre, Olazarreta en el barrio Goikoetxe, barrio Olabarri, barrio Olabarrieta, Olarragane y Olabarrena en Erletxeta; Artola y Jaurola en el barrio Artola; Padrola o Padarrola y Lupaola en Gumuzio; Udaoleta en Kotederra; Olea, Oleta y Oletatxu en Torrezabal, Olaetxe en Usansolo; Olangoiturri, Olagoiti y Olagorreta en Arteta; Azaola, Gomenzola y Olakolanda en Lekubaso. Otras: Ludaola, Arretzola, Olabaso, Olabeaga, Olagorta, Olaguren, Olarretaxu, Olatxueta.


A veces confundidos con caleros, se encontraban a media montaña en zonas ventosas y despobladas (al contrario que los caleros que solían ser de uso comunal o de un caserío cercano), cerca de pequeños riachuelos y con paredes de piedra de 4-5 metros rellenos de tierra y arcilla donde quedadaban impregnados restos del preciado metal.

Las ferrerías de agua aparecen en Italia en el siglo XII y rápidamente se extiendió su uso por toda Europa en los siglos siguientes, siendo el País Vasco uno de los lugares de mayor densidad de ellos llegando en su mejora épocas a los 300.
Las ferrerías hidráulicas requieren de una gran inversión de dinero. Las ferrerías hidráulicas de Galdakano, su primera industria y sustento de tantos vascos, usaban la fuerza del Ibazaibal y la de los numerosos riachuelos del municipio. De la mayoría no queda rastro alguno o sólo unas cuantas piedras.
La ferrería de Gumuzio está documentada en 1480 en Erletxeta, cuna del mayorazgo y casa solar de los Gumuzio.
Eran importantes cuando menos las ferrerías mayor y menor de Usansolo (documentadas en 1565 y 1654 respectivamente) y las de Urgoiti (su primera referencia escrita data de 1488), la de Olabarri, la de Errekalde y la de Lekue documentada en 1571.
En Guturribai había documentada una ferrería desde 1515.
En 1885 aprovechando las instalaciones de la antigua ferrería de Usansolo, se creó la Fábrica de Hierros de San Juan, en 1897 se convirtió en la Fábrica de hilados de la “Josefina”, que se vendió a Firestone Hispania S.A.

La existencia de molinos en tierras vascas es casi ancestral en sus diversas formas y su evolución es paralela a las ferrerías, las primeras de aire y después de agua, muchas ferrerías de agua pasarán a ser molinos con la aparición de los altos hornos.

Las primeras referencias escritas de los molinos y ferrerías de agua de Galdakano son del molino de Garibai relacionado con la ferrería de Usansolo de 1565 y antes del molino de Artola o de Juarrola de 1555.
Del molino de Guturribai hay referencias de 1604 y de 1635. El molino de Urgoiti es del siglo XVI, del de Gorosibai hay referencias escritas en documentos de 1704 y del de Lekue de 1713.
En 1795, en Aranzelai, barrio de Urreta, se inauguró otro nuevo molino en la orilla del río. Existía otro en Aperribai de la familia Aldape, propietarios de la casa-torre.

En el siglo XIX quedaban sólo 4 molinos hidráulicos.

En el molino de Guturribai de cuatro ruedas se construyó después una “Fabrica de harinas” y después la empresa conocida como “la Cantábrica” propiedad de la Dinamita (U.E.E) “Unión de Explosivos Españoles”, luego “Unión de Explosivos Rio Tinto” para volver a llamarse en la actualidad Maxam UEB..
En Torrezabal había un molino harinero en 1870.

Para los molinos de agua se requerían presas también usadas por las ferrerías. La primera presa documentada en Galdakano data de 1565, es la de Gorosibai en Usansolo junto a la ferrería. Existía otra presa en Puentelatorre en el siglo XIX.
Los restos de todas ellas son aún visibles en los ríos, principalmente en el río Ibaizabal.

Las presas para el abastecimiento de agua son del siglo XX (Lekubaso, Aranzelai y otras menores).

Caleros: la cal era usada como abono para las huertas y para conservar alimentos.

Existen numerosos caleros diseminados por todo Galdakano, desde Jugo a Erletxeta y desde Lekubaso a Torrezabal, la mayoría al sur del Ibaizabal, donde abunda la piedra caliza (montes Upo y Lekubaso).
Casi todos los caleros están semiderruidos. El mejor conservado es el de Torrezabal que estaba en terrenos de la Dinamita, cerca del puente y de las vías del tren. En uso hasta el siglo XIX. Utilizaba las piedras de una cantera cercana ubicada a 30 metros por encima del calero hacia el monte.

Caseríos o baserri:

Incluye la casa más toda la hacienda (baso+herri).
Los caseríos, primero de madera en gran parte y después totalmente de piedra, se empezaron a construir sobre los siglos XIII-XIV, imitando sus formas a la de los hórreos o “garaizak”, pues los primeros caseríos serían hórreos en sus bajos tapados por maderas para cerrar el espacio de la vivienda. Pero el boom del caserío vasco y del baserri (“baso-herri”: el caserío “etxe” y toda la heredad: terrenos, animales, habitantes, aperos), se produjo a finales del siglo XV (1490-1500) gracias a la bonanza económica del momento, favorecida por la protoindustria, molinos y ferrerías para la fabricación de armas y todo tipo de productos de hierro.
La majestuosidad de las construcciones populares del “saltus vasconum”, nos muestra un pueblo que vive mucho mejor que en los territorios colindantes de Cantabria, Asturias, Castilla etc. y que en la mayoría de los países europeos, donde las viviendas, salvo las de los nobles y las de algunas villas, eran mucho más modestas en general.

Las más importantes construcciones populares de los vascos del “saltus” o zona boscosa-montañosa, y una de las más importantes de toda Europa, no se ha conservado casi nada en Galdakano. Los caseríos de Galdakano eran de estilo arratiano (valle donde aún podemos ver cientos de caseríos y hacernos una idea de cómo eran), sin soportales y con patín; se entraba por la primera planta, siendo la planta baja la cuadra.

Todavía en los barrios periféricos se pueden ver detalles de lo que fueron las viviendas de los galdakoztarras, caseríos o baserris. Por ejemplo:

En el barrio Kortederra: está el caserío Goiria (s.XVII) y Erdikoetxe (hoy casa rural o Landa etxe).
Barrio Padrola o Padarrola existe un caserío del siglo XVII.
Barrio Artola: caserío Anastasio Zarandona, antiguo molino de 1555, y caserío Pérez-Larrazabal (s.XVIII estilo del duranguesado).
Barrio Gumuzio-Erletxeta: Caserío Zenikazelaia-Uriarte donde estuvo la casa-torre y que tenía su puerta e inscripción del pórtico (1795).
Barrio Altamira: caserío Gori-Azkueta.
Barrio Elexalde-Uraburu: caserío Etxebarria-Rekalde (totalmente remodelado) y la casa cural del siglo XVII, en un lateral y frente a la Iglesia Andra Mari respectivamente. Caserío Uraburu en el barrio del mismo nombre. Caserío-restaurante Andra Mari.
Barrio Egia-Errekalde-Goikoetxe: el caserío Egia de 1691, Rekalde de 1701 (los apellidos de estos caseríos ya aparecen en documentos de foguerizaciones de 1514), caseríos Olea de Goikoetxe, caseríos Artetxe y Atutxa.
Barrio Egoien-Agirre: caserío Ereño (en Agirre Goikoa) es el más destacable (s.XVIII), además el caserío Asua (en ruinas), Larrinaga (también en ruinas), Artetxe, Zorrozua y Aretxabaleta (este mencionado en documentos de 1717).
Barrio Urtebieta (Sindicales): caserío Larrea, Ugasano de 1704, caserío Garibi Goikoa de 1768 y Olamaena (derruido, de 1746).
Barrios Jugo-Aperribai: caserío de Jugo (quizás anterior casa-torre, de donde procedía la familia materna de Miguel Unamuno Jugo), caserío Zorroquieta y Erdikoetxe o Larragoiti (s.XVIII).
Barrio Zabalea: ha sido derruido recientemente para la construcción de un chalet el precioso caserío Arrieta o Undabieta del siglo XVII. Sobre las ruinas de Torrezabal(a) se construyó el actual caserío del mismo nombre. Poco antes, una casa un poco metida de la carretera al lado de Santa María, tiene una historia interesante como hospital y puede datar también del siglo XVII.
Barrio Bekea-Urgoiti: Arrua Barrena en Bekea y Yurrebaso-Elorza (s.XVII) y Orue (1848).
Barrios de Usansolo: caserío Oinkina (derribado), Zarandona y el caserío de Txapelena que es el centro cultural de Usansolo (el único con un futuro garantizado).
Barrio Lekue-Ordeñana-Arteta: caserío Abasolo en Lekue, Ojanguren en Ordeñana y el caserío Arteta de 1855 en el barrio del mismo nombre.


Casas cultas:

A finales del siglo XVIII las clases adineradas bizkaínas contruyeron interesantes y lujosas casas neoclásicas para su mayor comodidad. Varias de ellas se conservan en Galdakano, especialmente en Zabalea junto a la iglesia de Santa María: Casa Gandasegi (s.XIX, arzobispo nacido en esta casa que da nombre al colegio de la Cruz y que tiene una calle en Segovia) o la Casa Urrutia (s.XIX). En Laminarrieta en Usansolo también hay una casa de este estilo, casa Labeaga (neovasca) y en Olabarrieta una más moderna.

Casas obreras:

Construidas a principios de los años 20 por las grandes empresas para sus obreros al amparo de la Ley de “Casas Baratas” de 1911: de este estilo son las casas de la Dinamita de Tximelarre de 1926 o el Poblado de la Firestone de Olabarrieta de 1947.

Además, recientemente, casas de indiano, reflejo de la inmigración a “hacer las Américas”, así como casas y caseríos centenarios, han desaparecido por pura especulación inmobiliaria (para construir chalets y pisos).

Ningún órgano de ocupación del gobierno español, sea local, provincial u otros, ha tenido o tiene una política sobre el patrimonio de Galdakano, el cual está desapareciendo, despersonalizando por completo el municipio (y el país). No es inculto el que no tiene, sino el que no valora lo que tiene.


“Dolü gabe, dolü gabe hiltzen niz
Bizia Xiberuarentako emaiten baitüt.
Agian, agian, egün batez
Jeikiko dira egiazko Xiberutarrak,
Egiazko eskualdunak,
Tirano arrotzen ohiltzeko.”
(Muero sin pena, muero sin pena
porque doy mi vida por Soule.
Quizás algún día
Se levantarán los verdaderos suletinos
Los verdaderos vascos
para expulsar al tirano extranjero)

“Matalas”, Versos Populares.