LAS TIERRAS NABARRAS DE LAS ENKARTACIONES


LAS TIERRAS NABARRAS DE LAS ENKARTACIONES
Aitzol Altuna Enzunza

El pueblo vasco que habitaba las Enkartaciones era el autrigón. Serían tierras autrigonas las Enkartaciones bizkaínas, en Alaba la frontera estaría en la Valdegobia autrigona (Valle de Gaubea o Gaubia), también serían autrigones los habitantes de la llamada Castilla Vetula o Vieja, por tanto del río Ibaizabal-Nervión hasta el río Ansón (Laredo) o más allá (Beranga-Santoña), donde harían frontera con los cántabros (que a su vez por occidente irían hasta el río Sella). Por el sur serían autrigones los habitantes de la Bureba burgalesa hasta los montes de Oca (a 15 Km al norte de Burgos capital, comarca con influencia celtíbera) y la parte occidental de La Rioja hasta la sierra de la Demanda, fronteras todas ellas después del reino de Pamplona o Nabarra. El autrigón es uno de los pueblos vascos más extensos e importantes, Estrabón llama a este pueblo "al(l)otrigues" y Floro "Autrigonas", la última mención histórica de este nombre es del Cronógrafo del año 354.

Tras la caída del Imperio Romano Occidental ante los bárbaros, la frontera entre los baskones y los invasores visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas afeizas o ataques a la Alaba alto medieval, la cual abarcaba territorios de los antiguos autrigones hacia el Oeste hoy fuera de la misma, por lo que se llamaría al condado alabés “La puerta de la cristiandad” -la cual físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro- y que hizo de tapón a los territorios baskones costeros contra la huestes musulmanas.

Los reyes asturianos, nacidos del reducto de lo que fue el imperio godo -pueblo germánico con origen en la actual Suecia y arrasado por los musulmanes-, trataron de aprovechar la debilidad akitano-baskona tras la muerte del duque Waifre (año 768) para intentar incorporar las tierras baskonas que le eran fronterizas sin conseguirlo. Como dice Julio Caro Baroja en su libro “Problemas vascos de ayer y de hoy”: “no hay formas de origen visigodo, es decir, esa idea del aislamiento del País (vasco) frente a los visigodos es una realidad que la toponimia confirma. Mientras por ejemplo en Castilla las formas de villa se dan en la época visigótica creando nombres como Villafáfila, Villarramiel, Villarramirelli y se usan los nombres visigodos en toda Castilla la Vieja, en Álava no hay restos”. Ocurre lo mismo en la Bizkaia primigenia y las Enkartaciones.

“Hay un hecho cierto, la tierra vasca es probablemente el área de más abundante arquitectura rupestre, alto medieval y eremítica, en toda la geografía hispánica: es un fenómeno que se registra especialmente en la actual provincia de Álava, más concretamente en las áreas de Valdegobía, Villanueva, Tobillas, Corro, Pinedo, Quejo etc. y el condado de Treviño (términos de Marquínez, Urarte, Laño y Alabaina). A ella llegó el fenómeno desde la Cogolla (La Rioja). Son del siglo VI por tanto no guardan relación con musulmanes, ¿marcan la frontera goda?”. “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

El historiador español Sánchez Albornoz habla de un despoblamiento total de la comarca al Oeste de Alaba y Menéndez Pidal acepta la subsistencia de pequeñas poblaciones en precario, los textos árabes hablan de que las tierras que darán lugar a la Castilla primigenia fueron asoladas por una tremenda y prolongada sequía, la cual que obligó tanto a los cristianos como a los musulmanes a replegarse hacia zonas más propicias. Estas circunstancias facilitaron las campañas de los reyes asturianos Alfonso I (693-757) y Fruela (722-768) que desertizaron los "campos quos dicunt goticos usque ad flumen Dorium eremavit", prendiendo fuego, arrasando todas las villas y ciudades, según la Crónica de Albelda. La Crónica asturiana de Alfonso III (848-910) añade sobre estos hechos de mediados del siglo VIII que “en todos los castros villas y aldeas que ocupó, mato a todos los pobladores árabes y a los cristianos se los llevó consigo, sus rebaños y enseres a las tierras del Norte". Es decir, esos habitantes cristianos a los que atacan no podían ser del reino astur, por tanto debían de ser del ducado de Baskonia y seguramente la antigua frontera goda (la mayor parte de Alaba se cristianizó entre los siglos IV-VI).

A partir de ahí y a finales del siglo VIII comienzos del siglo IX, empezó una rápida repoblación por presura u ocupación de la comarca y roturación donde pelearán asturianos y baskones –al modo de la conquista del Oeste americano-, éstos sobre todo alabeses y en menor medida bizkaínos, por ser ésta última una tenencia mucho menos importante en esos siglos que Alaba.

En las crónicas neogóticas de Alfonso III de Asturias, en el año 886, es cuando se nombra por primera vez a Bizkaia ("Biscai" se escribe) pero en referencia a Alfonso II el Casto (760-854), por tanto es justo el período que sigue a la muerte del duque baskón Waifre (768). En esa crónica se dice que la baskona Bizkaia, junto a Alaba, Orduña y Alaone (¿Aiala?), eran "tierras poseídas por sus moradores", junto a las tierras de lo que ya era el núcleo de los baskones llamados “nauarri” (nombrados así desde el año 769): Berrueza, Deio y Pamplona: “Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deius est atque Berroza.” Crónica de Alfonso III (866-909), llamada también de Don Sebastián.

En el mismo documento, se relata detalladamente los lugares “repoblados” por Alfonso II, rey de Asturias y conde de Cantabria, según las Crónicas de Alfonso III, entre ellos estaba “Carrancia y Subporta”, seguramente Karrantza y Sopuerta, dos poblaciones de las Enkartaciones en la parte más occidental de la actual Bizkaia, incrustadas entre Cantabria y Burgos, recuperado después el territorio tras la entrada de estas tierras en el reino baskón de Pamplona-Nabarra, cuya frontera con el reino de Oviedo-Asturias pasaría a estar en comarca de la bahía de Santander y su castillo nabarro de Cudeyo: “Eo tempore populantur Asturias, Primorias, Liuana, Transmera, Subporta, Carrancia, Bardulies qui nunc uocitatur Castella, et pars maritimam et Gallecie”.

El prestigioso historiador estellés J.M. Lacarra, en “Estudios de la historia de Nabarra” (1971) comentaba: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”. Las primeras aldeas tras la caída del Imperio Romano, aparecen en Europa en torno al año 800. En Bizkaia se abrirán claros en los bosques y en el litoral, pero éste pronto se volverá peligroso por las incursiones normandas o vikingas. Se han encontrado estas aldeas en diferentes zonas de la actual Bizkaia, incluidas en las enkartadas de Bermejillo en Güeñes y San Esteban de Karrantza.

El territorio de Bizkaia no perteneció nunca al reino godo ni asturiano: ni hay resto arqueológico alguno, ni aparece así en ningún documento de la época, tampoco hay texto del que se pueda deducir nada parecido y ni siquiera su inclusión en el condado de Alaba del territorio como algunos historiadores suponen es cierta según prueba Andrés E. de Mañaricua en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI, Los orígenes del Señorío”. Así, los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas sobre la separación de ambas y la no-pertenencia de Alaba y Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni a Castilla, ni tampoco a Asturias y sí hay documentos y datos suficientes para decir que Bizkaia y las Enkartaciones fueron independiente desde el fatídico año 768 de la muerte del duque de Baskonia hasta su inclusión voluntaria en el reino de Pamplona o Nabarra -mediante matrimonio del “señor” de Bizkaia con una princesa nabarra (Belasquista)-.

En las Enkartaciones (“Enkartaziñoak” en euskera o “Enkarterriak” más recientemente), según el fraile barakaldés Martín Coscojales (1542-1607) en su libro “Antigüedades de Vizcaya”, tendrían el mismo origen el castillo De la Piedra de Zalla y el de Balmaseda sobre el alto que controla el pueblo y la antigua calzada romana Pisorica que vendría desde Castro Urdiales: la defensa de la zona por los baskones, primero de los musulmanes, después de asturianos, pues estarían construidos sobre el año 735.

Dentro de las Enkartaciones, Sancho III el Mayor de Nabarra (1004-35) creó la pequeña tenencia de Ugarte y su puerto de “Uhart” con tierras al Oeste del río Ibaizabal-Nervión en la desembocadura del río Galindo, sería probablemente la zona conocida como “La Punta”, hoy municipio de Barakaldo donde se mantiene el topónimo (aunque puede que estuviera en Trapaga), incorporada después la tenencia de Ugarte al Señorío de Bizkaia. En el Cartulario de San Millán de la Cogolla se habla de la primera exportación del hierro de Bizkaia en una donación de “Arroncio” en el 871 a la iglesia alabesa de “Ocoizta” (Acosta), se tiene constancia escrita que a finales del siglo IX que en Alaba había una “industria siderúrgica” y que durante el siglo X se exportaba mineral de hierro desde ese puerto de “Uhart”.

Las Enkartaciones se integran en Bizkaia

Hasta la invasión militar castellana que acabó con la toma de la villa Nabarra de Vitoria-Gasteiz en las navidades de 1200, el señorío de Bizkaia abarcaba el territorio entre la desembocadura de los ríos Ibaizabal-Nervión y la del río Deba, aunque poco antes había sido desligada de la misma la tenencia interior de Aitzorrotz en el año 1184 (el alto Deba). Por el sur, la frontera sería el condado de Alaba y la tenencia Nabarra de Aiala, en la cual según el historiador E. Labayru, los hijos de Sancho López, hermano del Sr. de Bizkaia, mandaron en el Valle de Mena, Orduña, Orozko, Llodio y Aiala entre los s.XI al XIII (Aiala pasó a pertenecer a Alaba en el siglo XIII con los Mendoza).

Incluso en los temas eclesiales, estuvieron la Enkartaciones separadas del resto de Bizkaia, en “Introducción a la Historia Medieval de Álava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros comentan al respecto: “En los siglos X-XII los pequeños monasterios de las Enkartaciones van a depender del gran monasterio de Oña y obispado de Valpuesta , mientras que los de Vizcaya y Álava lo harán de San Millán de la Cogolla con los obispados alternativos de Armentia-Calahorra-Nájera y los de Guipúzcoa de Leire y San Juan de la Peña (Jaca) con los obispados de Pamplona y Bayona (éste hasta el siglo XVI), todos monasterios del reino de Pamplona-Navarra”.

La invasión imperialista de la conquista de Bizkaia vino por el Oeste, por las Enkartaciones, territorio aún libre según la documentación de la época: “Et ego rex Aldeffonsus in tempore quo incarnationes introivi decimo quarto kalendas augusti sub era millessima ducentessima decima tertia in Sancto Dominico de la Calzada propia manu…” . Sobre la posible ocupación de Castilla de las Enkartaciones antes de 1198, “No hay testimonio alguno de esta supuesta incursión en aquella región”, según relata J. Fernando Elizari “Sancho VI el Sabio, rey de Navarra” (pág.137).

Dentro del reino de Pamplona-Nabarra, eran las Enkartaciones tierras aparte con Castro Urdiales o Balmaseda como núcleos principales y abarcaría también el valle de Mena así como toda la margen izquierda del río Ibaizabal-Nervión y no formarán parte de Bizkaia hasta 1212, incorporación que se produce tras la invasión militar castellana y como recompensa al señor de Bizkaia tras la batalla de las Navas de Tolosa.

La Batalla de las Navas de Tolosa (Jaén) entre los reinos cristianos peninsulares (Castilla, Aragón, Portugal y Nabarra) y el emirato de Córdoba en 1212, se saldó con una aplastante victoria de los primeros. Pero, el rey nabarro “Sancho el Fuerte no fue a las Navas por “salvar España” representada por Alfonso VII de Castilla, del que sólo atroces agravios había recibido, acudió por que la Iglesia, con su incontrastable influencia, le indujo a la empresa; al servicio de la cristiandad. La carta que sobre la cristiandad escribe el arzobispo de Narbona al abad de cister es muy clara: “y sobre la venida del rey de Navarra, que entonces estaba enemistado con el rey de Castilla, porque habíamos pasado de camino a vernos con él, para persuadirle que viniese en socorro del pueblo cristiano”. “Nabarra, el Estado político de Vasconia”, A. Ortueta.

Los ganboínos de Bizkaia y de las Enkartaciones, con los de Gipuzkoa y Alaba, junto con los vizcondes de Zuberoa, Lapurdi y el Beárn entre otros, fueron las tropas de élite que lucharon en esta batalla junto al rey de Nabarra Sancho VII el Fuerte (todos había jurado vasallaje al rey nabarro).

La familia López de Haro luchó junto con los reyes de Castilla en las Navas de Tolosa, por lo que recibieron del rey castellano en 1212 las tenencias que hoy conforman Gipuzkoa: la “Ipuzkoa” nuclear (de Aralar a Getaria su capital), Aitzorrotz y Oarso (de San Sebastián al vizcondado de Lapurdi), así como el condado de Aiala y el más importante de Alaba (sin la Rioja alabesa que continuaba dentro del reino nabarro), aunque no consiguieron mantenerse en esos condados, pero sí consiguieron retener -en parte- las tierras nabarras de las Enkartaciones que también se les había adjudicado en pago a su traición.

Desde la traición a Nabarra, los nuevos señores de Bizkaia poseían toda la Nabarra Occidental, primero la Bureba, Castilla Vieja, el valle de Mena y parte de la Rioja y entre 1200-1212 las nuevas tierras ocupadas. Estos señores de Bizkaia serán altos dignatarios que residían en la Corte castellana, pero no poseyeron ni palacio ni residencia alguna en el señorío, ni fueron enterrados en tierra bizkaína.

Un breve comentario sobre el euskera en las Enkartaciones

Como deja escrito Julio Caro en su libro “Sobre la lengua vasca”: “Es muy probable, dado el paralelismo entre la historia de Vasconia y Cantabria en el período Visigótico, que dicha lengua (el euskera) se perdiera después de éste (…), una de las causas por las que el norte conservó la lengua vasca fue que nunca estuvo sometido al poder de los monarcas godos”. Lo mismo se puede decir sobre el reino de Oviedo-Asturias.

Dice J.L. Homobo “El sector comprendido entre los ríos Nervión y Cadagua presenta un absoluto dominio de la toponimia vasca (…), pero ya en Abanto-Zierbana, resto de Galdames, Sopuerta y Muskiz, predomina absolutamente la toponimia románica, encontrándose la persistencias euskéricas muy desdibujadas, sin embargo la toponimia vasca rebasa el límite por tierras de Castro Urdiales, con mayor presencia en su zona primera”. En el occidente de las Enkartaciones se conservan sobre 750 palabras “montañesas” y 77 de origen euskaro. En la misma toponimia del occidente enkartado encontramos topónimos que podrían atestiguar la presencia del astur-leonés como: Aguanaz, Arbosa, Pandu, Paraya, Lluenga etc.

El occidente enkartado (Sopuerta, Artzentales y Karrantza) empezó a perder el euskera, pasando por el bilingüismo, debido a las acometidas astures y visigóticas de los siglos VI al IX, pero el euskera en la parte central y oriental enkartada sobrevivirá hasta la Edad Moderna. Galdames o Güeñes eran euskaldunes incluso en 1800, según los testimonios recogidos. Zalla, Gordexola o Güeñes se sabe por escritores de la época que era euskaldun “cerrado” o monolingüe en el siglo XVII, muriendo el último euskaldun en 1850 tras la Primera Guerra Carlista (Simona Unanue), y en ese siglo XIX se pierde el euskera también de Alonsotegi o el Regato (Barakaldo). En 1794, en Gordexola, “todos son de apellidos vascongados pero la lengua vascongada hay muy pocos que la entiendan”.

Las Enkartaciones actuales

El historiador español Sánchez Albornoz habla de un despoblamiento total de la comarca al Oeste de Alaba y Menéndez Pidal acepta la subsistencia de pequeñas poblaciones en precario, los textos árabes hablan de que las tierras que darán lugar a la Castilla primigenia fueron asoladas por una tremenda y prolongada sequía, la cual que obligó tanto a los cristianos como a los musulmanes a replegarse hacia zonas más propicias. Estas circunstancias facilitaron las campañas de los reyes asturianos Alfonso I (693-757) y Fruela (722-768) que desertizaron los "campos quos dicunt goticos usque ad flumen Dorium eremavit", prendiendo fuego, arrasando todas las villas y ciudades, según la Crónica de Albelda. La Crónica asturiana de Alfonso III (848-910) añade sobre estos hechos de mediados del siglo VIII que “en todos los castros villas y aldeas que ocupó, mato a todos los pobladores árabes y a los cristianos se los llevó consigo, sus rebaños y enseres a las tierras del Norte". Es decir, esos habitantes cristianos a los que atacan no podían ser del reino astur, por tanto debían de ser del ducado de Baskonia y seguramente la antigua frontera goda (la mayor parte de Alaba se cristianizó entre los siglos IV-VI).

A partir de ahí y a finales del siglo VIII comienzos del siglo IX, empezó una rápida repoblación por presura u ocupación de la comarca y roturación donde pelearán asturianos y baskones –al modo de la conquista del Oeste americano-, éstos sobre todo alabeses y en menor medida bizkaínos, por ser ésta última una tenencia mucho menos importante en esos siglos que Alaba.

Los Fueros enkartados -redactados en primera instancia en el año1392 y finalmente en 1503-, eran mucho más restringidos que los bizkaínos -de 1452 y redactados finalmente en el año 1528-, de ahí que Caro Baroja hablara de “enkartado” como prófugo de la justicia y no como “cartas de privilegio” de los señores de Bizkaia que sería la explicación más pausible del término. Los labradores “encartados” eran los que dependían de un señor laico, caballero o infanzón, le llamaban “encartado” por la escritura en virtud de la cual recibían ciertas heredades en pecha para toda su generación y con ellos el derecho de ser vecinos en los pueblos donde estaban esas heredades. Frente a los “encartados”, también existían pecheros realengos o del rey, solariegos y de órdenes –mezquino o collazo-, éstos últimos vinculados a la tierra y sin bienes en propiedad (se compraban o vendía con las misma). Esta situación encaja mucho con la “presura” con la que fue repoblada toda la castilla primigenia, por tanto las tierras al Oeste del condado Alaba o el Oeste de Bizkaia salvo la costa como hemos visto .

Tras la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, se unieron muchas de las “tierras enkartadas” al señorío de Bizkaia. El territorio al Oeste del río Ibaizabal-Nervión, incluido el Valle de Mena, eran todas “tierras enkartadas” o Enkartaciones, pero no eran una tenencia nabarra o unidad administrativa-judicial. Tal y como relatan en “Introducción a la Historia Medieval de Álava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros, las Encartaciones hasta entonces: “No tiene unidad. Santurce y Gordexola son Bizkaia desde el siglo XI, Sopuerta, Somorrostro y Carranza desde el siglo XII, Lanestosa sobre finales del siglo XIII. Baracaldo se separó de las Encartaciones en el siglo XIV incluyéndose en la merindad Vizcaína de Uribe”.

Barakaldo no se reincorporó ya a las Enkartaciones a diferencia de los otros municipios mencionados. El banderizo muñatón Lope García de Salazar (s. XV), primer historiador bizkaino, nos dice que: “La tierra de Baracaldo de antigüedad de tiempo inmemorial fue de la jurisdicción y Señorío de la Encartación, según que lo era Somorrostro, e con ellos ... Después del tiempo del conde don Tello Señor de Vizcaya pasáronse los de Baracaldo a Vizcaya por privilegios que ganaron del Conde, por dineros, e por poderío de Vizcaya, e del solar de Butrón, e pesar de los de Retuerto ...” El mismo historiador nos dice que las Enkartaciones pertenecían al señor de Bizkaia y de Nájera, el nabarro Iñigo López “Ezkerra” (1040-77) “que las ganó al rey de León”.

Las Enkartaciones actuales, tras la incorporación de estas tierras a Bizkaia en 1212, se fue configurando en los siglos sucesivos y la conformaban finalmente 10 repúblicas o municipios y 3 villas (Balmaseda, Lanestosa y Portugalete), con igual funcionamiento que el resto de Bizkaia, divididos tal que así:
El Valle de Somorrostro con dos entidades: Los Tres Concejos (Santurtzi, Santa María de Sestao y San Salvador del Valle-Trapaga) y los Cuatro Concejos (Muskiz, Zierbana, Abanto de Suso y Abanto de Yuso).
El Valle de Salcedo formado por dos concejos: Concejo de Güeñes, dividido en cuatro cuadrillas: Berbejillo, Goikouria, Santxosolo y La Ribera. Concejo de Zalla con las cuadrillas de Mimetiz (Corillo), Aranguren, Sollano, Taramona (La Herrera) y Valdahedo (Otxaran).
Valle de Carranza con los concejos menores de Sierra, San Esteban y Soscaños, Santecilla, Biañez y Aedo.
Valle de Gordejuela dividido en las cuatro cuadrillas de Zaldu, Zubieta, Sandamendi e Irazagorria. Valle de Trutzios que cuenta con los tercios del Puente, La Calera, Gordón, Cueto, Romaña y Pando.
Valle de Artzenentales, compuesto por los lugares de Linares y Traslaviña.
Concejo de Galdames está dividido en cuatro anteiglesias: Galdames de Suso, Galdames de Yuso, Loizaga y Montellano.
Concejo de Sopuerta está dividido en seis anteiglesias: Sopuerta, Mercadillo, Baluga, Olabarrieta, Bezi y Avellaneda (Wikipedia).

La lucha entre ganboínos pro-nabarros y oñacinos pro-castellanos está presente en la configuración actual de las Enkartaciones, encabezados en las Enkartaciones por los Belasko (ganboínos junto con los Abendaño, Gebara o Arteaga) y los Salazar (oñacinos con los pendencieros de los Butrón a la cabeza) , además de los Marroquín, Loizaga, Zamudio, Salcedo etc. presentes con sus casa-torre y parientes en las Enkartaciones.

La villa de Balmaseda se unió al señorío de Bizkaia en 1399, hasta entonces pertenecía al valle de Mena que Castilla había separado del señorío. Se sabe de la existencia de Balmaseda desde el año 735, en el año 1199 recibió Balmaseda la carta de villa tras la ocupación militar de la Nabarra Occidental, aunque puede que fuera en el año 1200 según otros autores como Fernando Morente (libro sobre municipios publicado por la Diputación de Bizkaia). Don Lope Sánchez de Mena, Señor de Bortedo, ricohombre de la corte de Alfonso VIII de Castilla, otorgó el fuero nabarro de Logroño a Balmaseda. El Señor de Bortedo era pariente de los traidores López de Haro. Su fundación fue por tanto posterior a la de Durango cuando menos, pues esta villa adquirió tal rango con Sancho VI el Sabio de Nabarra en 1150.

La villa de Lanestosa fue entregada en dote por D. Diego Álvarez de Santillana a su hija Doña Toda al casarse en el año 1079 con el señor de Bizkaia D. Lope Iñiguez (1044-1093, hijo de Iñigo López “Ezkerra”) y dependía de San Millán de la Cogolla (La Rioja): “Ego igitur — dice la escritura del becerro de San Millón— donna Toda, filia de senior Didaco Alvarez... concedo et confirmo meam rationem que ad me pertinuit in Finiestra (o Hiniestra, se mudó en Fenestrosa, Finestosa, Fenestosa o Finestrosa), illos meos collazos cum suis hereditatibus ad integritate cum divisa...” . . Se incorporó del señorío personal de los Haro al señorío de Bizkaia en 1287, adquiriendo la carta de villa por Lope Díaz III de Haro, por lo que tenía el último voto entre las villas bizkaínas en las Juntas: “E yo Don Lope, Conde de Haro e señor de Vizcaya, otorgo que sea mayorazgo en Vizcaya por siempre jamás”.

Los montes bocineros servían para comunicar las reuniones de las Juntas Generales, así como para alertar de la posible presencia de tropas extranjeras, según la tradición recogida en el siglo XIX por el Cronista y Archivero del Señorío de Bizkaia Antonio Trueba de la que no hay prueba escrita, aunque es más probable que se usara el fuego como se constata en la comunicación entre los castillos nabarros. El Kolitza sería según Trueba el monte bocinero de las tierras nabarras de las Enkartaciones o Enkarterriak junto al Ganekogorta. La representación de las Juntas Generales de Gernika se estructuró sobre la base de los municipios a finales del siglo XV desde las primeras reuniones en Aretxabalagana (Alto de Morga).

Las Juntas de Bizkaia finalmente la formaban 72 anteiglesias junteras (elizate o elizaurre), 21 villas, 1 ó 2 representantes de Durango y 2 de las Enkartaciones. La merindad de Durango en 1740 pasó a tener 7 votos en Junta. En el preámbulo del Fuero General de Bizkaia de 1452 todavía se decía: “en la tierra del condado e señorío de Vizcaya é de las Encartaciones” y en la ley primera de los Fueros de Bizkaia se podía leer: “los bizkaínos, así de las villas como de la tierra llana de Bizkaia, como de las Encartaciones, como de Durango, que non deben responder al pedido (del rey castellano) ni al de su Tesorero ni Recaudador”.

Las Enkartaciones mantenían, incluso tras unirse al Señorío, la Casa de Juntas bajo de la Abellaneda en Sopuerta donde celebraban sus reuniones (escrita históricamente con “b” y sólo tardíamente con “v”, “Urrestieta” en euskera). El árbol juramental fue quemado durante la ocupación francesa. En estas reuniones, entre otras cuestiones, se decidía quién acudía a Gernika. Tras un intento de incorporación total a las Juntas de Gernika en 1628 que fracasó, se fueron sumando a la Juntas de Gernika diferentes municipios enkartados: Gordexola y Güeñes en 1642; en 1668 Zalla, 1672 Galdames y en 1682 los Tres Concejos del Valle de Somorrostro, es decir Santurtzi, Santa María de Sestao y Trapaga-San Salvador del Valle: “Las entidades incorporadas lo hicieron con voto activo y pasivo, en esta instancia jurisdiccional superior, sin perder, sin embargo, su relación y estructuración con las instituciones encartadas. A efectos de pago de repartimientos, en el acuerdo de 25 de Agosto de 1699 quedaron tanto las adheridas al Señorío como las otras corporaciones encartadas, obligadas al pago de sus contribuciones al gobierno particular de Abellaneda”.

En 1779 las Enkartaciones se unieron a Bizkaia plenamente y ya no tuvo Fueros diferentes. En 1804 la Junta de la Abellaneda quedó disuelta y los Concejos enkartados incorporados a la Tierra Llana. Hoy en día las poblaciones de las margen izquierda de la ría Ibaizabal-Nervión, no se han reincorporado a la comarca bizkaína de las Enkartaciones.

El Señorío de Bizkaia estaba compuesto finalmente por seis merindades, que eran: Arratia-Bedia, Busturia, Durango, Markina, Uribe y Zorroza, más las villas y la ciudad de Orduña, así como las Enkartaciones. Al frente de las merindades se hallaba un merino o juez que impartía justicia. Las merindades también celebraban sus Juntas o reuniones, las fronteras entre las merindades eran las lomas de los montes.

Territorios enkartados que quedan finalmente fuera del Señorío de Bizkaia

Villaverde de Trutzios quedó fuera pese a ser reclamada insistentemente por el Señorío y queda como un enclave extraño rodeado de tierras bizkaínas. Villaverde de Trutzios perteneció al señorío de Bizkaia desde el siglo XII al XIV según Labayru en “Compendio de la historia de Bizcaya”. En el libro “Introducción a la Historia Medieval de Alava, Guipuzcoa y Vizcaya en sus textos” J.A. García Cortázar y otros comenta que: “Villaverde de Trucios es tierra encartada, en 1480 Pedro Fernández de Velasco, conde de Haro casa de los condestables de Castilla, lo compró a Diego de Avellaneda, a quien, a su vez, el Señor de Bizkaia donara el valle y la iglesia. En el siglo XIX dieron estas tierras a Cantabria donde nunca estuvo ni tuvo relación alguna, convirtiéndose en un enclave nuevo rodeado de municipios vizcaínos”.

También fueron parte del Señorío municipios “enkartados” de la actual Cantabria, municipios como los de Castro Urdiales, Colindres o Limpias que se regían por el Fuero de Bizkaia y que intentaron su inclusión en el Señorío de forma conjunta varias veces como en 1675 y la última en el siglo XVIII, en el año 1722. Colindres y Limpias estuvieron dentro del señorío entre 1400-1508 según escribe Labayru en su libro “Compendio de la historia de Bizcaya”.

Fue Castro Urdiales la que con más ahínco intentó volver al señorío bizkaíno. En el año 1394 Castro Urdiales se unió a Bizkaia pero quedó separada el 4 de marzo 1471 cuando el Señor de Bizkaia lo ordenó así, ocupaba hasta entonces asiento en Juntas. En 1676 trató de volver a entrar en el Señorío y en otras ocasiones hasta finales del siglo XVIII, pero Bilbao veía en él a un posible competidor y se negó constantemente. Entre 1748-1763 perteneció de nuevo al señorío de Bizkaia. En 1765 Castro Urdiales con Samano se unieron a la Junta de Castilla, a pesar de ello, el 10 de marzo de 1799, la hoy población cántabra, fue admitida por la Junta de Merindades de Bizkaia por última vez. En su escudo municipal aparece el árbol de Gernika .

Castro soy y siempre he sido,
Vizcaya firme en mi asiento,


En su trabajo “Origen y evolución de las Encartaciones de Bizkaia”, Goio y Julen Bañales comentan: “Los aforados de Moneo y los de Losa consiguieron integrarse en Bizkaia, y fueron incluidos en su jurisdicción natural, en el corregimiento de la Av (b)ellaneda. El “Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal” llama a estos pueblos “desaforados” por haber perdido “sus fueros de provincia” a principios del siglo XVIII.
El valle de Mena fue conquistado en 1076 por Alfonso VI, quien lo incorporó a Castilla; a pesar de la voluntad expresada por sus vecinos no consiguió integrarse en Bizkaia en sus intentos de los años 1833 y 1924 (…)
Si nos guiamos por la torres de los gamboínos y oñacinos podremos comprobar con qué nitidez se perfilan, ya en la Edad Media, los límites y el contorno de la actual Comunidad Autónoma Vasca””.

Mena ha sido siempre una tierra de paso desde la costa al interior por donde discurría la calzada romana de Pisorica. El mismo señor de Bortedo que le concedió a Balmaseda, le dio la carta de villa en 1199 con el fuero nabarro de Logroño a Villasana de Mena. Desde 1118 hasta el año 1260 el señor de Bizkaia actuaba como gobernador de Mena e incluso hasta el presente judicialmente ha pertenecido a la jurisdicción de Balmaseda: “Al parecer, la unión de ese Valle a Vizcaya procede de 1118, cuando el rey atribuyó el señorío de Mena al citado don Lope Sáenz, señor de Vizcaya, quien se titulada un año después, al tiempo de conceder el mencionado privilegio, “señor de Vizcaya y Mena”, y, como tal, otorgó el fuero de Logroño a Mena (…). Según Bustamante Bricio, Mena perteneció a las Encartaciones en el siglo XV, y sus diputados para dicha hermandad eran designados tradicionalmente en el pórtico de la iglesia de San Miguel Arcángel de Maltrana”. “Ordenanzas del Valle de Mena” Pedro Andrés Porras Arboledas, profesor de historia en la Complutense de Madrid.

Es notable constatar que Valderejo (Alaba), o las tierras de Castilla Vieja que van de Montes de Peña y Sierra de Tesla-Moneo, Oteo, Momediano etc. (autrigones como las Enkartaciones actuales), también se regían por el Fuero de Bizkaia, así como pueblos al Oeste del Valle de Mena y demás tierras hoy burgalesas de Moneo, Villarán, Bustillo, Bascuñuelos, Villalacre, Villavertín, Momediano y Pare-Peña, tierras del reino de Nabarra controladas tras su ocupación militar por la familia López de Haro.

“Estas tierras del noroeste de Castilla eran en la cultura anterior a la romanizad, como igualmente lo testifica la arqueología, tierras autrigonas, por tanto en estrecha relación con el ámbito de la lengua vasca. Además estas tierras gozaban en su derecho privado unas instituciones típicas del sistema jurídico pirenaico, lo mismo que todas las tierras que estaban a su costado oriental”. Del libro “Sancho III el Mayor” José Luis Orella Unzué .

J.M. Sasia hace un resumen de aquellas primeras Enkartaciones o Enkarterriak cuando comenta: "no son hoy Encartaciones de Bizkaia ni el valle de Mena ni Castro Urdiales ni Otañes, ni Sámano con su junta, Colindres, Limpias y Laredo. Todas estas zonas fueron con seguridad históricas tierras de Bizkaia y encartadas. Por supuesto, el enclave de Villaverde de Trutzios que queda rodeado de ayuntamientos bizkaínos". En realidad serían más bien territorios baskones que se integraron en el reino de Nabarra, donde bizkaínos y alabeses contribuyeron a repoblar tras las acometidas visigodas y musulmanas primero y asturianas después, dónde los señores de Bizkaia de la familia López de Haro y las guerras de banderizos tuvieron mucho que decir en la incorporación o no al señorío de Bizkaia de esas “tierras encartadas”.